El ruido de los tacones de color negro hacían eco por los pasillos del hospital, la Nishikino caminaba apresuradamente para llegar a tiempo, aunque algo en ella lucía diferente. Cargaba una expresión de tranquilidad, agregando que en su cuello tenía unas tres banditas para heridas.
- ¡Doctora Nishikino! ¡Buen día!.- Saludó la recepcionista al encontrarse con Maki, esta vez el rostro de la doctora lucía calmado y sin ningún rastro de haber fruncido las cejas por la mañana, algo en particular llamó la atención de la trabajadora.- ¿Por qué tienes banditas?.- Preguntó curiosa.
- ¿Ah?.- La pelirroja elevó una ceja sin entender, sus mejillas se enrojecieron de golpe al recodar las marcas que le había dejado la mucama un día antes en el cuello, regresandola a esos escondidos recuerdos.- U-una alergia por una prenda que usé ayer, me rasqué muy fuerte.
- Podrías quitartelas, tengo una pomada que me resultó buena para-
- Y-ya es tarde, necesito atender al hermano menor de Yazawa-san.- Hizo una reverencia, lo último que quería era mostrar aquellas marcas de cerca.- Agradezco tu ayuda, nos vemos.
- Esa doctora...- Se quedó en silencio viendo el pasillo por dónde se habia retirado.- Creen que por estar jóvenes no deben cuidarse...- Susurró la mujer mayor y eso fué lo último que vió de la doctora en el día.
Maki no dudó en apresurarse a la habitación del menor, debía mantener la calma y no llamar la atención de los demás, no le era difícil evadir a la personas, pero su deber trataba del servicio y la salud a sus pacientes, así que era un trabajo difícil en pocas palabras.
- Ya estás listo para irte Kotaro.- La doctora firmó unas hojas en su tabla médica.
- Muchas gracias por haberme atendido.- Agradeció el pequeño, se mantenía sentado en un silla que se encontraba en su habitación, el niño había despertado con energías y ganas de regresar a su hogar.- Extraño mucho a mi mamá.- Hizo un puchero.
- Te traje algo.- Maki caminó a un mueble, de uno de los cajones sacó un peluche, lo mantuvo detrás de su espalda hasta regresar con el niño.- No sé si te guste.
La doctora se acercó y se puso a la altura del menor, con una sonrisa le entregó el peluche que era exactamente un conejo blanco con un moño. Kotarō sonrió de mejilla a mejilla, y abrió sus brazos para tomar aquél regalo con muchísima felicidad.
- ¡Es muy lindo!.- Le sonrió con agradecimiento, para la pelirroja fue más que suficiente y sonrió de la misma manera.
- Pareces llevarte bien con los niños, doctora.-
La desconocida voz llamó la atención de Maki estando de espaldas, le tomó algunos segundos para lograr identificar de quién pertenecía, al hacerlo. Se puso de pie en seguida y tosió para desviar la atención.
- Buenos días,Yazawa-san.- Saludó la doctora.
- ¡Mira hermana!.- Kotorō corrió a su dirección, con el peluche entre sus brazos.- Es muy lindo, ¿verdad?.
- Es igual de lindo que tu.- Correspondió Nico, removiendo el cabello de su hermano menor. - Buenos dias Nishikino-san.- Se apresuró a saludar.
- ¿Podrías firmar aquí?.- Le acercó algunas hojas y un bolígrafo.- Es para que puedas llevártelo, no dudes en traerlo aquí si presenta algún síntoma.
- Claro.- La mayor pidió con amabilidad a su hermano que tomará asiento, estaba concentrada firmando los documentos hasta que su mirada divagó por la mandíbula de la doctora, hasta llegar a las clavículas, al estar tan cerca de ella era inevitable no ponerle atención y notar lo evidente.- Me imaginé que algo había pasado para que estuvieras tan tranquila y de buen humor tan temprano.
La Nishikino no entendió nada absoluto, pues Nico terminó de firmar y le sonrió pícaramente.
- Parece que la pasaste bien, debieron hacerte un grandioso chequeó.- Comentó con un tono divertido. Maki en respuesta se sonrojó y se sintió un poco tonta por no haber captado a la primera.
- No tengo idea de lo que hablas.- Evadió el tema, girando su rostro a otra dirección y tocando el lugar donde llevaba las banditas.
- Esta bien, esta bien.- Nico movió las palmas de sus manos para aligerar la situación.- Vámonos Kotarō, preparamos buena comida para ti en casa.- Tomó la mano de su hermano con delicadeza, poniendo de pie al menor.
La doctora se quedó en silencio, dió la espalda para seguir ordenando sus archivos, hasta que sintió que le tocaron el hombro, dándose la vuelta e inmediatamente recibió un papelito con un número telefónico.
- N-no es necesario, Shion se irá y...-
- Es para ti.- Le sonrió animadamente.
- ¿Para mí?.- Elevó una ceja.
- Te hace falta una amiga.- La pelinegra le hizo un guiño.- O algo así, necesitas salir de casa más seguido.- Subió y bajó las cejas de una manera sugerente.
La doctora se puso más que nerviosa, su rostro desprendía un rubor increíble, Kotarō no entendió nada de la situación entre las mayores y elevó la mano para despedirse de quien lo había atendido, Nico hizo lo mismo, ambos hermanos salieron de la habitación.
- ¿Acaso me coqueteó?.- Se preguntó inconscientemente.
Se quedó mirando el número de teléfono por unos minutos, guardandolo en su bolso que se encontraba en uno de los estantes. Mucho antes de salir de aquella sala, se aseguró de que el pasillo estuviese solo para salir a su oficina y seguir con los deberes, no quería toparse con nadie, ni mucho menos que la interrogaran.
- Lamento no haberte despedido en el aeropuerto...- Se disculpó muy apenada la doctora, estando en el balcón del hospital mientras atendía una llamada.
- No te preocupes, sé a la perfección el complicado horario de un doctor.- Respondió el mayor al otro lado de la llamada.
- ¿Recuerdas a Yazawa-san?.- Mencionó la pelirroja, recargandose en una pared.
- Eh, si... ¡¿Te dió su número?!.- La emocionada voz hizo que Maki alejará el teléfono de su rostro, por poco y sentía que su cerebro podía explotar.- ¡Ah, lo siento!.
- Cálmate un poco... Y sí, pero me dijo que era para mi.- Confirmó con nervios la doctora, esperó pacientemente la respuesta de su viejo amigo.- ¿Shion?
- ¡Qué envidia!, siempre haz llamado la atención de chicas tan lindas, deberías aventurarte ya de una vez.- Por el tono de voz, la menor se dió cuenta de que su senpai estaba feliz por ella.- ¿Y bien?.
