El Legado II


Primera Parte


XIV

Entrenamiento

parte 3

(Amigos)


Hace tiempo tuve una amiga

A la que quería de verdad

Una princesa que andaba a dos pasos

De sus zapatos de cristal

Compartíamos una casa

Al otro lado de la ciudad

Le hicimos un sitio a mi mala suerte

Y a sus pocas ganas de acertar

(Tú Por Mí / Cristina y los Subterráneos)


Tarble había despertado hace al menos cinco minutos, pero se mantuvo en silencio y sin moverse esperando que el dolor de cabeza descendiera un poco. Respecto al mal sabor de boca, debería levantarse para arreglar eso, pero aprovechando que la habitación se encontraba casi a oscuras y en total silencio, permaneció quieto, intentando recordar qué había hecho y por qué se sentía así.

Cuando el malestar disminuyó un poco, las imágenes de la noche en la taberna se hicieron presentes, así como también la consciencia de no encontrarse en su habitación y pese a eso, su ropa y la de Broly estaban tiradas por todo el lugar, ambos estaban acostados desnudos, y como era normal a la hora de dormir, el guerrero no se veía por estar tan metido bajo las cobijas y abrazado a su torso.

—Broly, despierta —susurró. Incluso el sonido de su propia voz le provocaba dolor de cabeza—. Tenemos que levantarnos.

No hubo respuesta más que un gruñido y un agarre más firme que siempre terminaba por sacarle el aire al príncipe e incluso provocarle dolor. Era tanta la fuerza de Broly que más de una vez Tarble había tenido que despertarlo para que aflojara el abrazo o terminaría asfixiándolo.

Esta vez fue una de esas ocasiones.

—Vamos, despierta —dijo adolorido.


Cuando Ginn salió de su cuarto, más despeinada de lo normal y con una camiseta de Raditz de pijama, encontró a Kyle aún durmiendo en el sofá, tal como la había dejado anoche. Caminó hacia la mesa donde ya había un gran vaso de agua esperando por ella, y en la cocina Raditz con solo pantalones sueltos, preparando el desayuno. Su rabo se movía de un lado a otro.

—No te escuché llegar anoche —dijo luego de beber toda el agua.

—Estabas durmiendo, no quise despertarte.

—Lastima, con lo mucho que me gusta coger ebria.

—Cuidado con lo que dices —dijo en voz baja y le apuntó a Kyle que continuaba en el sofá.

—Tranquilo, está durmiendo, y tiene casi catorce años, ¿acaso crees que nunca ha tenido sexo? La chica es preciosa y se ve mayor, por supuesto que ya debe andar cogiendo por ahí con algún guerrero guapo de su edad, o mayor. Al menos es lo que hubiera hecho yo a su edad si hubiera lucido así de mayor y linda.

—No digas eso, es una niña —respondió con el ceño fruncido. No le gustaba imaginarse esas cosas—. Y tú eras muy linda a esa edad.

—La tratas como si fuera tu hermana menor, y lo entiendo, se acercaron mucho este año, pero así son las cosas en este planeta. Que tú hayas tenido sexo por primera vez a la penosa edad de diescisiete años no quiere decir que sea así para todos. En este planeta eres un bicho raro. Mi bicho raro —aclaró y le lanzó un beso.

Raditz hizo una mueca y prefirió concentrarse en la comida. Rato después, Tarble y Broly bajaron las escaleras. El príncipe estaba tremendamente despeinado, pálido y con cara de tener una horrible resaca, mientras que Broly lucía como si nada, y claro, el guerrero nunca se había caracterizado por estar peinado, así que su cabello estaba como siempre. Como todos los saiyajin al despertarse, traían sus rabos libres y caídos.

—Buenos días —saludó Ginn, observándolos con detención—. El desayuno ya va a estar listo.

—Gracias, pero necesito ir a mi cuarto por ropa limpia —respondió Tarble, mientras que Broly se limitó a guardar silencio, al lado del príncipe.

—Desayunen primero, estoy preparando para todos —dijo Raditz.

Los hombres se observaron y no fue necesario decir una sola palabra para comunicarse. Justo en el momento que se separaron, Ginn vio los rabos de los hombres rozarse demasiado tiempo como para tratarse de un accidente, eso ya era una caricia, un gesto sumamente íntimo para cualquier saiyajin. Tarble fue hacia la mesa para sentarse junto a Ginn, y Broly se acercó a la cocina, ya que olía demasiado bien.

—Aún le falta un poco —dijo Raditz pensando que Broly ya quería comer.

—Solo quiero mirar —dijo atento a las ollas y sus contenidos—. Aprendo mirando.

—Como gustes —respondió Raditz amistoso y continuó en lo suyo.

—¿Cómo está esa resaca? —preguntó Ginn a Tarble mientras que Raditz le enseñaba a Broly a cocinar.

—No sé que es peor, si haber bebido esa porquería y como me siento ahora.

—Tranquilo, luego de comer y una ducha te sentirás como nuevo.

—Eso espero…

—Dime una cosa… —dijo en voz baja y movió la silla para acercarse más a él—. Si voy al segundo piso, ¿voy a encontrar una o dos camas deshechas?

Inmediatamente las mejillas de Tarble se encendieron y no pudo responder enseguida, pues se le enredaron las palabras a causa de la vergüenza.

—...Una —dijo finalmente, después de todo se trataba de Ginn.

—¿Desde cuando que están juntos? —preguntó encantada y sonriendo—. Vi algo hace unos días, pero ustedes son tan unidos que es normal verlos cercanos y tocándose, pero ahora que lo pienso era tan obvio.

—No llevamos mucho, y si lo callamos fue porque… Tú sabes, el compromiso arreglado y las repercusiones que podrían caer sobre Broly si el rey se entera.

—Sí, sé muy bien cómo piensan los vejestorios del reino sobre el tema. Mi hermana tuvo de parejas hombres y mujeres y solo porque mi papá la idolatraba demasiado no hizo nada contra ella, pero lo detestaba.

—Puedo imaginarlo… —dijo y miró a Broly que estaba concentrado revolviendo uno de los contenidos de la olla.

—No tienen que reprimirse cuando estén con nosotros. ¿Cuánto te queda aquí? ¿Dos semanas?

—Sí —respondió cabizbajo—. Lamento no haberme dado cuenta antes de sus sentimientos o de los míos, podríamos haber tenido más tiempo juntos...

—Es bastante serio por lo que veo...

—Demasiado —susurró apenado.

—Entonces tienen que disfrutar como se debe —respondió y acarició su cabello aprovechando de ordenarlo un poco. Aún recordaba cuando Tarble era un niño pequeño asustado y solitario que decidió acompañar por lastima, luego porque Vegeta se lo ordenó y finalmente porque nació un inmenso cariño hacia él, después de todo fue quien le enseñó a leer y escribir, y a darse cuenta que podía pensar y siempre aprender algo nuevo—. Y yo que pensaba que habías terminado con la amiga de Berry para coger con Bulma, qué equivocada estaba… —dijo mirando de pies a cabeza a Broly, que para su gusto era casi igual de guapo que su Raditz—. ¡Hey, Broly! Felicitaciones, amigo. Tan callado que luces, pero nada de torpe, mira tú que acapararte uno de los príncipes más guapos del planeta.

