El Legado II


Primera Parte


X

Príncipe Vegeta

parte 2


Layers of dust and yesterdays

Shadows fading in the haze of what I couldn't say

And though I said my hands were tied

Times have changed and now I find I'm free for the first time

Feel so close to everything now

Strange how life makes sense in time now

(Flying / Anathema)


Cuando todas las miradas atónitas se dirigieron hacia el príncipe que ya se creía muerto y la risa de Rasp ya estaba quedando en segundo plano, Rave reaccionó a tiempo y le dio una palmada en la pierna al rey para que fuese el primero en hablar y dominara la situación. Afortunadamente para ella, el monarca captó su toque y no tardó en hablar.

—Cuando dije que esta sería una noche de sorpresas no exageraba —exclamó para que su voz se escuchara entre los cientos de murmullos que comentaban si el hombre que había sido presentado como príncipe Vegeta efectivamente era él, después de todo no vestía acorde a su rango, pero su rostro y peinado, pese a ya no tener flequillo, lo identificaba enseguida como hijo del monarca. El rey abandonó su mesa y caminó por el centro del lugar para encontrar a su hijo, como si esta visita ya hubiese estado prevista—. Tenía pensado presentarlo antes de la cena, pero seguramente el príncipe encontró algo mejor que hacer.

Vegeta palideció al ver a ese hombre que se suponía era su padre, totalmente preocupado de lo qué podrían decir sus invitados, cuando lo último que recordaba de él era estar tan ebrio durante una celebración que olvidó estaba con un par de prostitutas y se durmió en la mesa. Y ahora caminaba hacia él, en su mejor intento de fingir ante la concurrencia.

—Qué demo… —No alcanzó a decir nada, ya que su padre le puso una mano en el hombro y apretó con demasiada fuerza. Por un momento Vegeta deseó estar de regreso con Freezer, todo era muy irreal.

—¡Sigan comiendo, maldita sea! —gritó sacando un poco de aquel antiguo comportamiento—. ¡¿No vinieron a eso?! ¡Coman y beban y que esa horrenda música vuelva a sonar! —Ordenó. Le dio una palmada bastante fuerte en la espalda a su hijo y sin soltarlo lo hizo salir del lugar.

Vegeta miró una vez más hacia las mesas principales en busca de Tarble, pero no lo encontró (al menos eso fue lo que creyó) y debió salir del salón con el rey.


La música volvió a sonar, muchos volvieron su atención a la comida y bebidas, pero la gran mayoría continuó hablando sobre la llegada del príncipe, si era verdad o no que estaba preparada, y lo más importante: qué pasaría con la proclamación de Lok como príncipe heredero al trono si el heredero original había regresado. ¿Habría regresado a reclamar su puesto? ¿O venía a entregarle su apoyo a su hermano menor?

—Y cuando pensé que esta mierda arribista no podía ser más aburrida, llega tu hermano y la compone —dijo Rasp encendiendo otro cigarro pese a la evidente molestia del embajador de Trantor—. Ahora falta que lleguen las prostitutas a atendernos y esta noche mejoraría notablemente. —Miró de reojo a su hermana que había partido a la mesa a estar con su madre y hermano menor. Le encantaba que la llegada de Vegeta hubiera arruinado su noche. No por su hermano menor, no tenía nada en contra del niño, pero si Rave y Berry lo pasaban mal, bienvenido sea.

—¿Ese era Vegeta? —preguntó Kyle a Tarble que hizo de todo para mantener compostura ante el embajador. Para su suerte, Leek no había salido con ninguna pesadez hacia su persona, seguramente porque los reyes le habían advertido que no podía abrir la boca durante la cena. Nada podía arruinar el tratado con Trantor.

—¿Era esperada la llegada de su hermano, príncipe Tarble? —preguntó el hombre que parecía que hasta ahora le había agradado la forma de ser del saiyajin, tan diferente a la mayoría: ilustrado y capaz de llevar cualquier tema interesante.

—Estoy igual de impactado que la mayoría de este salón. Mi padre tenía muy bien guardada la sorpresa, pero era cosa de tiempo para que mi hermano regresara —mintió como un experto, mezclando una pizca de verdad para sonar creíble.

—Pues entonces será toda una historia que tenga para cuando llegue a Trantor —dijo sonriendo, a lo que Tarble respondió con otra sonrisa contenida.

El príncipe sintió su corazón acelerado solo por ese breve intercambio de miradas con Vegeta, sin embargo por fuera continuaba impávido, estaba tan acostumbrado a dominarse y fingir, que ya era un mero trámite. Sabía que a su lado Broly esperaba atento por una orden, pero primero debía terminar la conversación con el embajador.


Vegeta permaneció cruzado de piernas y en silencio viendo al rey caminando de un lado a otro, intentando procesar la información. Al menos en eso seguía igual. Estaba tan agotado que daría lo que sea por comer un poco y meterse a una cama, pero mientras más pronto terminara con esto, mejor. Sí o sí tendría que tener una conversación con el rey si pretendía quedarse en el planeta.

