*Capítulo dedicado a Anne


El Legado II


Primera Parte


XVIII

El Legado


El hijo del Capitán Trueno

Nunca fue un hijo digno del padre

Salió poeta y no una fiera

Hijo de su madre

El hijo del Capitán Trueno

No quiso nunca ser marinero

No se embarcaba en aventuras

Levantaba dudas

(El Hijo Del Capitán Trueno / Miguel Bosé)


Dos años atrás


Tarble cerró los ojos y respiró el fresco y agradable aire de la noche del planeta sin nombre en el que se reunió con Broly. Cada uno viajaba en su propia nave con tripulantes y soldados, ocupados en sus respectivos trabajos: Broly visitando los planetas del príncipe, reuniéndose con sus hombres para verificar que sus órdenes se estuviesen llevando a cabo y organizándose para realizar las falsas purgas para trasladar a la gente a otros planetas ocultos ocupados especialmente para su resguardo. Mientras que Tarble se alejó de los dominios del imperio para realizar un trabajo más delicado.

Los hombres estaban acostados sobre el fuselaje de la nave del príncipe observando las estrellas mientras conversaban. Habían acordado reunirse antes de volver a Vegetasei, ya que se supone que Tarble había estado ocupado haciendo el trabajo que realizó Broly en su nombre.

No pareces saiyajin —comentó Broly sin intenciones de juzgar, solo era un comentario ante el evidente cambio del príncipe con su ropa y peinado.

No, ¿verdad? —dijo divertido. Había peinado y ordenado su cabello hacia atrás con fijador y aunque ya se le habían ido un poco de mechones a los ojos, continuaba firme. En cuanto a la vestimenta, ya no usaba armadura ni trajes ajustados, ahora vestía ropa de tela confeccionada exclusivamente para él y sus medidas. Pantalones negros, zapatos de cuero que relucían de limpios. También vestía una camisa blanca de corte elegante y una chaqueta negra de mangas y solapas adornadas con finos bordados de hilos dorados.

Era increíble como con ropa y peinado distintos a los de su raza pudiera verse tan diferente.

¿Lograste lo que querías?

Me fue mejor de lo que pensé. Me tocó una cumbre de reyes y gobernantes y es increíble lo bien que te reciben si demuestras que tienes recursos y sabes mentir. Fue una semana interesante.

¿Por eso la ropa?

Era de los más sobrios del lugar.

¿Nadie te reconoció?

No, eso es lo bueno de que tu familia no esté interesada si faltas a las ceremonias importantes. No salgo en muchas fotos o grabaciones, y creo haber hecho un buen trabajo con mi atuendo, nadie se esperaba que un saiyajin estuviera metido en su convención. Además dan por hecho que casi no sabemos hablar —Se movió un poco para liberar su rabo dentro del cinturón de tela dorada que hacía juego con las solapas y las mangas—. Júpiter hizo un buen trabajo permaneciendo bajo perfil entre tanta gente que solo quería llamar la atención… Es increíble que la mayoría de los reyes sean iguales: lo tienen todo y no conforme con eso también quieren desesperadamente tu interés.

Acostumbrados a conseguir todo lo que quieren… ¿Júpiter? —preguntó mirándolo. Tarble también dejó de observar las estrellas para ponerle atención a él.

Es un planeta deshabitado de un sol ya casi muerto. Tenía que presentarme con otro nombre y me agradó.

¿Y entonces? ¿Conociste a alguien que pudiera ayudar?

Sí, se llama Troy, es rey de unos planetas bastante importantes, y ya tiene historia con nosotros. Su madre era Alina, la reina que ayudó a mi madre y que terminó desmembrada por el rey… En un comienzo pensé que no serviría, pero conversamos y me sorprendió mucho su visión del mundo. Me gustó, es un hombre inteligente y sosegado pese a todo lo que vivió, está preocupado en cuidar a su pueblo y tiene mucho interés en ayudar a la gente sometida por los imperios de tiranos, a diferencia de los otros reyes que usaron la instancia como excusa para pavonearse con sus amantes, beber y hacer tratados entre ellos para hacerse más ricos.

Parece un hombre interesante —comentó Broly sintiéndose un tanto raro por el evidente interés de Tarble hacia ese desconocido.

Sí, lamentablemente me topé con él los últimos días del congreso, pero fue intenso e interesante hablar con alguien como él lo que quedaba de jornada.

¿Serás directo con este Troy?

A mi madre la descubrieron porque se expuso demasiado y no se cuidó. Yo no cometeré los mismos errores y me mantendré en las sombras. La idea de todo esto es que no puedan relacionarme de ninguna manera, pero continuaré en contacto con Troy y cuando crea que sea adecuado me comunicaré con él como otra persona, como saiyajin en busca de venganza… Tendré que buscar a alguien más que ocupe mi lugar más adelante… —susurró pensativo.

Yo puedo hacerlo.

No, eso ya lo hablamos, si todo sale bien, tú, Kyle y yo partiremos muy lejos dejando la galaxia liberada. Jamás te pondría en peligro, además ya tienes tu trabajo y lo haces muy bien.

No tienes que cuidarme.

Claro que sí —respondió Tarble sonriéndole—. Siempre ha sido así. Tú me cuidas y yo te cuido, no lo olvides. —Volvió su atención al cielo atestado de astros, maravillado por el espectáculo nocturno de estrellas fugaces.

