El Legado II


Primera Parte


VIII

Familia


I'd like to know that your love

Is a love I can be sure of

So tell me now and I won't ask again

Will you still love me tomorrow?

(Will You Still Love Me Tomorrow? / The Shirelles )


Cuando Tarble llegó al salón del rey para participar en la reunión de urgencia, no tuvo necesidad de preguntar qué pasaba. Los rostros de Leek y Berry y la encolerizada intervisión de Torn hablaron por sí solos. No tardó en ubicarse en un punto donde tenía visión de todos los presentes, justo al lado de Rasp que fumaba sentado en el suelo con la espalda apoyada en un pilar de piedra, pronto tuvo a Kyle a su lado.

—¿En qué estado lo encontraron? —susurró.

—La cabeza —respondió Rasp poco sorprendido, más preocupado de su cigarro que de la reunión. Si asistía era solo porque su madre lo obligaba—. Le llegó a Torn en una caja de regalo, al menos eso es lo que se entendió de sus balbuceos.

Tarble observó a Leek. Se veía realmente afectado por la muerte de su hermano, y Berry mucho más fuerte y fría lucía perturbada, aunque intentara ocultarlo.

—Puedes retirarte, Kyle, no es necesario que estés aquí —dijo a su hermana.

—Quiero estar —respondió Kyle apenada—. Quiero saber qué le pasó a Row.

—¡Hubiese sido tu hijo declararías enseguida la guerra! —exclamó Torn a su hermano. Estaba completamente fuera de sí luego de haber recibido la cabeza de Row.

—Claro que sí —respondió el rey mucho más controlado—. Y no dudaremos en destruir a quien se atrevió a hacerle esto a Row, pero no vamos a declararle la guerra al imperio de Trantor cuando no se han adjudicado el hecho.

—¡Ese hijo de puta aún no perdona que haya cogido a una de sus hijas! ¡Esta es su forma de vengarse!

—Torn, tienes el derecho a estar mal —dijo Rave—. Pero ningún emperador pondría en riesgo todo su imperio porque alguien se acostó con su hija.

—Era claro que no ibas a apoyarme, como siempre, Rave. Pero no es solo eso, es todo lo que perdieron porque arruiné el tratado. El rey dijo que me iba a acordar de él, ellos suelen hacer eso de las cabezas, los dos saiyajin que encontraron muertos formaron parte de la comitiva que me acompañó a Trantor, ¡¿qué más pruebas quieres?!

—¡Una más clara! —exclamó el rey.

—La gente de Trantor es tremendamente poderosa —dijo Paragus—. Conozco personalmente a muchos guerreros importantes, y sí, es verdad que tienen esa costumbre de enviar cabezas al enemigo, pero también son directos, y junto con la cabeza no llegó nada más según me informan.

—¡Están dudando porque un choque con ellos significaría una guerra importante! ¡Pero mi hijo vale todas las bajas, maldita sea!

—No es eso, hermano. Hace muy poco retomamos las conversaciones y el rey no sería tan estúpido como para hacer algo así cuando estábamos a punto de llegar a un acuerdo.

—Es un príncipe que murió —dijo ahora Berry, molesta de que no hubiese un culpable—. ¿Van a dejar que se quede así? ¿Que se burlen de nosotros?

—Por supuesto que no, pero primero tenemos que saber quién lo hizo —respondió Vegeta.

—¿Desde cuando preguntamos cuando se trata de atacar al enemigo? —dijo furiosa.

—Desde que apareció un imperio capaz de hacernos frente —respondió Tarble—. El pacto de no agresión con Atlas continua, pero no confío en su juicio si nos enfrascamos en guerra con alguien que ni siquiera se ha adjudicado la muerte de Row. Las bajas para ambos reinos serían dramáticas y quedaríamos a merced de los cientos de enemigos que ha hecho el reino durante tantos años. No contamos con tantos aliados confiables ni poderosos.

—Qué más podría esperar de un cobarde como tú —dijo despectiva.

—Hablaré con el rey Darell —sentenció el rey antes de que todos comenzaran a discutir con todos—. Aprovecharé que mantenemos contacto y demandaré que entregue a quien sea que haya atacado a Row, si es que su gente tiene que ver con este cobarde ataque.

—¿Solo eso? —preguntó Torn horrorizado.

—Solo eso por ahora, y por respeto a ti y tus teorías locas. No voy a declarar la guerra a Trantor si alguien menor es el responsable de su muerte, pero ten por seguro que haré caer a todos los responsables.

—Es increíble. —Salió del salón a paso veloz.

Antes que el rey le pidiera a Rave que lo siguiera, la reina se adelantó.

—Yo me encargo.

—No lo dejes solo, quizás qué estupidez va hacer.

La reina también se fue del lugar.


En cuanto hicieron abandono de la sala de juntas, Tarble interceptó a Paragus camino a su oficina. El príncipe esperó que pasaran un par de soldados antes de hablar.

—Paragus, no he encontrado a Broly y asumo por tu apariencia que nuevamente discutieron.

—Cualquiera estaría nervioso después de lo que pasó con el príncipe Row —respondió sin mirarlo.

—¿Eso quiere decir que no discutiste con Broly? El rey ya debe haber hablado contigo, no creo que no te hayas enterado de lo que sucedió con él.

—Con todo respeto, príncipe Tarble, lo que pase entre mi hijo y yo no es de tu incumbencia.

—Tu hijo es importante para mí y voy a inmiscuirme cada vez que lo crea necesario —dijo serio, mirándolo a los ojos cuando por fin el guerrero lo observó—. No había sido directo contigo por respeto a él, pero si vuelve a ocurrirle un episodio será tu responsabilidad y habrá consecuencias.

—Me he encargado de mi hijo desde antes que nacieras, y este último episodio como lo llamas, sucedió cuando estaba contigo —dijo calmado, sin levantar la voz. Por mucho que le molestara que se metiera en sus asuntos personales, se trataba de un príncipe y tenía que ser respetuoso—. Crees conocer a mi hijo, pero no es así. Broly es peligroso, y desde que le has dado responsabilidades se me ha dificultado vigilarlo y controlarlo.

—Broly es un guerrero excepcional y confiable —dijo Tarble molesto de que lo menospreciaran de esa forma—. Lo que él necesitaba era contención y confianza, no los tratos brutales y castrantes a los que lo sometiste por tantos años.

—Asumo que has visto alguna vez uno de sus ataques, ¿no? Broly es inestable y si llega a perder el control…

—Eso no va a suceder —interrumpió a Paragus y prosiguió—. Ya encontramos la manera de controlarlo, y no lo volveré a repetir: si pones en peligro todo el avance, te vas a arrepentir. —Se marchó del lugar molesto, arreglando los guantes blancos para concentrarse en algo. Se había acercado a Paragus para saber si tenía idea del paradero de Broly, pero había sido en vano. Le quedaba un lugar más donde buscar y es ahí donde iría enseguida.


Tarble debió volar varias horas, aunque gracias a que ahora tenía más poder, pudo llegar en menos tiempo. Solo la luna iluminaba las montañas, ya que no había electricidad, la cabaña era lo único que se mantenía en pie, solitaria y abandonada después de tantos años, pero había sido capaz de sobrevivir a los embistes de un joven Broly que fue capaz de dañar la piedra dura de la montaña.

