RinMakoto. Shinonome sacó mucha garra para poder salir victoriosa, aunque no salió bien librada físicamente ya que está muy lastimada.
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Sin más, comencemos…
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Las batallas en las cámaras se hacían intensas, aunque llegó a un punto en que las cosas se pondrían muy duras.
En la cámara final, alguien se decidió irse hacia allá y provocar el caos, no obstante, los guerreros atenienses que estaban ahí se llevarían un duro recibimiento.
- Lo que sea que nos haya traído hasta aquí no me ha dejado solo – Joan decía el cual estaba justo con Yoshimi y Akira quienes estaban con él.
- No te preocupes Joan, quien sea que venga le daremos sus pataditas en las costillitas – la peli mostaza exclamó riendo un poco.
- Quiero ganar esto para que la Tierra tenga paz – decía el peli negro.
- Y así será, ni crea que el villano que venga tendrá que…
- Los humanos siempre son seres los cuales me gusta ver como se pelean entre ellos y traen el caos a lo que eso viene en muertes y guerra, eso alimenta mucho mi ser – una voz misteriosa decía a lo que los 3 se pusieron alerta.
- Muéstrate y dime quien eres – Cisne exclamó mirando para todos lados en busca de la dueña de la voz.
- ¿Qué demonios fue lo que habló?
- ¡Adelante y te patearé el trasero!
- Vaya, los humanos tienen agallas, en especial tú – justo delante de ellos apareció la diosa Eris, luciendo su cabello morado largo y sus ojos rojos como la sangre.
- Eris.
- Más respeto Patriarca del Santuario de esa estúpida de Athena, estás ante una diosa.
- Una mujer que hace todas esas maldades no posee nombre, ni mucho menos su hermano el cual solo busca guerras sin sentido y saciar su sed de sangre por las batallas entre los humanos que ustedes mismos generan – Yoshimi le exclamó, pero eso solo reír a la diosa de la discordia.
- Jajaja, vaya que tienes boca humana, pero al final de todo, es a lo que están destinados ustedes como seres inferiores a los dioses, es más, seré piadosa con ustedes y si se rinden, perdonaré sus vidas.
- Como Caballero de Géminis, mi honor no me permitiría que ni de broma me arrodillara frente a ti – Akira exclamó.
- Como Patriarca del Santuario, solo tengo una cosa en mi mente y es acabar contigo Eris y no solo eso, acabar con el maldito de Ares que tanto ha jodido nuestras vidas.
- Pues veremos si tan siquiera eres capaz de tocarme, cosa que dudo que hagas, por lo que, si así desean morir, venga n por mí – sonrió la diosa por lo que cuando menos acordaron, esta chasqueó los dedos.
Al hacerlo, el sitio pasó a ser un campo de flores las cuales poco a poco se iban tornando moradas, esto rodeando a los involucrados.
- ¿Qué demonios es esto?
- Ahora verán todo lo que causa lo que según ustedes están salvando – de las flores salieron varios polvos los cuales, sin darse cuenta, Akira, Yoshimi y Joan inhalaron lo que los hizo ver imágenes, pero no eran imágenes cualesquiera.
Había guerra.
Había sangre.
Había caos, pero sobre todo… discordia.
- ¿Qué es esto?
- Es la discordia que todos los humanos tienen cuando la guerra se da, no solo eso, sino que me gusta ver cómo es que los niños lloran viendo a sus padres muertos, así como pasa, al contrario, padres viendo como sus hijos perecen en brazos sin poder hacer algo al respecto.
- Eres una maldita.
- Ni creas que eso hará que nosotros nos desmotivemos, eso solo nos hará derrotarte – la diosa comenzó a reír por eso.
- Los humanos siempre con sus palabritas de ánimo que no son más que eso, palabras, estas que son llevadas por el viento, pero bueno, iniciemos entonces – Eris chasqueó los dedos haciendo aparecer multitud de cuerpos los cuales estaban como una especie de estado de corrupción ya que los cuerpos estaban negros como la noche – a ellos.
- ¡Sí señora!
- Tendremos que contraatacar.
- Déjanos esto a nosotros Joan, tú pártele su mandarina en gajos a esa tipa, ¡vamos Akira!
- Bien – y así fue como Yoshimi y Akira fueron por los sujetos, la peli mostaza golpeó el piso del lugar haciendo crear una pista de hielo la cual sin más terminó atrapando a los sujetos quienes luchaban por salir.
- Akira, hazlos pedazos – el peli negro asintió por lo que el ataque inició con él acumulando su cosmos en uno de sus puños y sin más lo lanzó hacia los sujetos quienes sucumbieron por la energía del Dorado, no obstante, por más que derrotaran en ese momento, al final aparecían más.
Mientras que ellos dos se estaban batallando contra los guerreros que mandó Eris, esta estaba mirando a Joan quien estaba en pose de pelea por si tenía que actuar rápidamente.
- Aunque tengas en frente tuyo a una diosa, no te acobardas, eres interesante, Patriarca del Santuario de Athena.
- Es porque no tengo miedo de batallar contra alguien que solo me da asco de ver – eso hizo fruncir el ceño a la peli morada.