- Es más que obvio que me dió su número con otra intención, muy diferente a sólo una amistad...- Los pensamientos profundos comenzaron a apoderarse de la doctora, recurrió a su gran hábito para distraerse. Shion logró escuchar el ruido de un encendedor atraves de la línea telefónica.- P-pero...-
- ¿Qué te dije de fumar?.- Preguntó con molestia.
- No es eso, te estás imaginando cosas.- Claramente Maki ignoraba los regaños de su amigo, colocando el cigarrilo entre sus labios y encendiendo de nuevo la llama para prenderlo.- Estoy afuera del hospital, así que puede ser cualquier cosa.
- No me harás tonto, deja ese cigarro Maki.-
- Debo colgar, ¡cuídate! .- Antes de que pudiera responderle algo, prefirió colgar para que su mayor no empezará con sus regaños tan temprano.
La pelirroja comenzó a darle unas suaves fumadas al cigarro, tomando el humo para después sacarlo por su vía respiratoria. Aunque quisiera, no podía dejar ese insípido vicio, después de todo era una manera de sacar todo el estrés de la universidad y del trabajo que cargaba día con día.
La calmada brisa movía la cabellera de la doctora, se percató de que el aire iba en dirección de los árboles que se encontraban afuera del hospital, consiguiendo una vista agradable y relajante. Terminó su cigarrillo y tiró la colilla en un cesto de basura de por ahí.
- Aunque quisiera, una relación amorosa puede ser muy complicada para mi ahora...- Susurró sin tomar en cuenta las palabras que había mencionado, para regresar con lo que le restaba de su turno.
Al terminarlo, decidió por salir y despedirse del personal para no alargar más su tiempo, había recordado a último momento sobre una reunión que tenía con sus queridas amigas de preparatoria. Rin y Hanayo, se podría decir que si no fuese por la primer mencionada, probablemente no hubiera conseguido ninguna amistad en realidad.
- ¡Maki-chan!, siempre llegando tarde.- Una jóven de cabellera naranja corta, fué la primera en decir algo al ver a la doctora llegar con prisa.
- Rin-chan, recuerda que estaba en el hospital.- Regañó la chica contraria a su inquieta pareja.
- Deberías entenderme, empezando por ese motivo.- Dijo al sentarse frente a ellas, decidieron por reunirse en el viejo café donde trabajaba Rin, al ser su día libre acordaron verse ahí mismo.- Saben que no es mi culpa que tenga un horario así.
- Siempre te excedes con el trabajo Maki-chan, nos preocupas.-
- Realmente no hay nada de qué preocuparse Hanayo.- La doctora intentaba restarle importancia al asunto. Como era ya algo tarde y se encontraban en épocas de frío, decidió por retirarse el abrigo, agregando que por la calidez del café también se quitó la bufanda, dejando su cuello descubierto.- ¿Qué hay con ustedes?.
- Pues para mi, la universidad ha ido bien.- Sonrió tímidamente.- Gracias por preguntar.
- Kayochin es muy buena en sus notas.- Rin levantó un pulgar llena de orgullo, haciendo sonrojar a su novia.- Cuéntale Kayochin.
- ¿Y tú, Rin?.- La pelirroja notó que su energética amiga trataba de evadir el tema.-
- También le está yendo bien en la universidad de deportes, aunque aveces decaega en sus materias.- Comentó la tímida Hanayo al ver que la pelinaranja no decía nada.
- Sólo me atraso aveces, pero todo está bien, nya.- Sonrió nerviosa.
- ¿De verdad lo está?.- Preguntó dudosa la doctora.
- Kayochin me ayuda con ello, aún así me esfuerzo mucho.- Cruzó los brazos e hizo una pose de victoria por unos segundos.- Le agradezco.
- N-no tienes que agradecer.- Dijo apenada.
- Oh, ¡claro que debo,nya!.- Rin al estar a lado de su novia, no le costó girarse para mirarla amorosamente a los ojos.
- R-rin-chan...- Susurró Hanayo.
Maki se quedó observando tal escena que desbordaba corazones, gracias al sonido que hizo chocar de unos cubiertos que se encontraba de su lado, hizo que sus amigas reaccionarán apenadas. Dejaron de lado sus temas universitarios para pedir la orden al mesero, que fué con una gran sonrisa para saludar a Rin.
Pidieron sus típicas bebidas y un postre extra , la pelinaranja ignoró por completo a su amiga y novia, por que al sólo ver su malteada llegar, se concentró más en disfrutarla. Así que las dejó hablando, genuinamente comenzó a mirar a la doctora detenidamente, notando las banditas en su cuello. Y como dicen: "la curiosidad mató al gato."
- ¡Maki-chan!, de verdad discúlpame, pero tengo mucha curiosidad.- Llamó la atención de las presentes que se quedaron en silencio para escuchar lo que tenía por decir.- ¿Por qué tienes eso en el cuello?.
La pregunta tomó por sorpresa a la Nishikino, cubriendose con sus manos.
- No me digas que...- Continuó Hanayo con impresión.
- Quiero detalles y no puedes negarte, nya.- Advirtió con unos intensos ojos de gato la ojiverde.
- Uhmm.. Bueno...- Suspiró decepcionada, ya que llevaba todo el día tratando de ocultarlo.- ¿Cómo se los digo...?
- ¿Con quién fué?.- Se atrevió a preguntar Hanayo.
- ¿Recuerdan a...- Evadió sus miradas que se sentían intensas por saber la respuesta.- ...Sakura-san?
- ¿Es tu sirvienta, no?.- La Hoshizora intentó recordar, haciendo que Maki asintiera.- ¿¡Lo hiciste con tu sirvienta?!.-
- ¡Maki-chan!.- La de lentes se cubrió la boca de la impresión.
Algunas personas se desconcertaron por lo que se escuchó en el café, posando sus miradas en las tres chicas de la última mesa.
- B-bajen la voz, les recuerdo que este café está cerca de mi universidad y estos rumores me podrían perjudicar hasta el alma.- Maki frunció las cejas preocupada.
- ¡Eso fué lo que dijo en el dorama, jaja!. Se está poniendo bueno, tienen que verlo.- Rin se puso de pie, recomendando un inexistente programa de televisión, la gente al rededor comenzó a reír por la entusiasta chica, dejándola pasar y regresando a sus asuntos.
- Ya siéntate, me dará más vergüenza por tu culpa.-
- No te preocupes, la mayoría de personas aquí me conocen y saben como soy, estás a salvo.- La doctora fué convencida por la atlética chica, Rin regresó a su lugar.
- ¿No te matarán tus padres si se enteran?.- Cuestionó una preocupada Hanayo.- Es peligroso si Sakura-san dice algo, aunque con lo poco que puedo decir de ella... Es que es muy respetuosa.
