Capítulo IV.

Una elección sin más opciones.

El príncipe ingresó al salón siendo escoltado por cuatro guardias que casi lo doblaban en tamaño. Estaba furioso, pero, luego de forcejear con ellos, no le quedó más remedio que rendirse y acatar las órdenes de su padre. Después de todo, no tenía la intención de desperdiciar su vida prisionero en un miserable calabozo por una estupidez como esa. Así fue que caminó hasta el trono con altivez hasta que estuvo frente a su padre, diciéndole con altanería, mientras se llevaba las manos a las caderas - De acuerdo. Terminemos con esta mierda de una vez… ¿Qué es lo que tengo que hacer?

El Rey alzó una de sus cejas y miró alrededor para ver la reacción de sus súbditos ante tamaña insolencia por parte de su hijo. Al ver que la gente lo miraba preocupada y que comenzaban a murmurar, carraspeó y retomó su seriedad para decirle – Se nota que estás ansioso por comprometerte, así que solo vuelve a tu lugar, que haré el anuncio de tu futura coronación…

El príncipe no se movió de su sitio y simplemente le dijo -Ya hice mi elección.

-Lo sé, te vi abrazado a la hija de Lady Violeta.

Vegeta se desesperó ante la insistencia de su padre -Ese fue un maldito malentendido… La muchacha que escogí para que sea mi esposa se llama Bulma Brief - respondió sin pensarlo siquiera.

El Rey se lo quedó observando extrañado un momento ya que el nombre se le hizo familiar, por lo que le preguntó -¿En serio? Entonces ve y preséntamela.

El príncipe frunció su ceño - No puedo hacerlo en este momento…

-¿No puedes? Vegeta, si esté es otro de tus trucos te juro que… - lo amenazó su padre.

-No lo es ¡Maldita sea! Solo te pido que me des un día para encontrarla…

El Rey frunció y le respondió -No. ¡Ya estoy harto de tus evasivas! Anunciaré a tu prometida en este mismo instante, tal como indica el protocolo, y tú lo acatarás a menos que quieras terminar en las mazmorras por el resto de tus días.

El príncipe apretó sus puños un momento pero al siguiente relajó su cuerpo, luego de evaluar sus alternativas y darse cuenta de que quizás jamás volvería a ver a esa muchacha y de que hasta tal vez podría haber sido solo un producto de su imaginación o hasta un maldito espíritu de ese jodido bosque que tanto le gustaba recorrer. Así que simplemente frunció aún más profundamente y miró a las personas reunidas allí, reconociendo de inmediato a la mujer que lo interrumpió en el jardín. Ésta estaba a un costado de la escalinata que llevaba al trono, cosa que le dio muy mala espina, ya que ese lugar estaba destinado solo para los nobles y estaba seguro de que esa mujer solo pertenecía a una buena familia, si acaso. Pero su presencia allí solo podía significar una cosa, una terrible y espantosa cosa. De inmediato buscó con su mirada entre la multitud a la muchacha que le había presentado como su hija, encontrándola cerca de una de las escalinatas, conversando con uno de sus guardias mientras le acariciaba el brazo con bastante vehemencia. "No es más que una zorra" pensó el príncipe, sintiendo que el estómago se le apretaba de solo imaginarse casado con semejante cabeza hueca.

El Rey se puso de pie y dijo, con voz solemne mientras extendía sus brazos - Queridos súbditos, hoy es una noche especial como saben. No solo anunciaré a mi sucesor sino que también se nombrará a su futura reina.

Todos los presentes lo miraron con atención, pero sobre todo las solteras que esperaban ser la elegida para tan gran honor.

El Rey continuó – Sinceramente me duele mucho dejar mi posición, pero debo decirles que mi salud ya no es la óptima para gobernar y eso podría ser una ventaja para nuestros enemigos… Pero no se preocupen, ya que los dejaré en muy buenas manos – hizo una pausa dramática y agregó - Es por eso que he decantado por dejar como sucesor a mi orgullo...- el príncipe hizo una mueca, mientras su padre hablaba – el más bravo guerrero, el mejor estratega y quien seguramente continuará con nuestro legado de esplendor… mi hijo mayor, Vegeta IV.

