El Legado II


Primera Parte


XIII

Entrenamiento

parte 2

(La Intrusa)


Y entre palabras y caricias

Y miradas infinitas

Yo voy a estar

Con lo que puedo darte amor, es amor

Es amor

Es que contigo soy yo

Sin explicación

(Afortunada / Francisca Valenzuela)


—Ya dejen de jugar y vengan a comer —exclamó Ginn a Vegeta y Kakarotto que continuaban entrenando saltando entre formaciones rocosas en punta cercanos al acantilado.

Esta vez habían ido a entrenar más lejos, hacia las montañas para mejorar el equilibrio y no depender todo el tiempo de la habilidad de vuelo, pero ya habían sido demasiadas horas de combate y era hora de comer. Antes de alejarse, se limitaron a comprar en la carnicería dos cuerpos grandes de animales sin piel para hacerlo en una fogata, a la forma antigua, comiendo con las manos, sin sazón o algo más que agregar además del fuego.

Raditz fue el que se encargó de la preparación de la carne. Era demasiado exigente para dejarla en manos del resto que simplemente se limitaría a quemarla con un rayo y tragarla. A su lado estaba Ginn y Kyle, ayudandolo, junto a la niña se acomodó Vegeta que no dejaba de sangrar por un corte en la ceja derecha y Kakarotto con mucho menos heridas que el príncipe. El círculo alrededor de la fogata lo terminaban Tarble y Broly.

Eran varias horas desde que llegaron a la montaña a entrenar, estaban cansados y hambrientos, así que se dedicaron a comer en silencio cuando ya todos tuvieron un trozo de carne. El único que se mantenía limpio y sin rastros de haber entrenado era Tarble que no había participado en ninguna sesión y simplemente se había dedicado a acompañarlos. El joven príncipe observó en silencio a los presentes que devoraban la comida y se sintió cómodo de estar con ellos estas últimas semanas de estadía en Vegetasei. Le daba cierto alivio ver a Broly compartiendo con los demás y a Kyle tan cercana a Raditz.

—Estás tan sucio —murmuró a Broly que se había manchado la boca y el mentón al comer con tantas ganas. De forma natural, como cuando estaban solos, le limpió el labio inferior con el pulgar. Quitó la mano enseguida cuando se dio cuenta de lo que estaba haciendo, y los dos miraron en caso de que alguien los hubiera visto, pero todos estaban demasiado concentrados engullendo la carne.


(...)


—¿De verdad le pegaste al príncipe, papá? —preguntó el niño interesado en el relato de su papá. Hace rato había dejado de lado su cuaderno y libros para escucharlo.

—Y no solo una vez, fueron varias veces estos últimos cuatro días —respondió mientras Milk limpiaba las múltiples heridas que tenía en el rostro y pecho.

Ahora sí que los entrenamientos se habían vuelto más en serio entre todos los guerreros y por fin podía decirse que habían avanzado.

—Trata de no moverte, no voy a terminar nunca —dijo Milk sentada frente al guerrero que se había quitado la camiseta para que Milk cosiera y limpiara las heridas, pese a que no lo necesitaba, pero ella insistía en hacerlo.

—¿Eso quiere decir que eres más fuerte que el príncipe, papá?

—Mucho más fuerte, Gohan, pero se está poniendo en forma y no puedo confiarme, tengo que seguir entrenando.

—¿Puedo acompañarlos la próxima vez?

—No, Gohan, es muy peligroso, van a meterse a las montañas y podrías caerte. —Se apresuró Milk en responder.

—No hay problema, Milk, creo que iremos a entrenar a palacio esta semana, puedes acompañarme ese día.

—¡Sí! —exclamó contento.

Milk suspiró y resignada contempló los libros cerrados del niño sobre la mesa.

—Podría aprovechar a enseñarte a volar, ya viene siendo hora que sepas eso tan básico para poder manejar tu poder. —Gritó de dolor cuando Milk le apretó una herida abierta en el pecho.

—¡¿Cómo va a aprender a volar?! —dijo ignorando el grito de Kakarotto—. ¡¿Qué pasa si se cae?! —preguntó con horror.

—Es por eso que papá me enseñará a volar, mamá —respondió el niño.

—Debí tener una niña —dijo cabizbaja.

—A las niñas también se les entrena —dijo Kakarotto con normalidad.

—Son una raza tremendamente machista y no podían ser machistas en eso —dijo molesta.

Gohan dejó su asiento y fue a atender en cuanto golpearon la puerta. Ya que era tan tarde, solo podía tratarse de Raditz, pero no lo era, y no reconoció al hombre, pero la visita nocturna si lo recordó de aquella primera noche que llegó al planeta y comió en la cocina. Aquella vez el pequeño leyendo le recordó a su hermano y cuando miró hacia el interior del hogar, notó aquellos libros costosos que alguna vez debieron estar en la biblioteca de Tarble y que la mecánica "robaba" para un niño lector.

—Gohan —dijo Vegeta mirando al niño.

—Sí, soy yo. ¿Quién eres tú?

Kakarotto y Milk giraron a mirar enseguida al escuchar una voz diferente a la de Raditz.

—Es el príncipe al que le di una paliza, Gohan —dijo Kakarotto poniéndose de pie y yendo hacia la puerta—. Y más de una vez —agregó cuando estuvo frente a Vegeta.

El príncipe simplemente se cruzó de brazos con el orgullo y cuerpo golpeados.

—Kakarotto —dijo Milk en tono de reproche. No podía ser que fuese así de insolente con los príncipes.

—¿Tienes un minuto? —preguntó Vegeta.


(...)


—¿Voy bien? —preguntó Tarble sentado sobre Broly que se había acostado boca abajo sobre la cama. Los dos estaban desnudos, aseados, y Broly con sus heridas atendidas y con el príncipe masajeando su espalda tal como le había enseñado.

—Muy bien —susurró a gusto.

Tarble tuvo cuidado de no tocar muy fuerte en su costado inferior y su brazo derecho, donde las magulladuras eran oscuras y grandes. Se sintió un poco tonto al haberse sentido tan orgulloso por haber dejado una simple marca en su mentón el otro día.

—Supongo que vas a participar en el torneo después de todo. —El fuego de la chimenea era lo mejor para calentar las frías habitaciones con muros de piedra.

—No lo sé.

—Kakarotto ya da por hecho que serás parte de su equipo.

—No quiero que mi padre se entere.

—¿Te ha dicho algo al respecto?

—No, casi no lo he visto estos días, está muy ocupado trabajando para el rey, pero hablará cuando se entere que estoy considerando participar.

—Que hable todo lo que quiera. Si participas o no es decisión tuya, de nadie más.

—¿Qué pasa si me descontrolo? —preguntó preocupado.

—Llevas días peleando con guerreros que te han llevado al límite y en ningún momento has perdido el control. Lo que pasó la otra vez fue solo un tropiezo.

—Tus amigos son buenas personas, son como tú... No entiendo por qué nunca incluiste a Raditz y Ginn en tus planes.

—No quise mezclar las cosas... Mientras menos lo sepan mejor. —De a ratos tenía que hacer a un lado el rabo del guerrero que se movía frente a su rostro de forma relajada después de estar todo el día alrededor de su cintura, como pasaba con la mayoría de los saiyajin—. Para eso estás tú.

—¿Qué pasará cuando… tú sabes?

El príncipe detuvo por un segundo el masaje ante la pregunta, pero lo retomó cuando respondió.

—Seguirá casi como hasta ahora, pero estaré a la distancia, y tú te ocuparás de mis asuntos aquí.

—¿Yo? Pero yo no sé…

—Sí lo sabes, siempre estas cuando hablo con mis hombres y te has encargado a veces cuando no he podido. Confío en ti. —Así se mantendría ocupado. No quería abandonarlo y además dejarlo sin ningún propósito, ya que eso era lo que podría hacerle mal y llevarlo a un total descontrol de su poder y emociones—. Además así estaremos en constante contacto.

Broly no respondió a la propuesta de encargarse de su trabajo, pero le gustó escuchar eso último, le daba la esperanza de que volverían a verse mucho antes de lo esperado.

—Quiero acompañarte a Trantor… —Finalmente se atrevió a decir, llevaba días con la idea metida en la cabeza, pero no se había dado la oportunidad de hablarlo.

—¿Estás seguro? No creo que sea cómodo.

Broly se dio la vuelta para poder mirarlo mientras hablaba, y Tarble aún sobre él, pudo ver más magulladuras de consideración en su pecho y abdomen.

—¿Estarán unos días antes de la ceremonia, no? Sería durante ese tiempo —dijo intentando no parecer tan desesperado y convencer a Tarble—… Además el viaje a Trantor toma unas semanas y tendríamos más tiempo en la nave para…

—Sí —dijo sin pensarlo. Si con eso tendría más días para estar con él, al demonio todo—. Aunque seguramente Kyle querrá ir con nosotros, no creo que soporte tanto tiempo viajando en la misma nave con Rave, no importa cuán grande sea.

—Tendré que compartirte con ella.

—Será incómodo allá en Trantor —insistió Tarble—. No quiero que te sientas mal.

—No importa. Quiero conocer el lugar donde vivirás, y su gente.

—No tienes que cuidarme todo el tiempo —dijo sonriendo. Se inclinó hasta que sus torsos se juntaron y los besos no se hicieron de esperar. A causa del masaje, Broly ya estaba listo para lo que seguía, Tarble necesitaba un poco más de atención, pero eso se solucionaría enseguida.

—Yo te cuido, tú me cuidas —susurró tal como Tarble le había dicho en otras ocasiones. Continuó besándolo y lo tomó de las caderas para que se meciera a su ritmo.


(...)


—¿No conocías estos lugares? —preguntó Kakarotto caminando alrededor de Vegeta, mientras hacía sonar los nudillos de ambas manos, preparándose para lo que se venía.

—No —respondió el príncipe observando el gran salón subterráneo de piedra y fierro que alguna vez, hace décadas funcionó como escondite o bodegas del antiguo reino y ahora pertenecía a la Zona Negra—. ¿Por qué aquí? —miró a Kakarotto que lucía ansioso por comenzar a entrenar, o más bien dicho comenzar la paliza, porque eso era lo que ocurría cuando los dos se enfrentaban.

