GRANDES EVENTOS DE BANG DREAM!
Capítulo 4: El perseguidor
(Texto editado y resubido)
Ako y Tomoe descubren un extraño sótano en la casa de Yukina, al cual ella tiene absolutamente prohibida la entrada. Al parecer, cosas no muy buenas ocurren en su interior.
Ako empieza a ser acosada por un extraño hombre que viene a cobrar una deuda contraída por Yukina... que podría tener consecuencias fatales.
"Estoy en una casa cuyo sótano habría sido usado con fines no muy santos. Según testigos, en este lugar se habrían realizado también ritos que comprometían la existencia de ciertas personas; una joven adolescente de corta edad fue perseguida durante muchísimo tiempo por un personaje que tenía como misión reclutarla como la próxima víctima.
Hoy, en este lugar ya no queda nada de eso, son pocos los vestigios que existen, entre ellos una fotografía (de un candelabro con velas negras) y algunos rayados en la muralla. Sin embargo, los actuales dueños aseguran que a menudo escuchan ruidos que emanan desde este lugar."
En un templo del barrio se está realizando el funeral del señor Minato, un joven padre que no pudo sobreponerse a una simple enfermedad, desde luego su muerte no solo fue considerado como sorpresivo y prematuro, sino que dejó una estela de dudas entre sus familiares y amigos, y fundamentalmente en su hija única, Yukina. Claramente la joven estudiante-artista ha sido la más afectada con el deceso de su padre y no puede dejar de pensar lo triste que será su vida sin él, ya que las relaciones con parte de Roselia debido a su trabajo han sido distantes.
Lisa, la amiga de la líder quien también ha sentido muy de cerca el dolor de la partida se siente como la heredera natural de los afectos de su compañera y desde luego, está dispuesta a cobijarla y cumplir en la medida de sus posibilidades con el rol de discípula de Yukina.
Este ritual llega a su fin, los restos que trasladan el señor Minato a su última morada en el cementerio son sacados del templo, entre otros por en que vida fue su primogénita Yukina. Sobre esta mujer que hoy posee una muy buena situación económica se centran en muchas miradas, sus negocios y particularmente su fortuna obtenida en forma repentina han sido objeto de admiración por parte de quienes lo estiman y de envidia, por no decir de odio de quienes son sus enemigos.
Quizás por todo esto llegaron personas que no vinieron precisamente a dar el último adiós, sino a presionar el pago de deudas pendientes; hubo un comentario unánime entre los asistentes al templo, todo fue muy frío y se sentía algo extraño en el ambiente.
Yukina: Rinko, Lisa. Por razones laborales tengo que viajar a Australia.
Lisa: ¿A Australia? ¿Y cuándo?
Yukina: Mañana. Bueno, por eso quería ver modo en que ustedes se pudieran quedar con Ako, como comprenderán yo no puedo viajar con ella.
Rinko: Pero por supuesto, Ako se puede quedar perfectamente con nosotras.
Lisa: Oye, ¿y por cuánto tiempo va, Yukina?
Yukina: Un poco más de una semana.
Tomoe: Qué bien hermanita, te quedas conmigo en nuestro departamento.
Yukina: Ako, ¿no tienes problemas en quedarte con Tomoe?
Ako: No Yukina-san.
Tomoe: ¿Vamos a quedar en nuestro departamento?
Rinko: Claro, el par de chismosas. Vayan.
Tomoe: ¿Vamos?
Ako: Ya.
Yukina: A propósito, ella tiene las llaves por si quieren ir a buscar las cosas a mi casa.
Rinko: Ándate tranquila, Yukina-san, ellas son muy buenas hermanas y amigas, están en la misma universidad, ya más yo creo que a Ako-chan en estos días le va a hacer muy bien tener compañía.
Lisa: Sí.
Ako y Tomoe estudian en la misma universidad, y si bien se unen lazos sanguíneos han llegado a convertirse en amigas.
Ako: Te entiendo, yo estaría igual. El señor Minato era lo más importante.
Tomoe: Con Yukina, ¿cómo te lleva (en Roselia)?
Ako: Ha cambiado un poco, ahora está más distante.
Tomoe: ¿Desde antes de que muriera él?
Ako: Sí.
Tomoe: Quizás ahora que él ya no estaba antes ella te va a poner más atención.
Ako: Espero. Sabes, tengo algo de ropa en la casa -de su líder-. ¿Me acompañas a buscar cuando salgamos?