En un escaneo rápido no vio a Broly ni piedras flotando a causa de su energía incontrolable, así que decidió entrar a la cabaña. No tuvo que buscar mucho y lo encontró sentado en el suelo, a los pies de la cama y abrazándose a sí mismo. No dejaba de llorar, con el rostro escondido entre sus piernas y para tranquilidad de Tarble, no estaba liberando energía inestable.

Nunca lo había visto llorar de aquella forma. No podía ser por lo ocurrido en la mañana, ya que lo había dejado en buen estado, debía haber sucedido algo entre su padre, estaba casi seguro. No dijo nada, simplemente se arrodilló a su lado y lo abrazó, Broly no reaccionó, como si no hubiera notado su presencia, pero no era así, lo sentía. Lo sentía y necesitaba más que nunca.

—Yo no la maté, él trata de manipularme —dijo angustiado y ahogado en su llanto—. Quiere confundirme, y ahora creo haberla lastimado, como lo hice contigo… No logro recordar bien, no puedo… No pude haber matado a mi mamá… no soy un monstruo. —Continuó llorando, aterrado que las palabras de su padre fuesen verdad.

—No hay nada malo en ti —susurró Tarble, la cabeza apoyada en el cabello eternamente despeinado de Broly—. No eres un monstruo.

—¿Y si… y si lo hice?... —Le costaba hablar sin estremecerse.

—Claro que no lo hiciste, Broly. No dejes que se meta en tu cabeza y te haga dudar. —Lo tomó de un brazo y lo obligó a mirarlo. Sintió un nudo en la garganta cuando vio sus ojos irritados por las lágrimas y la impotencia se apoderó de él. Qué ganas de tener un poder mágico que lo hiciera olvidar todo lo vivido de niño—. Ya has logrado mucho, no te permitas retroceder… Cuando llegué hasta aquí pensé que encontraría otra de las montañas destrozadas, pero no fue así, estaba todo en calma, pudiste controlarlo tú solo, sin ayuda de nadie.

—Lo controlé —repitió respirando agitado, pero un poco más calmado. Estaba tan desesperado e invadido por el dolor de aquella horrenda posibilidad, que no se había dado cuenta del logro tan importante. Miró a los ojos a su amigo y soltó un profundo suspiro antes de hablar para poder decir todo de una vez—. Tarble, yo no la maté. —Necesitaba desesperadamente que fuese así y que él lo reafirmara.

—Lo sé, creo en ti. —Arregló su flequillo y lo hizo acercarse para abrazarlo mejor. Lo estrechó entre sus brazos y lo dejó llorar hasta que dejara salir todo el dolor, tal como Broly lo hizo con él cuando era un niño de 12 años con ataques de ansiedad por todo lo sucedido con su madre y hermano.

Broly terminó acostado en el suelo con la cabeza en las piernas de Tarble, aún aproblemado para respirar con normalidad, pero mucho mejor que cuando estaba solo. Se fue calmando cada vez más, mientras su amigo pasaba la mano por su cabello.


5 años atrás


Kakarotto, de 18 años, bajó corriendo las escaleras para tomar desayuno. Debía presentarse ante su superior para saber en qué planeta cumpliría su castigo luego de que estúpidamente retó a Straw en combate y perdió de la peor manera, pero no quería marcharse sin antes comer por última vez algo cocinado por su hermano. Grande fue sus sorpresa al encontrar a Ginn sentada a la mesa, ya disfrutando del desayuno y vistiendo una de sus camisetas viejas como pijama, mientras tanto Raditz se paseaba por la cocina de excelente humor, con su rabo suelo, moviéndose de un lado a otro.

Espero que el que te haya dejado así quedara en peores condiciones —dijo Ginn al verlo tan golpeado.

Esa camisa es mía —señaló Kakarotto.

Era lo que encontré limpio para ponerme. Si fueras más ordenado no hubiera estado en el cuarto de tu hermano.

¿Qué pasó aquí? —preguntó luego de sentarse en su puesto. Al menos esta vez Ginn había respetado su lugar—. ¿Ustedes no habían terminado?

Eso pasó hace años —respondió Raditz preocupado de terminar de preparar el desayuno—. Nunca prestas atención.

Sí, tu hermano se puso demasiado intenso y yo no quería nada serio, pero ahora es diferente —dijo feliz y directa, como siempre.

Sí presto atención —respondió Kakarotto—. Recuerdo muy bien que cuando Ginn te botó lloraste como un bebé por semanas. —Raditz le hizo una mueca y lo amenazó con un cuchillo por lo inoportuno del comentario, pero se calmó cuando Ginn volteó a mirarlo, encantada por lo que había escuchado.

¿Lloraste por mí? —preguntó enternecida.

No lo recuerdo —dijo con las mejillas rojas que se prendieron más por lo que dijo su hermano a continuación.

También me acuerdo de las mujeres que trajo a dormir a la casa cuando ya dejó de llorarte, Ginn. Algunas eran bastante feas, otras muy bonitas... Jamás entenderé tus gustos, Raditz.

Ahora la cara de Ginn cambió totalmente y Raditz no pudo amenazar a su hermano con el cuchillo porque la joven no dejó de mirarlo.

¿Así que trajiste mujeres a dormir aquí?

Pero no le cociné a ninguna, todas se iban al día siguiente sin desayunar —explicó nervioso. Eso le bastó a Ginn para no reclamarle nada, después de todo ella también se involucró con hombres luego de terminar con él.

Y eso era lo que me gustaba de ellas —comentó Kakarotto, y agregó cuando vio un par de bolsos llenos de ropa en el suelo del cuarto de Raditz—. Y de nuevo vas a vivir aquí, Ginn.

Así es, Ginn llegó para ser parte de la familia para siempre, así que es mejor que te vayas acostumbrando —dijo feliz, y dejó en la mesa los platos del desayuno para Ginn y su hermano.

Mientras no coma mi comida y no ocupe mi silla, no tengo problema —dijo resignado. Sabía que era cosa de tiempo que su hermano regresara con ella, solo con Ginn se veía así de feliz y si su hermano estaba contento, no le quedaba otra opción que aceptarla.

Tranquilo, demonio —respondió Ginn—, casi ni notarás mi presencia en esta casa.

Eso va a ser difícil si sigues usando mi ropa, quiero mi camiseta, tengo que llevarla, hoy viajo.

Si tanto insistes —dijo relajada. Se quitó la camiseta y se la lanzó al rostro. Kakarotto se la quitó de mala manera, pero miró a otro lado cuando se dio cuenta que estaba desnuda. No tenía problemas con la desnudes, salvo cuando se trataba de la mujer de su hermano. Raditz corrió hacia su habitación en busca de una de sus camisetas y se la puso enseguida en el pecho para cubrirla—. Ustedes dos son muy raros —exclamó divertida, y se puso la camiseta de Raditz que le quedaba mucho más grande y holgada—. ¿No que era parte de la familia?