Todos los presentes celebraron, pero el Rey les pidió silencio para poder seguir y así lo hizo – Por todo eso y porque debemos respetar nuestras tradiciones es que hice esta fiesta… Como saben, según nuestras leyes que se remontan al inicio del reino, el futuro rey debe de estar casado para poder ascender al trono y asegurarnos una nueva generación de gobernantes, por lo que ahora anunciaré a la elegida para ocupar el lugar de vuestra futura reina…

Las personas del salón comenzaron a cuchichear sobre quién sería la elegida mientras el príncipe comenzaba a enfurecerse por la manera tan exagerada en que su padre hablaba.

El Rey miró a Violeta y enseguida volvió a hablarle a la multitud – Es así que mi hijo ha decidido comprometerse con una de ustedes y no con una extranjera – miró a Vegeta y le dijo – Dí, hijo mío… ¿Quién es la afortunada doncella que se convertirá en vuestra reina?

Vegeta lo miró con odio, pero enseguida le dijo, cruzándose de brazos – ¡Tsk! Su majestad sabe perfectamente que no tengo preferencia por ninguna de las doncellas que se encuentran en este salón… - el Rey le dio una mirada de furia, pero el príncipe lo ignoró y continuó – Pero he de suponer que vuestra alteza, en su extensa sabiduría, ya hizo su elección y que esta será en beneficio de nuestro reino, por lo que yo diga en este momento no tiene ninguna importancia, … querido padre – terminó mirándolo con intensidad para enseguida hacerle una reverencia cargada de burla solo con su cabeza, dándole a entender que lo que hacía era solo por protocolo.

El Rey entrecerró su mirada sobre su hijo un momento, pero enseguida retomó su solemnidad y les dijo - Ya han oído… El príncipe me autoriza a elegir a su esposa. Así que he decidido que la futura reina será la hija de Lady Violeta… Lady Maron.

Maron, aún estaba junto al guardia y al oír su nombre comenzó a aplaudir mientras gritaba- ¡Sí, gané! ¡Yo gané! ¡Maron es la nueva princesa!

-Por favor, Lady Maron… acércate…- le dijo el Rey, con una gota en su sien ante la escena de la joven.

La muchacha corrió por entre el público, dando algunos empujones y al llegar al trono, abrazó al Rey y le dijo - ¡Gracias, anciano! Maron es muy feliz…

Roshi se sonrió disimuladamente y el príncipe se llevó una mano a su rostro al ver el carácter de la elegida, pero enseguida frunció y le dijo a su padre, inclinándose hacia él – Muy bien hecho… Una ameba es justo lo que quería de regalo de nombramiento.

-Cállate, insolente… Recuerda que ahora ella es tu problema – le respondió su padre, también en un susurro. Vegeta solo chistó, al darse cuenta de que su padre tenía razón.

Maron saltó de los brazos del Rey a los de Vegeta y le dijo – Maron será una hermosa princesa – el joven puso cara de fastidio y le dijo – Más te vale que respetes el protocolo o te aseguro que me encargaré de hacer tu vida miserable…

Por suerte Violeta intervino.

-Maron, no puedes hacer eso aun…

-¿No? - preguntó la joven volteando a ver a su madre, aun colgada del cuello del príncipe.

-No, hijita… Debes esperar a que te cases con él…

-¡Oh! - hizo Maron para luego mira a Vegeta y decirle – Maron lo siente, pero solo un poco… Después te haré muy feliz, porque Maron sabe hacer muy feliz a los chicos - terminó cerrándole un ojo.

Tanto el Rey, como el gran Ministro, así como Vegeta y los guardias, quedaron boquiabiertos por las declaraciones de la muchacha.

El Rey carraspeó y anunció – Este… ¡Qué continúe la celebración y mañana fijaremos la fecha de las nupcias!

Todo el salón comenzó a moverse al compás de la música.

Bulma despertó al sentir un ruido muy fuerte. Levantó su cabeza de la almohada y pudo ver unas luces que iluminaban de vez en cuando su habitación. Se irguió un poco, apoyándose en sus manos y miró por la ventana notando que eran fuegos de artificio. Entonces recordó lo dicho por Shin y comentó - ¡Es cierto! Seguramente el príncipe ya eligió a su prometida… - se dejó caer y agregó, acomodando las cobijas sobre ella – espero que no celebren hasta muy tarde…- enseguida cerró sus ojos y se volvió a dormir. Pero nuevamente despertó al sentir que alguien la remecía.

