THE DARK DEMON HUNTER
Capítulo 14 "Entrenamiento Parte Final"
La noche había sido larga. Imaginándome como sería estar al borde de la muerte, en aquella noche cuando tuve que escapar de mis antiguos camaradas. Si soy honesto, tuve mucha suerte cuando mi maestro iba a acabar con mi vida. Al ver esa espada que se acercaba a mi corazón, cuando no podía ni si quiera moverme por estar atado a un poste de madera, pude sentir como poco a poco cada rasgo de mi existencia se esfumaría con el filo de esa espada. Lentamente comencé a recordar los intensos días donde estuve practicando al lado de Akame, preparándome para cualquier eventualidad, pero lo que nunca me imaginé fue tener que defender mi hogar de una horda de demonios que atacaron el templo. Al principio pensé que sería yo, quien estaría al frente junto con mis demás hermanos para defender mi hogar, pero mi decepción y frustración se hicieron notables cuando se me ordenó quedarme junto a mi maestro para poder protegerlo. No sabía que pensar, pues a pesar de que el maestro Souma era un anciano, eso no quitaba el hecho que su nivel de habilidad estaba por encima de cualquier demonio y la probabilidad de que fuera asesinado por uno, era tan baja como el encontrar una aguja en un pajar. Estando en esa habitación del templo junto a mis otros hermanos y mi maestro, mi egoísmo nubló mi juicio, donde en un abrir y cerrar de ojos abandoné a su suerte tanto a mi maestro como a mis otros hermanos que se encontraban protegiendo el templo. Luego de una fuerte batalla en la que pudimos retener y salvar los pocos restos de lo que alguna vez fue mi hogar, observe con horror el cuerpo sin vida de mi maestro y al lado de él los que alguna vez conocí, yacían muertos en el suelo, calcinados como si un tornado de fuego hubiera entrado por la puerta. Sin saber que hacer, me quedé en shock en ese mismo instante, donde no noté la presencia de Akame y Kanbe ingresando por la puerta. Con mi ropa cubierta de sangre y varios cuerpos a mi alrededor muertos, hubiera sido ridículo que no me culparan por tal escena del crimen. Tal como lo pensé, fui llevado para ser ejecutado, no sin antes de que los demonios que nos habían atacado hace poco, volvieran con más fuerzas eliminando a los demás miembros que quedaban de nuestro clan. Por un pequeño descuido de uno de los demonios, las cuerdas que actuaban como correas alrededor de mi cuerpo, fueron rotas logrando que lograra escapar. Con la destrucción de Ozunu, supe que mientras más pasará el tiempo, el verdadero culpable seguiría libre, no puedo soportarlo, el hecho de ser incriminado por algo que no hice, me hierve la sangre, cuando sepa quién es, haré justicia en nombre de mi maestro y hermanos, se merecen descansar después de saber que quien los asesinó, pagó por sus crímenes. Ahora que pertenezco a un clan de demonios, tal vez tenga más tiempo para encontrar al culpable, pues al parecer Akame no me matará mientras sea parte del séquito de esa chica, solo espero que ella pueda perdonarme por mis errores y me deje explicarle lo que sucedió ese día.
Al día siguiente.
Un muy cansado Issei se encontraba despertando siendo abrumado por el sol que ingresaba por las persianas de su habitación. Estando bastante cansado, luego de una intensa rutina en el manejo de la espada, sus manos y muñecas dolían bastante, al estar constantemente golpeando arboles con el Boken que le había prestado Rias el día anterior. Tallándose sus ojos, nuevamente ruidos provenientes de afuera de la mansión se hicieron presentes ganándose su atención al instante. Al ver por la ventana, pudo notar como Katsumi se encontraba en un duelo de espadas junto con Katashi, quienes eran corregidos en sus posturas con la ayuda de Kiba. Quedándose un rato observando sus movimientos, era intrigante ver como el estilo de espada que le estaba enseñando Kiba a sus hermanos, le resultaba bastante curioso al castaño, pues a sus ojos, la postura que utilizaba pertenecía a un estilo con movimientos rápidos y cerrados, los cuales intentan maximizar el ahorro de energía y de movimientos. Con ese hecho, pensó que el entrenamiento con el rubio no le resultaría de tanta utilidad, pues a diferencia del estilo que había aprendido con sus maestros, los movimientos deben ser acordes, tratando de maximizar la fuerza en el empuje de la espada, confundiendo a los enemigos con movimientos simples y rápidos. Con ese hecho en su mente se dignó a salir de su habitación queriendo tomar su típico desayuno por la mañana. Al llegar al gran comedor, donde adentro ya se encontraban Akeno, Asami y Asia un sentimiento de incomodidad lo invadió, cuando en la misma fracción de segundo de ingresar por la puerta, todas las miradas de los presentes estaban fijas en él, donde Akeno al darse cuenta que el castaño se había despertado, no perdió su tiempo y le explicó lo que harían en ese día.
