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El Legado II
Primera Parte
XI
Destino
Si de tanto golpe he aprendido
A aguantar el aire
Si de tanto gotear pude verme
Aguantando el aire
(Dame Calma / Lucybell)
A la mañana siguiente, muy temprano...
Mientras que Broly solía dormir hasta tarde, Tarble tenía la costumbre de despertar muy temprano, sin embargo, desde que comenzaron su relación, y dado que pronto se marcharía del planeta a casarse con alguien que no conocía, comenzó a levantarse de la cama hasta pasado mediodía. Hoy debió hacer la excepción para reunirse con el embajador de Trantor para desayunar y tener una última conversación antes que regresase a su hogar. Por eso no vistió su ropa regular para entrenar: pantalones ajustados y una camiseta suelta, sino que vistió la armadura normal, sin hombreras y traje azul para lucir ordenado, pero nada tan ceremonioso como la noche anterior.
Continuó acostado sobre la cama junto al guerrero que dormía sin intenciones de despertar. Acarició su cabello y posó los labios en su frente, permaneciendo así un rato. Había dormido bien gracias a él, ya estaba más calmado y preparado para lo que se venía. Tenía tres semanas antes del torneo, lo que significaba que dentro de un mes abandonaría Vegetasei. Tenía todo ese tiempo para disfrutar y ser feliz. Era lo único que tenía en mente por el momento, luego se preocuparía de sus obligaciones.
Finalmente se levantó y de manera sigilosa abandonó la habitación.
Pese a llevar varias horas despierta a causa del insomnio, Bulma decidió levantarse cuando sonó la alarma. Hoy era su día de descanso y pese a que tenía muchas cosas que hacer, decidió respetarlo y distraerse, quizás así a la noche conseguiría dormir más de tres horas seguidas. Desayunó algo ligero, escogió su ropa y no tardó en meterse a la ducha. Tenía pensado ir a buscar a Tarble para pasar la mañana, escuchar los chismes de la fiesta de anoche y por fin averiguar qué pasaba con Trantor, ya que si estaban llegando a un acuerdo debía hacer algo para enemistar los reinos antes que fuese demasiado tarde y todo su trabajo terminara perdido.
Vegeta abrió los ojos de golpe y sintió su corazón acelerado luego que sus propios gritos en sus sueños lo despertaran. Permaneció unos segundos respirando con pesadez hasta que finalmente recordó dónde estaba y todo lo que había pasado. Cuando se sentó y observó su antiguo cuarto logró calmarse y pensar con claridad. No podía creer que luego de tantos años estaba de regreso en el planeta que juró jamás regresaría, pero no tuvo otra opción, debía alejarse de Freezer al punto que le fuera imposible rastrearlo, y en su deplorable estado lo único que se le vino a la mente cuando ingresó las coordenadas, fue Vegetasei.
Dejó la cama y se metió a la ducha. Nuevamente tenía hambre, pero eso podía esperar, primero iría a la biblioteca a buscar a su hermano para intentar tener una conversación de más de cinco minutos.
Menos de hora después Vegeta ingresó a la biblioteca de su hermano. Contempló la habitación absorto, el lugar era mucho más grande y acogedor que antes, con más muebles, libreros y libros. Aún recordaba cuál había sido la pared que hizo explotar cuando acusó a Tarble de ser cómplice de Koora, y como era de suponer, no quedaba rastro alguno de aquel desastre.
Caminó por los pasillos de libreros nuevos del lugar observando los ejemplares, interesado en encontrar algo que llamase su atención, en lo que aparecía su hermano, cuando escuchó que una de las puertas más lejanas se abrió. Por un momento pensó que se trataba de Tarble, sin embargo el ki de la persona era bajo, apenas imperceptible, por lo que decidió mantenerse alerta. Avanzó, manteniéndose oculto detrás de los libreros para acercarse a la persona que ingresó a la biblioteca con tanta libertad.
—Te levantaste temprano, genial —dijo Bulma que pensó era Tarble quien se encontraba en el lugar. Tomó una silla y la acercó a uno de los libreros empotrados al muro de piedra para subirse y alcanzar los estantes más altos, ya que no había ninguna escalera debido a que no era necesario para el príncipe, pero ella no podía levitar—. Voy a robar otro libro para Gohan… —dijo revisando los tomos en busca de un libro que estuviera escrito en el idioma que hablaba el niño—. Definitivamente son más útiles en manos de un infante que aquí, esperando que ocurra un milagro y haya más saiyajin interesados en leer… —Dejó un libro bajo su brazo y continuó revisando—. ¿Cómo estuvo la fiesta, aburrida como siempre? ¿O algún guerrero sin modales se embriagó y armó un escándalo?
Vegeta finalmente dejó los estantes de libros y terminó a solo unos metros de la mujer que ensuciaba con sus zapatillas deportivas el forro de la silla.
—¿Qué se supone que haces? —preguntó de brazos cruzados, algo irritado de ver una extraña en la biblioteca hablando de esa forma. Sí, habían pasado más de diez años, las cosas podrían haber cambiado, pero su mal humor estaba más presente que nunca debido al recibimiento de anoche, entre muchas otras cosas.
Bulma casi perdió el equilibrio y estuvo a punto de dejar caer el libro ante la sorpresa de escuchar una voz ronca y totalmente desconocida. Cuando giró para responder, quedó sin habla al reconocer enseguida al hombre que la miraba con cara de pocos amigos. Antes de llegar a Vegetasei, y mientras investigó a la familia real, estuvo al menos un par de semanas obsesionada con la foto del príncipe Vegeta, del cual se desconocía su paradero, y pese a que le pagó a buenos investigadores, ninguno logró encontrar alguna pista de su ubicación, o información sobre si se encontraba vivo o muerto, lo que ocasionó que se llenara de especulaciones sobre el adolescente príncipe heredero que ahora era todo un hombre.
—¿Quién eres? —preguntó Vegeta con el mismo tono severo. Bulma se bajó de la silla, pero no respondió, aún sorprendida de la situación. ¿Qué demonios había pasado anoche? Vegeta sin dejar de mirarla volvió a preguntar—. ¿Se te olvidó hablar? Te hice una pregunta —insistió serio.
—Soy Bulma —respondió con el ceño fruncido, molesta de que le hablara de esa forma, como si hubiera estado haciendo algo malo—. Trabajo en el departamento de mecánica. —Dejó el libro en la mesa, sin poder creer lo que veían sus ojos.
—¿Y qué haces metida aquí? Este no es el departamento de mecánica.
—Tarble me permite la entrada a la biblioteca.
—El príncipe Tarble —la corrigió pronunciando con cuidado cada palabra para que le quedara claro. Le llamó la atención que una trabajadora externa del palacio estuviera metida en la biblioteca, y una bastante insolente.
—Sí, el príncipe Tarble —respondió Bulma de mala gana y mordiéndose la lengua para no responder una pesadez. Esto no debía estar pasando, la llegada del príncipe cambiaba todos sus planes, esto no lo había anticipado de ninguna forma y la tomaba totalmente de sorpresa—. Si me lo permites, príncipe Vegeta, tengo que retirarme —dijo, y se encaminó hacia la puerta por la que había entrado, tenía mucho que investigar sobre lo sucedido anoche.
—Aguarda —dijo Vegeta en voz alta y Bulma se detuvo para mirarlo
—¿Qué?—dijo sin una pizca de humildad ni miedo, no como solía actuar cualquier trabajador del planeta ante una figura de autoridad de tal peso.
—El libro —apuntó con el mentón al ejemplar que la mujer había dejado sobre la mesa.
Bulma regresó para tomarlo y luego de mirar a Vegeta directamente a los ojos, se marchó.
Vegeta la observó hasta que se perdió de vista y luego regresó a los libreros para buscar un ejemplar mientras esperaba que Tarble apareciera.
—… Y hoy fui nuevamente a pedirle que dejara a Tarble en el planeta, pero no me escuchó y volvimos a pelear. No le importa que se vaya lejos, ¡es como si le agradara alejarlo de aquí! ¡Lo detesto tanto! —exclamó Kyle sentada en el viejo sofá de Bardock mientras el hombre desayunaba en la mesa y le prestaba atención a sus reclamos y noticias sobre la llegada de su hermano mayor, Vegeta.
