En una de las mesas del restaurante en dónde había optado por ir la doctora junto a la Idol, se encontraban con un silencio que se sentía ligeramente incómodo. Desde que habían llegado las dos no habían cruzado palabra alguna.
— ¿Vas a seguir con esa cara?.— Nico decidió romper ese hielo.
— ¿Qué tiene mi cara?.— Preguntó la pelirroja, que ni si quiera se indignó en voltear a verla, tomó una pose de brazos cruzados.
— Te ves muy molesta.— Comentó la mayor con un tono juguetón, ya que no quería empeorar las cosas.— A todo esto, ¿qué querías darme?.
La yazawa recargó su mentón en la palma de su mano, esperando con curiosidad su respuesta. Maki suspiró pesadamente, y le entregó una carta que estaba muy dañada por los apretones que le dió.
— Un chico del hospital me pidió que te lo entregará.— La contraria tomó la carta con sorpresa.
— Creí que sería algo tuyo.— Había un tono de decepción en las palabras de la mayor.
— Quería decírtelo desde un principio, pero no me dió tiempo por que estabas ocupada.—
Maki logró calmarse por unos segundos, parecía una niña pequeña haciendo berrinche por la atención de la Idol.
Se recordó constantemente el lugar en dónde estaba y el papel que cumplía como "amiga" para Nico. Relajó sus expresiones, su rostro seguía tenso por la molestia que aún sentía muy en el fondo, sus cansados ojos se perdieron en las reacciones de la mayor, quién leía la carta muy atentamente.
Las reacciones de Nico vareaban, pero terminó de leer aquél escrito con una sonrisa energética. Amaba a sus fans y estaba más que claro.
— Grácias por tomarte el tiempo de traermela, aunque me siento un poco culpable.— Guardó la carta en su bolso con sumo cuidado, como si fuera lo más preciado para ella. Otro detalle inquietante para la doctora.— Necesitas dormir.
— Estoy bien, ¿tienes hambre?.— Evadió torpemente las preguntas, elevando la carta del menú para cubrir su rostro.
— Baja eso.— La mano de Nico removió el menú para ver a la doctora.— ¿Qué te molesta tanto? ¿hice algo malo?.
La yazawa fué directo al grano, cosa que no esperaba Maki, no tenía alguna respuesta concreta para responderle.
— ¿Acaso tengo que adivinar lo que sientes, Maki-chan?.— Continuó a decir.
— Ese compañero tuyo... — Respondió la pelirroja, desviando de nueva cuenta su mirada.— Es muy irritante.
Nico abrió sus ojos con sorpresa, notó a simple vista que Maki escondía su rostro con las palmas de sus manos; escondiendo un fuerte rubor. Una escena que la mayor utilizaría a su favor.
— Uhh...— Sonrió pícaramente.— No me digas que... ¿Estás celosa?.—
— ¿Celosa?.— Incluso la misma Nishikino se extrañó por tal insinuación, la situación y sus emociones se les había escapado de las manos.— Me pareció molesto, eso es todo.
— Está bien, no voy a meterme más en eso, pidamos la cena.—
Para su sorpresa, Nico cerró el tema en un sólo instante, no quería acorralar tanto a la menor por sus bromas, decidió disfrutar de la cena que había sugerido Maki a últimos minutos. Pidieron una cena ligera apenas había llegado el mesero a ellas, el transcurso de la comida pasó con tranquilidad. El tenso ambiente logró dispersarse para ambas, sintiéndose muchísimo más cómodas para hablar.
— ¿Tienes más amigas aparte de mí?.— Nico había terminado su cena y su bebida.
Maki limpió sus labios con una servilleta, elevó su mano y dejó dos de sus dedos frente a ella, indicándole el número exacto.
— ¿Dos?.— Pronunció la Idol, la doctora asintió sin mucho interés.—
— Somos amigas desde preparatoria...—
— Me agradaría conocerlas, no te imagino con más amigas, es algo poco creíble.— Se atrevió a decir.
—¿Supones que soy de pocos amigos?.—
— No veo la mentira a lo que estoy diciendo.—
— Bueno, no me importa lo que pienses.— Sin muchas ganas de seguir peleando, entre risas la Idol pidió la cuenta con total tranquilidad.
