THE DARK DEMON HUNTER
Capítulo 31 "Lección aprendida"
Al día siguiente.
Fuertes rayos provenientes de las cortinas de la habitación se filtraban, haciendo que Issei comenzara a recobrar nuevamente la conciencia. Teniendo su rostro literalmente en el techo de la habitación, sintió que estaba recostado sobre algo muy suave y cálido; recordando el día anterior, estuvo a punto de soltar un gemido de dolor, pero cuando estuvo a punto de quejarse, el shock de percatarse de que las heridas provocadas en aquella pelea contra los callejeros no le estaban pasando factura como debería ser llegando al punto de que un profundo alivio era lo que recorría todo su cuerpo, y aparte de eso, algo raro pasaba y era que podía sentir como una mano tersa y apacible acariciaba su frente y mejilla con delicadeza. Abriendo lentamente sus ojos sintiéndose a su vez adormecido y algo desorientado, en su campo de visión logró captar el rostro de una hermosa chica de cabellera dorada; sus facciones pulidas y perfectas como los de una princesa; dos grandes y redondos ojos de color azul que parecían un bello océano cristalino; y una sensación de calidez que para Issei, tener esa vista tan gratificante, era como decir que tenía frente a él a una diosa más hermosa que afrodita en persona.
— Ise-Kun.
Ahora era su voz; Una voz que denotaba delicadeza y pureza en todo el sentido de la palabra; Si no fuera porque se encontraba fuera de sí, diría que su voz y apariencia se asemejaban a la pequeña Ravel.
— Oye despierta.
En ese momento la rubia chasqueo sus dedos un par de veces haciendo entrar en razón a Issei quien al parpadear un par de veces, se percató que la hermosa figura de la supuesta diosa, se trataba de la pequeña Ravel. Sorprendido por eso, Issei se levantó sentándose encima de la cama confundido de ver a la rubia, pues no recordaba casi nada de lo que había pasado el día anterior a excepción de la pelea que tuvo con los callejeros.
— ¡Oye! ¿Ya te encuentras mejor?
Preguntó Ravel llamando la atención de Issei, quien al verla, notó el rostro de preocupación que ella tenía en su rostro.
— Si, me encuentro mucho mejor.
— Me alegra oír eso.
Antes de que tan si quiera Issei pudiera preguntar que había sucedido, el rostro lleno de preocupación de la joven chica, cambió al segundo siguiente por una sonrisa llena de enojo, donde de un momento para el otro, Ravel golpeo la cabeza del castaño con toda la fuerza que pudo imprimir, junto con un potente grito que sacudió la mente de Issei.
— Idiota imprudente.
Sujetándose la cabeza con fuerza, Issei literalmente no pudo reprimir una lagrima de dolor, mientras observaba algo molesto a Ravel.
— ¿Qué te sucede? ¿Por qué me golpeas?
— ¿Vuelves casi muerto anoche y te atreves a preguntarme eso? Si no hubiera utilizado una de las lágrimas de mi familia estarías muerto.
— No es para tanto, así que ya cálmate.
Issei le reclamó a Ravel, siendo que la chica hizo exactamente lo mismo en forma de regaño, dando por hecho que de no haber tenido ese tesoro de la familia Phoenix, Issei hubiera muerto sin lugar a dudas, cosa que el castaño no quería admitir.
— No me voy a calmar. No te atrevas a mentirme está vez, ahora dime ¿Qué estuviste haciendo?
Dijo Ravel casi en un grito mientras sujetaba por el cuello de la playera de Issei, dándole a entender que está vez no bromeaba. El castaño solo parpadeo un par de veces mientras que suspiraba en señal de cansancio.
— Está bien, tú ganas, pero primero suéltame.
Ravel hizo lo pedido por Issei y se quedó de brazos cruzados esperando su respuesta. Por otro lado, el castaño observó su panorama con detenimiento percatándose que esta vez ya no podría seguirle ocultando más cosas a Ravel, y sin más opciones, se propuso a contar una pequeña parte de la verdad.
— Lo que sucede es que el día de ayer me encontraba entrenando cerca de un lugar abandonado y por error ingresé a la guarida de algunos demonios callejeros y terminó por complicarse.
