Por fin, despues de mucho tiempo traigo este segundo capitulo. Pido una disculpa aunque honestamente no se que excusa dar. Es muy corto, explica un poco mas sobre el dia a dia de Harry, Hermione y Ron. Pero es un dia en calma antes de la tormenta, leyendo sabran a que me refiero.

En fin, comencemos con los avisos. Ni Harry Potter ni nigun otro personaje de JK Rowling me pertenecen. Solo los uso para escribir lo que me sale de las ideas que tengo.


Hermione salió apresuradamente de la imponente casa de los Black en el número 12 de Grimmauld Place. A pesar de su elegante fachada, siempre había sentido una extraña opresión en aquel lugar. Siendo una bruja y saber aparecerse decidió que caminar hasta su apartamento en Adam Street sería una buena manera de despejar su mente.

Mientras atravesaba las transitadas calles de Londres, los pensamientos sobre Harry seguían rondando su cabeza. Había sido un shock verlo con la botella de Whisky después de su misteriosa desaparición de La Madriguera. No entendía por qué había tenido ese cambio de actitud repentino, aunque intuia saber a que se debia, especialmente cuando vio a Harry regresar a La Madriguera mientras todos los demas iban al partido de Quidditch, esperaba que la reunion que tuviera con Harry le diera mas respuestas. La preocupación se reflejaba en su expresión mientras avanzaba por las concurridas aceras.

Finalmente, llegó a su acogedor apartamento en Adam Street. Al abrir la puerta, fue recibida por Ron, quien parecía estar esperándola con una sonrisa traviesa en el rostro.

– ¿Encontraste a Harry? – preguntó Ron, curioso por obtener cualquier información que pudiera sobre su amigo.

Hermione decidió no entrar en detalles, simplemente asintió y respondió – Tenías razón, Harry está bien – Una risita burlona escapó de los labios de Ron mientras se apartaba para dejarla pasar.

La conversación giró rápidamente hacia otros temas mientras se dirigían a la mesa donde los platos de comida ya los esperaban. Mientras disfrutaban de la cena, discutieron planes para el día siguiente.

– Mañana no podré venir al apartamento – dijo Ron. – Tengo que hacer inventario en el almacén, pero el miércoles podríamos encontrarnos si quieres –.

Hermione asintió, agradecida de tener un día fijado para verse. Después de un momento de silencio, decidió abordar un tema más delicado.

– ¿Ginny te ha dicho algo sobre su compromiso con Harry? – preguntó Hermione, preocupada por la posible reacción de Ron.

Ron frunció el ceño y negó con la cabeza – Nunca he sido muy cercano a Ginny, lo sabes, pero no creo que tengas que preocuparte por eso ¿Te dijo algo Harry? –.

Hermione lo nego, pero se sintio un poco más aliviada. Comprendía que el compromiso entre Ginny y Harry podría generar diversas reacciones, pero que Ron fuera su apoyo significaba mucho para ella.

A medida que avanzaban en su conversación, Hermione notó cómo Ron había cambiado desde que comenzó a trabajar en Sortilegios Weasley. Recordó cómo solía ser inseguro y dudar de sus habilidades, pero ahora se mostraba más confiado y seguro de sí mismo.

Hermione se alegró por él y por ella, algo que le habia preocupado cuando inicio su relacion con Ron, fue sobre cómo llevarian sus vidas profesionales y como les afectaria siendo pareja, especialmente luego de que Ron no aprobó los exámenes de Auror. Sabía lo importante que era para Ron sentirse valorado y tener un propósito en su vida. Aunque ella si habia logrado entrar y ascender dentro del Ministerio de Magia, reconocía la valía de Ron al haber logrado llevar el negocio de sus hermanos con la frente en alto y lo admiraba por ello.

Despues de cenar y recoger todo, se sentaron allí, en su acogedor apartamento, disfrutando de la compañía del otro y sabiendo que, sin importar qué obstáculos se les presentara todo saldria bien, aunque la verdadera prueba a su relacion aun estaba por llegar.

