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El Legado II
Primera Parte
VII
Regalo
You went out every night, and baby, that's alright
I told you that no matter what you did, I'd be by your side
'Cause I'ma ride or die, whether you fail or fly
Well, shit, at least you tried
( Blue Jeans/ Lana Del Rey)
4 años atrás
Luego de varias horas de vuelo, dejando atrás las ciudades, los pueblos y pequeñas aldeas, Tarble, de 17 años, logró dar con la cabaña en las montañas donde vivió Broly aislado gran parte de su infancia. No le tomó trabajo encontrarlo una vez que descendió en la montaña de piedra, ya que los rastros de cráteres de diferente tamaño y profundidad (algunos antiguos y otros recién hechos) en la piedra dura lo guiaron hasta su ubicación.
—¿Broly? —susurró el joven de contextura delgada y delicada, todo lo contrario a un digno guerrero saiyajin.
Broly estaba sentado en el suelo con parte de su ropa destrozada, múltiples heridas en el cuerpo y una luz roja emanaba de su cuerpo, inestable, palpitante, al parecer al mismo compás de los acelerados latidos de su corazón.
Tarble se acercó con cuidado y se arrodilló a su lado. No era la primera vez que lo veía así, pero siempre tenía precaución al momento de calmarlo. Se sintió un poco intimidado al ver los ojos blancos de Broly, tan tenso, respirando con dificultad, y tuvo miedo por un momento, pero no se alejó y permaneció en su lugar.
—No debiste irte —dijo con su suave y tranquilizante voz. Hizo una leve pausa al ver las pequeñas piedras removidas de la montaña que levitaban alrededor de su amigo—. Me tomó mucho trabajo encontrarte esta vez… —Estiró la mano y pese a sentir una potente corriente golpearlo al acercarse, no se detuvo y la posó sobre la mano del guerrero—. Te entiendo, Broly, también he estado ahí, perdido, desesperanzado… No lo expreso de la misma forma que tú, pero aprendí a manejarlo… —Los ojos de Broly continuaban en blanco, ausentes, pero al parecer estaba atento a las palabras de Tarble—. Tienes que hacerte a la idea que nunca te va a dejar, pero sé que eres capaz de controlarlo, eres muy fuerte, lo puedes hacer, creo en ti.
Cuando el príncipe le apretó la mano, los ojos de Broly regresaron a la normalidad y la luz que lo envolvía desapareció. Sentía el cuerpo y la mente agotados y casi no recordaba cómo había llegado hasta aquí, mucho menos lo que había desencadenado su crisis, salvo que en un momento la ira se apoderó de él y entonces todo se descontroló.
—Gracias —susurró con voz entrecortada. Dejó escapar varias lágrimas ante la idea de que jamás podría llevar una vida normal, que su padre tenía razón y lo más sano era vivir aislado y recluido.
—Eres mi amigo, y no voy a dejarte solo… Hay algo que podemos hacer al respecto… Estaba pensando, qué tal si comenzamos a entrenar juntos. Quizás si me enseñas a pelear logres controlarte y aprendas a conocer tus emociones y tu cuerpo, y a mí me serviría para hacer algo de músculo.
—A ti no te gustan las peleas ni entrenar, no tienes que hacer esto por mí.
—Sí, pero ya me di cuenta que jamás nadie me tomará en serio ni respetará si continuo así de delgado y débil. Las apariencias lo son todo en este planeta, y después de todo soy saiyajin, debería poder acostumbrarme… Siempre te veo entrenar solo, creo que sería mejor si tuvieras a alguien a tu lado.
—¿Qué pasa si te lastimo?
—Tendrás que aprender a controlar tu cuerpo y poder para que eso no suceda, y yo el mío para saber defenderme. Nos hará bien a los dos… Yo te enseñé a leer y escribir, ahora es tu turno de enseñarme a ser un guerrero digno.
—Está bien, entrenemos —dijo, mucho menos angustiado. Le sorprendía con la facilidad que su amigo siempre lograba calmarlo con sus palabras. No usaba la fuerza bruta ni lo agredía, solo palabras, a diferencia de su padre que lo golpeaba desde niño para mantenerlo controlado.
Odiaba sentirse así de descontrolado. Tenía muchas lagunas en su infancia, especialmente en la época en que su padre asesinó a su madre, había casi dos o tres años de su vida completamente perdidos y no quería que volviese a ocurrir.
—Perfecto. No te prometo ser el mejor guerrero, pero sí el mejor alumno.
—Me aseguraré que el resto te vea como yo te veo a ti.
Tarble sonrió y le dio una palmada en la pierna.
(...)
Kyle permaneció sentada en el banco con la espalda apoyada en la fría pared reforzada. Tenía sobre sus piernas una caja de galletas que las cocineras del palacio habían preparado especialmente para ella. Se supone que iba a entrenar con Tarble, pero estaba más concentrada en comer e intentar descifrar los movimientos de Broly, sin embargo, por más que se concentraba no lograba hacerlo, el guerrero era demasiado veloz, y por esa misma razón Tarble siempre terminaba tan golpeado.
—¡Por tu izquierda! —gritó la joven, anticipándose al movimiento del guerrero, pero en lugar de ayudar a su hermano sirvió para distraerlo y que terminara tirado en el suelo sin aire por el golpe en el abdomen—. Ponte de pie, no seas holgazán. —Lo alentó.
—Creo que es suficiente por hoy —dijo Tarble en medio de jadeos, con el cuerpo adolorido. La mitad de la rutina de entrenamiento con Broly consistía en estar en el suelo intentando recuperar la respiración.
—Eso pasa por no entrenar lo suficiente—dijo Broly. Se sentó en el banco cercano a Kyle y bebió de su botella de agua. Para variar casi no había sudado.
—¿No entrenar seguido? Lo hacemos casi todos los días —dijo, y se puso de pie. Debió hacer los ejercicios de estiramiento que le enseñó Broly para no terminar con tanto dolor luego de cada sesión.
—¿Eso fue todo? —reclamó Kyle con media galleta en la boca. Como siempre, tenía su cabello amarrado en una cola, con los flequillos despeinados cubriendo parte de sus ojos—. Así nunca voy a descifrar los movimientos de Broly.
—En ese caso deberías entrenar con él —respondió su hermano y se sentó a su lado para quitarle un par de galletas. Una se la llevó enseguida a la boca y la otra se la lanzó a Broly que la atrapó sin problema—. Entrena con Kyle, Broly —sugirió.
El guerrero miró a Tarble y luego a la niña. Se sintió un poco incómodo, pero respondió de todas maneras.
—Me da miedo lastimarla.
—No me subestimes —dijo ofendida, y añadió—. A Tarble lo mueles a golpes todo el tiempo y no te veo preocupado por eso.
—Eso no habla bien de mí —comentó el príncipe avergonzado.