Dijo mientras que una pequeña gota de sudor bajaba por su sien, pues en realidad Issei no estaba mintiendo, al menos no del todo. Ravel sorprendida por su revelación, no sabía si regañar al castaño por su descuido, que por poco le costó la vida o felicitarlo en parte por haber sobrevivido a varios demonios callejeros, lo cual no era nada fácil si estabas solo. Tragándose su orgullo y conteniendo las ganas de matar a Issei, la rubia se abstuvo de reclamarle por esta vez, solo por el hecho de que se había salvado de poner un pie en la tumba.
— Eres un completo idiota y me has estado dando problemas desde que nos conocimos. Pero quitando todo eso, nos has ayudado bien cumpliendo contratos y entregando los panfletos que te he ordenado; Por esa misma razón, creo que mereces una felicitación más que un regaño; Solo no vuelvas a ponerte en peligro como ayer o de lo contrario, no volveré a ayudarte.
Dijo Ravel dejando esa situación muy en claro, a lo que el castaño con algo de pesadez, asintió con su cabeza en señal de confirmación. Caminando lentamente hasta su escritorio algo molesta, la joven chica comenzó a hacer el papeleo correspondiente a su territorio, ya que tenían poco tiempo antes de que las clases en la academia Kuoh dieran inicio. Sin prestarle la más mínima atención al ex caballero Gremory, Issei después de haberse enfrentado a los demonios callejeros, siendo que ese día era viernes por la mañana, pensó que lo mejor era darse un buen baño para quitarse el sudor, la suciedad de su cuerpo y cambiarse su ropa por una más limpia y libre de sangre seca. Con los acontecimientos ocurridos el día anterior, supuso que su maestro estaría decepcionado y enojado con él por no matar a los callejeros, siendo que no se había tomado ni un día libre desde que toda esa travesía comenzó, así que creyó que estaría bien darse el día, al menos por esa ocasión.
Habiendo pasado unas cuantas horas desde que las clases en la academia habían finalizado, Issei caminaba sin rumbo por la ciudad de Kuoh, donde en su mente se plasmaba aquella batalla que tuvo contra los callejeros, prestando la debida atención al momento de enfrentarse al demonio tigre, el cual al igual que él, poseía no solo una espada, sino que tenía en su interior la pieza de caballero. Dándole vueltas a ese asunto sobre el callejero, no estaba seguro del todo, pero si el demonio tigre no estuviera acompañado por otros dos demonios con alineación de peón, tal vez su combate sería en dados casos más fácil, debido a que la velocidad del demonio tigre era muy superior a la suya en muchos aspectos. Si quería vencerlo, tendría que no solo conseguir dominar el estilo del viento que tanto le ha costado aprender, sino que tenía que crear algo que se asemejara y lograra darle más comodidad a la hora de luchar, pues en verdad el estilo del viento era una técnica poderosa no lo iba a negar, pero disponía de poco tiempo para aprenderla, así que se veía en la obligación de crear una variante o al menos un estilo propio que se acomode más a él.
Estando distraído y perdido en su propio mundo, caminó sin rumbo fijo durante unos 10 minutos más, hasta que estuvo muy cerca de un local de venta de anime, manga y figuras de acción de todo tipo, donde un hombre gordo y viejo, llamó su atención casi al instante.
— Oye chico, veo que estás perdido, apuesto que te gustaría ver lo que tengo en mi tienda.
Dijo el hombre entusiasta mientras jugaba con un bastón como cierto payaso de feria. Issei por su parte lo miró algo confundido, pues la verdad no sabía bien de lo que estaba hablando ese sujeto.
— Lo siento, estoy algo ocupado.
El castaño respondió, solo para seguir su camino hasta que el hombre tomándolo del hombro, impidió que este se moviera.
— Vamos muchacho, el día de hoy estás de suerte. Solo porque el día de hoy se estrena un episodio especial de una serie popular, estoy dando descuentos en mi local. Solo un tonto desaprovecharía tal oportunidad, así que dime, ¿Eres un afortunado o un tonto?
Volvió a ofrecer el hombre con mucho entusiasmo queriendo evitar que Issei se fuera, a lo que el castaño dando un suspiro, habló queriendo acabar con esa situación.
— ¿Si lo hago me dejarás en paz?
— ¡Claro! sígueme, el episodio ya debe de haber empezado.
