A partir de aquí las cosas subirán de nivel. Las escenas sexuales serán mucho más frecuentes, habrá más violencia así que si eres sensible en estos temas te recomiendo por salud mental no seguir. Voy a ir agregando las etiquetas necesarias conforme avancen los capítulos, así que bajo advertencia no hay engaño.

Tengo cuenta en AO3, por si me bajan el fic me sigan alla: Mimaniac

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You Really Got Me

Capítulo 08: Inevitable

La respuesta de Lux provoco que un escalofrió placentero recorriera el cuerpo de Jinx de pies a cabeza. Trepo a la cama, sobre la rubia, invadiendo su espacio personal, la tomo de la barbilla para obligarla a mirarla y poder apreciar por segundos su rostro sonrojado, esos ojos celestes asustados y sus labios abiertos tratando de acompasar la respiración. Luego la beso.

Sabía que la demaciana aún no se recuperaba de su orgasmo, que estaba sensible, pero eso no le impidió colocarse entre sus piernas abiertas y que sus manos comenzarán a tocar cada centímetro de su piel mientras su lengua se abría paso para dominar esa boca que la tenía tan enamorada. Cada una de sus manos se posó sobre sus senos, amasándolos con suavidad, apretándolos, jugando con ellos y luego pasando a sus pezones, tratando de ser muy cuidadosa con ellos, pellizcándolos sólo de una manera muy suave hasta que sus labios soltaron los de Lux quien enseguida gimió de una manera que sólo la encendió más.

-Mía. – jadeo Jinx antes yendo al cuello de Lux, el cual lamió, chupo y mordisqueo con la única finalidad de dejarle marcas –Te quiero sólo para mí. – gruño contra la blanca piel después de dejar un par de sugilaciones en el área, bajando con suaves besos hasta uno de los pechos con los que jugaban sus manos. Sus labios atrapo uno de los rosados botoncitos y comenzó a chupar son suavidad, dejando que su lengua presionara el arete que tenía contra la puntala punta del pezón solo para darle más placer a la chica debajo de ella. –Di que eres mía. – exigió al desprenderse del seno de la demaciana que hasta el momento sólo había posado sus manos en los hombros de la zaunita, tratando de tener un centro al cual aferrarse pues al estar tan sensible las sensaciones estaban muy intensificadas. Por más que intentara resistirse, su cuerpo no podía dejar de responder y su boca solo se dedicaba a gemir suavemente.

No quería decirlo. Sabía lo que su negativa podía ocasionar, pero no quería darle ese placer, no se lo merecía.

-Vamos bonita, dímelo. – insistió Jinx, su mirada violeta estaba fija en los ojos celestes de la otra que la miraba con una mezcla de miedo, placer e incluso enojo. Dejo que sus manos bajaran por el torso hasta la zona de su cintura para dedicarse a acariciar la zona de su vientre con toda la palma de sus manos –Sí me lo dices, hoy no dormirás en la caja. – sonrió de lado, la había escuchado llorar ahí dentro y por la cara de susto que había puesto al mencionarla sabía que la detestaba.

-Soy tuya. – dijo Lux de inmediato, con los ojos llenos de lágrimas por la impotencia de estar siendo obligada a decir algo que no quería otra vez. Le parecía tan injusto.

Jinx sonrió satisfecha, se quitó la camisa que llevaba para quedar completamente desnuda de la parte superior y poso sus manos debajo de la espalda de Lux para alzarla y que ambas quedaran sentadas frente a frente, con los cuerpos tan juntos que los pechos de ambas chicas se rosaban con sus respiraciones.

-Así es, sólo mía. – acomodo sus piernas sobre los muslos separados de Lux, la abrazo y coloco su barbilla en uno de los hombros de la rubia –No me gusta compartir, por eso te mantengo aquí solo para mí. Necesito que sólo me veas a mí, que sólo te preocupes por mí, que únicamente pienses en mí. Te demostraré que no necesitas a nadie más que a mí, ya lo veras. – Jinx le susurraba todas aquellas cosas al oído por lo que la demaciana no pudo evitar estremecerse de verdadero terror –Repítelo, di que eres mía. –

-Soy tuya. – volvió a decir Lux pero esta vez las lágrimas que se habían formado en sus ojos finalmente cayeron por sus lastimadas mejillas hasta caer en la piel de Jinx que metió una mano entre los dos cuerpos. Primero desabrocho su pantaloncillo corto, luego de eso tomo una de las temblorosas manos de la otra y la guio hasta el borde de su ropa interior, a partir de ahí la dejo sola pues fue a la entrepierna sensible, atacando directamente el botón compuesto por cientos de nervios.

