TODO LO QUE NO NOS DIJIMOS

CAPÍTULO 3

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Época actual

Okinawa, Japón

Enterarse de que tenía una hija de cuya existencia no sabía nada hasta hace poco, dejó consternado a Andrew, y con un cúmulo de emociones encontradas: Enojo con Makoto por haberle ocultado la existencia de una hija, miedo ante la idea de que ella partiera de este mundo y de no saber cuál sería la reacción de su hija, además de una profunda tristeza.

Se le antojaba que aquello fuera una pesadilla de la que despertaría en cualquier momento y estar de nuevo en su monótona vida en Manhattan, sin embargo no era así.

—¡No!—Exclamó Andrew

—Andrew— Susurró Darien

Andrew levantó la mirada, y tomó el móvil de su amigo, pues este se lo estaba ofreciendo; y entonces, en la pantalla miró una foto de una niña de cinco o seis años que se parecía mucho a su amada Makoto, pero con cabellos dorados como rayos de sol; y entonces, sintió rabia contra Makoto por haberle ocultado a su hija, pero también tristeza por saber que se había perdido de los primeros años de la pequeña, así como miedo de ser rechazado por la niña y de perder a Makoto.

—¿Qué quieres hacer primero?— Le preguntó Darien

8 años antes…

—Y por favor, quita esa cara antes de entrar a casa— Ordenó Masato— Mi tía abuela ha venido desde temprano y quizá te pregunte por la salud de tu abuela.

—¡Cómo si les importara!— Respondió Makoto

—Sabes lo que tienes que decir

Tras bajar del auto, Makoto caminó de mala gana a la entrada de Villa Sanjoi. Por fortuna, afuera estaba una de las mujeres de servicio, por lo que no tuvo que tocar el timbre para hacerse notar.

—Señora Sanjoi, buen día— Saludó la mujer nada más verla.

—Kagome, buen día — Respondió Makoto— ¿Crees que me podrías hacer el favor de ayudarme a trasladar mis cosas a otra habitación?

—Por supuesto, señora

Tras entrar, Makoto pasó rápidamente del recibidor a las escaleras que la llevarían a su recámara. Por supuesto no muy lejos escuchó las voces de las demás mujeres Sanjoi, pero no deseaba saludarlas.

Al llegar a su recámara, nada más entrar se sintió asqueada al ver la cama, pues le hizo recordar la infidelidad de Masato, así que rápidamente tomó su maleta del guardarropa y comenzó a empacar.

—¿Qué crees que haces?— Preguntó Masato que entró poco después que ella.

Makoto no respondió, y entonces Masato tiró de su brazo con fuerza.

—¡No puedes divorciarte de mí ni largarte!— Exclamó Masato— Sin mí tu abuela y tú…

—¡Por desgracia me casé contigo!— Lo interrumpió Makoto— Pero al menos no quiero seguir durmiendo en la misma habitación donde te revolcaste con esa zorra!

—¡Makoto, por favor!— Gritó Masato— No podemos tomar otra recámara sin el consentimiento de mi abuela o…

—Pues me consigues aunque sea una recámara con el personal de servicio o…

—¡Está bien!— Respondió Masato de mala gana.

Cuando Masato se fue, Makoto se dijo que quizá antes que otra cosa necesitaba un baño para quitarse el olor a sexo y disipar sus emociones bajo la ducha, así que se dirigió a su tocador para quitarse sus pendientes antes de ducharse, pero con horror se dio cuenta de que sólo traía uno de sus zarcillos y quiso morir.

¡No podía perder los aretes de rosa!, pues tenían un gran valor sentimental para ella, ya que habían sido un regalo de su abuelo a su abuela, después estos habían pasado a manos de su madre, y finalmente a ella.

Desesperada, se olvidó de todo y le marcó a su número telefónico a Minako, quien por fortuna rápidamente le respondió.

—¿Mako?

—Minako, perdí uno de mis aretes de rosa. ¿No estará en tu departamento?— Preguntó Makoto desesperada

—Dejame buscar— Dijo la rubia del otro lado de la línea telefónica.

