Inuyasha no me pertenece, sino que a la gran Rumiko Takahashi

Anteriormente…

-Créeme hermanito, no queremos que al llegar al pasado nos encontremos con una pelea con seres que tienen ansias de matarnos- el joven y su novia se miraron de reojo, Kagome ocultó las esencias de los cuatro integrantes antes de posicionarse cada uno en la orilla del pozo, la sacerdotisa le dio al pozo una recarga de reiki, para asegurar de que los otros jóvenes puedan cruzar- ¿Están listos? – los jóvenes asintieron nerviosos- Bueno pues, nos vemos en el pasado- dijo saltando, la siguió Sesshomaru, y antes de saltar ellos, Sota tomó la mano de su novia para posteriormente, mirarla a sus ojos, y, a la de tres, saltaron al pozo, en donde a ambos los envolvió una luz de color rosa. Cuando aterrizaron, levantaron sus cabezas para mirar el cielo, el ambiente se notaba absolutamente distinto que al del futuro, definitivamente era otra era, Kagome los observo desde lo alto del pozo-.

-Bienvenidos al Sengoku Jidai…


Kagome ayudó a Megumi y a Sota a salir del pozo, y ya habiendo pisado el suelo, miraron a los alrededores, el lugar, las flores, los árboles, todo era muy distinto a lo que era la época actual. Sota se sentía de cierta manera muy emocionado, uno de sus sueños se estaba cumpliendo, a pesar de lo que les contó su hermana, estar en el Sengoku, era una maravilla. Megumi sentía que soñaba ¿Realmente estaba pasando? ¿Estaba soñando?¿Se había vuelto loca? Pues… aparentemente no.

-Bien hermanito, que se siente estar en…- Kagome calló de golpe, el revoloteo por estar con su hermano y cuñada en el pasado le había hecho pasar por alto un pequeño detalle… una cierta esencia. Miró rápidamente al yokai, el cuál, inmediatamente dirigió su mirada hacia la aldea, definitivamente era la esencia de Kyo-.

-¿Hermana? Q-que…

-¡Rápido, debemos ir a la aldea! Sin mayores explicaciones, Kagome y Sesshomaru volaron prácticamente a la aldea, Megumi y Sota cruzaron miradas, atónitos por el cambio de la joven miko y el yokai, sin embargo, hicieron caso y partieron, como pudieron guiarse, hacía la aldea.

Los dos primeros apenas llegaron, observaron la sangrienta escena que tenían frente a sus ojos. Kagome se llevó sus manos a su boca, completamente horrorizada sintiendo como las lágrimas comenzaban a brotar de sus ojos. Cuerpos mutilados, brazos, piernas, cabezas esparcidas por cada lugar, sangre, demasiada sangre. Vieron como los aldeanos sobrevivientes trataban de ayudar, vieron como cuerpos de niños sin vida y sin nada más que hacer, los juntaban junto a los demás "cuerpos". Dentro de todo ese movimiento, Kagome divisó a Shippo ayudando a los aldeanos, rápidamente se dirigió dónde él.

-¡Shippo! – el joven kitsune observó rápidamente como Kagome se dirigía hacía él, quería gritar de felicidad al verla, pero vió que detrás de ella venía el daiyokai del oeste-.

-¡Shippo, dónde está Kaede!- dijo desesperadamente la joven-.

-¿Qué haces aquí? – Kagome no pasó por alto la frialdad con la cuál le habló su hijo adoptivo, pero no podía pensar en eso ahora-.

-Shippo, ¡dime dónde está Kaede! – el kitsune estaba abrumado, se sentía molesto por ver a quien consideraba su madre con el letal yokai, pero se percató que detrás de ellos muy rápidamente venían dos humanos, uno tenía una esencia similar a la de Kagome, y la otra humana, olía de forma peculiar. Kagome se dio cuenta de que su hermano y cuñada estaban a punto de llegar a su lado, en dónde por primera vez, reconocerán lo cruel que sería esa vivir en la era Edo-.

-Hermana… que es… que es esto . – el adolescente sentía que estaba dentro de una película de terror, el escenario frente a él era… monstruoso, y al no estar acostumbrado a eso, vomitó. A su lado Megumi estaba blanca como un papel, la sangre prácticamente abandonó su cuerpo y se desmayó, la cuál fue atrapada por Sota-.