Sí —respondió Raditz—. Pero… —No supo qué decir, así que su hermano terminó la oración por él.

Pero de la familia que no anda en bolas por la casa —respondió incómodo, no quería mirarla a la cara aún.

Está bien, lo tendré presente para una próxima vez —dijo Ginn, y comió su desayuno con ganas.


(...)


—¡¿Qué esperas?! ¡Ataca! —gritó Kakarotto sin soltar a Raditz. Lo había agarrado de los brazos por la espalda y le impedía moverse, dejándolo a merced de Ginn que se encontraba en los cielos, lista para atacar—. ¡Ataca ya! —insistió, resistiendo los intentos de su hermano por liberarse.

Ginn se lanzó en picada hacia los hombres. Raditz logró soltar un brazo, pero Kakarotto fue más veloz y logró retener a su hermano para que Ginn atacara. En cuanto la saiyajin estuvo a menos de un metro de Raditz frenó en seco y en lugar de un golpe, le dio un beso en la boca.

—¿Qué demonios fue eso? —preguntó Kakarotto indignado. Soltó a su hermano y se alejó de la pareja rumbo a su hijo que estaba observando todo completamente maravillado.

—Relájate —dijo Ginn—Tenemos tiempo para entrenar. No iba a atravesarle la armadura a Raditz en el primer entrenamiento.

—Lo de hoy es calentamiento —dijo Raditz. Tomó a Ginn de la cintura cuando ella se lo abrazó.

Se habían ido a una parte alejada de las viviendas para poder entrenar en paz.

—¡Eso fue fabuloso, papá! —exclamó Gohan despierto y lleno de energía pese a que la hora de sueño había pasado hace rato.

—Eso no fue nada, Gohan —dijo sentado al lado del niño. Quiso decirle a Ginn y Raditz en qué estaban fallando, pero la pareja estaba muy ocupada besándose—. Si van a hacer eso cada vez que entrenemos ni siquiera vamos a llegar a los cuartos de finales.

—Qué amargado eres —exclamó Ginn y reanudó el beso.

—Ya dejen eso —volvió a reclamar Kakarotto.

—¿Por qué te enojas, papá? En casa haces lo mismo con mamá —dijo Gohan con la inocencia que lo caracterizaba.

—No digas eso, Gohan —respondió Kakarotto cruzado de brazos. Quería seguir entrenando, pero al parecer no sería posible, además ya era tarde y a Milk no le gustaba que Gohan anduviera tan tarde fuera de casa.


Luego de conseguir que se calmara, Tarble convenció a Broly de subirse a la cama y dormir, se preocupó de quitarle las botas, lo arropó con un cobertor que encontró en otra habitación y lo dejó descansar todo lo que necesitase. Podría haberse ido al otro cuarto a dormir, pero no quiso dejarlo solo, así que se acomodó lo mejor que pudo en un antiguo sitial, cerca de la cama, y ya que el guerrero dormía de lado, podía verlo a la perfección. La falta de luz no era un inconveniente, pues en unas pocas horas amanecería. Durmió de a ratos, casi a saltos, preocupado de que Broly pudiera despertar en cualquier momento, pero parecía estar descansando.

Cuando ya no pudo volver a dormir y no encontró una posición que lo acomodara, se levantó y se acostó en el lado de la cama que Broly había dejado libre. Se puso de lado, lo observó en silencio y de pronto no supo qué sería de él si Broly jamás le hubiera hablado esa vez hace ya más de diez años, cuando era un niño solo, con una madre asesinada, un hermano extraviado y un padre que en ese momento solo le inspiraba terror. No sería ni la mitad del hombre que era ahora, de eso estaba seguro.

Si Broly lo buscó en ese momento fue porque estaba desesperado de tener contacto con alguien, no importaba que se tratara de un niño de diez años, y él fuese un adolescente de 15, los dos habían perdido a sus madres de la manera más terrible, estaban extraviados en cientos de formas y entre la inmensa soledad y desesperanza encontraron no solo oscuridad en común, también había mucha luz que compartir y sacar a flote, sin miedos ni reproches. Por eso Tarble no dudaba en protegerlo de quien fuese y como fuera; se había acostumbrado tanto a él que no imaginaba la vida de otra manera.

Sonrió cuando lo vio abrir los ojos, lucía mucho mejor y descansado, habían sido varias horas de sueño reponedor. Le movió el flequillo para ver sus ojos y comprobar su estado.

—Te ves mucho más respuesto —dijo satisfecho.

—Gracias a ti —susurró el guerrero calmado, pegado a la mirada de Tarble. No era la primera vez que lo tenía así de cerca, pero casi siempre era durante los extenuantes entrenamientos, en cambio esta vez era diferente, todo estaba tan en calma que una reconfortante paz se adueñó de él, de los dos y el ambiente entero.

—No me lo agradezcas, eres mi familia —respondió—. Tú me cuidas, yo te cuido. —No tuvo intenciones de levantarse. Una persona con tantos pesares como él, sabía reconocer y apreciar cuando se sentía en paz, por lo que mantuvo su posición y continuó mirándolo, en silencio. Deseó que todo fuese así de simple y sano.

Broly quiso hablar y decirle lo mucho que significaba para él, pero fue incapaz de articular alguna idea coherente al nivel del príncipe. Tarble era el de libros y palabras elocuentes, mientras que él era más bruto, el de la acción sin tanto pensar, por lo tanto sería fiel a su naturaleza… Ya había sido mucho tiempo conteniendose.

No resistió más y se movió para acortar el espacio entre ellos. Acercó la mano hasta tocarle el rostro, y con una delicadeza poco habitual en él, pasó la punta de los dedos en el labio herido de Tarble. De pronto sintió temor a ser rechazado, pero al ver que continuó en su lugar, mirándolo a los ojos, sirvió para armarse de valor y llevar la mano a su ordenado cabello corto, hasta llegar a su nuca, la que atrapó con firmeza, como había fantaseado tantas veces. Hasta ese momento, Tarble había estado aguantando la respiración, y cuando Broly la sintió cálida contra su rostro fue la señal que necesitó para acortar la poca distancia que los separaba y besarlo.

Solo posó sus labios entreabiertos en los del joven. Fue lo único que necesitó para sentirse bien y quitarse del cuerpo los remanentes del horror que lo invadió y estuvo a punto de hacerle perder el control. Abrió los ojos encantado al sentir la boca de Tarble moverse para corresponderle el beso, el príncipe había cerrado los ojos y tomado del brazo para que no se separara de él. Eso fue suficiente para no pensar en detenerse ni reprimirse más. El beso creció, las lenguas se tocaron y los labios húmedos se encontraron una y otra vez, extasiados de descubrir que aún podían provocar algo nuevo en el otro luego de casi once años de amistad. Cuando se separaron y miraron casi pudieron sentir el corazón del otro acelerado, ansioso por más.

