THE DARK DEMON HUNTER

Capítulo 26 "Verdadero Entrenamiento Parte 1"

Habían pasado varias horas desde que Issei, se había quedado dormido en aquel edificio abandonado. Pues en verdad una y otra vez durante la noche, estuvo maldiciendo a su maestro, por verse en la obligación de dormir en una pocilga como esa, pero aun así no se quejaría del todo, pues en verdad los acontecimientos del día anterior, donde se enteró del plan que tenía Kanbe con él, lo dejaba algo sorprendido y preocupado por el simple hecho de que ahora que es un callejero, tendría que pedir la ayuda de su amiga Asia para evitar convertirse en un monstruo. No estaba seguro si Asia lo ayudaría, pero recordando el momento en el que ella intentó salvarlo antes de convertirse en un callejero, le hacía estar confiado en que no tendría más preocupaciones a partir de ahora.

Pensando en ello, se levantó del suelo realizando un par de estiramientos, pues debía prepararse para volver a ir a la academia Kuoh el día de mañana, ya que había pasado toda una semana desde que se fue de entrenamiento con el grupo Gremory, era claro que ya había estado lejos de la escuela por un buen tiempo, y necesitaba poder tener la oportunidad de hablar con Asia, sin que los demás clanes de demonios, se enteraran que él seguía con vida.

— Bien, si voy a hacer esto, tendré que evitar tanto al grupo Gremory como al grupo Sitri. No sería buena idea que ellos me vean por los alrededores, al menos hasta que Asia tenga la oportunidad de ayudarme.

Dijo el castaño hablando para sí mismo, donde antes de intentar salir de la habitación, comenzó a escuchar ruidos provenientes al otro lado de la puerta. Estando alerta, su curiosidad por saber quién se encontraba en su nuevo hogar lo invadió, y poniendo sus sentidos al máximo, abrió la puerta de manera brusca, teniendo al instante en su campo de visión a una chica joven con el pelo largo y rubio, atado en dos coletas dobles con grandes rizos, y un par de hermosos ojos azules oscuros.

Aquella chica dio un salto hacia atrás por el miedo, cayó al suelo donde al mismo tiempo el ex caballero Gremory por un mero reflejo, se movió a gran velocidad tomando de la muñeca a la rubia, consiguiendo evitar que se golpeara con el duro piso de madera. Pasaron unos segundos en los que tanto Issei como Ravel hicieron contacto visual entre ellos mirándose fijamente, a lo que ambos se reconocieron al instante. Por el lado de Issei, este la miró con su rostro de sorpresa, pues la verdad no estaba seguro de si se trataba de la hermana pequeña del idiota de Raiser, pero no tuvo ninguna duda cuando al segundo siguiente, Ravel por el enojo que le transmitió el hecho de haber sido asustada por el ex caballero Gremory, se liberó del agarre en su muñeca de manera brusca, para después, comenzar a reclamarle a Issei.

— Oye ¿Qué rayos te pasa?

Gritó Ravel a lo que Issei reaccionando a sus palabras, entrecerró sus ojos por la actitud grosera que tenía la rubia.

— Disculpa, pero tú estabas del otro lado de la puerta. No es mi culpa que invadas el hogar de alguien más sin su permiso.

Dijo el castaño de manera acusadora, a lo que Ravel algo confundida y extrañada por sus palabras, comenzó a reír por lo que había dicho Issei. El castaño no entendiendo la razón, preguntó estando algo molesto.

— Se puede saber ¿Qué es tan gracioso?

— Me hace gracia que digas que necesito de tu permiso, para entrar en lo que claramente será mi hogar a partir de ahora.

Dijo la rubia cruzando sus brazos, dándole a entender a Issei que no era bienvenido en el lugar. El castaño pareció no tomárselo de buena manera, y solo respondió.

— Lo siento, pero yo llegué aquí primero. Así que es mejor que te vayas.

Dijo el castaño mientras le hacía una seña con su mano a Ravel para que se fuera.

— ¿Te atreves a hablarme de esa manera sucio callejero?

Gritó la rubia estando aún más enojada por ser tratada de esa forma por un simple demonio callejero, pero Issei pareció no afectarle sus palabras y se mantuvo firme no queriendo ser intimidado por la chica en frente suyo. Por otro lado, cuando Ravel se percató que sus palabras no parecieron surtir efecto en Issei, creó una bola de fuego en su mano, con la esperanza de intimidarlo.