Tomoe: ¿Andas con la llave?
Ako: Sí.
Las hermanas Udagawa caminaban a la casa de los Minato, aparente desolada y en proceso de iniciar la venta. Es una morada de apariencia occidental manteniendo las raíces orientales en el interior; ellas ingresan ahí siendo Tomoe como la ama de llaves acompañada de Ako, representadas por grupos separados.
Tomoe: Wow, ¿y aquí te hubiera quedado sola?
Ako: No, no creo.
Tomoe: Ako, ¿por qué no te fuiste con Yukina?
Ako: Es que no me lo propuso, igual no habría ido por la universidad.
Tomoe: Pensar que la mía pensar pocas veces esta casa ni la conozco. ¿Dónde tiene tus cosas?
Ako: Acá, en mi alcoba.
Tomoe: Oye, ¿y qué es esta puerta?
Ako: Este es el sótano.
Tomoe: ¿Sótano?, como en las películas. ¿Y qué guardan aquí?
Ako: No sé, nadie la usa, no es para que se meta.
Tomoe: ¿Nunca ha entrado? ¿No te da curiosidad?
Ako: No.
Es cierto, Tomoe ha venido en muy pocas ocasiones a esta casa y cuando lo ha hecho estaban sus ex colegas de clase, de modo que nunca tuvo la posibilidad de dar rienda suelta a su curiosidad.
Ako: ¿Qué está haciendo?
Se cae la llave al fondo de la puerta del sótano.
Tomoe: ¡Oh no! ¡Mi llave!
Ako: Onee-chan, que eres ingenua.
Tomoe: ¿Qué hacemos ahora?
Ako: Haber, déjame ver si la encuentro. Yukina-san guarda las llaves de arriba. Debe estar en su cuarto. Yukina-san se muere si supiéramos que estamos acá.
Tomoe: *Toma un rollo de papel sellado* ¿Qué es esto?
Ako: No sé, déjalo ahí.
Tomoe: Como antiguo.
Ako: Mira, esta debe ser.
Tomoe: Usa esto.
Ako: Ya, deja esa cuestión ahí.
Tomoe: Bingo, aquí está.
Ako: Ya pues, sale.
Tomoe: ¿Echamos un vistazo?
Ako: No onee-chan, si Yukina-san no me deja estar acá.
Tomoe: Un poquito. Ven.
Ambas jóvenes bajan de las escalinatas del subterráneo divagando el área, allí solo se encuentran piezas de porcelana y objetos de valor incalculable; en otra parte hay una puerta clausurada con candado al lado del pasillo.
Tomoe: ¿Y esto? ¿Por qué está cerrado? Las llaves eran dos.
Al poseer la segunda llave abre el candado y acceden a un cuarto oscuro y tenebroso nunca antes visto, reservado para otro fin no tan sagrado. Estas chicas quedan intrigadas esta misteriosa sala que contenían unos candelabros con velas negras.
Tomoe: ¿Y esto por qué está así?
Ako: No sé, nunca he entrado acá.
Tomoe: No sé, como algo frío. ¿Qué son esas velas, Ako? Nunca he visto algo así. ¿Y esa foto?
Ako: Es el papá de Yukina-san.
Tomoe: ¿Qué onda? ¿Por qué está rota?
Ako: ¿No sé qué está haciendo esta foto acá?
Tomoe: Ay, Ako. Es que está muy extraño acá, vámonos.
Ako: Bien, vamos mejor.
En consecuencia, las Udagawa dejan el cuarto oscuro cerrando la puerta y regresan a su casa una vez cumplido los favores; estas prefieren callar de momento y deciden alojarse en la casa de Rinko a la hora del almuerzo.
Tomoe: Oye Rinko.
Rinko: ¿Sí?
Tomoe: ¿Tú sabes para qué sirven las velas negras?
Rinko: ¿Velas negras?, ni siquiera sabía que existían. ¿Por qué?
Tomoe: No por nada.
Rinko: No se me ocurre quién quizás tener velas de ese color, en un velorio quizás. ¿Dónde llegaron algunas?
Tomoe: En ninguna parte, te pregunto por preguntar.
Rinko: Bueno, si quieren algo me avisan. *Sale de escena*
Ako: Ya, gracias.
Tomoe: Viste, nadie sabe para qué sirve las velas negras. ¿No será que Yukina es bruja?
