El tranquilo pero cansado día ya estaba dado por terminado para Maki, la jóven universitaria había terminado sus clases, tomó su bolso a la par que guardaba sus cosas para retirarse e irse. Era uno de esos días en dónde sólo quería llegar pronto a casa y descansar.
— Nishikino-san, ¿tienes algo que hacer después de clases?.— Una de sus compañeras se acercó a ella, junto a un grupo de chicos que las observaban atentos. Maki removió un par de mechones rojizos para despejar su vista, volteando a verla con ese semblante lleno de desinterés que tanto le caracterizaba.
— Ir a casa a dormir, ese es mi plan.— Respondió comúnmente con un tono "seco". Logró colocarse su bolso victoriosamente sin olvidarse de nada.
— Aún no es tan tarde, habrá un evento en Akihabara y nos preguntábamos si quieres venir.— Su compañera puso una cara llena de esperanza, juntando sus manos como forma de petición.— No beberemos mucho y habrá algunas presentaciones musicales.
— Uhmm... No sé si sea lo adecuado, debo descansar...— Dudó en responderle, evitando toda mirada posible de aquella chica.— ¿Por qué sólo no van ustedes?.
— Pensamos que sería agradable que estuvieras ahí, casi no convivimos juntos y lo mejor sería conocernos más, ya que somos parte de la facultad.— Un jóven de cabellera café y ojos verdes agregó con una sonrisa amable, curiosamente salió de ese grupo de amigos para convencer a la Nishikino.— Si no te sientes cómoda, puedes irte.
— E-esperen, debo responder una llamada.— Maki se dió cuenta de que su teléfono había comenzado a sonar justamente en ese momento. Los estudiantes asintieron para darle su espacio. Dió unos pasos atrás para responder la llamada.— ¿Hanayo?.
— Maki-chan, queríamos decirte que no podremos vernos hoy. Rin-chan tendrá una competencia mañana a primera hora, así que quiere descansar.—
— ¿Habíamos acordado en salir hoy, en primer lugar?.— La pelirroja se desconcertó por completo, había olvidado que tenía una salida pendiente.— Demonios, se me olvidó.
— Jajaja. No hay problema Maki-chan, sólo queríamos avisarte. Lamentamos si te quitamos tiempo.— La tímida Hanayo se sentía culpable, la pelirroja podía escucharla desde el otro lado de la llamada.
— P-para nada, de hecho mis compañeros me invitaron a un evento hoy. Aunque, no sé si ir o no.— Se mordió el labio al comentarle a su amiga.— Debería ir a casa y—
— ¡De ninguna manera Maki-chan!, ve y diviértete, nya.— Una energética voz dió un espantoso gritó que dejó sorda a Maki por unos segundos.— ¡Lo siento!.
— ¡¿Pero, qué te pasa?! ¡¿Estás loca?!.—Atacó en shock la pelirroja, frunciendo el ceño por lo ocurrido.— ¡Serás gato muerto!.
— P-p-p-perdonala Maki-chan, pero Rin-chan tiene razón.— La novia de su mejor amiga intentaba todo con tal de convencerla, pero la Nishikino seguía con el enojo.— Deberías de salir, después de todo es fin de semana y podrás descansar aún así.
— Ah, cómo sea. Lo pensaré ¿si?.— Se resignó a considerar la proposición. Suspiró y volteó rápidamente con sus compañeros, quienes reían y conversaban sin ninguna molestia.—
— Si te sientes incómoda por convivir con gente de tu edad, llámanos y pasaremos por ti.— Mencionó Rin casi como una voz de fondo.
— Ni creas que se me ha pasado el enojo contigo.— Desde otra perspectiva parecía que la jóven doctora reprochaba cosas a su teléfono, siendo una escena muy cómica.— Iré, y si algo sale mal, no las molestaré. Tengo un chófer después de todo.
— No dudes en contactarnos de cualquier modo.— Después de tanto hablar, Maki colgó la llamada con una sonrisa. Hubiera agradecido que esas dos estudiaran cerca de ella, pero no todo se puede realmente.
La pelirroja con paso temeroso pero decidido, se acercó al grupo de estudiantes que seguían esperándola.
— Iré, pero si el ambiente no es lo mío, no dudaré en irme.— Declaró despreocupada, los demás sonrieron y asintieron felices.
— ¡Claro!. Estamos seguros de que te agradará.— La chica que se había acercado a ella desde un inicio, le indicó por dónde irse para llegar juntos. Era la primera vez que Maki salía con sus compañeros de medicina, se sentía totalmente extraña y ajena a su alrededor, aunque el grupo era agradable y muy considerado, la incluían en todas las conversaciones posibles, pero la Nishikino no se quedaba atrás, siempre destacaba con sus temas de conversación, sorprendiendo a todos a su alrededor. Era de esperarse, Maki era considerada de las mejores estudiantes en su universidad.
No les tomó mucho tiempo al recorrer las calles de Tokio. Efectivamente estaban organizando un pequeño y ambientado evento, Maki observó con detenimiento que algo de gente comenzaba a reunirse cerca del escenario, la música era agradable y al parecer había invitados especiales. No los tomó en cuenta, regresó su atención a sus compañeros.
— Traeremos bebidas, enseguida volvemos.— Dieron un aviso los chicos, dejando a solas a un par de chicas junto a Maki. La Nishikino no sabía a dónde mirar, ni cómo sacar un tema de conversación en específico, así que se propuso a responder lo que sea que le preguntarán con amabilidad para tratar de seguir conviviendo.
— ¡Regresen con cuidado!.— Una particular chica que se había mantenido muy cerca de la futura hedereda del hospital, no despegaba sus ojos de ella. Tomó del brazo con toda la confianza a la pelirroja.— ¿Estás bien Nishikino-san?.— Preguntó preocupada al ver que esta no decía nada al respecto.
— Estoy bien, es sólo que no estoy acostumbrada al contacto físico.— Respondió con cuidado de no sonar tan ruda. Ya que de las únicas de quiénes recibía afecto físico era de Rin y Hayano; sólo si ella se sentía bien para recibirlo. Pero notó que la mayoría de las estudiantes femeninas usaban aquella muestra de manera rutinaria, intentaba parecer una chica normal.—
— Supongo que es por que aún no nos conocemos bien.— Entendiendo la indirecta, se alejó de ella, dándole su espacio.— Espero que podamos llevarnos mucho mejor.— Agregó con una pequeña sonrisa, inesperadamente se acercó de la misma manera, sólo que a un paso de ella para acomodar unos mechones de su melena rojiza.—
— ¿Shouto?.— Susurró sorprendida por el acercamiento, sus mejillas se sonrojaron. Parecía que ante toda la multitud sólo estaban ellas dos. La mujer de cabellera rubia y orbes cafés miel, la miraba con ese brillo en su ojos, que sólo tendría una persona enamorada. Maki se dió cuenta de todo.— ¿D-desde cuándo?.—
— Tal vez te he estado mirando desde hace mucho Nishikino-san.— Dijo en un tono suave, dejando de lado el cabello de la Nishikino.
La mirada desconcertada de Maki cambió por completo a una muy preocupada, considerando los supuestos sentimientos de esa persona y la responsabilidad de corresponder de ello.
