RinMakoto. Al menos Asclepios fue calmado, ahora Sayaka podría tener un nuevo poder con ella, pero solo con el tiempo veremos si lo puede manejar o no.
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Sin más, comencemos…
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La batalla en el Santuario de Ares seguía, sin embargo, fueron baja tras baja que se dieron por lo que esta vez había que frenar esto, aunque el dios de la guerra y su hermana estaban al tanto de esto.
- Los Caballeros de Athena siguen avanzando, pero apenas van a ver el verdadero terror.
- Mira que ya he dicho que no soy de estar de espectador, pero ver como la sangre de esos malditos se derrama es algo que me gusta ver – Ares decía – espero que las Macas al menos hagan algo contra el que les tocó.
- No te preocupes, ellas son fuertes y no dejarán con vida al que las enfrente – río la diosa de la discordia.
En una de las cámaras ya para llegar allá, Shinonome estaba sola en ese sitio, justo cuando parecía divisar una salida, se topó con una persona la cual, al verla, simplemente le tiró una lanza la cual la peli azul se hizo para atrás evitándola.
- ¿Quién eres?
- No quien soy… mejor di que quienes somos.
- ¿Quiénes? – Shinonome se dio cuenta de que había más personas alrededor de ella, todas escondidas apuntándole con sus armas siendo estas: cuchillos, lanzas, flechas, entre otras.
- ¿Qué dices ateniense? ¿Quieres rendirte o prefieres morir de una forma horrible a manos de nosotras?
- Ninguna de ellas, mejor dicho, elijo la opción en donde a todas las acabo.
- Hm, alguien se cree que posee los ovarios grandes, pero bueno, veremos si es cierto que posee valor – la mujer que era de cabello grisáceo, así como una cicatriz en forma de estrellas de 4 puntas en la mejilla, exclamó – soy Alala de Grito, aquella que representa el grito de guerra y también la líder de las Macas.
- ¿Macas? – la peli azul preguntó confundida.
- Aquellas que somos los espíritus de las batallas y de los combates, hijos de nuestra madre Eris, así que más vale que sepas que no pasarás nada bonito con nosotras – exclamó la líder de esta y no solo eso, sino que sus compañeras seguían sin bajar sus armas ante Shinonome.
- Tsk, son muchas, pero no importa, no cederé.
- Chicas, la Dorada cree que nos ganará, entonces, hagamos esto – Alala simplemente sacó una espada, tomó algo de aire antes de gritar – ¡A LA CARGAAAAAAAAAAA!
- ¡Sí! – el grupo de guerreras cargaron contra Shinonome quien con sus alas saltó evitando un contacto directo, o al menos ese era el plan inicial.
Al estar en el aire, una de las Macas saltó hacia ella empleando una guadaña quien hacía hizo retroceder a la peli azul aun volando.
- Soy Proioxis, la personificación de la persecución en batalla, espero que estés lista para sufrir ya que no tienes escapatoria de mi parte.
- Como si me dieras miedo – la Dorada cargó cosmos en su puño – a ver si dices eso después de recibir mi ataque, ¡toma esto! ¡Trueno Ató…!
- ¡Toma! – una Maca apareció dándole un golpe a Shinonome con una lanza, el ataque fue justo en su puño haciéndolo sangrar y evitando que esta lanzara su técnica.
- M-Mierda, ¿Quién fue la que me atacó así? Es de cobardes hacer eso.
- Oh lo siento, ¿acaso te asusté Caballera de Athena? – exclamó riendo la Maca – me presento, Adicia de Injusticia, y sí, tal como dice mi título, no es como que sea la mejor repartiendo lo justo, pero en la guerra todo vale.
- Como si fuera así – Shinonome se sacudió un poco la mano herida, esto era malo, pero esa herida no la frenaría en su búsqueda por ganar esto.
- Muere – dos Macas más atacaron por atrás, pero una de ellas en particular usaba su lanza doble para darle con todo, quería acabar con todo a la peli azul.