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8 años antes

Cuando Andrew escuchó sonar el timbre del departamento, creyó que muy seguramente era Lita que había regresado en busca del zarcillo que había perdido, sin embargo, tras abrir la puerta vino la decepción al ver qué se trataba de su primo Darien Chiba.

—¡Ah, eres tú!— Exclamó con cierto dejo de decepción en su voz

—¡Uy! ¡Que forma tan amable de recibir a tu primo-amigo!— Exclamó Darien entrando en el departamento

—No, es sólo que me sorprendió que fueras tú. ¿No se supone que deberías estar en Kyoto con tu novia?— Cuestionó.

—Debería, pero creyó que una de sus mejores amigas estaba desaparecida así que nos vinimos. Cuando nos enteramos que ya había aparecido ya veníamos en camino.

—Debe quererla mucho para cancelar su viaje por ella.

—Justo esa amiga es la esposa de mi primo Masato.

Andrew se quedó pensativo un momento

—Es la chica por la que conociste a Rei. ¿No?— Preguntó Andrew, quien recordaba que Darien le había platicado que había conocido a su futura esposa en la boda de su primo Masato Sanjoi

—Pues sí — Respondió Darien mientras a su memoria venía el recuerdo del momento en el que conoció a su novia.

Flash Back

Ir a la boda de su primo Masato Sanjoi no era algo que entusiasmara mucho a Darien Chiba, pues el próximo lunes tenía un examen de anatomía y hubiera preferido quedarse estudiando; además, cosa aparte, consideraba que ese matrimonio estaba destinado al fracaso por la juventud de su primo y la novia; sin embargo, le tenía aprecio a Masato, por lo que no pensaba desairarlo.

De pronto, entre los invitados, una de las damas de la novia captó su atención. Se trataba de una bella chica de piel pálida, cabello ébano y ojos violeta; así que cuando el baile comenzó, y al ver qué su único acompañante era una chica rubia de ojos azules, se acercó, y entonces lo que salió de sus labios lo hizo sonreír

—No puedo poner otra cara, Minako— Dijo la joven de cabello negro — Si los familiares de Masato volvieron a organizar otra boda fue para quedar bien con su círculo social y porque no ven con buenos ojos un divorcio, pero no porque acepten a Makoto. Además, te puedo asegurar que este matrimonio está destinado al fracaso. Son demasiado jóvenes y no tienen ni tres meses de conocerse

—¡Señoritas!— Interrumpió Darien a las jóvenes

Las dos jóvenes pusieron sus ojos en él.

—¿Me permitiría el honor de esta pieza?— Se dirigió a la de cabello negro

La joven buscó la aprobación en su rubia acompañante, quien asintió, así que entonces la pelinegra lo miró a los ojos y dio su respuesta.

—¡Sí!

Después, charlando en la pista de baile, descubrirían que ella era una de las mejores amigas de la novia, y que él era primo materno del novio.

Fin del flash back

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8 años antes…

—¿Y qué se siente saber que dentro de una semana serás un hombre casado?— Preguntó Andrew

—No hay nada que más desee que pasar el resto de mi vida con Rei— Respondió Darien

—¡Vaya que estás enamorado!— Comentó Andrew

—Rei tiene un par de amigas solteras muy guapas— Dijo Darien— En una de esas quizá terminas sucumbiendo ante los encantos de alguna de las damas de honor o de mis primas paternas y terminamos siendo familia por partida doble— Agregó Darien a modo de broma.

—No estoy interesado— Respondió Andrew cuyos pensamientos estaban en la hermosa joven de ojos verdes con quién había tenido una noche de pasión

—¿No me digas que ya tiene dueña tu corazón de condominio?— Preguntó Darien mofándose.

—Ayer conocí a una chica encantadora— Dijo Andrew— Pero no, Darien. De momento no quiero nada serio con ninguna mujer.

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8 años antes…

Cuando Makoto entró a la elegante habitación de blancas paredes, sintió su corazón estrujarse al ver a su abuela sentada en la mecedora mientras arrullaba a una muñeca.

—Señora Kino. Tiene visita— Dijo la enfermera.

Cuando la señora Kino levantó la mirada y vio a Makoto, una enorme sonrisa se formó en su rostro.

