Importante y que he olvidado mencionar: En este fic he decidido que Jinx sea más alta que Lux por más de quince centímetros. También que es un AU del mundo moderno y por ende los personajes están adaptados a tal.

You Really Got Me

Capítulo 07: Manipulación

No estaba segura de cuanto había pasado dentro de la caja, pero podía llegar a darse una idea tanto por su estado como por las veces que había escuchado la puerta de departamento abrirse y cerrarse, estaba casi segura que eran más de dos días, de no ser porque sabía que era imposible sobrevivir tanto tiempo sin alimento o agua creería que llevaba semanas.

Hablando de comida, se moría de hambre y sed. Después de caer en cuenta que Jinx no la iba sacar de ahí sin importar cuanto se desgarrara la garganta gritando y suplicando, empezó a hacerlo, pero por algo para comer. Toda su vida había sido una chica privilegiada, jamás le había faltado el alimento en casa y cuando se le acababa el dinero en el viaje simplemente tenía que pedir más, bastaba una transferencia y el apuro se acababa… pero ahí, a la única persona que tenía para pedirle algo no la escuchaba, no le importaba e incluso podía escucharla dormir sobre la cama tranquilamente. Se sintió insignificante.

Además de eso tenía las piernas acalambradas y adormecidas y la espalda le dolía debido a la posición que obligatoriamente tenía que mantener. Las manos estaban lastimadas de tanto golpear la tapa en un vano intento de salir de allí. Pero nada de eso, ni si quiera la completa oscuridad, era tan horrible como el aroma de sus propios desechos escatológicos. Al no poder salir se había visto en la necesidad de hacerse encima, eso sumado al calor que hacía era lo más espantoso que había vivido en toda su vida, de no ser porque no tenía nada en el estómago hubiera vomitado.

Su captora no interactuaba de ninguna forma con ella, la podía escuchar por la casa actuando con aparente normalidad y de verdad había intentado de todas las formas posibles establecer comunicación con ella, pero jamás le respondía.

¡Era una estúpida! ¿Por qué no había podido seguirle el juego y ya? De todas formas, no iba a ser para siempre, los Cronward eran muy ricos, su familia la iba encontrar tarde o temprano, solo tenía que aguantar, pero su orgullo había podido más y había abierto la boca. Ahora probablemente moriría de inanición bajo la cama de Jinx envuelta en sus desechos, sinceramente en ese momento no podía imaginar una peor manera de morir.

XXX

-Me dijo cosas horribles. –Jinx se acurruco en las piernas de la otra, estaba recostada en el suelo con su cabeza sobre el regazo ajeno –Me llamo enferma y me dijo que me odiaba. – mordió su labio inferior - ¿Cómo puedes decirle esa clase de cosas a otra persona y pensar que no le lastimarás y en especial que no habrá consecuencias? – se giró de tal forma que su rostro quedo escondido en aquel blando regazo - ¿Sabes que es lo peor? - la otra no respondió pues no podía hacerlo, pero tampoco es como si la zaunita esperará una respuesta, aquel era su monologo de desahogo. Alzo su cara para mirarla, mostrando que un par de lágrimas estaban rodando por sus pálidas mejillas –Que la quiero más ahora que antes. – volvió a su posición, escondida en el regazo de la chica del departamento cinco donde se dedicó a sollozar dolida.

Los últimos días se había sentido profundamente deprimida, las drogas, como siempre, le ayudaban a acudir a su trabajo con normalidad sin que nadie le notará alguna clase de cambió, pero cuando llegaba a casa y entraba a su habitación no podía dejar de recordar aquellas palabras que le habían calado profundamente en el alma. Las voces en su cabeza tampoco ayudaban mucho.

Estas enferma. Loca.

Fuiste demasiado dura con ella ¿No viste su cara de terror?

Ahora si nos va odiar de verdad.

Deshazte de ella, no es la elegida.

¡Si lo es! ¡Necesita paciencia! ¡Trabajo! La amas, la amamos, la necesitamos… por favor.

