CAPÍTULO 4

ENCUENTROS

ÉPOCA ACTUAL

Ver a Makoto en estado de coma tras seis años de no saber de ella, fue algo que Andrew no pudo soportar, así que de inmediato salió de aquella habitación de hospital sin contener las traicioneras lágrimas que asomaron de sus ojos y se sento en una de las sillas de la solitaria sala de espera.

—¿Estás bien?— Cuestionó Darien sentándose a su lado.

La pregunta le pareció absurda a Andrew. ¿Cómo podía estar bien? Sin embargo, sabía que Darien no lo hacía por fastidiarlo, así que no pensó en hacerle reclamo alguno y se limitó a negar con la cabeza.

Tras un par de minutos en que ambos se quedaron en silencio, Andrew logró tranquilizarse y limpió las lágrimas de su rostro.

—¿Cómo fui tan imbécil como para enredarme con ella?— Cuestionó en un susurro. Una pregunta que era para sí mismo y de la que no esperaba respuesta.

—No creo que sea justo culparla del todo— Respondió Darien— Tú sabías que ella era casada.

—No la culpo por no elegirme— Contestó Andrew— Sino por haberme negado el derecho de saber…

Andrew hizo una pausa. Saberse padre de una niña de casi seis años que aún ni siquiera conocía era algo que no terminaba de asimilar.

—¿Cómo pudo ser capaz de mentir diciendo que era estéril y después ocultarme la existencia de mi hija?— Cuestionó furioso.

Darien no respondió nada, y tras unos segundos, Andrew se puso de pie.

—¿Sabes qué? Yo me regreso a Manhattan— Dijo Andrew— La próxima semana tenía una junta con…

—¿Qué tontería dices?— Lo interrumpió Darien— ¿Y tu hija?

—¿Y quién me asegura que esa niña sea mía?— Respondió Andrew

—¡Por dios Andrew, es tan rubia como tú!

—¿Y? No soy el único Hafu o Gaijin que ha pisado Japón y se ha acostado con una Japonesa, así que si ya me mintió tantas veces no puedo fiarme de su palabra— Respondió Andrew— Tal vez simplemente se aburrió de Masato y estaba esperando que la recibiera de brazos abiertos.

—¡Escúchame Andrew!— Exclamó Darien furioso— La niña está sufriendo mucho y no tiene la culpa de tus errores ni de los de Makoto. Si Makoto fallece y tú no la quieres, Rei y yo estamos dispuestos a adoptarla como a una hija más en tanto mis tíos no pongan trabas.

—No creo que los Sanjoi pongan muchas trabas. ¿Para qué querrían a una niña que no es hija biológica de su difunto hijo?

El móvil de Darien de pronto se escuchó sonar, y este de inmediato respondió.

—Mi amor, estoy en el hospital con Andrew. ¿Necesitas algo?

A Andrew no le pasó desapercibido como el rostro de Darien pasaba a mostrar una expresión de preocupación, y por algún motivo, tuvo un mal presentimiento.

—¿Le dijiste que nosotros pensamos adoptarla?

Darien se quedó en silencio un momento.

—Voy para allá, por favor trata de tranquilizar a las niñas.

—¿Qué le sucede a tu familia?— Preguntó Andrew preocupado tan pronto como su amigo finalizó la llamada.

—Mis tíos vienen en camino— Dijo Darien con preocupación— Al parecer se quieren llevar a Andressa a Tokio, y la pobre niña está aterrada ante la idea de que sus abuelos se la lleven.

—¿Por qué?— preguntó Andrew preocupado.

Aquella noticia preocupó a Andrew más de lo que ya estaba. Cierto era que no se podía decir que estuviera contento de saberse padre de una niña que no había visto crecer; pero por alguna razón, llámese instinto paterno o quizá que era producto del amor que le había tenido a Makoto, no quería que nada le pasara a aquella niña

"¡Si tan solo no nos hubiéramos vuelto a encontrar!" Pensó para sus adentros mientras a su mente venía el recuerdo de la segunda vez que la vio.

ocho años antes…

Cuando Andrew aceptó acompañar a Darien a la despedida de soltera de su prometida para darle una sorpresa, lo último que le pasó por la mente fue que en ese lugar se fuera a encontrar nada más y nada menos que con la misteriosa Lita, quien se suponía en ese momento debía estar en su casa en Okinawa y no en Tokio.