Hermione Granger se despertó temprano en la mañana, abrazando su almohada. Mientras abría los ojos, se estiró perezosamente y se frotó las sienes, tratando de despertar por completo, Ron ya se habia ido al parecer, mentiria si dijera que se habia acostumbrado al Ron madrugador. El sol de la mañana se filtraba por las cortinas de su habitación, iluminando ligeramente el espacio. Se sentó en la cama y bostezó antes de levantarse y dirigirse al baño para refrescarse.

Después de una rápida ducha, Hermione se vistió con su túnica del Ministerio de Magia y se dirigió a la cocina de su pequeño apartamento. Ron le habia dejado el cafe listo, a él le tomo meses aprender a usar la cafetera, y ella aun no se acostumbraba a esos gestos y mientras se servia su taza de cafe se comio un rápido desayuno, antes de coger su bolso y salir de casa.

La joven bruja caminó por las bulliciosas calles del mundo mágico hasta llegar al Ministerio de Magia. Como jefa del Departamento de Regulación de Criaturas Mágicas, División de Seres, tenía muchas responsabilidades y tareas esperándola.

Al llegar a su oficina, Hermione saludó a su asistente, un joven mago llamado Andrew, con una sonrisa. Andrew era un trabajador diligente y leal, y siempre se aseguraba de que las cosas funcionaran sin problemas en la oficina.

–Buenos días, Andrew. ¿Cómo estuvo tu fin de semana? – preguntó Hermione mientras dejaba su bolso en el escritorio y se sentaba frente a toda una pila de papeles, entre los cuales estaban su correo y varios informes que recibio.

Andrew le devolvió la sonrisa. – Fue genial, gracias por preguntar. Salí con algunos amigos y también aproveché para descansar un poco. ¿Y el tuyo, jefa?–

Hermione suspiró ligeramente, recordando los eventos del fin de semana. – Fue un poco inquietante, en realidad. Ayer Harry se fue de la Madriguera sin decirle a nadie y cuando lo encontre estaba en Grimmauld Place y parecía bastante enojado o preocupado. Además, creo que estaba bebiendo, lo cual es algo inusual para él – Ella sabe que puede ser honesta con Andrew, moriría antes de contar sus secretos, fuera de él solo tiene a Susan pero es demasiado sociable en su opinion

La expresión de preocupación en el rostro de Hermione no pasó desapercibida para Andrew – Oh, eso suena serio. ¿Tienes alguna idea de qué podría estar pasando? –

Hermione frunció el ceño, su mente se llenó de pensamientos preocupantes. – No estoy segura, pero creo que podría tener algo que ver con Ginny. Harry me pidió que lo viera esta noche para hablar de algo importante, y estoy realmente preocupada. Creo que algo no va bien –

Justo en ese momento, la puerta de la oficina se abrió, revelando a Susan Bones, a pesar de como iniciaron su amistad despues de la guerra, lo cierto es que se habian vuelto mas cercanas, Susan era mas delicada aparte de hermosa tenia mas confianza en si misma, mientras que Hermione le contagiaba su determinacion y Susan habia llegado a admirar eso de Hermione, eran amigas y aprendian una de la otra.

– ¡Buenos dias! – exclamó Susan con entusiasmo – Solo pasaba a saludar. ¿Cómo estás hoy?, cuentame cuentame ¿como te fue este fin de semana?¿Harry ya tiene fecha de boda? Quiero todos los detalles…

Claro que a pesar de todas sus virtudes, seguia siendo la misma chica que queria chismear sobre las novedades del mundo magico, aun cuando no fueran tan importantes. Por algo estaba en el departamento de Cooperacion Magica Internacional. Hermione miró a Susan, sopesando si debía compartir sus preocupaciones, aun no habia certezas de nada y no queria a Susan regando informacion que pudiera ser delicada.