-Mmm...- abrió sus ojos y vio a Shin delante de ella – ¡Aaaahhhh! – gritó, pero el espíritu le tapó la boca mientras le decía – Shhh… No grite… Solo vine a verla para saber cómo le había ido con el príncipe…

-¡Tonto! - gritó Bulma, apartándole. Shin la miró contrariado - pero ¿por qué me dice eso? - la muchacha le regañó de inmediato - ¿Cómo que por qué? ¡Porque no fuiste capaz de ayudarme a conocer al príncipe! ¡Idiota!

-Pero pensé que había hablado con él…

-No – negó ella enojada - No pude porque mi madrastra me descubrió y tuve que huir… - enseguida se calmó un poco y le dijo - Pero ya no importa, ya que logré infiltrarme como una sirvienta aquí en el palacio y mañana me escabulliré para poder hablar con él…

-Ya veo… - asintió el espíritu, llevándose una mano a su barbilla. Enseguida sonrió y le dijo – Entonces no tengo nada más que hacer aquí… Adiós y le deseo mucha suerte, señorita Bulma – comenzó a desvanecerse pero la muchacha lo retuvo saltando de la cama para cogerlo de un brazo - ¡A donde crees que vas!

Shin volvió a materializarse por completo y le preguntó – Pero qué… ¿Qué ocurre?

Bulma lo miró a los ojos con decisión y le ordenó - Necesito que mañana cumplas tu palabra y me ayudes a que el príncipe me ponga atención.

-¡Es cierto! Casi olvido aquello… Estoy de acuerdo. Mañana estaré junto a usted cuando hable con Vegeta…

-Gracias… Ahora si vete, porque mañana debo madrugar.

-¡Oh! Por supuesto… que descanse.

-Tú también, Shin…. Y gracias.

El espíritu sonrió y se desvaneció finalmente mientras Bulma se dejaba caer en la cama nuevamente volviendo a cerrar sus ojos.

- Mañana será mi día… - susurró antes de dormirse.

Las siluetas danzaban al compás de la música y el príncipe seguía el ritmo junto a su prometida sin siquiera mirarla mientras pensaba en que esa muchacha era todo lo contrario a lo que buscaba para su futura reina. Era tonta, inculta y solo hablaba sin parar sobre lo hermosa y graciosa que era o sobre todos sus dones artísticos, cosa que comenzó a disgustar al príncipe que, apenas terminó la pieza, se apartó de ella con una reverencia y se retiró a la zona del bar, seguido por Nappa, diciéndole – Necesito borrarme el mal sabor de boca con mucho alcohol.

Llegó a la barra y se sentó en un banquillo, siendo atendido de inmediato.

-¿Que estás haciendo, príncipe? Acabas de comprometerte con una bellísima mujer y tú solo buscas embriagarte…

-¡Cállate, idiota! Si tanto te gusta te la cedo… Harían muy buena pareja…

-¿Tú crees, príncipe? No lo sé... - le respondió algo cohibido - es un poco joven para mí...

Vegeta sacudió su cabeza y se bebió de un trago su copa, diciéndole al bar tender - ¡Dame otra!

- Oye, Vegeta… - insistió su guardia.

-¿Qué mierda quieres? - le gruñó a su escolta, el que dudó un momento antes de decirle - No es por ser aguafiestas pero tu padre te está mirando como si quisiera matarte…

-¿Y qué?

-Es que no quiero ver a tu padre molesto… Creo que deberías comportarte mejor con tu futura esposa.

Vegeta se sonrió malignamente - Créeme que es mejor así, Nappa… Que sepa que no estoy a gusto con su decisión. Además, ya soy el heredero al trono, así que deja de hincharme los huevos y ve a ver si la puerca ya puso…

- Pero, Vegeta…tú…

-¡Déjame en paz, imbécil! - le gritó. Enseguida tomó la nueva copa que le ofrecía el bar tender y volvió a beber de un trago el contenido de esta.

Nappa lo vio beber y enseguida le dijo, arriesgándose a un golpe de parte de su soberano – En serio creo que deberías comportarte…

-¡Tú qué sabes! - le respondió. Enseguida miró al cantinero y le dijo – Oye, idiota… mantén mi copa llena ¡A menos que quieras amanecer en las mazmorras!

El hombre se apresuró a servirle nuevamente y el príncipe otra vez bebió de un sorbo el contenido de su copa, esperando que fuese llenada otra vez mientras le decía a su guardia – Acompáñame a beber o vete de una buena vez…

-Pero… ¿estará bien que beba así, señor?

-¡Cállate! ¡¿No vez que estoy celebrando mi compromiso?

