TODO LO QUE NO NOS DIJIMOS

CAPÍTULO 5

CONFESIONES

ÉPOCA ACTUAL

Rei se encontraba a solas dentro de una de las habitaciones que fungían como oficina hablando por teléfono con su padre, cuando de pronto escuchó el llanto desesperado de Andressa; y temiendo que eso significara que los Sanjoi habían llegado para llevársela , dio por terminada la llamada y abrió la puerta para recibir a la pequeña que se abrazó a sus piernas temblando de miedo.

—Pequeña Andy, ¿Qué sucede?— Pregunto Rei agachándose a su altura mientras trataba de tranquilizarla, sin embargo, la pequeña temblaba en sus brazos y lloraba asustada.

De pronto, Oyuki, la niñera que siempre acompañaba a Darien y Rei, llegó hasta donde estaban.

—¿Sucede algo, Oyuki?— Preguntó Rei

—El señor Chiba llego a casa con su primo— Dijo Oyuki— Aries y Hanabi están con ellos, pero vine tras Andressa porque sé que usted estaba ocupada en una llamada importante.

—Gracias, Oyuki— Dijo Rei— Por favor ayuda a mi marido con los niños. Necesito tener una charla a solas con Andressa

—¿Me vas a decir que sucede, princesa?— Preguntó Rei a Andressa que no dejaba de llorar.

—¡Quiero ir con mi mamá !

—Y te prometo que vamos a ir, Andressa, pero los doctores aún la están curando— Dijo Rei mientras acariciaba su cabello—¿Me puedes decir porque estás asustada?

Andressa agacho la mirada, y de nuevo las lágrimas se hicieron presentes.

—Andressa, sabes que yo quiero mucho a tu mami. ¿verdad?

Andressa asintió

—Y sabes que también te quiero mucho a ti y que también soy tu amiga. ¿Verdad?

La pequeña asintió.

—Bueno, entonces quiero que me digas. ¿Por qué estás asustada?

Andressa negó una vez más con la cabeza.

—No quiero que me lleve. No quiero ir con él.

—¿Quién te quiere llevar?

—El señor que vino con tio Darien

—Andressa, ese señor que está ahí afuera es amigo de tu tío Darien, y es una buena persona— Dijo Rei— Su nombre es Andrew Furuhata, y sería incapaz de hacerte daño porque él quiere mucho a tu mami y también a ti.

Aquellas palabras no parecieron dar tranquilidad a Andressa, pues no dejaba de llorar.

—Papa Masato no era mi papá de verdad

Rei se sorprendió ante la confesión de la pequeña, pues antes del accidente, Makoto le había comentado que esperaría un par de años para decirle la verdad a la pequeña.

—¿Quién te dijo eso?— Preguntó Rei

—La abuela y la tía Sonomi

—¿Cuándo te dijeron eso?

—Cuando operaron a mi mami

Rei recordó que Makoto le había comentado que hacía un año le habían hecho una cirugía de apendicitis, y dado que en ese tiempo estaban distanciadas, Rei no había estado presente.

—¿Y te dijeron algo más que no le dijeras?

—Me dijeron que parezco una Gaijin, y que mi papá verdadero es un gaijin malo que si me encuentra me va a pegar mas fuerte que ellas.

Rei estaba tan sorprendida como furiosa ante lo que acababa de escuchar, pues no esperaba que la madre y la hermana de Masato golpearan a la pequeña, pues Makoto nunca se lo había dicho.

—¿Ellas te golpeaban?

—Cuando operaron a mi mami lloré porque ella no regresaba a casa— Dijo Andressa— La abuela Hatsumono me pegó una cachetada y me encerró; y cuando amaneció la tía Sonomi me pegó muchas cachetadas y me jalo el pelo porque me hice pipi en la cama.

—¿Te pegaron muchas veces?

—¿Solo esa vez?

—¿Y le dijiste a tu mami?

—No porque me dijeron que si le decía algo mi mami se iba a morir y que mi papá gaijin iba a venir por mí.

