TODO LO QUE NO NOS DIJIMOS

CAP. 2. NOTICIAS INESPERADAS

Tienes que venir a Japón, Andrew— Dijo Darien del otro lado de la línea, interrumpiendo así los pensamientos de Andrew que lo habían llevado al día en qué la conoció.

¡Y por supuesto Andrew pensaba ir a Tokio! La razón le decía que no había lugar para él ahí, pues hacía seis años Makoto había elegido a Masato, y aunque ahora él estaba muerto;no quería que ella partiera de este mundo sin verla una vez más, sobre todo cuando al parecer fue en él en quien pensó justo después del accidente, pues por algo había recibido una llamada suya. ¿Habría querido decirle algo importante? Difícilmente lo sabría, sin embargo le hizo ruido que Darien le dijera "Tienes que venir cuando hacía años le había pedido a su amigo no volversela a mencionar."

—¿Hay algo más?— Preguntó

—Makoto tiene una hija

—¡Lo sé, Darien! Lo leí en los periódicos y…

—Andrew, lo que trato de decirte es…

—¡Tengo poco tiempo para alcanzar el avión, así que lo que quieras decirme me lo dices cuando llegue a Okinawa! ¡Adiós!

Andrew finalizó la llamada, pues el tiempo apremiaba, quería partir en un vuelo que salía dentro de dos horas, así que tenía el tiempo ajustado para comprar el vuelo en línea, llenar su maleta de mano, llegar al aeropuerto y llamar a su secretaría que quien sabe si le contestaría en domingo para pedirle que cancelara todo lo que tenía pendiente en su agenda para la siguiente semana.

Por fortuna, en breve tiempo alcanzó a llegar y tomar aquel vuelo de dieciocho horas que le parecería eterno.

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Tokio, Japón

Ocho años antes

Tan pronto como Makoto aceptó su propuesta de ir al departamento de Andrew, él pagó la cuenta, después, salieron tomados de la mano de aquel abarrotado lugar sin que ella siquiera le avisara a Minako.

Una vez que llegaron al auto de Andrew, el cual se encontraba en el solitario estacionamiento del lugar, él, como todo un galante caballero le abrió la puerta del auto, y cuando él subió y sus miradas se encontraron, él rompió la distancia para darle un beso apasionado que encendió el fuego de la pasión en ella, provocando que ella entreabriera sus labios para invitarlo a avanzar un poco más.

¡Eres tan bella!— Exclamó él cuando la falta de aire los obligó a separar sus labios, y ella, deseando un poco más tiró de la solapa de su camisa y lo besó con fiereza, mientras que él, con sus grandes manos comenzó a acariciar su cintura y uno de sus generosos senos por encima del vestido.

Makoto, por su parte, rodeó su espalda con sus brazos, y ante la ardiente necesidad comenzó a tirar de su camisa, pero entonces, él rompió aquel beso y detuvo sus ardientes caricias, provocando que por un momento Makoto se sintiera una perdedora al pensar que quizá él no se sintiera tan atraído por ella.

¡Estaremos más cómodos en mi departamento!

Makoto entonces le sonrió, así que él encendió el auto para llevarla a su departamento, sin embargo, el deseo carnal por el otro era tanto, que el trayecto de cinco minutos les pareció eterno; así que una vez que entraron al departamento de Andrew y la puerta se cerró, él la atrajo en un abrazo contra su cuerpo, y unió sus labios a los de ella en un beso exigente y demandante, hasta que de un momento a otro, la camisa de él y el vestido de ella terminaron en el piso de la sala.

Cuando la falta de aire se hizo presente, interrumpieron aquel beso; pero antes de que ella pudiera decir algo, él la alzó en brazos y entró cargándola en una habitación iluminada con tenue luz, donde nada más llegar, la dejó sentada en medio de la cama.

¡Linda habitación!— Susurró Makoto, aunque en realidad su mirada estaba perdida en el atlético cuerpo semidesnudo de su amante y en el bulto que se miraba bajo su ropa interior cuando se deshizo de su pantalón.

Andrew le sonrió, y ella, que estaba ardiendo de deseo, no opuso resistencia cuando tras subir a la cama, él la tumbó de espaldas y encontró su lugar entre sus piernas.

Gracias, pero no es tan linda como tú— Susurró él con voz aterciopelada acariciando una de sus mejillas.

