El Legado II


Primera Parte


XII

Entrenamiento

parte 1

(Cretino)


Si mi espíritu pudo entrar

Fue desde el tuyo

Yo nunca perderé

No perderé

Tu abrazo

(Magnética Luz / Lucybell)


Cuando Bardock regresó de ver sus asuntos, le llamó la atención encontrar a Kyle tan tarde y sentada en el suelo junto a la puerta de su casa, cuando ella siempre se las ingeniaba para entrar y esperarlo en su interior. A causa de la escasa luz no vio lo cabizbaja que se encontraba.

—¿Vienes por el segundo asalto, Kyle? —preguntó con calma mientras encendía un cigarro, pero la realidad era otra. Había estado el resto del día muy incómodo y aproblemado. Sin saber si decirle la verdad o hablar con Kakarotto para detenerlo en caso de que hubiera hecho algo para ilusionar a la niña, incluso pensó en decirle la verdad a su hijo, pero todas las opciones terminaban muy mal dentro de su cabeza. Había decidido que no tomaría una decisión apresurada, pero tampoco esperaba que la niña llegara tan pronto, era la primera vez que discutían y considerando su temperamento, pensó que se alejaría unos días.

Kyle dio un pequeño brinquito cuando escuchó la voz de Bardock. Había estado tan concentrada pensando en todo lo que había ocurrido estos días que no lo había sentido acercarse. Se puso enseguida de pie y no se molestó en limpiar la tierra en su ropa. Sintió la mirada del hombre, esperando por una respuesta, y la tenía, ya había meditado todo lo que le diría, pero cuando abrió la boca las palabras desaparecieron y las lágrimas nuevamente asomaron. Estaba cansada de llorar, eso era para débiles y definitivamente no lo era, pero como había sucedido los últimos días, la tristeza fue más fuerte que ella.

—No quiero pelear contigo —sollozó como una niña pequeña y fue hacia él sin pensarlo. Lo abrazó con tanta fuerza y escondió su rostro en su pecho que Bardock dejó caer el cigarro al suelo y no supo qué hacer.

—Está bien… —Puso su mano en el hombro de la niña, intentando consolarla, pero al verla llorar de esa manera quedó sin palabras—. No tienes que ponerte así, Kyle.

La jovencita continuó llorando desconsolada, dejando salir todo el dolor que había estado conteniendo y liberando de a poco, pero no fue suficiente. Necesitaba sacar toda la angustia del pecho y solo con él sería posible. Pese a la buena relación con su padre, jamás se sintió con confianza para contarle sus problemas, tampoco quería preocupar a Tarble ahora que le quedaba tan poco tiempo en el planeta, y no se sentía con fuerzas para contarle todo a Raditz desde cero. Este hombre que hasta hace menos de un año era un completo desconocido, ahora era quien podía hacerla sentir tan bien y jamás se había detenido a pensar la razón de aquella conexión tan grande. En su enorme inocencia solo lo tomó como algo fortuito, una coincidencia extraña.

—Kyle, suficiente —dijo intentando mantener la calma y alejarla un poco para hablarle a la cara, pero ella se aferró más, hecha un mar de lágrimas—. Kyle, escuchame.

Totalmente desorientado, decidió responder el abrazo y esperar a que se calmara. Fue un abrazo un tanto frívolo, ya que no estaba acostumbrado a ese tipo de contactos y lo hizo solo con la esperanza de tranquilizarla. Hace muchos años con su mujer tuvo contactos así, pero eso era otro tipo de acercamiento, esto era la primera vez que pasaba. Guardó silencio y aguardó, con paciencia infinita de la cual no sabía que gozaba, pero de un momento a otro no supo qué pasó con su cuerpo y su interior, pero la necesidad fue más fuerte y terminó estrechándola más, sintiéndose en paz por primera vez después de tantos años.

El guerrero no entendió bien lo que sucedía, pero le gustó el abrazo y pronto se sorprendió a sí mismo al acariciar el cabello de Kyle. Se dio de manera tan natural que los pilló a ambos desprevenidos. La niña había dejado de llorar hace un rato, pero el enlace no se deshizo a causa de ese vínculo que hicieron hacía tanto tiempo y que insistía en mantenerlos juntos pese a que sus caminos se habían separado cuando la princesa recién había abierto los ojos al mundo.

Para Bardock, Kyle había dejado de ser la niña desconocida que hace meses fue a rogarle información de su madre. Se había acostumbrado a ella, a sus constantes visitas, entrenamientos y conversaciones, ya era parte de su vida y la quería, la quería tanto… Apoyó su rostro en su cabello y respiró su aroma. No podía volver a estar sin ese aroma, el de su niña, su hija… Entonces la consciencia de una dura realidad lo golpeó: esto era lo que Gine sintió por Raditz y Kakarotto desde el día primero cuando los tuvo en sus brazos después de dar a luz, tal vez desde que los llevó en su vientre... Se sintió miserable y lloró. Lloró al recordar su actuar con sus hijos cuando su madre les faltó. Fue capaz de abandonar a lo más preciado que tuvo su mujer, no los protegió como debía, como Gine hubiera esperado de él.

Se odió y despreció como nunca antes, y abrazó con más fuerza a Kyle, la apretó y quiso desaparecer en ese gesto para no sentirse tan miserable por sentirse así de bien al abrazar a su hija. No lo merecía, no merecía esta oportunidad.


—Qué buena forma de seguir nuestra noche de hermanos, yendo a visitar a Bardock... Tú tienes las mejores ideas —dijo Kakarotto a Raditz mientras caminaban por uno de los sectores de viviendas de la Zona Negra cercanos a la casa del saiyajin.

—Solo serán cinco minutos. No he ido en varios días, y aprovechando que estamos aquí...

—Podríamos estar entrenando.

—Hemos entrenado por horas sin parar.

—Porque quiero ganar ese torneo.

—Lo ganarás, estoy seguro de eso —dijo con tranquilidad, seguro de sus palabras.

—No soy un niño, Raditz, y en el planeta hay muchos más guerreros destacados que van a participar y se están preparando desde hace más tiempo que yo —dijo evidentemente preocupado por la situación.

—No lo digo para calmarte. Lo digo porque te conozco y sé lo bueno que eres.

—Entonces deberías ayudarme a continuar entrenando.

—Continuaremos mañana. Porque descanses una noche no pasará nada, ahora relájate y disfrutemos la noche de hermanos.

—Claro que lo haré. Esta noche pagas tú, y voy a comer como nunca.

—Comes come nunca cada vez que nos juntamos —dijo sonriendo.

Al momento de llegar a la calle donde se encontraba la casa de Bardock, los dos hombres se detuvieron en cuanto vieron a unos metros de distancia a su padre con Kyle, fuera de casa y abrazados. Pese a la poca luz del lugar, fueron capaces de distinguirlos a la perfección.

—Hijo de puta —exclamó Kakarotto, pensando lo peor— ¿Qué cree que está...? —Raditz lo tiró a la fuerza para sacarlo de ahí y que su padre y Kyle no lo escucharan ni vieran—. ¿Qué estás haciendo? ¿No te das cuenta lo que ese degenerado está haciendo con la niña?

—No digas eso —respondió Raditz intentando calmar a su hermano—. No es lo que parece.

—Desde que somos niños y nos abandonó que intentas justificarlo, pero esto ya no tiene límites —dijo enojado, intentando no levantar la voz, ya que no le convenía que alguien más presenciara esa escena—. Muy molesta será Kyle, y se ve mayor, pero es una niña y ese enfermo se está aprovechando porque se parece a la reina muerta. Nunca entendí por qué la dejaba visitarlo, pero ahora tiene sentido —Intentó ir hacia su padre para ponerle un alto al asunto, pero Raditz nuevamente se lo impidió afirmándolo de los hombros.

—No estás pensando con claridad, si me dejaras explicarte...

—No tienes nada que explicarme —respondió Kakarotto y le quitó la mano de un manotazo—. ¿No te das cuenta que si se llegan a enterar de lo que están haciendo, sí que estamos arruinados? Años enteros me costó hacerme mi propio nombre y que dejaran de relacionarme con él, y si se sabe esto nos van a decapitar a todos: a ti, a Ginn, a Milk y Gohan, y no lo voy a permitir. —Fue decidido a enfrentar a Bardock hasta que las palabras que salieron de la boca de Raditz le helaron la sangre.

—Kyle es su hija —dijo como última opción para evitar un desastre mayor, y volvió a insistir al ver el rostro de confusión de su hermano—. Kyle es su hija, con la reina Koora.

—No —dijo Kakarotto confundido—. Estás diciendo esto para… ¿Por qué estás diciendo eso? —dijo más fuerte de lo pensado.

—Ven, vamos —dijo con calma y lo acercó a él con un brazo sobre su hombro, para abrazarlo y hacerlo caminar hacia el sentido contrario—. Cambiemos la comida por tragos y te lo explicaré, tan solo salgamos de aquí. —Aprovechó la confusión de su hermano y lo sacó del lugar.

Kakarotto lo siguió sin oponer resistencia, había quedado noqueado con la información.


Cinco años atrás


Más despacio, que no vas a poder contarme lo que querías —dijo Raditz a Kakarotto luego que su hermano bebiera un gran sorbo directo de la botella de licor ardiente, algo raro en él que solía tomar cerveza cada vez que iban a comer o beber algo.

Aún era temprano, y habían pocas personas en la taberna, por lo que aún era posible hablar sin tener que levantar la voz.

