RinMakoto. Tsukumo, Hibiki y Tomoe hicieron sus partes, aunque heridos y todo, vencieron y ahora queda seguir avanzando en el campo.

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Sin más, comencemos…

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Una batalla muy dura se realizó y muchos Caballeros de Bronce y Plata fueron heridos y otros muertos dejando varias bajas en el ejército ateniense, aun así, estos decidieron acampar para luego dirigirse a la batalla final.

- Kurashiki, ¿segura que no tienes heridas graves? – preguntó Shinonome a la peli roja quien asintió.

- No te preocupes, el tipo fue duro, pero lo logré vencer gracias a mi cosmos helado, esa técnica la pensé desde hace tiempo y al final resultó.

- Entiendo, pasamos lo mismo ya que logré despertar el Octavo Sentido… no creí que podría hacerlo, pero es que estaba motivada por eso y realmente siento que me salió bien jeje.

- Lo sé, pero bueno, al final pudimos vencer a nuestros rivales.

- Diablos, esos tipos son duros, pero no es como que no nos estuvimos con Akira haciendo nada, por algo es que nos volvimos más fuertes – Yoshimi habló riendo un poco, en eso, una de sus amigas llegó hacia ella – Kana, realmente has cambiado, te has vuelto más alta.

- Yoshimi – Tsukumo fue hacia la peli mostaza dándole un pequeño abrazo el cual fue correspondido – me alegra que estés bien.

- Igual lo digo, además, mírate bien, te volviste la Dorada de Tauro, no solo eso, sino que posees ahora un poder más grande que el que tenías cuando solo eras Saintia de Casiopea, me enorgulleces – sonrió – a todo esto, ¿Cómo estás de tu herida?

- ¿Esta? Estoy bien, es cierto que el espíritu de Limos me dio muchos golpes, pero no fueron tan fuertes como para dejarme fuera de combate, aun puedo batallar.

- Creo que esa armadura realmente te representa, eres tan fuerte como lo es un toro, Kana – Yoshimi miró a su amiga – a todo esto, ¿tu novio sigue tratándote bien?

- Sí, me entrena personalmente y gracias a eso es que me he hecho más fuerte, además fue él quien cedió su armadura para que yo la llevara, por algo es que poseo este rango ahora – la peli negra decía.

- Muy bien Kana, entonces asegurémonos de ganar esto y salir con vida – todo estaba en paz, hasta que…

- ¡¿CÓMO ES QUE DICES QUE ES TU NOVIO?! – el grito de Claudia llamó la atención de todos, esta estaba totalmente absorta al escuchar lo que decía su amiga peli gris.

- Claudia, sabes perfectamente que él y yo andamos, nos confesamos en Tenochtitlán y aunque estuvimos separados por motivos de la distancia de nuestros países de origen, al final seguimos juntos – la confesión de Asuka fue algo que cayó como balde de agua fría a la mexicana, los que estaban cerca no entendían del todo eso, pero Claudia miraba a Ramón como pidiendo explicaciones, este la tomó llevándola a un sitio aparte.

- Ramón Antonio Maldonado, explícame qué demonios pasa aquí, ¡¿Por qué Asuka dice que eres su novio?!

- Por favor relájate Claudia, hay una explicación – el moreno logró calmar a su pareja quien se puso a escuchar – lo que pasa es que cuando Asuka batalló contra Lete, fue bañada por el ataque de Aguas de Olvido, creo que lo que hizo fue que muchos de los recuerdos que tenía se le fueran, uno de ellos que ambos rompimos hace años, por eso es que piensa que aun ando con ella.

- No me jodas – susurró Leo – chingada madre, pues ni modo, tendremos que decirle que no eres su novio ya que no podemos mentirle de esa manera.

- Sería algo cruel hacerlo.

- Pero sería peor que se enterase que te ves conmigo, es mejor aclarar las cosas ya que sería un shock para ella si nos besándonos o teniendo sexo.

- Aun no hemos tenido sexo.

- Lo sé, pero es porque siempre nos interrumpen cuando vamos a hacerlo, pero da igual, le diré yo para aclarar las cosas – la peli negra fue hacia su compañera de armas la cual estaba sentada ahí ayudando a otros Caballeros que resultaron heridos, en eso, la mexicana llegó a donde estaba.

- Claudia, ¿qué pasó?

- Asuka, tengo que decirte algo claramente y es para que no haya malos entendidos – la morena tomó algo de aire – es sobre Ramón.

- ¿Qué pasó con Ramón?

- Seré directa, Ramón no es tu novio, es mi novio – eso dejó callada a la peli gris.

