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El Legado II
II
Heredero
(Tb-0012)
El planeta donde aterrizaron las naves no se acercaba en lo más mínimo a la belleza de su estrella natal. Los colores fuertes y llenos de vida que aportaban la flora y fauna nativa que los rodeaba, eran ahora reemplazados por oscuridad y terrenos estériles. La tranquilidad y dicha que abundaba en los días de la mayoría de los habitantes había sido reemplazada por terror y dolor.
Los refugiados que arribaron en las naves no tardaron en atestar los albergues de emergencia en busca de sus familiares perdidos, registrando cada tienda, revisando a los heridos y moribundos que recibían ayuda médica luego de aquel ataque inesperado que los sumió en un infierno en vida y los obligó a abandonar su planeta, dejando atrás a sus propias familias con tal de sobrevivir. Un pueblo tan pacífico como ellos, ajeno a disputas y conflictos mayores, debió enfrentar de un momento a otro un horrible escenario.
Dentro de la nave principal, Tarble permaneció en el asiento de mando y en silencio mientras uno de sus hombres de confianza le informaba de las bajas: millones de habitantes del planeta Tech Tech habían sido exterminados. Lo que habían logrado salvar en medio de la confusión era un número muy reducido y aún no se podía tener una cifra certera, ya que cientos de los heridos probablemente perderían la vida antes del amanecer.
El soldado de Tarble continuó hablando, pero el joven príncipe había dejado de escuchar. Sabía que debía bajar e ir a su encuentro para enfrentar, pero al menos eso le regresaba un poco la calma, saber que ella había sobrevivido, sin embargo también debía enfrentarla y revelar lo evidente que evitó por tantos años.
—Está bien, gracias —dijo a su soldado para que se detuviera. Volvió a mirar su reflejo en el vidrio de la cabina: vestía armadura real, sin capa, pero con el signo conocido del reino. Por un momento pensó en cambiarse, pero ya no tenía caso.
—¿Quieres que te acompañe? —dijo Broly detrás de él. También vestía su armadura con los colores de Tarble.
—No, gracias. Creo que con mi vestimenta ya soy lo bastante intimidante como para que además vengas conmigo. —Broly, de 1:89 bastaría para volver a aterrorizar a los pobres sobrevivientes que ya habían tenido demasiado.
Pese a sentirse mal, su rostro continuó serio, ya experto en aparentar. Se puso de pie y se dirigió hacia la salida.
Lo primero que pensó al abandonar la nave y sentir el agua golpear su cabello, fue que esta gente no disfrutaba de este tipo de climas. Había compartido tantas veces con ellos cuando niño y algo que le maravilló de ese lugar fueron los días soleados y agradables. Se sintió pésimo, pero dado lo improvisto de la situación, esto fue lo mejor que pudo conseguir por ahora para atender a los heridos y proteger a los sobrevivientes.
Antes de llegar al refugio ya pudo escuchar los llantos desesperados de niños sin su familia y padres buscando a los suyos. Al menos había cien personas en cada una de las 6 tiendas y en las dos últimas se mantenían a los de mayor gravedad. Los hombres de Tarble intentaban mantener el orden, pero era difícil cuando pertenecían a la misma raza que ocasionó tanta destrucción. Afortunadamente, los doctores y personal de la salud, provenían de diferentes planetas, lo que apaciguó un poco los ánimos.
El príncipe solo esperó unos pocos minutos en un privado hasta que uno de sus soldados abrió la puerta y dejó ingresar a Gure que se hizo a un lado aterrorizada cuando estuvo muy cerca del saiyajin. Al notar que el hombre ante sus ojos era Tarble, el miedo disminuyó un poco y no dudó en ir a abrazarlo.
—Me alegra tanto que estés bien —susurró Tarble antes de soltarla. Él había crecido bastante considerando lo pequeño que fue cuando pequeño. Gracias a los extenuantes entrenamientos alcanzó el metro sesenta y nueve (era bajo considerando a los guerreros saiyajin, pero muy alto si se ponía junto a su amiga Gure)
—No entiendo qué pasó —dijo la joven con los ojos hinchados de tanto llorar. Su ropa estaba sucia por el barro y empapada por la lluvia, y para tranquilidad del Tarble no se veía con ninguna herida, al menos física—. Llegaron esas naves del cielo, comenzaron a atacar, y nosotros no les habíamos hecho nada, ¡fue horrible! parecían disfrutar matar a mi gente. —Nuevamente la angustia fue más fuerte y no se podía entender todo lo que balbuceaba—. ¿Por qué los hombres vestían tus ropas, Tarble?... Y tenían cola, como tú.
—Perdóname, Gure —susurró mirándola a los ojos—. Esto jamás debió haber pasado—. Todos estos años estuvo protegiendolos...
—¿Fue tu gente la que hizo esto? —preguntó casi sin respiración.
Tarble no tuvo tiempo de responder. La puerta que los separaba de la habitación más grande y llena de refugiados fue abierta por la madre de Gure, que aún con sangre en su ropa y manos intentó ingresar, pero un soldado la tomó de la muñeca para impedírselo.
—Suéltala, soldado —exclamó con voz firme para hacerse oír por sobre el escándalo de la cientos de voces que se coló. Gure se asustó al escucharlo de esa forma, y el saiyajin obedeció enseguida.
—Lo siento, su alteza —dijo el guerrero y cerró la puerta una vez que la mujer estuvo en el cuarto.
Gure miró con incredulidad a Tarble, pero no pudo decir nada, ya que su madre se adelantó.
