GRANDES EVENTOS DE BANG DREAM!

Capítulo 6: El robo

(Texto republicado y resubido)

Tres jóvenes (Misaki, Marina y Moca) llegan por separado al norte de Japón (Aomori) a buscar fortuna y oportunidad laboral; durante "ese" reencuentro se involucrarán en un plan de hurto que una de ellas se sacrifica atrozmente.


EN UN FUTURO...

En la época de cosecha de un año cualquiera llegaron hasta la ciudad de Aomori tres mujeres de distintos puntos de la capital, todas ellas buscando una oportunidad laboral. Por supuesto pocas se conocen, pero la vida los une para convertirlas en protagonistas de la historia más absurda y horrenda que registra los archivos policiales de este lugar.

Desde la estación de ferrocarriles llega una chica azabache de ojos claros.

Misaki Okusawa viene desde Tokio y es ex integrante de Hello, Happy World como Michelle.

Mientras tanto, en un terminal de autobuses una joven arriba a la ciudad del norte de la isla de Honshu.

Marina Tsukishima viene desde la capital a trabajar como empleada a una casa de empeño.

Del otro lado, un camión de carga trae de consigo a una pasajera de cabellos grisáceos como copiloto.

Camionero: ¡Ya despierte, estamos llegando a Aomori ahí, ya despierta!

¿?: ¿Ah?

Camionero: ¿Te la dormiste toda?

¿?: Sí.

Aquella chica se baja del camión desde un acceso de la carretera buscando nuevos horizontes.

Moca Aoba, antigua miembro de Afterglow y viene a trabajar de temporera desde la sureña capital de Japón.

Las casualidades hicieron que tanto Misaki como Moca quedaron trabajando como temporeras en un fundo; durante la primera semana estas dos obreras agrícolas compartieron este lugar como compañeras de faenas y también de dormitorios en el packing.

Misaki: Parece que mañana volvemos a la cosecha.

Moca: Eso lo que dijo el capataz, pero hay que terminar toda esta cuestión hoy día. Así que vos eras "Michelle".

Misaki: Sí, ¿y vos me conoces?

Moca: No. ¿Y por qué te viniste acá?

Misaki: Conocí un hombre, por eso está en todos lados.

Moca: ¿Y vos no soy lesbiana?

Misaki: Estoy aparte hace tiempo.

Moca: ¿Y tuviste novias?

Misaki: Varias. Por ellas trabajo.

Moca: ¿Y encontraste a tu novio?

Misaki: Sí, me parece que la cosa anda mal, me hizo venirlo y ahora parece que anda con otra.

Moca: ¿Te está pegando la nuca? ¿Te gusta mucho?

Misaki: Me vine enamorada, por él estoy aquí. Imagínate cómo me siento.

Moca: ¿Qué te preocupáis? En Aomori hay hombres mejores que la suya.

Misaki: No estamos en Aomori, pasamos todo el día aquí encerrado.

Moca: Sí. Yo también tengo mi novio, algún día te lo voy a presentar.

Misaki: Vamos, ya está listo el almuerzo, tengo un "diente".

Moca: Ya, ahí te sigo.

En tanto, Marina Tsukishima se afianzó su oficio como empleada en la casa de empeño, esta mujer conoce muy bien su labor y es una especialista en el mundo de la música. Desde luego ha llegado hasta aquí buscando nuevos horizontes y está seguro que podrá ahorrar gran parte de lo que gana.

De vuelta al predio, Misaki intenta quitarse la vida tratando de colgar en su dormitorio compartido, todo por infidelidad; Moca le salva del apuro de su colega evitando este atentado suicida.

Moca: ¡OYE, ¿QUÉ ES LO QUE ESTÁS HACIENDO?!

Misaki: ¡Suéltame! ¡Déjame tranquila! ¡Suéltame te digo!

Moca: ¡Pero de qué estás hablando! ¡Te pueden mirar los patrones!

Misaki: ¡Me da lo mismo!

Moca: ¿Qué te pasó? Hasta cuándo que esa persona que te vi.

Misaki: ¿Es la verdad de lo que me han dicho?

Moca: ¿Qué? ¿Está con otro?

Misaki: ¿Te acuerdas del tal Okido-san? El que trabaja el fundo del lado.

Moca: Sí, ¿qué pasó con él?

Misaki: Con ese estaba saliendo, por eso que estaba tan raro cuando llegué.

