Una jóven de cabellera anaranjada buscaba por todos lados a su novia, caminaba preocupada por la entrada principal de su universidad; preguntándose en dónde podría encontrar a Hanayo.

Todo iba normal, hasta que sintió que una mano tocó su hombro con cautela, sacándole tremendo susto.

— ¡NYAAAA!.— Gritó dando un asalto hacia atrás. — ¡Yazawa-san!.—

— ¡Hoshizora!.— Gruñó la más bajita al ver que su presencia fué motivo del grito de Rin.— ¿Qué haces aquí?, no pierdas más el tiempo y ve tras Hanayo.

— ¡E-eso intento!.— Respondió indignada.— No la encuentro.

— Lo más seguro es que esté junto con Maki-chan en el estacionamiento.— Le dijo un poco pensativa.

— ¿Puedes llevarme?, la universidad tiene dos estacionamientos; uno en la entrada principal y otra en el patio trasero.— Suplicó con inquietud, mostrándole unos grandes ojos llenos de esperanza.

— Bien, vamos.— Nico suspiró y se adelantó a la dirección donde se encontraba la Nishikino, Rin sonrió gustosa y la siguió, aunque notó que la más bajita lucía callada.

Antes de que pudiera decir algo, la mayor la interrumpió.

— Tienes que dejar de ser tan ingenua, Hoshizora, algún día podrias causar un alboroto peor.— Comentó con un tono de regaño.

— N-no fué mi culpa.— Hizo el intento de defenderse.

— ¿Te atreves a decir que no fué tu culpa?.— La Yazawa se detuvo en seco, frenando a su acompañante quien ya parecía temerosa.— ¿Acaso no puedes percibir las intenciones de la gente?.—

— N-no es que no pueda, es sólo que soy muy despistada y a veces no le presto atención.— Respondió con naturalidad, sacando a Nico de sus casillas.

— Pues eso está mal, ahora tu novia podría estar llorando en algún lugar por que eres una tonta.— Reclamó con las cejas fruncidas, notó que Rin comenzaba a lagrimear; acto que la hizo detenerse, tal vez la menor realmente no era consciente de los demás.

— Debo ser una mejor novia.— Susurró desanimada.

— No tengo duda de que ella está muy enamorada de ti y piensa que eres la mejor, así que no metas más la pata.—

La de orbes verdes rascó su mejilla, aunque fué una manera muy extraña de animarla; le sirvió, pues una sonrisa adornó su rostro de mejilla a mejilla.

— Tienes que saber que mi Kayocchin es muy tímida también, así que es difícil que me diga cuando algo le molesta.— Contó con tranquilidad.

Nico no aguantó las ganas y se acercó peligrosamente a la universitaria, esta por supuesto se asombró y se quedó callada.

— ¿Acaso eres idiota?, tienes una novia, ponle límites a las chicas que se acercan a ti.— Regañó de nueva cuenta, pero dándole un golpe no tan fuerte en el brazo.— ¿O a ti te agradaría ver en ese tipo de situaciones a Hanayo?.

— ¡Ouch! .— Se quejó sobándose el brazo.— ¡C-claro que no!.

— ¿Ya lo entendiste?.— Preguntó con una mirada fría y sombría, erizando la piel de la de muletilla gatuna.

Rin simplemente asintió con seguridad, Nico se acercó y la tomó de la mano.

— Tienes cosas que arreglar, no deberías tardarte.— Le advirtió, a la par que la dirigía a la zona en donde estaba Maki.

La menor no dijo nada y terminó por seguirla a paso apresurado, comenzó a escanear un poco más a la novia de su mejor amiga.

(Yazawa sí que es una excelente candidata para Maki- chan, nya.)— Pensó con una sonrisa orgullosa.

.

.

.

Nico logró su objetivo de llegar a su destino: el estacionamiento. Aunque para su suerte, se encontró con una escena que comprendía pero se sentía molesta de ver.

— ¿Por qué te detienes Yazawa?.— Rin parecía desconcertada, después comenzó a enfocar su vista; Maki abrazaba con demasiado cariño a "su" Kayocchin.

— ¡Maki-chan, suelta a mi novia!.— Gritó con una silueta que podría desprender fuego vivo.

Recordó que Nico iba a su lado, así que aprovecharía la ocasión ya que aún la sujetaba de la mano.

— ¡Aquí tienes a la tuya!.—

Rin atrajó a la Idol hacia a ella, incluso la movió como si fuera una muñeca de tela, con total agilidad, dejándola al frente de si misma como objeto de intercambio.

— ¡No seas tan brusca Hoshizora!.— La regañó por el jalón que le dió.

— Ah, lo siento Yazawa - san.— Reía nerviosa.

Hanayo y Maki seguían abrazándose, quedándose sin palabras por tales escenas.

Rin no esperó más, fué directo con su mejor amiga, deshaciendo el abrazo y llevándose a su novia.

— E-e-espera, Rin-chan.— Hanayo intentaba detenerse, parándose en seco.— No quiero irme contigo.

— Kayocchin...— La pelinaranja se detuvo, a tan sólo unos metros de la otra parejita, quiénes sólo miraban.