—Tú eres príncipe de esa raza asesina —exclamó la mujer y se puso delante de su hija para protegerla—. Tú trajiste ese baño de sangre a mi gente, tú nos mataste. —Le mostró las manos manchadas por la sangre de su familia y amigos.
—Eso no es así —respondió Tarble guardando la calma—. Lo único que hecho es protegerlos de mi gente, se los puedo asegurar, esto jamás debió haber pasado y cuando supe del ataque envié naves a ayudar y vine enseguida.
—¡Tu propia gente nos aniquiló! ¡Mataron a mi esposo y aún no puedo encontrar a mi hijo! ¿Vas a decirme que no eres como ellos?
—No lo soy —aseguró convencido, pero por más que lo repitiera sabía que ni ella ni nadie en ese lugar podría creerle.
—¡Te salvamos la vida cuando eras un niño pequeño! ¡Te abrimos la puerta de nuestra, Tarble! Te lloramos cuando desapareciste por tantos años y pensamos habías muerto.
—Todavía puedo ayudar a tu pueblo. Los llevaré a un planeta más adecuado cuando se recuperen y me aseguraré de…
—¡No! ¡No queremos nada de ti ni de tu gente! ¡Vete de aquí! Todos estamos aterrados con la presencia de ustedes.
Tarble intentó encontrar la mirada de Gure, pero había abrazado a su madre y no podía dejar de tiritar y llorar. No tenía caso seguir ahí, ya estaban los profesionales a cargo de cuidar a los heridos y una dotación de sus hombres que se encargarían de ayudar. Sabía que esta reunión terminaría así, pero era algo que debía hacer.
—Lo siento mucho. —Hizo una pequeña reverencia y abandonó el lugar. Pasó entre un pasillo de colchonetas y niños llorando que preguntaban por sus padres. Mantuvo la mirada hacia el frente cuando estuvo en el exterior y la lluvia fría lo golpeó sintió un poco de alivio. Levantó vuelo hacia la nave para retirarse del planeta de una vez por todas.
(Vegetasei)
—¿Dónde está Kyle? Que alguien vaya por mi hija —dijo el rey Vegeta sin dejar de comer. Uno de los esclavos que estaba de pie a su lado abandonó la habitación para ir en busca de la princesa.
—No solo Kyle falta en la mesa, querido —respondió la reina Rave desde el otro extremo de la mesa.
—Lok está entrenando. No es necesario que se lo moleste con el almuerzo, ya tendrá tiempo para comer después.
—Estoy segura que ganará este año el torneo juvenil. Se ha puesto muy fuerte, tal como su padre —dijo orgullosa y bebió de su copa de vino luego de limpiar la boca con una servilleta de tela.
—Sí, ese niño se convertirá en un muy buen guerrero, ha sido una grata sorpresa, considerando lo débil que nació en un comienzo.
—Solo porque no nació con el mismo nivel de pelea que tu primer hijo no quiere decir que fuese a ser una decepción como tu segundo hijo, Vegeta. Lok entrena día y noche para ser digno representante de la corona.
—Y lo he reconocido. Sabes que así es.
—Sí, pero creo que hace falta más. —Dejó de comer para darle importancia a la conversación, mientras que el monarca estaba muy entusiasmado desmenuzando la carne con las manos desnudas.
—¿Más? ¿Qué más quieres? Hay un torneo todos los años que coincide con su cumpleaños y lo llevamos a todas las ceremonias fuera del planeta para que aprenda de relaciones exteriores.
—Tú sabes lo que quiero, Vegeta. Lok necesita un reconocimiento oficial. Que toda la galaxia sepa que es el príncipe heredero, no solo que tú me lo asegures dentro de estas cuatro paredes. Estoy harta de que la gente piense que el puesto lo tiene Tarble o incluso Kyle.
—Intento proteger al niño. No quiero que sea blanco de conspiraciones solo porque a futuro será rey.
—Lok está muy bien resguardado… Y no puedo creer que insistas en pensar que tu hijo mayor fue raptado.
—Si se hubiera ido por su voluntad hubiera regresado, pero eso no es algo que voy hablar ahora. —De pronto perdió el apetito y dejó la carne de lado. Tomó una servilleta para limpiarse la grasa de las manos. Hasta el día de hoy recibía informes trimestrales de los diferentes investigadores que contrató para buscar al príncipe Vegeta y todos siempre decían lo mismo: no había ninguna pista que llevara al paradero del príncipe.
—Me parece bien, estamos hablando de Lok y de que será el próximo rey.
—Lo será. Sabes muy bien que lo será. Soy el rey y puedo cambiar las reglas. Tarble pese a que me ha sorprendido con su evolución no tiene el poder que necesita para que todos los ejércitos estén dispuestos a seguirlo y Kyle… Es una lástima que Kyle naciera mujer.
—No se vería bien que tuvieras a una copia exacta de la traidora en el trono. Qué clase de mensaje sería ese.
—El mensaje lo dejé bien claro cuando decapité a la antigua reina… —Bebió de su copa de vino antes de seguir hablando—. Tranquila, Rave, no tienes que convertir el almuerzo en una mesa de negociaciones. El muchacho será proclamado heredero.
—¿Y eso cuándo será?
—Cuando cumpla diez años.
—Está a punto de cumplir nueve. Falta mucho para eso.
—Quiero que sea más fuerte y autosuficiente. Y de todas maneras ya está recibiendo la educación que le corresponde al futuro monarca. Tienes que estar satisfecha, te acabo de dar una fecha, ahora podemos seguir comiendo y dejar de hacer negociaciones cada vez que intento comer un pedazo de carne. —Se obligó a retomar la comida. Estaba demasiada buena para dejar que el mal humor le impidiera disfrutarla.
