THE DARK DEMON HUNTER
Capítulo 32 "No soy un inútil"
Al día siguiente.
Abriendo lentamente los ojos, Issei poco a poco empezaba a recobrar la conciencia debido a que ya eran alrededor de las 9 de la mañana. Sintiendo frío, dolor y alguno que otro moretón, el castaño se cubrió los ojos por la luz tan brillante que generaban los rayos del sol, para que de un momento a otro y al intentar dar el primer movimiento, un pequeño gemido de agonía lo invadió, tanto que el dolor que sentía se extendió por algunas partes de su pecho donde se encontraban sus costillas y pulmones. Retorciéndose de manera abrupta, tocó la parte derecha de su pecho en un intento desesperado de aliviar el dolor, donde juraba que tenía una costilla rota. Grande fue su sorpresa cuando al tocarse en aquel sitio, no sintió nada, ni si quiera el más ligero sentimiento de que su pulmón haya sido perforado o al menos que sus huesos fueran simples astillas, no, lo único que sintió, fue nada, como si todo estuviera en su lugar.
Extrañado por eso, se levantó del suelo dando un pequeño vistazo por todo el lugar, percatándose al instante que se encontraba cerca de la cabaña de su maestro, desconociendo cuanto tiempo había pasado desde que cayó inconsciente después de la paliza que Kanbe le dio el día anterior, pero de lo que si estaba seguro, es que pasó literalmente toda la noche desmayado en el centro de la zona de entrenamiento.
— Me preguntaba cuanto tiempo más seguirías inconsciente.
En ese momento, una voz femenina llamó su atención, donde Issei sin perder su tiempo enfocó su atención de la que había provenido la voz, solo para encontrarse con Akame, quien estaba sentada en un tronco y a un lado de ella, lo que parecía ser un enorme pez del río aledaño, era cocinado junto a las brasas generando un aroma rico y delicioso.
— Espera, ¿Desde cuando estás ahí?
— Como dos horas. Kanbe me pidió que cuidara de ti mientras despertabas, así que decidí preparar el desayuno.
Respondió Akame de manera simple, mientras con sus manos arrancaba un pedazo de carne del pez y lo devoraba sin vacilación. Extrañado a más no poder, estuvo a punto de preguntar por su maestro, hasta que el olor dulce proveniente del pez acarició su nariz, provocando que el hambre se apoderara de él. Con el rugir de su estómago, Issei se acercó y se sentó a un lado de Akame y procedió a devorar de igual manera el pez sintiendo el delicioso sabor de un exquisito manjar como ese, siendo que había pasado mucho desde que probó la comida preparada por su mejor amiga.
— Esto está delicioso.
Elogiando el exquisito manjar que había preparado Akame, la peli negra a pesar de encontrarse inexpresiva como ya era de costumbre, no iba a negar que tan solo ver a Issei disfrutar de una comida preparada por ella misma, y a parte de que ambos se encontraban desayunando juntos como en épocas pasadas, no pudo evitar tener una ligera felicidad en su ser, provocando que una linda sonrisa se le escapara junto a un pequeño sonrojo. Estando así por unos minutos el sentimiento de compañía se desvaneció al segundo siguiente, cuando en su cabeza se visualizó el momento en el que Issei se enfrentó a aquellos demonios callejeros hace tan solo dos noches atrás. Recordando su mal estado al haber sido derrotado por esas criaturas, no pudo evitar sentirse preocupada por eso, a parte que había sido tratado como un saco de boxear, quiso preguntar algo curiosa sobre un asunto de suma importancia.
— ¿Qué vas a hacer ahora Issei?
El castaño escuchó la pregunta de su mejor amiga y se detuvo en seguir comiendo su comida.
— ¿De qué hablas?
— Quiero saber si eres consiente de la situación en la que te encuentras.
Dijo Akame con suma seriedad, haciendo que Issei frunciera un poco el ceño, pero no pudo decir ni una palabra porque la peli negra continuó hablando.
— Llevas más de una semana entrenando con nosotros y a pesar de que los avances que has tenido han sido buenos, eso no significa que estás preparado para afrontar la cruda realidad que precede a nuestro clan y a la orden. Eso me quedó muy claro esa noche en el muelle con los callejeros.
Escuchando lo que dijo su amiga, Issei no pudo evitar sentirse enojado y frustrado, pero por más que odiara admitirlo, Akame tenía razón. Desde hace varios días pudo ver sus avances y fortalezas al entrenar la espada con su maestro y Akame, siendo que su velocidad y fuerza le proporcionaron la habilidad de estar a la par de su mejor amiga, pero cuando estuvo frente a los callejeros, ciertamente esa habilidad y fortaleza no le sirvió para nada, gracias a que constantemente ver lo que le deparaba su verdadero destino siendo él de igual manera un callejero, comenzó a reprimir el poder de la pieza en su interior, impidiendo que lograra aprovechar las fortalezas de la pieza de caballero como lo era la velocidad, sentidos agudizados y la capacidad de ver en la oscuridad. Si pudiera decirlo de una forma más concisa, tenía miedo. Miedo de transformarse en un monstruo sin razonamiento o sentimientos de por medio, que solo está destinado a infundir terror y asesinar a humanos de igual manera.
— Entonces dime, ¿Por qué no eres capaz de demostrar esa fuerza? ¿Qué es lo que te detiene?
Dos preguntas más fueron lanzadas hacia un Issei que se sintió aún más frustrado que hace unos segundos atrás, generando que su cabello cubriera sus ojos y la rabia por escuchar a su amiga creciera más y más.
— Eso es porque... Yo soy...