Ako siempre supo de la existencia del sótano en esa casa, pero Yukina desde siempre le tuvo prohibido entrar a ese lugar, incluso su propio ídolo cuando estaba vivo no podía acceder a él. Desde que estuvo allí con su hermana mayor no ha dejado de pensar en el sótano y por lo pronto no hay nada que explique lo que vio en su interior.
Un perseguidor de edad le sigue el rastro a aquella chica gótica y con miedo se tomó primero un autobús alejando de él, pero reapareció este hombre y Ako se baja del vehículo en tan solo unas pocas cuadras; también pasó lo mismo al abordar el metro.
DE NOCHE
Lisa: Oye Rinko, ¿y cómo la has visto?
Rinko: Mucho mejor, con su hermana se quieren tanto se pasan todo el día juntas.
Lisa: Si es que también a esa edad, imagínate.
Rinko: Sí pues en realidad y no creo que Minato-san quiera incorporarla.
Lisa: Sí, fíjate. Sabes que, me da impresión el otro día que no le interesa mucho a Ako, digo más allá de la cuenta.
Rinko: Sí, con la gira que tiene ahora menos.
Lisa: Sí, hay que reconocer que ha ido bastante viendo un tiempo esta parte.
Rinko: Oye, pero no estuvo medio quebrado un tiempo.
Lisa: ¿Medio? Estaba quebrado entero. Oiga, si estaba así, pero así le hizo a la cárcel.
Rinko: Sayo-san me contó que había tenido algunos problemas, pero nunca en ese punto. ¿Y cómo salió adelante?
Lisa: Yo no sé con exactitud, pero sabes que desde que empezó con esa gira solista al extranjero, como por arte de magia salió de todas las deudas.
Rinko: Y ahora se le pasa viajando.
Lisa: Oh, el otro día estábamos conversando ese tema en la oficina o tú sabes que hay harta gente que ya la conocen.
Rinko: Ah, sí. Oye, ¿qué dicen de ella?
Lisa: Mira, no es lo que dicen, pero fíjate que a todos le parece muy misterioso cómo salió finalmente.
AL DÍA SIGUIENTE
Tomoe: Nunca supiste porqué te seguía.
Ako: No, cómo voy a saber, deben haber sido estos viejos pervertidos y en una mujer solita entonces toman sacar ventaja. ¿Por qué me iba a seguir?
Tomoe: Qué rabia que te haya pasado justo cuando estabas sola.
Ako: Si seguramente si hubiera estado contigo no lo habría seguido.
Tomoe: ¿Estás segura de que nunca lo habías visto antes?
Ako: No, para nada.
Tomoe: Si me pasa a mí me muero, no sé qué haría, buscaré un policía supongo o algo así.
Ako: ¿Y dónde?
Tomoe: No sé. Oye Ako, no te he querido tratar de hacer algo extraño así.
Ako: Pero estás viendo muchas películas. Nada que ver.
Ese hombre extraño que la persiguió fue un tema entre las hermanas. Sin embargo, ninguna de las dos pudo darle algún sentido a su presencia; Tomoe quiso pensar que todo fue una equivocación y trató de olvidarse del asunto.
Yukina: ¡Ako!
Ako: ¿Yukina-san? Llegaste antes.
Yukina: Sí, hace poco. Fui a la casa a dejar las maletas y vine a buscarte por Roselia.
Ako: Entonces no me había visto a las demás todavía.
Yukina: No, no he visto a nadie. Les traje unos regalos así que podríamos estar hasta allá y aprovechar de traer tus cosas.
Ako: Ya, ¿y quieres que me vaya a tu casa de inmediato?
Yukina: ¿Y si no cuándo? Vamos.
La reunión de casi toda la banda (excepto Sayo, que apenas será mencionada a lo largo de la historia) congregó en un estudio de música por orden de Yukina, quien anunciaba otro viaje al extranjero en medio de un intercambio de regalos tras su llegada; traía paquetes a sus colegas más la invitada de Afterglow, Tomoe, como si fuera una segunda navidad o algún cumpleaños. La seriedad y austeridad de la peligris la han convertido como si fuese una enviada de Santa Claus y las chicas se encantaron sus obsequios como muestra de agradecimiento; cabe recordar que Roselia y Afterglow tienen estrecha relación tanto en lo personal como profesional.