Dijo el hombre casi llevándose a rastras al castaño al interior del local y lo dejó junto a otros jóvenes de su misma edad, quienes al parecer estaban ahí por la misma razón que él. Pasando unos 5 minutos, un enorme televisor se encendió, mostrando en pantalla lo que parecía ser un tipo de serie de televisión que trataba sobre piratas, o al menos esa fue la impresión que tuvo, pues todos a su alrededor comenzaron a ovacionar el espectáculo que estaban a punto de ver. Issei no dijo nada y prefirió observar para entender la emoción de los demás y al pasar unos cuantos minutos, algo le había llamado la atención de uno de los personajes que poseía cabello color verde y tres espadas. Observando la forma en la que peleaba, junto a la técnica y confianza al ejecutar cierto número de movimientos en una fracción tan minúscula de tiempo, le hizo tener un ligero interés más profundo en ese personaje en específico, pero fue mejor, cuando de un momento a otro dicho personaje, se mantuvo inmóvil en su sitio entrecruzando sus brazos y sosteniendo ambas espadas hacia arriba cargando toda su energía, la cual era de un morado oscuro muy intenso y que al levantar su cabeza observando a su oponente, se arrojó contra él generando un poderoso doble corte en horizontal, provocando un gran daño y explosión de energía.
Al día siguiente.
Cuando Issei salió del antiguo edificio, dirigiéndose a donde su maestro para poder seguir con su entrenamiento, no se percató que al salir por la puerta, cierta chica peli rubia de ojos color ámbar conocida como Leone, lo tomó por el cuello haciéndole una llave, le dobló el brazo de forma antinatural hacia un lado, para que al momento siguiente, azotar al castaño contra el suelo con tanta fuerza, que Issei no tuvo tiempo de reaccionar a su ataque, pues en verdad había sido tomado por sorpresa.
— Auch, mi espalda carajo ¡Oye! ¿Qué rayos te sucede?
Se quejó, no encontrando una razón o sentido lógico que le explicara por qué su compañera lo había atacado. Leone no dijo nada y se quedó de brazos cruzados con una expresión de seriedad pura.
— ¿Qué me sucede? pues verás, lo que pasa es que ya me enteré lo que has estado haciendo todo este tiempo y déjame decirte que si quieres matar a esos demonios, nunca lo vas a conseguir en el estado actual en el que te encuentras.
Habló Leone dejando claro ese hecho para Issei, quien se impresionó mucho por saber que Leone era consciente de lo que le sucedió la noche que enfrentó a los callejeros. Molesto a más no poder, no le gustó que fuera hecho menos ante la chica en frente suyo, no evitando responder de manera agresiva
— Si, está bien. Pero debes saber que lo que yo haga con mi vida no es de tu incumbencia.
— Tienes razón, no es de mi incumbencia, pero si soy honesta, ya me cansé de verte casi muerto todas las noches desde que nos volvimos a encontrar, así que tomé la decisión de ayudarte con ese problema.
— ¿Eh? ¿Ayudarme?
Issei estaba impresionado, pues en verdad no sabía bien a que se refería con ayudarlo.
— Si, te ayudaré a volverte más fuerte tonto. Por lo que he visto de ti, eres bastante bueno utilizando una espada y posees una velocidad bastante impresionante gracias a la pieza de caballero. Pero si hablamos de fuerza física, eres bastante patético, solo mírate, apenas utilicé un 5% de mi verdadera fuerza y logré derrotarte. En serio es muy decepcionante.
Dijo Leone con un toque de burla, mientras se reía por lo bajo, logrando que Issei a pesar de que la chica rubia se reía de él, no pudo estar más que de acuerdo con sus palabras. Odiaba admitirlo, pero a pesar de que tenía la técnica y habilidad para portar un arma, siendo que tenía la confianza de enfrentar a cualquier enemigo con una espada, eso no quitaba el hecho de que era un completo desastre en cuanto a fuerza y técnica cuerpo a cuerpo se trataba.
— Está bien, pero ¿Cómo piensas ayudarme?
Issei preguntó, queriendo esclarecer esa duda en su cabeza.
— Muy simple, el día de mañana por la tarde, ven a verme en este lugar y te explicaré que tengo planeado para ti. Por ahora descansa, pues debes seguir agotado luego de la paliza que recibiste no hace mucho.
En ese momento Leone dio media vuelta mientras ingresaba por la puerta que daba al interior del antiguo edificio, siendo observada por un Issei quien estaba perplejo por lo antes escuchado, ya que en verdad no sabía si un entrenamiento con esa chica le serviría de ayuda.
Salto de tiempo.
