Aclaraciones: Todo el contenido reconocido pertenece a la saga de Harry Potter. Inspirada además en los doramas: Destinado a Amarte y La realidad está aquí.

Advertencia: Contenido +18 a veces xd

Notas: Ya estamos con un nuevo capitulo Gracias a Isabella Black y Adrit 126 por seguir la historia y comentar! Espero disfruten este cap también uwu

CAPITULO 6

︿︿︿︿︿︿︿︿︿︿︿︿︿︿︿

Hermione regresó a su oficina y se enfrascó en su trabajo, aunque sabía que había algo que estaba olvidando, el asunto es que no sabía recordar el qué.

Tenía muchos pendientes y su mente estaba enfrascada en las leyes que tenía que revisar. Así poco a poco y sumida entre papeles y letras se aproximó la noche sin que ese diese cuenta.

La forma en la que Hermione había aprendido a lidiar con los traumas de la guerra mágica era esa, enfrascarse en textos, trabajar hasta que su cerebro adormeciera cualquier temor sobre el pasado.

Elizabeth había salido temprano por lo que ahora Hermione se encontraba en la oficina sola, rodeada de papeles como única compañía, algunos flotaban frente a ella por medio de magia otros vibraban en su escritorio aclamando importancia.

Paso el dedo aburrida por la hoja antes de que la puerta de su oficina se abriera, siquiera se molestó en levantar la mirada, seguro sería Elizabeth que se habría olvidado algo.

–¿Tu no deberías estar en San Mungo? – Preguntó una voz masculina que reconoció inmediatamente. Draco había llegado a su oficina, para él no fue muy difícil encontrarla, Hermione Granger era algo así como una "celebridad" del mundo mágico, bastó con preguntar a un par de brujas a la entrada del ministerio para ubicarla finalmente.

Draco antes de atraer su atención se tomó un momento para observarla, la forma en la que fruncia el ceño en señal de concentración o como pasaba inconscientemente su varita por sus labios tan ajena al mundo que le rodeaba, su irritación se esfumó por un breve instante. Pues su voz no pudo dejar de mostrar cierta molestia.

Eran las siete y cuarto, y Draco siendo obsesivamente puntual, se había pasado por San Mungo para confirmar si ella había llegado ya a su cita en el hospital mágico, notando que efectivamente, no estaba por ninguna parte.

No recordaba que Hermione fuese una mujer especialmente distraída, sien embargo la imagen del día anterior acudía a él, una donde ella se veía cansada y enferma lo que lo llevó a pensar en la posibilidad de que ella quizá lo olvidaría.

Y ahora estaba ahí con aquel porte despreocupado, apoyado al marco de la puerta con los brazos cruzados, observándola con la mirada mercurio, una leve sonrisa atravesó sus labios cuando ella levantó sus ojos hacia él, fue graciosa la forma en la que Hermione dejo caer la varita rebotando está en el escritorio.

–¿Qué haces aquí? –Chilló, pasándose la mano nerviosa por los cabellos, seguro era un desastre poco presentable y esto de cierta forma le avergonzó, siempre se lo encontraba en situaciones lamentables.

Draco no encontró ese "desastre" que ella se sentía de hecho le gustó esa imagen que vio, una mujer concentrada en su trabajo sin ser consciente del atractivo que poseía.

–Tienes cita en San Mungo y vas retrasada – Draco miró el fino reloj en su muñeca, Hermione entonces recordó eso que había olvidado, se dio un golpe en la frente.

–Joder.. – Balbuceó poniéndose de pie – Llegaré en un segundo – Atinó a decir revolviendo su escritorio para encontrar su bolso. Con un movimiento de varita los papeles se fueron acomodando pulcramente sobre la madera antes de acercarse a él.

–Te acompañaré – Le escuchó decir, Hermione frunció el ceño, ni que fuesen pareja para que tuviera que acompañarla.

