El Legado II


Primera Parte


XVI

Torneo

parte 1


I can remember

Standing by the wall

And the guns shot above our heads

And we kissed as though nothing could fall

And the shame was on the other side

Oh, we can beat them, forever and ever

Then we could be heroes, just for one day

(Heroes / David Bowie)


Milk entreabrió los ojos cuando sintió la mano de Kakarotto dentro del pantalón del pijama acariciando su muslo. Con los besos en la nuca y cuello terminó por despertar y no tardó en darse vuelta para corresponderle los besos que ayudaban a pasar el frío de la mañana.

—Tienes que cuidarte —susurró preocupada—. No te vuelvas loco cuando estés peleando contra todos esos guerreros. —Acarició con cuidado esa fea herida sobre la ceja que aún estaba con puntos.

—Estaré bien —respondió y se apresuró en ponerse encima de Milk. Tenía tanta ropa puesta que sería un desafío quitarle todo antes que bajara Gohan pidiendo desayuno.

—Prométeme que vas a cuidarte —dijo luego de varios besos y caricias.

Él se separó un segundo para mirarla.

—Lo prometí más de cuatro veces anoche.

—Una quinta no tiene nada de malo —respondió con el ceño fruncido—. Tengo que asegurarme que no lo olvides.

—Lo prometo —dijo sonriendo y ansioso—. ¿Ahora seguimos?

—Está bien.

Alcanzaron a darse un par de besos y a quitar la primera capa de ropa de Milk, cuando escucharon a Gohan bajar corriendo y gritando por las escaleras.

—¡Hoy es el torneo! ¡Hoy es el torneo! ¡Papá levántate! —dio unos golpes a la puerta de sus padres y se le escuchó corriendo nuevamente. Sintieron un par de sillas caer, seguramente porque se había puesto a volar dentro de la casa.

—Solo necesitaba cinco minutos —dijo haciéndose a un lado para que Milk se pudiera levantar.

—Siempre dices eso y sabes muy bien que nunca lo son —dijo divertida, y salió del cuarto para ver a su hijo—. Ve a ducharte, cuando salgas estará listo el desayuno, tienes que comer bien para ganar ese dichoso torneo. Dejé tu ropa lista, está en el primer cajón —gritó para que la escuchara.

—Sí —respondió aún tirado en la cama boca arriba.


(...)


—Levántate, nos quedamos dormidos —dijo Ginn luego de quitarle las frazadas a Raditz para despertarlo, pero el guerrero no se movió mucho de su lugar en la cama y continuó abrazando la almohada.

—Dejé el desayuno listo anoche, podemos dormir un rato más—dijo sin abrir los ojos. Supo que Ginn ya estaba en pie cuando escuchó sus pisadas apuradas por toda la habitación.

—Maldito scouter, nunca me despierta a la hora.

—Siempre lo apagas y sigues durmiendo —respondió sin moverse de su lugar, mientras que ella continuaba moviéndose de un lado a otro, seguramente buscando la ropa de ambos que debieron haber dejado listos la noche anterior.

—Vamos, levántate, no me hagas sacarte de la cama a la fuerza justo hoy.

—Está bien, ya voy —respondió, pero no hizo ningún esfuerzo por levantarse.

—Voy a ir a ducharme —dijo, y le arrojó la camiseta que usaba de pijama—. Allá tú si te lo pierdes.

Recién el hombre abrió los ojos, y cuando la vio paseándose desnuda por la habitación hacia el baño, no tardó en ponerse de pie e ir tras ella, completamente despierto.


(...)


El príncipe y el guerrero ya estaban aseados, vestidos y listos para salir de la habitación camino al coliseo. La armadura color negro de Broly (el color que le tocó a su grupo) esperaba paciente sobre el escritorio mientras la pareja no dejaba de besarse, a sabiendas que una vez dejado el cuarto, ya no habría más contacto.

Tarble estaba sobre Broly, lo tenía atrapado y tomado de las muñecas por sobre la cabeza e iba alternando los besos en los labios, cuello y rostro.

—¿Qué hora es? —preguntó Broly, a gusto por las atenciones, pero también preocupado por el torneo.

Tarble detuvo lo que hacía por un segundo para ver el reloj que estaba en su velador.

—Nos quedan cinco minutos —dijo, con su rabo meneándose de un lado a otro como nunca, y regresó a la boca del guerrero. Desde la conversación con Vegeta había estado de excelente humor, y se había empecinado en olvidar la cuenta regresiva de su partida hasta que ya le explotara en el rostro, por lo tanto, solo estaba concentrado en disfrutar y distraerse, ya después habría tiempo para regresar a sus obligaciones—. Te irá muy bien —murmuró contra su boca y sonriendo rozó su nariz con la de él.

Broly no aguantó más y liberó sus manos de su agarre para tomarlo del cuello, acercarlo y besarlo. Estuvieron un rato largo solo besándose, pero de un momento a otro Tarble cortó el contacto y se levantó de la cama, de lo contrario no habría vuelta atrás y llegarían muy atrasados al coliseo.

—Continuaremos luego —dijo Broly y fue por su armadura. El príncipe se limitó a beber agua, esperar que el rojo de sus mejillas se fuera, y al igual que Broly, debió arreglar su pantalón que quedó tirante en la parte de la entrepierna ya que tanto besuqueo terminó por animarlo más de la cuenta.

—Recuerda tomar tu cabello, no dejes que nada te distraiga.

—Sí —respondió. Le tomó un poco seguir hablando, no quería que Tarble pensara que tenía miedo—. ¿Qué pasa si… si algo sale mal?

—Es completamente normal estar nervioso, es la primera vez que vas a participar en un torneo del reino —dijo entendiendo su inquietud—. Si te deja tranquilo recuerda que voy a estar ahí cerca en caso de que algo suceda, pero no será el caso, ya no me necesitas. Has demostrado que puedes manejar tus emociones y poder, y eres el mejor guerrero que tiene este planeta ingrato, pero es mejor que no lo sepan, así te tengo solo para mí.

—Sí —dijo más tranquilo, aunque la verdad es que desde que se volvieron amantes sentía que lo necesitaba más que nunca.

—Ahora vamos, tienes que reunirte con tu grupo. Si te atrasas Kakarotto pensará que te arrepentiste y no me extrañaría que viniera a buscarte hasta aquí.

Los hombres se dieron un último beso en la boca antes de abandonar la habitación. Ya no habría más contacto hasta terminar la primera parte del torneo.


(...)


—Relájate —dijo Bulma a Yamcha en voz baja para no evidenciarlo—. Nadie te va a morder aquí.

—No estoy seguro de eso.

Pese a que el torneo era exclusivamente para guerreros saiyajin con rabo, había una gran cantidad de espectadores de todas partes del universo, por eso Yamcha aprovechó la ocasión para asistir y de paso pasar un rato con Bulma que ya lo había perdonado por haberla delatado a Troy. Él pensaba que estaría en la parte más alta y lejana con Bulma viendo los combates, jamás se le pasó por la cabeza que estaría en uno de los reservados más importantes y compartiría el lugar con dos príncipes saiyajin.

Milk y Gohan con su armadura también estaban ya en sus asientos junto a Bulma y Yamcha. Mientras que Tarble y Vegeta se habían sentado al lado derecho del salón, que no era tan grande, así que no estaban tan lejos de los humanos. Había un lugar mucho más importante para los reyes, invitados y gente de confianza, pero ninguno de los dos príncipes había tenido deseos de estar en ese lugar.

Yamcha observó a los saiyajin. Ya conocía a Tarble de una vez que se toparon en el departamento de mecánica y además Bulma le había hablado tanto y muy bien de él que sentía lo conocía. El otro saiyajin jamás lo había visto o escuchado mencionar y lucía mucho más intimidante que su hermano. No entendía cómo Bulma, con todo el odio que le profesaba a la raza, pudiera desenvolverse tan bien entre ellos, de manera tan cercana y afable. Prueba de eso fue que cuando llegó una guerrera al salón, esta se le acercó y comenzaron a hablar como si fueran amigas de toda la vida.

—¿Nerviosa? —le preguntó Bulma a Ginn.

—Hay de todo allá abajo, pero el grupo que tenemos se preparó muy bien —dijo con falsa molestia. Al igual que sus otros compañeros de grupo, vestía una armadura sin hombreras totalmente negra. Los trajes ajustados eran los que podían ser diferentes, y en esta ocasión ella optó por una camiseta manga larga y un pantaloncillo tan corto que dejaba sus piernas al descubierto.

—Yo creo que los otros grupos son los que se tienen que preocupar —dijo Tarble.

—Totalmente —dijo y aceptó un cigarro en cuanto Bulma se lo ofreció, pero se fue a sentar con los príncipes para no fumar al lado de Gohan, ya que Milk había dejado bastante en claro hacía tiempo que eso le hacía mal al niño—. Y Bulma, ¿es este tu novio alto y guapo con el que te ibas a casar? —preguntó mirando a Yamcha.

Vegeta que había estado mirando hacia fuera, a la arena y la gran cantidad de gente que repletaba las graderías, miró cuando escuchó el comentario de Ginn.

—No —dijo Bulma sonriendo, mientras Yamcha miraba con cara de bobo a Ginn—. Yamcha es un amigo. Fue mi novio en la adolescencia. Me iba a casar con otro, aunque ya no —dijo encogiéndose de hombros.

En cuanto Ginn se puso a hablar con los príncipes. Bulma se dirigió a Yamcha.

—¿No que estabas tan incómodo aquí? —dijo burlesca—. Tal parece que no te molestaría que la guerrera te mordiera.

—No digas tonterías —respondió Yamcha e inmediatamente dejó de mirar a Ginn.

—No la mires tanto —susurró Milk con Gohan sentado en sus piernas. Ya conocía a Yamcha de otras ocasiones que se encontraron cuando estaba con Bulma—. Ella ya tiene pareja., y es un muy buen hombre.

—¿Muy buen hombre? —intentó no levantar la voz para no llamar la atención—. Parece que a las dos ya se les olvidó dónde estamos.

—Dile a ella, no a mí. —Se apresuró en decir Bulma, y agregó pensativa—. Aunque la verdad es que Raditz es bueno, después te explico.

—Mejor que no —dijo cruzado de brazos, aunque volvió a echarle un vistazo a las piernas de la guerrera saiyajin.


(...)


Bajo las graderías, en la parte interior del coliseo donde los guerreros esperaban a ser llamados para salir, estaba la mayoría de los participantes preparados y alistando detalles menores. Este día se celebraría el torneo en grupos, por lo que diez grupos de cinco guerreros cada uno en menos de una hora se subiría a la plataforma para jugársela el todo por el todo para ganar esta primera etapa que era mucho más importante de lo que parecía, ya que los últimos dieciséis peleadores que quedasen en pie, pasarían a la segunda etapa de combates individuales, que este año contaba con importantes premios.

—Por fin es el día —dijo Raditz a su hermano. Los hombres estaban sentados en un banco aguardando el llamado. Cerca de ellos había más guerreros, muchos conocidos por Kakarotto, ya que la mayoría de los grupos se componían por guerreros de élite o de alcurnia relacionados a palacio.

Además de sus armaduras negras, Raditz vestía solo el pantalón ajustado, no se había puesto camiseta, mientras que Kakarotto llevaba pantalón y camiseta sin manga.