-Una vez más. – exigió Jinx, recogiendo humedad del pasado orgasmo para que sus dedos resbalaran con más facilidad y poder juguetear mejor con la vulva.

-Soy… ah…soy tuya…- Lux, pese a que estaba llorando de puro miedo, había comenzado a gemir sin remedio. Una de sus manos se aferraba a su espalda y la otra, con cierta timidez, estaba adentrándose en el interior de la ropa interior de la otra notando que ella también estaba bastante mojada. Recargo la mejilla menos lastimada en el hombro de Jinx mientras comenzaba a masturbarle, imitándola, estremeciéndose al escucharla gemir también.

¿Por qué a Jinx le gustaba tanto como la tocaba si era sumamente inexperta?

Ambas se tocaron en modo espejo, acariciaban sus pliegues empapándose los dedos con los jugos de la otra, usando esa viscosidad para estimular sus clítoris a un ritmo frenético que les arrancaba gemidos cada vez más altos.

-Promete que te quedarás conmigo bonita, que serás sólo mía. – pidió Jinx, esta vez su voz no era demandante, era más bien un tono de súplica y necesidad. –Por favor… promételo…-

Pero Lux no alcanzó a responder, en ese preciso momento anunció por medio de un grito que su segundo orgasmo llegaba. Su cuerpo se enarco pegándose más aún al pecho de Jinx mientras los suaves temblores que la embargaban se extendían gracias al toque continuó que no buscaba sobre estimularla, solo dejarla atravesar el momento de una manera más placentera. Noto que Jinx también había alcanzado su momento cúspide así que solo dio un par de caricias más para dejarla descansar, justo como ella se derrumbó en el hombro ajeno y sintió como le dejaba un casto beso sobre la piel. No podía verla, pero estaba segura de que en ese momento se encontraba sonriendo.

Jinx se movió para que ambas quedaran recostadas sobre la cama, giro a Lux para que le diera la espalda y la abrazo al tiempo que entrelazaba sus piernas con las de ella. La rubia estaba agotada así que simplemente se dejó hacer. No supo en qué momento se quedó profundamente dormida.

XXX

Tal y como había prometido, Jinx no la había encerrado en la noche ni antes de irse a trabajar. Lux permaneció recostada mucho tiempo, pensando una y otra vez en el arma blanca. ¿Seguiría bajo el mueble donde la había pateado? Podría resolver esa duda sólo levantándose y yéndose a asomar, pero muchos miedos se le comenzaron a acumular uno tras otro. ¿Qué tal si Jinx la había visto y ya no estaba? El único plan que tenía hasta ahora sería un completo fracaso de ser así. ¿Qué tal si iba, estaba ahí, pero Jinx estaba mirándola escondida en alguna parte tal y como la descubrió cuando trato de usar el banquillo? Estaba consciente de que este era un miedo irracional, solo bastaba con asegurarse de que Jinx se había retirado antes de cualquier cosa. Pero justo después de tranquilizarse con eso pensó en la posibilidad de que la casa estuviera llena de cámaras que ella no podría detectar. Los nervios se le acumularon en la boca del estómago, por un momento pensó que vomitaría, pero se controló cerrando sus ojos y respirando hondo, tal y como había hecho los dos días en que estuvo en la caja.

Mientras trataba de calmarse hubo ruidos arriba, no eran como los del otro día, eran apenas perceptibles como si un animal pequeño estuviera caminando. Recordó a los vecinos, ahora estaba segura de que tenían una especie de mascota, pero seguía sin entender porque si la escuchaban gritar no llamaban a la policía o al menos intentaban averiguar que estaba pasando. Por el área pensó que quizás eran unos drogadictos de cuarta, seguramente ni sabían lo que ocurría a su alrededor y le sorprendía que su mascota estuviera viva. Si lograba salir de allí, ella sacaría a ese animal de ese infierno.

