Síndrome de Zaun
Capítulo 2. Decisiones
No podía dormir. Tenía más de una hora intentándolo, pero no lograba conciliar el sueño. Mañana por fin estaría camino a Jonia, cualquiera pensaría que lo que tenía era nervios por el viaje, pero ella sabía muy bien que no era eso. Cansada de estar girando en la cama sin sentido alguno, tomo su celular que estaba bajo su almohada y reviso por millonésima vez el último mensaje que le había dejado Jinx.
"¡Suerte en tu viaje de mañana!"
Sonrió bobamente, ahora estaba segura que el amor a primera vista existía. Dejo el celular de nuevo bajo la almohada, se reincorporo para poder buscar entre sus cosas su cámara sólo para volverse a acostar y ponerse a ver las fotografías que había tomado durante el día. Notó que con los consejos de Jinx había mejorado mucho el encuadre y enfoque, y eso que le había dicho que la fotografía no era precisamente su área. La admiraba, se notaba que tenía muchísimo talento, no podía dejar de ver las fotografías que tomo del mural de los tres monos y la pintura de Seraphine. Se prometió a sí misma un día llegar a ser tan buena como ella, pero en su área, así le resultaría más interesante.
No tenía ni idea de la impresión que había causado en Jinx, pero imaginaba que no había sido tan increíble como para con ella.
Continuó viendo las fotos hasta que llego a unas que le había tomado a escondidas, hizo zoom para poder ver mejor a la chica en la pequeña pantalla y esa sonrisa tonta volvió a gobernar sus labios. Se sentía tan tonta por no querer irse de Piltover y Zaun, por sentir que su estancia había sido demasiado corta a pesar de que había visto todo lo que quería y todo por una sola persona.
Apago la cámara, cerró los ojos tras suspirar, de pronto el sueño la ataco y se quedó profundamente dormida.
XXX
- ¿Cómo que no vienes? – preguntó realmente sorprendida Akali, todos se encontraban terminando de revisar sus respectivos equipajes y al escuchar que Lux no los acompañaría alzaron la mirada posando sus ojos directamente en ella. –Creí que si habías logrado terminar. –
-Sí, Zaun, pero de Piltover me quedaron algunos lugares como la biblioteca central. Y de verdad quiero ir. – mintió porque temía que se burlaran si les decía que estaba retrasando su viaje sólo por una chica que acababa de conocer o peor aún, que trataran de detenerla –Lo lamento mucho chicos. –
-Pero… -
-Akali, no la presiones. Es su primer viaje sola, déjala que vaya a su ritmo. Podemos intentar reunirnos con ella cuando estemos en Jonia. – intervino Kayn, dándose cuenta de que Lux parecía muy incómoda con la insistencia de Akali. La joven se cruzó de brazos, pero asintió, aceptando al fin la decisión de la demaciana.
-Está bien, pero promete que me llamaras una vez que llegues a Jonia. – extendió un dedo meñique hacía Lux quien con una sonrisa unió su dedo con el de Akali para así sellar su promesa.
XXX
Lux tuvo que salir del hostal con su mochila viajera pues le informaron que no podía quedarse más días, ya tenían reservada esa habitación para otras personas y tenía que buscar otro lugar en el que quedarse, pero de momento esa no era su prioridad.
Estuvo tentada en llamar a Jinx para darle la noticia, pero se detuvo pensando en darle una sorpresa. No había pasado inadvertida la reacción negativa que tuvo al enterarse que se iría hoy, de echo había sido está el principal motivo por el que había decidido quedarse.
Se dirigió hacia la cafetería donde habían desayunado un día antes, Jinx le había dicho que iba todos los días y planeaba esperarla todo el día si era necesario con tal de verla nuevamente, sólo esperaba que no hubiera exagerado en esa aseveración porque ese era su único plan.