—¿Qué demonios pasó contigo? —exclamó molesto, sin dejar de caminar por su oficina, con ganas de hacer estallar el lugar—. ¡Años enteros buscando a mi heredero! ¡Creyendo que te habían capturado, que estabas muerto, y ahora regresas justo el día de hoy!

—Siento haber alterado tu fiesta. Bastante refinada por cierto —respondió sonando serio.

—¿De qué mierda estás hablando? ¿No sabes qué se celebraba hoy?

—Vengo de muy lejos, no estoy al tanto de nada.

El rey fue hasta su sitial para ubicarse e intentar calmarse. Vegeta giró en el asiento para mirarlo.

—Finalmente te dimos por muerto, por lo tanto era hora de oficializar el cambio… —dijo ya sin gritar, sin dejar de mirar a su hijo, de pies a cabeza, aún no creyendo que tenía a Vegeta ante sus ojos—. Esta ceremonia era para nombrar definitivamente a tu hermano como príncipe heredero.

—Tarble —comentó gratamente sorprendido. Eso era algo que no esperaba.

—¿Tarble? No. Tarble es más útil de lo que hubiera pensado hace diez años, pero no tiene lo que necesita para ser rey, jamás lo será… Es tu otro hermano, Lok.

—Rave… —dijo adivinando que se trataba del hijo que tuvo con ella—. Asumo que es ella la que ha hecho estos cambios protocolares.

—Le gustan esas cosas, y han servido… —Guardó silencio y se concentró en el cuerpo de su hijo—. ¿Dónde has estado todo este tiempo? —preguntó serio.

—En demasiados lugares —respondió Vegeta. No estaba dispuesto a hablar, mucho menos con él.

—¿Por qué ahora?

—Era necesario…

—Muéstramelas —dijo apuntando al cuello de Vegeta que pese a tener una camiseta de cuello alto, podían verse asomándose si se ponía atención—. Déjame verlas.

Vegeta lo dudó, pero ya que no estaba siendo directo a sus preguntas, debía dar algo a cambio para que el rey tuviera alguna respuesta satisfactoria, y se hiciera su propia idea de lo que le había ocurrido y el porqué de su ausencia. De algo debían servirle las severas marcas dejadas por Freezer… Subió las mangas de la camiseta y tiró del cuello para mostrar las cicatrices y estuvo atento a la mirada de su padre, imaginando de paso lo que podía estar pasando por su cabeza al verlas.

—¿Cuánto tiempo? —preguntó el monarca incómodo, e incluso desilusionado. No podía creer que su hijo, uno de los guerreros más poderosos pese a su corta edad y quien sería heredero al trono se dejara capturar y se convirtiera en esclavo. Aquello no era digno de un saiyajin, no importaban las circunstancias en que ocurrieran los hechos.

—Una eternidad —respondió Vegeta sin exagerar. Las torturas de Freezer hicieron que perdiera toda noción del tiempo y sintiera como si hubieran pasado años bajo su terrible tratamiento.

El soberano golpeó con los dedos la mesa de madera mientras pensaba.

—Mañana te informaré mi decisión, mientras tanto tienes permitido quedarte en palacio, y no vayas a volver a la fiesta, ya desviaste toda la atención.

—Por mí está bien.

—No has dicho nada por la sucesión al trono —preguntó esperando que Vegeta efectivamente dijera algo al respecto.

—¿Tendría que decir algo? —preguntó completamente relajado. No era algo que le quitara el sueño, ya tenía suficientes problemas para agregar otro más.

—Ya puedes retirarte —dijo sin poder dejar de mirar las heridas del príncipe.

Vegeta se arregló la camiseta antes de salir de la oficina del rey. Le llamó demasiado la atención el comportamiento más sosegado del rey, ¿habría sido Rave la responsable de este cambio?

Cuando abrió la puerta se encontró frente a frente con la reina. La mujer medía solo un poco más que el príncipe, así que quedaron mirándose directamente a los ojos.

—¿Por qué tenías que volver, justo este día? —preguntó con tono duro, pero siempre contenida. No creía en casualidades, menos al tratarse de algo tan serio.

—Rave, no pudiste esperar a que terminara la fiesta para venir a saludar —dijo Vegeta sonriendo de lado, y mirándola a los ojos.

—Dime ahora el nombre de la persona que te dijo sobre la ceremonia. Es demasiada coincidencia que llegues justo el día de hoy.

—Sí, es demasiada coincidencia —respondió. Pasó por al lado de ella para retirarse de la oficina del rey y le susurró con ironía—. Yo si fuera tú no dormiría tranquila. —No quiso esperar réplica, estaba demasiado agotado para soportar una discusión, especialmente con ella.

—¿Qué haces aquí Rave? —dijo el monarca cuando se puso a su lado—. Regresa al salón y acompaña a tu hijo.

