Atención: lo que van a leer a continuación puede ser algo explícito. Quedan advertidos.


III Deseos Húmedos


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Una noche muy agitada, también acalorada por la experiencia de su primer beso. Ella se lo imaginaba en una cita romántica con un caballero de la alta sociedad, si dijera que nunca deseaba ser besada por un hombre, se estaría mintiendo así misma. En su juventud, sí deseo alguna vez ser besada por Leoncio Almeida, la única diferencia que sentía nostalgia de su versión caballerosa y no la parte depravada. Siente que no conoce esta versión suya.

Pero ese beso, causó un efecto en ella. Que no podía explicar con sus propias palabras, pero se sentía diferente, como si necesitara probar nuevamente esos labios. Isaura, trataba de contenerse, su cuerpo levantaba temperatura mientras que su mente vagaba en ese momento tan inoportuno e inapropiado de un hombre así. La fuerza que él imponía al sostenerla, al obligarla a caer en desear algo que no debe.

Un beso, tan inocente como tan…Provocativo y no solo para ella, porque estaba suponiendo que Leoncio no se iba a conformar solamente con eso. De eso si estaba segura. Pero ¿el que ganaría con tan solo poseerla? No se trataba de tenerla como objeto, sino porque ella lo empezó a rechazar desde que se encontraron otra vez. Y que no aceptaría un no como respuesta, eso lo tenía bien claro.

Desde que lo vio con Rosa, sintió como su corazón se quebraba lentamente. A veces se arrepentía de escribirle cartas, que lamentablemente las recibía el comendador y terminaba amenazándome de que deje en paz a su hijo. Para que también, Isaura no sea un problema para los estudios de Leoncio; incluyendo que su difunta madre también fue un dolor de cabeza para el señor Almeida. Ni ella sabe porque a veces ese señor tiene tanto rencor hacia su persona y no quiere que ella se acerque al único hijo que tiene.

Pero ahí estaba ella, acosada en su cama. Moviéndose de un lado a otro, con sus párpados cerrados, en sus sueños se repetía lo que había sucedido aquella noche. Sin embargo, esta vez sus sueños la provocan más, dejándose tentar por ese beso fogoso y suave que intentó resistirse.

En su sueño, Isaura podía sentir como tanto las sábanas y las frazadas se levantaban hasta cubrirla por casi por completo. Una figura masculina se deslizaba explorando parte de su cuerpo que se iba descubriendo al romper algunos pliegues de su túnica blanca. Por más que tratara de resistirse a esos encantos pecaminosos del hombre que besaba cada parte de su piel. Inconscientemente, se mordió el labio inferior al sentir como ese muchacho se detenía entre sus muslos; ella trataba de ahogar un gemido, pero sintió una parte sensible que la hizo gemir a gusto de ese chico.

Por favor…Ya no más —murmuró la joven, queriendo suplicar para que esto desaparezca de su mente.

Él empezó a besar desde el abdomen hasta dejar al descubierto el pecho de Isaura, cuando ambos se miraron; la joven se quedó perpleja al ver a Leoncio tocar su piel blanca, siendo el culpable de que su cuerpo reaccionara a sus delicados toques.

—Recién estamos empezando, Isaura. Tu boca dice no —le habló al acomodarse sobre ella —. Pero tu cuerpo, tu hermoso cuerpo me dice todo lo contrario.

En ese momento, sintió que los dedos recorrieron parte de su intimidad, haciendo que la muchacha gimiera al sentir eso, su cuerpo se tensó un poco. La primera vez que estaba experimentando algo tan…Magnifico, él se mostraba experto en la anatomía femenina y parecía conocer bien las partes más delicadas y sensibles.

Desde la última vez, me contuve tanto…— le susurraba en su oído — Siempre te amé…Isaura, creo en el amor a primera vista.

Ella lo escuchaba pero cuando quería gemir por esos toques dentro de su intimidad, Leoncio la besaba de manera fogoso, trataba de no ser bruto porque con la esclava quería ser suave y lento. Desde su altura, podía ver a la joven disfrutar de sus toques, sobre todo porque el cuerpo respondía, sin la necesidad de hablar.

