THE DARK DEMON HUNTER
Capítulo 27 "Verdadero Entrenamiento Parte 2"
Las horas habían pasado en un abrir y cerrar de ojos para Issei. Pues el tiempo que el castaño había dedicado a su entrenamiento fue tal, que lo dejó completamente fatigado al punto que a duras penas podía mantenerse de pie. Sabiendo que no podría tan si quiera levantarse por la cantidad de moretones que le proporcionó su maestro, fue ayudado por Akame, donde la peli negra lo llevaba casi a rastras en dirección de su hogar, con la esperanza de que se recuperara, ya que se notaba perfectamente que su cuerpo a duras penas respondía, sus brazos eran marcados con múltiples heridas y su ropa sudada y sucia, le daban a entender a cualquiera que sufrió una horrible paliza durante toda la noche. Aun así, Issei no podía quejarse, pues en verdad ese dolor era poco con la ganancia que tendría en su entrenamiento a partir de ahora.
— Ya llegamos.
Dijo Akame estando frente a frente del edificio abandonado cargando a un moribundo Issei, giró la perilla de la puerta con su mano al mismo tiempo que soltó al castaño dejándolo caer por la puerta, no sin antes decirle unas últimas palabras mientras que le dedicaba una hermosa sonrisa.
— Por favor no te mueras.
Issei escuchando a su amiga, se distrajo lo suficiente para terminar golpeándose contra el suelo, generando al mismo tiempo un fuerte ruido por toda la habitación, donde fue notado de inmediato tanto por Ravel como Leone, quienes corrieron rápidamente en su dirección con sus expresiones de preocupación.
— Issei Kun ¿Qué te pasó?
— Issei ¿Estás bien?
Preguntaron Ravel y Leone estupefactas por la cantidad de heridas que tenía alrededor de su torso, brazos y piernas. Confundidas y extrañadas, creían que el castaño ya estaba muerto, hasta que notaron que este aún tenía pulso y sus respiraciones eran débiles.
— Leone por favor ayúdame a llevarlo a la cama, tenemos que sanar sus heridas.
— Si.
Leone haciendo caso a la petición de su rey, levantó al castaño entre sus brazos cargándolo al estilo nupcial, donde pudo tener una vista más detallada de las heridas que poseía. Sus brazos con varios raspones y moretones dejaban ver varias hemorragias internas, su torso casi negro por los ataques con el Boken y su rostro que escurría un poco de sangre de su nariz, le sorprendió bastante que siguiera en el mundo de los vivos. Algo molesta por la condición tan lamentable que daba Issei, Leone miró en dirección de la puerta que conducía a la salida del edificio abandonado, solo para que su frustración se hiciera más grande, cuando no vio a nadie allí, pues su olfato no mentía, y a duras penas era casi perceptible el olor de otro individuo por el lugar.
— Oye Leone ¿Estás bien?
Preguntó Ravel, notando que su torre no estaba prestando atención y solo se quedaba mirando a la salida por donde entró Issei.
— Si, estoy bien. Es mejor que nos demos prisa y ayudemos a Issei.
Habló la rubia, mientras que llevaba a Issei hasta la habitación siendo acompañada por Ravel. Al entrar, Leone dejó al castaño en la cama de la forma más delicada que pudo, no queriendo agravar más sus heridas, que ya de por sí, eran fatales hasta para un demonio como él.
— Y bien ¿Cómo se lleva a cabo la sanación?
Preguntó Leone algo curiosa de como reestablecerían las fuerzas del castaño. Ravel por otro lado, se mantuvo pensativa por unos segundos, analizando toda la situación. Durante la tarde cuando su torre le explicó que Issei había salido para hacer algo de suma importancia, dejó que hiciera lo que quisiera y en el momento que apareciera, lo regañaría para que le evitara problemas. Ahora con este giro en los acontecimientos, pensó que si le reclamaba a Issei, iba a ser una completa hipócrita, considerando la gravedad de su situación. En ese caso, dio un fuerte suspiro mientras respondía a la pregunta de Leone.
— Bueno, hay varias maneras en las que podemos ayudarlo. La primera y más sencilla es pedir la ayuda de la alfil del clan Gremory. Si mal no recuerdo, su Sacred Gear tiene la capacidad de sanar y aliviar las heridas de cualquier ser sobrenatural.
— Entonces ¿Qué estamos esperando para buscarla?
Dijo Leone estando a punto de salir de la habitación, siendo detenida por la pequeña chica.
— No podemos hacer eso por dos razones. La primera es que no podemos acudir en su ayuda por ahora, debido a la enemistad que hay entre los clanes Gremory y Fenix. La segunda razón, es que él al ser un callejero, ningún clan de demonios querría ayudarlo. En el inframundo los callejeros son tratados como escorias, y tener contacto con ellos, es lo mismo que un noble se encuentre almorzando con un vagabundo.