Broly permaneció en silencio y mirando al príncipe en lugar de las estrellas. No entendía bien lo que ocurría, pero por primera vez se sentía diferente estando junto a él. Se sorprendió al descubrirse mirando su perfil, su mandíbula y sus labios a la vez que un deseo desconocido hasta ahora, por tocarlo y besarlo crecía sin explicación alguna.

Siempre lo quiso. Tarble fue quien lo ayudó y se transformó en su único amigo, pero antes era tan pequeño y joven que solo le provocaba deseos de protegerlo y enseñarle lo poco que sabía. En cambio ahora tenía a su lado un hombre independiente, un guerrero con carácter, todo un príncipe saiyajin que de pronto se le hizo tremendamente atractivo. Sin embargo se limitó a contemplarlo y nada más.


(...)


—¿Queda algo para comer? —preguntó Tarble cuando su estómago gruñó. Raro en él, pero el estar dos días solos en la cabaña de Broly, entregados a sus más puros y fuertes deseos por el otro y deteniéndose solo para dormir, sin nadie que los interrumpiera, terminó por abrirle el apetito.

—Comimos lo último cuando despertamos —respondió Broly con el cabello más alborotado que de costumbre, no dejaba de pasar la mano por el pelo despeinado del príncipe que estaba acostado boca arriba apoyado en su abdomen como si se tratara de una almohada. Sus cuerpos desnudos formaban una T sobre la cama. Estaba caluroso, y gracias a la soledad que les ofrecían las montañas, podían tener las ventanas abiertas para dejar entrar y disfrutar el escaso aire fresco.

—Lástima… creo que es una señal, ya tenemos que regresar —dijo resignado.

—Sí —respondió Broly haciendo una mueca con sus labios. En poco más de dos días se marcharían de Vegetasei, y si bien tenían el tiempo del viaje en la nave para estar juntos, ya no sería lo mismo—. Hablé con Bardock, te esperará al anochecer en el lugar de siempre.

—Gracias. —Se volteó boca abajo para ahora apoyar la mejilla y parte del pecho sobre el hombre. El guerrero siguió pasando los dedos por su cabello, despeinandolo más—. Esta noche celebrarán una despedida en mi nombre en palacio.

—¿Quieres ir? —preguntó arqueando las cejas.

—Claro que no —dijo sonriéndole, mientras acariciaba su pecho—. Nadie va a extrañarme en ese lugar, te lo puedo asegurar. Tal vez pase a beber una copa, hacer acto de presencia y es todo. Pero mañana Ginn hará una despedida en su casa.

—Pensé que estaba molesta contigo por ayudar a Kakarotto.

—Sí, y me lo hizo saber. Tuve que escuchar por el scouter sus insultos por cinco minutos, pero luego dijo que no quería pelear conmigo ahora que me voy.

Estuvieron un rato en silencio, relajados, retozando en esa posición hasta que Broly volvió a hablar.

—¿Cuánto tiempo… cuánto tiempo crees que estemos separados? —preguntó temeroso de la respuesta. Lo peor de esta separación es que perdía de golpe a su amigo y amante y volvería a quedar completamente solo. Estuvo acostumbrado a esa soledad, pero ya eran casi once años sin ella y no sabía si volvería a habituarse. Nunca antes había tenido una relación, siempre se trató de sexo por una noche, y con eso estaba bien, le gustaba sentir un poco de contacto por unas horas para experimentar sensaciones más fuertes y luego a seguir con su vida, pero el estar todas la noches con el mismo hombre, con Tarble, se sentía bien, le gustaba y quería seguir así para siempre con él, solo con él.

Tarble abrió los ojos para mirarlo.

—De nosotros depende que no sea demasiado, y cuando todo termine podremos irnos lejos y desaparecer. Sin embargo, tendré que tomarme un tiempo en Trantor, tengo que conocer a la gente, ver quien puede ser manipulable y estar alerta de quien tenga que cuidarme… Debería haberme encargado este mes para no llegar sin nada allá, pero... —Sonrió mostrando los dientes—. Te convertiste en mi peor distracción, y no me quejo de eso, pero necesito que tengas paciencia, yo también tendré que tenerla.

—Sí, lo sé —respondió sin emoción alguna para no revelar lo ansioso que se encontraba por toda la situación.

Dejaron de acariciarse para tomarse de la mano, y entrelazaron los dedos en silencio.


Dieciséis meses atrás


Luego de que Tarble lo investigara lo suficiente y se convenciera que era el adecuado, Broly fue quien se encargó de buscarlo, hacer contacto y convencer a Bardock de reunirse con el príncipe sin casi informarle el motivo de la reunión. Si el guerrero accedió a la cita fue por consideración a los años que trabajó cuidándolo a pedido de Koora y por simple curiosidad.

Broly y Bardock estuvieron unos minutos en el único bosque del planeta esperando, hasta que el príncipe, puntual como siempre, apareció tras un inmenso tronco caído. Nada mejor que la noche y los árboles centenarios como únicos testigos silenciosos de su conversación.

Bardock no pudo más que sorprenderse al ver a Tarble en tan buen estado. Por lo que recordaba de él, pensaba que estaría más bajo y delgado. Ciertamente era el de menor estatura de los presentes, pero no lucía para nada insignificante, tenía un muy digno porte de príncipe pese a no llevar traje real ni armadura.