Finalmente tomo el valor de salir de la cama para buscar algo que ponerse, por primera vez en días pudo vestirse ella misma y eso, de alguna forma termino de darle el temple necesario para empezar a formular un plan. Lo primero que hizo fue ir al baño a lavarse la cara con cuidado de no lastimarse mucho, el primer golpe recibido ya se estaba volviendo verdoso amarillo, no tardaría en desaparecer, pero el segundo seguía muy morado e hinchado. No tuvo el valor de darse una ducha, otro miedo irracional creció en ella, esos cabellos que había encontrado no salían de su cabeza desde ayer.

Una vez en el área que era recibidor, comedor y cocina se detuvo de nuevo a mirar la pintura de Jinx que continuaba secándose. Volvió a identificarse en ella, pero esta vez presto más atención y noto que uno de esos rostros le parecía un poco familiar, sólo que era difícil al ser solo la cara.

Noto que Jinx había guardado todos los utensilios que estaban regados por el suelo y de nuevo tuvo miedo de que se hubiera dado cuenta de la espátula. Estuvo un rato mirando el mueble, sólo tenía que agacharse y comprobarlo, pero estaba asustada de que la única ayuda que podía llegar a tener hubiera desaparecido. Tomo aire, se dijo a si misma que debía asomarse, se agacho sólo para ver como entre motas de polvo se encontraba arrinconada aquella arma blanca. Una gran sonrisa apareció en su maltratado rostro, estiro la mano bajo el mueble y saco el objeto, alzándolo y mirándolo como si acabará de descubrir el fuego.

XXX

Cuando Jinx llegó de trabajar, Lux se encontraba sentada en uno de los banquillos de la barra leyendo el mismo libro sobre la historia de Zaun que no había podido terminar el otro día, con su rostro apoyado en ambas manos en un gesto que a la zaunita le pareció infantil y muy tierno. Su rostro reflejaba el hartazgo de haber tenido un día pesado, pero el sólo ver a la demaciana esperándola en casa, su cara fue iluminada por una gran sonrisa. La rubia era la luz de su vida.

- ¡Hello, sunshine! – saludo Jinx alegre, acercándose a la barra, del otro lado, pero enfrente de Lux. Encima dejo la mochila y a un lado las llaves con las que acababa de abrir y cerrar la puerta. - ¿Me extrañaste? –

-Sólo un poco. – Lux sonrió, mintió sólo levemente porque tampoco quería parecer una lame botas, sabía que la otra podría notarlo –La verdad es que este libro me hizo mucha compañía, estoy a punto de terminarlo. – miro por mucho menos que un segundo las llaves, luego al libro que estaba entre las dos, le faltaban menos de diez páginas para acabarlo. –Es muy interesante. –

- ¿Ah sí? – la peli azul alzó una de sus manos para acariciar a la rubia tras su oreja con sus largas uñas, manteniendo esa sonrisa que era toda dientes - ¿Te gustaría que te trajera más de este tipo para que pases el tiempo cuando no estoy? –

-Me encantaría. – la sonrisa en la demaciana fue natural, no podía evitar que esos toques le agradarán - ¿Cómo te fue a ti? – pregunto ladeando el rostro, restregándose contra la caricia –Luces algo cansada. –

-Meh…- soltó de mala gana –Lo mismo de siempre. Piltillos siendo piltillos. – entonces apoyo sus manos en la barra y se inclinó hacia adelante aprovechando su estatura. –Nada que un beso tuyo no resuelva. – susurró una vez que estuvo lo suficientemente cerca como para pescar sus labios en un tierno beso pausado.

Lux correspondió aquel beso de manera lentamente, danzando al compás que marcaba la peli azul. Una de sus manos se movió muy despacio hasta quedar debajo de la barra y comenzó a tentar bajo uno de sus muslos ya que se había sentado sobre la espátula durante todo ese tiempo, logro sacarla sin moverse demasiado aprovechando que Jinx estaba muy entusiasmada con aquel recibimiento. Sintió como en sus palmas de formaba una leve capa de sudor por el nerviosismo y su corazón comenzaba a bombear más rápido de lo norma. "Ahora o nunca." Pensó mientras de un movimiento rápido alzaba la mano que sostenía a manera de puñal el arma blanca y luego, con todas las fuerzas de las que era capaz la bajaba para impactarla contra una de las manos de Jinx que se encontraban extendidas sobre la barra.