-Sota, lamento mucho que tengas que ver esto apenas llegamos, pero está es la realidad del Sengoku, esta es la realidad que deberán enfrentar- el joven solo miraba a su hermana, la cuál nuevamente posó su mirada en Shippo- Shippo, necesito que me digas en dónde está la anciana Kaede.

-Yo… síganme- Kagome asintió, le indico a su hermano que la siguiera, no quería que quedara solo con su novia en medio de todo eso. El joven trataba de no mirar mucho a su alrededor, no quería ver… no podía ¿De verdad era todo tan cruel en ese tiempo? Miraba a su novia en sus brazos, definitivamente deberán aprender muchas cosas. Mientras caminaban, los aldeanos sobrevivientes pedían a gritos ayuda a la pelinegra, la cuál a todos les contestaba que hará lo posible por ayudar, con palabras de aliento, de apoyo, de esperanza. Entraron a una cabaña, en una cama se encontraba la anciana Kaede gravemente herida, tenía un pedazo de madera firmemente atravesado en su abdomen, a Kagome casi se le para el corazón de verla en ese estado-.

-Kaede… Kaede que pasó… ¿Kyo estaba solo? – ella sintió de forma muy leve el aroma del ser maldito, la anciana la miraba con las pocas fuerzas que le quedaban-.

-Mi niña…el solo, vino a matar… -hablar le dolía hasta el alma-.

Flash back

El aire se sentía pesado, Kaede tenía un muy mal presentimiento. Fuera de su cabaña, podía observar a los aldeanos haciendo su vida como siempre lo han hecho, trabajando, cocinando, lavando ropa… tal como su día a día. De pronto, sintió una energía muy poderosa moviéndose rápidamente hacia la aldea, un aura muy negra se hizo divisible para todos que, muy asustados, corrían a sus hogares, mientras que los más valientes, se quedaban para proteger a sus familias. Un ser de cabellera roja aterrizó en medio, su sonrisa ladina puso a todos con los pelos de puntas.

-Asi que…¿ Kaede verdad? Necesito que le entregues un mensaje a mi querida sacerdotisa.

-Demonio, vete de este lugar, aquí hay gente inocente.

-¿Si? Es una lastima.- una enorme fuerza arrasó por completo el lugar, demonios iban y venían, marionetas guiadas por Kyo destruían y mataban todo a su paso, sacando gente de sus propias cabañas para lograr su cometido – tienes que darle este mensaje miko, sea lo que sea que ella esté planeando, yo siempre iré dos pasos adelante, me encargaré de matar todo lo que ella quiere.- muy rápidamente, atravesó a la antigua sacerdotisa con un trozo de madera, Kaede quedó estática en el lugar, el ser sonrió triunfante-.

-Hagas lo que hagas… Kagome te destruirá – a Kyo se le borró la sonrisa de su rostro, tanto fue su enfado que empujó aún más el trozo de madera, haciendo que a Kaede le saliera sangre por su boca-.

-Ya veremos.

Fin flash back

-Es un maldito, al estúpido de Kyo le haré pagar por todo lo que está haciendo.- Kagome lloraba, la cabaña en la que estaban, prácticamente destrozada, era la única que estaba en pie, iba a decirle algo más a Kaede cuando los presentes se dieron cuenta de que ya no respiraba-.

-¿k-kaede? ¡Kaede! ¡Sesshomaru por favor haz algo! – al yokai no le gustaba que Kagome se derrumbara de esa forma, el llanto de ella y de los sobrevivientes inundaba todo el lugar. Megumi había despertado, pero casi se vuelve a desmayar al ver el estado de la anciana. El lord desenfundó a Tenseiga, pero primero, sin mucho cuidado retiró el pedazo de madera del cuerpo de la anciana. A los presentes casi se les va el alma al piso al ver tal delicadeza, Shippo iba a arremeter contra el yokai, hasta que vio que con su espada atravesaba a la miko anciana. Algunos gritos ahogados se escucharon ante tal acto, pero al segundo, la anciana Kaede volvió a la vida-.