Gracias por aceptar reunirte conmigo, Bardock —dijo Tarble satisfecho. Los recuerdos de su niñez con él a su cargo y su madre entrenándolo se le vinieron a la mente. Fue un gusto verlo en tan buenas condiciones, ya que la última vez que lo vio fue aquel fatídico día en el coliseo.

Bueno, aquí estoy —dijo encendiendo un cigarro. En ningún momento hizo o pensó en hacer una reverencia—. ¿Qué es lo que quieres?

Está bien, directo al grano —dijo el príncipe y le sonrió a Broly en agradecimiento por haber cumplido su parte del trabajo, pero volvió a su aspecto serio para hablarle a Bardock—. Estoy a medio camino de un nuevo proyecto, y necesito alguien confiable que comparta mis mismos valores.

No nos vemos hace años —respondió mirándolo de frente—. ¿Cómo podrías saber si soy digno de confianza o si pensamos igual? ¿Y qué proyecto sería para necesitarme a mí? Eres el príncipe, tienes mucha gente a tu disposición.

Te mandé a investigar, Bardock, sé lo que has hecho en la Zona Negra, muy interesante. Hiciste que dejaran de traficar con gente y rabos de niños saiyajin, mantienes negocios algo turbios casi como fachada, y también has hecho que los castrados se ordenen, se podría decir que posees un ejército.

No es mi ejército. No soy solo yo quien ha puesto orden en el lugar, y los negocios turbios no son fachada, de lo contrario sería muy aburrido —dijo un tanto molesto de que lo estuvieran espiando, pero no le reclamó, pues ya estaba más que intrigado con lo que tenía que decir, además nunca le desagradó cuando niño.

La información puede no estar del todo correcta porque costó mucho descubrirte. Y es por eso también que me vendrían bien tus servicios. Y sin mencionar que siempre fuiste fiel a mi madre.

Continúa.

Sea cual sea tu decisión —dijo Broly que continuaba a su lado—. No podrás compartir con nadie lo que se hablará aquí. Estaré vigilando que eso no pase.

Estoy seguro de eso —respondió Bardock mirando de reojo a Broly—. No, no diré nada.

Quiero liberar a la galaxia del imperio saiyajin. Estoy haciendo los arreglos con un aliado fuera de estos dominios para que nos ayude y envíe alguien apto para que se infiltre. Tu trabajo consistiría en mantener comunicación con este infiltrado y fingir que eres la mente de todo. Mi nombre por supuesto jamás debe ser pronunciado. Deberás ayudarlo con lo que necesite e informarme cada conversación que tengan, aunque no creas que sea relevante, tengo que saber todo.

¿Qué tanto daño estás interesado en hacer? —preguntó Bardock totalmente interesado. En ningún momento se le había pasado por la cabeza que Tarble lo querría para algo así.

Lo que mi madre no se atrevió: hacer caer todo el imperio. No estoy interesado en acabar con cada saiyajin del planeta en un baño de sangre, hay muchos inocentes que no merecen más violencia de la que ya viven a diario. Mi objetivo es la casa real, piezas claves de los ejércitos y todo aliado poderoso que pueda ayudarlos. Quiero el reino destruido desde los cimientos, y para que eso suceda todos sus miembros tienen que caer.

¿Todos?

Todos los que tengan que caer. Si estás pensando en Kyle, por supuesto ella no. Ella será tu otro trabajo: tendrás que protegerla en caso de que algo malo pase y ni Broly ni yo estemos con ella… Mi madre jamás me lo dijo, pero siempre tuve la sospecha de que Kyle no era hija del rey. Por supuesto no me bastó con que su rostro siempre enojado me recordara al tuyo. Mandé a hacerle un examen para confirmarlo, pero claro, por tu nula reacción asumo que eso ya lo sabías.

¿Y qué pasará contigo? —preguntó queriendo desviar el tema de Kyle—. Estás tomando todas las precauciones para que nadie llegue a ti en caso de descubrir al intruso. ¿Pretendes apoderarte del trono?

Mi futuro no es aquí en Vegetasei. Pretendo marcharme muy lejos con Kyle, pero en caso de que no pueda, muera antes de tener éxito o a medio camino, necesito que cuides de mi hermana... Todo detalle del plan e información que pueda darte de aquí en adelante será cuando aceptes trabajar para mí.

Acepto —dijo Bardock sin pensarlo.

Perfecto —dijo el príncipe, y sonrió. Sabía que no se había equivocado con él.


(...)


Cuando Bardock llegó al bosque ya estaba Tarble esperándolo en el lugar de siempre. No se habían juntado muchas veces, ya que la mayoría de las reuniones eran con Broly, quien actuaba como oídos y boca del príncipe al informarle lo que necesitaba, y luego el guerrero le detallaba todo lo conversado con Bardock. Pero esta ocasión era especial, ya que en un día o menos, Tarble abandonaría el planeta quizás para siempre y eso cambiaba mucho las cosas.

—Ya debes estar al tanto que me marcho —dijo Tarble.

—Una boda con la princesa del planeta que estábamos usando para acabar con el imperio… Por un momento pensé que lo habías planeado.