—Ginn, eso no es necesario —dijo Tarble sonrojado.

Broly la miró alerta con los ojos bien abiertos y luego a Tarble, y no supo qué decir. Jamás había compartido su intimidad con nadie, salvo Tarble. Nunca se había relacionado con nadie más y se sintió muy raro, pero extrañamente bien. Algo tenían los amigos de Tarble que nunca lo irritaban.

—¿De qué están hablando? —preguntó Raditz sin entender.

—Estos dos estaban juntos y no nos habían dicho nada —respondió Ginn.

—Lo hubieran dicho ayer, habríamos tenido otra excusa para celebrar y beber —dijo con normalidad.

Broly volvió a mirar a Tarble y el príncipe se limitó a sonreírle y encogerse de hombros. Ginn tenía razón, ya que quedaba tan poco no valía la pena reprimirse, especialmente estando entre amigos.

—Hablan, hablan y hablan y no dejan dormir, maldita sea —dijo Kyle acercándose a la mesa. Lucía terrible, con el cabello enredado sobre el rostro, estaba muy pálida y apenas podía abrir los ojos porque la luz hacía que le doliera más la cabeza—. Me siento del asco, ni siquiera entrenando con ustedes me había sentido así.

—Te advertimos que no bebieras tanto —dijo Raditz y le hizo una seña con la mano para que se acercara. Kyle le hizo caso y el hombre la recibió con un paño húmedo que puso en su frente—. Toma mucha agua y ve a sentarte. —Le acarició la cabeza y le dio un empujoncito para que fuera a la mesa con Ginn y Tarble. Broly no tardó en dejar una jarra con agua en la mesa y dos vasos para los hermanos.

—No sé qué tiene de entretenido esto —dijo molesta—. Ese licor ardiente era malo y ahora duele todo.

—Creo que tu hermana va a ser de esos ebrios violentos —comentó Ginn.

—No voy a tomar más.

—Cuántas veces no dije lo mismo.

Minutos después todos compartían el desayuno en la mesa, hambrientos y sedientos, y por primera vez, los rabos de Tarble y Broly (que a veces parecían tener vida propia y se mandaban solos) jugaron distraídos y se entrelazaron en presencia de alguien más. Ninguno de los presentes se percató de aquello, pero para la pareja fue importante.


4 años atrás


Realmente necesito ir a un tanque de recuperación —dijo Tarble con ojos llorosos, sentado en la cabecera de la mesa en la biblioteca. Llevaba un rato intentando leer un libro, pero el dolor en todo su cuerpo era demasiado.

No puedes —respondió Broly sentado a su derecha—. Tu cuerpo tiene que acostumbrarse a las heridas y a sanar por sí solo. Es el mejor recurso con el que contamos los saiyajin y tú con diecisiete años jamás lo has explotado. —Dejó de lado lo que escribía para mirar al príncipe.

Tarble suspiró, solo llevaba un par de meses entrenando con Broly y había sido lo peor que pudo haberle pasado en la vida. Jamás con su madre, ni siquiera con su hermano había sido expuesto a un entrenamiento tan brutal que lo tenía con un ojo irreconocible, heridas frescas y cardenales oscuros en todo su cuerpo y un par de costillas rotas que era lo que más le molestaba hasta ahora. Al menos para Broly de veintidós años había sido algo positivo. Se había mantenido bien y estable, completamente concentrado en entrenar y controlar su poder.

No me siento bien.

Tienes que comer más, eso te dará energía para recuperarte y te hará subir de peso para sacar muscu…

¡No tengo esa hambre exagerada de los saiyajin y no puedo comer si me duele tanto la mandíbula! —dijo de muy mal humor, algo que se venía repitiendo esta semana. Ni siquiera pudo disculparse con su amigo por haberlo interrumpido de esa forma, ya que una herida al interior de su nariz que aún no sanaba volvió abrirse y goteó sangre sobre su libro abierto—. ¡No! —exclamó horrorizado y cubrió la nariz con la mano antes de salir corriendo al baño.

(...)

Y yo que pensaba que no podía empeorar —dijo de regreso en su asiento, casi al punto de llorar mientras intentaba limpiar las gotas de sangre de las hojas del libro con un paño, pero el daño ya estaba hecho. Había puesto un trozo de pañuelo de papel en cada fosa nasal para no correr el riesgo de otra tragedia. Odiaba la suciedad y detestaba sentirse así. Pasaba la mayor parte de los entrenamientos quejándose, gritando y hasta había lloriqueado en más de una ocasión, y aún así Broly no le permitía usar los tanques de recuperación.

Dentro de poco tu cuerpo va a sanar con mayor rapidez, ni te darás cuenta, y los golpes doleran cada vez menos —dijo Broly

Eso lo dices porque tienes ese cuerpo de guerrero, en cambio yo sigo delgado y débil… Si tan solo pudiera ir una vez al…

No —dijo con calma—. Es así como hay que hacerlo.

Maldición… —Cerró el libro de mala gana y lo hizo a un lado—. Está bien, necesito distraerme con algo más. ¿Terminaste la prueba? Preguntó mirando al guerrero que hace rato había dejado de escribir en el papel y solo se había dedicado a jugar con el lápiz en sus manos.

¿Es realmente necesario? —Puso las manos sobre las hojas intentando que Tarble no leyera su contenido—. Aprendí a leer y a escribir hace tiempo, esto es aburrido. —Definitivamente no logró convencer al príncipe con sus pobres argumentos y terminó pasándole los papeles.

Tarble estuvo en silencio un rato leyendo las respuestas de Broly y no tardó en pedirle el lápiz para comenzar a rayar y marcar cada cosa que encontró necesaria. Incluso corrigió las faltas de ortografía sin ninguna piedad, tal como Broly con él cuando entrenaban.

Los guerreros saiyajin serían mucho más eficientes de lo que ya son si en primer lugar los alentaran a alfabetizarse, un requisito mínimo a mi parecer... —dijo concentrado en la corrección de la tarea de Broly—. Así podrían estudiar estrategia y cualquier otro tema de interés que les llamase la atención… y considerando que estás a cargo de mis pocos guerreros en mis escasos planetas, tienes que dar el ejemplo porque a ellos les exijo lo mismo que estás haciendo ahora. Tienes que dar el ejemplo.

Eso también va para ti.

¿Cómo?

Para que tus hombres te respeten e inspires a más a unirse a tus filas tienes que dar el ejemplo, necesitas convertirte en un guerrero.

Estoy entrenando para parecer guerrero, no para convertirme en uno, no es algo que pueda hacer. No soy un guerrero, jamás lo seré.

Dije que te convertiría en guerrero, y es lo que haré.

Tarble sonrió pero no respondió. Estaba demasiado concentrado revisando los escritos de Broly y al menos así se distraía del dolor. Era lo más parecido a un tanque de recuperación.