—Vamos —dijo Kyle entusiasmada. Le pasó la caja con galletas a su hermano y se puso de pie—. Solo esquiva mis ataques, así no habrá riesgo de que me lastimes. Voy a participar en el torneo de adultos este año y qué mejor que entrenar contigo.
Broly lo pensó unos segundos y finalmente se puso de pie. La princesa con suerte se acercaba al metro sesenta y se le hacía tan delgada para ser una guerrera, que daba la impresión que de solo bloquear uno de sus ataques le rompería un hueso.
—Solo cinco minutos —dijo y se acomodó el cabello, lo tenía un poco más largo y se le iba a al rostro.
—Si logro golpearte dentro de esos cinco minutos, agregamos más.
Una de las puertas de entrada se azotó tan fuerte cuando se abrió que pese a estar reforzada terminó desencajada de su marco de metal. Se trataba de Leek que caminó directo hacia Tarble, despotricando contra él sin parar, y Berry, que se quedó a medio camino, cruzada de brazos. Tarble se puso enseguida de pie y se acercó a su primo cuando lo vio muy cerca de Kyle.
—El otro día fui muy suave cuando te lo pregunté, Tarble. Dime dónde está mi hermano.
—¿Qué es lo que pasó ahora? —preguntó Tarble con aparente calma, y se dirigió a Berry, ya que ella lucía mucho más comedida que Leek, que incluso parecía había bebido de más.
—Encontraron la nave de Row, pero no a él —dijo Berry, evidentemente afectada, pero siempre firme.
—Y no solo eso —exclamó Leek—. Una de las últimas llamadas fue a tu comunicador, ¿sigues negando que no tienes nada que ver?
—No tengo ninguna llamada entrante de Row en mi scouter, si gustan pueden llevarlo a revisar —dijo sereno, pero luego endureció su expresión—, pero no voy a tolerar que sigan indicándome como sospechoso solo porque se les cruzó esa idea.
Berry, que lucía mucho más sensata guardó silencio, pero Leek que había empezado a beber desde temprano cuando supo la noticia del hallazgo de la nave no se contuvo.
—Escucha, intento de guerrero, esto lo estás haciendo en mi contra por como te he tratado todos estos años. Te cargaste a mi hermano solo para castigarme a mí.
Tarble puso los ojos en blanco ante el mal rato innecesario que estaba pasando, y Kyle que ya había tenido suficiente de escenas no se quedó callada.
—Berry, por qué no lo sacas de aquí para que no siga hablando estupideces.
—Tú cállate, niña, de seguro estás disfrutando esto igual que el patético de tu hermano.
—Claro que no. Row me agrada y espero que vuelva ileso, y si está muerto tal vez fue porque lo confundieron contigo, porque tu eres el imbécil que siempre está metido en cosas turbias. —Iba a seguir hablando, pero Tarble le indicó que guardara silencio.
—Leek, vámonos ya —dijo Berry yendo hacia Leek y mirando con recelo a Tarble, sin embargo el saiyajin estaba demasiado desesperado ante la desaparición de su hermano, que no se iría sin una confesión del que creía culpable.
Leek le hizo el quite a la mujer y se abalanzó hacia Tarble para agarrarlo del cuello y amenazarlo, como hizo otras veces años atrás solo para asustarlo. Tarble no hizo ningún intento por esquivarlo, pero ni siquiera alcanzó a sentir el roce del hombre, pues Broly en menos de un parpadeo se puso entre los dos y agarró a Leek de la muñeca para obligarlo a retroceder, aplicando una fuerza descomunal capaz de infringirle dolor.
—Suéltalo ahora —exigió Berry yendo hacia los hombres. Solo con la palma fue capaz de golpear a Broly en el abdomen y hacerlo soltar a Leek y retroceder unos pasos—. Más te vale calmar a tu animal, Tarble —dijo molesta—. Una sola palabra nuestra y su padre puede volver a enjaularlo.
—Atrévete a hacerlo, Berry y te arrepentirás —exclamó Tarble conteniéndose. No quería empeorar más la situación con Broly presente.
Broly debió reunir todo su autocontrol para no atacar a Berry. Odiaba que lo menospreciaran de esa forma. En el pasado había sido así todo el tiempo, pero desde que comenzó a trabajar con Tarble y aprendió a controlarse, las miradas y palabras de desdén habían cesado. No permitiría volver a ser tratado así.
—Larguense de aquí —dijo Broly con los puños apretados.
Tarble miró a Broly y supo que si seguían en esa habitación no terminarían bien.
—Y tú, cobarde —continuó Leek—. Eres incapaz de luchar tus batallas que mandas a este animal.
—El pobre piensa que siendo el animal faldero de Tarble va a lograr que lo considere —dijo Berry, y añadió de forma despectiva mirando directamente a Broly—. ¿Acaso crees que no me he dado cuenta? Incluso tu propio padre se avergüenza de ti al punto de ocultarte toda la vida, y tú, poca cosa pretendes meterte en los pantalones de… —No fue capaz de ver el puño de Broly que la golpeó en la cara y la lanzó varios metros hacia atrás. Un golpe así le hubiera roto el cráneo a cualquier guerrero distraído, pero Berry era una guerrera destacada que solo terminó con la nariz rota sangrando, su cabello despeinado y un terrible dolor de cabeza.
Los presentes sintieron el suelo temblar de forma violenta bajo sus pies, justo en el momento en que Broly se encaminó hacia Berry, totalmente fuera de sí.
—¡Broly, detente! —gritó Tarble, pero el guerrero no lo escuchó.
Leek se lanzó para defender a Berry, pero con una facilidad tremenda fue lanzado hasta el otro lado del salón. El cuerpo del príncipe terminó casi enterrado en la pared de metal que se abolló por el impacto del cuerpo. El poder de Broly no tenía comparación, no obstante, algo pasaba cuando la furia se apoderaba de él y ese poder comenzaba a desatarse. No había quien lo detuviera.
Berry quedó mareada por el golpe, sin embargo estaba lo suficientemente consciente para sentirse intimidada por la montaña iracunda de mirada asesina que se acercaba hacia ella.
Tarble voló a toda velocidad hacia Broly para detenerlo y recibió el mismo trato que Leek. De no ser que estaba acostumbrado a esquivar los ataques de Broly, hubiera terminado mucho peor a causa del golpe de puño en la boca que lo lanzó hacia el suelo. Se puso de pie enseguida cuando vio que Kyle iba intentar pararlo.
—¡No, Kyle! —La niña permaneció en su lugar y Tarble volvió a volar, y esta vez sí pudo esquivar el ataque hasta ponerse frente al hombre. Levitó para quedar a la misma altura y así mirarlo a los ojos—. ¡Broly, detente, Broly! —Le puso las manos en los hombros y ejerció presión para detenerlo, pero continuó retrocediendo ante su aplastante fuerza. Cuando sintió la mano de Broly en su cuello, apretando y cortando el paso del aire, lo tomó del rostro y acortó la distancia entre ellos para obligarlo a mirarlo—. Broly, mirame. ¡Detente ya! —gritó con voz de mando, con el poco aire que le quedaba en los pulmones.