—Pues tu tía Sonomi y tu abuela no tenían que decirte cosas feas y mucho menos a golpearte— Le dijo Rei— Cada que alguien te diga algo feo o te haga algo que no te guste tienes que decirle a tu mami, pero ahorita que ella está enfermita me tienes que decir todo a mi. ¿Entendiste?

—¿Y si mamá se muere porque te dije? — Preguntó la pequeña con voz temblorosa

La estoica y fría Rei sintió que los ojos se le empañaban ante la pregunta de la pequeña. Sabía que Makoto podía morir; sin embargo, explicarle a aquella pequeña que eso era algo que podía suceder y que si ocurría no era algo que ella hubiera provocado, no era cosa sencilla.

—Escúchame , pequeña. Todos un día nos vamos a morir y no sabemos cuando— Le explicó Rei— Pero que las niñas y los niños le cuenten todo a mamá y papá no provoca que papá y mamá se mueran. Eso son mentiras que te dijeron tu tia y tu abuela para asustarte. Ellas tenían miedo de que tú contaras eso porque sabía que tu mami te iba a defender.

—No quiero que el señor que vino con tio Darien me lleve

—Y no te va a llevar a ningun lado, Andy— Le dijo Rei— Pero ahora quiero que hagamos una cosa para ayudar a tu mami

—¿Qué ?— Pregunto la pequeña esperanzada

—Vamos a ir con una amiga que es psicóloga de niños y con el señor juez, y todo eso que te hicieron tu tía y tu abuela se los vas a contar. ¿De acuerdo?

—¿Quienes son ellos?

—Son personas que nos van a ayudar porque lo que tu tía y tu abuela te hicieron no estuvo bien— Le dijo Rei— Ahora te voy a llevar al cuarto de juegos para que juegues con Oyuki, Aries y Hanabi. ¿De acuerdo? Y más tarde voy a comprar helado para ti y para tus primos.

Después de que Rei dejó a la pequeña Andressa en el cuarto de juegos donde ya estaban los pequeños Hanabi y Aries jugando con la niñera, regresó a su despacho; pues debía darse prisa y recurrir a sus contactos para evitar que los Sanjoi se llevaran a Andressa.

Ocho años antes…

Dado que Rei había vivido parte de su infancia en Kioto y la mayoría de sus familiares tanto por parte de padre como por parte de madre vivían allá, uno de sus más grandes anhelos era casarse en esa ciudad de la que tan gratos recuerdos tenía; y Darien, que la adoraba y quería complacerla, no habia tenido objeción en que asi fuera.

Reservar el lugar adecuado para la celebración de la boda por supuesto no era un problema para los Chiba, quienes además no pensaban en escatimar ni un solo yen para la boda de su único hijo; sin embargo, Hatsumono Sanjoi, que era tía del novio, terminó ofreciendo como regalo de bodas el majestuoso salón con vista al mar de las instalaciones de Sanjoi Resorts que se encontraban en las playas de Shyotenko.

Como prepararse para una boda era algo ajetreado aun con todo y que se contaba con un wedding planner, tanto los novios como sus invitados más cercanos, habían llegado a Sanjoi Resorts desde la tarde del día anterior; y aunque por supuesto la novia había estado un poco nerviosa ante el importante paso que estaba a punto de dar, quien la superaba al ser un completo manojo de nervios era Makoto, a quien se le resbaló una tetera al tratar de servirse una taza de té.

¿Estas bien, Mako-chan?— Preguntó la señora Risa al ver el desastre

¡Perdón !— Exclamó Makoto nerviosa— No fue mi intencion

¡Tranquila, ya se que no fue tu intención, Mako-chan!— Exclamó la señora Risa— Desde ayer que llegamos noté que estás más s nerviosa que mi hija que es la novia de la boda. ¿Está todo bien?

Aunque la señora Risa Hino era una persona amable que siempre la había tratado con cariño tanto a ella como a Minako, Makoto por supuesto no se atrevía a confesarle que estaba así porque hacía dos semanas se había acostado con un hombre casado, con uno que además estaba emparentado con su futuro yerno al igual que Masato.

Makoto no dijo nada; sin embargo, el silencio entre las tres amigas y las miradas de complicidad no pasaron desapercibidas por la señora Risa Hino, quien intuyó que Makoto escondía algo de lo que tanto Rei como Minako sabían, pero que Makoto quien sabe porque no pensaba decirle.