Shinonome estaba esquivando por el momento ya que no le daba tiempo de atacar, siempre que encontraba un instante para eso, rápidamente apareció una guerrera, pero esta era la que le estaba más jodiendo la vida, buscando cualquier momento para atravesarla.
- Eres buena, pero solo esquivar no te ayudará de nada – la Maca se hizo a un lado sin bajar nunca sus armas – soy Alke de Coraje Guerrero, algo te dice mi título ¿no? Mi coraje me hace luchar y no solo eso, me hace querer vencerte a como dé lugar.
Sagitario miraba para todos lados buscando algún sitio en el que pudiera tener una oportunidad, aunque toda la cámara estaba rodeada por las Macas preparadas para cuando tuvieran que atacar a su enemiga.
Justo saltando, miró a una de las guerreras hijas de Eris preparada para acertarle un golpe por detrás, eso fue calculado para cuando Alke estuviera por atacarla, ahí fue cuando usando sus alas, Shinonome se hizo a un lado justo cuando la Maca usó sus dos lanzas y asestó un golpe duro a una de sus compañeras.
- ¡¿Qué?!
- ¿C-Como es que…?
- ¡Trueno Atómico! – el golpe fue directo hacia ambas Macas resultando heridas de muerte al caer al suelo.
- ¡Serás maldita!
- ¡Yo te mataré! – otra de estas tipas apareció con una espada y chocó con el cosmos de Shinonome quien notó que parecía querer destrozarla a como diera lugar.
- Pelea con aquella molestia o ira que la hace peligrosa, literal no me puedo desconcentrar porque si no me… - justo la peli azul sintió su costado golpeado y al darse cuenta, notó como sangraba un poco siendo que fue herida por Alke, la Maca que no hace mucho dejó muy mal, en eso, la nueva guerrera llegó hacia la peli azul y a duras penas esquivó el ataque lanzado, pero se llevó una marca en su mejilla que la hizo sangrar.
- Me presentaré ante ti, Dorada, soy Lisa de la Ira y como ves, lo único que deseo es acabarte con mucha furia – río la mujer quien decidió volver a atacar, Shinonome ya poseía muchas heridas en varias partes de su cuerpo.
Las Macas siguieron con lo suyo hasta que arrinconaron a la chica quien sabía que necesitaba salir de ahí antes de que la siguieran hiriendo por lo que, llegando a una esquina, esta dio un gran salto hasta que se encontró con otra tipa la cual antes de que reaccionara le dio un golpe en el estómago y la usó como escudo humano justo cuando varias tipas iban a atacarla.
- Hm, demasiado lentas, ¡Flecha Sombra! – la oji morada lanzó varias flechas que se clavaron justo en las sombras de muchas de las Macas quienes se dieron cuenta de algo.
- ¿Por qué no me puedo mover?
- ¡¿Qué nos has hecho, maldita?!
- ¡Libérense, estaremos en problemas si no lo hacemos!
- Ahora si valieron todas, ¡Impulso Luminoso de Quirón! – una fuerte ráfaga de aire mandó a todas a volar por la cámara hasta que cayeron violentamente al suelo con múltiples heridas en sus cuerpos.
Las Macas heridas eran en su mayoría, no obstante, Shinonome no estaba librada de los golpes ya que muchas de sus heridas sangraban.
- Incluso si mis compañeras están caídas, yo seguiré adelante porque el grito de guerra siempre estará presente en los humanos – Alala tenía su arma en mano apuntando a su enemiga – además, no creo que alguien que está muy herida como tú pueda tan quisiera seguirme el ritmo.
- Eso no será necesario, veremos quien mata a quien primero – Sagitario sacó su arco y flecha teniendo en cuenta de que sería una batalla dura contra la líder de las Macas.