Broly se detuvo, su mirada volvió a la normalidad y se encontró con la de Tarble. Soltó enseguida su cuello.
—Salgan de aquí, ahora —dijo sin gritar, pero firme y molesto, sin dejar de mirar a Broly, que ahora parecía más asustado que furioso—. Esto no va a quedar así, se lo digo a los dos.
—Tu animal es peligroso —exclamó Berry. Ahora sonaba controlada, pero había sentido miedo.
—Ten por seguro que esto no quedará así —respondió Leek, por fin de pie y muy adolorido.
—¿Qué no escucharon? —dijo Kyle enojada y también un poco asustada aún—. ¡Salgan los dos, ya!
Los dos príncipes, más heridos en su orgullo que físicamente, y con un susto bien merecido abandonaron el salón de entrenamiento.
—¿Está bien? —preguntó la niña preocupada a su hermano—. ¿Qué fue lo que le pasó?
—Kyle, retírate por favor. Sal por otra puerta para no encontrarte con ellos —dijo Tarble.
Kyle quiso protestar, quería ayudar, pero decidió no decir nada y obedecer. Podía sentir que aún no estaba toda la situación controlada.
En cuanto quedaron solos, Tarble volvió a hablar, aún con sus manos sosteniendo el rostro de Broly para que no mirase nada más que sus ojos.
—¿Ya estás aquí? ¿Conmigo? —preguntó con voz suave y amistosa.
Broly no dejó de mirarlo. No habló, pero le respondió afirmativamente moviendo la cabeza.
—Necesito que me hables. —Le acomodó un poco el flequillo para poder mirarlo mejor.
—Sí, estoy contigo —respondió con voz entrecortada. Hacía años que no se iba a negro. Ya pensaba que lo tenía totalmente controlado, pero la ira se apoderó de él con tanta facilidad que sintió que nada de lo que había hecho en este tiempo, que todos los avances no habían servido para nada.
—Bien, vamos a sentarnos. —Finalmente sus pies tocaron el suelo y volvieron a tener veinte centímetros de diferencia en estatura. Se sentó a su lado y lo hizo beber mucha agua.
—Quería matarla, era todo lo que tenía en mente… Todos los demás desaparecieron y no podía escuchar nada… —dijo con la mirada perdida en el suelo. No quería enfrentar a Tarble.
—No te sientas mal, Berry suele provocar eso —bromeó y le puso una mano en la pierna—. No vayas a pensar que esto es un retroceso, porque no lo es.
—¿Entonces qué sería? —preguntó furioso consigo mismo.
—Un tropiezo, pero te levantas y sigues avanzando… Además pudiste controlarlo, nada explotó y nadie salió herido, esos golpes no fueron nada para ellos.
—Solo lo controlé porque estabas tú… Dentro de toda la ira y la oscuridad, fue tu voz lo que me trajo de vuelta… De lo contrario hubiera terminado muy mal.
—Tú me cuidas todo el tiempo, está bien que yo te cuide alguna vez.
—Eso era cuando eras un niño, ahora puedes cuidarte solo… —Miró hacia todos lados preocupado cuando se dio cuenta que Kyle no estaba presente—. ¿Dónde está Kyle? ¿La lastimé?
—Tranquilo, le pedí que nos dejara solos. Está bien… Y no te preocupes por nada, iré a hablar con el rey antes que ese par de víboras se hagan las victimas.
—No es necesario que lo hagas, sé cuánto lo odias y que detestas fingir ante él.
—No importa. Berry y Leek creen que sigo siendo el niño asustadizo que pueden pasar a llevar. Esto que sucedió fue culpa de ellos, así que me encargaré de que no nos vuelvan a molestar… ¿Te sientes mejor?
Broly recién tuvo el valor para mirarlo e inmediatamente se fijó en el labio hinchado sangrando y las marcas de su mano que quedaron en el cuello del príncipe cuando intentó ahorcarlo.
—¿Yo te hice eso?
Tarble lo miró sin entender. Con la adrenalina del momento no se había dado cuenta de las heridas en su cuerpo. Broly pasó dos dedos por el labio inferior del príncipe y le mostró las yemas manchadas de sangre.
—Me has hecho heridas mucho peores entrenando —dijo intentando no darle importancia, pero para Broly era serio—. ¿A dónde vas? —preguntó cuando lo vio ponerse de pie rumbo a la puerta de salida.
Broly no respondió, simplemente tenía que salir de ahí. Tarble prefirió no insistir más y lo dejó marcharse.
5 años atrás
—¿Falta mucho?
—Un poco, no seas impaciente.
—Ya tengo hambre.
—No puedes apresurar la perfección —dijo Milk sonriendo.
El restaurante había cerrado hace menos de una hora y los trabajadores ya se habían marchado a sus casas. Era una noche muy fría, así que los padres de Milk ya se habían ido a acostar y ella era la encargada de terminar de limpiar y dejar preparado para abrir al día siguiente. Tenía un par de ollas prendidas que revolvía a ratos, el plato favorito sería agregado al menú de la próxima semana, todo dependía de la decisión del guerrero que tenía el sentido del olfato y gusto tan desarrollado que cada plato que escogía se vendía muy bien entre los clientes.
El saiyajin había entrado por la ventana que Milk dejaba sin seguro, como cada noche hace tres semanas, desde que Kakarotto comenzó a visitarla sagradamente después de dejar el trabajo, ir a su habitación, bañarse y cambiarse de ropa.
Cuando la comida estuvo lista, Milk dejó los dos platos servidos en la mesa y se sentó en las piernas del saiyajin.
—Qué buen servicio —susurró antes de abrir la boca y dejar que le diera de comer. Milk le limpió la comisura de la boca con una servilleta y esperó su veredicto—. Lo mejor que he comido.
—Siempre dices eso.
—Es verdad. Cuando te lleve a mi planeta tienes que cocinarle a mi hermano y enseñarle estas recetas.
Luego de comer un poco más del primer plato, Milk le dio a probar del segundo.
—La gente habla muy mal de tu planeta. Me da un poco de miedo imaginarme allá de visita.
—No es tan malo —respondió mientras saboreaba la sopa picante y volvió a abrir la boca cuando la chica le acercó la cuchara llena.
—El planeta donde nací estaba en guerra, o algo así, ya no recuerdo, era muy pequeña cuando me sacaron de ahí. No creo que sea peor que el tuyo. —Volvió a limpiarle la boca y el mentón.
—Nosotros no estamos en guerra. Nosotros llevamos la guerra a otros planetas.
—Eso es tan violento —dijo ella haciendo una mueca.
—Tranquila, nadie vendrá a tu planeta. Si estoy aquí es por el castigo, no hay intenciones de invadirlo.
—¿Entonces cuál te gustó más?
—Los dos, pero me quedo con el segundo.
