RinMakoto. La pelea campal dio inicio y aunque es bueno que más se unan a la batalla, pero Eris traerá problemas que tendrán que destruir.
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Sin más, comencemos…
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La diosa Eris había llegado a la Tierra, algo que nadie esperaba ya que se pensaba que solo el dios Ares estaba ahí para caer derrotado ante Athena, pero no fue así.
Eris había aparecido.
Y no solo eso, sino que trajo un pequeño ejército con ella, pero no solo eso, sino que muchos de estos eran hijos de la diosa de la discordia los cuales estaban a los servicios de su madre.
Aunque la aparición de los dos guerreros que se suponían muertas, estaban paradas ahí los cuales habían atacado a los dos dioses.
- ¡Explosión de Galaxias! – el ataque más fuerte de la constelación de Géminis impactó de golpe en ambos dioses los cuales fueron enviados a volar, pero no fue del todo un daño para ellos, fue más una sorpresa que nadie esperó.
- ¡Maldito!
- Insolente humano, ¿Cómo te atreves a dañar a un dios?
- Joan, ¿te encuentras bien? – Yoshimi fue con el mexicano el cual usó mucho cosmos para desviar la manzana dorada que estaba por impactar a Athena, pero no estaba del todo derrotado ya que siempre estaba de pie.
- Sí, me cansé un poco, pero de igual forma estoy en condiciones de seguir batallando.
- Muy bien, entonces vamos a continuar batallando – Eris solo frunció el ceño mirando al Caballero de Géminis y a la Saintia de Cisne los cuales miraban de forma malvada a estos.
- Malditos humanos, realmente saben cómo meterse en asuntos de los dioses en donde no tienen que estar, pero no importa, al final de todo terminarán pereciendo – la peli azul divina estaba parada y sin más, lanzó una gran ráfaga de cosmos que mandó a volar a los 3 por los cielos.
- ¡Chicos! – Saori miró con molestia a la diosa de la discordia – Eris, ¡eres realmente una molestia!
- Estamos libres de estorbos, así que estaremos sin que nadie nos interrumpa cuando te matemos Athena – la peli azul la miró con una sonrisa – además, mis hijos lograrán asesinar a tus Caballeros.
- ¿Qué cosa? – en el campo de batalla, entraron 4 guerreros los cuales lucían peligrosos, poseían armaduras negras las cuales eran como ver diamantes negros y sus cosmos eran fuertes.
- Esa energía cósmica es grande – susurró Hibiki.
- ¿Quiénes son ustedes? – Kurashiki habló mientras que un hombre se ponía frente a ella, tanto ese tipo como los demás guerreros nuevos poseían el cabello negro y los ojos del mismo color.
- Una chica como Caballero Dorado, no me creo que algo como eso ha pasado, no luces tan fuerte como para llevar un título como ese – el tipo exclamó el cual sacó una espada grande – soy Ponos del Esfuerzo, prepárate para morir, Caballera Dorado.
- Maiko de Acuario, te diré mi título para que sepas a quien te enfrentas – la peli roja elevó su cosmos haciendo que el aire frio se sintiera en el lugar.
- Acuario, será un placer matarte, pero espero que sepas que te enfrentas a alguien que sabe lo que el esfuerzo y trabajo duro, por lo que no creo que tú seas más fuerte que yo – ya con eso, el combate entre ambos inició.
La espada de Ponos fue lanzada hacia Kurashiki quien saltó esquivándola por poco, pero este guerrero de la diosa Eris era rápido y su cuerpo era como el de un fisiculturista por lo que cuando tomó la espada, lo hizo con una fuerza tan grande que una parte de donde estaba clavada el arma fue arrancada.
Kurashiki esquivaba muchos golpes de espada, pero en una de esas, casi le vuela el brazo, pero solo le hizo un arañazo haciéndola sangrar un poco.
- Demonios, es fuerte este tipo – susurró la peli roja agarrándose la zona herida, pero eso no le impidió seguir peleando.
- Vamos Acuario, se supone que los Caballeros Dorados son los más fuertes del ejército de Athena, pero miro que no es así, eres patética al final de todo – Ponos estaba diciendo eso mientras cargaba de nuevo su espada apuntando a Kurashiki – será mejor que te mate.
- Eso no pasará ni de chiste – mientras estos dos combatían, había otros combates los cuales se desarrollaban con la misma intensidad que el de Kurashiki con Ponos.
Shinonome, que había regresado de un riguroso entrenamiento, estaba combatiendo a Dino quien estaba ansiosa por asesinar a la Dorada. El combate era duro, sin embargo, el cosmos de la peli azul era diferente, poseía más poder que antes.