— Según recuerdo, ya no tienes la protección del clan Gremory. Aparte de eso, eres un demonio callejero, entonces no habrá ningún problema si te elimino aquí y ahora.

Issei que escuchó lo que dijo Ravel, junto a la bola de fuego que se había formado en su mano, sintió que en serio esa chica lo estaba amenazando si no se iba de allí.

— ¿Oh... en serio? si mal no recuerdo, tú eres la hermana de ese pollo frito. Así que si quieres sacarme de aquí, tendrás que hacer algo mejor que solo amenazarme con esa antorcha en tu mano.

Dijo Issei con un tono de desafío, mientras hacía contacto visual con Ravel, la cual estrechaba sus ojos con un claro enojo, porque ni si quiera su autoridad como la tercera hija del clan Phoenix era suficiente para poner en su lugar a un simple callejero. Estando ambos a punto de atacarse entre si, no consiguieron hacerlo, cuando lograron escuchar como la puerta principal del edificio abandonado, se abría de manera abrupta, donde a su vez una voz femenina formaba un eco por toda la habitación.

— Oye ya descargué todo lo que traías, ahora deberíamos...

La voz de la mujer se detuvo al instante, donde el castaño y Ravel miraron en su dirección siendo cegados por la luz de la mañana, la cual evitaba que tan si quiera lograran saber de quien se trataba. Por otro lado, la figura femenina se quedó unos segundos mirando a ambos demonios, enfocando su vista principalmente en Issei, y al mismo tiempo se acercó al castaño dejando escapar una sonrisa.

— Es sorprendente que sigas vivo.

La chica tomó a Issei por el cuello apretándolo con fuerza, evitando que el aire llegara a sus pulmones.

— Oye... Su...el...tame.

— Disculpa, no pude entenderte, ¿Qué dijiste?

Aligerando el agarre que le propinó al castaño, quiso escuchar lo que había dicho.

— Suéltame.

— Aaaahhh lo hubieras dicho antes.

En ese momento la chica soltó a Issei haciéndolo caer al suelo mientras que daba una fuerte bocanada de aire para recuperar el aliento, y al segundo siguiente, el castaño giró su cabeza en dirección de la chica queriendo reclamarle por su atrevimiento, solo para quedarse sin palabras.

Frente a él, se encontraba la misma chica de cabello rubio que había conocido hace tan solo un mes atrás. El castaño no supo que decir y tallándose los ojos un par de veces, no pudo evitar olvidar ese iris de un hermoso ámbar brillante, junto a su vestimenta la cual se trataba de una camiseta color negro que denotaba sus grandes atributos, y una sudadera del mismo color.

— ¿Leone?

Preguntó Issei con una cara de estúpido al no creerse que frente a él, estaba la misma chica que conoció hace un mes, antes de unirse al clan Gremory.

— Se ve que no me haz olvidado.

Dijo Leone guiñándole un ojo al castaño, quien todavía no salía de su impresión. Por otro lado, Ravel que veía esa situación con suma atención, estaba confusa al no entender como era que Issei conocía a Leone, y en vez de quedarse por más tiempo mirando, se decidió por hablar.

— Oye Leone, ¿Acaso conoces a este callejero?

Preguntó a lo que tanto Leone como Issei fijaron su atención en la pequeña chica.

— Si, lo conocí hace un mes, cuando mis padres lo trajeron hasta mi antigua casa. Pero la misma noche en que se quedó a dormir, desapareció.

Dijo Leone de manera simple, y antes de que tan si quiera Ravel pudiera responder, volvió a hablar.

— Ahora que lo recuerdo, ¿Qué te pasó esa noche en la cascada? según yo, tú deberías estar muerto.

Ahora la atención se centró en Issei, donde ambas chicas rubias mantenían su mirada en él. Por parte de Leone, esta estaba curiosa por saber lo que le había sucedido esa noche, y por parte de Ravel, ella estaba extrañada, pues en verdad no tenía idea de lo que estaba hablando su compañera.

— No es nada de lo que tengas que preocuparte. Aún sigo vivo y eso es lo que importa.

Respondió Issei con otra pregunta, dejándole en claro a Leone que no quería hablar de ese tema. La rubia solo levantó una ceja en señal de extrañeza, pero comprendía perfectamente a lo que se refería Issei. En ese momento, Ravel tosió queriendo llamar la atención de ambos, pues no le agradaba mucho estar por fuera de la conversación.

— Bien, si ya terminaron de hablar, entonces...