La de ojos verdes se acercó sin avisar, besando de un sólo movimiento a la tímida chica.

— Sólo quiero besar a mi novia, vámonos.— Le dijo al terminar el tierno beso, finalizando con una sonrisa radiante. Hanayo por supuesto se sonrojó e incluso comenzó a reír nerviosa.

No dijo más y casi como si estuviera hipnotizada, la siguió sin volver a detenerse.

.

.

.

.

La señorita Nishikino sólo tenía una cosa en su cabeza: La cena que había acordado su familia junto a la familia Shouto.

Era un estrés inevitable; ya que le había tocado medio turno en el hospital de su padre, después de ello tendría que volver a casa para arreglarse un poco e irse a su compromiso.

Desde que llegó al hospital, no dejaba de pensar en Nico y en lo que podría llegar suceder con sólo contar con su presencia ahí.

— N-nishikino-san...— Una enfermera comenzó a hablarle.

La doctora se había centrado tanto en hacerse una taza de café; que no se dió percató de que seguía poniendo cucharadas de azúcar en el.

— Dime.— Acató en seguida al darse cuenta de que se había perdido totalmente, se encontraba en la cafetería y estaba en su tiempo de descanso.

— Es sólo que desde que llegó, usted parece estar muy distraída . ¿Se encuentra bien?.—

Maki se sintió avergonzada por lo sucedido y también por la evidencia de su poco profesionalismo en el hospital, con seguridad tomó la taza de café para darle un sorbo.

— P-por supuesto que estoy bien.— Dijo confiada, tomando de su bebida caliente.

La enfermera observó como la doctora hizo una mueca de disgusto e incluso estaba apunto de vomitar lo que había tomado.

— ¡Nishikino-san!.— Se alarmó.

— ¡De verdad me encuentro bien!.— Maki se apresuró a limpiar su boca con una servilleta y tomar la taza de café para retirarse de ese lugar.— Volveré a mi oficina, compermiso.

La chica se quedó completamente extrañada por el raro comportamiento de la heredera Nishikino, nunca se le veia tan nerviosa o con un actuar poco torpe, era todo lo contrario para todo el personal.

Maki por lo tanto iba con la cara sonrojada, una vez más había hecho el ridículo frente a su propio personal.

No tardó en llegar al ascensor y tomarlo, dirigiéndose al piso exacto en donde estaría su sala. Al bajarse y dar unos cuantos pasos, llegó a la puerta; tomando la perilla para darle un giro y por fin entrar a tomar su descanso de treinta minutos exactos.

Para su mala suerte siguió con el tema de la cena en mente, no podía negar los nervios que sentía de sólo pensar que su novia llegaría ahí.

La doctora tomó asiento en su silla, dejándose caer con pesadez.

— ¡Buaggh! ¡pero cuánta azúcar!.— Exclamó disgustada al volver a tomarle, se había olvidado de lo dulce que le había quedado.

— Vamos Maki, sólo será una estúpida cena, eso es todo.— Se convenció, volviendo a limpiarse el poco café que había derramado.

.

.

.

.

.

La familia Nishikino fué la primera en llegar al lugar acordado por la familia Shouto. Maki ya había comentado a sus padres que vendría una "amiga" para acompañarlos, lo cual no fue ninguna molestia para ellos, pero los Shouto no tenían idea de ello.

Así que al llegar y tomar asiento junto a los doctores, la pelirroja estaba al pendiente de la entrada del restaurante.

— ¿Ocurre algo Nishikino-san?.— Kazumi se atrevió a preguntar porque Maki no dejaba de mover ligeramente su pierna.

— N-no es nada...— Respondió inmediatamente, viendo que su compañera no dejaba de mirarla con una intensidad que la hacía incomodarse un poco.

— Mencionando la propuesta de la que quería hablarles.— El señor Shouto obtuvo la atención de los padres de Maki, siguiendo también las dos menores que voltearon a verlo. Todos estaban sentados en la misma mesa; en una mesa redonda para ser exactos.— He notado que nuestras hijas congenean muy bien.

Maki estaba mirando con enojo indirectamente a su padre, tomándolo por sorpresa y atragantando con nervios.

— ¿Qué propuesta es esa?.— Preguntó el señor Nishikino.

Kazumi portaba una gran sonrisa, Maki posó su frente en su mano con decepción y la señora Nishikino estaba preparada para la pronta discusión que tendría con su hija.

— Bueno, verán creemos que es conveniente para nosotros y para ustedes un posible —

— Buena noches, la señorita Yazawa-san tiene un lugar reservada en esta mesa.— Un mesero interrumpió las palabras del mayor, mostrando a una pelinegra de cabello suelto y vistiendo un elegante atuendo, resaltando la belleza que portaba. A la doctora se le iluminaron sus orbes violetas al verla, su mueca de decepción pasó a una positiva.

— Nico-chan, toma asiento aquí.— Maki no dudó y le indicó a la mayor que se sentará junto a su lado.

— Déjame presentarme primero, Maki-chan.—Nico detuvo a la pelirroja para darse el tiempo de saludar a los presentes.— Soy Yazawa Nico, es un placer conocerles.