— Ara ara Issei Kun llegas en buen momento, estábamos a punto de empezar a entrenar.
Con algo de sorpresa impresa en su rostro, Issei se preguntaba si sería igual que los otros días donde supuestamente entrenaría con los demás miembros del grupo Gremory, siendo en esas ocasiones innecesario, porque terminó entrenando él solo por su cuenta.
— ¿Entrenamiento? ¿Qué tipo de entrenamiento haré con ustedes?
Preguntando con una pequeña duda en sus palabras, Issei se veía algo intrigado por el entrenamiento que realizaría ese día, ya que al parecer no sería nada como los anteriores días.
— El día de hoy entrenarás en la canalización de la magia y círculos mágicos para que puedas al menos defenderte en el Rating Game.
Sintiéndose algo insultado por las palabras de Akeno, Issei se comenzaba a preguntar si era posible que todos lo vieran como un completo inútil por no poseer esos dichosos engranajes sagrados que tanto favoritismo le habían dado a sus hermanos. Katashi al poseer el dragón emperador Rojo, Katsumi la magia de la Bruja Umbra y Asami el poder de una guadaña legendaria, provocó que la mayoría del grupo Gremory se fijaran en ellos como si fueran alguna especie de celebridades que había que respetar, él por su parte era el marginado del grupo, él que todos consideraban como un inútil sin tener la necesidad de enseñarle lo mínimo sobre el mundo sobrenatural, pues el pensamiento que todos tenían, era que sería un desperdicio de tiempo el enseñarle tan si quiera el blandir una espada, pues la prioridad eran sus hermanos, quienes darían la victoria a Rias en el Rating Game.
— Entiendo.
— Antes de empezar, desayuna, te esperó en la habitación de al lado.
Después de que Akeno pronunciara esas palabras, abandonó el lugar, siendo acompañada por Asami y Asia quienes ingresaron en la otra habitación, dispuestas a continuar con su entrenamiento. Issei por su parte no perdió más el tiempo y se dignó a ingerir su desayuno, que por lo general seguía siendo los mismos fideos instantáneos que consumía casi todos los días. Unos minutos pasaron en los que Issei había terminado de desayunar y se dispuso a ingresar en la otra habitación aledaña al comedor, donde estaban las chicas. Estando en su interior, pudo notar como su hermana y Asia se encontraban canalizando su magia dando forma a sus auras en unas pequeñas esferas de poder mágico, las cuales habían crecido considerablemente gracias a los días de entrenamiento que habían pasado. Akeno, quien se percató de que Issei había llegado, se dirigió hacia sus compañeras dando instrucciones para luego seguir con Issei.
— Asami Chan, Asia Chan ustedes dos sigan con la manipulación de la magia elemental, no duden en preguntar si tienen dudas sobre algo.
— Si.
Ambas respondieron al mismo tiempo, estando tan concentradas que no prestaron atención al momento que Issei había ingresado en la habitación. Akeno sin perder más el tiempo se acercó a Issei estando un poco dudosa si el castaño lograría hacer lo que se le pediría.
— En cuanto a ti Issei Kun, Rias me dijo que no tienes ningún tipo de experiencia en magia y también que tus reservas son muy bajas.