—Entonces ese será. —Probó un bocado del plato y aún con el sabor de la comida en su boca besó al saiyajin. El guerrero la abrazó con una mano y con la otra acarició sus piernas a medida que el beso se iba volviendo más acalorado.
Le encantaba besarla y tocarla. Todo era tan sencillo y dulce con ella, no tenía que esforzarse para nada, y el sentimiento de paz que lo invadía duraba por horas, incluso cuando ya no estaban juntos. Nunca una persona lo hizo sentir de esa forma, y no tenía deseos de dejarla ir, solo le quedaban un par de días en el planeta, pero ya había comenzado a pensar cómo hacer para continuar viéndola luego de dejar marcharse.
—Ya deben estar dormidos —susurró Milk contra su boca, pese a llevar una semana yendo a su cuarto continuaba ruborizándose cada vez que lo invitaba a pasar. Kakarotto era su primer hombre y pese a que todo sucedió tan rápido y a sabiendas que pronto se marcharía no se arrepentía de nada.
—Si fuéramos al lugar donde me quedo podríamos hacer todo el ruido que quisiéramos —dijo Kakarotto sin vergüenza.
—No, si se dan cuenta que no estoy podrían morir de un ataque… También si me encuentran con un saiyajin en mi cama, pero por eso vamos a guardar silencio —dijo divertida. Toda su vida se había comportado correctamente y ahora perdía la cabeza nada más ni nada menos que por un guerrero temido por media galaxia.
—Está bien —dijo y la tomó en brazos. La ventaja de volar era que podía levitar y llegar a su cuarto sin ser descubiertos. Luego mantenerse en silencio durante el sexo era otra cosa muy diferente y difícil.
(...)
—Apúrate, Gohan —gritó Kakarotto desde el primer piso. Irían a ver a Raditz y Ginn para invitarlos a participar en el torneo.
—No vayas a dejarlo solo en ese lugar —dijo Milk sentada a la mesa, estaba cosiendo la ropa del niño y la propia—. Es demasiado grande, y si se pierde…
—No te preocupes, Milk, vamos a ir a la ciudad de guerreros de élite, no a la Zona Negra. Nadie va a intentar quitarle la cola —dijo sonriendo para calmarla, pero no funcionó mucho.
—Estaba pensando —dejó la aguja metida en un pliegue de la ropa para mirar a Kakarotto que esperaba al niño—. Si ganan el torneo en grupo y tú el individual, sería mucho dinero.
—Sí, este año es más grande el monto.
—Tal vez con eso podríamos buscar otro lugar donde vivir.
—Pensé que te gustaba esta casa —dijo curioso.
—Sí, acá es mucho más tranquilo que la otra. Yo me refiero a dejar el planeta… Se supone que estaríamos aquí un tiempo hasta que terminaras tus pendientes, y Gohan ya tiene cuatro años.
Kakarotto se sentó frente a Milk y tardó en responder.
—No puedo todavía. Sabes que tengo algo que hacer antes de pensar en irnos —susurró mirando a cualquier lado menos a ella.
—Tal vez si me contaras qué es, yo podría ayudarte —se atrevió a decir. Kakarotto siempre estaba de buen humor con ella y Gohan, salvo cuando sacaba a flote el tema de su pendiente, por eso no solía hablarlo, ya que sabía que le afectaba, se ponía triste y de mal humor. Sin embargo, después de haber ayudado a Bulma en algo tan delicado, le urgía abandonar el planeta por temor a ser descubiertos.
—No puedo —dijo frustrado—. Ya te dije que no puedo. —Intentar decirle todo lo que pasaba por su cabeza era demasiado. Primero, tendría que comenzar contándole lo sucedido con su madre. Milk ya sabía que había tenido una muerte trágica, pero no conocía detalles. Mucho menos podría decirle lo que tenía en mente, no era capaz de confesar algo tan retorcido a una mujer que rechazaba cualquier tipo de violencia y aún así decidió dejar la comodidad de su planeta para irse a uno tan hostil. No podía seguir exponiendo a Milk a situaciones así o podría perderla a ella y a su hijo.
—Me asusta cuando te pones así. Haces que me imagine cualquier atrocidad.
—Prometiste que confiarías en mí.
—Y lo hago, pero Gohan ya está grande, y le haría tan bien vivir en otro lugar, además los años pasan y sigues sin hacer eso tan importante que te mantiene en este planeta. Me da miedo que los años sigan pasando y…
—No —dijo en voz alta golpeando la mesa de madera. Milk dio un brinquito de susto ante la inesperada reacción—. No quiero hablar de esto, sabes que no me gusta y no puedo.
Milk no respondió nada, ya que escuchó los pasos de Gohan bajando la escalera.
—Estoy listo —exclamó entusiasmado.
Kakarotto se puso de pie y fue enseguida hacia la puerta.
—Pórtate bien, Gohan, y obedece en todo a tu papá.
—Sí, mamá —corrió a darle un beso de despedida antes de salir con su padre.
(...)
—Lo provocó —dijo Tarble a los reyes en la oficina de su padre y luego se dirigió exclusivamente a Rave —. Berry suele hacer esas cosas, y lo sabes muy bien, Rave.
—Los subordinados no pueden ir golpeando príncipes ni superiores. Qué clase de mensaje vamos a dar si permitimos algo así, Vegeta —dijo Rave, calmada como siempre, de pie al lado de Vegeta que estaba sentado junto a su escritorio.
—Berry y Leek fueron a meterse a mi salón de entrenamiento con acusaciones falsas, no es la primera vez que lo han hecho y Leek intentó atacarme con Kyle a mi lado. Broly solo me defendió. —Odiaba usar la carta de Kyle, no le gustaba utilizar a su hermana para ganar discusiones, pero sabía la preferencia del rey hacia la niña.
—¿Kyle está bien? —preguntó Vegeta más interesado de lo que pretendía sonar.
—Afortunadamente sí.
—¿Y de qué acusaciones estás hablando?
—Según ellos, tengo que ver con la desaparición de Row.
—¿De qué estupidez estás hablando? —preguntó el rey indignado—. De Leek lo entiendo, está igual o peor que Torn imaginando que todos están en su contra, pero Berry —miró a Rave esperando que le diera una explicación por el comportamiento de su hija.
—Me encargaré de hablar con ella, pero no nos desviemos del tema. El guerrero de Tarble lastimó a dos príncipes. A mi hija y al hijo de tu hermano, Vegeta.
—Los dos temas están relacionados, ya que Broly reaccionó ante el constante acoso que he recibido de parte de ellos dos, y perdóname, Rave, pero ¿lastimar? Berry es de las mejores guerreras de palacio, no le va a pasar nada por un golpe en el rostro, en cuanto a Leek, era fácil dejarlo fuera de combate por su evidente estado de ebriedad.
—Broly tiene que tener un castigo —sentenció Vegeta—. Cualquier otro terminaría ejecutado, pero considerando que es el hijo de Paragus, y lo que tú me dices, tendré consideración con él.