Issei hizo una pausa y pensó con detenimiento lo que diría a continuación, a su vez que se preguntaba para sí mismo. "¿Debo decirle la verdad de mi verdadera naturaleza?", no estaba del todo seguro si debería hacerlo, pero según por recomendación de su maestro, lo mejor era no decirle la verdad, así que modificó la historia lo suficiente para que fuera creíble.
— Como ya sabes, fui reencarnado como demonio al servicio de la Gremory. Pero al ver como esos seres que antes eran demonios al servicio de un amo se convirtieron en animales, sentí miedo. Miedo de sucumbir a la sed de sangre como ellos.
Diciendo con un tono de molestia y resignación, Issei se quedó pensativo durante unos pocos segundos, mientras era observado por su amiga que se puso a analizar la situación no encontrando lógica en sus sentimientos. Según lo que le había explicado su maestro hace un mes, aquellos reencarnados que están al servicio de un demonio de clase alta por lo general no suelen convertirse en monstruos debido a que su rey nutre sus poderes de manera equilibrada para que así no tomen más magia de la pieza en su interior, la cual es responsable de mutar a los callejeros en bestias sedientas de sangre. Si no estaba mal, Issei actualmente es un caballero al servicio de la chica del clan Phoenix o al menos eso fue lo que su maestro le dijo. Entonces ¿Por qué Issei estaba preocupado por eso? Le resultaba extraño, pero la verdad no era un tema tan importante a su parecer, y en vez de seguir preguntando, se levantó del suelo y caminó hasta estar a una distancia prudente de Issei, tomó un boken entre sus manos lanzándolo hasta donde se encontraba el castaño quien tomó el arma por el mango.
— Bien, es hora de entrenar, Issei.
Dijo la peli negra, quien tomó otro boken a la espera de Issei. El castaño por su parte, no dijo nada y a pesar de estar algo adolorido por el día de ayer, se levantó y procedió a colocarse en posición de ataque. Mirándose por unos cuantos segundos, el ambiente se tranquilizó al instante, en el lugar se formó un silencio imperturbable donde lo único completamente audible era el pequeño eco que hacían sus corazones al bombear sangre a todo su cuerpo, y en el momento que una pequeña hoja proveniente de un árbol, la cual tocó el suelo, fue como el sonido de un gong, marcando el inicio de la pelea. Tanto Issei como Akame se arrojaron el uno contra el otro a gran velocidad chocando espada con espada en una lucha por ver quien de los dos poseía más fuerza.
— Así está mejor, pero todavía te falta.
Dijo Akame, para dejar de imprimir fuerza en el agarre de su espada, provocando que el castaño perdiera el equilibrio por unos leves instantes, siendo esto aprovechado por la peli negra quien giró sobre sus talones y envió un potente golpe con el mango de la espada al rostro de Issei, donde el castaño notando sus acciones, se agachó lo más rápido que pudo esquivando el ataque, para que a continuación lanzara un corte en diagonal de abajo hacia arriba con la esperanza de lastimar a Akame, quien con sus reflejos, bloqueo la arremetida de nueva cuenta. Separados por unos pequeños metros de distancia, comenzaron a caminar en círculos el uno contra el otro, buscando el mejor momento para atacar, que en este caso fue Issei quien aprovechó una pequeña abertura de su lado derecho, para moverse de un lado para el otro atacando en el extremo izquierdo de Akame, donde nuevamente el sonido de ambas espadas se apoderó del lugar, dando como resultado un combate que se extendió por algunos minutos en el que por cada arremetida que Issei realizaba, Akame bloqueaba con extrema facilidad golpeando en algunas partes del cuerpo de Issei, pero no propasándose en su fuerza, para así no lastimar a su amigo.
— Bien, con eso basta.
Dijo Akame en un pequeño susurro donde al mismo tiempo esquivó otro ataque proveniente de Issei, el cual podó todo el césped del suelo cuando la hoja fue enviada en contra de la peli negra con la esperanza de lastimarla. La arremetida de Issei generó que el cabello de su amiga se levantara por la pequeña cortina de viento, pero al contrario de su anterior golpe, Issei preparó el siguiente ataque al ver que el primero había fallado, con un corte en horizontal listo para ser lanzado, dio un paso al frente, suficiente para que Akame estuviera a su alcance, provocando choque de espada con espada.
— Muy bien, es momento de que aprendas la siguiente fase del entrenamiento. Ahora, veamos como aguantas esto.
Issei escuchó las palabras de su mejor amiga, para que al momento siguiente, el castaño notó la misma canalización de poder mágico proveniente de la espada de su maestro, pero ahora era Akame quien generaba dicha acumulación, impregnando todo el boken desde el mango hasta la punta con un aura que variaba de color entre un lila y un negro. Sorprendido por eso, Issei no pudo articular una sola oración, hasta que presenció como su espada era apartada hacia un lado, recibiendo a su vez un golpe en todo el centro de su estómago, el cual le sacó todo el aire de sus pulmones.
— Vamos, levántate.
Issei hizo lo pedido por su amiga y comenzó a ponerse de pie lentamente, no quitandole la vista a la espada de Akame, la cual seguía impregnada por esa aura densa y poderosa.
— ¿Cómo... ? Cof Cof.
Issei pregunto aun tratando de recuperando el aliento.
— ¿Cómo es que tu arma... ?
— ¿Eh? ¿Te refieres a esto?
Levantando su espada a la altura de su pecho, Akame mostró con más detenimiento la hoja que era bañada en dicha aura, solo para hacerla desaparecer al segundo siguiente.
— Esto representa la última fase del entrenamiento. Hace una semana Kanbe te explicó los pasos para dominar el elemento viento. Ahora presta atención a esto...