Decía Akeno en voz alta, haciendo que Issei levantara una ceja por lo que había dicho.
— Entiendo, Entonces ¿Cómo voy a entrenar?
Preguntaba Issei un poco molesto por las palabras de su Senpai, pues a pesar de que Issei sabía que no tenía ningún tipo de experiencia realizando hechizos mágicos, aun así, aprendería cualquier método que le fuera posible para volverse más fuerte.
— Bueno primero que nada necesito escanear tu aura mágica. De esta forma podre saber a qué elemento tienes afinidad, solo así tu entrenamiento será más sencillo.
Decía Akeno respondiendo a la pregunta que le había lanzado Issei, mientras tenía un dedo en su barbilla dando a entender que era algo obvio.
— Bien ¿Qué debo hacer?
— No hagas nada, solo quédate quieto.
Alzando su mano derecha al frente del rostro de Issei, donde al mismo tiempo cerró sus ojos, Akeno comenzaba a canalizar su magia alrededor del cuerpo del castaño, creando al mismo tiempo un pequeño círculo mágico a sus pies, el cual brillaba de un color tan rojo como la sangre. Segundos pasaron en los que la expresión de Akeno comenzó a crisparse de un momento a otro, dando a entender que estaba tratando de averiguar los elementos a los que tenía afinidad el castaño. Por un momento pudo sentir una pequeña aura extraña proveniente de él, logrando que se quedara confusa, pero intrigada al mismo tiempo. Al principio se imaginó que sería la afinidad de Issei, pero tratando de sentir esa pequeña aura de poder, de un segundo para el otro, esta se esfumó de la nada confundiendo aún más a la susodicha. Abriendo los ojos de par en par y eliminando el círculo mágico a los pies de Issei, su rostro era visible para el castaño, quien se confundió bastante por la expresión que Akeno estaba dando y solo para saciar su curiosidad, decidió por preguntar.
— Bien ¿Qué sucedió? ¿A qué elemento tengo afinidad?
Saliendo de su confusión, las palabras de Issei llamaron la atención de Akeno haciendo que enfocara su atención nuevamente en él. Por un momento Akeno se sentía extraña, la densa aura que sintió por un momento en su interior, podía rivalizar o incluso superar el aura de Rias y Katsumi con relativa facilidad, pero el hecho de que dejara de sentir aquel poder en el castaño, le hizo pensar que todo fue producto de su imaginación.
— Tu aura es... Normal.
Rápido y sin ninguna pisca de vacilación fue lo que salió de la boca de Akeno, aunque estaba ignorando lo que sintió en un principio, lo cierto era que el poder mágico de Issei, resultaba ser algo bastante decepcionante a su parecer. Issei confundido a mas no poder, se decidió en preguntar por las palabras de su Senpai.
— ¿Qué quiere decir con normal?
— Bueno, por lo que pude sentir en tu aura, solo tienes afinidad al poder demoníaco, en resumen, magias comunes. La otra razón es que tus reservas mágicas son tan bajas, que entrenarte al igual que estoy haciendo con Asami y Asia, sería un poco ortodoxo. La mejor opción es que te enfoques en el entrenamiento de la espada con Kiba San, por el momento te enseñare lo básico que tienes que saber con respecto a la magia.
Entendiendo las palabras de Akeno, Issei asentía en señal de comprender perfectamente a que se refería. Akeno por otro lado se acercó a una mesa donde había distintos objetos que había utilizado en sus días de entrenamiento con Katsumi, Asami y Asia los días anteriores, pues a su parecer, creía que Issei podría canalizar rápidamente su aura para así avanzar a mayor velocidad en su entrenamiento.
— Lección 1. Intenta concentrar tu aura mágica en un solo punto, de esta forma puedes canalizar de mejor manera el poder que yace en tu interior, a parte que aprenderás a suministrarla por todo tu cuerpo.
Colocando sus manos a la altura de su pecho, Akeno comenzaba a incrementar su aura de poder mágico al igual como lo había hecho el primer día, en el que demostró como se tenía que concentrar la magia de su cuerpo. Creando una esfera de color amarillo en sus manos, la sorpresa por parte de Issei no se hizo esperar, notando lo traslucida y densa que era la magia de su compañera Akeno. Por un momento se imaginó las ventajas que tendría, si consiguiera dominar su aura mágica, pero sabía de antemano que no sería algo tan fácil.