Para llegar, tenía que atravesar el mercado ambulante que también visito el día de ayer, por lo que le fue imposible no echar un vistazo a la mercancía expuesta otra vez. Se detuvo en un puesto que vendía joyería de plata porque un objeto en especial llamo su atención: era un anillo. No era un anillo con una piedra bonita, menos de esos que parecen argollas matrimoniales, era uno que cubría todo el dedo, dándole la forma de una especie de garra y tenía movilidad pues estaba dividido en diversas secciones. Pensó que sin duda iba con el estilo de Jinx e inmediatamente lo compro sin tratar de regatear.
Ya con su nueva compra en su poder continuó su camino sin distracciones, conforme más se acercaba al establecimiento, más nerviosa se sentía. Su mente creativa empezó a imaginar mil escenarios hasta que se detuvo a pensar en si aquello no era muy raro, no quería asustarla con una actitud propia de una acosadora y aunque este pensamiento le dio algo de ansiedad lo desecho inmediatamente, Jinx era una chica relajada, diferente al resto, era muy improbable que pensara esas cosas de ella y era precisamente por lo que le gustaba y había decidido volver a echar a perder los tiempos en su viaje.
Tomo aire y entro a aquella peculiar cafetería, lo primero que sus ojos divisaron fue la figura inconfundible de Jinx, sentada en la misma mesa que habían compartido el día de ayer, estaba inclinada hacia adelante, dándole la espalda. Era como si todos sus deseos y esperanzas se hubieran materializado en ese preciso momento. El aire que había tomado al entrar salió lentamente conforme se acercaba a la joven, sin detenerse a pensarlo y con mucho sigiló se colocó detrás de ella, para cubrir sus ojos usando sus manos de tal manera que no tuviera oportunidad de ver de quien se trataba.
- ¿Ah? ¿Quién es? - como era de esperarse Jinx se estremeció, luego se irguió intentando quitarse las manos, pero Lux se encargó de que esto no fuera posible, pegando la cabeza de la chica a su abdomen y aprovechando para ver sobre que estaba inclinada, dándose cuenta de que era un dibujo al carbón al que le faltaba mucho por acabar, pero aun así enseguida se reconoció. ¡La estaba dibujando a ella! Su corazón saltó, el sonrojo creció en sus mejillas y sólo un pensamiento cruzo por su cabeza: hizo lo correcto al quedarse un poco más, valía la pena. - ¿Vi? ¿Eres tú? – Lux ladeo el rostro, preguntándose a quien se refería. Decidió no prolongar más aquello, se inclinó por sobre su hombro y lentamente retiro sus manos para que pudiera ver.
La sonrisa que hizo Jinx en ese momento le arranco el aliento, era una sonrisa tan amplia, tan feliz que mostraba todos los dientes y sus ojos, esos ojos grandes, que parecían jamás parpadear, brillaron con intensidad.
- ¿Lux? ¿Eres tú? – la miraba de arriba abajo, como si creyera que se trataba de una alucinación, no se contuvo, se puso de pie y la abrazo lo mejor que pudo pues aquella brumosa mochila que la chica llevaba a cuestas no cooperaba. –Lo siento, pensé que eras mi hermana, hace estas cosas todo el tiempo. –
-Está bien. – la rubia agradeció no tener que preguntar a quien se refería, eso sí que sería propio de una maniaca acosadora –Creo que, dadas las circunstancias, soy la última persona en toda runaterra con la que esperarías toparte. –
-Tú y mi papá. – bromeo ácidamente, haciendo que Lux soltara una carcajada y enseguida se sintiera mal por reírse de semejante broma. Rompieron el abrazo.
-Eres una tonta. –
-Sí, la verdad es que sí. –
-Esto…- se quitó la mochila para dejarla a un costado de la mesa, luego se sentó y tomo el dibujo en el que trabajaba la peli azul -…es grandioso. No puedo creer que estuvieras dibujándome solo de memoria, sin ninguna referencia, de verdad que eres talentosa. –
-Nah. - tomo su dibujo con delicadeza, sin arrebatárselo y señalo el área del rostro –Jamás podría acercarme a retratar tu bonita cara, no de memoria. Pero por fortuna ya tengo a la modelo frente a frente y puedo intentarlo. – Jinx sonrió al ver lo ruborizada que estaba Lux –Pensé que hoy te ibas a Jonia ¿Qué paso? – tomo uno de los carboncillos y continúo trabajando en su obra.
