CAPITULO 4: NO ES UNA CITA
Kayla estaba muy asustada. Mientras caminaba en Forest Park, alguien comenzó a seguirla. Aunque intentaba ir más rápido, la otra persona también aceleraba su paso hasta que logró alcanzarla y la tomó del brazo, lo que la hizo congelarse al instante. Lo único que pudo hacer fue gritar, pero rápidamente sintió las manos de aquel hombre sobre sus mejillas.
- Tranquilízate, soy yo - la voz de ese hombre le resultó familiar - Soy Lee Min Ho.
- Tú - se separó de él; su respiración estaba agitada y los latidos de su corazón seguían acelerados - ¿Acaso... ACASO QUIERES MATARME DE UN SUSTO?
- Perdóname, no quería asustarte - se podía notar la preocupación en su voz - ¿Te encuentras bien?
- No, no estoy bien. Realmente me asustaste. Creí que... Ash, olvídalo.
- ¿Creíste que era un pervertido?
- Sí, eso pensé - estaba temblando - ¿Qué pensarías si alguien comienza a seguirte así, de la nada?
- Por favor, discúlpame - al notar que ella temblaba, la atrajo hacia él y la abrazó - No era mi intención asustarte.
La chica estaba inmóvil, no podía creer que Min Ho la estuviera abrazando. Se sentía extraña, pero no quería que la soltara. Además, aprovechó la cercanía para sentir su aroma; olía deliciosamente bien. Estaba a punto de corresponder el abrazo cuando logró reaccionar.
-Suéltame… por favor
-¿Eh?... Ah, sí, lo siento… -su puso nervioso- ¿Estás más tranquila?
-Si, ya estoy mejor, pero no vuelvas a seguirme así... por favor
- De verdad, perdóname. Acababa de llegar cuando te vi, quise hablarte, pero sé que el nombre que me diste es falso, así que te seguí. No era mi intención hacerte pasar un mal rato.
- No te preocupes... olvídalo... ya estoy bien.
- Al menos déjame invitarte a ese café para que olvides el mal rato - la tomó de la mano y atravesaron la gran avenida.
- Oye, espera... - Min Ho no le hizo caso.
Kayla estaba nerviosa, y no precisamente porque él la hubiera seguido. Claro, se había asustado, pero ahora lo que sentía la inquietaba. Experimentaba una revolución de emociones: estaba feliz y molesta por el abrazo, emocionada y desconcertada por ir tomados de la mano. Quizás en otro momento le hubiera dado una bofetada por su atrevimiento, pero realmente se sentía extrañamente bien. Quizás sus amigas tenían razón y debía darse una oportunidad para conocerlo.
-Pero que tontería, Kayla -pensaba mientras entraban a la cafetería- tal vez solo quiere divertirse un rato y después desaparecerá como todos lo hacen
- Me contaron que el café que preparan aquí está delicioso - la voz de Min Ho la hizo regresar a la realidad - Buenas tardes - dirigiéndose a la empleada del mostrador - ¿Me puede dar dos mochas heladas, por favor?
- Claro que sí. ¿A qué nombre van los vasos?
- Lee Min Ho y... - volteó a ver a su compañera.
- ¿Cuál es el nombre de su novia? - Min Ho solamente sonrió mientras que Kayla se sonrojó.
- N-no... no soy su novia.
- Disculpe - la chica estaba apenada - Es que hacen bonita pareja... No me haga caso. ¿Cuál es su nombre, señorita?
- Mi nombre es... - no sabía si decirlo o inventar otro, pero recordó la conversación con sus amigas y finalmente lo dijo - Kayla... soy Kayla.
Min Ho sonreía ante la mirada llena de fastidio de la chica mientras pensaba en su nombre, "Kayla", un nombre hermoso para una chica misteriosa que no confía fácilmente en nadie. Pero él tenía la firme convicción de ganarse su confianza, su cariño y, por qué no, también su amor. Desde aquella tarde en que habían tropezado por accidente, quedó hechizado por su encanto. Quería saber cómo era, sus gustos, sus hobbies. Necesitaba conocer todo de ella. Lo que estaba sintiendo era algo nuevo para él. Ninguna otra mujer había despertado tanta calidez en su corazón.