Este día le tocó de guardia otro soldado que no tuvo problema para sobornar para dejarla salir sola, no como con Kakarotto que ni siquiera intentó ofrecerle algo a cambio, pues sabía que no aceptaría.
—Esas cosas pasan con los príncipes —respondió el saiyajin.
—No puedo creer que le des la razón al rey —dijo más enojada que nunca. Había ido a visitar a Bardock para que le diera la razón en todo, no para escuchar su punto de vista.
—No le doy la razón al rey —dijo con calma—. Es lo que pasa con los príncipes en muchos planetas. Casan a los príncipes y princesas para unir reinos o destensar los ánimos y evitar conflictos mayores… ¿vas a comer tu parte? —Apuntó con el tenedor el plato de Kyle que se mantenía intacto.
—No quiero, no tengo hambre —respondió molesta, cruzada de brazos. Bardock no esperó y atacó el plato de la niña, pero en cuanto sintió su mirada supo que tenía que decirle algo.
—¿Cómo te sientes? —preguntó dejando la comida de lado para prestarle la atención que se merecía. Esto era tan nuevo para él que no sabía cómo comportarse con una adolescente de carácter fuerte.
—¡Mal! ¡Terrible! Tarble es mi hermano, es quien me cuidó y acompañó desde niña… —Limpió las lágrimas que asomaron y luchó por contenerse—. No sé qué va a pasar conmigo sin él.
—Puedes venir aquí cada vez que lo necesites.
La joven sonrió ante sus palabras.
—Gracias… Y ahora está el otro tema de… —Resistió decir el nombre de su hijo.
—¿Qué más pasó ahora?
—Discutí con otra persona que es importante para mí… Pero yo no lo soy para él —dijo incómoda, con las mejillas rojas.
Bardock levantó las cejas. Entendió muy bien a qué se refería y nuevamente no estuvo seguro de qué decir. Optó por encender un cigarro para ordenar sus ideas.
—Demasiadas peleas en un día… —Todo era muy raro para él. Jamás en su vida pensó que tendría este tipo de conversaciones con una jovencita.
—Él me gusta mucho, pero yo no existo para él.
—Él es el estúpido que se lo pierde —dijo encogiéndose de hombros, esperando que Kyle ya cambiara de tema, pero no fue así.
—Conoces a ese estúpido —dijo mirándolo a los ojos, avergonzada.
—Si quieres decirme su nombre, escúpelo de una vez, Kyle. —Si que era raro verla así y no quiso pensar cómo se vería él teniendo esta conversación.
—Kakarotto —dijo con una mueca, y al ver la expresión en el rostro de Bardock se apresuró en hablar—. Sé que está mal, no tienes que decírmelo, él tiene mu…
—¡Está muy mal! —La interrumpió casi sin darse cuenta—. ¡No puedes acercarte a él!
—Ya lo sé —respondió ella asombrada por su reacción—. No tienes que gritarme, no he hecho nada por…
—Y no lo harás, te prohíbo que hagas estupideces, Kyle —exclamó y se puso de pie, a lo que la joven respondió de la misma forma.
—¡¿Qué es lo que te pasa?! ¡No dije nada terrible, no tienes que reaccionar de esa forma! ¡Yo solo queri...!
—Simplemente obedece, Kyle.
—¡Deja de gritarme e interrumpirme! —respondió enojada, y no pudo evitar sacar a relucir su lado más infantil ante el comportamiento de Bardock que le pareció totalmente injusto—. ¡Y si quiero tener algo con él no vas a venir tú a decirme si puedo o no! —exclamó dirigiéndose a la puerta de salida.
—¡Yo sé lo que es mejor para ti, niña!
—¡¿De nuevo olvidaste mi nombre?! ¡Es Kyle! ¡Y entérate que ya tengo un padre que me gritó ayer y hoy, así que gracias, no necesito otro! —Se preocupó de dar un portazo al momento de salir de su casa.
La noticia de la llegada del príncipe Vegeta no tardó en correr por cada lugar de palacio hasta extenderse al resto del planeta, mientras que los invitados de la fiesta fueron los encargados de hacerla llegar a otros mundos más lejanos. Ya no había persona en Vegetasei que no supiera sobre lo sucedido en la fiesta de anoche, por lo tanto, no fue coincidencia que Vegeta encontrara a Ginn en un patio interior de palacio.
El hombre la observó, y pese a que su abundante cabellera despeinada había sido reemplazada por una melena asimétrica igual de alborotada, la reconoció enseguida por sus grandes ojos llenos de vida. No supo si hablarle, acercarse o algo, ya que las bienvenidas de la noche anterior le dieron por entender que no era una grata sorpresa tenerlo de regreso, pero ella se encargó de disipar las dudas en cuanto se le acercó y abrazó. Vegeta, más que asombrado, no le quedó otra opción que corresponder el gesto con la misma intensidad, lo que lo hizo viajar al pasado cuando olió su cabello que siempre fingió no ser de su agrado.
—Estás vivo —susurró contenta. Al separarse acarició su mejilla y Vegeta le tomó un mechón de su corto cabello, a lo que ella respondió—. Mucho más cómodo para pelear. —Ginn era la única que supo del colapso de Vegeta en el cuarto de la reina horas antes de su desaparición, y aunque pidieron información sobre el último paradero del príncipe dentro del planeta, guardó silencio por respeto a su dolor. Siempre supo el motivo de su huida, o al menos se hizo una idea bastante clara y esperó que estuviese donde estuviese, hubiera encontrado paz para perdonarse a sí mismo. Con el paso de los años, llegó a pensar, al igual que todos, que no seguía con vida, hasta hoy—. Luces terrible —dijo divertida.
—Debiste ver como quedó el otro —respondió Vegeta.
Desde el encuentro con Vegeta, Bulma no había dejado palacio y se dedicó a transitar por los pasillos de esclavos y sirvientes para recopilar algo de información sobre la llegada del príncipe, pero para su mala suerte no encontró a Tarble, y Milk aún no llegaba a trabajar. Hasta ahora, lo único que había escuchado a modo de chisme de los trabajadores era lo sorprendidos que estaban todos de la llegada del príncipe, que todo se trataba de una sorpresa del rey y la peor, que había llegado a reclamar su puesto como príncipe heredero, pero la tercera opción la creía poco probable, ya que todo lucía demasiado tranquilo como para haber sucedido algo así.
El ser reconocida amiga del príncipe Tarble le daba paso libre por ciertos lugares de palacio sin que los soldados intentaran detenerla o registrarla, sin embargo trataba de evitar esos lugares para no llamar tanto la atención, pero cuando transitó por un pasillo exterior y reconoció a Ginn y al príncipe recién llegado abrazados en centro del piso inferior, no pudo evitar esconderse tras un pilar y observar.
En cuanto se separaron, intercambiaron unas cuantas palabras y luego se sentaron en un banco de piedra, acercándose un poco a Bulma, pero aún así le fue imposible escuchar qué decían, lo que no impidió que continuara observandolos, atenta por si pasaba algún soldado haciendo guardia y preocupada de mantenerse detrás del pilar para no ser descubierta.
Los saiyajin, pese a no volver a tocarse luego de que él tomara su cabello, y ella acariciara su mejilla, se notaban cercanos. No lograba ver el rostro de Ginn, ya que le daba la espalda, pero movía mucho las manos y no paraba de hablar evidentemente emocionada, mientras que el príncipe escuchó atento, intervino algunas veces e incluso esbozó una sonrisa en un par de ocasiones. No sabía mucho de él porque Tarble evitaba hablar de su hermano, y ahora imaginaba que Ginn también por respeto a Tarble, y por esa razón no le cuadraba ese comportamiento tan relajado del hombre, además los pocas historias que había recopilado del príncipe en Vegetasei no eran para nada agradables.
—...Y tú, ¿no pudiste llamar o algo? Tuviste el planeta convulsionado mucho tiempo, fueron años donde la gente hacía apuestas sobre tu paradero, si estabas vivo o muerto.
—Estaba demasiado lejos para eso.
—Y pasó también que no estabas interesado en avisar —comentó encogiéndose de hombros—. Y te entiendo, este lugar tiene eso especial que hace que lo odies, lo ames o respetes si es que no te da para amarlo, o no te atreves admitir que lo odias.
—¿Y en qué etapa estás tú?