Leone escuchando la explicación de su rey, solo chasqueo su lengua en fastidio por las costumbres casi absurdas de los demonios.
— ¿Entonces dejamos que muera así nada más?
— No exactamente, aún tenemos la opción de curarlo con una de las lágrimas de mi familia, las cuales son capaces de eliminar cualquier herida incluyendo una que lleve a la muerte. Y la tercera opción es...
Ravel hizo una pausa, mientras que lentamente se le quedaba viendo a Issei y sus mejillas adquirían un ligero tono rozado. Leone notó esto y se quedó algo curiosa.
— ¿Cuál es esa tercera opción?
— Bueno, la verdad es que...
Ravel giró su rostro en otra dirección, no queriendo hacer contacto visual con Leone, quien aún estaba algo confusa.
— ¿Y bien?
Otra pregunta fue lanzada a Ravel, quien no vio otra salida y respondió con una excusa.
— Si soy honesta, creo que Issei Kun va a estar bien ¿Qué te parece si lo dejamos descansar?
Ravel dio una ligera sonrisa nerviosa, mientras su ceja hacía un ligero tic al no querer explicar lo que tendría que hacer.
— No puedes estar hablando en serio. Si sigue en ese estado, puede terminar muerto el día de mañana.
Habló Leone algo molesta por la decisión de su rey, pues ella no sabía que el método de sanación de los demonios, consiste en que una de ellas debía dormir desnuda con Issei durante toda la noche compartiendo poder mágico con él, logrando que con el intercambio de sus auras, las heridas del castaño lograran cerrarse salvándole la vida. Ravel Sabía esto, y si era honesta, un demonio como ella perteneciente al prestigioso clan Phoenix, durmiera con alguien como él, no solo le daba una vergüenza extrema, sino que no se imaginaba lo que pensarían sus padres y hermanos si se llegaran a enterar de eso. Pero todo eso quedó atrás, cuando sintió como la presencia de Issei comenzaba a desaparecer lentamente debido a la seriedad de sus heridas. En ese momento, su cabeza estuvo plasmada de pensamientos llenos de remordimiento donde si lo dejaba morir, no sería muy diferente a sus hermanos quienes no les importaba el bienestar de sus siervos. No queriendo parecerse a ellos en ese sentido, dio un fuerte suspiro de resignación, tomó finalmente una decisión.
— Bien, tú ganas. Pero si quieres que cure sus heridas, espero que no le cuentes a nadie de lo que estoy a punto de hacer.
Leone asintió a sus palabras quitándose del medio, dándole paso a su rey, donde Ravel preocupada por el estado actual de Issei, le quitó la ropa al castaño usando magia solo para dejarle su ropa interior, hizo lo mismo con ella desasiéndose de su ropa quedando literalmente desnuda. Su rostro ruborizado dejaba claro la profunda vergüenza que sentía, mientras que sus cejas apretadas mostraban que estaba ligeramente enojada.
Cubriéndose con las sábanas, Ravel abrazó al castaño para acelerar su curación, su rostro adornado con un gigante sonrojo, cerró los ojos para que al segundo siguiente, quedarse profundamente dormida. Por otro lado, Leone quien estaba dentro de la habitación, se quedó sorprendida de lo que veía, pues en verdad nunca se esperó que el método de sanación tendría que ser de ese modo. No queriendo interrumpir a su rey, abandonó la habitación dejándolos a ambos solos en la oscuridad de la noche.
Al día siguiente
Habiendo pasado las horas, Issei levantó su mano a la altura de su rostro, queriendo evitar los rayos del sol que se filtraban por las persianas de su habitación. Estando algo confundido y sorprendido cuando dio un pequeño vistazo por el lugar, se dio cuenta casi al instante, que estaba en el edificio abandonado donde al alzar la mirada, vio como la chica conocida como Ravel, acomodaba su ropa quitando las arrugas a su falda. No entendiendo nada, notó al mismo tiempo que estaba casi desnudo en su totalidad quedándose algo pensativo. Imaginándose lo que pudo haber pasado, habló queriendo llamar la atención de la rubia.
— B-buenos días.
Ravel escuchando la voz de Issei, no pudo evitar enfadarse a tal punto, que una vena alrededor de toda su sien era fácilmente visible para cualquiera que la viera. No soportando el hecho de haber dormido desnuda junto a un demonio callejero, miró por encima de su hombro observando con fiereza a Issei, quien también la miraba.
— Escucha con atención. No importa como, pero si le dices a alguien que dormimos juntos, ¡Te matare!
— ¿Eh? ¿Qué? ¿Acaso nosotros?
No esperándose la amenaza que le lanzó la rubia, Issei estuvo a punto de decir lo que pasaba por sus pensamientos, hasta que Ravel con un notable sonrojo y más furia que la que ya tenía, lo interrumpió.
