—
El Legado II
Primera Parte
XV
Entrenamiento
parte 4
(El Círculo)
When I look back upon my life
It's always with a sense of shame
I've always been the one to blame
For everything I long to do
No matter when or where or who
Has one thing in common, too
(It's A Sin / Pet Shop Boys)
—No te le acerques —dijo Bardock conteniendo la rabia.
—¿Por qué no debería? —preguntó Vegeta enfrentándolo—. ¿Hay algo que me perdí?
Bardock apretó los puños y no respondió. Le hervía la sangre a causa de la impotencia de no poder hacer nada y permitir que ese infeliz se acercara a su hija. No podía hacer ni decir nada sin exponerla.
—¿Qué están haciendo? —exclamó Kyle cuando se puso entre los dos. Puso las manos en el pecho de Bardock para alejarlo un par de pasos.
—¿Qué estás haciendo aquí, Kyle? —insistió Vegeta.
—Vengo a veces.
—¿A qué?
—No es de tu incumbencia —respondió Bardock y la niña volvió a darle un pequeño empujón para que no continuara, ya que si la situación empeoraba era él quien podría terminar muy mal.
—Te explicaré —respondió a su hermano—, pero vámonos de aquí, por favor. —Vegeta no respondió y se limitó a levantar vuelo, sin antes mirar a Bardock que se notaba moría por romperle la cara a golpes—. No hagas nada estúpido —le dijo a Bardock y se apresuró en seguir a Vegeta.
(...)
Milk observó el desastre que Kakarotto había dejado en la cocina luego de hacer la cena para que ella pudiera descansar. Estuvo a punto de detenerlo a sabiendas que luego tendría que limpiar, pero considerando que era el primer gesto amable que tenía luego de dedicarse a solamente entrenar, lo dejó continuar.
—Huele muy bien, papá.
—¿Cierto que sí? Y pensar que Raditz no me dejaba cocinar cuando vivíamos juntos. —Le sirvió el plato a Milk y a su hijo y luego fue por su porción, una mucha más grande.
Milk observó el plato, no tenía muy buena presentación, pero al menos olía bien. Sin embargo cuando probaron el primer bocado, tanto ella como su hijo debieron beber una gran cantidad de agua.
—¿Cómo está? —preguntó el hombre una vez se sentó a la mesa.
—Bien —respondió la mujer con los ojos llorosos y tomó un poco más de agua antes de volver a hablar—. Un poco picante, pero muy bien.
Kakarotto comenzó a comer con ganas como siempre, y los otros lo imitaron, pero cada bocado era seguido por un gran sorbo de agua.
—Mamá —dijo el niño luego de un rato en silencio—. Hoy mientras entrenaban estaban hablando del matrimonio del príncipe Tarble...
—Sí querido —dijo Milk dejando la comida de lado y atacando nuevamente su vaso—. ¿Qué pasa con eso?
—¿Ustedes están casados?
—No, Gohan —respondió Kakarotto al ver que Milk se tardaba demasiado en responder.
—¿Por qué no?
Milk quiso responder algo, pero el guerrero se adelantó.
—Porque en este planeta no se hace eso.
—Pero el príncipe se va a casar —dijo el niño sin entender.
—En el planeta de su novia se hace.
—En mi planeta también se hace —dijo Milk—. Siempre cuando niña soñé casarme con un lindo vestido blanco —dijo sonriendo y mirando a Kakarotto—. Sería lindo.
—No entiendo para qué, simplemente si quieres estar con alguien te juntas y listo.
—Se trata de la ceremonia, es un ritual donde dos personas que se aman se juran amor eterno. —Tomó su mano y la apretó para que la mirara y la entendiera—. Imagínate nosotros haciendo algo así, se cumpliría mi sueño de toda la vida, y mis papás estarían tan felices de vernos casados.
—Tarble está con Broly, pero se va a casar con otra persona. Esa ceremonia no tiene sentido —dijo volviendo a comer.
—Se dan casos de matrimonios arreglados, pero yo estoy hablando de nosotros dos —dijo forzando la sonrisa y apretó mucho más su mano para que entendiera de una maldita vez qué era lo que quería.
—Nosotros ya estamos juntos —dijo dando por terminado el tema y se dirigió a su hijo—. Gohan, ¿tienes tu armadura lista? mañana vamos a ir a entrenar a las montañas, y ahora que vuelas mejor quiero que me acompañes.
—Sí —exclamó el niño emocionado.
Milk soltó la mano de Kakarotto y lo observó conversando con su hijo sobre el entrenamiento. Bebió un poco más de agua y se levantó de la mesa en dirección al cuarto.
—¿Adónde vas? Aún no has terminado de comer —dijo Kakarotto.
—Se me quitó el apetito —dijo de mal humor—. Y más te vale lavar todo lo que ensuciaste, porque yo no lo voy a hacer.
—¿Te enojaste? —preguntó incrédulo.
—Qué increíble que te hayas dado cuenta —exclamó—. Ya que no soy uno de tus amigos que pasa golpeandote o no estoy hablando de combates día y noche como si no existiera nada más en el mundo. —Entró a su habitación y dio un portazo.
—¿Qué le pasó? —preguntó el guerrero a su hijo, y el niño lo miró igual de confundido.
(...)
—No puedes decirle a nadie —exclamó Kyle a Vegeta para que pudiera escucharlo ya que iban volando a gran velocidad—. ¡¿Vegeta, me escuchaste?! —Se detuvo a mitad de camino, lo que hizo que el guerrero también lo hiciera y se le acercara—. No puedes decirle a nadie —volvió a insistir—. De lo contrario lo pueden matar.
—¿Cómo fue que llegaste con él?
—¿Eso qué importa? —preguntó molesta.
—Habla, si no quieres que vaya con el rey y le diga lo que vi —insistió severo.
—No serías tan miserable —respondió.
—Simplemente responde la pregunta que te hice.
—Hace meses averigüé que él fue cercano a mi mamá, y ya que nadie en este maldito lugar quería hablarme de ella lo encontré. Tuve que insistir mucho para que aceptara decirme cosas ella y luego seguí visitándolo.
—¿Y qué haces con él?
—¿Qué estás insinuando, maldito enfermo?
A Vegeta le causó gracia y le agradó la actitud de Kyle. Hubiera sido interesante crecer con ella, pero no cambió su aspecto serio.
—No insinúo nada, responde.
—Maldición, entrenamos, conversamos, comemos juntos, es mi amigo, ¿has tenido amigos? Puedes hacerte una idea… ¿Vas a guardar silencio? Si hablas solo le harás daño a él, y te juro que…
—No es necesario que me amenaces —la interrumpió—. No voy a decir nada.
—¿Lo prometes?
—Sí, y deja de mirarme como si quisieras golpearme, no hablaré.
—¿Y qué hacías tú con él? Estaban a punto de ponerse a pelear, ¿qué fue lo que...? Olvídalo, seguramente también fuiste un cretino con él antes de marcharte.
—Quería hablar de Koora con él, pero no me estaba saliendo bien… —respondió e ignoró que lo llamara cretino—. ¿Dices que nadie te habló de Koora? ¿Ni siquiera Tarble?
—Se ponía demasiado triste y al final no me decía más de lo poco que ya sé, así que dejé de insistir. ¿Tú podrías contarme cosas de ella?
—Está bien —dijo luego de meditarlo unos segundos—. Pero vamos a comer, no quiero hablar con el estómago vacío.
—Sí —respondió sonriendo.
Volvieron a volar de regreso a palacio mucho más rápido.
Cinco meses atrás
En cuanto Bulma se alejó del grupo y se sentó a la mesa, encendió un cigarro. En el área de descanso de la biblioteca estaba Berry, de piernas y brazos cruzados, sin hablar una sola palabra, evidentemente con deseos de marcharse, moviéndose ocasionalmente para tomar su copa y beber. A su lado estaba Row que conversaba animadamente con Raditz sentado a su izquierda y Tarble acomodado al frente, junto a su pareja, la guerrera amiga de Berry, Lee, que estaba demasiado pegada a él.
La mecánica se había alejado porque a Berry le molestaba en exceso el olor del humo del cigarro y no disimuló en hacérselo saber, por supuesto Bulma se mordió la lengua para no responderle como se merecía. Jamás había vacilado ni temido a la hora de responderle a reyes y reinas en las fiestas que asistía con Troy, y esta tipa no le daba miedo, pero tenía que tener cuidado con ella, le convenía que asistiera a reuniones y así podía escuchar lo que tenían que decir y conocer la relación entre todos. Aunque era obvio que esta princesa no estaba en la reunión por gusto, sino que por acompañar a Row y Lee, que casi no podía sacar las manos de Tarble.
—Qué zorra más desagradable —murmuró Ginn cuando se sentó junto a Bulma. Ni siquiera el que estuviera Raditz y Row separándolas bastó para ignorarla.
—¿Dijo algo? —preguntó y le ofreció un cigarro que la guerrera aceptó enseguida.
—No, pero que esté ahí en silencio y creyéndose mejor que todos ya me descompone.
—Sí, se nota que no está a gusto aquí...
Bulma iba a ofrecerle su encendedor, pero la mujer encendió el cigarro con una pequeña energía de su dedo. Al principio, debido a su prejuicio hacia los saiyajin, no le había agradado para nada Ginn, pero luego de varias reuniones con Tarble y la pareja de ella, terminó por disfrutar de su compañía. Le gustaba lo directa y honesta que era.
—Y está esa otra que no deja de toquetear a Tarble. No se va a ir a ningún lado, que lo deje en paz por un minuto, por favor —exclamó Ginn, y luego de fumar se encargó de soplar el humo en dirección a Berry, lo que ocasionó una risa divertida en Bulma.
—Tampoco me agrada esa mujer para él, es tan simple, pero a Tarble parece gustarle, no podemos hacer nada.
—Ojalá se aburra pronto de ella como pasó con la anterior. Esa no era desagradable, pero era demasiado estúpida para seguir al principito y la terminó dejando.
—¿Dónde está Broly? —preguntó Bulma mirando hacia todos lados. No se había dado cuenta que faltaba hasta ahora, ya que siempre era tan callado.
—Seguramente se fue porque llegaron esas dos. Muy inteligente de su parte.
Bulma miró hacia el grupo, en especial a Tarble y a la saiyajin que había pasado una mano por sobre su hombro y acariciaba su cabello con otra mano mientras conversaban… La verdad es que era una lástima, le gustaba hablar con él, incluso podía decirse que se sentía un poco celosa al no poder estar sentada a su lado conversando, ya que era un hombre interesante y sereno. Le gustaba eso de él, sentía que le aportaba cierta tranquilidad a su vida cada vez que interactuaban.
(...)