En la noche, Ako fue designada como ama de llaves de la casa de los Minato que aún no está en venta. Pese que la pelimorada de ojos rojos dormía sola, una extraña sensación ronda en ése espeluznante sótano y ella despertó, motivando a acceder dicho cuarto oscuro sin que nadie ahuyente; al bajarse de las escaleras pensó que se trataba de un ladrón o algo así, pero en realidad estaba aquel hombre perseguidor junto a Yukina platicando y esta última debía haber viajado, pero mintió a las demás ocultando algo.
Perseguidor: El proceso está cerca.
Yukina: ¿Qué quieres ahora?
Perseguidor: Ella forma parte de la deuda, pero aun te falta. Eso tú lo sabes.
Yukina: Tienes que darme un poco de paz.
Perseguidor: ¿No se lo dijiste?
Yukina: No, aun no. ¿Y si ella se entera?
Perseguidor: Los compromisos son para cumplirse, tú sabes cómo es el jefe, cuando él ya hizo su parte no le gusta que le fallen.
En el sitio, Yukina deshace la foto rota de su padre y coloca otra boca abajo sobre un libro en pleno ritual. Ako decidió irse del sótano a dormir y le cuenta ese secreto a su hermanita al día siguiente.
Tomoe: Entonces ese hombre te estaba siguiendo por Yukina-senpai.
Ako: Parece que sí.
Tomoe: ¿Viste?, entonces yo no estaba tan equivocada. Quizás en verdad te quería secuestrar, hermanita.
Ako: No sé, yo creo que ellos se conocen hace tiempo. ¿De quién me va a querer a mí?
Tomoe: Porque si Yukina le debe dinero y no tiene cómo pagarle tenerte a ti pues quiere presionarla para que paguen.
Ako: Yo creo que me estaba siguiendo para saber dónde vivimos.
Tomoe: Sí, puede ser. ¿Tenía visto al hombre?
Ako: No sé, pero Yukina-san le tiene miedo, quizá no sabe cómo pagarle lo que le debe.
Tomoe: Hermanita, quizá deberíamos hablar con Lisa-san. No sé, Yukina puede estar en problemas y quizás necesita ayuda.
Ako: No, porque iban a saber que fuimos al sótano y a Yukina-san es capaz de hacer cualquier cosa, onee-chan.
Los análisis de Ako y Tomoe no eran del todo desacertados, claramente Yukina tenía deudas que pagar y estaba siendo presionada para cumplir sus compromisos dentro de los plazos. No obstante, ambas desconocían el porqué de pronto su presencia como amiga era vital para cerrar esa suerte de préstamo impago; Tomoe había hecho propio al problema de su hermana, su curiosidad exacerbaba fue la que instó a investigar in situ desconociendo que aquel paso podría ser fatal.
Tomoe: ¿Por qué quieres ver esa foto?
Ako: Que yo creo que nos pueda ayudar a entender lo que está pasando.
Tomoe: Que es todo tan raro, porque una cosa, la deuda que tiene Yukina con ese señor y otra, es que le prendan velas negras a la foto de tu ídolo.
Ako: Es que eso lo que dudo, yo creo que esa foto no es la de su padre.
Tomoe: ¿Está segura que no está Yukina?
Ako: ¿Yukina-san? Ahora recién está en el trabajo. Voy a buscar la llave.
Tomoe: ¿Qué es eso?
Ako: Ay no sé.
Tomoe: Haber.
Ako: ¿Qué está haciendo?
Tomoe: Le voy a sacar una foto.
Ako: No, ¿para qué?
Tomoe: Para que veamos con calma después. *Toma la fotografía* ¿Esa es la foto que estuvo ahí o no?
Ako: Sí, esa es.
Tomoe: ¿Por qué no le da vuelta para saber, qué onda?
Sobre aquella suerte de altar donde descubrieron la foto rasgada del padre de Yukina existía otro testimonio fotográfico, Tomoe no podía irse de allí sin saber a quién correspondía a esa imagen.
En paralelo a la situación, Yukina llega a su casa desde un taxi y vino muy temprano de lo previsto.
Ako: ¿Sentiste?
Tomoe: Sí. *En voz baja* ¡Por Dios, es Yukina!
Ako: *También en voz baja* Silencio, vámonos de aquí. Voy a cerrar. ¡Ay!
Yukina: ¿Qué estás haciendo ahí?
Ako: Nosotras se nos cayó...
Yukina: Cuántas veces te he dicho que está prohibido entrar ahí. ¿Qué vieron? ¿Qué encontraron?
Ako: Nada.