–No es necesario –

–Ya estoy aquí… – Su voz era profunda y había cierto rastro de irritación, Draco odiaba que le llevaran la contraria y ella lo hacía todo el tiempo.

–Sería raro… Digo.. Tu y yo.. –Empezó a decir ella, sus mejillas se enrojecieron ¿en qué estaba pensando? Él y ella NADA.

–Te hice una propuesta, si la aceptas no sería raro – El muy cabrón se encogió de hombros, Hermione abrió la boca para decir algo, pero la cerró enseguida.

¿Qué se suponen que debía contestar a eso?

–Pero no la he aceptado… –

–¿Qué te lo impide? – La curiosidad se asomó en aquellos iris metálicos, una de sus cejas se había arqueado. Era un caso particular, había mujeres que morían por tener el apellido Malfoy, quizá por dinero, quizá por él, pero las había.

–No hablemos de eso ahora… – Hermione quiso atravesar el marco de la puerta, pero el brazo de Draco se lo impidió, Hermione dio un paso hacia atrás. Frunciendo el ceño, con los ojos avellana chispeando intensamente –¿Qué quieres? –

–Que aceptes… – Insistió el rubio, Hermione lo miró, sonrojada y abochornada por el escrutinio de su mirada. Sintiéndose de nuevo insignificante.

–Ya te dije que lo pensaré – Draco se inclinó para quedar a su altura pues Hermione, en estatura, era pequeña a comparación de él.

–Dime que quieres para aceptar, lo haré – Murmuró, Hermione se estremeció y su pulso se disparó por la reciente cercanía. Mordió su labio nerviosa y desviando la mirada pensó en sus palabras.

–Quisiera que hubiera un contrato de por medio… Ya sabes… Para que no haya malos entendidos... – Explicó entonces, sus ojos avellana estaban cargados de dudas, de verdad pensaba que era pésima idea.

–Lo habrá – Draco ya había considerado la idea, sería más cómodo para ambos tener un contrato de por medio.

–¿Seguro? –

–Si– Hermione suspiró, no era una decisión fácil de hecho era algo estúpido, pero debía pensar en el ser que crecía en su interior y si era completamente sincera, estaba aterrada, sería de gran ayuda tener a alguien, aunque ese alguien fuese Draco Malfoy.

–Si hay un contrato de por medio está bien, lo haré... – Soltó sintiendo que las palabras salían con dificultad, llena de dudas.

Draco le hubiese gustado sentir algo además de alivio, un peso gigantesco se escurría de sus hombros ante la idea de cancelar el compromiso con Astoria, ya no se sentiría más culpable con Theodore, sería libre por fin después de un jodido año.

Utilizando a Hermione, un pequeño rastro de culpa quiso bullir en sus adentros pero se esfumó, en ese momento había prioridades.

Por lo menos para él.

Porque era un jodido egoísta.

Sí, tendría un hijo (o hija) con Hermione Granger idea que ya había asimilado y de hecho no le molestaba en lo absoluto, su descendencia existiría sin necesidad de un compromiso de por medio, era simplemente perfecto para alguien como él, a quien el compromiso lo hacía sentir sofocado y ansioso.

Draco tenía ese defecto, solo pensaba en sí mismo.

Después de la guerra lo único que disfrutaba plenamente era tener libertad de irse, desaparecer, marcharse, regresar cuando quisiese, cosa que no se podía permitir estando con alguien.

Ya lo había comprobado antes.

– Trabajaré en ello entonces – Su voz fue suave, Hermione sintió algo en su pecho que quiso ignorar cuando la mirada de Draco se suavizó en torno a ella.

–Te puedo preguntar... ¿cómo te enteraste? – Soltó curiosa.

Draco dudó por unos instantes, a su parecer no habría porque guardar ese detalle, era culpa de Theodore ser tan bocón –Nott me lo contó, somos muy amigos… Realmente fue una casualidad. No es que vaya por la vida contando sus casos clínicos – Le explicó al ver como Hermione fruncia el ceño poco a poco, notablemente molesta – Si él no me lo hubiera contado, creo saber que no me hubiese enterado por ti ¿o me equivocó? – La castaña entonces apartó la mirada, con nervios y sintiéndose de pronto acusada cuando quien quería acusar era ella.