Dijo Ravel mientras su mirada se centraba en el castaño, logrando que Issei prestara suma atención en lo que diría.

— Te voy a pedir que te marches de aquí o si no...

— O si no... ¡Que!

Interrumpió Issei a la joven chica, quien señalaba de manera acusadora al castaño, mientras se miraban de manera retadora esperando una respuesta. Los segundos pasaron, donde Leone quien se encontraba en medio de ambos, podía sentir perfectamente la energía negativa que desprendían Issei y Ravel, logrando que una gota de sudor cayera por su sien al no imaginarse lo inmaduros que estaban siendo.

— ¿Podrían detenerse? Se que te faltó un poco al respeto, pero ¿No le podríamos dar posada al menos por un tiempo?

En ese momento, tanto Issei como ravel se le quedaron mirando a Leone, algo extrañados por lo que había dicho.

— Digo, se que eres la dueña de este edificio, pero si te soy honesta, solo somos nosotras dos a cargo de las afueras de la ciudad, así que no vendría mal un poco de ayuda por aquí.

Dijo Leone mientras le daba un pequeño vistazo al edificio abandonado, pues en verdad todo el sitio en el que se encontraban era un completo desastre, que llevaría varias horas en limpiar y remodelar. Ravel entendió de sobremanera su idea, pero tampoco estaba de acuerdo en estar emparentada con un demonio callejero.

— Me niego. No puedo permitir que una hija del prestigioso clan Phoenix sea emparentada con un demonio callejero como él. A parte de eso, se supone que eres mi sirvienta ¿No? entonces ¿Qué esperas para sacarlo?

Decía Ravel de manera despectiva hacia Issei, demostrando lo caprichosa que puede llegar a ser una niña que fue criada por padres adinerados, y más siendo un clan como el Phoenix, no se podría esperar menos que eso. Por otra parte, Issei se quedó un poco pensativo en lo que había dicho Ravel, pues la sola mención séquito le hizo darse cuenta de algo importante.

— Espera, ¿Me estás diciendo que tú eres la líder del nuevo clan de demonios que estará a cargo de vigilar la ciudad de Kuoh?

Preguntó Issei estando algo en shock por la revelación que le habían dado, pues en verdad no se creía lo que estaba escuchando.

— Si, estás en lo correcto. Mi nombre es Ravel Phoenix, tercera hija del clan Phoenix y ella es Leone, pertenece a mi séquito y portadora de la pieza de torre.

Quedándose completamente en shock por lo escuchado, Issei comenzó a mirar entre Leone y Ravel, no creyéndose nada de lo que había escuchado. Recordando las palabras de su maestro el día de ayer, en el que mencionaba que otro clan de demonios cuidaría la ciudad de Kuoh, estuvo de acuerdo momentáneamente en forjar algún tipo de alianza con ellos. Pero tan solo saber que se trataría de la hermana de quién destruyó su clan, le hizo rechazar esa idea al segundo siguiente, provocando que una pequeña mueca de fastidio se dibujara en su rostro.

— Nuevamente me persigue la desgracia.

Dijo Issei con algo de depresión, a lo que Leone notando esa actitud tan negativa, abrazó por el cuello al castaño una vez más dedicándole una pequeña sonrisa para levantarle el ánimo.

— Relájate, apuesto a que nos llevaremos muy bien a partir de ahora. Entonces ¿Qué dices Ravel Sama? sé que puede ser algo molesto, pero si nadie se entera de que él está aquí, no habría ningún problema. A parte de eso, necesitamos mucha ayuda por aquí, y no solo me refiero a reordenar todo este basurero.

Dijo Leone de forma muy clara y concisa principalmente a Ravel, donde la pequeña chica analizando mejor su situación, comenzó a observar todo su panorama, percatándose que su torre tenía razón. Si lo meditaba de mejor manera, las responsabilidades que ahora tenía ella como líder de su propio séquito, le quitarían la mayor parte de su tiempo libre, aparte de eso, estaba el hecho de que debían preocuparse no solo por repartir panfletos, realizar los contratos y cazar a demonios callejeros, sino que se veía en la obligación de realizar la limpieza de literalmente todo el edificio abandonado. Pensando en eso, Ravel dio un fuerte suspiro en señal de derrota al tomar una decisión.

— Está bien, acepto. Pero si te vas a quedar aquí, tendremos que poner unas serie de reglas básicas.

Ravel miró a Issei directamente a los ojos, dejando en claro que no era una broma.