La pelinegra cerró los ojos, mientras que su cabello era sacudido por el aire que se filtraba por el bosque.
— El primer paso es canalizar la naturaleza del viento por todo tu cuerpo, haciendo uso de tu aura mágica.
Akame hizo una pausa mientras que lentamente canalizaba su aura mágica por todo su cuerpo, siendo esta lo suficientemente densa para que Issei lograra percibirla a simple vista.
— El segundo paso es darle forma, logrando que tu poder mágico fluya en la dirección que tú quieras.
A continuación, Akame comenzó a filtrar su aura mágica, siendo que esta viajó por todo el largo de su brazo, concentrando literalmente toda la magia en su mano.
— Y por último, envía toda el aura acumulada hacia tu espada, para que esta sea bañada en la magia de viento incrementando su filo, durabilidad y poder de ataque.
Mientras Akame explicaba con lujo de detalle el último paso a seguir, Issei no podía evitar estar con la boca abierta por tal espectáculo, pues no se imaginaba que algo como eso era posible, pero todo estaba más claro ahora que lo veía con sus propios ojos. Observando su mano, donde se encontraba el boken de madera, pensó en como realizar los tres pasos anteriores, pues en verdad había podido dominar el primero, aunque el segundo el cual era el más importante para llevar a cabo el tercero, le complicaba bastante las cosas. Incluso pensó que con ese poder, mataría a los demonios del muelle con relativa facilidad.
— ¿Ahora lo entiendes?
Issei dejó de enfocar su mirada en el boken y prestó atención a su mejor amiga.
— Como un miembro de la orden y perteneciente al clan Ozunu, no puedes hacerte llamar cazador si no estás dispuesto a sacrificarlo todo por obtener la victoria. Ahora, demuestra que tienes lo necesario para ser uno de nosotros.
Akame dijo esas últimas palabras, mientras tomaba el mango de su espada con fuerza y cargaba todo el poder en un solo punto preparándose a su vez para una arremetida. Akame se impulsó con fuerza, bañando su arma con toda la magia que pudo, envió un corte con todo lo que tenía al pecho de Issei, quien por reflejo se agachó rápidamente esquivando el corte. Con el poder acumulado, gracias al aura mágica desbordante de la peli negra junto al fallo en su ataque, provocó que el viento cortante talara alrededor de 10 arboles del bosque, volviéndolos solo meros troncos de lo que anteriormente eran y el césped del suelo fuera podado en su totalidad.
— No puede ser.
Issei no pudo formular otra oración debido a la estupefacción de lo que presenció, pues en verdad no quería imaginarse como hubiera terminado si ese ataque le daba de lleno.
— Bien, con eso es suficiente para que lo entiendas.
Dijo Akame dejando a un lado el boken, para después mirar a Issei directamente a los ojos.
— Ahora es tu turno. Durante este entrenamiento deberás tratar de ser capaz de reforzar tu arma con el uso de la magia elemental. Así que prepárate, porque pienso ir con todo. Akame golpeo rápidamente en un mismo punto la espada de Issei, la cual produjo un chirrido grave como si golpeara un tronco de madera.
— Vamos, utiliza tus ojos e intenta encontrar el espacio y contraataca.
Akame siguió atacando en pequeños intervalos, dejando espacio para que Issei lograra percibir el momento exacto para contraatacar.
— No te descuides. Percibe cada uno de mis movimientos y siente las vibraciones que recoge tu espada para analizar el momento de responder.
Tratando de hacer lo que su amiga decía, ciertamente lo que declaraba la pelinegra parecía ser fácil, pero realmente llevarlo a cabo era todo un desafío, ya que mantener atención a cada uno de sus movimientos, mientras trataba de bloquear o esquivar, le impedía concentrarse en el momento exacto para contraatacar logrando que en algunas ocasiones fuera lastimado con el boken potenciado por la magia elemental. Entre una lluvia de ataques que golpeaban la hoja de su espada, poco a poco las vibraciones generadas por los contantes choques comenzaban a entumecer sus brazos, y al mismo tiempo que estuvo a punto de ceder y soltar su espada, Issei encontró el espacio perfecto para su movimiento, donde con el uso de Sweeping Blade esquivó un corte de manera abrupta, para después realizar un contraataque que la asesina de ojos rojos a duras penas logró percibir, y ambas espadas colisionaron.
La arremetida atroz por aparte de Issei fue claro a los ojos de la peli negra que vio como el rostro de su amigo demostraba confianza, dando por hecho que su combate no sería nada fácil a partir de ahora.
El resto de la mañana durante varias horas seguidas desde que Issei había despertado, Akame entrenó junto a Issei practicando el contraatacar sin descuidar la parte de canalizar su aura para que con su poder, le diera más filo a su hoja. En varias ocasiones, Akame revistió el boken con su aura para golpear con fuerza, pero de manera lenta para dejar margen al castaño para que contraatacara o esquivara, siendo esto un factor muy importante, ya que poco a poco Issei empezaba a comprender de mejor manera el método de contraataque, aparte de eso, comenzaba a notar que sus golpes eran más devastadores que antes y aún se podía apreciar como claramente usaba apenas fuerza al abanicar. Akame presionó constantemente a su amigo durante el tiempo que aún les quedaba, y cuando llegaron a ser las 6 de la tarde, el anaranjado atardecer que impregnaba todo el ancho del cuerpo de Issei, mostraba su torso el cual estaba recubierto de suciedad y con varios raspones, sus brazos y piernas temblaban por el choque constante entre las espadas de madera y su frente era adornada por su sudor, que era tan abundante como un largo río cristalino cayendo por su sien.