Tenía razón.

–Quizá… – Su voz fue un susurro que a duras penas supo salir por sus labios rehuyendo al color mercurio de sus ojos, a Hermione antes le parecía que su mirada era arrogante, desdeñosa y horrible.

Y en aquel instante, aunque estaba claramente irritado no había rastros de ese gilipollas que la insultaba en el colegio – Deberíamos ir ya – Empujó el brazo de Draco para salir de la oficina ignorando el cosquilleo que le provocó tocarlo, prefirió soltarlo de inmediato y comenzó a caminar apresurada sintiendo sus pasos detrás de ella.

Le hubiese gustado poder decir que su presencia le incomodaba, pero no era así sorprendentemente, se sentía segura al tenerlo cerca de ella, pero no se atrevería a admitirlo en voz alta.

El ex Slytherin la acompañó hasta las chimeneas del ministerio, Draco no disfrutaba ir a ese lugar, le recordaba los años que tuvo que pasar bajo interrogatorios y citas de control mientras se encontraba en libertad condicional, siendo acusado y juzgado por las miradas del Wizengamot, hasta obtener finalmente la liberación de los cargos después de un largo juicio por su pasado como "mortifago". Realmente nunca fue del todo Mortifago, solo fue una burla de parte de Voldemort para su padre, pero nadie le creía en aquel entonces.

Se sentía tan solo pese a tener el apoyo de su madre, su padre pasaba por una situación peor.

Recordar esos días lo ponía ansioso, su pulso quería dispararse, hacia uso de todo su ser para mantenerlo a raya y sin embargo pese a haber evitado el ministerio por años ahí estaba, siguiendo a la castaña.

Intentando ignorar la sensación incomoda que lo recorría al ver las grandes paredes oscuras que revelaban infinidad de pasillos donde antes caminaba aterrado ante la posibilidad de que lo enviasen a Azkaban.

Para su buena suerte, Hermione no lo notó.

Nadie lo notaba.

No tardaron mucho en llegar a San Mungo. Las miradas curiosas de las enfermeras pararon en el rubio, Draco no pasaba desapercibido, los años le habían dado un aspecto de elegante madurez y las mujeres no tardaban mucho en notarlo.

Hermione si que se percató de ello e intentó no avergonzarse ante la mirada que le dedicaron de pies a cabeza a ella, como si verlos juntos fuese ridículo, si, ya sabía que desentonaban, no era necesaria tal inspección, pensó con molestia.

Se acercaron a la recepción, Draco fue el que habló pues había llegado retrasados 20 minutos a la que sería su primera cita de control por su embarazo.

Su embarazo

Aún en ese momento sentía que se despertaría pronto de un sueño bizarro, pero con el pasar de las horas solo confirmaba una y otra vez que esa era su nueva realidad. Pensamientos intrusivos querían hacerle dudar de todo. De sus decisiones, aún estaba a tiempo de deshacerse de…

NO

Mordió su labio absorta en sus pensamientos cuando Draco la guio por el pasillo, llevaba la cabeza gacha, como si de pronto se hubiese encontrado caminando a enfrentarse con Bellatrix.

–Te ves nerviosa Granger – Le escuchó decir a su espalda, ella no se volteó.

–Podemos intercambiar el lugar, que te parece si el que se embaraza eres tú – Dijo mordaz, Draco casi suelta una carcajada pues el comentario lejos de molestarle resultó gracioso, pero algo en su postura rigida dejo claro que lo mejor era no burlarse – Puedo pasar sola.. – Le escuchó decir cuando estuvieron en la sección de Ginecología.