Una vez más, sus labios se unieron en un beso apasionado, pero esta vez, las manos de Makoto se deslizaron en caricias por la espalda masculina, mientras que las manos de él comenzaron a recorrer su piel.

Cuando la falta de aire los obligó a poner fin a aquel beso, los labios de él se deslizaron por su comisura, la suave piel su cuello, hasta que entonces se toparon con el nacimiento de sus senos; donde él se detuvo apenas unos segundos para despojarla de aquel sostén que liberó sus pechos, cuyos pezones erectos delataron que estaba excitada y necesitada de caricias.

Andrew entonces los ahuecó entre sus manos, y de los labios de ella escapo un gemido; y sabiendo que aquello le excitaba, él llevó sus labios a aquellos generosos pechos, besando el nacimiento de ellos, y después, atrapando un rosado pezón entre sus labios, mientras con una de sus manos acariciaba el otro.

Ante aquellas caricias, suaves gemidos siguieron escapando de los labios de Makoto; provocando que cada vez deseara más tenerlo dentro suyo; y entonces, los labios de él abandonaron sus pechos para recorrer su abdomen, su vientre, hasta que encontró la barrera de aquellas pequeñas bragas negras.

Tras ser liberada de la última prenda y quedar completamente desnuda, Makoto tembló de anticipación ante lo que suponía que venía; sin embargo, le tomó por sorpresa cuando los labios de él se abrieron camino en aquella zona de placer entre sus piernas para recorrerla con su lengua húmeda; provocando que ella comenzara a temblar bajo su cuerpo, hasta que finalmente fue sacudida por la fuerza del orgasmo y su cuerpo estalló de placer.

¡Me encanta tu sabor!— Le susurró él, provocando que sus mejillas enrojecieran.

Finalmente, él se liberó de la última prenda que le quedaba, y nada más ver su virilidad y recordar el placer que le acababa de provocar; la excitación volvió al cuerpo de Makoto, y lo recibió con agrado cuando una vez más él se tumbó sobre su cuerpo.

De nuevo, sus labios se unieorn en un apasionado beso, pero esta vez, Makoto sin pudor alguno comenzo a frotar su sexo contra la virilidad de él, y entonces, en un momento en que la falta de aire los hizo poner fin a aquel beso, él llevó su mano a una caja de condones que estaba en su mesita de noche, pero para su desgracia se dio cuenta de que la caja estaba vacía.

¡Creí que tenía condones!— Exclamó él con pesar, pues su virilidad clamaba por tomar a aquella mujer y hacerla suya.

¡Estoy sana y soy estéril!— Comentó Makoto, que entonces sintió un dejó de frustración al pensar que quizá él no querría continuar.

Pese a que creer en la palabra de una desconocida le parecería tonto, Andrew estaba tan excitado que no le importó no tener protección, menos cuando sintió una de las delicadas manos de ella acariciando su miembro viril; fue entonces, que al no poder resistir más, la tomó de las manos colocándoselas contra el colchón, y mientras sus miradas estaban perdidas en la del otro, la virilidad de él se hundio en su sexo que ya estaba preparada para recibirlo, aumentando poco a poco la fuerza de sus embestidas.

¡No te detengas!— Suplicó Makoto jadeando cuando sintió que el orgasmo estaba cerca; y él, excitado por las uñas femeninas clavadas en su espalda, aceleró sus movimientos mientras sus manos acariciaban el cuerpo femenino.

Finalmente, la fuerza del orgasmo se hizo presente; y aquella habitación se llenó de gritos, jadeos y gemidos cuando el placer estalló dentro de sus cuerpos.

Tras el orgasmo, Andrew se tumbó sobre su cuerpo, y ella, aún con el corazón latiendo con fuerza, enredó sus brazos en la espalda masculina.

Después de unos minutos de silencio abrazados el uno al otro, él se apoyo sobre sus antebrazos y levantó su rostro, encontrándose con aquellos ojos verdes.

¡No he visto esmeraldas más bellas que tus ojos!— Susurró él acariciando una de sus mejillas que se sonrojaron ante aquel halago— También tu cabello, y tus mejillas cuando te sonrojas.

Makoto sonrió ante el comentario, y antes de que pudiera decir algo, el besó suavemente sus labios.