— ¿Qué sucede? ¿Ya te cansaste?
Dijo Akame en satisfacción, pues a pesar de que había dicho esas palabras, no negaba que también estaba agotada, tanto que le faltaba el aliento y respiraba de manera agitada, pero quitando todo eso, en su rostro mostraba una sonrisa de complacencia, en cambio Issei respiraba de manera brusca, su pecho iba de arriba a abajo, su rostro demostraba un gran cansancio y aun así, su expresión daba a entender que igualmente estaba feliz.
— Estás bromeando, estoy gozando esta pelea como no lo puedes imaginar.
Issei rio en complacencia, pues una gota gorda bajo por su frente, y antes de que tan si quiera cayera del cansancio, el plus de energía que tenia como demonio cuando era de noche, comenzó a hacerse presente en él de forma rápida, llenándolo del poderío suficiente para resistir otras 4 horas de entrenamiento.
— Entiendo, yo también me divertí mucho, pero ya se está haciendo de noche y llevamos un largo tiempo entrenando.
Dijo Akame, dejando a un lado su espada de madera, Issei hizo exactamente lo mismo y dio un profundo suspiro en señal de cansancio.
— Cuídate Issei.
Dijo la pelinegra antes de desaparecer del lugar dejando al castaño solo. Issei por su parte, comenzó a caminar en dirección del antiguo edificio donde residía la chica del clan Phoenix, pues esperaba que después de su entrenamiento de dos días, ella estuviera dispuesta a curarlo de sus heridas. Saliendo del espeso bosque llegando a la acera de la carretera, el castaño no pudo evitar mirar en dirección del muelle, donde tuvo lugar su pelea en contra de los callejeros. Plasmado e inmóvil en su sitio, fuertes recuerdos llegaron a su mente, junto a las palabras de su maestro y hermanos señalándolo de ser un inútil.
—"No solo eres un tonto, también un perdedor, no puedo creer que alguien como tú sea nuestro hermano."
Primero fue Katsumi.
—"A partir de ahora no quiero que te me acerques ni a ninguno de nosotros. Nunca. Te odio."
Luego fue Asami.
—"Si quieres vivir con dignidad entre los demonios, tendrás que incrementar tus capacidades para vencer a demonios mucho más fuertes que los de esa noche."
Por ultimo y para rematar, la voz de su maestro inundó sus pensamientos, logrando que Issei apartara su mirada del sendero que conducía al muelle.
—"Eres débil"
Otra vez su voz, esa voz que profesaba decepción y enojo, fue lo último que escuchó, siendo la gota que derramó el vaso. Dando un potente grito, el enojo que sentía fue obvio, tanto que en su rostro se plasmó una mirada de molestia y frustración por ser considerado una carga en múltiples ocasiones, regresó hasta la zona de entrenamiento, ingresó por la puerta de la cabaña literalmente azotándola de golpe, echó un vistazo por el lugar, hasta que en su campo de visión vio la espada de su maestro la cual descansaba en un estante a un lado de la cama, la tomó sin ninguna vacilación colocándola en su cintura y mucho antes de tan si quiera salir en dirección del muelle donde residían los callejeros, el castaño se miró a un espejo por unos segundos antes de hablar.
— No fallaré, no esta vez.
En ese momento, Issei salió corriendo hacia su destino a toda velocidad, mientras que pequeñas gotas de lluvia, comenzaban a caer de las nubes negras que lentamente se apoderaban del oscuro cielo de la noche.
En otra parte, no muy lejos de la zona de entrenamiento.
Sentado a un lado de la fogata, el último maestro del viento se encontraba muy pensativo por lo que sucedería los siguientes días, pues sabía de antemano que una guerra estallaría dentro de poco. En ese momento, de entre el oscuro y denso bosque, la silueta de un hombre alto con 6 pares de alas negras hizo acto de presencia, mientras que se sentaba a un lado de quien era su amigo y colega de muchos años atrás.
— ¿Y bien? ¿Para qué me llamaste?
— Necesito que me hagas un favor Azazel.
El líder de los caídos prestó suma atención, pues Kanbe utilizaba un tono de voz que no le gustaba en lo más mínimo.
— Quiero hablar de un asunto que corresponde a Issei.
— Oh, ¿te refieres al mocoso que por poco muere esa noche contra los callejeros?
Kanbe asintió en señal de confirmación y mirando hacia un costado suyo, se podía ver una caja de gran tamaño, color negro con decoraciones en rojo y dorado siendo cerrada por un candado y cadenas.
— Quiero que me hagas el favor y la guardes por mí.
Azazel echó un vistazo hacia lo que miraba Kanbe, solo para quedar con los ojos bien abiertos por lo que estaba presenciando.
— No puede ser, ¿Acaso esa es... ?
— Si, es el último tesoro de la orden, forjada hace siglos en la Japón feudal.
Azazel no sabía que decir, pero si era cierto y eso era lo que él creía que era, entonces cualquiera que fuera su portador, tendría que ser alguien digno de poseerla.
— Quiero que se la entregues a Issei.
En ese momento el líder de los caídos quedó confundido y hasta pensó que su amigo le estaba jugando una mala broma, pero al notar la seriedad con la que dijo sus palabras, estaba incrédulo por no creerse que un arma como esa, debía ser entregada a un mocoso como lo era Issei.
— Si demuestra ser digno de ella, podrá utilizarla, pero hasta el momento quiero que tú la guardes hasta que esté listo, ¿Entendido?