Lux jamás imagino que atravesar carne humana era tan sencillo teniendo la adrenalina a tope.

Un grito más parecido a un gruñido escapo de la garganta de Jinx que ahora se encontraba clavada a la barra, su sangre brotaba copiosamente del agujero causado por el ataque y había salpicado en el libro, también un poco en una Lux que también había gritado, pero de puro susto y rabia. Aún con lo asustada que estaba, la rubia se obligó a recomponerse rápido, tomo las llaves y logro apartarse de la mano libre de Jinx que intentó tomarla de sus ropas.

Salió disparada por el corto pasillo hasta la puerta de entrada, su corazón latía a mil por hora mientras intentaba averiguar cuál de las llaves era la correcta para abrir la cerradura, le era difícil tranquilizarse y atinarle al hoyo de la cerradura escuchando a Jinx gritando de fondo toda clase de maldiciones. Incluso en un momento el llavero se le resbalo de los dedos, pero logro pescarlo con la otra mano temblorosa. Metía una llave, intentaba dar vuelta y si no cedía intentaba con la otra mientras comenzaba a llorar del terror y los nervios. Esto complico mucho las cosas ya que las lágrimas le nublaban la vista. Fue hasta el cuarto intento que logro abrir la puerta, así que la empujo y salió corriendo escaleras abajo, pescándose del pasamanos por si a sus piernas se le ocurrían fallar no caer rodando hasta abajo.

Primero bajo escalón por escalón, pero cuando escucho a Jinx empujar la puerta del departamento comenzó a saltarlos de tres en tres tratando de apurarse. Jamás había sido una chica atlética, pero en ese momento no le importo la falta de condición física, se dijo a si misma que sólo tenía que llegar a la calle y aventarse al primer coche que pasara para conseguir ayuda. No podía detenerse a respirar, no podía ni si quiera voltear atrás.

Una sonrisa de esperanza surco su rostro cuando al fin llego a la planta baja. Agitada, escuchando como Jinx bajaba las escaleras tras ella corrió hasta la puerta principal del edificio y usando todo su cuerpo para empujarla descubrió con horror que la maldita puerta no cedía. Grito asustada y muy enojada para después golpear una y otra vez la puerta que sólo se movía un poco. Aterrada, con sólo segundos disponibles, recordó que la vez que habían ido al antro Jinx le había dicho que la puerta tenía truco. ¡Maldita sea! ¡Sí al menos hubiera prestado atención entonces de cómo se abría la jodida puerta ahora no sería un problema! ¡Era tan tonta! ¡Tan confiada! En ese momento se odio a si misma más que nunca pero no se permitió rendirse y echarse a llorar. En esos pocos segundos intento de todo, empujar la puerta, recorrerla o jalarla. Cuando hizo esto último noto que la pesada madera cedió un poco, sonrió de nuevo con esperanza así que lo hizo de nuevo y rápidamente metió sus manos en la pequeña rendija que había para hacer palanca, noto que la pesada puerta sólo se movió un poco, lo suficiente como para que ella pudiera ver la calle.

No había nadie.

- ¡AUXILIO! – vocifero con todas sus fuerzas - ¡AYUDENME POR FAVOR! – chilló y entonces, por primera vez desde que había logrado salir del departamento se giró y logro ver a Jinx ya en la planta baja, caminando con una tranquilidad inquietante hacía ella, mirándola con un odio tan profundo que la hizo estremecerse y aferrarse a la hendidura de la puerta con todo lo que tenía de sí. –No…no… no…por favor no…- gimió comenzando a llorar aterrada.

Sigue sin entender, tienes que hacerle entender.

Por favor, no la lastimes, no la lastimes.

¡NOS QUERÍA ABANDONAR!