Cuando llegó a la cabaña, Issei notó que su maestro no se encontraba por los alrededores como ya era de costumbre, pues en verdad estaba claro que Kanbe no lo quería ver por el momento, y aparte de eso, aún era temprano para iniciar con su rutina de entrenamiento. Sin esperar a que apareciera su maestro o su mejor amiga, el castaño tomó un par de espadas de madera que su maestro por lo general utilizaba para sus entrenamientos, y abanicando de un lado para el otro, comenzaba a pensar si algo como lo que vio el día anterior era posible. Tratando de imitar el estilo de aquel personaje, sin dejar a un lado la propia técnica del viento, Issei estaba decidido a no solo perfeccionar la técnica infundada por su maestro, sino que lograría crear su estilo propio, el cual se acomodara mucho más a su manera de luchar. Abanicando de un lado para el otro ambos Boken alternando entre los movimientos Sweeping Blade y Steel Tempest, lentamente el castaño empezó comprender un dato importante que lo mantenía con dudas. Ese dato era que al realizar los primeros movimientos, empezaba a notar como poco a poco sus movimientos se hacían cada vez más lentos, y estos no generaban el impulso y la fuerza necesarias para tan si quiera hacerle un daño fatal a un demonio callejero.
— ¿Qué sucede? ¿Por qué es tan difícil?
Confundido por ese hecho, el castaño sin que hubiera pasado una hora desde que comenzó a entrenar, ya había empezado a sudar.
— Oye mocoso ¿Qué estás haciendo?
Escuchando la voz de Kanbe que llamó su atención de un momento a otro, Issei miró en la dirección en la que provino su voz, observando como su maestro se encontraba volviendo del río con una canasta llena de peces a su espalda.
— Que sorpresa, no te esperaba tan temprano. Creí que estarías en la escuela o al menos molestando a la chica Phoenix en vez de a mí.
Dijo Kanbe, mientras dejaba a un lado la canasta llena de su próxima cena y miró al castaño de arriba hacia abajo notando que ya se encontraba mejor de sus heridas.
— Solo quería entrenar un poco, espero no te moleste.
Dijo Issei algo incomodo, pues a su maestro se le notaba raro por su manera de dirigirse a él. Kanbe por su parte, al escuchar a Issei, lo observó con detenimiento, pues le llamó la atención que su alumno estuviera entrenando con dos Boken.
— Bien si eso es lo que quieres te daré un consejo.
Kanbe se acercó hasta donde se encontraba el castaño parándose frente a él con los brazos cruzados.
— Por lo que veo tratas de replicar el estilo que conlleva utilizar dos espadas a la vez, pero déjame decirte que lo que tratas de hacer ahora, es más complicado de lo que crees.
— ¿Eh? ¿Por qué lo dices?
Issei preguntó con confusión, pues la verdad no entendía a que se refería su maestro.
— Lo digo porque el estilo de dos espadas no es recomendable realizarlo con armas del mismo peso y tamaño. Esto se debe al desbalance que existe entre el ataque y la defensa. Estoy seguro de que en este momento, ya debiste haberte dado cuenta de la dificultad de realizar el estilo que te he enseñado con dos espadas del mismo peso y tamaño.
Issei asintió ante las palabras de su maestro, escuchando con detenimiento la explicación que le estaban dando.
— Es por esa misma razón que muchos maestros antes que yo, recomiendan que tu arma principal se trate de una Katana Nodachi que hace el papel de ofensiva, y en su segunda mano como arma secundaria y transmitiendo la defensa del portador, se recomienda una espada más pequeña tipo Wakizashi. Mientras que la Nodachi te daría la fuerza necesaria para acabar con un oponente molesto, la Wakizashi te daría la destreza de protegerte en contra de ataques fatales. Es por eso que se prioriza la agilidad y velocidad, en vez de la fuerza bruta.
Terminó de explicar Kanbe dejándole en claro a Issei que era literalmente imposible conseguir blandir dos espadas que se enfocaran solo en el ataque. No sabía que pensar, pero cuando vió como un simple personaje de televisión conseguía hacerlo, no le pareció complicado tratar de replicarlo, ya que a su parecer, sería una enorme ventaja en sus peleas si lograra hacerlo.
— Bien, ya que estás aquí, aprovechemos este tiempo para entrenar.
Dijo Kanbe, realizando unos breves estiramientos antes de comenzar. Issei por su parte, miró el Boken que descansaba en su mano izquierda notando su peso y largo, preguntándose si conseguiría hacer lo que se tenía planeado. Dando un suspiro, desechó el Boken a un costado, solo para quedar frente a frente de su maestro.
— ¿Qué haremos hoy?