Absolutamente todos en la mesa no dejaban de sorprenderse por la confianza que se tenían esas dos para hablarse, sumando que Nico era más que conocida en Japón, incluso habían varios camarógrafos afuera, intentando tomarle fotografías.

— Creo que todos aquí recibimos una gran sorpresa, por favor tome asiento Yazawa-san.— El padre de Maki se sintió feliz de ver una amiga más de su hija.

— Encantada de conocerte.— La señora Nishikino sonrió con naturalidad.

Entonces la pelinegra sonrió y agradeció el buen recibimiento que obtuvo por sus suegros, ahora sí se dispuso a sentarse junto a Maki. Claro, ignorando por completo a Kazumi y su padre.

Desde que había llegado la Idol a la mesa, la hija de los Nishikino no apartaba la vista de ella e incluso parecía que esas dos estaban en su propio mundo, poniendo celosa a la Shouto.

— ¿Qué era la propuesta de la que hablabas papá?.— La Shouto le preguntó con interés a su padre, parando la conversación que habían iniciado los mayores.

— ¡Oh!, cierto. La propuesta era ...— El señor iba a recordar el tema, dirigiendo su mirada a Maki para que esta le prestará atención, pero cuando volteó; la Yazawa jugueteaba con ella e incluso le estaba limpiando la comisura de los labios a la Nishikino, un obvio acercamiento que decía todo por completo.

— Espera Maki-chan, están hablando.— Susurró Nico a la pelirroja cerca de su oído, pues parecía que Maki no dejaba de ver los labios rosados de la Yazawa con intenciones de besarla.

La doctora estuvo apunto de tirar todo por la borda frente a todos, pero gracias a las palabras que le dijo, logró recordar que tenía la promesa de ser lo más discretas posibles.

— Diga Shouto-san.— Maki algo desganada, prestó atención.

— Uhm...— El mayor quedó un pensativo, reflexionando lo que iba a decir.— Me parecería perfecto que Kazumi y Maki llegarán a ser socias en algún futuro, no es una propuesta pero era lo que quería sugerir.

La familia Nishikino suspiraron de alivio, incluso la misma Maki. Nico elevó la ceja sin entender nada y la compañera de Maki parecía un poco molesta.

— También quería reunirlos porque cómo sabrán, mañana me iré de nuevo por unos meses, así que quería despedirme como era debido de mi querido amigo.— El mayor elevó una copa de vino para brindar con el doctor, no perdió la oportunidad y ambos hombres brindaron con una sonrisa.

La madre de Maki tocó el hombro para decirle algo a su hija, la menor se acercó para escuchar lo más que pudiera.

— Deberías darle las gracias a Yazawa-san.—

La pelirroja sonrió con tranquilidad e hizo lo mismo para responderle.

— De hecho, hay algo que debemos decirles.— Le contestó Maki.

La heredera esperaba una buena reacción de su madre, pero fué todo lo contrario, la señora Nishikino cambió a una expresión preocupada.

— Lo hablaremos en casa.— Le contestó sin susurrarle, con una voz directa, la mujer madura regresó a la conversación entre su marido y amigo.

Maki se quedó con un mal sabor de boca, podría decirse que incluso sintió un nudo en la garganta, sintió la sospecha de que su madre no parecía contenta con la indirecta que le dió.

— Maki-chan...— Nico se apresuró a hablarle al verla tan decaída, gracias a que el mantel de la mesa cubría parte de sus piernas, deslizó una de sus manos para tocar el muslo de su novia.

La Nishikino se tensó al sentir las constantes caricias que le daba Nico, casi rozando su zona más privada. Maki con nervios detuvo esa mano con la suya, con unas mejillas que estaban deshaciéndose de la vergüenza.

— ¿Nico-chan? .— Giró su rostro exaltada. — ¿Qué haces?.

— Parecías triste, ¿puedo ayudarte?.— Coqueteó descaradamente frente a la pelirroja, obvio, todo entre susurros para que sólo ellas pudieran escucharse.

— P-pero no me ...— Atragantó con nervios, Nico había pasado su mano mucho más cerca de esa zona que era peligrosa.

— ¿Si?.— La Yazawa reía jugueteando.

— D-d-debo ir al baño.— Tomando a todos desprevenidos, la menor Nishikino se puso de pie de un sólo golpe y se fué a paso apresurado al baño del restaurante. Algo no tan fuera de común por parte de ella, así que lo dejaron pasar. La de orbes rubí por supuesto si se desconcertó por esa reacción, tal vez la doctora se sentía presionada por sus padres presentes, dejó de lado eso y se limitó a esperarla para preguntarle con calma.

— Tienes mucho conociendo a Nishikino-san, parece que se han vuelto bastante cercanas.— Nico notó que la compañera de Maki quería iniciar una conversación, aunque el tono de voz con el cuál inicio no era muy apropiado.

— ¿Tu eres la compañera de Maki-chan? ¿la que fué al evento?.— La Yazawa se interesó por responderle.

Kazumi se emocionó por la mención y asintió con ánimo.