-Bueno yo…- una risa nerviosa salió de lo más profundo de su estómago, había pensado en tantos escenarios para su reencuentro que no había pensado en que decir si Jinx le preguntaba acerca de esto. Carraspeo intentando aclarar su garganta, desvió la mirada y jugo con sus manos de manera nerviosa -…te juro que jamás he hecho esto en mi vida. - rio un poco más –Es sólo que decidí quedarme más, para, pues ya sabes...-
-Espera un segundo. - Jinx la interrumpió, había alzado sus brillantes ojos y la miro de una forma en la que parecía que podía leer sus pensamientos - ¿Te quedaste por mí? -
El rostro de Lux se tornó rojo en su totalidad, jamás en la vida alguien había sido tan directo con ella, definitivamente Jinx no era como ninguna otra persona que hubiera tenido oportunidad de conocer y aunque se sentía increíblemente apenada estaba sumamente feliz con su decisión.
-Si. - la respuesta de Lux fue baja, era obvio que le avergonzaba mucho admitirlo pero que tenía la suficiente valentía como para hacerlo en voz alta. –Como ya te dije, nunca había hecho esto por alguien más, pero es que nunca había conocido a alguien como tú. Perdona si es muy raro. –
–No lo es, tranquila. Me hace muy feliz. -
XXX
A decir verdad, se quedaron bastante tiempo en la cafetería aun cuando ya habían acabado sus desayunos tiempo atrás, Jinx parecía empecinada en acabar su trabajo antes de partir y Lux disfrutaba mucho de observarla, además de conversar ávidamente con ella. Aun cuando la artista le había dicho que no pasaba nada, que podían estar ahí el tiempo que necesitaran, la demaciana pidió algunas cosas para no sentirse mal.
- ¿Siempre dibujas así de rápido? - preguntó de pronto, viendo cómo, a su criterio, no le faltaba mucho para terminar.
-Depende mucho de los materiales y la inspiración que tenga. Trabajar con carboncillos me es muy sencillo y además tengo toda la inspiración que necesito. – le regalo otra de esas sonrisas amplias a Lux, que de nuevo se sonrojaba y apartaba la mirada.
- ¿Hoy no tienes que dar clases? – preguntó, llevaba toda la mañana recibiendo halagos descarados por parte de la otra y aunque le gustaba, necesitaba hablar de otra cosa o su cabeza explotaría.
-Nop, hasta mañana, es el día más pesado que tengo en la semana, doy clases desde temprano hasta entrada la tarde así que perdón si mañana no puedo verte mucho. -
-Está bien, tú no puedes detener tu vida por mí. Mientras tanto puedo dar una vuelta por Piltover. – recibió una mirada fugaz de Jinx y una sonrisa extraña que no logro descifrar, pero a la que sinceramente no le presto mucha atención pues enseguida recordó lo que había comprado recién - ¡Casi lo olvido! Tengo algo para ti. – se agacho para buscar en los bolsillos de su mochila y al enderezarse tenía consigo una bolsita pequeña de papel la cual coloco cerca de Jinx quien dejo el dibujo casi terminado a un lado, limpio sus manos que estaban llenas de carboncillo con un trapo que tenía precisamente para eso y luego tomo el paquetito. –No vayas a pensar que es raro que te regale cosas apenas te conozco, porfa. Es sólo que lo vi y pensé inmediatamente en ti. –
Jinx alzó una ceja, trato de contener una risa, pero no pudo. Lux sonrió, le gustaba mucho la risa de la zaunita, era descontrolada, extremadamente burlona y contagiosa.