— Tranquila, no debes de darme una respuesta. Tal vez no ahora.— Sonrió con esa amabilidad que la describía a la perfección. Shouto Kazumi era una chica que estudiaba en la misma facultad de Maki. Una chica popular y bella, el típico estándar de un ser perfecto. Amable con todos y dedicada a lo que amaba estudiar, un complemento perfecto. Llamando la atención de todos, pero ella buscaba la atención de cierta pelirroja retraída y reservada.— Sigamos con la fiesta~.—
Todo aquello que podría pasar por la cabeza de Maki, estaba pasando. Era cierto que Kazumi gustaba de ella, pero se la pasaba tan sumergida en tarea y trabajo, que no se había dado cuenta en absoluto.
Los chicos llegaron con las bebidas y algo de bocadillos, ofreciéndoles a las chicas que no dudaron en tomar algo. La jóven doctora se limitó por tomar una bebida solamente, no quería sobrepasar sus límites, mucho menos si sus padres podrían reprenderla por eso.
— ¿Kazumi? ¿Estás bien?.— El estudiante de cabellera café y ojos verdes conocido como "Sonhg", que había llegado de intercambio de china, se percató de que su mejor amiga lucía extraña.— Tus mejillas lucen rojas y sonríes demasiado, ¿no estás enferma?.—
Los orbes violetas miraron de reojo al par de amigos, aunque había dejado de lado ese tema, una extraña atención por Kazumi había despertado. Maki se mantenía recargada en una pared junto a la gente, sólo observando y bebiendo de la botella que sostenía en su mano.
— No lo estoy, Sonhg.— Reía con nervios la más bajita, sus ojos buscaron a la pelirroja, haciendo un contacto visual fuerte. En seguida Maki giró su mirada, buscando ver el escenario con detenimiento, mientras tanto Kazumi reía complacida. Había logrado que la Nishikino se sonrojara por segunda vez.
•(Pov— Maki-)•
Demonios, ¿por qué de todas las personas que hay en nuestra facultad tenía que ser "Shouto Kazumi"?, esto sólo logra darme un dolor de cabeza sorprendete.
Saber de sus sentimientos hacia a mi...
— Lo hace un poco incómodo.— Susurré mirando el suelo, admito que a simple vista podría verme como una borracha, con la botella en la mano y susurrando cosas raras.
Suspiré sin esperar nada, tal vez me quedaré un poco más, pondré de pretexto que me siento mal y me iré. Sí, eso haré. Sonreí orgullosa por mi idea y le dí otro trago a la botella.
— ¡¿Por quién estaban esperando?!.— El estrepitoso ruido proveniente de un micrófono mal coordinado con el audio me hizo dar un salto hacia atrás, un tercer grito más en el día y me dejan sorda de nuevo.
A causa de que estaba cerca de la bocina del evento, por poco y dejó caer mi botella.
— ¿Cómo se me ocurre estar cerca de esta cosa que es el doble de mi tamaño?.— Caminé lejos de ahí, sin darme cuenta me perdí entre la gente, perdí de vista a mis compañeros. Terminé en primera fila frente al escenario. — ¿Cómo salgo de aquí?
— ¡Reciban con mucho amor a Yazawa Nico!—
De verdad que el muchacho se esmeraba por gritar, fruncí el ceño ya harta del sonido tan fuerte. Comencé a buscarlos mirando a los lados, con intención de encontrar algún compañero mío.
Espera un minuto...
¿Yazawa Nico?
— ¡Bien, vamos a divertirnos!.— Esa chillona voz que escuché en el hospital. Toda la gente comenzó a gritar eufóricamente, ¿de verdad era tan famosa?.
Seguí incrédula y subí mi mirada al centro. Notando que la misma chica que me había dado su número, estaba ahí. Frente a mí, luciendo un atuendo brillante y sonriendo con toda la alegría del mundo.
— ¿Es posible sonreír tanto?.— Pregunté inconscientemente. Yazawa bailaba y cantaba con toda la pasión del mundo, era fácil de ver sus años de profesionalismo y lo tanto que amaba hacerlo. ¿Algún día yo podré lucir así?
Me sentía tan sorprendida de que sus propios fans cantarán sus canciones y gritaran su nombre. De verdad que esa chica daba todo de si misma.
— ¡Nishikino-san!.— Escuché que alguien me llamó, aunque dudé por el ruido que había a mi alredor.— ¡Nishikino-san!.—
— Shouto, lo siento por alejarme de ustedes.— Me disculpé tímidamente, lucía más que preocupada que yo. Aunque lo extraño fué que llegó sola, eso no me daba muy buena espina.— ¿Y los demás?.—
— Decidieron quedarse atrás, pero se preocuparon y decidí buscarte.— No sabía que decir al respecto, hasta que sentí un roce en mi mano dónde sostenía la botella, inmediatamente la subí para tomar de ella, me dí cuenta de que intentó tomarme de la mano.
— Esperaré hasta que la presentación de Yazawa termine.— Mencione sin intención de mirarla, me costaba hablarle con claridad por el sonido en general.
— ¿Eres su fan? .— Me preguntó emocionada, se podía ver en sus ojos.
— En realidad no, no sabía nada de ella hasta ahora.— Le respondí con sinceridad.
— ¿Entonces?.—
— Atendí a su hermano hace unas semanas pasadas, y creo que podríamos llevarnos bien
— Tal vez si mencionaba algo así, podría hacer que Shouto mantuviera su distancia conmigo y así acabar con las ilusiones que se haya hecho, es buena idea.
Vaya, de verdad no diría esto frente a Yazawa. No mentiría, pero me mordí los labios al decirlo.
— Es bastante interesante, entiendo que quieras ser su amiga.— ¿Pero qué rayos?, lucía feliz de que le contará algo así.
— Supongo...— Suspiré, mis ideas se acabaron. Sólo me quedaré hasta que terminé esa presentación y me iré. Le dí una sonrisa tranquila a Shouto, regresé mi mirada al escenario.
Ver cómo Yazawa bailaba tan rítmicamente y sonreía con tanta felicidad... No me hacía sentir más que sorprendida. La multitud sólo estaba ahí por ella. Kotarō tenía razón, su hermana hacía feliz a mucha gente.
Mis labios comenzaron a formar una estúpida sonrisa. ¡El alcohol me estaba afectando definitivamente!.
— Oye Shouto, ¿está bebida tiene mucho alcohol?.— Pregunté con interés.
— En realidad no, los chicos trajeron bebidas muy bajas.— Me contestó con una sonrisa. Por lo tanto miré incrédula el resto que quedaba de lo que estaba bebiendo.
— Qué raro...— No me importó, me terminé el resto despreocupadamente.
(•Pov normal•)
El transcurso del mini-concierto fué agradable y divertido. Todo el público había quedado satisfecho con la presentación de la I-dol que duró tan sólo una hora, poco a poco la multitud comenzó a depejar el área para irse a descansar, ya había anochecido. Cierta parejita seguía una cómoda conversación, la pelirroja se dió la vuelta juntó a su amiga para irse con sus demás compañeros.
— ¡Hey doctora!.—
— ¿Uh?.— Maki se detuvo en seco, sorprendiendo a su compañera, dió el giro completo para encontrarse con una agitada Nico que parecía haber bajado del escenario para alcanzarla.— Hola...
— ¿Disfrutaste del concierto? ¿Qué tal te la pasaste?.— La pelinegra estaba atenta a las respuestas de la más alta, hasta que notó a una chica que iba sujetada del brazo de la doctora.— Oh...
Su mirada cambió a una "insinuadora", por supuesto Maki se dió cuenta de inmediato y frunció el ceño avergonzada.