—No. Estaba completamente fuera de mis planes, te lo aseguro.

—¿En qué situación quedamos entonces? —preguntó mientras encendía un cigarro.

—La boda ha retrasado todo nuestros planes, pero todo sigue en pie. Estaremos en pausa al menos hasta que averigüe cómo sacarle provecho a mi nueva locación y a su gente. Mientras tanto te pido que estés atento de Kyle.

—Lo haré —dijo—. ¿Y qué pasará con Bulma?

—Ya que también se impuso una pausa estará tranquila por un tiempo, pero continúa ayudándola en lo que te pida. Mientras yo mantendré en contacto con ella para guiarla.

—Bulma es muy inteligente, terminará descubriendo todo —le advirtió—. Me sorprende que aún no lo haya hecho.

—En su defensa, me he preocupado mucho de trabajarla, pero mientras no nos descubra seguiremos igual.

—Sí… Entonces esta es la despedida —dijo serio y sin emociones como siempre—. Buen viaje, príncipe Tarble, no olvides tu trabajo.

—Nunca —respondió el joven.


Un año atrás


Cuando Tarble se encontraba en Vegetasei solía pasar los días en la biblioteca, su habitación o el salón de entrenamiento, pero en esta ocasión decidió tomar un libro e ir a leer a uno de los patios de naves privadas a la espera de Lee que llegaría de una misión. Hace más de un mes que no la veía y pensó que sería un gesto considerado. Era la persona con la que más tiempo había estado, pero también se debía a que ella viajaba demasiado y pasaban prolongados periodos de tiempo sin verse.

Lo bueno de lucir como guerrero y haberse ganado un lugar de respeto por sus decisiones y acciones como príncipe, era que ahora podía sentarse a leer en cualquier lugar sin problemas. No sentía miradas sobre él, ni murmullos juzgándolo. El poder de su posición le daba derecho a hacer lo que quisiera, por más raro que pudiese verse entre los guerreros y gente de palacio.

Las naves del escuadrón que venía con la guerrera comenzaron a arribar de a poco. En cualquier momento la vería bajar de su nave esférica.

Príncipe Tarble —habló con humildad un guerrero que se puso frente a él y saludó con una reverencia.

Tarble observó en qué página iba antes de cerrar el libro y aunque no lo demostró, se asombró que fuese Nappa quien lo estuviera saludando. Hace varios años que el guerrero no era tan cercano a la gente de palacio y por lo mismo ya no se veía merodeando por los alrededores con la frecuencia de antaño.

Nappa —dijo mirando hacia arriba, aún sentado en el banco de piedra y cruzado de piernas con el libro apoyado en su regazo.

Siento molestarlo, pero necesito hablar con usted.

¿Conmigo? —dijo incrédulo.

Sí… —respondió un tanto nervioso, pero decidió sacarlo todo de una vez—. Señor, la niña Kyle ha estado haciendo muchas preguntas de su madre, por supuesto yo no le he dicho nada, pero la veo tan decidida que temo que vaya a meterse a lugares peligrosos para ella con tal de conseguir la información que quiere.

¿Cómo es que tienes contacto con la princesa? —preguntó serio, mirándolo a los ojos, lo que incomodó más al gigante.

Conozco a soldados que están a cargo de la seguridad de palacio en el sector donde ella vive… Supongo que la niña se enteró que trabajaba para el rey en la época en la que la reina estaba viva, y desde entonces me busca para llenarme de preguntas.

No entiendo por qué no le has informado al rey, y en cambio has venido a mí a pesar de que siempre me has repudiado.

El rey está muy ocupado —dijo complicado—. Y pensé que usted tal vez podría...

Por favor —dijo Tarble interrumpiéndolo—. No insultes mi inteligencia y habla con la verdad. Di lo que tengas que decir, yo no mando a matar a nadie, y mucho menos si es honesto.

Ya no soy cercano a palacio, príncipe Tarble. Sigo haciendo trabajos para su gente, pero no como antes.

¿Y eso por qué? Cuando era niño parecías muy interesado en mantener tu cercanía con el rey.

Pasó que hace años perdí a mi hijo y su mujer en una misión suicida —dijo molesto, con más personalidad—. Los mandaron a ellos y otros soldados solo para sacrificarlos con fines estratégicos, porque eso es lo que son, lo que somos, solo números para ellos que no les importa sacrificar y se cagan en uno, no importa cuántos años de lealtad se les haya tenido —exclamó molesto, pero pronto se calmó—… Tuve que cuidar a mi nieta porque era muy pequeña para dejarla sola, no pude simplemente olvidarme de ella, aunque yo no haya tenido mucho contacto con mi hijo, sé lo importante que era ella —susurró avergonzado de admitir tal debilidad.

Ya veo… —respondió Tarble. No esperaba una revelación así de fuerte, pero el grandulón tenía razón: los soldados menores e incluso los destacados no eran más que números para el imperio.

La niña Kyle es inocente, como mi nieta, por eso creo que usted puede cuidarla.

Agradezco tu honestidad, Nappa, y te pido que la próxima vez que Kyle te pregunte sobre la reina, envíala a la Zona Negra con Bardock.

¿Cómo dice? —preguntó confundido.

Lo que oíste. Dile que Bardock tiene información sobre la reina, pero por favor, no seas tan evidente y no se lo sueltes enseguida. Que parezca que te lo sacó por cansancio, Kyle es buena para eso.