—¿Lo dejaste quedarse?

—Es el príncipe —respondió como si solo eso bastara.

La mujer frunció el ceño molesta.

—No puede ser que justo llegara el día de hoy, es muy extraño.

—Si piensas que vino con un ejército a recuperar su lugar, estás equivocada.

—¿Dijo algo sobre su derecho al trono?

—No —respondió decepcionado.

—¿Reclamó sus planetas, sus guerreros?

—No, mujer, nada de eso.

Rave se cruzó de brazos, molesta de que la atención de la noche se desviara en la llegada del príncipe.


Catorce años atrás


En cuanto Tarble terminó su examen comenzó a mover las piernas que no alcanzaban a tocar el suelo por lo alto de su asiento. Observó el modesto librero que tenía su madre y se acercó para sacar uno de los libros para no aburrirse mientras concluía el tiempo de espera.

No hagas ruido —dijo Vegeta molesto. El joven de 14 años ocupaba el escritorio de Koora y todavía le quedaba por hacer la mitad del examen.

No he hecho ruido —respondió Tarble regresando al escritorio que habían puesto especialmente para él en el despacho de su madre.

Ahí está de nuevo, haces ruido. —Dejó los papeles y el lápiz de lado y se cruzó de brazos, cargando la espalda en el respaldo del asiento, un tanto frustrado. Llevaba buen tiempo, pero siempre le ponían de mal humor hacer estas cosas en lugar de entrenar—. No pierdas tiempo con libros y concéntrate en tu tarea.

Ya terminé —dijo el niño de 7 años, tranquilo como siempre.

No pudiste haber terminado tan rápido.

Sí, porque me concentré, no como tú que que te la pasas refunfuñando la primera hora. Tú eres el que hace ruido.

Yo no hago eso.

Sí, sí lo haces.

A ver, muéstrame. —Extendió la mano esperando que su hermano le pasara las hojas.

Tarble lo quedó mirando y dudó.

Quieres copiarme.

No quiero copiarte —respondió ofendido y continuó con la mano hacia él esperando que obedeciera.

Tarble terminó cediendo y le llevó las hojas.

No las arrugues —dijo preocupado.

Vegeta hizo una lectura rápida del examen de su hermano. No podía creer que ya hubiera terminado, considerando la diferencia de edad y que pasaban materias similares. También le iba bien, pero jamás podía terminar antes que Tarble y si intentaba apresurarse solo para competir con él, solía bajar su desempeño.

No las voy a arrugar.

Ya las estás arrugando.

El joven príncipe dejó las hojas en el escritorio y volvió a cruzarse de brazos. Inmediatamente, Tarble las recuperó y volvió a su escritorio para estirar la esquina de una de las hojas que terminó levemente doblada.

Minutos después, Vegeta volvió a concentrarse en su examen y Tarble se entretuvo contemplando las imágenes de un libro de flora y fauna de planetas con ecosistemas totalmente diferentes al del suyo. Le gustaban los lugares verdes, llenos de vida y colores, con animales y aves, algo muy raro de ver en Vegetasei. Esta era su manera de viajar sin tener que salir de palacio. En un momento detuvo su lectura y miró a Vegeta a la espera de que volviera a aburrirse de sus deberes para poder hablarle. Luego de un rato, finalmente sucedió.

No entiendo por qué Koora nos hace perder el tiempo en estas cosas —dijo tirando el lápiz de mala manera sobre el escritorio.

¿Qué dice aquí? —Se apresuró en preguntar y fue con el libro hacia Vegeta que ya dominaba varios idiomas gracias a las "inútiles" lecciones de su madre. Los idiomas no eran su fuerte, pero se esforzaría por seguir aprendiendo tantos como pudiera.

Vegeta miró de reojo el libro, donde Tarble le apuntaba.

Habla de la diferencia de los ecosistemas de agua salada y dulce —dijo, y dejó de mirar el libro, completamente desinteresado. Ese había sido toda la cuota de amabilidad del príncipe hacia su hermano por el resto de la semana.

Gracias —respondió. Volvió a su asiento para continuar admirando las imágenes e intentar entender las complejas oraciones, pero al ver que Vegeta continuaba sin intenciones de terminar la tarea, volvió a hablarle—. ¿Qué te gustaría ser de grande?

Rey, idiota —respondió enseguida—. ¿No ves que seré rey del imperio saiyajin, o ya se te olvidó?

Pero si pudieras escoger.

Vegeta guardó silencio. Jamás había pensado en otra posibilidad.

Rey, es lo único que quiero ser, y seré bueno en eso.

Ya que Vegeta no le regresó la pregunta, Tarble tomó la palabra solo.

Me gustaría viajar lejos, buscar un planeta diferente a este, más verde, con mejor clima, como el del libro y vivir ahí.

¿Solo eso? Qué simplón —dijo despectivo.

No es simplón —respondió Tarble un tanto molesto—. Voy a trabajar la tierra para vivir y alimentarme.