— Por favor, que no se te ocurra decir algo extraño ahora.— Pidió con un semblante serio y aterrador, causando que la Idol temblará un poco.— Y si, reconozco que lo hiciste bien.
— Bueno, me alegro de ello.— Sonrió complacida, después se dirigió a la chica que se mantenía en silencio y mirando con emoción a la pelinegra.— ¿Qué tal estuvo para ti?.
— ¡Lo hizo genial Yazawa-san! ¡Soy una fan suya!.— Shouto parecía desbordarse en brillos, se notaba desde lejos que era su fan.
— Me alegra, yo siempre me esfuerzo para ser la mejor de todas.—
Dicho aquello, Maki se disgustó por el aire de superioridad que pudo sentir a simple vista, pero la pelicafé seguía halagandola.
— ¿Y cuándo piensas llamarme Nishikino-san?.— Preguntó Nico con el ceño fruncido.— ¿Sabes?, he estado esperando alguna notificación tuya.
Shouto se quedó mirando con sorpresa. Maki suspiró sin decir mucho, tratando de buscar alguna respuesta que no la comprometiera tanto.
— Lo siento, estuve bastante ocupada con el estudio y cosas del hospital.— Se disculpó removiendo ligeramente sus hombros, Nico se cruzó de brazos aún viéndose molesta. Pero a Maki no le importaba lo que tuviera que decir en realidad, esperó sin ningúna expresión.
— Salgamos este fin de semana, ¿está bien?.— Su rostro se tranquilizó, y posó su dedo índice en su mejilla, agregando que hacía un puchero.— Olvídalo, saldremos este fin.
— ¿De qué hablas? ¿Por qué haces planes sin mi aprobación? ¿Y quién te dijo que estaré libre estos días?.— Maki se llenó de preguntas, la Yazawa habla con muchísima libertad sobre su horario.— Además, no somos tan cercanas para sal—
— En realidad, Kotarō quiere verte.— Con unas simples palabras, Nico calló a la doctora.—
— ¿Eh?.— Balbuceó nerviosa.
Un chico casi de la edad de Nico llegó corriendo a esa dirección, pero primero trató de regularizar su respiración antes de darle un aviso.
— Yazawa-san, tiene que ir al camerino, recuerde que la llevaremos a su casa y ya es tarde.— Anunció con seriedad y preocupación.
— Tienes razón, tengo una cena con mis hermanos.— Sonrió gustosamente, dando un aplauso de felicidad.— Nos vemos—
— ¿Puedo ir contigo?.—
— ¿Eh?.— Nico abrió los ojos llenos de sorpresa, pues la doctora se veía decidida por ir.
— C-creí que regresariamos juntas, Nishikino-san.— Su compañera se adelantó a decir algo sobre el tema, soltando su brazo.
— Lo siento mucho Shouto, puedes decirles a los chicos que me iré yendo.— Finalizó el encuentro con la pelicafé, acercándose a la Yazawa.— Adiós.
— ¿A-adiós?.— Se despidió Shouto sin entender la situación.
— ¿Disculpa?.— Nico al ver que Maki ya estaba a unos pasos de ella, no dudó en demostrar lo poco que entendía de lo que estaba pasando.—
— Sólo vamos, iré a ver a Kotarō ahora.— Comentó con una pequeña sonrisa, colocándose el abrigo que tenía por el frío que comenzó a hacer.
— Bien, siganme por favor.— El manager indicó a la dos chicas hacía a dónde caminar, quienes lo siguieron sin decir nada. La yazawa miraba de reojo a su acompañante, ni si quiera había procesado del todo lo que había pasado.
El carro dónde se transportaron se estacionó frente a la residencia de Nico, sorprendentemente la casa de la Idol era mediana a comparación de una "mansión" que consideraba que ahí viviría a ojos de Maki. Al bajar se quedó parada analizando detenidamente el hogar Yazawa.
— ¡Nos vemos!, gracias por el trabajo de hoy.— La pelinegra gradeció tranquilamente a su manager, el auto se retiró y se acercó a la doctora que seguía mirando su casa con detenimiento.— Lo sé, no es una casa que tendría una Idol como yo, ¿cierto?.
— Es lo que estaba pensando, ¿por qué no compras una mejor?, digo...— Maki cayó en cuento de que lo que pudo haber dicho, tal vez podría sonar cuestionable, trató de arreglarlo en seguida.— N-no me refiero a que esté mal, p-pero por tu comodidad y la de tu familia...
— Tranquila, hasta yo digo lo mismo.— La pelinegra decidió por sacar las llaves de su bolso y abrir la puerta principal para entrar a la casa.— Pero es casa de mi madre, le costó el sudor de su frente y no quiere dejarla por lo mismo.
Al conseguir abrirla, hizo que la Nishikino entrará primero.
— Mis hermanos están cómodos aquí y no les hace falta nada, así que me conformo con eso por ahora.—
— Si para ustedes está bien, entonces no hay nada que decir.— Maki entendió el punto de la más bajita, y decidió por no decir más del tema.
— Adivinare, le gustas a esa chica y no querías pasar más tiempo con ella, ¿por eso usaste de pretexto venir a mi casa?.—
— Vaya, no pareces ser tan tonta del todo.—
— ¡Hey!. Ten cuidado con lo que dices, recuerda que estás en mi casa.— Refunfuñó Nico, abriendo la puerta de su casa. Ambas dejaron sus zapatillas en el pasillo, adentrándose al cálido hogar. Maki pudo divisar a las dos hermanas menores de la pelinegra, quiénes estaban en la sala, viendo la tv.
— ¡Hermana! ¡Por fin llegas!.— Una niña de cabello negro y orbes color rubí se percató de que su hermana mayor ya estaba en casa, seguida por su hermana, se acercaron a ambas mujeres.
— ¿Qué tal todo?, ¿te fué bien?.— Preguntó con interés la menor.
— Antes que nada, dejen presentarles a una... ¿Invitada?.— La mayor frunció el ceño, recordando que la pelirroja se había invitado sola.— Bueno, ella es la doctora Nishikino.
— ¿Es la doctora que atendió a Kotarō?.— Una de las hermanas se sorprendió, pues la jóven pelirroja lucía jóven a como se la imaginó.
— Buenas noches.— Maki hizo una reverencia con educación, por dentro se sentía un poco nerviosa, cosa que no lograba entender el por qué.
— Nishikino-san, ella es mi hermana Kokoro.— Presentó a la primera, quién sonrió con un poco de pena, pues se había quedado sorprendida por la alta y recatada mujer.
— U-un gusto...— Algo sonrojada, siguió la reverencia, la menor podría tener quince años, siendo la mayor de sus dos hermanos.
— Y ella es, Kokoa.— Nico apuntó a su sonriente hermana.
— ¡Buenas!.— Saludó con mucho ánimo, simplemente levantando la mano.
Maki soltó una suave sonrisa, definitivamente las hermanas Yazawa eran diferentes al único varón del hogar, aunque tenía rasgos de cada una. La Nishikino sintió un ligero empujón en sus piernas, notando que el menor estaba abrazándola.
— ¿Kotarō?.— Mencionó el nombre de aquél niño, este la miró desde abajo y sonriente.
— ¡No esperé que vinieras juntó a mi hermana hoy!.— Comentó con unas voluminosas mejillas que se remarcaban por su sonrisa de lado a lado, los orbes violetas notaron un detalle, el menor cargaba el peluche que le había regalado.