Sí, señor.

¿Hay algo que tu nieta necesite?

No, señor. Yo trabajo para que esté bien.

Está bien, puedes retirarte —dijo, y regresó su atención en el libro. Nappa se fue enseguida, sin entender qué había pasado, pero obedecería la orden del príncipe sin cuestionarla, acostumbrado a actuar así por tantos años.

Tarble sabía que Bardock cumpliría con su trabajo de cuidar a Kyle cuando la situación lo ameritara, pero necesitaba a alguien que protegiera a su hermana de la misma forma que lo haría él o Broly si estuviera en peligro, necesitaba alguien que la amara y diera la vida por ella si fuese necesario, y para que eso ocurriera tenían que conocerse y crear un lazo. Estaba seguro que la niña lograría al menos llamar su atención.


(...)


Cuando Kyle entró a la biblioteca, encontró a Tarble sentado sobre la mesa con Broly entre sus piernas. Los hombres solo conversaban, y aún así Broly intentó alejarse, pero Tarble lo tomó de la mano para obligarlo a quedarse con él y abrazarlo por detrás.

—Vamos a la casa de Ginn —dijo la jovencita, para nada incómoda al ver las muestras de cariño de los hombres.

—¿Ya es hora? —preguntó el príncipe mirando un reloj antiguo sobre la pared de su izquierda.

—Sí —dijo ansiosa—. Vamos, ya, que tengo hambre.

—Adelántense —respondió su hermano. Necesito arreglar unos pendientes antes de ir.

Broly volteó para mirarlo curioso, mientras que Kyle le frunció el ceño y le dijo:

—No puede ser que trabajes tu última noche en este planeta.

—Tengo que dejar todo listo antes de irme, Kyle, y solo será una hora máximo, lo prometo. No es necesario que me esperen, vayan y comiencen sin mí.

—Es tu despedida —dijo más molesta que triste.

—Está bien, Kyle —dijo Broly para calmar a la princesa—. Vamos, yo también tengo hambre y tu hermano no va a estar tranquilo si va con nosotros sin terminar los pendientes.

—Bueno, pero no se te ocurra atrasarte, o vendré a buscarte.

—Claro que no —respondió su hermano sonriéndole—. Gracias —susurró a Broly antes de atraerlo para darle un corto beso.

El guerrero y Kyle abandonaron en lugar en dirección a la casa de Ginn.


Diez años atrás


¿Estás mejor? —preguntó Broly de 17 años a Tarble. Ya era muy alto y bastante torpe, por lo que le costó correr las sillas y meterse bajo la mesa sin golpearse en la cabeza para acompañar a Tarble luego de encontrarlo escondido llorando.

Sí, gracias… Lo siento —susurró Tarble, abrazando sus piernas y con los ojos irritados e hinchados de tanto llorar. A sus 12 años era más bajo que los jóvenes de su edad y mucho más delgado, tanto que si Broly lo encontró fue solo porque sabía dónde buscar.

No importa —dijo encogiéndose de hombros, y guardó silencio, preocupado de acompañarlo, ya que no era bueno con las palabras y no sabía qué decir para ayudarlo, se quedaría a su lado para que no se sintiera solo, y de paso él también estar acompañado.

El príncipe se secó las lágrimas e intentó no volver a estallar en llanto. En ocasiones le daban ataques de angustia tan fuertes que no podía controlarse y solo atinaba a encontrar un lugar para esconderse y llorar en paz. En esta ocasión había sido Leek quien lo maltrató sin razón alguna, simplemente se toparon en un pasillo y el joven no tardó en golpearlo y hablar mal de su madre. No quiso contarle nada a Broly y afortunadamente escondía las marcas de los golpes bajo la ropa, ya que no quería meterlo en problemas porque sabía que iría a enfrentarlo.

Podrías estar en cualquier sitio en lugar de estar metido aquí conmigo viéndome llorar —dijo Tarble mirando a Broly que debía estar un poco encorvado para no volver a golpearse. Llevaban unos meses viéndose bastante seguido y aún no podía convencerse que Broly quisiera pasar tanto tiempo con él.

Me gusta aquí —respondió evadiendo la mirada. No solía mirarlo a los ojos, nunca hacía contacto visual con las personas—. Nunca viene nadie.

¿Es porque tu padre no te permite entrenar y no tienes otra opción donde estar?

No… Tú no te burlas de mí… y supongo que estás bien.

A veces Tarble no lograba entenderle todo lo que expresaba, y antes era peor, pero desde que comenzaron a conversar el joven empezó a soltarse más.

¿Qué recuerdo tienes de tu mamá? —preguntó Tarble, y notó que Broly se puso un poco inquieto por el tema.

Era buena —dijo finalmente luego de mucho pensarlo—. Me cuidaba y me calmaba cuando estaba mal… Me abrazaba mucho. —Intentó esforzarse por recordar más, pero tenía lagunas importantes durante su infancia.

Mi mamá también me abrazaba —dijo sonriendo, concentrado en recordar las cosas buenas—. Pero dejó de hacerlo tan seguido, decía que era por mi bien. Me hubiera gustado que hubiese sido más... Algunas veces me dejó dormir con ella.