—Sí —respondió Kakarotto, más tenso de lo que estaba dispuesto a confesar—. ¿Dónde está Kyle? Aún no llega y quedamos que nos veríamos antes de salir. —No dejaba de darle golpecitos al suelo con el pie.

—Ya debe estar por llegar… Tú conoces a los que van a participar, ¿qué tal se nos viene?

Kakarotto respondió a medida que miraba a sus contrincantes.

—La mayoría ha participado en el torneo al menos tres veces, y son compañeros de escuadrón, así que saben pelear juntos y hacer ataques especiales… Uno de los grupos más peligroso es el verde, son saiyajin mayores y muy violentos igual que el azul que es el grupo de la princesa, pero ahora sin Row bajó mucho la calidad, aunque hay que ver a quien traen en esta ocasión… Maldición, son muy buenos y experimentados —murmuró más nervioso aún. No tenía idea dónde había quedado toda su seguridad de estas semanas.

—Pero nosotros seremos mejores. Y tenemos a Broly, vamos a darles una sorpresa a todos estos guerreros de palacio.

—Eso espero…

—¿Por qué quisiste participar con nosotros en lugar de tus compañeros de escuadrón? Hubiese sido más fácil pelear con ellos que llevas años que con nosotros que tuviste que enseñarnos ataques en conjunto.

—No lo sé… Esto es importante para mí y quería que estuvieses conmigo… —Miró al suelo para seguir con lo que tenía que decir—. Y por la pelea de la otra noche, siento haberte gritado.

—Maldición —susurró Raditz mirando hacia una de las entradas.

Kakarotto también miró hacia la misma dirección y exclamó un improperio cuando vio a Kyle llegando con una armadura color azul. Broly venía con ella, seguramente animándola, porque por la cara que tenía se notaba que había tenido una discusión muy grande con alguien.

—¿Qué fue lo que pasó? —preguntó Raditz en cuanto llegaron a su lado—. ¿Por qué vistes otros colores?

—El rey se enteró que son hijos de un castrado y no me dejó participar con ustedes —dijo con la cara roja de enojo—. Y peor aún, me obligó a meterme en el equipo de Berry… Lo siento mucho.

—Está bien, Kyle, no es tu culpa —dijo Raditz manteniendo la calma para no aumentar la culpa en la princesa.

—¿Qué vamos a hacer ahora? —preguntó Kakarotto preocupado—¿Podemos participar con solo cuatro?

—Tengo entendido que no —respondió Broly, también tranquilo, todo lo contrario a Kakarotto.

—Maldición —exclamó molesto—. ¿Qué vamos hacer ahora? Si no participamos no vamos a tener oportunidad de quedar seleccionados para el torneo individual.

—Tranquilo —dijo Raditz a su hermano—. Lo solucionaremos, ven conmigo. —Los dos se apresuraron en salir del lugar.

—Lo siento —volvió a insistir Kyle, ahora cabizbaja.

—Los padres suelen equivocarse mucho por culpa de esa idea de estar haciendo lo mejor para uno y ni siquiera escuchan nuestra opinión.

—¿Tú papá sigue sin querer que participes en el torneo?

—No me ha vuelto a hablar desde que… Desde que discutimos al respecto.

—Tal vez es mejor que yo no participe, así al menos le arruinaría los planes a la insoportable de Berry.

—No sería justo para ti, te preparaste con nosotros y entrenaste a la par. Aún hay más de cuarenta guerreros para sacar de la plataforma.

—Sí, gracias —respondió un poco más repuesta.

El guerrero solo sonrió.


(...)


—¿Quién es ese tipo tan feo? —preguntó Yamcha en voz baja sin dejar de mirar hacia la entrada.

—Creo que es el padre de Ginn —susurró Bulma, también mirando a la guerrera que conversaba con el hombre de postura recta, nariz aguileña, ojos fríos como un témpano de hielo y cicatrices en el rostro que lo hacían lucir mucho más intimidante.

—Sí, es él padre de Ginn —corroboró Milk. Gohan ya no estaba sentado en sus piernas, se había acercado al balcón para poder mirar el coliseo en todo su esplendor.

—Pareciera que ese hombre jamás ha sonreído en su vida —comentó Yamcha.

—Es uno de los generales de los ejércitos reales —dijo Milk—. Es alguien muy importante y peligroso. Una vez lo escuché hablar en palacio y me dio escalofríos.

—Y ese tipo es el padre de esa mujer tan bonita.


—Que bien que vinieras a verme al torneo —dijo Ginn feliz de ver a su padre antes de la pelea.

—Tenía que estar presente por orden del rey —dijo, y miró de reojo hacia adelante donde estaban los dos príncipes hablando entre ellos. También le llamó la atención el pequeño niño con armadura que revoloteaba por el lugar y supo enseguida que se trataba de un híbrido saiyajin, y ni hablar de esos tres personajes que se asustaron y voltearon hacia adelante cuando los descubrió observándolo—. Veo que ahora tienes de amistades seres inferiores, qué mal te ha hecho Raditz. ¿Dónde quedó la guerrera de élite que fuiste alguna vez?

Al escuchar esos comentarios, Tarble se volteó para responder, pero Ginn le hizo un gesto para que no lo hiciera.

—Eso pasa cuando te enamoras, papá, te vuelves débil y terminas juntándote con gente que no tiene nivel de pelea. ¿Me seguirás queriendo cuando ya no sepa combatir?

—No digas esas cosas delante de los príncipes —murmuró severo—. Será mejor que me marche, espero que aún haya algo de esa guerrera de élite y quedes clasificada para el torneo individual.

—Así será —dijo, y lo abrazó. El guerrero casi dio un brinco por la acción de su hija, pero se contuvo solo porque habían dos príncipes presentes.

—Vaya, Straw —dijo Vegeta sonriendo—. ¿Así que ahora el general del reino abraza a su hija delante de los príncipes? ¿Qué sigue después? ¿Anteponer los sentimientos al deber? No me sorprendería si nos atacaran.

—Lo siento, príncipe Vegeta, no volverá a ocurrir. —dijo en cuanto logró liberarse del agarre de su hija sin verse tan mal. Le hizo una reverencia a los príncipes y se retiró del lugar.

—Qué malo eres —dijo Ginn sonriendo a Vegeta—, pero se lo merecía.

—¿Por qué Vegeta pudo hablarle y yo no? —preguntó Tarble.

—Porque mi papá está viejo, y ya no va a cambiar su actitud más de lo que ya lo hizo al volver a contactarse conmigo, y tú eres muy… —pensó en la palabra adecuada para describirlo—. Eres muy serio y grave para tratar estos temas, y cuando se trata de mi papá prefiero incomodarlo, así ya deja de molestar.

—No soy serio o grave, también puedo ser sarcástico —dijo con el ceño fruncido.

—Sí, claro —respondió Ginn.

Tarble miró a Vegeta para que lo defendiera, pero el hombre se cruzó de brazos y no dijo nada, luego miró a Bulma y antes que ella pudiera decir algo, Raditz y Kakarotto entraron al reservado. El hermano mayor traía una armadura negra, botas, guantes y traje ajustado, todo del mismo color.

—Tenemos un problema —dijo Kakarotto—. Kyle no va a poder participar en el torneo con nosotros.

—¿Cómo es eso? —preguntó Tarble.

—Según lo que dijo, el rey supo que en su grupo habrían hijos de un castrado y no le permitió. Ahora participará en el equipo de Berry.


—Ese hombre —susurró Yamcha a Bulma mientras los saiyajin hablaban entre ellos—, es idéntico al psicópata ese que fuma y decapitó a… Tú sabes.

—Es su hijo —respondió atenta a lo que hablaba el resto—. Los dos hombres lo son.

—Con la gente que te juntas, Bulma —dijo casi reprendiéndola, pero no pudo seguir porque Milk le habló.

—Y ese hombre es el padre de mi hijo—comentó Milk—. Así que mucho cuidado con lo que dices.

—Ya la oíste —dijo Bulma.


—¿Realmente crees que vas a convencer al rey de que Kyle participe con su grupo? —dijo Vegeta a su hermano que se notaba molesto por lo sucedido.

—Tengo que intentarlo.

—Ya no queda mucho para que empiece el torneo, no tenemos tiempo —dijo Raditz.

—¿Entonces qué harán? —preguntó Tarble.

Kakarotto tomó la ropa y armadura que traía su hermano y la dejó en la silla detrás de Vegeta.

—Tienes que participar con nosotros, Vegeta.

Vegeta miró la vestimenta y no tardó en responder.

—No quiero.

—Claro que sí vas a querer —insistió Kakarotto—. Me la debes por haberte entrenado estas semanas. No tenemos a nadie más, y sin cinco participantes en el equipo no nos dejarán subir a la plataforma.

—No sabemos dónde podemos encontrar en tan poco tiempo a un guerrero que haya pasado la clasificatoria —dijo Raditz—. Solo nos quedas tú.

Vegeta volvió a mirar el traje y armadura. No se vestía con ese tipo de ropa desde que abandonó el planeta y juró jamás volver. Nunca pensó que una simple prenda de vestir lo incomodara tanto. Salió de sus pensamientos cuando escuchó la voz de Bulma hablarle.

—¿Realmente vas a tirar a la basura todo el esfuerzo de estas semanas? ¿O es que acaso te da miedo?

Vegeta quiso responder la insolencia de Bulma, pero Tarble se adelantó a hablarle.

—Por favor, Vegeta considerarlo como "cosas de hermanos"

—Tú no vas a participar, ¿qué tiene de cosas de hermanos?

—Pero los voy a ver. ¿Qué mejor que disfrutar de un torneo de calidad antes de abandonar el planeta?

—Maldición, está bien —dijo. Se puso de pie y quitó la camiseta para comenzar a vestirse. Cuando también se quitó los pantalones, las mujeres humanas se voltearon para mirar a otro lado.

—Costumbres saiyajin —comentó Milk a Yamcha—. No tienen ni un poco de vergüenza.

—Bien, vamos ya, tenemos que hablar los cinco ahora que tenemos otro integrante —dijo Kakarotto ansioso en cuanto el príncipe estuvo vestido, pero se tomó un segundo para saludar a su hijo y a Milk que continuaba sentada.

—Cuídate —dijo Milk en voz alta para que lo escuchara.

—Sí —dijo sonriendo, más calmado que hace unos minutos.

—¿Hace cuánto que no vestías esta armadura? —preguntó Tarble a Vegeta.

—No lo sé —mintió mientras acomodaba los guantes como acostumbraba hacerlo cuando era un adolescente.

Cuando Bulma observó a Vegeta con armadura y traje de saiyajin, fue como ver a otro hombre. Le daba un aire totalmente diferente, como un guerrero fiero y poderoso, todo un príncipe saiyajin. El traje ajustado dejaba ver su cuerpo recuperado casi en su totalidad, sus músculos estaban mejor formados y firmes. Sí que le favorecía aquella ropa. No pudo evitar pensar lo brutalmente atractivo y masculino que se veía justo cuando sus miradas se encontraron por varios segundos.

—Ahora sí vamos —insistió Kakarotto.

Hubo una despedida rápida y en pocos segundos todos los guerreros abandonaron la habitación.


(...)


Si Vegeta había pensado que sería perturbador volver a usar la armadura y traje, lo fue mucho más estar en la parte baja del coliseo, lugar que su madre recorrió antes de salir al centro de la arena para ser ejecutada y también donde peleó y vio a su hermano por última vez. Pues bien, ya venía siendo hora de crecer y superar los miedos que no sabía tenía hasta ahora.