En una fracción de segundos, su mirada se perdió en los orbes esmeralda de la joven, ignorando los arrumacos entre Rei y Darien, hasta que entonces, vio como Masato se acercaba a la joven y la tomaba del brazo con familiaridad.

—Makoto, permíteme presentarte a Andrew Furuhata, mi amigo, casi primo

—¿Makoto?— Susurró Andrew desconcertado; quien notó el terror en la expresión del rostro de la joven mujer.

—Si, Andrew— Respondió Masato— Sé que es es un nombre que usualmente se le da a los varones, pero por alguna razón que desconozco mi difunta suegra decidió llamar así a mi esposa. Y bueno, ella es mi mujer, la señora Makoto Sanjoi.

Saber que aquella mujer le había mentido sobre su nombre, era algo que Andrew podía tenerle sin cuidado; sin embargo, saberla esposa de Masato fue algo que lo sorprendió de mala manera; y no tanto porque le espantara el estado civil de su amante de una noche, sino porque le tenía aprecio a Masato, y saber que se había acostado con su mujer le parecía abominable; sin embargo, tuvo que esforzarse por mantener la compostura.

—Un placer conocerla, señora Sanjoi— Dijo Andrew mientras le tendía la mano a la mujer frente a él.

Por una fracción de segundos, la mujer pareció quedarse ida. Era evidente que estaba nerviosa, hasta que entonces Masato le habló.

—¡Makoto!— Susurró Masato el nombre de ella con cierto tono de reproche.

—¡Perdón!— Exclamó Makoto estrechando la mano de Andrew en un saludo al estilo occidental— Un gusto conocerlo señor Furuhata. Es sólo que me confundí un poco, usted sabe, aquí en Japón no solemos saludar de esta manera.

—¡Makoto, por favor! ¿Qué va a pensar Andrew?— Susurró Masato avergonzado.

Makoto guardó silencio, y para Andrew no pasó desapercibido que ella estaba nerviosa. Pudo percibirlo al sentir como su mano temblaba al tomar la suya.

—¡No tiene que disculparse, señora Sanjoi!— Le dijo Andrew— Creo que soy yo el que hice mal. Estamos en Japón y soy yo quien debe adaptarse a la cultura de este país, no las personas de este país a mí.

Makoto, que parecía haberse quedado sin palabras, se limitó a asentir, y sabiendo Andrew lo impropio de alargar aquel apretón de manos, la soltó.

—¡Andrew, que gusto verte!— Escuchó de pronto la voz de Rei, la prometida de su novio y a quien había conocido hace dos años cuando Darien la había llevado de viaje a Estados Unidos.

—¡Lo mismo digo, Rei!— Exclamó Andrew estrechando la mano de la prometida de su primo, quien se acercó para saludarlo al estilo occidental —¿Cómo has estado?

—¡Excelente!— Exclamó Rei— ¿Y tú?

—De maravilla. Me esta gustando vivir en Japón de nuevo.

—Me comentó Darien que van a salir, pero ya que estás aquí, me gustaría presentarte a mi familia y al resto de mis amigas— Comentó Rei— Que por cierto, déjame decirte que tengo un par de primas y amigas solteras. Aquí la única joven casada es mi querida Makoto, que por lo que veo, ya te la presentaron

—Así es Rei, ya tuve el placer de que Masato me presentara a su bella esposa.— Aclaró Andrew volteando hacia donde estaba el matrimonio Sanjoi, notando como la esposa de Masato se sonrojaba.

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P.O.V. MAKOTO

Cuando escucho que alguien mueve el pestillo de la puerta, me alegro al pensar que quizá pueda ser Andrew que se arrepintió y quiere estar a mi lado; sin embargo, con desilusión me doy cuenta de que solamente se trata de una de las enfermeras que cuida de mi cuerpo humano que se aferra a la vida, sin embargo, el sentimiento de decepción se transforma en terror cuando veo que tras la enfermas entra esa desgraciada.

—¿Cree que algún día despierte?— Le cuestiona esa maldita a la joven enfermera con fingido llanto.

—No lo sé, señora— Responde la enfermera— Pero hay quienes creen que los pacientes en coma son capaces de escuchar a sus seres queridos. Dígale cuanto la quiere, sobre lo mucho que la necesita su hija y sus seres queridos. Quizá eso le de ánimos.

La enfermera que ignora la arpía que es esta mujer, reconforta a esa desgraciada; y minutos después, sale de la habitación dejando mi cuerpo a solas con esa mujer.