La mía también, pero mi papá la mató, y no hubo más abrazos —dijo mirando sus manos, cabizbajo.

Era difícil para Tarble ver bien su rostro por todo el cabello despeinado que se le iba hacia adelante. La verdad es que para tratarse del hijo de un cercano al rey, el joven era un verdadero desastre.

Sé lo que se siente —respondió el príncipe—. Gracias por acompañarme, es mucho más fácil sobrellevar esto con alguien que haya pasado por lo mismo.

Cuando quieras…

¿Me harías un favor?

Sí.

¿Me dejarías enseñarte a leer?

¿Para qué? —preguntó mirándolo, pero enseguida volvió a concentrarse en sus manos.

Porque hace bien y es importante. Te ayudará a pensar con claridad y expresarte mejor.

No soy estúpido —dijo ofendido.

Disculpa, no fue mi intención hacerte sentir mal. —Gateó para acercarse y sentarse a su lado—. No digo que seas estúpido. Me refiero a que cuando hablamos siento que tienes mucho más que decir, pero no puedes, y si aprendieras a escribir y leer, sabrías cómo expresar mejor tus pensamientos.

¿No crees que sea estúpido? —preguntó mirándolo de reojo.

No —dijo solemne. Le puso la mano en el brazo que tenía sobre las piernas—. ¿Entonces, me dejas enseñarte?

Broly se encogió de hombros y afirmó con la cabeza.


(...)


Casi quince minutos después de que Broly y Kyle se marcharan, Paragus llegó escoltado por dos guardias de Tarble que tenían la orden de no dejarlo pasar a la biblioteca o cualquier otro lugar que frecuentara, en clara alusión a lo sucedido cuando entró sin permiso y lo descubrió con su hijo en el sofá.

—Gracias, pueden retirarse —dijo el príncipe.

—Aquí estoy, príncipe Tarble —dijo Paragus guardando la compostura por respeto a su rango, pero le era imposible no dejar de mirar al joven como el responsable del problema de su hijo. Tanto era su desprecio que no se detuvo a pensar y mucho menos apreció el desempeño de Broly en ambos torneos. En su cabeza solo había espacio para esa desagradable escena del sofá entre Broly y el príncipe.

—Imagino que sabes por qué te mandé a llamar.

—No, no lo sé —dijo atrevido, molesto de que lo tuviera atrapado por culpa de sus acciones del pasado.

Tarble hizo una pausa para calmarse antes de volver a hablar. Solo tenía cierta consideración por tratarse del padre de Broly, de lo contrario ni siquiera se dignaría a dirigirle la palabra, pues representaba todo lo que detestaba del imperio.

—Está bien, seré breve. —Dejó su computador de lado para mirarlo—. Mañana me marcharé de este planeta, pero seguiré al tanto de lo que pasa aquí, por lo que más te vale no molestar a tu hijo, porque no importa cuan lejos me encuentre, sabré llegar a ti.

—¿Acaso crees que porque tuvo suerte en un par de combates ya está recuperado?

—Quedó bastante claro en mucho más de un par de combates y a lo largo de los años, sin embargo pareciera que deseas que jamás pueda estar bien, en lugar de enorgullecerte de sus logros.

—Intento cuidarlo, pero tú insistes en alejarlo y descarrilarlo.

—Vamos Paragus, somos todos adultos, no hables como si tu hijo fuera un niño. Y lo que tú intentas hacer es castigarlo constantemente por haber nacido diferente. Ni siquiera un animal hace lo que tú hiciste con tu hijo.

—Ese niño fue capaz de asesinar a su…

—Basta con eso —dijo molesto—. Tú y los tuyos son responsables de millones de muertes y te escandalizas y juzgas por una. Solo conseguirás que tu hijo nunca pueda avanzar. Broly es un hombre noble que se define por todas sus acciones, no solo por un terrible acontecimiento de su pasado que fue incapaz de controlar por no tener dominio de su poder y emociones.

—¿Estás reconociendo que sabes…?

—Lo confesó en uno de sus arrebatos y afortunadamente lo olvidó. Broly no necesita que le enrostres lo que sucedió con su madre ni más violencia para controlar su problema. Él necesita contención y creer en sí mismo, todo lo contrario a lo que tú le has dado —dijo con desprecio—. Tal vez te cueste entenderlo por tantos golpes que has recibido en la cabeza, pero no es difícil. Y ya que es obvio que solo entiendes con violencia, seré más claro: vuelve a molestar a Broly y personalmente me encargaré de destruirte.

—Puede que ahora te sientas bravucón porque luces y hablas como un príncipe guerrero, pero yo he sido guerrero más años de los que tú llevas con vida. Puedes amenazarme todo lo que quieras, no le tengo miedo a la muerte.

—Oh, no. Conozco a las personas como tú, simplones que piensan que todo se resuelve con golpes, asesinatos y ve la muerte en batalla como algo romántico —exclamó un poco descontrolado, harto de tener que contenerse ante todo el mundo que tanto despreciaba—. A la gente como tú, como los otros que pululan en palacio se les humilla, se les quita todo, y sobretodo ese supuesto orgullo del que tanto se jactan, y solo después si me queda algo de misericordia les daré una muerte rápida.

—Te desmarcas hablando de nosotros y tú, pero te recuerdo que también eres un saiyajin como nosotros.