—¿Te das cuenta lo que hago por ti? —preguntó Bulma sentada sobre un mantel en el suelo. A su lado, hombro con hombro, estaba Tarble. Gohan, que había logrado manejar la técnica de vuelo, jugaba a volar por el lugar y de a ratos observaba a su padre entrenar, y cerca de la pareja, Milk se ocupaba del almuerzo para todos los presentes. El príncipe le ofreció ayuda en más de una oportunidad, pero la mujer se negó rotundamente—. Voy a quemarme por el sol.
—Agradezco que hayas venido a acompañarme —dijo Tarble. Por el excesivo calor del día, solo vestía una camiseta negra y pantalones holgados, incluso se había quitado el calzado al igual que Bulma.
La mujer no aguantó más y se quitó la camisa blanca. Quedó con un peto de pequeños lunares rojos con fondo negro. La tenida la completaba con un jeans ajustado a las caderas de corte hasta las rodillas y grandes lentes de sol color rojo. Se acostó boca arriba y apoyó la cabeza en la pierna de Tarble. No solía mostrar tanta piel en este planeta, pero ya estaba en confianza y hacía un calor de los mil demonios como para preocuparse si revelaba un poco más de piel.
—Es agradable tenerte aquí, además me ayudas a cargar las cosas en la nave y así puedo cocinar a gusto en este lugar tan apartado de todo. —Milk vestía una camiseta blanca que dejaba sus hombros al descubierto y pantaloncillos cortos del mismo color. De alguna forma manejaba tan bien el arte culinario que no había ensuciado su ropa pese a no estar en condiciones tan cómodas para preparar el almuerzo.
—Podríamos haber traído algo hecho, así no tendrías que trabajar tanto —comentó Tarble.
—Me gusta hacer esto, me recuerda cuando vivía con mis padres, y además yo y Gohan pasamos más tiempo con Kakarotto… —Buscó a su hijo antes de continuar, se encontraba bastante lejos volando con la princesa cerca de las montañas. Estaba a demasiada altura para su gusto, pero al menos podría hablar sin problema—. Porque se la pasa entrenando día y noche y ya casi no lo vemos —dijo evidentemente incómoda.
—Deberías exigirle que pase tiempo con ustedes, y que se dedique a ti, no todo puede ser entrenamiento —dijo Bulma. En ese momento llegó Ginn volando directo en uno de los recipientes donde guardaban las botellas con agua fría, tomó una y se fue a sentar al lado derecho de Tarble. Tenía la cara roja y estaba empapada de sudor de tanto entrenar.
—Ya lo hice, le dije que si entrenaba todos los días no podía salir cada noche a entrenar con el príncipe Vegeta, pero lo único que hace cuando está en casa de noche es hablar del torneo y su entrenamiento… Nunca ha sido un gran detallista, lo conocí así, y está bien, pero ahora parece que simplemente no quiere tener tiempo para nosotros —dijo molesta—. La otra noche Gohan preguntó si estábamos casados y aunque yo estaba interesada en el asunto y le di todas las señales a Kakarotto, él simplemente me ignoró y siguió hablando de ese famoso torneo.
—¿Y qué esperabas? —dijo Ginn—. Estás con un saiyajin.
—Creo que ella ya sabe que está con un saiyajin, Ginn —comentó Tarble más comprensivo—. Es él quien también debería entender que su mujer viene de otro planeta y tiene otras costumbres.
—Totalmente de acuerdo —apoyó Bulma—. Tú hiciste mucho al dejar todo y venir a este lugar tan horrible. Ese hombre debería llenarte de atenciones por seguir aquí con él y además criar tan bien a su hijo.
—Ni siquiera reaccionó cuando le dije que sería lindo casarnos, era como si no supiera de qué hablaba.
—Los saiyajin simplemente nos juntamos, no tenemos ceremonias de unión —dijo Ginn.
—De hecho, sí —intervino Tarble—. Es una muy antigua y bastante simple que ya no se practica simplemente porque no se conoce, consiste en…
—¿Y tú crees que Kakarotto va a saber de eso? —insistió la guerrera deteniendo la lección de historia del príncipe.
—Ya no sé qué hacer para que entienda —dijo cruzada de brazos, sentada en un piso de madera de patas cortas junto a la gran olla que ya ardía gracias a la fogata que hizo Raditz para ella.
—Conozco a Kakarotto desde niño —dijo Ginn y apoyó un brazo en el hombro de Tarble—. Es bruto, siempre lo ha sido, pero se le pasó bastante desde que está contigo y con el niño… Como sea, si quieres algo de él tienes que ser directa, no esperes nada espontáneo, especialmente porque está acostumbrado a seguir órdenes de superiores. —Pese al tono pesado de la saiyajin para hablarle a Milk, sus palabras fueron honestas.
—Cómo es posible que no sea capaz de un gesto pequeño como flores —dijo Bulma—. No sé, algo lindo.
—En su defensa —comentó Tarble—. En este planeta jamás encontrará flores.
—¿Hay algo digno de admirar en este planeta? —preguntó la mecánica.
—Algunos hombres —respondió Ginn y todos le dieron la razón.
—Tan solo me gustaría un gesto de vez en cuando, no un cambio radical —dijo la mujer, atenta al saiyajin que entrenaba a varios metros de distancia alejados de ellos para no molestar con los ruidos o el polvo que levantaban por los ataques y vuelos a ras del suelo.
—¡Hey, concéntrate! —gritó Vegeta a Kakarotto cuando terminó en el suelo sin poder respirar por el golpe de puño de Raditz. Aprovechando que eran número par, comenzaron a combatir en parejas: Vegeta y Kakarotto contra Raditz y Broly.
Vegeta descendió junto a Raditz que permaneció al lado de su hermano aún adolorido y en el suelo por el golpe. Broly se unió a ellos.
—Me distraje, lo siento. —En cuanto pudo respirar bien, se sentó en el suelo y miró a su hermano—. Buen golpe.
—¿Qué te distrajo? —preguntó Raditz sin darle mucha importancia, pero en realidad no había olvidado la conversación que había tenido con Milk. Debía hablar con su hermano, pero no había tenido la oportunidad, tal vez ahora podría dejar abierto el tema para más tarde.
—Cosas —respondió mirando sus botas.
—Si te molesta algo, solo dilo —insistió Raditz.
—¿Vamos a seguir entrenando o vamos a hablar de nuestros sentimientos? —preguntó Vegeta impaciente mientras masajeaba su hombro derecho.
—No, entrenemos —dijo Kakarotto y se apresuró en ponerse de pie. Ya los cuatro hombres iban a volver a volar y separarse, pero no pudo evitar volver a hablar—. Hay algo que me molesta, y no sé qué hacer. —Los cuatro guerreros golpeados y agotados permanecieron de pie y muy cerca el uno del otro.
—¿Qué pasó? —preguntó su hermano.
—Es Milk —soltó enseguida el guerrero bastante exasperado—. No la entiendo, habíamos estado muy bien, ella me conoció como guerrero, pero ahora se enoja porque quiero prepararme para el torneo y espera cosas de mí y no sé qué son, y se enoja porque no sé lo que está pensando —dijo complicado—. ¡¿Cómo voy a saber lo que está pensando?!
—No sabría qué decir —respondió su hermano—. Ginn es saiyajin, no tengo ese tipo de problemas, y si de algo se caracteriza es que dice todo lo que piensa, no tengo que intentar adivinar nada.
—¿Y tú? —dijo Kakarotto a Broly—. ¿Algo que decir? —Estaba desesperado, aceptaría consejos de cualquiera que tuviera algo útil que aportar.
—Nunca he estado con una mujer y solo he tenido a Tarble de pareja —dijo más preocupado de volver a amarrar su cabello para volver a entrenar. Se le estaba haciendo difícil ordenarlo con tanta tierra que se le había pegado.
Inmediatamente la mirada de Kakarotto se fue hacia Vegeta, esperando que dijera algo.
—A mí no me mires —dijo cruzado de brazos—. Jamás he tenido una relación así de estable. La última pareja que tuve la dejé inconsciente en un planeta asediado. —Raditz arrugó el entrecejo ante aquel relato, y el príncipe aclaró—. Fue por su bien.
—Maldición —exclamó Kakarotto—. No sé qué hacer.
—Si la quieres preocúpate de hacerla sentir bien y feliz, ¿no se trata de eso? … —dijo Broly mirando a lo lejos, donde estaba el príncipe conversando con las mujeres. La mecánica le había puesto los lentes de sol, y se veía bastante bien con algo que no solía usar su raza—. Supongo, no sé mucho sobre eso, al menos es lo que he aprendido ahora. —Finalmente el más callado de todos fue el más certero.
—Estar con hombres debe ser más fácil —comentó Kakarotto rascando su cabeza—. ¡Las mujeres son tan complicadas!
Mientras hablaban y enumeraban las bondades y facilidades de salir con hombres en lugar de mujeres, Vegeta desvió su atención hacia el otro grupo que se había armado con su hermano. La mecánica descansaba la cabeza en la pierna de Tarble y seguramente hablaban un tema de su interés, pues se veía muy apasionada discutiéndolo. Pese a que se encontraban lejos, su vista privilegiada le permitió ver en detalle sus curvas y busto generoso, diferente al cuerpo de las saiyajin que eran más atléticas. No pudo apreciar esos ojos grandes y de color llamativo a causa de la posición en que se encontraba, pero la vista de su abdomen fue suficiente para acaparar toda su atención.
Kakarotto notó hacía donde miraba Vegeta y no tardó en dirigirse a él.
—Esa sí que no —dijo, y le dio un golpe en el brazo para que le prestara atención—. Esa sí que es complicada y rara. —Ni Broly ni Raditz entendieron a lo que se refería Kakarotto, así que les aclaró—. El príncipe está mirando a Bulma.
Vegeta frunció el ceño y miró el suelo y Raditz rio.
—Bulma es agradable —comentó Raditz—. A Ginn le gusta, y las veces que hemos compartido con ella ha sido normal… es un poco arrogante, pero al parecer tiene motivos para serlo. Y a veces se me olvida que no es saiyajin, si no fuera por sus colores, con ese carácter pasaría por una, y claro, es bastante guapa —señaló lo evidente mientras miraba hacia el grupo.
—Sí, lo es, pero también es rara —insistió Kakarotto—. Ha estado en mi casa muchas veces y siempre está a los secretos con Milk… Sí, le lleva regalos a Gohan y es buena con él, pero nunca pierde la oportunidad para hablar mal de nuestra raza... ¡Ah! Y también tiene una relación extraña con Bardock. Las veces que los he encontrado juntos están secretetandose y simplemente se callan como si fuese muy importante lo que hablan y yo no puedo escuchar.
—Eso es verdad —dijo Raditz pensativo—. Nunca he entendido eso que tienen, porque por lo que vi las veces que los encontré juntos en la casa de mi padre, no es nada físico, y no entiendo cómo fue que se conocieron.
—¿Ves? —insistió Kakarotto a Vegeta como si estuviera aconsejando a su amigo—. Si quieres coger busca a alguien más. ¿No tienen un harén en palacio?