¡Lárgate, conmigo no tienes que fingir que me tienes cariño, maldita bruja!— Le grito.

La veo llevar su mano al cuello de mi cuerpo que parece inconsciente; así que temiendo que pueda acabar con mi última esperanza de vida me lanzo sobre ella, pero la desgraciada no es capaz de escuchar mis amenazas ni sentir mi tacto.

—¡Te mataría pero no vale la pena ir a prisión por ti!— Me dice con evidente odio en su voz

¡Lárgate, no te quiero aquí!— Le grito.

—¿Sabes? Ignoro si realmente escuchas— Me dice— Pero los médicos dicen que hay pocas posibilidades de que despiertes y que si despiertas de cualquier manera no vas a quedar del todo bien.

La idea de despertar en mi cuerpo sin ser capaz de valerme por mi misma es incluso mas aterradora que morir.

—Pobre Andressa ¿Verdad?— Me dice burlona— Tu bastarda mugrosa se ha quedado sin su mami. Los Chiba no podrán adoptarla, ni siquiera Andrew Furuhata… ¿Y sabes por qué? ¡Porque legalmente es una Sanjoi!

Escuchar aquello me aterra. ¡Los Sanjoi jamás quisieron a mi niña! Cada uno de ellos la despreciaron y odiaban su existencia.

—Si, querida, tu bastarda es una Sanjoi y es ella quien va a pagar por haber humillado a mi querido Masato siendole infiel y por su muerte— Me dice con voz llorosa la mujer— Si nunca te hubieras cruzado en su vida, o si al menos no te hubieras revolcado con Andrew Furuhata nada de esto hubiera pasado. ¿Pero qué se podía esperar de una ramera de baja estirpe?

La mujer se va dejando mi alma agobiada. Desesperada, intento tomar control de mi cuerpo para ir por mi niña; sin embargo, todo intento es inútil; y entonces, a mi mente viene el recuerdo de aquella segunda vez que nos encontramos.

Ocho años antes…

Como si las cosas no pudieran ir peor para Makoto, después de que Rei invitara a pasar a Andrew para presentarlo a todas sus invitadas, se dio cuenta de que este no era un simple amigo de Darien que lo estaba acompañando; sino que era un primo de Darien; y la noticia, le hizo tener que estuviera emparentado también con Masato, aunque no se atrevió a preguntar.

—Bueno, bellas damas, nosotros pasamos a retirarnos— Dijo Darien después de media hora de estar en la despedida de soltera de su prometida— Espero sigan divirtiéndose. Les encargo a mi futura esposa.

Escuchar que los tres hombres se retirarían por supuesto no resolvía el problema en que estaba metida Makoto, pero en eso momento deseaba que Andrew Furuhata estuviera lejos de ella, así que le agradeció a los kamis cuando los tres hombres se dirigieron rumbo a la salida.

—¿Estas bien, Mako-chan?— Preguntó Minako que se encontraba sentada a un lado de ella— Te noto muy nerviosa

Makoto volvió a ver a su amiga, sin embargo, no supo qué responder.

—Si es por lo de tu zarcillo, te prometo que mañana lo tendrás y ni siquiera tendrás que verle la cara a ese tipo— Le dijo Minako en un susurro para que nadie más escuchara.

—¿Señoras y señoritas?— Escuchó de pronto Makoto la voz de Andrew que le provocó sobresaltarse. ¿A qué demonios se había regresado?

— ¿Hay algo que tengas que decirnos, Furuhata?— Preguntó Risa Hino, la madre de Rei.

—Mientras iba a la salida tropecé con este zarcillo en forma de rosa. Supongo que quizá es de alguna de sus invitadas.

Makoto sintió el corazón agolpandosele en el pecho cuando escuchó lo que acababa de decir Andrew. Era como si con aquella declaración la expusiera ante todos con la esposa adúltera en que se había convertido.

—Mio y de mi hija no es— Respondió la señora Hino— ¿Es de alguna de ustedes?

Todas las mujeres, incluida Makoto, guardaron silencio, hasta que de pronto Masato habló.

—¿Pendiente en forma de rosa?

—Sí— Respondio Andrew

—¡Andrew, muchas gracias! ¡Es de mi mujer!

Masato tomó el zarcillo de manos de Andrew, y después, se dirigió a Makoto, quien se puso de pie, temiendo ver en la mirada de su esposo que había sido descubierta.

—¡Querida! A punto estabas de perder tu otro pendiente— Dijo Masato ofreciéndoselo.— Creo que deberías ponerte de pie, y acercarte a Andrew para darle las gracias.