Volvieron a besarse, presos de la pasión que hasta ahora había estado dormida, y cuando Broly se puso sobre Tarble, éste se preocupó de quitarse los guantes que no hacían más que estorbar, los tiró a cualquier dirección justo para poder enfocarse en la piel del guerrero por debajo de la ropa. Lo había tocado cientos veces en el contexto de entrenamiento, sin embargo esta vez lo sentía como si fuera la primera vez. Siempre se caracterizó por pensar demasiado todo lo que hacia, pero esta vez se dejó llevar y mantuvo la mente en blanco, deseoso de más besos y contacto. Atrapó el rabo de Broly con una mano cuando lo sintió frotarse contra su miembro y movió las caderas para chocar contra las de él.

En el momento en que Broly atacó su cuello, Tarble aprovechó para recuperar la respiración entrecortada. A causa de los besos, la herida en el labio se había abierto y sangraba, pero no se percató del dolor. No había espacio para el dolor. Gimió con ganas, excitado cuando el hombre mordió su cuello.

Broly reaccionó cuando notó las manos de Tarble tirando su camiseta, se separó un poco para quitársela, e inmediatamente se quitó la suya e inclinó para recorrer el pecho y abdomen agitado del príncipe con labios y dientes hasta que terminó arrodillado entre sus piernas. Se miraron en silencio un momento, aún agitados. Era enorme la diferencia entre los dos, Broly con profundas y grandes cicatrices, mientras que Tarble conservaba su cuerpo trabajado sin ninguna herida de la que pudiera enorgullecerse. Si el príncipe no hubiera ejercitado día y noche y desarrollado un cuerpo de guerrero, la desigualdad sería mucho más marcada.

Cuando Broly acomodó su miembro duro que se marcaba evidente por debajo de la ropa ajustada, Tarble sintió un escalofrío en la espalda; era dotado, acorde a su altura y complexión física. No pudo evitar apretar los labios y hacer sangrar más la herida.

—¿Sigo? —preguntó Broly con voz ronca y las manos firmes en el pantalón de Tarble. Lo único que quería era continuar, pero si le decía que no, no dudaría en detenerse. No sería capaz de dañarlo, jamás.

—Sigue —respondió seguro, y levantó las caderas para permitirle quitarle el pantalón y terminar de desnudarlo.

Broly sonrió de satisfacción al ver que ya estaba erecto y listo. No esperó más y se llevó el miembro a la boca para estimularlo con labios y manos, atento a sus reacciones y sonidos.

Los quejidos de Tarble no se hicieron esperar, y sus mejillas ya rojas se encendieron más al hacer contacto visual con su compañero. Se mantuvo mirando a Broly y lo que hacía hasta que no fue capaz de continuar y se tumbó por completo en el colchón, moviendo las caderas, siguiendo el mismo ritmo que la boca de Broly. Gimió extasiado cuando el hombre tomó su rabo por la base y jaló de él con fuerza, provocando una oleada de placer que lo tomó por sorpresa. Broly estaba trabajando en su cuerpo tan endemoniadamente bien que casi no sintió molestia cuando tuvo un par de dedos lubricados con sus propios fluidos en su interior. La sensación de placer era superior.

Un rato prudente después, cuando el guerrero ya creyó que Tarble estaba listo, cortó todo contacto por unos segundos para alcanzar un par de almohadas y ponerlas bajo sus caderas para levantarlas un poco.

—¿Para qué es eso? —preguntó aún agitado y hundido en el colchón.

—Para tu comodidad —respondió. Se bajó el pantalón lo necesario para que no molestara y con cuidado entró en él. Tarble apretó los dientes y supo que de no haber entrenado por tantos años, no hubiera sido capaz de soportar lo que se venía.

Broly se mantuvo quieto y resistió las ganas de embestirlo enseguida. Volvió a tomar su miembro para masturbarlo y que el placer fuese mayor. Cuando volvió a verlo relajado, disfrutando de sus manos en él, decidió comenzar a moverse en un compás lento. Los gemidos de ambos fue lo único que se escuchó por un rato.

—Ven —dijo Tarble en un gemido. Broly obedeció enseguida y juntaron sus torsos.

Los besos no tardaron en sonar, fuertes y desesperados, mezclados con sus gemidos y respiración entrecortada. Cuando esta vez fue Tarble el que tomó la base del rabo del hombre y tiró con fuerza, Broly no fue capaz de contenersese más, aceleró los movimientos, más profundos y feroces.


En cuanto regresaron a casa, Gohan subió a su cuarto para meterse a la cama, ya era tarde y cuando era su padre el que estaba a cargo, solía saltarse algunas duchas. Milk que dormía profundamente en su habitación no despertó hasta que el scouter de Kakarotto ubicado sobre la cajonera empezó a sonar. El saiyajin se apresuró en tomarlo y salir hacia la cocina para no hacer ruido, pero ya era demasiado tarde.

La llamada duró un par de minutos, y cuando terminó, Kakarotto fue directo a la cama para abrazar a su mujer por atrás.

—Siento haberte gritado —susurró contra su nuca, a sabiendas que había despertado—. No puedo decírtelo, en verdad no puedo.

—Está bien —susurró Milk y apretó su mano—. Seré más comprensiva. —Lo amaba demasiado como para alejar a Gohan de él. El niño aún era pequeño y todavía podía pasar un tiempo en el planeta sin que la violencia extrema del lugar afectara su comportamiento—. ¿Gohan ya está en su cuarto?

—Sí, ya se fue a dormir, pero yo tendré que salir. Trabajo —dijo quejumbroso.

—Pensé que tendrías libre este mes.

—Algo pasó en palacio, quieren a los guerreros de élite de guardias.

—¿Algo malo? —preguntó preocupada. Cada día se arrepentía de haber ayudado a Bulma, ya casi imaginaba que venían a buscarla a ella y su familia por la desaparición del príncipe Row.

—No lo sé, pero ahora tengo que ir a palacio por instrucciones.

—Báñate antes de ir, no puedes ir sudado luego de entrenar.

—Soy el único que tiene que ir bañado y peinado —reclamó y de paso metió la mano bajo el pijama para acariciar su trasero—. Nos llaman por nuestra fuerza, no por lo limpio que estemos.

—Es importante dar una buena impresión, además no creo que los guardias de palacio estén sucios y malolientes.

—No, pero...

—Tienes que dar buen ejemplo a Gohan, eso es lo más importante, ahora ve a la ducha.

—Está bien, pero vienes conmigo. —No esperó respuesta y la sacó de la cama cargándola sobre un hombro.

—No, a esta hora el agua está fría —se quejó, pero no luchó por liberarse.

—Tranquila, esta vez será rápido, tengo que irme ya.


(...)


Cuando Tarble abrió los ojos, el sol golpeaba fuerte y molesto a través de la ventana. Intentó cubrirse con el cobertor, pero no bastó para que la oscuridad se apoderara de todo y le permitiera volver a dormir. No le quedó otra opción que despertarse por completo pese a que su cuerpo le pedía por un par de horas más de sueño. Al darse vuelta para ver a Broly lo encontró despierto y observándolo en silencio, tal como él lo había hecho la noche anterior mientras cuidaba su sueño.

En ningún momento se sintió raro o fuera de lugar. Esa sensación lo había acompañado durante toda su existencia, en cada aspecto de su vida, pero con Broly jamás sucedió, y no tendría por qué sentirlo ahora. Lo ocurrido anoche era algo más en su intensa relación.