Ya debe haber un planeta así bajo el dominio de Vegetasei, solo tienes que preguntar para hacer tu gran aventura.

No, tiene que ser un planeta libre, no voy a llegar como príncipe, seré uno más.

Tienes responsabilidades como príncipe en Vegetasei, no puedes hacer eso.

Sí puedo. Tú eres el que tiene responsabilidades aquí. Cuando sea mayor me iré, puedes ir a verme cuantas veces quieras, pero nada de atacar a la gente.

Irte sin ocuparte de tus responsabilidades te convierte en un desertor y un tremendo cobarde.

Tendré que vivir con eso —dijo sonriendo. No se ofendió por las palabras de su hermano, estaba demasiado ocupado soñando despierto como para eso.


(...)


Pese a que la nave había hecho lo suyo durante el sueño inducido y lo mantuvo con vida, necesitaba desesperadamente comer y beber agua, y ya que al parecer la ceremonia no tenía para cuándo acabar, decidió ir a la cocina en busca de alimentos. Su cuerpo se lo pedía desesperadamente.

El lugar ya no estaba repleto de trabajadores, solo quedaban los que solían trabajar en ese sector, y cuando Vegeta hizo ingreso, tal vez por primera vez en su vida, captó la atención de varias cocineras mayores que lo reconocieron pese a ya no tener flequillo. No tardaron en correr para atenderlo, y pese a que le insistieron que podían llevar los platos a su habitación o donde él quisiera, Vegeta tenía urgencia de alimentarse ya. Se instaló en un rincón del lugar, en una mesa solitaria y pronto tuvo una amplia variedad de platos a su disposición, los mismos que habían preparado para los cientos de invitados. Le ofrecieron distintos vinos, licores y cervezas, pero las rechazó y en cambio pidió agua, mucha agua fresca.

Qué maravilla fue probar tales manjares. La garganta le ardía cada vez que tragaba sólidos o bebía, pero lo valió. Pronto comenzó a escuchar murmullos de trabajadores que venían con la primicia sobre su llegada al planeta, la noticia ya estaba yendo de salón en salón y pronto abandonaría el palacio, y se extendería quizás hasta qué lugar. Pero qué más daba, tenía comida exquisita a su disposición, justo lo que necesitaba para terminar de sanar de una vez por todas.

No comía haciéndole honor a los saiyajin más voraces. Lo hacía con rapidez, pero tomándose el tiempo de cortar cada bocado con los cubiertos y masticar varias antes de tragar, ya que el dolor no le permitía grandes cantidades de comida. De pronto, la simple molestia en la garganta le hizo regresar a las semanas antes de que Mai lo dejara escapar: sus propios gritos sonaron ensordecedores dentro de su cabeza y el dolor en ciertas parte del cuerpo regresaron como fantasmas provocando que su corazón se acelerara y estuviera a punto de dejar caer una jarra con agua. Miró hacia todos lados, intentando encontrar algo que lo distrajera para callar los gritos de agonía y el dolor que solo eran parte de sus recuerdos pero parecían reales, y lo halló en lo menos esperado…

A unos pocos metros de distancia, junto a otra tosca mesa de madera había un pequeño niño saiyajin, de no más de cinco años leyendo un libro grueso y antiguo, casi de su tamaño. Lucía tan concentrado y a gusto que le recordó a su hermano de pequeño, ya que no muchos niños saiyajin leen a esa edad (o de adultos incluso) y textos tan complejos como el que tenía en sus manos. Se concentró tanto en él, que no se dio cuenta cuando la madre de la criatura le dejó otra bandeja llena de comida y se llevó una con platos vacíos.

Milk miró con cierto nerviosismo al príncipe recién llegado, y aunque le hubiera gustado tomar a Gohan y llevárselo para que dejara de mirar a su hijo, se concentró en su trabajo. Sintió que si hacía algo al respecto sería peor.

—Fue un viaje largo por lo que veo, ¿cuánto fue? ¿Seis meses?

Vegeta dejó de prestarle atención a Gohan para mirar al hombre que le había hablado. Ahora se daba cuenta que cuando buscó a Tarble en el salón lo había encontrado, solo que no lo había reconocido. Tenía diez años la última vez que lo vio, cuando discutieron en la arena del coliseo luego que el cuerpo de Koora fuera reducido a cenizas, y en ese entonces era un niño pequeño, delgado y de mirada temerosa, ahora tenía ante él un guerrero. No, era más que eso, era un príncipe saiyajin vestido con su armadura real de hombreras más cortas que las que solían usar antes y la capa roja con piocha plateada. Los modelos de las armaduras habían cambiado, ahora eran más estéticas, de mejor gusto y terminaciones, con colores metálicos más oscuros y sobrios.