Finalmente, él se apartó de su cuerpo, tumbandose a un lado de ella.

Gracias— Susurró ella

¿Por qué?— Cuestionó él admirando su cuerpo desnudo.

Makoto se acostó de lado y lo miró a los ojos.

Dijiste que mis ojos eran lindos

No tienes que agradecer— Le susurró él mientras acariciaba el lado izquierdo de su vientre, justo donde tenía tatuada una rosa color rosado— No es mentira que eres preciosa de pies a cabeza.

Andrew pasó uno de sus brazos por alrededor de su cuerpo, y ella olvidando que era una mujer casada, se acurrucó en el pecho de aquel hombre por el que le había nacido una atracción irrefrenable, hasta que finalmente ambos se quedaron dormidos abrazados el uno al otro.

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Tiempo presente

Okinawa, Japón

P.O.V. Makoto

Después de muchas horas que me parecieron eternas, la puerta de la habitación donde está mi cuerpo y parece estar atrapada mi alma se vuelve a abrir, y veo a mi querida amiga Minako acercarse a mi cuerpo, si es que aún le puedo llamar así.

—Mi Mako-chan— Susurra Minako, y una lágrima cae por su mejilla— Tienes que despertar, ¡Carajo! Acuérdate que en poco tiempo es el cumpleaños de Andressa, y además, eres una de las tías de mi bebé.

—¿Qué? ¿Bebé?— Quiero preguntarle, pues Minako juraba que no quería ser madre; aunque también juró que lo suyo era el poliamor y desde hace tiempo tiene una relación exclusiva con Yaten Kou.

—Sí , sé que te sorprenderías— Me dice— Tanto como yo me sorprendí aquella noche que te desapareciste del bar con Andrew.

La sola mención de aquella noche hace que por un momento olvide la angustia que siento ante todo lo que está pasando al recordar aquel suceso.

8 años antes…

Cuando Makoto despertó, se sobresaltó al ver a través de la ventana que los primeros rayos de luz habían salido; y ya con la cabeza más fría que la noche anterior, se arrepintió de haberse dejado por el despecho y la lujuria.

¡Que los dioses no quisieran que alguien se enterará de que le había sido infiel a Masato!, pues aunque anoche llevada por la rabia había considerado divorciarse, sabía que de hacerlo no contaría con recursos para pagar el geriátrico donde estaba internada su abuela, así que tratando de hacer el menor ruido posible se puso de pie, recogió la sensual lencería que había comprado para estrenar ayer por si acaso Masato y ella celebraban su sexto aniversario de bodas, y mientras se vestía, pensó en la ironía de que dichas prendas se las hubiera quitado un desconocido.

Tan pronto se puso la ropa interior, le dio un rápido vistazo a Andrew; y se dijo para sus adentros que de no ser casada, quizá bien le habría gustado volverlo a repetir.

Finalmente, salió con sigilo de la recámara, al llegar a la sala se vistió con su vestido y se calzó las zapatillas; pero antes de irse, abrió su cartera y sacó unos cuantos billetes que podrían pagar la camisa que le ensució en el bar, y además le dejó una nota.

Tras salir del departamento de Andrew, Makoto tuvo la suerte de encontrarse con un taxi no muy lejos de ahí, al cual le pidió la llevara a casa de Minako; y cuando llegó, para su sorpresa la puerta estaba entreabierta y escuchó la voz de ella que sonaba angustiada.

¡Ella no es así!— Exclamó Minako— No sería capaz de acostarse con un desconocido, y además…

¡Aquí estoy!— Anunció Makoto, con lo que interrumpió la charla entre Minako y…¿Qué hacía ahí el guitarrista de la banda que tocaba en el bar? Bueno, la idea de que Minako Casanova se lo llevara a la cama no le sorprendería.

¡Makoto!— Exclamó Minako, que parecía estarse tranquilizando después de vivir momentos angustiantes—¿ Dónde demonios estuviste?— Preguntó molesta la rubia.

Makoto esbozó una media sonrisa, y dirigió una rápida mirada al músico del bar y luego otra vez a su amiga.

¡Oh, Yaten, por favor vete y más tarde me hablas, o no, mejor espera a que te llame yo!— Pidió la rubia sacando casi a empujones al músico.

Cuando el músico se fue, Minako le dirigió a Makoto una mirada de reproche.