Voy a ser papá —dijo sin preparación ni pensarlo y luego de mirar a su hermano con ojos asustados, volvió a beber de la botella. Esta vez Raditz lo dejó beber a gusto.

Vaya —exclamó el hermano mayor—. Eso sí que es una sorpresa… siendo tan joven… —dijo pensativo, pero sin intenciones de juzgarlo—. ¿Es con la chica que conociste durante tu castigo? Kakarotto solo respondió afirmativamente con la cabeza, estaba demasiado ocupado embriagándose—. No sabía que seguías viendola.

Me gusta mucho.

¿Y qué piensas hacer?

Por eso estamos aquí. Quiero que me digas qué tengo que hacer.

Raditz mantuvo la calma en todo momento por los dos. Era justo para su hermano sentirse ansioso ahora, pero luego debería preocuparse en alguien más que él. Se sintió halagado por el pedido de su hermano.

Eres bastante joven para ser padre y puedo notar que no fue algo planeado, pero eso ya no está en discusión... Es bastante obvio lo que tienes que hacer, no creo que sea necesario que yo te lo diga.

No quiero ser como Bardock —dijo dejando la botella de lado—... Quiero ser como tú

Estoy seguro que estarás presente, y serás como tú eres. No tienes que imitar a nadie.

No quiero dejarla, tampoco quiero verla una vez cada dos meses cuando tengo tiempo libre para ir a su planeta… Me gusta cómo me siento con ella…

Raditz supo que era el licor ardiente el que hablaba, ya que su hermano no solía hablar de ese tipo de cosas, jamás lo había escuchado y visto así por alguien.

Debe ser muy especial —dijo sonriendo. Era casi tierno verlo así.

Sí, mucho… No me siento enojado cuando estoy con ella, y no quiero que a mi hijo le pase lo que a nosotros cuando mamá murió… quiero traerla al planeta.

¿Podrá soportar un ambiente como este?

Sí, es fuerte, y también quiere estar conmigo… Ya tengo un lugar para vivir —dijo un tanto avergonzado.

Estoy orgulloso de ti —dijo Raditz, y le acarició la cabeza como cuando era niño, solo que aplicó más fuerza. Kakarotto más que nada necesitaba sentirse apoyado, y Raditz sabía hacer eso.


(...)


Kakarotto bebió su segunda cerveza casi sin respirar. La historia que le había contado su hermano era para no creer, y todavía se encontraba un tanto escéptico. Ahora que sabía toda la verdad, ese abrazo tenía más sentido, no era lujurioso y le recordó cuando su madre lo abrazaba, o como cuando Milk abraza a Gohan.

—Quiere decir que esa vez cuando nos metimos a palacio fue porque Bardock quería sacar a Kyle para llevarsela del planeta.

—Sí, y casi lo logramos, de no ser por Ginn…

—La recuerdo esa noche… —Miró la botella de cerveza y pronto su ceño se arrugó—. ¿Te das cuenta lo que eso significa?

—No engañó a mamá —dijo Raditz.

—¿Cómo puedes estar tan seguro de eso? Mira lo que fue capaz de hacernos cuando murió, ¿por qué se iba a sentir mal por engañarla?

—La reina me aseguró que jamás estuvieron juntos mientras nuestra madre estuvo viva —dijo un tanto incómodo de recordar aquella época.

—Y tú le creíste.

—No tenía necesidad de mentir… Sí, Bardock fue una mierda de padre con nosotros, jamás lo defenderé por eso… podría entender que así pasa la mayoría de las veces entre padres e hijos en este planeta cuando no hay una relación cercana, pero no era el caso de nosotros… Pero sabes cómo era con mamá, lo recuerdas, ¿no?

—No estoy tan seguro de eso —dijo obstinado—... La dejó morir.

—No digas eso… Todos la dejamos morir.

El semblante de ambos hermanos decayó evidentemente.

—Eso es verdad —respondió Kakarotto mirando por la ventana hacia la noche transitada de la Zona Negra. La taberna estaba llena, y había que hablar en voz alta para poder escucharse bien pese a estar frente a frente en una mesa pequeña

Ahora Raditz bebió gran cantidad de su cerveza antes de volver a hablar.

—Quiero pedirte perdón —dijo mirándolo a los ojos—. Tenías todo el derecho de saber esta noticia… Siempre estoy hablando de la importancia de la familia, y te negué a tu hermana… Somos hermanos, y siempre nos hemos dicho todo, pero pensé que reaccionarías muy mal.

—No sigas —dijo Kakarotto sintiéndose culpable. Llevaba tantos años con su propio secreto que ya sentía que le mentía a su hermano. Si tan solo el asesino de su madre no fuera el padre de Ginn, le hubiera dicho hace mucho tiempo—. No tienes que disculparte.

—Claro que sí, debí confiar en ti, hace tiempo que no eres un niño, si hubiera imaginado que lo tomarías de una manera tan madura...

—Está bien, no sigas, no sigas. —No podía con la culpa, pero no por eso confesaría. Tan solo quería que Raditz dejara de disculparse.


(...)


Cuando Vegeta despertó, se sentó y se mantuvo quieto un momento mientras se volvía a orientar dentro de la habitación. Llevaba muy poco tiempo en el planeta y continuaba sintiéndolo ajeno y lejano. Incluso el volver a escuchar su propio nombre era extraño, ya que Argon había sido parte de él por muchos años.

—Tienes un muy mal dormir —dijo Kyle desde el sillón, junto a la ventana por donde entraba un poco de luz y sol—. Hablas dormido y tienes pesadillas.

Vegeta se sorprendió de ver a la niña en su habitación. En otras circunstancias, de haberse encontrado en su mejor estado, hubiera sentido su presencia o al menos sus pasos por la habitación aunque se encontrase dormido.

—¿Ese es mi desayuno? —preguntó mirando el carrito repleto de comida que estaba junto al asiento desde donde la princesa lo había estado mirando dormir.

—Sí, lo habían dejado fuera de la habitación, y lo entré por ti —respondió y continuó comiendo, sacando con un tenedor un poco de cada plato.

—Qué amable de tu parte… —dijo levantando una ceja. Se levantó y caminó hacia el ropero en busca de una camiseta manga larga, ya que solo vestía un pantalón de pijama.

—¿Qué tanto sueñas? ¿Tiene que ver con el que te hizo todas esas cicatrices? —preguntó con naturalidad, como si no fuera algo malo, mientras veía que sacaba para comer.

Una vez que tuvo el torso cubierto, Vegeta se acercó para comer algo antes que la niña terminara engullendo todo. Acercó una silla al carro con comida, se sentó y tomó un cubierto.

—¿Dónde puedo encontrar a Tarble? —preguntó evadiendo su interrogatorio.

—¿Para qué lo quieres? —consultó mirándolo a los ojos, más seria que desde un comienzo.

—Imagino que te han dicho muchas historias de nuestra infancia.

—Un poco, Tarble nunca ha sido bueno para hablar del pasado, pero pude deducir que eras un verdadero hijo de perra con él.

—No voy a defenderme. —Se llevó un pedazo más grande de carne a la boca pese a que aún sentía dolor al tragar. Era demasiado el hambre que tenía como para medirse con las porciones.

—¿Para qué lo quieres? —insistió

—Hablar, es todo lo que quiero hacer, puedes estar tranquila.

—Si vas a ser desagradable con Tarble, ni siquiera intentes acercarte a él —dijo casi en todo de amenaza.

—Si intento hacerle algo, puedes terminar de romperme los huesos que deje su matón sin tocar.

—Se llama Broly —dijo con seriedad.

—Está bien, Broly. Entonces, dónde puedo encontrar a Tarble…

Kyle lo miró directamente a los ojos, intentando descubrir dobles intenciones en el príncipe.


Tarble se agachó justo a tiempo para esquivar el ataque de Broly. No llevaban mucho rato en el salón de entrenamiento privado, pero ya tenía varias partes del cuerpo adoloridas y al estar sin camiseta se podía apreciar un par de contusiones importantes en abdomen y su brazo derecho, mientras que Broly, que también solo vestía pantalones ajustados y botas blancas, no tenía una sola marca y no había sudado ni una sola gota aún.

—No te limites a esquivar —dijo Broly serio, intimidante, preocupado del combate—. Ataca —ordenó.

Tarble continuó retrocediendo y esquivando, sonriendo orgulloso de sus logros, pero al parecer no era suficiente para Broly.

—No me das espacio para atacar —respondió agitado, saltando y agachándose, moviéndose de un lado a otro para no ser golpeado.

—¿Qué enemigo te va a dar tiempo para atacar? —Lanzó un rodillazo hacia su rostro, pero el príncipe pudo detenerlo con ambas manos y continuó huyendo de Broly sin darle la espalda, eso sería fatal en un combate con él.

—¿Un enemigo muy confiado?

—No te hagas el listo. No vamos a parar hasta que logres darme un golpe. —Aumentó la velocidad y esta vez fue mucho más difícil para Tarble esquivar con eficacia cada ataque.

El joven príncipe perdió el equilibrio y terminó en el suelo por un golpe de puño en la boca , pero alcanzó a rodar hacia el lado y ponerse de pie antes de que la bota de Broly le impactara en la espalda. Se concentró tal como le había enseñado, incluso no pudo evitar recordar cuando era pequeño y su madre le recomendaba que se valiera de su velocidad e inteligencia para ganar confianza. Pudo esquivar otros ataques casi por completo, los puños de Broly lo rozaron y pasaron a llevar un par de veces sin gran repercusión... y ya que conocía de memoria las técnicas y movimientos del guerrero, se valió de aquello para predecir el siguiente movimiento.