—Enamorada, pero no precisamente del planeta. —La mujer no tardó en mencionarle sobre Raditz y como fue todo desde el momento en que se marchó. Vegeta escuchó todo interesado, era agradable ponerse al día con alguien que no recriminaba su actuar ni lo juzgaba a cada segundo.
De pronto su subconsciente le advirtió de una débil presencia que no hubiera notado de no haber tenido aquel curioso encuentro hace solo un par de horas. Miró hacia el piso superior, junto a un pilar y alcanzó a divisar una cabeza y cabello celeste escondiéndose con rapidez.
Bulma mantuvo la espalda contra el pilar, con el corazón acelerado ante la sorpresa que el hombre mirara precisamente donde se encontraba. No sabía si había alcanzado a darse cuenta que era ella, pero ahora no se atrevía a salir caminando, ya que sí o sí sería vista si salía de su escondite. Decidió tener paciencia y esperar un poco antes de volver a asomarse.
—Necesitaremos más tiempo para ponernos al día.
—Tengo todo el tiempo del mundo —dijo Vegeta masajeando sus muñecas por sobre la ropa.
—¿No tienes ninguna pregunta que hacer?
Vegeta la miró a los ojos antes de responder.
—Tarble… No se mostró muy interesado en hablar ayer...
—Imagino que ya te diste cuenta lo mucho que ha cambiado. Se ha hecho muy fuerte, y no solo físicamente.
—¿Quién es ese matón que lo acompaña? —preguntó, y volvió a mirar de reojo hacia el pilar, pero no encontró a nadie pese a que el ki de la mujer de cabello celeste continuaba en el mismo lugar.
—Broly, y más te vale que lo llames por su nombre si quieres que Tarble acceda a hablarte en algún momento.
—El hijo de Paragus… —comentó recordando—. Lo tendré presente.
—¿Volviste por él?
—Entre otros asuntos…
—Por lo visto vas a seguir jugando al misterioso. Está bien… Aunque déjame decirte que sea lo que sea que te haya pasado, y dejando de lado que luces como si hubieran estado un año entero dándote una paliza sin parar, me gusta este nuevo Vegeta. Antes no hubiera imaginado tener una conversación así contigo sin que me hicieras callar y subestimaras… Incluso me abrazaste —exclamó sorprendida.
Vegeta frunció el ceño y se cruzó de brazos, incómodo de recordar muchas cosas.
—¿Por qué me buscaste? Tenías motivos de sobra para actuar como Tarble y evitarme. Lo he buscado toda la mañana y creo que está huyendo.
—Porque te quise mucho —respondió ella con serenidad—. Y sé lo que pasó esa noche que te marchaste… Tranquilo, no le dije a nadie —y añadió ya más jovial, luego de darle un golpe de puño en el brazo más fuerte de lo que el dañado cuerpo de Vegeta podía soportar sin sentir dolor—, pese que te lo merecias por cretino.
Vegeta no demostró cuánto le afectó el golpe. Al menos conservaba su dignidad de guerrero.
Cuando Bulma se envalentonó para asomarse y notó que el príncipe no observaba, se retiró del lugar sin mirar atrás e ingresó a la primera puerta que encontró a su izquierda. Reconoció enseguida la pared falsa del salón y no tardó en usar el pasaje oculto.
—¿Te escondes de tu hermano? —preguntó Kyle a Tarble que llevaba casi media hora metido en su cuarto, acostado sobre la cama a su lado. Era notorio que los dos habían tenido días mejores.
—Sí —respondió con la mirada perdida. Ya no vestía la armadura ni guantes, pero conservaba el traje azul.
—No puedes esconderte para siempre. —La chica estaba sentada con la espalda apoyada en la cabecera.
—Tan solo el mes que me queda en este planeta —dijo sin emoción alguna en su voz, era como si estuviese anestesiado.
—Gracias por recordármelo —dijo molesta, con los ojos hinchados de tanto llorar, no solo por la partida de su hermano, sino también por la discusión con Bardock y su exagerada reacción.
—Lo siento…
—¿Y conoces algo de la princesa esa?
—El embajador no dejó de hablar de ella esta mañana, pero no, no sé realmente nada de ella.
—¿Eso no te pone nervioso?
—Supongo que sí.
—¿Y qué va a pasar con Broly?
Recién en ese momento Tarble lució más lúcido y movió un poco la cabeza para mirar a su hermana.
—¿Qué va a pasar con Broly?
—Vamos, no soy tonta, he visto como se miran estos días. Nunca nadie me ha mirado así, pero reconozco esa mirada, Raditz y Ginn también lo hacen.
—No estábamos ocultándolo de ti… He querido ser cauteloso para protegerlo.
—Lo imaginé. ¿Y qué pasará con él?
—No he pensado eso aún… No he pensado nada.
—Eso es raro en ti, que te la pasas todo el día pensando.
Tarble rio por su comentario.
—Qué halago —susurró.
—Si fuera tú no aceptaría esa boda y me iría lejos con la persona que quiero. —Se cruzó de brazos molesta.
—A veces tenemos que hacer sacrificios por un bien mayor.
—No le debes nada a nadie de aquí.
Tarble no respondió. Amaba demasiado a su hermana como para contarle todos sus movimientos secretos, no la quería hacer partícipe en caso de que algo saliera mal. Ahora entendía a su madre que lo mantuvo al margen de todo.
—¿Me prometes que cuidarás a Broly? —dijo en un hilo de voz. No pensó que le afectaría tanto decirlo en voz alta.
—Es tu hombre de confianza, pensé que se iría a Trantor contigo.
—Antes no lo hubiera dudado, pero ahora no sería justo para él.
—No puedo creer que sigan haciéndome llorar —dijo quejumbrosa. Limpió las lágrimas que salieron sin vergüenza.
—¿Quién más te hizo llorar? —preguntó mirándola.
—Papá, que no quiso escucharme para que negociara tu estadía en el planeta, también… con un amigo.
—¿Un amigo? ¿Qué amigo? —Sin mucha energía se sentó para poder prestarle a Kyle la atención que se debía. Apoyó la espalda en el respaldo de la cama igual que su hermana.
—¿Cómo supiste que estabas enamorado? —preguntó para no tener que hablar de Bardock. No sabía cómo explicar que era amiga de su antiguo guardia real, un hombre con la edad de sobra para ser su padre, le aterraba que pudiera malinterpretar la relación.
Las mejillas de Tarble se volvieron rojas y no supo qué responder. Llevaba tan poco tiempo en una relación con Broly y todo había sido tan intenso y veloz que no se había detenido a pensar en nada.
—No lo sé… —dijo con honestidad—. Simplemente me siento en paz y feliz… ¿Cuál es su nombre? porque imagino que esa pregunta no se te ocurrió de la nada. ¿Es con quien discutiste?
—No, es otra persona, pero también peleé con ese imbécil…
—¿Y alguno tiene nombre?
Kyle estuvo a punto de decirle, pero luego de lo que pasó con Bardock odiaría discutir con su hermano, considerando que les quedaba un miserable mes para estar juntos.
—No quiero decirte, y por favor, no vayas a mandar a alguno de tus hombres a investigar, es personal. No tienes que saber todo de mí.
—¿Hay algo de lo que deba preocuparme? —preguntó serio.
—No, lo prometo.
Tarble estudió su mirada antes de responder.
—Está bien, confiaré en ti.
La jovencita apoyó la cabeza en el hombro de su hermano y suspiró.
—No puedo creer que solo tengamos un mes.
—Lo sé… —dijo, y le dio una palmada en la pierna.
—Pensé que te vería en la cena —dijo Berry cuando se topó con Vegeta en uno de los pasillos del palacio.
Vegeta se detuvo para hablar con la mujer, después de todo, tarde o temprano tendría que encontrar a cada integrante de la familia real. La visita a la cocina para alimentarse podía esperar unos minutos.
—No me llegó invitación.
—Lastima, pero nos juntamos casi todas las noches y algunas veces en las mañanas, sería agradable tener una cara nueva para conversar, nos vendrían bien todas las historias interesantes que seguramente tienes para contar.
El saiyajin apoyó la espalda en la piedra fría y se cruzó de brazos, igual como estaba ella, pero en el muro contrario.
—Siento que tu madre no opinaría lo mismo.