-¿Anciana Kaede? – preguntaron al unisono Shippo y Kagome, la miko observó al lord con su reconocida espada en sus manos-.

-Lord Sesshomaru, esta anciana agradece que le haya devuelto la vida.

-Es por Rin… y por Kagome-. La más joven abrazó al daiyokai, sabía que no dejaría morir a Kaede, ya sea por ella, o no.

-Sessh, aún no podemos ir al oeste- Shippo se tensó por completo por el diminutivo que su madre le dio al gran yokai, sintiéndose completamente enfurecido, en dónde también, se dio cuenta del aroma de Sesshomaru en ella, tanta sangre había nublado un poco sus sentidos. Ambos notaron el cambio del yokai zorro- Shippo, Sango y Miroku están en el oeste, no los encontrarás aquí- el kitsune abrió los ojos, ¿Cómo por que estarían allá? Sabía que la joven no estaba mintiendo, por lo que se sintió confundido.- Rin tendrá que esperarnos hasta la noche, debemos ayudar.


La jovencita se despertaba, para ella ese día era especial porque cumplía 15 años, y esperaba que ese día llegaran sus padres, puesto que eso le habían dicho. Decidió tomar un baño en las aguas termales de su cuarto para así, vestirse con un atuendo que Kagome le había regalado del futuro, algo tan simple como una polera y unas calzas, lo que le permitía mucha movilidad a diferencia de los kimonos. Se sentía distinta, definitivamente ya no era una niña, sino toda una mujercita. Cuando se encaminó a la cocina, la familia kitsune la sorprendió con un fabuloso desayuno y muchas felicitaciones. Rin era muy querida en el palacio, puesto que algún que otro sirviente de su lord, le entregaba por muy pequeño que fuese, algún obsequio. Se encontró con Sango y Miroku cuando salió al jardín, ambos le entregaron un presente que a la joven le pareció le sería muy útil, una mascarilla de exterminador y un rosario de parte del monje. No se veía a Kohaku por ningún lado, y esperaba verlo pronto, puesto que para ella era un amigo muy especial. A lo lejos, divisó una cabellera blanca y rebelde, por lo que rápidamente fue a su encuentro.

-¡General! – el yokai detuvo el paso para observar cómo la pequeña humana se dirigía hacía él-.

-Señorita Rin.

-General, ¿Usted sabe que día es hoy? – le dijo muy sonriente-.

-¿Lunes? – a Rin se le desvaneció la sonrisa de su cara, sabía que el general la estaba molestando-.

-No se haga el gracioso, yo sé que usted sabe que hoy es mi cumpleaños.

- Ah sí eso, lo había olvidado. – Rin arrugó el entrecejo, ¿ Será que si lo había olvidado? El general sonrió divertido, lo que causó que la jovencita le pegara un manotazo en uno de sus brazos-.

-No sea así.

-Dame tu mano.

-¿Qué? – el general rodó sus ojos y le estiró la mano paras que Rin le diera la suya. Ella comprendiendo le dió su mano para quien sabe que cosa, y entonces el yokai lentamente le fue colocando un trocito de metal en forma de pulsera en su muñeca, extrañada mirando el objeto, pasaron un par de segundos y la pulsera comenzó a tomar otra forma, en la cuál en su centro, tenía una preciosa flor que parecía hecha de piedras-.

-No me extraña que la pulsera tomara forma de flor, teniendo en cuenta tus raros antecedentes en coronas. – ella lo miró y sonrió de oreja a oreja-.

-General está hermosa.

-Feliz cumpleaños señorita Rin.- la jovencita acortó la distancia para darle un gran abrazo al yokai tigre, el cuál ya acostumbrado a que ella invadiera su espacio personal aceptó con gusto. Ella se separó un poco para ver sus hermosos ojos celestes, se sintió nerviosa y ciertas maripositas revoloteaban en su estómago "pero si es el general… no entiendo". Se ruborizó e inmediatamente cortó el abrazo con el general-.

-Muchas gracias general, es una pulsera muy hermosa.- dijo sin mirarlo a los ojos.- nos vemos después.- dijo para ir muy rápido dentro del castillo, el general frunció el seño y dejo escapar una sonrisa-.