– Formate en la fila querida, tu turno va despues de la tia Muriel – le dijo, queriendo molestarla un poco – Y no aun no hay fecha de boda y te recomiendo que no intentes sonsacarle informacion a Harry, no esta de humor. Aunque aun no se si paso algo mas, pero no presiones – Y habiendo terminado se dispuso a revisar su correo pendiente

Susan en cambio ya conocia a Hermione y definitivamente no la iba a soltar del todo. – Muy bien, pero no me estas diciendo todo, nos vemos en el almuerzo ve pensando que me vas a decir, porque ya se cuando me mientes Hermione – Y con una sonrisa de autosuficiencia salio de la oficina hacia el ascensor, ella tambien tenia que trabajar.


Harry Potter despertó temprano en la mañana, sintiéndose agotado después de una noche de sueño interrumpido. Se levantó de la cama y se estiró, tratando de despertarse por completo antes de comenzar su rutina matutina. Dirigiéndose al baño, se lavó la cara y se miró en el espejo, notando las ojeras que adornaban su rostro.

Descendió las escaleras y se dirigió a la cocina, donde su leal elfo doméstico, Kreacher, lo esperaba con una bandeja de desayuno. Kreacher había sido un fiel compañero especialmente despues de la batalla de Hogwarts y Harry apreciaba su presencia.

- Buenos días, Kreacher - saludó Harry mientras se sentaba a la mesa, intento mostrar alguna emocion que no fuera tristeza, pero aun estaba fresco los eventos del dia anterior. Aunque ahora que lo piensa tiene suerte de no tener resaca.

Kreacher inclinó su cabeza, mostrando respeto a su amo. – Buenos días, amo Harry. La mañana ha sido tranquila hasta ahora. Kreacher le ha preparado su desayuno favorito –.

Harry sonrió y comenzó a comer mientras Kreacher permanecía a su lado, listo para atender cualquier necesidad adicional. Mientras disfrutaba de su desayuno, Harry decidió hablar sobre un asunto urgente que lo preocupaba.

– Kreacher..- comenzó Harry en tono serio – Recuerdas el perfume que encontré en la habitación de Ginny, ¿verdad? –.

Kreacher asintió, recordando claramente el incidente. "Sí, amo Harry. La señorita Ginny no debería haberlo tenido en primer lugar, pero ese no es mi lugar para decirlo."

Harry asintió, agradecido por la comprensión de Kreacher. – ¿Encontraste algo al respecto? –.

Kreacher frunció el ceño –. Si amo Harry, al parecer esa muestra de perfume tiene propiedades mágicas y, según lo que encontré en la biblioteca de los Black, procede de Francia, tiene que tener cuidado amo Harry este tipo de sustancias son ilegales en Inglaterra ¿como puede Kreacher ayudar al amo Harry? –.

Harry pensó por un momento, considerando sus opciones – Creo que necesito más información al respecto, pero no puedo buscarla en el Ministerio. Sería demasiado arriesgado. ¿Sabes de alguien que pueda ayudarme? –.

Kreacher reflexionó durante unos instantes antes de sugerir: – Quizás debería acudir a su amiga Fleur Delacour, amo Harry. Ella es discreta y tiene conexiones en Francia gracias a su familia. Podría tener acceso a información relevante y no alertará a nadie, incluyendo a la señorita Ginny –.

Harry asintió, encontrando lógica en las palabras de Kreacher.- Tienes razón, Kreacher. Pero antes, necesito que prepares todo para una cena especial esta noche. Hermione vendrá a cenar conmigo, que la cena se sirva a las 7pm por favor. En el lapso de las 3pm acude a casa de Bill Weasley y Fleur Delacour, espera a que Fleur este sola y dile de mi parte que me gustaria verla pero que no puede ser en su casa ni en la mia, que te diga hora y lugar, hazle entender que ni Bill ni nadie de los Weasley deberan saber de esta reunion, que confie en mi, le explicare todo en cuanto la vea –.