— ¿Te ha hablado de mi?.— Preguntó.

— Oh claro, eres una excelente compañera y buena amiga para ella.— Aclaro su voz con un aire de superioridad el cual sólo ella podía usar, casi recalcando el "buena amiga". Kazumi atragantó e hizo una mueca de disguto, definitivamente Nico había dado en un punto delicado.

— Me pone feliz que hable así de mi, después de todo llevamos años conociéndonos y somos bastante cercanas.— Contra atacó la rubia con una mirada que no podía apartar de la Idol, la Yazawa ni si quiera se inmutó por la intensa mirada que estaba recibiendo.

— ¿De verdaaad?.— Sonrió sarcásticamente.— Supongo que Maki-chan ha de ser muy amigable, me frecuenta mucho.

La Shouto apretó los dientes con enojo, técnicamente en esa misma mesa, las dos chicas se estaban declarando la "casi-guerra" entre ellas, gracias a que los mayores se encontraban a lado hablando, se habían abstenido de ser directas y no causar un alboroto peor.

Una guerra de miradas penetrantes y frías podrían describir exactamente lo que estaba sucediendo entre esas chicas. La heredera Nishikino llegó en el momento justo, y colocó su mano en el hombro de Nico.

— ¿M-maki-chan?.— Nico la miró desde abajo, parecía que la menor había pasado por una tormenta y se notaba un poco cansada.

— Mis padres me dijeron que no duraría mucho esta cena, ¿quieres salir a otro lado?.— Sugirió con una amena sonrisa, sonrojando a la Idol que se sorprendió por la clara iniciativa.

Kazumi fué ignorada por completo, como una pared en blanco. Estaba siendo espectadora de que la chica que tanto le gustaba, parecía estar enamorada de alguien más.

El padre de Maki se dió cuenta de que su hija y su amiga se habían puesto de pie para irse.

— ¿Ya se irán, hija?.— Fué el primero en voltearse un poco para verla, seguido del señor shouto y la señora Nishikino.

— Nico-chan debe regresar a casa con sus hermanos, la llevaré yo.— Agregó Maki despidiéndose con una rápida reverencia, la pelinegra no alcanzó a despedirse formalmente por la prisa que tenía Maki de sacarla de ahí, se limitó a hacer un simple saludo con un semblante nervioso.

— ¿Será que Maki logró hacer una amiga más aparte de Koizumi y Hoshizora?.— El dueño del hospital se acercó a su esposa para comentarle con mucha curiosidad y emoción.

— Al parecer es así.— Sonrió la madura mujer con esa misma sonrisa, mirando que su querida hija sujetaba la mano de la Idol y salían por la puerta principal del restaurante.

Kazumi suspiró derrotada, parecía ser que la chica había aceptado su derrota, pues la Nishikino jamás llegó a tener una cercanía así como la que tiene con Nico.

.

.

.

.

.

— ¡Hey! ¡Hey!.— Nico logró soltar la mano de Maki al llegar al auto. — ¿Por qué tanta prisa, señorita?.

— Simplemente no quería estar ahí, ¿Okay?.— Intentó evadir cualquier explicación, pero la mayor no parecía querer conformarse con esa simple explicación.

— ¿Y crees que voy a creerte eso?.— Preguntó con sarcasmo, acercándose peligrosamente a la menor.

— P-pues no hay nada más que decir.— Maki apartó su mirada por los nervios que le provocaba al tenerla tan cerca.— Además, ¿por qué comenzaste a provocarme ahí?.

Nico sonrió con satisfacción, había logrado su cometido con orgullo.

— ¿Eso fué lo que te puso tan nerviosa?.— Comenzó a mirarla con una sonrisa pícara.

— Olvídalo, no quiero hablar de eso.— Se negó rotundamente y parecía que Maki no quería hablar de ello.

Los orbes rubís y violetas chocaron estrepitosamente, Maki temió por la tensión que comenzó a sentirse de la nada.

.

.

.

.

.

.

La casa de los Yazawa siempre tuvo la característica de ser un hogar ruidoso por los menores que habitaban ahí. Pero ese día en específico la vivienda se encontraba vacía por un pequeño viaje que había hecho la madre y dueña.

—¿Acaban de irse justamente hoy?.— La pelirroja bajó del auto junto a la mayor, quién ya se encontraba abriendo la puerta de su hogar para pasar.

— No tienen mucho, regresarán mañana por la tarde, dijeron que irían a visitar a la abuela.— Respondió con naturalidad la Yazawa.

El plan de la jóven pareja era pasar por unas cosas de la pelinegra e irse a algún café o lugar para pasarla un rato, así que el primer destino después de la comida con los señores Nishikino; fué la casa de los Yazawa.

— Espera un poco aquí, Maki-chan.— Avisó la más bajita con antelación, dejando pasar a la menor al pasillo principal. La doctora asintió y se dispuso a esperar con paciencia.

Maki comenzó a observar con detenimiento los cuadros con fotos que tenian la familia en la entrada, una en específico captó su completa atención.

