RinMakoto. A pesar de que los dieron por muertos, al final no fue así por lo que ahora tendrán que seguir adelante, aunque… no están del todo libres todavía.

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Sin más, comencemos…

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Dejando a un lado el entrenamiento que estaba haciendo Shinonome con Ramón, los demás Caballeros y guerreros en el Santuario estaba haciendo lo suyo ya que tenían que ir con todo hacia la batalla final en Roma cuando ambos ejércitos chocaran entre sí.

- Claudia, ¿estás lista?

- Así es – tanto Claudia como Asuka estaban paradas frente a la otra en el coliseo, muchos de los soldados rasos vivos, junto con varias Saintias y los Dorados.

- Ya quiero ver cómo es que batallan las chicas consentidas de Ramón – decía en broma Joan mirando a la Mahou Shoujo y a su hermana.

- Sus cosmos son fuertes, pero en cuando choquen será otra cosa – Kurashiki habló.

- ¡Comiencen! – ambas chicas se lanzaron al ataque, usando solamente sus cosmos, habían optado por no usar sus armaduras, en vez de eso, llevaban trajes de entrenamiento.

Asuka atacaba de forma física sin usar antes su cosmos, como era alguien que era experta en batalla cuerpo a cuerpo, Claudia tenía problemas con los movimientos rápidos de la peli gris, pero de repente, logró tomar la pierna de la oji azul y la lanzó algo lejos.

La peli gris no iba a ser derrotada de ese modo, aprovechando que estaba en caída libre se dio la vuelta lanzando un puñetazo hacia Claudia quien logró contener el golpe, pero justo al tocar el suelo, la japonesa usó su pierna izquierda para tirar a Claudia y darle con la rodilla en la costilla.

La morena rodó un poco en el suelo y parecía que le habían dado un golpe duro, no obstante, aprovechó esa posición en la que estaba mientras cargaba su cosmos.

- ¡Relámpago de Voltaje! – el fuerte golpe fue lanzado a la velocidad de la luz, Asuka usó sus manos para tratar de contrarrestarlo, pero esta tuvo que enviarlo hacia el cielo ya que, de seguir así, posiblemente sería arrastrada con él.

- Ese fue un golpe, me tomaste por sorpresa.

- Y eso que no has visto nada Asuka, espero que sepas que no me contengo en cuanto a ataques sorpresas tengo – susurró la mexicana poniéndose de pie y se reanudó el combate, esta vez sería turno de Asuka de ir con todo.

Ambas chicas se tomaron de las manos ejerciendo fuerza, había rayos de energía saliendo de las manos de las dos féminas, ni que decir de los demás guerreros que seguían viendo el espectáculo.

- Es asombroso, ambas no parecen que fueran fuertes, pero lo son realmente.

- Obvio, por algo es que ambas visten las armaduras doradas, eso quiere decir que son poderosas.

- Una cosa es decirlo y otra cosa es verlo – los demás soldados opinaban.

- Por algo es que ambas son fuertes, está más que claro que Ramón las entrenó muy bien – Hibiki decía.

- Puede ser amigo, aunque recuerda que mi hermana ya manejaba el cosmos antes de volverse Dorada, además de que Asuka era una gran luchadora también – Joan hablaba a su lado – el verlas así y notar como es que han progresado enormemente me hace sentir feliz y pienso que nada les puede pasar en la batalla contra Ares.

- Daremos lo mejor de nosotros para vencer a ese dios de una vez por todas – el peli humo hablaba con seriedad – aunque hay algo que me inquieta y es que nos hemos quedado casi sin Dorados.

- Lo sé, solo quedan vivos Shinonome, Kurashiki, Kana, Claud, Asuka y tu – el Patriarca suspiró – lastimosamente hemos perdido a varios, aun no tengo ni idea que ocurrió con Akira si seguirá vivo, aunque ya ha llegado el punto en el que considero que está muerto.

- Quien sabe, no se ha presentado de vuelta, tal vez sea así, al igual que Iwaki-Senpai, pero solo nos queda esperar a que las cosas sigan como están – susurró Aries, los demás solo siguieron mirando eso, la batalla entre ambas Doradas estaba llegando a un buen punto.