- Buena pregunta, Kayochin.- Rin se interesó por saberlo así que prefirió guardar silencio.
- No tengo que preocuparme, mis padres me dijeron que ella renunció esta mañana... - Confesó con un extraño ánimo decaído.- Sinceramente siempre noté sus insinuaciones, pero sabíamos nuestra situación y las consecuencias de en ese entonces...- Se calló por un momento.- No lo sé, ayer no había nadie en casa y simplemente sucedió.
Las dos chicas se quedaron en silencio, pues sabían que su amiga siempre había sido reservada e incluso sólo llegaron a conocer unas cuántas mujeres a Maki como pareja. Escucharla las dejaba sin palabras, pero ver a la doctora con un ligero desánimo las alarmó.
- No me digas que ¿sientes algo por ella, Maki?.-
- ¿A qué te refieres?.- Se desconcertó Maki por la pregunta de Rin.
- Se refiere a que técnicamente te gustaba o ya te atraía Sakura-san y lo que acabas de decir... Suena a que te pone triste que ya no la verás...- Hanayo explicó con exactitud y cuidado, no quería sonar ruda o decir las cosas mal.
La doctora comenzó a tomar más en cuenta sus reacciones y las emociones que había sentido, pero no lo consideró tan grave a ese nivel para pensarlo tanto. Le dió un sorbo a su café frío y se detuvo un poco a reflexionarlo antes de contestar.
- Solamente me atraía, no es que necesite los sentimientos románticos para tener sexo.- Confesó despreocupada.
- Lo mismo me pasaba, no es necesario sentir amor para hacerlo.- La Hoshizora se unió a la opinión de Maki, ganándose una fulminante mirada de su novia.
- E-e-eso era antes de hacernos novias, kayochin.-
- ¿Ah si?.- Frunció las cejas sin si quiera parpadear.
- V-verás, es difícil para nosotras estabilizar nuestras hormonas por la condición que tenemos, así que es un poco necesario hacerlo, nya.- Topermente la animada mujer intentaba arreglar lo que había dicho, pero sólo lo empeoró, pues Hanayo seguía con la misma mueca llena de molestia.- K-k-kayochin...
- Ayer conocí a Yazawa-san por que atendí a su hermano menor y hoy me dió su número de teléfono.- Comentó para salvar a su mejor amiga de su enojada novia.- ¿Qué tan famosa es Nico Yazawa?, casi no sé nada de ella.
- Ella es bastante famosa, es considerada la Idol de Japón.- Hanayo le quitó la mirada de encima a Rin para mostrar de su teléfono una página que catalogaba a Nico como una exitosa cantante y Idol de show's de variedades.- Tienes muchísima suerte, se dice que tiene contacto con muy poca gente.- Guardó su móvil.
- Me dijo que si necesitaba una amiga, podía llamarla...- Susurró al darse cuenta de la fama de aquella mujer.- Fué extraño.
- D-deberías hablar con ella, no pierdes nada.- Agregó con entusiasmo y nervios la pelinaranja.
- Cierto, Maki-chan.- Sonrió Hanayo, Rin al notarlo se sintió feliz de que su novia luciera tranquila.- Tal vez puedas hacerlo con ella también, ¿no? ¿Rin-chan?.-
La cara de Rin se destrozó como un cristal, de verdad que su novia estaba enojada, esa dulce sonrisa sombría lo decía todo. Maki contemplaba la escena, degustando de su bebida. Ya la había salvado y no iba a hacerlo dos veces.
- No quería decirlo con esa intención...- Rin hizo una mueca de arrepentimiento, por poco y Hanayo cedía ante ella, pero recordó lo que dijo, haciendo que su enojo regresará de nuevo. - K-kayochin.
- Me voy a casa, tengo que descansar y estudiar.- Se puso de pie, dejó el dinero de su bebida en la mesa, se despidió de la doctora y salió por la entrada del café, dejando a Rin helada.
- ¡Espera Kayochin! ¡Vivimos en la misma casa!.- No perdió el tiempo, también dejó el dinero de lo que había pedido, tomando su mochila con prisa.-
- Suerte, Rin.- Maki intentó animarla.- Aunque eso fué demasiado, idiota.
- Con esos ánimos, me dan más ganas de quedarme aquí...- Suspiró derrotada.- Pero debo ir, nya. ¡Gracias por venir Maki-chan!.
La jóven chica salió fugazmente detrás de su novia, no quería estropear más las cosas de lo que ya estaban. La doctora Nishikino se aseguró de terminar su bebida antes de salir del café, mientras lo hacía. Se perdió en el recuerdo de haber leído la carta de renuncia de su querida sirvienta, le seguía pareciendo extraño que simplemente haya dejado su trabajo de casi cinco años, comenzó a sentirse culpable, probablemente Sakura se sentía incómoda de lo que hicieron y por ello no quiso verla más. Tal vez era eso a perspectiva de Maki.
Fácilmente sus planes de llegar a casa y desestresarse tocando el piano fueron interrumpidos por la tarea de su universidad, cada vez consideraba fríamente si dejar de lado su trabajo social en el hospital de su padre. Ya que técnicamente trabajar y estudiar la carrera de medicina le era demasiado.
Sus cansados ojos miraban los libros de dicha carrera en su escritorio, deseaba terminar lo antes posible sus deberes e irse a la cama. Como de costumbre, sus padres no se encontraban en la mansión y ese vacío le carcomía el pecho a Maki, podría pasar todos los dias de su vida esperando a llegar a su querido hogar y ser recibida por su familia, un sueño más que imposible.
El sonido de su pequeño reloj en su mesa le indicó la hora para ingerir el medicamento.
- ¿Uhmm?...- Hizo una mueca de sorpresa al notar que en su bolsa ya no había de sus dichosas pastillas, tendría que revisar y utilizar sus reservas de sus cajones, a la par que buscaba y revisaba las cajas, se encontró con una foto que le hizo sentir nostálgica. La primer foto que se tomó con su mejor amiga de preparatoria, Rin. - Vaya...
Susurró con una sonrisa, aunque la Nishikino siempre fue retraída y tímida para expresar sus sentimientos, desde que entabló una importante amistad con su amiga atlética, estuvo agradecida de que la vida tuviera piedad de ella por un momento.
- Hace 4 años - .
En aquél entonces, la hedereda del hospital Nishikino. Se la pasaba pidiendo su cambio de preparatoria cada que la menor se sentía en peligro de ser descubierta por su condición, a tal punto en el qué dejó su habilidad social sólo para sentirse segura consigo misma. Y esa noche, en la misma cena familiar, Maki rogó a sus padres que la trasladaran a otra institución femenina.
