El Legado II


Primera Parte


XVII

Torneo

parte 2


Right now

Can't find a way

To get across the hate

When I see you

Right now

I feel it scratch inside

I want to slash and beat you

Right now

I rip apart the things inside

That excite you

Right now

I can't control myself

I fucking hate you!

(Right Now / Korn)


Cuatro años y medio atrás


Milk, por favor piénsalo bien, ese lugar es como el infierno en vida —dijo su madre, una mujer mayor que casi no podía respirar bien desde que su hija embarazada de un saiyajin que apenas conocían, les informó que se iría a vivir con él a su planeta.

Piensa en tu hijo —insistió su padre con el corazón destrozado. No importaba que no fueran los padres biológicos o que haya pagado por ella para traerla a su vida ya que nunca pudieron tener hijos propios, Milk era su hija y siempre sería así—. ¿Cómo vas a criar a tu hijo en ese lugar? Ninguno de los dos va a estar bien en ese planeta.

Estaré bien, lo prometo —dijo decidida y enamorada. Su barriga ya comenzaba a notarse y le encantaba protegerla con sus manos—. Quiero estar con Kakarotto, por eso me voy a vivir con él, es el padre de mi niño o niña y tenemos que estar juntos.

Los saiyajin son violentos por naturaleza, son de lo peor, y lo sabes —dijo el hombre a punto de tomar a su hija del brazo y encerrarla en su habitación, pero sabía que afuera esperaba ese saiyajin y le daba terror que fuera a atacarlos con ella embarazada.

No conocen a Kakarotto, no ven lo que yo veo en él —dijo dolida. Habían cenado solo una vez los cuatro juntos y pese a que Kakarotto se había portado bien, sus padres casi no hablaron por lo asustados que estaban—. Y no será por mucho tiempo, pero quiero que mi niño crezca con su padre, y él ahora no puede dejar el planeta.

Milk se acercó a su madre que no podía dejar de llorar. La abrazó y le dio un beso de despedida, quiso hacer lo mismo con su padre, pero el hombre retrocedió para que no la tocara, estaba demasiado enojado con la joven por su irresponsabilidad y hacer sufrir así a su madre.

Puedes volver cuando quieras —dijo la mujer hecha un mar de lágrimas—. Esta siempre será tu casa.

Me comunicaré cuando llegue —dijo entristecida por la actitud de su padre. Tomó sus bolsos y salió del por la puerta trasera del restaurant que daba a un callejón donde la esperaba el guerrero que no tardó en tomar los pesados bolsos para que ella no hiciera fuerza.

¿Qué dijeron? —preguntó curioso y caminó junto a Milk que quería alejarse lo más pronto del lugar o terminaría llorando.

Mi mamá no dejaba de llorar, y mi papá no quiso despedirse, no aprueba que me vaya contigo.

¿No debería ir a hablar con ellos? —preguntó con intenciones de regresar—. ¿Tú gente no hace esas cosas?

No —dijo sin detenerse. No quería que sus padres lo trataran mal—. No quiero alargar más la despedida, me apena demasiado.

Está bien —dijo y le pasó un brazo por sobre el hombro. Dejaría cualquier intento de venganza de lado por el tiempo que fuese necesario, ahora tenía que preocuparse de Milk y su futuro hijo.

Si es niño me gustaría llamarlo Gohan —dijo Milk—. Era muy querido amigo de mi papá, le enseñó a pelear y siempre me contó historias maravillosas de él… Es lo que más recuerdo de mi padre… Siempre me pareció lindo el nombre de su amigo.

Gohan… —dijo Kakarotto pensativo. No sonaba muy temible para un saiyajin—. Suena un poco suave para un guerrero, pero si es lo que quieres...


(...)


Kakarotto terminó de ponerse la armadura, las botas y los guantes, todos de color plomo oscuro con líneas negras y azul oscuro. Aún no había desayunado y sorprendentemente no tenía hambre, sentía que si comía algo lo terminaría vomitando, estaba demasiado inquieto por el torneo de hoy, y la única forma para calmarse que encontró fue mirar a Milk y Gohan desayunar en la mesa. Aprovechó que los dos conversaban entre ellos atentos de su comida y se cargó en el marco de la puerta de su dormitorio en silencio.

Por un momento se vio así mismo de niño en esa mesa conversando con su mamá.


(...)


—¿Esos son los que mataron a Row? —preguntó Vegeta a Tarble.

—Eso dicen —respondió el joven viendo hacia la plataforma. Movía ligeramente su pierna, incómodo por lo que ocurriría a continuación.

—Pobre Row —comentó Ginn—. Debería haber muerto la lacra de Leek en lugar de él.

Los hermanos estaban nuevamente en el reservado, y antes de comenzar con la segunda parte del torneo, habría un "espectáculo" previo que consistía en la decapitación de los reyes y cómplices que habían asesinado al príncipe Row. Su planeta ya había sido tomado y formado parte del imperio, al igual que todas su posesiones y gente.

Bulma escuchó a los hermanos conversar sobre Row y no pudo seguir mirando la ejecución. Ya había averiguado sobre las personas que habían culpado para cubrir el hecho de que no tenían idea de quién había matado a Row o a los saiyajin cercanos al reino, y no se trataba de emperadores bondadosos, pero eso no la dejaba tranquila, ya que había millones de personas que no tenían la culpa de lo que les tocaría vivir ahora que pasaban a ser parte del imperio saiyajin.

Milk había llevado a Gohan al fondo del cubículo, donde estaban las mesas con comida y no se diera cuenta de lo que estaba pasando.

—Son unos bárbaros —susurró Bulma cuando escuchó al público rugir entretenido, seguramente luego de la primera decapitación.

—Siento que tengas que ver esto, Bulma —dijo Tarble.

—No es tu culpa —respondió la mujer más molesta consigo misma que con los saiyajin.

Vegeta se levantó de la silla y ordenó sus guantes.

—Es hora de terminar con esto. Voy al estúpido sorteo.

—No tienes muchas ganas de participar, ¿verdad? —dijo Tarble.

—Nunca lo quise.

—Éxito, ve a romper varios huesos —dijo Ginn—. Pero si te toca pelear con Raditz te deseo la peor de las derrotas.

El príncipe respondió con una sonrisa antes de abandonar el lugar. Mientras tanto en la plataforma nueva continuaba el baño de sangre.


(...)


—¿Siguen con la ejecución? —preguntó Raditz a su hermano que había estado asomado mirando.

—Sí —respondió un tanto distraído cuando regresó y se sentó a su lado. La verdad es que había estado atento al palco de los reyes, donde se encontraba el padre de Ginn.

En el lugar estaba la mayoría de los guerreros que deberían pelear el día de hoy. En cualquier momento sería el sorteo y tenían que estar todos presentes.

—¿Y, Kyle? —dijo Raditz— ¿Te reprendieron mucho por cambiar de bando y sabotear a tu equipo?

—Un poco —dijo la joven divertida, sentada frente a Raditz, entre Broly y Rasp—. La verdad es que el reto se lo llevó Berry por no pelear cómo se debía y armar planes a última hora.

—En cuanto a mí —dijo Rasp—, mi madre ya no quiere hablarme, así que salí ganando.

—¿Estás bien? —preguntó Kyle a Kakarotto. Se le veía bastante nervioso, incluso mucho más que ayer antes de la pelea.

—Estoy bien —respondió sin mirarla, con la vista pegada en el suelo. Raditz le pasó un brazo por el hombro para calmarlo, aunque el hermano mayor también estaba preocupado, sabía que esta intranquilidad se debía a algo más.

Justo en el momento que llegó Vegeta, llamaron a todos los guerreros para hacer el sorteo de las peleas y el orden de salida.


(...)


En cuanto se sentó junto a Tarble, Bulma lo tomó del brazo con cariño y recargó la cabeza en su hombro.

—Me da gusto verte contento.

—Me hizo bien conversar con Vegeta. Tenías razón.

—Siempre tengo la razón, que no se te olvide. —Aprovechó que Milk continuaba con Gohan comiendo en un rincón del lugar y que Ginn había ido a fumar fuera del balcón para hablar con mayor soltura—. ¿Cómo lo haremos con nuestro trabajo cuando te vayas?

—Continuo a cargo de mis planetas, así que no cambiará mucho. Nos comunicaremos por video trasmisión, y Broly continuará aquí, también puedes hablar con él si es necesario.

—Tenemos que hablar a diario, tienes que contarme todos los chismes de Trantor.

—Dalo por hecho —dijo sonriendo.

—En cuanto al planeta de los reyes que acaban de matar… —dijo en voz baja—. ¿Hay alguna manera de ayudarlos? Puedo hacer naves pequeñas, más discretas.