— Fué una coincidencia.— Maki intentó amenizar su alegría por verlo, acariciando su cabellera negra.
— Y ese de ahí, es Kotarō. Ya lo conoces.— Continuó por decir la mayor de los tres hermanos.
— Kotarō tenía razón, la doctora sí que es muy bonita.— Mencionó sin pena alguna Kokoa, ganándose un sonrojo sorpresivo de la pelirroja.
— Lo que tiene de bonita, lo tiene de amargada.— Suspiró despreocupada la Idol, haciendo que Maki cambiará su expresión a una molesta.
— ¿Pero qué dices?.— Frunció el ceño.
— Lo que escuchaste.— La retó con la mirada.
Los tres hermanos se apartaron un poco de las dos mayores, ambos debatían; que había una extraña situación entre ellas, pero decidieron no decir nada para no complicar las cosas, mientras ellas iniciaron una pequeña discusión.
— Me sorprende la cantidad de gente que tienes como fan's.— Levantó una ceja la doctora.
— ¿Qué estás insinuando?.— Cerró levemente sus ojos, poniendo una mirada inquietante en Maki.
— Nada.— Cerró la boca y miró a otro lado, cruzando los brazos.
— ¡Bien!, no me importa. No voy a perder más tiempo, iré a preparar la cena. Así que más te vale que comas.— Apuntó amenazadoramente a la Nishikino, y se retiró a su cocina sin pensarlo.
La doctora suspiró, perdiendo de vista a la mayor. La dió un vistazo a los hermanos Yazawa, los menores se encontraban en sus propios asuntos e incluso Kotarō había tomado asiento junto a sus hermanas, quienes veían lo que parecía ser la transmisión del concierto de la Idol. Maki caminó hasta llegar por detrás del sofá, poniendo atención a la pantalla que proyectaba la presentación de Nico.
— ¡Hermana sí que lo hizo bien!.— Halagó Kokoro.
— Ella siempre se esfuerza tanto.— Comentó una sentimental Kokoa.
— ¡Nico-nico Nii! .— Agregó el menor, moviendo las palmas de sus manos.
La doctora recargó sus codos en el respaldó del sofá para ver con detenimiento lo que se estaba transmitiendo.
— ¡Vengan por favor, la cena está en la mesa!.— Anunció la mayor, acercándose a ellos.
Sus hermanos asintieron con grandes sonrisas y no lo pensaron dos veces para irse al comedor. Nico notó que Maki seguía viendo la tv, ni si quiera se inmutó ante su voz.
Pero para la gran suerte de Maki, cuando Nico se acercó, en la pantalla comenzó a proyectarse tomas del público que estaba totalmente ambientado, pero en una de esas tomas podía verse fácilmente en la multitud a Maki en primera fila, viendo a Nico con detenimiento, cómo si fuese lo más increíble que haya visto en su vida, para después sonreír espontáneamente y acabar sonrojada mientras bebía, cambiaron la toma al punto central del escenario, pasando desapercibidas las reacciones de la Nishikino, aunque para Nico fué la excepción.
— Vaya...— Susurró la de orbes rubí, dirigiendolos a los orbes violetas que miraban igual de desconcertados. Al tener contacto visual ambas se sonrojaron, detalle que las hizo avergonzarse más.— ¿Qué significa eso?.—
— ¿A qué te refieres con "eso?.— Dijo algo indignada, sintiéndose completamente acorralada por la Idol.— Yo no ví nada.
— Oh porfavor...— Nico sabía a dónde llevaría la cosa si seguía acusándola, así que decidió por no hacerlo ya que cierta doctora se veía bastante nerviosa, pensó en una manera de girar el entorno de las cosas.— Admite simplemente que eres una fan mía.
La doctora Nishikino se desconcertó por lo dicho, la pelinegra simplemente se encogió de hombros y comenzó a tomar camino para irse al comedor.
— ¿No vendrás a cenar?.— Preguntó.
— N-no tengo hambre.— Respondió Maki sin mucho ánimo, provocando que la Idol regresará por ella, tomándola de mano.— ¿Q-qué sucede?.
— Te invitas sola a mi casa a estas horas de la noche, ¿y te niegas a comer lo que preparé?.— Se detuvo de un sólo golpe, al ir ella adelante, Maki se mantuvo un paso atrás de la pelinegra, aún viendo que era sostenida de su mano.— Absolutamente nadie rechaza mi comida.—
Nico giró su rostro para encontrarse con el de la pelirroja adviertiendole con una mirada amenazadora. Maki simplemente se resignó con un suspiro, dándole luz verde a la más bajita, quién con una sonrisa deshizo el agarre y volvió a dirigirla al comedor junto a sus hermanos.
La Nishikino algo apenada tomó asiento junto al adorable Kotarō, ya que al verla entrar le indicó en seguida que tomará asiento a lado de él. Aunque la pelirroja no lo quisiera admitir en su momento, la cálida estancia y el ambiente familiar la abrazaba, pues la familia Yazawa hablaba sobre cómo estuvo el día de cada uno, siendo atentos al escucharse mientras lo hacían.
Las hermanas de Nico siguieron con la plática, la doctora degustaba de una sopa de tómate, cualquier comida con tómate podría ser lo mejor para ella, su silencio mientras comía lo decía todo.
— ¿Y usted doctora? ¿No tiene algo qué contar?.— La mayor de la mesa observaba con detenimiento las reacciones de la pelirroja.
Maki se sonrojó al tener las miradas de los hermanos Yazawa encima, limpió su boca con timidez.
— Eeh... Estuvo bien la universidad... Creo...— Titubeó nerviosa, hace mucho que no le preguntaban eso, desde que entró a la universidad, la comunicación con su familia había decaído un poco más.
— ¿Crees?.— Levantó una ceja la Idol e hizo una mueca.—
— ¿Estudia y trabajaba al mismo tiempo? ¿No es cansado?.— Kotarō interrumpió a su hermana, poniendo sus grandes ojos en la doctora.—
— Lo es, bastante.— Sonrió genuinamente, le dió ternura ver al menor preocuparse por ella.— Pero estoy bien.
— ¡Hermana!.— Kotarō dejó caer un puño encima de la mesa, tomando por sorpresa a todas, incluso sus hermanas se asustaron por el repentino golpe.
— ¿Si?.— Acató el llamado de su hermano.
— D-deberías asegurarte de que ella coma bien, como la otra vez.— Hizo una seña con su dedo índice.— Podrías cocinarle.
— K-kotarō...— Maki se desconcertó por lo que había escuchado, pero ver a la pelinegra hacer una pose de pensamiento ante lo dicho, la hizo desconcertarse aún más, parecía que estaba considerando la idea.
— ¿Y qué me asegura que comerá lo que cocine?.— Nico comenzó a entablar un tipo de trato con el menor, mientras las hermanas Yazawa y Maki se quedaban expectantes ante la situación.
— Ella tendrá que hacer una promesa conmigo.— Mencionó con una gran seguridad que impresionó a las presentes.
Antes de que Maki pudiera decir algo al respecto, el menor se volteó hacía a ella, para hacerle una mirada de súplica.
— No tienen que hacer estas cosas, tengo buena alimentación y me cuido bastante.— Intentó vagamente convencerlo, pero eso no lo hizo dudar ni un poco.