- Ya es la cuarta vez que haces esto hija, entiendo tu miedo pero últimamente no cumples ni el mes y lo haces.- El doctor Nishikino respondía ante la súplicas de la pelirroja. - ¿No crees que exageras?.
- Cariño...- Susurró su esposa, aunque también estaba cansada por el trabajo, el mover los papeles de su hija cada cierto tiempo le provocaba un dolor de cabeza insoportable, sobre todo por que no había ninguna razón o queja para hacerlo, más que el miedo de Maki.
- ¿¡Exagerar?!.- La menor se puso de pie y golpeó la mesa con las palmas de sus manos.- Si tan sólo no hubiese nacido así, mi vida no sería tan complicada en primer lugar.
- Lo lamentamos y hacemos lo posible para que tengas una vida cómoda y sin prejuicios a excepción de ello, pero no podemos hacer esto cada que te sientes insegura.- Suspiró el hombre mayor, tener ese tipo de conversaciones con su primogénita eran todo un caso perdido .- ¿Vivirás huyendo de eso?.
- No es cómo que quiera huir, todos a mi alredor me obligan a hacerlo. Sólo te lo pido...No quiero estar ahí, porfavor.- Pidió una vez más con sus orbes violetas a punto de quebrarse en llanto, su padre se conmovió.
- Deberías de considerar ir a las terapias que te dijo tu padre.- Comentó la madura mujer con una voz clara y fuerte, para captar la atención de la pelirroja.
- No pienso convivir con más gente como yo, eso sólo me hará sentir peor.- Se negó cabizbaja.
- Te cambiaré de institución...- Pronunció el doctor, su esposa se sorprendió e incluso la misma Maki de haber convencido a su padre.- A cambio de que vayas apartir de mañana a las terapias para tu condición, y si te niegas, confórmate en dónde estás.
- ¿Es en serio?.- Preguntó con molestia la menor.
- Es enserio señorita.- Dijo afirmando sin si quiera titubear, el hombre mayor se concentró en darle un mordisco a su filete que lo esperaba en su platillo favorito.
- Está bien...- Aceptó derrotada y por los ánimos en el suelo, Maki no lo notó, pero sus padres sonrieron a sus adentros de haber logrado su objetivo.- ¿A qué institución me iré?.
- Otonokizaka, querida. Es la última opción que queda por la zona.- Le respondió su madre con seriedad.
- Gracias por aceptar, descansen.- La menor hizo una reverencia y se retiró del lugar para ir a su habitación. Se sentía aliviada pero recordar sobre su hora de terapias de dos veces a la semana, no le subía las ánimos en realidad. Los dos dueños de toda la fortuna Nishikino se sintieron felices.
- Espero que eso le ayude.- Habló la esposa.
- Ya verás que si, sé que es complicado para ella, pero este tipo de cosas son necesarias para que pueda adaptarse...- Agregó antes de beber de su bebida.- Sobre todo ahora que está en plena adolescencia.
- Tienes razón.- La mujer estuvo de acuerdo con la idea desde un principio, saber que su hija recibiría ayuda profesional la hacía sentir aliviada.
Ambis doctores decidieron por terminar su cena y ordenar algunos deberes pendientes que les había quedado durante el día.
- ¿Qué haré si vuelve a suceder?.- Una inquietante pregunta se detuvo en un pesado y denso ambiente para la menor, sin haberse quitado el uniforme de su "ahora" ya ex-escuela. Algunos golpes provenientes de la puerta alertó a Maki, quien de inmediato se puso de pie para abrir.- ¿Sucede algo mamá?. - Preguntó con curiosidad.
- La transferencia de tus datos escolares ya se hicieron mediante internet, y algunos documentos los entregaré mañana personalmente.- Le contó en una posición de brazos cruzados.- Lo del uniforme queda pendiente para mañana, así que puedes ir con ese.-
- G-g-gracias...- Pronunció con timidez, aveces le costaba creer lo rápido que eran sus padres para arreglar ese tipo de cosas. - Y lo siento, quisiera pasar desapercibida, no es mi intención pedirles que hagan esto a propósito.
- Lo entendemos, por lo mismo te damos la libertad de elegir entre todas las opciones, Maki, así que esfuérzate en las terapias.- Posó una de sus manos sobre el hombro derecho de su hija.- Hazlo por tu salud mental, querida.
Le heredera Nishikino sonrió, tal vez sus padres podrían ser irresponsables con el poco tiempo que le dedicaban a ella, pero en cuestiones económicas y sociales, ellos hacían lo imposible por hacerla feliz, no le quedaba otra cosa más que devolver el favor. Maki asintió segura de su misma, la mayor sonrió complacida, abrazándola con ese amor maternal que necesitaba la pelirroja.
- Descansa hija, el chófer te llevará mañana.- Se apartó para despedirse de su hija.
- N-no creo que sea necesario...- Comentó.- ¿No puedes llevarme?.
- Tengo que estar mañana a primera hora en el hospital junto a tu padre, pero te recogeré cuando salgas.- Propuso su madre caminando entre los pasillos, alejándose poco a poco de la habitación de su hija.- Buenas noches.
- B-buenas noches...- Dejó salir con un tortuoso suspiro.
- Nishikino-sama...- Una voz poco conocida le hablo, estaba apunto de cerrar su puerta, fue detenida por una jóven mujer con un atuendo de sirvienta.- Escuché que mañana irá a clases, ¿quiere que lave su uniforme?.
- S-sakura...- Dió un salto por la impresión, sintiéndose nerviosa por la mujer mayor que estaba a un metro de ella.- Lo haré yo, es tarde y tienes que dormir.
- No tengo problema con eso, estoy para servirle después de todo.- Maki no tenía problema con la presencia de Sakura ahí, pero el tono con el que le habla era demasiado insinuador, le costaba no perder la compostura frente a ella, con ese terrible miedo de ser expuesta.- ¿Se siente bien?.
- E-e estoy bien, no es nada fuera de lo normal.- Respondió con dificultad.
- Su cara luce enrojecida.- Cortó la distancia entre ellas, la sirvienta comenzó a tocar la frente y las mejillas de la menor.- Parece que tiene la temperatura alta.
- ¿Temperatura?, n-no. Es sólo que hace calor, prenderé la aire acondicionado .- La Nishikino sabía a la perfección sobre adónde quería ir, pero no permitiría que las cosas sucedieran ahí y mucho menos en ese momento, se alejó de Sakura para abrir la puerta de su habitación.- Descansa, ten linda noche.
Se despidió de ella con una pequeña sonrisa y un rubor que la delataba, en ese momento la contraria detonó la atracción física que sentía por Maki. No dijo nada más, su corazón latía bastante por ese gesto, atragantó con nervios e hizo una reverenda para retirarse después, mientras tanto la pelirroja parpadeó varías veces para confirmar lo que sus ojos habían visto, cerrando su puerta.