Jamás te va amar.

Nadie te va amar.

Jinx se encogió sobre sí misma, llevándose las manos a su cabeza que empezaba a doler de tantos susurros en ella. Ni si quiera era capaz de escuchar sus propios pensamientos. Se reincorporo quedando sentada en el suelo con las piernas encogidas sobre su pecho, meciéndose de adelante hacía atrás ignorando por completo a la otra.

Quería silencio. Las únicas veces en que solía haber silencio era en compañía de Lux. La extrañaba, quería volver a dormir entre sus brazos, quería volver besarla, olerla, tocarla. La necesitaba.

XXX

Lux se despertó sobresaltada al sentir que volvían a mover la caja, lagrimas se formaron en las esquinas de sus ojos cansados. No sabía cómo sentirse o que esperar ¿Al fin la iba a sacar? ¿Para qué? ¿La iba a volver a golpear? ¿A maltratar? ¿La mataría de una buena vez? Comenzó a temblar porque no podía imaginar ni un escenario bueno.

- ¿Estas despierta, bonita? – la voz de Jinx sonó rara, como reseca y muy baja, estaba acostumbrada a escuchar tonos agudos y chirriantes de ella, pero era demasiado grave. Sin embargo, sin lugar a dudas era ella.

-Si. – respondió Lux en voz baja y temblorosa, el hecho de que la llamara por aquel apelativo le dio un poco de confianza. Vacilante, decidió alzar una de sus manos y que un par de dedos se asomara por uno de los agujeros de la tapa.

Jinx se sorprendió por la intención de contacto de la rubia, el solo ver sus dedos hizo que las voces en su cabeza se callaran después de días de no dejar de parlotear y una suave sonrisa apareció en su rostro marcado con ojeras. Acerco una de sus manos y con lentitud acaricio con sus dedos con los de la chica, no pudo evitar estremecerse, ella era tan suave.

- ¿Sabes por qué estás ahí, bonita? –

Lux se tomó unos segundos para pensar bien su respuesta, algo le decía que de esa conversación dependía lo que pasaría con ella de ahora en adelante.

- ¿Fue por las cosas horribles que te dije? – su respuesta fue titubeante porque realmente no pensaba que las cosas que le había dicho eran horribles, no después de todo lo que le había hecho hasta este momento.

-Así es. ¿Me odias? – la voz de Jinx sonaba un poco quebrada, rasposa ¿Había estado llorando?

-No. – mintió, aunque no del todo, pese a todo lo que más sentía por Jinx era miedo.

-Entonces ¿Por qué dijiste eso? ¿De verdad piensas que estoy enferma? –

-Yo…- Lux sentía la garganta seca, estaba muy cansada y pensar bien se le dificultaba, pero estaba tratando de averiguar qué era lo que Jinx quería escuchar. –Yo sólo estaba enojada porque estabas riéndote de mí. Yo de verdad no quería lastimarte. Fue muy estúpido de mi parte. Lo siento. –

Hubo un momento de silencio en el que el único contacto entre las dos era la caricia que se hacían con los dedos.

-Siento haberme reído de ti, bonita. Pero es que mentías descaradamente y lo sabes ¿Cierto? –

-Si. – admitió porque en eso Jinx tenía razón o al menos en parte, su cuerpo amaba las caricias obscenas de la zaunita por más que intentara negarlo.

-Está bien, todas las parejas tienen sus discusiones, lo importante es saber cómo arreglarlas. - Los dedos de Jinx se retiraron, esto hubiera alarmado a Lux pero estaba demasiado ocupada con el shock que le había causado que la otra pensará que eran realmente una pareja y no sólo eso, que creyera que esta era una forma aceptable de arreglar las diferencias. De igual manera no tuvo mucho tiempo de profundizar cuan enfermo era esa manera de pensar porque la tapa de la caja se abrió dejando entrar la luz del día que la dejo ciega por unos momentos, hasta que logro acostumbrarse tras días de absoluta oscuridad.