Moca: Por eso no te va a querer matar, tonta.

Misaki: ¡Él me hizo venir aquí y después me deja sola! ¡Tú no entiendes eso!

Moca: ¡Está bien, pero no es para tanto tampoco! Si hay hombres en todas partes, mira cómo tienes oh.

Misaki: Tráeme un poco de agua.

Moca: No, no, yo no voy sola, vamos las dos juntas. Usted anda sola, ya vamos.

El acto suicida que casi le costó la vida a Misaki no fue conocido por el resto de los temporeros, en caso contrario podría haber sido despedida. Moca, su ya compañera y amiga la protegió guardando el secreto, pero ignoraba que Misaki ya había tratado quitarse la vida en dos oportunidades anteriores.

Capataz: Ya haber apurarse, abajo.

Moca: ¿A qué hora pasan a buscar?

Capataz: No sé, como a las seis supongo yo. Oiga, atención (...) Oye, a propósito. ¿Qué pasa con Misaki-san que no la he visto?

Moca: Ah, eso te quería explicar. Misaki está enferma y no pudo venir.

Capataz: ¿Por qué no me dijo a mí?

Moca: Es que ni siquiera se pudo levantar.

Capataz: ¿Qué fue lo que le pasó?

Moca: No sé, parece que comió fruta verde y se enfermó de la panza.

Capataz: Sabes que, no creo esa cuestión para mí es excusa. Dile que por hoy día se la voy a pasar, pero si no viene mañana queda afuera, ¿estamos? Ya. Vamos.

Moca, como su compañera Misaki trabajaban y se alojaban durante toda la semana en el packing. Si bien esto les permitió ahorrar, la situación no era tan cómoda, ya que le gustaba frecuentar la ciudad de Aomori; precisamente Moca desde que llegó se hizo amiga de una joven y a los pocos días se transformaron en pareja. Esto lo hacía entusiasmarse en quedarse más tiempo aquí para estar junto a ella, sabía perfectamente que su sueldo no le alcanzaba para alquilar sola.

Moca: Menos mal que terminamos temprano. ¿Qué va a hacer después?

Misaki: Voy a comer un poco y después a los camarotes. ¿Qué otra cosa podemos hacer aquí?

Moca: Los chicos de la cosecha van a hacer un partido, ¿te animas?

Misaki: No juego yo. Oye, pasando otra cosa. ¿No te gustaría alquilar una casa en Aomori?

Moca: ¿Una casa? No es mala idea, pero debe ser cara.

Misaki: Yo estuve viendo por el diario, no son muy caras. Además, la idea es que paguemos a medias.

Moca: En realidad... ¿Y cuándo la debo?

Misaki: Yo dejé anotado una al periódico, si quieres vamos mañana.

Moca: ¿Y el trabajo?

Misaki: Yo le hablé con Ryo-sama, nos da permiso. ¿Qué te parece?

Moca: Ya, ¿o sea no quieres venir a jugar?

Misaki: No, si me pegan una patada me quiebro.

Moca: Ya, nos vemos más rato entonces. Adiós.

Misaki: Adiós.

La idea de alquilar una casita a medias en la ciudad prendió de inmediato y ambas fue atraídas por una oferta que apareció en los avisos económicos, aquí llegaron un poco atrasadas, ya que la dueña realizó un compromiso con Marina Tsukishima.

Moca: Oye, ¿y a cuánto le alquilan?

Marina: La señora me lo dejó en 3000 yenes.

Miskai: ¿Pero todavía está en alquiler o la alquilaste ya?

Marina: Bueno, me la dejo a mí, pero yo la vi un poco grande para mí sola.

Moca: ¿Cómo te llamas?

Marina: Marina.

Moca: Marina. Oye Marina, ¿por qué les alquila un cuarto a nosotras?

Marina: Justo antes eso le quería plantear, si la dividíamos entre las tres.

Misaki: ¿De verdad? ¿No te incomoda?

Marina: No.

Misaki: ¿Y a dónde trabajas?

Marina: En una casa de empeño, ¿y ustedes?

Misaki: Somos temporeras de un fundo.

Marina: Ah, pero es adonde deben dormir.

Moca: Sí, pero estamos hartas. Nosotras queremos vivir en Aomori.

Marina: Bueno, entonces ustedes deciden, ¿lo hacemos así?

Moca: ¿Y vos?

Misaki: Por mí encantada.

Marina: Ya, yo hablo con la vieja entonces.