—Seguramente el planeta pasó a manos del rey, o su hermano en compensación por lo sucedido con Row… —respondió también en un susurro—. Lamentablemente no tengo el poder para hacer algo al respecto, es demasiado peligroso, lo siento mucho.

—Lo sé…

Escucharon la voz de uno de los jueces por el altoparlante dando inicio a la segunda parte del torneo, los combates individuales. Ginn regresó y se sentó al lado derecho de Tarble y Milk se apresuró a volver a su asiento con Gohan interesados de ver con quien le tocó a papá.


(...)


—Maldición —exclamó Kyle ya en la plataforma, lista para pelear. Le había tocado el primer combate y no estaba para nada feliz—. Sabía que sería casi imposible ganar un solo combate, pero ¿en serio? ¡¿Contigo?! —dijo enojada a Broly que también había subido y estaba frente a ella.

—Podría…

—Ni siquiera lo pienses. —Lo detuvo antes que el hombre siquiera sugiriera la idea de darle algún tipo de ventaja—. Si voy a perder va a ser con dignidad. —Se puso en posición de ataque y fue contra el guerrero.


Tres meses y medio atrás


Qué vergüenza —exclamó Bulma un tanto pasada de copas, al igual que Tarble. El príncipe le estaba contando el último chisme del hermano del rey durante su estadía en el planeta Trantor donde se supone firmarían un pacto de no agresión y respeto de sus límites y planetas.

Como acostumbraban, estaban en la biblioteca, sentados muy cerca del otro, casi tocándose en el sofá. Tarble estaba cruzado de piernas y Bulma con las suyas sobre el asiento.

Y no solo eso, luego del escándalo que armó con sus delegados de confianza —dijo Tarble luego de volver a beber de su vaso—. Dicen que se acostó con la hija menor y virgen del rey que estaba prometida al hijo de un importante emperador, los descubrieron en medio del acto, y para variar mi tío estaba ebrio, o drogado, no lo sé, y la joven también, lo que provocó otro enfrentamiento, esta vez con el mismo rey de Trantor.

¿Y ese hombre es el que enviaron a hacer relaciones exteriores?

Supongo que el rey quería darle un voto de confianza, nunca se han llevado muy bien.

Hay mil formas de arreglar la relación con tu hermano, no mandarlo a hacer algo tan delicado.

Especialmente conociendo su predilección por las jovencitas y las sustancias adictivas… Gracias a ese comportamiento y el de otros representantes siempre piensan que todos en el planeta nos comportamos como animales. Odio ver la expresión de sorpresa en sus rostros cuando me escuchan articulando más de una oración coherente.

Debería haberte enviado a ti, ¿no que ya has ido a otro planetas como emisario del rey?

Sí, pero considerando que se trataba de algo tan serio y delicado, la reina insistió que debía ser alguien más importante —dijo levantando las cejas.

Y mira cómo terminó todo, con uno de los mejores escándalos del imperio.

Sí, y aunque la situación es graciosa, no deja de preocuparme las posibles repercusiones.

¿Crees que podrían declarar la guerra? —preguntó interesada, bebiendo de su copa de vino.

No lo sé —dijo pensativo—. El problema es que el reino de Vegetasei se expandió tanto que se toparon con los límites del imperio Trantor, lo que podría provocar problemas a futuro. Además esa gente es bastante conservadora y lo que hizo Torn no es tan fácil de olvidar, y quien sabe a cuántos más les faltó el respeto durante su estadía en ese lugar.

¿Pero podrían contra los ejércitos de los saiyajin? —Intentó no lucir tan obvia, pero ya que los dos estaban un tanto entonados por el alcohol estaba segura que Tarble no notaría su excesivo interés en el tema. Esta información podía serle muy útil si sabía usarla.

Tienen guerreros muy poderosos, capaces de hacerle frente a los saiyajin, no todos, pero el problema es que ellos son millones, no superan demasiado en número. Un enfrentamiento entre ambos reinos significaría una baja grande para los dos bandos, a ninguno le conviene y por eso había tanto interés de parte de los dos reyes en hacer ese tratado. Pero ahora no sé qué pasará.

Qué complicado.

Sí —respondió el príncipe y se puso de pie rumbo al mueble de licores cuando vio que a los dos se les había acabado sus bebidas—. Tendrán que arreglar su embrollo ellos, no pienso ir a dar la cara luego de ese desastre vergonzoso.

Bulma decidió que investigaría al rey de Trantor, su planeta y gente. Estaba segura que algo se le ocurriría con este escándalo que hasta ahora para la mayoría solo era un chisme sabroso digno de contar durante la cena.


(...)


—Ya perdí, qué novedad —dijo Kyle en cuanto llegó al reservado donde el resto miraba los combates. No tenía un solo rasguño y ni siquiera se había despeinado. Tomó un gran plato de carne y papas y fue a sentarse con el resto.

—Mejor suerte para la próxima vez —dijo Tarble.

—Sí, claro —respondió con el ceño fruncido y no le importó no haber sacado cubiertos, simplemente se quitó un guante para comer con la mano.

—Peleaste muy bien —dijo Gohan desde su asiento.

—Gracias, Gohan —dijo con la boca llena de comida.

En estos momento se llevaba el segundo combate, pero al no tratarse de ningún guerrero del grupo, nadie le estaba prestando atención, y lo mismo pasaría con el tercero.

Continuaron conversando por un rato hasta que comenzó el cuarto combate. En ese momento Ginn corrió hacia el balcón para no perderse un solo detalle de la pelea entre Raditz y un guerrero que había sido parte del equipo verde.

Abajo, asomado tras un muro estaba Kakarotto para apoyar a su hermano, pero le era muy difícil concentrarse en Raditz.


Diez días atrás


Vegeta permaneció sentado en el suelo, mareado y con la nariz sangrando. Debió tomarse un momento para reponerse y esperar que todo el lugar dejara de dar vueltas.

Cinco minutos —dijo Kakarotto, y también se sentó con la espalda apoyada en una de las estructuras de fierro que afirmaba el lugar.

No los necesito —dijo Vegeta molesto, y aunque quiso ponerse de pie, no pudo.

Son solo cinco minutos —insistió Kakarotto, también cansado.

Vegeta no volvió a intentar levantarse, simplemente se quedó quieto para recuperarse antes del siguiente asalto. Sentía que estaba mucho mejor, pero todavía no podía recuperarse por completo, pero sabía que no se había equivocado en pedirle los entrenamientos privados a Kakarotto.

Maldición… —susurró el príncipe. Esto no era nada a lo que estaba acostumbrado a entrenar.

¿Dejaste muchos enemigos en el lugar de donde vienes? —preguntó Kakarotto.

Unos cuantos.

¿Eran poderosos?

Uno, mucho —respondió, y el dolor del hombro volvió a aparecer al recordar a Freezer.

¿Fue quien te dejó así?

Sí.

¿Y cuántos enemigos tienes aquí?

¿Aquí? —preguntó mirándolo. La hemorragia nasal ya había parado y también el dolor de cabeza.

Claro, empezando por el rey. Pensé que sería lo primero que harías, matarlo por lo que le hizo a la reina.

Eres un soldado de élite, ¿lo recuerdas?

Estoy hablando con el príncipe desertor, no creo que vayas a salir de aquí a acusarme.

Buen punto.

Entonces, ¿has pensado en vengarte?

Por muchos años lo deseé —dijo evadiendo la mirada del guerrero que lo escuchaba con interés. No fue capaz de decir más al respecto, ya que más que a su padre, se culpaba él mismo por la muerte de Koora. Podría haberla dejado escapar, tuvo la oportunidad tantas veces durante el tiempo que estuvo encarcelada a la espera del juicio, pero no lo hizo.

¿Y ahora no?

Ahora estoy ocupado de otros asuntos.

Si fuera tú ya lo hubiera matado.

¿Al rey?

Al rey, tu padre, da lo mismo, a quien sea.

¿A quién quieres matar tú? ¿Es poderoso? —preguntó. No le costó suponer hacia dónde quería ir con tanta insistencia sobre venganza.

No tanto como un rey, pero sí, es poderoso.

¿Y qué te detiene?

Primero no tuve el poder suficiente, luego tuve una familia… pero ahora puedo.

Sigues teniendo una familia.

Lo sé, pero puedo hacerlo ahora.

Si crees poder hacerlo solo hazlo, pero sabes que habrán consecuencias, siempre las hay —dijo poniéndose de pie, ya había descansado lo suficiente.

Lo sé, y para eso tengo que ganar el torneo y reclamar el premio de este año —respondió, y también se levantó, dispuesto a seguir entrenando.


(...)