—Si lo hacemos al aire libre tendrás más espacio para escapar y hacer tiempo para recuperarte. Aquí tendrás que tener cuidado de golpear los muros o el techo porque todo puede derrumbarse si se nos pasa la mano… Estamos a varios metros bajo tierra.

—Interesante —comentó y flexionó los brazos y piernas antes de comenzar.

Kakarotto conocía estos lugares por medio de Bardock, que prácticamente mandaba en la Zona junto con otros saiyajin más viejos, así que solamente tenía que decir que era su hijo para que lo dejaran pasar. Era la única vez que mencionaba su parentesco con el guerrero, en otros lugares del planeta jamás lo hacía. Se le ocurrió que sería una buena idea entrenar con el príncipe que le pidió sesiones extras a solas, además del entrenamiento que hacían en grupo durante el día. No dudó en aceptar, ya que también estaba interesado en practicar hasta que su cuerpo no diera más de cansancio.

—No voy a ser suave porque seas el príncipe.

—¿Habías estado controlandote acaso?

—No, pero tenía ganas de decir eso.

—Ya deja de parlotear y ataca —dijo molesto. Estaba aburrido de siempre perder los combates contra él.

Kakarotto se lanzó hacia Vegeta y para su sorpresa, el príncipe fue más rápido y logró esquivar el primer ataque. No tuvo la suerte con el segundo, cuando la pierna del guerrero de élite lo golpeó en la cabeza y lo lanzó hacia el otro extremo de la habitación. Al menos esta vez no terminó tirado en el piso y logró ponerse de pie para ir enseguida a intentar asestar un golpe. Kakarotto sonrió emocionado, y lo dejó acercarse.


(...)


—Ya casi termino —dijo Ginn detrás de Raditz mientras cosía un corte a la altura de su omóplato derecho. Le había amarrado el pelo para que no estorbara y poder trabajar bien en su herida.

El hombre estaba con boxer sentado en el centro de la cama y ella arrodillada terminando de cerrar las heridas que no dejarían de sangrar tan fácilmente. Hace un rato él había terminado de coser las de ella. La guerrera se había puesto una camiseta vieja de Raditz que le quedaba grande como camisón.

—Aunque mañana estarán abiertas nuevamente.

—Al menos no mancharemos las sábanas con sangre esta noche —contestó concentrada—... Mañana llegaré tarde a entrenar, almuerzo con mi papá.

—¿Cómo va eso?

—Mejor de lo que esperaba. Ni siquiera me doy cuenta y el tiempo pasa rápido cuando conversamos… Comenzó a contarme historias de mamá antes de que naciera mi hermana, y no puedo desaprovechar eso.

—Me alegra que las cosas entre ustedes funcionaran.

—Y a mi me alegra haberte hecho caso. Jamás pensé llevarme tan bien con él, pero aquí estoy, esperando el día para volver a verlo . —Cuando terminó de coser, cubrió el corte con un poco de gasa y besó su espalda antes de ponerse frente a él para cerrar la última herida en su pecho.

—Tengo que confesar algo —dijo Raditz cuando Ginn ya llevaba la mitad del trabajo sobre su corte.

—Te escucho —respondió Ginn preocupada de coser correctamente.

—No pude evitar sentirme celoso con la llegada de Vegeta, pero eso ya pasó.

Ginn continuó con lo suyo y sonrió.

—Lo noté.

—¿Así?

—Claro. Nunca antes me habías mencionado tanto lo alto que eres.

Raditz sintió las mejillas rojas por la vergüenza. Y pensar que creía lo había disimulado a la perfección.

—Bueno, lo soy, y mucho. —Se encogió de hombros y ella volvió a sonreír.

—Listo, como nuevo. Al menos hasta mañana cuando peleemos con Broly y nos parta la madre a todos. —Cubrió la herida con el apósito para terminar y comenzó a reunir las cosas de botiquín para sacarlas de la cama.

Raditz la tomó del rostro y la atrajo para besarla, haciendo que soltara las cosas y rodeara su cuello con ambos brazos para centrarse en el beso.

—Te amo —susurró contra su boca cuando se separaron y ella sonrió como una chiquilla enamorada. No importaba cuánto tiempo llevaran juntos, nunca se cansaría de escuchar esas palabras. En un planeta tan frío como el de ellos, eso no era algo normal.

—Y yo te amo a ti. —Volvieron a besarse y él metió las manos por debajo de la camiseta para tomarla de la cintura y sentir su piel, ya que no tenía nada de ropa bajo su pijama.

—Estaba pensando. —Se tomó una pausa para continuar, se notaba nervioso. Ella permaneció arrodillada entre sus piernas, acariciando su rostro y cabello.

—Vamos, que no te de pena... Me recuerda cuando recién comenzamos y tardabas una tarde entera en decirme algo.

—No sé cómo decirlo.

—Tan solo dilo, no es difícil. Abres la boca y lo dejas salir, así lo hago yo todo el tiempo, no hay que pensar mucho.

—Está bien, simplemente lo diré: ¿has pensado en la posibilidad de que tengamos hijos?

—¿Hijos? —Esta vez Ginn no respondió enseguida como solía hacerlo. La verdad es que había esperado cualquier cosa menos esa.

Al ver su cara de sorpresa, Raditz se apresuró en responder.

—Olvidalo. Lo dije porque ya son cinco años, y yo quería... quería contigo… Pero si no quieres, lo entiendo, yo… —Intentó excusarse un tanto complicado, pero ella tomó su rostro con las manos para callarlo.

—No, no. No digas eso. Es que no esperaba una propuesta así… ¿Realmente piensas que podría ser madre? —preguntó genuinamente interesada en su respuesta.

—Guias mejor que yo nuestro escuadrón de misiones, eres la que controla a todos durante los entrenamientos. De no ser por ti ya hubieran habido varias discusiones. Si eres capaz de controlar un grupo de hombres brutos, perfectamente puedes con un niño, y yo estaré contigo.

—No lo había visto de ese modo… Considerando lo que pasó con mi familia, nunca pensé en tener otra, pero ya tengo una, contigo…

—¿Y no necesitas más?

—Siempre quiero más cuando se trata de ti.

—¿Eso quiere decir que quieres? —preguntó sonriendo.

—Después del torneo y de arreglar nuestra empresa de misiones, porque no podré pelear por un tiempo… Más te vale cocinar cada antojo que tenga y a la hora que sea, porque me voy a poner el doble de hambrienta y mucho más irritable, porque con tu estatura, lo más probable es que tenga que cargar en mi cuerpo un niño gigan…

Raditz no la dejó terminar y la besó. Tampoco había estado en sus planes tener hijos, pero todo cambió cuando se enamoró de Ginn y luego le tocó interactuar con el hijo de su hermano. Era algo que deseaba con ella y solo ella. Luego de intensos besos, la guerrera se quitó la camiseta e hizo acostar a Raditz para ponerse sobre él.

—Este es solo un ensayo —dijo contra su boca.

Raditz la tomó de la cintura y giró para terminar sobre ella que le encantaba tenerlo entre sus piernas. Hizo una mano hacia atrás para quitarse el boxer y ella lo ayudó.


(...)


Luego de dar vueltas en la cama sin poder dormir, Bulma no resistió más, se sentó y encendió un cigarro. Pese al frío que calaba hasta los huesos mantuvo los brazos fuera de los cobertores para fumar y con la otra mano manipular su pequeño computador. Casi nunca lo usaba por razones de seguridad, pero esta noche la tristeza y culpas fueron mucho más fuertes que en otras ocasiones.

Debido a la extensa distancia que los separaba solo podía acceder al sonido, pero considerando que había logrado hacer el aparato con tan poco y que ni siquiera la tecnología avanzada del planeta tenía tal alcance, era más de lo que podía desear.

Se puso los audífonos y continuó fumando a la espera de que la llamada conectara. A esta hora debía ser de mediodía en su planeta, así que probablemente estuviese leyendo antes de ir a darle de comer a la decenas de mascotas que había adoptado.

—Hola papá —dijo la joven en cuanto escuchó la voz de su padre.

Bulma —exclamó el hombre feliz de oír a su hija—. Bulma, hija, qué alegría escucharte. Pensé que te habías olvidado de nosotros.

—Claro que no, cómo crees… Es solo que he tenido mucho trabajo.

Te oyes cansada.

—Es muy tarde acá, ya debería estar durmiendo, pero tenía ganas de hablar contigo.

Nunca has tenido un horario normal, me recuerdas a mí cuando dirigía la Corporación Capsula. El día se volvía noche y la noche día. Era tanto que terminé afectando el horario de tu madre que se empecinaba en hacerme comidas sanas para no enfermar… ¿Al menos estás alimentandote bien, no solo cigarros, café y vino?

—Sí, papá, estoy comiendo bien —dijo sonriendo. Le encantaba que su papá le contara detalles de su vida en la Tierra cuando todo era paz y su madre estaba viva.

¿Cómo va el trabajo? Imagino que has dejado boquiabiertos a todos.

—He sorprendido a varios, eso no lo puedo negar.

No esperaba menos de ti.

—¿Cómo están las cosas por allá? ¿Cómo está Morgan?

Bien, cuidando los animales que dan más trabajo de lo que uno podría esperar. Morgan salió hace un momento, la próxima vez podríamos acordar la llamada para que puedas saludarlo. Te extraña mucho, los dos te extrañamos mucho, mi hija querida. Desde que te fuiste no hemos tenido más cenas familiares, ni siquiera hemos sabido mucho de Yamcha.

—Espero pronto podamos reunirnos los cuatro como antes. También extraño las cenas familiares. —Debió secar un par de lágrimas con la mano.

Hija, estoy preocupado. Siempre dices que estás bien y cansada por el trabajo, pero cada vez que hablamos te escucho triste, y ahora es más.

—Digamos que… digamos que he hecho cosas de las que no estoy muy orgullosa, pero tuve que hacerlas… Como cuando estábamos en la Tierra y había que sobrevivir sin importar qué…

Bulma, ya no estamos en la Tierra, eso ya pasó, ahora puedes dormir tranquila, sin los zapatos puestos pensando que tendrás que salir corriendo en cualquier minuto… Tal vez ya sería hora de que regresaras con nosotros. No olvides que no importa la edad que tengas, siempre vamos a cuidarte.