-Las humanas son tan extrañas.- dijo en voz alta "pero realmente se ve muy linda cuando está ruborizada… ¿Se puede saber por qué diablos estoy pensado en que la señorita Rin se ve muy linda ruborizada mientras me abrazaba? Quiso apartar esos pensamientos porque no traería nada bueno, en si sabía que su amo estaba un poco molesto con él lo cual debe ser resultado de su cercanía con Rin, y no quería que su cabeza rodara por los suelos del oeste. No estaba seguro, pero sabía que eso le traería problemas, aunque, con ese tipo de problemas teniendo en cuenta las circunstancias, son muy difíciles de escapar…quizás su cabeza si rodaría por todo el oeste-.


Rin caminaba rápidamente por los pasillos del castillo. Se sentía confundía, muy confundida. Siempre había visto al general como alguien extremadamente respetable a pesar de las bromas que le gastaba de vez en cuando, y claramente, es un yokai peligroso y muy leal a su amo. ¿No sé supone que se veían como hermanos? Entonces ¿Por qué repentinamente comenzó a sentirse así desde que llegó al castillo nuevamente? No era tonta, era una mujer hecha y derecha, y no quería resultar herida en todo este extraño asunto. Iba tan sumida en sus pensamientos que no se percató de que alguien venía frente a ella, chocando con esta persona.

-Oh disculpa oh ¡Kohaku-kun!

-Rin, te estaba llamando, pero al parecer no me escuchabas.

-L-lo siento Kohaku, solo estaba pensando.- el joven la observó, desde que llegó al castillo de propuso conseguir la cercanía de la muchacha, solo que se le estaba haciendo difícil conseguirlo debido a que el general de Sesshomaru de cierta forma siempre está rondandola, lo cual le provocaba muchos celos. La gran mayoría de los sirvientes del lord le explicaban que ellos se veían como hermanos, pero el no se estaba sintiendo muy seguro con eso-.

-Rin, tengo un regalo para ti .- a la jovencita se le iluminaron los ojos- ten, quizás no será mucho, pero se que a ti te gustan.- frente a Rin había una corona de flores muy hermosa, la muchacha la acepto con mucho gusto y feliz-.

-Está hermosa Kohaku, muchas gracias, ¿Me acompañarias a la cocina? Tengo un poco de hambre.

-Si! Te acompañaré.- el joven sonrió feliz, puesto que podría pasar un poco de tiempo con ella, en cambio la jovencita pensaba cuánto tardarían sus padres en llegar -.


- Es todo lo que podemos hacer.- dijo Kagome. Ayudaron lo que más pudieron en cuanto a la horrible escena que dejó Kyo, la miko convenció a Sesshomaru de revivir a las personas que si podían ser revividas, puesto que, muchas de ellas y por la forma en la que murieron, no podían. Su hermano y su cuñada también ayudaron a los aldeanos, los cuales estaban absolutamente agradecidos con todos los llegados, ya que tuvieron muchas pérdidas, en todo sentido.

-Mi niña, es todo lo que podías hacer.

-No, si tan solo hubiésemos llegado a tiempo…

-No te culpes Kagome.

- Pondré un hechizo sobre la aldea, tan poderoso que nadie con malas intenciones podrá pasar por esta zona, es lo más que puedo hacer por mi aldea. – la joven miko de sentó en seiza, sacó unas hierbas que tenía en su bolsa y en posición de rezo, una fuerte luz salió desprendida de su cuerpo cubriendo por completo la aldea. Dijo unas palabras que completarían el hechizo, y de la palma de su mano, las hierbas se transformaron en una piedra que enterró en el suelo. Colocó su cabeza en la tierra y sopló directamente con un vaho rosa, sellando así su hechizo- listo, ningún ser con malas intenciones podrá cruzar la aldea sin morir en el intento.- estaba agotada, miró a Sesshomaru el cuál le asintió. Ya era tarde, tenían que volver al castillo. Kagome le dijo a Shippo que lo esperaba en el oeste, le estaba dando tiempo para pensar sobre que hacer. Kagome tomó la mano de Sesshomaru, le indico a su hermano y a su cuñada que se agarraran de ella. Al lord del oeste le estaba empezando a afectar el afecto de Kagome, sentía que se volvía blando y su bestia se burlaba de él, aún así, tanto el cómo su bestia amaban el tacto que Kagome les proporcionaba. Definitivamente cuando lleguen al oeste agendará reunión con los demás lords y los ancianos la próxima luna. Anunciaría su emparejamiento con la miko Kagome.