- Insolente, no hables así frente a una diosa.
- Sí, como no, la diosa que provocó al Guerra de Troya en la era mitológica.
- ¡Tú no sabes nada!
- Sé muy bien – decía el castaño – según se cuenta, para la boda de los padres de Aquiles, se hizo una enorme fiesta en donde todos los dioses, a excepción de ti, asistieron y todo por ser problemática. Así que apareciste en la fiesta con la Manzana de la Discordia, una manzana dorada con la palabra kallisti, que venía siendo "para la más bella", inscrita, que arrojaste entre las diosas provocando que Afrodita, Hera y la diosa Athena la reclamasen para sí, iniciándose una riña. Zeus, para no tener que elegir entre las diosas, puesto que una es su esposa y otra su hija, encargó ser juez a Paris. Entonces Hermes le transmitió al desventurado Paris, príncipe de Troya, que tendría que elegir a la más hermosa. Siendo como era la moralidad en la Era Mitológica, cada una de las tres diosas intentó sobornarle para que la eligiera: Hera le ofreció poder político y tierras, Atenea le prometió sabiduría y destreza militar, y Afrodita lo tentó con la mujer más hermosa de la tierra, Helena, esposa de Menelao de Esparta. Siendo Paris un joven apasionado, y aunque no se sabe cuánto tiempo meditó sobre la cuestión, terminó por conceder la manzana a Afrodita, raptando luego a Helena y provocando así la Guerra de Troya.
- ¡Cállate! – Joan no notó cuando la diosa de la discordia desapareció de donde estaba y esta terminó apareciendo detrás de este dándole un golpe que lo mandó a volar.
- Fue rápida, mucho más que cuando batallé contra el hijo de Ares – el sinaloense se recompuso solo para que lo golpearan de vuelta mandándolo a estrellarse en el suelo muchas veces más.
La diosa entonces sacó de nuevo una manzana como la que mandó hacía Athena y justo la tomó entre sus manos lanzándola hacia Joan quien la logró agarrar.
- Tsk, eres rápido – exclamó la diosa mientras el Patriarca intentaba lanzar hacia otro lado la fruta de la discordia, aunque le costó mucho. Joan se dio cuenta de la diferencia de poder siendo ella una deidad, pero esto no lo desanimó.
- Tendré que igualar la balanza – el cosmos del mexicano se elevó hasta que su cabello cambió a amarillo, pero esta se fue de puntas con rayos envolviendo su cuerpo.
- Alterar tu apariencia no cambiará nada al final de todo – la diosa se lanzó al ataque, Joan igual lo hizo, aunque esta vez, Eris llevaba en su mano su arma, la cual era una lanza con la cual pretendía herir al Patriarca quien se defendía como podía.
El aumento de poder de Joan que había dado origen al estado de Súper Guerrero de nivel 2 le daba casi una igualdad de batalla contra la diosa de la discordia, pero no podía confiarse ya que no sabía cómo es que la peli morada atacaría.
- Realmente eres alguien que batalla duro, pero tengo una sorpresa para ti y es que los Caballeros de Athena que han muerto podrían venir hacia mí y pelear contra ustedes.
- ¿Qué has dicho? – al decir eso, Joan notó a donde estaban Akira y Yoshimi que seguían batallando.
- Uf, creo que vamos a acabar con ellos y… - la peli mostaza estaba por decir algo cuando miró como varias figuras surgieron de color negro hasta que se reveló que eran viejos Caballeros caídos en la batalla contra el dios de la guerra – ¿Qué diablos?
- ¿Qué es esto? Son viejos compañeros.
- ¿Por qué ellos están aquí? No entiendo que ocurre.
- Pues es hora de que se den cuenta – río la diosa de la discordia – los antiguos Caballeros que traicionaron a Athena y quisieron ir con mi hermano Ares, han comenzado a resurgir de sus tumbas. Ahora mismo, los antiguos guerreros que se han convertido en gusanos, polvo y cenizas ahora están volviendo de sus tumbas a este mundo; finalmente harán que esta tierra caiga en la confusión y me suplicaran que vuelva al poder a mí y a Ares. La sangre derramada por los tontos, es la mejor ofrenda para los dioses.
- ¡Demente! ¿Usas los poderes de los Caballeros caídos para hacer esto?
- ¿Y qué? Como dije, la sangre de los tontos es lo mejor y quiero ver cómo es que los combatientes que están bajo tu poder enfrentan a antiguos compañeros jajajaja.
- Akira, tendremos que batallar contra ellos – susurró Yoshimi a su compañero de armas quien asintió, estos veían a varios guerreros atenienses, entre ellos el que parecía ser el líder, Orión.
- Vaya, que bien se siente volver a la vida y tener en frente a los Caballeros que aún creen que Athena ganará esta guerra.
- No puedo creer que digan esas cosas – Akira decía con sorpresa – ustedes portan armaduras que representan a las constelaciones del cielo que luchan por la justicia ¿y se atreven a vender su alma al lado oscuro?
- Shikamoto-san, ¿en serio harás esto? – el ex Caballero de Orión sonrió de lado.