—No me compares —dijo altivo—. Jamás he sido y jamás seré como ustedes.

—Lo que estás diciendo es muy grave —dijo Paragus estudiándolo. Nunca había visto al príncipe de esa manera.

—Compórtate como corresponde con tu hijo y no pasará nada —dijo terminando la discusión—. Por tu bien que esta sea la última vez que hablamos, ahora sal de aquí —ordenó.

Paragus abandonó el lugar sin decir nada.


(...)


—No es necesario, Milk, lo hice con mucho gusto —dijo Tarble a la joven que cuando lo vio entrar a la cocina de la casa de Ginn no tardó en agradecerle lo que había hecho por Kakarotto.

—Claro que sí —insistió Milk— Si algo le hubiera pasado a Kakarotto me muero. Además, si alguien va a encargarse de él cuando lo liberen voy a ser yo —dijo sin contenerse. Ya había pasado muchos días preocupada y llorando, ahora más que nada se encontraba enojada con su pareja, pero se mantenía ocupada trabajando y cuidando a su hijo. Por eso cuando supo de la despedida que le harían al príncipe Tarble no quiso ausentarse para cocinarle su mejor plato en forma de agradecimiento.

—La verdad es que se lo merece —opinó el príncipe.

En la cocina también se encontraba Raditz, que con Milk eran los encargados de la cena de esta noche. El resto de los guerreros estaban sentados a la mesa conversando, bebiendo y comiendo

—Voy a ir a ver a Gohan —dijo Milk a Raditz y partió al segundo piso donde dormía el pequeño.

—Ve —respondió y revisó las ollas concentrado.

Tarble continuó sentado en el banco alto, cerca de Raditz, y desde su lugar observó a la mesa donde estaba Kyle sentada entre Broly y Vegeta. Conversaba con los dos, Ginn y Bulma muy a gusto y frunció el ceño cuando Broly le quitó la botella de cerveza para pasarle un vaso con jugo.

—Si no te molesta —dijo Tarble a Raditz—, dejaré a ti y Ginn un monto para que lo inviertan en su empresa de misiones.

Raditz dejó las ollas para mirarlo.

—Gracias —dijo sorprendido—. No habíamos recibido ayuda de nadie por considerar nuestro trabajo poco digno.

—Ustedes son pioneros en la clase de misiones que realizan, tal vez más saiyajin se atrevan a imitarlos si los ven tan bien preparados, pero te pido que no divulguen que les di el dinero.

—No, no lo haremos. Danos un tiempo y te devolveremos todo.

—No, no es necesario. Es mi regalo a ustedes… Y cambiando el tema, me gustaría pedirte un favor.

—Claro.

—Se trata de Kyle. Ahora que no estaré y que Broly no pasará tanto en el planeta ocupado en mis asuntos, no quiero que esté sola. Se ha acercado mucho a ti y aunque sé que vas a estar preocupado de ella no puedo irme sin pedírtelo.

—Lo haré —prometió mirándolo a los ojos.

—Así me voy más tranquilo —y agregó en voz baja—. Quién mejor que un hermano para cuidar a Kyle.

—¿Lo sabes? —preguntó asombrado y también en voz baja. Se preocupó de mirar a todos en la mesa, pero ninguno estaba atento a ellos.

—Sí. Jamás olvidaré cuando me llevaste a tu antiguo hogar y encontré a tu padre y mi madre besándose. Me alegra que Kyle tenga a alguien como tú que la cuide y guíe durante mi ausencia.

Raditz no supo qué decir.


Tres meses atrás


Mientras Broly explicaba el plan de Bulma que Bardock le informó en su última reunión. Tarble se mantuvo en silencio sentado en el sofá contemplando sobre la mesa de centro una caja de madera que contenía el mismo veneno que Bulma usaría con Row. Sentía una especie de justicia ante su persona al usar un veneno para comenzar el plan de derrocamiento, tal como intentaron acabar con él cuando era un niño.

Me gusta —dijo finalmente Tarble cuando Broly concluyó su relato—. Troy no pudo enviar a nadie mejor. Y la muy astuta comienza con Row.

Torn nunca ha querido a Leek. No habría mucha reacción si aparece muerto. Es hasta casi esperable que termine así —dijo Broly antes de sentarse frente al príncipe. Aunque Row…

Te entiendo —dijo Tarble—. También me simpatiza, pero es de los príncipes que más planetas ha dominado, el que más gente ha asesinado y esclavizado, y jamás se ha sentido mal por eso, es para lo que nació. El que sea educado y agradable no lo exonera. Sabíamos que pasaría esto cuando lo planeamos.

Sí, lo sé —respondió mirando la caja—. Esto tenía que comenzar en algún momento.

Voy a ayudarla. Es el plan de Bulma y sé que puede funcionar —dijo decidido—. Row es poderoso, le tomará mucho tiempo debilitarlo si hace que la mujer de Kakarotto lo envenene cuando le sirva en su cuarto. Sacaré provecho de las visitas que hace sin Berry para aumentar la dosis en su bebida.

¿Vas a envenenarlo tú?

Nos enseñaron desde pequeños a matar —respondió mirándolo—. Todos lo hemos hecho en menor y mayor medida. Tendremos que volver a hacerlo.


(...)