—Ocho —respondió Vegeta, no muy seguro. Limpió su boca con una servilleta y bebió agua en abundancia antes de dejar la comida y líquidos de lado. Notó enseguida la distancia que puso Tarble entre ellos al mantenerse de pie, en lugar de sentarse frente a él; y también notó al saiyajin grandote que los vigilaba desde una de las tantas entradas de la cocina. Pese a ser tan alto se notaba sigiloso, pero Vegeta sabía sentir el ki de las personas, algo que en este lugar de la galaxia no se había aprendido aún, pues vio a todos los soldados llevar scouters.

—Cuando todos te dábamos por muerto, vuelves luego de más de diez años de ausencia y vienes a la cocina de palacio a comer como si hubieras regresado de una misión más... —dijo Tarble con calma, pero evidentemente indignado.

—El rey no consideró prudente mi presencia en el salón. Estaba esperando a que...

—¿Por qué volviste? —Más que una pregunta fue un reclamo.

—Es mucho lo que pasó, no puedo decirte todo en una noche. —En ese corto intercambio de palabras, Vegeta notó que el cambio de su hermano no solo había sido físico.

—En la vida de todos han ocurrido muchas cosas, pero nos quedamos. —Hizo una pausa para calmarse, pero realmente le molestó su actitud—. ¿Por qué llegaste la noche de la ceremonia de Lok? es dema…

—Demasiada coincidencia, sí, ya me lo hicieron notar —respondió Vegeta—, pero hace menos de una hora no sabía que tenía otro hermano.

—¿Qué dijo el rey respecto a tu estadía?

—Que puedo quedarme.

Tarble levantó las cejas ante la sorpresa. Pero en realidad no entendía de qué se sorprendía. Sabía que pese a que toda esperanza de encontrarlo con vida había desaparecido hace años, el rey continuó buscándolo mediante cazarrecompensas. Incluso él contactó un par hace unos años para intentar dar con su hermano, o al menos su cuerpo para cerrar un ciclo.

—Ya que vas a estar por aquí, te dejo para que termines tu cena en paz.

Vegeta dejó el banco de madera cuando Tarble se disponía a marcharse.

—Espera.

Tarble se volteó para mirarlo, pero no parecía tener mucha paciencia.

—Los guardias que te reconocieron dijeron que preguntaste por mí. ¿Qué es lo que querías?

—Simplemente quería verte primero —dijo mirándolo a la cara. Era honesto, pero Tarble no tenía por qué creerle. Tenía todo el derecho del mundo en desconfiar de él, después de todo eran dos completos extraños.

—¿Para qué? —preguntó frunciendo el ceño— ¿Es alguna clase de juego retorcido que no soy capaz de entender? Te vas luego de que, de que… —Fue incapaz de mencionar a su madre en la oración y sorprendentemente sintió que estuvo a punto de tartamudear—. ¿Nos hiciste creer que estabas muerto y ahora regresas a qué? ¿A recuperar tu puesto? ¿A seguir maltratandome? ¿Por eso me buscaste en cuanto llegaste?

—No soy el mismo —respondió intentando mantener la calma. Había sido un viaje muy largo, y ni hablar todo lo que vivió antes de lograr escapar. Estaba estresado, agotado y de pésimo humor, pero sabía que merecía las palabras de su hermano.

—Nadie lo es después de lo que pasó. —Esta vez no atendió su llamado y continuó caminando a paso rápido.

—Estaba mal—dijo Vegeta detrás de él—. Y no pensé con claridad.

—Yo también lo estaba, pero jamás te hubiera abandonado, sin importar lo que hablamos ese día, ni lo que hiciste… No debiste haber regresado, Vegeta, debiste permanecer muerto. —Al salir de la cocina Broly lo vio tan inestable que pese a que el príncipe no le dijo nada, se puso bajo el arco de la entrada para impedirle el paso a Vegeta, que casi chocó con él por ir atento a su hermano.

—Déjame pasar —dijo Vegeta mirando a Broly a los ojos, ya no tan amistoso como estuvo con Tarble.

—Si fuera tú ni lo intentaría —respondió Broly, calmado, pero hablando en serio.

Vegeta observó al guerrero unos segundos y terminó retrocediendo. Solo medía 1:74, y el grandulón debía estar bordeando el metro noventa, y a diferencia de él, se encontraba en perfecto estado físico. Sería estúpido enfrascarse en un combate que sabía perdería en su primer día de regreso en Vegetasei, además su ki era demasiado inestable.

—No importa que tengas un matón cuidándote la espalda, tendrás que hablar conmigo tarde o temprano —dijo decidido.

Tarble miró de reojo hacia atrás. En verdad le sorprendió la reacción de Vegeta. El hermano que conocía no hubiera dudado en humillar y golpear a Broly por su tremenda insolencia, pero eso no bastó para detenerlo y regresar.

—¿Piensas quedarte toda la noche ahí? —preguntó molesto, pero Broly no respondió, y permaneció en silencio atento al príncipe hasta que Tarble estuviera lo suficientemente lejos.