Nappa lo miró sorprendido, pero aun así decidió quedarse a cuidarlo por lo que pidió un trago para el también y se sentó junto al príncipe.

Estuvieron bebiendo un buen rato, Vegeta de un trago y Nappa de a pequeños sorbos para no embriagarse, pero ya estaba sintiendo que su rostro comenzaba a sentirse más cálido. En eso miró sobre su hombro para ver al Rey y volteó nuevamente para decirle a Vegeta – Ahí viene tu prometida…

-Argg… Supongo que quiere que baile con ella otra vez… ¡Qué molesta es!

-No te queda opción. No sería bien visto que el futuro rey desprecie así a su prometida.

Vegeta no alcanzó a responder cuando Maron se le colgó al cuello por la espalda y le dijo – Mi amor, es nuestra fiesta de compromiso y debes bailar hasta el amanecer. A Maron le gusta bailar.

El príncipe puso cara de horror un momento, pero enseguida le dijo, deshaciéndose del abrazo de la chica y obligándola a pararse junto a él – Escúchame, y espero que lo que te voy a decir te quede bien grabado en tu cabeza de alcornoque…

-A Maron le gusta el albaricoque…

-¡No dije albaricoque!.. Argg… - respiró hondo y agregó - Oye, muchacha, tendrás que aguantarte tus estúpidas ganas de bailar porque de ahora en más tendrás que hacer lo que yo diga.

La muchacha hizo un mohín con sus labios y exclamó -¡Oh! Pero si no bailas con Maron ella se pondrá muy triste y no se casará contigo y papá-rey va a enojarse mucho.

-¡Me importa una mierda lo que diga mi padre! Pronto serás princesa y eso debería bastarte.

La muchacha al oír aquello sonrió feliz y le dijo – ¡Entonces Maron si se casa contigo! – le dio un beso en la mejilla y volvió a la pista de baile donde comenzó a bailar sola de puro contenta.

Ambos hombres voltearon nuevamente hacia la barra y Nappa fue el primero en hablar – No deberías tratarla así...

Vegeta rodó sus ojos - Deja de tenerle lástima. Sí tanto te gusta esa imbécil ¡Adóptala o cógetela! … parece que es buena solo para eso…

Nappa prefirió callar y continuar bebiendo junto a Vegeta.

A la mañana siguiente, el sonido de una campanilla despertó a la muchacha, la que se desperezó un momento, pero enseguida volvió a dejarse caer en la cama tapándose la cabeza con la almohada.

Lamentablemente para ella su puerta se abrió y una Baba enojada ingresó a su cuarto, que al verla aun acostada le jaló las cobijas y le dijo – Bulma, arriba ¡Es hora de trabajar!

-¡Cinco minutos más! - suplicó.

- ¡Ni lo sueñes jovencita!

-¡Baba!

-¡Señora Baba para ti! - exclamó la señora y jaló aún más fuerte las cobijas, las cuales Bulma afirmó con todas sus fuerzas para poder cubrirse hasta la cabeza con ellas nuevamente. Luego de forcejear un momento la anciana logró descubrirla por completo y Bulma terminó levantándose mientras reclamaba - ¡No es justo!

-¡Deja de lloriquear y vístete! Mira que debes estar en el salón principal en cinco minutos para comenzar con tus tareas - le ordenó la señora.

-¿Sin desayunar?

-Sí… Aquí se desayuna después de hacer las habitaciones, así que date prisa – le dijo la vieja para después desaparecer por la puerta, no sin antes darle una mirada de advertencia a la chica.

- ¡Tonta Baba! - exclamó Bulma pero enseguida se sonrió pensando en que por fin podría hablar con el príncipe, por lo que se apresuró en arreglarse y salió en dirección hacia donde le había dicho la anciana, pero para su mala fortuna se perdió y terminó en la cocina.

-¡Perfecto! Así nunca podré encontrar al príncipe Vegeta… - comentó para sí misma al ver donde estaba. Dentro había muchas personas trabajando en preparar el desayuno de los habitantes del castillo y los aromas hicieron que su estómago rugiera, por lo que se llevó las manos a su barriga avergonzada. Justó en ese momento pasó una muchacha de cabello negro y largo junto a ella cargando unas enormes bandejas, pero esta vestía de color verde, por lo que supuso que no era una mucama.

La muchacha la regañó mientras avanzaba hacia el interior - ¡Quítate del camino!

-Disculpa… - la detuvo Bulma – Oye, ¿me podrías ayudar?

- ¿Qué quieres? - le preguntó la chica, con poca paciencia.