Cuando llegó al área donde esperaba el resto de los guerreros supo enseguida que su presencia se hizo notar, no solo por ser quien era, sino también por los guerreros que lo acompañaban, ya listos para la acción.

Broly se unió al grupo para una última conversación y reordenarse, considerando que había cambiado un integrante, toda la estrategia debería ser modificada.


—¿Nerviosa, reinita? —preguntó Rasp a Kyle que vestía el mismo color de armadura.

—Más enojada que nerviosa —respondió mientras miraba a los otros guerreros—. Quería pelear con

mi equipo, pero qué demonios.

—Es mejor el enojo que estar nerviosa una vez arriba de la plataforma. Sácale provecho.

—¿Quién es el otro participante de nuestro equipo? —preguntó buscando a alguien más con la armadura azul, pero habían tantos guerreros que se le hacía difícil.

—Lee —respondió Rasp—. La antigua novia de Tarble. Al príncipe se le va a juntar un antiguo y nuevo amor en la plataforma, va a ser interesante de ver —dijo mirando a Broly.

Kyle inmediatamente lo miró y no supo qué decir.

—¿Cómo... ?

—También tuve la suerte de estar enamorado, Kyle. Pero no te preocupes, de mi boca no saldrá nada.

La muchacha suspiró aliviada.


Se habían formado varios grupos de guerreros con armaduras de diferentes colores, solo para conversar, ya que la mayoría se conocía entre ellos, y Berry era una de las que más acaparaba miradas y atención al ser de las más populares por ser princesa y una guerrera poderosa.

Kakarotto por su lado, se había apartado para no escuchar más provocaciones de sus compañeros de escuadrón que lo tildaban de débil y traidor al no participar con ellos. Era normal que antes del combate comenzaran a hostigarse entre todos, especialmente en un ambiente como este.

—Ya van a ver, van a ser los primeros que saque de la plataforma —dijo Kakarotto, cayendo en el juego de sus compañeros.

—No les hagas caso —dijo Raditz de buen humor como siempre—. Solo quieren que te desconcentres.

—Lo sé, lo sé, pero me desesperan.

Raditz sonrió al ver a Ginn de lejos que venía con un par de botellas de agua, pero en medio del camino fue interceptada por el príncipe Leek.

—¿Emocionada por tu primer torneo, Ginn? —dijo el príncipe interrumpiendo su avance—. Desde que dejaste los ejércitos de élite, bajó mucho tu desempeño como guerrera, me sorprende que hayas quedado seleccionada para el torneo considerando a lo que te dedicas ahora —dijo despreciándola.

—Más emocionada voy a estar cuando tire a tu grupo de la plataforma, Leek. Ahí vas a saber qué tan buena guerrera soy.

—Me lo imagino. No me extrañaría que Tarble hubiera hecho algo para que pudieras pelear en este torneo, la exigencia es demasiada.

—Lo dice quien no tuvo que participar en la fase de selección.

—Mi grupo ganó el torneo el año pasado —dijo altanero—. Y dime, ¿qué se siente haberte cogido a dos compañeros de tu grupo? O a lo mejor son más y no me he enterado.

—Ya madura, idiota —dijo riendo, no estaba para nada molesta, sabía que si Leek le hablaba no sería para nada más que insultar— ¿No vas a superar nunca que siempre me pareciste demasiado desagradable para querer meterme contigo? Y si alguien va a estar contigo es porque le pagaron, está siendo forzada o es Berry, que no sé qué demonios pasa por su cabeza.

—Tal vez cambies de opinión cuando me veas ganar. Si estoy de humor quizás te deje mamármela, ¿qué te pare...?

Leek no terminó de hablar. Ni siquiera fue consciente que Raditz lo tomó del cuello hasta que lo levantó y golpeó contra un muro de piedra. El movimiento fue tan rápido que el resto notó lo que había pasado cuando los escucharon hablar. Por supuesto, toda la atención de los guerreros presentes se dirigió hacia ellos.

—Discúlpate —rugió Raditz sin intenciones de soltarlo.

—¿Disculparme? ¿Es en serio? —preguntó el príncipe burlón.

—Estoy hablando en serio. —Nuevamente le azotó la espalda contra el muro, tan fuerte que trizó la piedra. Los dos hombres eran de estaturas similares, pero Raditz era más musculoso en comparación.

Kakarotto y Ginn, que no dejaron de asombrarse e incluso asustarse al ver a Raditz así de iracundo, corrieron hacia él para calmarlo y hacerlo entrar en razón para que soltara al príncipe. Si llegaba hacerle daño antes del torneo donde sí estaba permitido golpearlo, se metería en grandes problemas.

—Raditz, suéltalo —insistió Kakarotto tomando a su hermano del brazo, pero el guerrero no escuchó ni aflojó el agarre.

Vegeta que estaba cerca, notó cuando Berry le ordenó a un par de guerreros ir a ocuparse del saiyajin que le faltaba el respeto al príncipe, por lo que no dudo en ponerse en el camino de estos cuando ya estuvieron cerca.

—Yo ni lo intentaría —dijo Vegeta, cruzado de brazos y mirando a los ojos a los hombres que desistieron de intervenir ante la presencia del príncipe, ya que como guerreros de élite sabían lo que les pasaría si se metían con alguien de la realeza. El guerrero observó a Berry, que lo miró de vuelta evidentemente molesta por su intervención.

—No voy a volver a repetirlo —exclamó Raditz, apretando más el cuello del príncipe que abandonó su sonrisa cuando se le hizo más difícil respirar.

—¡Raditz, para! —repitió Ginn, preocupada. Intentó mover su cuerpo pero era como una montaña.

Cuando Broly se acercó a Raditz, presionó con fuerza su muñeca hasta infringirle dolor suficiente para que por fin reaccionara y soltara al príncipe. Por precaución, Kakarotto y Ginn lo afirmaron con fuerza, ya que se notaba seguía con intenciones de lanzarse.

—Vete con tu grupo —dijo Broly con voz sombría a Leek.

—Deberían irse de aquí. Están perdiendo el tiempo y va a ser penoso en la plataforma llena de guerreros de verdad. —Se burló, y les hizo un gesto obsceno con la mano en su entrepierna mientras se retiraba hacia su grupo.

Raditz nuevamente intentó ir contra él, pero Ginn lo tomó de la mano y lo sacó del lugar casi a la fuerza para no tener que verlo lo que quedaba de espera. Kakarotto los siguió para no dejar solo a su hermano, mientras que Broly y Vegeta se quedaron en su lugar para asegurarse que nadie fuera a acercarse.

—No le hagas caso. Sé que no estás acostumbrado a él, pero siempre ha sido igual, especialmente antes de una competencia —dijo la guerrera mientras acariciaba su rostro para calmarlo.

—Ya le vamos a romper la cara allá arriba, te lo prometo —dijo Kakarotto, más que ansioso para que comenzara el torneo de una vez—. Lo afirmaré para ti.

—Ese idiota… —susurró aún irritado, pero no tanto como en un comienzo, y cuando Kyle se acercó para verlo, se obligó a calmarse.

—¿Estás bien? —preguntó la princesa un tanto asustada. La verdad es que todos sus cercanos se sorprendieron al verlo así de furioso.

—Sí, estoy bien —respondió mientras se masajeaba la muñeca que Broly apretó—. Lo siento, no quería, pero ese… —Se calló, o de lo contrario volvería a enojarse.

Todos se pusieron alerta cuando escucharon el primer llamado para presentarse a la plataforma.


(...)


En la mejor ubicación para observar los combates, estaban los reyes con invitados, gente de confianza, y algunos generales de los ejércitos más grandes. Lok, que por segundo año consecutivo había ganado el torneo infantil, se había puesto de pie para asomarse al balcón y ver con detención a los guerreros cuando comenzaron a subir a la plataforma. Los gritos de apoyo de los espectadores a sus equipos favoritos no se hicieron esperar. El coliseo estaba lleno en su totalidad con saiyajin guerreros, sin nivel de pelea, con rabo, castrados que consiguieron perdón hace años, guerreros extranjeros, aficionados y personas que solo disfrutaban del espectáculo. Este año que se celebraban los diez años del príncipe Lok y su nombramiento oficial como sucesor al trono, los premios eran mucho más generosos que en ocasiones anteriores.

Paragus, que también ocupaba un asiento, no le tomó trabajo divisar a su hijo entre los guerreros que usaban armadura negra. Estaba nervioso y esperaba que no durara mucho el combate o lo sacaran de la plataforma de los primeros, lo que fuera para que no sucediera nada de lo que luego estarían arrepentidos. Le hubiera inventado una mentira al rey para trasladar a Broly a un planeta lejano y tranquilo donde no se metiera en problemas, y de paso alejarlo del pervertido del príncipe Tarble que lo estaba utilizando, pero el mismo príncipe lo tenía completamente atrapado, y no era su deseo terminar sus días en la miseria y olvido.

—Será interesante ver a tu hijo pelear, Paragus, creo que jamás lo he visto en acción —dijo el rey más preocupado de beber su vino que de mirar el espectáculo que aún no comenzaba—. Espero que sea un digno hijo tuyo.

—Eso espero —respondió Paragus intentando ocultar su incomodidad.

—¿Ese no es Vegeta? —dijo Lok mirando a sus padres y apuntando hacia la plataforma.

Los reyes e invitados que se encontraban conversando entre ellos, bebiendo y comiendo, miraron enseguida hacia la plataforma, buscando al príncipe.

—Ya se me hacía raro que no hubiera hecho nada más para llamar la atención, luego de su espectáculo en ese lugar tan deprimente —comentó Rave.

La noticia de los príncipes peleando en el círculo de fuego no tardó en extenderse por todo el planeta, y por supuesto que había llegado a oídos de la reina que tenía gente vigilando los pasos del príncipe desertor.

—Ese… Le dije que no podía participar —exclamó molesto cuando lo divisó vistiendo armadura negra.

—No lo vayas a sacar —dijo Lok—. Quiero verlo pelear. —Volvió a mirar hacia adelante, entusiasmado por lo que estaba a punto de comenzar.

—Al menos se ve recuperado —murmuró el monarca cruzado de brazos—. A la par con los otros guerreros.


(...)


Los diez grupos de cinco guerreros estaban repartidos por toda la plataforma de piedra blanca que ocupaba al menos tres cuartos de toda la superficie de la gran arena. Era un gran espacio para que una vez dado inicio los combates pudieran pelear como lo dispusieran, entre todos, grupos reducidos, o todos contra todos. En ocasiones estos torneos podían durar largas horas o simplemente minutos, dependiendo de la calidad de los concursantes. Este año en particular, todos los grupos tenían relación con el reino, a excepción del equipo de Kakarotto.

Las reglas eran simples. Se elimina lanzando de la plataforma, si alguien queda inconsciente debe ser arrojado de todas maneras para que quede descalificado. Está prohibido matar (pese a las costumbres barbáricas de los saiyajin, habían adoptado esta regla para proteger a los participantes importantes, tales como príncipes o guerreros influyentes). Se puede volar, pero no salir del coliseo, los últimos dieciséis guerreros en pie quedan inmediatamente seleccionados para el torneo individual del día siguiente, y el último guerrero sobre la plataforma le da la victoria a su equipo.