—Ahora es mi turno de cuidarlos, papá… Te prometo que todo terminará y volveré con ustedes…

Eso espero, hija. Pero por favor, considera la idea de volver, antes de tiempo. Ya ha pasado mucho y tu familia te extraña.

—Volveré en cuanto termine aquí papá. Lo prometo… ¿Podrías contarme alguna historia de mamá?

Creo que ya te las he contado todas —dijo y rio con suavidad.

—No importa. Eso me ayudará a dormir bien.

Está bien, querida. —Hubo una pausa antes de que volviera a hablar.

Bulma escuchó en silencio y no dejó de sonreír todo el rato que duró el relato de su padre. Esa noche durmió bastante bien.


(...)


Kyle entró en la cocina como cada mañana en busca de galletas que dejaban las cocineras para ella. Ya había desayunado, pero ahora que estaba entrenando a diario comía mucho más que antes. Cuando se disponía a retirarse del lugar, le llamó la atención encontrar a Vegeta sentado en un rincón apartado, rodeado de comida. No lo dudó y fue hacia él.

—Sigues entrenando por las noches con Kakarotto —dijo en cuanto se sentó frente a su hermano.

El guerrero tenía un ojo hinchado y el labio roto, pero el resto de cortes y heridas parecían superficiales, pese a eso no se veía en mal estado, su cuerpo había comenzado a sanar y ganar mayor masa muscular.

—Ya vas a ver cómo quedó él —respondió comiendo con ganas. El dolor al tragar había desaparecido y podía comer como le diera la gana.

—Iba a decir que te veías bien. Estás comenzando a lucir como guerrero. —Dejó la caja con galletas sobre la mesa y comenzó a sacar comida de los platos de Vegeta. El hombre la observó por un segundo en caso de que se diera cuenta que le molestaba que se metiera en sus cosas, pero la jovencita no se dio por aludida, así que continuó comiendo.

—Aún falta mucho.

—A ese ritmo estarás listo para el torneo. ¿Vas a participar?

—Solamente quiero recuperarme.

—Lástima, quería verte peleando en grupo… ¿Me pasas la carne, por favor? —Vegeta decidió dejar el plato con la carne al centro de la mesa para que los dos pudieran alcanzarla—. ¿Por qué comes aquí y no en tu cuarto?

—No me gusta —podría simplemente haber inventado una mentira, pero era muy temprano para eso.

—Hay más cuartos en el palacio, podrías cambiarte —dijo más preocupada de ver qué cosa comer que del tema.

Vegeta la quedó mirando y se sintió estúpido por no haberlo considerado. Al parecer inconscientemente se había estado castigando al obligarse a dormir en su antigua habitación.

—Lo tendré en cuenta… —respondió sin darle mayor importancia, y después de beber un vaso grande de jugo de fruta volvió a hablar—. ¿Conoces a la mecánica amiga de Tarble?

—¿Bulma? Sí. ¿Qué pasa con ella?

—¿Qué sabes de ella?

—No he hablado mucho con ella. Sé que lleva cerca de un año en el planeta, es muy inteligente y para mi gusto bastante altanera… ¿Por qué el interés? ¿Te gusta?

—¿Acaso tienes diez años? —preguntó mirándola.

—Cumplo catorce en dos meses —respondió ella con tranquilidad, sin entender su crítica.

Vegeta pensó que en verdad se veía mayor, especialmente cuando llevaba el cabello suelto, como ahora.

—¿Y qué tan amiga es de Tarble?

—Muy amiga, igual que Ginn, creo. Pero no te preocupes, a Tarble no le interesa, así que si te gusta tienes el camino libre… Deberías aprovechar, lo único que haces es entrenar y andar solo por el palacio, al menos pásalo bien.

—Lo tendré en cuenta. —Se limitó a responder nuevamente. Se preguntó cómo hubiese sido crecer con esta niña a su lado, pero claro, de no haberse marchado sería totalmente diferente a lo que es ahora, y seguramente no la hubiera tratado bien, aunque por el carácter de la chica, estaba seguro que no se lo hubiera permitido.

—A veces desayuno con papá, si es que no quieres comer solo, aunque ahora estoy enojada con él por lo de Tarble…

—¿Desayunan juntos? —preguntó curioso.

—Sí, estoy obligada a sus terribles desayunos familiares con la Rave y los demás, pero no es seguido. Otra veces desayunamos solos los dos y podemos conversar más relajados.

—Sí que ha cambiado.

—¿Tanto así?

—Tarble debe haberlo mencionado.

—Tarble es muy reservado con su pasado, no habla mucho de él.

—Háblame de la reina y sus hijos.

—Esto va a pasar a ser solo chisme.

—¿No querías que hiciera algo más que entrenar y andar solo por palacio?

—Está bien, ¿qué quieres saber? Pero primero —se apresuró en decir antes que Vegeta abriera la boca—. ¿Vas a comerte esa papa que queda?

Vegeta le acercó el plato sin decir nada. Quién imaginaría que después de tantos años alejado de Vegetasei, volvería y terminaría chantajeando a una niña con una papa a la hora del desayuno.


(...)


—¿Dónde está Broly? —preguntó Bulma por pura curiosidad. Estaba tan acostumbrada a verlo que siempre le llamaba la atención cuando se ausentaba.

—Durmiendo —respondió Tarble que se había levantado temprano esta vez solo para desayunar con Bulma en la biblioteca. Cada vez quedaba menos tiempo en su planeta y le faltaban horas al día para hacer todo lo que tenía que hacer—. Aún es muy temprano para él y ha estado muy cansado.

—No tienes que alardear —dijo sonriendo con picardía. Le causaba tanta risa con la facilidad que se sonrojaba su amigo por comentarios así.

—Ha estado entrenando mucho con Ginn y los demás —explicó bastante avergonzado, y también rió al ver que ella lo había dicho a propósito para molestarlo.

—Ahora entiendo porque te he visto tan poco. —Limpió su boca para beber un vaso de jugo. Le encantaba desayunar en palacio, después de dos años de relación con Troy se había acostumbrado a siempre comer lo mejor y más fresco.

—Puedes acompañarnos en los entrenamientos. A veces me quedo solo porque voy para acompañar a Broly y pasar un rato con el resto. La mayor parte del tiempo solo me dedico a leer.

—No me mata la idea de ir a ver un grupo de saiyajin peleando, pero si con eso paso más tiempo contigo, lo haré.

—Genial… A veces se pone un poco raro porque está Vegeta, pero no ha sido tan desagradable como pensé en un comienzo. De hecho los últimos días ha sido agradable —dijo analizando la situación.

—¿Cómo va todo con él?

—Seguimos sin hablar, pero porque yo no he querido, pero he disfrutado tenerlo presente en mi rutina… Tengo que admitir que en un comienzo pensé que se trataba de una farsa, que estaba fingiendo, pero no tendría sentido, él nunca se preocupó de aparentar… Creo que su cambio es real —dijo pensativo—. ¿Puede alguien cambiar tanto?

—Tú eres la respuesta a esa pregunta —dijo Bulma con total tranquilidad—. Por lo que me has contado y las historias de Ginn, antes eras tímido y débil, y ahora el Tarble que conozco fácilmente podría ser un digno rey, justo e inteligente.

—No exageres.

—No, no lo hago. Te hace falta trabajar un poco en tu autoestima para ser rey, pero el resto de los requisitos ya los cumples… Yo no tuve hermanos y soy pésima para perdonar y dejar el pasado atrás, pero considerando que te quedan pocas semanas acá y pones ojos de perro triste cada vez que hablas de Vegeta, tal vez deberías darle una oportunidad para hablar. Tal vez no resulte, pero ya no quedarás con la duda de algo que no te atreviste a hacer, eso es lo peor.

—Soy rencoroso —dijo mirando a la nada—. No sé perdonar, y no creo poder trabajar en ese defecto en tan pocos días. Pasaron tantas cosas entre nosotros, especialmente los meses antes que se fuera, antes que mi madre fuera ejecutada. —Bulma vio sus ojos brillar y no dudó en tomar su mano, y él en recibirla—. Mi madre se preocupó de enseñarnos valores más allá de las peleas y el poder, y por lo que veo logró penetrar a Vegeta, pero no lo suficiente, al menos no en ese momento.

—Aún tienes tiempo para pensarlo. —Cada vez que conversaba con Tarble intentaba sacarle la mayor información posible, pero respecto a este tema simplemente no podía hacerlo. Lo estimaba demasiado como para hacerlo sufrir.

—Sí.

Continuaron con su desayuno y hablaron de cualquier tema que no fuera Vegeta y el pasado.

—Necesito que hagas algo para mí, o para Broly para ser exacto.

—Claro.

—Necesito algo para que entrene cuando esté solo, para que se mantenga ocupado una vez que me vaya. No sé, estaba pensando si podías hacer robots de entrenamiento, lo que sea que hagas sé que estará bien.

—Mi papá es el experto en robótica —dijo sonriendo. Le gustó la idea de comunicarse con él para pedirle consejos en la materia—. Dame un par de días y veré qué se me ocurre.

—Muchas gracias.

—No es nada. Velo como un regalo de despedida.


(...)


Los guerreros continuaron reuniéndose todos los días sin falta, mientras que por las noches Vegeta y Kakarotto continuaron con las sesiones nocturnas en las bodegas subterráneas de la Zona Negra. Solían cambiar de lugar para agregarle algún tipo de dificultad y novedad al entrenamiento, y esta vez fue el turno de usar el salón de Tarble, bastante amplio y reforzado especialmente para soportar los impactos de golpes y energía.

Tal como había prometido, Kakarotto llevó a su hijo al lugar y para hacer la experiencia más emocionante, le obsequió una armadura sin hombreras para que se sintiera y entrenara como todo un guerrero saiyajin.

Kakarotto, el más experimentado de todos en cuanto a ataques en conjunto, llevaba un rato enseñándole a Broly, Raditz y Ginn como atacar usando sus habilidades individuales y potenciarlas como grupo para apoyar las debilidades que pudiera tener el otro. En el torneo se verían enfrentados a hábiles y poderosos guerreros de élite que llevaban años peleando al lado de sus compañeros, lo que significaba una clara ventaja sobre ellos. Raditz y Ginn estaban acostumbrados a trabajar en equipo, sin embargo Broly, que había entrenado toda su vida de forma solitaria, tenía mucho que aprender.