-Es mi primer día y debo llegar al salón principal… ¿sabes dónde está?

La muchacha rodó sus ojos y le dijo – Vuelve por donde viniste y en vez de tomar el pasillo derecho dobla a la izquierda.

-¡Gracias! - le respondió Bulma y se alejó corriendo por donde había venido. Sin embargo, al llegar a la bifurcación y doblar chocó ahora con un guardia.

-¡Auch!

El joven guardia la sujetó del brazo para evitar que cayera y le dijo – Debes tener más cuidado cuando pasas por aquí, siempre hay gente transitando…

Bulma lo miró hacia arriba, diciéndole - Gracias… Oye, me podrías indicar ¿dónde está el salón principal?

-¿Primer día? - le preguntó el joven con una sonrisa.

-Sí, y de hecho voy atrasada…

Él le indicó el corredor por el que él había venido y le dijo – Es por allí. Pero sigue derecho hasta el fondo o terminarás en las caballerizas… o en los calabozos.

-¿Qué?

-Sí, je, je – rio él, llevándose una mano a su nuca - Es que este es el pasillo de servicio y llega a todos los lugares donde se debe llevar alimento y podrías perderte fácilmente.

-Gracias por la aclaración y por tu ayuda… Pero ahora debo irme – le dijo Bulma y volvió a correr.

-¡Buena suerte! - le gritó el joven y enseguida siguió su camino a la cocina – Pobrecita. Seguramente la contrataron para suplir el puesto de la que atendía las habitaciones de los príncipes… - volvió a mirar hacia la cocina y comentó, sobándose las manos - Bueno. ¡Vayamos a ver que hay para desayunar! ¡Muero de hambre!

Bulma llegó con la lengua afuera hasta el salón principal y se encontró con que solo estaba Baba allí. La mujer estaba de brazos cruzados y se veía bastante molesta, cosa que comprobó cuando llegó a su lado.

-¿Qué horas son estas de llegar, jovencita? – le preguntó, mostrándole un reloj de bolsillo que llevaba con ella - ¡Te dije claramente que debías estar aquí hace como veinte minutos!

-Disculpe, señora Baba… No volverá a ocurrir.

Baba la miró molesta un momento, pero enseguida suavizó su gesto para decirle – Por esta vez te lo permitiré, pero como fuiste la última en llegar tendrás que asear las habitaciones de las demás doncellas como castigo, además de otros deberes.

-No es justo… ¡Nadie me advirtió de eso!

-Lo hubieras pensado antes de llegar tan tarde… Ahora sígueme, te mostraré donde está la lavandería y la bodega de blancos, ya que desde mañana deberás subir a asear las habitaciones de los príncipes antes de que esté listo nuestro desayuno – Baba comenzó a caminar y Bulma la siguió mientras le preguntaba

-Espera ¿Por qué no hoy?

-Por que llegaste tarde… - le respondió la anciana sin detenerse - Tuve que encomendarle tu tarea a otra de las muchachas… Ya en el desayuno las conocerás.

-Y entonces ¿Cuáles serán mis deberes de hoy?

-Después de que limpies el área de doncellas, trabajarás en las caballerizas… Lo que me recuerda que también debo mostrarte donde se guardan las herramientas con las que trabajarás allí...

-Gracias… ¡Me encantan los caballos!

-No me lo agradezcas tan pronto, muchacha… Cuando estés allí verás que no es tan sencillo como era en tu casa…

Bulma la miró intrigada pero no preguntó nada más.

Vegeta despertó con una resaca de aquellas y lo primero que hizo fue culpar a la inútil de su prometida. Si por último hubiese sido una hábil conversadora podría haber permanecido a su lado durante la fiesta, pero era tan idiota que prefirió quedarse en la barra, evitándola hasta que se fueron todos los invitados. Lo único bueno que había salido de aquello fue ver a su padre con un rostro de medio kilómetro debido a su desplante para con su elegida, lo que lo hizo sonreír brevemente.

Se sentó en la cama y llevó una mano a su cabeza arreglando un poco su cabello, al tiempo que se daba cuenta de que era bastante tarde. Esto lo puso de inmediato de peor humor del que ya estaba.

Lo único que lo animaba cuando estaba así de insoportable era salir de cacería, sin embargo, con ese dolor de cabeza prefirió evitarlo. Por lo que comenzó a pensar en qué no sería mala idea quedarse en su habitación por el resto del día.