- Todo será más difícil ahora que ya me dí cuenta...- Susurró cansada de lo que había pasado durante todo su día, decidió por retirarse el informe para llevarlo al cuarto de lavado, lo que menos quería era convivir con aquella mujer que había estado trabajando para sus padres, la simple relación de "Empleada- jefa" decía todo por sí solo.
La rutinaria sensación de levantarse para desayunar y prepararse para ver lo que le esperaba en su nueva preparatoria, ya era ajena a la emoción que sentía al inicio. Nunca se tomaba la molestia de recordar caras y menos lo haría esta vez. Maki se miró en el reflejo de la ventana del auto Nishikino, los vidrios polarizados no dejaban ver más allá de las calles.
- Que tenga buen día, Nishikino-sama.- El chofer abrió la puerta del elegante auto para que saliera la pelirroja, quién al salir se encontró de nueva cuenta con bastantes chicas que la miraban con curiosidad.
- Hubiera preferido llegar caminando, se supone que no quería llamar la atención...- Balbuceó con las cejas fruncidas.- Y es lo primero que hice... Ahhh.
- ¿Pasa algo?.- Preguntó preocupado el pelinegro que portaba el uniforme de chofer.
- Estoy bien, gracias por traerme.- Forzó una sonrisa, el mismo hombre se dió cuenta de eso.
- Entonces regresaré a la mansión, nos vemos.- Asintió con seriedad para subir el auto y retirarse.
Maki escuchaba alredor suyo susurros y murmullos, en cuestión de segundos pudo deducir la razón, no prestó atención o eso trataba de hacer, pero el uniforme más que llamativo no le aportaba nada. Al llegar al salón que tenía escrito en una nota sobre su documento de transferencia, esperó pacientemente a que llegará la profesora para entrar con la cabeza baja, no quería hacer contacto visual con nadie.
- Tenemos una nueva estudiante transferida.- La alta mujer le indicó a Maki que pasará al frente.- Por favor preséntate.
- Nishikino Maki.- Hizo el movimiento común de una reverencia al presentarse, sin decir ningúna otra palabra, no quería conversar con nadie ni que alguien quisiera hablarle.- Vengo de la preparatoria Sean's.
Todas las estudiantes hicieron una expresión de sorpresa y asombro, el apellido "Nishikino" era más que conocido por toda la ciudad de Japón, la apariencia de Maki no ayudaba, lucía como alguien que tendría dinero a montones.
- Es un gusto tenerte en Otonokizaka, por favor toma siento Nishikino-san.- Sonrió amablemente la profesora.
La menor asintió con seguridad, y caminó por las filas de butacas, hasta llegar al último pupitre.
- ¿Viene de esa institución costosa?.- Una de las voces femeninas susurró a espaldas de Maki.- ¿Por qué habrá sido transferida aquí?.
- No tengo idea.- Respondió otra voz.- Tal vez sus padres la castigaron.
La pelirroja dejó caer su bolso con bastante fuerza en la mesa de su banca, haciendo que las dueñas de aquellos susurros se asustaran y se sintieran avergonzadas de haber sido descubiertas, gracias a que la Nishikino había elegido el último lugar más alejado posible, fué pasada desapercibida por las demás de ahí, se sentó y prefirió prestar atención a la clase.
- ¡Hola!, soy Hoshizora Rin, Nya.-
- ¿Eh?.- La Nishikino se extrañó del acercamiento de una chica de cabellera corta y naranjada, simplemente bajó su libreto el cuál se encontraba leyendo poco antes.- ¿Me hablas a mí?.
- Claro que te hablo a tí, eres la transferida. ¿A quién crees que le hablaría?.- Se burló genuinamente la energética chica de gran sonrisa, esa sonrisa casi dejaba ciega a la pelirroja.
- Bueno. ¿Qué sucede?.- Preguntó.
- Falta muy poco para la hora de almuerzo, Kayocchin y yo nos preguntábamos si quieres venir con nosotras, nya.- Ofreció amablemente.
- ¿Kayocchin?.- Enarcó una ceja sin comprender la invitación, aunque lo que más la dejaba sin entender la situación; era que aquella chica le había hablado con mucha confianza, cosa que nunca le había tocado vivir.
- ¡Si!, es esa de ahí.- Apuntó con emoción a una tímida alumna que se escondió detrás de un libro por haber sido mencionada, aunque no estaba lejos. Al parecer el par de estudiantes se sentaban a dos pupitres de ella.- ¿Quieres venir?.
Ante la invitación, la pelirroja dudó si aceptar era buena idea. Temía ser descubierta por su condición, cosa que le impedía mucho sus convivencias con personas de su edad, atragantó antes de responder.
- T-tal vez después, no estoy acostumbrada a convivir con las personas.- Respondió cuidadosamente, aunque Maki sabía que siempre sus palabras eran tomadas con rudeza, ella no tenía la intención de hacerlo, a veces.- Me gusta estar sola.
Rin suspiró desanimada.
- Está bien.- Aceptó su respuesta con una amable sonrisa.- Sé que es difícil adaptarse, así que no dudes en hablar con nosotras cuando quieras, nya.
Antes de que Maki pudiera decirle algo más, la pelinaranja de ojos verdes ya había salido con su Bento junto a su amiga por la puerta.
- Por poco y me quedo ciega...- Habló para si misma, volvió a tomar aquél libreto de notas musicales para darles una revisión más.- ¿Qué la hace sonreír tanto?.
La alarma que indicaba la hora de almuerzo comenzó a sonar, avisando a las estudiantes que podían ir a tomarse su descanso. Todas comenzaron a salir, a excepción de un grupo de chicas que se mantuvieron sentadas a lado de la Nishikino, un par de ellas ya había sido identificado por Maki, eran las mismas que hablaban de ella cuando llegó.
La pelirroja se imaginaba lo que vendría después.
- ¿Nishikino Maki?.- La primer chica puso una mano en el pupitre de Maki, para que le prestará atención, pero su intención falló. La de orbes violetas seguía con su mirada en su libreto.- Oye, te estoy hablando.
- Hace poco me presenté, ¿no puedes recordarlo?.- Respondió con un tono hostil.
- Deberías controlar ese tono de voz, no por que seas una chica mimada, quiere decir que todo será como tú quieres.- Una más se sumó a lado de la primer chica, sólo que esta lucía molesta.
- No me interesa ni la más mínima convivencía suya, si no tienen nada que decir, por favor vayanse.- Pidió con una mirada fría y para nada insegura, esta misma reacción hizo que las chicas se sobresaltaran, Maki regresó sus ojos a lo que había empezado a leer, restándole importancia a las presentes.