En otro lado del salón, Kyle ayudaba a Gohan, que hace solo un par de horas había aprendido a volar gracias a las instrucciones de su padre y Raditz, pero debido a su nulo entrenamiento previo no lograba mantenerse bien a flote o coordinar correctamente.

En las bancas, lejos de los ruidos de Kakarotto y los otros guerreros, estaban Vegeta y Tarble, en silencio mirando a los otros entrenar. No dijeron una sola palabra en todo el rato que estuvieron "compartiendo" sentados en la banca.

En un momento, Gohan pasó volando erráticamente cerca de ellos, lo que hizo que Kyle se detuviera un momento para observarlos.

—¿Y yo soy la niña? —dijo servera—. Ustedes deberían pelear, con eso destensarían un poco el ambiente. —Se apresuró en seguir a Gohan que estuvo a punto de chocar contra el muro reforzado.

Ninguno de los dos hombres algo al respecto.


(...)


Cerca de dos horas después los guerreros interrumpieron el entrenamiento para almorzar. En esta ocasión sería especial ya que al estar en palacio, Tarble se encargó de pedir un pequeño banquete para atender a las visitas. No hubo necesidad de usar ninguno de los grandes salones, en una habitación simple, pero con una mesa larga para toda la comida era más que suficiente.

Camino a la sala, se toparon con Rasp y Lok, que también habían estado entrenando para el torneo, y lucían igual de agotados que ellos.

—Vengan con nosotros —dijo Kyle a Rasp.

—No, Kyle, no quiero arruinarles el almuerzo con mi humor —dijo el hombre.

—Pero yo quiero ir —dijo Lok a Rasp, mirando intrigado a todos los guerreros que los acompañaban—. Vamos, Rasp.

—No hay problema, ¿verdad que no, Tarble? —dijo a su hermano que iba más adelante.

Tarble se detuvo y los miró.

—Claro que no, hay comida de sobra, vamos.

Los otros dos príncipes se unieron al grupo para almorzar.

Una vez que estuvieron distribuidos alrededor de la larga mesa de madera, comenzó a llegar el personal de la cocina con diferentes platos y cosas deliciosas para comer hasta hartarse, dulces y saladas, frías y calientes, para todos los gustos. Cuando entró Milk, a sabiendas que encontraría a Kakarotto y Gohan en el lugar, dejó su trabajo de lado unos minutos para saludarlos y revisar que su hijo estuviera bien. No pudo dejar su rol de madre y con una de las servilletas se preocupó de limpiar su rostro y luego arregló su cabello, ya que no era posible que su pequeño estuviera almorzando en palacio así de desordenado y desaseado. Cuando quiso marcharse a la cocina, Kakarotto no la dejó y ante su insistencia se sentó en el asiento de Gohan, y acomodó al niño sobre sus piernas.

—No puedo quedarme aquí, tengo que trabajar —dijo, pero aprovechó de abrazar a su hijo que había saltado el almuerzo para llenar su plato de variados postres.

—No hay problema —dijo Tarble que estaba sentado casi al frente de la pareja—. Acompáñanos, si tienes algún inconveniente, iré a excusarte con la jefa de la cocina.

—No, como cree —dijo avergonzada.

—Quédate, mamá —dijo Gohan con la boca llena de crema amarilla.

—Sí, ya lo escuchaste, quédate a comer con nosotros.

—Está bien, solo un rato. Quería agradecerle, príncipe Tarble por todos los libros que le ha regalado a Gohan a través de Bulma, le han servido mucho para estudiar.

—No es nada —respondió con amabilidad—. Cuando gusten pueden venir los dos a la biblioteca a buscar, y él mismo puede escoger lo que le interese.

—Muchas gracias —dijo Milk feliz—. Gohan agradece el gesto —dijo Milk a su niño en voz baja.

—Muchas gracias —dijo el niño, con la boca llena de pastel igual que su padre.

La mayoría comía con tantas ganas que el personal de la cocina se tardaba más en traer la comida, que los guerreros en vaciar los platos.

—Así que vas a participar en el torneo de adultos este año… —dijo el príncipe Lok a Kyle que se sentó a su lado, y a su derecha quedó Rasp que se había puesto a hablar con Raditz acerca del torneo.

—Sí, aunque no sé si pueda avanzar mucho, son todos muy fuertes, pero me he roto la espalda entrenando para al menos ganar un par de combates… ¿Qué se supone que estás haciendo? —preguntó la princesa a su medio hermano que no dejaba de mirar de reojo a Vegeta.

—Mi mamá me dijo que era muy malo, y que había llegado a arrebatarnos todo —susurró para que solo Kyle la escuchara.

—No le hagas caso a todo lo que dice tu mamá.

—Ella solo quiere lo mejor para mí —dijo a la defensiva.

—Lo sé, pero no creo que Vegeta esté preocupado de tu trono, solo está entrenando. En ningún momento ha hablado de eso.

El niño le echó un vistazo más a Vegeta antes de regresar su atención a la comida.

—¿Cómo es entrenar con esta gente?

—Es de lo mejor, he aprendido técnicas y movimientos que no enseña la gente de palacio.

—Pero son guerreros sin títulos ni renombre —dijo como si fuera un tema preocupante.

—Eso qué importa, además Kakarotto es de los mejores guerreros de elit… —Guardó silencio cuando vio a Kakarotto hablándole muy de cerca a su mujer, casi rozando sus narices, y ella reía, mirándolo a los ojos. Cuando comenzó a acariciar su rostro, dejó de mirarlos. Qué tonta se sentía enamorada de un hombre que ya tenía familia.

—¿Cuál será su grupo? —preguntó Rasp interesado en conocer a su posible rival en el torneo. No estaba tan entusiasmado en participar este año, principalmente porque tendría que trabajar en equipo con Berry, pero si lo hacía, su madre lo dejaría tranquilo por un buen tiempo.

—Hasta ahora Ginn, Kakarotto y yo —dijo Raditz.

—Y no olvides a Broly —intervino enseguida Kakarotto al escuchar la conversación.

—Oh, eso va a estar difícil —dijo Rasp mirando al grandote que no estaba prestando atención a lo que se hablaba y comía en silencio—. Con él fácilmente ya tienen asegurado el paso a la final. ¿Y quién es el quinto integrante? Por favor, dime que tú, Vegeta, me encantaría pelear contigo.

—No participo, solo estoy entrenando.

—¿Por qué? ¿No hay interés o papi te lo prohibió? —Encendió un cigarro y bebió de su vino. Casi no había probado bocado alguno, pero ya iba en su cuarta copa.

—Un poco de ambas.

—Qué lástima.

—Ya tenemos el quinto integrante —dijo Kakarotto—. Es Kyle.

La niña que había estado con mala cara, casi saltó de su asiento al escucharlo mencionarla.

—¿Yo? —exclamó incrédula.

—Claro, has entrenado con nosotros todo este tiempo y se nota el cambio. Te lo has ganado.

El brillo en los ojos de Kyle no se borraría en todo el día.

—Vamos a tener que enfrentarnos, Kyle —dijo Rasp.

—Prometo no ser tan dura contigo, pero no puedo decir lo mismo de Berry.

—Oh, te entiendo. Si quieres puedo hacerle una zancadilla o algo para que se caiga y la tires de la plataforma.

—Desde hoy eres mi príncipe favorito —dijo Ginn a Rasp—. Lo siento, Tarble.

Las risas y conversaciones se detuvieron cuando Berry entró al salón y se dirigió a sus hermanos.

—¿Qué se supone que hacen aquí? —preguntó la mujer que por su ropa y apariencia se notaba que había estado entrenando.

—No lo sé, Berry —dijo Rasp—. Dime tú que podríamos estar haciendo sentados con una mesa llena de comida.

—Espero que no les hayas estado diciendo la estrategia al contrincante.

—Sí, la verdad que sí, me estaban chantajeando con comida para revelar todos nuestros secretos.

—En tu caso sería con alcohol —dijo Ginn.

—Eso es verdad. —Le guiñó un ojo y bebió un sorbo de su copa.

—Estábamos comiendo, Berry, nada más —respondió Lok, preocupado por la mirada de su hermana.

Berry ignoró a su hermano menor y se dirigió a Rasp.

—Si quieres perder tu tiempo cuando deberías estar entrenando, adelante, pero no arrastres a Lok con esta gente.

—Berry, ¿es realmente necesario ser tan descortés con mis invitados? —dijo Tarble casi resignado a este tipo de escenas.

—Lok, vamos —ordenó la saiyajin sin responder a Tarble. El niño, pese a que no tenía deseos de marcharse, obedeció a su hermana.

—No importa, Tarble —dijo Ginn—. El día del torneo me encargaré de dejarle una marca a esa cara de porcelana.

—Entrenen mucho —dijo Berry—. Lo necesitarán. —Tomó a su hermano menor de los hombros y lo sacó del lugar.

—Pero qué zo…

—¡Kakarotto! —exclamó Milk antes de que el hombre terminara del improperio. No le gustaba que su hijo escuchara malas palabras y en un planeta como este era un trabajo difícil.

—Bueno, sigamos comiendo —dijo Tarble.

— Sí, y luego a seguir entrenando para romperle la cara a esa zorra engreída —dijo Ginn.

Milk puso mala cara al no alcanzar a taparle los oídos a Gohan.


(...)


Luego de varias horas más de arduo entrenamiento, los hombres partieron a las duchas que se encontraban al interior del salón. Ginn y Kyle fueron a otro lugar para asearse por insistencia de la princesa que no estaba acostumbrada a exponer su desnudez como el resto de los guerreros.

El lugar era suficientemente grande para que todos tuvieran su espacio. Había toallas y les habían llevado ropa limpia a todos.

Kakarotto, desnudo y solo con una toalla sobre sus hombros, se acercó a Broly que estaba con una toalla alrededor de la cintura, viendo cuál era su ropa para poder vestirse, ya que al tratarse de trajes de entrenamientos, todos eran muy similares.