Moca: Ya.

De vuelta al campo, Misaki almuerza justamente cuando Moca entra en escena trayendo su colación.

Misaki: ¿Y te dijo algo el capataz porque nos fuimos a Aomori?

Moca: No le pareció muy bien, tú sabes cómo es.

Misaki: Hay que tener cuidado con los atrasos, a vos te tienen en la mira.

Moca: No lo pesco.

Misaki: ¿Qué vas a hacer el fin de semana?

Moca: Voy a salir con mi pareja. ¿Por qué?

Misaki: Hay un lugar muy bueno en el centro para tomarse unos tragos.

Moca: No me entusiasmé, mire ahí me cambio inmediatamente.

Misaki: Total, hoy día pagan. ¿Cuál es el problema?

Moca: Ya, me convenciste. Voy a llamar a mi pareja, total igual voy a ver el domingo.

Misaki: Ah, si está Marina-san invítala.

Moca: Demás, si ella es buena onda.

Misaki: Bueno, voy a marcar tarjeta, nos encontramos en la parada.

Moca: O en la casa porque voy a salir ahorita.

EN LA PENSIÓN

Moca: Oye, ¿Qué tal son los chicos ahí?

Misaki: No sé, no he ido nunca. Kadomatsu-sama me la recomendó.

Moca: Ojalá no sea muy caro sí, que no quiero gastar en hombres.

Misaki: Sí, y tú estás enamorando.

Marina: ¿Y a dónde van que se están haciendo tanta gala?

Moca: Vamos a putos, ¿quiere?

Marina: No, mañana tengo que trabajar temprano, además que todavía no me pagan.

Misaki: Igual te invitamos, ¿o no?

Moca: Además, igual compramos una botella de aguardiente.

Marina: No, en serio tengo que levantarme temprano. Otro día ahí yo invito.

Moca: Bueno, tú te lo pierdes. ¡Ah!, ¿no tienes una plancha que me prestes?

Marina: Tenía, pero se me echó a perder. ¿Qué quería planchar?

Moca: Mi blusa.

Misaki: Yo te presto una blusa.

Moca: Ya.

Marina: Voy a buscar las llaves para que no me despierten. Ah tengan cuidado, miren que los fines de meses llenan de ancianos.

Sin lugar a dudas, su residencia en Aomori cambió las vidas de estas mujeres, si bien no tenían la misma edad ni mucho menos intereses comunes, entre Misaki y Moca nació una suerte de amistad. Por cierto, ninguna de las dos lograba intuir que la vida les tenía preparada otras aventuras.

Esas jugarretas nocturnas para estas jovencitas sacaron de provecho: se embriagaron en plena discoteca e hicieron relaciones sexuales en un motel con hombres mayores que ellas con cara de psicópatas, le obligaron a realizar una orgía, se besaron ambas y ganaron poco dinero cuando ellos fueron atrapados en una redada policial. Misaki y Moca pudieron retornar a la casa sin problemas despertando con tanta resaca en la mañana; Marina salió a trabajar a primera hora.

Misaki: Me quedé dormida. ¿Qué hora es?

Moca: Son como las doce, yo tengo el medio "hachazo". Estuve como media hora debajo de la ducha helada, estoy igual.

Misaki: Yo me siento más o menos no más. Pregunte a Marina-san si tiene una sal de fruta que me dé.

Moca: No ha llegado todavía, está trabajando.

Misaki: Quizás pudimos haber insistido anoche que fuera. Parece que andaba ni un centavo.

Moca: Se hace la boba. Esa tiene media ganancia que las dos juntas.

Misaki: No creo que le pague mucho en la de empeño.

Moca: Lo sé, pero la habría olvidado por casualidad y tiene medio billete.

Misaki: ¿Te metiste en su cuarto?

Moca: Estaba abierto. ¿Qué vas a hacer en la tarde?

Misaki: No sé, me quería acostar. A mi tengo que llamar a Hagumi-san que está en Tokio.

Moca: Que tengo que ir a ver a mi novio, así que a lo mejor no llegue en la noche.

Misaki: ¿Viste mi toalla?

Moca: Sí, está colgada en el baño.

Moca se había metido en la alcoba de Marina y allí descubrió que ésta tenía algunos ahorros, desde este momento se sintió atraída por su dinero, pero no se atrevía a tocarlo. Darse cuenta que Marina ganaba menos que ella y que tenía capacidad de ahorro le producía una verdadera contradicción.