—No —respondió Tarble tajante, mirando a su padre a los ojos, enfrentándolo, pero guardando la calma—. Nada. Ellos fueron los que me acosaron y hostigaron sin razón alguna, y Broly solo me defendió.
—¿Por qué tanto lío con ese muchacho? —preguntó Rave—. No le van a cortar la cabeza, será un castigo por faltarle el respeto a los príncipes. Lo mandarán un tiempo a un planeta lejano y asunto arreglado.
—Valoro la lealtad de mi guerrero y doy la cara por él. Y si hablamos de faltar al respeto, yo no he pedido nada por la falta de ellos hacia mí. Si lo hiciera, lo justo sería recibir una reparación por el comportamiento de Berry y Leek.
—¿Y qué es lo que quieres? —preguntó el rey.
—Que no castiguen a Broly y pasaré por alto el ataque de los príncipes. No estamos en tiempos de roces inmaduros y ponernos en contra del otro, especialmente cuando alguien importante de la familia está perdido. —El rey se quedó en silencio pensando en las palabras de Tarble, así que el joven continuó hablando—. Bien sabes, padre que jamás te he pedido nada y durante los últimos años he contribuido al reino mucho más que Berry, y para qué mencionar a Leek… Por supuesto me comprometo a que el altercado de esta mañana no volverá a repetirse.
—Lo pensaré —dijo Vegeta—. Ahora retírate, tengo otras cosas de qué preocuparme, y toda esta estupidez de encontrar culpables bajo cada roca nos está haciendo perder el tiempo para encontrar a Row.
Rave quedó mirando al rey y Tarble sonrió por dentro, eso ya lo consideraba una victoria. De haber sabido que por solo tener físico de guerrero y carácter suficiente para enfrentar al monarca conseguiría tanto, hubiera comenzado los entrenamientos desde niño.
—Sí. —Hizo una pequeña reverencia y se retiró del lugar, no sin antes mirar de reojo a Rave, que lo observaba atenta. Al parecer ya se había dado cuenta que no debía volver a subestimarlo, ya que no se trataba del niño callado y tímido que evadía la mirada de los demás.
Cuando salió de la oficina se encontró cara a cara con Paragus que esperaba paciente para poder hablar con el rey. El hombre saludó de forma respetuosa y Tarble continuó su camino, orgulloso de lo que había logrado, ya que hace unos años no se hubiera atrevido ni siquiera a mirar al rey a los ojos producto del miedo. Ahora era odio y desprecio lo que sentía hacia él, ya que jamás olvidaría lo que sucedió con su madre, pero era lo suficientemente listo para no demostrarlo y poder seguir ganando cosas, como sus planetas que manejaba a su antojo, y el triunfo de esta ocasión.
(...)
Bulma encendió un cigarro en cuanto se sentó en el viejo sofá de la casa de Bardock. Esperó en silencio mientras el guerrero se paseaba semidesnudo por la casa, vistiendo solo un boxer negro y un cigarro en la boca, despeinado y con aspecto de haber despertado hace poco pese a ser ya casi hora de almuerzo. En su cuerpo se podían ver las marcas dejadas por el combate contra el príncipe Row, que pese a estar en desventaja a causa del envenenamiento, se defendió y atacó hasta el último momento.
En un comienzo, Bulma se alteraba de siempre encontrarlo así, más preocupado de desayunar y fumar que hablar con ella, pero luego se dio cuenta que el saiyajin nunca cambiaría su comportamiento y decidió relajarse. Estar en la casa de él era como un momento de descanso para fumar y descansar en el duro sofá sin nadie que pudiera molestarla.
Para cuando encendió el segundo cigarro, Bardock ya estaba con un pantalón, otro cigarro en la boca, igual de despeinado y con una botella pequeña de cerveza en la mano. "Al parecer esta vez el desayuno consistía en algo liguero" pensó Bulma.
—¿Tienes mi encargo? —preguntó la mujer, directo al grano.
—Sobre la mesa —respondió Bardock, ya sentado frente a Bulma, en una de las sillas de la mesa.
Bulma miró sobre el hombro del hombre. Qué descuidado era al dejar una caja llena del mismo veneno que terminó por acabar al príncipe en el lugar donde dejaba la comida. Aunque claro, ya había comprobado hace mucho tiempo que los saiyajin eran animales resistentes y duros de matar.
—¿Ya hiciste la entrega? —preguntó luego de darle un sorbo a su cerveza.
—Ya está lista —respondió Bulma—. En cualquier momento Torn lo recibirá.
—¿Y quién sigue ahora?
—El hermano, pero antes tengo que ver cómo reaccionan. Hemos esperado demasiado por este momento, no quiero apresurarme a causa de la ansiedad, hay que tomarlo con calma. Imagino que luego de este día será mucho más difícil moverse dentro de palacio.
—Fue tu plan, tú decides —dijo encogiéndose de hombros.
Bulma lo observó unos momentos. Le llamaba la atención la calma del hombre luego de haber golpeado a otro hasta volver astilla varios de sus huesos. En cambio ella que solo apretó un gatillo se sentía un tanto intranquila pese a que durante su estancia en la Tierra se vio obligada a matar más veces de lo que hubiera deseado con tal de sobrevivir. En ese aspecto admiraba la sangre fría de los saiyajin.
No aguantó más y fue a la mesa del hombre a comer del desayuno que tenía recién servido. Bardock comía muy bien, y ella siempre terminaba comiendo cuando lo visitaba. Le gustaba el hombre porque no la molestaba con charlas innecesarias ni tenía la necesidad de llenar silencios. Lo de ellos era una relación bastante extraña, pero se habían acostumbrado.
(...)
Luego de buscar a Broly por los lugares que acostumbraba frecuentar dentro del palacio, Paragus se dio por vencido y decidió regresar a su oficina, tenía mucho trabajo que hacer con el problema de los dos hombres del reino asesinados y sus emisarios encargados de investigar aún no habían descubierto nada al respecto. Al ingresar a su despacho, se sorprendió de encontrar a su hijo que siempre tenía que obligarlo para que se presentara y le mostrara lo estable que se había mantenido. Pues bien, los últimos meses casi no lo había visto, y ahora se arrepentía de haberlo dejado sin supervisión.
—Jamás pensé que te encontraría aquí —dijo el hombre, sin moverse de su lugar. Broly estaba casi enterrado en el sillón, con la mirada en el suelo y a causa de las cortinas cerradas, las sombras se habían apoderado de él.
—Este es el último lugar donde me buscarías —dijo sin mirarlo—. Supongo que ya te enteraste.
—¿Supongo que ya me enteré? —repitió intentando contener su enojo—. Todo el mundo sabe lo que hiciste. Atacaste a dos príncipes, Broly.
—Ellos fueron los que atacaron primero.
—¿Acaso eres un niño? Son los príncipes, jamás van a ser los responsables.
—Estaba protegiendo a Tarble.