—¿Qué hacen esas mujeres del harén durante todo el día? —preguntó curioso Raditz—. ¿Simplemente esperan a que llegue algún príncipe a tomarlas y el resto del día qué?
—Básicamente son esclavas —respondió Broly. Como pasaba tanto en palacio sabía el funcionamiento del harem para los miembros de la familia real y de los guerreros de rangos altos—. Tienen que esperar y lucir bien para los guerreros.
—¿Y hay harén de hombres? —preguntó Kakarotto.
—Eso hay que irlo a buscar a otros lugares —respondió Broly.
—¿Escuchaste eso, Vegeta? —dijo Kakarotto—. Ya lo sabes, anda a meterte al haren o a buscar a otro lugar, pero alejate de esa mujer, algún día me lo vas a agradecer.
—¿Vamos a seguir entrenando o qué? —preguntó Vegeta alejándose del grupo—. Para este tipo de conversaciones me hubiera quedado en mi celda esperando a que me torturaran. —Levantó vuelo y Broly lo imitó, interesado en seguir entrenando.
—Va a terminar follando con ella —dijo Kakarotto a su hermano.
—Sí —respondió Raditz y levantaron vuelo para continuar peleando.
(...)
Esta vez el momento de descanso y relajo se trasladó a la biblioteca del príncipe para que incluso las mujeres no saiyajin y el niño pudieran participar. Incluso se había unido Rasp al grupo en cuanto le dijeron que iban a beber luego de haber entrenado todo el día. Y luego de varias horas compartiendo ya había caído el primer guerrero.
—Creo que ya debemos irnos —susurró Milk sentada y con Gohan en brazos durmiendo. Kakarotto estaba sentado en el brazo del sillón junto a su mujer—. La noche está fría y si esperamos más se pondrá más helado.
—No es necesario que se vayan —dijo Tarble en su acostumbrado lugar en el sofá. Junto a él estaba Broly, y apoyado en el brazo del guerrero Kyle, luchando por no dormirse luego de nuevamente haber bebido alcohol. No le había sido fácil acostumbrarse a la bebida pese a que en el planeta los guerreros comenzaban a temprana edad—. Por la puerta junto a la mesa toman el pasillo de la izquierda, ahí pueden encontrar donde dejar al niño.
Milk dudó en aceptar la invitación, pero ya era tan tarde que no quiso exponer a Gohan al frío de la noche.
—Muchas gracias —dijo sonriendo. No tardó en levantarse e ir por la puerta que le indicó el príncipe. Kakarotto fue con ella para ayudarla.
Cuando Milk pasó junto la mesa le lanzó una mirada picarona a Bulma que llevaba un buen rato instalada ahí conversando y bebiendo vino con Rasp.
—Ustedes también pueden quedarse —le dijo a Raditz y Ginn que compartían un sofá. Estaban algo apretados, pero ella ya había apoyado las piernas sobre las de él.
—Dalo por hecho —le respondió Ginn ya pasada de copas, pero no tanto como aquella vez en la taberna—. Tengo que irrespetar tu hogar, como tú lo hiciste con el nuestro. —No dijo "ustedes" solo porque estaba Rasp, y aunque estaba muy ocupado conversando con Bulma, no se arriesgó a que la escuchara.
—¿Es necesario mencionar eso? —dijo avergonzado, con el ceño fruncido y las mejillas rojas. Ginn no le respondió, se limitó a reír con ganas al igual que Raditz—. Además como si tú ya no lo hubieras hecho aquí.
Ya que se encontraba Rasp, Tarble y Broly no había dado ninguna muestra de afecto, pero al tener la espalda del sofá tapandolos y al estar sentados tan pegados uno al lado del otro, de a ratos jugaban a tomarse la mano, entrelazar los dedos y acariciar la mano del otro con las yemas mientras conversaban.
—Claro que no —respondió ella—. Tú eres el que finge ser tan pulcro, pero la realidad es otra.
—No voy a discutir esto contigo —dijo riendo.
—¿Alguna vez me has pillado aquí?
—Eso no quiere decir que no lo hayas hecho, te conozco.
Mientras debatían de manera absurda a causa del alcohol y el buen ánimo que envolvía el lugar, Vegeta que estaba en un sitial cercano a Ginn y Raditz, encendió un cigarro y los observó en silencio. Lucían agotados después de entrenar a diario por tantos días, casi sin descansar, pero había valido la pena para él que ya estaba en mucho mejor condición.
No pudo evitar mirar a Bulma cuando rió más fuerte de lo normal. Desde que la conoció jamás la había visto reír de esa manera. La mujer se había alejado del grupo para fumar, ya que estaba demasiado cerca de Gohan, pero luego no regresó, pues se quedó conversando con Rasp que coincidentemente también tuvo ganas de fumar cuando ella se apartó. El guerrero estaba sentado a su lado y le hablaba muy cerca del oído.
En cuanto terminó el contenido de su vaso, Vegeta se puso de pie hacia el otro extremo de la biblioteca para salir por esa puerta. Al pasar por al lado de Bulma se miraron, pero ninguno dijo nada.
En cuanto Milk encontró un cuarto con cama y cobijas, acostó al niño que no dio indicios de despertar, estaba tan agotado que podría haber estallado una guerra en el planeta y él hubiera seguido durmiendo.
—Esta cama es grande —susurró Milk cuando Kakarotto entró al cuarto—. Cabemos bien los tres para dormir… Qué lugar tan lindo —comentó observándolo con detenimiento. Estaba un poco mareada, ya que no estaba acostumbrada a beber, por eso cuando el guerrero la tomó de la mano para acercarla a él, casi perdió el equilibrio.
—Encontré otra cama aquí al frente —dijo cuando la tuvo contra su pecho.
—No voy a dejar a Gohan solo aquí.
—Estaremos a unos pasos —dijo y la sacó de la habitación hacia la otra—. Después volveremos a dormir con él.
—No creo que sea adecuado hacerlo aquí —dijo un tanto asustada e impresionada por la grandeza del lugar—. Tal vez si… — Calló por completo cuando el hombre la arrinconó en la puerta y la besó. Intentó una vez más hablar cuando se separaron, pero él volvió a la carga, esta vez con besos en el cuello y manos por debajo de su ropa—. Está bien —dijo—, pero no vayas a creer que solo por un poco de sexo voy a olvidar las discusiones que hemos tenido.
Kakarotto no respondió, la besó nuevamente y la tomó de la cintura para levantarla y llevarla a la cama. Con el pie movió la puerta para que se cerrara y así tener privacidad.
Bulma bebió la mitad del contenido de su copa de vino y la dejó junto a la que bebía Rasp, similares en apariencia, pero completamente diferentes en grados y sabor. Le dolía el estómago tanto reir, la verdad es que le había hecho bien darse estas semanas libres para estar con Tarble y su gente, se sentía más repuesta y con energía, independiente de la tristeza que sentía por la pronta partida de su amigo.
No recordaba cuándo había sido la última vez que había reído tanto, pero Rasp sí que era bueno para decir cosas sin sentido y además si se sumaba a que hace un rato el alcohol se le había subido a la cabeza empeoraba las cosas. Fue cuando sintió los labios de él rozar su oído, que dejó de reír y se dio cuenta que le estaba coqueteando. No era tonta, podía identificar cuando un hombre quería algo más con ella, pero se había acostumbrado tanto a que Tarble y su círculo no la miraran con deseo, que asumió enseguida lo mismo con este príncipe.
En ese momento la culpa la golpeó. ¿Qué demonios estaba haciendo? Había llegado al planeta con una misión en mente y la estaba cumpliendo, ¿pero en qué momento se hizo de amigos saiyajin? No estaba ahí para eso, y el haber detenido todo por la llegada de Vegeta era justamente para averiguar de él, pero estas semanas casi se había olvidado de eso y solo se había dedicado a pasarlo bien, al punto de que si hubiera bebido un par de copas más no se extrañaría si terminaba besándose y encamada con Rasp, que además era tan guapo y alto. No, jamás se lo perdonaría.
—¿Qué pasó? —preguntó Rasp al verla tan callada cuando segundos atrás le salían lágrimas de tanto reír—. Si te reías de mis bromas solo por educación deberías seguir haciéndolo—. Tomó un mechón de cabello entre dos dedos para apreciar mejor su color que destacaba dentro de esta habitación llena de cabezas oscuras.
—Tengo que irme —dijo casi sin mirarlo. Se levantó, y se encontraba tan nerviosa y molesta consigo que solo cogió su cajetilla de cigarros y en lugar de terminar de beber su copa, tomó la de Rasp casi sin respirar.
—No, no te vayas —dijo con calma, pensando que ya la tenía segura, pero al parecer se había equivocado—. Aún no te he contado mi peor repertorio.
—Lo siento, tengo que irme —repitió. Ni siquiera se despidió del resto que conversaba y se fue a paso rápido hacia el otro extremo de la biblioteca. Al momento de abandonar el lugar, chocó con el marco de la puerta, más mareada que hace solo unos segundos.
Ya muy cerca de su habitación, Vegeta estaba a punto de encender un último cigarro cuando sintió el ki de Bulma rondando las cercanías. No estaba ebrio como para pasarlo por alto y pese a lo bajo de este ya se estaba acostumbrando a su presencia. Su primer pensamiento fue que nuevamente estaba intentando meterse a alguna habitación sin permiso, por lo que decidió regresar y encararla, ya estaba harto de ese comportamiento.
No le tomó trabajo encontrarla. Estaba en el mismo lugar donde sintió su presencia en primer lugar, y en cuanto la vio notó que no estaba ahí para espiar a nadie, ya que difícilmente podía mantenerse de pie. Apoyaba el trasero en la pared, se había doblado hacia abajo y mantenía las manos en las rodillas. No podía ser que se hubiera embriagado con tanta rapidez, ya que cuando abandonó la biblioteca se notaba festiva, pero en sus cinco sentidos, a no ser que hubiera bebido alcohol para saiyajin. Se acercó un poco más y pudo oler el inconfundible olor del vino de palacio, cómo no lo iba a reconocer, si era lo que más bebió el mes antes de marcharse del planeta para siempre.
Cuando Bulma se enderezó fue consciente de no encontrarse sola, y entonces supo que se había equivocado de camino.
—No debería estar aquí —dijo modulando muy mal. Todo le daba vueltas y por eso se vio obligada a detenerse, de lo contrario terminaría en el suelo y no podría levantarse—. No era el pasillo secreto correcto —murmuró pensativa para ella, no con intenciones de compartir tal información con el príncipe
—¿Pasillos secretos? ¿Conoces los pasillos secretos de palacio? —preguntó Vegeta.
—Claro —respondió ella, demasiado ebria como para darse cuenta—. Milk me enseñó los pasillos de la servidumbre, y memoricé los otros que estaban en desuso, fue muy fácil, tal como cuando vivía en el refugio de niña.
—¿Un refugio? —Ya que estaba ebria, aprovecharía de sacarle la información que pudiese.