EN EL FUNDO

Temporera: Moca, te llama el jefe.

Moca: ¿Usted mandó a buscar?

Capataz: Sí, pasa.

Moca: Permiso.

Capataz: ¿A qué hora llegaste esta mañana?

Moca: Como a las ocho.

Capataz: ¿Cómo a las ocho? Llegaste un cuarto para las nueve. ¿Te parece bien?

Moca: Es que no tengo reloj.

Capataz: Sabes que, yo trabajo en el campo, pero no soy nada ingenuo, ¿viste?

Moca: Le prometo que es la última vez.

Capataz: Es que no va a haber última vez, estás despedida.

Moca: Ah, ¿me estás bromeando?

Capataz: No, no estoy bromeando. Pasa por contabilidad para que te paguen.

Moca: Pero jefe, usted sabe lo que esto significa, yo tengo deudas, tengo que pagar el alquiler.

Capataz: Bueno, tenía que haberlo pensado antes.

Moca: Y le prometo que voy a cambiar.

Capataz: Ya te dije, estás despedida, y ahora ándate que tengo que seguir trabajando.

DE NUEVO EN LA PENSIÓN

Novio: Hola.

Moca: ¿Cómo entraste?

Novio: Estaba la puerta abierta.

Moca: Ah, tengo que haber dejado así cuando fui al pan.

Novio: ¿Cómo estás?

Moca: ¿Cómo crees que estoy?

Novio: Tantas veces te dije que hicieras le tenías mala.

Moca: Y para lo que pagaban también.

Novio: ¿Qué va a hacer ahora?

Moca: No sé. Porque no soy de acá, ¿no conoces algún fundo que están cosechando?

Novio: No, pero le voy a preguntar a mi papá. ¿Estás sola?

Moca: Sí, estos deben llegar como las siete.

Novio: ¿Te preparo algo?, no has comido nada.

Moca: No tengo hambre, ahí dejé pan por si quieres tú.

Novio: No, pues ya almorcé. ¿Me puedo quedar un ratito contigo?

Moca: ¿Cerraste la puerta?

Novio: No, yo voy a cerrar.

La cesantía de Moca no solo anuló sus pretensiones de ahorrar para volver con dinero a Tokio, sino que quebró la armonía entre sus compañeras.

Marina: Hola.

Misaki: ¿Y vos qué estás haciendo aquí?

Marina: Vine porque tengo algo que conversar contigo.

Misaki: ¿Y cómo te dejaron entrar?

Marina: No sé, pregunté por ti allá y me dijeron que viniera para acá. ¿Va a terminar luego?

Misaki: No creo, estoy esperando el coloso para ir a las cosechas. Bueno, ¿pero qué andas haciendo aquí?

Marina: Lo que pasa es que estoy preocupada por Moca-chan, me debe dos meses de alquiler.

Misaki: ¿Y qué puedo hacer yo? Pues sabes que está sin empleo.

Marina: Sí, pero ya lo esperé un mes y así como van las cosas no puedo esperar más, yo creo que voy a tener que pedir la habitación.

Misaki: ¿Y no podría esperar un poco más?, hasta que encuentre trabajo.

Marina: ¿Por qué no le hablas tú con ella que para como ver las cosas y ahí me dices?

Misaki: Ya, yo le voy a decir. Bueno, nos vemos más rato en la casa.

Marina: Ya, y perdona que haya venido a molestarte, pero como soy su amiga. Adiós.

Misaki: Adiós.

Esta simple conversación encierra una horrible sentencia, sobre Moca cae la amenaza de dejar su cuarto, pero también alejarse definitivamente de la ciudad de Aomori. Esta inminente partida es un fracaso que seguramente esta joven no está dispuesta a soportar, estos son todos los ingredientes que convergen para presentar en escena una víctima y a una victimaria.

La ex de Afterglow echa un vistazo en la habitación de Marina y en un velador tenía guardada un costal de billetes, estimados en 30 mil yenes ocultos en unos trozos de género tipo mezclilla en un cajón de aquel mueble. Suponiendo el aprovechamiento de las ganancias, Moca deja tal como estaba, sale del cuarto, cierra la puerta y fue a comer fruta en el comedor a la espera de su amiga "osa rosada".

Misaki: Hola.

Moca: Hola. ¿Qué te pasó?, llegaste tan temprano.

Misaki: Terminamos antes, me fue a ver a Marina-san.