—Entonces —dijo el guerrero —. Contigo ya formamos el grupo de cinco para el combate en grupo. ¿Vas a participar? —insistió decidido en tenerlo en su grupo—. Los combates en la arena son los mejores, vamos a pelear contra los grupos que han ganado y llegado a la final los últimos cinco años —dijo intentando seducirlo con la emoción del combate.

—Todavía no lo sé —respondió y se quitó la toalla.

Tarble se les acercó ya con pantalones y preocupado de secarse el cabello.

—También participarán Berry y su grupo —dijo a Broly—. Ellos fueron los que ganaron el año pasado. Sería catártico combatir contra ella en un lugar donde se está permitido golpearla, ¿no crees?

—¿Sería qué? —preguntó Kakarotto—. Estoy tratando de convencerlo, no de asustarlo.

—Me refiero a la depuración corporal y emocional que le provocaría a Broly… —Al ver la cara de confusión de Kakarotto decidió simplificarlo—: Broly tiene temas pendientes con Berry.

—¿Ves? —dijo Kakarotto entusiasmado—. Si participas te ayudaré a partirle la cara a la princesa. Jamás he peleado con ella, pero sé que es muy fuerte y no será nada fácil.

Broly tomó otra toalla seca para terminar de secarse antes de comenzar a vestirse.

—Podría ser, creo que… —Calló cuando vio a Tarble con la mirada perdida hacia el otro extremo del camarín. También miró hacia esa dirección, encontrando a Vegeta desnudo, sentado sobre una toalla que previamente dobló y puso en una banca. El príncipe luchaba por secar su cabello de manera correcta para que no se le fuera el flequillo a los ojos.

Lo que le llamó la atención de los dos hombre y también de Kakarotto que miró curioso ante el interés de los otros, fueron las marcas en su cuerpo. Ya estaba mucho más recuperado, con apariencia de guerrero, pero las cicatrices en tobillos y muñecas eran tan profundas que incluso para guerreros recios como ellos eran consideradas severas. La del cuello era la peor, e incluso su rabo tenía marcas graves cerca de la punta. Reconocieron enseguida las múltiples y pequeñas lesiones en todo su cuerpo: en abdomen, brazos, piernas y pecho que quedaban a causa de largos periodos de tortura. Lo peor fue ver en su hombro izquierdo lo que parecía ser la marca de dientes.

—¿Qué hacen tan callados? —preguntó Raditz cuando se les acercó. Había tardado más en las duchas por tanto cabello que debía lavar. Venía con una toalla alrededor de las caderas y otra en la mano para su cabello—. No me digan que están haciendo competencia de tamaños, qué infantil de su parte.

—No digas eso —respondió Kakarotto—. Fue solo una vez con mis compañeros de escuadrón. Jamás debí decírtelo… Y si no gané fue porque hicieron trampa.

Raditz le puso mayor atención a lo que miraban y entonces se dio cuenta que observaban las heridas de Vegeta. Realmente había vivido un infierno en vida… Ahora entendía por qué había llegado en tan mal estado: la mayoría de las cicatrices más graves no eran muy antiguas.

—¿Ya terminaron? —Se escuchó la voz de Kyle desde fuera del camarín, lo que provocó que cada guerrero continuara con lo suyo y dejara de mirar a Vegeta.

—Falta poco —respondió Tarble.

—Qué bien, se me ocurrió algo… pero salgan ya, no quiero gritar.

—Kyle, son solo cuerpos desnudos, no te van a morder. —Ahora escucharon la voz de Ginn—. Se nota que no has ido a misiones ni entrenado en escuadrones.

—No voy a entrar ahí —respondió molesta.

—Bien, yo voy.

Cuando la mayoría ya estaba con algo de ropa puesta, Ginn ingresó y se sentó en un banco de la entrada.

—Aquí a la princesa se le ocurrió una muy buena idea. La verdad es que no sé cómo no lo pensé antes.

—¿Y qué sería? —preguntó Raditz yendo a su lado.

—Hemos entrenado mucho, y nada de relajo. Podemos pausar el entrenamiento por hoy e ir a una taberna a celebrar.

—¿Celebrar qué? —preguntó Tarble.

—Celebrar lo que sea. A ti que te irás y te extrañaremos, la llegada de Vegeta, el entrenamiento que va tan bien, la incorporación de Kyle al equipo, lo que sea, pero vamos a tomar, no necesitamos una excusa de peso para eso.

—¿Kyle no está muy pequeña para eso? —preguntó Raditz.

—No estoy pequeña —gritó desde afuera.

—¿Entonces, vamos o no? —preguntó Ginn.


(...)


—Bulma, ¿te gusta mi armadura nueva? —preguntó Gohan corriendo por la casa, levantando vuelo y chocando con los muebles y paredes de la casa al no poder controlar la técnica por completo.

—Muy linda, Gohan, luces como todo un guerrero ebrio volando —respondió Bulma por educación. Sí, el pequeño se veía adorable en su pequeña armadura volando erráticamente por la casa, pero sentía que era una derrota para los humanos que el niño estuviera más entusiasmado en ese traje en lugar del libro y el microscopio que le había traído. Pero claro, a quién quería engañar, seguramente también estaría entretenida volando por todos lados si pudiera dominar esa técnica.

—Gohan, ten cuidado, dijimos que nada de volar dentro de la casa —dijo Milk con un tono más estricto para que el niño obedeciera luego de haberle pedido varias veces que dejara de hacerlo.

—Lo siento mamá.

—No estoy molesta Gohan —respondió con suavidad—, pero no puedes volar dentro de la casa porque no hay mucho espacio y te puedes lastimar. Mañana temprano saldremos y podrás volar a no más de un metro de altura y alrededor mío —dijo como si fuera la idea más alocada que se le había ocurrido en mucho tiempo. Ahora ve a asearte para cenar.

—¿Puedo cenar con la armadura puesta?

—Está bien, pero ve a bañarte.

El niño fue corriendo hacia el segundo piso.

—¿Volar a no más de un metro de altura? ¿No crees que es demasiado peligroso? —dijo sarcástica, y luego encendió un cigarro aprovechando que el niño no estaba presente.

—Sí, tienes razón, es demasiada altura. Será la mitad —respondió y continuó trabajando en la cena para los tres.

—Hasta una anciana de ochenta años se arriesga más que tú.

—Seguridad ante todo, Bulma. Cuando tengas hijos me entenderás.

—Si tengo hijos ciertamente no va a ser con un saiyajin —dijo haciendo una mueca. La sola idea le revolvía el estómago—. Así que no ninguno va a andar volando por mi casa.

—Nunca digas nunca. Una no sabe lo que nos espera a futuro. ¿Qué pasa con el príncipe Tarble? Te deja sacar libros de su biblioteca para Gohan. No cualquiera haría eso.

—Somos amigos, nada más. Y le encanta que los saiyajin sean instruidos. Si no fuera porque la mayoría de estos salvajes ocuparía los libros para calentar sus casas o para arrojarselos por sobre la cabeza, ya le hubiera obsequiado a todos.

—¿Vas a quedarte a dormir, Bulma? —preguntó Gohan desde el segundo piso.

—Sí —respondió la científica en voz alta para que escuchara—. Vas a tener que prestarme tu cama. Mi edificio queda muy lejos para irme de noche.

—¿Podemos salir a caminar después de cenar? Así te muestro como vuelo. Papá dijo que tenía que practicar todos los días, así voy a aprender bien.

Bulma miró a Milk antes de responder al niño. La madre resignada le hizo una seña afirmativa con la cabeza.

—Claro Gohan, después de la cena. Ahora anda a bañarte, apestas a guerrero.

—¡Ya! —respondió feliz. Ambas mujeres escucharon los pasos del niño corriendo hacia su cuarto.


(...)


—Todo lo que hacemos tienen que transformarlo en una competencia —dijo Tarble cuando vio llegar las botellas de licor ardiente junto con los vasos pequeños, al menos diez para cada uno.

—Es el espíritu del guerrero saiyajin —dijo Kakarotto mirando hacia atrás esperando que llegara la segunda ronda de comida. Llevaban al menos media hora en el lugar y luego de beber cada uno lo que quería, comer un poco y conversar sobre entrenamiento, había llegado el momento de hacer las cosas un poco más interesantes.

—Es entretenido —dijo Kyle sentada entre él y Raditz, luego seguía Ginn, Vegeta, Kakarotto y Broly junto a Tarble, todos alrededor de la mesa redonda de la taberna a la que habían ido luego que la guerrera la recomendara, pues era la que tenía el licor ardiente más fuerte del planeta.

—¿Y de qué trata la competencia? —preguntó el príncipe mientras veía a Ginn concentrada llenando los vasos de todos con el licor incoloro.

—Es simple —dijo Kakarotto. Si alguien bebe , todos tienen que hacerlo. En el escuadrón suelen hacerlo como recibimiento a los recién llegados. Y claro, también terminan partiéndose la cabeza entre combates y tragos.

—No suena muy complejo… mientras no terminemos golpeándonos entre todos… —dijo Tarble—. ¿Y qué hacemos con las otras bebidas que pedimos?

—Esas también las bebes —respondió Ginn.

—¿Por qué simplemente no bebemos el licor ardiente?

—¿No lo has tomado nunca, verdad? —preguntó Kakarotto riendo.

—No es lo mio.

—No deberías beber eso —dijo Raditz a Kyle que previamente ya había tomado dos botellas pequeñas de cerveza—. Es la primera vez que bebes alcohol, y si lo mezclas te hará mal.

—Raditz tiene razón —dijo Tarble.

—Qué aburrido son los dos —exclamó la jovencita—. También tengo derecho a participar en esto.

—Es verdad —dijo Kakarotto, apoyando a Kyle—. Ha entrenado con nosotros a la par.

—Y va a participar en el torneo de adultos —agregó Vegeta—. Déjenla hacer lo que quiera, ya no es una niña.

—Creo que allá está más entretenido —dijo Kyle y levitó para pasar por sobre la mesa y acomodarse entre Kakarotto y Vegeta. Los hombres debieron correrse un poco para hacerle espacio.

—Simplemente la estoy cuidando —respondió Raditz serio, mirando a Vegeta.

