EL CAPÍTULO DE SEÑOR SUPREMO: LA BÚSQUEDA DEL PODER SE ENCUENTRA EN DESARROLLO
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¿Qué? ¿Tienes ganas de algo más?... Bien, sólo porque estoy de buen humor.
DISFRUTE MIENTRAS ESPERA EL PRÓXIMO CAPÍTULO DE UN EXCLUSIVO DE FANFICTION
Durante miles de años los seres humanos han sufrido de la eterna incertidumbre que trae consigo la temida muerte. El desconocimiento del homo-sapiens sapiens ha perpetuado una neblina densa y siniestra al rededor de todo aquello que no domina y esto lo perturba profundamente, en particular el negro secreto después del fallecimiento. No han tenido otra salida que suponer lo que los espera e imaginárselo, aún cuando los poderosos les han confiado un poco de información a mandato del todo poderoso.
Es así que para todos quienes no obedecieron a pie de la letra las normas, aquellos que rechazaron, quienes no apostaron al número ganador o tan siquiera no nacieron en el lugar correcto -u otras veces ni siquiera pudieron nacer- descenderán en el terrible abismo de sufrimiento conocido como el Infierno.
Trágicamente, no es tan fácil como suena... en especial después de que aquél tarado curioso vino a darse un paseo por todo el lugar...
Dentro de los 7 niveles del infierno, el peor sin duda alguna es el primero de ellos. El limbo es el sitio que trastorna a todos los pobres condenados; es allí donde sus débiles mentes se verán profundamente perturbadas y su lucidez será estirada, manipulada y mallugada obscenamente a manos de los seres más diabólicos, enfermizos y monocromáticos del averno.
En siluetas de hiena y mangosta... ¡Los incompetentes amos del limbo!
¡Los sombríos cortos literarios de Ginnie y Lenny!
-Creado por Dunk Mell
Este día -si podemos llamarlo así- en el limbo parecía ser demasiado pacífico. Los bebes no natos ni bautizados llovían a lo lejos, los alaridos de algunas almas en pena decoraban los fríos vientos como mórbidos cantos de aves, las aves arrancaban trozos de piel de algunos desdichados y el horizonte se movía suavemente dado la sombra de incontables infames acumulados unos sobre otros en agonía. ¡Una vista tan tranquila! En especial para el hiénido y bien vestido de Lenny; uno de los dos amos del limbo quién disfrutaba a sus anchas de una fina taza de algún té. Un momento como este era particularmente extraño ya que la mayor parte del tiempo se ve forzado en limpiar el desastre en turno que la imprudente, errática e impredecible de su compañera de régimen siempre causa en compañía del intento de inventor que tiene por amigo.
Tristemente la paupérrima sonrisa del trajeado pereció cuando notó al par anteriormente mencionado acercarse. La chica con su blusa negra; botas, pañuelo y falda blancos, sin olvidar su desvergonzada y caricaturesca sonrisa de oreja a oreja. Y el Zorro uniformado cuál conductor locomotor.
Ginnie:¡Hola Lenny!
Lenny:¿Ahora qué demonios hicieron?
Wutsi:¡No, nada, nada! Solo hablamos un poco
Lenny:¿Entonces no ha explotado, deformado, roto, perdido, quemado, desaparecido, inundado o destruido algo?
Ginnie:Nooo, justo hablamos de esto ¿Por qué siempre tomas por seguro que haremos algo malo?
Lenny: ... -Su mirada experta ya decía mucho.
Wutsi:Sí, pensamos y vinimos a pedirte más respeto ¿No podrías ser más ... uh, amable con nosotros?
Lenny: ¡¿Hablan en serio?! ¡¿Quieren que yo sea más amab...?! -No terminó de gritar por apretarse el entrecejo con la mano
Ginnie:¡A éso nos referimos! No podemos ni saludarte porque inmediatamente comienzas "¡Wahh! ¡Son unos tontos! ¡Wahh Wahh! ¡Les arrancaré los brazos y les haré respirar ácido!"
Wutsi: Todavía toso pedazos de alvéolos...
Lenny:Ugh... de acuerdo, déjenme explicarles. ¿Han escuchado sobre... "Wutssel y Ginntell"?
Wutsi:Hmmm el nombre me suena mucho, creo que lo conozco…
Ginnie: ¡¿Nos vas a contar una historia?! ¡Sí! ¡Voy por mi manta para cuentos!