No pudo evitar reír, confundiendo al guerrero que hasta ahora se había mantenido en silencio.

—¿Qué pasó? —preguntó preocupado.

—Llevamos cuatro años entrenando, cuatro años he intentado hacerte sudar sin éxito, y ahora lo logré en una noche.

Broly también rio ante el comentario, pero no con tantas ganas como Tarble. Se había acostumbrado a contener sus emociones.

—Siento si hice algo que no te gust…

—No digas eso —se apresuró en interrumpirlo. Estaban muy cerca del otro, con sus frentes tocándose—. Hace tiempo dejé de ser un niño, no me arrepiento de nada. Me gustaron los besos, me gustó tocarte, todo lo que pasó, aunque ahora me duela todo el cuerpo.

—¿Eso quiere decir que te gustan los hombres?

—Supongo que sí —respondió pensativo—. Me gustan las mujeres, pero también me gustas tú.

—Nunca antes hiciste nada —dijo con el ceño fruncido, casi reclamandole. Tarble sonrió por la expresión en su rostro.

—Lo siento, pero soy algo distraído cuando se trata de asuntos amorosos. —Y no exageraba. En las tres relaciones que había tenido y que podían considerarse importantes, habían sido las mujeres que debieron dar el primer paso y besarlo para que él reaccionara e hiciera algo al respecto. Era un rasgo que le quedó marcado desde pequeño, acostumbrado a ser invisible e insignificante para todo el mundo—. Además tú tampoco hiciste nada… ¿O sí?

Broly volvió a arrugarse. Claro que lo había hecho.

—No quise hacer más, pensaba que no estabas interesado.

Tarble se estiró perezoso, y recién ahora sintió en su cuerpo las repercusiones de lo ocurrido hace unas pocas horas.

—¿Por qué todo lo que hago contigo tiene que terminar con tanto dolor y sin poder moverme?

—Ya te acostumbraras —respondió Broly. Lo tomó de la nuca con su mano grande y lo besó de manera segura. Antes de terminar el beso ya estaba sobre él—. Te he entrenado para soportar todo, incluso a mí, y ya conozco tus excusas, esta vez no servirán.

—Esta vez no tengo excusas —dijo contra su boca. Quiso volver a besarlo, pero Broly lo obligó a darse vuelta y ponerse boca abajo. Tensó la mandíbula cuando sintió los dientes del hombre en su cuello y su mano agarró firme su miembro.


—Es horrible lo que pasó con Row —dijo Kyle luego de sacar una verdura cocida del plato de su padre. Aún estaba caliente, pero se la metió a la boca de todas maneras.

—Indignante —respondió el monarca. Estaba trabajando, usando su computador y Kyle le hacía compañía sentada en el escritorio, comiendo su desayuno—. Pero no se quedará así.

—Row era bueno, debería haber sido Leek —dijo molesta por lo ocurrido. Jamás se había llevado mal con su primo, en cambio con el otro solo tenía malas e incómodas experiencias. Sus recuerdos más antiguos de Leek eran agrediendo a Tarble que era demasiado débil y sin carácter para defenderse, y por supuesto, Broly jamás se enteró de lo ocurrido, de lo contrario todo hubiera terminado muy mal.

—Es el pensamiento de todos en palacio, Kyle —respondió Vegeta sin dejar de mirar la pantalla de su computador—. Row era un gran guerrero, hubiese sido un muy buen monarca, o consejero, inteligente y centrado, no como Leek.

—¿Y ahora qué van a hacer? —En esta oportunidad sacó un trozo de carne del plato.

—Trabajar para encontrar al culpable… Torn está nublado por la rabia y el alcohol, y por eso el muy idiota hizo lo que se le pidió que no hicera… En cuanto terminó la reunión se comunicó con un alto mando de Trantor para amenazarlo por la muerte de Row —dijo molesto, como si estuviera hablando con un hombre de confianza en lugar de su hija—. El idiota amenazó con las penas del infierno en nombre del reino…

—Eso es malo —dijo Kyle intentando poner atención a lo que le decía su padre, tal como Tarble le había aleccionado—. ¿Y cómo se lo tomaron?

—Como se lo tomaría cualquier imperio cuando otro imperio poderoso representado por un príncipe te amenaza con guerra… Por lo tanto ahora no solo tengo que encontrar quién mató a Row, sino que tengo que arreglar lo que hizo mi hermano… —Bajó la pantalla del computador para ver su desayuno, pero ya casi no quedaba nada de éste.

—No estabas comiendo y se estaba enfriando.

El hombre frunció el ceño y se apresuró a comer el último pedazo de carne que quedaba.

—No te he visto entrenando últimamente.

—Si lo hago, pero fuera de palacio, me gusta hacerlo al aire libre y sola —mintió. Su padre era capaz de encerrarla y no dejarla salir nunca más si se enteraba que iba a la Zona Negra a entrenar con un antiguo guerrero de su madre.

—Desde ahora no quiero que salgas de palacio sola, no hasta que sepamos qué pasó con Row. Ya mandé a llamar a los mejores guardias de élite para que resguarden el lugar, tú y Lok tendrán vigilancia las veinticuatro horas del día… ¿No vas a decir nada? Estoy esperando tus reclamos y gritos.

—¿Si grito conseguiré que no me pongas un guardia todo el día y noche?

—Absolutamente no.

—Entonces ahorrémonos los gritos. —Quitó otra zanahoria del plato. Ya se las arreglaría para salir de palacio sin ningún guardia molesto, no sería la primera vez que tenga que sobornarlos.


Berry salió del cuarto de Leek luego de dejarlo dormido. Estaba de mal humor, odiaba tener que encargarse de un hombre adulto como si fuera un niño, pero entendía su dolor, y lo quería alerta y en buen estado para lo que seguiría y si lo dejaba solo quizás qué atrocidad cometería.

—¿Qué es lo que veo en tus ojos? —dijo Rasp fuera del cuarto de Berry. Al parecer llevaba un buen rato esperandola, ya que había al menos cuatro colillas de cigarro en el suelo—. ¿Tú, llorando? Por favor, jamás has llorado en tu vida, hasta una araña tiene más sentimientos que tú.

—Dime a qué viniste. No tengo tiempo ni ganas de tratar contigo ahora.

—Quería saber si de alguna forma te equivocaste de hermano. Después de todo son iguales y follaste con los dos… —Berry quiso entrar a su cuarto para no escuchar más a Rasp, pero él la tomó del brazo para impedírselo—. ¿Leek te estorbaba y por eso quisiste eliminarlo, pero Row fue quien terminó muerto? O simplemente te aburriste de Row y es así como solucionas tus problemas aho… —Terminó en el suelo por el golpe de puño que le asestó su hermana.

—Idiota… Nuestra madre se enterará de esto.

—Sí, claro, ve corriendo a decirle —dijo sentado en el suelo tocándose la mandíbula dolorida—. Está igual de loca que tú, y con tal de que nadie arruine el futuro de Lok te va a dejar pasar cualquier cosa.

La guerrera se metió en su cuarto y le puso seguro. No estaba para la mierda de nadie, necesitaba dormir un poco.