Rave alzó su copa para que su esclava le sirviera. No era lo que esperaba, pero definitivamente estaba satisfecha, nunca antes le había dado una fecha y ahora por fin tenía una cuenta regresiva.
En uno de los patios de despegues privados de palacio se encontraba el príncipe Lok de 8 años que había ido a despedir a su hermana Berry que partiría de misión. Row (uno de los hijos de Torn) también había asistido para ver a mujer, al igual que Rasp, pero él se encontraba más alejado conversando con otra saiyajin. En el lugar había al menos doce naves con sus respectivos guerreros preparándose para partir y alistando detalles finales.
—Vuelve a tiempo para el torneo, quiero que me veas pelear —dijo Lok a su hermana Berry. El niño era un chico guapo, de cabello corto de las patillas hacia abajo y más largo por arriba, pero no alcanzaba a cubrirle los ojos.
—No me perdería tus batallas por nada del mundo, niño. —Berry, de 27 años. Se inclinó para besarle la frente, a lo que Lok quiso hacerse hacia un lado, pero no alcanzó. Su cara de vergüenza fue evidente.
—Berry, no —susurró molesto y miró hacia todos lados preocupado que estuvieran mirando.
—No hagas eso con Lok —dijo Row, de 30 años—. Es el príncipe y hay más guerreros mirando. —Debió fingir seriedad para apoyar al niño, pues era sabido lo bien que se llevaba Lok y su hermana.
—Está bien, entonces no hay beso de despedida para ti. —Berry hizo como que se dirigía a su nave, pero Row la tomó de la mano y la atrajo para besarla.
—Podrían hacer eso en otro lado —dijo el niño, con cara de desagrado. Buscó a su hermano Rasp, pero estaba haciendo lo mismo con la saiyajin por la que había ido al patio de despegues.
—Son todos unos asquerosos.
—Ya vas a tener edad para que te guste, Lok —respondió Rasp cuando se acercó a sus hermanos y Row—. Berry, ¿podemos hablar?
Los hermanos se alejaron un poco para tener privacidad mientras Lok y Row continuaron conversando.
—¿Qué es lo que pasa? —preguntó Berry cruzada de brazos. Hace varios meses que la relación de los hermanos ya no era como antes.
—Quería agradecerte por aceptar a Rym.
—Sigue sin gustarme, pero ya que a ti te interesa tanto… Mamá dice que siempre tenemos que estar unidos.
Hace más de seis meses, Rasp de 26 años, había comenzando a salir con una joven saiyajin y el asunto se volvió tan serio, que decidió terminar la intensa relación con su hermana. En su momento la mujer se lo tomó muy mal y todo se transformó en peleas entre los hermanos e incluso estuvieron un buen tiempo sin hablarse. Durante ese periodo Berry comenzó una relación con Row, que llevaba muchos años interesado en ella, pero jamás la había abordado antes porque sabía lo que tenía con su hermano y no quería involucrarse en algo así, ya que él aspiraba a algo serio con la saiyajin.
—Tal vez cuando vuelvan de la misión podríamos juntarnos todos como antes, me gustaría que pudieras conocerla mejor —El hombre no era tímido, pero entre los hermanos, Berry siempre era la que mandaba y derrochaba carácter, y aunque lo de ellos hubiera terminado, Rasp no podía evitar esperar la aprobación de su hermana—. Podrías aprovechar este viaje para hablar con ella.
—Lo intentaré, pero no te prometo nada, ahora estoy concentrada en la misión, y más vale que ella esté a la altura.
—Lo estará, es una gran guerrera.
—Espero que así sea.
Rasp no aguantó más y la abrazó pese a que ella continuó cruzada de brazos y con actitud de rechazo.
—Te he extrañado, Berry.
—Sí, sí, yo también… —Le hizo cariño en la cabeza, pero por un corto segundo—. Siempre serás mi hermanito, y nada ni nadie nos separará.
—Cuando regrese tengo pensado pedirle que sea mi esposa —dijo ilusionado y en voz baja para que nadie escuchara—. Quiero que estés ahí conmigo.
—Como quieras… Ahora no me molestes, tengo que partir ya.
Luego de las respectivas despedidas, todos los guerreros ingresaron a sus naves y en pocos minutos despegaron.
—¿Y ahora qué hacemos? Nos quedamos sin mujeres —dijo Rasp. Apoyó el brazo en la cabeza de su hermano menor para molestarlo, y el chico respondió quitando el brazo y arreglándose el cabello.
—No perdamos el tiempo, quiero ir a entrenar —dijo Lok con tono de mando. Pese a ser tan pequeño ya sabía comportarse como todo un príncipe que sería el próximo rey del imperio saiyajin—. Y ustedes dos me van a ayudar—. Partió hacia el interior de palacio.
—Ya escuchaste al príncipe, vamos, Row.
Los dos adultos partieron detrás del pequeño.
(...)
Días después, en cuanto Tarble llegó de regreso a palacio, se dirigió al estudio de su padre. Recorrió los pasillos que casi nunca transitaba y los soldados que vigilaban no tardaron en hacerle una reverencia respetuosa. Tarble ya no era el niño invisible e insignificante que alguna vez fue, había crecido, entrenado hasta moldear su cuerpo como el de un guerrero, y su comportamiento era el de un digno príncipe de Vegetasei.