Lenny: ¡No te atrevas a traer esa porquería a la que llamas "manta"! Sólo cállense y escuchen... ¡¿Entendido?!... Este es el cuento de Wutssel y Ginntell.
Había una vez un honrado, amable y trabajador hechicero hiena que tenía un privilegiado empleo en la mejor tienda de pociones de la comarca, su pasatiempo era hornear deliciosos postres que le hacía más feliz preparar que comer y frecuentemente regalaba postres a los necesitados sin hogar, y por si fuera poco tenía un hermoso Loro mascota. Un día su enorme jefe le pidió un trabajo especial mientras sacaba brillo a su enorme ornamenta.
-Hechicero Lénnrin, quiero que inventes una poción insecticida de larga duración, para proteger los cultivos en la hibernación, te daré 2 días para lograrlo o de tu trabajo pasarás de largo.
El hechicero era tan bueno que en ningún momento se preocupó y lo primero que hizo fue ir al bosque encantado para recolectar sus ingredientes. Justo al otro lado del bosque, en un pueblo vecino vivían un par de hermanos tan pero tan idiotas que sus padres se lamentaban mientras ellos jugaban fuera de la casa.
-¡Oh mujer! -Exclamó el padre mangosta- ¡Debí recordar que no sabes ni cuál es tu codo, cuando creí que estabas contando tu fertilidad del periodo!
-¿¡Cómo es que me culpas a mí?! -Reprochó la madre vulpina- ¡Por no saber leer se ríen de tí! Ese par de descerebrados, de ti heredaron lo tarados!
Ambos hermanos llegaron, Wutssel el zorro zoquete y Ginntell la mangosta alcornoque.
-¡Niños! -Suspiró en pánico la madre- ¿No deberían estar afuera?
-Así era, hasta que mi hermana se comió mi resortera!
-No han dejado de ser un triste choque... -Susurró el padre- ¡Den una vuelta al bosque!
Los tara... digo, los hermanos obedecieron dejando a la pareja sola.
-Ésos idiotas se perderán en el bosque sin más...
-¡Por éso que sean lío de alguien más! -Agregó en júbilo el mangosta.
Ambos chuicuelos al bosque corrieron, tarareando una horrible canción que jamás se aprendieron. Tras tanto caminar y sin nada que tragar, a una enorme casa de jengibre tardaron en llegar.
-¡Vaya casa tan colorida! -Gritó la mangosta.
-Valió la pena la perdida! -Agregó el zorro.
-¡Hola niños! -Saludó el hiena regresando a su hogar- ¡Hey, no mastiques mi perilla y deja de lamer la macetilla!
El hechicero volvía con sus ingredientes en una canastilla, reluciente entre una ricilla. Pronto se puso al día con sus visitantes que ahora veía.
-Así que del bosque vienen y se perdieron, No se preocupen que para antes de la noche ya comieron!
El ingenuo hechicero ofreció el hospedaje sin saber a qué destino tomó pasaje. Apenas entraron el sillón de malvavisco devoraron, Las cortinas de goma masticaron y con la mesa de caramelo sus muelas picaron.
-Niños, calma por favor. Sé que pasan hambre pero sin mis muebles pasaré pavor. -Pidió gentilmente mientras dejaba su colecta en el estante.
-Cuántas galletas! -Exclamó el zorro frente una jarra llena, a lo alto de la alacena- ¡Me podría comer veinte completas!
-L-las necesito para mi trabajo, pero si quieres por algunas la jarra te bajo -Tartamudeó, tratando de mantener el tacto sin retracto.
-¡Yo ya comí una docena! Le compartí a su pájaro y le falta una para la docena, pero parece que tiene la pancita llena -Dijo curiosa frente la jaula abierta, y con el ave inflada y muerta.
-¡Patitas! ¡¿No sabes que para él son veneno las galletitas?!
-¡Hermana, mira! -El zorro llevaba un brasier en las orejas- ¡Alguien dejó colgando cerca de la ventana a este sombrero de ojos de rana!
-Detente por favor, campeón! Es de mi vecina y si su esposo se entera ¡me lanzará sermón!