-No lo hare, pero ¿Cómo se supone que sabrás lo que yo pienso? -
-Por tu expresión. -
- ¿Ah sí? ¿Y cómo es la expresión de alguien que piensa que es raro recibir cosas de alguien que acaba de conocer? -
-Simple, sería algo así. - y Lux, haciendo gala de todos los dotes actorales que tenía, hizo una mueca que oscilaba entre la extrañeza, el asco y el miedo, de forma tan exagerada que volvió a arrancarle una carcajada a Jinx. No podía dejar de sonreír.
Por fin, Jinx abrió el paquetito y al sacar el llamativo anillo quedo realmente sorprendida, sus ojos grandes se abrieron tanto como era posible mientras giraba la joya, observándola bien hasta que al final decidió ponérsela y voltear a ver a la rubia que esperaba, expectante, a que dijera algo.
-Me encanta. - abrió y cerró la mano frente a ellas, para lucirlo ante una Lux radiante, que no dejaba de pensar que había tenido razón, ese anillo le iba redundantemente como anillo al dedo.
XXX
Salieron de la cafetería cuando Jinx acabo el dibujo con el cual Lux quedo perpleja, según sus palabras era mucho mejor que una fotografía. Para entonces ya estaba oscuro.
-Vaya, se nos fue el día y ya no pudimos pasear. Cuando me obsesiono con una pintura no suelo parar hasta que acabo. – suspiro Jinx, agachando los hombros –Vamos, te llevo a tu hostal. -
-Mejor ayúdame a encontrar otro hospedaje de precio similar, como se suponía que hoy me iba tenía pactado que me quedaría hasta en la mañana y ellos ya habían reservado mi lugar. - Lux rasco su mejilla en señal de nerviosismo, había olvidado por completo que tenía que buscar donde quedarse los próximos días.
- ¿Por qué no te quedas en mi departamento? Escucha, en Piltover dudo que encontremos algo tan barato como el lugar en el que estabas y en Zaun podríamos, pero sinceramente me preocupa mucho que te quedes en uno de los lugares de aquí, conozco bien mi ciudad. –
-Es que no quiero incomodar…- murmuro la rubia, queriendo aceptar de inmediato, pero no quería sonar tan desesperada.
-No pasa nada, después de todo es mi culpa. Si no te gusta mi ratonera, entonces mañana buscamos un mejor lugar. No quiero llevarte por las calles oscuras de Zaun cargando esa mochila, llamaras la atención de gente con malas intenciones. –
La demaciana mordió el interior de su mejilla, pretendiendo que valoraba las opciones cuando desde el principio ya sabía lo que quería. –Está bien. -
XXX
El edificio donde estaba el apartamento de Jinx lucía viejo y desgastado, había grafitis por todos lados y Lux juraría que muchos de esos rayones eran autoría de la zaunita. El aspecto le hubiera preocupado de no ser porque la gran mayoría de Zaun lucía así.
No tenía elevador, subieron las escaleras hasta el segundo piso donde Jinx abrió la puerta del departamento tres, haciéndose a un lado para dejar que la rubia entrara primero. Dejo su porta dibujos en el suelo, alado de la entrada, luego se apresuró a encender la luz del recibidor y de la sala, mostrando un pequeño y modesto lugar, pero no por ello le faltaba personalidad, los muebles, aunque evidentemente eran de líneas diferentes combinaban muy bien entre sí pese a sus formas y colores distintos, mostrando la creatividad de la dueña.
A un lado de la sala había un amplio espacio con algunos caballetes, un restirador, pinturas y fotos pegadas con cinta a las paredes y montones de materiales artísticos.
- ¿Este es tu estudio? - pregunto Lux acercándose a ver los trabajos que había sin terminar.
-Sí, una parte. – señalo la primera habitación que había en el corto pasillo –Allá esta la otra y enfrente donde puedes ir a dejar tus cosas. Al fondo está el baño. –
-Gracias. – a la rubia le costó apartarse del arte de Jinx, sólo lo hizo porque quería deshacerse de su pesada mochila.