Yukina: Ya, salgan, ¡salgan, salgan de aquí! Y una cosa más, ¡no te quiero ver nunca más en ese lugar! ¿me oíste? ¡YA, VÁYANSE!
Yukina se sintió invadida y alentada con la presencia de Ako y Tomoe en el sótano, no pudo controlar su ira y con su preocupación solo hizo confirmar que lo que sucedía allá abajo atentaba contra todas las leyes del comportamiento humano.
Tomoe: Permiso.
Teólogo: Hola.
Tomoe: Hola maestro. Vine a ver porque quería mostrarle algo.
Teólogo: Ya. *Ve la fotografía* ¿Y de dónde sacaste esto?
Tomoe: Me la pasaron, yo solo quiero saber si es que tiene algún significado.
Teólogo: Bueno, velas negras y usted que está acá, mira. ¿Qué es lo que es?
Tomoe: Es una fotografía.
Teólogo: Ya. Mira, primera vez que veo algo así, pero sin duda alguna corresponde a ritos que riñen contra la fe cristiana.
Tomoe: ¿Y eso qué quiere decir?
Teólogo: Bueno, eso quiero decir que no hay nada bueno detrás de esto y sin duda esta fotografía corresponde a un alma que será llevada a vivir en las tinieblas.
Tomoe: ¿Usted cree?
Teólogo: Sí, eso creo. No sé de dónde sacaste esto, Tomoe, pero tienes que alejarte.
Tomoe quedó sumamente choqueada con el episodio que vivió con su colega al punto que prefirió omitir esa experiencia a las de Roselia para no generar roces en las bandas. Aun así quiso disipar sus dudas y pidió una reunión personal con el profesor de Teología, después de aquello por cierto rehuyó ir a la casa de Yukina sobre todo cuando tenía la certeza que su colega se encontraba ahí.
El otro día, Ako volvió a ser perseguida por ese hombre viejo durante la caminata, corría lo que más pudo la gótica hacia su departamento urgida.
Ako: ¡Onee-chan, ayúdame rápido!
Tomoe: ¿Qué pasa? ¿Por qué trae esa cara?
Ako: Es él, es él.
Tomoe: ¿Quién?
Ako: El tipo que me siguió la otra vez y que viene del sótano con Yukina-san.
Tomoe: ¿Está siguiendo ahora?
Ako: Sí.
Tomoe: ¿Dónde está?
Ako: No quise ir allá, preferí venir acá mejor.
Tomoe: Ah, no veo nadie.
Ako: ¿Qué vamos a hacer? ¿Está con alguien?
Tomoe: No, no hay nadie. *Le cierra con seguro la puerta de entrada y ambas hermanas ven del balcón* Bueno, por lo menos acá no se ve a nadie.
Ako: Entonces logré engañarlo. ¿No te parece muy extraño todo esto?
Tomoe: Le mostré la foto al maestro de Teología.
Ako: ¿No le habrás dicho que eso está en esa casa?
Tomoe: No, no le mostré al móvil, se lo imprimí en un papel de fotos para que no se diera cuenta.
Ako: ¿Y qué te dijo?
Tomoe: Me dijo que probablemente se trataba de un rito diabólico.
Ako: ¿Eso te dijo? Ese hombre le está cobrando una deuda a Yukina-san.
Ante esta tensión entre hermanas, citaron a Rinko en el departamento a platicar la situación sobre la líder de la banda.
Rinko: Yukina-san es una buena mujer, yo nunca fui muy enemiga de ella, pero ayuda a su padre cuando él más la necesitaba.
Tomoe: Bueno, pero no quiere a Ako, Rinko.
Rinko: Ay, no diga tontería. ¿Cómo no va a querer a Ako? Sé cómo es Yukina-san.
Ako: ¿Qué quiere decir?
Rinko: Lo que dije, ella se merece todo su respeto, porque ella hizo algo que seguramente no muchas mujeres hacen.
Ako: Disculpe Rin-Rin, pero, ¿por qué dijo eso? Es como su aliada.
Tomoe: ¿Acaso no es?
Rinko: Haber, Sayo-san me pidió que, si ella algún día no estaba junto a nosotras antes de morir, yo encontraba la mejor manera de contarte toda la verdad.
Ako: ¿Pero qué verdad, Rin-Rin?
Rinko: Yukina-san despidió a Sayo-san, o sea sin nadie a su lado, el padre la abusó sexualmente cuando estaba en gira.
Tomoe: O sea, Yukina echó a Sayo por eso.