— Estás equivocado. Jamás haría tal cosa contigo, ahora largo.
Dando un fuerte grito que hizo estremecer al castaño, Ravel mantenía su mirada afilada queriendo intimidar a Issei, teniendo en parte éxito en su hazaña, pues Issei aunque creció en un entorno hostil, jamás había visto a una mujer tan enojada como ahora. Aunque si bien, la actitud tsundere de Ravel era atemorizante, Issei no se dejaría intimidar tan fácilmente.
— Oye, primero que nada, deberías calmarte un poco, y segundo, no entiendo por qué dormiste conmigo anoche.
Dejando claro esa duda que tenía en su cabeza, Issei necesitaba una explicación con respecto a ese asunto. Ravel por otro lado, no se creía así misma, que el demonio en frente suyo fuera ignorante de las ventajas que tenía su raza.
— Es muy simple. Anoche llegaste herido por todo tu cuerpo y para ayudarte a que no murieras, decidí compartirte un poco de mi poder mágico. De esa forma logré sanarte de tus heridas.
Declaró Ravel cruzándose de brazos, a lo que el castaño extrañado por sus palabras, comenzó a detallarse de mejor manera por todo su cuerpo, percatándose que Ravel decía la verdad. Sin darse cuenta, había ignorado por completo que el día anterior, su maestro lo había herido hasta el punto de por poco matarlo, y ver que los moretones desaparecieron de la noche a la mañana, no le quedó de otra que cerrar la boca para no provocar por esa vez a la rubia. Issei no dijo nada y comenzó a vestirse con su uniforme de la academia Kuoh, siendo observado por Ravel, quien al menos esperaba algo de gratitud de su parte.
— ¡Oye! ¿No vas a decir nada?
Preguntó, no obteniendo una respuesta del castaño, quien ya había terminado de vestirse y se dirigía en dirección de la puerta.
— No me ignores, al menos dime algo.
Issei se detuvo y dando un profundo suspiro, habló.
— Se que no es mucho, pero con un gracias no es suficiente para pagarte lo que hiciste por mí. Aun así, te lo agradezco.
Dijo, mientras abandonaba la habitación dejando a una Ravel sorprendida. Al principio la rubia creyó que discutiría nuevamente con él, pero ahora que se había comportado de manera respetuosa, prefirió no decir nada y lo siguió mientras ambos salían de la habitación.
Salto de tiempo
— Oye Issei, se honesto conmigo.
Decía Leone en un pequeño susurro al castaño, mientras se encontraban caminando en dirección de la academia Kuoh.
— ¿Al menos lograste llegar a segunda base con Ravel Sama?
— Espera, ¿Qué?
Quedándose sorprendido por la pregunta de la rubia, Issei solo desvió la mirada no queriendo tocar ese tema, pero eso no evitó que la chica conocida como Ravel, gracias a sus sentidos mejorados como demonio, consiguiera escuchar lo que su sierva había dicho, generando al mismo tiempo molestia de su parte.
— Te equivocas Leone. Jamás haría tal cosa con alguien como él. Solo lo ayudé porque lo necesitamos, y muerto no nos sirve de nada.
Decía Ravel mintiendo parcialmente, pues en verdad, ella lo decía solo para mantener su estatus como demonio de clase alta, cuando en realidad, salvó a Issei porque no quería verlo morir de esa forma. Issei por su parte, no le gustó como la rubia expresaba su disgusto hacia él, y volteó en su dirección para reclamarle.
— Sabes, al principio creí que lo habías hecho porque tenías buenas intenciones, pero ahora veo que solo te preocupa tu propio beneficio.
Dijo Issei con un claro enojo, pero Ravel ignorando al ex caballero Gremory, giró su cabeza en otra dirección sin prestar atención a sus palabras. Issei notó esto y estando aún más molesto que antes, giró su cabeza en la dirección contraria evitando el contacto visual con Ravel. Leone estando entre los dos mirando entre Issei y Ravel, tuvo un pequeño dolor de cabeza por la molestia que tendría, al saber que este día no sería nada fácil para ella con esos dos peleando desde que se conocieron.
— Este va a ser un largo día.
Dijo Leone dejando morir la conversación.
Llegando los tres a la academia kuoh, el asombro por parte de los estudiantes varones y femeninos no se hizo esperar, pues sus miradas estaban posadas sobre el trio de demonios que iba llegando por la entrada principal, notando con suma sorpresa a dos bellezas rubias, las cuales llamaron la atención principalmente de la población masculina por lo hermosas que eran, pero al mismo tiempo pudieron ver que no muy lejos de ellas, se encontraba el estudiante Issei Hyoudou, quien para sorpresa de muchos, estaba caminando al lado de quienes se sabía, serían las dos nuevas bellezas de la academia. Sin dejar de murmurar, la incomodidad del castaño se hizo notar en su rostro, cuando supo de antemano, que cometió el principal error de llamar la atención ese día, cuando se había prometido así mismo pasar desapercibido, al menos hasta que lograra hablar con Asia.