Aquella sin duda era la habitación de Jinx, cada centímetro del lugar gritaba su nombre. Las paredes tenían distintos grafitis de colores muy llamativos, posters de bandas y películas que le había dicho que le gustaban, incluso las sabanas de la cama tenían colores muy propios de ella. Pensó en su habitación en demacia, esa que tenía colores neutros que jamás había cambiado porque nunca había sentido la necesidad de hacerlo, pensó que le pediría alguna pintura a Jinx para empezar a decorarla en cuanto volviera a casa, quería comenzar una nueva vida.
Dejo su pesada mochila en el suelo, procurando de que no estorbara el paso y luego se dirigió a la única ventana de la habitación para ver la vista que tenía, sin embargo, lo que termino llamando su atención fue la carga de seguros que tenía aquella simple ventana, pensó que quizás aquel no era un barrio muy seguro si tenía que vivir así. Igual no era del todo sorprendente, Zaun era conocido por sus altos índices de delincuencia.
Entonces, mientras pensaba en ello en medio de la oscuridad de aquella habitación, sintió unos delgados pero firmes brazos rodear su cuerpo con gentileza. Lux giro un poco su rostro sólo para toparse con la barbilla de Jinx apoyada en su hombro. Le sonrió con nerviosismo, pero acariciando esos brazos ajenos, delineando con sus tímidos dedos los tatuajes que tenía en el brazo derecho, para darle a entender que esa cercanía no le molestaba, sólo sentía el corazón latirle directamente en la garganta, estaba deshaciéndose en nervios.
No hablaron, tampoco se movieron por largo rato. Era como si Jinx percibiera los nervios de Lux y quisiera calmarla, meciéndola de un lado a otro casi imperceptiblemente. Después de otro rato funciono, los fuertes latidos de la rubia cesaron y cuando al fin se sintió con la confianza suficiente se giro sin romper el abrazo, tomo el rostro de Jinx entre sus manos conectando sus ojos que brillaban tanto como siempre, una suave sonrisa se le escapo antes de unir sus labios en un esperado pero tierno beso.
Las manos de Jinx se posaron una entre los omoplatos y la otra en la espalda baja para atraerla hacía su cuerpo a lo que Lux no se resistió, coloco sus brazos sobre los hombros de la delgada chica y unió sus manos más allá de la cabeza de ella, parecía un poco un gato estirándose al sol.
El beso había comenzado como una exploración tímida, pero conforme más pasaba el tiempo la intensidad de este fue aumentando, Jinx saco su lengua y lamió los labios de Lux pidiendo permiso para entrar, esta los separo con timidez dejándola entrar, dándose cuenta de que tenía un arete atravesando su lengua, sin duda Jinx era sumamente salvaje. Pronto se podía escuchar los jadeos de las dos perderse en las gargantas ajenas. Se separaron sólo porque necesitaban un poco de aire.
Sonrieron al mismo tiempo, ambas tenían un suave sonrojo en sus mejillas y entonces unieron sus frentes, se miraron así un rato, no necesitaban hablar porque con sus ojos llenos de deseo ya se decían todo.
Volvieron a besarse, esta vez con una pasión desbordante que las hizo vibrar a ambas. Lux sintió como Jinx la guiaba, sin abrir los ojos ya sabía a donde iban, no trato de detenerla, entonces de pronto la inclinaron hacía atrás, pero en ese momento confiaba tanto en la zaunita que no tuvo miedo de caer, en gran parte porque la movía con suma delicadeza, como si estuviera echa de un material súper delicado y en cualquier momento fuera a romperse. Pronto estuvo recostada en la cama, Jinx rompió el beso para poder trepar sobre ella, colocándose a horcajadas, pero sin sentarse, poniendo todo su peso en sus rodillas.