(...)


Días después

Pese a que las ganas de quedarse más días en la cabaña eran más grandes, las responsabilidades del príncipe los obligaron a regresar a palacio. En cuanto estuvieron de vuelta en la biblioteca, Tarble se instaló en su asiento preferido junto a la mesa principal, tomó su computador y retomó todos los pendientes que lo estaban esperando. Mientras tanto, Broly lo acompañó a la distancia, sentado en uno de los sofá leyendo, o intentando leer, ya que le era imposible concentrarse luego de lo que había ocurrido entre ellos. Se sentía tan bien que no podía creer que hace solo tres días había estado a punto de colapsar, en cambio ahora se sorprendía de estar sonriendo sin ninguna razón.

Durante las horas que siguieron, Broly no dijo nada, acostumbrado a guardar silencio casi todo el tiempo, especialmente cuando Tarble se concentraba en su trabajo, sin embargo ahora deseaba desesperadamente preguntarle qué pasaría entre ellos. Nunca había estado con otro hombre más de una o dos veces, y con Tarble en solo uno días ya había perdido la cuenta, pero no se atrevía por la falta de experiencia en temas como estos, no sabía qué hacer o decir, sin embargo estaba seguro que jamás se había sentido de esta manera, y quería seguir así.

Como siempre, fueron llegando varios hombres de confianza para informar a Tarble la situación en sus planetas, también mantuvo contacto con otros a través de videollamadas y lo visitó uno especialmente encargado de comunicarle lo sucedido en palacio, en este caso, lo ocurrido con el príncipe Row, que por supuesto no podía pasarse por alto.

Broly terminó por cerrar el libro, lo apretó entre sus manos resignado que no podría prestarle atención a la lectura y observó a Tarble justo cuando éste hizo el computador a un lado y lo miró sonriendo.

—Tengo hambre. ¿Tienes hambre? —Dejó su lugar y caminó hacia Broly.

—Sí —respondió apresurado y cuando notó que sin querer había partido el libro a la mitad no tardó en esconderlo bajo un cojín, pues Tarble era demasiado cuidadoso con ellos, pero afortunadamente el respaldo del sofá ocultó su crimen.

—Pediré que lleven la cena a mi cuarto, no quiero trabajar más por hoy, me duele todo el cuerpo. ¿Está bien que no entrenemos por hoy? —Se mantuvo de pie al otro lado del sofá, sonriendo, encantador como siempre.

—Está bien, mañana seguiremos. —No era lo que deseaba decir, pero al menos pudo articular una oración.

—¿Quieres comer algo en especial?

—¿Comer en tu cuarto?

—Claro, y después podemos retomar en donde quedamos, pero primero necesito comer.

Broly no respondió. Una cosa era estar a solas en la cabaña donde nadie pudiera verlos, pero otra muy distinta era estar juntos en palacio, ya que pese a que Tarble era tan cuidadoso con su intimidad, podrían ser descubiertos si se descuidaban.

Cualquier atisbo de duda e inseguridad se esfumó en cuanto el príncipe se inclinó y lo besó en la boca.

Tarble quiso cortar el contacto y volver a preguntarle qué quería para la cena, pero sintió la mano del hombre agarrar su nuca para mantenerlo junto a él y prolongar el beso apasionado y posesivo que pronto lo dejaría sin aliento.


2 meses atrás


—… Te lo dije la última vez que hablamos… No, no digas eso… Ahora no puedo, estoy en un momento muy críti… Al menos podrías dejarme explicar… No, no es lo que quería decir…

Yamcha continuó comiendo, sentado sobre la cama de Bulma mientras su amiga tenía una muy tensa conversación con Troy por el computador. Al parecer las últimas interacciones entre ellos habían sido igual, ya que en cuanto entró la llamada, Bulma se fue al escritorio y se puso audífonos para mayor privacidad, aunque con solo escucharla bastaba para saber que no estaban en buenos términos.

Sí, lo sé, dije que serían un par de meses, pero cambié de planes… No, no es tan peligroso, no todos son igua… No, no estoy defendiendolos, es para que entiendas que estoy protegida aquí… No, no voy a regresar… No sé cuánto… No… Lo siento mucho, pero ya lo decidí, no tienes que enterarte de todo porque no quiero involucrarte, puedo seguir haciéndolo sola… Sí, es mi decisión… No digas eso, egoístas son los que teniendo el poder y las armas no hacen nada al respecto… Es imposible, no vamos a llegar a ningún acuerdo, voy a cortar, no quiero seguir discutiendo… No, no estás siendo justo… ¡Me cortó! —dijo indignada a Yamcha cuando se quitó los audífonos.

No sé por qué, pero imagino que tú le has cortado muchas más veces las llamadas.

Bulma no respondió y se cruzó de brazos.

No está pensando con claridad. Esta oportunidad nadie la había tenido jamás, y quiere que deje todo tirado porque tiene miedo de lo que me pueda pasar. Sobreviví catorce años en la Tierra, puedo arreglármelas perfectamente bien en este maldito planeta.

Lo siento, pero esta vez estoy con él. Ya deberías haber regresado, puede que tengas amistades que te protegen, pero siempre será peligroso.

Y si también crees que es mala idea que siga aquí, ¿qué haces aquí?

Cuidándote, lo que te dije que haría desde un principio. —Yamcha ya estaba acostumbrado a viajar al planeta para visitar a Bulma. Solía ingresar como persona de los encargos del departamento de mecánica y a veces pasaba la noche con ella, pero al otro día se marchaba inmediatamente. Vegetasei no era un lugar que le interesara conocer.

Ya van a ver los dos, cuando logre lo que ninguno más se atrevió —dijo molesta. Volvió a la cama junto a Yamcha para seguir comiendo.

Te creo capaz de hacerlo, pero eso no significa que nos preocupemos por ti.

Nunca me lo habías dicho.

Si lo hiciera ya no me hubieras dejado venir a verte. Te conozco.

Lo dices como si fuera una bruja, pero simplemente sé lo que quiero.

Lo sé —respondió Yamcha y comenzó a hacerse otro emparedado.


(...)


Bulma una vez más se había dormido sobre su escritorio de trabajo en su cuarto. Era tanto el insomnio que pasaba de largo trabajando, leyendo o haciendo cualquier cosa para finalmente terminar rendida durmiendo en alguna mala posición, y como estaba sucediendo los últimos días, despertaba con el corazón alterado luego de soñar algo relacionado con sus días de infierno en la Tierra. Generalmente se trataba de su padre y aquella vez que cortaron su pierna, pero ahora los sueños habían mutado y mezclaba sucesos del presente que volvían todo más confuso e incómodo.

Un tanto desganada, apagó el computador y dejó solo una tenue luz del velador encendida para ponerse el pijama y luego meterse a la cama. Su cuarto, no tan pequeño comparado con los de otros trabajadores era austero y aún así Bulma se las ingeniaba para mantenerlo desordenado. Todo lo que pudiera comprometerla lo tenía guardado en cápsulas en puntos estratégicos del planeta, y ya que era conocida su amistad con el príncipe Tarble, nadie la molestaba y mucho menos sufriría de inspecciones sorpresas. Había sido muy beneficioso acercarse a él.