—Recuerden —dijo Kakarotto al resto que estaba a su lado. Cada uno mirando a una dirección diferente para abarcar todos los ángulos posibles—. Todos estos grupos tienen años de experiencia peleando en conjunto, si nos separamos en algún momento ya no habrá mucho que hacer. Tenemos que ir avanzando juntos, tirando fuera de la plataforma y defendernos al mismo tiempo, solo así vamos a llegar hasta el final.

—Por favor, vamos contra Berry —dijo Ginn mirándola. Ellos se encontraban en uno de los costados al medio de la plataforma mientras que la princesa estaba en la esquina derecha—. Ese grupo primero —insistió. Bien sabido era que no había humillación peor el ser eliminado de los primeros.

—Hay que tener cuidado con Kyle —dijo Broly. La princesa era evidentemente la más joven y pequeña del lugar. Un objetivo fácil de derribar.

—Sí —respondió Raditz—. Ella no nos atacará, y por supuesto nosotros tampoco.

Broly y Raditz habían amarrado su cabello para que no les molestara a la hora de pelear.

—Comenzaremos a atacar al grupo blanco, son los más cercanos y los más jóvenes —dijo Kakarotto con el estómago revuelto por los nervios—. Y recuerden, mantengámonos unidos y podremos contra todos.

—Ya cállate y concéntrate —le respondió Vegeta.

—¿Será posible que sigas una simple instrucción, príncipe desertor? —le preguntó Kakarotto, solo para molestarlo, y Vegeta no se quedó callado.

—¿Y tú podrás soportar que te eclipse en este torneo?

—Estás así gracias a mí, no lo olvides.

Los guerreros se pusieron en posición de combate, expectantes, y cuando sonó la alarma que avisaba el comienzo del torneo, los cincos quedaron atónitos cuando casi la totalidad de los guerreros de todos los grupos se lanzaron hacia ellos.

—Hijos de puta —exclamó Ginn.


Cuatro meses atrás


Mi papá podría haberle dado cátedra a toda la gente de aquí, de cualquier planeta —dijo Bulma sonriendo, con una copa de vino en su mano y Tarble sentado a su lado en el sofá, mirándola atento.

¿Qué pasó con él? —preguntó el príncipe encantado con las historias de aquel hombre tan inteligente—. ¿Por qué no siguió trabajando?

Luego que nuestro planeta se enfermó por la sobreexplotación y el cambio climático, llegaron de otros planetas a saquearlo y todo se volvió un infierno —dijo mirando su copa. Se había aprendido todo de memoria para mentir, pero también le daba toques de la historia verdadera para ser suficientemente creíble, y fuese como fuese, continuaba doliéndole después de tantos años—. Tuvimos que luchar para sobrevivir, y nos tocó vivir muchos momentos difíciles… Eso lo afectó tanto que nunca volvió a ser el mismo. —Terminó con los ojos llorosos.

Lo siento mucho —dijo el príncipe.

Yo también, pero al menos ahora vive en un planeta tranquilo y se dedica a cuidar a sus animales, su segunda pasión.

Pero no es lo mismo, ¿verdad?

No, nunca lo será. —Secó las lágrimas que se asomaron con una mano—. Y por eso me cuesta tanto ir a visitarlo, me duele y recuerdo todo lo que vivimos.

No hagas eso —dijo Tarble con voz suave—. No viví lo mismo que tú, y no trato de menospreciar tu dolor, pero tu padre sigue con vida y todavía tienes la oportunidad de crear nuevos y buenos recuerdos… El último recuerdo que tengo de mi madre es verla ser decapitada por el rey.

Bulma ya sabía cómo había terminado la reina, pero escucharlo de la boca de su hijo era terrible. No sabía en qué momento habían llegado a tal conexión, pero sus últimas conversaciones habían alcanzado tal grado de profundidad que no se sorprendía ahora estar tocando estos temas tan delicados.

Es terrible —murmuró la joven, con más ganas de llorar, especialmente al ver los ojos tristes de Tarble—. Tú madre era tan diferente…

No había nadie como ella —dijo sonriendo y orgulloso—. Lideró por años a una gran cantidad de saiyajin para ayudar a gente de los mismos planetas que este mismo imperio atacaba. Siempre me tuvo alejado de todo para protegerme y logró mantenerlo en secreto por varios años, hasta que intentó hacer caer al rey y la descubrieron…

Dime una cosa —dijo Bulma, atenta a su reacción—. Estos meses que he trabajado para ti y he construido naves… Los planos hacen que los cruceros espaciales luzcan como verdaderas embarcaciones de guerra por el exterior, pero luego me llamó la atención que es en otro planeta donde mandas a hacer la parte interior para las naves, de hecho, es en más de un planeta diferente, y si junto los planos de todos esos trabajos fácilmente se puede deducir que en realidad las naves son de rescate y están camufladas como si fueran de guerra.

¿Y te diste cuenta de eso sin querer? —preguntó arqueando las cejas.

Casi sin querer. Tuve que comunicarme con los talleres mecánicos de cada planeta, mentir, dar los códigos de acceso y decir que por orden expresa tuya debían hacerme llegar los planos de la parte de la nave en la que trabajaban… —Le sonrió como si se tratara de la diablura de una niña traviesa—. Me aproveché de aquella vez que me autorizaste y diste los códigos de acceso de los otros lugares para pedir material que faltaba aquí.

Esos códigos se cambian a diario.

Creo que los hackeé.

Entonces, ¿cuál es tu pregunta? No me has hecho ninguna.

Haces lo mismo que ella, ¿verdad? —Ya lo había descubierto, pero necesitaba escucharlo de él—. Ayudas a la gente de este lado de la galaxia igual como lo hizo tu mamá. Imagino que si una vez hubo saiyajin inconformes con su estilo de vida, ahora pueden haber nuevamente.

Y yo que estaba tan orgulloso de llevar más de dos años en el completo anonimato, entonces llegas tú y me descubres ¿en cuanto? ¿Unas semanas?

En realidad fue menos. Hubiese sido mucho menos pero tardaron en hacerme llegar los planos —dijo altanera—. Pero en tu defensa puedo decir que comencé a sospechar por nuestras conversaciones, no podía ser que fueras como el resto de tu familia y solo te dedicaras a someter y matar.

Bajé demasiado la guardia contigo —dijo pensativo, y se sirvió más de su licor dulce.

Pensé que te sorprenderías más al verte descubierto.

Creo que una parte de mí quería que lo hicieras. Necesitaba hablar esto con alguien y qué mejor que tú que sabes tanto de mecánica, y por lo que veo ahora, también sabes usar muy bien la computadora.

Quiero ayudarte —dijo Bulma entusiasmada—. Haces un excelente trabajo en ocultar todo rastro, quiero que siga así, puedo ayudarte a fortalecer la seguridad y que nadie te encuentre, y seguir construyendo naves de todo tipo para ti.

¿Harías eso por mí?

Claro que sí —exclamó—. Es demasiado importante lo que haces, y quiero ser parte de eso.

Tendrás que seguir con tu puesto en el taller mecánico y hacer trabajo de rutina.

Claro, no hay problema. ¿Raditz y Ginn trabajan contigo? —preguntó curiosa. Ellos también eran demasiado diferentes como para tener los trabajos normales de guerreros saiyajin.

No, nunca he querido involucrarnos. Sé que aceptarían enseguida, pero Raditz tiene a su hermano y sobrino, y cuando descubrieron a mi madre mataron a todos sus soldados, familiares e incluso la gente que intentó esconderlos. No podría exponerlo a eso. A mis hombres les recomiendo no tener familia, al menos no dentro del planeta en caso de que nos descubran y no haya tiempo para escapar, siempre está la posibilidad de que eso suceda.

Pero imagino que Broly sí sabe.

Broly es el encargado de mis ejércitos. Todos tienen su general al mando, y él trata con ellos. No podría haber hecho nada de esto sin su ayuda.

Y están dispuestos a morir pese a estar en un lugar de privilegio.

Siempre he pensado que morí el día que vi el cuerpo de mi madre calcinado en la arena del coliseo, lo de ahora es solo tiempo prestado, y quiero usarlo para honrarla.

Bulma bebió más vino y lo miró con intensidad. Sentía que se parecían tanto, pero guardaría sus secretos para sí misma y lo ayudaría mientras continuaba con su misión. No quería mezclar las cosas.


(...)


—¿Eso no es trampa? —preguntó Bulma a Tarble que se había puesto de pie para mirar como cada guerrero se enfrentaba a al menos cuatro contrincantes que a base de golpes y brutales ataques intentaban dejarlos inconsciente o acercarlos a los bordes para sacarlos de la plataforma, mientras que Broly se estaba llevando la peor parte al tratar de resistir contra siete saiyajin.

—Técnicamente no es trampa… —dijo serio—. Pero jamás se habían puesto de acuerdo entre todos los equipos para atacar a uno, las alianzas entre todos los grupos en estos torneos es algo muy difícil—. Miró hacia el extremo izquierdo de la plataforma. Ahí estaba Berry cruzada de brazos y mirando sin meterse a pelear aún—. Fue ella —dijo seguro—. Berry le ordenó a los guerreros que los atacaran. ¡Maldita arpía! —exclamó enojado, harto de Berry, y pateó una de las sillas tan fuerte que se estrelló contra el muro, asustando a los presentes. Salió hacia el balcón donde estaba Gohan para mirar mejor la pelea.

Bulma, Yamcha y Milk lo imitaron para no perderse cada detalle de lo que pasaba, justo cuando Broly logró tirar un guerrero fuera de la plataforma.


(...)


—Esto no es justo —dijo Kyle, que estaba junto a Rasp, otros saiyajin, Berry y Leek.

—Así es como se ganan estos combates cada año —dijo Rasp—. Hace mucho tiempo que un grupo no relacionado a palacio participa y eso sumado a que todos hacen lo que dice Berry…

—¡A la mierda con eso! —exclamó enojada y habló en voz alta para todos y en especial Berry escucharan—. No voy participar en el juego de Berry, y tú tampoco Rasp deberías si no quieres que gane este año. ¡Y tú, Berry! —gritó encarándola—. ¡Si eres tan buena luchadora gana peleando, no con trampas, rata inmunda! —Voló a toda velocidad para ayudar a los que originalmente eran sus compañeros de equipo.

Con las manos llenas de energía, la princesa se lanzó contra un guerrero que tenía agarrado a Raditz de la espalda para que el resto lo golpeara, y cuando llegó a él hizo explotar el poder en sus oídos, provocando que aflojara el agarre a causa del dolor y confusión. Raditz se liberó y alcanzó a hacerse a un lado justo cuando dos guerreros lanzaban un ataque de puños a su abdomen, dando de lleno en hombre que aún no podía escuchar nada por culpa de Kyle. Raditz no se quedó en eso, y aprovechó de tomar al cuarto saiyajin del rostro para estrellarle la cabeza contra el suelo de la plataforma, rompiendo por completo una de las duras baldosas. Inmediatamente después tomó a Kyle de la muñeca y salió volando hacia Ginn que estaba apenas resistiendo contra cuatro guerreros que la doblaban en tamaño. Kakarotto, Broly y Vegeta podían seguir esperando.

—Traicionas a tu equipo —exclamó Raditz aún afirmando a la joven mientras volaban escapando de los guerreros. Con la mano libre se limpió la sangre del rostro. El torneo recién había comenzado pero los cinco ya tenían heridas importantes y sus armaduras trizadas.

—Ustedes son mi equipo —respondió decidida.