Tal como lo supuso, Broly atacó de frente hacia su rostro, lo que le permitió agacharse con anticipación y usar el piso reforzado para impulsar su cuerpo y golpearlo en el mentón antes que lo pudiera notar. Fue tal la energía que concentró en su brazo y puño para asegurarse de que lo sintiera, que logró lanzarlo hacia atrás hasta casi hacerlo caer, pero Broly alcanzó a apoyar la mano en el suelo para levantarse enseguida. La sorpresa fue tanta al ver que su ataque surgió efecto y que además le dejó una marca en el rostro, que no esperó la respuesta inmediata de su contrincante que se estaba tomando demasiado en serio la lucha.

Tarble fue incapaz de detener los ataques que siguieron, pese a su velocidad y conocimiento en las técnicas de Broly. Intentó hablar para pedirle un minuto de descanso, pero un golpe en su abdomen lo dejó sin aire y otro más fuerte lo lanzó contra la pared reforzada de acero, deformandola por el impacto.

—Te golpeé —dijo adolorido y sangrando—. ¿Qué pasó con el descanso? —Ya que al parecer Broly quería seguir, no le quedaba otra opción que hacer un poco de trampa para detenerlo.

Cuando ya tuvo al guerrero demasiado cerca y con cara de pocos amigos, no dudó en levitar para quedar a su altura, tomarlo del rostro con ambas manos y besarlo en la boca. Broly que estaba tan concentrado en el combate, calmó la mirada y destensó todo su cuerpo que había reaccionado al golpe de su contrincante. Finalmente terminó cediendo a la boca del príncipe y lo acorraló hasta obligarlo a descender y que sus pies tocaran el suelo, recuperando la diferencia de estatura.

—Buscas excusas para no entrenar —dijo en cuanto cortaron el beso, pero no se separaron.

—Te golpeé, ya podemos tomarnos un descanso. —Le acarició el mentón, donde había dejado rastro del golpe. No podía creer lo que había hecho, estaba asombrado de sus propias habilidades.

—Podríamos haber continuado la pelea —dijo, y le pasó el pulgar por el labio herido, manchándose de sangre—. Me gustó este tipo de entrenamiento, si te exijo más puedes lograr más. —Se llevó a la boca el pulgar con sangre.

—Intentaré acercarme a tu nivel —respondió solemne, mirándolo a los ojos—. Lo prometo. —De pronto sintió el peso de los días pasar, más veloces y sin misericordia, recordandole que cada hora que pasaban juntos, entrenando, durmiendo, cogiendo y conversando, significaba que más pronto que tarde deberían separarse.

Broly notó la tristeza en los ojos del príncipe, y ya que no sabía qué decir para hacerlo sentir mejor, volvió a besarlo. No quería pensar que solo tenían unas semanas para estar juntos y solos.

El beso continuó, y con él, las caricias y suspiros. Tarble tomó el rostro del guerrero con ambas manos para que no se separara de él, y le atrapó la muñeca con su rabo cuando lo sintió tomar la base de éste con fuerza.

—Después continuamos entrenando —musitó entre beso y beso, una promesa que jamás habían sido capaz de cumplir desde que se volvieron amantes.

—Está bien —respondió Broly, aprisionándolo más contra el muro. Ya lo habían hecho en todos los lugares que frecuentaban, así que no tendrían más opción que volver a repetir.

Un carraspeo evidente los obligó a detener el beso y separarse enseguida.

—Lo sé, debí golpear —dijo Vegeta acercándose a la pareja ahora que ya no estaban tan pegados—. Siento interrumpir, pero esto se va hacer muy molesto si sigues escondiéndote de mí.

—¿No vas a decir nada desagradable al respecto? —preguntó Tarble desconfiado, mirando a su hermano a los ojos. El Vegeta que conocía no hubiera tardado en humillarlo por encontrarlo besándose con un hombre.

—¿Quieres que lo haga? —preguntó cruzándose de brazos y puso su atención en Broly que no lo miraba de manera muy amistosa.

—Claro que no. —Se sentó en un banco y bebió un poco de agua, y luego miró a Broly que no se había movido de su lugar, como protegiéndolo de una posible amenaza—. ¿Podrías darnos cinco minutos, por favor?

—¿Estás seguro? —preguntó.

—Claro que está seguro —respondió Vegeta, perdiendo un poco la paciencia—. ¿Cuantos filtros más voy a tener que pasar para hablar con mi hermano? Falta que aparezca la mecánica y me diga que no puedo estar aquí. No voy a hacerle daño.

—Por supuesto que no le harás daño —respondió Broly pasando por su lado y observándolo con desprecio—. En esa condición no eres amenaza para nadie.

—Espera a que me recupere y te mostraré lo amenazante que puedo llegar a ser —respondió sin apartar la mirada.

—Suficiente, Vegeta —dijo Tarble en voz alta para que le prestaran atención—. Broly, no le hagas caso a sus provocaciones, por favor.

—Estaré afuera —respondió el guerrero, no sin antes mirar a Vegeta que por ningún momento evadió esos ojos negros tan intensos.

En cuanto los hermanos quedaron solos, Vegeta se sentó en un banco cercano a Tarble y lo observó con atención mientras el príncipe secaba el sudor de su cuello y pecho con una toalla. Como antes lo había visto con armadura o camiseta, no había visto el verdadero cuerpo de su hermano hasta ahora.

—¿Qué pasa? —preguntó Tarble a la defensiva.

—Te convertiste en un guerrero.

—Es solo para mantenerme en buen estado —dijo un tanto avergonzado, evadiendo su mirada. No estaba acostumbrado que le mencionaran su condición de guerrero y generalmente le antecedía la palabra "pareces"

—Si eres capaz de entrenar con ese guerrero, de seguro que eres uno.

Tarble no respondió. Se limitó a estudiarlo en busca de sarcasmo en sus palabras, pero no lo encontró. Cómo hubiese deseado que Vegeta le hablase de esa forma cuando era un niño que todo lo que quería era su aprobación y cariño, pero en cambio solo recibió desprecio y malos tratos.

—…Gracias… —dijo sin mucho ánimo y bastante confundido.

—¿Fue él quien logró lo que nadie pudo cuando eras niño?

—Broly estuvo conmigo luego que me abandonaras… Teníamos mucho tiempo libre —dijo sin ánimos de juzgarlo, solo era la verdad, pero pronto reaccionó y decidió que Vegeta no podía seguir dándose más vueltas—. ¿Qué haces aquí? y si quieres que esto funcione, te recomiendo hablar con la verdad.

—Me metí en un lío muy grande y tuve que huir. Este era el lugar más lejano al que podía llegar.

—¿Qué se supone que hiciste? —preguntó interesado.

—Pensé que podría solucionar un problema por mi cuenta, y terminé arruinándolo.

—La historia de tu vida —dijo Tarble con ánimos de ofender.

Vegeta frunció el ceño ante sus palabras. Evidentemente su hermano no cambiaría solo por un intercambio superficial de palabras.

—Está bien, me lo merezco —dijo cruzándose de brazos y tensando la mandíbula. El que considerase su trato justificado no quería decir que no le molestara.

—¿Y esos problemas podrían alcanzarte hasta aquí?

—No, están muy lejos, ni siquiera saben mi verdadero nombre, mucho menos que era príncipe. No tienen idea de lo que es un saiyajin en otras galaxias.

—¿Cómo es eso? —Volvió a mirarlo con interés. Si había algo de lo que su hermano alardeaba y estaba orgulloso era su nombre y su título.

—Dejé de llamarme Vegeta casi al abandonar el planeta. —Pudo ver cómo la mirada de Tarble se suavizó por unos segundos. Detestaba que sintieran lástima por él.

—¿Y qué tan cierta es la historia que le contaste al rey? ¿Fuiste esclavo por años?

—El rey escuchó la historia que necesitaba escuchar para que no hiciera más preguntas… No sé cuál título me agrada más, si el de desertor o esclavo.

—Al menos está pasándolo mal porque su heredero regresó y no es cómo había soñado —dijo Tarble sonriendo a gusto. Todo lo que pudiera incomodar al monarca era bienvenido.

—¿Cómo sabes de la conversación que tuve con el rey? —preguntó Vegeta extrañado—. Nadie más lo sabe por ahora.

—Este lugar tiene oídos en todas partes —respondió sin entrar en más detalles—. ¿Por qué me buscaste cuando llegaste al planeta? —retomó la pregunta que le hizo la noche que se vieron por primera vez. Y agregó con calma, casi melancólico—. Tengo que admitir que por un momento, ingenuamente pensé que habías regresado por mí, pero eso no lo hubiera hecho el Vegeta que conocía, ¿verdad?

—Ese ya no existe —respondió. Vio su oportunidad para intentar un acercamiento con él, pero ¿qué podría decirle? Podría comenzar diciendo que cuando se fue para jamás volver, intentó comunicarse con él, pero fue demasiado cobarde y estaba demasiado dañado para concretar la llamada. Que estando tan lejos de Vegetasei como para que alguien supiera de aquel imperio, su recuerdo y la culpa fueron compañeros constantes. Que si hizo lo que hizo fue porque su limitada inteligencia emocional restringió su toma de decisiones, pero siempre pensó hacía lo mejor para él, para protegerlo, y sí, lo hizo pésimo, pero era todo lo que se pudo permitir en ese momento.