Vegeta regresó a su asiento junto a la comida y para cuando Broly se marchó, notó que todas las cocineras, incluido el niño que leía, habían desaparecido, seguramente aterradas de que comenzara una pelea entre ellos dos.

Intentó volver a comer, pero había perdido por completo el apetito.

—Maldición… —susurró.


Tarble se había marchado con tanta rapidez, que Broly solo lo alcanzó cuando llegó a su habitación. Se aseguró de ponerle seguro a la puerta y se acercó a Tarble que estaba sentado en el suelo, a un costado de la cama donde casi no llegaba mucha luz; se había quitado la armadura para dejarla caer al suelo y se abrazaba las piernas, evidentemente angustiado por toda la situación.

Por un segundo, Broly se transportó en el tiempo, cuando Tarble tenía entre once o doce años, carecía de toda seguridad y varias veces lo encontró en esa misma posición, en su cuarto o en la biblioteca escondido debajo de la mesa. Se sentó a su lado y lo acompañó como antaño, sabía que estaba pensando en su madre, la reina, en la decapitación y lo que hicieron con la cabeza (lo que su hermano hizo con la cabeza) y el resto de su cuerpo. Tarble debió mirar todo, tuvo que hacerlo, ya que si no lo hacía, o gritaba, o lloraba, o si se desmayaba, tal como sintió que pasaría en ese momento podrían acusarlo de cómplice y lo matarían… Ahora al menos no lloraba desconsolado, pero sí lucía perturbado y corrían lágrimas por sus mejillas. El guerrero le agarró la nuca y presionó para que supiera que estaba ahí a su lado.

—¿Qué hace aquí? ¿Por qué ahora? —preguntó sin entender. No era justo que volviera cuando ya había aprendido a vivir sin él.

—Está muy débil, muy herido.

—¿Cómo lo sabes?

—Es un guerrero poderoso, se nota, pero está dañado y débil. Algo fuerte debió pasarle, vi cicatrices serias asomándose por su ropa —dijo sin dejar de acariciar su nuca y espalda para hacerlo sentir mejor.

Tarble se concentró en su respiración para calmarse. Siempre era Broly el que tenía que calmar sus demonios, hace mucho que Tarble los había controlado, pero esta noche habían despertado después de tantos años retirados, pero no extintos.

Cuando estuvo un poco mejor, miró a Broly y le sonrió. No resistió más y se puso sobre él, lo necesitaba para calmarse y dejar la mente en blanco. Los besos apasionados no tardaron en acelerar las respiraciones.

La armadura del guerrero terminó en el suelo y con las manos sostuvo el rostro de Tarble para mirarlo. Ahora que sabía que lo de ellos tenía fecha de caducidad entendía a la perfección esos ojos melancólicos de los últimos días. Quería seguir perdido en su mirada, pero el príncipe no se lo permitió y reclamó su boca, angustiado, desesperado. Se abrazaron hasta juntar sus torsos en un estrecho abrazo, los besos continuaron y las caricias bajo la ropa que ya no era bienvenida cuando se encontraban solos. Era el mejor remedio a todo problema.


Diez años y medio atrás


Ya sé que tomaste una decisión, pero Tarble tiene que despedirse de la reina… Es su mamá —dijo Ginn de pie observando la incubadora donde dormía Kyle. Sabía que Vegeta acostumbraba esconderse en este lugar, donde nadie lo buscaría, y había respetado su decisión de estar solo, pero tuvo que buscarlo para que la escuchara. Debía intentarlo, por Tarble.

No insistas —respondió sentado en el suelo, con los brazos sobre sus rodillas—. Sé lo que hago.

Si yo fuera él, no sé si podría perdonarte…

No me importa tu opinión o lo que pueda pensar él. Esto es lo que se tiene que hacer —insistió intentando convencerse a sí mismo.

Ginn suspiró y continuó mirando a la pequeña niña.

¿Qué le dirán a Kyle de su madre cuando crezca? Yo tuve a mi madre y mi hermana y las perdí, pero viven en mi recuerdo, y eso me ayuda… ¿Qué le dirán a ella?

Vegeta no respondió, simplemente no podía. Estaba tan incómodo con todo a su alrededor, su cuerpo, el peso de la culpa que si pudiera desaparecer para que todo acabara, lo haría sin pensarlo.

Ginn no volvió a hablar, y eso le agradó al príncipe.


(...)


Ya que no pudo seguir comiendo, y que aún había gente yendo y viniendo de un lado a otro y conversando sin parar, Vegeta terminó internándose en los corredores más alejados e internos de palacio, donde reinaba la calma y casi no se encontraba más gente que una pareja de soldados en puntos muy específicos. Alguna vez, en este lugar estuvo su habitación, pero ahora no le importaba dónde, simplemente necesitaba dormir en una cama y descansar. No pudo evitar sentirse avergonzado de su condición, pero debía calmarse, acababa de llegar, tenía tiempo de sobra para reponerse y pensar qué hacer.