—¿Te das cuenta que por protegerlo podrías haberlo matado, incluso a la princesa Kyle que se encontraba ahí? Podrías haber matado a todos en ese lugar —dijo levantando la voz.
—Jamás les hubiera hecho daño —dijo mirando a su padre, molesto por sugerir algo así—. Puedo controlarlo, llevaba años haciéndolo.
—Acabo de tener una reunión muy incómoda con el rey por tu responsabilidad, y si nadie ha venido a buscarte aún es solo porque el príncipe Tarble intercedió por ti, y porque todavía el rey me tiene algo de consideración, pero ¿qué pasará contigo, conmigo si algo así vuelve a pasar?.
Broly volvió a mirar el suelo, estaba tan avergonzado de todo lo que había provocado.
—Puedo controlarlo —insistió.
—Lo siento, pero no puedo seguir preocupándome de mis obligaciones y cuidarte al mismo tiempo, no tengo otra opción que enviarte a otro planeta, uno más tranquilo, donde no te gatillen más episodios.
—No puedes hacer eso —dijo poniéndose de pie enseguida—. Ya no soy un niño para que dispongas de mí como se te antoje.
—Es lo mejor para ti, entiendelo. —Ahora los dos hablaban en voz alta—. Lo tuyo no es normal, eres inestable, como una bomba que le estallará en la cara a cualquiera que esté cerca tuyo.
—¿Cuando tú has sabido qué es lo mejor para mí, si cuando niño en lugar de enseñarme a controlar y conocer mi poder, preferiste encerrarme y agredirme? Decidiste que era un peligro, me pusiste un bozal y me recluiste. ¡Fue un niño el que me enseñó a conocer lo que me pasaba y controlarlo, cuando tú te diste por vencido antes de empezar!
—Claro que lo intenté, pero eras como un animal, no entendías cuando se te hablaba.
—¡No me digas así! —dijo furioso, apretando los puños.
Paragus lo miró y notó la hostilidad en todo el cuerpo de su hijo, una palabra errada más y ya lo imaginaba atacandolo.
—Eras un niño descontrolado, Broly, que no se podía enseñar, tu madre y yo lo intentamos todo.
—¡No hables de ella! ¡Fue la única persona que se preocupó de mí cuando niño y la mataste!
—Ya que insistes que puedes cuidarte solo, entonces es tiempo de que asumas tu responsabilidad, hijo. ¿Acaso recuerdas por qué tengo esta cicatriz? ¿Por qué me falta el ojo?
Broly sintió que la cabeza le estallaría. Esa época la tenía tan fragmentada, especialmente el momento en que presenció la muerte de su madre que le daba miedo irse a negro solo por intentar rememorar aquel terrible momento.
—Fui yo —dijo enojado y alterado de tener que una y otra vez demostrarle a su padre algo que no merecía—. Te ataqué… ¡Te ataqué porque intentaba protegerla de ti!
—Eso fue lo que te dije cuando despertaste de la inconsciencia. Esa noche casi te maté para que te calmaras, pero la verdad es otra, y lo sabes bien.
—No, no es así —dijo con los ojos llenos de lágrimas, intentando desesperadamente recordar, pero las imágenes eran tan confusas y violentas que lo desconcertaban aún más—. ¡Lo estás diciendo para salirte con la tuya, pero no voy a irme de este planeta!
—¡Yo amaba a esa mujer! ¡Jamás le hubiera hecho daño!
—¡Yo también la amaba! ¡Era lo único que tenía y me la quitaste y ahora tratas de engañarme para deshacerte de mí! —Quiso abandonar la oficina, enojado de sí mismo por pensar que podría tener una conversación civilizada con su padre.
—No, Broly, ya eres un hombre y tienes que dar la cara. —Lo tomó del hombro para impedirle salir. Quería convencerlo de abandonar el planeta aunque tuviera que enrostrarle toda la dura verdad.
—¡No me toques! —gritó enajenado. En ese mismo momento el cuarto entero se estremeció y una energía invisible emanada desde el interior de Broly, azotó a su padre hacia el muro, junto con todos los muebles y lo que había en el lugar. Incluso los vidrios terminaron rotos por aquella violenta energía similar a una pequeña explosión. Broly no se detuvo a mirar a su padre ni lo que había ocasionado, salió a paso veloz del lugar, necesitaba abandonar con urgencia el palacio antes de que algo peor sucediese.
(...)
Raditz ya casi terminaba de comer, pero en silencio y con calma, no con el acostumbrado entusiasmo que le caracterizaba, ya que esperaba desesperadamente que Ginn volviera de la cocina, porque a dos sillas de distancia se encontraba Straw de brazos cruzados casi sin probar bocado alguno de la deliciosa cena que había preparado para los dos, y que debieron compartir con el guerrero cuando llegó sin avisar a la casa que compartían hace varios meses desde que le entregaron la otra vivienda a Kakarotto y Milk. Esta casa de dos pisos (cedida por Straw a Ginn) quedaba en la parte de la ciudad donde habitaba parte de los guerreros de élite, y era donde Ginn había pasado los primeros años de su vida.
La relación entre los dos hombres no era la mejor, ya que mientras Raditz intentó tener un trato cordial con el padre de su pareja, el hombre no estaba para nada contento que su hija se hubiera "conformado con tan poco".
En cuanto Ginn regresó a la mesa y se sentó en las piernas de Raditz el ambiente pareció relajarse un poco, al menos para él, ya que a Straw no pareció agradarle aquel gesto de su hija.
—¿No te gustó la comida? —preguntó Ginn animada.
—¿La preparaste tú? —preguntó Straw.
—Claro que sí —mintió la mujer. Conocía a su padre y aunque fuera el plato más delicioso del planeta, si decía que había sido preparado por Raditz lo criticaría de todas maneras.
—Estaba bien preparado —respondió—. Hoy no tenía hambre.
Raditz suspiró por el hastío, pero pronto se calmó. Le gustaba ver a Ginn tan contenta, y no podía hacer nada contra eso, así que si ella disfrutaba de la visita de aquel desagradable hombre por un par de horas, tendría que soportarlo, o buscar algo más que hacer durante ese momento.
—¿Y cuánto piensas quedarte, papá?
—Hasta después del torneo. A los reyes les gusta que estén todos los hombres importantes presente, especialmente este que será tan importante.
—Genial, así tendremos tiempo de vernos.
—¿Cómo van las misiones? —preguntó Straw, mirando la mano de Raditz sobre la cadera de su hija.
Raditz se dio cuenta de su mirada, pero no hizo nada por quitar la mano, ya mucho hacía con tolerar sus miradas de desprecio.
—Bien. Tenemos más interesados en participar y creo que pronto tendremos que conseguir otro escuadrón entero para más misiones.
—Entonces siguen con ese jueguito de misiones menores y raras.
—No son menores ni raras —dijo Raditz con calma—. Es lo que decidimos hacer con Ginn porque el otro tipo de misión de conquista está saturada, además, toman demasiado tiempo fuera del planeta.