Al parecer era la pequeña Nico de unos cinco años junto a un hombre mayor de cabello negro que parecía ser su padre. La doctora se mantuvo en silencio, pues la pelinegra jamás le había contado sobre su padre.

— Maki-chan, creo que lo mejor es que tengamos nuestra cita aquí.— La voz de la ojírubí interrumpió el momento de silencio de la menor.

— ¿Eh?.— Maki volteó su cuerpo de un sólo movimiento para después elevar las cejas con sorpresa.— ¿Por qué lo dices?.

La más bajita mostró desde la pantalla de su celular una curiosa foto; en donde las dos se veían demasiado juntas en la mesa del restaurante a donde fueron junto a los padres de Maki, una situación demasiado comprometedora. Agregando que dicha nota amarillista tenía de título: " ¿La Idol Yazawa junto a la heredera de los Nishikino? ¿Romance o amistad?".

Al terminar de leer los comentarios tanto buenos como negativos, Maki frunció las cejas por el enojo que tenía al darse cuenta de que ya habían iniciado los rumores para ellas.

— ¿Qué demonios? ¡Son unos idiotas!.— Se molestó bastante.

— Tranquila Maki-chan, yo estoy acostumbrada a esto y créeme que no es la gran cosa.— Suspiró con cansancio, era el mismo cuento de siempre. Guardó el teléfono y caminó directo a la sala de estar, dejando sola a la menor que se quedó extrañada.

— ¿Q-qué haremos? ¿Crees que debería irme a casa?.— La siguió con pasos rápidos, Nico ya tenía el control del televisor en la mano.

— Claro que no, no dejaré que arruinen nuestra cita.— Anunció con firmeza, la doctora parecía sentirse nerviosa, nunca había visto a Nico tan decidida en algo, eso la hacía sentir segura con respecto a su relación.— Puedo pedir algo a domicilio... Uhmm...— Se quedó meditando un poco.

Maki observaba en silencio los gestos que hacía, la tomó de sorpresa al ver que la más bajita se acercó peligrosamente.

— ¿Ver una película estaría bien?.— Sugirió con esperanza, mirando directamente a sus ojos.

— E-e-e-está bien...— Titubeó con un fuerte rubor que se apoderó de sus mejillas, dió un paso atrás para no caer de nuevo en los juegos que hacía su novia para ponerla así.

La pareja decidió ignorar todo lo que estaba ocurriendo a su alredor, por un lado Nico ignoró el rumor que ya se estaba esparciendo en los medios y Maki dejó pasar la plática que tenía pendiente con su madre.

La mayor de la casa de los Yazawa eligió una de sus películas favoritas de romance, por supuesto no era el género preferido de Maki, pero no tenía otra opción más que acceder.

— Ese actor era mi favorito hace algunos años, cuando entré a los sets de grabación tuve un papel junto a él.— Contó con mucha emoción, viendo con admiración las escenas que pasaban. La pelirroja dió uno que otro bostezo, trataba de verdad en concentrarse para ponerle atención, pero sus ojos violetas rodaban a la dirección de Nico. Ambas permanecían sentadas una a lado de la otra, incluso estaban tomadas de la mano.

Una escena en específico hizo que el ambiente entrara en demasiada tensión, para la suerte de Maki cuando optó por poner atención, los protagonistas ya se encontraban dándose un fogozo beso que parecía elevarse cada vez más de nivel. Incluso podía percibir que iban a tener una escena adulta.

— Maki-chan.— Escuchó su llamado, algo tensa volteó a verla.

Nico se había acercado para darle un pequeño beso, que parecía más que nada un permiso para llegar a algo más. Maki por su parte lo aceptó pero le puso fin al ver que la Yazawa no estaría satisfecha con sólo besos.

— E-espera Nico-chan...— Un poco desaliñada se alejó, viendo que la mayor tenía sus ojos puestos en ella.— ¿N-no íbamos a ver la película?.

— ¿Crees que deberíamos verla después de esto?.— Con toda la intención del mundo, Nico se acercó otra vez a ella, rozando sus piernas con las de Maki al estar sentadas.

— ¿N-n-no crees que es demasiado rápido?.— Preguntó con miedo, la pelirroja sintió mucho temor.

La Yazawa bufó un poco, y con confianza intentó pasar una de sus manos por la cintura de Maki para acercarla y darle otro beso, pero al hacerlo sintió algo raro chocar con la palma de su mano.

La doctora sintió que sus ojos comenzaron a lagrimear, Nico bajó su mirada para toparse con un bulto que se pronunciaba directamente desde sus pantaloncillos.

— ¿Qué es eso?.— Preguntó con un tono lleno de sorpresa.— ¿Qué diablos es eso?.

— ¡NADA! .— La Nishikino se puso de pie cubriéndose con mucho temor, incluso su cuerpo se veía tembloroso.

— Maki-chan... — Susurró en shock, sus ojos se abrieron con mucha sorpresa.— ¿Acaso tú...?

"¿Eres un fenómeno? ¿Eres una aberración? ¿Qué demonios eres?"

Inconscientemente Maki comenzó a complementar las palabras que estaba por decir su novia; grave error. La menor sintió un duro rechazo y su mente no le daba para más, ni siquiera podía mirar a Nico los ojos.