— ¿Vas a dejar al pobre Kotarō así?.— Nico sonaba como toda una chantajista, la pelirroja frunció el ceño al verla, pues estaba detrás de su hermano, en respuesta: la mayor le enseñó la lengua como burla.—
— D-doctora...— El menor de grandes orbes rubí que comenzaron a pestañar casi cristalinos, unió las palmas de sus manos.
— No lo hará Kotakō, no le supliques.— Nico tomó uno de sus cubiertos para seguir comiendo de su platillo, pero escupió el primer bocado al escuchar algo peculiar de la doctora.
— Me gusta mucho la comida con tomate.— Se limitó a decir, ganándose una gran sonrisa del menor y una expresión de sorpresa de parte de Kokoro y Kokoa.
Con tal situación y escena, fué suficiente para que eso se mantuviera como su tema de conversación, llena de bromas divertidas por parte de la mayor hacia la pelirroja, quien no hacía más que refunfuñar o responderle con la misma intención, ganándose risas de los menores.
— Hermana, ¿podrías llevar a Kotarō a la cama?.— Kokoro comenzó a lavar los trastes, mientras que Kokoa despejaba la área de la sala para dejarla limpia, por su parte Maki y Nico ayudaron levantando los platos.
— Cierto, ya son las nueve.— Asintió la pelinegra, tomando del hombro a su hermano.— Despídete.
— Hasta pronto doctora.— Elevó una mano para despedirse de la pelirroja, quién esta hizo el mismo gesto.— Que descanse y tenga buena noche, gracias por venir.
— El placer es mío, que descanses Kotarō.— Sonrió amablemente con una pequeña y enternecedora sonrisa, que hizo que Nico se sonrojara por lo linda que lucía al hacerlo, por suerte pasó desapercibida, pues Maki no le prestó atención.
La doctora esperó en la entrada a la mayor, para despedirse y agradecerle educadamente sobre la cena, ya que después de todo ella fué quién se apegó a ella como si nada. Se encontraba ajustando su abrigo cuando llegó la pelinegra a ella, con una expresión tranquila.
— ¿Ya te vas?.— Preguntó con interés al hacer contacto visual.
— ¿Hay algún problema si espero un poco más aquí?.— Se aventuró a preguntar de la misma manera.
— Claro, no hay problema.— Asintió sin inmutarse ante la idea.— Podemos estar en el jardín de afuera.— Propuso al indicar que había una cómoda banca fuera de su puerta al lado de su jardín, Maki aceptó y las dos terminaron ahí sentadas, mirando el cielo estrellado y con el tenue frío que escasamente podía sentirse.
— Gracias por la cena, y lo siento por haberme invitado así... No creo que haya alguien más que pueda recibirme de esa manera.— Comenzó a hablar la doctora, sin darle la cara a Nico.
— Me agradas y le agradas a Kotarō, creo que está más que claro que hay cierta confianza ahí.— Afirmó la mayor.— Así que no es nada.
— ¿De verdad?.—
— Por supuesto, aunque parece que te salvé de aquella chica.— Soltó una risita.— ¿Cómo para invitarte tu misma a mi casa, qué tanto querías alejarte de ella?.
— N-no es lo que piensas.— Respondió simplemente, cruzándo los brazos.—
— Parecía muy cercana a ti, es muy obvio que le gustas.— Mencionó con tranquilidad, dándole atención a la pelirroja.
— Justamente me lo dijo antes de que acabará tu presentación, fué tan directa que no le dije nada al respecto.— Suspiró con cansancio, aún evitando el contacto visual de la de ojos rubis.
— ¿No te gusta?.—
— No lo sé, jamás pensé en ella de esa manera, creo.— Dudó demasiado en querer hablar, pero después de todo Nico parecía querer ayudarla y no quería perder la oportunidad de ser más sincera consigo misma.—
— ¿Siempre dices "creo" en todo?.— Preguntó mirándola de reojo.— ¿Qué mas crees?.—
— Creo que me gustas, pero tampoco estoy segura.—
El par de mujeres se miraron con sorpresa al mismo tiempo, Maki se cubrió la boca con un gran sonrojo, mientras que Nico abrió los ojos del shock.
— Oh vaya, esa fué una linda confesión.— Una mujer mucho mayor que ellas no tardó en aparecer ante la escena, haciendo que el ambiente se pusiera aún más tenso.— ¿Llegué en el momento equivocado?.
La Nishikino se exaltó junto a la Yazawa, poniéndose de pie al instante.
— ¡Mamá!, que bueno que llegas. Kokoa y Kokoro te esperan para servirte la cena.— La pelinegra intentó tomar del brazo a su madre, haciendo más obvio lo que había pasado y que estaba tratando de desviar la atención.— Por cierto, ella es Nishikino Maki, la doctora que atendió a Kotarō.
La pelirroja se dió cuenta de que la señora era casi igual a Nico, sólo que con unos años más y un poco más alta. Parecía que Nico era la más bajita de su familia, se contuvo la risa ante tal comparación.
— Es un placer señora.— Hizo una reverencia.
— El placer es mío.— La mayor escaneó de arriba hacia abajo a la Nishikino, ganándose un movimiento brusco por parte de su hija para meterla a su casa.— Espero tener la oportunidad de conversar más con usted después, nos vemos.—
Maki se quedó fría, analizando lo que había visto y de que la madre de la Idol había escuchado algo que ni si quiera pensó lo suficiente.
Se puso aún más nerviosa al ver que Nico regresó sola con la cara roja, después de cerrar la puerta de su hogar.
— Debes de tener más cuidado con lo dices doctora.— Regañó con un puchero, un gesto que hizo reír a Maki, dispersando el incómodo ambiente.— Mi madre se burlará de mi por lo que acabas de decir.
— Hahaha...— Su risa hizo que Nico parará de hablar, la menor trató de mirar a otro lado.—
— ¿Qué te hace tanta gracia?.— Preguntó con ligera molestia, aunque su boca formó una sonrisa.— ¿Eh?.
— Lo siento mucho, tienes razón.— Maki dió unos pasos para bajar dos escalones de la entrada del hogar Yazawa, quedando a la altura de la pelinegra que se quedó mirándola.— Debo irme, mi chófer me espera afuera.
— Oh, ¿por eso te quedaste un poco más?.— Levantó las cejas.
— Si, también fué agradable conversar un poco más contigo.— Sonrió con comodidad.— Por cierto, puedes llamarme sin formalidades.
— ¿Acaso ya me gané la confianza de la señorita Nishikino?.— La Yazawa posó sus manos en sus caderas e inclinó su cuerpo hacía al frente, dándole una sonrisa.
— No hagas que me arrepienta.— Y Maki aprovechó para jalarle suavemente una mejilla a Nico, ambas rieron a la par.
— Muy bien Maki-chan.— Enderezó su postura.— Puedes hacer lo mismo conmigo.
— ¿Nico-chan? ¿Eso está bien?.— Se aseguró de tener la aprobación de la mayor, quién por su aparte asintió felizmente.
Se dispusieron a salir a la lacera de la calle, encontrándose con un coche lujoso color negro en dónde estaba el chófer de los Nishikino, esperando a la doctora que ya se había despedido de la Idol.
— Hey Maki-chan.— Antes de que Maki cerrará la puerta del coche al que subió, fué detenida.— Piensa un poco más antes de decir cosas como esas y asegúrate de sentirlas.— Pidió con una extraña amabilidad y con las mejillas ruborizadas, causando que la pelirroja se sorprendiera.