Iba tan distraído por el reencuentro con Tarble que no se percató enseguida que lo seguían a una distancia prudente. Cuando puso atención notó un buen ki, solo que algo alterado. No sabía quien podía ser, así que giró dispuesto a encarar a quien quiera que sea que venía dispuesto a molestarlo.

Si ya creía que el encuentro con Tarble había sido difícil, nada lo había preparado para este:

—Déjate ver de una vez —dijo ya casi sin nada de paciencia.

De entre las sombras se acercó Kyle, quedando justo al lado de la luz que iluminaba esa parte del amplio pasillo.

—No me estaba escondiendo —respondió la princesa a la defensiva.

Qué ingenuo había sido al creer que había logrado cerrar ciclos a lo largo de los años, gracias a sus viajes, a la gente que conoció y con quien entrenó intentando conocerse a sí mismo y responder tantas dudas que no lo dejaban dormir. Nada había servido para enfrentar la culpa más grande que lo había acompañado y que ahora debía encarar a través de una niña que le recordaba su peor crimen.

—Kyle, supongo —finalmente dijo intentando mantener la compostura. Después de tantos años de huir de sus fantasmas, terminó tirándose de cabeza hacia ellos.

Kyle frunció el ceño, ahí estaba esa mirada de nuevo, como si se tratara de un espectro, al menos el hombre se había preocupado de ocultarla enseguida.

—Sí, Kyle… Así que tú eres Vegeta —dijo estudiándolo de pies a cabeza—. Te imaginaba más alto y mucho más intimidante.

—La gente suele exagerar las historias.

—Así veo… ¿Y piensas quedarte o qué?

—No lo sé aún. —No lograba identificar mucho del rey ni de Koora en ella. Y al igual que Tarble, la notó mantener la distancia.

—No ibas a decirle a una extraña tus planes —respondió cruzada de brazos—. Como sea... ¿Estás buscando una habitación? La tuya sigue tal cual como la dejaste.

—¿Aún está? —susurró asombrado.

—Sí, nuestro padre mandó mantenerla en orden y limpia en caso de que volvieras y jamás retiró la orden. Demasiado romántico de su parte supongo.

Vegeta levantó una ceja. Jamás hubiera usado la palabra "romántico" para referirse al rey. No había sido idea suya, en verdad estaba cambiado. ¿Sería esta niña la razón de ese cambio? Lo creía mucho más probable a que se tratara de la reina.

—Gracias… —Fue todo lo que pudo decir Vegeta, la cabeza ya no le daba para nada más.

—Ya vete a dormir, luces terrible.

—Lo sé.

Kyle volvió a inspeccionarlo antes de retirarse, simplemente había querido salir de la duda y verlo de cerca antes de irse a dormir. No estaba de ánimos de continuar en la cena.

Vegeta esperó a estar solo antes de bufar, agradecido que la interacción fuera así de corta.


Cuando entró a su antiguo cuarto sintió que hubiese sido mejor dormir en cualquier lugar salvo este que se había congelado en el tiempo, pero ya estaba demasiado agotado como para buscar otra habitación. Lo primero que hizo fue guardar la cápsula en el cajón del velador y luego se desnudó. En el closet había ropa demasiada pequeña para él, por lo que tendría que dormir desnudo y ya mañana se preocuparía de conseguir ropa nueva.

En cuanto apoyó la cabeza en la almohada sintió que el sueño lo vencería, y a diferencia de las terribles pesadillas sobre Freezer y las torturas que lo sometió, ahora fueron imágenes del coliseo y el cuerpo decapitado de Koora los que lo acompañarían durante la noche y las pocas horas de sueño que podría conciliar.


Veintidós años atrás


¿Por qué tengo que estar aquí? —preguntó Vegeta, próximo a cumplir siete años luego de ingresar de mala forma a la oficina de su madre.

Porque no te veo desde ayer y te mandé a llamar —respondió su madre sentada en un cómodo sillón. Su barriga había crecido últimamente y pronto ya daría a luz al segundo príncipe de Vegetasei. Hace tiempo había dejado de usar armadura, pues había adquirido la costumbre de tocar su vientre todo el tiempo, en una forma inconsciente de proteger a la criatura que había presentado ciertos problemas debido a su pequeño tamaño y bajo nivel de pelea.

No vamos a entrenar y no puedes moverte con agilidad por culpa de ese niño, no hay razón para estar aquí perdiendo el tiempo cuando podría estar entrenando.

Estudiar es parte de tu entrenamiento, y ya que no puedo pelear, vamos a estudiar… Y por cierto, no es culpa de tu hermano que no pueda moverme.

Vegeta se sentó en una silla enfrente de su madre y sus piernas cortas quedaron balanceándose sin que sus pies pudieran tocar el suelo.

Es culpa de él, escuché al rey decirlo. El niño es débil, por eso no puedes hacer nada hasta que nazca. ¿Qué clase de príncipe es tan débil antes de nacer?