—Nada de discusiones —dijo Ginn al ver a Vegeta con intenciones de responderle a Raditz—. Llevamos el orgulloso récord de un día sin nadie que se mire feo ni se ofenda, no lo rompamos—. Encendió dos cigarros a la vez y le pasó uno al príncipe.

Broly que hasta el momento solo había tomado jugo (fue muy curioso que un guerrero de su tamaño y presencia pidiera jugo), alzó el vasito que casi se perdía en su mano y bebió el contenido solo por curiosidad. Sintió el líquido calentar su interior, pero no le provocó ninguna incomodidad.

Ginn y Kakarotto que ya conocían la temática del juego, tomaron sus vasos y lo bebieron enseguida, luego lo siguieron Vegeta que carraspeó un poco, Raditz que casi no le afectó y Kyle, que terminó tosiendo como si hubiera bebido la bencina especial que usaban las naves esféricas individuales.

—No es tan terrible —dijo Kakarotto riendo mientras le daba de palmadas en la espalda a la joven.

Broly le ofreció su vaso de jugo y Kyle lo aceptó sin pensarlo para calmar la molestia que le causó el potente licor, solo recién pudo dejar de toser.

—Fuiste el último —exclamó Ginn apuntando a Tarble que aún tenía el vaso en su mano—. Ya conoces las reglas, tienes que beber doble.

—Me acaban de explicar cómo se juega, no conozco las reglas —dijo con el ceño fruncido.

—No seas llorón y toma dos seguidos —dijo Kakarotto—. Las reglas son las reglas.

—No es tan malo —dijo Kyle con los ojos llorosos e intentando no verse tan afectada.

Tarble bebió los dos vasos casi sin respirar y no pudo evitar arrugarse por completo cuando el calor y su sabor fuerte lo golpeó.

—¿De qué hacen estas porquerías? —preguntó, y sin dudarlo recibió el vaso de jugo que le ofreció Kyle para pasar el mal sabor.

—Es especialmente hecho para los saiyajin. Si alguien más lo toma termina con un agujero en el estómago —respondió Ginn.

—Ya tengo un agujero en el estómago —murmuró con otra mueca, pero se sintió mucho mejor cuando Broly le frotó la espalda. Cómo deseó en ese momento darle un beso, pero se conformó con ese corto contacto y el poco espacio de las bancas que los obligaba a estar pegados el uno al lado del otro—. Ahora, por favor que nadie vuelva a beber por un largo ra… ¡No Kyle!

La niña tomó otro de sus vasos y el resto se apresuró en imitarla. Esta vez Broly quedó de último a propósito para que no fuera Tarble quien bebiera doble. Nuevamente la princesa tosió con ganas, pero pudo controlarlo mejor. Y Broly bebió los dos vasos como si se tratara de jugo de frutas.

—¿Cuál es el propósito de este juego? —preguntó Tarble con los ojos llorosos, ya arrepentido de acceder a participar.

—¿No es obvio? —respondió Kakarotto—. Emborracharse y ver quien es el más rudo que queda de pie al último.

—Debería ser considerado como deporte oficial para competir en la arena —dijo Ginn.

—El deporte oficial que se merece la gente de este planeta —comentó Tarble.

—Y por lo visto Broly va a ganar de nuevo, como siempre —dijo Kakarotto.

—Quiero ver eso —dijo Vegeta—. Y tomó dos vasos seguidos, subiendo la apuesta.

Ginn y Kakarotto también bebieron dos. Y Kyle, aunque le costó más trabajo, los imitó.

—Kyle, ve más lento —dijo Raditz atento a la niña, y tomó los dos vasos sin problema. Solo faltaban Tarble y Broly.

—¿Es una competencia, no? —dijo ya mareada.

—Qué más da… Se supone que estamos festejando —dijo Tarble resignado. Alzó los dos vasos y aguantó la respiración para beber, aunque derramó un poco.

Sin ninguna dificultad Broly bebió los cuatro que le correspondieron por quedar de último.

—¿De qué estás hecho, Broly? —preguntó Ginn mientras llenaba el resto de los vasos con ayuda de Kakarotto.

—Soy muy grande —se limitó a responder.

—Y tú, Vegeta —dijo Kakarotto—. Tengo que escuchar cómo aprendiste a beber así fuera. De seguro hay una historia interesante.

—Gana esta competencia y tal vez diga algo. —Aún no terminaban de llenar los vasos y sin ningún problema bebió tres seguidos.

—No tan rápido —exclamó Tarble que aún seguía con el mal sabor de boca.


(...)


—No por sobre mi cabeza, Gohan —repitió Milk al niño que ya volaba alrededor de las mujeres que caminaban por el barrio luego de comer. El lugar era muy tranquilo y pese a ser de noche era posible para dos humanas y un niño semi saiyajin andar con tranquilidad.

—Sí, mamá. ¿Están viendo como vuelo? —preguntó emocionado.

—Sí, Gohan, majestuoso como un águila. —Encendió un cigarro y lo mantuvo en la boca para abotonar su chaqueta.

—¿Así que ya no vas a seguir con tu asunto de espía asesina? —dijo Milk en voz baja pese a que no había nadie alrededor.

Bulma quiso aclararle las cosas a Milk, y explicarle que esto era también por ella que perdió su planeta y familia, pero ya no valió la pena, lo había intentado tantas veces, pero ya que la joven madre no recordaba mucho de su estadía en la Tierra, era tiempo perdido.

—Sí, por ahora, así que puedes estar tranquila.

—Me alegro. No quería que nada malo te pasara. Gohan te estima mucho.

—Y yo a él. El niño es tan inocente y adorable pese a todo… Mi oferta sigue en pie, Milk. Puedes irte de aquí en cualquier momento con el niño y no tienes que preocuparte de que te sigan, estarás bastante alejada y en un buen lugar donde Gohan tendrá la educación que merece. El niño es tan inteligente, sería una lástima que se desaprovechara su don y termine convirtiéndose en un guerrero.

—Eso no va a pasar. Kakarotto tiene que solucionar unos pendientes y luego de eso nos iremos de aquí.

—Desde que nos conocemos has dicho eso.

—Le ha tomado tiempo —dijo justificándolo.

—¿Siquiera te ha dicho lo que es?

—No, porque nos está protegiendo.

—Sí que estás enamorada…

—Tú también lo estabas, no me juzgues por eso.

—Pero no dejé que ese amor me hiciera dejar todos mis planes.

—Y por eso terminaron contigo… Yo estoy obsesionada con mi familia, y tú con el trabajo, jamás nos vamos a poner de acuerdo.

—Por primera vez estoy de acuerdo contigo.

—Mamá, Bulma, miren, ya estoy mejor. —El pequeño pasó volando entre las dos mujeres, mucho más controlado y estable.

—Maravilloso, Gohan. Recuerda no ir tan rápido, o alto.

—¿A qué hora llegará papá para mostrarle? —preguntó levitando frente a su madre.

—Tendrá que ser mañana, Gohan, tu padre fue a un bar de mala muerte con sus amigotes luego del entrenamiento, no llegará hasta la madrugada… —luego agregó en voz baja solo para que Bulma escuchara—. Lo único que faltaba, que se pusiera a beber en lugar de cumplir sus obligaciones de padre y marido. Está obsesionado con ese torneo y el entrenamiento.

—Hazle saber que no puede estar entrenando todo el día.

—Es lo que haré. Desde que comenzó a entrenar con el príncipe Vegeta por las noches lo veo mucho menos, y ahora están todos juntos bebiendo quizás hasta qué hora.

—¿Vegeta también está allá? —preguntó interesada.

—Seguramente. Llevan casi dos semanas entrenando juntos.

—Lo siento, pero no me quedaré a dormir —dijo, y caminó de regreso a la casa de Milk para ir por sus cosas. Milk la siguió y el niño continuó volando entre ellas.

—Es demasiado tarde y peligroso para que andes sola.

—Tengo mi aeronave, y ya conozco este planeta de memoria, tranquila, tengo que aprovechar esta oportunidad.

—¿Qué es lo que piensas hacer, Bulma? —preguntó imaginando lo peor, y estaba más o menos en lo correcto.

—Dices que el príncipe está bebiendo y no se desocupará hasta tarde, ¿no? Voy a aprovechar para meterme a palacio y revisar su habitación. Estoy segura que algo debe de ocultar. No creo que después de tantos años haya regresado solo porque sí.

—¿Acaso estás loca? Si te atrapan te pueden matar.

—Tranquila, aprendí de memoria los pasajes de la servidumbre que me enseñaste.

—El palacio está muy lejos —dijo intentando de persuadirla.

—Los saiyajin suelen ser de tiro largo a la hora de beber, tengo tiempo de sobra para llegar a palacio, ir a su habitación y revisarla por completo antes que salga de ese bar.

—¿No dijiste que te ibas a calmar por un tiempo?

—Son los gajes del oficio. El trabajo de la espía asesina nunca termina.


(...)


Luego de varias botellas de licor ardiente vacías, cervezas, jugos de fruta y mucha comida, ya más de uno había abandonado el juego. Tan solo quedaban en pie Broly y Vegeta que al parecer no les hacía tanto efecto el alcohol. Raditz también había abandonado, pero para estar atento a Kyle, que casi se había dormido sobre la mesa.

—Entiendo a Broly y Raditz porque son inmensos, pero tú, Vegeta —dijo Ginn evidentemente ebria y sin modular bien—. No tiene sentido.

—¿Verdad que no? Es muy pequeño —Susurró Raditz en el oído de Ginn, haciéndola reír.

—Ya estoy cansado —dijo Tarble con la mirada perdida en uno de los vasitos.

Al oír eso, Broly regresó el vaso sin beber en la mesa.

—Me retiro.

—Felicitaciones, Vegeta, tu primera victoria desde que llegaste —dijo Ginn—. Te daría un premio, pero esa era la última botella… No puedo creer que las bebieramos todas en tan poco tiempo.

—Espera que lo oiga el rey, no podrá de tanto orgullo —respondió el príncipe y tomó su último vaso para obtener oficialmente la victoria.

—Querrá regresarte el derecho al trono —respondió Tarble restregándose los ojos, agotado.