Ginn cayó sentada luego de recibir un golpe en la nariz. No tuvo tiempo ni de parar la sangre y debió retroceder en el mismo suelo esquivando los ataques de los oponentes. Cuando logró ponerse de pie quiso arrancar usando su velocidad, pero una guerrera de armadura morada la tomó de la pierna y la tiró al suelo de vuelta sin soltarla. Ginn quedó acostada gritando de dolor cuando el hueso de su rodilla se salió de su lugar y miró con ojos asesinos a la mujer cuando se puso sobre ella, disfrutando su dolor.

—Eso les pasa por querer participar en un torneo de guerreros de élite, tercera clase.

—Fui de las guerreras más jóvenes en un escuadrón de élite, perra —respondió Ginn mostrando los dientes manchados de sangre. Estiró las manos y le lanzó una bola de energía en el abdomen que la elevó justo cuando llegó Raditz volando para patear a la guerrera en el aire tan fuerte que la sacó de la plataforma, dejando un pequeño cráter en la tierra por el potente impacto.

Ginn levitó para no tener que usar la pierna y se unió a Raditz y Kyle contra los guerreros que estaban empecinados en hacerlos caer.


—¿No puedes hacer nada con honestidad alguna vez? —preguntó Rasp a su hermana que continuaba viendo los combates con Leek a su lado.

—Seguramente en una guerra los bandos van a jugar con decencia —respondió.

—Este es un puto torneo, Berry, no una guerra.

—Un torneo para lo mejor de lo mejor —dijo Leek—-. Y ellos están bastante alejados de eso.

—Todos clasificaron de manera justa —respondió Rasp.

—No quiero a ninguno de esa plebe en la plataforma, incluido Vegeta que se le ocurrió jugar con esos vulgares guerreros de misiones menores. Una vez que caigan podrás pelear como quieres —dijo Berry—. Yo peleo cuando quedan dieciséis y vale la pena.

—Y eso lo decides tú —dijo mirándola.

—¿Acaso no es obvio? —dijo altanera, y agregó amenazante cuando lo vio con intenciones de ir a ayudar—. Si vas con ellos ya sabré qué esperar de ti.

Rasp no le respondió y voló hacia Raditz y las guerreras.


Kakarotto tenía una pequeña ventaja en comparación con sus compañeros de equipo. Él conocía a dos de los guerreros que fueron contra él, por lo que sabía cómo peleaban y sus fallas, que por leves que fueran, eran importantes de aprovechar en una ocasión como esta.

Por eso cuando logró librarse de dos guerreros, voló hacia uno de sus conocidos a sabiendas que intentaría golpearlo de frente. Cuando eso sucedió, Kakarotto esquivó el ataque con gran facilidad, atrapó la muñeca del hombre y lo golpeó en el codo hacia arriba, sacando el hueso de su lugar. Ignoró la molestia que le provocó en el oído el grito de dolor y con la bota, atacó a la rodilla, dejándola en una posición imposible. Reaccionó a tiempo cuando los otros tres lanzaron un ataque de energía en conjunto y alcanzó a tomar al guerrero que había quedado tirado en el suelo para usar su cuerpo de escudo y protegerse. En otra circunstancia hubiera recibido los poderes solo para alardear, pero ya que estaban jugando sucio, debía guardar energías para continuar hasta el final.

Cuando los poderes cesaron, no tardó en tirar al guerrero fuera de la plataforma e ir contra los otros tres.


(...)


—No, no quiero ver, no quiero ver —dijo Milk con las manos sobre los ojos—. ¿Ya le pegaron? —preguntó asustada.

—Papá le está pegando a todos, mamá —dijo Gohan emocionado y orgulloso—. Le acaba de romper los huesos a ese guerrero.

Milk volvió a mirar, justo cuando una guerrera de la altura de Kakarotto lo golpeaba en el rostro abriendo parcialmente la grave herida que se había hecho hace solo unos días.

—Gohan, no deberías estar viendo esto —dijo preocupada.

—Me gusta, mamá —respondió el niño, sin dejar de mirar.

Incluso Yamcha estaba en silencio viendo las batallas y todo el mundo en el coliseo gritaba emocionado por esta nueva modalidad que se había dado de varios guerreros empecinados en dejar fuera de combate al grupo negro (el que menos apuestas favorables había recibido), pero para su sorpresa, ninguno había sido tirado aún.

Bulma se puso junto a Tarble que lucía preocupado viendo a Broly pelear con los seis guerreros. Lo tomó de un brazo para que la sintiera a su lado.

—Se está conteniendo —dijo Tarble preocupado—. Solamente está bloqueando los ataques y no responde, precisamente lo que me dice que no debo hacer.

—Son seis contra él, tal vez es muy difícil atacar —dijo intentando tranquilizar a Tarble.

—No, él podría con todos ellos. No quiere perder el control, eso es lo que le pasa.

—Recién está empezando esto —dijo Bulma, y se asombró de no sentirse asqueada de tanta violencia innecesaria. De hecho, estaba bastante entretenida viendo lo que su ojo limitado le permitía apreciar. Le prestó atención a Vegeta que estaba más cerca y pese a no ser experta en la materia, notaba algo diferente en la manera de moverse y atacar. Se notaba que venía de otro lugar.


(…)


Ya que era bastante difícil pelear con cuatro soldados de élite a la vez después de haber estado casi un año viajando sin alimento y más muerto que vivo a causa de las más terribles torturas imaginables que se extendieron por un par de semanas, Vegeta decidió arriesgarse y retrocedió hasta la orilla de la plataforma para tentar a sus oponentes a empujarlo. No dejó que nadie se pudiera detrás de él y cuando tuvo la oportunidad, atacó en lugar de solo defenderse. De pronto, ya estaba a gran altura peleando con tres a la vez, esquivando y golpeando, y pensando cómo demonios podría hacer para deshacerse de ellos, ya que requeriría demasiado poder dejar a todos inconscientes.

A lo lejos vio a Berry junto con otros guerreros con armaduras de diferentes colores. Debían tratarse de los líderes de cada equipo, y claro, al no pelear hasta ya el final les aseguraba paso al torneo individual y también tener la posibilidad de hacer su grupo ganar una vez que quedaran menos guerreros. Claramente esto había sido idea de Berry, que tenía el poder físico y de influencia necesaria para obligar a todos los grupos a irse contra ellos. Pues bien, si en un comienzo no tenía interés en pelear, esta estrategia descarada de hacerlos perder de los primeros provocó que le dieran ganas de llegar hasta el final, solo para no darle en el gusto a la princesa.

Hizo estallar su poder obligando a los guerreros a retroceder y voló a toda velocidad para alejarse, y tal como lo pensó, tres de los cuatro lo persiguieron. Se lanzó en picada hacia el suelo, y cuando estuvo muy cerca desapareció, solo para volver a verse sobre uno de ellos y golpearlo con una patada en la cabeza que lo lanzó de lleno a la tierra, descalificándolo en el acto. Otro guerrero se aprovechó de la distracción del príncipe y lo abrazó por atrás al mismo tiempo que se arrojó al suelo para sacarlo de la competencia, pero Vegeta alcanzó a girar justo a tiempo para que fuera la espalda del hombre la que golpeara la arena. En cuanto rebotaron por el impacto, se soltó y solo por gusto lo golpeó en el abdomen con el pie para darse un impulso y volver a la plataforma.

Hubo un momento de incertidumbre, ya que varios creían que los dos guerreros habían quedado descalificados, pero se aclaró cuando uno de los tantos jueces que observaban los combates indicó que ninguna parte del príncipe Vegeta había tocado el suelo.

Vegeta aprovechó el momento de duda de los guerreros que lo enfrentaban y se alejó de ellos en dirección a Kakarotto.


Cuando Rasp llegó a ayudar a Kyle y a la pareja, los guerreros que seguían órdenes de Berry titubearon un momento, ya que se trataba de un príncipe y hermano de la guerrera, cosa que el hombre aprovechó para hacerle una zancadilla a uno y empujarlo desde el pecho hacia la arena para que no pudiera volar, eliminándolo de una forma tan simple y humillante que descolocó a todos los que peleaban por un momento.

—¿Esperaban una entrada dramática? —dijo Rasp—. Siento decepcionarlos. Raditz, arréglale la pierna a tu mujer, mira cómo está. —Sin aviso tomó a Kyle de la mano y la lanzó a los contrincantes. Voló hacia ella para unirse y hacer tiempo para que el saiyajin pudiera ayudar a Ginn que no había podido pelear bien al tener la pierna casi inservible.

En cuanto los príncipes pudieron alejar un poco a los guerreros, Ginn se sentó y apretó los puños.

—Simplemente hazlo —dijo a sabiendas del dolor que se venía.

Raditz no le dio tiempo para meditarlo, se arrodilló a su lado, con una mano le tomó la pierna por sobre la rodilla, con la otra tomó su tobillo y tiró para poner el hueso en su lugar. El grito de la mujer fue tan fuerte que se escuchó hasta el último lugar de las graderías del coliseo.

—Lo siento —dijo Raditz al verla con lágrimas en los ojos a causa del dolor.

—Tranquilo, ya tendré mi revancha con esa bruja —dijo mirando a Berry a lo lejos que continuaba sin pelear con los otros guerreros líderes de cada grupo. Seguramente esperaban a que quedaran los dieciséis últimos para recién meterse, y por supuesto que ninguno del equipo negro estuviera para entonces—. Les vamos a dar una sorpresa. —Se puso de pie, le dio un beso fugaz en la boca a Raditz y partieron a ayudar a Rasp y Kyle.


Vegeta pasó volando por el lado de Kakarotto y aprovechó de atacar a una guerrera por la espalda. No la sacó del lugar, pero sí la mandó lejos hacia donde se encontraba Berry.

—Deja de perder el tiempo y vamos a despertar al grandulón, algo le pasó —dijo Vegeta siguiendo de largo hacia Broly.

—En un momento —gritó Kakarotto. Ahora tenía la herida sobre la ceja completamente abierta por culpa de los golpes recibidos, lo que no le permitía ver bien y ya había perdido parte de su armadura. Gritó elevando su energía y se lanzó contra dos guerreros que lo tomaron de los brazos para llevarlo fuera de la plataforma. Pudo golpear en el rostro y soltarse de uno, pero se mantuvo aferrado al otro, para hacerlo dar vueltas a tal velocidad que sus formas y colores se distorsionaron. Cuando lo soltó, el hombre fue a dar de forma estrepitosa contra la espalda de una de las saiyajin que peleaba contra Raditz y los demás, siendo ella la que terminara fuera de la plataforma.

Inmediatamente después fue a ver qué demonios pasaba con Broly que ya debía haber acabado con todos, pero continuaba limitado a resistir los ataques y evadirlos.


Kakarotto alcanzó a Vegeta en pleno vuelo y juntos fueron a atacar a uno de los guerreros que estaba poniendo en aprietos a Broly, un saiyajin tan grande, que hacía que el hombre se viera de estatura media. Volaron coordinados y al mismo tiempo le dieron un golpe de puño en el rostro alejándolo de ellos momentáneamente. En cuanto se ubicaron delante de Broly, los otros dieron un salto atrás para prepararse y tomarse un momento de respiro. Todos ya estaban agotados y sumamente heridos.

—Yo ya llevo dos eliminados —dijo Kakarotto—. ¿Tú Vegeta?