Makoto, linda, no sé que te esté sucediendo— Le dijo la señora Hino— Pero tanto a ti como a Minako las quiero como si fueran mis sobrinas. Si un día necesitas una tía postiza que te escuche sin juzgarte, puedes ir a mi casa con confianza. Ahora las voy a dejar un momento porque voy a ir a ver como van los decoradores con su trabajo y mandaré a alguien de servicio para que limpie.

Gracias señora Hino— Respondio Makoto

Cuando la madre de Rei se retiró dejando de nuevo solas a las tres amigas, Makoto, que estaba inquieta, se puso a recoger con sus propias manos los pedazos de porcelana en el piso.

¡Makoto, tienes que relajarte!— Exclamó Rei mientras Minako la maquillaba

¡Deja de mover esa boca o vas a estropear mi trabajo!— Pidió Minako

Pero Rei tiene razón — Agregó Minako sin apartar la mirada del rostro de Rei— Tienes que relajarte Makoto. A ver ¿Qué es lo que te preocupa?

¡Qué le diga a Masato!

Yo creo que si quisiera decirle a Masato ya lo hubiera hecho ¿No crees?— Pregunto Minako.

Makoto no respondió, y Minako siguió hablando.

Ha pasado ya una semana desde que descubrieron quienes son y no ha dicho nada— Dijo Minako— Además, consecuencias no va a haber porque por dicha no te vas a embarazar y el zarcillo extraviado ya está contigo.

Eso es verdad— Respondió Makoto mas para si misma.

El sentido común le decía que si hasta ahora Andrew Furuhata no había dicho nada era poco probable que lo hiciera, sin embargo, pensar en que pudiera hacerlo en algun momento o que utilizara aquella información para chantajearla era algo que la angustiaba, pues temía que de saberse perdiera su sustento económico que dependía de Masato.

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8 años antes….

Andrew sabía que quisiera o no, era inevitable que tuviera que ver una vez más a Makoto Sanjoi, pues no había manera de que pudiera rehusarse a acudir a la boda de su primo Darien; sin embargo, si algo lo hizo sentirse más miserable fue saber que dicho evento sería celebrado en las instalaciones de Sanjoi Resorts que se encontraban frente a las playas de Shyotenko… ¡Y peor aún! Qué como al parecer se había ganado la simpatía de Masato, este le había conseguido una habitación de la cual no tendría que pagar ni un solo yen durante su estancia, lo que solo lo hizo sentirse más culpable; sin embargo, dado que había tenido oportunidad de llegar desde el día anterior a la boda había argumentado tener mucho trabajo para retrasar su llegada, aunque no tanto como para no asistir, por lo que finalmente terminó llegando al hotel justo un par de horas antes de la boda, donde tras darse una ducha, no le quedó más remedio que reunirse con Darien en su habitación, donde este ya estaba acompañado de su entrañable primo Masato.

¡Hasta que llegas, perdido!— Exclamó Masato cuando lo vio entrar a la habitación.

Había demasiado trabajo en la editorial— Se justificó Andrew

¿Hoy?— Cuestionó Darien sorprendido— Pero si hoy es sábado . ¿No se supone que los sábados no trabajan?

Tenía que sacar unas traducciones que estaban pendientes— Mintió Andrew

¿Y trajiste compañia femenina?— Pregunto Masato

Andrew iba a responder, pero en ese momento el teléfono de Masato se escuchó timbrar, y la sonrisa desapareció del rostro del heredero de la fortuna Sanjoi.

¡Oh, por dios! ¡No puede ser!

¿Qué sucede?— Preguntó Darien

¡Es Naru!— Exclamó fastidiado Masato

¿Es la chica con la que te fuiste del bar la semana pasada?— Preguntó Andrew

Esa misma

¿Y qué quiere?— Preguntó Darien

Masato se quedó en silencio un momento, pero por su rostro desencajado, Andrew y Darien intuyeron que se trataba de una noticia no grata.