Moca: ¿Al packing? ¿Y para qué?

Misaki: Está preocupada por el dinero del alquiler, dice que todavía no le pagas el mes.

Moca: ¿Y con qué le voy a pagar? Si estoy desempleada.

Misaki: Dice que si no le pagas le va a alquilar otro.

Moca: ¿Y por qué no me lo dice a mí? Iba con cuentos para allá.

Misaki: Yo te pasaría, pero de encomendarse a los chicos.

Moca: Qué es esa es más jodida. Tiene como 30 mil (yenes) de ahorro, y no va a poder esperar que yo encuentre algo.

Misaki: ¿Treinta mil? ¿Y de a dónde?

Moca: Acabo de verla. Podríamos robársela.

Misaki: No vendría nada irte de mano.

Moca: ¿Y qué esperamos?

Misaki: Se daría cuenta ahora que fuimos nosotras.

Moca: ¿Y por qué tiene que saber?

Misaki: ¿Qué estás pensando?

Moca: Nos vamos mitad y mitad, y después nos largamos.

Misaki: ¿Vos crees que en el valle va a ir a buscar en el packing? Metería presa de inmediato.

Moca: Tengo otro plan.

Moca logró convencer a Misaki de sus propósitos; en realidad, más que una estrategia para robarle el dinero a Marina estaba solo de intención de hacerlo. Esa misma noche, para tantear el terreno comenzaron por embriagar a su compañera, después verían el resto.

Marina: Y tú, ¿cuándo me va a pagar el alquiler?

Moca: Si no sabes que estoy desempleada, apenas me encuentre algo me pongo al día.

Marina: Ah, estoy bromeando, yo te espero. Luego cuando encuentres trabajo tienes que avisarme.

Moca: Merecida amiga. Salud.

Marina: Salud.

Misaki: Se está acabando la segunda botella.

Marina: Yo me pongo por la otra.

Moca: Pero tomamos si todavía queda.

Marina: Por mis amigas, total me dan un trago. Salud.

Misaki: Dame dinero, yo voy a comprar si quieres.

Marina: ¿Crees que no me la puedo? Pero, las capitalinas somos como robles, ¿o no?

Moca: Yo pongo.

Marina: No, no, no, yo voy solita. A las dos les voy a mostrar quién aguanta más. Ahhh. ¿Dónde hay un minisúper abierto?

Misaki: El almacén de la esquina está abierto hasta tarde, tiene que golpear por el lado si no está abierto.

Moca: Ah, si te acuerdas me trae una tarta de fresa.

Marina fue a la tienda a comprar más alcohol a pedido de sus queridas conocidas.

Moca: ¿Cómo lo va a hacer?

Misaki: No sé, tú tienes más metida en el asunto.

Moca: Yo creo que hay que liquidarla ahora.

Misaki: Embriaguemos un poco más, esa tiene fuerza y va a costar reducirla.

Moca: Si no es para tanto, le pongo un golpazo a la cabeza y hasta nunca.

Misaki: ¿Y qué hago yo?

Moca: Pásame la llave que está ahí. *Misaki le recibe la herramienta* Apenas entra le elimino.

Misaki: ¿Y si no pasa nada con eso?

Moca: No sé, agarras cualquier cuestión y lo ataca por la espalda.

Misaki: *En voz baja* ¡Ahí llegó, escóndete!

Marina: ¿Y no está...? ¡AY!

Moca le golpeó a Marina con aquella llave inglesa quebrando la botella con aguardiente que portaba ella, luego la forcejean y Misaki le da muerte con un solo martillazo.

Así, sin ningún atisbo de cordura ni respeto por la vida humana estas mujeres se dejaron llevar por la inercia de la situación y terminaron dándole muerte a Marina Tsukishima.

Moca: Aquí tiene el dinero. *Contabiliza los billetes con las manos ensangrentadas* Tome, el resto es para mí.

Misaki: ¿Te salió duro? Yo creías que no se iba a entregar nunca.

Moca: De ahí lo tienes.

Misaki: ¿Y qué hacemos con ella?

Moca: No sé, mañana decidimos. Pues nadie viene acá, igual cerramos la puerta.

Misaki: ¿Y estará muerta?

Moca: Yo creo que sí.

Misaki: Hay que tener cuidado con gastar el dinero.

Moca: ¿Y vos crees que alguien se va a dar cuenta?

Misaki: No sé, pero no hay que olvidar que usted anda sin trabajo.