—¿Es normal que se mueva tanto el lugar? Tengo que llegar a mi cuarto. —Intentó caminar, pero nuevamente se dobló y apoyó las manos en las rodillas, intentando que la molestia cesara.
—Estás borracha —dijo Vegeta acercándosele—. Duerme aquí.
—No, no lo estoy, si lo estuviera, hubiera terminado besando a Rasp… —dijo como si estuviera hablando con una persona de confianza en lugar del príncipe saiyajin—. No puedo creer que lo haya considerado… Sí, es guapo y alto, pero está muy mal—. Cubrió su rostro con una mano por la vergüenza.
—¿Y eso que tiene de malo? —preguntó con las manos en los bolsillos. Antes de abandonar la habitación había pensado que pasaría algo entre ellos y precisamente por eso se había marchado, no tenía deseos de ver eso.
—Tiene todo de malo. Es un saiyajin, ¿necesitas otro motivo?
Vegeta levantó la ceja ante su respuesta.
—Entiendo —dijo—. Los saiyajin no tienen la mejor reputación.
—Necesito llegar a mi edificio —dijo ahora preocupada de su cama y olvidando por completo lo que había dicho de Rasp.
—Duerme aquí, estás muy mal, hay otras habitaciones... —La tomó del brazo para ayudarla a enderezar y que caminara, pero ella se alejó para cortar contacto.
—No me toques —dijo fuerte y claro.
—¿Qué demonios te pasa? —preguntó molesto. No la entendía, compartía con ellos día y noche, interactuaba con todos sin problema, siempre la pillaba mirándolo durante las reuniones de grupo, pero notaba una clara animadversión hacia él, y su reacción de ahora lo confirmaba—. Olvídalo. —Se dio la media vuelta y caminó de regreso a su habitación, pero se detuvo al escuchar un golpe seco en el suelo: Bulma se había sentado o dejado caer. Puso los ojos en blanco y regresó por ella, no le preguntó ni esperó su consentimiento, simplemente la tomó de un brazo, la levantó con extrema facilidad hasta ponerla sobre su hombro y caminó en busca de una habitación con cama—. Si eres tan inteligente deberías notar diferenciar entre el vino de palacio y el que puede soportar tu cuerpo.
—No necesito tu ayuda —balbuceó, olvidando que hace unos segundos le había gritado—. Puedo hacerlo sola, siempre lo hago.
—Sí claro… —Luego de ver un par de habitaciones sin éxito, terminó llevándola a su dormitorio. No tardó en dejarla en la cama en cuanto llegó—. No pierdas el tiempo registrando mi cuarto, no hay nada que encontrar. —Pensaba retirarse, pero Bulma le habló.
—Espera —dijo y se sentó con los pies en el suelo, de esa forma sentía que el cuarto ya no se movía tanto—. ¿Tienes fuego? No sé dónde dejé mi encendedor. —El hombre debió acercarse para encender su cigarro con una pequeña energía de su dedo índice. Cuando quiso volver a retirarse, ella le ofreció un cigarro.
—Ya duérmete, ese vino te hará dormir por días —dijo rechazando su ofrecimiento, pero la joven insistió.
—Tengo problemas para dormir, no te vayas aún, pero si ese vino me hace dormir voy a llevarme una botella a mi cuarto.
Vegeta terminó aceptando en cigarro y se sentó en el sillón cercano a la cama, junto a la ventana.
—Terminarás con un agujero en el estómago si sigues bebiéndolo.
—Sobreviví a carroñeros, un simple vino no va a matarme... ¿Y vas a participar en el torneo? Por fortuna queda poco para eso, es increíble que ensalcen tanta violencia sin sentido, y hasta Tarble está emocionado por una tonta pelea, pero claro, está enamorado.
Pese a lo mal que estaba hablando, Vegeta la pudo entender bien.
—¿Si tanto rechazas la violencia, qué haces aquí? Con tus capacidades podrías estar en cualquier lugar.
—Estoy acostumbrada —dijo con el cigarro en la boca para poder recostarse boca arriba—. Ver a un grupo de hombres y mujeres en trajes ajustados golpeándose entre ellos no se compara con el lugar donde crecí.
—¿Cuál es el nombre de tu planeta?
—Ya no existe, qué importa —respondió mirando el techo. Fumó una vez más y dejó el cigarro en su mano derecha—. Pese a todo tenía un poco de esperanza… Pero todo se fue al demonio el día que le cortaron la pierna a mi papá.
Vegeta no tuvo que preguntar. Imaginó que fue para enviar un mensaje o alimentarse de él, no había muchas opciones.
—¿Cómo dices que tu planeta se extinguió?
—Ya te lo dije la otra vez... No quieras aprovecharte porque estoy ebria.
—No creo que sea posible.
—Hablando de aprovechar… —Le dio una gran bocanada al cigarro antes de seguir—. ¿Por qué no intentaste propasarte cuando me revisaste?
—¿Tendría que haberlo hecho? —preguntó divertido.
—Claro que no, me hubiera encargado de ti si intentabas algo —dijo con total seguridad—, pero conociendo tu historia... no pensé que serías tan ético. —Cerró los ojos. Estaba tremendamente cansada y mareada.
—No se sabe nada de mí en más de diez años y todos creen conocerme a la perfección —dijo tranquilo.
—Tienes que admitir que lo que se sabe de ti es muy malo.
—¿Y qué es lo que sabes de mí? —preguntó interesado.
Bulma no respondió y Vegeta se levantó con el cigarro en la boca. Solo debió acercarse un poco para darse cuenta que la joven se había quedado completamente dormida con el cigarro a medio consumir en la mano. Se lo quitó y observó la colilla manchada de labial antes de apagarlo en el cenicero que había en el velador. La observó, y luego su boca entreabierta.
Puede que Kakarotto tuviera razón: era rara y lucía bastante complicada, pero por lo poco que la había conocido y conversado ya la encontraba tremendamente interesante y atractiva, sin mencionar lo inteligente que era, una combinación letal.
Fumó una vez más y apagó su cigarro en el cenicero.
A la mañana siguiente cuando Bulma despertó, intentó cubrirse con el cobertor para que la luz del sol no la molestara, pero al estar sobre parte de la cobija le fue inútil moverla más de lo que ya la cubría. Le dolía la cabeza, y el cuerpo, pero no lo suficiente para no darse cuenta que no se encontraba en su cuarto. Eso la hizo sentarse con rapidez e intentar recordar lo que había pasado anoche. Reconoció enseguida el cuarto de Vegeta y de pronto se asustó.
—¿Qué fue lo que hice? —preguntó en voz alta. Se apresuró en revisar su ropa: estaba toda en orden. Incluso se tocó sus partes íntimas y se calmó al comprobar que todo estaba bien. Una vez más tranquila, las imágenes de lo sucedido anoche la invadieron y se enojó consigo misma por ser tan distraída. Podría haber terminado muy mal de haber bebido más de ese vino saiyajin, y de no ser que aún le quedaba algo de consciencia cuando conversó con Vegeta, podría haberse ido de lengua con extrema facilidad.
Se sentó y se puso las zapatillas, y por un momento pensó en registrar el cuarto, pero sería inútil, sabía muy bien que de tener algo digno de ocultar, Vegeta ya lo habría cambiado de lugar en cuanto la descubrió en su habitación la otra vez. Decidió ir a su habitación para darse una larga lucha antes de juntarse a desayunar con Tarble que debería saber todo el sacrificio que estaba haciendo por él al acompañarlo estos días que le quedaban en el planeta.
(...)
Luego de tres semanas, la mejor manera de terminar los arduos entrenamientos era visitando la Zona Negra para ver los combates (y también participar) en el Círculo. Las mejores peleas ahora ocurrían al interior de lugares cerrados con varios pisos de balcones rodeando la arena principal para que la mayoría pudiera observar y sobretodo apostar. Se había vuelto tan popular que guerreros de diferentes lados de la galaxia venían a probar su suerte e intentar tener la oportunidad de pelear con un saiyajin con rabo.
Casi todos habían peleado al menos una vez, pero Kakarotto ya iba en su quinta ronda e invicto. El grupo estaba repartido en los balcones del segundo piso viéndolo pelear, o preocupados de comer, beber o conversar.
—Ya se volvió loco —comentó Ginn en voz alta. El lugar estaba tan lleno que había que gritar para ser escuchado—. No va a quedar Kakarotto de aquí a las clasificatorias, y tanto que nos insistió para que participáramos.
—¡Pelea muy bien! —exclamó Kyle en cuanto regresó al grupo con diferentes cortes de carnes ensartadas en un palito. Cerca de ellos estaba Bardock y no perdió la oportunidad de ir a saludarlo.
—Sí, eso no está en discusión —dijo Tarble viendo con horror cómo peleaba el guerrero con su oponente, un hombre que casi lo doblaba en tamaño. Y como siempre había sucedido en el círculo, no podían volar, usar poderes, y lo más emocionante de todo: las llamas los envolvían formando un círculo, por lo que había que ser el doble de cuidadoso al momento de retroceder—. ¿Tendrá energías para el torneo?
—No está usando toda su fuerza —comentó Broly, de pie detrás de Tarble observando con interés los combates—. El otro guerrero está sofocado por el calor, no va a durar mucho.
Casi treinta segundos después los gritos alabando a Kakarotto no se hicieron esperar cuando venció al grandulón de un solo golpe en la cabeza. Las apuestas corrieron más rápido mientras entraba un nuevo contendor y Kakarotto se preparaba haciendo sonar los nudillos, más altanero que de costumbre y con evidentes lesiones por los combates anteriores.
—Me preocupa —susurró Raditz—. Algo le molesta y está desahogándose con los combates.
—¿Tú crees? ¿Hablaste con él? —preguntó Ginn cerca de su oído para no tener que gritar.
—No he tenido la oportunidad.
—Aprovecha ahora, ve a esperarlo fuera del círculo y sácalo de ahí antes que no quede nada de él para el torneo.
—Sí. —La besó en la boca antes de salir. El lugar estaba repleto y sumado a la iluminación rojiza para que toda la atención se fuera al centro del lugar, hacía que fuese complicado avanzar.
—¿Pasándola bien? —preguntó Ginn a Vegeta que estaba apoyado en la baranda de fierro mirando las peleas, aunque de a ratos miraba hacia uno de los balcones de al frente donde Bulma conversaba y fumaba con Bardock. Los dos se veían cercanos, hablando sin parar. Le llamaba la atención qué podían tener en común esos dos, y como ya era costumbre, de a ratos ella también lo miraba a él.
—Mucho mejor que mi última estadía antes de llegar aquí.
—Por cómo llegaste asumo que no fue de lo mejor. ¿Cuándo vas a contarme qué fue de tu vida estos diez años?
—No he estado lo suficientemente ebrio para comenzar a hablar. —Volvió a mirar hacia al frente en lo que comenzaba el próximo combate de Kakarotto.