También tuve que cuidarme cuando estaba embarazada de ti, Vegeta, y aunque te encante creer que comenzaste a pelear al momento de parirte, estás equivocado —dijo dejando el libro de lado. La lección podía esperar—. Eras tan indefenso como tu hermano y tuve que cuidarte, como tú tendrás que cuidar de Tarble.

¿Tarble?

Ese será el nombre de tu hermano, era el nombre de mi papá, tu abuelo.

¿Y por qué tendría que cuidarlo yo? —dijo indignado, ignorando por completo la información del nombre de su hermano.

Porque es tu deber. Como rey no solo tendrás que ganar planetas y proteger tus dominios del enemigo. Un rey completo es quien vela por la integridad de su pueblo.

Vegeta pensó antes de responder.

¿Estás diciendo que el rey no es completo?

Al rey le falta mucho para ser perfecto. Es tozudo, no escucha a los demás hasta que el asunto ya le explota en la cara y no tiene otra opción. No quiero que te pase eso a ti, quiero que seas completo, que cuestiones todo y escojas a la gente correcta para escuchar.

¿Y qué tiene que ver con cuidar al niño ese?

El niño ese es tu hermano, y ya tiene nombre: Tarble. Eres muy pequeño para preocuparte de un planeta entero, pero sí puedes ayudarme a cuidar a tu hermano.

Él debería cuidarse solo, es un príncipe y tiene que ser fuerte.

Lo será —dijo segura—. Ahora solo ha tenido un poco de problemas, pero se repondrá —dijo acariciando su vientre.

Más le vale.

Dime alguna batalla importante que haya ganado el rey o yo completamente solos, sin un ejército atrás. —Por la cara que puso Vegeta, supo que no logró recordar ninguna—. Ya es hora que te des cuenta que por muy poderoso que seas no puedes ganar solo, siempre tienes que contar con el apoyo de gente en la que confías, y pasa lo mismo con la familia, la única forma de mantenernos unidos es cuidándonos. Separados no es posible.

Lo pensaré —respondió cruzándose de brazos.

Espero que cuando seas mayor lo entiendas… Ahora volvamos con la lección, ven por el libro —dijo tomando el libro y enseñándoselo. Vegeta se puso de pie y se acercó a su madre para recibirlo, pero antes de poder tocarlo, Koora lo tomó de la muñeca para atraerlo a ella—. ¿Así que según tú no puedo moverme con agilidad? —dijo sonriendo, y acto seguido lo tomó del rostro y le plantó un beso en la mejilla sin que el niño pudiera hacer mucho para evitarlo.

¡No hagas eso! —exclamó incómodo en cuanto Koora lo soltó, y limpió la mejilla con ambas manos, como si la tuviera sucia.

No seas dramático, es solo un beso —dijo de buen humor, y le lanzó el libro que el niño atrapó sin problema—. Ahora sí, volvamos con la lección.

Vegeta la miró con el ceño fruncido luego de volver a su asiento.


Continuará…


Hola a todas y todos, gracias por llegar hasta aquí.

Y finalmente el hijo pródigo ha regresado a casa, y como era de esperar no tuvo de las mejores recepciones, salvo Kyle fue un tanto agradable con él. Pero bueno, Vegeta tiene tiempo de sobra para reponerse y tomar decisiones, pero por el momento solo necesita comer y descansar.

El tema de hoy Flying, de Anathema es la canción de Vegeta y representa su evolución y todo lo que le falta por aprender y cambiar. ¡Tremendo tema que recomiendo mucho!

El encuentro con Kyle fue lo último que podía necesitar para cerrar con broche de oro una noche tan rara y agotadora. El recuerdo de su madre que siempre lo acompañó, se volvió más pesado ahora que regresó a su planeta y debió enfrentar a la niña.

En cuanto a su relación con Tarble, el joven príncipe está tan dañado por el pasado que necesitará mucho como para disponerse a hablar con él, además de todo lo que está pasando sobre su compromiso... Como dicen en mi país, le llueve sobre mojado.

En su corta estadía, Vegeta ya se dio cuenta que el rey y las costumbres del planeta han cambiado radicalmente, y gracias a ese mismo cambio se le permitió quedarse en palacio.

Los flashbacks están altamente relacionados a los cambios que ha tenido Vegeta y cómo no se cumplen las metas de los príncipes que terminaron haciendo todo lo contrario a sus deseos.

Como siempre amé escribir a Koora, que desde el principio hasta el momento de su partida intentó que Vegeta abriera los ojos, y finalmente lo logró con su muerte.

Por fin el próximo capítulo sucede lo tan esperado después de 47 capítulos de El Legado y 11 capítulos de la parte 2. El encuentro entre Bulma y Vegeta. Estoy tan emocionada como ustedes de finalmente comenzar a escribir de ellos.

Espero sus rws, no se olviden de dar apoyo a esta historia a través de los rws, ya que falta mucho camino por seguir y sola no puedo hacerlo.

Nos estamos leyendo.

Dev.

24/09/20.