(...)


La noticia del entrenamiento del príncipe Vegeta más otros guerreros en las instalaciones del príncipe Tarble dentro de palacio no tardó en convertirse en un chisme mayor, ya que la mayoría dio por hecho que el príncipe desertor participaría en el torneo de este año, lo que lo hacía mucho más interesante de lo que ya estaba. Para Paragus, la novedad no significó absolutamente nada hasta que el nombre de su hijo fue mencionado entre los posibles integrantes para los combates en grupo. Por eso no dudó en buscarlo para ponerle fin a este sin sentido.

Uno de los primeros lugares donde se dirigió fue al salón de entrenamiento del príncipe Tarble, pero lo encontró vacío. Esperaba que estuviera dentro de palacio, porque no tenía tiempo para buscarlo fuera de este, pero si era necesario lo haría y se lo llevaría del planeta antes que algo grave sucediera durante los entrenamientos, o peor aún, en el torneo. Si sucedía algo así y mataba a guerreros importantes o algún príncipe terminaría decapitado en ese mismo lugar. Los dos terminarían decapitados.

Se dirigió a la biblioteca, y a sabiendas que los soldados no lo dejarían entrar al área del príncipe Tarble sin avisarle antes, esperó un momento al cambio de guardia para escabullirse sin ser visto, de lo contrario Broly podría intentar escapar por otro lado para evitarlo. Recorrió los anchos y solitarios pasillos hasta llegar a la biblioteca y no tardó en recorrerla hasta llegar al área más privada, donde solía estar metido. Grande fue su sorpresa al ver a su hijo (al menos parte de él, ya que el gran sofá antiguo al que Paragus veía por la espalda, solo le permitió ver el rostro y parte de su torso) pero era claro que mínimo le estaban practicando sexo oral con tal solo ver la expresión en su cara.

—Broly, ¿qué demonios estás haciendo? —dijo sin levantar tanto la voz, pero evidentemente indignado. El joven guerrero se apresuró en sentarse con la espalda recta y aunque su padre no lo pudo ver, asumió que se estaba subiendo los pantalones, tremendamente avergonzado—. Hay cientos de lugares donde puedes llevar mujeres, ¿por qué demonios aquí? ¿Qué pasaría si llegara el príncipe? ¡Con lo escrupuloso que es!

—No —susurró Broly a Tarble para que no se levantara y permaneciera escondido para que su padre pensara lo que quisiera, pero no sucedió.

Paragus, que pensaba continuar reprochando a su hijo, se quedó con la palabra en la boca al ver a Tarble cuando éste se sentó tranquilamente en el sofá, enfrentándolo con la mirada. Al menos, para tranquilidad y dignidad de los presentes, los dos hombres estaban completamente vestidos.

—Perdón, príncipe Tarble —dijo tenso y evidentemente incómodo. De haber encontrado a su hijo con otro hombre no hubiera dudado en recriminarlos, ese no era el comportamiento digno de un guerrero, pero se trataba del príncipe y no le quedaba otra opción que tragarse sus palabras—. Con permiso. —Quiso retirarse enseguida, pero Tarble le habló.

—Un momento, Paragus.

—¿Qué estás haciendo? —murmuró Broly a Tarble, pero el príncipe estaba atento a su padre.

—El rey no se va a enterar de esto —dijo con tono tranquilo, pero serio.

Paragus debió controlar su propia respiración antes de responder.

—Claro que no se enterará, príncipe Tarble. Por asuntos estratégicos estás comprometido con una mujer cuyo planeta es muy conservador, por lo tanto pones en riesgo todo tratado al… hacer lo que estás haciendo con mi hijo —dijo despectivo—. Pero no diré nada. —Se dio la media vuelta para marcharse y solo pudo avanzar un par de pasos.

—No te he dado permiso para retirarte —dijo sin alterarse pese a que podría haberlo hecho por cómo le respondió, pero se trataba del padre de Broly y por eso intentaba llevar la relación en paz. El hombre se dio vuelta y pudieron verle la cara roja, seguramente furioso por lo que tuvo que ver y por no tener otra opción que obedecer—. Además de no decirle nada al rey, no vas tomar esto que sucedió como excusa para seguir acosando a Bro…

—Lo siento, pero lo que pase entre mi hijo y yo solo nos importa a nosotros —dijo en voz alta, sin poder contenerse—. Vine por Broly porque ya me enteré de su estúpida decisión de participar en el torneo, y si tanto parece importarte mi hijo, te pido que no sigas fomentandole la toma de tan malas decisiones. Es él quien terminará ejecutado cuando se descontrole y mate a alguien importante, no tú, príncipe.

—No hables como si te importara —dijo Broly, de pie y molesto. Tarble continuó sentado—. Si fuese así, estarías al tanto de mis avances, de lo bien que estoy. Soy capaz de controlarme y pelear a la par con cualquier guerrero.

—¿Sí? Era lo mismo que me aseguraba tu madre, y una semana después la mataste ante mis ojos —dijo furioso, no le importaba estar ante en príncipe, menos después de lo tuvo que presenciar.

—No vuelvas a decir eso —exclamó alterado—. No voy a volver a caer en esa mentira.

—Estás enfermo, más de lo que pensaba, y obviamente se están aprovechando de ti, pero no puedes ignorar lo que hiciste y podrías volver a hacer. Tu madre...

—Basta, no más —dijo Tarble, de pie, harto que volviera a mencionar a la madre de Broly cuando sabía que le hacía tan mal—. Si vuelves a tocar ese tema hablaré con el rey y le diré que sé que estuviste involucrado en el atentado que sufrió mi hermano cuando eramos niños.

—¿De qué estás hablando? ¿Qué atentado? —preguntó sorprendido, sin entender.

—Es difícil que alguien no recuerde el ataque que sufrió mi hermano, y que llevó al rey a ignorar la tregua entre mi madre y Alina cuando ofreció ayuda para salvar a Vegeta, que casi murió en un atentado que en realidad era para mí. ¿Refresqué tu memoria? —No tuvo respuesta, pero su mirada lo dijo todo—. Sé muy bien que todo fue idea del rey, y que tú cumpliste con tu trabajo como su mano derecha.

El silencio de Paragus fue más que suficiente para delatarlo. Broly, que no tenía idea de esa parte de la historia miró a su padre en espera de alguna excusa o aclaración, pero sabía que Tarble no mentiría en algo así, y no dudó en creerle.

—El rey jamás admitirá algo así —dijo más calmado. No había esperado que el príncipe sacara algo así que había quedado en el olvido hace tanto tiempo, lo había dejado completamente descolocado.

—Estoy consciente de aquello, pero mi relación con el rey ha cambiado. He sido parte valiosa en tomar y preservar planetas estratégicos y le estoy haciendo un favor muy grande al casarme con una de las hijas delrey Darell,así que si reclamo y pido una compensación no será el rey quien pague. Los dos sabemos quien es prescindible aquí—dijo con ojos fríos, como si toda su vida se hubiese comportado como príncipe saiyajin.