— Eso puede traerte problemas en el futuro si no lo haces.— Continuó a decir, cerrandole la puerta y elevando la palma de su mano como una seña de "adiós".
— L-lo haré, gracias.— Sólo atinó a corresponder el gesto, viendo que la mayor regresó a su hogar, le ordenó a su chófer que comenzará el viaje.
— ¿Esa era la Idol Yazawa, Nishikino-sama?.— Preguntó el hombre que manejaba.
— Si, es ella.— Respondió en un tono seco que era más que natural en ella.
No hubo más preguntas durante el trayecto, pero Maki se mantenía pensando en lo que había dicho frente a la pelinegra, sonrojándose inconscientemente, su corazón se había agitado.
— Esto no es bueno...— Susurró con una sensación extraña. Una sensación entre miedo y emoción, algo que la asustaba por completo.
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•— El día de la reunión de Rin, Hanayo y Maki en el café —•
La atlética chica de cabello anaranjado y ojos verdes había utilizado su rápida caminata para llegar a su destino. Se esforzó por llegar con bastante velocidad hasta dónde estaba su chica, ya que después de su "mini discusión" en el café-restaurante, la había perdido de vista, pero no tardó en deducir que ya había llegado a casa, y se dió cuenta de que se encontraba ahí por que la puerta se encontraba sin llave.
Sabía lo que iba a suceder, pero ella tenía la culpa en realidad, no merecía hablar mucho del tema o reprocharle.
Abrió la puerta con miedo, notó a simple vista que Hanayo estaba sentada con un semblante serio, sin decir palabra alguna.
— Lo siento si tardé un poco, te había perdido de vista.— Dijo con inseguridad, dejó sus cosas en la entrada, despojandose de sus prendas superiores, quedando solamente con la camisa deportiva de su universidad y el pans que usaba para dicho deporte.
Tomó asiento a un lado de ella, con un metro de distancia para no invadir su espacio en el sofá de la sala.
— Rin-chan.—La llamó de repente sin voltear a verla, provocando que Rin pegará un brinco.
— D-d-dime.— Acató en seguida, no perdió ni un segundo para responderle.
— ¿No soy una más de esas chicas con las que haz salido, verdad?.— Preguntó fríamente.
El corazón de Rin se quebró por completo, pues más que dolido, se sintió preocupado y lleno de miedo, sus manos comenzaron a temblar, no era la primera vez que hablaban sobre ese tipo de cosas, la Hoshizora era muy conocida por ser porpular en su facultad, así que desde siempre se le veía con bastantes chicas detrás de ella.
— S-sé que llevábamos tan sólo unos meses de novias, pero tienes que saber que de verdad eres muy importante para mi, más que mi mejor amiga, eres mi novia y no te veo como nadie más.— La madurez de Rin se presentaba en momentos exactos como esos, ya hacia sentir más que segura a la tímida chica, pero era inevitable sentir celos y saber que la ojiverde siempre fué un poco coqueta con las mujeres.— S-sabes que estoy enamorada de ti desde preparatoria.
— Lo sé, pero todo es muy diferente... Habernos dicho nuestros sentimientos hace poco, me hace sentir tan inexperta y extraña.— Confesó, evitando chocar sus ojos con su novia.— Y siempre que nos encontramos, tienes que estar rodeada de chicas.
— D-de verdad lo siento, tienes que saber que yo marco mi límite con ellas y yo no tengo nada que ver.— Aseguró, intentando mirarla.
— Y cuando dijiste "eso" frente a Maki-chan, me hizo pensar que ya estuviste con más chicas de las que me imaginaba.— Hanayo cruzó los brazos, frunciendo el ceño, una clara evidencia de esos celos que sentía en el momento. La hoshizora rascó su mejilla, si bien había estropeado por completo la reunión que tuvieron con su mejor amiga, por contar algo así frente a su novia, ahora tenía que arreglarlo.
— Sólo tengo ojos para mi Kayocchin, y aunque he salido con algunas chicas, tienes que saber que ninguna me hizo sentir lo que tu me haces sentir ahora.— Su tono voz pasó a tener seguridad y confianza, dejó caer su mano en la pierna de la peliverde.— Sé que esto sigue siendo un poco extraño, cambiar de mejores amigas a novias... Fué drástico.
Rin esperaba algunas palabras por parte de su novia, algo que le indicará que la situación comenzaba a ser un poco más cómoda para poder seguir hablando, pero ese no fué el caso, Hanayo seguía en las mismas.
— ¿Crees que estoy siendo muy rápida con todo esto?.— Preguntó preocupada, retirando su mano.— Tal vez deberíamos llevar las cosas con más calma.
— ¡No!.— Gritó asustada, sobresaltando a la pelinaranja que se quedó sorprendida pues por fin su novia se tomó el tiempo para mirarla.— Perdón Rin-chan, tal vez exageré con mis celos.
— ¡Porfavor perdóname a mí!, hablé como una completa mujeriega frente a Maki-chan, no quise hacerte pensar eso, nya.— Los orbes verdes comenzaron a lagrimear, se podía ver a simple vista a un pequeño gato anaranjado esperando mimos de su amo.
— Ven aquí, Rin-chan.— Hanayo extendió sus brazos, ofreciéndole un gran abrazo, la contraria no dudó y se abalanzó encima de ella, haciéndola caer de espaldas.
— Estoy feliz de arreglar esto, no debes de sentirte insegura Kayocchin.— Rin se levantó un poco, sosteniéndose de sus brazos para mirar a su novia desde abajo, con una mirada tan dulce que lo decía todo.— Podría esperarte lo que sea.
— Lamento mucho no haberme dado cuenta desde antes.— La de gafas alcanzó el rostro de la Hoshizora con sus manos, haciendo que bajará para darle un beso de tan sólo unos segundos.— Las cosas van perfectas.
— Esa es mi Kayocchin.— La ternura que sintió Rin fué suficiente para cerrar cualquier hueco que haya quedado, se dispuso a abrazarla con todo el amor que tenía.— No dudes en decirme lo que sea, nya.
— Lo haré Rin-chan.— Y Hanayo simplemente correspondió el abrazo.
Estuvieron alrededor de unos minutos disfrutando el calor de la otra, Rin recordó que tenía que darse un baño antes de si quiera acercarse a su novia por el sudor de su anterior entrenamiento.
— Tengo que ducharme, nya.— Aunque no quería alejarse, intentó tomar impulso para levantarse, pero los brazos de la ojivioleta hicieron cierta presión para que eso no sucedería.— ¿K-kayochin?.
— ¿Si, Rin-chan?.—
— Debo darme un baño, hoy sudé por las prácticas.— La Hoshizora sintió como Hanayo escondió su rostro entre su cuello y su hombro, evitando el contacto visual por lo apenada que estaba.—
— Sólo quédate un poco más así, Rin-chan.— Pidió la contraria en un susurro cerca del oído de la atlética chica, provocando que su cuerpo se tensara estrepitosamente.
— B-b-bien...— Titubeó, una gota de sudor recorrió su frente por lo nerviosa que se sentía.
Y algunos minutos más pasaron, al ser un apartamento del cuarto piso, aún se escuchaba el transitar de algunos autos, así que ese era el único sonido audible, y las cálidas respiraciones de ambas chicas, un acto tan simple pero gratificante para las dos.