— Primero, nadie, ni si quiera Rias Sama y Sona Sama, pueden enterarse de que te encuentras en este lugar; Segundo, tendrás que hacer labores para mí como si fueras parte de mis piezas; y tercero, no esperes que te vaya a proteger cuando el clan Gremory y Sitri vengan para matarte. Recuerda que eres un callejero y tener contacto con seres como tú, podría traerme serios problemas con mi familia. Ahora si me disculpan, tengo trabajo que hacer.

Dijo Ravel dando media vuelta caminando en dirección de un escritorio bastante ochentero. Issei quien escuchó las palabras que le había dicho esa chica, se sintió algo molesto por las condiciones casi ridículas que mencionó Ravel, confrontó a la pequeña chica al no estar de acuerdo en estar bajo el mandato de otro clan de demonios.

— ¿Por qué crees que estaría dispuesto a trabajar para ti? fácilmente puedo quedarme en este lugar si lo deseo, después de todo, yo llegué primero.

Dijo el castaño de manera retadora. Ravel quien escuchó las palabras de Issei, paró en seco algo molesta y sin dedicarle una mirada al castaño, habló en un tono confiado.

— Bueno según recuerdo, no tienes una buena relación con los miembros de tu clan. Me pregunto qué sucedería si les mencionara que te encuentras aquí.

Declaró la rubia dedicándole una sonrisa de confianza a Issei, quien al escuchar la sola mención de su antiguo séquito y al mismo tiempo recordar como el grupo Gremory hacía su trabajo al cazar callejeros, provocó que un sudor frío bajara por su sien al imaginarse la horrible tortura a la que se sometería si se llegara a encontrar con sus antiguos compañeros de clan. Dejando de lado su actitud rebelde, Issei dio un profundo suspiro en señal de derrota, habló no queriendo dejar esperar a la joven chica.

— Está bien, tú ganas. Pero no te atrevas a decirle a la loca de Rias y a la sádica de Akeno que me encuentro en este lugar.

— Perfecto, ahora ponte a trabajar.

Habló la chica rubia por última vez, antes de sacar un puñado de hojas del escritorio y comenzar a dibujar el emblema de su familia en los panfletos.

— Bien, vámonos Issei, tenemos trabajo que hacer.

Ahora habló Leone, invitando a Issei a limpiar todo el desastre, que sería su nuevo hogar a partir de ahora.

Unas horas más tarde, con Issei.

Bastante agotado, lleno de polvo y mugre por toda su ropa, Issei comenzaba a dar pequeñas bocanadas de aire por el profundo cansancio que fue limpiar todo el edificio abandonado, pues en verdad no se creía, que tuvo que no solo asear todo el lugar, sino que fue utilizado como un mayordomo por la Phoenix, y no solo eso, sino que no tenía derecho de reclamarle o de lo contrario ella revelaría el lugar en el que se encontraba.

— Oye Issei ¿Qué sucede? ¿Ya te cansaste?

Preguntó Leone llamando la atención del castaño, quien al voltear en su dirección, pudo notar como la rubia cargaba entre sus hombros un enorme sofá, sin que en su rostro se mostrara el esfuerzo por cargar algo tan pesado. Estando bastante sorprendido por la fuerza que poseía Leone, el castaño ignoró ese hecho y solo respondió.

— No, no estoy cansado, solo que acabo de recordar que es hora de irme. Así que te dejo lo demás, nos vemos luego.

Dijo mientras que pasaba a un lado de su amiga, caminó en dirección de la salida del edificio abandonado, no sin antes decir unas últimas palabras.

— Por cierto, si la Phoenix pregunta, dile que tuve cosas importantes que hacer.

Después de eso, Issei salió por la puerta dejando a una muy confundida Leone, quien se preguntaba que era lo que haría el castaño siendo que ya se estaba haciendo de noche.

Salto de tiempo.

— Te lo volveré a preguntar, ¿Crees que Akame y yo tenemos el tiempo para esperarte todo el día?

Decía Kanbe mientras que sostenía del brazo a un Issei, quien se encontraba derrumbado en el suelo, luchando por liberarse de la llave que le propinó su maestro.

— Lo siento, no es auch, mi auch, culpa.

— No quiero oír tus escusas, sabes como detesto que me hagan esperar.

Kanbe soltó el brazo del castaño y se levantó de encima, para luego volver con Akame, quien veía como Issei era torturado. La peli negra al ver que ya Issei había recibido su merecido, se acercó para ayudarlo a levantarse.