—Dale un respiro. Nadie esperaba que interrumpieras la noche de Lok. Muchos dicen que el príncipe desertor llegó para reclamar su puesto, otros piensan que tienes algo que ver con la muerte de Row —dijo mirándolo a los ojos.
Vegeta sonrió. Entendió muy bien la táctica de Berry que quería ver su reacción ante tales acusaciones. Ginn ya lo había puesto un poco al día con los acontecimientos más fuertes y recientes, y por supuesto la muerte de Row era algo muy grave.
—Llevo un día de regreso y ya se me acusa de querer derrocar el imperio, de asesinar a un príncipe, y además tengo un título nuevo: príncipe desertor. Tiene un aire de misterio que me gusta.
—Para que veas lo que has provocado en tan poco tiempo. Espero que no sigan así los próximos días.
—Puedes decirle a Rave que no se preocupe, y que cuando quiera sacarme información…
—¿Qué venga ella a hablar contigo? —terminó la oración adelantándose a lo que supuso diría Vegeta.
—No. Puede seguir enviándote a ti. Si voy a ser acosado y me van a hacer perder el tiempo, prefiero que sea con alguien agradable a la vista. —Continuó su camino hacia la cocina—. Me saludas a Rasp.
—Es lo mismo que escuché de los esclavos del lugar —dijo Bulma luego de encender su cigarro. Estaba sentada frente a Milk junto a la gran mesa de madera que solía usar la mujer para cortar verduras y carne, dependiendo del menú de la noche.
—Lo siento, pero es lo único que sé —respondió Milk manipulando un gran cuchillo como toda una profesional y repartiendo las verduras en distintos recipientes como le habían indicado—. A todo el mundo le tomó por sorpresa, nadie lo esperaba, es lo que repiten todos.
—Maldición… —murmuró.
—Ah, y cuando estuvo aquí comiendo discutió con su hermano y luego casi peleó con el hombre grande que siempre lo acompaña —dijo atenta a su trabajo, cortando tan veloz que su mano y el cuchillo apenas se veían.
—¿Qué fue lo que habló con Tarble? —preguntó interesada. Esa información sí que era nueva—. ¿El príncipe Vegeta dijo algo sobre reclamar su derecho a trono?
—No lo sé, estaba trabajando, no podía acercarme a escuchar, pero en un momento el príncipe se fue molesto y cuando el príncipe desertor lo siguió, el otro grandote no lo dejó pasar, ahí todos salimos de la cocina, no queríamos estar presentes si se armaba una pelea.
—El príncipe desertor…
—Es como todos lo están llamando… Y no tengo nada más para decirte —agregó en voz baja—. Aún no puedo creer que me hayas hecho cómplice de eso tan horrible —dijo en referencia de la muerte del príncipe Row.
—No eres cómplice, no te alborotes por eso —respondió con calma, pero Milk no lo veía así.
—Como sea, un príncipe murió, está mal.
—Gente muere todo el tiempo, ese mismo príncipe que te apena tanto acabó con miles de personas, fue responsable del sometimiento de cientos de planetas y contribuyó a la expansión de un imperio de tiranos. No te veo llorando por ellos.
—Es lo que hacen en este planeta —respondió encogiéndose de hombros.
—Qué suerte tuviste allá en la Tierra, te tocó demasiado fácil —comentó juzgándola.
De un momento a otro la tranquilidad que reinaba en la cocina terminó y varias de las trabajadoras comenzaron a ir de un lado a otro apresuradas para calentar comida y reunirla en bandejas. Pronto Bulma y Milk supieron qué sucedía cuando una de las señoras le informó a un grupo que debían dejar sus deberes para atender al príncipe Vegeta que había llegado a comer.
—¿De nuevo va a comer aquí? —preguntó Milk y se movió un poco para alcanzar a ver al príncipe, nuevamente sentado en la misma mesa de anoche.
—Sería más cómodo que fuera a uno de los salones, pero ya está aquí —dijo la mujer mayor y regordeta—. He trabajado aquí desde antes que ese hombre naciera, y jamás lo había visto entrar a la cocina… Al menos ya no se comporta como el maldito niño malcriado que era, y solo viene a comer.
Bulma también debió moverse de su asiento ya que los muebles repletos con ollas y utensilios de la cocina se interponían entre ella y el príncipe. Vio a Vegeta sentado y bebiendo mucha agua a la espera de la comida. ¿Qué tramaba este hombre? Ese no era el comportamiento de una persona que llega con motivos ocultos luego de más de diez años, o tal vez eso era lo que quería que el resto pensara. Necesitaba saber qué demonios pasaba por su cabeza, no soportaba estar en la ignorancia.
—Te va a salir humo de la cabeza —dijo Milk al verla tan concentrada en el príncipe.
—Llévale la comida al príncipe —dijo la mujer regordeta, dejando la bandeja pesada sobre la mesa.
—Pero estoy ocupada en esto —respondió Milk mostrando todas las verduras que le quedaban por pelar y cortar.
—No te tomará más de un minuto. Ayer lo atendiste, y hoy también, ya ve, niña —dijo, y se marchó para continuar con sus quehaceres.
Milk dejó el cuchillo y limpió sus manos de mala gana con el paño que tenía en el bolsillo de su delantal, pero no alcanzó a ponerse de pie cuando Bulma apagó el cigarro en la mesa y tomó la bandeja.
—¿Qué crees que estás haciendo?
—Lo que vine a hacer a este planeta —respondió sonriendo y le guiñó un ojo antes de partir con la bandeja hacia la mesa donde el príncipe esperaba.
Vegeta continuó bebiendo agua pese a que le entregaron la primera bandeja con comida, y solo dejó el vaso de lado cuando vio a la mujer de cabello celeste sentarse al frente suyo. Su ki era tan bajo que esta vez no la notó.
—Este no es el departamento de mecánica —dijo de mucho mejor humor que en la mañana cuando se toparon, pero aún con semblante serio.
—Hoy es mi día libre —dijo con jovialidad. Ahora que estaba cerca pudo verlo mejor y notó un poco las heridas que se asomaban de la ropa. También le llamó la atención que no vistiera armadura o al menos los típicos trajes ajustados, botas o guantes. No es que estuviera tan delgado, aún conservaba sus músculos, pero para los estándares de guerreros saiyajin sí era algo que podía apreciarse a simple vista. Si no fuera por su rabo e indiscutible parecido al rey, no podría ser reconocido tan fácilmente como saiyajin.
—Voy a comenzar a pensar que estás siguiéndome, Bulma —dijo atento a su reacción, ya que estaba seguro que ella había sido la que lo espió durante su conversación con Ginn. Tendría que recordar su ki y estar atento a éste pese a lo pequeño que era y lo fácil que podía perderse entre tanta presencia poderosa que andaba por palacio.
—Simple coincidencia. No hubiera pensado que el príncipe recién llegado vendría a comer a la cocina.
Vegeta comenzó a comer con calma y antes de volver a hablar limpió su boca con una servilleta de género que venía en la bandeja.
—Entonces, ¿qué es lo que quieres?
—Saber lo que todos nos preguntamos. Qué haces aquí después de tantos años desaparecido.
—Creo que todos tienen asuntos más importantes de qué preocuparse. —Tomó su vaso y antes de alcanzar la jarra de agua, Bulma la tomó y le sirvió.
—No si el antiguo príncipe heredero llega el día de la ceremonia de ratificación como futuro heredero al trono de su hermano.
—Simple coincidencia, como el habernos encontrado aquí… Veo demasiada preocupación para una mujer que trabaja en el departamento de mecánica.
—Soy amiga de Tarble, me preocupo por él, y por cierto, me permite no usar títulos cuando me refiero a él —aclaró. Le llamó la atención que pese al mal estado físico en que se encontraba, su mirada fuese intensa, la de un hombre lleno de energía.
—Puedes estar tranquila. No he venido en busca de una revolución. —Continuó comiendo con ganas. Fueron tantos meses sin probar bocado alguno que sentía que le tomaría mucho tiempo reponerse del todo. Sería buena idea comenzar a entrenar para volver a su estado normal.
—Es bueno saber eso, no me gustaría quedar sin trabajo en caso de un golpe de estado.
—Si eres buena en lo que haces te mantendría en tu puesto, aunque considerando que las veces que te he encontrado no ha sido trabajando…
—Es mi día libre —repitió.