— Bien, así es como debes canalizar tu poder mágico, tienes que sentir como fluye por tu cuerpo, intenta imaginar tu aura, dándole forma a una esfera como yo acabó de hacer.
Decía Akeno a un Issei, quien al terminar su explicación, comenzó a mirar sus manos abriéndolas y cerrándolas una y otra vez, tratando de pensar en cómo debía de liberar su magia.
— Cuando hayas conseguido dominar tu aura, pasaremos a la invocación de círculos mágicos y como dibujarlos, en la mesa tienes distintas guías a tu disposición por si tienes alguna duda.
En el momento que Akeno dijo estas palabras, inmediatamente dejó que Issei siguiera con su entrenamiento, siendo detenida casi al instante por el castaño quien le lanzó una pregunta.
— Disculpa, algo no me queda claro. ¿Cuál es la diferencia de usar magia con círculos y sin círculos mágicos?
Deteniéndose en el acto, la peli negra giró en dirección de Issei, algo intrigada por su pregunta.
— La diferencia entre ambos, es que un hechizo sin círculos mágicos es mucho más rápido y directo, haciendo que en la magia ofensiva sea más dañino en cuanto a sus efectos, el único problema es que requiere un buen dominio sobre el poder mágico y desgasta el aura del usuario más rápido. Por último, los círculos mágicos toman más tiempo para ser activados, gracias a que requieren de absorber más magia del ambiente que se encuentra a su alrededor, logrando que el desgaste del aura de su usuario sea muy baja, pues el círculo mágico prioriza la magia generada por su entorno, donde al final se crea un hechizo tanto ofensivo como defensivo. Esa es la razón por la cual necesitas aprender a dominar tu aura, solo así puedes aprender a activar círculos mágicos.
— Entiendo. Haré lo que pueda.
En el momento que Akeno Senpai me dejó solo para ir a supervisar el entrenamiento de Asami y Asia, me coloqué en frente de la gran mesa viendo las distintas guías que estaban apiladas una tras otra. Parecía que el conocimiento que debía tener sobre la magia no bastaría solo con ese día, pero tal vez si conseguía como mínimo a dominar mi aura, podría resultar en un buen avance. Tomando uno de los libros de la mesa, pude notar que se trataba de la guía para transcribir círculos mágicos, junto a varios conocimientos básicos de como invocarlos. Creyendo que sería un desperdicio de tiempo leer esa guía, la dejé a un lado para comenzar a concentrarme y tratar de sentir mí aura. En el momento que coloqué mis manos a la altura de mi pecho, mientras estaba sentado en el suelo, ni siquiera un poco, por decir nada de la supuesta aura que tenía se hacía presente. Poco a poco comencé a frustrarme y la desesperación invadía mi ser al no poder ni si quiera concentrar mi poder en un solo punto como lo había hecho Akeno.
Pasaron unas horas donde el castaño había tratado de concentrarse de las distintas formas que se le ocurrió, no teniendo éxito en ninguna de ellas, al parecer el tratar de concentrar su aura, era mucho más difícil de lo que pensaba. Dándose por vencido, se recargó sobre la mesa en donde estaban los materiales que Akeno le había dejado para que estudiara. Para matar un poco el tiempo y tomarse un pequeño descanso, Issei volvió a tomar el libro que servía como referencia sobre los círculos mágicos. Al quedarse leyendo por un rato, algo llamó su atención. En el libro de explicaciones sobre círculos mágicos, se mencionan tres formas de como invocarlos. La primera era que el círculo, recolectaría la magia suficiente del ambiente para ser activado. La segunda era usar su propio poder mágico para activar el círculo y la última es usar ambos, el poder mágico del ambiente y su propio poder para realizar el hechizo.
— Akeno me dijo que tenía que aprender a canalizar mi aura para aprender a dibujar círculos mágicos, pero ¿Qué pasaría si tratará de enfocar mi aura a través de un círculo mágico?