Issei preguntó mientras balanceaba el Boken de un lado a otro.
— Vamos a tener una pelea tú y yo.
Dijo, antes de lanzar su espada en dirección del castaño, la cual cayó a un lado de Issei.
— Vas a utilizar mi espada en esta pelea.
Escuchando a su maestro, Issei estaba perplejo, pues no estaba seguro del todo, pero su tono y expresiones faciales eran de indiferencia, aunque contenía rastros de enojo y frustración. Haciendo caso omiso a ese hecho, el castaño sostuvo con fuerza la espada sacándola y levantándola a la altura de su pecho.
— Bien, ¿Y tú que usaras como arma?
Issei preguntó dudoso del arma que utilizaría, a lo que Kanbe tomando uno de los Boken que descansaban a un lado suyo, pudiéndose notar que la calidad del mismo estaba deteriorada, casi al punto de romperse.
— Está será mi arma.
Kanbe comenzó a balancear el Boken en su mano, calculando tanto su peso como el largo del mismo, hasta que se colocó en posición defensiva estando listo para el combate. Issei confundido por eso, le pareció raro que su maestro eligiera como arma un simple palo de madera, que a diferencia de él, la espada que descansaba en sus manos se notaba a leguas que era de un material muy fino y preciso, capaz de destrozar cualquier arma en su camino.
— Debes estar bromeando. Ese pedazo de basura jamás podría hacerle frente a esta espada.
— Mhm no te preocupes por eso. Dudo mucho que puedas lastimarme, así que presta atención porque no voy a ser blando contigo.
Diciendo con un tono de molestia, Kanbe tomó impulso hacia adelante con rapidez con el uso de Sweeping Blade, se abalanzó en contra de un Issei que a duras penas pudo ver sus movimientos, siendo que la única reacción que tuvo en ese momento fue colocar la espada al frente para tratar de defenderse de su ataque.
— ¡Patético!
Habló Kanbe en un tono bajo, notando a su vez la desesperación con la que trató de defenderse, aplicó una cantidad mínima de su fuerza, moviéndose a un costado girando sobre sus talones, generó un poderoso corte en diagonal de abajo hacia arriba chocando con la espada que sostenía Issei, siendo lanzada lejos de sus manos donde sin esperarlo, otro corte en diagonal en la dirección contraria se estrelló en el hombro del castaño provocando que el hueso de su clavícula se partiera al instante. No contento con eso, Kanbe se inclinó ligeramente hacía atrás mientras volvía a girar, lanzó una patada en dirección que le dio de lleno a Issei en el centro de su estómago sacando todo el aire de sus pulmones y enviándolo varios metros hacia atrás logrando que besara el suelo.
— Levántate, aún no hemos terminado.
— Coff... Coff... Bastardo.
Issei miró a Kanbe con ira y enojo, pues el daño que le había hecho era inmenso, tanto que a duras penas consiguió ponerse de pie.
— ¿Qué sucede? ¿Estás enojado? Bien, eso solo lo hará más divertido, ahora ven y atácame.
Molesto y exasperado, el castaño sin perder un segundo más de tiempo, levantó la espada a la altura de su rostro, y se arrojó en contra de Kanbe quien ya lo estaba esperando con su guardia abierta y sin la necesidad de utilizar alguna técnica o movimiento, se limitó a esquivar el corte de Issei con suprema facilidad generando que el castaño golpeara el suelo de nueva cuenta, provocando que la potencia del golpe, desapareciera todo rastro de césped y rocas que se cruzaron en el camino de la Katana.
— Increíble.
Fue la única palabra que pudo articular Kanbe mientras daba una ligera sonrisa, pero no tuvo tiempo para seguir, cuando Issei por el enojo, siguió enviando ataques desde diferentes direcciones los cuales eran desviados o esquivados por el Boken de madera.
— Si sigues así, tal vez puedas conseguir herirme, pero...
Kanbe hizo una pequeña pausa, antes de agacharse y golpear a Issei de nuevo en su abdomen mandándolo lejos a que se estrellara contra un árbol.
— Tanto potencial en un mocoso como tú, y no eres capaz de darte cuenta.
— No entiendo, ¿A qué te refieres con eso?
Issei preguntó enojado y confundido, a lo que Kanbe bajando su guardia por un momento, habló.