Paragus no respondió. Observó a su hijo y pudo sentir su mirada de desaprobación. Estaba furioso de que lo tuvieran así de atrapado y además el príncipe estuviera bien consciente de eso.

—Príncipe Tarble… —murmuró, tomándose el tiempo en cada palabra—. Puedo explicar...

—Ya puedes retirarte —ordenó. No fue una petición, fue un mandato, sin lugar a dudas.

Paragus evitó esta vez despedirse con una reverencia, simplemente se dio media vuelta y no tardó en abandonar el lugar. Una vez que escucharon la puerta cerrar de un portazo, volvieron a sentarse.

—Nunca me habías dicho eso —dijo Broly.

—Mi madre nunca fue muy directa porque siempre nos cuidó y nos mantuvo alejados de todo, pero creo que fue ese suceso el que la llevó a comenzar el plan contra el rey... y terminó matándola.

—¿Cómo te enteraste?

—La escuché hablar con Bardock… en esa época era tan pequeño e insignificante que siempre escuchaba conversaciones sin querer, nadie se daba cuenta que estaba presente… —Su mirada nuevamente se suavizó. Le costaba mucho recordar esa época.

—No era necesario que lo hicieras. No iba a caer en sus manipulaciones de nuevo.

—No importa. Tenía que protegerte, especialmente ahora que me iré tu padre intentará más que nunca enviarte lejos.

Broly lo tomó de la nuca y lo atrajo a su pecho para abrazarlo. Tarble se dejó.


Siete meses atrás


El soldado escoltó a Bulma hasta la puerta de madera y luego se retiró. Ya que Tarble le dijo que pasara sin golpear, fue lo que hizo. No podía creer lo que sus ojos veían: jamás hubiera imaginado que en el palacio de los saiyajin hubiera una biblioteca tan grande y hermosa, repleta de libros, miles tal vez, de diferentes tamaños y colores, todo muy bien ordenado y sorprendentemente pulcro. Un lugar realmente acogedor que desentonaba por completo con el resto del planeta. A su padre le encantaría visitar esta biblioteca.

Bulma dejó en un sitial sus dos portaplanos que traía para acercarse a los libreros. Fascinada, echó un vistazo y sacó uno que parecía antiguo, pero tal como su entusiasmo llegó de golpe, la abandonó y regresó el ejemplar en su lugar.

Está bien —dijo Tarble que había estado esperandola—. La mayoría de los libros han sido regalos o los he comprado en visitas a otros planetas, ninguno pertenece a saqueos, si es lo que estás pensando. Hace muchos años no permito que ningún libro de procedencia dudosa o bélica ingrese a este lugar.

Bulma lo quedó mirando. Le llamó demasiado la atención que la haya leído tan bien sin haber dicho una sola palabra. ¿Tan obvia había sido? Sí que era diferente el príncipe. Lo notó en su primera interacción y cada vez que conversaban la impresionó con alguna idea innovadora y diferente a todo lo que conocía de su raza.

Cuando me invitaste a tu despacho para hablar de mi trabajo imaginé una oficina pequeña y simple. Este lugar es hermoso.

Gracias, es mi refugio. Creo que paso la mayor parte del día y la noche aquí cuando estoy en el planeta.

Bulma volvió a sacar un libro para hojearlo.

¿Entiendes lo que dice? —preguntó curiosa. Jamás en su vida había visto signos así, no se le ocurría a qué raza podía pertenecer.

No todos, pero esa es la gracia, me alienta a seguir aprendiendo. Mi hermano era el hábil con los idiomas, no es mi área de estudio más fuerte, me toma trabajo aprender.

¿Cuántos idiomas hablas?

Diez, pero la mitad de ellos no tan bien como me gustaría —dijo sonriendo.

Bulma notó lo modesto que era, muy modesto. Era tan diferente a la idea que todo el mundo (incluido ella) tenían sobre los saiyajin, quizás por eso había tan poca información de él. Seguramente la familia real no se enorgullecía de un príncipe así.

Mientras conversaban, continuaron avanzando hasta el otro extremo de la biblioteca, y Bulma debió controlarse y recordar por qué estaba en este lugar en primer lugar. Por fin había logrado que Tarble la invitara a palacio para mostrarle sus modelos de naves y le construyera algunas que tenía en mente. Llevaban varias semanas en que él la visitaba en su lugar de trabajo y no tardaron en tomar confianza al punto que ya no usaba el título para hablarle. Bulma estaba decidida en acercarse a él por sus planes, pero todo se dio de manera tan natural que ya en las primeras conversaciones dejó de forzar las cosas.

Cuando llegaron al área más privada, encontró una larga y fina mesa de madera, y más al fondo un pequeño, pero completo bar, un juego de sillones y sofás antiguos que lucían de lo más acogedores, cercanos a la chimenea que ya estaba encendida. Los días en Vegetasei se caracterizaban por un sol abrasador, y por las noches el frío calaba hasta los huesos. En uno de los sofás estaba Broly, el saiyajin que en un momento pensó era mudo, ya que cuando acompañaba a Tarble al departamento de mecánica se limitaba a esperar fuera de su intento de oficina sin abrir la boca, pero al final resultó que era reservado. Le llamó tanto la atención verlo concentrado leyendo… y ella que se imaginaba que era uno de los tantos guerreros analfabetos del planeta. Nuevamente se había dejado llevar por las apariencias.

Cuando escuchó el corcho de una botella de vino ser destapada fue el paraíso. Llevaba más de un mes de su habitación al trabajo y sin beber una gota de vino porque lo que logró encontrar en el mercado del planeta o era de muy mala calidad y sabor, o le dejaría un agujero en el estómago.

No puedo creer que te acordaras —dijo encantada. En una de sus tantas conversaciones le había mencionado a Tarble su gusto por el vino y lo mucho que lo extrañaba.

Lo mandé a pedir para ti. Lo que hay aquí es demasiado fuerte y podría lastimarte.

Fue hacia la mesa donde la esperaba el príncipe con cosas para comer, una copa y también el trago dulce que él acostumbraba beber. Tarble era tan educado e inteligente que de a ratos olvidaba que se trataba de un saiyajin

¿Broly no nos va a acompañar? —dijo una vez sentada. Bebió un poco de vino y no supo si era el mejor que había probado en su vida por todo el tiempo sin beber o porque efectivamente era así.

No, está ocupado.

Los planos de Bulma permanecieron en el sitial donde los dejó cuando recién llegó, completamente olvidados. Esa noche no hablaron de trabajo y aunque Bulma debió estar atenta de no decir nada comprometedor, lo pasó muy bien conversando con el príncipe hasta altas horas de la noche.


(...)


—¿Dónde estuviste todos estos años? —preguntó Lok a Vegeta que estaba sentado casi al frente suyo durante la cena familiar.

—Encerrado, en una jaula —dijo Vegeta.

Además de los reyes, también estaban los hijos de la reina, Kyle, Tarble y Vegeta, que no había tenido muchas ganas de asistir, pero debió hacerlo para hacer acto de presencia ante su padre y no volviera a molestarlo por algunas semanas más.