Un par de golpes a su puerta lo hizo voltearse hacia ésta y gritar - ¡Vuelve más tarde, imbécil!

No hubo respuesta, por lo que supuso que la sirviente había obedecido.

-Malditas doncellas… - refunfuñó y se dejó caer nuevamente en la cama – Solo saben importunar… - cerró sus ojos y agregó – Hmn, me gustaría saber que fue de la mocosa. Aun no entiendo el por qué se marchó… Cada vez me convenzo más de que solo la soñé… "Era demasiado perfecta para ser real"

Nuevamente golpearon a su puerta, pero esta vez luego de los golpes ingresó su padre seguido de un par de guardias. Vegeta lo miró de reojo y le preguntó, desde su posición - ¿Qué quieres, padre?

-¡Que ni siquiera me saludas ahora!

-Lo siento – se sentó para poder verlo y agregó con una sonrisa socarrona – Buenos días, padre… Dime ¿Tu conciencia te dejó dormir anoche?

El Rey le dio una mirada de fastidio - Maldito insolente. Bien sabes que tu nombramiento aún está pendiente...

-No me vengas con tu cantaleta ahora, que tengo migraña…

El Rey resopló molesto y le dijo - Que te encuentres en tan deplorable condición solo es tu culpa… Pero no vine a hablar de eso contigo.

-Ah ¿No? Pensé que te preocuparía la salud del futuro rey…

-Cállate y escúchame – le ordenó el monarca, a punto de perder la paciencia - He decidido que este fin de semana se lleven a cabo tus nupcias.

-¿Qué? - lo miró furioso - ¡¿Pero si ni siquiera me he comprometido con esa imbécil?!

-Eso se solucionará esta misma tarde, junto al gran árbol ceremonial. Allí le harás tu propuesta matrimonial según nuestras tradiciones, así que te recomiendo que vayas pensando en tus votos… Además, en la próxima luna llena será tu coronación y prefiero asegurarme de que estés casado para entonces.

El príncipe lo miró incrédulo - ¡Pero si eso es la semana entrante! ¿Este "matricidio" no puede esperar un par de meses más?

-Te conozco, Vegeta, y sé que serías capaz de dejar plantada a tu prometida en al altar bajo cualquier pretexto…- le respondió su padre frunciendo levemente para agregar – Así que asegúrate de estar en condiciones óptimas, porque la ceremonia de compromiso se llevará a cabo aunque te tenga que llevar atado y amordazado - y diciendo esto dio media vuelta y se retiró junto con los guardias.

-¡Maldición! - exclamó Vegeta, dando un golpe en la colcha con ambas manos apenas se cerró la puerta - Esta vez se me adelantó a la jugada… Hmn ¡demonios! tengo que idear otra forma de escaparme de ese martirio antes de que termine atado para siempre a esa inepta…

Luego de que Baba le mostrara los lugares de interés para sus labores y de que hiciera su trabajo en los dormitorios de sus compañeras, al fin la muchacha pudo ir a desayunar.

La cocina de palacio era un lugar bastante amplio aunque poco iluminado, donde estaban acomodadas varias mesas y a un costado estaba el lugar donde se preparaban los alimentos. Estaba todo a la vista, así que podía ver perfectamente donde destazaban a los animales y a las personas que iban y venían con enormes fuentes por el corredor donde ella se había perdido anteriormente.

Baba le indicó que la siguiera y llegaron a una mesa donde estaban sentadas varias doncellas desayunando, las que vestían del miso color que la muchacha.

La anciana presentó a Bulma con las chicas y éstas le dieron la bienvenida enseguida, pero al enterarse del trabajo que le asignaron a la muchacha, la miraron con algo de compasión. Solo una, llamada Burian y que estaba a cargo del salón de audiencias, fue sincera con ella y le dijo – Lamento que hayas llegado en estas circunstancias, Bulma. Pareces una muchacha agradable, pero debes tener mucho carácter para trabajar en las alcobas de los príncipes y eso es lo que le faltó a la querida Caway…

- ¿Tan terribles son los príncipes?

-No los dos… Solo el mayor… de hecho ¡El príncipe menor es un encanto!

-Son unos idiotas… – comentó una rubia que estaba en una esquina de la mesa.

Bulma lo pensó un momento y les dijo – Eso no me importa. Pase lo que pase voy a quedarme.

-Eso quisiera verlo – la reto la rubia, llamada Lázuli.