Raditz, golpeado, cansado y victorioso, se bajó de la plataforma asombrado de haberle ganado a un guerrero de élite. Al parecer los entrenamientos habían sido más eficaces de lo que había pensado. Le dio una palmada a su hermano cuando pasó por su lado junto a Vegeta, quienes eran los próximos guerreros que debían enfrentarse.

—¿Asustado? —preguntó Kakarotto a Vegeta cuando estuvieron frente a frente.

—Aterrado —dijo Vegeta sonriendo, cruzado de brazos.

El público estaba ansioso para ver el combate entre el príncipe y uno de los guerreros del equipo negro que destacó durante el torneo grupal el día de ayer. Cuando sonó la bocina que indicaba el inicio de la pelea, por unos segundos reinó el silencio, a la espera de ver quién sería el primero en atacar.

Kakarotto se puso en posición de pelea, mientras que Vegeta levantó la mano.

—Me rindo —dijo el príncipe en voz alta para que alguno de los jueces lo escuchara.

—¿Cómo? —exclamó Kakarotto sorprendido—. ¿Por qué?

—Les dije desde un principio que no estaba interesado en pelear. Ya los ayudé en el combate grupal, este no me interesa —respondió y se bajó de la plataforma, dando por finalizado el encuentro.

—Sí, claro, me tuviste miedo, eso fue lo que pasó.

—Ya te lo dije, estoy aterrado —respondió cínico, ignorando los gritos de reclamos del público del coliseo entero que esperaba verlo pelear.

Kakarotto también bajó de la plataforma luego de que un juez lo declarara ganador del combate. Eso era bueno, ahora jugaba con una ventaja para la siguiente ronda, ya que continuaba descansado y sin ningún rasguño.


(...)


Luego de abandonar la arena, Vegeta volvió al privado y se acercó a la mesa de la comida donde estaba Bulma apartada fumando. La joven al verlo le ofreció un cigarro que aceptó enseguida. El resto estaba más adelante observando el combate entre Rasp y Leek, y obviamente todos en el lugar apoyaban al primer príncipe.

—¿Y qué fue? —preguntó Bulma luego que el saiyajin encendiera el cigarro—. ¿Miedo al salvaje de Kakarotto simplemente no quisiste pelear? Las apuestas están divididas aquí, unos dicen que ganará Broly, otro dicen que él.

—Ya hice mi parte ayer —dijo encogiéndose de hombros.

—Pensé que los saiyajin no desaprovechaban ninguna oportunidad de pelear.

—¿Otra vez suponiendo cosas?

—Es de los saiyajin en general, aunque claro, después de tantos años alejado debes haber adquirido otras costumbres… Y ya me di cuenta que cuando se trata de ti tengo que dejar de asumir —dijo sonriendo.

—En cambio yo contigo, no —dijo mirándola de frente.

—¿A qué te refieres?

—A que puedes seguir siendo la amiga preocupada de Tarble, la mecánica del planeta, juntarte con los saiyajin que al parecer tanto desprecias y creer que te puedes salir con la tuya porque eres atractiva, pero sigo pensando que eres muy extraña y algo tramas, no sé lo que es, pero dame tiempo y lo averiguaré.

Bulma levantó una ceja por el comentario que no esperaba para nada, pero no tardó en responder.

—Para que estés más tranquilo. Llegué a este planeta por el desafío que representa. Sí, soy muy amiga de Tarble porque es un hombre increíble que se ganó mi respeto y cariño y por su cercanía terminé rodeándome de otros saiyajin pese a que no estaba en mis planes. Todo eso no quita que desprecie esta raza como lo debe hacer la mayoría del universo sometido, los trabajadores, esclavos e incluso otros saiyajin de este planeta, solo que yo no tengo miedo a decirlo.

—Eso podría meterte en problemas.

—Soy valiente, pero no estúpida. No voy a hacer una marcha a las afuera de palacio anunciando lo despreciables que son. Y en cuanto a lo atractiva, ya lo sé, no tienes que mencionarlo, pero para que quede claro, si me salgo con la mía en cualquier aspecto no es por mi apariencia, es por mi cerebro, que mal que asumas eso de mí. —Apagó el cigarro en un cenicero y caminó hacia las sillas para volver junto a Tarble.

—Aún así no te creo —dijo Vegeta—. Y no estoy minimizando tu inteligencia, hace tiempo me di cuenta lo lista que eres.

Bulma se volteó para responderle.

—Ya veré cómo hacer para que me creas —dijo sonriéndole—. Y no sé aún si usaré mi belleza o inteligencia para salirme con la mía. —Cuando se sentó junto a Tarble lo abrazó y le habló al oído.

Vegeta continuó fumando y observando a la mecánica.

Todo continuó en calma hasta que celebraron la victoria de Rasp por sobre Leek. Cada vez quedaba menos, solo un combate más entre otros guerreros para luego pasar a los cuartos, aunque primero habría un breve receso para descansar y comer.


Cuatro años atrás


¿Cargarlo yo? —preguntó Kakarotto inquieto cuando Milk se acercó con Gohan de solo unos días de vida—. ¿Y si se me cae?

No se te va a caer —dijo sonriendo, pero antes de pasarle el pequeño, dudó un segundo—. Siéntate primero —indicó, señalando la cama con el mentón. Kakarotto obedeció y se tensó por completo cuando recibió al niño—. ¿Ves que es fácil?

Tú lo haces ver fácil, pero no lo es —respondió totalmente concentrado en no dejar caer al niño.

Milk aprovechó para tenderse en la cama y descansar un poco. Era joven y llena de vitalidad, pero llevar en el vientre y parir un niño semi saiyajin era agotador.

Mécelo para que no despierte.

Sí.

El guerrero hizo lo que se le ordenó y luego de un rato de observar a su hijo dormir, su rostro cambió de nervioso a melancólico.

¿Qué pasó? —preguntó preocupada, y estuvo a punto de moverse para tomar a Gohan, pero Kakarotto respondió.

No es nada… Solo me acordé de mamá —dijo encogiéndose de hombros, sin darle demasiada importancia.

Milk le puso la mano en la pierna y sintió compasión por él. Hace solo un par de meses él había tenido la confianza total para contarle que había pasado con ella y lo difícil que fue todo durante su infancia.

Lo siento mucho.

Hubiera estado feliz de cargar a Gohan.

Puedo imaginarlo —respondió sonriendo—. Mi padre, el de la Tierra, me decía que de mayor quería que tuviera al menos diez hijos… No recuerdo mucho de él más que sus historias, ni siquiera recuerdo bien cómo perdí a mi familia.

Es mejor que no recuerdes —dijo sin dejar de observar al pequeño que se parecía tanto a él.

Me encantaría hacer algo para que olvidaras, y aliviar ese dolor.

Kakarotto no respondió. No quería olvidar, pese a todo el dolor, necesitaba tener todo fresco y vívido para algún día vengar a su madre, pero por ahora tenía que preocuparse de Milk y el pequeño saiyajin que había enrollado su pequeño rabo en su brazo.


(...)


Las horas pasaron, y también las peleas de octavos de final que Broly, Raditz, Kakarotto y Rasp ganaron, algunos con mayor facilidad que otros, y ahora solo quedaban las últimas dos batallas para definir quién iría a la final.

Kakarotto estaba cerca de la plataforma con Rasp esperando su turno para subir a pelear. Los dos miraban atentos la pelea entre Broly y Raditz que no tardó en tornarse a favor de Broly, ya que Raditz había gastado toda su energía en ganar las otras batallas y no le quedaba suficiente poder para poder estar al nivel del guerrero que ganó sus combates sin mucho problema.

—El que gane de los dos se tendrá que enfrentar a este demonio del combate —dijo Rasp, atento de los movimientos de Broly.

—Difícil, pero no imposible —respondió Kakarotto que se había acostumbrado a los ataques de Broly luego de entrenar juntos por tres semanas.

—Me gusta tu optimismo.

Kakarotto debió obligarse a seguir mirando el combate para centrarse en lo importante, pero se le dificultaba al no poder dejar de pensar en su madre que había estado presente en recuerdos todo el día. Lo peor de todo era la imagen de su cuerpo calcinado y el terrible dolor e impotencia que sintió al no poder hacer nada por salvarla. Miró hacia el balcón real, ahí seguía Straw, conversando con otros generales.

El cuerpo de su hermano pasó muy cerca suyo luego de que Broly lo tirara con un potente golpe en el pecho. Aquello lo hizo regresar a la realidad para correr a asistir a Raditz que terminó acostado mirando el cielo, más que cansado.

—¿Todo bien? —preguntó Kakarotto, y lo ayudó a ponerse de pie.

—Hice lo que pude —respondió adolorido, con la mano en el pecho, donde había recibido el último impacto.