-Vaya desastre – dijo Jinx más animada, con ambos brazos puestos en jarra observando la escena ante ella.

-Lo siento. – musito Lux sumamente avergonzada, encogiéndose sobre sí misma con miedo de que volviera a cerrar la tapa y esta vez si la dejará morir. –Puedo limpiarlo, solo necesito…-

-Está bien, yo lo hare. – estiro uno de sus brazos inclinándose un poco hacia adelante para ofrecerle la mano a Lux para que saliera de allí, además de sonreírle ampliamente recordándole a los primeros días en que se habían conocido. –Vamos, debes tomar un baño, luego te haré algo rico de comer. – con aquel amable ofrecimiento la rubia tomo inmediatamente la mano que Jinx le ofrecía. Pararse le resultó más difícil de lo que pensó, sus piernas estaban un poco adormecidas, pero gracias a la fuerza y ayuda de la peliazul pronto pudo salir definitivamente del lugar de su encierro.

Con ayuda llego hasta el baño donde Jinx se encargó de templarle el agua de la regadera mientras ella se desvestía. Trato de no mirarse al espejo porque sabía que su aspecto no era el mejor, pero al final esa curiosidad suya que siempre la dominaba le hizo espiar un poco. El reflejo que observo le erizo la piel, el primer golpe en su cara no era nada comparado al reciente que lucía de un color morado intenso y tan hinchado que le deformaba levemente el contorno de su rostro. Tuvo que aguantarse las desmedidas ganas de echarse a llorar, el terror de volver a su encierro era mayor a lo que vio en el espejo.

-Listo, báñate, yo limpiare allá afuera. Cuando termines me llamas ¿entendido? –

Lux asintió y camino hacía la regadera dispuesta a obedecer, entonces sintió que Jinx la detenía del hombro así que se giró para mirarla con algo de temor y vio como con un dedo señalaba su propia mejilla, dándose toquecitos. No tuvo problemas para entender que es lo que quería, tampoco tenía fuerzas para ir en contra de los deseos de su captora así que simplemente se puso de puntillas para darle un escueto beso en la mejilla con sus labios secos notando la gran y sincera sonrisa en los labios de Jinx.

Que alguien me ayude.

-Tomate el tiempo que quieras, estaré un poco ocupada limpiando tu desastre. – una de sus manos le acaricio la mejilla más lastimada, arrancándole un escalofrió a la rubia que logro ensanchar aún más la sonrisa de la peliazul. Ya se lo había dicho, a sus ojos lucia tremendamente hermosa de esa manera.

Aunque Jinx mantuvo la puerta abierta del baño, esta vez no se quedó a observarla y tuvo un poco más de privacidad que decidió disfrutar dándose una larga ducha. Mientras lo hacía podía escuchar a la otra ir y venir, era lo suficientemente inteligente y había obtenido bastante experiencia como para no tratar nada estúpido al estar sin supervisión. Además ¿Qué iba hacer? ¿Tomar el shampoo y lanzárselo a la cabeza? ¿Apuñalarla con un cepillo de dientes? ¿Romper el espejo para intentar pelear a muerte con quien evidentemente era más fuerte que ella? Cada idea que llegaba a surcar su mente era inmediatamente desechada, quería salir de ahí, pero viva.

Mientras enjuagaba su cabello noto que el agua a sus pies se encharcaba mucho, el desagüe parecía estar tapado así que no sin antes asomarse por la puerta para asegurarse de que Jinx no estaba observándola se agacho para intentar resolver que es lo que pasaba. No es que estuviera haciendo nada malo, pero le temía lo suficiente como para pensar que cualquier cosa podía enfurecerla. Retiro la rejilla circular de metal del sumidero y al hacerlo vio una bola de pelo azul considerablemente grande obstruyendo el agua, con algo de asco la jalo y se dio cuenta de que también había unos cuantos cabellos rubios, sin embargo, lo que la dejo descolocada fue que había un montón de cabellos rosados.