¡Dice que está embarazada y trata de engañarme asegurando que es mio!— Exclamó Masato furioso.

Pues si te acuestas con ella es algo que pudiera ser cierto ¿No?— Se atrevió a preguntar Andrew pese a que no era su asunto

Masato entreabrió los labios para responder; pero por alguna razón, por un par de segundos fue como si se quedara sin hablar, pues ni una sola palabra salió de su boca.

¡Pues sí!— Exclamó Masato fastidiado

Me daría pesar por Makoto— Comentó Darien— Pero ¿Acaso no querías ser padre?

¡Sí, pero quería hijos con mi esposa, no hijos fuera del matrimonio!— Refunfuñó Masato.

¿Y tu esposa se rehusa a embarazarse?— Preguntó Andrew curioso; pues le agobiaba que aquella historia que le contó Makoto sobre ser estéril fuera mentira así como había mentido sobre su verdadero nombre.

¡Lo hemos intentado desde que nos casamos pero Makoto tiene problemas de fertilidad!

Al escuchar aquella confesión de Masato, el sentimiento de culpa no abandonó a Andrew, sin embargo, saber que aquella noche de pasión con Makoto no tendría frutos le quitó un peso de encima

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Dado que Rei y su familia eran fervientes sintoístas, antes de la boda civil, se llevó a cabo la boda religiosa, la cual se celebró en un templo no muy lejos de Sanjoi Resorts, ceremonia a la cual acudieron todos los familiares y amigos de los novios.

Durante esa primera ceremonia, tanto Makoto como Andrew evitaron en todo lo posible encontrarse, así que ella se reunió junto con su marido y los familiares del novio por linea paterna; mientras que Andrew al ser familiar de Darien por línea materna se reunio con los suyos; aunque de vez en cuando Makoto lo miraba con disimulo pensando en lo atractivo que lucia vestido con yukata a pesar de tener la apariencia de un Gaijin, mientras que él a su vez pensaba en lo preciosa que lucia aun con aquel kimono negro y a pesar de ser una mujer prohibida.

Tras la boda religiosa, de nuevo tanto los novios como los invitados regresaron a Sanjoi Resorts, donde esta vez, Makoto en vez de irse con sus amigas se fue a la habitación reservada para ella y Masato, donde de inmediato se quitó el kimono para vestirse con un exquisito vestido en color verde esmeralda de corte sirena, el cual, además de ceñirse como una segunda piel a su esbelta figura, dejaba al descubierto sus hombros, realzaba su generoso busto y dejaba al descubierto una de sus torneadas piernas… ¡Un vestido que había elegido hace más de un mes pensando en que le gustara a Masato como se miraba en él!, pero que en ese momento ya no le importaba, pues estaba demasiado nerviosa para pensar en ello.

¿Minako sigue soltera?— Interrumpió Masato sus pensamientos cuando ella se encontraba peinando su cabello frente al espejo.

Sí — Respondió Makoto— ¿No me digas que hasta con mi amiga quieres tener algo?— Preguntó fastidiada ante el cuestionamiento de Masato

¡Por dios, no!— Exclamó Makoto— Es sólo que pensé que sería buena idea concertarles una cita a ella y a Andrew

Aquella idea le pareció repulsiva a Makoto y despertó su molestia.

Minako puede conseguirse un novio sola. Además no me gusta Andrew para ella

Masato soltó una sonora carcajada, y Makoto sintió su corazón latiendo violento contra su pecho.

¿Tienes una buena razón para ello?— Preguntó Masato

Makoto se quedó en silencio, pues en realidad no tenía algo malo que decir sobre Andrew Furuhata.

NI siquiera lo conoces como para que te desagrade— Dijo Masato— Su fortuna no es tan grande como la de los Sanjoi o la de los Chiba pero no deja de ser un buen partido. Su padre es cardiologo en Estados Unidos y además es dueño de dos departamentos en Roppongi; y la Gaijin americana con la que se casó su padre tiene una pequeña empresa de traducciones en Nueva York. Nada mal ¿No crees?

Makoto no respondió nada. Estaba demasiado furiosa como para decir algo.

Además, ¿No te parece atractivo?