Kreacher asintió, aunque con una ligera reserva. – Si eso es lo que desea, amo Harry, asi lo hará Kreacher. Prepararé una cena deliciosa para ambos y buscare a la señora Fleur. Aunque no termino de confiar en la señorita Hermione, la trataré con respeto por ser amiga de mi amo –.

Harry sonrió satisfecho con la respuesta de Kreacher. Apreciaba la lealtad del elfo doméstico y sabía que, a pesar de sus reservas, haría todo lo posible para complacerlo.

Una vez terminado el desayuno, Harry se levantó de la mesa y se preparó para salir de la casa número 12 de Grimmauld Place, ubicada en el Distrito de Islington. Se puso su túnica de auror y se aseguró de tener todo lo necesario para el día.

El camino hacia el Ministerio de Magia se realizó en silencio. Harry caminaba por las calles londinenses, sumido en sus pensamientos, mientras observaba a los magos y brujas que iban y venían. A medida que se acercaba al Ministerio, su expresión se volvió más seria, consciente de las responsabilidades que lo esperaban en su trabajo.

Al llegar a su oficina en el Departamento de Aurores, Harry se encontró con su compañero de trabajo, Jacob Windsor, un talentoso mago nacido de muggles. Jacob siempre había mostrado admiración y respeto hacia Harry, y esta vez no fue la excepción.

– ¡Buenos días, Harry! –, saludó Jacob con entusiasmo. – ¿Cómo estuvo tu fin de semana? Espero que hayas tenido tiempo para relajarte un poco, nos espera mucho trabajo esta semana al parecer –.

Harry miró a Jacob y se esforzó por mantener una expresión neutral. – Fue... interesante –, respondió cautelosamente. – Tuve algunos asuntos personales que atender, pero ya sabes cómo es esto. Siempre hay algo que hacer –.

Jacob asintió comprensivamente. – Sí, entiendo eso. Si necesitas hablar o desahogarte, siempre estoy aquí, ¿de acuerdo?-.

Harry agradeció el ofrecimiento de Jacob y se adentró en su trabajo. Mientras revisaba los informes y se concentraba en las tareas del día, su mente se desviaba ocasionalmente hacia Ginny. Se preguntaba qué pasaría con su relación y cómo abordar la situación delicada que los rodeaba.

A medida que las horas pasaban, Harry se sumergió por completo en su labor como auror, dejando a un lado sus pensamientos personales. Era un profesional en su trabajo y se enorgullecía de su dedicación y habilidades.

Finalmente, llegó el momento de partir del Ministerio. Harry se despidió de Jacob y se encaminó hacia su próxima tarea: su cena con Hermione. El camino hacia su destino le dio tiempo para reflexionar sobre sus sentimientos y cómo abordar la situación con Ginny de la manera más sensata y respetuosa posible. Aunque tambien dudaba de confesarle esto a Hermione, ella bien podia ser demasiado emocional para su gusto y no sabia si estaba de humor para soportar todo eso esta noche.


La oscuridad de la noche se cernía sobre la mansión Black cuando Hermione llegó después de un agotador día de trabajo. La joven bruja se apresuró a subir los escalones de la imponente entrada y tocó la puerta con impaciencia.

La puerta se abrió lentamente, revelando a Kreacher, el elfo doméstico de los Black. –"Kreacher, ¿cómo has estado? ¿Ha habido algún problema aquí desde que me fui? – preguntó Hermione con una mezcla de preocupación y curiosidad.

– Bienvenida señorita Hermione, Kreacher está bien. Nada importante ha ocurrido en la mansión Black durante su ausencia – respondió el elfo, esforzándose por mantener su voz ronca e impersonal.

Hermione asintió satisfecha y siguió a Kreacher hacia el comedor, donde Harry la esperaba. La mesa estaba puesta con elegancia, y el aroma de la comida llenaba el aire. Se sentaron uno frente al otro, y Kreacher comenzó a servir los platos.