Vegeta hizo una pausa de su comida y Bulma vio su nariz moverse ligeramente, como respirando el aroma de algo.
—Hueles a cigarro —dijo Vegeta.
—¿Otro saiyajin de nariz sensible? —dijo a la defensiva. Conocía a muy pocos saiyajin fumadores, quizás se debía a su sentido del olfato altamente sensible. Y si tuvo una actitud desagradable con ella por subirse a una silla con el calzado puesto, no quería imaginar qué diría por oler a cigarro.
—¿Tienes uno? —preguntó ignorando su comentario.
Eso tomó por sorpresa a Bulma, pero terminó sacando la cajetilla del bolsillo del costado de su pantalón y la dejó en la mesa.
—Ten la cajetilla entera.
—Solo quiero uno.
—Tómalo como un regalo de bienvenida —dijo amistosa y agregó luego de ponerse de pie—. Con tu permiso, príncipe Vegeta, que disfrutes la cena. —Se marchó de la cocina con la confianza de haber revertido el primer encuentro de la mañana, así sería más fácil acercarse a él y descubrir qué demonios tramaba.
Vegeta tomó la cajetilla y la cambió de lugar justo a tiempo para que una de las cocineras dejara otra bandeja con alimentos, y continuó comiendo con calma, pero muchas ganas.
—¿Ya tomaste la decisión sobre Vegeta? —preguntó Rave ubicada en su asiento habitual, frente al rey en su despacho. El escritorio de madera robusta era lo único que los separaba.
—Sí —respondió pensativo.
—No me hagas rogar por información, cariño —dijo con calma—. Sé que no le darás poder a un desertor como él, que se marchó y no le importó su planeta en lo absoluto, pero necesito escucharlo de ti.
—No quiero hablar de eso ahora, luego que hable con Vegeta te pondré al día.
Se veía de tan mal humor que Rave decidió no llevarle la contraria.
—¿Entonces para qué me llamaste?
—No he sabido de Torn, y eso me preocupa.
—Tranquilo, tu hermano está inconsciente en una taberna de lujo con un grupo de desagradables prostitutas que lo atienden y lo embriagan cada vez que despierta. Pasará mucho hasta que se recupere y decida hacer algo. Dejé informantes a toda hora para que me avisen si llega a intentar algo estúpido y guardías para evitar que lo haga… Mientras no encontremos al verdadero asesino de Row, la gente seguirá creyendo lo que le hagamos creer. En cuanto a Leek, le dije a Berry que lo mantenga a raya... Mi parte ya está hecha, queda la tuya.
—Ya envíe tropas para tomar el dichoso planeta… En cosa de semanas regresaran con los supuestos culpables… No era un planeta muy preciado, pero ellos no quisieron arrodillarse ante mí, ahora que paguen las consecuencias —dijo encogiéndose de hombres—. En esta ocasión no confiaría tanto en tu hija, se veía muy afectada por la muerte de Row.
—Ya me encargué de hablar con Berry. Confío totalmente en ella.
—Está bien… Ahora necesito que te retires, mandé a llamar a Vegeta, en cualquier momento llegará.
—Ya que no me dijiste tu decisión, al menos pensé que estaría en la misma habitación cuando le informaras.
—No quiero discusiones. Lo que hablaré con él es corto y preciso, luego tendremos tiempo para ponernos al día los dos.
—No me gusta tu decisión, pero está bien. Estaré en tu cuarto esperándote. —Pese a las ganas de discutirle, decidió abandonar el estudio. Sabía que Vegeta había estado obsesionado con encontrar a su heredero, pero no sería tan estúpido para entregarle todo el reino a un completo desconocido.
—Al menos ya se fue el embajador —dijo Tarble con su vaso de licor en la mano y cruzado de piernas, muy ordenado aunque se tratara de pasar un rato de relajo—. Pensé que se quedaría más tiempo, pero afortunadamente no… aunque no sé si eso es bueno o malo.
—Le debes haber encantado —respondió Bulma luego de darle un sorbo a su copa de vino. Estaba cómodamente sentada con las piernas sobre el largo sofá, casi tocando al príncipe pese a tener espacio de sobra—. Aunque eso no sé si es bueno o malo en tu caso.
—Tengo que tener contento a mi padre, así que debería considerarlo como algo positivo.
—Supe que encontraron los culpables de la muerte del príncipe Row —dijo casual. Ya no podía seguir esperando para sacar más información. Gracias a sus vastas conversaciones había logrado obtener información privilegiada e idear su plan para enemistar a Vegetasei con Trantor, pero Tarble pronto se marcharía y quedaría sin su mayor informante, por lo que debía obtener toda la información que pudiese, y de paso disfrutar de su amigo el tiempo que le quedaban juntos.
—Sí, es algo bueno entre todo lo malo que ha pasado… Sin embargo… No creo del todo de los motivos de sus asesinos. Sí, tenían roces, pero no para acabar con un príncipe saiyajin importante.
—¿Estás diciendo que inventaron los culpables? —Le gustó escuchar a Tarble dubitativo, eso significaba que aún había esperanza para su plan si actuaba con eficacia.
—No me sorprendería nada de Rave y el rey… Con tal de seguir transmitiendo esa imagen de intocables, omnipotentes serían capaces de todo… Y no sería la primera vez que se saldrían con la suya.
—Ya veo… Cambiando de tema, conocí a tu hermano.
—Me disculpo por cualquier pesadez que pudo haberte dicho.
Bulma no pudo decir nada al respecto, ya que la puerta cercana a ellos, la que nadie más usaba, salvo Tarble y Broly se abrió, y desde ella apareció Vegeta que tenía pensado hablar enseguida, sin embargo se detuvo al ver a Bulma junto a su hermano.
—¿Tú de nuevo? —preguntó con el ceño fruncido, pero no molesto, más bien sorprendido.
—Príncipe Vegeta, ahora yo voy a pensar que me estás siguiendo —dijo la científica, y bebió de su vino.
—Eso sería muy enfermizo de mi parte, ¿no? —la miró a los ojos con la intensidad de siempre y Bulma por un minuto pensó que la había descubierto espiando cuando conversaba con Ginn, pero no, era imposible, estaba segura que no la había visto.
—Imagino que querrán conversar —dijo Bulma poniéndose de pie.
—No es necesario, Bulma —dijo Tarble, tranquilo, mirando a su hermano que continuaba de pie y cruzado de brazos.
—Ya que no está presente tu mató… Broly —se corrigió a tiempo—, ¿necesitas otro guardia? Tranquilo, no voy a golpearte ni hacer estallar la biblioteca —dijo serio y se sentó en un sillón frente a su hermano. Se cruzó de brazos y piernas esperando a quedar solos para poder conversar.
—Qué considerado de tu parte, Vegeta —respondió Tarble.
Bulma por un momento pensó que estaba bromeando, pero al ver la cara de los dos hombres se dio cuenta que no. ¿Qué tipo de jovencito había sido este príncipe? Definitivamente las historias que había escuchado de él no habían sido exageradas.
—Tarble, mañana seguimos conversando, aún tenemos tiempo para estar juntos.
—Está bien —respondió no muy convencido, pero qué más daba, no podía esconderse por un mes entero, aunque ganas no le faltaban.
—¿No tienes trabajo que hacer? —preguntó Vegeta a Bulma que ya se marchaba.
—Te dije que soy amiga de Tarble —le dijo mirándolo sin detener su marcha. Se alejó hasta el otro extremo de la biblioteca, que es por donde solía entrar y salir. Las largas corridas de libreros impedían ver a los príncipes y cuando abrió la puerta dispuesta a retirarse, su imprudencia fue mucho más fuerte que todo el sentido común, así que decidió quedarse para escuchar.
—Muy bien —dijo Tarble—. Te escucho.
—¿Qué quiso decir con que aún tienen tiempo para estar juntos?
—Estoy comprometido, en un mes me marcho a vivir a Trantor.
Por la forma en que lo dijo asumió que se trataba de un matrimonio arreglado.
—¿Trantor?
—Se expandieron tanto estos años que terminaron topándose con un imperio que les puede hacer el peso. ¿Y bien? —dijo un tanto impaciente.