Con ese pensamiento en su cabeza, se dignó a resolver esa duda tomando tres cajas de arena, donde encima de estas, estarían tres objetos para ser colocados cuando llegará el momento. Buscando un hechizo simple pero eficaz, comenzó a trazar lineas sin sentido en la arena, haciendo resaltar una figura de fuego en el centro del hechizo. Sin saber que hacer ahora, procuró a poner un muñeco de trapo en la primera caja de arena, para luego extender su brazo en dirección del círculo mágico, mientras trataba de activarlo de alguna forma. Los segundos pasaron y de un momento a otro, el círculo comenzó a brillar de un color rojo, de donde una pequeña ráfaga de fuego se hizo presente incendiando al instante el muñeco de trapo, consumiéndolo lentamente. Issei para este punto no podía dejar de estar impresionado. Al principio creía que no conseguiría avanzar en magia gracias a que la concentración sobre su aura no había hecho acto de presencia desde que despertó, pero ahora era diferente. Cuando había tratado de activar el círculo mágico, sintió como si estuvieran extrayendo la energía de su cuerpo logrando que se sintiera algo cansado, pero sin que existiera desgaste físico.
— Eso fue increíble.
Estando emocionado por lo que había sentido, se dignó a realizar nuevamente la activación de otro círculo mágico, pero esta vez lo dibujó sobre otra caja de arena colocando encima la botella con agua. Realizando otra vez la misma acción, una fina capa de hielo junto con un vapor, rodeó toda la arena viajando por la botella, cristalizando el agua en su interior, volviéndola estacas de hielo que sobresalían de la botella. Nuevamente se sintió cansado, pero eso no lo detuvo. Dispuesto a realizar su último experimento, buscó otro hechizo simple en el libro y cuando lo encontró, trazó el círculo mágico colocando la maceta encima, para después realizar la misma acción que antes, haciendo que la arena brillara de un verde intenso, generando dentro de la tierra negra de la maceta, una pequeña y hermosa planta comenzara a crecer rápidamente dejando ver la belleza de su naturaleza. Cuando Issei terminó de realizar su último experimento, una pequeña gota de sudor bajaba por su cien, producto de la energía gastada en realizar tres círculos mágicos consecutivos, pues a su parecer, al ser un novato en lo que correspondía a la magia, tampoco podía evitar pensar que sus avances eran positivos, por no decir excelentes. Con una clara sonrisa en su rostro, la sensación que sentía cuando el círculo mágico drenaba su energía, podía decir que ese sentimiento debía de ser similar a cuando se concentra el aura de poder mágico. Recordando lo que dijo Akeno con respecto a sentir el poder fluir por el cuerpo, era evidente que había conseguido realizar esa primera parte, pero aún tenía un problema.
— ¿Por qué sigo sintiendo perdida de energía?
Sin tener una respuesta lógica a su pregunta, miró en dirección de las tres cajas de arena, percatándose al instante que en la primera caja el fuego se había hecho más intenso, consumiendo por completo el muñeco de trapo, en la segunda caja, una fuerte capa de hielo se filtraba alrededor de la mesa y en la tercera caja, la planta que había sido tan pequeña, ahora era del tamaño de un girasol en verano. Al notar ese incremento de poder en los círculos mágicos, se dio cuenta de lo que sucedía. En ningún momento había cerrado el suministro de magia que transmitió hacia los círculos mágicos. Concentrando su magia, cerró el suministro de magia haciendo que el fuego, el hielo y la planta se detuvieran en ese mismo instante.
— Que cansado me encuentro. Pero ahora entiendo como canalizar mi aura mágica.