La chica del mostrador les cobró los cafés y les entregó el dispositivo que les indicaría que su pedido estaba listo. Ambos se sentaron en una mesa cerca de la pared de cristal, lo que les permitía seguir admirando la naturaleza.
- Tienes un hermoso nombre, Kayla.
- ¡Eh! G-gracias - se sonrojó un poco - Disculpa que te haya mentido el otro día con aquel nombre falso.
- No hay problema, es normal desconfiar de cualquier persona. Pero me alegra saber cómo te llamas realmente.
Kayla comenzaba a sonreír con cada gesto y cada palabra de aquel chico. Eso la hizo sentir en confianza, como si lo conociera desde hace mucho. Pronto se encontraron platicando de todo un poco. Aunque Min Ho trataba de ser paciente para no hacerle demasiadas preguntas que revelaran todo sobre ella, sabía que, si lo hacía, la chica correría nuevamente. Así que prefirió darle tiempo al tiempo, aunque era lo que menos tenía, pues en siete semanas tendría que regresar a Busan.
- Entonces, ¿cuánto tiempo llevas viviendo en Seúl?
- Mmm, 7 años. Bueno, en un mes cumplo 8 años viviendo en este hermoso país.
- Wow, imagino que debió ser difícil por el idioma y la cultura.
- Al principio sí, pero la embajada me proporcionó vivienda y una traductora de español - sus ojos mostraban un brillo al hablar sobre su estadía en Corea, le gustaba recordar el inicio de su nueva vida - Nos hicimos buenas amigas y por las tardes me enseñaba a hablar el idioma.
- Y sí lo aprendiste muy bien - la miró a los ojos y le sonrió.
- Sí, jeje - cada vez que se encontraba con la mirada de Min Ho, se ponía nerviosa y desviaba la vista para que él no lo notara - Bueno, pero ya fue mucho de mí. ¿Y tú, a qué te dedicas?
- Bueno, soy... - tomó su café mientras recordaba que la mayoría de las chicas, al saber que era director de Marketing de la empresa de su abuelo, se interesaban más en el dinero que en él, así que decidió omitir ese detalle - pertenezco al equipo de marketing de una empresa de cosméticos...
Ambos continuaron platicando muy a gusto, se olvidaron de todos alrededor, a tal punto de que no notaron que los minutos se volvieron horas, y cuando se dieron cuenta, ya pasaban de las diez de la noche.
-Por Dios, ya es tarde -se puso de pie en un instante- debo irme.
-Espera, Kayla, te acompaño.
-No, no te preocupes -le regaló una tímida sonrisa- vivo muy cerca de aquí.
-¿Estás segura? -dijo un poco preocupado- Ya es de noche, creo que no soportarías otro susto como el de hace rato.
-Ja-ja, muy gracioso. -ambos sonrieron- En verdad, estaré bien, gracias por el café y la charla. Adiós.
-Kayla -la tomó de la mano- ¿Vendrás mañana? Tal vez... podamos hacer ejercicio juntos.
-Yo... -no podía creer lo que acababa de oír, nuevamente el nerviosismo se apoderaba de ella, así que pensó en decirle que no regresaría- Claro, vengo todas las tardes. -se sorprendió por lo que dijo y pensó para sí misma- "Demonios, Kayla, ¿qué acabas de hacer?"
-Perfecto -dijo mientras ambos caminaban hacia la salida de la cafetería- Nos vemos mañana a las 5 -le guiñó un ojo.
-Claro, nos vemos mañana.
La chica de cabello azabache salió rápido del lugar, volteó para verlo nuevamente, y él levantó su mano en señal de despedida. Ella se sentía extrañamente feliz, ¿acaso este chico le estaba provocando esa sensación? Sacudió la cabeza para borrar esa idea de su mente, era imposible sentir algo por él. A pesar de haber platicado por un largo rato, seguía siendo un desconocido. Además, su corazón tenía estrictamente prohibido fijarse en alguien; sin embargo, por alguna razón, se sentía ansiosa porque lo vería mañana. Pasarían otra vez la tarde juntos y, en el fondo, eso la tenía emocionada, aunque tratará de negarlo.