Y durante el enfrentamiento se demostró.
- ¡Maldita Sagitario! – exclamó la Consejera quien se fue con todo hacia la peli azul, esta la tomó del cuello y se fue con todo a estrellarla al suelo – ¡muere!
- No será así – Shinonome logró zafarse y envió a la guerrera de Ares al suelo la cual solo se levantó sobándose la cabeza.
- Mierda, esto será más difícil – justo en ese momento, aparecieron más flechas las cuales fueron disparadas por la Dorada, Dino esquivó la mayoría de estas, no obstante, gracias a las alas de la armadura de Sagitario, Shinonome logró darle alcance – ¿Qué?
- El entrenamiento que tuve fue más duro hasta que logré alcanzar más de mi energía cósmica que tenía dentro, así que espero que sepas que no seré suave.
- Maldita – susurró Dino, esta sin más saltó hacia el cielo y cargó todo su poder con el cual aparecieron tres ojos de color rojo apuntando a Shinonome quien se extrañó.
- ¿Qué es eso?
- Morirás maldita… ¡VISIÓN DEL INFIERNO! – los 3 ojos, los cuales apuntaron directo a la peli azul, y estos sin más, lanzaron muchos rayos de energía hacia ella.
- Tengo que contrarrestar – el cosmos dorado de la peli azul la envolvió justo cuando el ataque le dio de golpe, cabe decir que, aunque esta estaba resistiendo, finalmente le dio una gran parte del golpe.
Al terminar, el cuerpo de la Dorada estaba en el suelo con varios moretones y golpes alrededor de su cuerpo, pero esta se fue levantando poco a poco.
- Esa maldita es resistente – susurró Dino quien volvió a cargar su poder apareciendo de nuevo los tres ojos – si recibes mi ataque de nuevo, créeme que dolerá mucho, posiblemente mi cosmos termine perforando tu cuerpo y yendo hacia tu sistema nervios arruinándote los nervios, espero que sepas a que te enfrentas Sagitario.
- No me importa, mi cosmos no me dejará morir tan fácilmente – susurró la peli azul elevando su cosmos y sin más, el ataque de Dino cayó sobre ella.
Los rayos dieron de golpe en el cuerpo de Shinonome quien a pesar de que su cosmos estaba elevado, sufrió algo de daño en su cuerpo hasta que, en punto, un recuerdo llegó a su mente.
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Flashback
En la Isla Kanon, durante los días que estuvo entrenando la peli azul con Ramón y los demás, llegó a un punto en que cuando estaban entrenando, la japonesa estaba pensando en algo.
- Ramón, dime una cosa, ¿podré llevar mi cosmos más allá?
- ¿Más allá? – el peli negro exclamó confundido – ¿cómo de que hablas?
- O sea, sé que los Caballeros Dorados somos los más poderosos porque dominamos el Séptimo Sentido, pero tengo entendido que hay algo más allá ¿no?
- Sí, hay sentidos que van más allá, te lo diré porque, el Séptimo Sentido es lo que dominamos los que tenemos el cosmos dorado, sin embargo, hay algo más allá y fue algo que Shinji y Waka alcanzaron al morir… es el Octavo Sentido.
- ¿Octavo Sentido? ¿Qué no es el sentido el cual es alcanzado cuando estás por morir?
- Sí, el Arayashiki tiene que ver con que cuando vayas a morir, puedes activar ese poder el cual no te dará un incremento de cosmos como tal, pero alguien que domina el Séptimo Sentido ante alguien que ha alcanzado el Octavo, tendrá más ventaja el último, aunque sea levemente.
- Entiendo, pero lo de ustedes…
- Podemos decir que sería algo así como Noveno Sentido, aquel que puede ser el cosmos que poseen los dioses, aunque como digo, no hemos alcanzado ese estado todavía, apenas podría ser como un Noveno Sentido incompleto ya que no podemos pelear contra dioses olímpicos, a duras penas podríamos darles algo de batalla, pero eso solo lo hacemos porque fuimos bendecidos por unos dioses, pero bueno, solo quiero que sepas que, si lo logras, no importa si llegas a perder tus sentidos o demás cosas, con ese cosmos podrás superar ese tipo de inconvenientes.
- Entiendo, entonces lograré hacerme del Octavo Sentido – susurró la peli azul.
Fin Flashback
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De vuelta al campo de batalla, a pesar de las heridas que le estaban haciendo el ataque de Dino, sin embargo, el cosmos de la peli azul estalló haciendo que el ataque se quitara, todo el mundo miró eso y la mayoría pensó que Shinonome había muerto, pero nada más lejos de la verdad.