La tercer chica le quitó de las manos aquél dichoso libreto que era objeto de atención de la heredera Nishikino, elevándolo para que no pudiera alcanzarlo.
- Eres bastante irritante, si sigues con esa actitud, nadie querrá ser tu amigo.- Comentó con una sonrisa burlona, la pelirroja suspiró despreocupada, recargandose en el respaldo de su silla con los brazos cruzados.
- ¿Acaso son unas niñas para creer que esto parece divertido?.- En caro sin miedo alguno.- No es como que te ruege para que me lo regreses.
- Eres la mimada hija de los Nishikino, queremos sacar algo de ello.- Confesó sin vergüenza una de ellas.
- Sus vidas deben de ser así de miserables para creer que tendrán algo de mí.- Se puso de pie, quitándole bruscamente el libreto de las manos a una de las chicas.- Ni crean que les tengo miedo.
- Tampoco es como que nosotras te tengamos miedo.- Sonrió la lider de aquél grupo.- Dime, ¿por qué Nishikino Maki está en una institución pública cómo esta?, ¿acaso no te gustó esa escuela privada o tus padres decidieron darte una lección?.
- Son un maldito dolor de cabeza.- Su temperamento comenzó a elevarse, decidió por dejarlas de lado y caminar para salir de ahí.-
- ¡Hey! ¡Hey! ¿A dónde crees que vas?.- La líder caminó directo a la entrada, bloqueandole la salida a Maki.- Tenemos asuntos que atender.
- Búscate a otra persona a quién molestar y no pierdas mi tiempo.- Pidió con toda el esfuerzo posible para no actuar a su manera, la chica de cabello café tomó del sacó a la Nishikino, con fuerza y una pose intimidante.
- Te mandaré al hospital de tus padres, después de todo tienes pase gratis, ¿no?.- Sonrió maliciosamente, elevando un puño con la intención de amenazarla. Las demás estudiantes se quedaron sorprendidas, Maki no hizo otra expresión, esa vacía mirada inquietaba a la agrasora.
- Estoy esperando.- Sonrió desafiante.
- Tú...- Apretó el agarre con más fuerza, dando un movimiento para darle el primer el golpe, el cuál fué interrumpido por una puerta que se abrió.
Rin se quedó impactada por lo que estaba viendo, a tal punto que dejó caer el envase de jugo que bebía.
- No te metas Hoshizora.- Advirtió las estudiantes que estaban detrás de ellas.
- ¡Ah, no!, déjenla .- La recién llegada se molestó demasiado, empujando a la chica para que soltará a Maki, haciendo que la pelirroja se tambaleara, sorprendiendose del actuar de aquella chica.- Sé defensa personal y no me molestaría ponerla en práctica ahora.- Amenazó con seriedad.
- Regresa con tu novia antes de que te mandé llorando con ella.- La pelicafé le dió un empujón a la entusiasta chica.
- ¿Qué demonios les pasa a ustedes? ¿tan patéticas son para creer que esto les beneficia?.- Preguntó con molestia Maki.
- No te acerques Nishikino-san, esta chica siempre trata de agredir a las nuevas.- Advirtió la pelinaranja, regresandole el empujón a la chica.- Y si yo tengo que ponerte en tu lugar Hikari, lo haré.
- ¿La estás defendiendo?.- Frunció las cejas, se sorprendió de la fuerza de la de cabello corto.- Mírala, es una niña mimada y tiene una actitud de princesa caprichosa.
- Ella no te ha hecho nada y tú vas enseguida a molestarla.- Dijo con un tono fuerte.- Ya basta.
- No debería importarte.- Respondió con los humos por la cabeza del enojo.- Esto es un poco injusto, ¿un chico peleando con una chica?.
Justamente al decir aquello, las amigas de Hikari comenzaron a reír. Rin por su parte quedó atónita, lo mencionado le había afectado, sus ojos verdes comenzaron a humedecerse.
- Podríamos ser buenas amigas.- Maki siguió con la mirada a la pelicafé de ojos rosas, dándose cuenta que esta misma se acercaba a Rin.- Podría enseñarte a ser femenina y así no tendrás que ir a jugar a ser el novio de esa chica.- Sonrió y le dió un pequeño toque a la Hoshizora en el torso, una señal de juego para hacerla enojar.
Maki estaba a un metro del par de chicas, con toda su fuerza le lanzó a Hikari su libreto, dándole un fuerte golpe en la cabeza.
- ¡Hey! ¡Maldita perra!.- Volteó en dirección a la pelirroja.- ¡Eso dolió!.
- ¿Quieres más?.- Amenazó sujetando su bolso.- Ven por mi.
Hikari iba con toda la intención de agredir a Maki, pero Rin se apresuró a empujarla con rapidez, haciéndola caer torpemente, sin si quiera esperar respuesta, tomó del brazo a la pelirroja para sacarla del aula.
- ¡R-rin!.- Llamó a la mencionada que sujetaba su brazo.- ¿A dónde vamos?.
- Tú sólo sígueme, seguramente vienen detrás de nosotras.- Maki intentó confirmar lo que había dicho la de ojos verdes, notando que cuatro chicas las perseguían a lo lejos, entonces la pelirroja apresuró su paso, superando la rapidez de Rin.
- ¿En dónde estabas Rin-chan?.- El par de chicas habían logrado llegar a la cafetería, siendo recibidas por la de lentes que se preocupó por su amiga y la recién transferida.- ¿¡E-están bien?!.
- Ya puedes soltarme, no nos harán nada si estamos aquí.- Mencionó Maki al ver que Rin seguía sujetando su brazo, quién al darse cuenta se sonrojó y la soltó, llendo directamente con su tímida amiga.
- ¡Kayocchin! ¡Esas idiotas estaban agrediendo a Maki-chan!.-
- ¿El grupo de siempre?.-
- ¡Si!, así que traté de ayudarla.- La de lentes abrazaba y acariciaba la cabellera de la pelinaranja.- Tengo miedo, dije que sabía defensa personal pero no sé nada de eso.
- ¿¡Y cómo se te ocurre decir algo así?!.- Preguntó desconcertada la de orbes violetas.- ¿¡Qué pudiera haber pasado si hubieras entrado en una pelea?!.
Aunque más que preguntas, parecía que Maki regañaba a Rin como si fuese una niña pequeña.
- Rin-chan no es una persona que soluciona las cosas con violencia, así que para haber dicho eso, quiere decir que de verdad intentó ayudarte.- Explicó Hanayo con un tono de voz suave.
- Deberías agradecerme.- Pidió Rin, haciendo un puchero.
- Ah claro, por poco y nos metemos a una pelea de verdad.- Reprochó la pelirroja, posando sus manos en sus caderas, soltando un suspiro.- Gracias...