-¡Ya verás! No solo me quedaré sino que domaré a esa bestia ja, ja, ja…

Baba la miró preocupada y enseguida les dijo a todas – Ya, dejen el parloteo y terminen de comer para que continúen con su quehaceres.

-No sea aguafiestas, señora Baba – le dijo una muchacha de cabello violeta – De todos modos aún es temprano…

-Eso no importa… - le respondió la señora, que enseguida bajó la voz y comentó – No es bueno que hablen mal de los príncipes. No con tantos guardias cerca…

-¡No sea exagerada! - le reclamó Burian.

-No lo soy, solo estoy siendo sensata, cosa que ustedes deberían tener en cuenta si quieren continuar trabajando aquí...

-La anciana tiene razón – intervino Lázuli – Por menos que esto he sabido que han enviado gente a las mazmorras... ¡así que cuiden su lengua!

-¡Pero recién dijiste que eran unos idiotas!

-Pero no dije quienes…

-Ya ¡Basta niñas! - las regañó Baba – terminen con esto y a trabajar.

Las muchachas se quedaron en silencio y así terminaron su comida. Sin embargo Bulma estaba impresionada por lo dicho por Lázuli, por lo que por un momento pensó en que quizás le sería más difícil de lo que pensaba plantearle su idea al príncipe. Por suerte recordó que tendría la ayuda de Shin, por lo que se tranquilizó y se dio ánimos para seguir adelante con su plan.

Violeta entró a la habitación que le había sido asignada a ella y a su hija la noche anterior, la cual estaba en el ala contraria a las habitaciones reales. Cerró la puerta tras ella y vio con desagrado que su hija aún estaba durmiendo, por lo que abrió las cortinas y le dijo - ¡Levántate, holgazana! Hoy te tengo maravillosas noticias.

Maron abrió solo uno de sus ojos para mirar a su madre y le respondió - ¿No puede esperar? Maron solo quiere dormir un poco más…

Violeta rodó sus ojos y le dijo - ¡Chiquilla idiota! No puedes dormir ahora. No cuando estamos tan cerca de nuestro objetivo…

La chica a duras penas se sentó en la cama y le preguntó - ¿Cual objetivo?

-¡Serás tonta!… Obviamente de no tener que preocuparnos por el dinero nunca más. Ya estoy cansada de dormir con ancianos para poder solventar nuestros gastos…

-Pero ese no era problema de Maron.

-Claro que lo era, señorita… Si no fuera por mí, no podrías darte la vida de lujos que tanto te gusta.

-Entonces ¿Te casarás con el rey?

-Ya te dije que ahora es tu turno de financiarnos. ¡Así que apresúrate y vístete!

-¿Para qué, mamá?

-¿Cómo que para qué? Definitivamente saliste a tu padre – terminó llevándose una mano a la cabeza en señal de desesperación para después agregar, mientras se giraba hacia la ventana y observaba los jardines – Hoy tenemos muchos compromisos que cumplir y más te vale estar presentable. Por suerte ya envié a buscar nuestros vestidos y joyas a esa horrible casucha...

-Está bien, mamá. Pero ¿Cuándo seré una hermosa princesa?

La señora le respondió, sin mirarla – En unos días. El rey acaba de comunicarme que el fin de semana te casarás con el príncipe.

La muchacha saltó como un resorte de la cama y comenzó a dar brincos de felicidad por la habitación, gritando - ¡Seré una hermosa princesa! ¡La más hermosa y la más princesa!

Violeta frunció y negó con su cabeza. Lo único que esperaba era que esos días pasaran lo más rápido posible para al fin poder asentarse como parte de la nobleza.

Bulma, luego de desayunar, se dirigió a las caballerizas acompañada de la señora Baba. Ella iba feliz, porque le encantaban los caballos y porque pensaba que la anciana solo había exagerado para fastidiarla, pero al ingresar, la muchacha casi se desmaya de la impresión. Las caballerizas de palacio eran como treinta veces más grande que las de su hogar y lo peor es que todas estaban con sus respectivos caballos en ellas.

-Debe ser una maldita broma… - murmuró.

-Sabes que yo nunca bromeo, mi niña… Debes alimentarlos y cambiarles el agua a todos.

-¡Pero son muchos! - exclamó Bulma.

-Lo sé, pero mientras más reclamas más te demoras. Así que ¡Date prisa si quieres terminar antes de la cena!