Pasando unos minutos, Issei se encontraba ingresando por la puerta de su salón de clases, siendo observado con sorpresa por la mayoría de estudiantes, pero en el mismo instante que Issei ingresó, fue notado al instante por la rubia conocida como Asia Argento, quien estaba manteniendo una conversación con su amiga Aika kiryuu. Issei ignorando las miradas que se posaban en él, se acercó hasta su pupitre quedándose allí hasta que las clases finalizaran. No obstante, la rubia que no había visto a Issei durante más de dos días, después de haber sido expulsado del grupo Gremory, estuvo muy preocupada por las heridas que el prometido de Rias le provocó, pero notando que parecía estar sano, un ligero alivio en su ser se hizo presente, estando feliz por su amigo. Sin perder más su tiempo, Asia se sentó a un lado de Issei, quien se quedó mirándola por unos momentos.
— Estoy feliz de ver que estás bien Issei San.
Dedicándole una pequeña sonrisa, Asia demostraba ser igual de linda y tierna con Issei como siempre solía serlo. Por otro lado, el castaño al notar que su amiga seguía preocupándose por él, no pudo evitar sonreír en complacencia, pues si era honesto le agradaba bastante la presencia de Asia.
Los segundos pasaron, y mucho antes de que tan si quiera ambos demonios lograran tener una conversación, varios gritos y alabanzas por parte de las chicas del salón se escucharon, llamando la atención de tanto Issei como Asia, cuando al frente de ellos y para sorpresa del castaño, la figura de su amiga Akame hacía gala de su presencia portando lo que parecía ser el uniforme de la academia. Quedándose algo extrañado por esa razón, estuvo a punto de levantarse de su pupitre para ir a hablar con ella, pero fue detenido por Aika, quien se colocó a su lado evitando que se acercara.
— Así que no solo vuelves a la academia, sino que ahora ya pusiste tu interés en la nueva idol de segundo año.
Con una sonrisa juguetona como normalmente solía ser su personalidad, Aika preguntó dejando claro ese hecho.
— Te equivocas, lo que sucede es que...
Issei se detuvo, no sabiendo si era buena idea continuar con sus palabras.
— Oye, ¿Ibas a decirme algo?
Preguntó Aika, estando algo curiosa por la actitud del castaño, sin saber que Issei estuvo a punto de revelar por mero descuido, que ellos dos se conocían desde niños, incluyendo el hecho de que ambos fueron entrenados como asesinos de demonios a muy temprana edad. Issei no respondió a su pregunta y se sentó de nuevo en su pupitre no queriendo tocar ese tema.
— Eres bastante raro a mi parecer, pero lo cierto es que...
Aika se detuvo por un momento mientras observaba con sumo detalle la entrepierna de Issei, percatándose de algo que le llamó la atención. Issei notó esto, y algo incómodo por la situación le reclamó a la chica de lentes por su insolencia.
— ¡Oye! se puede saber ¿Qué estás mirando?
— Tal como lo imaginé.
Dijo Aika, mientras que dedicaba una sonrisa pervertida, y al mismo tiempo reía por lo bajo dejando a Issei confundido. La chica de anteojos no dijo nada más y enfocó su vista en Asia manteniendo su sonrisa.
— Disfrútalo mientras puedas, Asia Chan.
Dijo, antes de marcharse dejando a la rubia completamente extrañada al no entender qué quiso decir con eso, pues los dos desconocían la extraña habilidad de Aika, la cual consiste en saber y calcular "La hombría" de sus compañeros, con tan solo mirar su pantalón.
— Eso fue raro. Por cierto, Asia quería hablar de un asunto importante contigo.
— Claro, ¿De qué quieres hablar?
— Quería saber si estabas dispuesta a ayudarme con mi situación como callejero.
Dijo el castaño dejando a la rubia algo curiosa y preocupada al momento de recordar que Issei ahora era un callejero.
— Si, pero ¿Cómo puedo ayudarte?
— Bueno, tengo entendido que tiene algo que ver con el intercambio de poder demoniaco entre nosotros. ¿Sabes algo sobre eso?
En el momento que Asia escuchó a Issei, su rostro que se había mantenido curioso, pasó a estar completamente rojo, cuando recordó la noche en la que curó las heridas que el exorcista renegado le había provocado a Issei, el día de su primer contrato como demonios. No sabiendo que responder, su mirada divagó un poco por toda la habitación, hasta que Issei volvía a hablar.