En ese momento algo hizo clic en su cabeza, era imposible que Jinx hubiera preparado su departamento en cuestión de un par de días para mantenerla cautiva, las ventanas aseguradas, la llave falsa, la caja… ¡Hubo más! ¿Qué había pasado con las otras? Lux comenzó a temblar y cubrió su boca con una mano para ahogar un gemido. Por fin caía sobre ella el verdadero peligro en el que estaba.

Escucho pasos, se apresuró a deshacerse como pudo de esa bola de pelos para que se fuera bien por el desagüe, cerro la rejilla y pretendió continuar con su ducha tranquilamente, tratando de calmarse para estabilizarse, lo que menos quería es que Jinx la notara todavía más asustada.

Tengo que salir de aquí.

XXX

-Ya terminé. – anunció Lux desde la puerta del baño, tímidamente asomada hacía la habitación principal viendo como Jinx tallaba con experiencia el fondo de la caja, trato de no pensar en ello, de enfocarse en ella y su supervivencia.

Jinx se quitó unos guantes amarillos que usaba para no entrar en contacto con lo que limpiaba, se alzó y fue al equipaje de Lux para buscarle algo de ropa. La rubia no pudo evitar sentirse incomoda de que la peliazul esculcara entre sus cosas con tal confianza, en una situación común no le hubiera importado, pero se sentía muy invadida. No lo sabía, pero era precisamente lo que la zaunita quería lograr penetrar en cada aspecto de ella, que cada milímetro de su ser estuviera plagado de ella y nada más ella.

De nuevo fue Jinx quien la vistió, de nuevo esas manos recorrieron su cuerpo invasivamente tocándola inapropiadamente sin que Lux tuviera el valor de alejarse o tratar de impedir que continuara. Podía sentir las ganas contenidas de su captora por ir más allá, de reojo veía sus ojos cargados en lujuria, sentía que la violaría de nuevo en cualquier momento. Ella no podía hacer nada, aunque ya había tomado agua de la regadera aún se encontraba muy débil por el hambre.

Pero no fue así, tras recorrer con sus manos cada centímetro de su piel, acariciar un poco su entrepierna y apretar sus firmes pechos termino de vestirla para después alejarse.

–Espérame en la cocina, ya casi termino. –

Lux asintió mudamente, con una lentitud exagerada salió por primera vez de la habitación en días y aquel departamento compuesto por una cocina, comedor y sala pegadas además de dos habitaciones y un baño que bien podía ser del mismo tamaño que el cuarto de sus padres le pareció enorme. Cada paso fuera se sentía surreal, como si todavía estuviera en la caja y aquello fuera una especie de sueño.

Se detuvo en la parte de la sala que actuaba como pequeño estudio, cerca de donde había roto la ventana y observo que esta vez sobre el caballete había una pintura. Giro su rostro hacía la habitación, todavía podía escuchar como Jinx tallaba el acolchado de la caja y ella se dedicó a apreciar la pintura, era muy oscura, muchos rostros en ella con manchones rojos, todos gritaban a un rostro en el medio el cual identifico como el de Jinx. Entre los que gritaban se identificó a sí misma, en ese momento desvió la mirada porque su rostro estaba contorsionado en ira, reproche, odio.

¿Así la veía la zaunita?

No le dedicó mucho tiempo a pensar en la pintura o su significado, noto que en el suelo había un montón de pinceles y utensilios que evidentemente habían sido usados para la reciente obra. Entre ellos había una espátula que llamo su atención pues terminaba en una afilada punta. Lux trago saliva y volvió a voltear hacia la habitación, el sonido que indicaba que Jinx seguía limpiando seguía presente así que volvió su mirada al utensilio. Muchas cosas pasaron por su mente antes de que se decidiera a qué hacer, pero finalmente deslizo una de sus piernas y pateo con suavidad la espátula debajo del mueble más cercano asegurándose de que no fuera visto a simple vista.