Vegeta iba a abrir la boca cuando sintió la presencia de Bulma en la habitación. La muy ladina no se había marchado y seguramente estaba escondida entre la decena de libreros altos y repletos que no dejaban ver bien hacia el otro extremo del lugar.
—¿Es seguro hablar aquí?
—Claro que sí. Nadie puede acercarse sin que los guardias no lo permitan, a menos claro, si eres otro príncipe que no respeta los espacios privados y no sabe golpear puertas.
—Deberíamos ir a hablar a otro lado.
—Es completamente seguro aquí.
Vegeta frunció el ceño. Esto ya era demasiado, pero no quiso revelar su habilidad para sentir la presencia de las personas ni delatar a la mujer. Ya no se creía eso de que era curiosa solo por lealtad a Tarble.
Un tímido golpe a la puerta interrumpió la conversación que ni siquiera tuvo oportunidad de realmente comenzar. Se trataba de un soldado que tenía el rostro rojo de tanto correr buscando al príncipe Vegeta por todo el palacio por orden del mismísimo rey.
—Siento interrumpir. Príncipe Vegeta, el rey lo necesita enseguida en su despacho, no quiere que lo haga esperar.
—¿Te encontraré cuando termine de hablar con el rey? —preguntó Vegeta a Tarble.
—Tal vez mañana.
Vegeta se marchó del lugar. Al menos no había recibido un rotundo no como respuesta.
Tarble bebió el contenido de su vaso en un solo sorbo, y Bulma se preocupó de marcharse sin hacer ruido. Ya era hora de regresar a su cuarto, había sido mucho por hoy.
Vegeta permaneció sentado, de piernas y brazos cruzados, lo más tranquilo del mundo, mientras que el rey se notaba evidentemente incómodo y malhumorado. Seguramente soñó por tantos años que su heredero regresaría en gloria y majestad a recuperar su lugar, sin embargo a quien tenía al frente difería diametralmente con sus antiguas fantasías de poder y orgullo. Pero el rey no se daba cuenta que en tantos años, su hijo no era el único que había cambiado, pero su cambio no había sido tan radical como para estar al tanto de este.
—Te escucho —finalmente dijo Vegeta para hacerlo hablar.
—No tienes idea cuánto invertí en buscarte, cuantos años de mi vida dediqué a traerte de vuelta.
—Lo siento, pero cuando eres esclavo no puedes darte el lujo de comunicarte con tu familia. —Ya que su padre pensaba que había sido esclavo, le alimentaría la fantasía. Un hombre como él no querría escuchar detalles de cómo su poderoso hijo, futuro rey de Vegetasei se convirtió en un vulgar y simple esclavo.
—No sigas, no me interesa saberlo. Ya estás aquí de regreso y tengo que informarte de mi decisión para que todos sigamos con nuestras vidas. Estoy harto de vivir en el pasado… Ya todo el mundo te vio, así que puedes quedarte en palacio, pero no quiero que participes en ninguna ceremonia real, al menos hasta que recuperes tu estado físico y demuestres que eres digno de derecho. No me interrumpas, Vegeta —dijo severo en cuanto vio a su hijo abrir la boca para opinar—... Conservarás tu título de príncipe, pero el heredero al trono es Lok, eso ya fue anunciado y no voy a revertir mi decisión… ¿Qué clase de rey sería si le regreso el derecho al trono a prácticamente un desconocido luego de diez años de ausencia?
—Uno no muy bueno —respondió Vegeta intentando no sonar sarcástico.
—¿No tienes nada que agregar?
—Nada, por mí está bien.
—Tampoco tendrás derecho a reclamar tus planetas y ejércitos. Permanecerán con sus nuevos dueños a no ser que diga lo contrario. —Esperó una reacción más apasionada. Rave le metió tanto en la cabeza que con eso lograría desenmascarar las verdaderas intenciones de su hijo, pero Vegeta permaneció igual de calmado.
—¿A quién le pertenecen? —preguntó por simple curiosidad.
—Fueron divididos en tres partes iguales para mí, Lok y Kyle.
—Está bien.
—Ahora hazme un favor y ponte a entrenar y come algo. Como príncipe eres la cara visible del imperio. —Se puso de pie y salió de su propio despacho. No quería seguir en la misma habitación con el príncipe que alguna vez se tomó en serio su futuro como rey.
—Te prometo que mañana entrenaré, no estoy evadiéndolo… En realidad sí, pero me pondré al día —susurró Tarble sonriendo, con los ojos cerrados, acostado en la cama boca abajo, desnudo y cubierto por los cobertores. Se había relajado luego de una agradable ducha caliente y un buen masaje.
—Mañana me encargaré de ti, por ahora descansa —dijo sin dejar de pasar su mano por la espalda del príncipe. Los rabos de los hombres estaban entrelazados bajo las sábanas.
—Lo sé… —dijo frunciendo el ceño a sabiendas que cada vez que recuperaban el tiempo por sesiones de entrenamientos canceladas, terminaba mucho más herido y adolorido. Continuaron así, en silencio, disfrutando del momento a solas, con la habitación a oscuras, ya casi a punto de quedarse dormidos, cuando el príncipe volvió a hablar—. No creas que no eres importante… lo eres mucho más que todo lo que hemos planeado y hecho estos cuatro años… Pero no puedo dejarlo ahora…
—Lo sé… Te ayudé desde un comienzo, no vamos a dejarlo ahora… —Se metió bajo las frazadas para abrazar a Tarble y apoyarse en su pecho, y el joven se movió para recibirlo, acomodó el mentón en el cabello del guerrero y pronto terminó rendido por el sueño.
La noche estaba más fría de lo normal, pero ya no era una molestia.
Seis años atrás
La primera explosión tomó a todos por sorpresa. Nadie imaginaba que en un planeta pacifico y turístico sucediera algo así de inesperado y violento. La segunda y tercera explosión casi al unísono, le costó la vida a la gente que corría despavorida intentando alejarse del peligro, pero Bulma resultó casi ilesa al refugiarse bajo un túnel de piedra gruesa en lugar de intentar escapar sin saber qué demonios pasaba y por dónde estaban atacando.
No lo podía creer. Este era su primer viaje importante luego de haber terminado sus estudios y ya tenía las rodillas sangrando por haber decidido usar pantalones cortos en un día de calor extremo. Su cámara fotográfica había resultado destruida a causa de la caída y había perdido su bolso, pero estaba decidida a sobrevivir. Con veintiún años recién cumplidos, tenía mucho por qué vivir.
Se asomó para ver lo que sucedía. Cruzando el canal que hace menos de cinco minutos estaba repleto de pequeñas embarcaciones de motor o remo con familias y turistas, habían ya dos edificios derrumbados y cerca de estos, al menos diez hombres de negro disparando y atacando a todo lo que se moviera. En un momento fue como volver a la Tierra, cuando situaciones así se vivían a diario y había que luchar para ver un día más. Contempló la posibilidad de escapar, pero más de esos hombres de negro aparecieron cerca de su escondite para atacar a todo aquel que corría despavorido, por lo que volvió a refugiarse dentro del túnel peatonal a la espera que todo pasara.
Le hizo señas a una familia que escapaba de dos hombres armados, pero antes de que pudieran verla, el padre terminó en el suelo con la cabeza reventada a causa de un disparo certero. Bulma sintió todo su cuerpo tiritar al ver la sangre y sesos en el pasto verde, y no fue capaz de ir a ayudar a la mujer y su hijo adolescente que no tenían la fuerza suficiente para levantar el cuerpo inerte del hombre para sacar a la pequeña niña que quedó atrapada bajo su padre por llevarla en brazos al momento de recibir el impacto del rayo.