–No, pasaré contigo – Draco le dedicó una sonrisa ladeada cuando ella rodó los ojos, tenía curiosidad, además era su hijo (o hija) también, tenía derecho a formar parte de todo el proceso ¿no?

–Eres un pesado –

–¿Debería ofenderme? – Hermione bufó fuertemente, haciendo que algunos rizos que caían por su frente se elevaran por los aires. Definitivamente chocaban mucho, no era una persona con la que pudiese estar. En definitiva JAMAS.

–Haz lo que quieras – Draco sonrió, de nuevo. Hermione deseó que fuese un poco menos atractivo antes de atravesar la sección con una de las enfermeras guiándolos.

Dentro del consultorio, una medimaga de mediana edad les sonrió. No la conocía, gracias a Merlín. Era una mujer pequeña, con cabello azulado, quizá por metamorfomagia, pero no se pondría a averiguar, en el lugar había artilugios sobre embarazos, fertilidad, las paredes eran rosa pastel así como los muebles.

Se sentó nerviosa y Draco, inmaculado y totalmente calmado se sentó en la silla junto a ella.

–¿Así que señorita Granger? – Sus ojos mostraron curiosidad, por el rubio que en ese momento volteó a ver a Hermione, una sonrisa en su rostro avecinaba lo que se venía.

–No por mucho tiempo… – Hermione quería sacar la varita para hacerle un hechizo que lo callara el resto de la consulta. ¿En que punto de la vida Draco Malfoy había pasado de ser un gilipollas inmaduro a una persona capaz de bromear sanamente? Él por su parte solo sonrió con aparente inocencia y la medimaga que se presentó como Camila soltó una risa al ver la dinámica de los dos.

Se veía que era una mujer agradable.

–Bien, este será un chequeo general para ver tu condición, veo aquí que tienes un mes de embarazo. Los primeros tres son los más críticos así que nos enfocaremos en que todo marche bien ¿vale? Cualquier duda me puedes decir – Sonrió tranquilamente, de alguna forma aquella mirada maternal en la mujer calmó a Hermione, la cual asintió.

Tuvo que pasar a una sección donde había una camilla, diferentes frascos, muebles y artículos mágicos que ella desconocía. Todos relacionados con ginecología y gracias a Merlin Draco se quedo sentado detrás del escritorio, esperando pacientemente pues Hermione tenía desnudarse para la inspección.

La mayor parte del procedimiento se hizo con varita, analizando su condición con diversos hechizos de medimagia que ella por supuesto no conocía, la pesaron, le hicieron un largo cuestionario.

Camila anotó en su expediente varias cosas, algunas veces asentía y otras demostraba una expresión de desaprobación.

Cuando regresaron Draco parecía bastante aburrido, Hermione entonces comprobó que el mago tenía un teléfono celular, interesante suceso, estaba jugando con él como si fuese un crío.

No dijo nada al respecto, aunque le dio cierta gracia la imagen del ex Slytherin.

–Tenemos unos pequeños detalles – Draco guardó el celular de inmediato. Levantó la mirada, bastante interesado.

Hermione lo miró nerviosa, no sabía de qué se trataba aún.

–Efectivamente, estamos en el primer mes de embarazo, como ya les comenté los primeros 3 son los críticos. Señorita Granger, no presenta infecciones o afecciones todo está bien por esa parte. Pero presenta anemia así que tendré que mandarle suplementos, deberá mejorar su alimentación. ¿Supongo trabaja? –

–Si… – Dudó un segundo. No sabía porque, pero el que Draco escuchara eso le provocaba vergüenza, vale, no comía bien, pero era por su carga de trabajo. Llegaba exhausta a casa, salía muy temprano, si, sabía que no estaba 100% bien, pero ahora alguien iba a exigirle a su cuerpo más de lo que ella estaba acostumbrada a dar.

–Le sugiero mejore sus hábitos de alimentación ya que está baja de peso también evite la sobrecarga de trabajo. De momento no lo resentirá, pero podría ser contraproducente en las próximas semanas. – La medimaga empezó a escribir una receta.