-Ya está bonita, todo limpio. – Lux se estremeció al escuchar la voz de Jinx desde la puerta de la habitación, esta soltó una suave risa burlona - ¿Qué haces? –

-E-estaba viendo tu pintura. – balbuceo rápidamente la rubia, sin poder evitar preguntarse si había sido vista. - ¿E-esta soy yo? - señalo el rostro en el que se identificaba - ¿Así me vez? –

Jinx se acercó a ella, llevaba un balde de agua ya sucia a cuestas, los guantes y un cepillo. Miro la pintura por unos momentos, luego a la demaciana que la miraba con esos ojos celestes asustados.

-Es sólo una pintura. – murmuro, era evidente que no estaba dispuesta a abrirse a ella –Una muy mala, por cierto. ¿Quieres posar para mi más tarde? Voy a pintarte como me lo pediste. –

Lux asintió con un movimiento de cabeza, una sonrisa y su corazón latiendo a mil por hora.

XXX

Jinx preparo huevos estrellados, tocino bien dorado y pan con mantequilla, a pesar de ser un desayuno común tras días de no comer a Lux le supo a gloría. Olvido todos los modales aprendidos gracias a su clase social y se llenó la boca con comida.

-Hey, tranquila bonita, te aseguro que la comida no va ir a ningún lado. – bromeo la Zaunita que la observaba divertida, como si no fuera ella quien un principio la hubiera estado matando de hambre desde el principio.

La demaciana se sintió un poco apenada, no podía hablar para tratar de disculparse, pero su lenguaje corporal lo dijo por ella al encogerse de hombros y empezar a comer más decorosamente. La verdad es que a la zaunita no le importaban los hábitos a la hora de comer de su chica, pero disfrutaba mucho verla cohibida, incomoda.

-El otro día fui a ver a mi hermana y mi cuñada. – de pronto Jinx comenzó a charlar, era como si quisiera replicar un desayuno cualquiera en pareja –Les hable de lo nuestro. –

Lux alzó su mirada hasta Jinx, tenía una sonrisa que era toda dientes, brillaba de felicidad, pero eso, sumado a sus palabras, la hizo sentir mucho más incómoda de lo que ya estaba. Se removió en su asiento, sabía que la otra quería que continuará su conversación, pero le estaba costando pensar en algo que le gustará.

- ¿Ah sí? – Lux forzó una sonrisa - ¿Qué fue… qué les dijiste exactamente? – tomo el jugo de naranja, ocultando la mitad de su rostro tras el vaso.

-Pues que hicimos clic inmediatamente, que somos tal para cual. – la miro ladeando el rostro, esa sonrisa maniaca no desaparecía de su rostro - ¿No piensas lo mismo, bonita? –

-Claro. – se apresuró a decir Lux volviendo a sonreírle con nerviosismo a la otra – Desde el primer momento en que te vi, me gustaste un montón. – se le formo un nudo en la garganta, aquellas palabras no eran falsas y le dolía. Hizo todo lo que estaba en ella para no echarse a llorar. Muy contrario a la reacción de Jinx que soltó un "Owww" a forma de ternura y se inclinó para llenarle la cara de cortos y repetidos besos, haciendo que la tarea de no derramar una sola lagrima fuera titánica.

- ¡Justó pensé lo mismo! – exclamó emocionada, aunque claro, la primera vez que Jinx había visto a Lux había sido mucho antes que la primera vez que Lux la vió a ella. –Pero claro, sólo les conté que estamos saliendo, ellas no pueden saber que ya tenemos una relación porque creen que es muy pronto ya que acabo de romper con mi ex. – cuando la peliazul estaba contenta, solía hablar más rápido de lo normal, como en un estado maniaco –Pero les dije que, si funcionaba, te presentaría ante ellas. ¿Eso te gustaría? -

- ¿Tu ex? – Lux pensó en los cabellos rosados que vio en el baño.