—Es nuestro turno —dijo Rasp levitando hacia la plataforma, justo cuando Broly hacía abandono de ella.


Cinco años atrás


Cuando Kakarotto retó a pelear al general Straw pensó que sería un trámite, que lo golpearía y humillaría con tanta facilidad que incluso podría seguir con sus obligaciones sin necesidad de atender heridas y mucho menos ir a un tanque de recuperación. Había entrenado tantos años sin parar, había alcanzado tal nivel de poder que no creía sería capaz de poseer y aún así fue él quien terminó derribado y ensangrentado con varios huesos rotos, luchando por respirar.

Lo siento mucho, Straw —dijo Grendel, el jefe directo de Kakarotto—. Me encargaré de disciplinar al muchacho.

Está bien —respondió Straw ocupado de limpiar la sangre de su rostro—. Cada cierto tiempo aparece algún mocoso que porque cree que destaca un poco puede venir a desafiar a sus superiores… Me sirvió como entrenamiento —dijo mirando al guerrero tirado en el suelo. El resto de sus compañeros y todos los que observaron lo sucedido se mantuvieron en silencio—. Mándalo a algún planeta a trabajar, con eso bastará.

Kakarotto intentó ponerse de pie, pero la bota de Grendel sobre su pecho se lo impidió. Estaba furioso y adolorido, pero le dolía más el espíritu ante la indiferencia de Straw al no recordarlo a él ni a su madre, lo que quería decir que Gine no había significado nada para él, había sido una más de las quizás cuántas víctimas que había tenido a lo largo de los años haciendo y deshaciendo con los saiyajin sin poder de pelea.

Quédate quieto —ordenó Grendel—. Estás tentando demasiado tu suerte, soldado.

Kakarotto obedeció e intentó contenerse para no toser la sangre que tenía acumulada en la boca. No quería verse peor de lo que ya estaba. Impotente lo vio marcharse como si nada le hubiese pasado, pero no quedaría así, aunque le tomara más años se prepararía y se encargaría de él. Lo iba a matar, primero se encargaría de humillarlo frente todo el planeta y luego de eso lo mataría.


(...)


Luego de perder la pelea contra Kakarotto, Rasp ya estaba en el reservado con el resto del grupo que conversaba a la espera de la pausa antes del último combate entre Broly y Kakarotto. Y como acostumbraba, pese a estar golpeado y agotado, no tardó en abordar a Bulma cuando la vio alejada del grupo y fumando.

—No sé qué pasó la otra vez que saliste huyendo de mi lado cuando creí que lo estaba haciendo tan bien. Tal vez te intimidó mi rostro demasiado bien hecho, pero podemos comenzar desde cero ahora que estoy golpeado y despeinado.

Bulma rio por la insistencia y las palabras del saiyajin. No podía creer que un hombre así de agradable fuera hermano (y alguna vez amante) de Berry.

—Lo siento, príncipe, pero no estoy interesada en ti —dijo directa y mirándolo a los ojos.

—¡Oh! —respondió sorprendido y poco acostumbrado al rechazo—. Kakarotto me acaba de romper varios huesos y ahora tú me rematas rompiéndome el corazón.

—De seguro tienes muchas bellas mujeres dispuestas a sanar ese corazón.

—La verdad es que sí, y no es por alardear, pero hay varias. Lo que pasa es que siempre aspiro a lo mejor.

—Admito que ese cumplido te dio puntos —dijo sonriendo.

—¿Eso quiere decir que tengo una oportunidad?

—No, lo siento, pero no.

—Está bien, pero tú te lo pierdes. Y dime, ¿está aquí el hombre que se llevó tu atención? —miró al grupo que conversaba a la espera del último combate.

Raditz, que lucía mucho más lastimado y agotado que él, estaba siendo atendido por Ginn, Tarble había salido del lugar con Milk y Gohan, y solo quedaba Vegeta que conversaba con Kyle.

—No hay ningún hombre —dijo Bulma, pero Rasp insistió en el tema.

—Raditz tiene buena apariencia, pero demasiado blando, no creo que sea de tu gusto, mucho menos su hermano que es tan simple… En cuanto a Broly, creo que él es más de mi gusto que tuyo… Lo que nos deja a los hermanos —dijo pensativo—. ¿Me creerías que en algún momento felicité a Tarble porque pensé que se estaba acostando contigo?

—Te creo —respondió Bulma.

—Ahora que recuerdo, no lo he felicitado por acostarse con Broly… Quién lo hubiera dicho, tan callado que es y con tremendo guerrero que se metió. Como sea, Tarble queda descartado, y nos va quedando Vegeta. Ahora lo entiendo, ¿te gustan los príncipes rebeldes, no?

—No me gusta ningún príncipe. No tiene que gustarme nadie para rechazarte.

—Eso no te lo crees ni tú. Pero ya sabes, si las cosas con el príncipe desertor no funcionan, ya sabes dónde encontrarme.

—Lo tendré presente.

—Más te vale.


(...)


—Retírense, por favor —dijo Tarble con seriedad cuando ingresó al lugar donde esperaban Broly y Kakarotto para el último combate. El personal que deambulaba por los alrededores obedeció enseguida a la educada orden del príncipe que venía junto a Milk y Gohan para desearle éxitos a los guerreros.

Gohan no tardó en lanzarse a los brazos de su padre, al igual que Milk pese a lo sucio que se encontraba, mientras que Broly y Tarble se alejaron un poco para tener privacidad.

—¿Vas a ganar, papá? —preguntó el niño emocionado de ver a su padre ganar cada combate.

—Por supuesto que sí —respondió Kakarotto, un tanto cansado, pero lleno de energía.

—Concéntrate todo el tiempo —dijo Milk tomando su mano—. Y no olvides que tienes que…

—Cuidarme, lo sé —dijo sonriendo—. No esperaba la visita de los dos que ayudó a mejorar mucho su humor y despejarle la mente.

Milk le limpió la boca con el pulgar antes de besarlo.


—¿Listo para el último combate? —preguntó el príncipe a Broly. Debió resistirse en ordenarle el flequillo para ver mejor su rostro. Estaban solos, pero no podían arriesgarse.

—Ansioso —respondió, también atento de sus manos, de lo contrario ya lo hubiera tomado de la nuca para acercarlo y besarlo.

—De haberte tocado con otro guerrero diría que tienes la victoria asegurada, pero es Kakarotto, así que no te confíes.

—Nunca lo hago.

—¿Se ha acercado tu padre a hablar?

—No. Pensé que lo haría en algún momento ayer luego del torneo, u hoy durante los descansos, pero no… Creo que está más molesto por lo de nosotros que por el torneo.

—Debe pensar que soy de lo peor por pervertir a su hijo —susurró sonriendo, y se llenó de valor cuando Broly también sonrió cómplice. No hicieron mucho, simplemente se rozaron los dedos de una mano.

Desde donde estaban, vieron a Kakarotto con el niño aún en brazos besando a Milk.

—Más tarde —dijo Broly, regresando su atención a Tarble.

—Cómo desearía haber abierto los ojos antes… —dijo luego de un suspiro. No tenía el recuerdo de haber sonreído tanto en su vida, y todo porque despertaba cada mañana con él a su lado.

—Lo arreglaremos —respondió con ojos igual de tristes que Tarble, lo que hizo que el príncipe reaccionara.

—Lo siento, no debería distraerte del combate. Es tu momento, ya tendremos tiempo para ponernos tristes y melancólicos.

—No estaría aquí si no fuera por ti, no te disculpes.

Volvieron a rozar la punta de sus dedos.

Para cuando Tarble, Milk y Gohan regresaron al reservado, Kakarotto y Broly ya estaban en la plataforma, listos para pelear.


(...)


—Es un gusto estar contigo en el último combate —dijo Kakarotto haciendo sonar los nudillos.

Los dos estaban golpeados, cansados y con sus armaduras rotas, pero se veían bastante bien considerando todas las batallas que habían peleado durante el día.

—Sabía que serías tú —respondió Broly mientras masajeaba su hombro derecho que le dolía por sobre las otras molestias.

—Eres el mejor peleador que he conocido, pero tengo que ganar, no tengo otra opción, así que comenzaré a atacar con todo.

—Me parece. —Se preparó. Ya se había dado cuenta que a Kakarotto le gustaba dar el primer golpe, así que lo dejaría acercarse.

En cuanto escucharon la sirena que daba por iniciada la batalla, Kakarotto se arrojó contra Broly a toda velocidad que alcanzó a poner el brazo deteniendo su ataque y atacó con todo su cuerpo, dejando salir toda su energía. Era la última batalla, ya no tenía nada que ahorrar.