¿Estás bien?— Preguntó Minako— ¿Alguien te hizo daño?

Estoy bien— Dijo Makoto tranquila— Me fui por mi propio pie.

¿Y sin avisarme?— preguntó Minako molesta— ¡Makoto, pasé toda la maldita noche buscándote pensando que algo malo te había pasado! Hasta le llamé a Rei y viene desde Kioto porque estábamos considerando denunciar tu desaparición. ¿Qué estabas pensando? Yo nunca me hubiera ido sin avisarles aún cuando eso significara un buen revolcón.

¡Perdóname! Tienes razón en estar molesta— Dijo Makoto sentándose en el sofá— Te juro que no volverá a suceder.

¿Dónde estabas?

Mientras estabas con Yaten en el escenario conocí a un tipo agradable— Le respondio aMinako— Salimos, me llevó a su departamento y tuvimos sexo. ¡Soy una estúpida!— Exclamó Makoto mientras movía la cabeza de un lado a otro.

¿Que tú qué?— Preguntó Minako sorprendida.

¡Estaba furiosa porque Masato no se acordó de nuestro aniversario y por haberlo encontrado en mi cama con Naru!— Explicó Makoto— Quise vengarme y cometí una estupidez

¿No te gustó?— Preguntó Minako

Makoto guardó silencio, pues le avergonzaba reconocer que si la había pasado bien.

Amiga, mírame a los ojos—Dijo Minako preocupada— Nadie, absolutamente nadie tiene derecho a obligarte a hacer en la cama algo que no quieras. Si ese idiota te violó te juro que…

¡No, Mina, no me violó!— Le interrumpió Makoto— Lo terrible es que me gustó tanto que anoche no me importó hacerlo sin condón.

¡Ay, Makoto!— Exclamó Minako llevandose las manos a la cabeza, y tras una pausa, continuo hablando— Para empezar ni te deberías preocupar por serle fiel al idiota de tu marido. En cuanto a lo de dejarte llevar por la calentura y no usar condón, si fue una imprudencia que espero que no vuelva a pasar, pero lo hecho ya hecho esta. Más tarde le pediré a mi tia la que es doctora que me consiga ese medicamento que le dan a las chicas abusadas para evitar que se contagien de una ETS

Makoto suspiró aliviada.

Aunque bueno …¿Por qué no le preguntas directamente a ese galán que te llevaste a la cama?

¿Cómo?

Pues por teléfono. Supongo que intercambiaron sus números.

Makoto puso los ojos en blanco.

¡Claro que no, Minako!Soy una mujer casada y no volveré a hacer nada así .

Minsko refunfuñó ante la respuesta de Makoto, pero antes de que pudiera decir algo, el móvil de Minako sonó.

¿Diga?...Si, está conmigo, idiota. Se la pasó en cama llorando toda la noche, pero te la paso.

Makoto miró desconcertada a su amiga, hasta que entonces le dio la respuesta.

Es Masato.

Makoto tomó el teléfono, y antes de que pudiera decir algo, Masato comenzó a hablar.

La fiesta de mi abuela se canceló. Ya estarás contenta. ¿Verdad?

¿Y yo qué…

¡Escúchame, Makoto!— Exclamó Masato— Nadie sabe lo que pasó en la recámara salvo mis padres, mi hermana, Naru y yo, pero algunos invitados te vieron llorando y tumbando el pastel. Tuvimos que inventar que tu abuela se puso grave y que eso te hizo tener una crisis de nervios, así que en solidaridad la familia Sanjoi daba por cancelado el evento.

¿Y se supone que deba decir gracias por ello?— Respondió sarcásticamente Makoto

¡Makoto, la familia Sanjoi no puede permitirse un escándalo!— Refunfuñó furioso Masato

Tal vez sí no…

¡Fue Naru quien me sedujo!— Exclamó Masato— Además, si tan mal marido fuera me hubiera divorciado tan pronto como supe que eras estéril y no estaría manteniendo a tu abuela.

Aquellas duras palabras hicieron sentir poca cosa a Makoto.

¡Eres un idiota! No sé en qué demonios pensé cuando me casé contigo.

¡Iré a casa de Minako por ti!

Masato finalizó la llamada, y Makoto tuvo que tragarse su rabia. Si se trataba de pagar sus gastos, Masato nunca decía que no, sin embargo, había ocasiones puntuales en qué le recordaba que era gracias a él que su abuela tenía atención médica y de cuidados de excelente calidad.