El que después de tantos años hubiera llegado a ese nivel de entendimiento de sus sentimientos, no quería decir que fuese un experto en hablarlo.

Tarble le dio un tiempo prudente para responder, pero al no escuchar nada de su boca, endureció la mirada.

—Has regresado porque necesitas un lugar seguro para esconderte y recuperarte. No importa cómo te llames, si eres Vegeta, si eres o no un príncipe, un desertor o un esclavo. Sigues escapando de tus errores y no te haces responsable por ellos… No intento juzgarte, conozco muy bien mis fallas y sé que no he hecho nada por corregir alguna de ellas… —No pudo evitar suspirar y nuevamente sus ojos reflejaron tristeza—. Ya son más de diez años, en un mes ya no estaré viviendo aquí, y no sé si valga la pena hacer lo que creo intentas hacer. Lo siento. —Se retiró del lugar y Vegeta no hizo nada por detenerlo.


(...)


Kyle estuvo a punto de marcharse de la torre cuando vio llegar a Kakarotto. Había olvidado por completo que hoy le tocaba cuidarla durante toda la noche, o al menos hasta que se retirara a su habitación.

—No te molestes, ya me voy a acostar —dijo a punto de volar—. Si quieres puedes hacer guardia fuera de mi cuarto y pasar horas cuidando una puerta.

—No, no vayas —dijo Kakarotto descendiendo a su lado—. Tengo algo que decirte.

Kyle decidió esperar al notar que no venía con actitud confrontacional.

—¿Qué pasa?

Kakarotto miró a la jovencita y sintió que la miraba por primera vez. A causa de Raditz y todo lo que vivieron en su infancia aprendió lo importante que eran los hermanos en la vida y ahora al saber que la princesa era su media hermana, todo cambiaba entre ellos.

—Quería disculparme —dijo con dificultad. No sabía qué decir sin arruinarlo o exponer aquella verdad que no le haría nada de bien a nadie si alguien más se enteraba—. Eres la princesa, y te falté al respeto, no está bien eso… —Prefirió ir por ese lado, así sería más fácil inventar una excusa a su nuevo comportamiento.

—¿Alguien te dijo que debías disculparte?

—Milk siempre me dice que no tengo que tratarte mal —dijo, e inmediatamente la expresión de Kyle cambió.

—¿Es que acaso nunca piensas nada por tu cuenta? —dijo conteniendo su mal humor. Ahora que había arreglado la situación con Bardock se sentía muy bien, y quería seguir así al menos un par de días.

—Estoy disculpándome, ¿qué más quieres de mí?

—Nada, no quiero nada de ti. —Intentó marcharse, pero Kakarotto la tomó de la mano con bastante suavidad. Pese a que el hombre estaba con guantes, la princesa no pudo evitar sonrojarse levemente ante el contacto.

—Espera. Lo siento, no soy bueno en estas cosas y no sé qué más decir para que dejemos de pelear… Sé que he hecho mal al tratarte así cuando tú no has hecho nada para merecerlo, y nadie me dijo eso, es lo que entendí ayer. —Soltó su mano y recién ella lo miró a los ojos.

—¿Y qué pasó ayer para que lo entendieras? —dijo más calmada.

—Simplemente lo entendí.

—Está bien. Haré como que te creo —dijo sin mostrarle la importancia que en verdad le daba a la situación—. ¿Qué hacemos ahora?

—Haz tu vida normal y yo me ocuparé de cuidarte… Podemos conversar si gustas —dijo un tanto avergonzado, pero luego se relajó cuando tuvo una idea—. Podemos conversar sobre el entrenamiento, y puedo decirte cuales son los puntos débiles en los que debes trabajar para cuando nos juntemos a entrenar la próxima vez.

Inmediatamente los ojos de Kyle se iluminaron ante la propuesta.

—¿Eso significa que ya no te opones a que entrene con ustedes?

—No, no tengo problema en eso.

Se sentaron uno al lado del otro sobre el muro de piedra con los pies colgando. Al estar en una de las torres más altas de palacio el viento frío movió sus cabellos negros con violencia. Kakarotto comenzó a hablar sobre técnicas de pelea, movimientos y ataques, algo en lo que era muy bueno y destacaba, por lo que por primera vez se vio entusiasmado y concentrado. Kyle escuchó con atención cada palabra del experimentado guerrero.


(...)


—¿Tu padre? —dijo Vegeta luego de dar un sorbo a su botella de cerveza—. ¿El mismo que estaba empecinado en que te acostaras conmigo?

—Sí —respondió Ginn, animada, con un cigarro en la boca y una cerveza en la mano. En la mesa habían ya varias botellas vacías y un poco de comida. La pareja estaba en la casa de la guerrera, luego que lo invitara a visitarla—. Ahora hablamos, nos juntamos a comer, y solo para fastidiarlo lo saludo de beso y lo abrazo cuando nos despedimos.

—No imagino a uno de los generales más duros del reino abrazando y besando a su hija.

—Deberías ver su cara. Sigue sin acostumbrarse, pero no debe molestarle lo suficiente, ya que sigue cumpliendo con el día que acordamos para vernos. Además, fue él quien se acercó a mí, creo que no tiene muchos amigos, y no me extraña...

—Hasta el más duro se ablanda con la edad —comentó recordando el comportamiento del rey.

—Sí, lo que no cambia es su manía de opinar sobre mis parejas. A ti te amaba solo porque eras príncipe, de lo contrario también hubiera encontrado algo para criticarte. En cuanto a Raditz... —Puso los ojos en blanco y movió la cabeza en reprobación—. Por su bien acordé con mi papá vernos en otro lado.

Cuando la puerta de entrada se abrió y Raditz entró, lo primero que vio fue a Ginn fumando y bebiendo cerveza. Le tomó unos segundos darse cuenta con quien estaba conversando, ya que no solían visitarla a la casa. No, no se trataba de Tarble, ni de Kakarotto que había ido a verlo y esperaba por él, era nada más ni nada menos que el príncipe recién llegado y del que todo el mundo estaba hablando.

—¡Llegaste! —exclamó Ginn ya un poco más chillona a causa del alcohol en su cuerpo—. Siéntate, hice la cena y te guardé un poco—. Le pasó el cigarro a Vegeta y fue hacia la cocina.

—¿Cocinaste? —preguntó incrédulo. Se sentó a la cabecera de la mesa, quedando muy cerca del príncipe. La verdad es que no sabía si hacerle una reverencia o decirle que se fuera. Nunca le agradó por altanero y engreído. Tenía razones para serlo, pero el corto encuentro que tuvieron cuando niños no fue para nada agradable. Y ni mencionar lo obsesionada que estaba Ginn con él durante su adolescencia. No pudo evitar sentir un poco de celos, algo muy raro en él, lo cual era estúpido, ya que lo de ellos había terminado hace años.

—Tenía que cocinar, ¿no ves la visita distinguida que tenemos? —dijo desde la cocina.

Vegeta continuó fumando y concentrado en la cerveza, mientras que Raditz tomó de la que Ginn había dejado para tener algo que hacer. Ninguno de los dos hombres hizo el mínimo intento por conversar.

Cuando finalmente llegó Ginn y dejó un plato con comida caliente, pareció destensarse el ambiente. Raditz se sintió mucho mejor al momento que ella se sentó a su lado y puso una pierna sobre la de él, como acostumbraba hacer.

—La carne está un poco dura, pero nunca he sido buena para cocinar.

—Está bien —dijo Vegeta—. Después de tanto tiempo sin comer, aceptaría cualquier cosa.

—Es la única forma de encontrar bueno lo que cocino.

—He probado peores —dijo encogiéndose de hombros.

Raditz pensó que Ginn nunca entraba a la cocina, salvo para ayudar a limpiar, y ahora había cocinado algo especialmente para el príncipe, pero por otro lado al ver el plato que no lucía ni olía para nada apetitoso se alegró que fuese así. Por supuesto lo comería, por educación.

Vegeta terminó de beber la cerveza y se puso de pie.

—¿Ya te vas? Aún no terminamos de hablar y sigues sin decirme nada de lo que hiciste estos años perdido.

—Quizás en otra oportunidad —dijo con el cigarro en la boca. Ya se estaba acostumbrando a notar cuando no era bien recibido, y lo mejor era marcharse.

—Está bien, la próxima vez que vengas Raditz cocinará algo más decente de lo que hice, ¿verdad?

Raditz miró a Ginn y contestó con un débil que apenas se escuchó por el beso que ella le dio en la mejilla antes de levantarse para ir a dejar a Vegeta a la puerta.

—Raditz. —Se despidió Vegeta.

—Vegeta. —Se despidió Raditz.

Ginn estuvo un par de minutos afuera con el príncipe antes de regresar a la mesa en busca de otra cerveza.

—Cómete todo, hice el doble para que no tuvieras que cocinar mañana. No creo que vuelva a entrar a la cocina en mucho tiempo.

Luego de masticar mucho un trozo de carne y finalmente tragarlo, bebió un buen sorbo de cerveza para pasar el sabor.

—Y el príncipe… ¿Llegó para quedarse? —preguntó incómodo. No podía creer que se sintiera así de celoso cuando era obvio que Ginn no estaba haciendo nada malo. Ella misma le había contado que fue a verlo el otro día, pero encontrarlo en su casa así de relajado con ella lo había tomado completamente de sorpresa, sabía que no tenía de qué preocuparse, además bastaba con verlo, estaba delgado, no lucía como un guerrero destacado y era bastante bajo… definitivamente no tenía nada de qué preocuparse.