—No creo que follen —dijo la guerrera al notar a quien miraba Vegeta—. No me puedo imaginar lo que hablan, pero no se miran como si estuvieran teniendo sexo, o quisieran tenerlo, que es tal como tú la miras a ella —dijo dándole un codazo.
Sí, a Vegeta le atraía la mecánica, pero no solo la miraba por algún deseo carnal, sino que era por curiosidad de saber qué pasaba por su cabeza y qué tramaba. Su comportamiento no era normal y le llamaba la atención que nadie de su círculo cercano se hubiera dado cuenta.
—Gracias por el dato —se limitó a decir.
Pronto la pelea comenzó y la atención se dirigió hacia Kakarotto y su oponente. Otro guerrero saiyajin, pero sin rabo. Las apuestas no tardaron en correr.
Vegeta y Ginn compartieron un cigarro y una botella de cerveza y en esta ocasión, la atención del príncipe se fue hacia su hermano que había dejado de mirar la pelea y hablaba con Broly y Kyle. No sabía qué más hacer para intentar tener una conversación real con él sin que se fuera y lo dejara hablando solo, alguien los interrumpiera o intentara protegerlo de él.
El público gritó excitado cuando el oponente de Kakarotto lo golpeó en el rostro con tanta brutalidad que lo hizo retroceder hasta casi caer al fuego. La emoción no cesó, mucho menos cuando vieron cómo sangraba de la herida que le había dejado en la ceja.
Vegeta le cedió el cigarro y la botella a Ginn y se acercó a su hermano. Era ahora o nunca, no tenía otra opción ya que pronto Tarble abandonaría el planeta y no estaba seguro cuánto tiempo continuaría él mismo en Vegetasei.
—Vamos abajo —dijo en cuanto se puso a su lado.
—¿Cómo? —preguntó Tarble.
—Vamos abajo a pelear, eres un guerrero ahora, ¿no? Vamos abajo —insistió Vegeta.
—¿Quieres que vaya a meterme a ese lugar a pelear contigo? —dijo pensando que bromeaba a causa del alcohol, pero además de un par de cervezas no lo había visto beber gran cantidad en toda la noche y sonaba realmente serio.
—De seguro llevas años con ganas de golpearme. Ahora es tu oportunidad, pero no te la pondré fácil si es lo que estás pensando.
El primer impulso de Tarble fue mirar a Broly en busca de consejo, pero se resistió. Era algo que debía resolver por sí solo.
—Está bien, vamos —dijo para el asombro de todos—. Me queda muy poco en el planeta, ¿cómo no voy a irme sin entregarme a la barbarie de este lugar? —Y luego agregó en voz baja a Broly—. Deséame suerte.
—No la necesitas, sabes pelear.
Los dos hermanos se movieron entre la muchedumbre para bajar al primer piso.
Para cuando lograron llegar al lugar de combate, al centro del salón, Kakarotto, casi con un pedazo menos de piel y ceja, ya había dejado inconsciente al saiyajin. En cuanto apagaron el fuego los encargados se llevaron al perdedor y Raditz se apresuró a tomar a su hermano del brazo para sacarlo de ahí.
—¿Oye, qué haces? —reclamó, pero no tuvo más opción que seguirlo porque casi no veía a causa de la sangre y el sudor.
—Suficiente por hoy —respondió Raditz.
—Pero tengo que seguir peleando.
—No, no tienes que seguir peleando, vamos.
Cuando se cruzaron con los otros hermanos que iban entrando al círculo, Kakarotto intentó detenerse, pero Raditz no se lo permitió.
—Quiero ver la pelea de los príncipes —reclamó.
—Luego, tienes que curarte esa herida. —Lo hizo avanzar más rápido para ir a un lugar más solitario.
Pese a que habían otros luchadores interesados en pelear, les dieron prioridad a los hermanos en cuanto notaron quienes eran. Más que nada reconocieron a Vegeta, y por él, luego se dieron cuenta que el otro príncipe se trataba de Tarble. Si las apuestas corrían raudas, ahora fue el caos ante tan interesante combate.
Bulma llegó con Ginn y los demás cuando se dio cuenta de lo que ocurría abajo.
—¿Qué fue lo que pasó?
—Lo que debió haber pasado desde un comienzo —dijo Ginn.
—Va a golpear a Tarble —dijo preocupada y no tardó en encarar a Broly—. ¿Por qué no lo detuviste?
—No lo subestimes —respondió serio. Eran años entrenando juntos, sabía de lo que Tarble era capaz aunque nunca se hubiera puesto en un escenario real de combate.
Cuando las llamas se encendieron casi de la altura de Tarble, el príncipe se movió hacia el centro del lugar para escapar del calor abrasador. Se notaba incómodo y acalorado. Y por mucho que mirara hacia arriba no lograba distinguir donde estaban Broly y los demás.
Vegeta lucía como si toda la vida hubiera combatido en lugares como estos, en cambio Tarble era un pez fuera del agua.
—Presta atención aquí —dijo Vegeta alistandose para comenzar—. Ya no hay nadie que pueda protegerte de mí. —Ninguno usaba armadura, así que estaban en igualdad de condiciones—. Si tienes miedo puedo darte algo de ventaja… —Estaba azuzándolo para hacerlo entrar en el humor y al parecer funcionó, ya que Tarble frunció el ceño ante sus palabras y se concentró solo en él—. ¿Y qué dices? ¿Comienzas tú o...? —Antes de terminar la oración ya tenía a su hermano sobre él a una velocidad que no se esperaba.
Tarble dio el primer golpe. Un rodillazo en la barbilla de Vegeta que lo levantó y lanzó hacia atrás, justo donde estaban las llamas. El guerrero alcanzó a estabilizarse para no quemarse, pero debió moverse para esquivar con éxito otro ataque por su derecha, sin embargo no pudo detener el golpe de puño en su rostro y terminó en el suelo con un corte en el labio.
—Está bien, partes tú —dijo Vegeta mirando a su hermano que se había puesto al otro extremo, esperando el contraataque. Escupió sangre, se puso de pie y recordó que Koora siempre se empecinó en desarrollar su velocidad y al parecer era lo mismo que había hecho Broly, pero de forma mucho más completa, ya que había logrado lo que nadie creía posible: volverlo un guerrero. No quiso hacer esperar a su hermano y se lanzó al ataque.
Ginn no dudó en echarle un vistazo a Broly en cuanto Vegeta comenzó a golpear a Tarble. Por un momento pensó que el grandulón se alteraría e intentaría detener la pelea para partirle la cara a Vegeta, por lo que sería un problema mayor controlarlo sin Raditz y Kakarotto presentes, pero estaba tan concentrado y calmado, que eso la tranquilizó. Notó que Kyle, al igual que ella, había dirigido su atención a Broly, seguramente por el mismo motivo.
Tarble bloqueó el ataque de su hermano y se obligó a arremeter en lugar de retroceder. Logró acertar varios golpes seguidos, situación que en lugar de satisfacerlo, lo hizo enojar.
—No te dejes golpear —dijo molesto—. No me subestimes.
—No lo hago —respondió Vegeta esquivando y retrocediendo. Pudo reconocer varios movimientos de Broly en Tarble, pero también al estar enojado le hacía perder la concentración, cosa que aprovechó para atrapar el puño de Tarble, atraerlo y golpearlo en la boca del estómago con la rodilla.
Tarble cayó al suelo casi sin poder respirar, pero no tardó en levantarse y alejarse de Vegeta. Le tomó trabajo recuperar la respiración. Los espectadores gritaban pidiendo por más.
—Maldición —murmuró Tarble con la mano en el abdomen. Pensó que se sentiría bien golpeando un poco a Vegeta, pero los minutos pasaban y solo se sentía más enojado.
—¿Qué pasó? —preguntó Vegeta—. ¿Ya te cansaste?
—Me trajiste aquí para hablar, ¿no? Pues habla de una vez, y di la verdad.
—Es lo que he estado intentando desde que llegué, pero tu tropa de secuaces apenas me dejan acercarme, y tú sales huyendo cada vez que comenzamos a hablar. —No quiso darle más tiempo a Tarble para recuperarse y fue a atacar. Tarble no vaciló en responderle, en lugar de solo protegerse.
A Bulma le tomaba demasiado trabajo seguir los golpes y mucho menos entender lo que hablaban. Miró a los tres saiyajin que observaban concentrados, en silencio y supo que ellos sí eran capaces de ver y escuchar parte de la conversación. El resto del público simplemente gritaba rogando por más sangre, preocupados de los golpes y el brutal espectáculo.
—¿Vas a decir dónde estuviste? —preguntó luego de darle un certero golpe en la mejilla. Intentó agarrarlo de la ropa para tirarlo, pero Vegeta lo golpeó en ambos brazos para cortar contacto y lo obligó a retroceder.
—Viajando alejándome de todo, y sé que hice mal al no llevarte o avisarte, pero no hubieras ido conmigo de habértelo dicho, ¡tú me dijiste que me fuera! —Le hizo una zancadilla que lo arrojó al suelo, e intentó golpearlo ahí, pero Tarble estaba tan acostumbrado a ser derribado por Broly y tener que defenderse de esa forma, que esquivó los dos intentos de Vegeta por golpearlo, y mucho más rápido que su hermano, se puso de pie para atacarlo por la espalda y empujarlo hacia las llamas.
—¡No esperaste nada! —exclamó molesto—. ¡Simplemente escapaste y se supone que yo era el cobarde, yo era el débil! ¡Y tú no fuiste capaz de enfrentar lo que hiciste!
Vegeta debió levitar para frenar su cuerpo antes de hacerse daño con el fuego, sin embargo sintió el inconfundible aroma del pelo al quemarse. Dio un salto para alejarse de Tarble.
—Te estaba cuidando —dijo concentrado en él y en la pelea. Hace un rato que no había nada más alrededor, y para Tarble ocurría lo mismo—. Intenté protegerte, pero no sabía cómo, es lo único que pude hacer en ese momento.
—No me dejaste despedirme de ella, y tuve que ver como la decapitaban —exclamó rodeando el círculo, atento al próximo ataque de Vegeta—. ¡Ese es mi último recuerdo de ella! No me dejaste despedirme. Tú la tuviste a diario, sé que la visitabas y pasabas horas con ella, ¡y me negaste cinco minutos a su lado! —Casi enceguecido por la rabia al recordar aquella época, Tarble no lo pensó y se lanzó de frente hacia Vegeta.
El guerrero logró detenerlo de las muñecas y no lo soltó para que no se alejara y lo mirara a la cara.
—Lo arruiné, pero el rey estaba esperando una excusa para ligarte a los planes de Koora. Ya había intentado matarte una vez, ¿por qué no una segunda?