-Mi hermana y su esposa son suuuuuuuper aburridas, literalmente viven en tierra bostezos, son sus únicas dos habitantes. – rio ante su tonta broma y Lux se forzó a sonreír, dándose cuenta de que de nuevo estaba ignorándola, había aprendido que cuando hacía eso es que no quería hablar y por su bien, era mejor no insistir. Siendo franca, no estaba segura de querer saber más. –Pero son buenas personas, si todo sale bien te las presentare. De verdad quiero que las conozcas. –

Lux no pudo evitar preguntarse a que se refería con que todo saliera bien.

XXX

Después de comer regresaron a la habitación. Una parte de Lux no quería regresar l cuarto, sentía que Jinx la volvería a encerrar en esa horrible caja, pero para fortuna de ella y sus nervios al entrar al cuarto no estaba a la vista.

-Sube. - señalo la cama y mientras obedecía Jinx salió.

Una vez arriba de la cama, Lux intento asomarse hacía la puerta, pero no podía ver más que la puerta de la habitación de enfrente y el pasillo. Mordió su labio inferior, tratando de convencerse que Jinx no encontraría la espátula o que, de hacerlo, no sospecharía que ella había intentado esconderla. Lo segundo no sonaba tan reconfortante, porque ese utensilio representaba su liberación.

Jinx volvió después de unos momentos con su portafolio de dibujo bajo el brazo y algunos lápices en la boca. En una de las esquinas del cuarto había una silla con unas cuantas prendas usadas encima, la artista las aventó al suelo para poder jalar la silla frente a la cama.

-Bien, es hora de dibujarte. – sonrió de manera tranquila, había dejado las cosas sobre la silla y se acercó a Lux mirándola pensativa, tratando de averiguar cómo es que quería pintarla. Le tomo algunos minutos, pero cuando decidió no dijo nada, simplemente movió a la rubia como si se tratara de un maniquí, haciendo que quedara hincada, con las piernas separadas y los brazos cayendo a los costados, se aseguró de retirarle el cabello del rostro antes de ir a sentarse a la silla –No vayas a moverte mucho. – le pidió mientras buscaba una hoja para empezar a bocetar.

Primero ambas se mantuvieron en silencio, en la habitación sólo se escuchaba el rasgar del grafito sobre la hoja mientras Jinx dibujaba. Lux se mantenía lo más quieta que podía, mirándola atentamente. Esta era la segunda vez que la veía dibujar y a pesar de todo lo que había vivido el mismo pensamiento de la primera vez llego a su mente: Jinx era muy atractiva. No era la típica belleza que uno podía encontrarse en todas las revistas de moda, tenía líneas muy angulares en su rostro, grandes ojos muy abiertos, pestañas pobladas, ojeras marcadas, una nariz de punta de bola, el labio superior mucho más grueso que el inferior y los dientes frontales superiores grandes, como los de un ratón. Todo en conjunto formaban una belleza exótica que podía apreciar más en su estado de concentración.

-Quitate la camisa. – escuchó decir a Jinx, sin quererlo se había sumido en sus pensamientos sobre el aspecto físico de ella.

Obedeció algo sonrojada, no llevaba sostén porque desde que la otra la vestía no le ofrecía ninguno así que quedo solo en sus pantaletas, con sus firmes y redondos pechos al aire que apuntaban a Jinx con unos bonitos y muy rosados pezones.

-El otro día me dibujaste de memoria. – comento Lux, dándose cuenta de que la mirada concentrada de Jinx comenzaba a chispear con algo muy diferente que la vez que la dibujo en la cafetería. Esto la puso un poco nerviosa pero no se movió.

-Cuando es sólo el rostro es más fácil. – respondió Jinx, tras cambiar de página, alternando su mirada entre el cuaderno y Lux –Además esa vez como quiera hice correcciones al tenerte al frente. – explico –Inclínate hacía adelante, por favor. – pidió, sus trazos al ser sólo bocetos eran más rápidos y menos precisos, pero no por ello menos exactos. Se podía dar el lujo de pedir varias poses en poco tiempo. –Sí, así como gateando. Ahora quítate el pelo de la cara, bien. No te muevas. –

- ¿Dibujas desde hace mucho? –

-Desde que tenía como cuatro años. – tomo su largo mechón y lo coloco tras una de sus orejas -La gente suele creer que uno nace con el don, pero todo es cuestión de práctica. Recupera la pose anterior y dame la espalda. –

- ¿Así está bien? –

-Perfecto, bonita. -

La rubia se esforzaba por mantenerse tan y como Jinx quería, en ese momento se sintió como si hubieran retrocedido el tiempo y todo lo malo que había pasado hubiera sido una pesadilla muy lejana a pesar de que en su rostro estaban las marcas de que todo era una realidad.