- Vamos a ver entonces quien gana esto Asuka – decía la mexicana mientras que seguía batallando contra su amiga, ambas daban lo mejor de sí dándose con todo, aunque en un momento, la peli gris dejó de usar su cosmos.

- Muy bien, hagamos esto.

- ¿Qué harás Asuka? – justo cuando la morena iba a atacar a Asuka, esta solo danzaba un poco creando movimientos que eran rápidos y difíciles de detectar, es más, esto fue demostrado cuando le dio un golpe en el rostro haciéndola retroceder.

- Esta es mi técnica de la Danza Milenaria del Tigre, recuerda que la puedo hacer sin el uso de cosmos ya que solo requiere de fuerza física y era mejor para alguien como yo que es experta en combate uno a uno.

- No dejas de sorprenderme Asuka, aunque veremos quién gana este combate ya que ni siquiera una técnica como la tuya podrá resistir a los colmillos del león dorado – exclamó la chica quien sin más elevó su cosmos hasta que su cabello pasó de negro a dorado al igual que sus ojos que cambiaron de azules oscuros a verdes – ahora si verás lo que es un león indomable.

- Un león no podrá contra las fuertes defensas de la balanza dorada – con el cosmos de ambas en un nivel alto, las dos se lanzaron a los puñetazos los cuales causaban ondas de choque que impresionaba a muchos, gracias a Joan y su cosmos las cosas no salían volando o poniéndose peor, es más, todos estaban bien disfrutando del espectáculo.

- Con el poder de Claud y Asuka tenemos una gran ventaja para batallar contra las fuerzas de Ares, si Claud manejara la tercera fase del Súper Guerrero sería mejor, pero el cosmos que puede invocar es más que suficiente, también Asuka tiene lo suyo – pensó el castaño, de vuelta al combate, ambas seguían chocando sus puños.

- Muy bien, acabemos con esto de una vez, sé que es un entrenamiento, pero no me voy en atacar con todo cuando sea necesario – la constelación de Leo apareció detrás de Claudia.

- Veremos eso entonces – ahora fue el turno de la peli gris cuya constelación guardiana, Libra, apareció detrás de ella.

- ¡Hagamos esto Asuka! ¡Plasma Relámpago! – una cantidad innumerable de rayos salieron a la velocidad de la luz con rumbo a la japonesa quien ya estaba preparándose para el contraataque.

- ¡Explosión de Matusalén! – el ataque inspirando en una estrella de la constelación de la balanza dorada voló impactando con los rayos a velocidad luz de Claudia, el estruendo de los cosmos de ambas hizo temblar el sitio.

- Q-Que cosmos tan poderosos, ¿este es el poder de los Caballeros Dorados?

- Así es, son poderosas como no tienen idea – Tsukumo habló al lado de los soldados que estaban estupefactos mirando el gran choque de cosmos de ambas chicas lo cual finalizó con las dos féminas que salieron disparadas a extremos opuestos.

- Eso fue duro.

- Ni que lo digas.

- Creo que ha sido bueno – susurró el castaño levantando su mano – muy bien, es suficiente.

- Que gran batalla fue – los demás aplaudieron por eso, ambas se dieron la mano por tal combate que se armaron, por lo que solo se retiraron a descansar.

- Ya con esto pueden ver que con dos de nuestras guerreras más fuertes combatir, estamos convencidos de que podremos dar lo mejor contra Ares y toda su hueste, ¡vamos con todo a batallar y ganar esta guerra por la Tierra!

- ¡Siiiiii! – con eso, los ánimos de las tropas atenienses estaban alzadas, irían con todo a batallar contra el dios de la guerra, el cual no estaba descansando del todo ya que algunas cosas se llevarían a cabo esa noche.

Horas después…

Hibiki estaba patrullando por ahí, aunque no era su deber ya que como Caballero Dorado tenía que estar en la casa de Aries protegiendo la primera de las casas zodiacales, pero en este caso, decidió acompañar a su novia que estaba por ahí mirando si alguna amenaza salía.