— Te aconsejo que no lo hagas enojar, parece que hoy tuvo un muy mal día.

— Lo sé, casi me rompe el brazo.

Abriendo y cerrando su mano verificando que no la tenía rota, Issei y Akame comenzaron a caminar hasta el río en el que su maestro ya los estaba esperando.

— Bien, como ya saben, nosotros como cazadores, tenemos el principal objetivo de exterminar a la raza de demonios. Por esa misma razón es que cada uno de ustedes entrenará el estilo que han venido desarrollando a lo largo de sus vidas.

Cargando su Katana con una intensa aura azul, una fuerte ventisca rodeaba todo el cuerpo de Kanbe, quien con un rápido movimiento, desenvainó su espada lanzando un corte en horizontal, expulsando viento en dirección de ambos candidatos a cazadores, quienes se cubrieron sus rostros por la fuerza arrolladora de ese pequeño ataque.

— El estilo del viento que hemos venido desarrollando durante siglos, ha sido el arma más poderosa en contra de los demonios. Por esa misma razón, es que tú, Akame, como eres la estudiante de Ozunu que tiene mayor experiencia, entrenarás día y noche los movimientos que te enseñé, hasta que logres dominarlos al cien por ciento. Mientras que tú, Issei, al ser el más inepto y débil del clan, entrenarás conmigo hasta que tengas el nivel necesario para aprender el estilo.

Cuando Kanbe terminó de hablar, Akame asintió con su cabeza y se apartó del camino de ambos, para comenzar a practicar el estilo. Por otro lado, Issei que nuevamente fue menospreciado por su maestro, estuvo a punto de objetar, hasta que Kanbe se colocó en frente suyo, observándolo como si fuera una cucaracha.

— Bien, estoy listo para entrenar maestro.

— Si, pero antes de eso, debo dejarte algo muy claro antes de empezar.

Escuchando a su maestro, Issei prestó suma atención en lo que diría.

— A partir de ahora, tu régimen de entrenamiento tendrá que cambiar.

— ¿Cambiar? ¿Por qué es eso?

Preguntó el castaño confuso, a lo que Kanbe respondió.

— Eso se debe a tu naturaleza como demonio. Verás Issei, ya que no eres un humano como antes, debes entender que tus capacidades físicas aumentaron drásticamente, al ser reencarnado en demonio. Tal vez ya te hayas dado cuenta, pero tanto tu fuerza, resistencia y velocidad aumentaron en gran medida a diferencia de cuando estabas en el templo. Por esa misma razón, es necesario que tu forma de entrenar, se vea modificada según tus nuevas capacidades.

Explicó de manera detallada, no entrando tanto en detalles como ya era de costumbre.

— Entiendo maestro, entonces ¿Cómo debería de entrenar?

En ese momento, Kanbe mandando su mano hasta su barbilla comenzó a pensar en que debería de enseñarle al ex caballero Gremory.

— Bueno, si mal no recuerdo, los demonios a medida que crecen, se vuelven más fuertes conforme pasa el tiempo. Es por esta razón que la mayoría de los demonios ni si quiera se dan el lujo de entrenar sus habilidades. Eso en tu caso es una gigante ganancia, pues, aunque tu naturaleza sea la de un callejero, sigues teniendo los beneficios de la pieza en tu interior. Por esa misma razón, es que este ejercicio será bueno para ti.

— ¿Ejercicio?

Explicó Kanbe mientras se daba media vuelta, caminando en dirección de su espada de madera, donde al escuchar la pregunta de Issei, miró al castaño por encima de su hombro dedicándole una sonrisa maligna, y antes de que su aprendiz pudiera reaccionar, ya lo había golpeado en todo el centro de su estómago, sacándole el aire al instante. Issei cayó al suelo, retorciéndose del dolor de manera lamentable, tratando de recuperar el aliento.

— Levántate ya, es momento de entrenar. Se supone que eres un caballero ¿No? si sigues así, jamás vas a conseguir eliminar ni a un demonio de clase baja.

Issei con bastante dificultad, se levantó del suelo observando con firmeza a su maestro.

— Así está mejor. En este mes, entrenaremos tus habilidades de demonio como la velocidad, fuerza y cualquier otra destreza que necesites. Ahora comenzaremos con tus reflejos.

Tomando el mango del boken con fuerza, Kanbe dio un fuerte corte en horizontal golpeando en el extremo derecho del pecho a Issei, casi rompiéndole una costilla.