—¡Pero que hermosa señorita!...¿Quién es usted?

—¿No me recuerdas?— Preguntó Makoto con pesar mientras se sentaba junto a ella.

—No— Respondió dulcemente la anciana— Pero podemos conocernos. Yo soy Tomoyo Kino, y está hermosa bebé es mi nieta Mako-chan, hija de mi querida hija Lita que murió hace poco.

Makoto no pudo evitar que los ojos se le humedecieran al darse cuenta de que su abuela no la reconocía, y poco después, las traicioneras lágrimas escaparon de sus orbes esmeralda.

—Hija…¿Dónde están tus aretes de rosa?

Makoto se limpió las lágrimas, y levantó la mirada para encontrarse con los ojos esmeralda de su abuela.

—¿Los perdiste, Lita?— Preguntó la anciana.

—Los dejé en casa— Mintió Makoto con pesar

La anciana de pronto soltó la muñeca, y tomó las manos de Makoto entre las suyas.

—Mi niña querida. Deja a Masato.

A Makoto le sorprendió que su abuela mencionara a su marido siendo que no la había reconocido hace pocos minutos.

—Mi niña, mi nieta preciosa, mi Mako-chan. No me gusta que estés con ese hombre que no te ama— Dijo la abuela— No quiero que te sacrifiques por mí. Déjalo y se feliz

—Abuela ¿Por qué dices eso?— Preguntó Makoto sorprendida

La anciana se quedó en silencio un momento con la mirada perdida en la nada, hasta que de pronto lanzó un grito y rompió a llorar.

—¡Mi hija, mi hija Lita murió!

—¡Abuela, tranquila!— Trató de consolarla Makoto.

—¡Suélteme!— Pidió la anciana poniéndose de pie.

—Debo darle sepultura a mi hija y cuidar a mi nieta Makoto, mi pobre nieta se quedó huérfana y yo sin mi hija.

Pronto, dos enfermeros llegaron a contener a la señora Kino, quien estaba empecinada a salir en búsqueda de su hija y su nieta, pues de nuevo había olvidado que su hija Lita había fallecido hace muchos años, así como tampoco recordaba que su nieta ya no era una niña, sino la joven que había ido a visitarla y a quien de nuevo no reconocía.

Makoto, al ver a su abuela en esa situación derramó un par de lágrimas en silencio, pues le dolía darse cuenta de que su abuela ya no la reconocía, y que además, poder tenerla internada en ese lugar era algo que solo podía pagar siendo la esposa de Masato Sanjoi.

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8 años antes…

Si bien Makoto sabía que había extraviado uno de sus preciados zarcillos de rosa el día que cumplían seis años de casada con Masato, no estaba segura en dónde había ocurrido.

Pudiera ser que lo hubiera extraviado en la enorme mansión Sanjoi, por lo que con ayuda de los empleados domésticos se había dado a la tarea de buscarlo, prometiendo gratificar a quien lo encontrara.

Así mismo, también lo había buscado en el departamento de Minako, e incluso habían acudido al bar en donde habían estado aquel día para solicitar la ayuda de las personas que laboraban ahí, pero no habían tenido éxito.

Finalmente, cinco días después, mientras se encontraba en Villa Hino, o más precisamente, en la habitación de su amiga Rei, fue que se su amiga mencionó algo que ya había pasado por su mente, pero que ella quería evitar pensar.

—¿Y si se te perdió en casa de ese Gaijin que conociste?— Preguntó Rei mientras Minako Aino la estaba maquillando para su despedida de soltera que sería en un par de horas.

—¿Y qué hago?— Respondió Makoto— ¿Voy a su departamento y sin más le pido mi pendiente?

—Pues sí — Respondió Rei

—No Puedo arriesgarme a qué Masato se entere

—Como si ese idiota mereciera fidelidad— Respondió Minako a pesar de tener su mirada fija en el rostro de Rei

—¡Lo sé! Pero no puedo arriesgarme a qué se entere porque no sé cómo vaya a reaccionar y no puedo darme el lujo de poner en riesgo la atención médica que recibe mi abuela en el asilo— Dijo Makoto desesperada ante la idea de imaginarse sin los recursos Sanjoi para costear los gastos de su abuela— Ella está cada día peor y sin experiencia ni mi carrera terminada no podría pagar los gastos.