- Aun nada ¿verdad Tomoe-san?

- Nada, parece que todo está en paz, pero no hay que bajar la guardia ya que en cualquier momento pueden atacar.

- Estamos en el momento decisivo de la batalla, por lo que en cualquier momento un ataque sorpresa nos puede debilitar.

- Hibiki-san, ¿Cuándo iremos a Roma?

- Hay que tener paciencia, en cuanto Joan nos diga que vayamos, iremos con todo para que esto salga bien.

- Lo sé, aunque ya quiero acabar con esto, quiero que la paz reine en la Tierra – sonrió la peli negra por eso, Aries solo la abrazó con fuerza.

- No te preocupes, ganaremos esto Tomoe-san y seremos felices con un futuro brillante – el momento de la pareja era tierno, por otro lado, Joan estaba hablando con Athena, Shiho y varias de las musas que charlaban tratando de encontrar un plan.

- Patriarca, ¿Cómo penetraremos las barreras que rodean Roma?

- Va a ser difícil, aunque hayamos batallado contra un gran número de gladiadores y Berserkers, siento que en cuanto entremos nos recibirán muchos de esos tipos, así que es mejor ir ya alistados por si nos toca batallar contra muchos de los guerreros de Ares.

- Y eso sin contar con algunos de los hijos del dios – la Saintia de Perseo exclamó – puede que hayamos vencido a algunos, pero quedan algunos como Phobos y Harmonía que siento que nos darán problemas.

- Lo importante es llegar hasta Ares y vencerle de una vez – Athena habló mirando al castaño – de suerte contamos con la lanza.

- Es un arma que podremos usar, pero digo algo y con el permiso suyo Athena, quiero que vayamos todos, incluido yo a darle con todo al ejército rival.

- Pero es peligroso – Eli habló a un lado junto con sus compañeras – aunque seas el Patriarca y lideres el ejército, tienes que estar a salvo ya que, sin ti, el caos reinará en el Santuario.

- Lo sé, pero es que no puedo quedarme atrás mirando como mi ejército a lo mejor sufre bajas y yo aquí sin poder actuar, por lo que iré también, además, no es como que mi poder fuera pequeño al final de todo.

- En parte tienes razón, eres fuerte – Honoka habló.

- Ni me lo recuerdes, venció a Eli como si nada – Nico continuó.

- No tenías que recordar Nico.

- Como sea, eso no importa, estamos en el mismo bando por lo que tengo algo planeado, pero escúchenme bien – Joan miró a las demás – los Caballeros de más bajo rango junto con los soldados deberán ir al principio, luego de eso van ir las Saintias con los Dorados y detrás estará Athena con las musas protegiéndola.

- ¿Y dónde irás tú?

- Sencillo, estaré en la posición en la que sea necesario, si tengo que apoyar a los de más bajo rango, lo haré. Si tengo que estar al lado de los Caballeros Dorados también y si tengo que estar a su lado junto con las musas igual lo haré, porque soy el Patriarca y tengo que ir junto con mis guerreros.

- Patriarca.

- Realmente eres alguien noble de llevar ese título – decía Shiho sonriendo – por eso, más vale que nos lleves a la victoria, Patriarca.

- Lo haré y traeré la paz al mundo – sonrió el castaño – entonces, ¿Qué dicen del plan? ¿Lo autoriza Athena?

- Por mi está bien, haremos eso entonces, iremos en ese orden hacia Roma para ponerle fin a esta guerra y poder traer paz al mundo.

- Lo sé, partiremos lo más pronto posible para que acabemos con esto de una vez – las demás asintieron, las cosas ya estaban poniéndose en marcha.

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Isla Kanon.

De vuelta en la isla, Shinonome estaba usando varias de sus flechas lanzando a varios objetivos los cuales estaban ubicadas en rocas volcánicas, aunque tanto Akira como Yoshimi no se las dejaban fácil ya que ellos usaban sus cosmos para poder lanzar lava hacia la chica quien tenía que esquivarla y tratar de darle a los blancos.