—Por qué no una tercera —lo corrigió—. Luego del atentado fallido intentó envenenarme, pero tampoco le resultó. —Desesperado por soltarse de Vegeta, lo golpeó en la frente con la suya, pero no dio el efecto esperado, y recibió el mismo golpe de vuelta que lo hizo retroceder—. ¿Y desde cuando estuviste tan preocupado de mí? Me rechazaste toda mi vida, me despreciaste ¿y de pronto nació ese interés por mi? ¿Qué parte de la historia me perdí? —Se limpió la sangre de la herida en la frente para que no se le fuera a los ojos.
—Eras importante, siempre lo fuiste —gritó y se lanzó contra él, nuevamente tirándolo al suelo, pero esta vez se puso encima para golpearlo en la cara, con una rodilla sobre su muñeca para que no pudiera defenderse—. ¡Sabes bien el tipo de crianza que hay aquí, tuve que lidiar con eso y con lo que Koora nos enseñó!
—¡¿Cómo te atreves a decir su nombre?! —Con la mano libre le pegó en la cara tan fuerte que casi lo hizo bajarse de él, y usó sus piernas para empujarlo y alejarlo. En cuanto tuvo la oportunidad se puso de pie—. ¡La entregaste, la mataste!
—¡Yo no fui! —Se puso de pie y gritó molesto, ignorando el dolor extremo de la mandíbula.
—¡La entregaste al rey y la mataste! —insistió—. ¡No mientas!
—¡Yo no fui, yo no fui! —gritó alterado—. ¡Yo no la entregué al rey! Descubrí lo que hacía mucho antes que él, peleamos y casi la maté, pero no pude, no pude, y yo no la entregué al rey, él lo averiguo, yo no pude, quería hacerlo, pensaba que era lo que tenía que hacer, pero no lo hice, no pude porque me importaba, pero sí, fui cobarde al no liberarla y he estado pagándolo toda la vida... Hasta el día de hoy intento repararlo de algún modo.
—No te creo.
—¿Querías la verdad? ¡Esa es! Me fui porque no soporté lo que hice, no me soportaba yo y lo que me estaba convirtiendo. Esos sentimientos que ella me inculcó pese a mi negativa, le ganaron a todo lo que yo creía saber y me confundieron e hicieron la culpa tal que si no me marchaba iba a terminar volviéndome loco. Me despreciaba, y tuve que huir de todo esto, incluso de mí, y siento no haber hecho algo mejor contigo, siento no haber sabido cómo reaccionar ni cómo tratarte, pero el desprecio y la culpa pudieron más. —Soltó casi sin pensarlo, simplemente dejó salir todo lo que lo había agobiado por tantos años.
—¡¿Por qué no me dijiste?! —exclamó dolido.
—Ni siquiera yo sabía identificar lo que me pasaba. Y si no me crees ahora, ¿me hubieras creído en ese momento?
—¡No lo sé! ¡Simplemente te necesitaba! ¡Toda mi vida te necesité, Vegeta!
Vegeta abandonó la posición de pelea y respiró agitado, mirando los ojos brillosos de su hermano. Ya no volvió a gritar y habló más contenido pero igual de emocionado que Tarble.
—Ya no puedo volver atrás. Esto es lo que soy, y sí, ni siquiera fui capaz de volver por ti, vine aquí porque me estoy escondiendo, pero no me atrevía a mirarte luego de todo lo que hice, luego de entenderlo bien, por eso nunca volví, porque jamás me he perdonado.
Tarble apretó los puños. Su pecho subía y bajaba, agitado por el combate y por la opresión del dolor al revivir tanto sufrimiento. Hasta hace menos de un mes sabía que jamás volvería a tener a su hermano frente a frente y ahora podía mirarlo a los ojos, unos ojos que jamás había visto así de honestos y vulnerables… Era demasiado.
—Me rindo —dijo levantando la mano para que apagaran el fuego. En cuanto las llamas se extinguieron, los abucheos por no continuar la batalla comenzaron. El joven príncipe no les dio importancia y salió caminando del lugar.
—Háblame, Tarble —dijo Vegeta a su hermano cuando pasó por su lado—. ¡Tarble! —insistió, sin embargo, ni siquiera se volteó a mirarlo.
En el segundo piso Ginn y Broly se apresuraron para avanzar entre la gente y poder ir al primer piso al encuentro de los príncipes. Para el guerrero fue mucho más fácil abrirse paso.
—No funcionó, ¿verdad? —preguntó Bulma a Kyle.
—No —dijo la joven, evidentemente afectada por todo lo que alcanzó a escuchar.
—¿Piensas seguir peleando? —preguntó Raditz a su hermano en cuanto tuvo la oportunidad de tenerlo solamente para él—. Deberías detenerte, ya tienes ese ojo imposible, y si sigues así no pelearás al cien por ciento durante el torneo.
—Puedo ganar un par de combates más —respondió sentado, agotado y sin poder recuperar aún la respiración. Las batallas en el círculo sí que eran algo pesado.
Los hombres estaban un tanto alejados de la arena de combate, así que los gritos de los espectadores habían quedado un tanto de lado.
—Ya has ganado todas, toma un descanso.
—No puedo, tengo que ganar el torneo. —Se había quitado la camiseta para secar el sudor e intentar detener la sangre del corte sobre el ojo.
—Lo vas a ganar, respira un poco y descansa.
—Sé lo que estoy haciendo —respondió un tanto irritado por la insistencia de su hermano.
—No pongo eso en duda, tan solo creo que vas muy rápido y si sigues así vas a...
—¡No lo entiendes! —exclamó molesto, aún con la camiseta sobre el ojo—. ¡Esto es importante, no estoy jugando como ustedes! ¡Yo necesito ganar ese maldito torneo!
—¿Qué es lo que te pasa? —preguntó serio, aprovechando que estaban solos y la gente transitaba por el lugar estaba interesada en ir a ver los combates, hacer apuestas o ir hacia el otro lado a comprar comida o bebestibles—. Llevas varias semanas irritable, y sobre reaccionas por este torneo. ¿Hay algo que no me hayas dicho? —No traicionaría la confianza de Milk contándole la conversación que tuvo con ella.
—No me pasa nada. —dijo malhumorado. Se puso la armadura y conservó la camiseta en su rostro como venda provisoria.
—Eso no es nada. Pensé que no teníamos secretos entre nosotros.
—Lo dice quien ocultó a mi hermana por años. —Se puso de pie para salir del lugar. Por supuesto Raditz lo siguió.
—Ya te expliqué mis razones y te pedí perdón. Eso no es justo, Kakarotto, y no quieras cambiarme el tema. Hay algo que te sucede, lo sé, y debe ser muy grave si no quieres decírmelo.
—Estoy concentrado en el torneo, nada más. —Continuó caminando y enojándose a cada paso que daba. Si tan solo Raditz no estuviera con Ginn, ya le hubiera contado sus planes, pero estaba seguro que se pondría en lugar de ella y eso solo serviría para arruinarlo todo, justo ahora que estaba tan cerca de cobrar venganza.
—No te puedes olvidar justo ahora que tienes una mujer y un hijo.
—¿De qué demonios estás hablando? —exclamó volteándose y tirando la camiseta. La herida era más grave de lo que pensaba Raditz. Eso necesitaba puntos o tardaría demasiado en sanar.
—No voy a pelear contigo —dijo el hermano mayor, sereno—. Simplemente te recuerdo que hay gente que depende de ti. Milk no es una saiyajin y por mucho que lleve años en este planeta no puede cuidarse sola, lo mismo tu hijo. Siento que no confíes en mí y no quieras decirme qué te pasa, pero si tienes un problema soluciónalo ahora y no arrastres a tu familia contigo —terminó estricto.
—Eso es lo que voy hacer —respondió cortante—. Continuó caminando, y ahora sin la camiseta la sangre bajó libre por su rostro, cuello y armadura.
—Sabes que puedes recurrir a mí cuando quieras.
—Puedo hacerlo solo, y no me sigas, no estoy de humor. —Aceleró el paso para asegurarse de mezclarse entre la gente y perderse de vista. Logró abandonar el lugar por unas de las tantas salidas y respiró más calmado el aire fresco de la noche. Debió limpiarse con cuidado la sangre del rostro para poder ver, y apretó los dientes cuando se pasó a llevar la piel suelta sobre la ceja.
—No puedes quedarte así —dijo Kyle detrás de él.
—No sería la primera vez.
—En dos días son las clasificatorias del torneo, tienes que estar bien. —Caminó hasta ponerse frente al guerrero e hizo una mueca al ver esa fea herida—. Déjame ayudarte, en la casa de Bardock hay un botiquín y puedo…
—Es el último lugar donde quiero estar ahora.
—No llegará hasta más tarde. Vamos para que te cierres la herida y luego nos vamos de ahí, será rápido.
Ahora que la adrenalina había comenzado a bajar, el dolor se hizo más presente, casi insoportable.
—Está bien, vamos —respondió. De todas formas no podía volver así a casa, de lo contrario asustaría a Milk.
—Tarble, espera —dijo Ginn en cuanto lo alcanzó en la calle. Había estado a punto de levantar vuelo con Broly, pero se detuvo por ser ella, de lo contrario se hubiera marchado—. Yo le creo. No pude escuchar toda la conversación, pero le creo.
—Ahora no, Ginn. —Se veía afectado, estaba adolorido, golpeado y con los ojos llorosos.
—Luego que la reina murió, seguí a Vegeta, él no se dio cuenta pero lo seguí hasta el cuarto de tu madre y se encerró ahí…
—No sé a dónde quieres llegar con esto, Ginn, pero yo no…
—Hasta el día de hoy jamás he escuchado a alguien llorar de la manera que Vegeta lo hizo. Estuvo al menos una hora ahí, llorando y gimiendo con la garganta desgarrada. —De solo recordarlo se estremecía, pero se resistió y no se asomó ni una sola lágrima—. Me quedé haciendo guardia para que nadie se acercara, me quedé dormida y cuando desperté, él ya había desaparecido del planeta.
—¿Por qué me cuentas esto ahora?
—No justifico lo que hizo, es horrible todo lo que pasó con tu madre, pero es la enseñanza de este planeta de mierda que nos educa para ser asesinos despiadados o a reprimir nuestras emociones del resto por miedo a ser considerados débiles... No estoy diciendo esto por él para que lo perdones, es por ti, porque mereces un poco de paz —dijo emocionada.
Tarble agachó la mirada al suelo, justo cuando unas lágrimas escaparon de sus tristes ojos. Cuando la volvió a mirar apenas sonrió y dijo:
—Gracias, Ginn. —Levantó vuelo junto con Broly y partieron de regreso a palacio.
—¿Qué es lo que quieres? —preguntó Vegeta cuando vio a Bulma acercándose. El príncipe ya había salido del edificio y se había sentado en el suelo en un lugar solitario para lograr recuperarse. Sentía que la piel del rostro le ardía a causa del fuego y todavía podía sentir el desagradable olor a pelo quemado.
—Nada —dijo honesta—. Simplemente te vi y pensé que querrías fumar. —Le ofreció un cigarro y él no dudó en aceptarlo.