Una energía muy fuerte y conocida se acercaba al oeste, Daichi fue el primero en ir a recibir a su amo, le pareció un poco extraño el hecho de que venían otras esencias no conocidas con él, aunque una de ellas tenía un olor muy similar a la señorita Kagome. Observó cómo Rin corría hacia el para recibir a quien consideraba su padre, y justo detrás de ella muy cerca, estaba ese exterminador. El general rodó sus ojos, puesto que ese humano no podía ser más obvio en cuanto a sus sentimientos por Rin. Hubo otro olor que alertó a los yokais. Sangre.

-Mi lord- dijo Yamamoto realizando una reverencia seguido a todos los sirvientes y soldados de Sesshomaru. El yokai tigre posó su mirada en el lord del oeste, buscando vestigios de alguna pelea que explicara la sangre en los miembros recién llegados, aún así, nadie encontró nada, la sangre era solo superficial.

-Yamamoto.- Sesshomaru saludó a su general, el sabía que las miradas curiosas estaban en el hermano de la miko y en la otra mujer acompañante, además de los ojos rondando la sangre que los cubría. Miró de reojo a Kagome, se notaba cansada, el lo sabía, la olía. Observó a los dos humanos detrás suyo, los que, se notaban un poco incómodos con tantos ojos sobre ellos.- Hayami.

-Si mi lord.

-Que preparen habitaciones.

-Como usted diga mi señor.- la yokai con una sola mirada le dio a entender a las demás sirvientes que la siguieran, y así lo hicieron-.

-Miko, tienes que descansar.

-Pero…

-¡ Kagome!- Sango llamaba a su amiga, estaba feliz de volver a verla. Cuando llegO Hasta ella, notó la sangre en su ropa. Se asustó, sin embargo, Kagome le hizo entender que no era de ella. La taijilla la abrazó, y su mirada se fijó en los dos acompañantes que venían junto a ella, en especial, en la muchacha, se le hizo un poco conocida-.

-Sango, entremos al palacio, te presentaré a mi hermano y a su novia.

-Está bien, pero tendrás que decirme el por qué llevas tanta sangre en tus ropas.

-No te preocupes, te contaré todo.- Kagome miro de reojo a Sesshomaru, el asintió con su cabeza. La miko le indicó a su hermano y a su cuñada que la siguieran, la cuál estaba muy curiosa por la mujer que llegó a saludar a Kagome, vestía como exterminadora y quería hacerle preguntas. La que se había mantenido muy callada era Rin. No quería decir nada, no quería saber si su padre y su madre se habían olvidado de su cumpleaños, su ansiedad empezó a ser notoria para los yokais-.

-Rin.

-Si amo.

-Entremos al palacio.- la jovencita solo asintió- tengo que hablar contigo.

-S-si amo.

Sirvientes y soldados volvieron a entrar a palacio, su amo estaba de vuelta, con dos humanos más acompañándolos, lo cual se les hacía curioso porque, muchos ni lo decían, pero estaban seguros de que el olor tan fuerte que estaba en l señorita Kagome, era porque el la estaba reclamando, y ellos le tienen un gran respeto a la mujer, puesto que se lo ganó después de demostrar tanto poder, después de demostrar que los humanos pueden querer no solo a los de su raza, sino que también, a seres demoniacos, nada puros, no como lo es su próxima señora del oeste.


Holaaaa, mis disculpas por tanta demora sajsjshsh debo decir que tenia el cap para subirlo pero por tiempo se me olvidaba, aparte que no estoy en mi mejor momento laboralmente hablando, puesto que no la estoy pasando muy bien en mi trabajo, pero eso, aqui tienen un capitulo mas de esta historia, agradezco a quienes siguen aquí conmigo, apoyando, mi amor es infinito hacia ustedes.