Pagaron, y ambas salieron al estacionamiento del restaurante para subir al coche de la Nishikino, Maki no tardó en ubicar la casa de Nico, se tardaron tan sólo unos minutos en llegar.
La última mencionada no se esperaba que la doctora bajaría del auto al mismo tiempo que ella.
— Nico-chan...— La llamó, haciendo que volteara a verla con atención.— T-tengo algo que decirte.- se mantuvo a un metro de distancia.
— Te escucho.— Dió la vuelta para escucharla atentamente.
— ¿Qué harías si alguien se te confiesa en el poco tiempo que le llevas conociendo?.— La pelirroja quedó en silencio con su propia pregunta.
— Uhmm... No creo poder responderte, depende de quién sea.— Sonrió naturalmente.
— Quiero ir al grano.— Maki dió un paso para acercarse a la pelinegra, quién la siguió con la mirada.— Me enamoré de ti.
— ¡¿Eeeehhhh?!.— Nico elevó su bolso para cubrirse parte del rostro, ahora era ella quién había ganado un increíble sonrojo.
La doctora tomó una postura segura, y en ningún momento titubeó o algo parecido, estaba tan atenta a la respuesta de la idol, que la hora de llegada a su casa no le importó por el momento.
— M-m-maki-chan...— Atragantó fuertemente, incluso mantener contacto visual con la menor se había hecho muy difícil.
— Pov Maki—
Tal vez fuí muy directa al decírselo, pero usualmente cuando alguien me gusta, prefiero decírselo antes de perder tiempo.
Aunque esta vez era un poco diferente, Nico-chan se había vuelto mucho más cercana a una simple amistad, y estos estúpidos celos sólo me perjudicaban.
Es mejor simplemente sacarlo, no importa si no puede corresponderme, sólo quiero que se acabe esta tortura.
— M-m-maki-chan...—
Rayos, me perdí en mis pensamientos de nuevo, ni si quiera me dí cuenta de que ya me había nombrado dos veces.
— ¿Si?.— Fuí firme, no estaba jugando.
— No quiero que me veas de esa manera...— Sus ojos evitaron verme, parecía mirar al suelo.— No sé qué te hizo pensar de esa forma sobre mi.
— ¿Eh?.— No sabía si sentirme molesta o sosprendida por lo que acababa de decir.
— Te seré sincera, creo que me gustas también, pero no puedo tener pareja.— Me aclaró apenas se dió cuenta de mi cara.
— ¿Es por lo de ser Idol?.— Pregunté con interés y ella sólo asintió como afirmación, suspiré y con tal de sentirme más cómoda, moví mi brazo para soltar la liga que sostenía mi cabello.
Suavemente el aire frío movió mi cabellera, sentí más libertad. Nico-chan se quedó en silencio, mirándome sin decir nada.
— Espera.. ¡¿Vas a fumar?!.— Su voz me desconcentro, apenas estaba sacando el cigarro para colocarlo en mi boca cuando me gritó.
— Si, ¿a quién le importa?.— Con algo de desinterés, usé el encendedor que tenía en mi bolsillo para prender mi cigarrillo.
— A mí me importa.—
Lo que dijo me sorprendió tanto, no había notado lo cerca que ella estaba de mí, me quitó el cigarro y lo apagó con sus dedos, sin si quiera mostrar una mueca de dolor, ahora me dedicaba una mirada llena de molestia.
— Es malo para ti, aún eres muy joven para tener estos vicios Maki-chan.— Me regañó.
Fué la última gota que derramó el vaso.
Me dí cuenta hasta ahora, ella estaba preocupada y al pendiente de mi, cuidándome, estando ahí para hacerme comer adecuadamente, evitando que fumara frente a ella y tratando de hacerme salir de casa, después de mis días encerrada para estudiar o atender el hospital.
— ¿Acaso me ves como una niña...?.— Mi pregunta se escuchó tan fría, que Nico-chan se quedó atónita al verme tan seria.
No necesitaba que nadie me cuidara, (¿por qué lo hacía?)
(¿Acaso soy una carga para ella?.)
(¿Por qué me molesta tanto que me vea de esa manera? )
(¿Es por qué no puede corresponderme?)