Sus amigas guardaron silencio, hasta que entonces a Minako se le ocurrió una idea.

—De acuerdo, entiendo todo eso— Dijo Minako— ¿Qué te parece si me das el domicilio del susodicho y mañana voy yo a preguntarle por tu zarcillo?

—O podríamos postear en las redes sociales que a Minako o a mí se nos extravió y que estamos ofreciendo una recompensa a quien lo entregue— Dijo Rei— Porque también puede ser que se te perdiera en la calle y que ya alguien lo haya encontrado.

—Muchas gracias, amigas— Dijo Makoto— Me haré un perfil falso sin foto para postear su extravío en redes sociales, y si no lo encuentro mañana voy a necesitar que una de ustedes vaya a su departamento.

—Lo vas a encontrar y no necesitarás volver a verlo. Ya verás— dijo Minako.

Tras las sugerencias de su amiga, Makoto se creó rápidamente un perfil en la red social más popular, y se dio a la tarea de buscar el perfil de Andrew Furuhata, hasta que dio con un perfil privado que tenía una foto de él, y entonces decidió enviar un mensaje.

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8 años antes …

Cuando Andrew llegó al elegante salón de eventos perteneciente a la familia paterna de su primo Darien, se sintió por un momento como si estuviera en Las Vegas, pues el lugar había sido decorado de tal manera para que se asemejara a uno de los casinos más caros de esa ciudad.

De pronto, entre los pocos varones que habían llegado divisó a su primo Darien,quien en ese momento se dio media vuelta como si supiera que había llegado.

—¡Andrew, bienvenido!— Saludó Darien acercándose para recibirlo.

Andrew caminó a su encuentro, y tras un intercambio de palabras, Darien, como anfitrión, lo invitó a acercarse a otro grupo de hombres a los cuales le presentó.

—Amigos, este es mi primo Andrew Furuhata— Dijo Darien presentándolo— Andrew, ellos son, el doctor Kitagawa que es mi jefe en el hospital, el doctor Tatewaki, el doctor Nakamura, y a este hombre creo que ya debes de conocerlo— Dijo Darien refiriéndose a un varón de piel bronceada y largo cabello castaño

Andrew se quedó pensativo por un momento, hasta que una risa socarrona escapó de la garganta del hombre.

—¿No te acuerdas de mí, Andrew?— Cuestionó el hombre hablándole con familiaridad.

Andrew, que no recordaba de nada a aquel hombre, decidió ser sincero.

—Para ser honesto, no. Tengo poco que regresé a vivir a Japón y…

—¡Soy Masato Sanjoi!—Lo interrumpió— Primo de Darien por parte de mi tío Tamahome Chiba. ¿Cómo que no me recuerdas si llegamos a jugar juntos?

Andrew sonrió con verdadero gusto al reconocer entonces a Masato en aquel hombre, y es que aunque entre ellos dos no había parentesco, al ser ambos familiares de Darien Chiba, habían convivido mucho durante la infancia hasta que un día los padres de Andrew decidieron irse a vivir a Estados Unidos, el país de origen de su madre.

—¡Pero claro que te recuerdo, sólo que estás irreconocible!— Exclamó Andrew con gusto, estrechando la mano de aquel hombre al puro estilo occidental.

—Yo tampoco te hubiera reconocido de no ser porque Darien me dijo que habías vuelto a Japón y que vendrías a su despedida de soltero— Dijo Masato— De haberte visto en otro lugar hubiera creído que eres un Gaijin.

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8 años antes…

Durante las siguientes horas, todo fue juegos de azar, alcohol y cigarrillos para celebrar el fin de la soltería de Darien Chiba; y Andrew, pese a su apariencia de Gaijin y estar ante desconocidos, pronto se acopló a aquel grupo de hombres, aunque con quién más estuvo conversando durante la noche era con Masato Sanjoi que estaba sentado a un lado suyo.