Ya con el pijama de dos partes puesto, se pasó la mano por el pecho, palpando sus cicatrices. Siempre hacía eso de manera casi inconsciente luego de un mal sueño. Con la mirada perdida en una de las ventanas, repasó mentalmente su plan. Ya había notado más guardias en palacio y sus alrededores, lo que significaba que la situación era tensa, sin embargo no había encontrado a Tarble para informarse con lujo de detalle, por lo que todo se trataba de conjeturas… Lo próximo sería darle un empujoncito a la situación y comenzar a envenenar a Leek para ayudar a que todo explotara, pero tenía que ver hasta qué punto contaría con Milk y saber qué estaba ocurriendo dentro de palacio. Tenía que ser inteligente, no podía enceguecer por el exceso de confianza, tampoco trataba con gente estúpida y si se apresuraba podía arruinar todos estos meses de trabajo.

Dio un brinquito de susto cuando escuchó que llamaban a la puerta. Era demasiado tarde para tratarse de Yamcha que la visitaba a veces, y Tarble jamás había ido a su recamara, con ellos dos la lista de visitas acababa. Tenía un par de armas escondidas en la ventilación, pero no creyó necesario recurrir a ellas. Decidió no esperar más y abrió la puerta, y casi gritó de la impresión al ver a Troy.

—¿Cómo llegaste hasta aquí? ¿Qué haces aquí? —susurró molesta, tenía otras preguntas pero se decidió por esas dos. Cerró la puerta en cuanto el hombre ingresó a la habitación y se apresuró en correr las cortinas.

—No me dejaste otra opción. —Estaba vestido totalmente de negro para no ser visto y como era de esperarse no se veía de muy buen humor—. Mis mejores hombres me ayudaron a infiltrarme en el planeta y esperan por nosotros fuera del edificio.

—No —dijo Bulma enseguida—. Por un momento pensó que habría un abrazo y algo de besos antes de la discusión, pero estaba equivocada—. No puedes tratarme como una niña y sacarme de aquí solo porque tú lo quieres.

—Dejaste de informarme hace meses, no te comunicaste más pese a que lo habíamos acordado y la última vez que hablamos cortaste la comunicación. Te comportas como una niña —dijo serio. Odiaba tener que estar en este planeta, pero esta era su última carta para sacarla de ahí—. Pasé días enteros aterrado, pensando que algo pudo haberte pasado, Bulma.

—Te dije que estaba bien, jamás he corrido peligro, pero no pudiste confiar en mí. ¿Qué sacabamos con hablar más seguido si en las últimas conversaciones solo discutiamos?

—Bulma, le cortaste la cabeza a un príncipe saiyajin —exclamó incapaz de creer lo que decía en voz alta—. ¿Te das cuenta en el grave lío en que te estás metiendo? ¡Si llegan a descubrirte…! —No fue capaz de terminar la oración.

—Ya sabía yo que no era necesario reportarme porque Yamcha te contaba todo lo que hacía.

—Yamcha estaba preocupado por ti, y yo también. Y no estoy aquí por esto último. Inicié una gira falsa hace meses solo para poder acercarme a este planeta sin que nadie supiera. Lo de la cabeza es lo último que me informó. ¿Acaso pensaste que me quedaría sentado esperando que algún día regresaras? o peor aún, que ni siquiera podría recuperar tu cuerpo para despedirlo.

—Eso no me va a pasar, sé muy bien qué estoy haciendo.

—Bulma, es una cabeza, ¡¿qué demonios estabas pensando?! Llevas tanto tiempo aquí que comienzas a mimetizarte con esta gente.

—Esto es una guerra, no sé qué te sorprende —dijo ofendida—. Tú has asesinado en guerras, no lo olvides. Yo voy a iniciar una con un imperio que es capaz de hacerle frente a los saiyajin, ya que ni tú, ni los otros reyes aburguesados están dispuestos a hacer nada.

—No me compares con ellos —respondió dolido—. Eres testigo de mis intentos por ayudar a los planetas que lo necesitan.

—Tú no me compares con los saiyajin.

Se miraron en silencio unos segundos intentando calmarse.

—No puedo seguir mucho en este lugar Bulma. Tenemos que irnos ya.

—No lo haré —dijo decidida.

—Sabes que podría sacarte a la fuerza de aquí.

—Si aprieto un botón en mi reloj, el saiyajin que me ayuda estará aquí antes de que puedas sacarme de este edificio —dijo mostrándole su reloj—. Pero no voy a hacerlo, sabes que jamás te haría daño.

—Ya lo estás haciendo.

—Estoy muy cerca de lograr algo importante. No voy a irme ahora, no puedes hacerme esto.

—Y yo no puedo seguir apoyandote. No me perdonaría ser el responsable de tu muerte —dijo con los ojos llenos de lágrimas, pero la voz siempre firme.

—¿Me estás haciendo decidir entre tú y mi misión? —Limpió con la mano la lágrima que cayó por su mejilla. No pensó que le costaría tanto decir eso.

—No, no voy a hacer eso… Cuando pisé este planeta ya tenía la idea de llevarte conmigo o terminar lo nuestro. No había otra opción. —Bulma intentó interrumpirlo, pero él no la dejó—. Te libero de todo compromiso, no voy a ser el responsable de tu muerte, no estoy dispuesto a cargar esa culpa en mis hombros.

—No va a pasarme nada —insistió y más lágrimas cayeron—. Me he cuidado muy bien estos meses, ¿Por qué no puedes confiar en mí? —exclamó frustrada.

—Tengo planetas que cuidar y un reino que dirigir. Necesito tener mi cabeza enfocada en el trabajo y lo único que hago es pensar en ti, y eso es algo que no puedo permitirme.

—Dame tiempo, no puedes terminar con esto, yo quiero estar contigo.

—¿Te das cuenta que si te descubren y te ligan a mí les darás la excusa perfecta de atacarnos? Puedo controlar un ataque de los saiyajin ¿pero a qué costo? Sin la ayuda de los otros reinos acabarían con mi gente en unos meses y ni siquiera la distancia que pusimos entre ellos serviría de algo… Ya tuviste demasiado tiempo, el trato que hicimos era otro y asumo que lo rompiste incluso antes de despedirnos, no puedo confiar en ti, no puedo darte tiempo y no puedo seguir apoyandote, lo siento... Sabes que te amo, pero tengo demasiadas responsabilidades como para darme el lujo de ser egoísta. —Ni quiso esperar respuesta de Bulma y alargar la tortura. Pese a que una parte de él guardaba una pizca de esperanza, sabía que volvería solo a su nave, pero era algo que debía hacer en persona, lo necesitaba para poder continuar con su vida y sus obligaciones.

Se retiró de la habitación donde uno de sus guardias lo esperaba para reunirse con el otro grupo pequeño que aguardaba afuera. Ninguno de sus hombres estaba feliz con la misión de adentrarse en Vegetasei, pero harían cualquier cosa por proteger a su rey.