- Si Athena gana, las guerras y las condiciones humanas en las que vivimos continuarán por lo que es mejor que alguien más tome el poder de la Tierra – exclamó el peli verde.
- Akira, déjame a mí a este traidor, le daré sus pataditas en las costillitas – el cosmos de Yoshimi empezó a elevarse mostrándose el suelo el cual siguió congelándose – algo que a mí me jode es que alguien hable mal de mí diosa y que ella con su amor que nos impulsa a luchar, tú no lo sientas.
- Entonces creo que tendré que matar a una de las Saintias de Athena, no podría ser algo más honorable para mí – el ex Caballero exclamó mirando a los suyos – ¡acaben con ellos!
- ¡Vamos! – estos fueron hacia el peli negro quien no se inmutó mucho al ver a los ex Caballeros que iban hacia él, en eso, el cabello de Akira cambió de color pasando a blanco.
- ¡Hoy si vamos a ver masacre! – el lado malvado de Akira despertó y su cosmos comenzó a elevarse tanto que hizo temblar un poco el suelo lo que alarmó a muchos de los combatientes de Eris.
- El que haya cambiado de color de cabello no significa nada.
- ¿Qué no significa nada? Pues entonces veamos si eso es así, ¿les gusta la gravedad cero?
- ¿La gravedad cero? – los demás no entendieron eso, pero la sonrisa maligna del peli blanco daba a entender que pasaría a continuación.
- Pues entonces hagámoslo, ¡Arc Geminga! – el Caballero de Géminis creó una esfera de color negro la cual comenzó a absorber la zona en donde estaban, la fuerza de atracción que poseía era muy fuerte.
- ¿Q-Que es esto? ¡¿P-Por qué me está llevando hasta allá?! – muchos de los guerreros de Eris no pudieron soportar más tratando de luchar contra la fuerza de gravedad del Arc Geminga y terminaron siendo llevados hacía él en donde encontrarían su muerte siendo destrozados por el objeto.
- Ja, inútiles.
- Géminis es fuerte – el ex Orión dijo mirando a Akira que seguía con su versión malvada, este luego dirigió su mirada hacia Yoshimi – ¿y tú que harás Saintia de Cisne? Un Caballero Dorado es mucho más fuerte que alguien de tu rango, no creas que mi poder es bajo solo por haber sido de Plata.
- Pues veremos cómo te congelo, ¡Polvo de Diamante!
- ¡Fuego Fatuo! – los dos ataques chocaron creando una pequeña ráfaga de cosmos que ondeaba, no obstante, las cosas se pusieron más interesantes cuando el ex Orión simplemente saltó encima de la chica lanzándole varias llamaradas de su ataque.
Yoshimi no era alguien que podías tomar desprevenida ya que, al hacerlo, esta simplemente disparó una ráfaga de aire congelado hacia Shikamoto quien lo recibió en su estómago volando por el aire hasta caer fuertemente con la parte del abdomen helado.
Y no solo eso, Yoshimi subía más y más su cosmos lanzándole varios trozos de hielo, el peli verde esquivaba los ataques de la Saintia, pero la velocidad con la que atacaba la peli mostaza era elevada en parte.
- Esos ataques tuyos no son más que una brisa fría – exclamó el ex Caballero.
- Pues si crees que apenas es una brisa helada, entonces veremos que opinas de esto – Yoshimi levantó sus manos al cielo poniéndolas como si fuera una especie de ánfora.
- ¿Y qué harás? ¿Pedir al cielo?
- No, Maiko aprendió esta técnica y la logró hacer bien luego de muchos intentos, nosotros también como usuarios del cosmos de hielo podremos hacerlo por lo que esto será muy fuerte – decía la peli mostaza – si este frio no es suficiente para ti, entonces veamos que serán -273.15° C.
- Esa temperatura… ¡¿acaso lanzarás algo tan frio?! ¡Es físicamente imposible!
- Nada es imposible para los Caballeros de Athena, ¡el ataque más fuerte de los usuarios de cosmos de hielo! ¡EJECUCIÓN DE AURORA! – la poderosa ventisca fue hacia Shikamoto quien intentó lanzar muchas llamaradas de fuego fatuo, pero estos solo fueron extintos golpeando directamente por la ráfaga de aire frio quien quedó congelado por completo y eso fue lo que acabó con su vida, aunque no solo eso, sino que las demás tropas de Eris fueron congeladas por la técnica de Yoshimi.
Viendo los cuerpos en ese estado, el lado malvado de Akira atrajo una cantidad de cosmos lanzándola de golpe hacia los cuerpos quienes fueron destruidos por completo.
- Esto no es lo que pensé que harían, pero… ¡es maravilloso ver como se matan entre ustedes!
- Loca, me encargaré de matarte aquí y ahora – Joan elevó más su cosmos haciendo que su cabello dorado comenzó a hacerse más largo hasta que llegó cerca de la cintura, sus cejas desaparecieron, pero su poder era más alto.
- Parece que tu cambio de apariencia si eleva tu cosmos, pero como dije, eso no será suficiente.
- Eso lo veremos – la batalla entre ambos se reanudaría.
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Continuará…