- ¿Qué demonios es eso? – susurró Hibiki y de la nada miró como es que de donde estaba el ataque que se lanzó antes y donde se supone que tendría que estar el cadáver de la peli azul, el cosmos de esta hizo formar un centauro gigante dorado y al revelarse eso, se dio cuenta que era Shinonome ahí.
- ¡¿Cómo es que sigues viva?!
- Te lo dije… mi cosmos me protegerá y no caeré tan fácilmente – susurró la chica la cual se puso de pie mirando a la consejera de Ares, no obstante, llegó un punto en que esta notó el cosmos de su enemiga.
- No puede ser… eso es…
- ¡Octavo Sentido! – exclamó la chica elevando más su cosmos el cual estaba mostrándose como rayos alrededor de su cuerpo indicando que estaba potenciado a más no poder, incluido con su armadura dorada la cual brillaba aún más.
- No creas que por eso me ganarás… - esta no siguió ya que cuando menos acordó, Shinonome llegó hasta donde estaba dándole un fuerte puñetazo en el estómago haciendo que esta se fuera hacia atrás.
- Alguien como tú que apenas sabe cómo es que el cosmos viene del interior de uno, no entiendo cómo es que estoy aumentando mi poder, solo te espera sucumbir ante mí.
- Patrañas… ¡no caeré ante alguien como tú!
- Veremos entonces – Shinonome solo se elevó más al cielo y extendió grande sus alas hasta el punto en que ya tenía su arma lista apuntando directo hacia su rival.
- ¡No me vencerás Sagitario!
- Has sido una gran luchadora, pero tengo que batallar para lograr que la paz reine en el planeta, muere Consejera Dino – susurró la chica lanzando su Flecha Dorada la cual voló hacia el pecho de su enemigo quien, a pesar de querer detener el ataque, la flecha fue de golpe hacia el corazón de esta enterrándose ahí.
- ¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaah! – la flecha atravesó la totalidad del pecho de Dino cayendo al suelo y esta con su último aliento miró al cielo y sin más, murió.
- Una menos.
- Dino – Penfredo exclamó molesta elevando su cosmos y mirando con odio a Shinonome – maldita, ¡pagarás caro por eso!
- Adelante, aún tengo mucho que dar – a pesar de que una batalla se podría realizar, Claudia estaba ahí y solo frunció el ceño.
- Oye, tu enemiga y rival soy yo, además, estás herida por mi Relámpago de Voltaje, es mejor que sepas que no tienes más que hacer, has perdido Penfredo, ríndete.
- ¿Rendirme? No me digas esa mierda porque no lo aceptaré – las uñas de esta crecieron al igual que dos de sus dientes formándose colmillos – ¡las despedazaré una a una! ¡Me comeré sus cuerpos malditas putas!
- Se enojó, pero eso no es nada, puedo seguir peleando contra ella – exclamó Sagitario.
- Y no te olvides de mí, puedo partirle la madre cuando lo desee – las dos sonrieron por eso, pero Penfredo no se dejaría intimidar, aun así, los hijos de Eris eran lo que estaban llevándose el acto principal esta vez, aparte de Ponos peleando contra Kurashiki, hubo una mujer la cual tenía un claro objetivo.
- Aguas de Olvido – una afluente de agua cristalina fue hacia Asuka quien saltó esquivando ese ataque y usando una de sus armas se puso encima de esta.
- ¿Quién eres?
- Me presento Caballera de Athena, soy Lete de Olvido, y soy aquella que representa uno de los ríos del Inframundo, un gusto y espero que sepas que morirás a manos.
- Como si fuera a aceptar eso – susurró la peli gris alzando su espada en su armadura – no estoy aquí para morir, quiero batallar y vencerte de una vez, a ti y a tus dioses que solo traen la ruina a este mundo.
- Es un insulto a mi madre – la mujer peli negra miró con odio a la Dorada – y no permitiré que salgas con vida luego de eso, porque muchos olvidarán esas palabras, pero yo no olvido.
- Ya veremos eso – los cosmos de ambas se comenzaron a manifestar y sin perder tiempo, se lanzaron al ataque chocando sus puños, aunque Lete poseía un arma la cual era una vara con la forma de un río encima con la cual al chocarla contra el suelo creaba grandes cantidades de agua.
- Espero que sepas que en caso de que toques mis aguas, olvidarás cosas que has recordado o ido ganando a lo largo de los años, por lo que soy intocable – a pesar de eso, Asuka no se acobardó y cuando esta estaba por golpearla con su vara, la peli gris contraatacó sacando una de sus espadas doradas y chocando con la vara, causando un pequeño sonido metálico.