— ¿Estás bien? ¿Acaso tienes fiebre?
Tocando con su mano la frente de la rubia, los ojos de Asia se encontraron con los de Issei, mirándolo fijamente quedándose sin palabras. No se había dado cuenta, pero en el momento que su amigo mostró preocupación por ella, Asia vio a Issei bajo otra luz, sus ojos transmitieron un brillo que antes no había sentido, su rostro sonrojado se intensificó aún más, sus latidos se hicieron cada vez más rápidos y un sentimiento extraño se hacía presente en ella, pues le gustaba la nueva actitud que el castaño le estaba dando y aparte de eso, parecía ser que ahora no le molestaba su presencia. Los segundos pasaron en el que esa situación continuó, hasta que el profesor ingresó al salón para alivio de Asia, quien se apartó un poco de Issei no sin antes responder a su petición.
— Está bien, te ayudaré. Solo prométeme que no vas a transformarte en un monstruo.
Dijo Asia, dando a conocer la única condición que tenía. Issei por su parte, asintió ante su petición, y ambos tomaron asiento para dar inicio a las clases. Cuando esa situación terminó, ambos demonios no se dieron cuenta, pero eran observados por la peli negra de ojos rojos, quien tenía su mirada llena de desconfianza en la rubia, donde a su vez , no le agradaba lo familiar que fue Issei con Asia.
Con Ravel
La joven chica de cabellera rubia, después de hablar con el director de la academia, se dirigió a su salón de clases, en donde el profesor la presentó ante todo el salón mientras que Ravel escribía su nombre en el pizarrón.
— Mi nombre es Ravel Phoenix es un gusto conocerlos.
Habló la joven chica al mismo tiempo que era admirada por la mayoría de sus compañeros de clase, cuando se percataron que una de las nuevas estudiantes estaría en su clase a partir de ahora.
— Bien, es mejor que tomes asiento... Al lado de Koneko toujou y Asami Hyoudou hay un asiento disponible.
Dijo el profesor señalando con su dedo, donde la rubia escuchando esos dos nombres, no pudo evitar buscarlas con la mirada haciendo al instante contacto visual con la torre y alfil Gremory. Sabiendo de antemano la mala relación que había entre ambos clanes de demonios, tanto Koneko como Asami la observaron con molestia y repudio, siendo que Ravel hizo exactamente lo mismo.
Cuando la rubia se sentó en todo el centro del salón de clases, estando Koneko a su izquierda y Asami a su derecha, una fuerte tensión entré las tres se hizo notar por todos los estudiantes, quienes no prestaban atención a la explicación del profesor, y en vez de eso, enfocaban sus miradas en el trio. Por un lado, Asami que se encontraba escribiendo en su cuaderno la explicación del profesor, no podía evitar apretar su lápiz con fuerza, casi rompiendo la madera del mismo; Koneko que prestaba atención al pizarrón, no se daba cuenta que estaba apretando el tubo de metal del pupitre, literalmente doblándolo al instante; y Ravel quien era la que estaba en el centro de ambas, se mantenía de brazos cruzados aguantando las ganas de enviar una bola de fuego a los rostros de la torre y alfil Gremory.
Con Leone
Habiendo llegado a su salón de clases, Leone pasó literalmente por la misma situación que Ravel, siendo presentada por su profesor y escribiendo su nombre en el pizarrón.
— Un gusto, mi nombre es Leone.
Habló la rubia, donde no pasó mucho tiempo cuando las miradas tanto de admiración como de lujuria de la mayoría de la población masculina se hicieron presentes, observando principalmente sus bien esculpidas piernas, su trasero, sus pechos que tenían un tamaño comparable al de Akeno y Rias y por último y no menos importante su rostro, que, aunque era atractivo, en frente de ellos tenían a una mujer muy hermosa, digna de estar en el top de las bellezas de la academia. Babeando como lobos hambrientos, la mayoría de los estudiantes varones dieron un grito en complacencia por tener a tan bella chica en su salón de clases.
— Toma asiento en donde quieras antes de que estos animales pierdan el control.
Dijo la atractiva profesora, a lo que Leone dando un pequeño vistazo por todo el salón, se percató al instante de una presencia extraña y maligna cerca de ella, donde enfocando su mirada en la presencia, hizo contacto visual con Akeno Himejima, quien también la miraba.
— Vaya vaya, un demonio. Que divertido.
Dijo Leone en un pequeño susurro completamente inaudible para cualquier humano, pero siendo lo suficientemente fuerte como para que un demonio como Akeno lograra escucharlo. Esto pareció no gustarle a la peli negra, quien se percató de igual manera, que la chica en frente suyo era un demonio debido al aura demoniaca que transmitía, aun así, no entendía a qué clan pertenecía y el por qué estaba allí, pero todo empeoró cuando Leone solo por burla, se sentó a su lado mientras que no le quitaba los ojos de encima queriendo molestarla, teniendo éxito en su acción, pues durante todo ese día, con las clases habiendo comenzado, en múltiples ocasiones Leone interrumpía o respondía las preguntas del profesor antes que Akeno, avivando aún más la llama de molestia y desconfianza que transmitía la peli negra, logrando que las dos estuvieran compitiendo por responder en todo, hasta que las primeras horas de clase habían finalizado.