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8 años antes

Tokio, Japón

Aquella mañana, Andrew despertó con una sonrisa al recordar su noche apasionada con Lita la noche anterior. No es como que estuviera perdidamente enamorado, pero había disfrutado tanto de su compañía que pensaba proponerle invitarla a desayunar antes de que regresará a Okinawa, y porqué no, pedirle su número de móvil para ir a visitarla; sin embargo, de pronto cayó en cuenta de que ella no estaba en la cama.

¿A qué horas se habría levantado?

No tenía ni idea, pero suponiendo que quizá estaba en el baño o en algún otro lugar de la casa se puso de pie y salió de la recámara.

¿Lita?

Al nombrarla no hubo respuesta. Entonces, Andrew se percató de que su vestido ya no estaba en el piso,y poco después, en la mesita de centro de la sala miró unos billetes acompañados de una nota.

"Para tu camisa"

¿Qué carajos?— Soltó Andrew en voz alta.

Sintiéndose un poco decepcionado, se dio media vuelta para regresar a su habitación, cuando de pronto en el piso notó algo brillante en color rosa, y curioso por saber qué era aquello, se agachó para tomar lo que era un precioso y fino pendiente en forma de rosal labrado en diamante color rosado.

Andrew no solía prestar atención a los accesorios que usaban las mujeres, sin embargo, solo había una mujer con la que se acostaba de vez en cuando, pero nunca en el departamento de él porque dado que cerca de ahí vivía el hermano mayor de esa compañera de clase, la cual, no quería que ni de broma se enterara su familia.

Entonces, Andrew recordó que Lita tenía un tatuaje en forma de rosa en el vientre, y supo que debía de ser de ella, por lo que decidió guardarlo esperanzado a que dicha joya lo llevara hasta ella.

Época actual

Okinawa, Japón

—¡Señor, ya llegamos a Okinawa!— Exclamó una voz femenina en un correcto inglés, la cual provocó que Andrew despertara.

—¡OH, lo siento!— Se disculpó Andrew al percatarse de que ya todos los pasajeros habían bajado del avión.

Durante el vuelo de dieciocho horas no había podido dormir y no había probado bocado alguno, pues la preocupación por Makoto le había quitado el sueño y el hambre, sin embargo, sabía que debía haber dormido muy poco, pues antes de caer rendido, recordaba que una de las sobrecargos había comentado que solamente faltaba una hora para llegar a Japón

Tan pronto como bajó con su maleta de mano y entró al aeropuerto, se encontró en la multitud con su entrañable amigo Darien Chiba, quien ya lo esperaba, y dado que Darien estaba familiarizado con las costumbres de occidente, lo recibió con apretón de manos y un abrazo.

—¿Qué tal el viaje?— Cuestionó Darien

—Tranquilo— Respondió Andrew—¿Cómo está ella?

—Igual— Respondió Darien

Andrew tomó una bocanada de aire al escuchar la respuesta de su amigo

—Los Sanjoi ahora mismo están abocados a la ceremonia fúnebre de Masato— Dijo Darien— Trasladaron sus restos a Tokio para darle sepultura en el mausoleo donde descansan los restos de los Sanjoi, pero…

—Darien, para ser honesto poco me importa lo que le haya sucedido a Masato

—Lo que quiero decir es que temo que cuando todo esto pase puede que los Sanjoi comiencen una batalla legal para quedarse con la hija de Makoto.

Andrew no supo qué decir. Recordaba que Makoto deseaba con toda su alma poder ser madre, y que su incapacidad para concebir le dolía; sin embargo, estaba segura que su noble corazón era capaz de llegar a amar a una niña que no fuera de su sangre.

—Al estar Masato muerto y Makoto en coma supongo que los abuelos están en su derecho y que es lo mejor para la niña— Respondió Andrew sintiendo pesar por aquella criatura de la que nada sabía.

Ambos guardaron silencio, y una vez que abordaron el auto de Darien, Andrew soltó otra pregunta.

—¿La niña es adoptada o es producto de un desliz de Masato ?— Cuestionó Andrew curioso.