–¿Está bien si sigue trabajando? – Preguntó Draco.

–Si, no hay problema mientras no se sobre esfuerce – El rubio entonces la miró, sobre esforzarse era su segundo nombre incluso cuando eran estudiantes, ella pudo sentir como esa mirada mercurio se clavaba en ella, juzgándola.

Lo miró entonces con las cejas levantas "¿Qué?" se pudo leer en sus ojos sin hablar.

"Tu sabes qué" contestó él en silencio antes de volver la atención a la medimaga que seguía hablando.

–Bien, entre dudas generales las relaciones sexuales están permitidas, por ese lado no hay problema, puede hacer ejercicio moderado siempre y cuando no sea de esfuerzo, evitar bebidas alcohólicas, medicamentos no aptos para embarazo, solo usar chimeneas, nada de aparición porque puede ser peligroso, cualquier duda puede decirme ahora – Dijo mientras les entregaba la receta.

Hermione quería que le tragara la tierra por la primera parte que la medimaga soltó como si estuviese comentando el color de su cabello, iba a coger la receta pero Draco la interceptó en el camino. Ella lo fulminó con aquellos bonitos ojos castaños pero él la ignoró, ¿cómo podía estar tan calmado?

No tardaron mucho rato más en salir del consultorio, ella completamente abochornada.

–Compraré esto, espera aquí – Su voz pese a ser una orden sonó suave. Hermione lo observó y asintió sabiendo que no conseguiría nada negándose. Se sentó en las sillas que estaban en la recepción del consultorio.

Pensando.

Draco Malfoy había cambiado, mucho, ya no era la mala persona que solía ser en sus años en Hogwarts, ese día había sido muy... servicial, pero algo le decía que sus personalidades aún así chocarían mucho. Casarse con él estaba resultando una idea sumamente estúpida. Pero ya había aceptado.

Hermione Granger no era de las que se echaban para atrás. Miró el techo intentando recitar los textos que había leído ese día para calmarse pero su mente decidió que era más importante recordar el contrato.

Debería participar activamente si quería que las cosas fuesen cómodas para ambos.

Con el rumbo de sus pensamientos lo vio llegar, repasando su apariencia, con los pantalones negros, la camisa blanca y la gabardina negra, los cabellos peinados despreocupadamente de lado, increíble. Le recordaba a los modelos en las revistas muggles. Sacudió la cabeza como si aquello pudiese desmoronar sus ideas cual castillos de arena pero no, no era ciega. Era consciente de su atractivo ser. Solo debía ignorarlo y dejar de recordar esa noche..

Esa maldita noche.

Le hubiese gustado arrepentirse pero no lo hacía ni un poco...

–Aquí está – Mencionó Malfoy, ofreciéndole la bolsa llena de frascos pequeños, al parecer eran varios suplementos los que debería incorporar a la dieta – Te acompaño a casa –

–No es necesario, solo debo tomar la chimenea – Señaló Hermione, necesitaba imponer distancia.

–Debemos hablar –

–¿Ahora qué? – Preguntó levantando sus ojos castaños hacia él. Ya de pie se daba cuenta que le sacaba fácilmente una cabeza de altura, siempre había sido alto… Ella es la que no había crecido demasiado.

–Sobre el contrato, a menos que quieras que sea yo quien ponga las reglas – Ella se mordió el labio cerrando los ojos exasperada. Tenía razón

–Está bien... – Murmuró y juntos se dirigieron hacía su pequeño departamento.

︿︿︿︿︿︿︿︿︿︿︿︿︿︿︿

Sé que los celulares en el año en que estaríamos ubicado no serían taaaan avanzados pero vamos a fingir que si jiji xd

Espero no aburrir, estoy intentando llevar la historia con calma porque luego me acelero

Y suelto todo en un cap y pasan las cosas muy rápido

Así que vamos lento pero seguro jajaja

Saludos uwu