Dieciocho años atrás


Bebe toda el agua, te hará bien —dijo Gine luego de pasarle un gran vaso a Kakarotto que estaba acostado en su cama.

No me gusta, sabe mal —respondió el niño de 5 años, haciendo una mueca. Su voz no sonaba muy bien y tenía las mejillas rojas a causa de la fiebre que le había subido un poco.

Son las hierbas que mezclé para que te pongas bien. —Se sentó a su lado para asegurarse que bebiera—. Vamos, tómalo todo, mañana ya estarás recuperado.

¿Y podré salir a jugar con Raditz?

Si te tomas todo el remedio.

El niño bebió todo el contenido del vaso sin respirar para no sentir el sabor amargo del agua tibia. Cuando terminó hizo una arcada y sus ojos se llenaron de lágrimas, pero su estómago resistió y mantuvo todo en su interior.

¿Ves que no era tan malo? —preguntó Gine sonriendo. Le pasó un paño húmedo en el pecho y frente para bajarle la temperatura.

Sabía a mierda, mamá.

Cuidado con las palabras que usas.

Pero todos los niños hablan así.

Eso no significa que esté bien, pero lo dejaré pasar porque estás enfermo y el remedio en verdad sabe a mierda —dijo en voz baja y sonriendo por decir una mala palabra. El pequeño rio por aquello.

¿Voy dormir aquí contigo? —Le gustaba dormir con su mamá. La cama era mucho más grande y siempre terminaba acaparando todo el espacio.

Tu papá no llega hasta en una semana, así que puedes seguir durmiendo conmigo hasta que te repongas.

¿Y vas a hacer algo para comer en la cama? —preguntó animado.

Veo que estás mucho mejor. Haré una sopa suave, no quiero que te caiga pesado.

¿Vamos a despertar a Raditz para que nos acompañe?

Iré por él, no te levantes, recuerda que estás enfermo y tienes solo permitido ir al baño.

Sí —dijo con una mueca, aburrido de no poder salir a la calle a jugar con su hermano.

Gine le dio un beso apretado en la mejilla y salió del cuarto.


(...)


—No veo nada —exclamó Milk fuera de la terraza intentando ver la pelea, pero todo ocurría a tanta velocidad que de a ratos los hombres se desaparecían, destruían otra parte de la plataforma y volvían a aparecer al otro extremo del lugar para también destruirla.

—Es muy rápido todo —se quejó Gohan.

—Están muy parejos —respondió Tarble, también en la terraza, atento al combate.


(...)


Kakarotto debió frenar para no salir disparado por los aires por el último ataque de Broly. Permaneció elevado para respirar y tomarse unos segundos. Broly hizo lo mismo de pie en la plataforma.

Tenía que ganar ya, no podía seguir gastando energía o no le quedaría nada para después.

Decidió lanzarse en picada hacia Broly. Imitó la técnica que vio hacer a Ginn mientras practicaban y con la que sacó a Berry de la plataforma. Desapareció y ni siquiera Broly fue capaz de ver dónde estaba, lo que lo obligó a preocuparse de su retaguardia, que es donde pensó Kakarotto atacaría.

Cuando apareció, ya estaba cara a cara con Broly que intentó hacerse hacia atrás, pero Kakarotto lo agarró de la armadura y con la otra mano lanzó un potente poder al suelo que destrozó la plataforma bajo sus pies, al mismo tiempo que lo empujaba con ambas rodillas, golpeándolo en el abdomen para hacerlo caer de espalda en el suelo con él encima. En cuanto Broly sintió la tierra fresca supo que ya había perdido.

Al disiparse la humareda los espectadores gritaron alabando al ganador e incluso al perdedor, ya que ambos se habían lucido desde el día anterior en todos los combates.

—Fue un muy buen combate —dijo Kakarotto emocionado cuando se levantó y le dio la mano a Broly para ayudarlo a levantarse—. Me hubiera encantado que durara más, pero necesito guardar energía.

—Quizás para otra ocasión —respondió Broly, con ganas de haber tenido una lucha mucho más larga. Estaba tan emocionado por lo que había logrado estos dos días que la derrota no le molestó.


(...)


Una vez que Broly se alejó de la plataforma, solo quedó Kakarotto con un par de jueces para nombrarlo oficialmente ganador del torneo. Los gritos de la gente eran tal que apenas podía escuchar sus pensamientos, pero uno de los árbitros tenía un micrófono para hacerse oír.

—Este año por tratarse de un torneo especial por los diez años del príncipe heredero, Lok, no solo habrá dinero de premio. También podrás escoger una segunda recompensa. Los reyes se han excedido en su generosidad y te dan la oportunidad de pedir lo que desees. Puede ser participar en las misiones más violentas y difíciles, postular para ser parte del selecto ejército de palacio, naves nuevas para ti y tus compañeros de escuadrón, o incluso más dinero.

—¿Lo que yo quiera? —dijo Kakarotto terminando de recuperar la respiración. Quiso repetirlo para estar más seguro.

—Lo que oíste, lo que tú quieras.

—Quiero pelear con el general Straw —dijo, y apuntó hacia el palco real.

El árbitro guardó silencio un momento. No esperaba algo así, aunque no era algo tan descabellado, lo que le preocupaba era el rango del hombre al que estaba retando sin aviso previo.

—¿Pelear con un general del rey? —preguntó—. Tendremos que preguntarle al general qué opina y luego poner una fecha para…

—No, quiero pelear con él aquí y ahora. Gané el torneo, y eso es lo que quiero de premio.

El hombre, los otros jueces y casi todos los presentes en el coliseo dirigieron su atención hacia el palco donde se encontraba el general.


(...)


La petición de batalla causó bastante risa a varios en el palco.

—¿Qué es esto? —dijo uno de los generales con tono de burla a Straw que estaba sentado detrás de él—. ¿Es un admirador o un ajuste de cuentas?

Straw no respondió. Permaneció con cara de pocos amigos mirando a Kakarotto que observaba desde la plataforma al palco de los reyes. Obviamente lo miraba a él.

—Un muchacho que no ha aprendido respetar a sus superiores —dijo Grendel sentado junto a Staw.

—Bueno, ¿no vas a ir a pelear? —dijo el rey de buen humor por el vino y la calidad de los combates. No había ganado nadie de la casa real, pero al menos había vencido un soldado de élite—. El guerrero ganó bien y pidió su premio, Straw, ¿o tienes miedo? —dijo riendo.

—Por supuesto que no, rey Vegeta —respondió Straw. Se puso de pie para ir a la plataforma para terminar con esto de una vez.

—Y dame un buen espectáculo —dijo el monarca—. Saca la cara por el reino, ya que ningún príncipe o cercano a palacio fue capaz de hacerlo este año.

—Cómo usted diga.

Ya que el rey Vegeta estaba ocupado haciendo apuestas con los generales presentes, su hermano Torn, que había aparecido para asistir el ajusticiamiento de los asesinos de su hijo, se puso de pie para retirarse.

—¿A dónde vas? —preguntó Rave.

—A cualquier lugar lejos de aquí.

—Estuviste un mes entero embriagándote y metiéndote con prostitutas, espero que no sigas.

—Tú misma te encargaste que no me faltara vino ni coños, ¿y ahora me vas a juzgar?

—Ya vengamos a tu hijo, te entregamos el planeta de los asesinos, deberías cambiar tu actitud.

—Puedes hacer estallar ese planeta si quieres, nada de eso me devolverá a mi hijo. —Se marchó antes que su hermano se diera cuenta.


(...)


—¿Por qué pidió eso? —preguntó Ginn en voz alta. Miró a Raditz en busca de respuestas, pero el hombre lucía igual de confundido que todos, que casi no pudieron celebrar el término del torneo, ya que la petición de Kakarotto los tomó a todos por sorpresa.

Otros miraron a Milk, y el resultado fue el mismo. Ella se veía más perdida que el hermano de Kakarotto.


(...)


Finalmente, luego de unos minutos que a Kakarotto se le hicieron eternos, Straw estaba sobre lo que quedaba de plataforma. El general mantenía su típica cara seria y fría, lo que molestó al guerrero, ya que parecía que no supiera por qué lo había llamado a pelear.

—Deberías haber usado tu premio de forma más inteligente, soldado. No puedo creer que hayas desperdiciado esta oportunidad solo para que vuelva a darte una paliza.

—Entonces me recuerdas.

—Vagamente —dijo despectivo mientras arreglaba sus guantes oscuros—. No eres el primero ni el último insensato primerizo que querrá lucir más poderoso pasando a llevar a algún superior. Y claro, eres el hermano de ese tipo mediocre que está con mi hija.

—Haz memoria. Me conoces desde antes. Es imposible que lo hayas olvidado.