- ¿De qué hablas? Claudia, sabes que él y yo…

- En la batalla que tuviste con esa tipa, fuiste atacada con una técnica que hace olvidar muchas cosas, uno de los recuerdos borrados de tu mente fue justamente el momento en que ambos rompieron.

- ¿C-Cómo que rompimos? ¡¿Cuándo fue?!

- Fue la semana en que batallamos contra Tezcatlipoca, tu nos traicionaste y bueno, pasaron muchas cosas y al final acabaron, pero al pasar los años arreglaron las cosas, pero él se fue conmigo y tú eres su mejor amiga, por eso te lo digo – Libra quedó callada, sus pensamientos eran un solo relajo, aunque un fuerte dolor de cabeza la aquejó y esta solo se tomó la zona fuertemente – ¡¿Asuka?!

- ¡Claudia! ¿Qué pasó?

- No lo sé, le dije sobre lo que ella y tú no eran pareja y un momento se quedó callada y de la nada se puso así – ambos trataban de ayudar a la peli gris, Joan llegó también ahí en donde ambos le explicaron la situación de la nipona.

- Entiendo, no sé qué le pase, pero…

- ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH! – luego de ese grito fuerte, la peli gris quedó en silencio para expectativa de los demás, segundos después, esta levantó la mirada.

- ¿Asuka? ¿Estás bien?

- Estoy bien – susurró y en su mirada no podían ver mentira – ¿Qué fue lo que pasó?

- ¿Cómo sigues de tu pelea contra Lete?

- Estoy mejor, aunque me sigo preguntando como fue que pasó todo, estaba peleando con Lete y ella me atacó… creo que los recuerdos son borrosos.

- Supongo que la hicimos recordar, como cuando alguien está con amnesia y de la nada recuerda todo, eso pudo pasar con ella.

- Menos mal, pensé que tendría que darle un golpe para que no fuera tras Ramón – la oji azul no entendió eso hasta que Claudia le explicó el asunto, la cara de Asuka se puso roja al saber los problemas que causó.

Al dar una disculpa la cual el hondureño dijo que no era necesaria, las cosas entre ambas Mahou Shoujos volvieron a la normalidad, aunque de parte de la morena, siempre había algo de cierto roce entre ambas, aunque fue parte de Claudia.

Athena mandó a descansar a sus tropas lo más que pudieran ya que en unas horas partirían hacia Roma para acabar con todo de una vez. La diosa de la guerra, con su cosmos, hizo crear un manantial de agua potable en el que se podían refrescar ya que estaban cansados por la pelea.

Joan hizo un pequeño lago privado en el que con su cosmos hizo que este solo fuera para él, el agua que usó no era de la misma que la que creó Athena.

- ¿De dónde sacaste el agua Joan?

- Fácil Kana, usé un portal para ir al Yomotsu, justo en donde el río Aqueronte baja al Inframundo, sé que se dice que el río hunde todo y que solo la barca de Charon puede viajar en ella, pero tomé algo del agua de la zona que aún no baja hacia allá y la usé para crear este pequeño lago – decía el chico mostrando el sitio, Tsukumo se sorprendía de saber que su pareja podía ir a la frontera del mundo de los vivos y los muertos.

El mexicano fue hacia este sitio, la peli negra decidió hacerlo también y ambos llegaron al lugar que Joan creó y efectivamente, era un pequeño lago en el que sus aguas no eran cristalinas, eran de un color gris, pero no se miraban peligrosas.

- Ven Kana, no hay nada ahí, después de todo las aguas del Aqueronte que fluyen no son peligrosas, las que si hay que tener cuidado son las que van directamente al Inframundo.

- Está bien, si tú lo dices entonces no voy a dudar – la peli negra dijo a lo que siguió a su novio, ambos se metieron en el cuerpo de agua, esto luego de que se desvistieran, la armadura de Tauro y la ropa de Tsukumo estaban a un lado junto con la ropa de Patriarca del castaño.

Ambos pasarían un momento a solas en un sitio en el que no serían molestados por nadie ya que, al estar en el Yomotsu, nadie podía entrar a menos que tuvieran el poder de hacerlo.

De vuelta en el campamento ateniense, las demás tropas estaban descansando un poco, Athena sabía que el dirigente de su ejército había dejado todo claro, aun así, esta fue con su hermano menor a hablar algunas cosas.

- ¿Ocurre algo Saori?

- Ramón… ¿tienes un minuto?

- Claro – ambos se alejaron un poco, las musas vieron eso y decidieron ir con su diosa, Umi fue la que estaba delante de ellas, esto más porque el hondureño estaba con la deidad.