—Te lo cedo —respondió a su hermano.

—El rey preferiría entregarle el trono a Leek antes que a mí.

—¿Ese idiota incompetente que no sabe reconocer entre el ejército enemigo y su propio escuadrón?

—Exactamente —dijo y los dos hermanos rieron con suavidad, sin darse cuenta que esta era la primera interacción relajada que tenían desde que el mayor regresó.

—Ya cállense, estoy intentando dormir —dijo Kyle molesta, con la mitad de cuerpo sobre la mesa. Kakarotto estaba en similares condiciones, pero echado en el respaldo del asiento.

—Entonces —balbuceó Kakarotto a Broly—. ¿Vas a participar en el maldito torneo grupal? Te necesito a ti, sin ti no voy a ganar. Es probable que Raditz y Ginn se pongan a manosearse durante el combate—. Al menos eso intentó decir, ya que ninguno de los presentes entendió una sola palabra.

Raditz se puso de pie ya listo para irse.

—Me llevaré a Kakarotto a la casa, no puede ir solo.

—Estoy bien —respondió su hermano, sin lograr que le entendieran. Quiso ponerse de pie pero le fue imposible. Raditz lo tomó del brazo para ayudarlo a levantarse y sacarlo del lugar.

—El resto puede ir a mi casa, hay espacio para todos. El palacio está muy lejos para volar.

—Acepto la invitación, necesito una cama —respondió Tarble y miró a su hermana pequeña que se había quedado dormida sobre la mesa—. Necesitamos.

Vegeta se puso de pie con su último cigarro en la boca.

—¿No vienes? —preguntó Ginn.

—No, voy a ir a celebrar mi victoria.

—Espero que no con más licor ardiente.

—Suficiente por esta noche.

—Por el resto de la vida —dijo Tarble y también se puso de pie. Quería salir de ese lugar y acostarse lo más pronto posible.

Broly tomó a Kyle en brazos y todos abandonaron el lugar que aún tenía clientes.


(...)


Ginn tropezó cuando entró a su casa, pero logró mantener el equilibrio. Aún le daba vuelta todo, y con seguridad no pararía hasta que se fuera a dormir. Hacía tiempo que no bebía de esa forma, y aún así no era la que se encontraba en peor estado.

—¿Cómo demonios lo haces para no caer tirado después de tomar tanto? —preguntó a Broly que entró con Kyle en brazos. Detrás del guerrero venía Tarble que debió sentarse junto a Ginn para tomarse un momento y concentrarse en su propia respiración.

—Soy grande —respondió—. ¿Dónde la dejo?

—Déjala en el sofá —dijo acariciando la cabeza de Tarble cuando se apoyó sobre su hombro—. Es suficientemente grande para ella. Ustedes pueden usar los cuartos de arriba.

Broly le hizo caso y depositó a la niña de lado. Le puso un cojín sobre la cabeza y le quitó las botas.

—Tengo sueño y todo se mueve —murmuró la princesa acurrucuandose.

—Vayan a dormir, yo me encargo de la niña —dijo Ginn poniéndose de pie hacia su cuarto en busca de cobijas para Kyle—. Saquen lo que quieran de la cocina y no se les ocurra despertarme temprano. —Chocó con el marco de la puerta al momento de ingresar a su cuarto.

Tarble se puso de pie y se marchó al segundo piso. Debió afirmarse de la baranda de madera para pisar correctamente, pero terminó sentado a medio camino.

—Nunca fui bueno para esto... No sé pelear, no sé beber y no me gusta comer tanto como a ustedes, ¿qué clase de saiyajin soy? —preguntó riendo y modulando muy mal.

—De los mejores —respondió Broly detrás de él y lo ayudó a ponerse de pie—. Vamos a dormir, mañana nos acompañaras a entrenar para botar todo el alcohol.

—Eso no me hizo sentir mejor —respondió y caminaron juntos hasta la primera habitación. Cuando por fin Tarble pudo sentarse en la cama y vio a Broly marcharse, se levantó—. ¿Adónde crees que vas?

—A la otra habitación, no quiero meterte en problemas.

—Jamás podrías meterme en problemas —dijo y lo tomó del rostro para atraerlo y besarlo—. Eres lo mejor que me ha pasado. —Lo tomó de la mano para obligarlo a entrar, y con paso tambaleante se acercó a la puerta para cerrarla—. Si soy tan cuidadoso es para protegerte del rey, pero aquí… aquí estamos seguros… maldición, jamás había bebido tanto. —Se cubrió el rostro con las manos para que la habitación dejara de moverse.

—Ven, acuéstate —dijo Broly con calma. Lo ayudó a llegar a la cama, pero cuando el príncipe estuvo acostado, lo tomó de la ropa y lo obligó a ponerse sobre él—. ¿Quieres hacerlo aquí? —preguntó cuando las manos de Tarble ya estaban metidas dentro de su pantalón.

Tarble rio desinhibido y le dio un beso antes de responder.

—Ginn debe haberlo hecho en la biblioteca con Raditz cientos de veces, no pasará nada si guardamos silencio —susurró divertido.

Broly lo vio tan relajado y a gusto que no fue capaz de negarse, contagiándose con su energía. Le gustaba verlo feliz y disfrutando, sin la cabeza agolpada de tantos planes, secretos y sobre todo su pronta partida. Lo besó y se acomodó mejor en la cama, aún sobre él que ya le había bajado el pantalón lo suficiente para poder estimular su miembro con ambas manos. Recargó su frente contra la de él, dejándolo seguir al ritmo que llevaba, lento y firme. Pronto no pudo contenerse más y el silencio de la noche se vio interrumpido por besos apasionados y gemidos de placer.


(...)


Raditz lanzó el cuerpo de su hermano sobre la cama y tuvo la deferencia de moverlo para dejarle un lado a Milk en la cama, de lo contrario tendría que dormir en otro lugar, pues Kakarotto se había quedado dormido y no despertaría hasta mañana y no importaba cuánto lo intentara, Milk no podría moverlo, mucho menos despertarlo. Cuando salió de lo que alguna vez fue el cuarto de sus padres, su cuarto con Ginn, y ahora de su hermano y Milk, encontró a la mujer sentada a la mesa tomando una bebida caliente, lucía bastante ansiosa.

—No es tan malo como se ve. Estaba cansado de tanto entrenar y por eso le afectó tanto la bebida —dijo intentando justificar a su hermano para que no lo reprendieran tanto en la mañana.

—Estoy preocupada por él —dijo.

Raditz deseaba ya retirarse para ir a dormir, pero se sentó frente a Milk.

—¿Qué es lo que te preocupa?

—Últimamente ha estado tan obsesionado con el entrenamiento que lo vemos menos y llega solo a dormir.

—Quiere ganar el torneo, el premio es muy bueno y será bueno para ustedes.

—Es más que eso… —susurró. Titubeó si continuar o no, pero quién mejor que Raditz para compartir sus miedos—. No sé si estás al tanto, tal vez puedas aclararmelo, pero Kakarotto tiene un tema pendiente del que no me ha querido decir, y siento que eso lo está dominando.

—¿Un tema pendiente?

—Pensé que podrías saberlo… —dijo desilusionada—. Kakarotto me prometió que nos iríamos del planeta, pero primero tenía que solucionar un tema pendiente que por lo que entiendo ha cargado por muchos años, antes que nos conocieramos… Nunca ha querido decirme de qué se trata y cuando le hablo del tema se pone nervioso y de muy mal humor… Tengo miedo de que sea algo tan malo que no terminará bien.

—No sabía nada de lo que estás hablando —dijo ahora preocupado—. Hablaré con él.

—No le digas que te dije, no quiero que se enoje.

—Tranquila, no lo haré.

—Gracias —susurró y sonrió.


(...)


El aire libre de la noche le sirvió a Vegeta para despejarse y sentirse mejor. De haber bebido esa cantidad cuando recién llegó al planeta hubiera terminado tirado en el suelo sin recordar siquiera su nombre. Aumentó la velocidad de vuelo y disfrutó de su cuerpo fuerte y recuperado, aún le faltaba, pero ya estaba mucho mejor, por lo que aceleró más.

Estaba demasiado cansado para ir a comer, así que su paso por la cocina fue breve, solo fue por una botella grande de agua que bebió camino a su habitación. No se encontraba del todo alerta por culpa del alcohol que seguía en su sistema, y por eso solo sintió el ki de la mecánica cuando ya estaba abriendo la puerta, por lo que no pudo evitar sorprenderse cuando quedó frente a frente a la chica que no alcanzó a esconderse y mucho menos escapar cuando la puerta se abrió.

—No tengo nada que pueda interesarte, soy muy aburrido —dijo y cerró la puerta. Bulma dio un paso hacia atrás, sin saber qué decir para salir de esta. Había sido atrapada, y no tenía una excusa creíble que la liberara de esta. El cuarto estaba en penumbras, pero podían ver sus rostros gracias a las luces que entraban desde el exterior y hacían resaltar la mirada de ambos—. Cada vez que te veo más me convenzo de que ocultas algo —dijo cruzado de brazos.

—Lo mismo podría decir de ti —respondió Bulma mirándolo a los ojos, sin miedo.

Vegeta sonrió mostrando los dientes.

—Tú eres la que está metida en palacio en medio de la noche cuando no corresponde, en el cuarto de un príncipe revisando sus cosas.

—Tengo permiso de Tarble para andar en palacio a la hora que sea.

—¿Vas a decir que buscabas a Tarble en mi cuarto? ¿Debajo de la cama? —dijo mirando la cama que se veía desordenada como si hubieran movido las frazadas, y luego su clóset que tenía una de las puertas abiertas—. ¿O dentro del armario? Qué conveniente que seas amiga de Tarble.

—Que no te extrañe, es un hombre interesante e inteligente, uno de los pocos con cerebro del lugar.

—Fue él, ¿verdad? Él te envió a espiarme —dijo con el ceño fruncido. Se sintió tan estúpido al pensar que había un avance en su relación.

—Siente que ocultas algo —respondió Bulma. No le gustó usar a Tarble como excusa, pero Vegeta le había ofrecido la coartada perfecta en bandeja y no le quedó más opción que tomarla—. Pero no encontré nada, ahora si me permites… —Se acercó a la puerta y tomó el pomo para abrirla, pero Vegeta se recargó en ésta para impedírselo. Aquella acción los dejó muy cerca del otro.