Los susurros en la cabeza de Jinx comenzaron a gritar justo cuando llegó hasta Lux que se aferraba a la rendija que había entre la puerta y el marco de esta creyendo que podría abrirla de último momento. Comenzó a reír divertida por la creencia de la rubia de que podía escapar de ella. Nadie escapa. Vio como la demaciana se giró, una de sus manos seguía aferrada a la puerta y la otra se posó en su pecho de manera temblorosa como si tratara de detenerla pero esto no funciono, poso sus manos en la puerta, de un movimiento rápido y usando toda su fuerza la cerro sin importarle llevarse de encuentro los dedos de Lux quien soltó un alarido intenso y agudo al tiempo que la mano se aferraba en la camisa de la zaunita, pero aun así no se soltó de la puerta, así que Jinx abrió un poco más la puerta y volvió a cerrarla con incluso más fuerza logrando que el alarido agudo se transformará en uno tan alto que se escuchaba silencioso.

Jinx observo deleitada como al fin Lux se soltaba de la puerta mirándose con horror como los dedos índice, corazón, anular y meñique estaban doblados en ángulos humanamente imposibles. Continuaba riéndose de su víctima cuando tomo aire desesperada por lanzar otro grito, pero tal y como una pesadilla este fue completamente mudo. La zaunita, entre risas sádicas, noto que el único dedo que estaba bien de esa lastimada mano que había comenzado a sangrar era el pulgar así que lo tomo con la mano que se encontraba sangrando debido a la puñalada, cerro los dedos alrededor de él y lo doblo hacía atrás sólo un poco.

-No, no, no, no, no, no, no…- repitió Lux como si se tratara de un mantra, apenas se escuchaba su voz pues parecía no tener aire debido a los gritos recientes. Sus ojos celestes mostraban el horror del que se sentía presa y al mismo tiempo había apelación a la humanidad de Jinx.

Pero la zaunita solo ensancho su sonrisa mientras se reía de ella y continuó doblando el dedo pulgar lentamente primero, para después tomarla por sorpresa y hacer un movimiento fuerte y rápido.

El sonido del hueso quebrándose fue muy claro, nítido y tan familiar, como el de una gruesa rama rompiéndose.

Al fin, Lux perdió la fuerza en sus piernas, y termino soltando a Jinx. Cayó de rodillas y luego al suelo chillando de dolor, pero no eran gritos potentes o desgarradores, eran apagados, como si su voz se hubiera esfumado ante el dolor y terror que estaba sintiendo en ese momento. Tomo su mano lastimada con su mano buena, apretando su muñeca tratando de ver el daño causado pero el ver sus dedos sangrantes, doblados de manera aterradora solamente logro causarle más impacto por lo que su cara se contorsiono en una mueca de genuino tormento.

Ojalá pudiera desmayarse, jamás había experimentado un dolor de esta magnitud y siempre imagino por culpa de las películas que al sentirlo tendrías la gracia de perder el conocimiento, pero no, sólo dolía, dolía y dolía todavía más. Tomaba todo el aire que sus pulmones eran capaces para intentar gritar por ayuda, pero solo salía una especie de llanto lastimero, igual al de un animal herido.

La risa de Jinx se fue apagando, como una canción macabra que llega a su final de a poco y sólo se dedicó a observarla con una macabra curiosidad a la joven demaciana que se sostenía su mano como si se le fuera a caer.

¡Enseñale!

¿Qué diablos acabas de hacer?

¡Nadie nos abandona!

¡Nunca más!

Ella también sangraba mucho del agujero en la palma de su mano, pero debido a sus reacciones parecía que no le dolía, aunque ese no era el caso, sin embargo, era prioridad devolver a Lux donde pertenecía. Se agacho para poder cargarla al hombro, como si se tratara de un costal de papás importándole poco si la lastimaba más en el proceso, ignorando por completo sus quejas y regresando a paso lento pero decidido al segundo piso donde se encontraba el departamento número tres.

Lux alzó la cabeza y sólo pudo ver como de a poco se alejaba cada vez más de la puerta que la separaba de su libertad. Comenzó a llorar desoladamente, aquella había sido su última oportunidad, estaba segura que tan pronto cruzaran el umbral de la puerta número tres la mataría. Pensó en sus padres, en su hermano mayor y en la idea de que jamás sabrían que pasaría con ella.

XXX

Una vez llegaron a su departamento, Jinx lanzó a Lux al suelo sin ninguna clase de consideración o delicadeza. Las voces dentro de su cabeza gritaban tan alto que no le permitían escuchar los quejidos de la rubia y eso le molestó muchísimo, quería escucharla sufrir porque acababa de romperle el corazón al intentar alejarse de ella.