—Supongo que sí, al menos necesita tiempo para volver a su estado físico normal y considerando como luce, le tomará un poco de tiempo… Rápido, cómete todo, estoy un poco mareada y quiero coger.

—Podemos ir enseguida a la cama —dijo y alejó el plato de comida, pero Ginn se lo regresó.

—No, como crees. Disfruta la comida, puedo esperar un poco. —Volvió a la cocina en busca de un par de cervezas más. Mientras tanto, Raditz miró la cena sin muchas ganas.


(...)


Dos días después…

—No me dijiste que invitarías a Tarble a entrenar, ¿cómo iba a saberlo? —dijo Ginn a Raditz en voz baja para que no escucharan los demás. Se habían alejado del grupo para hablar a solas luego de que todos los invitados llegaran a entrenar al lugar solitario que acostumbraban hacerlo.

—Es nuestro amigo, y pensé que querrías estar más tiempo con él ahora que se va del planeta —dijo también en un susurro—. Tú no me dijiste que invitarías a Vegeta a entrenar —dijo con el ceño fruncido. Cuando llegó Vegeta; Tarble y Broly ya llevaban un rato con ellos, y como era de esperarse la situación se volvió un poco tensa.

—Está solo todo el tiempo y me dio lastima, además necesita mejorar su estado físico, míralo como está.

—Ya no va a crecer más aunque entrene mil años —dijo luego de mirarlo.

—Sabes a lo que me refiero, Raditz. Son sus músculos, no su estatura, y no tiene nada de malo no medir casi dos metros.

—No si eres mujer.

—No seas infantil. —Regresó con el resto de guerreros que estaban sentados en el suelo luego de la interrupción y habló en voz alta—. Y bien, ¿vamos a seguir entrenando? Queda menos para el torneo y hemos conversado más que cualquier cosa.

—Eso es verdad —dijo Kakarotto—. A este ritmo no voy a ganar ni el torneo grupal ni el individual. Ninguno está ayudando.

—Dilo por ellos, no por mí —respondió Kyle sentada en el suelo a su lado, ya con algunas heridas leves en sus piernas y brazos—. Yo también quiero participar y tener un desempeño decente.

Al lado derecho de la niña, estaba Vegeta sentado, luego venía el espacio que dejaron Ginn y Raditz cuando se levantaron y después estaban Tarble y Broly. Ninguno de los guerreros vestía armadura, solo los trajes de entrenamiento y botas. Vegeta continuaba con la ropa más simple ocultando su cuello y brazos.

—Lo siento, Kakarotto, pueden seguir entrenando —dijo Tarble—, yo solo vine a mirar.

Kakarotto se puso de pie y estiró brazos y piernas preparándose para seguir. Vio a Vegeta que respondía las preguntas de Kyle sobre entrenamiento.

—Por qué no comienzas tú, príncipe, se nota que te hace falta un poco de entrenamiento —dijo Kakarotto sin ningún respeto—. ¿O tienes miedo de romperte? ¿Si te gano un combate vas a decir dónde demonios estuviste todo este tiempo?

—No lo molestes —dijo Ginn regresando a su puesto en el suelo—. ¿Vamos a entrenar o molestar a Vegeta?

—Es buena idea —dijo Tarble muy tranquilo a Kakarotto—. Tal vez si apuestan y pierde puedas sacarle alguna verdad.

—¿Para qué? —respondió Vegeta mirando a Tarble—. ¿Para que me dejes hablando solo y después me mandes alguno de tus guardianes a amenazarme o interrogarme?

Tarble no respondió y se limitó en apoyar una mano en la rodilla de Broly para detenerlo de cualquier respuesta.

—¿De qué estás hablando? —preguntó Kyle a Vegeta.

—Eso también te incluye a ti —respondió Vegeta, pero sin ánimos de molestar a la niña. Aún era fuerte ver a Kyle tan parecida a Koora. Esperaba poder habituarse pronto.

—Deberías haberme avisado —murmuró Raditz a Ginn. La mujer puso los ojos en blanco.


Casi diez minutos después de indirectas, faltas de respeto solapadas, respuestas a medias y preguntas sin responder lograron ponerse de acuerdo y reanudar el entrenamiento. Continuarían con un ejercicio simple, pero clave, ya que de eso dependería si quedaban clasificados o no para los combates individuales en la arena del coliseo, pues este año eran muchos los que estaban interesados en participar por lo jugoso del premio.

—No es justo —dijo Kyle de pie con la frente arrugada. Se había alejado un poco del resto y miraba a Broly que se encontraba frente a ella. Los dos habían soltado su rabo de la cintura y tenían una cinta negra amarrada al centro de éste. La tarea era simple, el que le quitaba la cinta del rabo al otro ganaba y todo estaba permitido—. ¿Por qué tengo que hacerlo contra Broly a la primera?

—¿No querías pelear con los grandes? —dijo Kakarotto sentado—. Concéntrate y recuerda lo que conversamos.

—Está bien —dijo resignada, y luego se dirigió a Tarble—. ¡Más te vale apoyarme a mí!

—Tan solo concéntrate, Kyle —respondió Tarble sonriendo.

—Si quieres puedo darte venta… —dijo Broly, pero Kyle lo interrumpo.

—No, no pienses en hacer eso. Si voy a participar en el torneo de adultos tiene que ser sin ayuda. Actúa como si pelearas con cualquiera.

Broly no respondió, pero se concentró a la espera que la jovencita diera el primer paso.

Kyle comenzó con todo. Lanzó hacia los pies de Broly una bola de energía que levantó tierra y polvo y le imposibilitó ver hacia el frente, pero el guerrero no se movió de su lugar. La joven voló tan rápido que no se pudo ver a simple vista y en lugar de pasar por al lado o por arriba, aprovechó su pequeño tamaño para lanzarse al suelo y pasar entre las piernas del hombre e intentar quitarle la cinta desde ese lugar.

Ni siquiera pudo acercarse a su rabo. En el momento que estiró la mano, sintió un tirón en su brazo y fue alzada con extrema facilidad, pero con cuidado. Cuando la polvareda se disipó, el resto vio con claridad a Broly agarrando de un brazo a la princesa que no alcanzaba a tocar el suelo, y en su otra mano la cinta de la joven.

—Al menos lo intenté —dijo molesta.

—Lo hiciste muy bien —dijo Broly, con la calma que lo caracterizaba y en lugar de simplemente soltarla, la bajó hasta que sus pies tocaron el suelo.

—Sí, claro —respondió la princesa molesta consigo misma.


Luego de amarrarse el cabello en una cola para que no le molestara a la hora de pelear, Raditz se cruzó de brazos y meditó antes de ir por la cinta de Broly. Lo suyo no era la velocidad, así que debería idear otra forma para intentar ganar. Mientras tanto Broly decidió mantenerse en guardia y no hacer nada hasta que su contrincante diera el primer paso. El resto observó atento.

—¿Debe de tener algún punto débil, no? —preguntó Ginn a Tarble en voz baja para no distraer la concentración de Raditz—. Vamos, dime.

—No te voy a decir —respondió Tarble.

—Entonces admites que hay un punto débil.

—No insistas —dijo sonriendo. Le había hecho bien salir del encierro de palacio para entrenar en otro ambiente, además Broly necesitaba entrenar con otros guerreros más destacados, que estuvieran a su altura, y qué mejor que Raditz, Ginn y Kakarotto.

Ya que quitar la maldita cinta requería velocidad, Raditz decidió ir de frente. Si quería quedar seleccionado en el torneo se vería enfrentado a muchos guerreros rápidos y poderosos, así que tenía que comenzar a practicar desde ahora. Voló hacia Broly a gran velocidad, y ya que medían casi lo mismo y tenían contextura similares, decidió lanzarse con su cuerpo para empujarlo e intentar tirarlo.

Broly aceptó el desafío y puso su cuerpo tenso para resistir el impacto. Al chocar ambos cuerpos la onda de energía fue tal que llegó hasta los otros guerreros, levantando polvo y moviendo las piedras que se encontraban cercanas. Estuvieron a punto de perder el equilibrio, pero finalmente ninguno cayó al suelo, por lo que Raditz intentó tomar la cinta de Broly, pero el guerrero lo empujó con un certero golpe en el rostro que pudiera haber destrozado el cráneo de otro oponente, sin embargo Raditz lo soportó bien y volvió al ataque como si nada, ahora él atacando con un rodillazo en el abdomen. Cada golpe violento destinado en distraer al otro para quitar la cinta.

El resto observó asombrado ante tal despliegue de fuerza bruta. Tarble pensó que no resistiría ni cinco minutos en un combate así con Broly, y Ginn animó encantada a Raditz que siempre lucía sereno y sonriente, pero cuando luchaba mostraba ese carácter característico de un saiyajin.

—Ni siquiera voy a pasar las eliminatorias —dijo Kyle, atenta a cada movimiento de los hombres.

—Tienes que permanecer con la cinta en el rabo —le respondió Vegeta—. Ni siquiera tienes que enfrentarte a los guerreros, simplemente tienes que esperar a que pase el tiempo.

—¿Eso no sería hacer trampa? —preguntó, pero no quitó su atención de Raditz y Broly.

—Están combatiendo y todo se vale —dijo Kakarotto apoyando las palabras de Vegeta—. Deja la moral fuera de esto.

El golpe que recibió Raditz en la sien fue tan severo que lo dejó mareado por unos segundos, tiempo suficiente para que Broly lograra ponerse detrás de él y le quitara la cinta. Los dos hombres terminaron sentados en el suelo, jadeando y sangrando.