Moca: Para que sepa esta amiguita está más sola que nosotras, por ahí le echan de menos.

El cadáver de Marina fue dejado debajo de su cama mientras sus mentes menores decidían qué hacer. Sin duda, este acto criminal no tuvo razón alguna y fue tan absurdo como los pasos posteriores, nada puede justificar un gesto de esta naturaleza, no puede ser tan banal quitarle la vida a una persona, pero estas mujeres aun no toman conciencia.

Moca invitó a su novio de compras como si nada hubiese pasado, tampoco ella cuestionó la procedencia de aquel dinero; mientras Misaki continuó su labor como temporera, esta joven seguramente bloqueada por la magnitud de su acto criminal, lejos de ser cautelosa con el dinero se jactó de su buena fortuna y quiso sentir que la vida también le podía ofrecer algo más. Todo esto por supuesto, con el cuerpo sin vida de Marina Tsukishima debajo de su cama con todo lo que ello significaba.

Misaki: Hola jefe, ¿a quién me busca?

Encargado: Una joven lo busca.

Misaki: Hola, ¿qué pasó?

Moca: ¿Va a salir luego?

Misaki: Yo creo, ¿por qué?

Moca: Vine por lo del cadáver, hay que hacer con ella, la casa se está pasando con ese olor.

Misaki: Oye, ¿está en su cuarto?

Moca: Sí, pero el olor sale igual para afuera.

Misaki: Podríamos enterrarla, pero no puede quedar ahí.

Moca: Si por eso vine para que te consiga herramienta, en la casa no hay nada.

Misaki: Voy a ver si el capataz me preste una pala y una barra de acero.

Moca: Pero te va a preguntar para qué la quieres.

Misaki: Bueno, le digo que es para otra cosa. Es mejor que a vos no te vean aquí.

Moca: Sí, sí, por eso no quise entrar.

Misaki: Bueno, no te preocupes, yo me encargo de la herramienta y ahora ándate.

Esa misma noche, Moca y Misaki abrieron un hoyo en el fondo del patio. Por supuesto, ellas encontraron como la mejor idea enterrarla allí mismo, en esta faena ambas no dejaban de lado su precariedad de pensamientos, actuaban casi por instinto brutal sin dimensionar aún las graves consecuencias de su delito.

Una vez que la depositaron en esta fosa de poca profundidad no tuvieron siquiera la preocupación que los vecinos pudieran escucharlos. Estaba claro que toda esta conducta tan liviana estaba para dar en que nadie en Aomori podría echar de menos a la víctima, ni no muchos sabían con exactitud dónde vivía esta mujer de la capital que regaba los jardines -en la casa de empeño-.

AL DÍA SIGUIENTE

Misaki: ¿Bueno?

Moca: Oye Misaki-chan, soy yo, Moca.

Misaki: ¿Qué pasa?

Moca: ¿Podría hablar?

Misaki: Sí, dime.

Moca: Estoy preocupada. ¿Te acuerdas del cuchillo ese que uso siempre yo?

Misaki: Sí, ¿por qué?

Moca: No lo encuentro. Estoy segura que se metió enterrado en la cabeza de la chica cuando la liquidamos.

Misaki: ¿Y qué tiene?

Moca: ¿Cómo que tiene? Tú sabes lo que va a pasar cuando lo encuentren, van a saber por el ruido que es mío.

Misaki: Sí, pero, ¿cuál es el problema? Si al final está enterrada.

Moca: Yo creo que hay que sacarla. Además, esta mañana se metió un perro a escarbar y le dejó el pie afuera.

Misaki: ¿Estás segura?

Moca: Así por eso estoy llamando.

Misaki: Bueno, no te muevas de ahí, yo apenas salga y voy para allá. No le abres la puerta a nadie. Adiós, te voy a cortar.

Moca: Adiós.

Muy lentamente, la muerte de Marina Tsukishima comenzó a dramatizar la existencia de sus victimarias, a estas alturas el cadáver parecía recobrar vida y los hacía experimentar una verdadera comedia de horror. Esta noche fue particularmente horrenda, Misaki y Moca desenterraron a su víctima y la llevaron al baño, sus propósitos eran más oscuros incluso que el día de la muerte. Lo único que ellas tenían en su mente eran deshacerse de su cuerpo a como diera lugar.