-Quítate las pantaletas, por favor. – ahí estaba de nuevo la Jinx amable que pedía las cosas y Lux, aunque se tomó su momento obedeció –Ahora vuelve a ver al frente y siéntate, separa las piernas y apóyate con tus manos inclinándote hacía atrás. – al no estar conforme con la pose se levantó y ayudo a la otra a colocarse tal y como quería, con las piernas separadas en una pose bastante reveladora y sugerente. –Perfecta. – al estar satisfecha volvió a su lugar a continuar trabajando.

Para no sentirse tan expuesta debido a la nueva pose, Lux trato de imaginarse en uno de esos salones de arte como una modelo profesional que posaba ante varios estudiantes. Pero eso termino sonrojándola más, imaginarse abierta de piernas frente a tantas personas era demasiado para ella que apenas y había estado completamente desnuda ante Jinx.

-Por cierto…- la voz de la zaunita el saco de sus pensamientos -… le mandé un correo a tu hermano Garen, le dije que ya te encontrabas en Jonia y también un par de mensajes a tu amiga Akali. –

Lux apretó las sabanas con sus manos mientras le dirigía una mirada impactada a Jinx que había dicho aquello de la nada, como si hacerse pasar por ella fuera cosa de todos los días. De a poco fue dándose cuenta de todo el discurso escondido en aquella simple frase. Había hablado de su familia a grandes rasgos sin mencionar nombres, de sus amigos que había hecho en el viaje no había hablado absolutamente nada.

¿Qué tanto sabía Jinx de ella?

La fantasía de que todo estaba bien se rompió de golpe.

-Abre más tus piernas. – pidió la artista que ya había cambiado a otra hoja y la miraba con la misma serenidad de antes pese a la amenaza entre líneas que había lanzado hace unos momentos. Temblando, la demaciana obedeció sin poder abandonar el gesto de sorpresa de su rostro. –Bien, ahora quiero que con una sola mano separes tus labios…- señalo con la parte superior de su bolígrafo la entrepierna de su modelo, para que entendiera exactamente a qué se refería.

-Pero… Jinx – todavía no se recuperaba del impacto de darse cuenta de que Jinx sabía más cosas de ella de lo que creía, que su familia pensaba que estaba de lo más feliz en algún lugar en Jonia y Akali estaba tranquila de que le contestará sus mensajes sin problema. Sumado a todo lo anterior le pedía que se colocará en una posición que le resultaba cuando menos incomoda.

- ¿Por qué eres así siempre? – espetó Jinx comenzando a perder la paciencia -¿No fuiste tú la que me pidió que te dibujará así? – frunció el ceño - ¿No fuiste tú la que decidió quedarse por mí? ¿No fuiste tú la que vino directamente a mi departamento? ¿Acaso no fuiste tú la que me dijo que no quería que acabara? – conforme hablaba el tono tranquilo iba desapareciendo y sus ojos miraban con desaprobación a la chica.

Lux se encogió sobre sí misma, lagrimas se formaron en las esquinas de sus ojos las cuales no pudo contener y resbalaron por sus rosadas mejillas. ¿Por qué estaba culpándola por todas esas cosas? Ella no quería esto, lo único que había deseado con todo su corazón era ser ella misma y creyó que estaba viviendo el romance que siempre imagino… no era su culpa, no podía ser su culpa.