— Te atacaré de manera constante. Ahora presta atención e intenta esquivarme.

Escuchando las palabras de su maestro, Issei se sostenía la zona del impacto, cuando apenas pudo darse cuenta de que ese único ataque, casi le fracturó los huesos.

— Maldita sea, eso estuvo muy cerca. ¡Oye! trata de no matarme, pues aún hay cosas que todavía quiero hacer, y más que ya llegué a un trato con la chica Phoenix.

Recibiendo otros dos ataques, uno en diagonal y otro en lateral, Issei logró esquivar el primero, pero el segundo consiguió golpearlo en su brazo derecho.

— Vaya, así que conseguiste hacer una breve amistad con un Phoenix. De ser así, entonces seré más agresivo en tu entrenamiento.

Golpear y esquivar.

— Auch, eso me dolió.

— No te desconcentres, cada vez te atacaré más y más rápido.

Golpear y esquivar.

Golpear y fallar.

Golpear y esquivar.

Golpear y esquivar.

Golpear y esquivar.

Golpear y fallar.

— Vamos más rápido, que esto apenas está comenzando.

Ya para ese punto, Issei se quejaba por el dolor que le provocaban los golpes del boken, cuando fallaba en intentar esquivarlos. El castaño era golpeado en los brazos, pecho y piernas donde se le empezaban a marcar moretones.

Kanbe no dándole tregua a su aprendiz, se concentró en afinar sus sentidos de percepción, para que intentara con sus reflejos, evitar los ataques que le eran lanzados, en el que por cada arremetida que le era enviada, en algunas ocasiones Issei era herido por un segundo o tercer ataque seguido que llegaba a su cabeza.

— Recuerda que el dolor, solo produce debilidad

Golpear y esquivar.

— ¿Cómo puedo esquivar? A duras penas puedo ver tus movimientos.

Golpear y fallar.

— Deja de quejarte, pues no me pienso detener.

De un momento a otro, el castaño no se espero que al quitarle la mirada a su maestro por unos breves instantes, antes de darse cuenta, ya estaba boca arriba en el suelo. Sin entender por qué estaba mirando el cielo, comprendió que antes de tan si quiera imaginárselo, había caído o mejor dicho, derribado.

— Levántate de una buena vez. No te voy a esperar todo el día.

Issei escuchando a su maestro, inmediatamente se puso de pie, mientras se colocaba en posición defensiva, a la espera de seguir esquivando los ataques que le eran enviados.

— Bien, ahora siguiente objetivo del entrenamiento.

Dijo Kanbe mientras que volvía a arremeter en contra de su aprendiz, tomándolo por el cuello de su camiseta, para mandarlo a estrellarse contra el suelo levantando partículas de polvo a su paso.

— Debes ponerte de pie cada vez que te arroje contra el suelo. No permitas que el dolor de ser golpeado constantemente, sea un factor para no seguir combatiendo. Ahora levántate e intenta atacarme.

Sin apartar su mirada de la silueta del hombre en frente suyo, Issei rápidamente se dejó de juegos y puso sus manos en el suelo para ponerse nuevamente de pie, donde antes de tan si quiera prepararse para pelear, algo golpeo en su hombro izquierdo, haciéndolo besar el suelo de nueva cuenta.

— Parece que estás disfrutando el hacerme sufrir de está manera.

Kanbe no hizo caso a sus palabras, y durante dos horas, estuvo realizando el mismo ejercicio con el castaño, que más que un entrenamiento, parecía una tortura para el pobre demonio.

Después de eso, dejó que el castaño descansara por unos minutos, mientras se recuperaba del dolor. Issei por su parte, apenas conseguía mantenerse de pie, sus respiraciones se volvían profundas que más que respiraciones, parecía que caería muerto del cansancio en cualquier momento. Jadeando por algunos minutos, una larga capa de sudor cubría su cuerpo, el dolor que sentía se volvía cada vez más insoportable y a duras penas se podía mantener en pie. Pero todo se volvió mucho peor, cuando notó como su maestro, volvía a sostener con fuerza la espada de madera.

— ¿Ya te cansaste? apenas vamos a comenzar con el entrenamiento.

— No puedes estar hablando en serio.

Issei se quejaba por lo que había acabado de escuchar. Si era honesto, su maestro ya lo había estado torturando durante más de una hora y el saber que eso solo fue un calentamiento, le hizo estar completamente incrédulo y aterrado de lo que se vería obligado a hacer.