No encontrando lógica en el asunto, Azazel asintió de mala gana ante sus palabras y tomó aquella caja entre sus brazos, solo para desaparecer en un círculo mágico. Estando solo, Kanbe se quedó mirando la fogata por un rato más, hasta que por mera coincidencia, otra presencia se hacía presente en el lugar, pero está vez se trataba de Akame.
— ¿Y bien? ¿Cómo estuvo?
— Mejoró mucho a comparación de ayer, pero no entiendo ¿Por qué le entregas ese tesoro a un sujeto como él? Sabes que no confío en ningún caído y mucho menos en su líder.
— No te preocupes por eso. Él es de confianza, te lo puedo garantizar.
Dijo Kanbe, dando fin a la conversación.
Con Issei.
De nuevo en el oscuro muelle, Issei se paró al frente del letrero bienvenidos, notando como los antecedentes de su anterior pelea en contra de los callejeros hace dos días atrás, no habían cambiado mucho y la sangre seca del demonio reptil, ya se había secado por completo. Adentrándose en el lugar, caminó con firmeza pasando por el local de comidas, juguetes y recuerdos, siendo que no ignoraba el hecho de que podía sentir las auras y presencias de los demonios, ya que desde que ingresó por la puerta de la siniestra feria, notó como miradas llenas de instinto asesino, clamaban por ver su sangre correr por el suelo. Sin que nadie lo detuviera o hiciera algo, llegó hasta un edificio que aún se encontraba en obras, se paró en medio del edificio donde no pudo evitar escuchar varios chasquidos, metálicos y sonoros, hasta que una gran viga de metal cayó al suelo estando muy cerca de Issei, quien al ver eso, no negó que sintió un ligero escalofrío, pero está vez, no estaba dispuesto a escapar y decidió que si salía de ese lugar, sería vivo o muerto. Escuchando otro ruido viscoso a la par de asqueroso, el castaño miró en todas las direcciones mientras sentía la impaciencia más y más, cuando el ruido se escuchaba poco a poco más cerca. De la nada, de una de las vigas del edificio, la figura del demonio reptil cayó al suelo produciendo un estruendo debido a su enorme tamaño, pero ahora a diferencia de la anterior noche, en tan solo dos días la piel del demonio reptil se había deteriorado tanto, que su carne putrefacta emitía un olor nauseabundo junto con su carne podrida como la de un zombi, era la clara representación de un monstruo que había perdido todo rastro de humanidad, y como si no fuera suficiente, a su espalda, izquierda y derecha, el resto de los demonios que había visto la noche anterior, fueron apareciendo.
El demonio hiena se había vuelto más alto y flaco, con ojos teñidos en rojo sangre y varias partes de su piel tenían dejes de inexistencia mostrando ligeramente sus huesos; el demonio nutria era el que más terror daba, debido a su apariencia más parecida a una criatura sacada del mismísimo infierno, teniendo en cuenta que no solo era acido el que salía de su boca, sino que ahora una bilis negra era muy visible escurriendo por sus extremidades; y por último, el demonio tigre, su único cambio resultó ser en su rostro, pues al igual que el demonio reptil, su pelo y piel comenzaba a caerse lentamente, adquiriendo una tonalidad más negra y oscura.
— Vaya vaya, miren quien volvió por más.
— Bastardo, tú y la perra de ojos rojos casi me matan.
— Tranquilo, después de devorarlo, iremos por la puta de su novia y la mataremos.
— Pero primero quiero un trozo de su carne, el solo olerla me enloquece.
Los cuatro demonios comenzaron a amenazar al castaño, escuchándose un eco profundo en el que las risas de las criaturas, formaban una atmosfera parecida a las películas de terror.
Issei parado en el centro de aquel edificio, sintió nauseas cuando tuvo tan cerca al demonio reptil en frente suyo, y aguantando las ganas de devolver su cena, el aire pútrido de su aliento ingresaba lentamente por su nariz. Tragándose el escalofrío que le hacía sentir aquel demonio frente a él, apretó sus dientes con fuerza y manteniendo su mano firme en el mango de su espada, el castaño demostró una calma imperturbable estando alerta de cualquier movimiento que fuera a realizar el demonio.
— Deja de hacerte el valiente maldita sabandija, puedo oler ese miedo que vuelve más dulce tu carne.
Dijo el demonio, mientras gruñía por lo bajo debido a la desesperación que tenía por engullir al castaño dentro de su boca y devorarlo pedazo a pedazo. Issei por su parte, se mantenía sereno, hizo crecer su aura mágica estando listo para el combate que se avecinaba, vio como tres de los 4 demonios sin incluir al demonio tigre comenzaron a reptar alrededor suyo con el simple propósito de buscar una apertura para atacar, y antes de que lo notara, ya estaba completamente rodeado por diferentes flancos, dando a entender a cualquiera que lo viera, que estaba en una completa desventaja.
Acechando como una manada de lobos hambrientos a la espera del momento indicado para atacar, Issei se paró en alto y tomando su postura heredada del clan Ozunu, invitó a los demonios que lo atacaran. Ofendidos por eso, el primero en atacar fue el demonio nutria que se movió a gran velocidad destrozando el suelo debajo suyo, se acercó lo más que pudo hasta donde estaba Issei y con el uso de sus afiladas garras, trató de asesinar al castaño de un solo corte en horizontal, pero por un acto de reflejo o por simple técnica, Issei logró evadir el ataque inclinándose hacia atrás, pudiendo ver como las garras cortaban el aire frente a su cara y al mismo tiempo el demonio hiena le conectó un fuerte golpe en su costado izquierdo, mandándolo a volar hacía una columna de madera que se terminó por agrietar.