Makoto cayó en cuenta de que Masato no tenía ni la mas mínima sospecha de lo que había ocurrido entre ella y Andrew; así que para no dar mal que pensar, se puso de pie, y a pesar de sentir como moría de vergüenza, se acercó a él.

—Señor Furuhata, muchas gracias— Susurró incapaz de sostenerle la mirada.

—No tiene nada que agradecer, señora Sanjoi— Respondió Andrew— Y por favor, no se dirija a mí con tanta formalidad. Si es esposa de Masato puede llamarme Andrew con confianza.

—De acuerdo— Asintió Makoto. Incapaz de decir una palabra ante aquel hombre que le robaba la tranquilidad.

—Mi esposa es muy tímida, Andrew— Respondió Masato— Pero ya que estamos en confianza, tú también puedes llamar a mi esposa por su nombre. ¿Verdad querida?

—Desde luego— Respondió Makoto con una sonrisa.

Tras despedirse de los hombres, Makoto regresó un poco más tranquila al saber que hasta el momento Masato no sabía nada; sin embargo, cuando se encontró con las mirada de Rei y Minako, supo que estas dos se habían dado cuenta de todo.

¡Y cómo no! Aunque ella no les había revelado el nombre del hombre con el que había tenido un desliz; si les había dicho que se trataba de un Hafu mitad estadounidense que vivía en Roppongi; y el hecho de que delante de todas le devolviera su arete de rosa, había sido la prueba de su delito ante sus amigas.

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Después de que abandonaran el lugar donde se estaba celebrando la despedida de soltera de Rei Hino; Darien había cumplido su promesa de invitar a Masato y Andrew a un bar de roppongi; sin embargo, Andrew aunque hacía su mejor esfuerzo, no la estaba pasando nada bien, pues el remordimiento de conciencia no lo dejaba tranquilo.

—¿Sucede algo, Andrew?— Cuestionó Masato

—¿Perdón?— Preguntó Andrew

—Has estado muy serio desde que llegamos— Dijo Masato— Hasta pareciera que el que está a punto de amarrarse a una mujer eres tú y no Darien.

Andrew se quedó en silencio un momento. ¿Cómo decirle que lo que lo tenía así era haberse llevado a su esposa a la cama?

—¿Cómo es estar casado…— Preguntó Andrew, sin embargo no terminó su cuestionamiento, pues calló antes de añadir "con Makoto?" a su pregunta.

Masato rió ante la pregunta de Andrew.

— Cómo pudiste ver, Makoto es una mujer hermosa, pero seis años a su lado es demasiado.

—Si la amaras no dirías eso— Comentó Darien

—¿Ya no la amas?— Cuestionó Andrew interesado

Masato guardó silencio un momento, y envalentonado por el alcohol en las venas se atrevió a hablar.

—Ni siquiera se si la amo o si la amé alguna vez

—¿Qué?— Cuestionó Andrew sorprendido— ¿Te casaste con ella sin siquiera estar seguro de amarla?

—Teníamos tres meses de conocernos cuando nos casamos— Respondió Masato— La conocí en una cafetería que queda no muy lejos de aquí. La vi, me pareció bonita, la invité a salir, y a los tres meses nos casamos a escondidas de nuestras familias. A mi familia no le gusto nada que me casara con una joven que no es de nuestra clase social, pero no les quedaba de otra que aceptarla porque los Sanjoi no aceptan divorcios, así que poco después nos hicieron una boda simbólica y una gran fiesta para presentarla ante sociedad como la señora Sanjoi.

—¡Vaya! Fueron muchos años los que te dejé de ver, pero por como te expresas, si no supiera que estás casado pensaría que eres un casanova que huye del matrimonio.

Masato soltó una risa socarrona ante el comentario de Andrew.

—¿Por qué te casaste tan pronto y sin estar seguro de tus sentimientos?— Cuestionó Andrew

La sonrisa desapareció del rostro de Masato, y tras una bocanada de aire, comenzó su relato.

—Pues, me case por…

—¿Masato?— Interrumpió una voz femenina.

Los tres hombres voltearon hacia la bella chica de corto cabello cobrizo y ojos verdes que se acababa de acercar a la mesa, y quien por cierto, tenía una expresión de molestia en su rostro.