— Cálmate, por suerte para ti, ya casi terminamos por hoy. Dada tu naturaleza como demonio, realizarás un último entrenamiento para incrementar tu destreza como caballero.

— Bien, ¿Y cuál es ese entrenamiento?

Kanbe lanzó su boken en dirección de Issei, quien lo tomó por el mango con fuerza.

— Ahora utiliza esa espada de madera y trata de golpear los arboles que se encuentran a tu alrededor. Esto debes realizarlo mientras cambias constantemente la dirección en la que te mueves, de está manera no solo conseguirás adaptarte a la velocidad de la pieza de caballo, sino que aprenderás a adaptarte a la fuerza que debes imprimir como demonio, evitando gastos de energía innecesarios. ¿Qué estás esperando? empieza.

Cuando Kanbe terminó de hablar, Issei asintió con su cabeza, al mismo tiempo que relajaba su expresión y tomando el mango de su espada con ambas manos, se dispuso a seguir con el entrenamiento.

Pasando las horas entrenando a Issei, la profunda luz de la luna se mostraba en lo más alto del bosque, donde Kanbe analizaba de manera constante el entrenamiento del castaño, procurando que lo hiciera todo bien, y corrigiéndolo en lo que creía conocer sobre el mundo sobrenatural.

En otra parte, inframundo, habitación de Raiser Phoenix.

En un cuarto completamente oscuro lleno de velas por cada rincón de la habitación, Raiser se encontraba disfrutando de la noche intima que gozaba junto a su reina y torres. Poco a poco, los gemidos que producían las sexys mujeres, formaban un fuerte eco por los pasillos de los cuales ningún alma, ya fuera humana o demonio, debía o tenía el derecho de interrumpir aquel momento. Toque tras toque, parecía ser que el rubio no les daba tregua a sus piezas de que tan si quiera pudieran respirar; y sería así, hasta que de la nada y sin que tan si quiera Raiser pudiera percatarse, de las sombras, una silueta con figura masculina que portaba lo que parecía ser una gabardina negra, que le llegaba hasta los tobillos, junto a dos ojos que emitían un tenue brillo rojo, era ocultado por la densa oscuridad de la noche.

— Veo que te estás divirtiendo sucio demonio.

En ese momento, Raiser al escuchar esa voz, tuvo al instante un mal presentimiento que arremolinaba todo su interior. No estaba cien por ciento seguro, pero algo le decía que había llegado el momento de saldar cuentas. Deteniendo sus embestidas en contra de Shui, el rubio giró su cabeza lentamente, hasta que en su campo de visión, la silueta de un hombre hacía gala de su presencia, mientras era observado por esos ojos rojos, que brillaban con la luz que ingresaba por la ventana de la habitación. Percatándose de lo que pasaría a continuación, Raiser se levantó de la cama estando frente a frente con ese hombre, pero no sin antes pedirle a sus sirvientas que se retiraran.

— Yubelluna, Shui, Izabella largo de aquí.

Las tres sin entender la situación, solo hicieron caso a las palabras de su rey y procedieron a abandonar la habitación. Por otro lado, Raiser cuando se percató que ya se encontraban solos, procedió a hablar con un tono de desafío.

— ¿Qué estás haciendo aquí? Se suponía que no nos veríamos en mi territorio.

La silueta que no le quitaba los ojos de encima al heredero Phoenix, dio una ligera risa en señal de burla hacia Raiser, para luego responder ante su pregunta.

— Solo vine para asegurarme de que hayas hecho bien tu trabajo. Así que dime, ¿Obtuviste lo que te pedí de ese asqueroso clan?

Preguntó la silueta, enfatizando sus últimas palabras con un tono más serio que antes. Raiser dio un bufido en señal de desdén, respondiendo ante sus palabras.

— Si te refieres a esa arma, pues no, no la tengo.

Respondió, a lo que la silueta más enojado que antes, sacó de su gabardina una espada larga que emitía una abrumadora y densa aura demoníaca, tan poderosa que incluso a Raiser le transmitía una gran presión sobre él, que incluso podía ser llamada asfixiante. Aun con todo eso en contra, Raiser no mostró temor en su rostro, y creó una bola de fuego en su mano para demostrar que no se dejaría intimidar y mucho menos morir sin dar pelea.

— No debes olvidar que gracias a mí, te vas a casar con la perra del clan Gremory.

Dijo la silueta, a lo que Raiser enojado respondió.