—Y dime Andrew. ¿Dejaste a alguna novia esperándote en América o prefieres la belleza nipona?— Cuestionó Masato mientras admiraba sin reparos la belleza de una mesera que se acercó a llevarle una nueva bebida

—Libre por el momento— Respondió Andrew mientras miraba sus cartas—No sé si terminando la maestría me quedaré en Japón o si preferiré regresar a Estados Unidos, así que ahora mismo no puedo asumir un compromiso

—Las esposas suelen ser un dolor de cabeza— Comentó Masato entre risas— Te recomiendo que sigas así.

—¿Tan malo es el matrimonio?— Cuestionó Andrew

Masato suspiró ante aquella pregunta.

—Mi mujer es hermosa como pocas— Respondió Masato— Pero te aseguro que si durante seis años estuvieras comiendo caviar llegaría el momento en que hasta la hamburguesa más barata de McDonald's te parecería apetecible.

Andrew no supo que decir ante a aquel comentario, sin embargo, rápidamente Masato hizo otra pregunta.

—Me agradó volver a verte— Dijo Masato— Darien no sale tanto si su domadora no le da permiso, pero tú eres soltero, así que no hay quien te prohíba hacer cosas de hombres. ¿Qué tal si intercambiamos números?

—Me parece perfecto.

Andrew, después de varias horas sacó su móvil para anotar el número de Masato, pero entonces se percató de que en sus redes sociales tenis un mensaje de un perfil sin foto cuyo nombre era "Lady Júpiter", así que lo abrió, y se sorprendió al ver la foto de un pendiente de rosa idéntico al que había encontrado en su departamento acompañado de un mensaje:

"Hola:

Disculpa que te contacte por este medio. Soy Lita, la mujer que conociste en el bar "Drops of Jupiter" el sábado pasado.

Ese día extravié un zarcillo como el de la foto. Lo busqué por todos lados pero evidentemente no lo puedo buscar en tu departamento.

Por favor, si llegas a encontrarlo y me lo devuelves te pagaré el triple de lo que vale."

Andrew se desconcertó ante aquel mensaje. ¡Vaya que aquella mujer le estaba pareciendo rara!, pero de inmediato le respondió.

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8 años antes…

—¡El pastel es exquisito!—Comentó una de las primas de Rei—¿Quién lo hizo?

—Mi querida amiga Makoto Sanjoi fue quien hizo el pastel y el banquete— Dijo Rei.

—¿De verdad?— Preguntó la joven sorprendida

—Si— Respondió Makoto—Me alegra que le haya gustado.

—¡Podrías tener tu propia agencia de banquetes, y con el apellido Sanjoi de respaldo serías todo un éxito!

—Pronto pretendo poner mi propia agencia— Comentó Nakoto con orgullo.

—En unos meses será el cumpleaños de mi madre. ¿Podríamos intercambiar números para solicitar tus servicios?

—Claro— Respondió Makoto emocionada.

Tras sacar su móvil, Makoto se dio cuenta de que hacía pocos minutos acababa de recibir un mensaje en su perfil falso. De inmediato lo abrió, y sintió que el corazón se le saldría del pecho al ver qué Andrew Furuhata le había respondido:

"Buenas noches señorita Kino. Sí. En mi departamento encontré un zarcillo como el de la foto.

No es necesario que me pague para devolverle lo que es suyo como tampoco era necesario que me pagara mi camisa.

Dígame cómo es que quiere obtenerlo. ¿Le gustaría que se lo mandé por paquetería a Okinawa?."

Makoto sintió una mezcla de gusto con nervios ante aquel mensaje, y dado que Minako le había ofrecido su apoyo, tomó una decisión.

"No es necesario que me lo envié a Okinawa. Tengo una amiga que vive en Tokio. ¿Será posible que ella lo recoja en su domicilio?"

Para sorpresa de Makoto, Andrew le respondió pronto:

"Cómo guste. Puede mandar a su amiga a mi departamento o yo sé lo llevo a ella, pero a partir del lunes porque este fin de semana estaré ocupado"

Saber que no tendría su zarcillo hasta dentro de varios días no fue algo que alegrará a Makoto, pero no se sentía en posición de ponerse exigente.