— ¡Lo siento! ¡No quería manchar tu imágen, no quiero que pierdas tu trabajo!.— Gritó con miedo, desbordándose en lágrimas.— T-tal vez lo mejor es que terminemos esto.

La doctora tomó su bolso y con rapidez se dirigió a la puerta de la entrada principal.

— ¡Maki-chan! ¡Espera!.— La Yazawa no pudo alcanzarla, pues la menor corría a su auto y para su suerte, una fuerte lluvia les había arruinado el día por completo.

Salió incluso sin tener algo que la cubriera de mojarse, el auto ya no estaba y le dejó una sensación de intriga.

.

.

.

.

.

— Después de 4 días desde la cita—

Ya era la cuarta vez que Nico visitaba el hospital de los Nishikino y no lograba encontrar de ninguna manera a la menor. Ni siquiera podía preguntar por ella porque le respondían con un rotundo "No".

Su única opción era ir a la universidad donde estudiaba, no perdió tiempo y se dirigió a esa dirección.

Gracias a que tenía a su manager a lado, podía darse la libertad de caminar por los alrededores del campus, evitando a toda costa a sus fans que no podrían reconocerla; Nico portaba grandes gafas, una coleta alta, una gorra y un cubrebocas. Aunque aquél rumor sobre una "posible relación" fué pasado desapercibido, porque la pelinegra no hizo caso omiso y no hubo otra interacción con la Nishikino, los medios no tuvieran de otra más que dejarlo pasar.

Los orbes rubí se iluminaron, logró reconocer a una cabellera pelirroja entre un grupo de estudiantes que iban caminando con prisa ya para entrar a la universidad y tomar sus clases.

Nico apresuró su paso dejando a su manager atrás, pero fué detenida del brazo.

— ¿A dónde crees qué vas?.— Una voz la hizo frustrarse.

— Pero— Nico inmediatamente se zafó del agarre con rudeza, pues era la persona que menos quería ver.— Ya deberías saberlo.

La Yazawa se quitó las gafas para verla directamente, Kazumi sonreía con orgullo.

— Nishikino-san no quiere saber nada de ti, es mejor que te vayas.— Le dijo aún con esa sonrisa.

— En primer lugar no es asunto tuyo, quítate de mi camino o créeme que no me importará que te interpongas.— Amenazó.

— Míralo de esta manera, si haces algún alboroto a quien ocasionaras problemas es a Nishikino, así que date la vuelta.—

— ¿De verdad crees que sólo porque tú lo dices me voy a rendir?.— Respondió a la defensiva con un tono molesto, la Shouto se sorprendió de que Nico fuese una mujer bastante dura, ni si quiera sus comentarios lograban hacer que la Yazawa retrocediera.— Es un malentendido, así que ya acepta que Maki-chan no tiene ningún interés en ti.

— Más bien ella no tiene ningún interés en ti y para que lo sepas, yo sé todo de Nishikino-san, absolutamente todo e incluso su condición.— Kazumi contestó con el mismo enojo, aunque era consciente del público que las rodeaba, así que hablaba sólo con cierto volúmen.— Sólo piensa en su futuro, ¿crees que le irá bien contigo?, sólo por una foto de aquél día causaron un escándalo.

— No me importó, ¿eres idiota?, no sabes de lo que hablas en absoluto.— Nico miró directamente a los ojos de la menor.— En el medio artístico todo es un estúpido escándalo.

— ¿Y ya lo ves?, Nishikino-san es la reconocida heredera del hospital de sus padres, con un alto rango académico y estatus social. Que viva rodeada de esos rumores la perjudican.— Defendió con seriedad.— Y tú vives del medio artístico, cualquier cosa que ocurra contigo hará que ella tenga la culpa, sólo porque eres una Idol.

La pelinegra quedó atónita por las palabras que había escuchado. No lo había pensando de esa manera, pero Maki era la primera persona por la cuál quería arriesgarse.

— Yo soy muchísimo mejor que tú para ella, nuestros padres se conocen desde hace años y ambas estamos en la misma rama de medicina, tú sólo harás que Nishikino-san pierda su tiempo y no logre concentrarse en sus estudios.— Kazumi terminó por hundir a Nico, no tenía idea de qué responderle, tal vez tenía la razón.

La Shouto no quiso tardarse más con esa discusión y se dió la vuelta para irse a su aula, alcanzó a ver que la Nishikino esperaba en la entrada mientras respondía unos mensajes de su teléfono.

— ¡Yo soy mejor, y es tu problema si quieres ser la segunda opción!.— Gritó con desesperación la Yazawa, llamando la atención de casi todos ahí. Kazumi frunció el ceño al escucharla hablar.

— ¡Y-yazawa-san!. Debemos irnos, hay mucha gente viéndola.— El jóven manager tomó de la mano a la Idol para dirigirla a otro lugar.

Kazumi logró lo que quería, y caminó directo con la Nishikino, tomándola del brazo por sorpresa.

— ¿Estabas esperándome?.— Preguntó la Shouto con emoción al ver que Maki estaba completamente sola.