- ¿De qué hablarán?

- Supongo que cosas de hermanos, después de todo, lo son – Honoka dijo.

- Honoka, ella es la diosa de la guerra.

- Pero en parte Honoka tiene razón, es la diosa que debemos servir, pero renació como humana al lado de Maldonado-san, por lo que en teoría es su hermana y así se miran ambos – Eli fue la que habló – además de que cuando el Patriarca está ausente, él toma el cargo.

- Bueno, creo que tienes razón.

- ¿Es necesario que los sigamos?

- Pues no creo que sea lo más conveniente ya que es una charla de hermanos que tendremos, así que ustedes lo sabrán – justo el moreno apareció detrás de las musas las cuales dieron un fuerte brinco al sentir al chico.

- ¡¿Qué haces aquí?!

- Lo mismo debería preguntarles, al final ustedes solo vinieron a esto, pero ni modo, oye Saori, creo que tendremos que decirles – en eso, la peli morada llegó, las musas se postraron ante la divinidad de la guerra estratégica.

- ¡Lo lamentamos mucho Athena!

- Cualquier castigo que se nos sea asignado, los recibiremos con todo.

- No se preocupen por eso, no estoy molesta con ustedes en nada, solo quiero que nos escuchen con Ramón un momento – las 9 chicas levantaron la cabeza mirando al hondureño – adelante hermanito, di lo que tengas que decirles.

- Muy bien, verán chicas, con Joan discutimos una nueva estrategia que haríamos, ya que los hijos de Eris aparecieron, arruinaron la forma de lucha que íbamos a llevar a cabo, por lo que charlamos una nueva en caso de que la anterior fracasara – el chico miró a las jóvenes – en caso de que la barrera que dicen que envuelve Roma y el coliseo sea algo que nos dé muchos problemas, los Dorados irán al frente.

- ¿Los Dorados? ¿No se supone que los de más bajo rango vayan adelante? – Nozomi preguntó.

- Es normal, pero esta vez iremos, al contrario, los de menor rango no creo que aguanten ese poder, así que vamos a destruirla de una vez, se lo comenté a mi hermana, así que ella lo aprueba siempre y cuando los Caballeros más débiles sean protegidos.

- Realmente saben cómo hacer las cosas – decía Hanayo.

- Pasamos por varias cosas que nos dejaron muchas enseñanzas, así que sabemos cómo solucionarlas, aunque siempre fallamos en algo.

- Lo entiendo, es una apuesta arriesgada, pero creo que en todo se corre un riesgo.

- Así es, tienes toda la razón – ya con eso, estaba todo dicho, la nueva estrategia se llevaría a cabo, aunque como dijo Ramón, había algo de riesgo en eso, pero lo tomarían con tal de poder hacerlo.

Una vez que todos se retiraron a descansar, el peli negro fue interceptado por una de las musas, siendo esta Umi quien quiso hablar con él a solas.

- No puedo creer que… realmente un humano corriente como tu sea alguien bastante fuerte, no solo eso, sino que tus amigos también lo son.

- No lo soy, solo que tengo que poner a veces orden con Joan, Rafael por su maldición y su hija tiene que estar alejado de esto, creo que la batalla contra Ares hubiera sido más fácil si hubiéramos interferido, pero ni modo – el chico suspiró – Umi… te confiaré un secreto.

- ¿Un secreto? – eso sorprendió a la peli azul – ¿Por qué a mí? La diosa Athena es tu hermana en cierta medida, además de que tienes a Libra que es tu amiga y a Leo que es tu pareja.

- Lo sé, pero es que no quiero que ellas se enteren de esto, por eso prefiero decirle a alguien que sea seria en estos temas y que tenga nervios de acero – la peli azul se sorprendió por eso – ¿me guardarás el secreto musa Umi Sonoda?

- Este… lo haré – Umi aseguró por lo que Ramón decidió contarle sobre algo que tenía guardado. El hondureño le dijo todo al oído y ahí fue cuando el rostro de la oji ámbar fue cambiando de curiosa a sorprendida quedando con total incredulidad al saber eso – tu…

- Debí hacer caso… cuando me dijeron que no ejerciera cosmos en cuanto atacara o entrenara, pero no podía dejar a un lado a mi pareja y amigos, ellos se han hecho muy fuertes y siento que podrán hacerlo solos.