De inmediato el brasier le arrebató, y la puerta frente a ellos se cayó. Un enorme gorila leñador observó al hiena con la ropa en mano, gruñó acercándose al hechicero haciéndole saber que no saldría sano. Ruido y azotes sonaron fruto de una paliza que se proporcionaron. Con moretones y ropas rotas el hiena de su puerta voló, dejando la casa a solas con los niños pues el gorila al salir la puerta cerró.
-Niños! niños! ¡Por favor, abran! -Solicitó mareado- Necesito vendaje antes de que las heridas se abran...
El par de infantes a la voz ignoraban, mientras en la canastilla fisgoneaban. Afortunadamente recordó que por detrás podría entrar, no dudo nada en irse a rodear, sin embargo allí se encontró a sus amigos sin hogar.
-¡Caballeros! -Saludó aliviado -¿Me podrían ayudar a por la ventana entrar? Yo antes les pude ayudar.
Poco sabía que la gente sin hogar, toda su plata le fueron a robar y por la ventana lo fueron a arrojar. Recobrando fuerzas se logró levantar pero poco pudo respirar al ver a los niños algo cocinar.
-¡Niños! ¡No me digan que cocinaron y de mi canasta usaron!
-No se preocupe, amable señor! ¡Leí la receta así que de su trabajo no se preocupe! -Respondió Wuttssel.
-Lamentamos el desastre así que con su hoya le hicimos arte! -Agregó Ginntell.
Sin darle tiempo de argumentar, a la puerta mandaron a llamar.
-¡Lénnrin! ¡Vengo a ver de tu brebaje un adelanto! ¡Ya va el primer día y conoces el trato!
Los chiquillos a su creación señalaron, el hiena no tuvo otra que suspirar y sin prestar atención a todo lo que salpicaron. Apenas la hoya levantó de ésta un humo verde se levantó, burbujas y grumos flotaron hasta que a la puerta la llevaron.
-¿E-Están seguros que la receta leyeron? Parece algo que de una armada diseñaron...
-¡Claro! ¡Soy la mejor al leer! ¡Yo sola aprendí éso y a cocer!
-Pero no sabes cocer, mucho menos leer...
La puerta abrió y a ojos cerrados la hoya entregó. Su jefe confiado de su empleado la olió pero de repente en su cara explotó. Con la cara empapada apenas suspiró cuando su piel se derritió, sin chistar él gritó.
-Que fuerte insecticida... -Dijo nervioso y con un tic en el ojo el hechicero
-¿Insecticida? ¡Oh! ¡Yo entendí "Corrosiva"! -Añadió la pequeña
-¡ESTÁS DESPEDIDO Y CONSIDERA TU CAMINO PERDIDO! -Bufó y gruñó, con llamas del infierno entre sus dientes, escupiendo serpientes.
Los tres caminaron un poco al frente, con el hiena aún con la hoya inerte.
-No debimos poner tanto de ese hongo... Ginntell, ¿Apagaste el horno?
Apenas comentó y la casa se incendió. Enormes llamas de lo bajo a lo alto, una bola de fuego carbonizando todo.
En sus adentros su corazón se achicó y se achicó hasta que se desvaneció. El hechicero su límite alcanzó y también sobrepasó, de las colas los levantó y solamente comentó:
-¡PUTOS BASTARDOS, PAR DE TARADOS! ¡TONTOS ZOQUETES, ZAFIOS REPUGNANTES!
Lenny: ¡Entonces sin dudar los comenzó a estrangular sin dejarles de gritar! ¡MOCOSOS ASQUEROSOS, INSOLENTES BABOSOS! ¡JODIDOS MALNACIDOS, IDIOTAS ENGREÍDOS!
Wutsi: ¡Lenny! ¡No es necesaria la recreación! ¡Ya entendimos! ¡Ghahh!
Lenny: ¡ESTÚPIDOS RETRASADOS, NECIOS MALOGRADOS! ¡Entonces al fuego la cabeza les metió, la cara se les derritió y los ojos se les salió! ¡Nunca nada hicieron bien, todo explota si lo tocaban recién! ¡Todo lo idiota lo pueden hacer y todo el desastre es mi quehacer! ¡Ustedes tarados son mi condena, comparado a Hitler le va de la buena! ¡Siempre es a mí al que gritan, sin falta siempre me irritan! ¡ ¡Lluvias de pollos o baños de insectos, son sin duda mis tormentos perfectos!
Ginnie: ¡Pero aún no hacemos nada!
Wutsi: ¡Creo que el cuento le bastó!
Fin.
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