—¡Naru!— Exclamó Masato poniéndose de pie

—Ya conozco a Darien, pero ¿Acaso no me vas a presentar con tu nuevo amigo?— Preguntó la joven en un tono exigente

—¡Oh, claro! Mira, él es Andrew Furuhata, mi primo— Dijo Masato— Andrew, ella es la señorita Naru Osaka, mi amiga

Andrew notó como a la joven no le había gustado la manera en que había sido presentada, sin embargo, pensaba fingir no haberse dado cuenta.

—Un placer conocerla, señorita

—El gusto es mío, Furuhata

—Andrew, Darien, ahora vuelvo— Dijo Masato dejándolos a solas

—¿Quién es ella?— Preguntó Andrew cuando se quedó a solas con Darien

—La ex novia de Masato

—¿Ex novia que tuvo antes de su esposa?— Preguntó Andrew interesado

Darien le dio un sorbo a su cerveza, y entonces respondió a la pregunta de Andrew.

—Sí— Respondió Darien— Antes de casarse con Makoto, Masato tuvo una relación de más de cuatro años con Naru. No sé qué fue lo que pasó, pero un día terminaron, y seis meses después, Masato ya estaba casado con Makoto.

—Y por lo que parece aún tienen algo.

—Todo mundo sabe que le es infiel a Makoto con Naru. Es un secreto a voces

Escuchar aquello, hizo que Andrew sintiera que su conciencia se tranquilizaba al menos un poco, así que decidió que simplemente el día que volviera a ver a Makoto en la boda de Darien y Rei fingiría que no pasó nada.

De pronto, su móvil sonó, y cuando vio la pantalla de este le sorprendió que fuera Masato, quien tenía poco de retirarse.

—¿Masato?

—Andrew ¿Puedo pedirte un favor?— Preguntó Masato del otro lado de línea.

—Dime

—No regresaré con ustedes pero tampoco regresaré a mi casa está noche—Dijo Masato— En caso de ser necesario y que mi esposa me arme una escena de celos ¿Podrías cubrirme y decir que pasé la noche en tu departamento?

Andrew se desconcertó ante la pregunta. Parecía que el universo conspirara en su contra acercándolo a esa mujer prohibida.

—No le pido el favor a Darien porque es un aguafiestas y se va a negar porque mi mujer es amiga de Rei, y Rei manda en su relación, pero tú…

—Está bien— Respondió Andrew— Ante cualquier cosa yo te cubro.

—¡En qué lío te has metido!— Exclamó Darien cuando Andrew finalizó la llamada.

—¿Por qué lo dices?— Preguntó Andrew

—Makoto no es tonta— Dijo Darien— Así tú asegures que Masato pasó la noche contigo ella sabe que Masato es capaz de pedirle a sus amigos que cubran sus fechorías. A mí ya me lo pidió una vez, pero no acepté.

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Pasaban de las 3:00 a.m. cuando la última invitada a la despedida de Rei Hino se despidió, a excepción, por supuesto, de Makoto y Minako, que habían acordado quedarse a dormir con ella para tener su pijamada de chicas como en los viejos tiempos.

Finalmente, tras ver que la señora Risa Hino también se retiraba al interior de la casa, Rei, al saberse a solas con Minako y Makoto le lanzó una pregunta a esta ultima.

—Andrew es el hombre que conociste la semana pasada. ¿Verdad?

Makoto, que hasta entonces no había querido revelar demasiados detalles del hombre que había conocido, supo que no podia seguirlo ocultando pues.

—Sí— Respondió Makoto avergonzada — ¿Yo cómo iba a saber que era parte de la familia? ¡Nunca nadie me habló de él! Ni Masato, ni tu, ni nadie. ¿Desde cuándo lo conoces?

—Lo conocí hace dos años cuando viajé a Nueva York con Darien— Dijo Rei— Tiene un año viviendo en Tokio. Lo vi hace un par de meses en la fiesta de cumpleaños de mi suegra; pero nada más. Quién lo ve más seguido es Darien porque el hospital donde trabaja está cerca de la editorial donde trabaja Andrew

—¿Crees que sea capaz de decir algo?— Preguntó Minako preocupada

Rei se quedó pensativa un momento

—No puedo asegurar nada, pero me inclino a pensar que no— Respondió Rei

—¿Es primo de Darien por parte de padre?— Preguntó Makoto preocupada, pues de ser así, eso significaba que también estaba emparentado con Masato.

—No. Es por parte de mi suegra— Dijo Rei— Mi suegro y la madre de Masato son hermanos. Mi suegra y el padre de Andrew son hermanos, asi que tranquila que entre Masato y Andrew no hay parentesco.