- ¡Pero y la diosa Athena ¿Cómo reaccionará?! – reclamó Umi – ella se pondrá mal, si la logramos vencer a Ares la maldición en ti podría…

- Ya es tarde Umi – susurró el chico el cual solo se limpió un poco la boca, Umi notó que había salido algo de sangre de ahí – entre menos se sepa de esto, es mejor, no quiero que la moral de los chicos baje, además de que un buen líder sabe cómo disimular sus debilidades y eso ha pasado.

- Demonios… ustedes están locos.

- Lo sé, pero Joan creo que se dio cuenta, da igual, entonces, te lo confío Umi, ni una palabra.

- Lo haré… aunque es algo que no me lo puedo creer, pero cumpliré mi promesa y lo haré.

- Gracias – con eso, ambos se retiraron, Umi quedó observando al firmamento estrellado con una mirada de preocupación.

- ¿Qué será de esta Guerra si eso llega a pasar?

Al caer el nuevo día, las tropas de Athena fueron hacia el coliseo, tardaron un buen rato en llegar a Roma y nada más llegar, notaron un espectáculo dantesco.

- ¿Qué mierda pasó aquí? – susurró Joan mirando todo eso, personas empaladas desde el recto hasta la boca, esto hecho con lanzas.

- Esto es horrible, Ares es una deidad que no tiene piedad – susurró Tsukumo a su lado – tendremos que vencerlo a como dé lugar Joan.

- Lo haremos, detendremos las ambiciones de ese maldito.

- Miren eso – estos notaron la gran barrera que estaba en el coliseo, aunque no solo eso, sino que el Santuario que poseía el dios de la guerra iba hacia arriba.

- Si vamos a hacer esto, entonces tendremos que darlo todo, llegar hasta arriba en donde posiblemente está Ares – la diosa Athena dijo eso, justo ahí apareció un arquero del ejército del dios de la guerra violenta.

- ¡Muere Athena! – el tipo disparó una flecha que tomó desprevenidos a todos, incluso a las musas.

- ¡Cuidado! – Ramón saltó hacia su hermana poniéndose en medio y recibiendo el arma arrojadiza de lleno en la zona del pecho el cual rápidamente se quitó la flecha de ahí, aunque sangraba por eso – diablos… eso dolió.

- ¡Ramón!

- Maldición, se supone que esa flecha era para Athena, este le causaría un horrible dolor de corazón el cual la terminaría matando.

- No me jodas.

- Ahora si me hicieron cabrear… ¡PLASMA RELÁMPAGO! – susurró Claudia la cual voló hacia el arquero lanzando su ataque de millones de relámpagos a velocidad luz los cuales desintegraron el cuerpo del tipo, la mexicana luego fue hacia su pareja el cual estaba siendo atendido por los demás – ¡¿Cómo estás Ramón?!

- E-Esto es… duele un huevo – susurró el chico levantándose, su hermana fue hacia él, ante todos se hizo una herida en el dedo y con su sangre metió un poco de esta en la zona de la herida del moreno, segundos después, un cosmos lo envolvió y este estaba absorto – ¿Qué pasó hermana?

- Por el momento esto es lo que tendrás que soportar Ramón, gracias a mi sangre y mi cosmos te he dotado del Misopethamenos.

- ¿Misopethamenos? ¿El estado de media muerte practicada por los dioses? – dijo el Patriarca con asombro.

- ¿En qué consiste eso? – Iwaki preguntó.

- Consiste en disminuir los latidos del corazón a tal grado que lata sólo 100 mil veces al año, esto es totalmente impresionante ya que el corazón de un humano adulto late 100 mil veces en un día, lo que hace el cuerpo del que tenga el Misopethamenos se mantenga en un estado de preservación, cualquiera enfermedad que posea avanza muy, pero muy lentamente, pero eso impide que el usuario que lo tenga pueda moverse bien ya que su cuerpo no responderá como una persona normal lo haría – eso fue muy sorprendente para todos – además, solo personas como Dohko de Libra y Krest de Acuario han tenido esta técnica.

- Una técnica que solo pocas personas en la historia han tenido… entonces Ramón tampoco es que pueda moverse libremente porque su corazón no late como debería.

- Así es, por el momento deberías descansar porque no vas a batallar bien y con esa herida menos – indicó la diosa y aunque el chico iba a protestar, este se levantaba con pesadez – Ramón, no batallarás en eso.

- Saori… ¡diablos! – a un lado, Umi solo miraba esto y sentía algo de tristeza por el peli negro.

- Lo siento por eso, aun así, guardaré tu secreto y tal vez lo del Misopethamenos te ayude – la batalla final estaba por dar inicio y ya tenían una gran baja ahí.

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Continuará…