— No quiero alejarme kayocchin, pero no me siento cómoda abrazándote así.—
— Está bien Rin-chan, podemos abrazarnos después.— La de lentes quitó suavemente sus brazos del cuerpo de su novia para dejarla levantarse.—
— Por cierto, ¿qué opinas con lo de Maki-chan?, nya.—
— ¿Estás preocupada por lo de Sakura-san?.— Preguntó curiosa, acomodando sus lentes. La Hoshizora logró ponerse de pie y hacer unos ligeros movimientos con sus brazos para estirarse.
— Supongo que sí, pero no puedo hacer nada, después de todo Maki-chan ya es toda una adulta.— Se encogió de hombros.
— Lo de Yazawa-san me tiene en duda.— Comentó Hanayo.
— ¿No crees que ya es hora de que Maki-chan tenga novia?, las únicas chicas que hemos conocido en "ese" sentido, no resultan ser más que "amigas".— Cruzó los brazos y optó por hacer una mueca llena de incredulidad.
— No lo sé, pero lo único que sé, es que no creo que Maki-chan quiera que nos metamos en eso.— La tímida chica que seguía sentada en el sofá, frunció una ceja mientras miraba a su novia.— Además, no pienso volver a salvarte como aquella vez que le presentaste una de tus amigas.
— Bien, bien, no haré nada al respecto, dejaré que el lento de cupido llegue a la vida de Maki-chan cuándo sea necesario.— Se decepcionó de dejar a un lado su brillante idea.
— Rin-chan.— Llamó a su novia una vez más, la pelinaranja notó que su novia lucía más que sonrojada, e incluso la miraba por momentos para después apartar la vista.
— ¿Qué sucede? ¿Te duele algo?.— Se preocupó y se agachó un poco para verla.— ¿Kayocchin?
— Rin-chan, t-t-tu pantalón...— El rostro de Hanayo emanaba vapor, Rin no hizo nada más que mirar hacía abajo, encontrándose con una terrible erección que la enrojeció de inmediato, pues aquella parte sobre salía por la prenda que usaba, remarcandose completamente, se cubrió con ambas manos esa zona.
— ¡M-m-m-m-me voy!...— Pegó la vuelta, yéndose rápidamente al baño de su habitación, dejando a una Hanayo que se quedó en completo silencio, con el rostro rojo y la respiración levemente agitada.
Hanayo tenía poco conociendo "ese" lado de Rin, pues ya sabía de su tipo de condición pero jamás divagó por querer saber más sobre sus comportamientos y su físico en realidad, ya que su amistad siempre trató sobre el respeto y el cariño que se tenían. Últimamente la tímida chica sentía cada vez más y más curiosidad por saber sobre ella y aunque ya habían tenido algunas veces relaciones sexuales, se podría decir que la Hoshizora se contenía mucho cuando lo hacían.
Causando que la reservada universitaria entrará en conflicto con dudas o inseguridades constantemente, y aunque quería hablar de ese tema, simplemente se apenaba y prefería guardar silencio.
Hanayo comenzó a jugar con sus manos, moviendo sus dedos con inquietud sobre sus piernas.
— Cuándo hables de esas cosas con Rin o lo que sea, tienes que ser directa, ya que siempre que quiere huir de algo, sólo te cambia de tema.— Recordó exactamente con claridad las palabras de la doctora.
— Rin-chan me dijo que debía decirle todo...— Mordió sus labios lentamente, aún considerando si podría ser buena idea hablarlo en ese momento.—
— Así que debe haber gato encerrado, tienes que hacerle entender a esa idiota que te importa hablar de lo que siente, no lo dudes y hazlo.— Prosiguieron las palabras sabías de Maki en su cabeza.
No esperó ni un minuto más, y fué directo a su habitación, sentándose en la cómoda cama para esperar a que su atlética novia saliera del baño, se sentía algo nerviosa pero decidida.
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La doctora recibía por segunda vez su preciado bento por parte de la mayor a las afueras del hospital, ya habían pasado algunas semanas y obviamente mucho personal se fijaba por las ventanas para ver llegar a la famosa Idol simplemente a dejarle comida a la Nishikino, un acto sumamente impresionante, pues sólo visitaba el lugar por ese único motivo.
— Ten, Kotarō está feliz de que cumplas tu palabra.— La más bajita saludo con ánimos antes de ver a la doctora y dejarle su comida.
— ¿Estás segura que solamente Kotarō está feliz?.— Preguntó con una extraña sonrisa, recibiendo el bento en sus manos.
— Quién sabe.— Le sonrió con tranquilidad, pero notó que mucha gente la observaba con cierto disimulo e incluso algunas enfermeras clavaban su mirada en ella aunque no de una buena manera a perspectiva de Nico.— ¿Acaso tengo fans aquí?.
— ¿Eh?.— La pelirroja ni si quiera lo había notado, volteó encontrándose con el personal que inmediatamente volvieron a sus tareas, aunque las enfermeras la saludaron con cierto ánimo, pero Maki correspondió el saludo fríamente como de costumbre.— Es entendible si es que eres tan famosa.
— ¿Tus enfermeras parecen tenerme envidia, acaso?, no me digas que muy probablemente te estén cazando como lobos.— Bromeó aún mirando a las chicas que quitaron su sonrisa al ver que la Idol seguía hablando con la heredera Nishikino.— Viéndolo bien, es entendible.
— ¿Entendible?.— Enarcó sin comprender a lo que se refería la Yazawa.
— Eres alta y delgada, de buen cuerpo.— Examinó de pies a cabeza a la menor con exactitud y precisión, sonrojando a la contraria por la intensa mirada.— Estás estudiando una importante carrera y no hablemos de que eres la heredera de tu familia.
— * cof *cof* ¿Y-y-y qué con eso?.— Tosió para despejar lo avergonzada que se sentía por esas palabras.
— Hmmm...— Rectificó lo que iba a decir a continuación.— Cualquiera desearía estar contigo.
— ¿Cualquiera?.— Preguntó curiosa.
— ¡Debo irme!, no recordaba que debía llegar temprano para una prueba de sonido.— La pelinegra se dió un golpecito en la frente al ver la hora en su reloj de mano, con un saludo se despidió de la doctora que se quedó parada mirando el bento y a la vez procesando lo que estaba sucediendo.
Suspiró y caminó directo al pasillo principal de la entrada del hospital, esperando cualquier tipo de pregunta por los trabajadores sobre su relación con la Idol.
Al caminar de manera apresurada, se encontró con un jóven enfermero que la esperaba cerca del elevador.
— ¿Rou? ¿Qué pasa?.— Preguntó al verlo en silencio.
— S-señorita Nishikino, q-quería hablar con usted.— Hizo una reverencia y se acercó a ella tímidamente.
— Dime.— Acató con curiosidad.
— He visto que usted tiene una muy buena relación con Yazawa-san y quería preguntarle...— Esperó un poco antes de continuar, pero la cara de Maki cambió enseguida a una desinteresada, sabía a dónde iría el chico.— ¿Si podría entregarle esta carta mía?, soy un fan suyo y desearía que ella supiera de mi.
La doctora miro la carta que sostenía el pelirubio de ojos azules en sus manos, algo tembloroso pero con una cara que decía que estaba más que enamorado de la Idol. Maki sintió una ligera molestia, frunció las cejas y tomó la carta con pereza.
— Claro, se la entregaré.— Asintió fríamente.
El jóven Rou no se dió cuenta, pero los ánimos de la heredera Nishikino decayeron bastante, sonrió y le agradeció.
— Prometo no volver a molestarla, muchas gracias.— Le regaló una energética sonrisa y se retiró de ahí.