FLASHBACK, EN EL SÓTANO
Perseguidor: ¿No se lo dijiste?
Yukina: No, aun no. ¿Y si ella se entera?
Perseguidor: Los compromisos son para cumplirse...
FIN DEL FLASHBACK
Rinko: O sea, si es Yukina-san, a lo mejor echó a Sayo por esto. Cuando ella fue a verla, las gemelas se suicidaron y ella se ha cumplido ese compromiso sin problemas. Esa es Yukina-san.
Tomoe: ¿Las mató?
Ako: Permiso.
Como era de pensar, la noticia que le contó Rinko impactó a Ako quien no pudo evitar ir al cementerio a la tumba de las Hikawa. Llegó hasta aquí buscando un diálogo silencioso que le ayudara a entender el porqué de todo esto, si bien el hecho de que Yukina traicionara a una amiga de Roselia explicaba muchas cosas de su vida, pero dejaba aún más en la incógnita todo aquello que estaba sucediendo en el sótano. Ambas estudiantes, a pesar de estar viviendo una experiencia delirante y amenazadora no dijeron nada, y con ella abrieron un franco que atentaba incluso en contra de sus vidas.
La menor de las Udagawa sale corriendo del camposanto intuyendo que alguien la vigilaba, al volver a la casa de los Minato, por orden de su patrona se juntan ahí para demostrar que los dichos por su amiga eran certeros.
Ako: Hola.
Yukina: Hola.
Ako: ¿Qué estaba haciendo?
Yukina: Nada en importancia.
Ako: ¿Podemos hablar un segundo?
Yukina: ¿Qué sucede?
Ako: ¿Por qué no me lo dijiste?
Yukina: ¿Qué? ¿Qué es lo que iba a decirte?
Ako: ¿Mataste a Sayo-san y a Hina-chan?
Yukina: Pero, ¿qué estás diciendo? Ven, mira. Por supuesto que no, las vi muertas mientras visitaba a su departamento.
Ako: ¿Por qué no me dijiste de que Sayo-san fue violada por tu padre?
Yukina: Pero, ¿de dónde sacaste eso?
Ako: Me lo dijo un pajarito.
Yukina: Ven.
Ako: Me hubiera gustado saber esto antes.
Yukina: No creo que nada cambiara si hubiese sabido por lo menos no para mí.
Ako: Pero a mí sí, esto explica tantas cosas.
Yukina: ¿Cómo qué?
Ako: No sé, yo siempre me he preguntado por qué eras tan distante conmigo, por qué no te preocupaba de mis cosas, por qué no me demostraste tu afecto.
Yukina: Bueno, te lo daba tu hermana.
Ako: Me voy a mi hogar.
Yukina: Ako.
Ako: ¿Qué?
Yukina: ¿Quién te lo contó?
Ako: Rin-Rin, ¿por qué?
Yukina: Esto debe quedar así.
Ako: No entiendo.
Yukina: No, digo que ya no es necesario que nadie lo sepa.
Ako: ¿Y qué podría pasar si alguien llegue a enterarse?
Yukina: Bueno, ese es el punto, nadie tiene que enterarse. Tú comprenderás, yo soy una líder de la banda, tengo compromisos.
Ako: Haber, me estás diciendo que alguien podría dejar de lado los compromisos que tiene contigo si se entera que no soy parte de la banda.
Yukina: Aunque no lo creas, sí. ¿Oíste? Lo siento mucho, quiero protegerte.
Ako: ¿Protegerme de qué?
Yukina: De que nadie te haga daño. Si alguien que tú no conoces te pregunta, tienes que contestar que tú eres una más de Roselia, ¿entendiste eso? Bien.
DE NOCHE, VÍA VIDEOCÁMARA
Lisa: Oye, ¿y cómo lo tomó?
Rinko: Se quedó callada, se fue a su departamento y no salió más.
Lisa: Sayo nunca le insinuó nada entonces.
Rinko: Esa cosa nos insinúa, se dicen o no se dicen, si hay que ser claros.
Lisa: Sí, pero y eran igual.
Rinko: Sí, y eran igual. A lo mejor no era el momento, ella no estaba preparada, pero igual hay que decírselo. Además, yo se lo prometí a Sayo-san.
Lisa: Todo esto no ha sido a raíz de que...
Rinko: No sé, no sé, parece que Ako-chan algo le pasó con Yukina-san, imagínate que Tomoe-san la llegó a decir que ella no la quería.
Lisa: ¿Ella te lo contó?