—Hay muchos como tú. Sería difícil recordarte.

—No te preocupes, general Straw, yo te haré recordar.

Cuando dieron la señal para comenzar la pelea, Kakarotto hizo estallar su ki que continuaba poderoso y potente pese a todos los combates desgastantes que había tenido este día. Los que estaban con scouter se sorprendieron de ver que aún marcara tan alto, era como si no hubiera estado luchando al cien por ciento para guardar lo mejor para esta momento.

Se lanzó contra Straw para dar el primer golpe. Conocía de memoria los movimientos del general. Sí, había desistido de su venganza por años debido a su familia, pero durante ese periodo siempre se dedicó a observarlo, estudiarlo y saber de él hasta reconocer y anticipar cada movimiento que pudiese dar. No se la pondría fácil, se encargaría de humillarlo, lo haría recordar a su madre, y después lo mataría.


Nueve meses atrás


—Adiós, diviértanse, y me dejan una cerveza, o me enojaré —dijo Ginn a los hermanos que estaban sentados a la mesa comiendo y bebiendo. Besó a Raditz en la boca antes de abandonar la casa a la que se habían mudado hace muy poco para cederle la otra a Kakarotto y su familia.

—Va a ver a su padre —dijo Raditz y su expresión de desagrado dijo mucho más que sus palabras.

—¿Cómo va eso? —preguntó el joven.

—No lo soporto, jamás había conocido a un hombre tan arrogante y despreciable, pero Ginn está feliz —dijo tratando de convencerse—. No puedo creer que ese hombre sea el padre de Ginn.

—Podríamos haber vendido la carnicería de mamá que lleva tanto tiempo abandonada, o buscar una casa más grande para los cuatro, pero no debiste aceptar vivir en la casa de este tipo, mucho menos debiste haber animado a Ginn para que se acercara a él, mientras más lejos mejor —dijo molesto.

—¿Por qué dices eso? ¿Sabes algo de él? ¿No estás en su escuadrón, verdad?

—No, jamás obedecería órdenes de ese imbécil… Simplemente no me gusta, es detestable y siempre está hablando mal de los saiyajin sin poder o los sin rabo, según él deberían ser sacados del planeta y tratados como esclavos.

—Sí, en verdad es un tipo detestable —dijo Raditz pensativo.

—Hiciste mal en decirle a Ginn que se acercara a él… Luego va a terminar encariñada y va a ser peor cuando… —Se calló a tiempo.

—¿Cuándo qué?

—Cuando la trate mal de nuevo, no sería la primera vez.

—La verdad es que no pensé eso…

Kakarotto bebió de su cerveza en silencio. Qué mal que Raditz fuera tan conciliador, le haría todo mucho más difícil.


(...)


Milk debió tomar a Gohan y alejarlo hasta la entrada del reservado, donde estaban las mesas con comida para que el niño no alcanzara a mirar la barbarie que ocurría en la plataforma de combate.

Afortunadamente estaban demasiado lejos para escuchar los gritos y el mismo bullicio de los espectadores que disfrutaban del espectáculo borraban toda posibilidad de escucharlos. Ya era demasiado, lo que estaba ocurriendo allá abajo era una tortura, no un combate entre dos guerreros.

Kakarotto, pese a los combates previos y todas las heridas, no tardó en demostrar gran dominio de la situación por sobre el general Straw, y no contento con eso, se preocupó en golpearlo y humillarlo hasta tenerlo completamente controlado y sometido a sus caprichos.

De un momento a otro, Raditz recordó la conversación que tuvo con Kakarotto sobre el papá de Ginn. Miró a la guerrera que estaba a su lado y supo que no tardaría en estallar de rabia.

—Qué mierda le pasa a ese imbécil, lo va a terminar matando —exclamó Ginn que no resistió más y salió del lugar. Raditz no dijo nada, simplemente la siguió.

—¿Por qué no paran el combate? —preguntó Bulma, muy incómoda por aquella escena—. Ya es obvio que ese hombre perdió.

—El combate no se detiene hasta que lo saque de la plataforma o se rinda —respondió Vegeta sin dejar de mirar lo que pasaba. No le costó trabajo deducir que esta era la venganza que tanto buscaba Kakarotto, y qué mejor que humillar a un hombre de su posición frente a tanta gente importante—. Straw es un general del rey, y no va a rendirse aunque lo estén masacrando, menos delante de tanta gente, sus pares y los reyes.

—Bestias —susurró asqueada y fue con Milk y Gohan para hablarles y distraer al niño que lucía bastante confundido e incómodo por lo que alcanzó a ver.

—Esto huele a temas pendientes entre los dos —dijo Rasp—. Y les aviso que aunque el general haya ido por su voluntad a pelear con él, no va a terminar bien para Kakarotto. Hay una jerarquía que respetar y él la está pasando a llevar. No va a ser agradable.

—¿Eso es verdad? —preguntó Milk mucho más preocupada. Había sido tan fuerte ver a Kakarotto así de violento que había pasado por alto las repercusiones.

—Son como funcionan las cosas aquí —respondió Rasp—. Kakarotto es un soldado de élite, lo sabe muy bien.

—¿Qué le van a hacer a mi papá? —preguntó Gohan que pese a ser tan pequeño era lo suficientemente inteligente para saber que algo malo estaba pasando.

—Nada, Gohan —respondió Bulma, fingiendo una sonrisa—. Lo van a retar por no hacer caso a sus superiores, solo eso.

Luego de ver los ojos preocupados del niño, Tarble se puso de pie y fue hasta la puerta.

—No te preocupes, iré por tu papá. —Salió del lugar.

Kyle continuó mirando en silencio. Sabía que Kakarotto era un guerrero altamente entrenado, pero jamás pensó que lo vería así de agresivo. No le gustó para nada.


(...)


Kakarotto mantenía a Straw acostado boca abajo en la plataforma. Le había quebrado ambos brazos y tenía uno de ellos detrás de la espalda, ejerciendo presión de a ratos para infligir más dolor. Los dos sangraban mucho y tenían heridas severas, pero la adrenalina en Kakarotto era tal que no podía sentir nada más que un deseo tremendo de asesinarlo en frente de todo el mundo, pero no lo haría. Estaba satisfecho de saber que ahora tenía el poder para hacerlo en cualquier momento.

Apoyó y recargó la rodilla en la columna de Straw y le agarró el rabo desde la base con tanta violencia que fácilmente le fracturó un par de huesos. Los gritos del general no se hicieron esperar, y pese al inmenso dolor no se dio por vencido. Ya lo había degradado lo suficiente, no se retiraría de la batalla.

—¿Ahora te acuerdas de mí? —le habló al oído, casi rozándolo—. Voy a hacer que recuerdes a los dos, a mí y a mi madre, hijo de puta. —Le dobló más el brazo desde la mano para provocar más dolor—. Intentaste llevarme a la zona negra cuando perdí mi rabo, pero luego pensaste que sería mejor llevar a mi madre para hacer tus negocios sucios con ella, como solías hacerlo con las mujeres y niños débiles. Su nombre era Gine, y haré que la recuerdes. —Enterró más la rodilla y tiró más del rabo, tanto que los espectadores pensaron que se lo arrancaría, algo completamente prohibido en estos combates.

—¡No sé de qué hablas! —gritó atormentado de tanto dolor y desesperado intentó liberarse cuando pensó que perdería el rabo, pero le fue imposible.

—Tranquilo, no voy a matarte aquí. Primero todos tienen que ver lo inútil y débil que eres, lo otro lo dejaremos para después. Ahora haz memoria, o terminarás castrado como tantos saiyajin que tú mismo contrabandeaste. Sí, estuve por muchos años siguiéndote, y sé que si paraste fue porque en la misma Zona Negra detuvieron a los miserables que hacían negocios con su propia raza. ¿Los otros generales sabes lo que haces, Straw? ¿Tu hija sabe?


Broly que se había quedado para ver la pelea entre Kakarotto y el general se acercó un poco más a la plataforma cuando vio llegar al lugar a varios soldados de élite junto con un saiyajin de mayor rango, por su armadura supo que se trataba de otro general. Pensó que subirían a detener a Kakarotto, pero estaban esperando que Straw se rindiera o lo tiraran a la arena, pero nada de eso ocurría y cada vez se veían más tensos.

Raditz y Ginn pasaron corriendo por al lado del guerrero.

—Papá, ríndete —exclamó Ginn preocupada por su padre y furiosa con Kakarotto.

—Kakarotto, ¡para ya! —dijo Raditz también molesto e inquieto al ver a los soldados con tan mala cara.

En el momento que Kakarotto escuchó la voz de su hermano logró reaccionar y notó lo que ocurría a su alrededor, pero insistió en tirar el rabo de Straw que se estremeció bajo él intentando zafarse de su agarre.