La anciana salió y la dejó sola en ese enrome lugar. Bulma, apenas se vio sola, pateó un balde que estaba cerca y exclamó – ¡A este paso jamás podré hablar con el príncipe! - enseguida se arremangó de un lado hasta el codo y exclamó – Bien. No puede ser tan terrible… Debo comenzar a esmerarme o de lo contrario terminaré como doncella por el resto de mis días.

Puso manos a la obra y comenzó con su titánica labor. Pero al coger el balde vio que no era la única que estaba allí, ya que había algunos mozos que estaban entretenidos en ejercitar a los corceles.

Caminó hacia ellos y cuando llegó junto al que estaba más cerca de ella lo saludó - Hola ¿Que hacen?

-Hola – la saludó el joven de cabello negro lacio – Los sacamos a trotar un poco… - la miró con detención y le preguntó - ¿Eres nueva?

-Sí… mi nombre... es Bulma.

-¡Que nombre tan curioso!

-No te burles.

-De acuerdo… parece que no aguantas bromas - le sonrió el joven y le dijo de manera más cortes - Hola, Bulma. Me llamo Lapis y ese otro que ves allá es Krilin.

-Mucho gusto – respondió ella, haciendo una leve reverencia para después mirarlo con curiosidad - Disculpa ¿Trabajan hace mucho aquí?

-Sí, pero no por mucho…

-¿Por qué dices eso? - preguntó intrigada.

-Bueno… Porque cada tanto al rey le da por matar a toda la servidumbre…

Bulma se puso azul del temor - ¿e- estás hablando en serio?

Lapis sonrió y le dijo – No.

Bulma lo miró molesta - ¿Cómo puedes bromear con algo así?

-No lo sé… Es que a veces me aburró de hablar solo con Krilin.

La muchacha sacudió su cabeza y le preguntó algo de su interés - Oye… De casualidad ¿No sabes si el príncipe vendrá hoy a las caballerizas?

-Nunca se sabe… pero ¿por qué lo preguntas?

-No, por nada… Solo es curiosidad... Es que me han dicho que tiene mal genio…

-Ja, ja, ja… Sí, pero es cosa de saberlo llevar y no contradecirlo nunca… - enseguida miró el balde que tenía la muchacha y le dijo - ¿Te ayudo con eso?

-Eres muy amable, pero si me descubren me castigaran otra vez.

-No te preocupes… Si quieres cambiamos un momento y tú puedes pasear a ese corcel que está allí – terminó indicándole un enrome corcel negro.

-¿Ese? – preguntó, no muy convencida del ofrecimiento.

-Sí. No te preocupes, es muy manso a pesar de las apariencias.

Bulma lo pensó un momento para después aceptar la proposición del joven – Está bien. Pero más te vale que sea verdad lo que dices.

-Jamás te engañaría...

Bulma se sonrió y se acercó al corcel con algo de temor pero al ver que el animal no parecía querer atacarla, tomó unas riendas que había dentro de su establo e intentó ponérselas, pero al hacerlo el corcel resopló y la empujó con su cabeza, haciéndola rodar fuera de su espacio.

Las risas del joven no se hicieron esperar, lo que enfureció a Bulma, que ahora estaba completamente sucia y despeinada - ¡Idiota, dijiste que no me haría nada!

-¡Pero si casi ni te tocó! Ja, ja, ja… Esto tengo que contárselo a Krilin – comentó, dejando el balde a un lado para salir de allí, pero Bulma lo detuvo – ¡Oye, se supone que traerías agua por mí!

-Sí, pero era si cambiábamos de trabajo y no lo hiciste – comentó, alejándose.

Bulma infló sus mejillas y le gritó, mientras recogía el balde - ¡Eres un idiota! - terminó haciéndole un desprecio para enseguida salir en busca de agua mientras despotricaba - Eso me pasa por confiar en desconocidos… - siguió caminando hasta el pozo que estaba afuera y comentó – Mmm ¿Qué será del maleducado? … Supongo que no lo volveré a ver nunca más...pero debo reconocer que es muy agradable cuando quiere serlo… De haber acepado su propuesta anoche no tendría que estar haciendo estos trabajos. ¡Tonta!… Pero ya está hecho y solo me queda jugarme el todo o nada con el príncipe.

En eso escuchó las risas de los jóvenes y sintió ganas de golpearlos a ambos, pero los ignoró y procedió a llenar el balde. Una vez hubo terminado lo levantó y camino de regreso pero se sobresaltó al ver que alguien aparecía junto a ella y le decía - ¡Al fin te encuentro!

Continuará...