Llegando la hora del almuerzo, tanto Leone como Ravel fueron hostigadas por todos los estudiantes tanto masculinos como femeninos, se acercaron a hacerles preguntas que iban desde su edad, gustos musicales, nacionalidad, entre otros.
Por otro lado y sin que pasara desapercibido para nadie, Akeno, Koneko y Asami quienes observaban toda la atención que tenían las estudiantes de nuevo ingreso, no pudieron evitar tener un leve puchero en señal de desaprobación, por ser literalmente ignoradas por todos sus compañeros de clase, y en cambio, ahora eran Ravel y Leone quienes eran las nuevas celebridades de la academia Kuoh, volviéndose Ravel la extranjera cuya belleza, estaba ligeramente superior a la de Koneko y Asami; y por parte de Leone, esta a pesar de no ser tan hermosa como Rias o Akeno, lo compensaba su personalidad extrovertida volviéndola aún más atractiva que las antes mencionadas.
Salto de tiempo
Con las clases habiendo finalizado, Ravel junto a Leone, fueron en dirección del salón del consejo estudiantil, pues como ahora su séquito iba a estar a cargo de una parte de la ciudad, debía responder ante la heredera del clan Sitri, quien era la que estaba a cargo del territorio. Al entrar por la puerta, la totalidad del grupo Sitri y Gremory se encontraban en el lugar a excepción de Rias.
— Bien, ya que estamos todos reunidos, es mejor comenzar.
Dijo Sona acomodando el papeleo que tenía en su mano ignorando el hecho de que todo el grupo Gremory estaban algo incomodos con la presencia de la hermana de Raiser, pues aún no se habían olvidado de que la familia de la pequeña chica le había arrebatado a su amiga y presidenta. Sona acomodó sus anteojos y miró a ambos clanes de demonios con suma seriedad.
— Como ya deben de saber, tanto el séquito Sitri como el Gremory, están encargados de cuidar la ciudad, pero con la ausencia de Rias, ahora tú, Akeno, como reina del séquito Gremory, tendrás que suplir la función de tu rey.
Dijo Sona enfocando su mirada en Akeno, quien se limitó a asentir con la cabeza mientras Sona dirigía sus siguientes palabras en dirección de Ravel, la cual estaba parada en frente de su escritorio.
— En tu caso, el territorio que se te fue asignado es tener bajo tu cuidado las afueras de la ciudad de Kuoh. Deberás vigilar que todo esté en orden y cumplir con los contratos, pero la tarea más importante es la eliminación de demonios callejeros. Gracias a que tu territorio está apartado de la ciudad lejos del clan Sitri y Gremory, los callejeros suelen preferir tu zona, como escondite para que sean más difíciles de rastrear. Por esta misma razón, tu tarea es la ubicación y eliminación de estos callejeros.
Sacando de su escritorio un documento con varios nombres y direcciones, la Sitri le entregó dicha hoja a Ravel, quien la miró con sorpresa.
— Ese documento son lugares en los que se han realizado avistamientos de demonios callejeros. Tu tarea será investigarlos y anexarlos al reporte que me entregarás a final de este mes. No vayas a olvidar que este reporte es necesario para entender la naturaleza que está teniendo tu territorio, espero que entiendas su importancia.
Ravel Asintió con su cabeza, mientras apartaba su rostro del documento en su mano.
— Un último dato, es que al ser nueva en esto, se de antemano que solo tienes a una pieza en tu séquito, es por esta misma razón que si surge algún problema con el que no puedas lidiar, intenta pedirnos ayuda en lo que necesites.
— Si, Sona Sitri Sama.
Respondió la joven Rubia, entendiendo de mejor manera lo que tendría que hacer.
— Eso sería todo, pueden retirarse.
Dijo Sona, dando fin a la reunión entre el trio de clanes de demonios. El grupo Gremory se retiró de la sala del consejo estudiantil con destino al club de lo oculto. Ravel y Leone hicieron exactamente lo mismo, mientras hablaban entre ellas.
— Oye Leone ¿Sabes algo de ese callejero?
— Si te refieres a Issei, dijo que tenía que hacer algo importante y por ende se iría temprano.
Leone respondió, generando algo de molestia en Ravel, pues estaba pensando que el castaño podría ayudarle con ciertas responsabilidades como lo eran repartir los panfletos, pero al saber que se marchó sin avisar, consiguió que tuviera un ligero dolor de cabeza.