- No te escuché, nya. ¿Qué dijiste?.- Rin soltó a su querida amiga, poniendo la palma de su mano cerca de su oído, dando a entender que no la había logrado escuchar.
- ¡Claro que escuchaste!.- Se quejó.
- ¿Uhm?.- Levantó las cejas.
Hanayo observaba sorprendida la escena, le parecía increíble la manera tan espontánea con la que esas dos estaban relacionandose, como si ya se hubieran conocido antes.
- ¡Gracias, Rin! ¡Gracias!.- Maki se sonrojó, ocultándose con su mano.
- Nada te cuesta ser sincera.- Levantó el pulgar.
- Como sea, iré a hacerle una llamada a mi madre.- Intentó dar la vuelta
- ¿Les dirás sobre lo que pasó?, es lo mejor, así serían sancionadas esas bullies.- Mencionó entusiasmada la pelinaranja.
- No, pediré mi cambio a otra preparatoria o incluso estudiar en casa sería lo mejor para mi.- Contestó sin intenciones de querer permanecer ahí, así que retomó su camino, saliendo por uno de los pasillos.
- ¿Qué fué lo que pasó Rin-chan?.- La de lentes se acercó a la de cabello corto, no entendía del todo la situación.
- Cuándo regresé a la aula por mi celular, me encontré con esas chicas que iban a golpearla.- Contó tranquilamente, mirando el lugar por dónde la Nishikino se había ido.-
- Hiciste bien con sacarla de ahí Rin-chan, aún así debes de tener cuidado.-
- Lo tendré Kayocchin.- Sonrió con un extraño sentimiento, Rin lucía nostálgica.- Pienso que Maki-chan es igual a mí.
- ¿Ehh? ¿Igual a tí?.- Hanayo movió sus lentes desconcertada, le parecía rara la comparación.
- Antes huía de los problemas en lugar de enfrentarlos, prefería alejarme.- Dió la vuelta, quedando frente a su amiga.- Tal vez ella también necesite a una persona que la haga entender.
- P-pero Rin-chan.- Frunció las cejas con preocupación.- Ella parece no querer relacionarse con nadie.
- No hace falta que me lo digas.- Suspiró.- Está más que claro, iré a hablar con ella.
- ¿Quieres que vaya contigo?.-
- Estaré bien sola.- Aseguró con una amplia sonrisa.
- No tarden mucho, recuerda que tenemos poco tiempo.- Le recordó mirando la hora en su reloj.
- ¡Regresaré rápido!.- Dió la vuelta en un solo movimiento, llendo por el pasillo principal, cuidando su velocidad para no ser castigada.
- Hmm...- La de lentes se sentó en la mesa, dándole un sorbo a su jugo de manzana con una mirada pensativa.- Se hablan sin formalidades... - Sonrió acompañada de una risilla.
Unas extrañas voces captaron a Rin, que se detuvo en el pasillo principal de la entrada de la institución. Le pareció curioso que un par de chicas se veían detrás de una pared, pero sus ojos se abrieron completamente, Hikari estaba ahí mismo.
- No de nuevo...- Caminó con cautela, acercándose para ver con claridad la escena, en medio de ellas. Estaba ni más ni menos, que la Nishikino, sentada en el suelo, limpiandose la nariz con la parte superior de su mano.-
- ¿Vienes a qué te dé tu lección también Hoshizora?.- Preguntó la pelicafé al percatarse de la presencia de la atlética chica.-
- Vete de aquí, Rin.- Pidió con desinterés la pelirroja, quién se puso de pie rápidamente.- No te metas más en esto.
Una de las amigas de Hikari hizo un movimiento para asustar a la pelinaranja quién en seguida se cubrió por instinto.
- Ja, no eres nada de lo que dices ser.- Dijo aquella chica.
- El problema es conmigo, no con ella.- Mencionó Maki.
- ¡Tú cállate idiota!, no intentes protegerla.- Gritó con bastante enojo la líder del grupo, dándole otro empujón, haciendo que la Nishikino regresará al suelo de un sólo golpe.
Hikari no contó con que Rin iba a tirarla al suelo, quedando en encima de ella.
- ¡¿P-pero qué..?! -
- Hikari.- La de ojos verdes le dió la mirada más fria que se haya visto en ella.-
Las dos comenzaron a forcejear, Rin la tomó de la camisa, mientras que la pelicafé intentaba de todo para quitarla de encima, las amigas de la chica hacían lo posible para detenerla.
La futura heredera Nishikino, trató de levantarse, pero sus ojos comenzaron a nublarse, el dolor de su nariz comenzó a incrementarse un poco más, dedujo que el golpe le estaba ocasionando un posiblemente desmayo.
- ¡¿Qué sucede aquí?! ¡Detenganse ustedes dos!.- La voz de la señora Nishikino detuvo al grupo de chicas conflictivas.- ¿Maki?.- Preguntó al ver a su hija en el suelo y con la cara sucia, siguiendo que su uniforme tenía unas cuántas gotas de sangre.- ¡Maki!.
La mencionada sólo asintió al ser mencionada, segundos después se desmayó, dejando a todas con la preocupación.
.
.
.
.
.
La enfermería fué ocupada por el par de chicas. Maki descansaba en una camilla, mientras que la Hoshizora miraba el rostro tranquilo de la recién llegada, decidió por tomar asiento y esperar sentada a lado de ella.
- Iré a dar una vuelta para ver si sucede algo más, Hoshizora-san.- Una enferma salió de unas cortinas, acercandose a ella.- Porfavor cuídala en lo que regreso.- Pidió amablemente, Rin asintió y la mujer salió por la puerta, dejándolas completamente solas.
Una extraña inquietud se percibía cerca de Rin, su mirada se intensificó al ver más de cerca a la pelirroja.
- Deja de mirarme como si fuera un bicho raro.- Abrió los ojos con suaves parpadeos.- ¿Qué pasó?.
- ¡Qué bueno que despiertas, nya!.- Sonrió aliviada, dándose una palmeada en su nuca.- Te desmayaste y te traje a la enfermería.
- ¿Cuánto tiempo pasó?.- Hizo otra pregunta, acomondose para quedar sentada y tener una mejor vista para hablar.- Ugh...
- No te apresures, Maki-chan, debes descansar. Aunque no haya sido algo grave, tiener que cuidarte.- Dijo la de muletilla gatuna.- Ya pasaron dos horas.
- ¿¡Dos horas?!.- Se exaltó por lo mencionado.- ¡Necesito ir con mi madre!.- Intentó débilmente salir de la camilla, siendo detenida por su compañera, quién sin mucho esfuerzo la regresó al mismo lugar.- H-hey.