— Lo sé perfectamente, pero ¿Por qué crees que te la daría así nada más? Yo soy Raiser Phoenix, soy heredero de mi clan y futuro líder de la casa Gremory. Así que muéstrame más respeto o voy a...

— ¿Oh... vas a que? ¿Vas a matarme? ¿En serio crees poder hacerlo? ¿Una escoria como tú? Dudo mucho que esa antorcha en tu mano, pueda siquiera hacerme algún daño fatal.

Entrecerrando sus ojos, mientras apretaba sus dientes tan fuerte que se podía escuchar el leve crujir de estos, Raiser levantó su mano volviendo sus llamas aún más intensas, se lanzó hacia la silueta con intención de incinerarlo por completo, donde antes de que tan si quiera lograra acercarse lo suficiente para asesinarlo, se detuvo en seco a la mitad del recorrido al darse cuenta de que la silueta, ya no se encontraba en frente suyo, y mucho antes de que pudiera estar en sus pensamientos, el rubio sintió una leve presencia a sus espaldas, donde sin perder más el tiempo, esquivó un fuerte corte que amenazó con partirlo a la mitad. Dando un giro sobre sus talones para no ser dividido, lanzó la bola de fuego en dirección del rostro de la silueta, quien inclinó su cabeza evitando el ataque, creando a su vez un incendió por toda la habitación.

Ahora que la silueta había salido de la espesa oscuridad que rodeaba todo el lugar, Raiser finalmente pudo ver con claridad la apariencia de la espada, junto con la apariencia de la silueta, pudiendo ver a un peli plateado con ojos rojos, quien portaba una espada completamente negra, cuyo filo era de un color rojizo con algunos decorados de oro.

— No puede ser, ¿Esa es?

Dijo Raiser estando impactado por lo que estaba viendo, mientras que en un rápido movimiento se alejó dando un salto hacia atrás teniendo su guardia arriba, estando alerta por cualquier movimiento que hiciera el peli plateado. Cuando el rubio se apartó de su atacante, le había quitado la mirada de encima por unos leves momentos, donde en la misma fracción de segundo en que volvió a ver al portador de la espada de filo rojo, este ya no se encontraba en su lugar original, y en vez de eso, sintió como el peli plateado, ya estaba caminando detrás suyo totalmente despreocupado, sin dedicarle tan si quiera una mirada al Phoenix.

— Lo admito. Tienes buenos reflejos y eres capaz de seguirme el ritmo a pesar de no tener una espada. pero será mejor que me des la información sobre esa arma, porque de lo contrario no voy a ser blando contigo.

Amenazó, a lo que Raiser aún más intimidado que antes, respondió ante la clara provocación del peli plata.

— Lo único que supe, fue que ese asqueroso clan humano no tenía en su posesión esa arma que mencionaste. Al parecer ni si quiera ellos sabían en donde se encuentra, pero lo que si me dijo el anciano antes de asesinarlo, fue que la clave se encuentra en el mundo de los espíritus.

Dijo Raiser, haciendo que el peli plata bajara su espada ya un poco más calmado.

— Vez, no era tan difícil decírmelo ¿Verdad?

Habló en un tono de burla, para después alejarse en dirección de la puerta de la habitación, pero no sin antes de que las palabras del rubio llamaran su atención.

— No entiendo, ¿Por qué tanto interés en un arma forjada por asquerosos humanos? Claramente esa raza de incompetentes no podría tener algo de valor.

— En eso te equivocas.

Dijo el peli plata sin la necesidad de mirar a Raiser a la cara.

— Es verdad que armas forjadas por humanos son completamente inútiles. Pero lo que busco, es un objeto raro y poderoso, capaz de eliminar a demonios de la talla de clase suprema.

Cuando el peli plata terminó de hablar, desapareció al segundo siguiente en el que Raiser relajó su expresión, la cual había estado tensa durante toda la conversación. Pues el rubio había reconocido esa espada, de la cual se decía, era la espada demoníaca mas poderosa de las 5 más importantes. No sabía que pensar, pues en verdad si tuviera que enfrentar al portador de la espada Gram, moriría sin lugar a dudas, y no era como si su regeneración pudiera hacer algo al respecto, pues el solo imaginar enfrentarse a la espada que se volvió famosa por asesinar al rey dragón Fafnir, ya era un motivo para salir corriendo. A parte de eso, estaba el hecho de que Gram, está a un nivel ligeramente superior a Durandal y Excalibur, teniendo atributos Dragon Slayer como su hermana Ascalon.

Fin Capítulo 26