Debió esperar unos minutos para que los guerreros le permitieran entrar, y cuando hizo ingreso al estudio, encontró a su padre sentado junto a su escritorio, a Rave en el asiento del otro lado y a su medio hermano Lok de pie junto a su madre.
—¿Qué era tan urgente que no podía esperar hasta mañana, Tarble? —preguntó el monarca sin mirarlo, atento a su computador.
—Que bueno que estan los dos —dijo el joven serio y seguro— El problema que tengo, padre es que Rave nuevamente se saltó los protocolos y atacó dentro de mis dominios. Pensé que habíamos dejado muy bien delimitadas las fronteras de las conquistas.
—Tarble, no es para tanto —respondió la reina totalmente relajada, como si estuviera razonando con un niño—. Necesitaba lo que producían esos planetas y ya…
—No creo que sea necesario recordarte el escándalo que hiciste cuando se pasaron a tus territorios y fue precisamente ese berrinche lo que ocasionó que se hiciera todo el protocolo de delimitación que tú no respetaste.
—No interrumpas a mi madre cuando está hablando —dijo el pequeño Lok, tenso ante la falta de respeto de Tarble, pero se calmó en cuanto sintió la mano de su mamá tomar su pierna.
—Este tema no te compete, niño —respondió Tarble y continuó—. No sé para qué perdemos el tiempo haciendo tratados si vamos a hacer lo que cada uno quiera. Si no nos respetamos acá adentro no sé qué esperar con los aliados, eres la reina y tienes que respetar lo que acordaste. —Su enojo iba más allá de los planetas perdidos, la mayoría estaba deshabitados y no eran de importancia para él. Lo que le hacía hervir la sangre era que uno de esos planetas era el hogar de Gure que había protegido por tantos años. Ella había sido la razón de que aceptara tomar planetas y poseer dominios, así podía ayudar entre las sombras, gracias a la fachada de la conquista.
—¿No le vas a decir nada a tu hijo, Vegeta?
—No es para tanto el tema, no hay razón para enfadarse —dijo serio, mirando a su hijo. En otra ocasión le hubiera molestado su comportamiento, pero le gustaba este príncipe con carácter, muy distinto a los que fue hace unos pocos años—. Rave, tienes que darle unos planetas de similar valor, y la próxima vez que desees invadir territorios de alguien más, avisa, llega a un acuerdo. Tenemos que respetar nuestros tratados.
—Como digas, Vegeta —dijo calmada, como siempre—. Mañana preséntate en mi despacho, Tarble y veremos con qué puedo compensarte —dijo sin mirarlo.
—No quiero nada de ti, Rave, tan solo mantente alejada de mis dominios.
Vegeta estuvo a punto de reprender a su hijo por su comportamiento ante la reina, pero el joven hizo una reverencia y se marchó.
(Orión)
Cuando Troy llegó al laboratorio, su grupo de guardaespalda lo dejó ir con mayor libertad. Estaba en un lugar seguro donde el joven monarca era apreciado por sus enormes contribuciones que permitieron la expansión de todas las ramas de investigación, junto con las tecnológicas y del área de mecánica espacial. La intención de Troy era ir desde un comienzo a la oficina de Bulma, sin embargo el protocolo lo obligó saludar a unas cuantas personas y tener unas cuantas conversaciones con jefes de distintos departamentos que no desaprovecharían la oportunidad de cruzar unas palabras con él.
Casi después de una hora de su llegada, Troy pudo acercarse a la oficina de Bulma. Había decidido hacerle una visita luego de no verla en palacio en casi una semana, y ya comenzaba a preocuparse.
Los guardias lo esperaron afuera, alejados para darle privacidad. Cuando entró debió tener cuidado donde pisaba ya que estaba todo repleto de papeles, carpetas y planos, mucho más desordenado que de costumbre. En el escritorio había una bandeja con comida a medio servir y más papeles y sorprendentemente tenía una pared entera dedicada a la familia real saiyajin y sus aliados más próximos, con la foto de cada integrante, una pequeña biografía, su rango de importancia y con hilos de diferentes colores conectaba las fotos dependiendo la relación de cada persona. Ahora entendía por qué había estado tan ocupada.
—Nadie tiene permiso de entrar a este lugar —dijo Bulma con voz firme en cuanto escuchó los pasos. Estaba en su sillón, sentada sobre su piernas y trabajando con el computador. Lucía despeinada y al parecer no había dormido en días.
—Creo que puedes hacer una excepción conmigo —dijo Troy con su acostumbrada tranquilidad.
Bulma dejó el computador y le sonrió en cuanto escuchó su voz.
—¿Qué haces aquí? Pensé que nos veríamos el fin de semana.
—Fue fin de semana hace tres días —dijo sonriendo. Se sentó en la silla del escritorio, lo único que estaba desocupado.
—¿En serio? Lo siento, no me di cuenta del tiempo. He estado trabajando mucho y me desorienté.
—No es la primera vez que te pasa, solo que es primera vez que no es por algo relacionado a tus proyectos de ingeniería.
—Esto también es un proyecto, y uno importante. Te dije que tomaría todas las medidas para cuidarme y es lo que estoy haciendo.
—¿Y qué pasa con ese mural? —dijo intrigado.
—Tengo que saber todo de todos y reconocer sus rostros en caso que me tope con ellos. —Dejó el computador en el sillón y se levantó para pararse junto a la pared—. Hay algunos que me intrigan más que otros. —Apuntó la imagen del príncipe Vegeta adolescente—. No se sabe nada de él y mis contactos no lograron averiguar nada nuevo. No se sabe si está vivo o muerto, la última información que se tiene de él fue cuando tenía dieciocho años. Es demasiado importante para que lo raptaran y no se supiera, incluso si las cosas hubieran salido mal y muriera durante el rapto, cualquier enemigo no hubiera dudado en alardear con el cuerpo del príncipe heredero… No puedo creer que esté muerto —dijo pensativa.