—¿Crees que simplemente voy a dejarte salir? —preguntó con una sonrisa que la puso nerviosa.

—¿Vas a llamar a los guardias? —preguntó casi desafiante. No soltó la manilla ni intentó alejarse de él, no le permitiría ganar.

—No, pero te atrapé husmeando en mi habitación, tengo que revisarte primero —dijo atento a sus ojos claros... Sí que era linda la condenada. No sabía si se trataba de alcohol o la cercanía, pero por primera vez estaba consciente de sus rasgos finos y delicados, totalmente diferente a su personalidad potente. Era preciosa.

—Dijiste que eras aburrido. No tengo nada tuyo.

—Es eso o llamo a los guardias y que ellos decidan qué hacer con la intrusa en la habitación del príncipe.

Bulma se tomó unos segundos antes de responder.

—Está bien —retrocedió y extendió las manos—. No tengo nada que ocultar.

—¿Eres capaz de creerte eso? —dijo acercándose.

—Totalmente… Y ten cuidado con las manos —advirtió. Él respondió con una sonrisa de lado, pero antes de comenzar la inspección se tornó serio nuevamente.

Vegeta no dijo nada y sin dejar de mirarla a los ojos comenzó con la chaqueta. Revisó los bolillos exteriores y luego los interiores, y pese a que tenía cosas, ninguna era la que estaba buscando, por lo que no necesitó sacarlas para observarlas. Tocó su cintura, por dentro de la chaqueta y sobre la camiseta ajustada, y subió por su espalda usando apenas la yemas de los dedos para tocarla.

Bulma no le evadió la mirada y se mantuvo atenta en caso que interara sobrepasarse, de esa forma podría hacer un escándalo para usarlo a su favor y salir rápidamente de esta situación, pero apenas lo sentía, lo que la puso un tanto nerviosa, especialmente cuando una de sus manos tocó su cuello, en su nuca, por dentro de la chaqueta, provocando un escalofrío que pudo controlar. Luego siguieron los brazos, los pliegues de las mangas de la chaqueta y sus manos que las abrió sin forzarla, todo fue sumamente sutil.

Maldito día para ponerse pantalones tan ajustados, pensó cuando sintió su mano en un bolsillo del costado, luego en el otro. También revisó los bolsillos de la parte trasera, pero no metió las manos en su interior, solo hubo un leve roce por fuera para asegurarse que no hubiera nada ahí.

Cuando Vegeta se agachó para terminar de revisar sus piernas, Bulma lo miró hacia abajo. En ningún momento le dio motivos para hacer un escándalo y lo único que consiguió fue otro escalofrío cuando rozó uno de sus muslos.

—¿Satisfecho? —preguntó cuando el hombre se puso de pie y alejó de ella, hacia la puerta.

—No era como esperaba terminar el día.

—¿Siquiera tenías algo que buscar o solo fue una excusa para toquetearme?

—¿Toquetearte? —dijo al momento que abrió la puerta—. Definitivamente tenemos ideas diferentes sobre esa palabra. Ya puedes irte, y la próxima vez que te pille revisando mis cosas no seré tan amable, no importa si mi hermano te haya enviado —dijo severo.

Bulma le lanzó una última mirada de hielo antes de retirarse de su cuarto. Vegeta no tardó en cerrar la puerta y levitar hacia el ropero para sacar la cápsula que había ocultado en la parte de arriba. Definitivamente tendría que llevarla consigo hasta encontrar un mejor lugar para esconderla.


Continuará…


Hola a todos y todas, muchas gracias por haber llegado hasta aquí. Tengo que decir que en días, semanas y meses complejos (para la mayoría supongo) ha sido un placer escribir estos capítulos más relajados. Acostumbrada con el drama a full, decidí que los protagonistas tendrían un leve descanso antes que comience la verdadera acción en la segunda parte del fic. Quedan dos capítulos más de entrenamiento, lo que también es sumamente importante para estrechar lazos, limar asperezas y solucionar temas pendientes.

También les comento que quedan cinco capítulos para que termine la primera parte del fic, y el último capítulo será muy importante para todo lo que sigue.

Vegeta ya se fijó en lo linda que era Bulma. A eso lo llamo el principio del fin para el príncipe jajajaj. (Si creía que ya había pagado sus pecados del pasado está muy equivocado) Y si no hizo nada más al descubrirla en su habitación fue solo porque pensó que su hermano la había enviado.

Este Vegeta maduro tiene la oportunidad de hacer con Kyle lo que no hizo con Tarble, y aunque no tiene tanta paciencia, se ha portado bien.

El príncipe ya está recuperando su estado físico y qué mejor que entrenando con Kakarotto, lo que ha hecho que pasen más horas juntos.

Ahora que Bulma tiene tiempo libre por haber dejado en pausa su plan va a pasar más tiempo con Tarble, así que desde el próximo capítulo la veremos también interactuando con los demás. La llamada con su padre la ayudó a dormir, pero tiene muchos temas pendientes como para lograr conciliar el sueño con facilidad. Y en cuanto a la escena del "toqueteo" realmente quedó confundida, ya que esperaba que el príncipe intentara propasarse o al menos fuese incómodo, pero no pasó nada de eso. Bulma está como en una montaña rusa de emociones con Vegeta. Por un lado está todo lo malo y terrible que ha escuchado de él, y por otro, está la última conversación con Tarble y las interacciones que han tenido.

Tarble terminó sintiéndose tan a gusto que terminó por dejarse llevar, bueno, y el trago ayudó. No es que se avergüencen de lo que tienen, pero Tarble está tan concentrado en ocultarlo para que la noticia no llegue a oídos del rey y así proteger a Broly. Pero cuando está con sus amigos se relajó demasiado. Ah! y Broly acompañará a Tarble a su nuevo planeta, así que a ver qué pasará allá entre ellos.

Ya hubo un pequeño acercamiento con Vegeta, solo que estaban demasiado bebidos para darse cuenta, pero por algo se empieza.

Raditz y Ginn ya conversaron en tener hijos, un paso importante en la relación de una pareja.

y Raditz ya se enteró por medio de Milk que Kakarotto tiene un tema pendiente del que no le ha hablado, lo cual debe ser serio, ya que ellos no suelen guardarse secretos.

La canción de este capítulo Afortunada de Francisca Valenzuela es para Ginn a Raditz. Basta con poner atención a lo que dice la letra para ver su relación reflejada. Especialmente cuando con Raditz ella puede ser quien es.

Kyle es como la típica hija menor que ya no tiene obligaciones ni presiones por parte de los padres, y por eso casi no ha viajado a misiones ni se ha visto expuesta a la vida tal de un guerrero saiyajin, y por eso le dio vergüenza meterse a las duchas con el resto.

Bueno, gracias de nuevo por leer y espero con ansias sus rws, de lo contrario me marchito y muero de pena.

Dev,

15/10/20.


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Guest: Tienes mucha razón en eso que dices. En su empeño por acercarse a Vegeta para saber qué trama, Bulma terminará conociendo su verdadera forma de ser, pero aún falta un poco para esos capítulos. En la segunda parte del fic habrá flashbacks de Vegeta.

Dbgo: Falta poco para que Vegeta revele para qué quiere las esferas del dragon. La verdad es que pensé que sería obvio, pero hasta ahora nadie me lo ha mencionado (o no recuerdo haberlo leído)

Raditz peca de noble, y Kakarotto de rencoroso. Eso es lo que pasa con los dos, creo.

LadyBlue: ¡Esperé tanto por escribir esa escena! Pero pronto vendrá más entre Kyle y Bardock!

Nane: Por ahora entre Vegeta y Bulma la situación será algo superficial, pero pronto ocurrirá algo más importante. Sí, Bardock va a tener que pagar todas sus culpas con su hija.

Veronica Becker: He disfrutado tanto escribiendo estos dos capítulos, me alegra que también los disfruten. Aún les queda tiempo a Vegeta y Tarble. Y si la situación entre los hermanos es complicada, imaginate para Bulma que tiene todas estas ideas sobre el príncipe jajaja.

Acuariana: Siiiii! Fuiste la única que lo mencionó. Bardock frenó ese insulto hacia Vegeta por Koora.

Aikodoa: Sii, Bulma tenía que detener su plan, de lo contrario sería muy arriesgado y podrían terminar descubriéndola. Amo hacer cada interacción entre Broly y Tarble, me enamoré de ellos. Claro, Kyle que no tiene idea de la verdad solo ve que Kakarotto es amable y bueno con ella, lo que servirá para confundirla más. No, Trantor no se llama el planeta de Atlas, que es donde está Gine (te mentiría si te digo cómo se llama el planeta, pero tengo que ir a la parte 1 del fic y buscarlo)

Sofi Urrutia: Desde el próximo capítulo veremos a Bulma compartiendo en las reuniones. Kakarotto se preocupa por su familia, no es infundado su temor si llegasen a descubrir a Kyle con Bardock. En algunos capítulos más, Bulma y Vegeta tendrán una razón para pasar mucho tiempo juntos.

Pame-Kiv: Siii, como se dice en mi país "ha pasado mucha agua bajo el puente" Sucedió mucho entre los hermanos y necesitan más tiempo para llegar a perdonar, pero a Tarble le queda poco en el planeta.

Cloe: ¡Muchísimas gracias por ponerte al día! Espero que tus ojos estén mejor. Ya verás, muy pronto Vegeta y Bulma van a andar muy juntos! Kyle ha sido una princesita sin muchas responsabilidades al ser mujer y la menor, así que antes que sucediera todo esto, su vida no había vivido grandes sobresaltos, por lo que le afectan más las cosas.

Amber: Disfruté tanto haciéndolos juntos que de 3 capítulos de entrenamiento pasaron a ser 4. Me alegra que también sean de su agrado.

Chica Danesa: Claro, a Kakarotto nunca le agradó mucho la reina porque sentía que le quitaba la atención a su madre por ella. Bulma ha escuchado mucho de Vegeta, pero será diferente una vez que comience a conocerlo. No, al menos por ahora, Kakarotto y Bulma no son cercanos.