—Eso estuvo muy bueno —dijo Raditz aun reponiéndose.

—Gracias —respondió Broly un tanto tímido, poco acostumbrado a elogios así de terceros. Cuando miró hacia el resto de los guerreros sintió las mejillas rojas al ver que Tarble le aplaudía.

—Eso estuvo más que bien —exclamó Kakarotto desde su puesto—. Tienes que participar en el torneo de grupo con nosotros. ¿Tienes grupo ya? —Ya que Broly tardó en responder, se dirigió a Tarble que estaba más cerca—. ¿Tiene grupo para el torneo?

—Ni siquiera ha decidido si participará en el torneo individual.

—Tienes que hacerlo —insistió Kakarotto evidentemente emocionado—. Contigo en el grupo tenemos la victoria asegurada.

—No lo sé. —Limpió la sangre de su frente con el brazo antes que se fuera a sus ojos.

—Deberías pensarlo —dijo Raditz ya de pie—. De lo contrario mi hermano no te dejará en paz en ningún entrenamiento.

—Está bien, lo pensaré…


Ginn estudió a Broly que terminaba de limpiar la sangre de su frente. Ahora era su turno para intentar ganar un punto contra Broly que ya llevaba dos. Kyle permaneció sentada junto a Raditz cuando le llevó un paño para limpiar la sangre de su rostro.

La mujer se movió de un lado a otro aguardando por el momento adecuado para comenzar, y esperó que Broly se confiara por su pequeño tamaño, ya que siempre pasaba con la mayoría de sus adversarios que la juzgaban antes de tiempo, pero eso no pasó, Broly ya se había dado cuenta de las habilidades de Ginn solo con mirarla moverse cada vez que visitaba a Tarble en la biblioteca.

Ginn desapareció ante la mirada atónita de Broly que ni siquiera escuchó o sintió a la mujer acercarse. Se vio obligado a moverse y mirar hacia todos lados, atento de su alrededor y a la cinta de su rabo.

—¿Dónde carajos se fue? —preguntó Kyle mirando a todos lados. Observó a los otros guerreros y al parecer ninguno había sido capaz de encontrarla.

Broly alcanzó a sentir un suave aire cerca de su rabo, y alcanzó a moverlo justo a tiempo que Ginn apareció detrás de él para quitarle la cinta. Intentó atacarla, pero ella fue más rápida y volvió a desaparecer. Frustrado la buscó con todos sus sentidos más que alerta, pero la guerrera era muy buena escondiéndose. Por un momento miró hacia la audiencia que parecía igual de perdida que él, pero notó que Vegeta miraba con seguridad hacia cierta dirección, como contemplando a alguien invisible que se acercaba por su izquierda. No tenía idea de cómo, pero Vegeta la había descubierto.

Decidió probar suerte y estiró su mano justo cuando la mirada de Vegeta indicó que ya debía estar muy cerca. Logró atrapar a Ginn del cuello que se sorprendió al igual que todos que solo la divisaron cuando quedó a merced de Broly, que no la soltó hasta que pudo arrebatarle la cinta.

—¿Cómo demonios me atrapaste? —exclamó luego que Broly la soltó.

—Tuve suerte —dijo, y miró a Tarble que volvió a aplaudirle por su excelente desempeño.

—Carajo… Había practicado tanto en esa técnica.

—Te lo dije, solo fue suerte.

—Me encargaré de encontrar tu punto débil, debes de tener uno.


—Esto sí que va a ser bueno —dijo Kakarotto luego que Vegeta se pusiera en su posición, frente a Broly que se cruzó de brazos, esperando a que el príncipe comenzara.

Todos guardaron silencio expectantes por ver alguna técnica de Vegeta, que si bien no se encontraba en su mejor estado físico, siempre se destacó por ser un guerrero poderoso y sería interesante ver lo que había aprendido en estos años.

Vegeta observó a Broly un par de segundos antes de levantar la mano en dirección a Tarble y lanzar una potente y veloz bola de energía. Los otros guerreros casi no alcanzaron a reaccionar cuando Broly ya estaba delante de ellos y especialmente de Tarble desviando la energía que se perdió en el cielo. Para cuando se dieron cuenta, el príncipe ya tenía la cinta de Broly en su mano. Él sí que había descubierto el punto débil de Broly.

—Imbécil —murmuró Broly realmente molesto. No por haber perdido, sino por lo que había hecho. Se dirigió hacia Vegeta y lo tomó del cuello con tanta facilidad que cuando lo alzó, pensaron que le rompería el cuello—. ¿Qué demonios pasa contigo, pedazo de idiota?

Raditz y Ginn no tardaron en acercarse corriendo e intentar calmarlo, pero Broly no los escuchó.

—Si no aceptas una derrota tal vez no deberías participar en el torneo —respondió Vegeta con dificultad.

—Tarble —dijo Kyle preocupada de que Broly se descontrolara como la otra vez cuando Berry y Leek fueron a molestarlo—. Haz algo.

Solo entonces el príncipe se puso de pie y se apresuró en ir con Broly.

—No fue trampa, dijimos que todo valía —dijo Raditz intentando convencer a Broly para que soltara a Vegeta.

—Broly, Raditz tiene razón —dijo Tarble y le puso una mano en su brazo—. Vegeta sabía que ibas a detener el ataque. Jamás me atacó para lastimarme, suéltalo por favor.

Broly miró a Tarble antes de soltar a Vegeta de mala manera y regresó al lugar donde había estado sentado. Tarble se apresuró en seguirlo. Mientras que Raditz se dirigió a Ginn.

—Deberías haberme avisado —dijo y regresó con el resto.

—Lo sé, lo sé, pero ya estamos entrenando. Después de una buena pelea van a arreglar sus problemas, ya verás ... Y Vegeta, esa fue una buena técnica, no sé cómo no se me ocurrió.

Vegeta se arregló la ropa que había quedado desordenada por el agarre de Broly.


—Entonces —dijo Kakarotto preparado para enfrentarse a Vegeta que había conseguido un punto luego de ganarle a Broly—. ¿Si le tiro un rayo a Ginn irás a protegerla?

—Idiota —exclamó Raditz a su hermano, pero Ginn no pudo evitar reír en voz alta.

—Ni siquiera cuando estábamos juntos me hubiera protegido, así que tendrás que buscar otra técnica.

—¿Fueron novios? —preguntó Kyle sorprendida.

—No podíamos llamarnos novios, solo cogíamos —respondió Ginn—. Yo estaba enamorada como una idiota y él era un cretino todo el tiempo.

—Todos dicen que era un cretino —dijo la princesa—. ¿Tan así era?

—Lo era —respondieron Ginn y Tarble casi al mismo tiempo.

—Algo bueno debió de tener, ¿no? —insistió Kyle, ya que las veces que había interactuado con él no lo sintió desagradable.

—Era buen guerrero —dijo Kakarotto encogiéndose de hombros y nadie más aportó algo positivo de Vegeta.

—Vamos a entrenar o van a seguir hablando de mí como si no estuviera presente —dijo Vegeta cruzándose de brazos.

—Muy bien, príncipe —respondió Kakarotto, emocionado de que le tocara pelear con el príncipe. Lo estudió antes de atacar. No quería confiarse pese a su aspecto.

—Ataca con confianza —dijo Tarble—. Está muy debilitado por un viaje largo.

Vegeta miró a Tarble un tanto dolido por compartir aquella información, lo que causó que se distrajera y no viera a Kakarotto que se lanzó contra él. Quedó sin aire por un golpe en el abdomen y no pudo detener otro ataque en su cabeza que lo lanzó lejos contra el suelo. Kakarotto no se molestó en quitarle la cinta. No aún.

—¡Qué bien se sintió! —dijo Kakarotto—. Esa me la debías, príncipe.

—Dejenme adivinar —dijo Kyle—. ¿Fue un cretino con Kakarotto también?

—Y conmigo —respondió Raditz.

Vegeta se puso de pie adolorido y sangrando ya de la frente. Quiso atacar, pero sintió que una de sus piernas tiritaba sin razón alguna. Maldición, así no podría enfrentarse a un soldado del ejército de élite como se debía. Ignoró la molestia y se lanzó contra Kakarotto. Sabía que no lograría arrebatarle la cinta, pero no era su objetivo, lo que él quería era recuperarse y para eso debería llevar su cuerpo al límite...


(...)


—Imagino que sabes por qué estoy aquí —dijo Bulma luego de encender un cigarro. Acercó el cenicero y lo dejó a su lado, sobre uno de los cojines del viejo sofá de Bardock.

—Todo el mundo habla sobre ese infeliz, y ahora están apostando si llegó para reclamar su puesto o si volverá a desaparecer —dijo Bardock con desprecio, también fumando y sentado frente a Bulma, en una simple silla de madera.

—Sí que conmocionó al planeta entero.

—Debería haber permanecido en el hoyo donde estaba.

A Bulma le llamó la atención verlo tan apasionado sobre el tema Vegeta, ya que desde que lo conoció se caracterizó por ser parejo en sus emociones, incluso cuando planeaban el asesinato de los hombres del rey y del mismo príncipe Row. Ni hablar cuando peleó con él y lo decapitó, siempre se mantuvo sereno, cumpliendo su trabajo como si no se tratara de la gran cosa, más preocupado de fumar.

—He escuchado muchas historias del príncipe… Si me ayudaras con cualquier información que tengas sobre él, podría hacerme una idea de qué puedo esperar.