Bulma no fue tras él, no fue capaz, puesto que por nada en el mundo se subiría a esa nave con él aunque significara volver a estar juntos. Él tenía razón, era el responsable de millones de vidas y debía enfocarse en su gente, como lo había hecho tan bien por tantos años, pero eso no significaba que doliera menos.

Terminó sentada en la orilla de la cama sin dejar de llorar.


(...)


Pese a que el sueño artificial había sido desactivado por la computadora hace horas, Vegeta no abrió los ojos hasta que la alarma llevaba casi media hora sonando de manera insistente. Aún muy desorientado y débil, se quitó la máscara para respirar por sí solo, estiró la mano para golpear el botón que detenía tan molesto sonido, y se mantuvo quieto hasta que todo a su alrededor ya no dio más vueltas y sus ojos dejaron de lagrimear. Era como si despertara de una incómoda pesadilla. Una angustiante pesadilla de más de ocho meses.

Ya más repuesto y consciente de su alrededor y su propio cuerpo, se palpó la piel desnuda. Todas las heridas habían cerrado, podía sentir las nuevas cicatrices, especialmente aquellas en muñecas y cuello. Hasta que la nave tocara tierra y pudiera caminar sabría en qué condición se encontraba, pero por el momento le llamó la atención lo débil y agotado que se sentía. Ocho meses era tiempo suficiente para un saiyajin reponerse y recuperarse por completo, sin embargo sentía como si acabaran de darle una paliza.

Según la computadora estaría en Vegetasei en una semana, por lo que aún tenía tiempo para sentirse mejor. Le pasó por la cabeza desviar la nave y dirigirla a algún planeta cercano, pero tal como llegó, descartó la idea. Habían sido muchos años evadiendo un momento como este, no lo haría esperar más.

Palpó el suelo de la nave individual con el pie y además de encontrar la ropa que Mai le dejó y la cápsula con las esferas, no encontró nada para beber o comer. Debería seguir esperando para comer algo.

No pasó mucho hasta que volviera a quedarse dormido.


Continuará…


Hola a todas o todos. Primero que todo muchas gracias por sus mensajes de apoyo y buenas vibras. Les cuento que el viernes me fue bien, así que tengo un problema menos, ya va quedando la mitad, pero estoy más optimista.

Ahora vamos con la historia…

Amo el Tarly, soy una fan más y quiero pertenecer al fan club jajajaja. Y ahora que es un hecho, para quienes estén interesados, les voy a contar cómo nació:

-La verdad es que al final de la primera parte del fic decidí incluir a Broly en el epílogo de Tarble casi el mismo día que publiqué el cap. No tenía pensado cuál sería su rol en esta segunda parte, pero lo quería usar.

-Antes de escribir un capítulo hago resúmenes de cada escena para poder ordenarme, ya que son muchos personajes con sus tramas y escenas. Y resulta que cuando comencé a hacer los resúmenes de Tarble y Broly ya tenía decidido que serían muy buenos amigos, compañeros que se ayudarían el uno al otro para superar sus dolores, y de pronto fueron los mismos personajes que comenzaron a pedirme a gritos una relación más íntima.

-Sé que suena raro, pero por ejemplo, a veces me han preguntado cómo será tal personaje y yo les digo que no lo sé aún porque necesito escribirlo para conocerlo y saber cómo será su forma de ser y actuar. Y eso me pasó con ellos. En cada resumen que los escribía me nacía una sensación de amor tan grande entre ellos que superaba la amistad y pasó a ser amor del bueno y poderoso, entonces me di cuenta que no podía pasar por alto aquello. Decidí preguntarle a una amiga qué opinaba sobre una pareja de hombres en el fic (nunca he escrito yaoi, salvo algo pequeño y superficial) y se tardó tan poco en darme su bendición (y en bautizarlos Tarly) que 8 capítulos después por fin habemus Tarly jajajajja. Así que ya saben, el Tarly nació unos pocos días antes de publicar el prólogo de la segunda parte. Fue algo intenso que me enamoró y que por supuesto, agregó más detalles sabrosos a la trama.

Ya, ahora sí vamos con la historia…

Era imposible que Tarble no tuviera sentimientos más fuertes por Broly, solo que aún le quedan rasgos del niño tímido que piensa que nadie lo notaba y eso se refleja en el ámbito amoroso. Se han cuidado y apoyado por tantos años que esto es un paso más en su relación. En un planeta como el que viven la fuerza bruta y la violencia están por sobre la mayoría de las cosas y es por eso que Paragus intentó controlar los ataques de ira de su hijo mediante tratos violentos, sin embargo en este caso era necesario amor.

Por supuesto la canción de este capítulo Will You Still Love Me Tomorrow? es para ellos. Es un tema hermoso, precisamente la versión de The Shirelles es la que escuchaba cuando era niña y pese a no tener idea lo que decía la letra, la disfrutaba de todas formas. Y ahora que sé lo que dice la canción, no dudé en dedicarsela a ellos y a la primera noche que pasaron juntos.

Y bien, el plan de Bulma está dando frutos, ya que el Torn está comenzando a arruinarlo las relaciones con Trantor por el shock de perder a su hijo favorito, pero tampoco será tan fácil para Bulma, ya que a ninguno de los reinos le conviene irse a guerra, y ya que no es completamente seguro que sean ellos, el rey Vegeta no va a hacer nada de manera apresurada.

En cuanto a Troy, sabía que si pasaba algo así lo perdería, pero ya está tan metida en su venganza que deberá suceder algo mucho más grande para que la haga entrar en razón.

En cuanto al rey Vegeta, creo que la relación con Kyle lo ha ablandado hasta cierto punto que ahora acepta la opinión de sus más cercanos. Y a la vez lo ha hecho crecer como persona.

Kakarotto, Raditz y Ginn comenzaron a entrenar para el torneo y Kakarotto está tan empecinado en ganarlo para probarse que puede con Staw, pese a considerar a Ginn como parte de la familia hace muchos años ya. Esta vez duró poco la discusión con Milk, pero eso no significa que no vuelvan a tener problemas. Me encantan también la pareja de Raditz y Ginn, que son tan poco saiyajin para expresar su amor y eso descoloca a otros, pero no les importa, ya son una pareja consolidada y se merecen el uno al otro.

Qué puedo decir de la relación de Rasp y Berry. El hermano la conoce tan bien, que aunque ella le diga un millón de veces que no tuvo que ver con la muerte de su novia, no le creerá, por mucho que Rave les ordene a tener el asunto en paz porque es la única forma de que la familia se mantenga fuerte.

Vegeta ya está a una semana de llegar a su planeta después de más de 10 años ausente y para mala suerte el cuerpo no le sanó como correspondía a un saiyajin de su nivel.

Me llena de emoción por fin escribir estas escenas que tanto esperé

El próximo capítulo se titula: Príncipe Vegeta, así que con eso les digo todo.

Cada personaje ya tendrá su momento dentro de la historia, solo hay que esperar.

Gracias de nuevo por sus buenas vibras y mensajes.

Espero sus reviews con ganas, quiero saber sus impresiones del capítulo. Ya alcanzamos los 300, así que estoy feliz y motivada para continuar la historia.

Nos estamos leyendo,

Dev.

10/09/20.