Sin flaquear, la peli gris inició el combate cuando se lanzó al ataque, la peli azul sacó una flecha lanzándola hacia la guerrera quien por poco es dada en su cabeza pasando apenas rozando su cabello. Llegando con la oji morada, esta usó el mismo arco para defenderse de un ataque directo de la lanza de esta.
- Eres rápida Guerrera de Athena, pero no lo suficiente como para hacerme algún daño, me da hasta lástima.
- Ja, como si tú me hubieras hecho algún daño, eres la única que ni siquiera se ha atrevido a tocarme – ambas se separaron un momento mientras se volvían a poner en pose de combate.
La pelea siguió, justo cuando Alala tiró de nuevo su lanza, la peli azul logró saltar hacia atrás solo para encontrarse de nuevo con la peli gris quien había tomado de vuelta el arma y se lanzó al ataque.
Shinonome tiró una flecha la cual contrarrestó con su lanza por lo que eso le restó algo de tiempo para reponerse y eso fue aprovechado por Alala quien empaló a la chica, dándole en el lado izquierdo de su abdomen.
- A ver, ¿Quién dijo que no le daría ningún golpe? – Alala decía riendo un poco mientras que la Dorada miraba su herida que sangraba mucho, no fue hasta que la líder de las Macas hundió más el arma haciendo que esta se quejara del dolor.
- S-Serás… malnacida – exclamó esta mientras trataba de sacarse el arma de su costado herido, pero esta finalmente decidió hacer otra cosa y fue usar su cosmos en sus alas que impulsaron una gran cantidad de aire que creó una ráfaga poderosa que hizo retroceder a Alala y así Shinonome se liberó del arma que la mantenía prisionera.
La Dorada la tenía más difícil ya que esa herida en su abdomen no le permitía pensar con claridad, además del sangrado que poseía ahí. Sin más, la peli gris entonces tomó de nuevo su arma mientras que iba hacia la peli azul.
La chica simplemente usó de nuevo su arco y flecha lanzando una hacia Alala quien con el empleo de su lanza logró evitar un golpe directo, sin embargo, esto seguía siendo una gran tortura para la peli azul ya que seguía perdiendo terreno.
Aunque las cosas no hacían más que aumentar para la guerrera ateniense ya que una nueva Maca apareció golpeándola con una maza en la cabeza dejándola a un lado sangrando de esa zona.
- No te fijas con quien estás peleando la verdad – una nueva guerrera de Ares apareció con el arma con la que golpeó a Sagitario – soy Cidemo de Confusión, así que espero que sepas que este es tu fin, ¿lo oíste?
- M-Mi cabeza da vueltas – la mente de Shinonome no le daba para ponerse de pie de forma correcta ya que el golpe que le dio la dueña de la maza la dejó aturdida.
- Entonces vamos a acabar con esto y vamos a llevarles el cuerpo de esta tipa a nuestro señor Ares – ambas comenzaron a reír por eso, sin embargo, Shinonome no sería llevada hasta allá sin dar pelea por lo que esta seguiría batallando.
A pesar de que tuviera su cosmos elevado, aun así, no fue tan bueno cuando batalló contra ambas sujetas quienes le dieron más golpes mientras su consciencia se recuperaba, pero en un momento, un lanzazo en su hombro derecho de parte de Alala, así como un golpe de maza de Cidemo la dejaron casi en fuera de combate.
La oji morada estaba en el suelo sangrando mucho por los múltiples golpes, esta parecía ya derrotada, no obstante, por alguna razón, su fallecido maestro y antiguo interés amoroso se le vino a la mente en una de las veces que charlaron cuando entrenaron hace unos días.
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Flashback
En la Isla Kanon, cuando terminaban recién de entrenar, Shinonome se hizo a un lado para descansar, en eso, Ramón llegó a donde estaba pasándole una botella con agua.
- Gracias.
- Dime Ryo, ¿has sentido algo en tu interior cuando entrenas?
- ¿Por qué lo dices?