Mientras compartían la cena, Harry y Hermione comenzaron a hablar de sus respectivos días de trabajo. Se preguntaron cómo había ido, qué habían descubierto y especularon sobre lo que podría suceder en el futuro.

Después de un rato, Hermione tomó un sorbo de su copa de vino y miró a Harry con seriedad. – Harry, se que hay algo que quieres hablar conmigo pero antes quiero compartirte esto y quiero decirtelo antes de hablarlo con Ron. He estado considerando promover una ley a favor de los hombres lobo –.

Harry casi se atraganta con su comida al escuchar esas palabras. La sorpresa se reflejó en su rostro, mezclada con cierta confusión. – Hermione, eso es... inesperado, pero te conozco bien, no me estas pidiendo una opinión, tu ya tienes lista la ley ¿cierto? –.

La expresion en el rostro de Hermione le dijo todo y tomó aire antes de responder – La termine de redactar hace una semana, pero con las cosas del dia y la rutina bueno, apenas me decidi compartirlo con alguien, esta idea ya estaba en mi cabeza, bueno al menos desde que me refugie con tu padrino y los Weasley aqui, antes de nuestro quinto año en Hogwarts. Pasé mucho tiempo con Remus y pude ver de cerca las dificultades y el estigma que enfrentan los hombres lobo en la sociedad mágica. Creo firmemente que merecen tener derechos laborales y acceso a la atención médica adecuada –.

Harry procesando la información, impactado y enojado le respondio. – Dejame ver si entendi, tu Hermione Granger, la chica que conoci que siempre se enojaba conmigo cuando ponia en mi vida en peligro innecesariamente, que me regaño por tomarme demasiado en serio la segunda prueba del Torneo de los Tres Magos, la que siempre me repetia que habia que hacer un plan antes de cada loca idea que tenia, esa misma mujer que tengo delante de mi ¿se esta poniendo una diana en la espalda por una causa que le puede costar la vida?¿si estas consciente de que el mundo mágico en su mayoría ve a los hombres lobo como bestias peligrosas? –.

Hermione algo asustada y pero determinada le dice – Lo sé, Harry, pero eso no significa que no debamos intentarlo. Como Auror, sé que tendrás más trabajo protegiéndome de los supremacistas que se opongan a esta propuesta, pero no puedo quedarme de brazos cruzados mientras una parte de nuestra comunidad es marginada y tratada injustamente".

Sabía que Hermione siempre había sido una defensora incansable de los derechos de los seres mágicos y que esta causa era simplemente una extensión natural de su compromiso. Pero esto ya era otra cosa, no se trataba proyectos escolares, sino de desafiar el statu quo y al Wizengamot mismo. "Mas trabajo" era solo un eufemismo. Necesitaria de un milagro para mantenerla a salvo a ella y a él en el proceso.

– Ni siquiera se que decir ¿Por que me lo dices ahora? Si buscas que interceda por ti cuando le digas a Ron no se si ayudarte, si algo ha mantenido la amistad que tenemos es que no interfiero en su relacion – dijo Harry resignado. – Aunque me arrepienta de decirtelo, se que si alguien puede lograr un cambio en este tema, eres tú. Pero también debes ser realista sobre los desafíos que enfrentaremos y de una vez te digo que me comportare como el Auror que soy, y eso significa que si voy a cuidar tu espalda sera en mis terminos y a mi manera ¿estoy siendo claro o no? –.

Hermione asintió, comprendiendo las preocupaciones de su amigo.- Lo se, no me quejare, lo prometo y te dare carta blanca respecto al asunto. Confio en ti Harry por eso queria que lo supieras primero. Sé que no será fácil y que habrá muchos obstáculos en el camino. Pero creo que si podemos demostrar que los hombres lobo son seres inteligentes y capaces de contribuir a la sociedad, podemos cambiar la percepción de la gente –.