Dando leves gemidos por el dolor al impactar contra la columna, no pudo evitar comparar aquel golpe con el que había recibido de su maestro hace tan solo un día atrás, se percató que los demonios, al menos el demonio nutria y el demonio hiena, no eran tan fuertes como decían ser, aunque no negaba que aquel ataque si le había dolido mucho, pero no era nada que su resistencia no pudiera controlar. Levantándose de una pila de escombros, el castaño se limpió el polvo de su ropa como si no fuera nada y volvió a colocarse en posición defensiva.
— No es la gran cosa. Si no dejamos que se mueva, no podrá hacernos nada.
— Hagámoslo sufrir hasta que nos pida clemencia.
Hablando entre dientes, ambos demonios creían que sus golpes y ataques eran suficientemente eficaces para realizar un daño certero, pero resultaba ser todo lo contrario. Sin que ellos lo supieran, Issei se encontraba tranquilo, recordando a su vez las enseñanzas y palabras de su maestro cuando empuñaba su espada, provocó que su calma se hiciera presente, y enviara toda su magia hasta sus brazos realizando inconscientemente el paso número dos de refuerzo con poder mágico. En ese instante y mucho antes de que tan si quiera lograra completar el paso número tres, el demonio reptil apareció arriba de él tratando de aplastarlo con su colosal masa muscular, donde el castaño evadió hacia un lado con el uso de Sweeping Blade, esquivó el ataque que amenazó con dejarlo pegado al suelo como una pegatina. Sin que eso fuera suficiente, el demonio tigre apareció a una velocidad impresionante tomándolo de la cabeza y lo envió a estrellarse contra otra columna de madera, pero esta vez con mucha más fuerza que antes.
Respirando agitadamente, Issei volvió a levantarse como si nada, pues su resistencia física se estaba demostrando en ese combate, generando que los demonios empezaran a frustrarse lentamente por no ver el temor en la cara del castaño.
— Parece que la comida es persistente.
— Cierto, es mejor subir el ritmo para que no pueda contraatacar.
Siendo atraído por varios bufidos y gruñidos por arriba, izquierda y derecha, el retumbar de los pesados pasos que daban los demonios provocó que Issei prestara en seguida su atención en su retaguardia, donde al ver como el demonio reptil se acercaba a toda velocidad y cegado por su sed de sangre, arremetió como un toro dejando impresas sus garras en el suelo de madera, mientras que su torso se inclinó hacia un costado, y antes de tan si quiera poder pensar, la cola del demonio más grande fue enviada con la fuerza suficiente para partir un autobús por la mitad, impactando en el sitio donde se encontraba Issei, pero esto solo era un señuelo para que los demás demonios al notar la dirección en la que esquivó el castaño, atacaron con sus uñas filosas chocando con el duro metal del que estaba forjada la hoja de Issei, creando chispas al contacto. Formándose una lucha por la supremacía, Issei cedía lentamente ante la arremetida de tres demonios en conjunto, pues en verdad ser él solo contra cuatro enemigos, era una lucha sin cuartel, pero había sido su propia negligencia y terquedad, lo que lo condujo a estar ahí.
— Vamos, déjanos devorarte. Hahahaha te va a encantar.
El demonio tigre se burló de Issei, proporcionando más fuerza a la hoja queriendo derribar al castaño, donde antes de poder lograrlo, el rápido movimiento de su presa que se movió hacia el costado izquierdo los desconcertó a los tres, donde no pudieron evitar perder el equilibrio generándose así una oportunidad que Issei supo aprovechar muy bien, siendo que al girar sobre su cuerpo, pisó con toda su fuerza el talón del demonio hiena partiendo su hueso al instante, y antes de que tan si quiera pudiera quejarse del dolor, Issei volvió a girar sobre sí mismo, envió un corte en diagonal con toda su fuerza cortando el pecho del demonio hiena, salpicando la sangre de la criatura en todas las direcciones.
Ahora sí, los quejidos de dolor de aquel demonio eran perfectamente audibles por todo el lugar, formándose un eco en los oídos de todos aquellos que presenciaron aquella habilidad del castaño, que si no estaban mal, se trataba de un guerrero formidable.
— Maldita sea. ¡Fallé!
Issei se maldijo a sí mismo, pues si lo pensaba bien, por un simple descuido o error de cálculo, había dejado escapar la oportunidad para eliminar a uno de los callejeros. Molesto por eso, incluso por su mente pasó la idea de que si su maestro lo hubiera visto, no dudaría en romperle las piernas por su estupidez.
Volviendo a la realidad, Issei soltó un suspiro de alivio, y cuando devolvió su atención a los demonios, notó como estos se encontraban furiosos por lo que le habían hecho a su compañero, y en cambio, rugieron en ira queriendo decapitar a su presa.
— No dejen que se recupere.
Con las palabras dichas por el demonio tigre, esta vez fue el demonio nutria quien se abalanzó en la dirección de Issei erizando las púas en su espalda, arrojó una cantidad considerable de filosas estacas con la esperanza de empalar al castaño, lo cual fue inútil, ya que Issei había visto venir esa acción por el demonio, gracias a haberlo enfrentado en una ocasión, aprovechó bien la velocidad que le proveía la pieza de caballo, evadiendo fácilmente el ataque enviado en su contra. A continuación, los ataques del demonio reptil y el demonio tigre no se hicieron esperar, comenzando una batalla sin cuartel, donde una y otra vez el castaño era embestido por la fuerza de ambos demonios, siendo que el tercero se unió poco después a la pelea, en el que Issei concentrando todos sus instintos al máximo, esquivó con algo de dificultad cada ataque que le era enviado, y por cada arremetida que recibió, eso le ayudaba a cargar poco a poco magia por todo su cuerpo con la ayuda del elemento viento, se preparó para hacer retroceder a los demonios, mientras que constantemente esquivaba cada ataque que le era lanzado, viendo en cámara lenta como los zarpazos de los demonios fallaban y teniendo su lado derecho desprotegido, expulsó todo el oxígeno de sus pulmones, gritó con fuerza "Steel tempest" y combinándolo con Sweeping Blade, creó una larga cortina de viento que sacudió a los 3 demonios, haciéndolos retroceder por la gran ventisca que se generó por el lugar, la cual levantó partículas de polvo y tierra en todas direcciones. Con las acciones provocadas por Issei, junto a la habilidad demostrada, los callejeros enfadados y aturdidos apretaron fuerte sus mandíbulas por ser literalmente rechazados por un diablo que a penas conseguía defenderse, pues no negaban que al ser rechazados por segunda ocasión, su frustración se hacía palpable cuando supieron que solo por pura o mera suerte, no habían sido asesinados por ese único ataque.