Ante aquella pregunta Makoto sintió como el color se le subía al rostro, y se dio media vuelta enojada.

¿Por qué me preguntas eso?

Masato soltó una carcajada ante la reacción de Makoto

¿De que te ríes?

¡Lo que me faltaba! Ahora falta que de él tambien te pongas celosa

¿Y a mí que me importa con quien se revuelque Andrew Furuhata?

No, si yo sé que Andrew no te importa— Respondió Makoto— Lo que me causa gracia son tus celos. ¿Ahora también vas a pensar que me gusta Andrew solo porque estoy reconociendo que es atractivo?

¿Qué demonios?— Soltó Makoto

De ti ya no me sorprendería nada— Dijo Masato— Te pones celosa de cada mujer que me mira, te pones celosa si pregunto por el estado civil de Minako, no me extrañaría que hasta de un hombre te pongas celosa.

Makoto sintió como se relajaba ante la respuesta de Masato. Por supuesto si de algo estaba segura era de que Masato no era gay, ni siquiera bisexual; sin embargo, por un momento creyó que sus comentarios y preguntas significaban que habia descubierto algo en ella.

De cualquier manera trataré de acercarlo con Minako

Makoto sintió ganas de lanzarle en la cara el cenicero que estaba sobre el tocador de la habitación; aunque no sabía si la rabia que estaba sintiendo en ese momento era por la manera en que Masato se estaba burlando de ella, o ante la idea de imaginar que Andrew y una de sus mejores amigas tuvieran un amorío .

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Si Masato tenía planes de concertar una cita para Andrew y Minako, por suerte para Makoto, aquellos planes se vieron frustrados, pues tan pronto como salieron de la habitación del hotel y se dirigieron al salón donde sería la boda civil de Darien y Rei así como la fiesta, se encontraron con que Minako estaba acompañada de un atractivo hombre platinado en el cual Makoto reconoció al músico que tocaba en aquel bar donde había conocido a Andrew.

Minako, por supuesto, de inmediato les presento a Yaten Kou, que era como se llamaba el joven; y poco después , las dos parejas tomaron asiento en una de las mesas, a donde también se les unieron Sonomi, la hermana de Masato que iba acompañada de su novio Jaedite

De pronto, entre la multitud Makoto miro entrar a Andrew acompañado de dos varones; y para su desgracia, a Masato se le ocurrió otra idea que no le hizo gracia

¡Son Andrew y los Black! Los invitaré a sentarse con nosotros.

¿No crees que quizá ellos quieran compartir mesa con los primos maternos de Darien?— Preguntó Makoto de inmediato.

No hay más primos— Respondió Masato— Mi tía Gea sólo tiene cuatro sobrinos. La hermana de Andrew que no pudo venir, a los dos hermanos Black y a Andrew.

Makoto no tuvo más nada que argumentar ante la respuesta de su marido, y para su desgracia, pronto se les unieron aquellos tres primos de Darien entre los que se encontraba Andrew, quien se sentó frente a ella.

Por suerte, dado que los protagonistas de la boda eran Rei y Darien, pronto las miradas de todos se centraron ellos, y tras un par de discursos emotivos y el brindis, siguió el primer vals que bailaron los novios; y poco después, Makoto y Masato, al igual que muchos de los invitados, se unieron a los novios en la pista de baile para dar inicio a la fiesta; lo cual Makoto agradeció para sus adentros, pues eso la alejaba de Andrew; sin embargo, en un momento, mientras danzaba en la pista de baile con su marido, su mirada se cruzó por breves segundos con la de Andrew Furuhata, quien estaba en la pista bailando con Akane Hino, una de las primas de Rei.

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Dado que los tacones en algún punto cansaron los pies de Makoto, tanto ella como Masato aprovecharon para regresar a descansar a la mesa y tras tomar un par de tragos de una bebida que uno de los meseros le había acercado, Makoto se puso de pie para ir al tocador; sin embargo, cuando estaba por regresar con su marido, se percató de que este estaba hablando con uno de los meseros, y al ver que se ponía de pie y caminaba hacia la salida del salón donde se celebraba el evento tuvo un mal presentimiento, así que decidió seguirlo con discreción; y para su sorpresa, sus pasos la llevaron al estacionamiento de Sanjoi Resorts, donde se encontraba Naru Osaka, quien al parecer había ido a seguirlo hasta Kioto; y dado que quería escuchar la conversación, se escondió tras un muro, sintiendo como su corazón latía con violencia dentro de su pecho.