—Claro, cómo van a estar tanto tiempo separados, sería impensado —dijo Straw cínico, a lo que su hija respondió enseguida.
—¿Acaso nunca has estado enamorado, papá?
Straw hizo una evidente mueca de desagrado por las palabras de su hija.
—Siempre fuiste rara, Ginn, pero jamás pensé que tanto.
—Pensé que te habías acostumbrado. Nos gusta esta rutina más relajada, así las misiones duran menos tiempo, y aunque no pagan tan bien, si hacemos varias, reunimos una buena cantidad. —Ese era el discurso que tenía para personas como Straw, pero la verdad era que así evitaban andar de planeta en planeta matando indiscriminadamente.
—Así jamás serán respetados como guerreros. Antes Ginn estabas en el escuadrón de élite del príncipe Vegeta y ahora ni siquiera puedo entender lo que haces.
—Tal vez si prestaras más atención cuando tu hija te explica, en lugar de estar haciendo caras, entenderías —respondió Raditz sin poder contenerse. En ningún momento levantó la voz, pero era evidente que ya estaba cansado de su actitud.
—Creo que ya es hora de irme —dijo Straw poniéndose de pie.
—Sí —dijo Ginn, y se apresuró en acompañar a su padre a la mesa—. Siempre es un placer tenerte aquí, papá, tal vez la próxima vez podrías avisar cuando quieras visitarme, para que no tengas que soportar al hombre que amo y que alegra mi vida.
Straw hizo otra mueca mostrando los dientes. Le incomodaba escuchar tanto eso del amor en una guerrera tan destacada como fue alguna vez su hija.
—Solo lo haces para molestarme, ¿verdad?
—Sí, y seguiré haciéndolo hasta que trates bien a Raditz, ya te lo dije. —Sin aviso, abrazó a su padre por la cintura. Era la muestra de cariño más grande de la muchacha hacia el hombre en años.
—Ahora abrazas… supongo que esto también lo aprendiste de él. —dijo como si Raditz no se encontrara presente y correspondió el gesto de su hija con una aburrida palmada en la espalda.
—Podría decirte qué más me enseñó, pero sería una conversación incómoda. —Lo soltó y sonrió más cuando escuchó la carcajada que se le escapó a Raditz.
Straw se limitó a suspirar y abrió la puerta para por fin retirarse de la casa, cuando se encontró cara a cara con Kakarotto que traía a Gohan sobre sus hombros.
Kakarotto que venía hablando animadamente con su hijo, cambió su expresión al tener a tan pocos centímetros de distancia al responsable de la muerte de su madre e inconscientemente apretó la pierna de Gohan de manera protectora.
—Soldado —saludó Straw, igual de serio.
—General —respondió Kakarotto, y se hizo a un lado para dejarlo pasar.
Straw miró de reojo al niño y finalmente se marchó.
Cuando ingresaron a la casa, bajó a Gohan al suelo y el niño contento de ver a Raditz y Ginn los abrazó y saludó. Los adultos se habían acostumbrado a sus demostraciones de cariño tan abiertas, ya que la madre del pequeño era de otra cultura, una más afectuosa y además era imposible rechazarlo.
—Queda un poco de comida si gustas —dijo Raditz con el niño sobre sus hombros. Gohan tenía que aplastar el cabello del guerrero con las manos para poder ver mejor.
—No, acabo de comer —respondió Kakarotto, ya no con el mejor humor. A la discusión con Milk ahora se sumaba este inesperado y desagradable encuentro.
—¿Rechazando comida? ¿Estás enfermo? —preguntó Ginn ahora sentada en una silla junto a Raditz.
—Venimos a invitarlos a entrenar —dijo Gohan.
—¿Vas a comenzar a entrenar, enano? —preguntó Ginn.
—Sí, y papá va a participar en el torneo.
—Por eso vinimos. Este año voy a participar en las dos categorías y quiero que lo hagan conmigo en el torneo de grupo.
—Suena interesante —comentó Raditz.
—Nos haría bien el dinero del premio, este año es más generoso —respondió Ginn.
—Lo dividiríamos en partes iguales —agregó Kakarotto—. Pero los quiero comprometidos, y para eso necesitamos entrenar todos los días. Es muy diferente el combate individual al grupal. Todos los años gana gente relacionada a la corona porque han sido entrenados por los mejores.
—Si vamos a participar lo haremos para ganar —dijo Ginn—. Así que acepto.
—¿Tu padre va a participar? —preguntó intentando sonar desinteresado.
—No lo creo, pero como este año celebran los diez años del príncipe van a hacer algo especial y quieren a todo el personal destacado presente.
—¿Cuando comenzamos a entrenar? —preguntó Raditz.
—Ahora mismo —respondió su hermano—. Necesitaba desesperadamente ganar ambos torneos para demostrarse que era capaz de realizar la venganza que dejó de lado por tantos años cuando inesperadamente se encontró con una familia que cuidar.
(...)
—Ese mequetrefe de Tarble no sería capaz de algo así —dijo Torn caminando a paso rápido por los pasillos de palacio. Tras él iban Leek y Berry—. En ese caso, Leek, investiga si mandó a alguien más hacerlo o si tiene conexiones con el rey de Trantor, o dile a alguien más que lo haga, no quiero que vayas arruinando todo como siempre.
—Creo que los dos deberían detenerse un momento y escuchar al rey —dijo Berry—. Están tan empecinados en que sus sospechosos sean los culpables que no piensan con claridad.
—Me apoyaste cuando fuimos a encarar a Tarble y ahora que el rey te nalgueó cambias de opinión —dijo Leek.
—Cambio de opinión porque también quiero encontrar a Row y por eso me mantengo con la mente fresca. ¿Cuánto han bebido los dos desde la mañana?
—¿Por qué me están siguiendo para empezar? No tengo nada más que hablar, ya todos están buscando a mi hijo, no me queda más que ir a mi cuarto a embriagarme —dijo Torn—. No necesito a ninguno de los dos respirandome en la nuca.
—Deberían comportarse a la altura —dijo Berry hastiada de tener que tratar con esos dos. No entendía cómo Row podía ser tan diferente a esos dos hombres—. Row estaría trabajando por ustedes, no bebiendo y autocompadeciendose.
—No me había dado cuenta que eras igual de irritante y controladora que tu madre. Me basta con soportar una Rave, no quiero otra versión de ella jodiendome por muy joven y de tetas paradas que seas. —En cuanto Torn llegó a su habitación entró y cerró la puerta. No quería seguir perdiendo el tiempo hablando con nadie.
—Tu padre es un hijo de puta insoportable —dijo y quiso marcharse, pero Leek la llamó.
—No te vayas.
—No voy a quedarme para que ese imbécil me insulte, y tú deberías hacer lo mismo.
—No va a querer hablar conmigo, me odia y sé que piensa que esto debería haberme pasado a mí. Ni siquiera sé por qué no me lo ha dicho aún.