— ¿Me ves como una niña y por eso cuidas de mi? ¿Por eso no puedes corresponderme? ¿Por qué me confundes?. Eres tan atenta conmigo y linda que no puedo verte sólo como una amiga.— Esto era un grave problema, jamás me había sentido tan decepcionada de saber algo.
— Maki-chan...— Suspiró pesadamente, pronunció mi nombre con decepción. Eso me hizo sentir peor.— Cállate por favor.
— No estoy equivocada... — Susurré sin mucho ánimo.— Tienes la culpa.
— ¿Culpa yo?.— Nico se acercó a mí, mirándome directamente a los ojos. No sabía que podía tener una aura tan madura con sólo verme .— Vienes a entregarme una carta de un fan que claramente te molestó, por que el papel parecía más que arrugado.— Se alejó de mi para seguir hablando.— Después, actuaste muy hostil frente a Yoon e incluso te enojaste, me tomaste de la mano con mucha fuerza y no te diste cuenta de que eso me lastimó.
— ¿T-te lastimé?...— Inmediatamente miré su muñena en dónde claramente había una pequeña marca morada.
— Sólo cállate, Maki-chan.— Me silenció con un simple gesto usando su mano.— He pasado por tantas cosas que siento que todos a mi al rededor me toman como un juego.
— Yo no estoy jugando Nico-chan.— Me apresuré a decirlo, definitivamente había medito la pata en dónde no debía.
— Tienes que tomar en cuenta lo que piensan los demás antes de hacerte ideas equivocadas.—
Estuve cabizbaja escuchándola, ella tomó mis manos con suavidad, me hizo verla de nuevo, pero esta vez tenía una expresión de tranquilidad y preocupación.
— Estar con alguien puede ser un riesgo para mi carrera, y lo que he construido para mi y para mi familia.— Se puso de puntitas para alcanzar mi rostro y en un movimiento, me besó, para tener fuerzas se agarró de mi ropa.
Un beso que duró tan sólo unos segundos, pero que había significado demasiado para mi.
— Podría tomar ese riesgo...— Me dijo al tomar distancia.
— ¿A qué te refieres?.— Debía asegurarme, no queria mal entender las cosas más de lo que había hecho.
— Eres una de las estudiantes más destacadas de tu universidad, ¿y te cuesta entender una indirecta?.—
— ¡Ni si quiera he procesado lo que acaba de pasar!...— Me defendí por lo nerviosa que me sentía, fácilmente podía deducir que mi cara estaba demasiado roja.— ¿Por qué me besaste sólo así?
— Por un segundo...— Guardó silencio y esperé pacientemente.— ¡Deja de responder a la defensiva!.
— Está bien, está bien.— Me rendí, mis piernas comenzaron a doler, después de la jornada en el hospital, me sentía demasiado exhausasta y me recargue en mi auto.
— Desde que atendiste a Kotarō, podría decir que llamaste mi atención pero no creí que iba llegar a tanto.— Murmuró casi para si misma, como si quisiera auto-confirmarse lo que quería decir.
En mi cabeza se encendió una luz rápidamente.
— ¿Vas a corresponderme?.— Pregunté en shock.
— Sólo si podemos llevar las cosas con calma y disimulo, estoy en un punto alto de mi carrera...— Dejó de hablar al decir lo último, entendí el miedo de Nico-chan, fui una estúpida al no ser empática con ella...
— No sé hasta dónde podemos llegar, pero de verdad me gustas y quiero estar contigo por ahora...— Tomé todo el valor que reuní y se lo dije con una sonrisa cansada.— Prometo dar mi mejor esfuerzo.
— ¿Prometes controlar tus celos?.— Elevó sus cejas haciendo un movimiento sugestivo, acto que me hizo fruncir las cejas.
— Piensa lo que quieras, pero no fueron celos.— Crucé mis brazos con molestia, antes de decirle algo que me costaría sacar de mi boca.—
— Pff, hahahah... ¿Así que eres "señorita orgullo" también?.— Su risa era suficiente para saber que todo estaría bien, pero tenía que decirlo aún si podría sonar cruel por el momento
— Nico-chan, si llego a ocasionarte algún escándalo o te provoco un problema...— Hice que se quedará callada.— Por favor, no dudes en alejarte y olvidarte de mi.