¿Cómo podía? Es lógico, estas desequilibrada. ¿Por qué no quería estar con ella? Porqué eres un fenómeno. ¿No era suficiente todo el amor que le estaba dando? No eres nada.

Su pecho dolía aún más que la herida en la mano. Soltó un grito lastimero, se sentía traicionada, y las malditas voces no dejaban de vociferar cosas cada vez más oscuras. Se tomó la cabeza entre sus manos manchando de sangre su rostro y gritó una vez más, el escuchar su voz por encima de las voces en su cabeza ayudo a acallarlas momentaneamentemomentáneamente.

Cerro la puerta del departamento con llave, le dio una mirada a Lux que estaba hecha un ovillo en el suelo como si intentara protegerse de la inminente ira que sentía y soltó un bufido parecido a una carcajada. No había nada en ese lugar que le sirviera de protección a la rubia en ese momento.

Pero primero necesitaba atenderse, dejo a la demaciana tirada donde estaba y fue al baño donde bajo el chorro de agua fría se enjuago, luego tomo una botella de alcohol para desinfectarse la herida y esto la hizo perder el aliento en un jadeo pues ardía como el mismísimo infierno. Temblando busco gasas y vendas que uso para cubrir lo mejor que pudo su herida.

Se las iba a pagar.

Jinx se tomó su tiempo para regresar, después de tratar su herida fue a la habitación para cambiarse la molesta ropa de su trabajo que ahora estaba cubierta de sangre suya y de Lux. Sólo esperaba que Caitlyn no descubriera que se había tenido que deshacer de uno de sus cambios "normales", podría ofenderse dado que ella era quien le ayudaba a vestirse presentable.

Mientras estuvo sola la rubia no intento nada, la conmoción en ella era tal que no podía hacer otra cosa que mirar los ángulos deformes que hacían sus dedos, la piel rasgada y la sangre recorrer la piel de su mano y brazo mientras lloraba lastimeramente.

La peli azul regreso vestida con un top deportivo negro, un short deshilachado del mismo color y sus características botas de casquillo con cintas color fucsia brillante. Al principio ignoro a la otra, fue hasta la barra donde estaba su mochila y saco de los compartimentos una pequeña bolsa de plástico que tenía un poco de polvo blanco el cual, tras hacer a un lado el libro que había estado leyendo la demaciana, vertió sobre la superficie de la barra para con manos ya menos temblorosas comenzará a formar líneas, ayudada de una vieja tarjeta que también saco de la mochila. Cuando preparo tres líneas bien ordenadas se inclinó sobre la barra apretando un orificio de su nariz para poder aspirar mejor la primera línea de cocaína.

Jadeo levemente, la sustancia lastimaba el orificio de su nariz, pero la sensación de placer era inmediata así que no dudo demasiado en aspirar la segunda y tercera línea. Cerro los ojos sonriendo al notar que el estupefaciente estaba actuando rápidamente, respiro profundo un par de veces antes de abrir los ojos y voltear a ver a Lux que seguía lloriqueando patéticamente en el suelo, su rostro, que había adquirido algo de relajación se contorsiono en una careta de disgusto. No controlo sus emociones y así de furiosa como se sentía pateo a la chica en el área de la espalda, arrancándole un adolorido quejido.

- ¿En qué mierda estabas pensando? – espetó furiosa, alzando su pierna alto para propinarle otra buena patada - ¡Incluso me apuñalaste! – de nuevo otra patada – ¡Debería matarte por lo que acabas de hacer! ¡Cortarte en pedacitos y darles tus restos a los perros de la calle! ¿Eso quieres? ¡He sido muy paciente contigo! ¡Te abrí mis sentimientos! ¿Esta es la manera en que me pagas? ¡¿Qué mierda hay allá afuera que tanto deseas largarte?! – mientras hablaba, la pateaba en diferentes partes del cuerpo, descargando la ira, adrenalina y decepción que sentía en ese momento. Lux trataba de defenderse de las patadas encogiéndose más sobre sí misma, protegiendo su mano herida y tratando de recibir los golpes de tal manera que no le hicieran tanto daño, pero obteniendo muy poco éxito en ello. Jinx termino alejándose, golpearla no parecía calmarla y fue a dar puñetazos a la pared más cercana y como esto tampoco termino golpeando su frente una y otra vez - ¿Por qué todas quieren dejarme? – gimió, quien sólo dejo de golpearse hasta que sangre comenzó a correr por el puente de su nariz, suplantar un dolor emocional por uno físico siempre le funcionaba pero hoy por primera vez no, su corazón y estomago dolían y tenía muchísimas ganas de llorar, pero ella no era débil, ella jamás se rompería en llanto de forma patética como lo hacía la demaciana a sus pies. Se agacho para tomarla de las mejillas, alzándola para que quedarán cara a cara –¿Quieres salir? -