- Tu madre está en la dirección, les darán un castigo a esas idiotas.- Explicó despreocupada.- Me pidió que me quedará contigo hasta que estuvieras despierta.
- Esto no debió pasar, ahora pensará que soy mucho más problemática.- Agachó la mirada con tristeza.- ¿Qué haré?.
- No es tu culpa, ¿lo sabes, no?.-
- ¿Uuh?.- Elevó su cabeza sin entender.
- No debes de culparte por lo que hacen otras personas, ellas son unas abusadoras y ya era hora de que les dieran lo que merecían.-
- Hablas como si lo supieras todo.- Dijo en un susurro.
- No lo sé todo, pero sé que tú y yo somos iguales.- Sonrió.
- No, no somos iguales.- El tono amargo con el que lo dijo, hizo que Maki sintiera un nudo en la garganta.- No deberías de decir cosas tan a la ligera.
- Tengo algo que mostrarte.- La hoshizora se puso de pie, quedando el frente de Maki.- ¡Mira!.
Por parte, Maki prestó atención, viendo como su compañera levantaba su falda, mostrando un boxer femenino rosa y en el, se marcaba un bulto. El rostro de la pelirroja de enrojeció de inmediato, por poco y su nariz comenzaba a sangrarle, Rin soltó una carjada por su reacción.
- ¡¿QUÉ SE SUPONE QUE DIGA AL VER ESTO?!.- Gritó en shock.
- ¡No grites, nya!.- Suplicó preocupada.- Te dije que éramos iguales.
Maki agarró más parte de la sábana que la cubría para taparse un poco aquella parte.
- ¿C-cómo lo notaste?.- Preguntó intrigada.
- Debo admitir que me dí cuenta cuando te cargué hasta la enfermería.- Se cruzó de brazos recordando que se sintió de la misma manera de la de orbes violetas al darse cuenta.- Creí que sólo compartíamos misma situación, pero la condición física... Ya es demasiado.
- ¿Acaso te gusto?.- Se aventuró a preguntar con miedo la Nishikino.- Eso explicaría la insistencia de querer hablar conmigo.
- ¡N-no!.- Se apresuró a responder.- A mi me gusta K-kayocchin... ¡Digo!.- Se dió un golpe en la frente por lo dicho.- Lo que trato de decir, es que estuve en la misma situación que tú y a mí me hubiese gustado que alguien me ayudará en aquél entonces.
- Uff, que alivio.- Suspiró como si la notícia hubiera sido de vida o muerte.
- ¡Oye!.- Rin se sintió herida.
- Esto lo hará muchísimo más incómodo.- Mencionó entre dientes, evitando la mirada de Rin.- Espero irme de aquí y no volver nunca.
- ¿Siempre huyes cuando te sientes amenazada?.-
- No lo entiendes, sé que compartimos misma condición pero mi estatus social depende de mi familia y no quiero-
- ¿No quieres que te descubran?.-
- Si...- Asintió.
- No creo que eso suceda, el miedo es tu peor enemigo y tu pareces ser una miedosa.- Sonrió.
- ¿Cómo es que tienes tanta seguridad?, yo entré a la adolescencia y cada vez se complicó más.- Maki comenzó a abrazarse a si misma, sintiendo ganas de llorar.
- No es que sea tan segura de mi misma, sólo prefiero ser feliz y tratar que lo demás no me afecte.- Respondió.- ¿Por qué no lo intentas?.
- Lo he intentado.- La pelirroja se sentía debastada, aunque hubiera conocido a una persona igual a ella, no le quitaba la culpa que sentía por como era físicamente.-
- Sé que al decirte esto no te hará sentir mejor.- Dijo con seguridad.- Pero inténtalo sólo una vez más, prometo que tendrás una amiga aquí...- Elevó la palma de su mano, dejando dos dedos arriba.- Más bien dos, Kayocchin estará encantada de ser tu amiga también.
La pelirroja se aguantó las ganas de llorar, intentaba con todas sus fuerzas no derramar alguna lágrima pero esa chica le daba sensación de calidez. La amistad que siempre había deseado, pero nunca le diría a la pelinaranja.
- ¿Qué dices?, estarás segura con nosotras.- Lo último provocó que Maki soltará el llanto, cubriendo su cara con la sabana.- ¿E-estás bien?.
- Cállate, Rin.- Escondió su rostro para que la contraria no notará su genuina sonrisa, pero le falló su plan, Rin también sonrió al verla.
- Eso quiere decir que estás bien.- Reía suavemente.
- ¿Y quién te dió permiso de llamarme por mi nombre?.- Preguntó Maki, ya había logrado controlar sus lágrimas.- Me hablas con mucha confianza y acabas de conocerme hoy.
- Tú fuiste quién me llamó por mi nombre y sin usar honorífico.- Le contó, haciendo que la pelirroja recordará con exactitud ese momento.
- Oh si... Tienes razón, lo siento.- Tomó un pañuelo que se encontraba en un estante a su lado, para limpiarse sus mejillas.
- Ya que seremos amigas Maki-chan, es un gusto conocerte.- Le sonrió, dándole la mano para hacer un saludo amistoso..
- Bien.- Correspondió el saludo.- Disculpa por haberte metido en problemas.
- Son cosas que pasan, lo que importa es que todo se solucionó.- Terminó el saludo y elevó su pulgar.- Ojalá que aquellas chicas entiendan.
- Mi madre está ahí.- Tocó suavemente su nariz, sintiendo una punzada.- Créeme que les irá mucho peor de lo que crees.
- Bien merecido.- Sonrió tranquilamente.- ¡Debo volver con Kayocchin!, tal vez te vea después sí es que regresas a clases, nya.
- No creo regresar, pero te agradezco lo que hiciste por mí.- Susurró tímidamente.
- Ya no agradezcas, realmente no fué nada.- Caminó directo a la puerta.- Tengo que irme, adiós Maki-chan.
La pelirroja movió la palma de su mano para despedirse, ni si quiera intentó decir algo, sentía muchísimas cosas en ese momento, al quedarse completamente sola, su sonrisa se agrandó inevitablemente hasta que algo le hizo un chasquido en su cabeza.
- ¿¡Cómo es que puede mostrarlo a alguien así de la nada?!.- Se sonrojó al recordar que Rin le había mostrado aquella zona tan libremente.- ¿Acaso no tiene vergüenza?.- Se acostó, cubriéndose hasta al cuello para descansar un poco más hasta que su madre regresará.- Tengo que intentarlo.
Fué lo último que dijo en un susurro, durmiendose al pasar de los minutos.
Ya ha pasado mucho desde que actualicé una historia, lamento la tardanza de verdad. Pero les dejó aquí un gran capítulo. Un saludo y muchas gracias por seguir apoyándome. 3
Haru~