Issei habló para si mismo, respirando agitadamente gracias al consumo excesivo de la magia que utilizó. Como al principio, Issei volvió a tomar asiento en el suelo, esta vez con una mayor comprensión sobre la magia, colocó sus manos a la altura de su pecho, respirando profundamente y relajando su expresión, a la par que se concentraba, ignorando por completo lo que sucedía a su alrededor. Con una calma que solo se podía apreciar por Issei, una pequeña esfera de color azul cristalino se formó en sus manos siendo tan reluciente como un hermoso zafiro. En ese preciso instante, Akeno quien volvía de haber estado entrenando a Asami y Asia, ingresó en la habitación, en donde estaba Issei solo para quedarse algo sorprendida por lo que estaba viendo. A sus ojos Issei se veía con una calma notable, pero eso no era lo raro. Lo que en realidad llamó su atención en gran medida, fue sentir la pequeña esfera que Issei estaba canalizando en sus manos, la cual brillaba de un intenso azul, pero en su centro, sucedía algo. Ese algo era una magia extraña, pero aun así podía decirse que se sentía como el dominio de alguno de los elementos. Por más que Akeno se lo imaginó, no pudo evitar pensar que sería imposible, pues había escaneado su aura mágica hace poco y no sintió ningún dominio de algún elemento a parte del dominio de magia demoníaca. Dejando ese pensamiento de lado, se acercó a las espaldas de Issei, quien seguía canalizando su aura sin prestar atención a la llegada de Akeno.
- Ara ara Issei Kun, finalmente puedes controlar tu aura.
Dijo Akeno con un tono seductor hacia su compañero de clan sin obtener ninguna respuesta de Issei. Akeno por un momento se impresionó mucho por concentración que tenía el castaño, aun así, esto no la detuvo. Tratando de hacer contacto físico con Issei tomando su hombro, un pequeño instinto de supervivencia similar a cuando se volvió a encontrar con Akame se apoderó de él, logrando que abriera sus ojos de golpe. Sin que Akeno tuviera tiempo para reaccionar, Issei utilizando su mano izquierda rechazó hacia un lado el brazo de la pelinegra, donde al mismo tiempo dio un giro de 180 grados alrededor de ella, para a continuación mandar su mano hacia su cintura, como si tratara de buscar su espada. Akeno quien se había recuperado de ese rápido movimiento, giró su cabeza en dirección de Issei, quien aún se mantenía en posición defensiva. Estando sorprendida por las acciones de su compañero, ladeó su cabeza un par de veces para saber si lo que había visto solo fue una ilusión, pero la realidad era bastante evidente. Los movimientos que realizó el castaño, era digna de un guerrero habilidoso.
— Issei Kun ¿Cómo hiciste eso?
Con una clara duda, preguntó a Issei, quien entró en razón y relajando su expresión, se dirigió hacia su compañera un poco más calmado.
— Lo siento, es que me sorprendiste y reaccioné involuntariamente.
Disculpándose con su compañera, Issei miró en otra dirección, tratando de no hacer contacto visual, pero parecía ser que Akeno seguía algo intrigada por lo que había presenciado. En su cabeza, una idea paso por su mente.
— Me pregunto si Issei Kun tiene algún tipo de entrenamiento o solo utilizó la pieza de caballero.
Quedándose unos segundos en los que no decía nada, se decidió por pensar que su compañero había utilizado la velocidad con la que le provee la pieza de caballo para haber realizado un movimiento como ese. Recomponiéndose, miró a Issei un poco más relajada.
— Me alegra saber que ya puedes dominar tu aura Issei Kun, ahora podemos pasar a realizar círculos mágicos.
Dando media vuelta en dirección de la mesa, para tomar algunos de los materiales que había dejado ahí, los ojos de Akeno se abrieron en sorpresa, al notar que estos ya habían sido utilizados recientemente. Mirando con detenimiento las tres cajas de arena, se percató que un pequeño círculo mágico había sido dibujado debajo de los otros materiales. No le tomó mucho tiempo deducir, que Issei era el autor del espectáculo frente a sus ojos. Como si fuera un acto de reflejo, la pequeña sonrisa tan característica de Akeno se dirigió a Issei, quien por un momento al sentir la mirada que su compañera le estaba dando, un sentimiento de desagrado se hizo presente, al recordar el lado sádico de Akeno, que, por lo general, mostraba su lado más perverso, cuando sonreía de esa manera.