—No vayas a llorar ahora, Leek. Necesito que estés concentrado, no pensando en que papi no te quiere. —Leek no respondió, estaba demasiado ebrio para contenerse y si abría la boca la angustia le ganaría—. Maldición, ve a dormir a tu cuarto y mañana si bebes una sola gota de alcohol te prometo que te dejo solo en esto, perfectamente puedo buscar a Row por mi cuenta.
—Está bien —dijo cabizbajo—. Gracias.
—Vamos a tu cuarto. Mañana iré a despertarte y te diré si hay noticias.
—Sí.
Alcanzaron a dar unos pocos pasos cuando un grito desgarrador desde el cuarto de Torn les heló la sangre y los hizo correr al interior creyendo que el hombre había sido atacado. Al ingresar se detuvieron en seco al encontrar a Torn en un rincón de la habitación tiritando de pies a cabeza, intentando no mirar algo en el suelo.
—¡NO, NO, NO! —gritó Torn una y otra vez, desesperado y aterrado como jamás había estado en toda su vida.
Berry se paralizó casi junto a la puerta y Leek terminó arrodillado y vomitando cerca de la cabeza de su hermano que terminó en el suelo luego que Torn abriera la caja metálica que encontró sobre su escritorio, dejada ahí, para él como si se tratara de un regalo.
(...)
—Qué le pasa a esos dos contigo —preguntó Bulma luego de darle un sorbo a su copa de vino. Tarble estaba sentado en una silla frente a ella, no tan cómodo como si fuera la biblioteca, pero la oficina pequeña de Bulma dentro del área de mecánica era igual de acogedora, especialmente si se quería pasar el rato conversando.
—Están desesperados —respondió Tarble encogiéndose de hombros, bebiendo lo mismo que la humana. A diferencia de su lugar de descanso, este no tenía tantas cosas para beber—. Puedo entenderlos, conozco la desesperación de perder un hermano.
—¿Tú y tu hermano eran muy unidos? —aprovechó Bulma de preguntar, ya que Tarble nunca sacaba a colación a su hermano mayor, el cual era un misterio para ella que se encargó de estudiar a toda la familia real. Ese príncipe Vegeta era como una asignatura pendiente para ella.
—No sé qué éramos mi hermano y yo, pero es un hecho que sentí su ausencia, y a la vez me hizo muy bien no tenerlo a mi lado —dijo melancólico, observando su copa de vino.
Por la conversación que llevaba con Tarble, Bulma había sacado la conclusión que Torn aún no había recibido el paquete que había dejado para él. Estaba ansiosa por recibir alguna noticia, y qué mejor que tener a Tarble con ella en este momento.
—Siento oír eso —dijo honesta—. Nunca tuve hermanos, pero me hago una idea de la relación compleja que pudiste haber tenido con él.
—Complejo es una palabra muy simple para describir a mi hermano —dijo sonriendo solo con los labios. Sus ojos se mantuvieron cabizbajos.
Bulma se había compenetrado tanto con Tarble que a veces le costaba seguir su plan al pie de la letra y terminaba hablando de lo que solían hablar los amigos: cualquier cosa.
—¿Dónde está Broly? —preguntó curiosa—. Se me hace raro que no esté en la entrada de la oficina esperándote.
—Luego de lo que pasó esta mañana desapareció. No he podido comunicarme con él —dijo preocupado y pensativo.
—Tú no descansas, ¿verdad? —dijo Bulma levantando las cejas.
—Al parecer no —respondió el príncipe.
Continuaron conversando de diferentes temas por un buen rato, hasta que un soldado golpeó la puerta antes de entrar y habló en seguida al ver al príncipe.
—Disculpe, príncipe Tarble, pero se le requiere con suma urgencia en el salón de reuniones de Su Majestad.
—¿Pasó algo? —preguntó Tarble más alerta—. ¿Encontraron a Row?
—Lo siento, pero no se me ha informado de nada, solo me mandaron a buscarlo, por orden del rey.
Bulma tenía tantas ganas de preguntar, pero se resistió.
—Lo siento mucho, Bulma, pero la reunión tendrá que continuar otro día.
—Está bien, no te preocupes. Ojalá tu primo aparezca sano y salvo.
—Gracias —respondió sonriendo y se apresuró en marcharse con el soldado que había ido por él.
Bulma hubiera dado todo por estar presente en esa reunión, pero tendría que esperar hasta su próximo encuentro con Tarble, o por lo menos hasta que la terrible noticia se divulgase por todo el planeta. Algo así no podía contenerse por mucho tiempo.
Terminó de beber el contenido de su copa, a ver si podía conciliar el sueño con eso, ya que últimamente, le había costado mucho trabajo dormir.
Continuará…
Hola a todos y todas. Gracias una vez más por llegar hasta aquí, y por sus lindas palabras de apoyo.
Iré directo al grano porque la idea de publicar aquí es distraerme...
Adoro hacer flashbacks porque en 10 años han pasado muchas cosas importantes que vale la pena contar, así que seguirán a lo largo de la historia cada vez que sea necesario.
Así fue como Tarble decidió comenzar a entrenar, para ayudar a Broly a controlar su problema con el exceso de energía que se salía de control. La relación entre ellos es tan potente, ya que se cuidan el uno al otro desde que el príncipe tenía 10 años y Broly 15. Y aún tienen mucho más que vivir.
Seguiremos viendo escenas antiguas que relaten cómo fue que Tarble terminó siendo el príncipe que es actualmente.
Aún quedan flashbacks de la historia entre Kakarotto y Milk (a diferencia de Goku, este Kakarotto sí que sabe besar y hacer otras cosas XD )
Kakarotto lleva tantos años con ese secreto y su venganza que les es difícil controlarlo, pero ahora necesita llevarla a cabo lo más pronto posible para poder liberarse de la carga.
El tema "Blue Jeans" es para Kakarotto y Milk, más que nada por la parte que le dice que lo esperará, ya que ese es el dolor de Milk.
Raditz y Ginn están bien, por el momento, y aunque el suegro que le tocó a Raditz es terrible, no les afecta (hasta que Kakarotto decida por fin vengarse de él). Ahora comenzarán a entrenar con Kakarotto para ganar el torneo. (No sé en qué lío me metí para narrar las peleas, pero bueno, se me hizo interesante y ya no hay vuelta atrás)
El plan de Bulma y Bardock sigue más activo que nunca. El que Bulma consiga información de Tarble la mantiene informada y al día con lo que sucede, pero también pronto se verán los efectos de sus decisiones, ya que pese a que debió matar estando en la Tierra, no quiere decir que no le afecte.
Ah! mi amiga Diana comenzó a publicar un fic traducido del inglés al español. El nombre del fic es Cautiva, le dejo el aviso al que esté interesado y no olviden dejarle un rw agradeciendo su trabajo.
Espero sus rws para saber su impresión de esta historia. Mañana viernes es un día muy importante para mí, así que envíenme sus buenas vibras, por favor.
No leemos próximamente,
Dev.
03/09/20.