-Relájate, Kayla. -soltó un respiro profundo- Eso no es una cita.
Sonrió para sí misma al pensar en esa idea algo descabellada y siguió caminando rumbo a su casa. Pero al doblar en la esquina, sintió nuevamente una mirada profunda, tal como había sentido en la tarde cuando se había encontrado con Min Ho. Así que volteó para saber de quién se trataba, pero no vio a nadie. Quizás era su imaginación; entrecerró los ojos para visualizar bien sobre los árboles, pero no vio a nadie. Aun así, no se confió mucho y prefirió apresurar el paso.
Al llegar a casa, Eun Soo la esperaba en la puerta, estaba muy preocupada.
-Kayla, ¿qué te pasó? Estuve marcando a tu celular y nunca entró la llamada.
-Sí, es que se descargó -abrió la puerta y entraron a su casa- Estoy bien, no te preocupes.
-Es que nunca habías llegado a esta hora -se tiró en el sofá- Lo más tarde que regresas de tus caminatas es a las 8:00 de la noche.
-Perdón amiga, no me di cuenta de que tenía poca batería.
-Ah, fue por eso... Por cierto, como no estabas, entré y te dejé en el refrigerador un pedazo de pastel.
-Gracias, lo probaré -dijo mientras abría el refrigerador para sacar el pedazo de pastel- Y ¿qué crees? Hoy no hice nada, me encontré con Lee Min Ho.
-¿QUÉ? -estaba muy sorprendida mientras su amiga asentía con la cabeza- Cuéntame, ¿qué pasó? ¿Intercambiaron números?
-No... Fue un encuentro algo extraño -se sentó en la mesa para poder comer el pastel- Se dio cuenta de que le di un nombre falso, entonces me siguió y creí que se trataba de algún pervertido o algo parecido -dio un pequeño bocado- Mmm, ¡está delicioso!
-Gracias. Pero no te desvíes del tema, sígueme contando.
-No hay mucho que contar, solamente estuvimos platicando en la cafetería que está enfrente de ahí.
-Ajá, ¿y? ¿Al menos averiguaste si tiene novia?
-Claro que no, no tendría por qué preguntarle.
-No puedo creerlo, Kayla, desaprovechaste la oportunidad -dijo mientras movía la cabeza en señal de desaprobación- Al menos dime que se volverán a ver.
-Digamos que sí, a las 5:00 de la tarde -inmediatamente se dio cuenta de que su amiga estaba con los ojos bien abiertos y mostraba mucha emoción- espera, no te confundas, él también llega todas las tardes a hacer ejercicio.
-Es una cita -una gran sonrisa se había dibujado en el rostro de Eun Soo- Amiga, al fin tienes una cita.
-¿Qué? -casi se atraganta con el pastel y empezó a toser.
-Sí, eso es una cita -se puso de pie- Así que mañana te pondrás tu mejor outfit, y yo me encargaré de eso -le guiñó un ojo- Por ahora, descansa.
-No, espera. -dijo mientras su amiga se dirigía a la puerta- Regresa aquí, Eun Soo.
-Hasta mañana, amiga.
La chica cerró la puerta. Se notaba más emocionada que Kayla por aquella "cita", y claro que entendía que no lo era, solo sería un encuentro casual para ejercitarse. Aun así, tenía la esperanza de que por fin su amiga olvidara todos los tragos amargos que había pasado y que por fin abriera su corazón. Por supuesto que ella y Jung Hyun la ayudarían a lograrlo.
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Min Ho entró al elevador que lo llevó al sexto piso de su edificio y avanzó unos cuantos pasos hasta detenerse frente a la puerta número 610. Mientras digitaba el número de seguridad, en su rostro se dibujaba una gran sonrisa que era provocada por el recuerdo de Kayla. Realmente, el preguntarle si podían hacer ejercicio juntos era un pretexto; lo que quería era volver a verla y ser su amigo. Era extraño que sintiera todo eso en tan poco tiempo, pero tenía la necesidad de cuidarla, protegerla. ¿Acaso eso era amor a primera vista? Sacudió su cabeza para olvidar todas esas ideas. Prefería dejar que las cosas fluyeran poco a poco.