Lux miro a Jinx, estaba borrosa por las lágrimas. No podía dejar de temblar o llorar copiosamente, intentaba con todo su ser no hacerlo y concentrarse en responderle, pero, aunque movía sus labios tratando de soltar una oración las palabras no salían, en cambio patéticos sonidos que no alcanzaban a formar ni una palabra comenzaron a escucharse de su parte.

- ¿QUIERES SALIR? – grito Jinx, sacudiéndola en el proceso con sus ojos violeta abiertos inyectados en sangre.

La demaciana se estremeció por completo, soltaba quejidos adoloridos y cerro sus ojos con fuerza tratando de forzarse a sí misma a que una palabra saliera de su maldita boca -…s-s-si…- pudo mentir, pudo implorar perdón y suplicar hasta que a Jinx se le pasará el enojo como la última vez, pero, aunque ciertamente estaba aterrorizada estaba muy agotada.

-Bien. – Jinx apretó la quijada y luego soltó a la chica, aventándola al suelo como si se tratara de un trozo de basura –Entonces juguemos a las escondidas – camino hasta la puerta la cual abrió de par en par ante los ojos incrédulos de la chica lo cual le hizo soltar una siniestra carcajada -¿Conoces las reglas? o ¿Jamás jugaste a las escondidas? ¿Qué hacen los apretados demacianos para divertirse? –

-La-las co-co-conozco…- tartamudeo Lux, reincorporándose como podía, tratando de ya no mirar su lastimada mano que seguía doliendo muchísimo. La piel de sus dedos estaba tornándose morada.

-Menos mal detesto explicar obviedades. – gruño la zaunita -Entonces hagamos esto, si tu logras esconderte y yo no te encuentro en diez minutos te dejaré ir ¿Entiendes?-

-S-s-s-si…- contesto Lux sin creer completamente en las palabras de Jinx, temiendo que si volvía a dar un paso fuera del departamento las cosas empeoraran. Ya dolía mucho, creía que si dolía más moriría. Al final era una niña consentida de papi.

- ¿Y si entiendes que haces desperdiciando tu tiempo? – preguntó Jinx ladeando el rostro, con una sonrisa burlona. –…3…41…9… - empezó a contar de manera irregular con esa gran sonrisa maniática adornando su pálido rostro.

Para este punto Lux sabía que lo que estaba viviendo era real debido al fuerte dolor de su mano, pero todo parecía sumamente irrealsurreal, aleatorio y sin sentido que fácilmente podía estar atrapada en una horrible pesadilla. Tomo aire por la nariz y entonces salió del departamento, pero esta vez dando pasos vacilantes hacía el exterior dispuesta a detenerse ante cualquier señal que le indicará que Jinx no estaba feliz con esto. Aún afuera, frente al umbral la puerta se detuvo para observar a la otra con nerviosismoque contaba, estar tranquila no era opción. Lluego miro de nuevo hacía la planta baja sabiendo que si bajaba era obvio que la encontraría rápidamente así que miro las escaleras que iban hacia arriba y recordó los vecinos.

Si podía hacer que alguien en todo el edificio la escuchara o cuando menos le abriera la puerta, podría entrar incluso a la fuerza y usar el teléfono para llamar a la policía y pedir ayuda. Entre el miedo, el dolor y la incertidumbre nació un rayo de esperanza.

Diez minutos eran suficientes.

Diez minutos tenían que ser suficientes.

Corrió escaleras arriba, soltando un gritovolviendo a gritar, pidiendo auxilió con todas las fuerzas que le quedaba ocasionando que Jinx comenzará a reír divertida, mostrando una vez más esos cambios de ánimo perturbadores..