—Di su nombre —exigió contra su oído para que nadie más escuchara.

—¡Kakarotto! —insistió Raditz al ver al saiyajin de alto rango dando instrucciones a sus hombres, sin dejar de mirar a su hermano—. ¡Lo vas a arruinar todo! ¡Tu mujer y tu hijo están muy afectados y no entienden qué está pasando! ¡Para ya!

Kakarotto maldijo en voz baja antes de volver a dirigirse a Straw.

—Esto no va a terminar aquí. No intentes irte lejos, te juro que si desapareces tu hija lo va a pagar. Le va a pasar lo mismo que le hiciste a mi madre. —Terminó de dislocarle el hombro y se puso de pie para patearlo fuera de la plataforma.

Ginn corrió enseguida hacia su papá que casi no se movía, estaba bañado en sangre y tanto brazos y piernas parecían tener serias fracturas.

—¡Llévenlo a un tanque, ya! —gritó a los soldados. Y antes de marcharse con ellos y su padre, le lanzó una mirada asesina a Kakarotto que se bajaba de la plataforma.

Los soldados, comandados por el saiyajin de alto rango se apresuraron en tomar a Kakarotto y lo obligaron a arrodillarse.

—Lo siento mucho, Kakarotto —dijo su jefe directo, Grendel, poniéndose a su lado—. Pero esta no es la primera vez, ya te lo había advertido. —Lo golpeó con el puño en el rostro con tanta fuerza que lo dejó acostado en el suelo.

Raditz intentó intervenir, pero antes de poder acercarse a Grendel, ya tenía a dos soldados sujetándolo y un tercero agrediéndolo por su atrevimiento. El hombre estaba demasiado agotado por los combates y no pudo defenderse ante los golpes que recibió en el abdomen y rostro.

Broly no había hecho nada a sabiendas que por reglamento, Kakarotto tendría que recibir ese castigo por su comportamiento, pero cuando atacaron a Raditz no se quedó quieto y fue a ayudarlo.

—Suéltenlo, ahora —ordenó Tarble en cuanto llegó al lugar a paso veloz. Broly se detuvo antes de intervenir y los soldados dejaron libre a Raditz ante la orden del príncipe.

—Príncipe Tarble —dijo Grendel yendo hacia él—. Le pido que no intervenga en el procedimiento. Aunque usted sea príncipe no puede pedirme que no discipline a mi soldado —habló respetuosamente.

—Lo entiendo —respondió sin dejar de mirar al hombre—. No pretendo saltarme la cadena de mando, pero tampoco voy a dejar que peligre su vida.

—Lo llevaremos a las celdas para los soldados, fuera de aquí, en los cuarteles de entrenamiento de los soldados de élite. No creo que vaya a querer perder el tiempo all…

—Voy a ir —dijo con calma y decidido—. Voy a acompañar al guerrero y asegurarme que el proceso se lleve a cabo como corresponde. ¿Algún problema con eso, general?

—No, Su Alteza, en lo absoluto —respondió e hizo una pequeña reverencia con la cabeza antes de hablarle a sus soldados para que se llevaran a Kakarotto.

Raditz miró a su hermano en busca de alguna explicación cuando pasó por su lado, pero el guerrero no abrió la boca.

—Saca a Raditz de aquí, por favor —dijo Tarble en voz baja a Broly cuando se le acercó—. En cuanto sepa algo definitivo se los haré saber. Será mejor que lleven a Milk y al niño a la casa ahora mismo. —Se marchó siguiendo a los soldados que llevaban a Kakarotto.


(...)


—¿A qué hora va a llegar papá? —preguntó Gohan cuando entraron a la casa de Raditz y Ginn.

—Pronto, Gohan —respondió Milk intentando mantenerse firme por su hijo, pero la incertidumbre la estaba matando.

—¿Vamos a dormir aquí? —preguntó mirando a Raditz que lucía más cansado que hace unas horas. Todavía conservaba su ropa y armadura destrozada.

—Así es. Y vamos a hacer la cena porque muero de hambre. ¿Me vas a ayudar?

—Sí —dijo el niño contento y fue hacia la cocina.

—No es necesario —dijo Milk, también agotada.

—Está bien —respondió Raditz. Se quitó el resto de la armadura y los guantes—. Mañana iremos por sus cosas y se quedarán aquí todo el tiempo que sea necesario.

—¿Qué fue lo que pasó? —preguntó confundida—. ¿Por qué tanto odio a ese hombre? ¿Qué fue lo que le hizo?

—No lo sé, lo siento —dijo sintiéndose pésimo por fallar como hermano.

—¿Tendrá que ver con su asunto pendiente?

—Eso creo, pero tendremos que esperar a oírlo de él.

—¿Crees que los guerreros de ese hombre puedan venir a hacernos daño? —susurró. No quería que Gohan escuchara.

—No podemos descartar nada —respondió de la forma más suave posible para no asustarla tanto—. Pero no te preocupes, estarán bien aquí.

—Gohan, vamos a asearnos antes de cocinar. También tú Raditz, luces tan cansado.

La mujer y el niño subieron al segundo piso. Raditz fue a su cuarto. Necesitaba una buena ducha antes de comer. Estaba preocupado por Ginn, pero no sabía dónde estaba ni tenía cómo comunicarse con ella, tendría que esperar hasta que llegase a casa.

Horas después, cuando los tres estaban por terminar de cenar, golpearon a la puerta. Raditz no tardó en atender, se trataba de un hombre de Tarble, lo notó enseguida ya que hablaban mucho mejor y siempre estaban con su ropa y armadura impecable. El soldado traía información de Kakarotto.


(...)


Ginn llegó a casa cuando Milk y Gohan ya dormían profundamente en una de las habitaciones del segundo piso. Encontró a Raditz sentado a la mesa intentando no dormirse a la espera de ella, pero cuando la vio entrar se levantó y acercó.

—¿Cómo está tu padre?

—¿Quién mierda se cree tu hermano? —dijo aún furiosa—. Tuvieron que operarlo antes de poder ingresarlo a un tanque de recuperación. Estuvo a nada de quitarle el rabo, casi lo mató —exclamó.

—No grites, Milk y Gohan están durmiendo arriba.

Ginn no respondió a eso. Dedujo enseguida por qué los habían traído a su casa.

—Ojala manden a Kakarotto a un planeta lejano para no verlo más —dijo con voz más serena, pero con la misma rabia—. No sé cuánto tiempo va estar en el tanque.

—Lo siento mucho, Ginn… En cuanto a Kakarotto… Tarble evitó que lo mandaran lejos o un castigo peor, pero estará un tiempo encarcelado.

—Estuve hablando con otros soldados, ¿recuerdas esa vez hace cinco años cuando lo castigaron y enviaron a otro planeta? Había sido porque agredió a mi papá, lo retó a combate en frente de todos. ¿Qué carajo pretende tu hermano? Su puesto como general es lo único que tiene y hoy lo humilló gratuitamente.

—Conoces a tu padre, Ginn. Algo debió haber pasado entre ellos. Tu padre es… es despreciable.

—Eso ya lo sé —respondió levantando un poco la voz—. Pero se supone que somos familia, así que en el caso de que él le hubiera hecho algo debería habernos dicho, o al menos a ti.

—Algo debió haber pasado para que él no quiera hablar.

—Ya sé que mi padre es un maldito, pero deja de justificar a tu hermano. Sabía que lo ibas a hacer. —Se dirigió a su cuarto sin dejar de hablar—. Tarble no debió haberlo ayudado.

—No digas eso, es mi hermano.

La guerrera no respondió, se metió a su cuarto sin deseos de seguir hablando, estaba demasiado cansada y enojada.


(...)


Tarble salió de la ducha al dormitorio con solo una toalla para secar su cabello, se preocupó de no hacer ruido para no despertar a Broly que ya dormía profundamente cuando por fin llegó a su cuarto bastante tarde en la noche por todo el ajetreo sucedido con Kakarotto. Una vez que terminó de secar su cabello, se metió a la cama, y pese a lo cansado que estaba el guerrero, despertó lo suficiente para acercársele y abrazarlo de la cintura.

—No tan fuerte —susurró Tarble anticipándose a la fuerza excesiva de Broly cuando estaba dormido—. ¿No fuiste a un tanque de recuperación, verdad? —dijo al notarlo limpio, pero con heridas visibles pese a la penumbra de la habitación.

—No era necesario —dijo un poco más despierto. Había terminado agotado luego de tantas peleas, pero prefería estar despierto para aprovechar el tiempo con él. Se obligó a salir bajo las frazadas, quedando con el torso desnudo al aire para no volver a dormirse.