—¿Cómo escapaste? —Su madre le había dejado bien claro que Vegeta vendría siendo su competencia, pero luego de escuchar tanto chisme del príncipe desertor, no podía evitar llenarlo de preguntas ahora que lo tenía tan cerca. Después de todo tenía diez años, y no era tan ambicioso o sagaz como a su madre le hubiera gustado. Simplemente se trataba de un niño de diez años con una carga muy grande sobre sus hombros y con una madre demasiado apegada.

—Mastiqué los barrotes —dijo serio, mirando al niño que frunció el ceño intentando imaginarse la escena.

La respuesta hizo que a Kyle se le escapara una risa e incluso Tarble curvó los labios, pero continuó comiendo.

—Suficiente de ese tema —dijo la reina, y puso la mano sobre la de su hijo para que continuara comiendo y no le hablara más a Vegeta.

—Veo que has estado entrenando, Vegeta —comentó el rey—. Ya comienzas a lucir como un guerrero de verdad.

—Sí —respondió Kyle—. Me ha ayudado a prepararme para el torneo.

—¿Vas a participar? —preguntó Berry a Vegeta—. Todo el mundo está comentando que sí.

—No, simplemente estoy entrenando.

—Es lo mejor —dijo el rey—. No quiero que llames la atención, es muy pronto.

—Es una lástima —agregó Berry—. Me hubiera encantado derrotarte en combate.

—No tenemos a Row —dijo Rasp—. Aún nos falta el quinto integrante.

Inmediatamente la mirada de Berry cambió. Al igual que Leek no estaba satisfecha por como se había tratado la muerte de Row. En cuanto a su padre, no tenía idea dónde estaba metido.

—Hay cientos de guerreros capaces —dijo Rave—. Ya encontrarán uno. Tienen que volver a ganar este año.

—Ese no será problema —respondió Berry de mal humor al haber mencionado Row—. Conozco los otros grupos formados y serán fáciles de eliminar. Y si Vegeta no participará en el grupo de esos guerreros simplones, entonces todo será un trámite.

—No son simplones —dijo Kyle molesta—. Ya vas a ver como te van a ganar, ni te darás cuenta de quien te pateó el culo.

—Entonces realmente vas a participar con ellos, ¿no Kyle? ¿Ya le dijiste a tu padre? —dijo la mujer a sabiendas que su padre no debía tener idea.

—¿Cómo es eso? —preguntó el rey—. Pensé que ibas a participar en el grupo de Berry.

—Eres una maldita chismosa —exclamó la jovencita, golpeando la mesa con la palma.

—En verdad eres una chismosa —apoyó Rasp a Kyle.

—Kyle, explica eso del grupo donde participarás —exigió saber el rey.

De un momento a otro en la mesa había varias personas hablando más de un tema a la vez, por lo que casi no se entendía lo que decían. Vegeta los observó en silencio y pensó cómo hubiese sido estar ahí todos estos años, probablemente hubiera terminado completamente loco. Observó a Tarble que continuaba comiendo, disfrutando de la cena como si todo estuviera tranquilo a su alrededor. En un momento cruzaron miradas y el joven príncipe se limitó a encogerse de hombros. Podía entender por qué no lo perdonaba por haberlo abandonado, pero en ese momento de su vida no hubiera tenido la mente de su hermano para soportar todo esto.

—Sí, voy a participar con ellos, he estado entrenando para eso —dijo Kyle a su padre.

—¿Y quienes son?

—Son guerreros —dijo sin darle importancia y muy molesta—. No quiero participar con el equipo de Berry, porque van a pensar que no me esforcé y además no la soporto.

—Te entiendo tan bien, Kyle —comentó Rasp.

—Tampoco te tendría en mi grupo, niña desagradable —respondió Berry.

—Basta las dos —ordenó el rey—. Kyle, está bien que quieras participar en el torneo, pero primero necesito más información.

—¿No me vas a prohibir participar en el torneo? —preguntó calmada, usando la técnica de ojos tristes que no fallaba con su padre.

—No, tienes que sacar la cara al igual que tus hermanos.

—Berry no es mi hermana —volvió a levantar la voz.

—Qué suerte tienes, niña —dijo Rasp.

Nuevamente varios comenzaron a hablar a la vez.


—¿Vas a entrenar con Kakarotto esta noche? —preguntó Kyle mirando hacia atrás a Vegeta. La cena ya había terminado y los tres hermanos no tardaron en abandonar el lugar. Unos pasos más adelante de la princesa iba Tarble.

—No, su mujer no le dio permiso para salir esta noche —respondió Vegeta, que pese a tener mejor figura, continuaba sin vestir los trajes ajustados y usando ropa de cuello y mangas largas.

—Entonces ¿podemos entrenar juntos? Si no entreno a diario ni siquiera voy a pasar la prueba para poder participar en el torneo —dijo preocupada.

—Está bien —respondió. De esa forma no se quedaría sin hacer nada durante la noche, le vendría bien continuar entrenando aunque no fueran esas bestiales batallas nocturnas con Kakarotto. Todo lo que fuera para conseguir un par de horas de sueño profundo en lugar de las pesadillas con Freezer o su madre.

La jovencita se adelantó para alcanzar a Tarble y ponerse a su lado. Vegeta le prestó atención a la interacción entre los hermanos.

—¿Podemos usar tu salón de entrenamiento?

—Claro, no hay problema —respondió Tarble mucho más relajado. Siempre se ponía de buen humor cuando terminaban estas cenas a las cuales evitaba asistir la mayor parte del tiempo, y si lo hacía era simplemente para mantenerse informado.

—¿Pero vas a acompañarnos, verdad?

—Lo siento, no puedo, me están esperando, tengo una reunión con Bulma.

—Le dices que te acompañe en el salón —dijo insistente.

—No, Kyle, vamos a estar ocupados revisando un trabajo que le pedí.

—No seas así. Prometiste que pasarías más tiempo conmigo, te queda muy poco acá en el planeta y ¿prefieres estar con ella que con tu hermana?

—Kyle, eso es extorsión emocional.

—¿Y está funcionando? —Lo tomó de una mano y lo obligó a detenerse para que viera sus ojos tristes—. Por favor, quiero entrenar, pero también quiero estar contigo.

—Está bien, le diré que nos acompañe en el salón. —No podía decirle que no a su hermana, especialmente si sacaba la carta del poco tiempo.


Mientras Kyle recibía instrucciones de Vegeta en medio del salón, en un extremo, sentado en una banca permaneció Tarble en silencio, observando. Por la forma de moverse de Vegeta y cómo le hablaba a su hermana, se notaba que no era la primera vez que le enseñaba a alguien. Era curioso, cada día que pasaba le agradaba un poco más este nuevo hombre, pero era el recuerdo de aquel adolescente desagradable que le prohibió despedirse de su madre el que lo frenaba para darle una oportunidad.

—¿Vamos a volver a practicar con la cinta en el rabo? —preguntó la joven un tanto decepcionada.

—¿No quieres pasar la prueba? —dijo Vegeta cruzado de brazos.