- Ten cuidado con esto Ryo que en cuanto te dé con la lava quedarás más rostizada que la cena de anoche.

- Eso no tiene sentido y más vale que sepan que estoy acertando casi todas mis flechas en el blanco.

- Eso lo veremos – Akira, que estaba con el cabello blanco siendo su alter ego, comenzó a lanzar más lava hacia Shinonome, esta recibió una buena cantidad de esta y aunque causó quemaduras en su cuerpo, gracias a la forma en que estaba entrenando, podía aguantar sin que su piel se viera seriamente dañada, no obstante, no podía evitar que se le cambiara de color por el calor que estaba experimentando, siempre tenía cuidado de que no le cayera en los ojos, pero había un problema.

- Demonios, no puedo ver bien, el calor del sitio no me deja ver bien mi objetivo – tal y como pensó la peli azul, los vapores calientes de la lava que estaba a su alrededor impedía que se concentrara del todo, aun así, solo cerró sus ojos.

- Creo que intentará atacar sin usar sus ojos.

- Vamos Ryo, muéstrame que eres más fuerte – exclamó Yoshimi haciendo que un trozo de hielo que creó cayera a la lava haciéndola levantar y esta se fue sin más hacia la peli azul quien seguía con los ojos cerrados.

- Concéntrate Ryo, simplemente siente hacia dónde vas a darle y hazlo – sin perder tiempo, la peli azul concentró su cosmos y sin perder tiempo, lanzó su flecha hacia un sitio en el que parecía ser el blanco más difícil.

- ¿Eh? – Yoshimi se quedó de piedra notando como es que la flecha dorada iba hacia ella, aunque esta no fue directamente hacia su persona, sino que avanzó atrás de ella hasta dar justamente en una piedra que poseía un blanco, justo en medio de la lava.

- Creo que le dio con todo – exclamó el gemelo de Akira suspirando – ese era el blanco más difícil de todos y aun así lograste darle.

- Demonios, lo logré – susurró la Dorada – el vapor de este sitio me impedía concentrarme bien.

- ¡No me saques esos sustos Ryo! Pensé que me darías directamente a mí.

- No haría algo tan estúpido, al menos debemos estar bien para cuando toque la batalla final, al menos este entrenamiento me está ayudando a mejorar mi cosmos – decía la chica mientras cargaba más flechas en su arco – muy bien, basta de charlatanerías, continuemos.

- Que ruda, pero bueno, supongo que puedo tomar algo de venganza por el susto que me pegaste – Yoshimi creó varias estacas de hielo las cuales fueron lanzadas hacia Shinonome quien las esquivaba rápidamente y tiraba sus flechas hacia los objetivos que eran los blancos.

En otra parte de la isla, Ramón estaba sentado mirando el firmamento, no obstante, algo no parecía estar bien con él ya que se le notaba incomodo, como si algo malo estuviera pasando.

- Siento algo malo en el aire – susurró el peli negro, justo en ese momento, un cosmos familiar apareció frente a él – Shinji.

- Ramón, he vuelto a este mundo por unos momentos para darte un mensaje – el alma del peli ceniza hablaba – escúchame, los guerreros que Akira-Senpai e Iwaki-Senpai pensaron que derrotaron siguen vivos, no hay que confiarse ya que en cualquier momento volverán, estate atento Ramón.

- Lo haré, gracias por eso Shinji, déjalo en mis manos – el alma del ex Caballero de Virgo desapareció dejando solo al chico, justo en ese momento se puso alerta – no mentía, realmente Shinji tenía razón, ahí vienen.

En donde los tres estaban entrenando, los tres se detuvieron al sentir un par de energías extrañas que parecía que querían salir.

- ¿Qué es este cosmos? – susurró la peli azul, Akira y Yoshimi fruncieron el ceño.

- Han vuelto.

- Sí, lo han hecho – Cisne susurró – Rómulo y Remo, los que pensaron que habíamos derrotado, han vuelto a batallar.

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Continuará…