—También. —Miró de reojo a Broly para dirigirse a él—. Sea lo que sea que estés pensando, Broly, no va a pasar. —Podía sentir su ki. Ya se había dado cuenta que de a ratos era inestable, pero estas semanas de entrenamiento había notado un evidente cambio positivo en él—. Pelea como sabes hacerlo, o nos van a tirar a todos de la plataforma. No estamos peleando con cualquiera, ellos son los mejores y faltan muchos por sacar.

Broly, con un ojo hinchado y múltiples heridas frunció el ceño molesto. Tanto preparándose para que el día del torneo se acobardara. Apretó los puños y gritó molesto consigo mismo haciendo estallar su ki, los hombres y mujeres sintieron el suelo temblar a medida que su energía se extendía por la arena.

—Así me gusta —dijo Vegeta.

—¡Raditz! —gritó Kakarotto haciendo señas con las manos—. ¡Tenemos que juntarnos!


Rasp botó a la arena al guerrero que golpeó a Kyle y alcanzó a tomar de la mano a la joven antes que sus pies tocaran el suelo. Regresaron volando junto a Raditz justo cuando el guerrero arrojó a la que fue novia de Tarble y Ginn dejaba inconsciente a un hombre el doble de tamaño de ella.

—¿Qué estás esperando? —gritó Ginn a Berry que seguía mirando de lejos—. ¡Ven a pelear maldita cobarde, que para esto estamos aquí! —Se puso de pie un tanto tambaleante, agotada de lo que había tenido que hacer. Hacía años que no peleaba de esa forma y le estaba pasando la cuenta.

Raditz la tomó de la mano para que lo siguiera y los cuatros se apresuraron en huir para reunirse con los otros tres guerreros.

—Vegeta —dijo Rasp en cuanto se puso detrás de él—. No bastaba con que hicieras enojar a papi, mami también estará furiosa con nosotros.

—La verdad es que tu madre da más miedo que el rey —respondió Vegeta sin mirarlo, atento a los contrincantes que se habían alejado un poco para reorganizarse.

—Totalmente.

—Dividamos las tareas —dijo Kakarotto—. Vegeta, Broly y yo atacaremos, el resto se preocupará de cuidarnos las espaldas.

—A la orden —dijo Ginn—. Esto está más interesante de lo que había pensado.

Raditz se acomodó el hombro dislocado por sí solo y gritó de dolor. Su armadura estaba en tan mal estado que decidió quitársela para que no molestara.

—Concentrémonos en tirarlos hasta que quedemos dieciséis, luego veremos cómo seguir —dijo Kakarotto.


Se pusieron en guardia cuando vieron a los guerreros elevarse en el aire y esperaron atentos al notar que algunos de los líderes de grupo también se unieron al resto formando un círculo, dejando a todos expuestos para un posible ataque.

—¿Contenta en tu primer torneo? —preguntó Rasp a Kyle cuando vio que al menos veinticinco guerreros en el aire preparaban un ataque de energía en conjunto.

—Ya no lo sé —gimió asustada al ver lo que se venía. Estaba muy golpeada y agotada, y si solo se mantenía en competencia era porque la habían salvado de caer en varias ocasiones, pero se obligó a mantenerse concentrada.

—¿Nos elevamos o atacamos de vuelta? —preguntó Kakarotto al grupo—. Está bien, atacamos de vuelta —dijo al ver a Vegeta reunir energía en sus manos, preparándose para responder el ataque. Pronto el resto del grupo lo imitó y todos juntos lanzaron sus energías hacia arriba que chocaron con el gran poder de sus rivales como si fuese un gran solo ataque.


(...)


Los rayos y las ondas de energía que se desprendieron de la gran bola de energía que creció al juntarse con el ataque del equipo negro y parte del azul llegó hasta un sector de las graderías obligando al público que no tenía ningún nivel de pelea a moverse de sus asientos por temor a terminar lastimados. Otros permanecieron en su lugar, gritando y apoyando, disfrutando del espectáculo digno de los guerreros saiyajin.

Desde el balcón de Tarble estaban completamente seguros, pero el viento violento los alcanzó, tirando las cosas al interior del habitáculo. Milk tomó a Gohan en brazos y el pequeño insistió en mirar, en cambio ella estaba tan asustada al no poder ver qué pasaba con Kakarotto y el resto, la luz era demasiado potente para sus ojos de humana, y además, al parecer la bola de energía cada vez se acercaba más a la plataforma. Bulma se puso detrás de Yamcha para protegerse del viento, incapaz de ver algo, lo cual la molestó ya que estaba tan concentrada y entretenida que no quería perderse un solo detalle.

—¿Si la energía toca el suelo sería peligroso? —preguntó la mecánica preocupada en voz alta a Tarble.

—No va a suceder —dijo confiado. De los presentes en el balcón, solo él era capaz de ver lo que sucedía y se mantuvo atento, a la espera de que por fin el guerrero al que tanta fe le tenía, despertara—. ¡Sí! —gritó emocionado cuando distinguió la silueta de Broly elevándose majestuosa entre tantos destellos de luz abrasadora.

Toda la concurrencia enmudeció asombrada cuando Broly, solo con sus manos enguantadas, soportó y elevó la gigantesca bola de energía hacia el cielo para golpearla con el pie como si se tratara de un balón. La arrojó a tal velocidad que pese a su tamaño y densidad logró alzarla por sobre la cabeza de sus contrincantes, y más arriba del coliseo.

—¡Ya! —gritó Broly, y en cuanto cubrió sus ojos con los brazos, varios rayos de energía roja provenientes de sus compañeros se dirigieron hacia la esfera de energía, haciéndola estallar en una explosión de luz que dejó momentáneamente ciego a todos los que miraban. Tanto espectadores como guerreros.

—¡Ahora! —exclamó Kakarotto. Los siete volaron a toda velocidad contra los guerreros cegados por la luz para aprovechar la ventaja.

Ya no había vuelta atrás, había que ganar sí o sí.


3 años atrás


Tarble, de 18 años, salió de su primera reunión real con una sensación extraña. Pese a tener el derecho y deber, jamás había participado en una porque nunca se sintió capaz de asistir y estar en el mismo lugar con esa gente (especialmente el rey), y ahora, con un poco de masa muscular ganada gracias a los fieros entrenamientos con Broly, un tanto más alto (quizás porque creció un par de centímetros o solo porque su forma de pararse había cambiado), no solo hizo acto de presencia, sino que también opinó y para su asombro fue escuchado.

Me escucharon —dijo a su amigo. En cuanto concluyó la reunión, apuró sus pasos a la biblioteca para contarle a Broly cómo había estado, después de todo, él lo había alentado en participar para que el resto supiera de su existencia y se dieran cuenta que el príncipe tenía mucho que aportar con sus conocimientos—. Pensé que no lo harían, pero creo que encontraron sensata mi intervención. Rave intentó minimizarla, pero los hombres del consejo la tomaron en cuenta —contó mientras caminaba de un lado a otro, inquieto y lleno de energía por esta nueva experiencia. Broly estaba sentado en el brazo de un sillón mirándolo con atención.

Me alegra —dijo con voz suave y serena, apenas sonriendo con los labios, pero Tarble sabía que realmente lo sentía así.

Luego me ignoraron el resto de la reunión, y fue bastante irónico que el siguiente tema a tratar fuera la futura sucesión de Lok al trono por sobre mi derecho al ser el segundo hijo del rey, pero fue mejor de lo que había pensado.

Eso debió doler.

Nunca he querido ser rey, no importa, y hubiera sido ingenuo de mi parte pensar que preguntarían mi opinión.

¿Ahora qué sigue?

Quiero pedir la administración del departamento de ciencias y tecnología, y todo lo que abarca. Estuve averiguando, y sé que a nadie le interesa realmente y siempre está cambiando de encargado, no creo que sea difícil conseguirlo, lo pediré en la próxima reunión, sin consigo eso, podré hacer lo que acordamos.

¿Estás completamente seguro? —preguntó no para desmotivarlo, sino porque era demasiado arriesgado.

Lo pensé mucho, y quiero hacerlo, necesito hacerlo, de esa forma mi mamá seguirá viviendo. No me importa arriesgar la vida si logramos ayudar a la gente que sufre por culpa de todos los dictadores que abundan en este lado de la galaxia.

Para eso necesitaremos a tus mejores y más fieles hombres.

Lo son, estoy seguro, y tú te encargarás de ellos.

Deberás reclamar tu derecho a planetas. Necesitas más para poder transportar gente y tener algunos escondidos. Y tendremos que conquistar otros a tu nombre, hacerlos creer que trabajamos igual que ellos.

Lo haré, pero luego de tomar el control del departamento de ciencias. Cuando tenga acceso al departamento de mecánica será fácil camuflar las naves de guerra para transportar grandes cantidades de gente. —Estaba ansioso por comenzar ya a revivir el trabajo que su madre hizo por tantos años a escondidas, pero para no ser descubierto tenía que preocuparse de cada aspecto. Para su fortuna no estaba solo, tenía a un guerrero poderoso que sabía qué hacer para lucir como cualquier otro conquistador despiadado. Broly había pasado muchas horas en la oficina de su padre sin hacer nada más que escuchar las conversaciones con otros hombres poderosos.

También tendrás que ganarte el respeto del rey —dijo Broly a sabiendas del desprecio y odio inmenso de Tarble hacia su padre—. Tienes que destacar, mostrarle lo inteligente que eres para que no cuestione tus decisiones y te de más libertad.

Lo sé… Odio lo que voy a decir, pero voy a usar a Kyle para eso…

¿Qué piensas hacer?

No mucho. Pero es obvio que ella es su debilidad, simplemente voy a acercarme a él cuando esté con ella, así comenzará a asociarme con algo positivo.

¿Lo leiste en un libro? —preguntó curioso.

¿Dónde más? —dijo sonriendo y luego agregó pensativo—. Y lo otro es seguir fingiendo ante él, ante todos, como lo he hecho todos estos años.

Es la única forma de que esto funcione, y necesitas seguir entrenando. Ya estás a medio camino para convertirte en guerrero, tenemos que entrenar el doble desde ahora.

Tarble se acercó a él, y luego de un leve titubeo lo abrazó con fuerza.

Gracias —susurró—. Sin ti no podría no hacer nada de esto. Siempre he querido honrar a mi mamá y ahora siento que es posible.

Broly le respondió sin problemas con un solo brazo. Él también tenía mucho que agradecerle.


(...)


Tarble y Gohan saltaron contentos cuando lograron contar dieciocho guerreros en la plataforma. Ya solo faltaban dos eliminados para que estuvieran los dieciséis seleccionados al torneo individual, y solo los del equipo negro presentaba a todos sus guerreros aún en competencia, precisamente lo opuesto al objetivo de todos los otros grupos.

—Ya solo faltan dos —dijo Bulma. La mayoría se movía tan rápido que era trabajoso poder contarlos.

Incluso Milk que repelía la violencia y Yamcha que no le agradaba estar en un lugar rodeado de saiyajin estaban emocionados de haber presenciado un espectáculo así.

—Se ven tan agotados… Todos, de todos los colores —comentó Milk.

—La victoria lo vale —respondió Tarble sin dejar de mirar.

—Quién lo diría, te convertiste en todo un guerrero saiyajin —dijo Bulma bromeando.

El príncipe no respondió, pero no pudo evitar sentirse emocionado por lo que veía. Broly se había escondido por tantos años temeroso de su poder y el día de hoy fue capaz de pelear en grupo y de una forma tan espectacular que era de los más ovacionados por la audiencia que no tenía idea de quién se trataba.