"Muchas gracias"

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Cuando la despedida de soltero de Darien Chiba terminó , ya sólo quedaban en el lugar el anfitrión, así como Andrew Furuhata y Masato Sanjoi.

—Son apenas las dos de la madrugada. La noche es joven— Comentó Masato— ¿Qué les parece si vamos a un bar de hombres? Yo invito

—Tenía planeado ir a la fiesta de Rei a saludarla— Respondió Darien

—¿Es en serio?— Preguntó Masato— Pero si en dos días esa mujer te atrapará. ¿No puedes esperar?

—No me apetece ir a ver mujeres desnudas bailando— Respondió Darien— Pero tampoco me pienso quedar en su despedida de soltera, solo le llevaré un ramo de flores, pero si gustan después podemos ir a un bar en Roppongi

—¡Te han domado, pero está bien!— Exclamó Masato— Ya después invitaré a Andrew a uno de esos lugares. ¡Aburrido!

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Makoto y Minako se encontraban alrededor de Rei Hino jugando un juego en el que debían crearle un vestido de novia con papel sanitario, mientras la madre de Rei estaba pendiente de un reloj contándoles el tiempo, cuando de pronto, a sus espaldas comenzó a sonar aquella melodía romántica que era la primer pieza que habían bailado Rei y Darien juntos seis años antes cuando se conocieron en la boda de Makoto y Masato.

La futura novia, como si presintiera que detrás suyo estaba su futuro esposo se dio media vuelta, y Makoto, al igual que su amiga se giró para ser testigo de tan romántico momento; sin embargo, lo que captó la atención de Makoto no fue Darien cargando aquel enorme ramo de lirios Casablancas dirigiéndose a Rei, sino darse cuenta de que quienes lo acompañaban eran su marido y el hombre con el que se había acostado hace menos de una semana.

¿Qué carajos hacía Andrew Furuhata junto con Darien y su marido?

No lo sabía, pero cuando su mirada se cruzó con la Andrew Furuhata quiso que la tierra se la tragara y la escupiera muy lejos de Tokio.

P.O.V. MAKOTO

Dado que soy consciente de lo que sucede a mi alrededor y tengo miedo por mi niña, he tratado de entrar a mi propio cuerpo, sin embargo no se cómo, y aunque he tratado de salir de este cuarto para ir a buscar a mi pequeña, es como si mi consciencia o alma se encontrará atrapada dentro de la habitación de este hospital pues no puedo ir fuera de aquí no saber que pasa fuera de esta habitación.

De pronto la puerta se abre, y me sorprendo cuando veo entrar a Andrew, el padre de mi niña.

—¡Andrew!— Exclamó

Él se para frente a la camilla donde yace mi cuerpo. Me mira (o más bien mira mi cuerpo)con detenimiento.

—No sé que quisiste decirme en esa llamada— Susurra

—¡Qué tenemos una hija y que tienes que protegerla de los Sanjoi!— Le gritó desesperada, pero no sé inmuta. No me escucha.

— Pero te juro que procuraré lo mejor para ella independientemente de lo que me hayas hecho en el pasado

—¡Nunca quise lastimarte! Yo te amaba

Andrew se da media vuelta y camina hacia la puerta.

—¡Espera, tienes que escucharme!— Le gritó tratando de interponerse en su camino, pero logra atravesarme y salir.

Trato de ir tras él, grito con todas mis fuerzas su nombre pero no me escucha.

—Andrew, yo te amaba, yo te amo.

¡Hola!

Pues bien, aquí les traigo el tercer capítulo de este fanfic.

Ahora bien, dejen aclaro algo. En este fanfic, Andrew y Masato además de compartir a la misma mujer, también comparten ser familia de Darien. Masato vendría a ser primo paterno de Darien y Andrew primo materno, aunque entre Andrew y Masato no hay parentesco.

Sé que es evidente que en el presente del fic hay una relación resquebrajada entre los tres hombres, pero en ese pasado tenían una relación amistosa, aunque ya van a ver cómo se irá rompiendo, jajaja

En fin, a quien pase a leer, gracias, pero sobre todo a mi amiga Hospitaller Knight por sus reviews tan bellos.

Saludos a todos, y nos vemos pronto.

Edythe