Rinko: No, la verdad es que no hablan nada, tuve que interpretar los silencios. Tú sabes cómo somos, hablan todo a medias.
Lisa: ¿Pero de qué fue lo que insinuaron?
Rinko: Parece que Yukina-san fue brusca con ella.
DE DÍA, EN UNA OFICINA
Yukina: Te cité aquí porque en mi casa no me aceptan nada.
Lisa: ¿A qué te refieres?
Yukina: Me refiero a los gastos que significa Roselia durante los días que estoy ausente.
Lisa: Y ella (Ako) para nosotras, Yukina, es como si fuera nuestra "hermana", no tienes que darnos dinero por eso, ya te lo dije. Nosotras la acogemos con cariño.
Yukina: Sí lo sé, Lisa, pero ella está madura y quiéralo no incurrir en gastos.
Lisa: No se hable más del asunto, ya te lo dije, para nosotras Ako es como si fuera nuestra "hermana" y no tiene que darnos dinero por eso, creo que lo mejor es que guarde ese cheque.
Yukina: Para mí no era ofenderte, yo sé que Ako está muy bien con Tomoe, pero no sé cómo retribuirle su acogida. No sé, parece que soy un poco torpe cuando me expreso, te pido disculpas.
Lisa: Tranquila, te entiendo. Bueno, ¿y cuándo te vas?
Yukina: Esta noche.
Lisa: Entonces Ako se puede quedar con su hermana esta noche.
Yukina: *Se levanta de la silla* Esa es la idea.
Lisa: Bueno, entonces solo me queda desearte que tengas un buen viaje.
Yukina: Lisa.
Lisa: ¿Sí?
MÁS TARDE, EN EL ESTUDIO DE GRABACIÓN
Lisa: Fíjate que incluso me estaba ofreciendo un cheque para pagar los gastos de las Udagawa.
Rinko: ¿No? Qué increíble, yo no lo conocía así. Ahora ella todo lo soluciona con dinero, está como fría, distante, ¿no?
Lisa: Así todo se despidió con abrazos, fíjate y me llamó la atención porque en ella sí que hizo algo raro.
Rinko: Sabes que su padre me contó antes de morir que desde que se metió esto de las giras al extranjero era como otra persona en la casa.
Lisa: ¿En las giras solistas dices tú?
Rinko: Sí, prácticamente. Se distanció de él tal punto que ya no acercaban juntos.
Lisa: Y así dicen que el dinero no hace la felicidad, pero que ayuda, pero en este caso ni eso. Oiga, sabe que me quiero ir a dar una ducha.
Esos comentarios habían oído a Tomoe que se encontraba en el mismo estudio ayudando a Afterglow, pero fue inmediatamente al camerino de Roselia a delatar a su hermana quien estaba recostada en un sofá con la foto del candelabro mostrado.
Tomoe: ¿Estás más tranquila?
Ako: Más tranquila, ¿por qué?
Tomoe: Porque ella se va.
Ako: Ay no sé. Es que después de lo que me dijo Rin-Rin yo ya no sé qué pensar, no sé si quererla u odiarla.
Tomoe: ¿Te dan ganas de venirte a unir con nosotras?
Ako: Sí, igual lo he pensado.
Tomoe: Bueno, yo puedo hablar con Ran decirle que haga algo...
Ako: No, ella nunca va a aceptar así.
Tomoe: Legalmente no te va a obligar que sigas en tu banda.
Ako: Sí, puede ser.
Tomoe: ¿En qué estáis pensando?
Ako: En esa foto, ¿de quién será?
Tomoe: Y ahora que ella no está, ¿no te atrevería que vayamos?
Ako: ¿Al sótano?
DE NOCHE, CASA DE LOS MINATO
La situación era cada vez más confusa y Ako comenzó a tener síntomas de una angustia incontrolable, al sospechar que Yukina salía esa tarde nuevamente fuera del país, Tomoe y Ako en que la convicción de que la casa estaba sola se armaron de coraje para enfrentar sus miedos en busca de la verdad.
Ako: Voy a buscar las llaves.
Tomoe: Hermana, está abierto. ¿Escuchaste algo?
Ako: Son voces.
Tomoe: ¿Qué hacemos?
Ako: Bajemos.
Estas hermanas bajan al sótano sigilosamente...
Perseguidor: Las deudas que se contraen con el jefe deben ser saldadas, no puedes escapar.