—Pero no tengo que meterme en el tumulto cuando comiencen a pelear por las cintas.

—¿Y qué pasará si alguien se ensaña contigo y te la quiere quitar? Por tu tamaño eres presa fácil- Además, la eliminatoria termina cuando se acaba el tiempo o ya está el número de guerreros. Si no tienes la cinta ni siquiera podrás participar en el torneo grupal.

—Maldición. —Le dio la razón y fue corriendo a buscar un par de cintas entre las cosas de entrenamiento. Estaba segura de haber visto el otro día que estuvieron todos juntos.

Bulma no tardó en llegar al salón con Broly detrás de ella cargando un bolso grande y pesado con las cosas de la científica (más conocida en Vegetasei como la mecánica). Cuando ya estuvieron cerca de Tarble, el guerrero le tendió el bolso a la mujer que casi cayó al tratar de afirmar tanto peso. Fue Tarble quien debió ir a ayudarla a cargar el bolso hasta donde estaba sentado.

—Muchas gracias —dijo molesta a Broly, pero el hombre no se dio por aludido. En lo que Tarble llevaba sus cosas, vio a Vegeta en medio del salón cruzado de brazos. Sus miradas se encontraron y el saiyajin no disimuló observarla. Debía tener mucho cuidado, llevaba más de nueve meses sin llamar la atención, y este hombre en solo unas semanas ya la había descubierto en varias ocasiones en situaciones comprometedoras.

—¿Qué hace aquí tu hermano? —preguntó una vez que se sentó al lado de Tarble.

—Kyle quería entrenar —respondió y no entró en más detalles.

Bulma sacó del bolso su caja de herramientas y la dejó entre ella y el príncipe, luego un par de robots esféricos. Uno se lo pasó a Tarble y el otro se lo dejó para trabajar en él.

—Sí que eres veloz —dijo Tarble observando el pequeño robot, y luego se lo tendió a Broly que estaba sentado a su izquierda, para que lo mirara.

—Digamos que me escapé de trabajo para poder trabajar en ellos. Aún no termino ninguno, pero si eres paciente podría hacer funcionar algunos para que los prueben, aprovechando que estamos aquí.

—¿Qué son esos aparatos? —preguntó Vegeta al lado de Bulma, lo que la asustó un poco al no haberlo sentido acercarse.

—Son para entrenar —respondió Bulma—. La idea es que resistan el impacto de las energías que lanzan y las envíen de vuelta. Aún no las he probado, pero no tendría por qué fallar.

—¿Tú los construiste?

—Claro que sí —respondió un tanto ofendida de que alguien pudiera siquiera sorprenderse de sus habilidades. Aunque claro, jamás había mostrado de lo que realmente era capaz para no ayudar a los saiyajin a conquistar planetas con sus inventos.

—Bulma es la mejor mecánica del lugar —dijo Tarble—. Y por lo visto también tienes dotes en la robótica.

—Quién lo hubiera dicho, trabajas después de todo —dijo Vegeta y añadió antes de que ella respondiera a su provocación—. Quisiera probarlos cuando estén listos.

—Cuando estén listos tal vez te deje jugar con uno —respondió la joven mirándolo a los ojos. Sentía que cada palabra del príncipe era un aviso de que sabía lo que tramaba, pero era imposible que supiera algo más que suposiciones por haberla encontrado en lugares algo comprometedores.

—¡Ya las encontré, Vegeta, vamos! —dijo Kyle impaciente, mostrando las cintas por sobre su cabeza. Vegeta regresó con la princesa.

Luego de un rato ya habían traído una mesa para poner todas las cosas que Bulma necesitaba para trabajar. También aprovecharon de traer para beber y comer, tal como si estuvieran en la biblioteca, por lo que el trabajo se veía interrumpido cuando la conversación entre la mecánica y el príncipe era más interesante. Broly se limitó a comer y observar el entrenamiento de Kyle.

—¿Cómo van las cosas con tu hermano? —preguntó en voz baja para que Vegeta no fuera a escuchar—. ¿Ya hablaste con él? —En cuanto dejó la copa a un lado continuó afinando los últimos detalles en uno de los pequeños robots.

—No, no hemos hablado, pero presiento que pronto lo haremos.

La joven asumió que Vegeta no le había dicho nada del encuentro en su habitación la otra noche, de lo contrario ya se lo hubiera dicho.

La pareja observó por un momento a Vegeta entrenando con Kyle, como se acercaba a la joven para quitarle la cinta del rabo y los intentos de ella de mantenerlo alejado y evadir sus ataques.

—No parece mal hermano —comentó.

—No —dijo Tarble.

—Es hasta un poco tierno verlos entren… —Se calló en cuanto escuchó el golpe de puño del guerrero en el rostro de la chica que la lanzó hasta casi donde se encontraban ellos.

Broly quiso ponerse de pie e ir contra Vegeta, pero Tarble se apresuró en poner una mano en la pierna para detenerlo.

—Tranquilo, Kyle lo está disfrutándolo —le dijo apresurado para evitar una posible pelea.

Kyle se levantó con la nariz sangrando, pero aún con la cinta en el rabo.

—No pudiste quitarmela —dijo emocionada y feliz. Escupió la sangre que se le estaba yendo a la boca y corrió de regreso hacia Vegeta para continuar entrenando.

—Retiro lo dicho —dijo Bulma horrorizada ante la escena—. Eso no es tierno, todos ustedes son unos bárbaros y es tu culpa por hacerme olvidarlo.


—Te distraes demasiado —dijo Vegeta luego de un rato en que estuvieron peleando y le quitó la cinta en incontables oportunidades. La jovencita tenía un ojo algo hinchado y contusiones en el cuerpo, pero le gustó entrenar con él. Solo Kakarotto y Vegeta no se medían con ellos, el resto parecía que estaba más preocupado de no lastimarla en lugar de pelear con propiedad.

—Kakarotto ya me dijo eso —dijo mientras intentaba parar la sangre de la ceja que no la dejaba ver con claridad.

—Y sigues fallando —dijo serio—. Piensas demasiado, estás preocupada de todo a tu alrededor, cuando deberías estar enfocada en tu oponente… Ve a limpiarte el rostro, luego continuaremos.

La chica fue corriendo al baño para no perder el tiempo. Mientras tanto Vegeta permaneció mirando a su hermano y Bulma. Los dos se veían tan a gusto conversando, riendo y tocándose que en realidad parecía ser una amistad real, y no algo forzado de parte de la mecánica para acercarse a Tarble y sacar provecho de aquella relación.

—Ya podemos probar alguno de los robots —dijo Bulma.

Broly se puso de pie curioso, y Vegeta se acercó. Los tres saiyajin miraron a Bulma manipular los pequeños robots para encenderlos y pronto las cinco esferas levitaron por sobre los guerreros, yendo más al centro del salón.

—Lanzale una energía —dijo Bulma a Broly, y se apresuró en aclarar—. Todavía están a prueba, así que trata de no usar tanto pod… —Fue demasiado tarde. El ataque de Broly chamuscó por completo una de las esferas que terminó en el suelo completamente inutilizable.