— Ara ara Issei Kun, me alegra que hayas avanzado mucho en la magia, incluso aprendiste como dibujar y activar un círculo mágico, debo decir que estoy impresionada.
Decía Akeno dando halagos a Issei, quien por un acto de reflejo se sintió algo contento por recibir palabras como esas, por primera vez desde que estaba en el grupo Gremory. Sin saber que hacer, solo respondió a las palabras de su compañera.
— No es para tanto, solo utilice las guías que dejaste para mí.
— Me alegra saber que te fueron de gran ayuda, así que ya podemos...
Akeno no pudo terminar, gracias a que un fuerte estruendo en la habitación de al lado, donde se encontraban entrenando Asami y Asia llamó la atención de ambos, haciendo que Akeno se preocupara un poco por el bienestar de sus compañeras y sin perder más el tiempo corrió a la otra habitación para saber que estaba pasando. Issei por su parte, no estaba muy seguro de lo que había sucedido y por simple curiosidad, fue detrás de Akeno para saber que estaba sucediendo. En el momento que ambos ingresaron por la puerta de la habitación, notaron a una muy aterrada Asia que se encontraba escondida detrás de la mesa y al frente de ella, Asami desbordaba poder demoníaco proveniente de la guadaña que empuñaba en su mano. Poco a poco la menor de los Hyoudou, se tomaba la cabeza tratando de soportar los constantes susurros provenientes del arma maldita. Akeno sin saber que hacer, sabía que Asami en ese estado podría terminar hiriendo a alguien de gravedad, con el simple propósito de acercarse. Así que solo ese hecho le hacía imposible tratar de ayudar a su Kouhai. Por otro lado, Issei notando esa densa aura de poder demoníaco, que superaba la suya con mucha facilidad, se quedó algo perplejo por la fuerte sed de sangre que desprendía su hermana menor. Sin importarle esa sed de sangre, el castaño estaba dispuesto en ayudarla, aunque sabía que eso le podría resultar fatal si ella lo intentaba atacar.
— Está fuera de control. Constantemente desprende aura demoníaca sin limite, debemos lograr que cierre el suministro de magia, solo así podrá detenerse.
Decía Issei con un tono de voz que lo hacía parecer un experto en el tema, logrando que Akeno abriera los ojos en impresión por sus palabras. Sin que pudiera decir nada, solo contempló como Issei se acercaba lentamente hasta Asami, quien al notar que su hermano se estaba acercando a ella, otro susurro se escuchó por su mente.
"Mátalo"
Haciendo caso a esa voz, Asami se lanzó en contra de Issei a una velocidad monstruosa, que el castaño a duras penas logró percibir con sus sentidos entrenados y en el momento que la castaña atacó con la intención de matar a Issei, este salto hacia atrás rápidamente, donde la guadaña pasó por una pulgada de separación de su pecho, cortando la camiseta con un limpio corte en diagonal.
— Eso estuvo cerca.
Estando impresionado por la velocidad de su hermana, siendo que tenía la pieza de torre, un pequeño sentimiento de preocupación se apoderó de él, no queriendo enfrentar a Asami mientras estuviera en ese estado. Akeno por su parte, dejó su shock a un lado y habló tratando de calmarla.
— Asami Chan tienes que relajarte, solo debes cerrar el suministro de magia.
La castaña aun con su mano en su cabeza, escuchando nuevamente los susurros de Rhaast, ponía atención a lo que había dicho su Senpai.
— Pero no sé cómo hacerlo.
Entre jadeos, Asami respondió a sus palabras.
— Hermanita concentra tu aura y bloquea el flujo de energía que conecta tu cuerpo con tu Sacred Gear, eso tal vez deba de funcionar.
En ese momento Issei fue quien habló, ganándose la atención de Akeno, quien se sorprendió mucho por lo que Issei había dicho, pues ella nunca se imaginó que él diera una solución tan acertada como esa.
— Issei Kun tiene razón, intenta bloquear el suministro de magia que conecta tu aura mágica con la guadaña.