— Ya basta de juegos, es mejor tomarlo en serio.
— Será mejor que dejemos de jugar con la comida.
— Que comida tan problemática.
Los demonios aprovechando su entorno, se ocultaron entre la densa oscuridad del edificio en el que se encontraban, evitando a su vez generar el más mínimo ruido para impedir que Issei consiguiera seguirlos con sus sentidos de demonio.
El castaño miró en todas las direcciones que pudo, observando una y otra vez como las siluetas de aquellas criaturas lo acechaban, como un depredador a su presa, percatándose a su vez con la desagradable sorpresa que el demonio hiena había desaparecido de su sitio y ya no se encontraba agonizando en el suelo. Escuchando constantes y continuos ruidos y chirridos a causa del metal, era obvio que la zona de combate beneficiaba en gran medida a los callejeros, debido a su naturaleza inhumana dándoles la posibilidad de tender emboscadas sin que su víctima se diera cuenta de donde habían venido.
Mostrando su posición defensiva, estuvo a la espera de que los callejeros hicieran su movimiento, se preparó para bloquear los ataques que estuvieran a punto de venir, hasta que a sus espaldas pudo sentir como uno de los demonios, se movió de manera antinatural asestándole un zarpazo en su pierna antes de regresar a la oscuridad.
— Argh mierda.
Issei que intentó seguir sus movimientos, no pudo hacerlo cuando sus sentidos de demonio le advirtieron nuevamente del peligro que se avecinaba, logrando esquivar varias púas que se incrustaron en el suelo de madera del muelle, para que antes de que tan si quiera lo notara, el demonio reptil apareció a su costado, golpeando con el revés de su cola, lo mandó a volar en contra de un muro hecho de concreto. Sujetándose la cabeza por la contusión de haber sido golpeado con esa fuerza descomunal, el castaño miró al frente notando como tres de los cuatro demonios salían lentamente de las sombras, siendo que su aturdimiento fue mayor cuando no supo que decir al ver que faltaba el demonio tigre el cual poseía el rango de caballero.
— ¿Me buscabas pequeñín?
De la nada, la sombría voz del demonio tigre acarició sus oídos, haciéndole entrar en pánico por saber que se encontraba a sus espaldas. Con la adrenalina al máximo, lo único que se le ocurrió fue utilizar su espada en un intento desesperado para matar al demonio sin contar que este desapareció rápidamente y le propinó un fuerte corte en diagonal de arriba hacia abajo con tanta fuerza, que la hoja de la espada del demonio se tiñó en el rojo escarlata proveniente de la sangre de Issei. Escupiendo una bocanada de salida con algo de sangre, el castaño no pudo soportar el dolor del ataque, cayendo al suelo por el dolor que le generó el corte tan profundo que le ocasionó el callejero.
— Que patético, ¿Te haces llamar a ti mismo caballero? Es muy decepcionate.
Issei que escuchó como el demonio tigre se burlaba de él, se paró siendo inundado por el enojo, envió varios cortes carentes de técnica que el callejero pudo bloquear con facilidad. El demonio aburrido y confundido por el espectáculo tan lamentable que daba, bloqueo un último ataque por parte del castaño, logrando golpear con el mango de su espada en el rostro de Issei, y como si eso no fuera suficiente, envió otros dos cortes en diagonal hacia el pecho del castaño, provocando que cayera al suelo sin tener la posibilidad de moverse.
— Que imbécil.
El demonio tigre volvió a burlarse de Issei, mientras los demás callejeros se reían por lo bajo.
— Me siento mal de que está basura nos haya dado tantos problemas.
— Será a ti, por poco te mata hace dos días.
— Cállate, fue culpa de la perra de ojos rojos, pero cuando todo esto termine, la mataré.
Los demás demonios siguieron con las amenazas, y a su vez continuaban burlándose del lamentable espectáculo que daba Issei, pues en parte y a ojos de cualquiera, el castaño había perdido la pelea. Intentando levantarse con mucha dificultad, las heridas en su espalda y pecho, no solo había atravesado su carne y piel, sino que había hecho un daño considerable a los órganos internos de Issei, quien no pudo soportar la agonía en su cuerpo y se quedó en el suelo arrastrándose por el dolor. El demonio reptil que notó ese hecho, le generó un sentimiento de lujuria saber que su presa se estaba desangrando en el suelo y por simple capricho digno de un psicópata, se acercó hasta un moribundo Issei de forma lenta, hasta estar tan cerca de él que lo tomó por su cabeza queriendo dedicarle unas últimas palabras antes de que lo engullera en su boca la cual babeaba del hambre.
— Vamos pequeñín, deberías estar feliz, porque cuando terminemos aquí, podrás reunirte con la perra de ojos rojos... En mi estómago claro Jajajajaja.