—Sería mejor para el universo entero que estuviese muerto. De adolescente ya era un monstruo, no me imagino como estará ahora de adulto si sigue con vida.
—¿Lo conociste?
—Frente a frente no, pero… —Se tomó una pausa para responder. No era fácil recordar los momentos más tristes de su vida—. Llegó a uno de los planetas de mi madre con la cabeza de mi hermano que previamente había torturado… También mató a una gran cantidad de soldados que intentaron detenerlo… Luego el padre de ese infeliz secuestró a mi madre y la destrozó… jamás pudimos recuperar su cuerpo para enterrarla… Realmente no creo que sea una buena idea que vayas para allá. Es demasiado peligroso.
—No me pasará nada, lo prometo. Estaré en un lugar alejada de palacio y de toda esa gente. Ya hablamos eso. —Se le acercó y sentó en las piernas—. Ni siquiera sabrán que estoy allá. —Lo abrazó y se recargó en su hombro—. Me alegra que vinieras a verme, creo que necesito tomar un poco de aire.
—Urgentemente —respondió y le ordenó el cabello con caricias—. Está bien que te dediques a investigar y estudiar, pero tienes que tomar un tiempo para descansar o colapsarás. Me acabo de enterar que ya no eres la jefa de tu sección.
—Pronto me iré y estoy ocupada en esto, ya le dejé el puesto a alguien más… No voy a colapsar, pero sí me vendría bien un poco de comida… Pero primero... —Se puso de pie y volvió al mural dedicado a la realeza y sus aliados—. Hay algo que me llamó la atención de esta gente… ¿Es verdad que la antigua reina se reveló contra el rey? Dicen que el mismo rey fue que la mató por eso, porque se unió a tu madre y luchó contra él.
—Tus informantes están mal —respondió un tanto tenso—. Mi madre siempre quiso ver lo mejor en las personas y esa mujer se aprovechó de ella. Jamás me gustó la relación que tuvieron.
—Entonces conociste a la reina Koora.
—Un poco. Y si el rey la mató fue porque toda esa gente es una tropa de salvajes que se entiende de esa forma.
Bulma no respondió a su comentario, pero estaba segura que no era del todo así. Observó la imagen del príncipe Tarble, sabía que acercándose a él podría lograr algo, ya que el joven príncipe tenía otros intereses, y todos los informes coincidieron en que no era del agrado del rey, ya que en ausencia del hijo mayor él debería ser quien sigue la sucesión al trono, pero no era así, ya que ahora se rumoreaba que el supuesto heredero era el hijo con la nueva reina, sin embargo no habían hecho un aviso oficial.
—No puedo creer que hay planetas donde la vida de sus monarcas es expuesta a diario en revistas rosas y más serias, en cambio ellos son un completo enigma.
—No creo que esa familia sea de revistas rosas.
—También estuve investigando a la reina actual. Gracias a ella el planeta se ha expuesto a extranjeros, no solo con los tratados del rey. Creo que la mujer intenta emular otras monarquías y celebra torneos y otras cosas barbáricas que le gusta a esa gente… —Ahora miró la foto de Rave en silencio.
—Creo que no iremos a comer hasta escuchar todas tus ideas de cada persona en ese mural.
—Y tengo mucho que decir al respecto —dijo más que entusiasmada en el asunto, sin notar por un segundo el tono de protesta de Troy. Continuó hablando de cada persona en la pared y sus vínculos con otros personajes o emperadores de otros planetas.
Mientras continuó con su discurso, totalmente concentrada e incluso emocionada, Troy echó un vistazo a los cientos de papeles en el suelo. Varios de ellos llamaron su atención en el acto y se vio en la obligación de detener a Bulma.
—Bulma, ¿por qué tienes planos de armas? —preguntó preocupado y tomó varios papeles del suelo para revisarlos mejor. Había desde armas pequeñas, como pistolas, hasta rifles de asalto de potentes rayos. Con horror incluso vio el dibujo del prototipo de un cuchillo, que según las especificaciones escritas a mano por la misma Bulma, debería ser capaz de atravesar las armaduras de los saiyajin.
—Tranquilo, no las usaré.
—Entonces por qué estás haciéndolas.
—Porque por mucho que haya alguien que me ayude a infiltrarme no puedo ir desarmada. No es mi idea entrar al planeta y ponerme a disparar a todo lo que se mueva. No pretendo usarlas, pero tampoco iré sin ellas.
Troy la observó en silencio. Cada vez que hablaban del tema más se arrepentía de haberle dado alas.
—Solo prometeme que te vas a cuidar y vas a comunicarte conmigo todas las noches, no importa si estoy en reunión, mis hombres me avisarán para atender la llamada.
—Por décima vez, te lo prometo. Ahora sácame de aquí antes de que vuelva a exponer sobre toda la familia real.
Troy no dudó en levantarse y tomarla de la mano para sacarla de la oficina. Debieron tener cuidado por donde pisaban para no tropezar.
Luego de un buen y reponedor almuerzo la pareja paseó por los jardines del laboratorio y aunque Troy intentó mantener la conversación enfocada en cualquier cosa que no fuera la próxima misión, le fue imposible. Cuando a Bulma se le metía algo en la cabeza no volvía a calmarse hasta terminar su trabajo.