Cuando miraba que Leoncio bajaba por desde su pecho hacia su vientre, ella deseaba internamente que él se detuviera; apropósito, sintió algo húmedo explorar dentro de su intimidad haciendo que casi se sobre salte. Aguantaba sus gemidos como podía, sus manos se sujetaban fuertemente en los pliegues de sus sabanas y parte de la funda de la cama. ¡Oh…D-Dios…Mío! Murmuró, tratando de no soltar algún comentario vulgar por las extrañas sensaciones y el calor sofocante que este hombre provocaba en ella, tocando una zona sensible y quisquillosa que la hacía temblar por sentir… ¿Su lengua? Recorrer parte de su clítoris. Isaura podía ver como la cabeza de Leoncio se hallaba entre sus muslos, en donde masajeaba parte de sus muslos con sus manos haciendo toques gráciles y su lengua tocaba partes sensibles y de su intimidad.

L-Leoncio…Es suficiente —dijo la joven tartamudeando, ahogaba su gemido expulsando un suspiro irregular, tocaba con su mano derecha hacia su pelo castaño algo alborotado.

Pero nada era suficiente, no, él quería seguir y sabía exactamente que ella también pero no es capaz de admitirlo por sí misma.

"Dios, por favor que se detenga… ¿Acaso este es mi castigo por enamorarme de él? O ¿Por sentir algo por él?" se dijo en sus pensamientos, deseando querer despertar pero una parte de ella disfrutaba de esto.

Él tenía razón, no es capaz de admitirlo.

De golpe, empezó a dolerle dentro de su vagina. Como si sintiera un trozo de carne entrar cuidadosamente en aquella zona, sus lágrimas se desbordaban por el dolor punzante, hasta que un empujón interno la hizo estremecerse y arquearse por debajo del hombre. Algo se estaba escurriendo, de eso estaba segura, no sabía si llorar o sentir placer al recibir otro movimiento de cadera que golpeara hacia el interior.

Él la había desflorado, como tanto lo deseaba. Aunque a diferencia de otras mujeres, trataba de ser cuidadoso con ella… ¿Por qué?

¿Estás bien? Isaura — interrogó el muchacho, estando un poco preocupado.

Isaura con lágrimas en sus ojos, lo único que pudo hacer era abrazarlo en ese momento y solo asentir con la cabeza en silencio, permitiendo así que él continuara con un ritmo lento.

Bueno, eso me dice que es un sí. Contigo soy cuidadoso…Porque te amo, Isaura, te amo con locura — le susurraba, mientras que su cabeza descendía por la zona de los pechos, continuaba penetrándola y podía contemplar como ella se retorcía debajo suyo, disfrutando de su delicadeza y de sus toques. Las frazadas y las sabanas tapaban toda esa escena, ella no podía creer que eso estaba sucediendo.

Hasta que escuchó el canto del gallo, anunciando las cinco o seis de la mañana.

La muchacha abrió sus parpados, observando su entorno con su corazón latiendo por soñar algo tan vulgar, lo peor de todo se sentía "sucia" por desear a un hombre que fue obligado a comprometerse con otra persona. No es correcto, porque el señorito pronto se va a casar con Malvina. Sentía un malestar al pensar que él se va a casar, sobre todo cuando le prometió darle su libertad.

Cuando ella levantó las sabanas para estar segura de que todo lo que presenció de verdad sea un sueño. No encontró ninguna mancha de sangre entre las sabanas, otro peso menos. Aún sigue siendo virgen, pero ha pasado mucho tiempo de soñar y desear esos placeres carnales, sobre todo desde sus quince años. Lo que si también le resultó vergonzoso es que ella sola fue capaz de explorarse por sí misma, y eso le hizo sentir como un ser que acaba de cometer un pecado terrible. Quizás no fue lo suficientemente sincera consigo misma, en admitir ciertos sentimientos que están brotando para volver a provocarla y aun teniendo la presencia del señor Leoncio circulando por el hogar.

...

Por otro lado, cuando los rayos del sol comenzaron a molestar sus parpados cerrados, se había dado cuenta que ya es de día. Lo peor de todo que tenía cosas que hacer pero eso no quitaría el hecho de que pueda pasar tiempo con su esclava favorita. Ahora, que necesita más respuestas con respecto a su inesperada "confesión" ¿De verdad Isaura sentía algo por él? O ¿Ella estaba mintiendo? Aunque esa inquietante declaración, que sucedió antes de querer desflorarla a la fuerza, le generó con ganas de hacerlo con ella. Sin embargo, pudo aprovechar lo suficiente con solo utilizar su propia imaginación y los sueños que resultaron ser tan placentero; que solo trató de calmar con la masturbación. Podría haberle avisado a Rosa para que se encargara de su problema pero prefirió abstenerse con ese método.