Cuando los hombres de negro se acercaron al resto de la familia apuntaron sus armas. El objetivo de ellos no era tomar rehenes o asustar a la gente. Todo lo que tenían en mente era matar a todo lo que se moviera y lo estaban cumpliendo muy bien. Bulma pensó que vería la sangre y vísceras del resto de la familia en el suelo, pero un tercero apareció en escena. Un hombre con ropa simple: pantalones plomos holgados y ajustados a la altura de los tobillos y la cintura, camiseta blanca sin mangas, una capa corta de tela rasgada por el excesivo uso. No pudo ver su rostro porque además de la capucha que cubría su cabeza, usaba una bandana que ocultaba todo su rostro excepto sus ojos. Lo que sí pudo ver muy bien fue el puño del hombre atravesando el abdomen de uno de los asesinos que casi lo doblaba en estatura y peso, inmediatamente después dejó caer el cuerpo al suelo y alcanzó a poner la mano en el cañón del arma un segundo antes de que el otro sujeto le disparara a quemarropa. Bulma anticipó una lluvia de carne y huesos, pero no sucedió. No vio carne ni el rayo de luz del arma, solo un poco de humo y sangre goteando en la palma del hombre de ropa clara, que no esperó más para quitarle el arma al otro grandulón y usarla de mazo para destrozarle el rostro con un solo golpe. El segundo golpe fue innecesario, ya que era muy obvio que ya se encontraba muerto antes de caer al suelo. Sin detenerse a mirar a la gente, el hombre levantó vuelo hacia el otro lado del canal donde estaba ocurriendo la matanza más extrema.
En ese momento Bulma logró reaccionar y corrió hacia la mujer y su hijo para ayudarlos a levantar el cuerpo del hombre y sacar a la pequeña que afortunadamente se encontraba bien, con algunas heridas y muy asustada, pero bien. En cuanto la madre tomó a su hija, corrieron para refugiarse al interior del túnel.
—Que no miren —exclamó Bulma a la mujer que continuaba en estado de shock y no hacía nada para que sus hijos no vieran el cuerpo de su padre que se encontraba a no más de veinte metros de distancia. Gracias a ese grito, la mujer reaccionó y se adentró con sus hijos hacia el interior del túnel para que no pudieran seguir contemplando aquella terrible escena.
Bulma permaneció en la entrada y volvió a asomarse para ver qué sucedía más allá del canal. Pronto distinguió más gente con ropa similar a la del hombre que salvó a la familia, pero era un número reducido en comparación con los asesinos que continuaban llegando. Volvió a divisar al tipo, su ropa estaba mucho más gastada que los otros que comenzaron a llegar y palideció cuando vio el muro de un edificio dañado por una de las explosiones caer sobre él y más gente que no había tenido oportunidad de huir. Para su asombro el tipo tuvo la suficiente fuerza para afirmar las toneladas de cemento y fierro con ambas manos por sobre su cabeza, salvando la vida de la gente, pero no sería por mucho tiempo, pues más tipos armados llegaron para deshacerse de él ahora que tenía las manos ocupadas resistiendo el peso del edificio caído.
No lo pensó, simplemente actuó con ese instinto que la ayudó a sobrevivir durante el periodo oscuro en la Tierra. Corrió hacia uno de los asesinos muertos y con un poco de dificultad tomó la pesada arma. En una rápida inspección reconoció el modelo y supo que no se activaría si no era accionada por su dueño, pero eso tenía solución. Al mismo cadáver le sustrajo uno de los tantos cuchillos que traía en el cinturón y sin detenerse a meditar lo que hacía cortó el índice. Había suficiente espacio en la zona del gatillo para meter en dedo y hacerlo accionar. Se acercó al pequeño muro de piedra que impedía que los niños cayeran por accidente al canal, apoyó el arma y se arrodilló para hacer la mira.
El primer disparo sirvió de práctica. Hacía mucho tiempo que no tomaba un arma, no era lo suyo. Se había especializado en otras áreas, como la mecánica y robótica, pero el cuerpo y la situación hicieron que recordara la posición y cómo debía apuntar antes de disparar. Luego de dos intentos fallidos, los siguientes fueron directo a la cabeza y abdomen de los asesinos de negro, que no tuvieron tiempo de reaccionar al sentirse demasiado confiados. Luego de hacerle estallar la cabeza a dos tipos que le disparaban al hombre que luchaba por no dejar caer parte del edificio, dejó el arma y volvió a refugiarse al interior del túnel. Ya había jugado demasiado a ser el héroe, sería mejor que los recién llegados se encargaran de los que quedaban.
(...)
Luego de no haber descansado en absoluto en su día libre, Bulma por fin se había puesto el pijama y metido a la cama, pero su mente estaba tan activa que le fue imposible intentar dormir. Sobre la cama estaba el computador encendido y mostraba la foto del príncipe Vegeta adolescente que se había aprendido de memoria cuando investigó a la familia real. En ese momento se obsesionó con él por no ser capaz de descubrir nada nuevo, y ahora que aparecía de sorpresa sin revelar sus verdaderas intenciones, sentía que esa obsesión comenzaba a despertar nuevamente. Realmente necesitaba averiguar qué pretendía y cómo su llegada podía interferir en su plan de venganza. Esto era lo que necesitaba para volver a sentirse despierta y terminar con el estado de aletargamiento en que quedó por la ruptura con Troy.
En el velador, sobre la lámpara de noche estaba el anillo de compromiso que Troy le había obsequiado, era el único recuerdo que se había traído de él para no relacionarlo con ella en caso de ser descubierta. Siempre lo tenía guardado en el cajón del velador, pero estos últimos días lo había tenido a la vista como una forma de no sentirse tan sola, sin embargo esta noche regresó al interior del cajón, pues tenía mucho trabajo que hacer y sentía que la distraía.
Había que concentrarse en el trabajo. Estaba llena de energía y curiosidad, y cuando eso pasaba nada ni nadie podía detenerla, ni siquiera Vegeta, su objeto de interés.
Seis años atrás
—¿Dónde estoy ahora? —preguntó Vegeta luego de pasar por el portal rodeado de humo blanco.
—Dónde debes estar —respondió la suave voz desde el otro lado.
—¿Qué pasa si me reconocen? —dijo molesto.
—Realmente tienes que hacer algo con ese ego, mi cielo.
—Pero…
—Ve a hacer tu trabajo, luego tendrás tiempo para otro aburrido sermón. —El portal se cerró, sin que el guerrero pudiera seguir reclamando.
—Maldición —susurró. Contempló el lugar y no supo si estaba cerca de su antigua galaxia, después de todo durante su vida como príncipe saiyajin jamás visitó planetas de manera recreativa. Para evitar problemas, metió el rabo dentro de la faja que afirmaba sus pantalones holgados, se puso la capucha que aplastaba y cubría su cabello y usó el pañuelo para tapar su rostro, así podría moverse sin preocuparse de que alguien pudiera reconocerlo en caso de encontrarse muy cerca de su pasado.
Una seguidilla de explosiones en el centro de la ciudad le indicaron que era hacia allá donde debía dirigirse.
Luego de acabar con los dos primeros asesinos de negro, Vegeta de veintitres años, voló hacia el otro lado del canal donde se concentraba gran cantidad de gente y hombres armados. A lo lejos vio llegar más de sus compañeros, así que decidió quedarse donde estaba. No era muy bueno trabajando en equipo.
Voló a tiempo para sostener la parte de un edificio que se derrumbó a causa de una de las explosiones. Con ambas manos sobre su cabeza lo resistió justo a tiempo antes que cayera sobre una treintena de personas que no tenían hacia donde huir. A causa de la gravedad, su brazo derecho comenzó a llenarse de sangre de la herida que quedó en su mano por detener el rayo del arma de uno de los tipos de negro que asesinó. No tenía tanta fuerza como para lanzar el edificio y los hombres de negro no tardaron en llegar para dispararle y obligarlo a tirar la mole de cemento. Estuvo a punto de perder el equilibrio cuando uno de los rayos golpeó su abdomen, pero de un momento a otro todos los sujetos comenzaron a caer por disparos en la cabeza y abdomen, lo que le dio tiempo al guerrero para reunir energía y lanzar el edificio hacia una zona despoblada.
Cuando miró hacia el otro lado del canal no vio a la persona que usó la misma arma de los asesinos contra ellos, ya se había marchado. Otra explosión lo obligó a marcharse con rapidez hacia esa dirección.
(...)
Vegeta se tiró a la cama luego de por fin tener un pijama decente: un pantalón de género y una camiseta sin mangas. El ropero ya tenía ropa nueva para él. En una parte habían dejado algunas armaduras, botas, guantes y trajes de combate con los colores que solía usar, y en el espacio que sobró, ropa simple, que consistía en pantalones normales, zapatillas deportivas camisetas, la mayoría de cuello alto y mangas largas, todo de colores oscuros, mayoritariamente negro. No estaba dispuesto a dejarse ver hasta que estuviera totalmente recuperado.