—No sirve —dijo Broly.

Tarble rió por la intensidad del guerrero, mientras que Bulma se llevó una mano al rostro. Con lo mucho que se había tardado en hacer los malditos robots.

—Por favor, mídanse con la energía. Todavía estoy trabajando en ellos.

Cuando Kyle salió del baño con el rostro limpio, lanzó una pequeña bola de energía a uno de los robots que logró retener el poder a la perfección y comenzó a pasarlo entre ellos mientras se acercaban a ella.

—Esto es genial —exclamó la princesa y alcanzó a hacerse a un lado para esquivar el poder que le lanzaron de vuelta sin aviso alguno—. Yo también quiero de estos juguetes.

—Muy bien, póngase a la fila, niños —dijo Bulma con su copa en la mano—. Tengo juguetes para todos.

Vegeta tomó uno de los robots desactivados sobre la mesa.

—Qué hábil —comentó el hombre mientras estudiaba el aparato.

Bulma simplemente se encogió de brazos y bebió vino, engreída como siempre.


Rato después Broly y Kyle estaban en medio del salón probando los robots, mientras Bulma terminaba de programar un par más, con Tarble a su lado y Vegeta sentado junto a su hermano comiendo.

—Son realmente buenos —comentó Tarble.

—Aún tengo que hacerles ajustes, y necesito otro material para hacerlos más resistentes porque con ustedes no durarán más de un día.

—No dudes en pedir lo que quieras, tienes mi autorización para lo que sea.

—Me van a odiar más en el departamento de mecánica, ya corre el rumor de que soy tu amante, pero bueno, otro motivo más para que hablen y la envidia los mate.

—Ginn hace unos días también me dijo que pensaba que éramos amantes, bueno, me lo dijo con otras palabras.

Kyle dejó el entrenamiento un momento para correr hacia Tarble.

—Ven a entrenar conmigo, esas esferas están de lujo para practicar. —Lo tomó de la mano e intentó tirar para que se levantara.

—No estoy entrenando, Kyle.

—Vamos, ¿prefieres pasar más tiempo con tu amiga que conmigo? —dijo evidentemente enojada.

—No te pongas celosa, Kyle —dijo Bulma, pero calló en cuanto la princesa la miró con ojos asesinos—. Está bien, me callo, Tarble, sé buen hermano y ve a entrenar con tu hermana.

—Está bien —dijo resignado. Dejó su vaso de licor en la mesa y acompañó a la niña.

En ese momento Vegeta se acercó más a Bulma para alcanzar la comida que estaba en la mesa. Sus cuerpos casi se tocaron, lo que provocó que ella se hiciera un poco más hacia su derecha para alejarse.

—Casi lo olvidaba —dijo Bulma hurgando entre las cosas de su gran bolso. Sacó una cajetilla de cigarros y la dejó en la mesa—. Te la debía. —Vegeta no respondió y simplemente se la guardó en el bolsillo del pantalón, acción que hizo a Bulma hablar—. ¿No vas a abrirlo? Los míos se acabaron.

El hombre simplemente volvió a dejar la cajetilla en la mesa para que ella sacara.

—Quiero de esos robots para entrenar —dijo, mirando como se adapataban a los diferentes movimientos de Broly y sus hermanos. No eran simples esferas que levitaban y resistian un tiempo la energía antes de lanzarla, eran mucho más complejas de lo que parecían. Sí que era inteligente la mecánica.

—Tendrás que esperar, esos los encargó Tarble para Broly. Además tendrás que pagar por ellos.

—No te delaté cuando entraste a mi cuarto sin permiso. ¿Qué más quieres?

—¿Por qué no le has dicho nada a Tarble? —preguntó curiosa. Entendía que no la hubiera acusado a los guardias por creer que Tarble la había enviado a registrar sus cosas, pero Tarble no le había mencionado en ningún momento lo ocurrido, y estaba segura que lo hubiera hecho si Vegeta hubiera hablado.

—¿Y arruinar la excelente relación de silencios incómodos que tengo con él? —dijo comiendo y mirando hacia al frente a los tres saiyajin que compartían como una verdadera familia.

—Tal vez si fueras honesto con él… —comenzó Bulma, pero se detuvo en cuanto él la miró con ojos fríos.

—¿Lo dices de verdad o simplemente para sacarme información? —dijo un tanto molesto.

—Tu hermano me importa —respondió con el ceño fruncido—. Y te digo esto solo para que cuando se vaya de este planeta tenga por fin un buen recuerdo tuyo.

El guerrero no respondió. Volvió a mirar hacia el frente y luego de un rato sacó un cigarro que encendió con una pequeña luz de energía de su dedo. Bulma no volvió a hablar y se concentró en su copa de vino.


(...)


Vegeta ya había dejado pasar mucho para hacer la visita a Bardock, así que en cuanto tuvo la oportunidad durante la noche, partió nuevamente hacia la Zona Negra. Esta vez no encontró a la mecánica saliendo de la casa de Bardock, pero sí al guerrero que venía recién llegando, y por su apariencia parecía que había estado entrenando.

—Bardock —dijo Vegeta en voz alta, a varios metros de distancia antes que ingresara a su casa. El saiyajin observó a Vegeta y no se sorprendió de verlo, ya que Kyle cada vez que lo visitaba le hablaba de él.

—¿Qué haces aquí? —preguntó el hombre que había estado a punto de abrir la puerta, pero la dejó y se alejó unos pasos de ella—. No eres bien recibido.

—No eres el primero en decírmelo —dijo despreocupado y se acercó más.

—¿Qué es lo que quieres? —preguntó conteniéndose, pero evidentemente molesto de tener que verlo. La puerta de casa estaba sin seguro, eso quería decir que Kyle estaba adentro.

—Hablar —dijo serio y decidido. Era la persona más cercana a su madre, ciertamente tenían que hablar.

—Tú y yo no tenemos nada de qué hablar —respondió desafiante. Lo último que quería era hablar con él. Nunca le agradó cuando era un niño y mucho menos luego de que entregara a Koora al rey.

—Koora… —dijo Vegeta y antes de poder continuar ya casi tenía al guerrero encima, pero no lo tocó, y él no retrocedió.

—¿Qué vas a decirme de ella que yo no sepa?

—Soy yo quien quiere saber de ella.

—Puedo decirte cómo fueron sus últimos días, cómo estuvo enjaulada y la decapitaron, pero eso lo sabes muy bien porque fuiste el responsable de su muerte.

Vegeta se contuvo. Siempre supo que Bardock no querría hablar con él y se comportaría de aquella manera tan hostil.

—Necesito saber sobre…

—Yo necesito que te vayas —dijo tajante—. Si has regresado a este planeta por un intento patético de reconciliación contigo mismo estás perdiendo tu tiempo, no voy a ayudarte, Vegeta.

—No hables como si me conocieras —dijo con menos paciencia. Estaba harto que todo el mundo supusiera de todo sobre él cuando ya habían pasado más de diez años.