— ¿Qué?.—
— Le he tomado cariño a tus hermanos en este lapso de tiempo que he convivido con ellos...— Me sentía preocupada y con miedo.— No quisiera arruinarles la vida.
— ¿Pero, qué estás diciendo, Maki-chan? ¿Arruinarnos la vida?, no creo que un rumor así pueda llegar a ocasionar tanto.— Incluso Nico-chan se asustó.
— No es sólo los rumores, también hay otra cosa que no sabes de mi y que ni si quiera sé si puedas aceptarlo.—
Mi vista comenzó a nublarse, un trago amargo y unas lágrimas expresaron todo lo que sentía y que no podía decir.
Oh rayos, estaba abrazándome a mi misma mientras lloraba frente a Nico-chan, ¿qué patética, no?
Y ella simplemente me abrazó, con calidez y fuerza, algo que necesitaba justamente en mis ataques de ansiedad
— Regla número uno: Está prohibido que supongas cosas.— Me advirtió, limpiando mis lágrimas con las mangas de su suéter, con tanta delicadeza que no quería volver a casa y dejar de sentir ese cariño.
— Tal vez cuando sepas de ello, me tomarás como una broma como todas lo hacen.—
— Por favor, no compares a una mujer con otras, probablemente huyen de ti por eso.— Jaló un poco mi mejilla como queja para después darme un beso en ese mismo lugar.
— No quise decirlo de esa manera, pero estoy hablando con la verdad.—
— Déjame conocerte tal y como eres, ¿okay?. Nada de excusas y todo a su tiempo.—
Nico-chan y su madurez me atraía demasiado, estaba tan cerca.
— ¿Puedo besarte?.— Pregunté tímidamente.
— Ya estamos saliendo, claro que puedes.— No perdí el tiempo, atrapé esos labios rosados en un beso que empezó suavemente y a los segundos, se intensificó. Nos separamos por la falta de aire y por nuestras respiraciones agitadas, ella sonreía felizmente y yo sólo estaba ahí, contemplando esa felicidad que tanto me costaba a mi.
— M-mejor, bésame mientras no haya cámaras, aunque es de noche, debemos cuidarnos.— Se contradijo, ya que después de decirme eso, me abrazó amorosamente.
Dejé caer lentamente mi mentón en la cabellera de Nico-chan, olía tan bien, desprendía un dulce olor a fresas.
— No pudiste resistirte ante la belleza de Nico, ¿cierto?.— Ella elevó su rostro, dedicándome una sonrisa victoriosa.
— No hagas que me arrepienta.— Bromeé con una sonrisa burlona, ambas reímos al mismo tiempo.
— Una cosa más, ¿estás segura de que estás sintiendo lo que dices?.—
— Nunca he bromeado con eso, estoy segura.— Le aseguré en un susurró, ella me sonrió tan naturalmente que sonreí a la par de ella.
Nico-chan, perdóname si llego a disgustarte, disfrutaré de esto hasta que lo sepas.
— Fin pov Maki—
Maki había logrado su pequeño objetivo: haberle confesado sus sentimientos a la Idol. Aunque no tenia esperanzas de llevarlo lejos, terminó estableciendo una relación a "escondidas" del ojo mediático, con apenas una semana desde que ocurrió aquello.
La jóven doctora repasaba algunos apuntes que estaban en sus notas, presentaría examenes y tenía que estar más que preparada, siendo ya la última hora para salir de la universidad. Debía irse a por unas cuantas horas al hospital.
Maki no se sentía conforme si no se sobre- esforzaba antes.
— Nishikino-san.— Su compañera la detuvo del brazo cuando el profesor les dió aviso para irse.
— Shouto.— Pronunció la pelirroja antenta y con seriedad.
— ¿Ya te irás?.— Preguntó curiosa la rubia.
— Hmm... Si, tengo que irme al hospital.— Le respondió con normalidad, revisando varias veces del reloj.
— ¿Puedo acompañarte?, seguramente mi padre estará allá.—
La Nishikino parpadeó varias veces, recordó que el padre de su compañera estaba de paso por el hospital de sus padres, sólo como un tipo de "visita" ya que Shouto era de descendencia europea. Un detalle importante para Maki.