—¿Ya está todo listo con el contacto? —dijo luego de detenerse para sacar un fruto rojo, muy parecido a las uvas de su olvidado planeta Tierra. La sombra de los grandes árboles era agradable y permanecieron ahí.
—Sí, puedes estar tranquila. Ahora solo hay que preparar tu llegada.
—¿Cuánto tiempo estamos hablando? —Dio un saltito para poder alcanzar otra fruta, pero estaba demasiado alto.
—Menos de un mes —respondió Troy con calma. Se puso a su lado y solo tuvo que estirar la mano un poco para tomar la fruta por ella y ofrecérsela.
—Eso es mucho tiempo.
—Necesitas prepararte más y yo afinar los detalles con el contacto.
Bulma comió la fruta antes de responder.
—Debería poder hablar con él.
—Es reservado. No quiere más comunicación de la necesaria. Cuando estés allá te buscará.
—Al menos me dirás cuál es su historia… Imagino que hay mucha gente dentro de ese planeta que quiere vengarse de la familia real, pero me interesa la de él.
Ahora Troy tomó más frutas por ella antes de que intentara sacar. Comió la mitad y le pasó el resto.
—Tienes razón… A estas alturas debes de conocer mucho mejor que yo las costumbres de esos bárbaros… Este hombre perdió a su familia por esas costumbres y ya que no puede hacer mucho contra ellos, le nació la idea de infiltrar a alguien inteligente para sabotearlos. Te instalará en un área donde casi no hay saiyajin trabajando, así que no tendrás que lidiar con ellos, ya me aseguré de eso.
—Entonces… En menos de mes me marcho —dijo pensativa. No podía creerlo, parecía como un sueño.
—Así es… ¿Vas a extrañarme?
—Claro que sí —respondió su sonrisa con otra—. Tú eres el que pasa trabajando, te olvidarás mí y encontrarás alguna muchacha bonita de la corte, pero al menos tengo el consuelo que no será tan bonita ni inteligente como yo.
Troy la tomó del rostro y la besó. Como siempre, ella acarició su barba.
—Procura trabajar con eficacia para que regreses pronto a mí.
—Te prometo que me tomaré mi tiempo para hacer bien el trabajo, pero volveré. —Dio un brinquito torpe para alcanzar una fruta, pero solo pudo rozarla con sus dedos.
—No tiene nada de malo pedir ayuda, Bulma —dijo Troy con gracia y cortó el fruto del árbol para pasarselo. Bulma lo recibió y no tardó en darse cuenta que había algo más en su mano.
—Sé cuándo pedir ayuda, Troy… —Cuando removió las pequeñas frutas y solo tuvo el anillo en la mano le sonrió—. Otro regalo, no es necesario que me hagas regalos todos los días, pero si quieres que lo use antes de irme tendrás que organizar una gala para lucirlo y poner celosas a todas las mujeres que me vean llegar contigo y con un anillo tan bonito.
—No has entendido, ¿verdad? —dijo sonriendo, aunque sus ojos se iluminaron cuando lo hizo.
Bulma reaccionó justo cuando Troy se arrodilló en el pasto. Sus ojos celestes se agrandaron ante la sorpresa que no había visto venir.
—Sabes que te amo y que tarde o temprano haría esto. No es necesario que pongas esa cara, te estoy pidiendo matrimonio, no que degolles un conejo para la cena.
—No digas eso —exclamó
—Entonces, ¿cúal es tu respuesta? No pretenderás que esté arrodillado todo el día aguardando por una.
Bulma miró el hermoso anillo y luego miró a Troy. Sí quería estar con él, pero el asunto la tomó tan de sorpresa que quedó sin habla. La joven mujer era tan dueña de sus actos y de su vida que cuando llegara el momento de casarse sería de manera planeada y nada espontánea, pero él lo interpretó como si tuviera dudas.
—Sí quiero —dijo apresurada cuando lo vio ponerse de pie—. Perdón, soy una tonta, pero he estado tan concentrada con mi trabajo que no reaccioné bien, pero sí quiero.
—No, no tienes que responder bajo presión. Debí darme cuenta que no era el momento adecuado para hacerlo.
Bulma quiso responder, pero Troy se acercó y la estrechó en sus brazos. Algo la hizo sentir que él era quien más necesitaba ese abrazo.
—Es tu culpa por regalarme tantas joyas —susurró con el rostro oculto en su pecho—… Arruiné el momento.
—Hablaremos de esto cuando regreses, ¿está bien?
—Sí.
—Puedes conservar el anillo… Era de mi madre.
—Maravilloso, ahora me siento mucho peor.
Ahora fue Troy el que quiso hablar, pero ella lo tomó del cuello de la ropa para atraerlo y obligarlo a besarla.
(Vegetasei)
Finalmente, luego de un par de semanas realmente pesadas los dos hombres terminaron en la biblioteca sentados en uno de los sofás. Esta vez Broly no se instaló en un asiento lejano como cuando Tarble tenía visitas, en esta ocasión se sentó a su lado, los dos bebiendo y con cara de que habían tenido días mejores.
Broly pese a ser mucho más grande continuaba con el primer vaso, en cambio Tarble ya estaba sirviendo el tercero sin abrir la boca.
—Hiciste lo que pudiste —dijo Broly sin dejar de mirar su vaso a medio beber—. No te castigues más.