Del cajón sacó la cápsula que aún no había abierto para comprobar que las esferas se encontraban en su interior. Jamás lo había hecho. Mai podría haberlo engañado y pasarle el objeto vacío, pero escogió confiar en ella. Miró la cápsula y decidió que no tomaría una decisión hasta que se encontrara en estado óptimo, después de todo tenía tiempo de sobra.
Volvió a guardar la cápsula dentro del cajón y le prestó atención a la cajetilla de cigarros que aún tenía en el bolsillo del pantalón. Se llevó un cigarro a la boca y usó una pizca de su energía para encenderlo. No era algo que hacía seguido, se le había pegado el hábito hace años, y no había logrado dejarlo.
Con la mano libre tomó la cajetilla y la observó. Qué mujer tan extraña le había tocado conocer en su primer día de regreso en Vegetasei... Sí, definitivamente se preocuparía de acostumbrarse a ese insignificante pero apasionado ki.
Continuará…
Hola, muchas gracias por llegar hasta aquí. El capítulo donde por fin Vegeta y Bulma se conocen! Espero que haya sido de su agrado. Amé escribirlos juntos por primera vez y es uno de los capítulos que más me ha gustado hasta ahora. Estaba muy nerviosa y ansiosa por que este momento llegara.
Respecto a comentarios del cap anterior, sobre la evolución de Vegeta… Fue por eso que hice la primera parte del fic, para mostrar todo lo que vivió y lo que lo llevó a marcharse y encontrar otro rumbo. Sentí necesario todo eso para justificar al Vegeta que están leyendo y leerán en lo que queda de la historia. Siempre he amado el Vegeta adulto de esta historia, lo pensé como una extraña mezcla del Vegeta de Namekusei y el de la saga de Majin Boo (lo que significa que puede arruinarlo muy feo si su parte de Namekusei impera a la otra). Este flashback sin mucho contexto es un pequeño adelanto de su historia en estos 10 años que estuvo perdido. Más adelante vendrán sus flashbacks.
Vegeta tiene la ventaja de sentir el ki de las personas, así que Bulma no tiene cómo pasar desapercibida con él, y mucho peor, no sabe de la habilidad del príncipe, lo que la ha dejado expuesta desde un comienzo, de lo contrario se hubiera salido con la suya como lo llevaba haciendo.
La canción Dame Calma de Lucybell es la primera canción que pensé para ellos mucho antes de terminar la primera parte de El Legado. Es un tema intenso y profundo que siento que les viene como anillo al dedo en este fic, en especial la parte que dice: Dime si tanto tiempo ha pasado como para olvidar. Y ni hablar cuando casi al final de la canción dice: Quiero calma, dame calma, que es algo que los dos necesitan mucho.
El nombre del capítulo de hoy fue como en honor a los otros fics A La Misma Estrella y Paradoja en la que la premisa es que no importa el universo, Vegeta y Bulma siempre están destinados a estar juntos, y por eso los flashbacks donde ellos se toparon hace seis años sin tener idea. Y está de más que amé escribir de nuevo de Bulma al estilo Sarah Connor.
Bulma volvió a ponerse en marcha luego de la depresión que le pegó por el rompimiento con Troy. Ella, como mujer intrépida que es necesita estar trabajando con algo, y cuando se obsesiona no hay quien la pare. Así que ya veremos hasta donde llegará en sus intentos por conocer los secretos del príncipe recién llegado.
Para las que tenían miedo de que Ginn corriera hacia los brazos de Vegeta en cuanto supiera de él, espero que se den cuenta hacia donde va la historia de ellos. Sí, Vegeta fue su primer amor, pero un amor malo que no la dejaba ser y la menospreciaba todo el tiempo. En realidad eso nunca fue amor. El amor es sano, te cuida y protege y te deja ser quien eres sin hacerte sentir mal por eso, como lo que tiene con Raditz.
Le ha tocado muy duro estos días a Kyle, ahora discutió con Bardock, pero si tan solo él le hubiera dicho la verdad… pero ¿cómo decir una verdad de ese tamaño y seriedad?. No es algo fácil considerando todo el contexto de fondo
Qué puedo decir sobre el rey Vegeta y la reina Rave... Son tan para cual y de los mejores para hacer planes y llevar la situación a su favor. Por la misma razón decidieron inventar un culpable para no quedar en evidencia. El problema de ellos es que no están buscando bien, cuando el culpable en realidad está en el departamento de mecánica XD.
Y en cuanto a Tarble. Le queda un mes en el planeta. Muy poco considerando que luego de eso tendrá que separarse de Broly.
Bueno, me despido, sin antes pedir su apoyo en forma de rws en la historia. Ya estoy muy inspirada con este fic, y con el ánimo que me dan sigo más feliz y enfocada.
Dev.
1/10/2020
(...)
Ya que respondo los rws con cuenta, responderé los anónimos por aquí luego del pedido de Sofi Urrutia.
(Si ponen su nombre o seudónimo, en los rws sin cuenta será más fácil responder sus consultas o comentarios)
Sofi Urrutia: Sí, Vegeta estaba enterado de la relación entre Bardock y Koora. (si no me equivoco, o si es así, que alguien me diga) fue Nappa quien se lo informó.
Al guest que pregunta por Paradoja, que vaya a Paradoja a preguntar por ese fic. Gracias.
Pame-kiv y otro guest: Sí, Vegeta ha cambiado mucho, y era por eso que necesité hacer la primera parte, para mostrar qué pasó con él y por qué llegó a ser como es ahora. Y en la segunda parte de la historia incluiré flashbacks de qué pasó con Vegeta estos 10 años.
Mili: Gracias Mili, yo pensaba que aburría con tanta nota de autor, pero varias personas me lo han pedido, y quien no le gusta puede saltarla, así que mientras esté de humor seguiré haciéndolas.
Veronica Becker: Sí, Vegeta no tenía posibilidad contra Broly, y Broly ya ha golpeado príncipes para defender a Tarble, así que uno más a la lista creo que no le hubiera importado jajaja. Habrá más interacción entre Vegeta y Kyle, y como ya te debes haber dado cuenta este Vegeta es diferente, así que no veremos malos tratos por parte de él, y tampoco es como si Kyle los aguantaría sin hacer algo al respecto jajaja.
LadyBlue: Me encanta escribir de Koora y también me da pena. Y sí, Vegeta y Tarble están muy diferentes, ya que el que soñaba con marcharse se quedó, mientras que el que solo quería quedarse y reinar se fue por muchos años.
Amber: Te entiendo muy bien. Amo escribir de todos los personajes, pero Vegeta es Vegeta, así que no tienes idea como estoy disfrutando escribirlo, y mucho más las interacciones con Bulma.
Nane: Siii, Vegeta era insoportable de joven, pero había esperanza, solo que tuvo que pasar algo muy malo para darse cuenta de sus actos. jajajaja, pensé lo mismo sobre Tarble y lo bien que durmió esa noche. (Y la verdad es que esa escena siguió pero terminé por censurarla)
Javi: No eres la única que me dice que Vegeta podría usar las esferas para revivir a Koora. Para saber qué tiene pensado con ellas tienen que seguir leyendo jajajja.
Chica Danesa: Primero quiero decirte que me encanta tu nickname. Ya que no está Koora, me gusta recordarla en flashbacks emotivos. Creo que en el próximo capítulo hay más interacción entre Vegeta y Kyle.
Aikodoa: No te preocupes, alguien en algún momento le dará un puñetazo a la reina jajajaj. Habrá que esperar un poquito para que sepas las intenciones de Vegeta, por el momento tiene que ocuparse en sanar y recuperar su estado físico.
Nacha90: Siii, la canción le queda tan bien a este Vegeta y es el tema favorito de esa banda. Más adelante hay más temas de ellos, e igual de buenos. Tarble no puede aceptar a Vegeta así de fácil, después de la forma en que discutieron la última vez que se fueron y además el hermano mayor no contribuyó en tener de las mejores relaciones. Vegeta ya sabe que Koora tenía una relación con Bardock, así que es cosa de tiempo para que se de cuenta.
Muchas gracias a todas, y los nombres que siempre se repiten a la hora de dejar comentarios. Esto va igual para las que tienen cuenta y respondo sus mensajes por privado.