Todos los guerreros que quedaban se tomaron un momento para respirar. No había sido nada fácil y la frustración le ganó a los guerreros de élite que por menospreciar a sus oponentes terminaron perdiendo a sus mejores hombres. Por otro lado, el equipo negro (y parte del azul) se mantuvieron unidos mientras se daban un momento para respirar. Eran los que en peores condiciones se encontraban, pero el no haber perdido ninguno de sus miembros los llenaba de ánimos para seguir.

Gran parte de la plataforma se encontraba destrozada, por lo que había que tener más cuidado de no caer o dar un paso en falso.

—Tiré ocho —dijo Kakarotto altanero, con el rostro completamente rojo por su propia sangre.

—Nueve —le respondió Vegeta, respirando agitado y agregó altanero—, pero quién está contando. —No quedaba nada de su armadura ni traje por la parte del pectoral y hombro derecho.

—Yo no —respondió Broly ya sin armadura ni la parte de arriba del traje ajustado. En su abdomen había grandes marcas oscuras a causa de los fieros golpes de sus oponentes.

—Tampoco —dijo Raditz, con un par de heridas nuevas en el pecho y brazo que seguramente le dejarían cicatrices profundas.

—Cinco —dijo Rasp, también con la armadura rota y un corte profundo en la frente—. Pero salvé a Kyle varias veces de ser descalificada, así que eso me da puntos extras, y gano yo.

—También tengo puntos extras entonces —comentó Kakarotto.

—¡Oigan! —reclamó la joven ofendida.

Ginn tomó de un brazo a Kyle para hacerla a un lado. La tomó de los hombros por atrás y le habló al oído. Estaba agotadísima y ya no podía más de dolor, pero se daría un gusto sin importar si con eso también salía perjudicada, pues tal vez jamás volvería a tener una oportunidad así.

—Tienes que ayudarme —dijo, y la movió hasta que la chica pudo ver a Berry desde lejos, que continuaba con armadura impoluta, sin un rasguño pues aún no había movido un solo dedo—. ¿Recuerda lo que estuvimos practicando? —Le dio una palmada en el trasero y sin esperar respuesta desapareció del lugar.

Raditz y el resto lo notaron, pero antes de poder preguntar algo, Kyle se alejó volando a toda velocidad.


—¿No deberíamos ir a pelear ya? —preguntó Leek a Berry que se notaba con el rostro tenso porque los guerreros no lograron cumplir con lo que les ordenó.

—Tengo como tradición pelear cuando ya son dieciséis guerreros, no voy a romperla ahora. Ya solo faltan dos.

A varios metros de distancia vieron a Kyle, que en cuanto hizo contacto visual con Berry se lanzó hacia ella.

—¿Es en serio, mocosa? —dijo despectiva—. Tienes la oportunidad de quedar seleccionada en tu primer torneo ¿y lo vas a desperdiciar intentando atacarme?

—Rompe la tradición y tira a esa niña molesta de la plataforma, lo está pidiendo a gritos —dijo Leek.

Cuando estuvo a solo un par de metros, Kyle se detuvo y lanzó a los pies de Berry dos potentes bolas de energía que destrozaron las baldosas y levantaron polvo. Berry pensó que solo se trataba de una pésima estrategia distractora para no ver su siguiente ataque, y casi estuvo en lo correcto, porque tanto escándalo fue para que no viera a Ginn que corrió por todo el borde de la plataforma para llegar hasta ella.

Fue demasiado tarde cuando la sintió. Ginn ya la había agarrado de la cintura y con el mismo impulso que traía se arrojó fuera de la plataforma a tal velocidad que las dos rodaron por la arena estrepitosamente, causándose más heridas por culpa de la fricción con la tierra. Solo un muro de piedra fue capaz de detenerlas.

Escucharon el sonido de una alarma que indicó que todos los guerreros que seguían en competencia estaban seleccionados para el torneo individual de mañana. Ahora solo importaba qué equipo ganaba la parte grupal.

Berry, totalmente humillada por no haber peleado y además haber quedado descalificada, no supo cómo reaccionar en un comienzo. Estuvo a punto de lanzarse contra Ginn que continuaba tirada en el suelo con nuevas heridas y la armadura totalmente destrozada pero se contuvo, no se rebajaría.

—A ver si para el próximo año te decides a pelear, guerrera de élite —dijo Ginn burlona, y no tardó en ponerse de pie para continuar viendo las peleas. Procuró alejarse pronto de Berry, ya que podría intentar atacarla, y ya que ya no estaba en competencia no tenía permiso de agredir a una princesa, ni siquiera bajo legítima defensa.

Ahora que ya estaban los dieciséis, significaba que se volverían más violentos para tirar a su oponente y terminar pronto.


Ya que Kyle celebraba muy animadamente la caída de Berry, Leek se le acercó para sacarla de la plataforma. Sabía que no podía hacerle daño o toda la ira del rey caería sobre él, pero se daría el gusto de golpearla y tirarla, sin embargo, justo antes de tocarla, Raditz apareció volando a toda velocidad para evitar que tocara a la niña. Lo agarró del cuello y le azotó la cabeza contra la baldosa, rompiéndola a su paso. Alcanzó a darle dos golpes de puño en la nariz antes que Leek se soltara y lo atacara de vuelta, en mucho mejor estado que él.

Había estado atento al combate y sabía qué tan dañado estaban todos, así que lo tomó del brazo que ya se le había dislocado previamente y se lo dobló tras la espalda. Kyle intentó ayudarlo, pero otro soldado se lanzó hacia ella para golpearla, tampoco pudo, ya que Broly llegó a tiempo para tirarse sobre él y golpearlo por intentar tocar a la jovencita.

Raditz voló para soltarse de Leek, sin mucho movimiento en el brazo, y el príncipe lo siguió para enfrascarse en un brutal intercambio de golpes de puños y pies.

—Suficiente —exclamó Kyle—. Ya quedé seleccionada, me duele todo y solo les estoy estorbando. —De un salto descendió a la arena, quedando eliminada del combate en grupos, pero no se quedó quieta y corrió hacia donde estaba Rasp enfrentándose a otros dos guerreros—. ¡Rasp! —gritó para que la escuchara—. ¡Si sales de la plataforma solo quedará Leek del equipo azul! ¡¿Alguna vez el equipo de Berry ha sido eliminado de los primeros?!

—¡Estás loca niña, pero me gusta! —respondió el príncipe. Escapó de los guerreros con los que peleaba y fue a ayudar a Raditz contra Leek—. Lo siento compañero —dijo luego de darle un golpe de puño en el rostro que lo hizo escupir sangre, pero odio a mi hermana y esta derrota tiene que ser memorable.

Ahora Rasp y Raditz se enfrentaron a Leek.


—Un último esfuerzo —exclamó Vegeta a Kakarotto que estaba mareado por tanta pérdida de sangre.

—Necesito sentarme un momento —dijo agotado. Era el que peor se encontraba de los del equipo negro.

—Está bien, entonces yo seré quien arroje más. —Vegeta también estaba agotado y a punto de colapsar, pero se obligó a seguir y voló hacia los guerreros.

—¡Eso sí que no! —exclamó y se dio un bofetada para obligarse a reaccionar y ponerse alerta. Voló hacia Vegeta para ayudarlo y explotar lo último de energía que le quedaba.


Los guerreros comenzaron a caer rápidamente por culpa de errores estúpidos, tal como pisar donde hace un momento pensaban que había plataforma, error de cálculo, o el creer que era buena idea intentar atacar a Broly por la espalda.

Tal como había sugerido Kyle, luego que Raditz dejó mareado a Leek por estrellar su frente contra la de él, Rasp aprovechó para tomarlo por atrás y salir los dos de la plataforma, coronando la participación de los príncipes como la peor y más humillante desde que comenzaron estos torneos.

—¡Tiré otro! —exclamó Kakarotto a gran altura—. ¡Ya son...! —Quiso alardear su cifra con Vegeta, pero estaba tan mareado que por un momento olvidó la cifra que llevaba. Tampoco vio al guerrero de más de dos metros que lo golpeó en la cabeza lanzándolo en picada hacia la tierra.

Raditz, que peleaba con otros guerreros junto a Broly, al fijarse que su hermano continuaba cayendo sin desacelerar, no lo dudó y voló hacia él para detenerlo. Alcanzó a abrazar por detrás a su hermano inconsciente justo antes de que se estrellara en el suelo, recibiendo el impacto por él. Los dos quedaron descalificados pero ya solo había siete guerreros en pie.

—¿Están bien? —preguntó Kyle cuando llegó corriendo con Ginn para ver el estado de los dos.

Antes de poder responder, Kakarotto despertó con intenciones de seguir peleando, pero Raditz lo calmó tomándolo de los brazos.

—Ya está. Se acabó por ahora —dijo aún sentado en el suelo con su hermano sobre sus piernas.

—¡No! —se quejó—. Ahora Vegeta me va a ganar.

Ginn se puso detrás de Raditz y le puso una mano en la espalda roja, lastimada por este último impacto.


Vegeta arrojó uno más, antes de quedar sentado en la plataforma casi sin aliento. Ya solo quedaban seis en pie. Dos negros, dos verdes, un blanco y un amarillo, pero ya casi ninguno tenía armadura que demostrara su color. Estaba cansado, más que agotado, había forzado su cuerpo más de lo que debió considerando el estado deplorable en que se encontraba cuando llegó al planeta, hace menos de un mes. Sentía que ya no podía seguir, pero por esa misma razón se puso de pie y voló hacia Broly que estaba perdiendo terreno contra dos, uno de ellos el guerrero que eliminó a Kakarotto y ahora tenía a Broly del cuello en el suelo.

—Uno más —se dijo en un susurro para demostrarse que podía y ya estaba sanado por completo.

Chocó con todo su cuerpo contra el gigante haciendo que soltara a Broly, lo golpeó con puños en el rostro, obligándolo a retroceder. El hombre intentó golpearlo, pero Vegeta fue más rápido y lo esquivó a tiempo e intentó lanzarle una energía a quemarropa, pero el grandote de un solo manotazo la desvió y atrapó la muñeca de Vegeta. Bastó un solo golpe de puño con esa mano enorme en su cabeza para dejarlo casi fuera de combate, pero el príncipe siguió. Era un poco más, un esfuerzo más y podría descansar, antes no.

Saltó, y de manera ágil logró ponerse detrás de él para atrapar su cuello con ambos brazos y apretar para dejarlo sin aire. Tal como pensó, la enorme masa muscular del guerrero le imposibilitó agarrarlo por atras para soltarlo, cosa que Vegeta aprovechó para ejercer más presión y cortarle el paso del aire. La montaña viviente desesperada y mareada por la falta de aire, retrocedió mientras le daba de golpes en los brazos y trataba de liberarse, pero Vegeta resistió y gritó de dolor hasta que lo hizo caer de espalda fuera de la plataforma. El príncipe debió quitarlo con los pies para liberarse y se mantuvo acostado mirando el cielo del planeta, casi no podía sentir sus brazos o el resto de su cuerpo, pero la sensación que le dejó la batalla no tenía precio.


Broly se tomó unos segundos para respirar y calmarse. Frente a él quedaban los tres últimos oponentes: dos hombres y una mujer, que pese a ya haber demostrado que su plan de sabotaje no había resultado, estaban empecinados en unirse contra él para no dejarlos ganar. Estaba con diversas heridas sangrantes, contusiones, le costaba y provocaba dolor respirar debido a un par de costillas rotas, pero se sentía totalmente afortunado por todo lo que había logrado.