Jinx la observo, esos ojos purpura que poco parpadeaban la miraban atentos, como si tratara de descubrir que pensaba. Una de sus manos se movió apartándole unos cuantos cabellos de la frente, luego con esa misma mano acaricio su mejilla e hizo una sonrisa que a Lux le derritió, era ladina y muy seductora. Se inclino para ir al cuello de la demasiada donde deposito un suave beso, la rubia no pudo evitar estremecerse y soltar un jadeo muy quedo, entonces Jinx decidió ir más despacio, depositando no uno, ni dos, sino tres distintos besos pero de manera muy pausada, queriendo que la blanca piel de Lux se acostumbrara a su toque, procuraba su comodidad, no era su intención sobre estimularla.
Por su parte, Lux no se había quedado quieta, había aprovechado el momento para colocar sus manos en el torso desnudo de Jinx, pues de nuevo llevaba puesto un top que apenas cubría sus pechos, acariciándolo distraídamente, tratando de memorizar esa figura que si bien no era voluptuosa era suficiente para hacerla suspirar. La artista decidió imitarla, deslizo sus manos bajo la blusa de Lux para mimar un poco el área. En eso también eran distintas, aunque ambas eran delgadas el torso de Jinx se notaba un poco trabajado, como si se dedicara a hacer un poco de ejercicio y por eso se le marcaba un poco la musculatura del área, mientras que a Lux no pero su abdomen era muy suave al tacto.
- ¿Puedo? – la pregunta de la peliazul, que levantaba el borde de su blusa, la hizo sonreír de pura felicidad de haber encontrado a alguien tan respetuoso como ella para tener su primera vez. Asintió con la cabeza y Jinx no espero ni un segundo para quitarle la prenda que termino en algún lugar de el piso de la habitación, sonrió al toparse con un bonito sostén de encaje celeste, de esos que tienen un moño justo en la mitad del pecho. Volvió a los besos, comenzando esta vez por su clavícula, descendiendo lentamente hasta llegar a la línea que la tela hacía un poco más arriba de la mitad de su seno. Usando el mentón, sus labios y la nariz logro que un coqueto pezón rosado se asomara, relamió sus labios - ¿Puedo? – volvió a preguntar.
-S-si- en cuanto accedió Lux sintió la lengua ajena sobre su rosado pezón ya no pudo evitar volver a estremecerse, más que la sensación era la erótica imagen de Jinx saboreándola con veneración. La zaunita no tardo nada en poner duro su pezón, la sonrisa que hizo al lograrlo hizo que hubiera cosquillas entre sus piernas.
Jinx abandono el pezón para cubrir con besos todo el suave abdomen de la demaciana, a quien le costaba permanecer quieta, también quería explorarla, pero al mismo tiempo disfrutaba mucho de las atenciones de la otra. Llego a la orilla de la cintura del pantalón, metió un dedo entre la tela y la piel y luego la miro coqueta, más no dijo nada, solo aguardo mirándola.
-Quítamelos. – pidió Lux, deseando que su voz no hubiera sonado tan necesitada.
-Lo que desee mi princesa. – Jinx no necesito más para obedecer, tuvo que hacerse a un lado para quitarle la prenda tras desabrocharla y quedo maravillada al ver que las pantaletas iba a juego con el sostén.
Lux trago saliva para luego aferrarse a las sabanas bajo su cuerpo pues Jinx había decidido continuar con sus deliciosos besos por toda la parte que cubrían sus pantaletas. Pronto el calor en su entrepierna se hizo notar, estaba segura de que ahora su ropa interior estaba mojada y se avergonzó un poco cuando los labios de Jinx pasearon por esa parte, en especial porque se dio cuenta que fue ahí donde más atención puso. Su dulce tormento duro poco, Jinx decidió repartir besos en la ingle, el todo el muslo interior y exterior hasta llegar a la rodilla la cual también beso, bajando por las pantorrillas, hasta llegar a la punta de los dedos de sus pies. Era como si quisiera cubrir con sus labios cada milímetro de piel, no era "hambre", era adoración y Lux se sintió en esos instantes como una diosa ante esos ojos violeta, como una princesa de verdad.