—¿Por qué crees que no diría nada?— Preguntó Makoto preocupada.

—Pues por lo poco que lo he tratado me parece un hombre decente— Dijo Rei encogiéndose de hombros— Además, si habla no sólo te mete en problemas a ti, sino que causaría una disputa familiar.

—Es cierto— Agregó Minako— ¿Imagínate donde tu suegra tan arrogante supiera que te acostaste con uno de los primos de su sobrino?

—Darien y Andrew se tienen mucho cariño. Se ven como si fueran hermanos— Dijo Rei— A su vez, Darien también aprecia mucho a Masato. Yo pienso que Andrew por el cariño que le tiene a Darien y a mis suegros no diría nada porque hablar significaría ponerlos en una situación bastante incómoda.

Makoto quiso tranquilizarse ante las palabras de Rei, sin embargo, aquella madrugada no pudo conciliar el sueño temiendo que Andrew hablara.

A la mañana siguiente, quiso el destino que tanto ella como Masato llegaran a Villa Sanjoi al mismo tiempo a pesar de haberse ido por separado.

—¿Qué tal tu noche?— Preguntó Makoto con tranquilidad para indagar si acaso había sido descubierta.

—Dormí en el departamento de Andrew. Si gustas puedo llamarle y le preguntas por ti misma.

Makoto, tras la respuesta de su marido, supo que era probable que se hubiera ido a pasar la noche en la cama de otra, y que como de costumbre, se hubiera puesto de acuerdo con algún amigo para que cubriera sus fechorías, aunque está vez no era cualquier amigo, sino Andrew Furuhata.

En otras circunstancias, Makoto habría tomado el teléfono para indagar; sin embargo, escuchar la voz de Andrew Furuhata era lo último que quería, y por primera vez en la vida, saber que probablemente Masato se había acostado con otra no le causó ningún sentimiento de molestia.

—Está bien. Sólo preguntaba por cortesía.

Época actual…

Cuando Darien llegó al estacionamiento de su casa en Kioto y apagó el motor, Andrew sintió una punzada de nervios, pues sabía que estaba a poco de conocer a su presunta hija.

—¿Cómo está la niña?— Preguntó Andrew

—Devastada y asustada— Respondió Darien— Ella vio a Masato morir y a Makoto quedar inconsciente.

—Supongo debe ser duro quedarse sin su madre y sin su …

Andrew guardó silencio. De pronto cayó en cuenta de que la figura paterna de su hija era otro hombre, y eso avivó de nuevo su molestia y resentimiento.

—Vamos— Dijo Darien.

Tras bajar del auto, ambos hombres se dirigieron a la entrada del departamento. No fue necesario tocar el timbre porque Darien tenía su propia llave, y tan pronto como pasaron el recibidor, ambos miraron en la sala a un niño y a dos niñas jugando, y de inmediato, Andrew supo que la pequeña de cabello rubio que estaba de espaldas era su hija.

—¡Papá!— Exclamó el pequeño, quien de inmediato corrió al encuentro de Darien.

Las dos niñas entonces voltearon, pero mientras que la pequeña pelinegra corrió feliz al encuentro de su padre, la niña rubia de ojos verdes se quedó donde estaba sin decir nada.

Andrew entonces se dio cuenta de que la pequeña era muy parecida a Makoto, y quedó maravillado con aquellos ojos verdes que eran idénticos a los de la única mujer que había amado. ¡Aquella pequeña era justo como la hija que fantaseaba tener con Makoto aunque nunca se lo dijera por creer que era estéril!

Sabía que acercarse a la pequeña y ganarse su cariño no sería fácil porque para ella era un desconocido, sin embargo, lo que no esperaba fue que tras cruzar una rápida mirada, la pequeña se pusiera de pie y corriera asustada al interior de la casa llamando a gritos a Rei como quien necesita ser rescatado de una situación de peligro

¡Hola!

¿Cómo están? Yo espero que muy bien. No había actualizado este fanfic porque estaba de vacaciones y andaba de vaga, pero ya volví con un nuevo capítulo, el cual espero les haya gustado.

Hospitaller Knight, gracias por tus reviews y por nuestros mensajes.

Jahayra: Gracias por añadir este fanfic a tus historias favoritos.

Lectores anónimos: Animense a dejar un review. Les juro que no muerdo.

En fin, espero pasen bonita semana

¡Saludos!

Edythe