— Cuando lo vea me las va a pagar.
Unos minutos antes, con Issei
— Es momento de irme. Estoy feliz de que estés mejor Issei San. Cuídate mucho.
Dijo la tierna y dulce Asia, mientras le dedicaba una bella sonrisa a Issei para después, marcharse en dirección del consejo estudiantil, donde tendrían una reunión con Sona y el nuevo clan de demonios que estaría a cargo de proteger la ciudad de Kuoh. Issei al ver que su amiga se marchaba, se relajó un poco y caminó en dirección de la cabaña que era el hogar de su maestro, para continuar con su entrenamiento. Sin que pasara mucho tiempo cuando Issei salió de la academia con rumbo a su destino, ya la peli negra conocida como Akame se encontraba esperándolo con el fin de acompañarlo.
— Ya te estabas tardando Issei, es hora de irnos.
— Si, no quiero hacer esperar a nuestro maestro.
Ambos sin perder su tiempo, emprendieron su rumbo con dirección a la cabaña siendo a su vez vistos por varios estudiantes de la academia, quienes no pudieron evitar empezar a esparcir nuevos rumores por toda la academia. Ambos apresurándose no queriendo hacer esperar a Kanbe por lo impaciente que era, llegaron por fin a la cabaña donde vieron a su maestro meditando encima de una roca.
— Llegan temprano. Creí que vendrían más tarde, pero bueno, es mejor que comencemos.
Dijo Kanbe mientras se levantaba y observaba a sus dos aprendices.
— Primero que nada, Akame ¿Qué averiguaste?
Preguntó, a lo que la peli negra lo miró con su rostro neutro antes de hablar.
— Por el momento, Ravel perteneciente al clan Phoenix, será la encargada de cuidar las afueras de la ciudad. A parte de eso, Rias Gremory se encuentra en el inframundo y no estará en la ciudad por un buen tiempo.
Dijo Akame, dándole a entender a su maestro la información que obtuvo ese día. Issei por su parte, algo confundido por sus palabras se le quedó mirando a su amiga un tanto curioso.
— Espera, ¿Cómo es que sabes todo eso?
La peli negra miró al castaño a los ojos respondiendo a su pregunta.
— Lo sé porque espié la reunión que tuvieron los clanes Gremory y Phoenix en el salón del consejo estudiantil.
— Espera, ¿Qué?
Un tanto sorprendido por eso, preguntó lo primero que se le vino a la cabeza.
— Si te preguntas por qué lo hice, se debe a que necesitamos toda la información de los clanes de demonios para así tener una ventaja sobre ellos; es por esa misma razón que me inscribí hace poco en la academia Kuoh.
Con la explicación de Akame, Issei ahora entendía de mejor manera por qué la vio ese día en clases. Al principio no sabía la razón, pero teniendo en cuenta que ahora pasaría un poco más de tiempo con ella, no le molestaba nada que estuviera cerca.
— Bien si ya terminaron de hablar, es hora de empezar.
Dijo Kanbe mientras tomaba entre sus manos dos Boken lanzándolos en dirección de sus aprendices.
— ¿Qué es lo que haremos hoy?
Preguntó Issei, haciendo que Kanbe diera una sonrisa maliciosa como el día anterior, produciendo al mismo tiempo que el castaño sintiera un leve sudor frío bajando por su espalda.
— Harás exactamente lo mismo que el día de ayer, pero con la diferencia de que no te vas a enfrentar a mí.
Cuando Issei Escuchó esas palabras, sintió un pequeño alivio al saber que no pelearía en contra de su maestro.
— Entrenarás con Akame.
En ese momento, ambos candidatos a cazadores se miraron entre ellos, algo contentos por la noticia.
— Si mi oponente serás tú, no tengo objeción alguna.
— Lo mismo digo.
Ambos colocándose en posición de ataque, se miraron con sus sonrisas a la espera de comenzar con la pelea, pero mucho antes de que tan si quiera pudieran arremeter el uno contra el otro, Kanbe decidió hablar.
— Akame, en este entrenamiento no quiero que seas blanda con Issei. Si quieres que sea más fuerte, entonces pasa al estado asesina.
— ¿Asesina?
Se preguntó así mismo Issei, mientras refutaba lo que su maestro le ordenó a su mejor amiga. No estaba seguro de lo que hablaba su maestro quedando bastante confundido por sus declaraciones, pero cuando enfocó su mirada en su mejor amiga, notó algo raro que no le gustó en lo más mínimo. Frente a él, la bella sonrisa de su amiga se había desvanecido por completo, y en cambio, la mirada oscura y sin sentimientos que poseía en su rostro, parecida a la de un asesino serial, lo observó por unos cuantos segundos, hasta que escuchó un pequeño susurro al mismo tiempo de temer por su vida.