La sintió vio acomodarse de nuevo frente a su entrepierna tras repetir el mismo camino de besos con su otra pierna, metió los dedos en el borde de sus pantaletas sin dejar de mirarla, Lux sólo asintió de nuevo asintiendo con la cabeza y al final quedo desnuda frente a esa mirada devoradora. Jinx volvió a besar esa área, solo que esta vez sin tela de por medio y cuando llego hasta la zona donde se encontraban sus labios los separo, dándose cuenta de la humedad que había provocado en la rubia simplemente con los juegos previos y sonrió con un deje de orgullo para después, sin más preámbulo ir directo al cumulo de nervios el cual acaricio con su lengua, desde la base hasta la punta arrancándole el primer gemido escandaloso a la demaciana.
Jinx abrazo con cada brazo una de las piernas flexionadas de Lux para tener mejor agarre y acceso, su lengua había encontrado entretenimiento con el clítoris al cual no le había dado tregua desde su primer ataque, usando su piercing para que la estimulación fuera más potente. Se notaba mucho que estaba disfrutando muchísimo de los sonidos candentes y estremecimientos que lograba en ella. Sus manos le ayudaron a separar un poco más los labios y poder ver todos sus pliegues en su esplendor, Jinx dejo de molestar en su área más sensible y fue a recoger todos los jugos que había provocado, atreviéndose incluso a introducir la lengua en el interior, metiéndola y sacándola, solo para probarla en su totalidad. Lux no podía dejar de gemir, decía palabras incompletas, repetía el nombre de la Zaunita sólo para volver a gemir mientras sus caderas comenzaban a moverse implorando más.
Fue, cuando Jinx decidió comenzar a chupar su clítoris que termino desbordándose, alcanzando el mejor orgasmo de su vida. Se arqueo, gritando muy agudo. Mientras los estremecimientos atacaban su cuerpo aun medianamente alzado, recibió un par de lengüetazos más, solo para extender el orgasmo que de por sí ya estaba siendo delicioso. No se dio cuenta de los movimientos de Jinx, pero pronto la tuvo cara a cara en busca de otro beso que recibió gustosa, se probó por primera vez en su vida. La abrazo por el cuello atrayéndola hacía si, disfrutando de su sabor, pero sobretodo de los labios de esa Zaunita a los que sabía, tarde o temprano se volvería adicta.
XXX
Cuando despertó, Jinx no estaba a su lado, pero no se preocupó o intento buscarla, sabía que estaría trabajando. Se quedó recostada un rato más, intentando decidir si dormiría un rato más o se alistaba para ir a recorrer la ciudad mientras Jinx se desocupaba. Sonrió para sí misma, al recordar la increíble noche que habían pasado, pero en el fondo un poco preocupada, la zaunita le gustaba mucho y no quería que pensara que se acostaba con la primera persona que se cruzaba, pensó en hablar de eso cuando volvieran a verse.
Termino por levantarse, quería ir a la universidad de Piltover a revisar las carreras, si las cosas resultaban como planeaba no estaría mal tratar de ingresar en esa universidad para tratar de estar cerca de Jinx. Tomo una ducha rápida, cuidado de no ser una mala inquilina se encargó de limpiar lo que había usado, dejando incluso la cama tendida. Después de vestirse, peinarse y tomar su mochila fue a la puerta de entrada sólo para darse cuenta de que estaba cerrada.
Notas de la autora: ¡Estoy muy contenta con el recibimiento que está teniendo este fic! Lamento si les resulta lento, pero les aseguro que valdrá la pena. Las cosas ya están poniéndose interesantes.
He decidido que actualizaré este fic una vez a la semana, por favor, si les gusto déjenme su apoyo en forma de un lindo comentario (no importa el idioma, de todas formas, lo traduciré) y también un Kudos.
¡Nos leemos la otra semana!