—Siempre se puede hacer más —respondió el joven príncipe. No podía dejar de imaginar el infierno que vivió Gure y toda su gente. Un infierno que estaba lejos de terminar, ya que tendrían que enterrar a sus seres queridos, conformarse con no volver a ver a otros y dar por hecho que no volverían al que fue su planeta adorado por culpa de la codicia de algunos. Todos estos años había protegido ese planeta, sabía que quedaba en un lugar importante—. Tal vez si les hubiera dicho la verdad cuando retomé contacto con ellos, podría haberlos enviado a otro planeta de manera más ordenada…
—Eso hubiera sido exponerse demasiado.
—Lo sé… —Se hizo hacia adelante y quedó con la cabeza agacha. Hacía mucho que no se sentía así de mal. Ya eran años controlando sus emociones, minimizándolas para ser parte y encajar, de esa manera había logrado ser respetado y no llamar la atención. Pero lo sucedido con Gure abrió antiguas heridas—. Pero tal vez si hubiera…
—Ya no se puede hacer nada —respondió Broly y le dio una palmada en la espalda, subió la mano hasta su nuca y la apretó un poco de forma afectuosa—. Estaré al tanto de lo que ocurra allá y te tendré informado.
—Gracias —respondió Tarble con una sonrisa. Le dio una palmada en la pierna y se levantó.
—¿Dónde vas?
—A dormir —respondió a sabiendas de lo que le diría Broly a continuación.
—Deberías ir a entrenar. No lo has hecho desde que salimos de aquí.
—Lo sé, pero…
—Pero nada. —Se puso de pie, totalmente diferente a como solía comportarse. Cuando se trataba de entrenamientos y combates era otro hombre, más extrovertido y apasionado—. Vamos a entrenar, después tendrás tiempo para dormir.
Tarble arrugó el entrecejo. Entrenar jamás había sido algo que lo apasionara y si comenzó a hacerlo con Broly solo fue para mejorar su aspecto físico, y en retribución le enseñó a escribir y leer. Los dos saiyajin tenían demasiado en común aunque no se viera a simple vista y eso precisamente fue lo que los acercó y unió al punto de compartir secretos y estimarse.
Con la muerte de su madre, y la ida de su hermano Vegeta, Tarble pensó que estaba destinado a continuar solo, pero para su suerte se había equivocado.
—Está bien, pero solo una hora.
—Eso lo decidiré yo. Yo soy el entrenador, vamos.
Salieron de la biblioteca rumbo a uno de los salones de entrenamiento.
(Trycks)
—Esto es de lo más aburrido —dijo Freezer luego de bostezar—. No entiendo por qué el planeta aún no ha sido conquistado a mi nombre. Al menos ya deberían haberme traído la cabeza de alguno de los generales, pero no. Aquí estoy decepcionado y esperando.
El tirano había descendido de su nave dentro de su trono volador con Zarbon y Dodoria a su lado izquierdo. Desde donde estaban tenían una vista privilegiada del combate que se realizaba colina abajo, cerca de los principales dominios del emperador. Freezer había ido con la esperanza de que ya estuviera aquel punto estratégico conquistado para él, pero aún no ocurría nada, y las bajas eran considerables para ambos bandos.
—No se preocupe, gran Freezer —dijo Zarbon, quien era el que había escogido a las tropas para la misión—. Antes del amanecer habremos tomado posesión del torreón.
—Se supone que sería esta mañana, es por eso que vine ahora, no más tarde y mucho menos al amanecer —dijo evidentemente decepcionado, odiaba tener que esperar.
—Lo siento mucho —respondió Zarbon, molesto de no ser exacto con los plazos para Freezer que había salido especialmente de su planeta para presenciar su momento de gloria—. Le aseguro que no volverá a ocurrir.
—Estoy seguro de eso —dijo sin mirarlos, moviendo su gruesa cola de un lado a otro. Tanto como Zarbon y Dodoria se miraron de reojo. Ese tono en Freezer jamás significaba algo bueno—. Muy bien, considerando que aún no tendré mi planeta es mejor que me marche. No tolero estar más aquí.
—No es necesario que te vayas, Freezer —dijo Vegeta cuando llegó al lado de Freezer. Ya no tenía el collar que controlaba su energía y su armadura lucía más radiante que nunca—. Todavía puedes tomar ese punto estratégico.
—Ya me estoy ocupando de eso —respondió apresurado Zarbon, indignado de que aquel advenedizo viniera a opinar—. Freezer te ordenó que aguardaras en su nave.
—Silencio, soldado —ordenó Freezer con la voz más alta que de costumbre—. Continúa, Argon.
—Simple. Los soldados protegen la fortaleza por su emperador. No vale la pena hacer caer a un general cuando tienen otros para dirigir las tropas. Hay que hacer caer al monarca —dijo seguro, como si se tratara de un trámite.
—¿Y tú lo vas hacer? —preguntó Dodoria cínico. Detestaba lo altanero que se comportaba Argon ante la presencia de Freezer y al tirano parecía no molestarle, todo lo contrario. Habían pasado un par de meses y seguía feliz por su mono guerrero.
—Ya que ninguno de los estrategas lo pensó… —respondió cruzado de brazos y encogiéndose de hombros. Ni siquiera se molestó en mirarlos, su atención estaba con Freezer, quien era el importante.
—Está bien, Argon —respondió Freezer curioso, sin embargo un tanto escéptico—. Ve y tráeme la cabeza de ese rey. Honestamente no creo que lo encuentres, esa fortaleza en inmensa y dudo que siga ahí metido. Sería más fácil hacer estallar el lugar por completo, pero soy un romantico y quiero conservarlo intacto.
—Estas construcciones antiguas siempre tienen entradas secretas para personal, meter amantes y para escapar en caso de emergencia, solo hay que encontrar una.