— No, sólo estaba respondiendo unos mensajes de mis amigas.— Dijo con el típico desinterés.

— ¿Yazawa Nico estuvo aquí? ¿La viste?.— Murmuraron algunos jóvenes detrás de ella. La doctora volteó inmediatamente al escuchar ese nombre, acción que no pasó desapercibida por Kazumi.

— Nishikino-san, debemos irnos o probablemente nos darán una sanción.— Avisó su compañera, Maki asintió tratando de ignorar lo que escuchó y se fué junto a la rubia.

.

.

.

.

.

.

.

El manager de Nico la llevó a la casa de cierta persona para ver si podía hablar o conseguir alguna solución para su situación.

— Cualquier cosa no dude en llamarme, Yazawa-san.— Dijo con amabilidad.

— Lo siento por hacerte cómplice de estas cosas.— La pelinegra bajó del auto, agachándose para despedirse de su manager.

— No se preocupe, sabe que puede confiar en mi.— Elevó el pulgar.

— Nos vemos.— La de ojos rubí terminó por despedirse y llegar a la entrada del edificio, un edificio con una serie de apartamentos para jóvenes universitarios.

La mayor llegó a la recepción, la atendió una jóven mujer.

— Porfavor dígame el nombre y número de apartamento de la persona a la que viene a ver.— Pidió con amabilidad.

— Hoshizora Rin ...— Dijo con normalidad y se tardó un poco para recordar el apartamento.

— ¿Viene a ver a Hoshizora?.— Preguntó con alegría.

— Ammm... Si.— Asintió con sorpresa.

— Suba, puede darle esto por mi.— Pidió con emoción, sacando de su saco una barra de chocolate con un moño rojo.— Por favor.

— C-claro...— Aceptó la Yazawa, tomando el chocolate y yéndose directo al elevador.

Subió al ascensor, saludó con una sonrisa forzosa a la recepcionista. Se cerraron las puertas y sin pensarlo dos veces abrió el dulce para darle una mordida con molestia.

— Hummp... ¿Acaso no sabe que tiene novia?.—

Subió al segundo piso, abriéndose las puertas para después bajarse y buscar el apartamento que era, gracias a que Rin le había mandado por mensaje su dirección, logró encontrar la puerta que era.

Antes de si quiera tocar, la Hoshizora ya había abierto la puerta. La atlética chica usaba una camisa holgada y grande, junto a un short, lo extraño es que llevaba en su piel bastante marcas de chupetes y parecía recién bañada.

— ¡Yazawa-san!, pasa por favor.— Rin la empujó directamente a su apartamento sin dejarla responder, cerrando la puerta.

Hanayo se encontraba ahí ya que vivían juntas, pero lucía exactamente en las mismas condiciones que Rin e incluso compartían misma vestimenta.

— ¿Acaso estuvieron haciéndolo todo el día?.— Preguntó sin pudor alguno la recién llegada.

— Es una de las formas en las que nos podemos reconciliar, nya.— Respondió sin vergüenza la pelinaranja, ganándose un almohadazo de su novia.

— ¡Rin-chan!.— Regañó la Koizumi.

.

.

.

— ¿Entonces ya sabes de la condición de Maki-chan?.— Hanayo fué la primera en querer ayudar a la Idol, Nico ya había tenido la confianza de contarles lo sucedido del malentendido, así que era su deber hacer algo como amigas.

— Aún no muy bien, pero traté de informarme y todo eso.— Confesó con preocupación, de verdad le importaba la doctora.

Las tres chicas tomaron asiento en la mesa del comedor que tenía la pelinaranja en su cocina. Hanayo sirvió té, ya llevaban un poco de tiempo hablando del problema.

— Si quieres saber más sobre eso, aquí hay alguien que pasa por lo mismo que Maki-chan.—

— ¿Eh? ¿Alguien más?.— Nico se sorprendió y no entendió del todo, hasta que vió que Rin elevó la palma de su mano.

— También nací con esa condición, Maki-chan y yo nos hicimos muy cercanas gracias a eso, se podría decir que la confianza que tenemos nos ayudó mucho.— Comentó.

— Seré sincera, no tengo idea sobre lo que haya sufrido Maki-chan, ¿si pudieras darme un consejo para entenderla un poco o acercarme sin ser tan brusca?.—

— Verás, antes que todo esto hay una pregunta que quiero hacerte.— Rin cambió su semblante tranquilo a uno serio y frío, era un tema que debía hablarse con madurez, Hanayo optó por guardar silencio.

— Dime.—

— ¿Ya habías estado con un hombre antes?.—

— S-sólo tuve dos novios en mi época de preparatoria pero no llego a algo más que sólo besos.— Le contestó con sinceridad, aunque ya sentía sus mejillas calientes por la vergüenza.

— Tienes que saber que Maki-chan siempre ha sido una persona muy insegura, vivió rodeada de gente que siempre la cuidaba demasiado para que no se supiera de ello.— Rin se recargó en el respaldo de su silla.— Con respecto a su vida amorosa, sólo ha estado con algunas chicas que simplemente la usaban para su conveniencia o querían acostarse con ella.