Entró a su departamento y rápidamente sintió el olor de Samgyeopsal que provenía de la cocina, una de sus comidas favoritas. De pronto, la pequeña figura de un niño corrió hacia él.
- Tío -lo abrazó- Al fin llegas, te estábamos esperando para cenar.
- Enano, me da gusto verte -lo levantó para abrazarlo. Amaba a su sobrino de 7 años y le gustaba compartir tiempo con él. Oye, estás enorme.
- Síp, ya soy un niño grande.
- Ju Won -su mamá lo llamó desde la cocina- deja a tu tío -salió con unos platos y los colocó en la mesa. Después se acercó a su hermano, se notaba un poco preocupada- tardaste mucho, ¿pasó algo?
- No, todo está bien. Solo me entretuve un poco -dijo mientras sonreía-. Me daré un baño, no tardo.
- Está bien, mientras tanto serviré la comida -caminó hacia la cocina y habló a su hijo- Ju Won, ayúdame con los vasos.
- Sí, mamá.
El niño corrió hacia la cocina con su madre, mientras Min Ho se daba un baño y se preparaba mentalmente para el interrogatorio al que lo sometería Yoon Jeong. Se conocían tan bien que sabía perfectamente que su respuesta de "solo me entretuve un poco" no era suficiente para ella. Claro que le contaría sobre el encuentro con la chica que le estaba haciendo sentir un sinfín de emociones. Tal vez su hermana lo ayudaría a aclarar sus pensamientos.
Más tarde, los tres estaban en la mesa cenando y bastante entretenidos escuchando las historias de Ju Won sobre su clase de natación y cómo había mejorado su técnica de desplazamiento en la piscina. Min Ho se veía tan feliz de estar compartiendo ese tiempo con su hermana y su sobrino. Habían pasado varios meses desde la última vez que los vio, y estar así con ellos le daba tranquilidad. Después de jugar unas cuantas rondas de "Caras y gestos", Yoon Jeong llevó a su hijo a dormir, aunque el niño quería seguir jugando, el sueño lo fue dominando.
- Lo siento -dijo mientras salía de la habitación- a Ju Won le encanta pasar tiempo contigo, pero al fin se durmió.
- No te preocupes, nuna. Sabes que también me encanta la compañía de tu hijo. Además, ya había pasado mucho tiempo sin verlo -su hermana sonrió.
- Min Ho... -se sentó junto a él en el sofá- Dirás que soy insistente, pero... -lo miró directo a los ojos- ¿llegaste tarde a causa de una chica?
Su hermano comenzó a reír. Se conocían demasiado bien que Yoon Jeong se dio cuenta de que algo estaba ocurriendo en su corazón. Él necesitaba entender lo que estaba sintiendo, así que no dudó en hablarle de Kayla.
- Sí, se trata de una chica.
- ¿De verdad? -se emocionó rápidamente- ¿Quién es? ¿Cómo la conociste?
- La conocí una tarde mientras corría. Tropezamos accidentalmente. Hoy la volví a encontrar y estuvimos platicando en la cafetería que está cerca del parque.
- ¿Cómo se llama? -se notaba realmente feliz.
- Su nombre es Kayla.
- Un nombre bastante original -el nombre no era coreano, eso era seguro. Pero al escucharlo, se acordó rápidamente de la maestra de su hijo- Si no me equivoco, es extranjera. ¿Mexicana?
- Sí -dijo algo extrañado.
- ¿Sabes? También conozco a una chica que se llama Kayla. Era seonsengnim de Ju Won en preescolar.
- Wow, estoy muy sorprendido -comenzó a reír- No cabe duda de que el mundo es muy pequeño.
- ¿Se trata de la misma persona?