En ese momento Asami escuchando las palabras de Akeno e ignorando a su hermano, cerró sus ojos tratando de concentrarse en rechazar el incremento de poder, que le proveía Rhaast, donde a los pocos segundos, su densa aura maligna y la guadaña comenzaron a desaparecer lentamente hasta que Asami cayó al suelo muy agotada con un fuerte dolor de cabeza. Rápidamente Akeno y Asia se acercaron a Asami para saber si se encontraba bien, donde la castaña solo comenzó a derramar un par de lágrimas, abrazando con mucha pena y frustración a Asia pidiéndole perdón una y otra vez por haberla asustado de tal forma.
— Asia San lo siento mucho.
— No te preocupes Asami Chan, me alegra que te encuentres bien.
Aun derramando un par de lágrimas, parecía que Asami no se despegaba de Asia, quien a pesar de haber estado en peligro recientemente, parecía no afectarle en lo más mínimo. Akeno por su parte solo relajó su expresión al saber que no había sucedido nada grave y levantándose del suelo se dirigió en dirección de la cocina, no sin antes darle unas palabras a sus compañeros.
— Bien creó que por hoy hemos realizado muchos avances. Se merecen un buen descanso, mañana lo retomaremos. Iré a preparar un té y bocadillos para todos.
Con esas palabras, Akeno abandonó la habitación, no sin antes darle una mirada a Issei, haciéndole señas con sus ojos, dándole a entender que ayudara a su hermana a calmarse. Obviamente Issei entendió a lo que se refería Akeno y procuró a acercarse a su hermana lentamente estando un poco dudoso de si debía hacerlo o no, pues en realidad no sabía si sería el más indicado para sobrellevar esa situación.
— Asami ¿Estás bien?
Estando tan cerca de su hermana, tratando de tomar su hombro para ver si se encontraba bien, no se esperó que una fuerte cachetada por parte de Asami lo golpeara en su mejilla, haciendo que cayera al suelo, mientras se tocaba su cara la cual tenía un leve tono rosado por el repentino exabrupto de su hermana pequeña.
— No quiero que te acerques, ni que me toques. Aun no se me ha olvidado como me abandonaste cuando era una niña. Por tu culpa, por tu maldita culpa ya no tengo a mi padre conmigo. Cuando más te necesité, no estuviste para mí, eres... eres un desgraciado y mal agradecido... A partir de ahora no quiero que te me acerques ni a ninguno de nosotros. Nunca. Te... Te odio.
Un fuerte silencio se apoderó de la habitación. Tal parecía que los pensamientos de Issei, no estaban equivocados de ninguna forma. Su hermana, su pequeña hermanita lo odiaba y ahora no existía ninguna duda con respecto a eso. Levantándose del suelo aun con su mano en su mejilla, dio media vuelta en dirección de la salida de la mansión, mirando de reojo la mirada reprochante de su hermana, quien en el pasado había sido la única, que lo apreciaba y quería a costa de cualquier situación. Pero ahora era fría y carente de emociones.
Nuevamente el mar de recuerdos que Issei había estado reprimiendo durante años se plasmaron en su mente. El fuerte accidente de choque y ver a su padre ardiendo en llamas era asfixiante y horrible al mismo tiempo. Una vez más, las voces de sus hermanos, quienes le restregaban la culpa de sus actos, le hicieron querer vomitar sangre, pero ahora todo estaba más claro que el agua. Después de todo, su vida había sido una miseria y prefería morir a seguir viviendo esa insufrible agonía, que no lo dejaba dormir. No quería ver a nadie por ahora, así que mejor decidió abandonar la mansión y pasar la noche afuera, donde estaría solo.
Asia quien había estado presente durante esa situación, no pudo evitar sentirse mal por su amigo, pues en realidad Asami a pesar de que no quería saber nada de Issei, ella nunca se imaginó que Asami sería capaz de decirle esas terribles palabras. Asami un poco más relajada tomó asiento en uno de los sillones de la habitación, siendo acompañada por Asia, pues la rubia al verla, pudo notar como está estaba derramando unas pequeñas lágrimas, pero no sabía si era por el descontrol que había tenido recientemente o por lo que le había dicho a Issei.
FIN CAPITULO 14