- Aunque olvide mis recuerdos, no creas que olvidaré mi misión de combatir el mal, así sea cualquier dios que ose invadir la Tierra, además de vestir la Armadura Dorada de Libra.
- Bonitas palabas Libra, pero no creas que eso podrás cumplirlo, morirás antes de que logres tu cometido – de nuevo, ambas féminas chocaron armas, sin embargo, la oji azul poseía algo de desventaja sabiendo que si tocaba esas aguas que tiraba podría perder la memoria, pero no cedería.
Al mismo tiempo en que Lete y Asuka se batían en combate, otra de las hijas de Eris llegó a encontrarse con la pareja de Joan y Caballero de Tauro.
- Con la cara que posees te ves algo atemorizante, pero no creo que sea para tanto – exclamó la otra mujer que poseía una cola de caballo en su liso pelo negro – pero bueno, por tu armadura me hace saber que eres de alto rango.
- Tu cosmos maligno es fuerte, pero no me hace sentirme con miedo – Tsukumo habló con calma en su voz.
- Tsk, puras estupideces, he castigado a muchas personas de forma horrible, tú serás otra de las que sufra mi maldición – la mujer sonrió de forma maligna al mismo tiempo que sacaba una guadaña – morirás de un hambre horrible Tauro, soy Limos de Hambre.
- He escuchado de ti, aquella que castigó al Rey Eresictón a padecer un hambre eterna por haber profanado un templo de la diosa Deméter ¿no es así?
- Sabes muy bien Tauro, así que, ¿Por qué no simplemente te rindes y te mato de forma rápida?
- No lo haré – susurró la peli negra encendiendo su cosmos dorado poniendo la forma de un toro a punto de embestir a su presa, Limos solo frunció el ceño.
- Tendré que seguir con mi plan de matarte, así que espero que sepas que no tendré piedad – susurró la mujer levantando su mirada molesta, aparte de que mostró unos dientes afilados junto con una boca la cual creció un poco luciendo muy abominable – padecerás un hambre eterna y no podrás saciarte jamás.
El combate inició, Tsukumo sabía que la mujer que poseía delante era un ser peligroso y que, si era atacada por esa hambre, no podría concentrarse bien, pero la pareja de Joan no era de esas mujeres que cedían fácilmente ante el miedo, pelearía con todo lo que tenía.
Mientras tanto, el último de los hijos poderosos de la diosa Eris se hacía presente para irse contra Hibiki y Tomoe que estaban juntos en ese momento.
- ¿Quién eres tú? – el peli humo preguntó poniéndose siempre frente a su novia evitando que esta fuera atacada.
- Vaya que luces agresivo Caballero de Athena, pero para no dejarte con la duda lo diré – el tipo que era su enemigo lucía muy confiado luciendo un arma similar a un mazo con clavos muy puntiagudos – soy Algos de Dolor y espero que estén listos para vivir el dolor en carne viva.
- No caeremos en tus provocaciones tan fácilmente – Tomoe exclamó poniendo al lado de su pareja, tanto ella como el Dorado encendieron sus cosmos.
- Esto será divertido, ya quiero ver como la pequeña empieza a gritar de dolor, aunque hacer gritar a un Caballero Dorado debe ser un gran honor que nadie habrá tenido a lo mejor.
- Como si fuera a hacerlo, primero que nada, el que va a llorar vas a ser tu cuando te matemos – el oji azul encendió su cosmos al igual que Tomoe.
- Empecemos la matanza entonces – Algol sin previo aviso se lanzó al ataque, Tomoe reaccionó rápidamente al igual que Hibiki.
- ¡Ahora!
- ¡Muro de Cristal! – el muro defensivo se activó y aunque el garrote del hijo de Eris impactó en este, no lo detuvo.
- Como si una estúpida pared invisible me fuera a detener, ¡no voy a perder ante esto! – este siguió aumentando la fuerza de su golpe, algo que impresionó a la pareja de atenienses que empezaron a retroceder.
- ¡Agárrate fuerte! – el Caballero de Aries tomó a Tomoe de la cintura elevándola al cielo justo cuando el muro se rompió.
- No me lo creo, ha roto el Muro de Cristal.
- A pesar de que es una técnica poderosa, ni siquiera eso es capaz de detenerlo, tendremos problemas combatiendo contra él.
- Más vale que sepan que los mataré de la forma más dolorosa posible – Algos se relamió los labios mirando a ambos chicos quienes sabían que no la tendrían fácil contra la representación del dolor.
La batalla entraba a una etapa muy difícil para las tropas atenienses.
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Continuará…