Tomo aire e hizo lo que pidió, con una de sus manos separo los labios superiores de su vulva dejando al descubierto los pliegues. Por supuesto que estaba avergonzada, pero quería que dejará de hablarle así, quería que dejara de presionarla y hacerla dudar.

-Buena chica. – apremió sonriendo encantada y volviendo a su trabajo, esta vez tardo un poco más, sus trazos se volvieron mucho más lentos, quizás porque la pose era más difícil o simplemente por el placer de incomodar a Lux. –Masturbate. -

Una vez más Lux fue tomada por sorpresa, separo los labios para protestar, pero temió que esta vez no vinieran palabras que la lastimaban, sino algún golpe o peor aún… la caja. Temblorosa comenzó a obedecer, guio su dedo medio atreves de sus pliegues hasta que encontró su clítoris, el cual comenzó a estimular con suaves círculos, presionándolo levemente, justo como hacía ella en soledad.

Al principio resultó muy incómodo y realmente no conseguía sentir mucho placer, tardo bastantes minutos en si quiera comenzar a sentir los típicos cosquilleos en su sexo. Decidió recostarse por completo en la cama para estar más cómoda, cerró los ojos e intento imaginar algo que la ayudara a que aquello fluyera mejor, sin embargo lo único que venía a su mente en ese momento eran las manos y labios de Jinx sobre su cuerpo, explorándola, venerándola, devorándola. Jadeo comenzando a sentir más humedad, su cuerpo ya estaba respondiendo.

Jinx se levantó de su asiento, dio unos pocos pasos hacía la cama sin dejar de dibujar. Su mirada iba del papel a Lux y viceversa, sin dejar de brillar con intensa lujuria. Era una espectadora silenciosa de cada estremecimiento, cada suspiro y movimiento. La hoja de papel que hasta hace unos momentos estaba en blanco fue cubierta con bocetos de la rubia tocándose para darse placer a si misma desde diferentes ángulos, con diferentes expresiones idénticas a las que la demaciana hacía en la realidad.

Para Lux aquello comenzó siendo eterno, pero conforme los minutos comenzaron a transcurrir, sus fantasías ayudaran a que su cuerpo se encendiera y en cuestión de prácticamente escasos minutos logro sentir como su vientre se tensaba y los cosquilleos que nacen directamente de su entrepierna se expandían por sus piernas y el resto de su cuerpo. Soltó un suspiro lleno de placer y descanso. Abrió los ojos lentamente sólo para toparse con Jinx que había dejado de lado su cuaderno, ahora sólo la miraba sin parpadear, sólo tenía sus violeta ojos encima.

-¿En quién pensabas? – finalmente Jinx hablo, soltando la pregunta directamente, sonriendo de una manera jodidamente retorcida. Era como si supiera la respuesta de antemano.

Por su parte, Lux quiso decir otro nombre en un principio, pero, aunque sentía un poco de rabia por ser obligada a hacer cosas tan intimas frente a su captora y encima tener que responder aquello, se controló mejor que la última vez. Se lo pensó dos veces. Trago saliva, sabía que tenía que decir para tener contenta a la zaunita pero algo en su interior se negaba, no quería darle ese placer. Pero tampoco quería volver a la caja.

- ¿Y bien? – insistió Jinx, con impaciencia evidente.

-En ti…- dijo al fin, desviando la mirada en un gesto amargo.

XXX

Notas de la autora: Este capítulo iba ser muy diferente a como lo tenía contemplado hace una semana, pensaba hacerlo mucho más violento e inquietante, pero de alguna forma salió así y las cosas que tenía contempladas para este capítulo simplemente se recorrieron. A veces Jinx hace lo que quiere cuando la escribo y a mí me gusta consentirla~

Muchas gracias a todos los que me leen, pero sobre todo a quienes me dan kudos y me dejan un comentario. En serio no saben lo que logran en un escritor cuando dejan un comentario sobre la historia que leen. Así que si les gusto (y también si no) coméntenme en cualquier idioma, yo sabré comunicarme.

Sin nada más que decir ¡Nos leemos la próxima semana!