—Puedes esperar lo peor de ese sujeto. Ese hijo de… Ese cabrón fue el responsable de la muerte de la reina y sus cientos de soldados junto con sus familias y cualquiera que intentó ayudarlos o esconderlos.

—Él delató a su propia madre —exclamó lo más calmada posible. Era algo difícil de creer pese a saber lo terrible que era la gente en el planeta. Pero durante su estadía, cuando debía ir al mercado a comprar algo para sus trabajos secretos, o camino a casa de Ginn, vio mujeres saiyajin con sus hijos pequeños, y pese a no ser tan demostrativos, podía ver una relación de cariño, típica de cualquier madre con su retoño—. ¿Es verdad esa historia que cuentan de cuando decapitaron a la reina? —preguntó sin querer escuchar la respuesta.

—La quemó, quemó su cabeza —dijo más enojado que desde un comienzo, sin mirar a Bulma—. No le bastó con traicionarla y entregarla al rey, continuó humillando su cadáver y la quemó cuando ya estaba decapitada... Koora que no hizo más que protegerlo y educarlo para que no fuera ese maldito cretino en que se estaba convirtiendo. Y si no se atrevió a acabar con todo este imperio de mierda fue por consideración a él. —Se puso de pie evidentemente alterado y fue por algo para tomar.

Bulma continuó fumando en silencio, perturbada por toda la situación. No imaginaba que el hombre con el que habló hace unos días en la cocina de palacio fuera capaz de aquellas atrocidades, pero claro, era el príncipe heredero, el orgullo del rey, el mejor representante de este imperio podrido y asesino que había arrasado con millones de vidas. Por supuesto que tenía que esperar lo peor de él.

Cuando el guerrero volvió con dos botellas de cervezas, le lanzó una a Bulma y se preocupó de encender otro cigarro. La mujer la aceptó con gusto y bebió para intentar quitarse aquellas imágenes de la cabeza.

—Entonces, ¿cuando lo mato? —dijo nuevamente en su silla, atento a Bulma.

—¿Cómo?

—No necesitas envenenarlo, eso toma mucho tiempo. Encargate de llevarlo a un planeta solitario y yo hago el resto.

—No podemos hacer eso. No podemos hacer nada más hasta que sepa qué es lo que hace aquí y cuáles son sus intenciones.

—¿Eso quiere decir que se detiene todo?

—Todo, el príncipe Leek seguirá sano y salvo por ahora, y lo mismo con Vegeta. Es demasiado arriesgado seguir con el plan. Por si no lo sabes, los reyes sacaron unos culpables de la nada, y el príncipe Tarble se va a casar con una princesa de Trantor, lo que significa que no todo está saliendo como esperábamos… Aprovecharé la pausa para vigilar a Vegeta y continuaré en contacto con Tarble a la distancia para sacarle la información que pueda.

—Cabrón suertudo —murmuró Bardock. Bulma supo enseguida que se refería a Vegeta.

—Fuiste muy cercano a la reina, ¿verdad? —Ya lo sabía, pero quería escucharlo de él.

—Algo.

—Como único sobreviviente a la masacre del coliseo imagino lo que sientes por Vegeta, pero no vayas a intentar nada por tu cuenta. Si hemos logrado algo hasta ahora es porque hemos pensado cada paso.

—¿Estuviste investigandome? —preguntó molesto.

—Investigo a todos —dijo encogiéndose de hombros—. Así que como hombre cercano a la reina debiste conocer su trabajo oculto, me intriga que la reina siendo una figura de poder tan importante y representante del pensamiento duro del imperio haya sido capaz de...

—No lo hagas más conmigo —dijo severo, interrumpiendola, y se puso de pie—. Esta reunión se acabó, más te vale no estar aquí cuando salga de mi cuarto. —Fue hacia la puerta de salida y la abrió para ella, luego se encaminó hacia su habitación.

—Aún no hemos hablado de… —Quedó con la palabra en la boca, ya que el guerrero se encerró en su habitación—. Está bien, la reunión terminó —dijo resignada.


Luego de entrenar con el grupo de guerreros, darse una ducha y limpiar sus nuevas heridas, Vegeta decidió ir a la Zona Negra para echarle un vistazo al lugar. Cuando niño jamás le llamó la atención hasta que decidió usar a los castrados, así que ahora de adulto, habían varios lugares del planeta que estaba explorando por primera vez. Le llamó la gran cantidad de extranjeros en la zona, hace diez años hubiera sido algo inimaginable, pero ahora había hombres, mujeres e incluso niños de diferentes puntos de la galaxia que por alguna razón terminaron viviendo aquí.

Caminó por las calles transitadas, observó en silencio y decidió dejar la visita a los puntos de pelea para otra noche, ahora tenía algo mucho más interesante que hacer. Afortunadamente, un soldado de palacio le dijo dónde podía encontrar a Bardock, de lo contrario sería muy difícil dar con el hombre de confianza de su madre. La Zona Negra se había expandido tanto a través de los años que ya parecía una pequeña ciudad para los parias.

A solo unas pocas viviendas de su destino se detuvo cuando vio salir a Bulma de la que se suponía era la casa de Bardock. La mujer alcanzó a dar un par de pasos tranquila hasta que noto a Vegeta.

—Esto ya se está volviendo incómodo —dijo Vegeta que por un momento se le pasó por la cabeza que la mujer lo estaba siguiendo, pero al ver su rostro de sorpresa que se preocupó en ocultar, se dio cuenta que no.

Bulma debió hacer un esfuerzo por no evidenciar el rechazo que sintió al ver al hombre y más difícil fue quitarse de la cabeza la imagen de la masacre en la arena, con él atacando el cadáver de su madre. ¿Qué clase de monstruo sin corazón hacía algo así? Amaba tanto a su padre y sufrió lo indecible cuando los salvajes lo lastimaron y cortaron su pierna para alimentarse de ella. Hasta el día de hoy aquella imagen la perseguía, y este hombre que tenía al frente suyo había sido capaz de entregar a su madre a la muerte y atacar su cadáver… Ahora entendía por qué Tarble evitaba a toda costa hablar de él.

—Lo mismo podría decir yo —dijo usando todo su autocontrol. Continuó caminando para que no notara de qué casa había salido, aunque al parecer ya se había dado cuenta.

—¿Qué haces saliendo de la casa de Bardock?

—¿Estoy obligada a responder? —Se detuvo cuando estuvo a menos de un metro de distancia.

—¿Por qué estarías obligada?

—Eres un príncipe. Técnicamente todo este planeta es tuyo.

—Todos los planetas que conquisté y mis ejércitos fueron repartidos, ahora solo poseo una cajetilla de cigarros que ni siquiera era mía.

—¿Entonces por eso volviste? ¿Para reclamarlos?

Vegeta levantó una ceja.

—Qué lista. Pero no vas a sacar información de esa forma.

En el callejón que se formaba por el espacio libre entre dos casas, Bulma vio al joven saiyajin que solía llevarla de regreso al edificio donde residía. Para su suerte, el chico fue inteligente y se mantuvo escondido.

—¿Puedes llevarme de vuelta a mi edificio? —dijo. No quería que el príncipe viera al joven que la esperaba. Ya la había descubierto visitando a Bardock, eran demasiados contactos con saiyajin por hoy, además Bardock sería capaz de callar cualquier cosa que le preguntase el príncipe desertor, pero no podía decir lo mismo de un adolescente sin mucho carácter.

—¿Cómo pensabas irte?

—A veces voy en mi motonave, otras veces le pago a alguien para que me lleve, es mucho más rápido. En este planeta sobran las personas que saben volar y están dispuestas a llevarme a cambio de dinero. Si me llevas podría pagarte con otra cajetilla, ya que no tienes nada.

Vegeta lo meditó unos segundos antes de responder. Observó hacia la casa de Bardock que es hacia donde se dirigía desde un comienzo y luego la miró a ella que terminaba su cigarro y lo arrojaba al suelo para apagarlo con el pie.

—Está bien, vamos —dijo, haciendo una seña con la mano para que se acercara.

Bulma avanzó para subirse a su espalda, como acostumbraba hacerlo con el chico saiyajin, pero antes de estar detrás del príncipe, éste la levantó, pasando el brazo por los pliegues internos de las rodillas y con el otro afirmó su espalda. Antes de que pudiera decir algo ya se encontraba a varios metros del suelo y a mucha más velocidad de lo que podía avanzar con su nave o con el joven que la cargaba y no aceleraba más por miedo a lastimarla, no porque ella pudiera enojarse, sino por temor a Bardock.

—Bardock consigue cosas que necesito y no encuentro en otros lugares del planeta —dijo, y evitó mirar hacia abajo. No acostumbraba viajar tan veloz ni a tanta altura. Al menos estaba bien abrigada, de lo contrario no podría dejar de tiritar. Mantuvo sus manos en los bolsillos de su abrigo para no tocar al hombre—. ¿Cómo lo conoces?

—Seguimos con las preguntas.

—Es al menos una hora de viaje, ¿quieres estar en silencio?

—La cajetilla es por el viaje, no es suficiente para soportar un interrogatorio, ya pasé por eso hace meses y no fue agradable —dijo con la mirada hacia el frente. Aceleró un poco más, lo que significaba que el viaje duraría menos de una hora. A causa de incremento de velocidad Bulma se asustó un segundo e inconscientemente se afirmó apoyando una mano en su hombro, pero pronto la volvió a regresar a su bolsillo.