La Yazawa prestaba toda su atención a lo que decía Rin, pues la Nishikino jamás hablaba de esos temas en los meses que estuvo con ella.

— A lo que sabemos Kayocchin y yo, es que sólo ha tenido relaciones con muy pocas personas por su falta de confianza y el miedo que tiene de perjudicar a su familia.— La pelinaranja miró rápidamente a su novia para que le diera la razón y era cierto, Hanayo asintió y recordó las veces que Maki llegaba con ellas a su apartamento a llorar porque le rompían el corazón o su miedo le impedía amar como ella quería.

— ¿Debería volver a buscarla?.— Inocentemente Nico se sintió culpable por la reacción que había tenido cuando Maki tenía miedo.

— No.— Respondió rápidamente Rin.

— ¿Por qué no?.— Preguntó extrañada.

— Sabemos que eres la persona correcta para nuestra Maki-chan, y queremos que ella se esfuerce y luche por lo que quiere, ya que siempre deja ir a las personas antes de si quiera hacer algo.— Explicó Rin.

— ¿Y cómo va a pasar eso?.— La Idol cada vez se sentía más confundida.

— Nosotras hablaramos con Maki-chan y la haremos entrar en razón.— La de lentes respondió por Rin.— Le doy toda la razón a Rin-chan, me gustaría que Maki-chan hiciera algo por su felicidad en lugar de evitar los conflictos.

— M-m-muchas gracias de verdad...— La pelinegra se sintió totalmente agradecida con ellas.— He estado atareada estos días por mi trabajo, y no sé cuando pero me iré de viaje por unos días también.

Hanayo y Rin al escuchar sobre el viaje se miraron entre ellas para sonreírse.

— ¿Pensaste lo mismo que yo, Rin-chan?.—

— Claro que si Kayocchin.— Asintió con emoción y cruzó los brazos con comodidad.

— ¡Al menos díganme!.— Exigió la mayor.

— No te preocupes Yazawa-san, ya tenemos un plan.— Rin aseguró con confianza.

La Idol suspiró cansada y cruzó los brazos también, estaba confiando mucho en esas dos que parecían más que seguras de lo que harían. Pero tenían razón, Nico ya había hecho lo posible y estaba consciente de que Maki ya sabía sobre que iba a buscarla al hospital por su personal. Le quedaba esperar y ver si la Nishikino era capaz de esforzarse un poco.

.

.

.

.

Un poco antes

de que Nico llegara al apartamento.

.

.

.

— E-espera... Rin-chan...— .

— ¿Qué sucede Kayocchin?.—

— Ya llevamos más de medía hora en el baño y probablemente Nico-chan nos esté esperando.— Hanayo logró controlar su agitada respiración, pues su querida chica la tenía contra la pared de pie.

— S-soló deja que termine y paramos.— Susurró con un aire caliente cerca del oído de la peliverde para después darse la oportunidad de seguir empujando sus caderas con fuerza y presión, aprovechando que estaban bajo la regadera y podían darse el baño de una vez.

— ¡Rin-channnn!.— La de ojos violetas bajó su mirada y cerró sus ojos, nunca antes había notado que su novia estaba tan deseosa de ella.

En realidad no sólo llevaban media hora haciéndolo, si no que desde que había iniciado el día y la noche anterior. Al ser universitarias siempre se encontraban ocupadas y sólo se veían a la media tarde-noche si es que a Hanayo no le tocaba atender la florería donde trabajaba, o si a Rin le daban los días libres en la cafetería.

Así que al verse, no esperaban mucho para hacerlo. Más que nada porque Rin se ponía un poco ansiosa sin ese afecto corporal que necesitaba.

La pelinaranja hacía lo que podía para concentrarse y no terminar tan rápido por el poco tiempo que les quedaba, trataba de hacerlo durar un poco más, pero Hanayo comenzaba a sentir débiles sus piernas y su interior con cada empujón. Rin abrazó la cintura de la ojívioleta para alcanzar a dar sus últimos movimientos, aprovechó la oportunidad y le dejó una marcas más de las que ya tenía su Kayocchin en el cuello y espalda.

Las dos permanecieron quietas mientras el agua bajaba por sus cuerpos para limpiarlas, gracias a los reflejos de la hoshizora, alcanzó a sostenar a su novia quién parecía flaquear por lo débil que había quedado.

— ¡Waaaaah! ¡Perdóname Kayocchin! ¡Creo que esta vez fuí muy lejos!.— Sostenía con mucho amor a su novia y total preocupación.

— E-está bien Rin-chan, sólo vayamos a ponernos algo antes de que llegue Nico-chan.— Pidió con una dulce sonrisa la desaliñada Hanayo, una imágen muy tierna que hizo que la atlética chica la abrazara con cariño. Rin no perdió más tiempo y con cuidado se fueron a su habitación para ponerse algo de ropa y atender a su amiga.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

Disculpen la tardanza, las cosas ya están fluyendo más. ¿Qué es lo que harán nuestra parejita RinPana para que Maki entre en razón?(๑๑)