—¿Qué haces aquí, no deberías ir corriendo tras Tarble? —Encendió el cigarro e intentó relajarse, pero era difícil luego de dejar salir lo que por tantos años tuvo prisionero y darse cuenta que no había servido para nada.
—Pensaba ir a buscarlo, pero luego te vi, y… —No sabía qué decir. En verdad había terminado conmovida luego de verlos ahí abajo. Lamentablemente no había logrado escuchar una sola palabra de la conversación a causa de los gritos del gentío, pero sí vio sus miradas y no pudo evitar identificar mucho dolor, en los dos, tal como ella lo experimentó en su adolescencia.
Vegeta notó lo que le pasaba y se puso de pie para encararla. Definitivamente no estaba de humor para más mierda esta noche.
—Si hay algo que no soporto además de que asuman conocerme a causa de historia contadas por terceros, es que me tengan lástima —dijo mirándola a los ojos.
—No es lástima, es compasión, según Tarble ustedes…
—Llámalo como quieras —la interrumpió con ojos fríos—, pero no estoy de humor para más sentimentalismos estúpidos. —No quiso quedarse para conversar más. Levantó vuelo y se marchó tan rápido que Bulma lo perdió de vista a los pocos segundos.
—Solo un poco más… —dijo Kyle, terminando de coser la herida de la ceja de Kakarotto. Estaban sentados frente a frente en sillas y el hombre se había quitado la armadura bañada en sangre—. Listo, y puedes estar orgulloso, tendrás una cicatriz más. —Tomó un paño que previamente había ido a buscar al cuarto de Bardock y con cuidado le limpió la sangre alrededor del ojo y el resto del rostro y cuello.
—Gracias —murmuró de mejor humor y cansado. Mantuvo los ojos cerrados mientras la joven lo limpió, momento que ella aprovechó para poder mirarlo de cerca y ruborizarse.
Kyle le había prometido a Bardock que dejaría de pensar en Kakarotto. Había dado por hecho que el enojo del hombre por su revelación había sido porque no se llevaba muy bien con su hijo y sobretodo porque tenía familia. Había cumplido su promesa en la medida de lo posible, se había portado bien, pero no había oportunidad en que lo mirara cuando nadie se daba cuenta, y qué mejor que ahora que estaban solos. Estaban tan cerca que con solo acercarse un poco podría besarlo en la boca, pero no lo hizo.
—Gracias a ti por darme consejos cuando entrenamos. —Insistió con el paño para tener una excusa para seguir cerca y tocándolo, pero cuando él abrió los ojos, su valor desapareció e hizo la silla un poco hacia atrás.
Kakarotto ni notó el rubor en sus mejillas y se apresuró en ir a la cocina con la armadura para lavarla y Milk no viera tanta sangre.
—Lo harás bien, tienes poder, pero tienes que concentrarte. —En cuanto la sangre en la armadura casi no se notó se la volvió a poner—. Vamos, te voy a regresar a palacio.
—Puedo volver sola.
—Todavía soy tu guardia, no puedo dejarte sola.
Llevaban tantos días entrenando juntos que la chica casi se le había olvidado que el guerrero estaba a cargo de su seguridad.
—Está bien, vamos.
Se apresuraron en abandonar la casa de Bardock para no encontrarlo.
(...)
Dos días después...
En cuanto llegaron Vegeta y Kyle a la cocina, las cocineras no tardaron ponerse a trabajar con mayor velocidad para llevarles una gran variedad de platos de comida. Los hermanos se sentaron a la mesa, uno frente al otro, y en cuanto llegaron los primeros platos comenzaron a comer con ganas.
No era la manera en que Vegeta solía celebrar las victorias. No importa cuánto llevara alejado del planeta, habían costumbres de saiyajin que jamás lo abandonarían, pero considerando que no tenía pareja y no le apetecía ir a buscar compañía femenina en el harén, tendría que conformarse con comer junto con Kyle y festejar que hubiese quedado seleccionada para el torneo.
—Gracias por acompañarme —dijo la princesa en cuanto tragó la carne.
—Recuerda concentrarte durante las batallas, o no durarás nada.
—Sí… ¿Has hablado con Tarble? —preguntó preocupada. Luego de ese enfrentamiento que tuvieron en el círculo no había vuelto a verlos juntos.
—Cállate y sigue comiendo —respondió Vegeta, preocupado de cortar un trozo de carne.
—Está bien —respondió haciendo una mueca.
Continuaron comiendo en silencio.
(...)
En cuanto el príncipe se sentó en la mesa y el guerrero se puso entre sus piernas, reanudaron los besos sonoros y acalorados. Las manos ansiosas recorrieron el cuerpo del otro, quitando a tirones la ropa que estorbaba, y en cuanto las camisetas de ambos terminaron en el suelo, Tarble se hizo hacia atrás, apoyando los antebrazos en la mesa para contemplar a Broly disfrutar con su boca y lengua de su abdomen marcado. En el momento que hicieron contacto visual se sonrieron excitados y cómplices.
—Las puertas —recordó Tarble de pronto, interrumpiendo un poco su concentración, mientras que el otro continuó totalmente inmerso en su tarea.
—Está todo cerrado —dijo, y continuó bajando. Pasó las manos por sus oblicuos y alcanzó a bajarle el pantalón hasta que se asomó vello púbico, pero Tarble volvió a hablar.
—¿No eran hoy las clasificatorias para el torneo?
—Sí —dijo ansioso por seguir, Tarble se veía tan bien en esa posición, despeinado y agitado.
—¿Y participaste? —preguntó interesado.
—Sí. —Ya que el príncipe estaba tan deseoso por hablar, lo tomó de la mano y obligó a acercarse para regresar a los besos e intentar interesarlo en lo que estaban haciendo.
—Sé que no viene al caso preguntar si quedaste seleccionado, es obvio —dijo en cuanto terminaron otro beso largo y Broly atacó su mandíbula y cuello con besos mientras lo sujetaba firme de la nuca—, pero ¿vas a participar en el torneo?
—Sí —respondió Broly sin darle mucho interés al asunto, ya que tenía más deseos de desvestir a Tarble que continuar conversando del tema.
Al escuchar finalmente su decisión, Tarble le puso las manos en el pecho para detenerlo, pero no se separaron.
—Eso es bueno —dijo contento, orgulloso que decidiera por su cuenta participar—. Sé que vas a ganar, ya vas a ver. —Acarició su pecho y hombros.
—¿Realmente lo crees? —preguntó totalmente inseguro, mirándolo a los ojos.
—Jamás te he mentido —respondió solemne, y le acomodó el pelo para ver mejor su rostro.
Pronto volvieron a besarse, y antes de que Tarble intentara decir una palabra más, el guerrero lo tomó de los muslos y lo cargó hasta a uno de los sofás, el que solían compartir y donde su padre los había descubierto hace unos días.
—Directo al grano —murmuró el príncipe entretenido.
—Sí —respondió Broly y cayó con él al diván.
(...)
Kakarotto salió de la ducha limpio, seco y desnudo, pensando que tendría su merecida noche de sexo para celebrar haber quedado seleccionado en el torneo. No era sorpresa el haber pasado la prueba, pero a todo guerero saiyajin le venía muy bien una tanda de sexo para celebrar victorias. Sin embargo Gohan durmiendo en medio de la cama abrazando a su mamá que además llevaba puesta mucha ropa de pijama para sobrellevar el frío de la noche, indicó que no habría ninguna celebración.
—Dejé tu pijama sobre la silla —dijo Milk sonriendo, identificando la cara de decepción del hombre.
Cuando se puso el pantalón se metió a la cama y observó al niño profundamente dormido.
—Podría llevarlo a su cuarto —comentó en voz baja para no despertar a Gohan.
—No, hace mucho frío para que duerma solo esta noche.
—Sí —respondió resignado y se preocupó de arropar a los dos.
—Estuvo todo el día hablando del torneo, está casi tan ansioso como tú.
—¿Van a ir a verme, verdad?
—¿No es muy violento para Gohan? —dijo preocupada.
—No es nada que no haya visto ya, y si voy a ganar quiero que estén ustedes conmigo.
—Está bien —dijo luego de un suspiro—. Ya quedaba poco para que toda esta locura relacionada al torneo acabara, solo tenía que ser paciente por unos días más y luego volvería a mencionarle la idea de marcharse del planeta. Gohan estaba entusiasmado con la idea de ser un guerrero, pero era pequeño y todavía podía seducirlo con la posibilidad de ser un niño normal y estudioso—. Pero tienes que prometerme que te vas a cuidar.
—Lo prometo, será fácil.
—Y respecto a ese tema pendiente… —dijo un tanto temerosa de tocar el tema, pero tenía que hacerlo. Sería capaz de esperarlo toda una vida, pero tenía a Gohan y su deber de madre se anteponía a cualquier cosa.
—Lo solucionaré pronto, también lo prometo —dijo con tanta calma que traspasó su seguridad a Milk.
—Me gusta oír eso. —Se estiró un poco para poder darle un beso en la boca. Sería lo más emocionante que harían el resto de la noche—. Quedan dos días para el torneo, ¿van a seguir entrenando?
—No, todos paramos ya para descansar y concentrarnos, así que pasaremos estos días juntos los tres. Mañana puedo cocinarte —dijo sonriendo. Intentando ser atento para demostrar su interés en ella.
—Gracias —dijo Milk fingiendo una sonrisa. Y ahora fue Kakarotto quien se acercó para besarla.
(...)
Luego de su merecida celebración por haber quedado seleccionados sin problema en el torneo, Raditz y Ginn se arroparon agotados, casi listos para dormir. La mujer se puso boca abajo dándole la espalda al hombre, mientras que él la abrazó y acarició su espalda en silencio.
—Estuve pensando sobre ser padres… —comenzó Ginn en voz baja.
—¿Estás arrepentida?
—No, no es eso… —Le costó encontrar las palabras. Después de esa conversación con Tarble quedó pensativa y algo melancólica—. Es este planeta… ¿Si vamos a tener un hijo qué le espera en este lugar?
—Los dos lo vamos a proteger.
—Lo sé, pero ¿qué pasa con el resto del planeta? Hace años dejamos las misiones bélicas porque no lo soportamos más, pero todo en este lugar está infectado de muerte, tenemos que ocultar quienes somos porque nos metería en problemas… No quiero que el hijo que tengamos sufra lo nuestro, no quiero que le pase lo mismo que a Vegeta y a Tarble.
—Trabajaremos para que eso no suceda.
Ginn se dio vuelta para abrazarlo. Él la arropó y acarició su cabello.
—Me alegra que no dejaste de insistir en nosotros —susurró. Ya más tranquila terminó durmiéndose casi enseguida.
(...)
—Más suave… —gimió Tarble cuando despertó por el abrazo excesivamente apretado de Broly. Debió moverlo un poco hasta que aminoró el agarre, le susurró incoherencias y todo sin despertar. En cambio el príncipe quedó completamente alerta sin poder dormir.