¿Qué haces aquí, Naru?— Preguntó Masato con un tono de voz que percibió molesto

¡Ya sabes a qué vine!— Exclamó Naru— Tienes tres días sin responder a mis mensajes y yo necesito una respuesta.

Ambos guardaron silencio, hasta que de pronto Naru habló de nuevo.

¡Demonios, Masato! ¡Estoy esperando un hijo tuyo!

Al escuchar aquella confesión, Makoto sintió un cúmulo de emociones encontradas: Rabia contra Naru al Masato al saber que seguían faltandole al respeto con su amorío clandestino, celos de Naru al saber que ella si podía darle a Masato el hijo que ella no había podido darle, miedo de que aquello significara perder su sustento económico y vergüenza consigo misma por soportar aquello.

¿Y cómo sé que es mio y no de Umino Gurio?

¡Demonios, Masato! Mi compromiso con Umino Gurio es un matrimonio que mis padres concertaron porque ya corro el riesgo de quedarme solterona por estarte esperando— Dijo Naru frustrada— ¡Tienes años prometiendome que te vas a separar de esa salvaje que tienes por esposa y no lo haces!

Masato se llevó una de las manos a la cabeza. Era evidente para Makoto que su marido estaba al borde de la desesperación.

¿Por qué carajos te tenías que casar con ella?— Cuestionó Naru mientras una lágrima rodaba por su mejilla

¿Y tú por qué carajos no aceptaste cuando te lo propuse?— Le respondió Masato con una pregunta en forma de reproche

¡Por dios, Masato! ¡No había cumplido ni veinte años cuando me lo propusiste!— Le gritó Naru— ¡No llevaba ni la mitad de mi carrera universitaria! ¡Quería irme de intercambio, viajar! ¡No convertirme en una mujer casada y llenarme de hijos a esa edad! ¿Tanto te costaba esperar un poco?

¿Y tanto te costaba a ti entenderme?— Le reclamó Masato— ¡Yo necesitaba una esposa en ese momento! Y si le propuse a Makoto casarse conmigo es porque no tuve opción.

Y mira nada más , también en en ese momento necesitabas un heredero para quedarte con la herencia de tu abuelo, ¿Pero mira lo que son las cosas? Seis años y la inservible mesera del café no te ha podido dar ninguno.

Al escuchar los motivos por los que Masato se había casado con ella y el comentario burlesco de Naru, Makoto sintió que su corazón terminó de romperse en pedazos, y un par de traicioneras lágrimas resbalaron por sus mejillas al descubrir que Masato nunca la había amado, y que al parecer sólo la había utilizado porque necesitaba una esposa.

En ese momento tenía ganas de enfrentarlos, golpear a cada uno de ellos; sin embargo, sabía que tener un arranque de aquellos le causaría más problemas de los que ya tenía .

Le pediré el divorcio a Makoto, Naru— Dijo Masato— Pero en este momento estoy en la boda de mi primo, no puedo hacer nada, así que te voy a pedir que te vayas a un hotel y…

¡Oh, no!— Exclamó Naru— Siendo yo la madre de tu hijo no puedes mandarme a dormir a cualquier hotel cuando tu familia es dueña de este resort.

Y yo como tu aún esposa te voy a pedir que no hospedes a esta puta aquí — Hablo Makoto, sorprendiendolos a ambos.

¿Makoto?— Susurró Masato asustado

¡Niégame el hospedaje y hago un escándalo!— Exclamó Naru

¡Has el escándalo para que todo Japón se entere de que la señorita Osaka es una zorra que se acuesta con hombres casados!— Le retó Makoto

¡Makoto, Naru! ¡Basta las dos, por favor!— Pidió Masato a gritos— ¡No pueden hacer un escándalo !