— ¡Eliminar!
Casi sin precedente, Akame se arrojó en contra de Issei a una enorme velocidad digna de la pieza de caballero, golpeó en el estómago de Issei con tanta fuerza, que lo hizo caer al suelo jadeando del dolor tratando de recuperar el aliento.
— Mierda, eso me dolió mucho.
Issei levantó su mirada para observar a su amiga, quedándose literalmente estático por lo que veía. No estaba seguro de la razón, pero si lo pudiera describir mejor, la actitud que ahora tenía su mejor amiga, la volvía literalmente irreconocible llegando al punto de no saber si se trataba de Akame o de otra persona.
— No me digas que ya te cansaste. ¿Acaso no conocías esta faceta de Akame?
Dijo Kanbe llamando la atención de Issei.
— Ella tiene la capacidad de entrar en trance cada vez que menciona la palabra "Eliminar". Cuando esto sucede, entra en una especie de trance que nubla sus pensamientos excepto el de cumplir su objetivo, que en este caso es dejarte literalmente al borde de la muerte. Te recomiendo que tomes tu espada y logres sobrevivir, porque ella ahora no siente remordimiento alguno.
Declaró Kanbe mientras daba ligeras risas en señal de burla hacia el castaño, quien al entender de mejor manera la naturaleza de su amiga y mirar nuevamente en su dirección, vio como ella se acercaba lentamente hacia él, donde el profundo color rojo perteneciente al iris de sus ojos, amenazaban con arrancarle la cabeza. Entrando en pánico por unos leves segundos, Issei se levantó del suelo y tomando con fuerza el mango de su espada, estaba decidido a evitar morir, al menos hasta que su amiga entrara en razón. Akame aún en trance, volvió a arremeter en contra de Issei enviando un poderoso corte en diagonal, siendo bloqueado con rápidez por el castaño, en el que ambos comenzaron un combate por saber quién tenía más fuerza.
Golpe tras golpe, los incesantes ataques de Akame, quien poseía una mayor destreza que Issei debido a que era considerada una prodigio, le daban más ventaja cuando se trataba de peleas de desgaste.
Esto se repitió por varias horas en las que Issei estando agotado de combatir en contra de su amiga, logró estar en múltiples ocasiones al borde de la muerte, debido a que Akame intentaba una y otra vez arrancarle la cabeza con el Boken. Con el sol ocultándose en el horizonte, los últimos rayos de luz iluminaban la frente sudorosa del castaño, que a su vez dejaban ver numerosas heridas recubiertas de sangre, principalmente en sus brazos, cabeza y pecho, de donde una costilla se le había roto después de un golpe hace tan solo unos minutos antes.
Respirando abruptamente, el estado pálido del castaño por el exceso de sangre derramada le comenzaba a pasar factura. Pues si era honesto, nunca antes se había enfrentado a su amiga de esa forma, ya que él era consciente de lo fuerte que era Akame, pero tampoco comprendía como era posible que alguien tan amable como ella, logrará entrar en un estado como ese al no sentir ni una pizca de remordimiento por tratar de matarlo en más de una ocasión. Estando al borde del desmayo, el cansancio de Issei llegó a un punto, donde cometió el nefasto error de dejar su guardia expuesta, logrando que Akame aprovechara ese hecho y lo golpeo con el mango de su espada en la mejilla de Issei haciendo que escupiera sangre y cayera al suelo. Akame no perdió el tiempo y se colocó en frente suyo, levantó el Boken en el aire para terminar el trabajo.
— Es suficiente.
De un parpadeo, Kanbe tomó de la muñeca a Akame con fuerza, para después azotarla contra el suelo con la suficiente fuerza para que ella logrará entrar en razón y evitara matar a Issei. Masajeándose la cabeza por el repentino exabrupto de su maestro, Akame lo miró algo molesta por lo que había hecho, pero no pasó mucho tiempo cuando se percató de lo que le hizo a Issei. Con mucha preocupación, se acercó hasta el castaño prestando atención a sus heridas, mientras lo sostuvo entre sus brazos enojada consigo misma por hacerle caso a Kanbe.
— Te lo diré solo una vez. A partir de ahora, no volveré a seguir tus órdenes, espero que te haya quedado muy claro.
Dijo Akame mientras ayudaba a Issei a levantarse del suelo para después marcharse del lugar con él.
— Como quieras.
Dijo Kanbe, mientras caminaba en dirección de su cabaña pensando en lo preocupada que se ponía Akame cuando se trataba de Issei. Él sabía perfectamente que el castaño era todo lo que le quedaba y era en sí, la persona más importante en el mundo para ella, pero tampoco podía permitir que ese cariño fuera un obstáculo para el entrenamiento de Issei.
Fin Capítulo 27