—Muy bien. Ve por la cabeza del monarca. Si vuelves en menos de treinta minutos puedes pedir la recompensa que gustes.
Vegeta se ajustó los guantes oscuros antes de salir volando a ras del suelo. Una vez que estuvo cerca de los enfrentamientos se dedicó a correr para no llamar la atención, y pronto se perdió entre la negrura de la noche y el enfrentamiento de los ejércitos.
—Simio engreído —susurró Dodoria.
—Por el bien de ustedes dos, más les vale que no regrese con el encargo.
—Ese guerrero solo ha tenido suerte, gran Freezer —comentó Zarbon e intentó no sonar tan alterado para que Freezer no lo notara.
—Sea suerte, o sea talento, últimamente me ha dado más satisfacciones que todos mis hombres de confianza… Fijen la cuenta regresiva. No pienso esperar ni un minuto más en este lugar.
Dodoria se apresuró en marcar en su scouter los treinta minutos en cuenta regresiva.
Los minutos pasaron tan lentos y agónicos que por algún momento los dos soldados de confianza del tirano tuvieron miedo por su vida. Ya estaban tan acostumbrados a ser los mejores de Freezer que se habían olvidado lo que era hacerlo enojar.
Freezer no necesitaba gritar ni hacer amenazas para infundir el miedo, bastaba con ver su rostro tenso y su rabo moverse de un lado a otro para saber que alguien terminaría muerto solo para descargar tensiones. Por un lado los dos querían que Vegeta regresara con esa maldita cabeza para que volviera su buen humor, pero por otro, significaría que el nuevo era más eficiente que ellos y no era lo mejor considerando el gusto de Freezer hacia el simio.
Aún quedaban cinco minutos según el rastreador de Dodoria cuando vieron a Argon regresar con una cabeza canosa en su mano. El guerrero se arrodilló frente a Freezer y dejó rodar el trofeo a los pies de Zarbon y Dodoria. Inmediatamente después, el tirano comenzó a reír, le encantaba esos detalles.
—Solo tienen que llevar la cabeza de regreso a la batalla y bajará la moral de los soldados. El resto es un trámite —dijo Vegeta aún arrodillado. Tenía unas cuantas heridas en el rostro, pero nada de cuidado. Se notaba que la sangre en su ropa y armadura no le pertenecía.
—Ahora dime, Argon. ¿Qué es lo que deseas?
—Seguir haciéndome más fuerte, Freezer, a tu lado.
—Sigue trayendome regalos como estos, y te garantizo que serás el más fuerte de mis hombres. Vamos, ya perdí el interés en este lugar. —Argon se puso de pie y siguió al monarca. Cuando Zarbon y Dodoria hicieron lo mismo, les habló—. Ustedes hagan algo útil y lleven esa cabeza al campo de batalla. Regresaran una vez que hayan tomado el planeta por completo.
Dodoria estuvo a punto de reclamar ante la orden de Freezer, pero Zarbon lo detuvo a tiempo.
—Como usted diga, Freezer.
Freezer y Vegeta regresaron a la nave principal y en cuanto estuvieron a bordo, ésta partió.
—No puedo creerlo —exclamó Dodoria—. ¿Quedarnos hasta haber tomado el planeta por completo? Para eso están los soldados menores, nosotros no hacemos eso hace años.
—Agradece que fue eso y no algo peor —respondió Zarbon mirando la cabeza del rey cerca de sus pies.
—Freezer no nos mataría así como así, somos sus mejores hombres.
—No, pero se encargó de humillarnos… Maldito simio, sabe qué hacer y decir para tener a Freezer encantado como con juguete nuevo… No confío en él, llegó en el momento adecuado justo para llamar su atención, no creo que sea una coincidencia —susurró pensativo.
—¿En qué estás pensando? —preguntó Dodoria y tomó la cabeza del rey para llevarla a la batalla.
—Algo debe tramar, y lo voy a averiguar.
—Buena suerte —respondió el grandulón algo más resignado—. Ahora terminemos con esto, no quiero estar metido aquí una semana entera. —Levantó vuelo sin esperar a Zarbon.
Continuará…
Hola a todos y todas, gracias por llegar leyendo hasta el final del segundo cap de El Legado.
Vegeta ya se echó al bolsillo a Freezer, pero eso ocasionó que la envidia de Zarbon y Dodoria creciera. Ah! la armadura que tiene en estos momentos es la misma de la imagen que subí en facebook para compartir este capítulo.
Bulma está trabajando para partir a Vegetasei. Está tan obsesionada que se le pasan los días sin darse cuenta y ya ni reacciona cuando le piden matrimonio jajajaj.
Tarble con el paso de los años ha logrado hacerse respetar entre los suyos y sus inferiores gracias a el entrenamiento arduo que lo ayudó a mejorar su físico y ser más fuerte (gracias a Broly). Jamás lograría los tremendos niveles de los mejores guerreros pero al menos al tener más masa muscular inspira más respeto en una población que le da demasiada importancia a eso. (No me gusta la idea de Tarble flacucho y que luce como un niño de 12 años ya siendo adulto)
Y los hermanos incesto (XD) ya no están juntos como pareja, ahora Rasp y Berry solo son hermanitos que están tratando de componer su relación.
Salió poquito del hijo nuevo de los reyes, Lok, pero ya saldrá más. Son muchos personajes y hay que darle espacios a todos jajajaj.
Espero sus rws que me motivan a seguir escribiendo y actualizar con rapidez.
Nos estamos leyendo próximamente.
Dev.
30/07/20.