— Está bien, no tengo problema.— Tomándolo a la ligera, la doctora se fué acompañada de la de ojos cafés. Al principio dudó un poco, ya que recordando cierto suceso, creyó que se sentiría incómoda pero no fué así, Kazumi inició una conversación agradable sobre los parciales que presentarían, y así se fueron hasta caminar por las laceras de la universidad.
— Mañana tendremos el día libre, y me preguntaba, ¿sí harás algo?.— A los pocos metros de llegar al hospital, decidió por preguntarle con emoción a la más alta, Kazumi recibió una mirada directa de Maki, provocándole nervios.— P-podemos estudiar y responder nuestras dudas.
— Lo siento de verdad Shouto, mañana estaré ocupada, iré a un evento de una amiga.— Con pocos ánimos y sin darse el tiempo de notarlo, Maki desilusionó por completo a su compañera, simplemente se resignó y sonrió.
— No hay cuidado.— Terminó la conversación al llegar a la entrada del hospital, viendo que el señor Nishikino y el señor Shouto caminaban por el pasillo principal.
— ¡Maki!.— El primero en darse cuenta de sus presencias fué el dueño del lugar, llegando a saludar a su descendiente.— Oh, señorita Shouto, ¿viene por su padre?.
— Nishikino-san.— Hizo una reverencia con educación.— Si, vengo por mi padre, iremos a comer.— Sonrió con felicidad.
— Kazumi, discúlpame si te hice esperar.— El mayor con algo de prisa, sonrió. Sus ojos se abrieron al ver a la más alta, casi pudo inspeccionarla de arriba hacia abajo.— ¿Usted es Nishikino Maki?.— Extendió su mano.
— Si, mucho gusto.— Saludó con la mano, algo extraño para ella, pero entendió la costumbre del recién llegado.
— Haz crecido bastante, luces como toda una doctora.— Halagó el rubio.
— Mucho trabajo y desvelo me ha costado.— Bromeó, haciendo reír un poco a los presentes.
— De verdad una disculpa por dejarlos, tenemos prisa y nuestra mesa tiene reversa.— Se disculpó el señor Shouto acercándose a Kazumi, ambos se despidieron de los dueños del hospital con una actitud positiva y tranquila, algo que les hacía falta a cierto padre e hija.
Maki perdió de vista a su compañera, al regresar su mirada con su padre, se encontró con una aura bastante sospechosa.
— ¿Pasa algo?.—
— Ven a mi oficina después de hacer tu primer chequeó médico.— Pidió con una sonrisa de lado, dió la vuelta y se retiró a pasos largos por los pasillos.
(¿Cómo se supone que me debo tomar eso?) - pensó la menor.
Con cansancio y suspiros pesados, terminó de dar su rondín por el lugar, saludando, registrando y checando cualquier cosa que le hiciera falta antes de ir directo con su padre. Caminaba con inquietud, metiendo sus manos a los bolsillos de su bata.
Su padre sólo la llamaba para darle sermones o decirle sobre alguna urgencia médica, y su energía no daba para más.
— Papá, ¿puedo pasar?.— Tocó varías veces a la puerta, escuchando un "adelante" por respuesta, tomó la perilla y le dió el giró, abriendo la puerta de madera para entrar y tomar asiento frente al poderoso señor Nishikino.— Terminé mis horarios.
— Buen trabajo Maki.— Agradeció el mayor, dejando los papeles que tenía en sus manos sobre la mesa.— Bien, tengo que comentarte algo.
Maki prestó toda su atención posible.
— Trataré de resumirlo todo, pero, ¿qué tipo de relación tienes con la hija de Shouto?.—
La menor frunció las cejas extrañada.
— S-somos amigas.— Respondió sin pensarlo mucho.
— Tu madre y yo, llevamos conociendola mucho.— La menor asentía a lo que decía su padre, esperando al punto que tenía que llegar.— Creemos que ella es una excelente candidata con la cuál podrías casarte y tener hijos.
— ¿Pero qué? .— La pelirroja se disgustó por lo dicho.
— Ella es una de las mejores de tu facultad después de ti, y ni hablar de que tiene un estatus social muy alto por sus padres, ella y tu serían podrían ser perfectas.— El padre de Maki hablaba como si ya le hubiera encontrado el amor de su vida, sin tomar en cuenta sus expresiones negativas.— Shouto y yo estamos de acuerdo con que...