Los hombres quedaron acostados de lado y frente a frente, tal como acostumbraban a estar en la cama para conversar o dormir.

—Peleaste muy bien, no había tenido la oportunidad de decírtelo.

—Lo disfruté… —dijo sonriendo—. ¿Qué pasó con Kakarotto?

—Lo tendrán encarcelado por un tiempo largo, al menos conseguí que no lo mandaran lejos o que siguieran golpeándolo. Dejé a uno de mis hombres de punto fijo para que se asegurara que no pasara y mandé otro par de incógnito al domicilio de su mujer e hijo. No me sorprendería que Straw mandara a sus hombres a vengarse, esperaría cualquier cosa de ese miserable.

—Parecían tener cuentas pendientes, era más que claro.

—No lo sé, por la forma en que se comportó imagino que sí. Hablé muy poco con Kakarotto y no quiso decir nada al respecto, solo me pidió por su familia… Sea como sea, Straw se lo debe haber merecido, ese tipo es de los peores generales que hay. Me apena Ginn, se veía tan preocupada… es una lástima que volviera a tener una relación con él, será más difícil para ella cuando Straw eventualmente tenga que morir junto con los otros generales.

—Hablando de eso —dijo Broly—. Tenemos mucho que hacer antes que te marches, aún no has ido a hablar con Bardock.

—Lo sé —respondió. Hizo desaparecer el poco espacio de separación entre ellos para pegar su torso frío contra el caliente del guerrero y lo besó en la boca. Bajo las frazadas juntaron sus piernas y sus rabos no tardaron en entrelazarse—. Aún nos quedan unos pocos días, dejemos eso para el final. —Volvió a besarlo y antes de separar sus bocas ya se había puesto sobre Broly. Era su turno de dominar, ya que le había permitido a él controlar toda la situación la noche anterior—. Voltéate —susurró contra el oído del guerrero luego de morderle la oreja.


Dos años y medio atrás


Como acostumbraban cada noche cuando se encontraban en Vegetasei, Tarble y Broly se encerraron en el cuarto de entrenamiento para ejercitar. En esta ocasión en particular lo necesitaban más que nunca para descargar tensiones y rabia que sentían al ver que cada vez que su plan avanzaba un paso, algo sucedía y los hacía retroceder diez.

No lo soporto —exclamó Tarble sin dejar de atacar a Broly, intentando golpearlo, pero el guerrero era más hábil y lograba esquivar todas sus arremetidas—. ¡Me frustra! —dijo enojado, sin dejar de atacar.

No te desconcentres —dijo Broly luego de golpearlo en el rostro tan fuerte que lo hizo retroceder y casi perder el equilibrio, pero Tarble se encontraba de tan mal humor que ignoró el dolor y volvió a arremeter.

El joven príncipe, a punto de cumplir 19 años, por fin había adquirido el cuerpo de guerrero que tanto tiempo, dolor, sangre y lágrimas le había costado construir. De físico musculoso, armonioso con su estatura, lo hacía lucir unos años mayor y bastante atractivo, tanto que ya había comenzado a llamar la atención de las mujeres del lugar, cosa que antes jamás había sucedido, pero estaba tan ocupado en sus asuntos secretos con Broly que parecía no darse cuenta.

¡Ellos matan y solo matan! —continuó molesto, empecinado en golpear a Broly aunque sea una vez—. ¿Y nosotros qué? Salvamos a una persona y ellos destruyen y esclavizan a cien. ¡Estamos perdiendo el tiempo, esto no está funcionando! —Logró pasar la defensa de Broly y pegarle en el rostro. El guerrero respondió con un puño contra el abdomen de Tarble, lanzándolo al suelo.

No te dejes vencer por ellos —dijo Broly, calmado, observando a Tarble que permaneció un rato acostado en el frío piso, intentando regular la respiración—. Sé que puedes hacer más, ya se te ocurrirá algo. —Se sentía orgulloso de su amigo, hace un tiempo que ya lo consideraba un guerrero de verdad.

Me frustra —insistió, un poco más calmado. Limpió la sangre de la boca con el brazo y se puso de pie, pero no volvió a atacar—. Tenemos que trabajar en las sombras, escondidos para ayudar a la gente y eso dificulta mucho más las cosas, mientras que desde el rey para abajo se jactan de sus logros con las manos chorreando en sangre.

Sabíamos que sería así.

¡Maldito el rey! —exclamó nuevamente perdiendo la compostura. Caminó de un lado a otro hablando en voz alta—. Estoy harto de tener que fingir con él. ¡Me quitó a mi madre y disfruta una hija que ni siquiera es suya! Masacró su ejército, ejecutó hombres y mujeres con familias enteras y sigue expandiendo su reino, su dinastía de muerte y decadencia continúa creciendo y pretende perpetuarse con su linaje.

Es demasiado poderoso para detener.

Sí, es poderoso, pero no lo suficiente inteligente para soportar momentos difíciles —respondió Tarble aún molesto, cansado e impotente por su situación actual—. Mi madre estuvo a punto de hacerlo caer, y es lo que yo debería hacer. ¡No! Debería hacer lo que Koora no hizo, lo que no se atrevió por protegerme a mí y a Vegeta, y acabar con este imperio de malditos asesinos —exclamó. Se detuvo y respiró agitado.

¿Y por qué no lo haces? —preguntó Broly mirándolo a los ojos—. Si es lo que deseas, hazlo, yo te ayudaré.

¿Hablas en serio? —preguntó Tarble aún agitado—. Yo no podría...

Deja de minimizarte, eres la persona más inteligente que conozco. En pocos años has logrado todo lo que te has propuesto: me ayudaste a controlar mi problema de control de energía cuando nadie más lo había hecho, quisiste mejorar tu físico y ahora eres todo un guerrero. Te esforzaste para que el reino te viera y considerara un igual y lo lograste; agrandaste tus tropas y ahora tienes todo un ejército y has salvado decenas de planetas y sus habitantes para honrar a tu madre. ¿Qué te detiene? Si hay alguien capaz de acabar con el imperio eres tú.

Tarble guardó silencio, atento a la mirada de Broly que sintió cada palabra que dijo. Su respiración se fue calmando a medida que sopesaba la situación. No, no era una locura, en realidad era algo para meditar.


.

Continuará…


Hola a todos y todas. Muchas gracias por llegar hasta aquí.

Primero que todo les quiero dar las gracias por sus palabras de apoyo. Mi perrito Dalí ya está descansando y en un cementerio de animales precioso junto con mis otros perros que han partido. Lo extraño, pero ya no está sufriendo y eso es lo importante.

A causa de los capítulos tan largos, no me da tiempo de responder los rws como suelo hacerlo, pero les aviso que los leo y disfruto todos.

Bueno, ahora con el fic…

Como se habrán dado cuenta, en esta ocasión casi no narré combate. La verdad es que colapsé con todo lo que escribí el capítulo anterior (no me gusta, se me hace muy difícil) y sumado a lo que pasó con mi perro recién este lunes pude comenzar a escribir el capítulo. Más adelante vendrán otras batallas que no tendré más opción que narrarlas.

Y bien, Kakarotto fue el protagonista de este capítulo. El guerrero cegado por la venganza llegó hasta los extremos para salirse con la suya para humillar ante todo el mundo, y más importante, sus pares y el rey a Straw. Y aunque no logró que admitiera lo que había hecho a su madre, avanzó algo. Por lo que no esperen que este castigo hará que se detenga. Lo que por supuesto, si ahora tuvo repercusiones, (tal como le dijo Vegeta) a futuro será peor.

La canción de esta semana, Right Now, de Korn por supuesto va para Kakarotto. Es un tema tremendo, super potente y lleno de odio, qué mejor para lo que ha sentido el guerrero por tantos años.

El próximo capítulo es el último de la primera parte de esta historia y se viene muy fuerte y para quienes leen a consciencia cada escena y flashback, ya se habrán dado cuenta de qué tratará. (No diré nada en caso de que a algún o alguna distraída se les pase, esperaré que ustedes me lo informen por rw) Les adelanto que se sabrá por qué el nombre de esta historia.

Un saludo especial a The Princess y a Miss Echalotte que tienen Covid y han aprovechado el tiempo libre para leerme. Espero que se sientan muy bien y se mejoren pronto.

Bueno, el próximo capítulo sí o sí haré un análisis más completo del capítulo y de toda la primera parte del fic. No puedo creer que por fin haya llegado al capítulo de la próxima semana que me tiene vuelta loca por compartirlo y que lo lean.

Espero sus rws que me llenan de alegría, energía y ganas de seguir publicando cada jueves.

Un abrazo.

Dev.

12/11/20.