— Muy sencillo. En tu pelea contra los callejeros tenías miedo. A diferencia de que el miedo puede impulsar a una persona hacer cosas estúpidas como proteger o arriesgar sus vidas por otros, en tu caso fue el miedo que te impidió actuar y olvidaste todo lo que te enseñé. Así que dime, ¿Qué cambió ahora que te estás enfrentando a mí? Solo mira a tu alrededor
Aturdido, Issei dio un ligero vistazo por su entorno, preguntándose que quería decir su maestro con eso, percatándose al instante de la realidad. El bosque que en un principio era tan hermoso y lleno de la flora silvestre, ahora no era más de trozos de astillas y madera completamente destrozadas y la cabaña donde vivía su maestro, había sido dañada en gran parte, de donde se podían ver varios cortes y tejas rotas, por la fuerza en las arremetidas entre los dos espadachines.
— Ahora dime, ¿Por qué no atacaste de la forma en la que lo haces ahora? Si crees que esto es un juego, entonces no me dejas otra opción.
Sin que se lo esperara, Issei fue nuevamente atacado por su maestro, quien en solo fracciones de segundo, ya había lastimado brazos, costillas, mandíbula y dientes, siendo que la rápida espada de madera le había roto la mayoría de los huesos de su cuerpo, estrellándolo a su vez contra el duro suelo manchando su cuerpo con polvo y tierra. Herido y asustado, el castaño se puso de pie con dificultad, notando como Kanbe se acercaba lentamente hacia él.
— Tanto potencial y el ver como lo desperdicias, me saca de quicio. Es por eso que desde ahora, te presionaré una y otra vez para demostrarte, que puedes derrotar a cualquier demonio solo por tu cuenta.
De un parpadeo, Kanbve apareció al frente del castaño golpeando con el mango a Issei en la mejilla, arrojándolo de nuevo al suelo.
— Eres más fuerte de lo que piensas. Es por eso que en este entrenamiento, serás acorralado una y otra vez para demostrarte que posees la fuerza y la destreza necesaria para cazar a callejeros incluso más fuertes que esa noche.
— Es más fácil decirlo que hacerlo. Ni si quiera pude lastimar a su líder ¿Qué te hace pensar que podré derrotarlos?
Issei se quejó, ignorando el hecho de que su maestro enviaban más poder mágico al filo de su espada.
— ¿Acaso no recuerdas cuando utilizaste tu espada para cortar a ese demonio y rechazarlo? esa habilidad con la espada es la que tú posees, y es la que deberás usar y te enseñaré a hacerlo, pero dejas que tus dudas y miedo te dominen...
Kanbe hizo una pausa en sus palabras, pues transmitía una furia y sed de sangre incontenible provocando que un sudor frío bajará por la sien de Issei. Levantándose del suelo, el castaño se recompuso antes de estar frente a frente de nuevo con su maestro.
— Si quieres vivir con dignidad entre los demonios, tendrás que incrementar tus capacidades para vencer a demonios mucho más fuertes que los de esa noche. Así que prepárate...
— ¿Prepararme para qué?
Issei preguntó aterrado por su respuesta.
— Te dejaré al borde de la muerte.
Terminando de hablar, Kanbe desapareció de su lugar original siendo impulsado al frente a toda velocidad, donde la espada y el Boken colisionaron. Con el choque producido, un poderoso estruendo se generó, el cual hizo retroceder a Issei quien a duras penas podía mantenerse en equilibrio por la impresión que le provocó dicho ataque. Sin tiempo para pensar, tuvo que esquivar un corte que fue en dirección de su cuello que por poco le arranca la cabeza. No terminando ahí, Kanbe arremetió contra Issei golpeando con el mango de la espada de madera en su esternón, generando un leve crujido casi inaudible, para que después una patada se estrellara en todo el centro de su abdomen mandándolo a volar varios metros hacia atrás. Cuando el castaño se estrelló contra el suelo, no sabía si respirar o no, pues en verdad ser golpeado en el límite entre sus costillas y corazón, lo dejó literalmente fuera de combate, tanto que le dolía respirar.
— ¿Acaso he perdido mi tiempo contigo?
Kanbe golpeo la cabeza de Issei con su pie, prácticamente pisando su rostro como si fuera una cucaracha.
— Vamos... Levántate.
Issei apartó la pierna de su maestro y volvió a levantarse del suelo de nueva cuenta, no queriendo demostrar debilidad. Esquivando otro corte que iba en su dirección, el castaño se movió justo a tiempo, y antes de tan siquiera lograr atacar, vio como el boken de madera bajó como una guillotina, fracturando dos costillas en su costado derecho, el cual le hizo escupir sangre.