Lo que acontece a partir de aquí solo caben las mentes enfermizas y desesperadas que no logran asumir ninguna cuota de responsabilidad, muy por el contrario, usarán toda su imaginación para no dejar ninguna huella de su fugaz categoría de asesinas. Luego de dividir el cuerpo de Marina Tsukishima en tres partes, estas mujeres se dieron a la faena de ir a dejarlo en lugares desolados, suponiendo que de esta forma se desprenderían de toda culpabilidad.

Muchas veces la realidad supera la fantasía y hay que decirlo, para entender lo que acontece a partir de ahora. Cómo Misaki echó la cabeza de la víctima en un bolso y fue a su trabajo con la intención de abandonarla en otro lugar.

A los pocos días y como era de suponer, el tórax de Marina Tsukishima fue encontrado donde la dejaron en un basurero. Por supuesto, esto creó alarma en la población y revuelo en la prensa regional que tituló con la noticia.

En la portada de un periódico local menciona: "[Enigma policial] Descubren cadáver mutilado".

La policía tomó el caso con especial dedicación ya que las características del crimen eran inéditas en la zona, había que averiguar cuando antes el nombre de la víctima.

Al enterarse esta información, la ahora ex-integrante de Afterglow ingresó al fundo para comentar a su amiga "Michelle", sin saber que el capataz estaba presente a escondidas.

Misaki: ¿Y vos?, ¿qué hace aquí?

Moca: ¿Leíste los diarios? Encontraron las piernas.

Misaki: Ah, ¿para eso vienes acá? No te das cuenta que la zorra que no veamos juntas.

Moca: ¿Y qué quiere que haga?, si la cuestión le hicimos las dos.

Misaki: ¿Y qué te preocupa tanto? Si mientras no encuentran la cabeza no va a saber de quién es.

Moca: Pero fue hace como una semana, te juro que en cualquier momento le cuento a alguien lo que hicimos.

Misaki: ¡¿Vos estás más loca?! ¿No te das cuenta que tengo a mi ex banda?

Moca: Entonces me voy a ir de Aomori.

Misaki: Ándate si quiere, pero quédate callada. No te olvides que tú me metiste en esto.

Moca: ¿Eh?

Misaki: Claro, por culpa tuya estoy metida en esto.

Moca: Claro, y te quedaste calladita cuando te pasé el dinero. ¿Cierto?

Misaki: ¡Ya! No voy a discutir aquí, ándate. ¡No quiero que te vea junto conmigo! Chau.

El capataz había oído toda la discusión de esas jóvenes sobre el caso y se aleja del área.

La ciudad de Aomori estaba conmocionada con este crimen y mucho más aun desconociendo la identidad de la víctima, pero en forma silenciosa la policía ya tenía en su poder los resultados de los exámenes de ADN y de las huellas dactilares que habían sido enviadas a Tokio. Es que muchos ignoran es que hasta veces un sólo cabello de la víctima para lograr su total identificación.

Mientras aquello ya solo era una estrategia policial para abordar el caso y resolverlo, un llamado anónimo al cuartel dio pistas coincidentes sobre quiénes podrían ser sospechosos o presuntos culpables en el crimen. Muy pronto se armó este cuadro delictual y la policía pudo identificar no sólo a la víctima, sino también a las victimarias.

Los policías habían arrestado a Moca antes; en el packing del fundo detienen a Misaki intentando oponer resistencia y ambas fueron trasladadas en una misma patrulla. El capataz lo presenció y fue quien delató la llamada telefónica a las autoridades entorno al crimen.

Este caso fue considerado por la comunidad como uno de los más espantosos que se recuerde en la zona, pero también como el más absurdo y gratuito.

Han pasado dos años y medio de esta tragedia, las protagonistas de esta historia que un día llegaron a la ciudad buscando una oportunidad laboral, hoy se encuentran recluidas en la cárcel de Aomori. Esa es la verdadera Misaki Okusawa, nunca más pudo regresar a Tokio y ver a Hello, Happy World; y aquella es la verdadera Moca Aoba, tampoco pudo regresar a su lugar de origen, sus testimonios nos dejarán una profunda reflexión que van más allá de la directa culpabilidad de estas mujeres.


Estas dos mujeres fueron sentenciadas a cadena perpetua. Recién en un par de años podrán postular a la libertad condicional.

En la actualidad, los métodos policiales permiten dilucidar muy rápidamente este tipo de crímenes. Más temprano que tarde, sus autores llegan a la cárcel.

Continuará...