No los dejaría seguir poniéndose de acuerdo ni esperaría a que ellos atacaran. Esta victoria ya era de él, de su grupo de siete que se esforzó más que nadie al enfrentarse al resto de los guerreros. Gritó e hizo estallar su energía haciendo que las piedras cercanas tiritaran con violencia y salió disparado hacia los tres saiyajin. Este sería el último ataque.

Con una fuerza y violencia incontrolable, arrasó con los guerreros. Entre golpes y bloqueos los obligó a acercarse a una parte donde ya no existían baldosas, y de un solo codazo en el estómago lanzó a uno fuera. Los dos restantes, como último recurso, se le tiraron encima e intentaron derribarlo, obligándolo a retroceder dejándolo con un pie ya fuera de la plataforma, pero Broly los atacó con dos potentes energías directo a sus rostros que levantó mal polvo, tierra y humareda cuando explotaron en sus oponentes.


(...)


Tarble, con medio cuerpo fuera del balcón gritó de alegría cuando el humo se disipó y finalmente reveló que solo Broly quedaba levitando sobre las ruinas de la plataforma. No lo pensó y salió volando hacia él.


(...)


Solo cuando escuchó los gritos de la muchedumbre enardecida por el aquel espectáculo de calidad que brindaron, Broly fue consciente de la gran cantidad de gente que había en el coliseo, y cuando vio a Raditz, Kakarotto, Ginn y Kyle correr hacia él supo que el combate ya había terminado. Su pies tocaron el suelo disparejo y se sintió raro cuando recibió tantos abrazos a la vez de sus compañeros de entrenamiento y batalla, pero no fue desagradable.

Lo mejor de todo fue ver llegar a Tarble, y si apreció los halagos y felicitaciones de sus compañeros, sonrió de verdad y su mirada de ablandó cuando miró al príncipe y éste le habló sin emitir sonido, solo moviendo los labios. Los dos se sonrieron y nada más. Todo lo demás que pudieron querer decir o hacer debería esperar.

Los gritos de efervescencia del público no cesaron por varios minutos.


—Ahora prepárate —dijo Rasp a Vegeta que por fin había podido sentarse, pero continuaba en su lugar esperando que el temblor de sus piernas se detuviera—. Nos van a reprender.

—Qué vengan —respondió Vegeta—. Ya ganamos.


(...)


Ya que el torneo individual sería mañana, todos los guerreros seleccionados pudieron usar los tanques de recuperación para estar óptimos y dar un espectáculo de la misma calidad. Por lo que en menos de una hora todos estuvieron recuperados, incluso Ginn que pudo usar uno de los tanques, ya que los encargados del lugar no iban a decirle que no cuando la vieron llegar con el príncipe Vegeta. Lo único que evidenciaba la violenta batalla que vivieron hace poco era la ropa destrozada que aún vestían.

Ahora compartían en el mismo salón de palacio donde comieron una vez luego de entrenar. Tarble les había organizado todo para celebrar, ganasen o no, después de todo se habían esforzado mucho y fuese cual fuese el resultado todos tendrían mucha hambre. Además de los ganadores, estaban Milk, Gohan, Bulma, e incluso Yamcha que terminó asistiendo por insistencia de Bulma. También se encontraban Rasp y Kyle que se escondían de sus respectivos padres a sabiendas que se llevarían uno de los peores sermones por haber saboteado la victoria de su propio equipo. Solo Tarble y Broly no estaban presentes.

—Gracias por acompañarme —dijo Bulma a Yamcha. Ya que todos hablaban entre todos a la vez y abundaba el sonido de platos, vasos y copas golpeándose, tuvieron que acercarse para poder escucharse—. Te había extrañado.

—Y yo a ti, pero ya me tengo que ir.

—Pero casi no has comido nada, y esto recién comienza.

—Lo sé, pero tengo cosas que hacer y mañana..

—Pensé que me acompañarías para el torneo de mañana.

—Suficientes saiyajin por toda una vida —bromeó—. Además mañana debo viajar temprano.

—¿Sigues buscándola?

—Es increíble lo que trafican con gente en esta parte del universo, tal vez si tengo suerte pueda encontrarla, así que mientras no me llames estaré ocupado en eso.

—Está bien. Vamos, te diré por dónde puedes salir, no quiero que te vayas a perder y termines metida en el cuarto del rey —dijo bromeando. Salieron del salón tomados del brazo.

—Dejé la misión en pausa —le dijo cuando ya había llegado a la cocina. Era el lugar más tranquilo por donde podía irse sin que nadie lo detuviera por no tratarse de un saiyajin.

—¿Pasó algo? —preguntó preocupado.

—Sí, pero nada malo. No te voy a aburrir con los detalles, pero tengo que encargarme de otros asuntos antes de seguir. Si necesito algo te llamaré.

—Y no solo para eso, también para saludar.

—Lo sé, lo sé.

Se abrazaron con fuerza, como solían hacer cada vez que se despedían.

—Y tú también llámame si necesitas algo. Lo que sea para ayudarte a encontrar a Mai.

—Tengo las cápsulas que me regalaste, estoy bien provisionado aún.

—Recuerda cuidarlas, eres el único en esta galaxia o en las otras que tienen algo tan útil.

Yamcha la tomó del rostro y le dio un beso en la mejilla.

—Cuídate, y estamos en contacto. —No quiso mencionarle lo bien que se veía. Era claro que le había hecho bien pausar la misión y hacer lo que hiciese con estos saiyajin que parecían ser sus amigos. Estaba seguro de que si se lo decía era capaz de alejarse por completo de ellos y abocarse a la venganza solo para demostrarse que estaba equivocado. Y aunque fuese con estos guerreros, ella estaba de mucho mejor ánimo, y eso era lo que más le importaba.

—Tú también cuídate.


Cuando Bulma regresó al salón, todos seguían muy animados conversando y comiendo. Permaneció en la entrada recargada en la pared mientras fumaba un cigarro. Observó uno por uno a los guerreros con armadura y ropa rota y aspecto cansado pese a que sus heridas habían desaparecido. Finalmente fijó toda su atención en Vegeta que bebía agua y conversaba con Rasp. No entendía qué había pasado para que por una simple ropa ahora lo encontrara tan guapo. Durante el combate, en los momentos que pudo verlo también sintió que resaltó del resto, no supo si fue por sus movimientos o su forma de dirigir, pero había algo más en él que solo ahora la hizo reaccionar. Sí, su rostro era atractivo, y ni hablar de esa mandíbula masculina… Ya, era demasiado, estaba reaccionando así por un saiyajin, no cualquier saiyajin y ni siquiera estaba ebria como la vez anterior cuando Rasp le llamó la atención.

En el momento que Vegeta la miró desde su lugar, ella no apartó la mirada, pues no tenía nada que temer, pero sí se dirigió a su asiento, frente a él.

—¿Dónde está Broly? —preguntó Kakarotto con Gohan sentado en su pierna y Milk a su lado—. Es el ganador, debería estar aquí.

—Y dando un discurso —dijo Rasp—. Considerando su elocuencia.

—Mañana vamos a estar celebrando de nuevo cuando alguno de ustedes gane el torneo individual, déjalo que descanse, se llevó lo más pesado —dijo Ginn.

—Sería capaz de darte mi lugar mañana después de lo que hiciste, preciosa —dijo Rasp. Aún no podía creer que Berry, que cada año quedaba entre los primeros lugares, ni siquiera tuviera la oportunidad de participar esta vez—. ¿Está mal enamorarme de ti?

—Tranquilo, galán —le respondió la guerrera—. Raditz ya le dio una paliza a un príncipe hoy, no quiero que sean dos.

Raditz simplemente se limitó a pasar un brazo por el hombro de la mujer.

No tardaron en conversar sobre lo que tuvo que hacer con Kyle para tirar a Berry y otros ataques dignos de analizar.

—No te veo tan entusiasmado como los demás —dijo Bulma a Vegeta.

—Ellos se prepararon para esta batalla, yo caí en ella por accidente.

—Como sea, peleaste muy bien.

—Lo sé —respondió altanero, y ella sonrió por su respuesta.


(...)


Las máquinas de recuperación podían esperar, la comida podía esperar, cualquier celebración en conjunto podía esperar, lo único que quería era estar a solas con él. El pelear de esa manera, liberarse de todos los miedos e inseguridades fue lo mejor que pudo pasarle a Broly, mientras que Tarble jamás había estado tan interesado en una batalla, nunca pensó que podría vibrar e involucrarse tanto, como si hubiera estado metido ahí al punto de que su guerrero interior despertara ansioso y lleno de energía.

Sabía que Broly lo haría bien, pero sus expectativas habían sido superadas ampliamente. Por eso, pese a ser tan pulcro y ordenado, fue un verdadero placer llevarse a la cama al guerrero victorioso que manchó la cama, las sábanas y su cuerpo con sudor, su propia sangre y quizás la de sus contrincantes, pero no importó, de hecho fue el momento más erótico de su vida, y este por lejos era el mejor sexo que habían tenido ambos, por separado o juntos.

Estando sobre el príncipe, Broly continuó moviéndose a un ritmo constante, mientras se besaban y gemían cada vez más fuerte. Las heridas en el guerrero continuaban abiertas, serias y sangrando, y algunos huesos trizados le provocaron un dolor intenso que solo acrecentó el placer del contacto y roce. En el momento que sintió la mano del príncipe jalar con fuerza su rabo, aumentó la velocidad de las embestidas y con ellos los jadeos de los dos.

Se mezclaron todas las emociones posibles. La pelea, el dejar miedos atrás, la victoria, el deseo que sentían por el otro, la inminente partida de Tarble; la desesperación de saber que muy pronto no podrían tocarse y perderían a su mejor amigo, su compañero, su amante, su protector y contención. Y lo único que podían hacer era amarse a escondidas, mirarse a los ojos e intentar conservar esa mirada para siempre, entre caricias, mordidas, rasguños y besos quitar un pedazo del otro para guardarlo en lo más profundo del alma.


Continuara…


Hola a todos y todas, muchas gracias por llegar hasta aquí leyendo.

¿Han tenido esas semanas de mierda que solo quieren que llegue el fin de semana para que se acabe? Imagino que en este año tan "especial" a muchos les ha pasado. Bueno, la mía comenzó el lunes. De no ser que me pasé pegada al computador el fin de semana y avancé dos tercios del capítulo, no estaría ahora publicando porque no he parado de hacer trámites. Y lo más feo y doloroso de esta semana es que tendré que dormir a mi perro Dalí de catorce años, porque está muy enfermo y ya no hay nada que se pueda hacer, me parte el alma tener que decir adiós, pero no puedo dejar que sufra.

Estoy despierta desde las 4am y ha sido una semana agotadora, así que esta vez no comentaré el capítulo, no me da la cabeza.

Lo que sí les puedo decir es que la canción de hoy Heroes de David Bowie la escuché mil veces mientras escribía las peleas. En esta ocasión, el tema es para todo el grupo. La versión que escucho y les recomiendo que busquen en youtube se llama (David Bowie Heroes Live Berlin 2002)

Espero sus rws, no se olviden de eso plis, que me distrae y me encanta.

Que estén muy bien y nos leemos la próxima semana si sigo viva.

Dev.

05/11/20.