—No te conozco, ni me interesa saber por qué estás aquí de regreso, pero puedo imaginar que abandonaste el planeta luego que Koora fuese decapitada porque no soportaste vivir con la culpa sabiendo lo que habías hecho. —Estaba fuera de sí, este era uno de los pocos temas que lo sacaban de sus casillas al punto de no poder controlarse y terminar gritando—. Tú deberías haber muerto, miserable, no ella, ni todos sus hombres y sus familias, pero Koora siempre intentó pensar lo mejor de ti y mira como le pagaste.

Vegeta tenía lista la respuesta de vuelta, pero enmudeció cuando vio salir a Kyle de la casa del hombre.

—¿Qué pasa? ¿Por qué estás gritan...? —Kyle, que salió en cuanto escuchó la voz alterada de Bardock, también calló al ver a Vegeta.

—¿Qué es lo que haces en este lugar? —preguntó Vegeta a la jovencita y caminó hacia ella. Bardock intentó detenerlo tomándolo por un brazo, pero el príncipe se soltó enseguida.

—No te acerques —advirtió Bardock.

—¿O qué? —Vegeta se dio vuelta para encararlo, ya estaba harto de tener que soportar esos comportamientos.

Kyle corrió para ponerse entre los dos hombres y evitar que el asunto pasara a mayores.


Continuará…


Hola a todos y todas, muchas gracias por leer este capítulo.

Antes de que se me olvide (porque ya se me olvidó la semana pasada) quiero darles las gracias por sus buenas vibras respecto a mi esposo. Seguimos lidiando con su salud, pero esta semana ha estado tranquila, así que si él está bien, yo también lo estoy. Ahora solo queda esperar porque recién en diciembre le harán un examen importante.

Bueno, ahora con la historia...

Ya son varios los rws que dicen que Vegeta quiere las esferas para revivir a Koora. Me gusta dar spoilers pequeños, y como es obvio esto entraría a la categoría de gran spoiler, debo decirles que tendrán que esperar para saber qué quiere… Paciencia, que en la segunda parte de la historia se sabrá. Y ya quedan 4 capítulos para que termine la primera parte. (Les aviso que el último capítulo es importante) y me muero de ganas por escribirlo.

Ya casi todo el grupo está enterado de la relación entre Tarble y Broly, lo cual no tenía sentido seguir ocultándolo, ya que se está entre amigos, nadie hablaría, y lo más importante: es terrible no poder ser verdaderamente tú con tu pareja cuando están con otra gente.

El flashback entre ellos es importante porque muestra como se ha ido formando Tarble hasta llegar a ser quien es en el presente. No fue nada fácil para Tarble lograr el cuerpo y carácter que tiene ahora. Y todavía quedan unas pocas escenas del pasado entre él y Broly, quien lo acompañó, alentó y ayudó desde el primer día.

Ah! Y hasta que alguien los pilló (Vegeta había sido el primero pero no había riesgo de que los delatara, pero Paragus es un caso diferente, ya que si bien no entregaría a su hijo al rey, tendría una excusa más para enviarlo lejos, creyendo que lo hacía por su propio bien) Y no le quedó otra a Tarble que amenazar al "suegro" para que dejara en paz a Broly. En particular me gustó escribir esta escena, porque se está viendo la verdadera personalidad de Tarble.

Vegeta se está acercando un poco más a Tarble, pero aún falta mucho para algo de verdad, y más le vale apurarse porque solo queda un capítulo de entrenamiento y luego viene el torneo. Y en cuanto a Bulma, al ver que al parecer de verdad es amiga de Tarble hace que bajen un poco las sospechas sobre ella, pero no por completo. (También habrán más flashbacks entre Bulma y Tarble para mostrar la evolución de su relación) Y Bulma, al pasar más tiempo "normal" con Vegeta hace que lo vea de verdad, y no como lo imaginaba después de todas las terribles historias que escuchó. Solo hay que tener paciencia para ver algo entre ellos. No sería realista si en unos pocos capítulos saltaran las chispas entre ellos (al menos desde mi punto de vista), ya que los dos andan preocupados de sus asuntos.

La canción de este capítulo Tú Por Mí de Cristina y los Subterráneos es para todos en el grupo en general, y en especial Tarble y Bulma Como ya he dicho, luego del tiempo entrenando y los intensos combates que se vienen en el torneo, la mayoría terminará más unidos.

Y Vegeta no le fue muy bien con el intento de conversación con Bardock, y todo empeoró más con la aparición de Kyle. Bueno, en el próximo capítulo sabrán que pasará.

Muchas gracias a todos y todas por leer y dejar comentarios. No se olviden de dejar rw en este capítulo y apoyarme.

Dev.

22/10/20.


(...)


Claudia: Las medidas de los guerreros en este fic son las siguientes: Raditz 1:93, Broly 1:89, Kakarotto 1:84, Bardock 1:84, Vegeta 1:73 y Tarble 1:69. (Vegeta no es bajo jajajaja pero para estándares de guerreros saiyajin lo vendría siendo) (Especialmente si se le quiere molestar XD jajaja)

María Cristina: Raditz es tan buen hermano, cómo no lo iba a ser con Kyle. Y también disfruto mucho haciendo las escenas entre Vegeta y Bulma. Ya quiero que avance más rápido la historia para llegar a partes más interesantes.

Veronica Becker: Todas estas interacciones van a influir a futuro en la vida de los personajes. En cuanto a Rasp, le hizo bien alejarse de la influencia de su hermana, pero aún está la madre muy presente. Creo que todas quedaron satisfechas con la escena final jajajaja.

Acuariana: Sí, estoy de acuerdo contigo, no me hubiera gustado que Vegeta le faltara al respeto a Bulma cuando la registró. Y claro, así le demuestra a Bulma que no es el hombre que cree que es.

Anna: Pronto se sabrá qué quiere Vegeta con las esferas.

Coco Lopez: También me encanta jajajaj. El enamoramiento no será fácil ni pronto, pero al menos antes de enamoramiento habrá lemon XD jajaja.

Nane: Kyle estaba demasiado ebria como para declaraciones jajaja. Bulma es demasiado linda como para pasar desapercibida. Y sí, ella será más difícil de caer que él. Como ves, Bulma ya comenzó a juntarse durante los entrenamientos.

Sofi Urrutia: Tarble no iba a dejar a Broly sin hacer nada. Lo quiere y seguirá cuidando aunque estén separados. Bulma y Tarble son muy cercanos, pero claro, nunca podrá abrirse por completo hasta que ella se anime a decirle la verdad. En la segunda parte del fic Vegeta y Bulma se acercarán, tendrán un muy buen motivo, ya verás.

Lady Blue: Kyle ya sabe sobre la relación que tiene Tarble con Broly. En el capítulo "Destino" lo conversan.

Amber: jajaja Vegeta no es tan bajo, es solo que si se compara con guerreros que miden casi dos metros, claro que va a parecer bajo jajaja. Ya pronto se sabrá para qué son las esferas.

Javi: La verdad es que me dejé llevar al escribir la escena en las duchas jajaja.