— Eres débil.
Tratando de contraatacar, el castaño atacó con estocadas torpes e imprecisas, pues ya la desesperación se hacía parte de él, siendo golpeado nuevamente en las pantorrillas y seguidamente en la mejilla.
— Eres descuidado.
Nuevamente, otro corte fue enviado en dirección de Issei, donde al chocar ambas espadas, la fuerza detrás de Kanbe hizo que Issei soltara su arma y comenzara a tambalear por lo débil que se sentía.
— Eres torpe.
Con un potente rodillazo, Issei besó el suelo en el que se encontraba parado, escupiendo grandes y constantes bocanadas de sangre a la par de que su vista empezaba a nublarse y su cuerpo poco a poco dejaba de responder. No contento con ese hecho, se arrastró tratando de tomar nuevamente su espada y luchar, donde al agarrar el mango de nueva cuenta, utilizó su Katana como apoyo para mantenerse de pie, aunque era fácilmente perceptible que a duras penas conseguía levantarse.
— Eres patético.
De la nada, Kanbe sin esperar a que Issei consiguiera recuperarse de sus heridas, se colocó frente a frente del castaño, golpeando en su muslo haciendo que no pudiera evitar estar de rodillas, y como si fuera poco, Kanbe volvió a asestar una patada en todo el centro de su rostro con la suficiente fuerza para no matarlo, donde el tabique de Issei hizo un fuerte crack, bañando su rostro con sangre al instante. Mirando a su discípulo tirado en el suelo, no pudo evitar sentir asco y enojo al ver a alguien tan débil.
— Tan solo verte me enferma. Debería matarte para que no ensucies el nombre de nuestra orden con tu asquerosa presencia.
Enojado por escuchar a su maestro, Issei ignoró sus heridas y poniéndose de pie, envió un tajo en dirección de Kanbe, el cual fue dirigido con la poca fuerza que aún le quedaba. Kanbe no hizo nada por tratar de bloquearlo y mucho menos por esquivarlo, quedándose quieto en su lugar recibiendo el corte de lleno, que fue hecho en diagonal cortando su pecho. Teniendo su vista en el suelo apenas consiente de sus acciones, el castaño levantó su mirada para observar a su maestro, viendo con horror e incredulidad como aquel corte no había hecho ningún rasguño en su piel y su ropa estaba totalmente intacta como si el ataque anterior, hubiera sido nada más que una ilusión.
— ¿Eso es todo? llevamos mucho tiempo peleando y no has sido capaz de darte cuenta. Observa.
Kanbe levantó su brazo a la altura de su rostro, mostrando aquel boken de madera en mal estado, el cual durante toda la pelea, no había sido dañado por la espada que Issei sostenía en manos, pero algo raro salía de este. Si no estuviera tan herido y agotado, Issei hubiera podido verlo desde un principio, pero alrededor de aquella espada de madera, se desprendía una suave y densa aura color azul traslucida, tan poderosa que impregnaba cada rincón del boken desde el mango hasta la punta.
— Mira, la espada que sostengo entre mis manos emana poder. En cambio tu espada carece de dicho poder.
Retrocediendo un par de pasos, Issei veía con estupefacción el arma que sostenía su maestro entre sus manos, pues el aura que presentía de ella, podía decirse que era 100 veces más afilada y poderosa que la suya. No comprendiendo ese hecho, su rostro se llenó de pavor al ver como su maestro caminaba hacia él, mirándolo como si fuera un insecto.
— El dolor, crea debilidad...
Con un poderoso corte cargado con magia elemental, Kanbe golpeo la Katana de Issei, la cual salió volando nuevamente dejando al castaño desprotegido recibiendo a su vez, dos golpes, uno en su brazo izquierdo y otro en su antebrazo derecho.
— El sufrimiento existe, porque la debilidad existe...
Nuevamente, Kanbe se colocó a espaldas de Issei y con una huelga en diagonal de arriba hacia abajo, cortó no solo la ropa que Issei tenía puesta, sino que salpicó sangre en todas las direcciones logrando que los ojos del castaño se tiñeran de blanco y su conciencia empezara a apagarse.
— Debes odiar la debilidad. Odiarla en los demás, pero sobre todo...
Kanbe volvió a aparecer justo al frente de Issei, asegurándose de que el castaño escuchara sus últimas palabras antes de que el aura que recubría el boken, cambiara a un azul oscuro más intenso.
— Odiarla en ti mismo.