Leoncio se levantaba de la cama, estirando sus brazos con una sonrisa de satisfacción, también sintiéndose orgulloso y aliviado, no solo por tener un sueño húmedo, sino porque seguía recordando las cosas que sucedieron en la noche anterior. Estuvo tan cerca de poseer ese hermoso cuerpo, que con tan solo imaginarlo su virilidad podría volver hacer un problema de nuevo. Aunque cumplió con su cometido, probar esos labios carnosos de aquella esclava y le gustaría probarlos de nuevo pero sin antes, buscar algunos papeles antes de ir a la fiesta para celebrar su compromiso con Malvina.

Pensar en el compromiso arreglado, no le gustaba para nada. Conoce a Malvina, o por lo menos la imagen que recuerda de ella; siendo un poco más joven que él, porque la última vez que se vieron fue antes de su viaje para realizar sus estudios. Podría resultar ser una bella mujer, solo que sus sentimientos y deseos se posaban en la esclava, Isaura.

Él empezó a cambiarse para bajar a desayunar, le hubiera gustado encontrar una figura femenina a su lado, que por desgracia ese sueño aún no se había cumplido, pero algún día tratará de cumplir ese paraíso que tanto desea y anhela desde lo más profundo de su corazón orgulloso. Porque él sabe que con Isaura, es capaz de todo por más que el mundo esté en su contra, o que ella tampoco no quiera.

Todavía sentía intriga en querer verla a la cara para conversar sobre las cosas que dijo, las cartas que nunca recibió y las que él tampoco pudo leer.

Cuando Leoncio termino de arreglarse, sabía lo que iba hacer exactamente antes de continuar con su día y en avanzar en los preparativos para su boda arreglada.

—Debo encontrar las cartas de Isaura y las que yo también enviaba, en el escritorio de mi padre —se dijo, una vez que se acercaba hacia el picaporte y abriendo la puerta para encontrarse con su madre, quien lo abrazó expresando su cariño y felicidad de ver a su hijo especial, se mostraba muy dulce hacia él para desearle buenos días.

Cuando ambos bajaron por las escaleras, tanto madre e hijo miraban como los esclavos se movían de un lado a otro para servirles el desayuno. Y, como era de costumbre desde su infancia, su padre como siempre esperando en la mesa expresando seriedad y frialdad hacia su muchacho.

—Buenos días padre —saludó, inclinando un poco la cabeza y luego su mirada se dirigió hacia la esclava que estaba a espaldas de su padre —…Isaura.

La muchacha apenas sonrió, saludo en voz baja incluyendo a su madrina y seguía manteniendo su rol como esclava, tal y como el comendador le dijo. Ella trato lo más posible de no mirar al señorito Leoncio porque todavía recordaba ese sueño inquietante que había tenido, sus mejillas se sonrojaban porque su mente no se controlaba y cuando el joven le pidió que le sirva jugo, casi se derrama sobre su ropa pero por lo menos pudo recuperar su compostura.

Leoncio le colocó un pequeño papel dentro de la mano de Isaura, dejándola muy confundida. La otra esclava, siendo la más anciana del resto de los esclavos del comendador, miró con preocupación cómo el señorito la sostuvo de la mano disimuladamente para pasarle algo.

Juaquina no le agradaba para nada el juego que se estaba involucrando Isaura con el señorito Leoncio. Quien pronto seria el futuro esposo de Malvina Cuhna. Ella negaba con la cabeza, por como su niña se comportaba diferente teniendo a ese hombre influyendo, solo quisiera creerle que ese muchacho y único heredero de la casa incluyendo los terrenos, pueda cambiar tal y como decía aquella inocente esclava.

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Continuara…


N/A: Tranquilos, ya se acerca el momento de Tomasia, la aparición de Malvina y Enrique en la fiesta. Como dije, si estoy cambiando un poco la historia, explicando el tema de las cartas que eran mutuas entre Leoncio e Isaura, el comendador tuvo algo que ver y como deben suponer, a la ausencia de esas cartas… Isaura sufría más en la casa pero Leoncio, solo recibió una carta de las tantas que podría haber recibido de parte de su esclava.

Espero que les guste este capítulo!

Saludos y cuídense Atte. J.H ©

Este capítulo, básicamente se trata como Isaura trata de ignorar que no siente nada por Leoncio, sabiendo que es todo lo contrario y la culpa de no expresarse bien le genera estas fantasías. No va ser el único, no se crean podrá ser pura… Pero los pensamientos y sentimientos pueden jugar en contra. Este es un mundo en donde Isaura si siente algo por Leoncio, solo que el obstáculo también será la boda arreglada.