—Son cigarros caros, yo diría que sí vale por unas preguntas.

—¿De qué planeta eres, Bulma?

—Uno ya extinto —respondió incómoda, pero no lo demostró—. Por sobreexplotación.

—¿Y cómo llegaste aquí? Porque no eres esclava, trabajas aquí por voluntad propia.

—No me estás pagando nada por este interrogatorio. —Ya que él no dejaba de mirar hacia el frente, aprovechó de mirarlo a la cara.

—Incómodo, ¿verdad? —dijo mirándola de reojo, pero centró enseguida su atención en el camino.

—Está bien. Centrémonos en el viaje. Bulma logró estar callada un buen rato, pero ya a mitad de viaje volvió a abrir la boca—. ¿Piensas quedarte en el planeta?

—No tengo donde más ir por el momento… ¿Por qué trabajas aquí? —Ya que ella no dejaba de preguntar, haría lo mismo.

—Me pareció interesante el desafío. Tienen recursos casi ilimitados y me gusta construir naves. ¿Tienes pensado volver a tus obligaciones de príncipe? —Ya que iban de pregunta en pregunta, decidió hacer unas más simples, para no dejar de hablar.

—Estoy concentrado en recuperar mi estado físico… ¿Qué es lo que consigue Bardock que no encuentras en tu departamento de mecánica considerando que tiene recursos casi ilimitados?

—Me gusta trabajar en proyectos personales y los encargados de departamentos son demasiado avaros. ¿Por qué perdiste tu cuerpo de guerrero? He visto saiyajin comiendo como bestias y aún así tienen excelente estado físico sin hacer mucho.

—Es una larga historia… ¿Dónde trabajaste antes de llegar aquí?

—No respondiste la pregunta, Vegeta.

—Tampoco tú… ¿Ya no es más príncipe Vegeta? Te recuerdo que no soy mi hermano —Volvió a mirarla por unos segundos.

—No has retomado tus obligaciones de príncipe y definitivamente no eres tu hermano —dijo intentando contenerse y no sonar tan irrespetuosa, pero luego de la conversación con Bardock era difícil.

—Eres bastante insolente considerando que no sabes volar y estamos a más de cien metros de altura —dijo más serio.

—No vas a dejarme caer simplemente porque no te llamo por tu título, ¿o sí?

—No, hace años que no lo he usado, pero podría dejarte caer por el puro gusto de hacerlo… Imagino que sabes lo que puedo llegar a hacer, ya que afirmas con tanta seguridad que no soy mi hermano.

Bulma lo miró para ver si hablaba en serio o solo la estaba molestando por insolente, pero al verlo tan serio por un momento sintió miedo de él. Llevaba tanto tiempo relacionándose con los saiyajin, compartiendo con ellos, e incluso sin quererlo se había hecho amiga de uno de los príncipes de la raza, lo que le ayudó a perderles el miedo y confiarse demasiado. Tenía que considerar también que todos los saiyajin que rondaba eran saiyajin descompuestos por así decirlo: Tarble, Broly, Ginn, Raditz y Bardock no representaban el pensamiento o comportamiento de un saiyajin duro y asesino que ve a las demás razas y planetas como seres inferiores, dignos de ser conquistados, pero el príncipe Vegeta… No tenía idea qué pasaba por su cabeza, y las únicas referencias de él eran que desde pequeño se destacó por ser un asesino calculador y que a los diecisiete años había sido capaz de entregar a su madre a sabiendas que eso le provocaría la muerte.

—Qué gracioso —dijo sin una pizca de miedo en sus palabras. No se mostraría temerosa de él pese a que ya casi imaginaba su cuerpo destrozado en el suelo de Vegetasei—. Solo por eso no debería pagarte la cajetilla.

—Otro motivo más para dejarte caer.

Bulma no volvió a abrir la boca el resto del viaje, y Vegeta tampoco, satisfecho de haberla hecho callar.

Cuando finalmente llegaron al edificio donde residían los que trabajaban en los diferentes departamentos del área científica del planeta, Vegeta descendió y la soltó de las piernas. Le llamó la atención con la rapidez que la mujer se separó de él y no supo si se trataba por miedo o algo más.

—Gracias —dijo Bulma, con las manos en los bolsillos, tiritando de frío y con las mejillas heladas por el viento que azotaba en las alturas.

—¿Por qué tienes miedo ahora? —dijo mirándola a los ojos—. Una mujer que va a meterse sola a la Zona Negra no debería tener miedo.

—No tengo miedo —dijo frunciendo el ceño, y arregló su cabello despeinado.

—Lo veo en tus ojos. —Y también podía sentirlo en su ki.

—Estás acostumbrado a eso, supongo —dijo conteniendose para no decir más de lo que debía.

—Sí —respondió con tranquilidad, sin sentirse atacado por su mirada acusadora.

—Gracias por traerme hasta acá. Luego te haré llegar la cajetilla, ahora no tengo a mano. —No esperó respuesta del saiyajin y entró enseguida al edificio.

Vegeta quedó un tanto confundido por su comportamiento, pero no le dio más vueltas y pronto volvió a volar, ahora en dirección a palacio que se encontraba mucho más cerca que la Zona Negra. Otro día iría a ver a Bardock, ya le había dado hambre, así que iría a visitar la cocina antes de irse a dormir para continuar entrenando mañana temprano.


Continuará…


Hola a todos y todas, muchas gracias por llegar hasta aquí. Siento esta vez no haber respondido ningún rw, ni anónimo ni de cuenta. Mi esposo está enfermo (esa es una de las cosas que me ha tenido mal estos meses) así que además de las clases que hace por tele trabajo, se pasa el tiempo descansando, por lo que no me queda tiempo para nada al tener que yo hacer todo en la casa, además de tener que salir a hacer trámites de su doctor, las compras y además ayudarle con su trabajo para alivianarle carga. Tuve suerte de terminar el capítulo hoy (lo terminé hace menos de 5 minutos) así que no me dio el tiempo para responder sus mensajes (me gusta hacerlo, me encanta hablar de la historia y responder sus dudas, pero simplemente no alcancé)

Estoy muy emocionada de por fin alcanzar este punto en la historia que tanto me interesaba porque este capítulo y al menos los dos que siguen, por primera vez, varios de los personajes principales estarán juntos e interactuarán antes de que vuelvan a separarse.

Bardock que pensaba que estaba consciente del mal que le había causado a sus hijos, recién logró dimensionar lo que había hecho en realidad y fue a través de ese abrazo con su hija. Algo que lo hizo sentir tan bien lo desarmó por completo ya que pudo hacerse una idea de lo que sentía Gine por sus retoños. Y luego de meses estando juntos, sintió a Kyle como su hija.

La canción Magnética Luz de Lucybell es la canción entre Bardock y Kyle. Que si bien en el video oficial cuenta la historia romántica de una pareja, la preciosa letra se adecua tanto a la relación de amor entre su padre y su hijo que por eso la escogí.

Kakarotto terminó acercándose a Kyle ya que la curiosidad por conocer a su hermana es tan grande. Además tuvo un muy buen modelo a seguir en su hermano mayor, por eso no podía simplemente ignorar el hecho de que los une la sangre. Por otro lado, no se tomó tan mal la noticia, ya que la culpa de ocultarle un secreto a Raditz lo dejó sin deseos de reclamarle nada.

Raditz recurriendo a sus instintos de macho primitivo y compararse con el príncipe para no sentirse celoso de Vegeta y la amistad o sea lo que sea que tenga con Ginn.

Me gusta que Vegeta tenga a alguien en el planeta, si no fuera por Ginn estaría muy solo (igual se lo merece por todo lo que hizo en el pasado) y Bulma aún no cuenta como compañía porque lo de ella es mero interés en favor de sus planes.

Tarble necesita mucho más para poder olvidar y perdonar. Está muy dañado, pero bueno, aún le queda un poco de tiempo en el planeta para que Vegeta siga acercándose a él. Y para quienes me preguntaban cómo sería la relación entre Broly y Vegeta, no se llevaron muy bien los cuñados jajajaja.

Bulma finalmente decidió congelar su plan de venganza hasta que todo se ordenara y descubriera qué demonios quiere hacer Vegeta ahora que regresó y también necesita cómo seguirá la situación con Trantor una vez que Tarble se case y se vaya a vivir allá. Luego de la visita a Bardock quedó mucho más desconfiada del príncipe, después de todo la reputación que tiene no es de la mejor.

La relación con Vegeta no será fácil. Después de todo este príncipe representa a ese segmento duro de los saiyajin, al mismo reino que quiere derrocar (al menos eso es lo que piensa ella luego de escuchar esas terribles historias sobre Vegeta)

Solo para refrescar la memoria. Vegeta nunca delató a Koora. Sí, pelearon muy feo cuando descubrió que ella era la traidora y casi la mata, y al final nunca la entregó al rey porque no fue capaz de hacerlo. Fue Nappa el que envió al rey una grabación de la reina donde confesaba sus actos y luego el monarca la descubrió con Alina. Pero claro, después de tantos años, las noticias mutan, y es mucho más sabroso comentar que fue su propio hijo el que la delató y el que irrespetó su cadáver quemando la cabeza. (otro acto sacado de contexto, ya que Vegeta lo hizo para que no continuaran mostrándolo como trofeo y la chusma enardecida lo tomó como todo lo contrario)

Y bueno, espero sus apoyo en forma de rws y espero que esta vez sí tenga algo de tiempo para responderlo. Muchas gracias por leer.

Dev.

08/10/20.