- Sí, o eso creo. Trabaja en Flower-Kindergarten.
- Definitivamente es ella -estaba sorprendida y miró fijamente a su hermano- sospecho que te gusta demasiado, ¿cierto?
Min Ho no sabía qué responder. Apenas había coincidido dos veces con ella, y eso no era suficiente para decir que le gustaba. Pero si lo pensaba detenidamente, tal vez ese era el motivo por el que su corazón se aceleraba al verla.
- No lo sé. Son tantas cosas. Solo te puedo decir que siento la necesidad de verla. No sé cómo explicarlo -su tono de voz era muy serio, y no es que se molestara por sentirse así. Al contrario, quería aclarar sus pensamientos-. Nuna, tú sabes de las dos relaciones que he tenido, y créeme, con ninguna me he sentido así.
- Hermanito, ella te gusta -sonrió-. Solo mírate, tienes la misma expresión que nuestro padre cuando está cerca de mamá. Incluso puedo asegurar que se trata de amor a primera vista.
- ¿Estás segura? -preguntó algo dudoso.
- Claro que sí, pero... -su expresión alegre cambió a una de preocupación- si se diera una relación entre ustedes, el abuelo no estaría de acuerdo.
- Bueno, es muy pronto para pensar en una relación.
- Lo sé, pero solo piénsalo un momento, si se llegara a dar -negó con la cabeza- el abuelo es muy conservador y no consentiría que tuvieras una relación con una chica extranjera.
- Nuna, relájate. No sé cómo vayan a resultar las cosas. Ni siquiera puedo afirmarte que ya seamos amigos. En dos meses regreso a Busan.
- Tienes razón, y aún se están conociendo.
- Además... -recordó su primer encuentro con Kayla- no creo que sea tan fácil ganarme su confianza. Desde el primer momento en que hablamos, puso una barrera entre los dos.
- Qué extraño. Cuando la conocí, no actuaba de esa manera. Probablemente es porque para ella eres un desconocido.
- Sí, eso debe ser.
- ¿La volverás a ver? -nuevamente miraba con gran curiosidad a su hermano.
- Mañana, a las 5:00 de la tarde.
- Wow, tienes una cita -dijo con gran emoción mientras levanta los brazos hacia el cielo- creí que nunca llegaría este momento.
- No es una cita, solo nos encontraremos para hacer ejercicio.
- Ah... no importa, la verás de nuevo, así que sí, eso es una cita -hizo énfasis en su última frase.
- Si vuelvo a decir que no es una cita, seguirás insistiendo en que sí lo es, ¿cierto? -ambos comenzaron a reír.
Más tarde, Min Ho ya estaba acostado en su cama y no lograba conciliar el sueño. Solo pensaba en la conversación que había tenido con su hermana acerca de sus sentimientos. Tal vez ella tenía razón y sí estaba sintiendo algo por Kayla. Se preguntaba si así era como se sentía el "amor a primera vista". Aunque le resultaba difícil creer que alguien pudiera enamorarse de otra persona con solo verla una vez, sin saber cómo es o lo que le gusta, se estaba viendo envuelto en esa situación. Pensaba en ella todo el tiempo, incluso la había buscado después de su primer encuentro. Claro que le gustaría tener una cita con ella, pasar tiempo juntos, ganar su confianza y su corazón, pero aún no era el momento adecuado.
- Mi nuna está equivocada -sonrió-. No es una cita.
Por otro lado, Kayla también intentaba dormir, pero no lo lograba. El hecho de que Eun Soo insistiera en llamarlo una cita la hacía sentir incómoda. No es porque se negara a tener un nuevo amigo, al contrario, eso la hacía sentir bien. Sería la primera vez, después de cuatro años, que pudiera volver a confiar en alguien. Y es que, por más que quisiera negarlo con todas sus fuerzas, sentía cierta atracción hacia él. Obviamente, no lo admitiría tan fácilmente, tal como se negaba a pensar que el encuentro que tendría con él fuera una cita.
- Eun Soo está equivocada -sonrió-. No es una cita.
Continuará...
*Seonsengnim: Maestro