¡No me hospedes aquí ahora, Masato!— Exclamó Naru— Me hospedaré en otro hotel pero tu vienes conmigo. Si no lo haces no voy a hacer un escándalo, pero le pediré a mi padre que rompa los negocios que tiene con los Sanjoi y dudo que a tu abuela eso le agrade.

¡No te atrevas a largarte, Masato!— Exclamó Makoto amenazante

Masato miró a Makoto con compasión; sin embargo, su decisión no fue lo que Makoto hubiera querido.

Lo siento, Makoto— Respondió Masato— La abuela no me perdonaría qué perjudique sus negocios. Por favor excúsame e inventa que me fui a dormir.

La respuesta de Masato, fue para Makoto la peor humillación que había recibido en su vida, y dado que en esos momentos era un mar de lágrimas y le era imposible poner una buena cara ante los invitados, se escabulló a su habitación sin ser vista y pidió una botella de vodka y un jugo de arándano para tratar de ahogar sus penas en el alcohol.

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Sin duda alguna, para muchos de los invitados masculinos, Andrew habia sido objeto de envidia aquella noche; pues raro es el caso en que una mujer toma la iniciativa; sin embargo, él había tenido la suerte de que Akane Hino, una exuberante joven de corto cabello negro, ojos azules y gran carisma tomara la iniciativa de acercarse a él para invitarlo a bailar; sin embargo, aunque la prima de Rei era una mujer preciosa y encantadora; la atención de Andrew había estado en Makoto Sanjoi, a quien de vez en cuando miraba con disimulo hasta que desapareció de la fiesta para no volver.

Tras finalizar la fiesta, y después de que Darien y Rei salieron de Sanjoi Resorts para irse al aeropuerto y partir rumbo a su luna de miel, Andrew, al igual que el resto de los invitados, se fue a la habitación que le fue asignada; sin embargo, aquella noche le estaba costando dormir, pues a su mente venía el recuerdo de Makoto enfundada en aquel sensual vestido que había usado para la boda, seguido del recuerdo de aquella noche en que sin saber que era esposa de Masato la había tenido en su cama.

—¡Ya, sacatela de la mente!— Se dijo Andrew a él mismo; y dado que no tenía intenciones de saciar algún día aquellos deseos, se puso de pie para ir a darse una ducha con agua fría; sin embargo, sus planes se vieron interrumpidos cuando escuchó un golpe en la puerta.

Por un momento, creyó que quizá la persona que había tocado se había equivocado de habitación, pues él no esperaba a nadie, mucho menos a las casi tres de la mañana, sin embargo, de nuevo tocaron, así que finalmente decidió ir a abrir para hacerle saber a quien estuviera afuera que se había equivocado; sin embargo, grande fue la sorpresa cuando descubrió que quien estaba tras la puerta era nada más y nada menos que Makoto Sanjoi enfundada en aquel sensual vestido verde que había fantaseado hace un par de minutos con arrancarle.

—¿Señora Sanjoi?— Preguntó tratando de mantener la cabeza fría.

Makoto Sanjoi, quien se había mostrado seria y reservada después de que los presentaran en la despedida de soltera de Rei, le sonrió con la misma sensualidad de aquella primera vez que se miraron en el bar; y entonces, con el mismo atrevimiento entró a la habitación, y tras cerrar la puerta, le confesó sus intenciones.

—¡Quiero dormir contigo, Furuhata!— Exclamo Makoto

—¡Señora Sanjoi! ¿Está segura de…

Makoto no lo dejó terminar de hablar, pues tiró de su camisa y se paró sobre las puntas de sus pies para besarlo en los labios; y pese a que para Andrew aquello era algo prohibido, no pudo evitar ceder a sus instintos y correspondió con la misma pasión y desenfreno a aquel beso que pronto le hizo desear mucho más de aquella mujer.

¡Hola!

¿Cómo están? Pues bueno, espero que este capítulo haya sido de su agrado.

Como siempre agradezco a quienes me leen; sobre todo a Hospitaller Knight y Vientoaguamariana por sus reviews, asi como a Jahayra por haber agregado esta historia a su lista de favoritos.

Espero actualizar la próxima semana.

¡Saludos!

Edythe