-En serio, gritar no te servirá de nada. – se burló para después continuar contando lentamente, disfrutando del momento. .

Con la mano lastimada y sangrante pegada al pecho llego al piso superior, sólo necesitaba lograr entrar a otra vivienda y pedir auxilioauxilio, pero se detuvo en seco al notar el deterioro de la planta superior, mucho más avanzado que el de abajo. Además, apestaba. El departamento cuatro no tenía puerta y desde afuera lucía completamente abandonado, el cinco que era el que estaba encima del de Jinx tenía la puerta cerrada y entonces ella se aproximó a la puerta para tocar desesperada, al no obtener respuesta alguna con su mano buena giro la perilla y se sorprendió al notar que esta cedió sin ningún problema y la puerta se abrió. No se lo pensó dos veces, entro al lugar ya que abajo Jinx había dejado de contar.

-Listos o no, allá voy. – anunció Jinx con aquella risa burlona, infantil y sádica. que le hacía temblar por completo.

Dentro del departamento cinco apestaba tanto que incluso tuvo que cubrir su nariz y boca con una mano. El lugar estaba vació y lleno de grafitis, recordó los ruidos y pensó que a lo mejor vivía algún indigente, o eso quería creer ya que pensar eso era mejor que el hecho de que no estuviera nadie.

Además, no era posible, recordaba muy bien los ruidos, tenía que haber alguien.

Se adentró más en el lugar, viendo como un par de ratas de gran tamaño huían de su presencia arrancándole un gritito por el susto que le pegaron. ¿Serían ellas las responsables de los golpes de la otra vez? No podía ser posible. Se obligó a caminar más adentro aun cuando con cada paso que daba el olor empeoraba a tal punto que comenzaron a darle arcadas.

Escucho el sonido característico de los roedores y decidió seguirlo, venían del espacio que sería la cocina así que camino decidida hacía allí, como si hubiera olvidado el juego. Entonces se detuvo en seco ante la escena dantesca que se presentó ante sus ojos.

Frente a ella, recargada en una de las paredes había el cadáver de una mujer. de largos cabellos rosados. Estaba atada de manos y piernas, además tenía una mordaza en su boca. Tenía una expresión de autententico horror congelado en el rostro y sus cabellos eran largos y rosados lo que hizo comenzar a retroceder a Lux que comenzaba a hilar las cosas en su cabeza., Ppero lo que de verdad termino de asustarla fue que de un gran agujero que había en su abdomen salieron un par de ratas con el pelaje manchado de sangrerojo. Entonces la demaciana soltó un grito propio de película de terror mientras sus ojos abiertos de par en parcomo platos no podían dejar de ver aquel cuerpo que ya comenzaba a podrirse con diferentes mordidas por todos lados. Volvió a gritar presa de un miedo que jamás creyó llegar a sentir mientras retrocedía, tratando de recuperar la cordura suficiente para salir corriendo despavorida de allí.

Retrocedió hasta que topo con alguien. Al girarse volvió a gritar pues se dio cuenta de que era Jinx sonriéndole sádica y feliz.

-Veo que ya hasz conocido a Seraphine, mi ex. – esa sonrisa se ensancho, estaba disfrutando del horror que estaba causando en la rubia que no tenía palabras o expresiones para darle a esa lunática mujer. –No te preocupes, quedamos en excelentes términos. Olvida la timidez y pídele un autógrafo, no te lo negara. -

Fue hasta ese momento en que Lux fue bendecida y se desmayó.

XXX

Notas de la autora: Ya empecé a volverme un poquito loca con este fic. Y eso que no va ni una cuarta parte de todo lo que he estado pensando. Espero realmente que hayan disfrutado el capítulo, el cual es bastante más largo que los demás debido a que voy a tomarme un hiatus d semanas para avanzar unas cosas que tengo pendientes, igual soy adicta a escribir este fan fic y puede que ese hiatus me lo pase por el forro, pero prefiero avisar si no es así.

Sin más que decir, les agradecería que para mostrar su apoyo dejen un comentario, kudos que eso me hace sumamente feliz. Si ya hiciste esto último, muchas gracias~

¡Nos leemos en un par de semanas!