En aquel cuarto oscuro, la líder de Roselia se corta las venas de su muñeca izquierda causando horror entre Ako y Tomoe.
Yukina: ¿Esta es la sangre que necesitas?
Perseguidor: A cambio de riqueza, persiste a tu padre, ahora el compromiso debe ser con sangre de tu sangre.
Estaba claro para estas dos jóvenes, Yukina había hecho fortuna a cambio de la vida de su padre; ahora debía terminar su deuda ofreciendo sangre de su sangre y el turno le correspondía a Ako. Solo que esta mujer siempre planificó engañar al jefe, ya que ellos desconocían que la joven no era su integrante pródiga.
Yukina: ¡¿Qué más quieres?!
Perseguidor: ¡Que cumplas tu parte! Sangre de tu sangre.
Ako: *En voz baja* Vámonos, ¡vámonos rápido!
Conmovidas y espantadas, estas hermanas quedaron atónitas de lo indicado; Yukina las vio descubrir.
Yukina: ¿Ako? ¿Ako? ¡Ako! ¡AKO!
Ellas trataban de escapar del sótano lo más rápido posible, pero no sin antes esconderse; en cambio la líder de Roselia disimulaba sus pasos como si subiera las escalinatas.
Tomoe: ¿Subió las escaleras?
Ako: Parece que sí.
Tomoe: Salgamos.
Ako: La puerta del sótano está abierta.
Tomoe: ¿Qué hacemos?
Ako: Vamos a la cocina.
Para desgracia de Ako y Tomoe, son sorprendidas por Yukina quien las perseguía a esas chicas hasta que el viejo hombre lo impide.
Perseguidor: *Cerrando la puerta* Se acabó el tiempo.
Las hermanas Udagawa salen espantadas de la casa, observan cómo sale humo en la chimenea y huyen a su hogar manteniendo su secretismo. A la mañana siguiente, Rinko y Lisa se preparaban el desayuno comentando el caso de su líder Yukina.
Lisa: Hola.
Rinko: Hola. Oye, sonó el teléfono hoy día en la mañana. ¿Quién era?
Lisa: Era del aeropuerto.
Rinko: Ah, ¿Yukina-san se quería despedir de las Udagawa?
Lisa: No, en realidad lo de la gente de turismo que llamó preguntando por ella, porque no tomó el vuelo.
Rinko: No te puedo creer, ¿y no se habrá quedado dormida?
Lisa: Pero, ¿cómo se va a quedar dormida?, si el vuelo era en la noche. Yo creo que desistió de viajar.
Rinko: Pero no habría dicho algo.
Lisa: Oiga, ¿y Ako? ¿No se habrá algo de contacto?
Rinko: No, acaba de estar en su casa y no me dijo nada. Todo esto la pobre tenía una cara, yo creo que no durmió nada anoche.
Lisa: Voy a tener que hablar con Yukina, pásame la mantequilla, por favor.
Rinko: Sí, como no.
Ante el confuso escenario, Rinko y Lisa decidieron ir directamente a la casa para imponerse de los hechos. Fue aquí donde la puerta de calle abierta abrió la primera incógnita de que algo no muy bueno estaba sucediendo, ya que su parte Ako y Tomoe guardaron silencio sepulcral de lo acontecido aquí la noche anterior.
Ambas mujeres divisan el exterior previo a la entrada y notan que este acceso no estaba cerrado.
Rinko: Aquí quedó abierto. ¿Yukina-san?
Lisa: ¿Yukina? ¿Se habrán entrado a robar?
De repente, en la sala de estar se encuentra Yukina sentada en una silla con varios documentos ubicados en la mesa y el ventanal abierto volando algunas hojas de papel.
Rinko: Lisa-san, está acá, parece que está dormida.
Lisa: ¿Cómo que se va a quedar dormida? *Abre la puerta de la sala*
En el sitio la líder se dejó derramada la sangre desde su muñeca izquierda en el piso bajo un signo de candelabro correspondiente al tal Satanás.
Rinko: ¿Yukina-san?
Lisa: ¿Yukina?
La tímida azabache toma el hombro de su amiga que supuestamente estaba tomando una siesta la sorpresa fue mayúscula y hasta tenebrosa: la encontraron con los ojos dilatados derramados de sangre y fue degollada; Rinko se aferra a Lisa de sus brazos asustadas de esta situación e ignoran que alguien hizo esta barbaridad. Yukina había muerto esa noche y la profecía se cumplió.
Continuará...