Harry solo tomó la mano de Hermione en un gesto de apoyo. – Cuenta conmigo para lo que necesites –. No supo qué más decir, incluso lo que quería hablar con ella sobre Ginny ya le parecía irrelevante y banal. Pero también sabía que no podría concentrarse sino que lo sacaba de su cabeza. Decidió abordar el tema después de la cena.

Harry y Hermione continuaron discutiendo los detalles de la propuesta. Se sumergieron en un debate animado sobre los aspectos legales y sociales que Hermione habia incluido en la propuesta. Mientras tanto, Kreacher se encargaba discretamente de recoger los platos y limpiar la mesa.

Finalmente, Hermione se levantó de la silla con una sonrisa en el rostro pero vio la preocupacion y la duda en Harry asi que se dirigio y pregunto – ¿Quieres decirme por que me invitaste hoy a cenar aqui? Sabes que me encantan estas cenas pero por lo general comemos en otra parte, tiene que ver con tu desaparición de ayer ¿cierto? –.

Harry se acerco a ella y respiró profundamente antes de hablar. – Necesito hablar contigo, Hermione. Algo sucedió, algo que... cambia todo, bueno no todo pero si cambia mi relacion con Ginny –.

Hermione frunció el ceño, preocupada por la expresión en el rostro de Harry. – Claro, Harry. Estoy aquí para escucharte. ¿Qué ha pasado? –.

Harry la guio a su despacho, sabia que tenian privacidad pero necesitaba el pensadero para lo que iban a platicar, asi que eligiendo cuidadosamente sus palabras, mientras llegaban al despacho y se sentaban en el sillon le confesó, – Ayer mientras ustedes caminaban hacia el campo para el partido de Quidditch yo me retrase, me preocupaba el tipo de conversación que Ginny pudiera tener con su tía Muriel, me desilusione y entre a hurtadillas en el cuarto de Muriel mientras ella y Ginny platicaban, escuché algo que nunca debería haber oído y se que no malinterprete nada, pero no se con quien hablarlo. No solo hablaron de mi, tambien hablaron sobre ti –.

El rostro de Hermione se ensombreció mientras procesaba la información. Sus ojos se encontraron con los de Harry, llenos de una mezcla de dolor y confusión. – ¿Que hablaron exactamente?, no creo que fuera correcto que espiaras su conversacion pero a estas alturas me importa mas de lo que hablaron ¿Que tan malo es? –.

– Demasiado delicado en mi opinión –. le dijo mientras buscaba el pensadero – Esto es algo que es mejor verlo desde otro ángulo, no tomará mucho pero no sera lindo de escuchar –. Mientras ponía el recuerdo en el pensadero y extendiendo su mano buscando la de Hermione, se preguntó qué más descubriría después.

Y así Harry y Hermione tomados de la mano, entraron en el pensadero…


Lo se, se que es muy corto pero preferi dejarlo aqui. La conversacion de Ginny y Muriel se leera en todo su esplendor en el siguiente capitulo. Ya llevo escrito la mitad. Con la sorpresa de que FF no cerró, actualice tanto aqui como en Wattpad.

Aborde los aspectos generales y se que a lo mejor se siente muy equis lo de Harry en comparacion con lo que le espera con Hermione y su polemica ley, pero pues asi es la vida. Impredecible en muchos aspectos. Tambien hice ciertos cambios. Ya he confesado que ni Molly, ni Ron o Ginny son mis personajes favoritos. Pero tampoco los voy a satanizar. Mas bien hare hincapie en lo peligroso que pueden ser las inseguridades. Ademas en el siguiente capitulo abordare como reaccionara el mundo magico y que papel jugó Fleur en esto

Si dejan reviews o comentarios sean amables por fa, es mi segundo fic y no tengo experiencia escribiendo. Aunque acepto las criticas para mejorar mi escritura. Y pense que seria mejor narrar en Tercera persona, puedo abarcar mas aspectos asi.