Se quedó un rato observando lo que se alcanzaba asomar de Broly bajo las frazadas hasta que finalmente decidió levantarse. Fue por un vaso de agua al escritorio junto a una ventana y observó hacia afuera. No podía creer que quedara tan poco para marcharse, y pese al desprecio que sentía por el lugar, la presión en el pecho aumentaba al saber que quizás jamás volvería. Giró para mirar a Broly. Él era la razón de esa angustia, ya que si pudiese llevárselo todo sería diferente, más fácil y grato.
Ya que aún no tenía sueño, tomó el pijama que había quedado tirado en un asiento y se vistió para salir del cuarto. Fue directo a la habitación de su hermano, y ya que la puerta estaba entreabierta, entró sin golpear. El lugar estaba vacío y demasiado ordenado, era claro que ya no lo estaba ocupando, y lo entendía muy bien, ya que hace varios años hizo lo mismo como una forma de dejar los malos recuerdos en la antigua habitación.
Revisó varias habitaciones hasta encontrar una más espaciosa y con la cama deshecha. Se acercó a esta y al tocar las sábanas notó que estaban tibias. Vegeta no debía andar tan lejos. Se acercó al ventanal abierto que accedía al balcón, pero tampoco lo encontró, sin embargo sintió el inconfundible olor a cigarro que tanto le recordaba a Bulma. Levitó hasta llegar a una torre y tal como pensaba, ahí se encontraba su hermano con un cigarro en la boca, sentado en el borde, con los pies colgando.
—Cambiaste de cuarto —dijo Tarble—. ¿Huyendo de fantasmas?
—¿Hiciste lo mismo?
—Sí, pero no funcionó, fue como cambiar de celda dentro de la misma prisión, no muy útil. —Se sentó a su lado y lo miró—. Jamás pensé que serías de los que fuman
—Jamás pensé que tú me darías una paliza —respondió Vegeta.
—No fue una paliza —dijo sonriendo—, pero claro, te puse en aprietos un par de veces —murmuró disfrutando de su pequeño momento de gloria como guerrero, ya que no cualquiera golpea al príncipe Vegeta.
—Alardea todo lo que quieras hoy, mañana me habré olvidado del asunto. —Vegeta fumó un rato en silencio y Tarble estuvo mirando el cielo nocturno antes de volver a hablar.
—Cuando llegaste —comenzó con voz suave—, ya había dado por hecho que jamás volvería a verte… Me sentía abrumado esa noche, con ese maldito compromiso, el interrogatorio del embajador de Trantor, y luego tu llegada tan recatada… Pese al tiempo que llevas aquí aún no logro hacerme a la idea, especialmente viendo en el hombre en que te convertiste, muy diferente al que conocí… Siento haberme dado cuenta tan tarde que tu cambio fue real.
—No te disculpes —dijo encogiéndose de hombros—. Ya está.
—Llevo años enojado y resentido, no solo contigo, y a veces dejo que ese sentimiento me consuma.
—Tienes derecho, después de todo lo que pasó… —Apagó el cigarro en la piedra y luego lo miró—. ¿Por qué nunca te fuiste? ¿Por qué no te vas ahora con Broly y mandas al carajo ese compromiso? No entiendo ese sacrificio tuyo por el rey o el reino.
—En un comienzo no me fui por Kyle, después estaba demasiado acostumbrado a mi rutina con Broly que no me di cuenta cómo pasaron los años… Y luego… —Tuvo deseos de decirle parte de sus secretos, confesar su arduo trabajo de años en los que ha estado ayudando a gente y honrando la memoria de su madre, pero el miedo fue más grande. No quería por un momento emocional poner en riesgo a tanta gente—. Tengo demasiadas responsabilidades para dejar todo abandonado y solo irme. Más adelante lo intentaré.
Vegeta no dijo nada. No logró entenderlo, pero tampoco lo juzgó.
—Bueno, ¿y ahora qué hacemos? Te queda una semana en el planeta.
—¿Cosas de hermanos? —dijo Tarble arqueando las cejas. Se sentía tan raro al hablar de esa forma con Vegeta.
—No lo sé, tú eres el experto.
—Kyle me lo puso fácil… Tengo que admitir que en un comienzo intenté no interactuar mucho con ella por el evidente parecido a nuestra madre, pero fue imposible. Creo que yo la necesitaba más de lo que ella me necesitaba a mí.
—¿Y qué pasa con Lok? Es nuestro medio hermano.
—Traté de tener una relación más cercana con él, pero Rave simplemente no lo permitió, y prefiero tener a esa mujer lo más alejada posible.
—Es perfecta para el rey —comentó haciendo una mueca.
—Y por lo visto Kyle provocó lo mismo en ti… Broly me dijo que los vio participando juntos en la selección para el torneo.
—Insistió tanto que era eso o todavía estaría molestando.
—¿Entonces vas a participar en el torneo?
—No, solo fue para probar mi fuerza, y que la niña no molestara más.
—Sí, suele ser muy insistente, pero es una buena niña, no está contaminada con toda esta pestilencia que envuelve el imperio.
—Gracias a ti… —dijo Vegeta, y al ver que Tarble no respondió, continuó—. Kyle no es hija del rey, ¿verdad?
—No —respondió Tarble mirando las pocas estrellas que lograban distinguirse entre las nubes oscuras—. Afortunadamente no.
—Bardock.
—¿Sabías que mamá y él...?
—Sí. ¿Y tú sabes que Kyle lo frecuenta?
—¿Qué clase de hermano sería si no lo supiera?
—¿No hay riesgo de que vaya a decirle la verdad?
—No, no lo hará, eso le haría mucho daño, y es muy joven para que se entere aún.
—Al parecer nadie respira en este planeta sin que tú no lo sepas.
—Tengo la costumbre de mantenerme informado —dijo, y los dos sonrieron.
Continuará...
Hola a todos, muchas gracias por leer todo el capítulo, que nuevamente escribí demasiado y es el más largo hasta ahora.
Bueno, tal como varias dijeron en sus rws, Bardock no hizo nada contra Vegeta solo porque estaba Kyle, de lo contrario no hubiera dudado en romperle la cara. Ahora que aceptó que Kyle es su hija siente gran impotencia al no poder actuar como quisiera, pero claro, Kyle está muy joven como para saber la verdad.
Y por fortuna, para Kyle, se ha acercado tanto a Vegeta que este no va a hablar.
Hay ciertos problemas en la relación de Kakarotto y Milk a causa de los secretos de Kakarotto y su falta de atención a su mujer. Me llama la atención que en varios de sus rws mencionaron que estaban casados, lo cual es curioso porque jamás lo mencioné, y de hecho yo escribía sabiendo que no lo estaban, así que decidí incluir ese tema dentro de la trama. Más le vale a Kakarotto se reaccione, y solucione su problema ya, porque Milk tiene una propuesta muy buena de parte de Bulma. Kakarotto está tan metido en cumplir su venganza que además de problemas con su esposa, ahora discute con su hermano, pero ya queda poco para el torneo, lo que significa que queda poco para enfrentarse a Straw, tal como se lo prometió a sí mismo, por eso la manía de demostrarse a sí mismo que es tan fuerte.
La relación y cercanía entre Bulma y Tarble se fue dando de manera tan rápida y natural que ninguno de los dos se dio cuenta cómo terminaron tan buenos amigos. Ella le aporta intensidad a su vida, y ella calma. Por eso mismo cuando al comienzo de la historia algunas pensaron que tendrían un romance, me llamó la atención porque no me los imagino juntos de forma romántica. Bulma necesita a alguien con que grite con ella al momento de discutir, y Tarble es demasiado sereno para eso. Y la misma cercanía hacia Tarble, hizo que Bulma terminara haciendo amistad con los otros saiyajin de su círculo y que además disfrutara estar con ellos mientras acompaña a Tarble en sus últimos días. Lo que ocasionó que en este capítulo se diera cuenta que en realidad había formado lazos con personas que no debería por mucho que se tratara de saiyajin "descompuestos" ya que por eso se había relajado tanto que estuvo a punto de caer en las redes de Rasp. jajajja, lo cual hubiera sido imperdonable, imaginense, ¡meterse con un saiyajin! (Esperen unos capítulos más jajajaj) En cuanto a Vegeta, es él quien definitivamente le atrae, y bueno, si no ha hecho nada es porque no ha visto interés en ella y también por qué está seguro que trama algo, pero no sabe qué, además, tal como le advirtió Kakartotto: es taaaan rara. Y Bulma se ha encargado de hacérselo ver en cada interacción que han tenido. Y justo cuando ella se acercó a él luego del combate con Tarble, fue Vegeta el que no soportó que sintieran lástima de él y se marchó enseguida… Ya pronto tendrán más motivos para verse sin cosas raras ni discusiones, paciencia. Vegeta no lleva ni un mes en el planeta, así que es pronto para que algo suceda.
Tenía tantos deseos de escribir la pelea y conversación entre Tarble y Vegeta. Había tanto que decir, sacarse en cara, reprocharse y explotar, que llevaba semanas imaginando la escena. Y pese a que en un comienzo pareció no funcionar, sí tuvo el resultado esperado y los hermanitos ya comenzaron a llevarse bien. (Lastima que queda solo una semana para Tarble T.T) Ginn ayudó mucho en eso, ya que sacó en el mejor momento ese secreto que guardó de Vegeta y entonces Tarble ya no tuvo más remedio que creerle y acercarse a él con otra disposición.
Y bueno, no fue difícil para Vegeta darse cuenta que Kyle era hija de Bardock, ya que sabía que eran amantes y no se explicaba por qué el saiyajin aceptaría a la jovencita en su casa.
Y Tarble también lo sabía, después de todo, el conocimiento también da poder, y eso lo aprendió Tarble a través de los años.
La canción de esta semana It´s a Sin del grupo Pet Shop Boys va para Vegeta y Tarble. Si tienen problemas con el inglés, busquen la traducción, porque es muy buena y le viene tanto a ellos y sus problemas. (Acuérdate de escuchar la canción, Sidny, no las pongo en cada capítulo para que la ignoren)
Y Kyle sigue enamorada de Kakarotto, pero se ha portado bien la pobre, aunque con mirar no le hace daño a nadie.
Las semanas de arduo entrenamiento sirvieron para unir al grupo que aunque tuvieron discusiones, fueron más los buenos momentos que los malos. Y ya están todos seleccionados para el torneo. La próxima semana es el primer capítulo del torneo y no tengo idea cómo voy a escribir todo lo que tengo en mente jajajaja.
Bueno, ya no los aburro más. Simplemente decir que espero sus rws, no se olviden de eso porque es lindo después del trabajo arduo de escribir, recibir la retroalimentación o simplemente las gracias de las y los lectores.
Nos leemos la próxima semana.
Dev.
29/10/20.