— ¡Papá! ¿Te volviste loco?.— Con indignación y molestia, Maki se puso de pie de un sólo golpe, tomándolo por sorpresa.
— ¿Eh? ¿Yo?.—
— Ya les había dicho a ustedes dos que no me buscarán pareja ni me arreglaran matrimonio.— Maki comenzó a sobarse la frente, intranquila y desconforme con la idea de su padre.— No puedo creer que hayas hecho esto.
— N-no hice nada, fué un tema que tocó el señor Shouto por que su hija está enamorada de ti.— Nervioso trató de tranquilizar a su hija, poniéndose de pie para acercarse.— No hay nada asegurado, ni estamos obligandote a que hagas algo.
— Entonces no hables de esto con tus amigos, no intentes conseguirme una mujer.— Advirtió con un dolor de cabeza.— Sé que piensan que no encontraré alguien que esté dispuesta a estar conmigo por mi condición, pero no compliquen más las cosas.
— ¿Te molesta mucho?.—
— No quiero que se haga un malentendido, no ahora.— Maki le dirigió unos ojos violetas fríos como el hielo, su padre atragantó temeroso.
— No hay nada asegurado, así que si no quieres nada por ahora, está bien, se respetará tu decisión.— El señor Nishikino se sintió culpable, la menor bajo sus humos para controlarse, después de todo su familia no sabía de su actual relación.
— Gracias, que no vuelva a suceder.— Suspiró para cerrar el tema y se dió la vuelta para irse de la oficina, necesitaba llegar a casa a dormir urgentemente. Dejando a su padre solo y preocupado, algo estaba un poco fuera de lugar, pues esa era la reacción más fuerte que había tenido su hija ante una propuesta de matrimonio.
— Maki...— Susurró con inquietud.
.
.
.
.
Como era de esperarse, la jóven doctora se despidió del personal necesario del hospital para irse con urgencia a su casa, incluso llamó a su chófer para evitarse la molestia de irse caminando. La Nishikino llegó a su residencia, siendo recibida por alguien que no esperaba volver a ver.
— Nishikino-sama...— La voz de una madura mujer la recibió en la entrada junto a las demás mucamas, Maki sintió que las cosas no podían empeorar más.
Ni si quiera podían mirarse sin sentir que sus mejillas ardían por los vagos recuerdos que tenían al chocar miradas.
— Sakura...— Balbuceó sin poder creerlo, cerró la puerta y se acercó.— ¿Qué haces aquí?, p-pregunto por curiosidad.
— Estaré cubriendo a una de las sirvientas por dos días, ya que se encuentra enferma.— Explicó con tranquilidad, evitando verla.
— ¿Te irás de nuevo?.—
— Si, y será definitivo, me iré al otro lado de la ciudad con mi familia.—
— Oh...— Sin más que responder, Maki no encontraba las palabras para mantener una conversación con la mujer que la cuidó de adolescente. Pero es que sólo mirarla, le hacía pensar mil cosas.
— Sé que puedo hacerla sentir incómoda, pero usted debe de saber que nada pasó.— Captando la indirecta del comportamiento de la menor, Sakura fué directa y firme con sus palabras, con confianza se acercó a la heredera.— No recuerdo nada.
— Sólo me preocupé, no quiero meterte en problemas Sakura.— Maki se hizo a un lado para subir las escaleras, antes de subir un escalón y dándole la espalda, le dijo...
— Gracias por eso, lo necesitaba.— Con una voz ronca y sin demorarse tanto, subió los escalones para llegar a su habitación.
Sakura se sonrojó y sus mejillas ardieron, las sirvientas comenzaron a extrañarse de la reacción de la recién llegada, pero lo ignoraron por completo para seguir haciendo sus tareas de la casa.
Con cada paso que daba, sentía que sus piernas se hacían pesadas, apenas logró abrir la puerta de su habitación para pasar y derrumbarse en su cómoda cama, no sin antes ordenar sus cosas para lograr conseguir una buena siesta.
Los ojos de Maki comenzaron a cerrarse, su teléfono celular comenzó a vibrar, avisando que tenía una llamada que atender, pero terminó por cerrar los ojos y caer en un profundo sueño.