Burlándose de la desgracia de Issei junto a sus demás compañeros callejeros, el castaño no podía evitar escuchar sus palabras, las cuales eran una amenaza directa no solo para él, sino para su mejor amiga. Molesto y exasperado, quería tener la fuerza para abanicar su espada una vez más, pero la herida que tenía era demasiado grave, tanto que lo dejó literalmente fuera de combate.
— Oh, por cierto, gracias al dolor que me has hecho pasar, tal vez vaya y les haga una pequeña visita a tus seres queridos.
"Otra vez, su voz ronca y grave llena de putrefacción era lo que escuchaba. Pero ahora su amenaza no iba en mi contra o a Akame. ¿Acaso se está refiriendo a...?"
En ese momento la mirada perdida de Issei se aclaró al momento siguiente cuando en su cabeza se visualizó la imagen de la pequeña alfil de la familia Gremory conocida como Asia, su bello cabello dorado junto a sus dos hermosos ojos color esmeralda fueran destruidos por esa criatura era infame y absurdo. Quién se creía este demonio; Cómo se atrevía a colocarle las manos encima a Asia; No lo iba a permitir; No lo dejaría; Primero muerto antes que la sonrisa de Asia se apagara.
— ¡Cállate!
Issei gritó mientras que una atmosfera turbulenta y aterradora se apoderaba de todo el lugar, siendo que un minuto de silencio se formó cuando los presentes estuvieron incapaces de creer que el castaño se haya movido, junto a la estupefacción de ver como la cabeza de su compañero demonio era arrancada de su torso cayendo al suelo derramando todo su interior. Los callejeros sin poder articular ni una sola palabra, sintieron el aura de Issei que comenzaba a crecer de golpe, junto a un profundo vapor que empezó a extenderse por toda la zona de combate.
— Ya estoy harto. No voy a permitir que me vuelvan a llamar inútil. Es por eso que...
De la gran nube de vapor, lentamente varias llamas color rojo comenzaban a formarse en el lugar, cubriendo gran parte de los alrededores que rodeaban a Issei.
— Pagaran con sus vidas.
Poco a poco, aquellas llamas formaron un torrente de fuego que se extendió hasta el cielo, creando una cúpula de calor tan intensa, que se volvía sofocante.
— Voy a matarlos.
Issei gritó queriendo ser escuchado por los callejeros, incrementando rápidamente su energía.
— ¿Qué aura es esta?
Dijo el demonio tigre aterrado por lo que presenciaba en frente suyo, pues no entendía que estaba sucediendo.
— Un aura similar a la de un callejero, pero es diferente.
Tratando de buscar una explicación por lo que estaba viendo, no supo que pensar cuando sintió la magia desbordante que transmitía Issei, muy similar a la de los callejeros.
— Es algo horroroso. Puedo sentir la ira, la sed de sangre, intrínsecamente maligno.
Notando como el fuego cubría su piel, las heridas, daños y moretones de su pelea, principalmente el corte de su espalda comenzó a regenerarse con velocidad, a su vez que las uñas de sus dedos crecían al igual que sus colmillos que se asemejaban a los de una bestia salvaje.
— Su cuerpo está sanando y cambiando. Pero, no entiendo. Ese maldito mocoso ¿Qué es?
Issei levantó lentamente su rostro siendo cubierto por una niebla densa y negra, donde un pequeño brillo rojo se escapaba de esta donde se supone que deberían estar sus ojos, a la vez que un gruñido se escuchó por el lugar.
Con Kanbe.
Siendo atraído por la gigante acumulación de energía, Kanbe a kilómetros pudo sentir la densa aura demoniaca que provenía del muelle.
— ¿Un demonio está creando esto?
Se preguntó a sí mismo queriendo dar una explicación.
No... Yo conozco esta aura... No puede ser.
Negó, estando estupefacto por lo que sentía.
Con Akame.
Al igual que su maestro, la peli negra pudo sentir la acumulación de energía no muy lejos de su ubicación.
— ¿Qué es esa energía? Es algo asqueroso... ¿Es un callejero? No, Es demasiado poderoso aún para esos seres... ¿De dónde viene?
Se preguntó confundida.
Con Kanbe.
En ese momento, Kanbe abrió los ojos, pues había reconocido el aura perteneciente a su discípulo.
— Issei...Esto es malo, si continúa así, sucumbirá a la sed de sangre... Tengo que detenerlo.
Con Issei.
Incrementando el aura de poder demoniaco, el gigante torrente de fuego comenzó a dispersarse lentamente, donde la apariencia del castaño comenzaba a cambiar de manera sorpresiva, su cabello se erizó tanto que se mantenía en puntas; su masa muscular aunque era de complexión delgada, se remarcaban bien sus músculos alrededor de su playera que estaba tan bañada de sangre, que no fue difícil presenciar su estado físico; alrededor de sus parpados se remarcaban rasgos similares a los de un animal; y por último fueron sus ojos, siendo que aquel iris que en un principio era de un profundo marrón oscuro, el cual denotaba su parte humana, había sido reemplazado por un iris tan rojo y brillante como la sangre misma, donde su pupila rasgada semejante a la de un felino se mostró ante los demonios, que antes de que tan si quiera lograran entender que sucedía, sintieron como el aura desbordante que lo cubría comenzó a reforzar su espada, la cual se tiñó en un profundo color rojo traslucido tan poderoso, que solo el demonio tigre logró mantenerse sereno ante la inmensa aura que logró percibir de ese chico, dando por hecho, que la pelea apenas había acabado de comenzar.
Fin Capítulo 32