- Sencillo, porque las armaduras han sido bendecidas por la sangre de Athena, es decir, mi hermana – el chico decía – cuando los Caballeros Dorados elevan su cosmos aún más allá de lo que podrían, las armaduras evolucionan llegando al modo divino, siendo que en un momento en el que parezca que has perdido todo, levántate y eleva tu cosmos aún más, siempre recuerda no darte por vencida.
- Entiendo, cuando llegue el momento, entonces haré eso.
- Hazlo Ryo, si tu cuerpo ya no puede más, que tu mente no te diga eso y alza tu cosmos hasta el infinito.
Fin Flashback
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- E-Eso es… él me lo dijo en ese momento y tengo que cumplirlo – el cosmos de la peli azul comenzó a elevarse en un punto peligroso mientras se ponía en pie a duras penas.
- Pero mira eso, la Dorada cree que puede hacer ganarnos así – las Macas comenzaron a reír, aunque luego callaron esto al notar la energía de la peli azul que iba subiendo más y más.
La cosa se complicó cuando la armadura de Shinonome comenzó a brillar hasta el punto en que parecía que iba cambiando hasta el punto en que cuando se despertó de golpe, el brillo que emitió dejó sin poder ver a muchas de las Macas.
Esto llegó a durar unos segundos hasta que finalmente el brillo bajó de intensidad y ahí fue donde se reveló el nuevo armamento que poseía la peli azul.
- ¿Qué es eso? – las dos tipas miraron eso, Shinonome se miró el cuerpo notando que su armadura ahora era más grande y cubría más el cuerpo de la chica, además de que sus alas se hicieron más grandes, esto mismo pasó con su careta que cubría más su rostro.
- Ramón, gracias por haberme dicho en aquel momento y ahora tendré que hacer mi parte – la peli azul se puso en pose de combate mientras que con sus alas envió una ráfaga de aire muy fuerte.
- ¿D-De donde sacó más poder?
- Es imposible, se supone que ya no tendría que tener energía ni para ponerse en pie.
- Y así vamos a seguir con esto – exclamó la peli azul quien elevó su cosmos en su puño.
- ¡No funcionará! – algunas Macas que se lograron recuperar fueron hacia la peli azul, pero el viento que creó con su cosmos evitó que se siguieran acercando.
- Ahora tengo más cosmos y espero que aguanten esto, ¡Trueno Atómico! – una lluvia de rayos a velocidad luz viajó hacia las Macas quienes con sus armas pensaron en detenerlo, sin embargo, esto no funcionó ya que todas cayeron fulminadas por los rayos de la peli azul.
- Tu… ¿Cómo demonios lo hiciste?
- Sencillo, elevé mi cosmos aún más al máximo, mi armadura fue bendecida por mi diosa lo que me permitió despertar la Armadura Divina de Sagitario.
- ¿Armadura Divina de Sagitario? – Alala no prestó más atención a esto y lanzó su arma hacia la peli azul, esta sin más la tomó y no solo eso, Shinonome usó sus alas para volar rápidamente hacia esta dándole un fuerte golpe que la mandó a estrellarse a una pared.
- Acabaremos esto de una vez – Shinonome sacó su arco y flecha, esta era aún más grande que las normales, sin más, esta disparó el arma.
- ¡No! – las Macas que aun vivían se pusieron delante de su líder para protegerla, todo para que fueran atravesadas por la flecha dorada que atravesó los corazones de todas hasta llegar a Alala siendo flechada en el pecho, justo en el corazón.
- He ganado – susurró esta, Alala simplemente sonrió mirando a su rival.
- C-Celebra por el momento… morirás al final de… todo… Sagi… tario… - finalmente murió.
Al finalizar el encuentro, Shinonome logró crear una salida de la cámara, pero esta dio unos cuantos pasos más antes de colapsar por las heridas, perdiendo la transformación que poseía, su cosmos era muy débil, pero al menos había salido con vida.
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Continuará…