La pelirroja presionó el botón del elevador, no tardó más que unos minutos para que pudiera pasar por las puertas metálicas y subirse, esperó pacientemente hasta llegar al tercer piso en donde estaba su oficina.
Abrió la puerta y sólo caminó un poco para llegar a su asiento, dejando su bento en la mesa a lado de la carta, antes de si quiera sentarse, se quitó la bata para dejarla en un perchero a su lado, quedando en su uniforme médico, procedió a ir al baño a lavarse sus manos rápidamente y volver para degustar del alimento.
Aunque no pudo comer tranquilamente, miraba la carta de reojo en su escritorio y esa molestia tomaba presencia una y otra vez.
— Lo hubiera rechazado simplemente...— Susurró aún con la mirada puesta en aquél papel.
Pero Maki se sentiría más que culpable si hacía eso, Nico se estaba esmerando en demostrar lo sincera que era su amistad, al punto de llevarle comida de vez en cuando y preocuparse por ella, aunque ellas usaban de pretexto al hermano menor de la Idol para excusar su relación, sabían a la perfección que una gran confianza había nacido de ahí, así que no podría mentirle con sus fans, ya que los admiradores de Nico eran muy importantes para ella.
La doctora no perdió más tiempo y tomó su teléfono celular, buscando el contacto de la Idol.
— ¿Aló? ¿Ya me extrañaste?.—
Fué lo primero que escuchó la Nishikino al hacer la llamada.
— Eso quisieras seguramente.— Pronunció pesadamente la doctora.
— No seas tan aguas fiestas, ¿qué ocurre?.—
De fondo se escuchaba bastante personal, Maki se lamentó un poco por haber tomado a la mayor de sorpresa.
— Hay algo que debo darte.— Dijo sin pensarlo más.
— Estoy bastante ocupada ahora, me desocupó a las siete. ¿Pasarías por mi?.— Y aunque Nico quería tomarse el tiempo para responder, de verdad estaba más que ocupada.
— Eh si, no hay problema.— Respondió automáticamente.
— Muy bien, nos vemos Maki-chan.— Colgó la llamada con tranquilidad.
Después de la llamada le dió unos cuantos bocados a su comida, hasta acabarla por completo. Guardó la pequeña caja de plástico y recostó su cabeza en su escritorio después de limpiarlo.
— Ni si quiera le dije que no era algo mío, ¿qué estoy haciendo?.— La doctora hablaba consigo misma.
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Un coche negro bastante lujoso se estacionó afuera del sett de grabación de Nico. Maki rectificó la ubicación en su gps, dudó un poco antes de bajar, ni si quiera sabía el verdadero motivo para pasar por la pelinegra.
Suspiró cansada, arregló un poco su desordenado cabello en una coleta baja, no había tenido tiempo para verse bien por la pesada jornada de trabajo que le había tocado, bajó del carro y se aseguró de cerrarlo bien.
El sett se encontraba en una pequeña plaza en un centro comercial, la pelinegra le había tocado interpretrar a una universitaria en un dorama sobre romance juvenil, la escena era tal cuál una cita. El staff visualizó a la jóven doctora llegar, Maki también tenía su fama ya que era la única hija del dueño de un hospital, un hospital más que reconocido y de alto rango.
— ¿Le podemos ayudar en algo?.— Una jóven se acercó a ella.
— E-estoy esperando a Ni—
— ¿A quién?.—
— Y-yazawa-san.— Atragantó nerviosa, no sabía si demostrar la buena confianza que tenía al dirigirse a ella por su nombre, prefirió mantenerlo en privado.
— ¿Usted es Nishikino Maki? ¿Verdad?.— Sonrió la jóven mujer, poniéndole bastante atención a la doctora, un acercamiento que la hizo sentir poco incómoda.
— S-s-si...— Asintió nerviosa.
— Por favor espere aquí, ella se encuentra en los camerinos, acaba de terminar su escena.— Pidió atentamente, indicándole el lugar dónde había algunas sillas de espera. La pelirroja no hizo otra cosa que sentarse y guardar silencio. La señorita del staff se retiró sin decir otra cosa.
— Definitivamente me hubiera evitado todo esto...— Cruzó los brazos y se recargó en el respaldo de su asiento.— Sólo le entregaré la estúpida carta y me iré.
La doctora llevaba consigo el sobre en sus manos, aunque algo arrugado pero lo llevaba, su plan consistía en saludar a la pelinegra, entregarle la carta y tal vez llevarla a su casa de regreso y nada más, quería ahorrarse un poco tiempo.
— Perdón por hacerte esperar.—
Escuchó cabizbaja la voz de la Idol, con pereza elevó su rostro, encontrándose con una Nico radiante y luciendo un bonito atuendo. Una imágen que hizo atragantarse a la doctora, algo nerviosa se puso de pie, haciendo evidente la diferencia de altura entre ella y la mayor.
— Acabo de llegar, de hecho...— Pronunció fríamente, dudando si simplemente entregarle la carta ahí mismo, en ese momento.
— Luces bastante cansada, ¿crees poder llevarme a casa?.— Se acercó a la menor peligrosamente para verla de cerca, los ojos de Maki lucían más que agotados y su rostro decía todo por si misma.
— Ahmm...—
— Yazawa-san, ¿puedo llevarla a casa?.—
Al parecer un compañero de Nico la tomó del hombro, interrumpiendo a la doctora que se quedó sorprendida por la muestra de confiaza entre ellos.— Oh, ¿es tu amiga?.
— Quítate Yoon.— Nico lo alejó de un leve empujón.— Y sí, es la doctora que les había contado.
— Vamoos, no seas así.— Y por si fuera poco, el actor ignoro la presencia de la menor. Volvió a acercarse a la Yazawa, pinchando una de sus mejillas y jugueteando con ella.— Puedo llevarlas a casa.
— Por el amor de dios, Yoon, deja de jugar así.— Nico intentaba alejar al más alto, cosa que no funcionaba, el actor seguía tomándola a broma.
Maki sintió la misma molestia que había sentido con el enfermero que le entregó la carta, arrugó sin querer el papel con más fuerza, detestaba ese tipo de acercamientos a la mayor. Una clara señal que la hacía caer en cuenta de sus sentimientos por la Idol.
— Lo siento, yo vine por ella y la llevaré a cenar.— La pelirroja tomó de la mano a la pelinegra.
— ¿Maki-chan?.— Ante tal comportamiento, Nico se sorprendió por el semblante tan pesado que tenía la doctora.
— ¿En serio?.— El actor se quedó incrédulo, dejando de jugar con su compañera.
Nico no entendía del todo la situación, pero sintió que la tomaron del hombro, Maki actuaba bastante hostil frente al chico.
— S-si...— Contestó nerviosa la Idol.
— Tenemos que irnos o se nos hará tarde Nico-chan.— Y con algo de fuerza, la menor terminó llevándose a la Idol.
— Nos vemos después Yoon.— Se despidió apresuradamente y siguiendo el paso de la más alta, quién parecía estar de mal humor.
— ¿Acaso la llamó "Nico-chan"?.— Balbuceó sorprendido, mirando la dirección por la cuál el par de mujeres se fueron.
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Ya veremos que pasa con la celosa de nuestra pelirroja, muejeje.
Una disculpa por la tardanza, quería hacer un capítulo más completo está vez. Y si, aquí será habrá RinPana como segunda historia. (.ᴗ.)