Sin necesidad de atacar con el filo del Boken, Kanbe arremetió con el mango, el cual era suficiente para causar un daño fatal, donde en el mismo instante de que las costillas de Issei chocaron con la espada de madera, varios de sus huesos se rompieron al instante, su diafragma se detuvo evitando que pudiera inhalar o exhalar, sus ojos que en un principio eran blancos, ahora se habían teñido en un profundo rojo sangre, y la mayoría, por no decir todos los vasos sanguíneos de su pecho reventaron al instante. La fuerza tan devastadora del ataque, provocó que Issei cayera inerte en el suelo totalmente inconsciente, pues a pesar de que el castaño era un demonio, no logró soportar el daño inhumano que le había provocado su maestro, logrando que una gigante bocanada de sangre saliera de su boca, pero por un simple milagro o simple suerte de principiante, seguía con vida, con huesos rotos, pero con vida.
En otra parte, en una iglesia a las afueras de Kuoh.
Por un sendero oscuro lleno de velas, se podía ver como un sacerdote el cual portaba una gabardina azul oscura mientras sostenía un crucifijo en su mano, corría desesperadamente tratando de escapar de algo o de alguien. Poco a poco los pasillos, pasajes, pasadizos y corredores comenzaban a generar una atmosfera parecida a las películas de terror, donde al llegar a una esquina sin ninguna vía de escape, el sacerdote entró en pánico y abrazado pkr el miedo, quiso volver por donde había venido, solo para ver con horror dos ojos rojos, los cuales se postraban hacia él con una sonrisa macabra.
— Por favor Dios, protégeme.
El sacerdote suplicó por su vida, pues parecía ser que su señor lo había abandonado a su suerte.
— La fe es para los débiles.
De un parpadeo, aquellos ojos rojos como el carmín desaparecieron de su lugar original desplazándose como una sombra, donde la misma figura del hombre que intentó atacar a Issei hace una semana atrás, ahora había clavado sus brazales en forma de cuchillas en el cuello de aquel sacerdote, quien solo pudo generar un gemido mudo, antes de que su conciencia se apagara y cayera inerte al suelo rodeado de un charco de sangre. El asesino de ojos rojos, sin esperar un segundo más, caminó en dirección de la salida de la vieja iglesia, donde a su alrededor, se podían presenciar varios cuerpos mutilados, desmembrados, cortados y destrozados con intestinos y sangre salpicando por todos lados, era literalmente una masacre horrible como si se tratara de un asesino serial.
— Te estabas tardando. Sabes que no me gusta que me hagan esperar.
De entre las sombras, una suave voz femenina se escuchó, lo cual hizo que el sujeto frenara en seco y mirara en dirección de donde había provenido la voz, notando a una joven chica que era ocultada por la oscuridad de la iglesia, siendo lo único visible una pequeña bolsa con galletas.
— Déjate de tonterías y vámonos de una buena vez.
— Que amargado, ¿Eres así por qué él destruyó a todo tu clan?
Preguntó la chica con un tono de burla, logrando que el sujeto se llenara de furia al escuchar la sola mención de aquel que hizo su vida una miseria. El hombre de un rápido movimiento creó una sombra a un lado de la chica, donde desapareció y reapareció tratando de cortarle el cuello por su insolencia, pero sin que nadie lo esperara, una filosa, pero poderosa Katana que transmitía un aura densa y maligna se hizo presente la cual impregnaba toda la hoja desde el mango hasta la punta.
Con la arremetida anterior, junto con el choque entre ambas armas, finalmente se podía ver el rostro, junto con su apariencia, la cual se trataba de una chica de baja estatura, cabello negro como el carbón corto y ojos negros; viste un uniforme de marinero negro el cual llega hasta su ombligo junto a un cinturón y una recubierta en faldón rojo lateral, muy similar a cierta asesina de ojos carmesí; lleva guantes rojos alrededor de sus antebrazos y manos, falda negra, medias y zapatos negros.
— Eres demasiado impulsivo, pero recuerda que no eres el único. Yo también quiero saldar cuentas con mi hermana mayor, entonces si quieres que esto funcione, tendrás que calmarte.
Dijo la chica, antes de bajar su Katana y volver a meterse una galleta en su boca.
— Como sea, solo vámonos de aquí Kurome.
— Como digas, hermano Zed.
Ambos abandonaron la iglesia dejando un rastro de muerte a su paso, perdiéndose entre la densa oscuridad del bosque.
Fin Capítulo 31