Conocía muy bien a los Sanjoi y la importancia que le daban a las apariencias, por lo que supuso que Masato preferiría alquilar un vientre o embarazar a otra mujer antes que adoptar a una criatura que no llevara su sangre.

Darien, que había estado a punto de encender el auto, se detuvo, y miró a Andrew.

—Amigo. Después de que te fuiste de Japón, Makoto se mudó con Masato a Okinawa. Ella se distanció de Rei y …

—¡Eso ya lo sé!— Exclamó Andrew— ¿Por qué divagas tanto?

—Andrew, hasta hace poco Rei y Makoto volvieron a tener contacto, y justo hace poco Rei se enteró de que cuando te fuiste Makoto estaba embarazada

Escuchar aquella noticia no le sentó nada bien a Andrew, pues la idea de que esa niña fuera su hija lo horrorizó.

—¡No, eso no puede ser!— Exclamó Andrew que se negaba a creer aquello— Makoto es estéril. No puede tener hijos.

—¿Y qué sentido tendría que Makoto le mintiera a Rei?

—Que a los Sanjoi les importan mucho las apariencias— Respondió Andrew desesperado— Para los Sanjoi sería inaceptable que la sociedad supiera que Masato tuvo un hijo fuera del matrimonio o que adoptó a alguien que no lleva su sangre. Seguro desaparecieron, adoptaron o compraron un vientre y le hacen creer al mundo que la niña es hija biológica de ellos dos porque eso es lo que marcan las buenas costumbres de la crema y nata de Tokio.

Darien le dio una palmada en el hombro a Andrew, y negó moviendo la cabeza de un lado a otro.

—Esa niña es como si fuera una fotocopia de Makoto, pero es tan rubia como tú. Además, Makoto la llamó Andressa.

Andrew se sintió perturbado ante aquella noticia, pues no podía creer que de llevar una vida tranquila y exitosa en Manhattan, de pronto tuviera que enterarse de manera abrupta de que el amor de su vida estaba muriendo, y que además, tenía una hija a la que no conocía y que legalmente pertenecía a otra familia.

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Tres días antes…

La pequeña Andressa se encontraba acomodando los muebles en su casa de muñecas, cuando de pronto la puerta se abrió. Supuso que era mamá, quien hace poco había salido diciendole que iría a la cocina por unos bocadillos, sin embargo, su corazón se sobresaltó cuando alguien cubrió su boca y la levantó del piso.

Sabía que no era su mamá, pues ella jamás la lastimaría, así que desesperada intentó por todos los medios soltarse, aunque por supuesto sin éxito.

¡Mami!— Gritó asustada en un momento en que tuvo la oportunidad de hacerlo.

ÉPOCA ACTUAL

—¡Mami!—

Rei, al escuchar los gritos de Andressa se puso de pie, y de inmediato fue a la habitación donde encontró a la niña rubia de ojos verdes hecha un mar de lágrimas y temblando de miedo mientras pedía desconsolada a su madre.

La pequeña Andressa, nada más verla entrar se puso de pie, corrió para llegar hasta ella y la abrazo de las piernas.

—¡Llévame con mi mama, tia Rei!

Rei, que solía tener carácter duro, a punto estuvo de echarse a llorar al ver a la niña tan desconsolada y asustada, así que la levantó en brazos para darle un poco de consuelo.

—¡Tranquila, pequeña, claro que te voy a llevar!— Le prometió Rei— Pero los doctores aun no nos dan permiso de verla porque la están curando.

—¡Quiero a mi mami!— Soltó Andressa de nuevo.

—¡Pronto, mi niña, te juro que pronto!— Prometió Rei; aunque lo triste era que ni siquiera estaba segura de que Andressa alguna vez pudiera volver a ver consciente a su madre.

—¡No quiero ir con papá! ¡Papá no me quiere!— Soltó Andressa, que tras haberse tranquilizado un poco, de nuevo volvió a romper en llanto.

—Te prometo que nadie te llevará a donde no quieras ir— Le susurró Rei

¡Hola!

Pues si, notese que me volvió la inspiración porque cuando eso sucede público los capítulos muy rápido.

Como ya pueden ver, la hija de Makoto, es hija de Andrew, así que Makoto no era tan esteril, jeje.

Agradezco a quienes han pasado a leer, sobre todo a Hospitaller Knight por su review. ¡Gracias, mi amiga!

¡Saludos!

Edythe