Cuando Tarble salía del dormitorio principal, luego de haber usado el baño, se topó con Bulma que lo obligó a entrar y cerró la puerta tras ella.

—¿Qué pasa? —preguntó curioso.

—Tengo algo que decirte y no quiero que el resto escuche.

—Te escucho.

—No puedo creer que esté tan apenada por tu partida —dijo con ojos brillosos—. Cuando llegué a este planeta estaba centrada completamente en mi trabajo y jamás pensé que conocería a alguien como tú y que te convertirías en mi amigo. No soy buena haciendo amigos, o teniendo parejas, y tú eres lo más fuerte y estable que he tenido en mi vida.

—También ha sido un gusto compartir contigo, Bulma. Me honra que me consideres tu amigo, aunque sea un saiyajin. Y no puedo dejar de decirte que también te considero mi amiga.

—Te admiro —dijo emocionada, tal vez a causa del alcohol y de lo mucho que se había encariñado con él—. No tienes idea cuánto te admiro. Dejaste de lado tus privilegios y miedos y pese a tu triste pasado te arriesgaste a hacer lo que nadie se ha atrevido por temor o comodidad… Hay tantos mandatarios y reyes que no les interesa el bienestar de su propia gente y tú que ni siquiera los conoces te arriesgas a diario para hacer sus vidas menos miserables. No pensé que existiría un saiyajin así.

—Me halagan tus palabras, pero no soy el único —respondió Tarble también conmovido por los dichos de Bulma. Tenía tantos deseos de corresponderle y decirle que también la admiraba, que conocía todo su pasado, lo que sufrió y cómo pese a tener todo en contra se lanzó sola a un planeta desconocido a cobrar venganza por tanta gente que ha sufrido, pero no lo hizo. No era el momento para decirle la verdad, a no ser que ella quisiera hacerlo...

—Tarble, hay algo que quiero que sepas —dijo Bulma y lo tomó de una mano.

Tarble le apretó la mano y esperó expectante una confesión por parte de ella. Qué diferente sería todo si se abrieran y pudieran trabajar juntos sin secretos ni mentiras. Antes que ella llegara al planeta, no tenía intenciones de revelar su identidad con nadie, pero Bulma era diferente, se merecía estar al lado de él y trabajar como iguales, pero sentía que tenía que ser ella la que hablara primero para que eso ocurriera.

—Estoy aquí, soy todo oídos —dijo alentándola para oír las palabras que tanto esperaba.

Bulma lo observó. ¿Por qué le costaba tanto hablar? Tarble había demostrado que era confiable y su trabajo hablaba por sí solo, no era un hombre superficial. Estaba segura que si le decía toda la verdad querría ayudarla, pero por otro lado el miedo y la inseguridad la invadieron, ya que Tarble había demostrado ser un hombre de no violencia y definitivamente habría mucho de ella para acabar con el imperio… No, no podía arriesgarse, no podía dejar que las emociones y su inesperado e intenso amor por su amigo nublaran su buen juicio.

—No es tanto —respondió más contenida—. Solo quiero reiterar mi admiración por tu trabajo e insistir que no te olvides de él. Estaré desde aquí trabajando en tus encargos secretos y para lo que sea.

—No podría esperar menos de ti —dijo sonriendo. Qué lástima, le hubiera gustado que esta noche terminara de la mejor manera posible, pero Bulma aún no estaba preparada.

No resistió más y la abrazó con fuerza. Ella hizo lo mismo casi quedando sin respiración.

—Voy a extrañarte —susurró Bulma.

—Y yo a ti —dijo el príncipe.


—Aún puedes arrepentirte, ¿lo sabes? —dijo Vegeta a Tarble. Los dos hermanos se habían sentado en un sofá para conversar, Vegeta bebía de una botella de cerveza y Tarble de un vaso. Desde su lugar podían ver al resto del grupo en la mesa—. No es difícil, solo tienes que tomar una nave, llorar un poco y luego te despides de este planeta ingrato.

—Suena tentador —dijo Tarble sin dejar de mirar a Broly que participaba de la conversación como uno más. Le gustaba que estuviera desenvolviéndose mejor y seguro de sí mismo—. Pero tengo demasiadas obligaciones para hacer eso por ahora.

—Nunca quisiste esto para ti y al casarte con una princesa por asuntos diplomáticos solo te mantiene ligado al imperio.

—Al parecer estás más preocupado de mi futuro que yo.

—Simplemente trato de entenderte.

—¿Y qué hay de tus deberes y tu futuro? ¿Piensas quedarte en este planeta para siempre?

—Nunca fue mi intención volver, mucho menos será quedarme para siempre. Tengo que arreglar mis problemas antes de decidir qué hacer definitivamente.

—Si necesitas ayuda puedes buscarme.

—Lo tendré presente, sería interesante hacer cosas de hermanos fuera de este lugar. —Finalmente no quiso contarle de sus asuntos. Tarble tenía ya demasiados problemas para agregarle otros.

—Oh, sí. —Bebió un sorbo de su vaso.

—¿A quién de los dos está mirando? —preguntó Vegeta al ver que Bulma los miraba desde su asiento mientras bebía vino.

—Imagino que a ti. El misterioso príncipe desertor es mucho más interesante que el aburrido príncipe de los libros que juega a ser guerrero.

—¿Ustedes dos tuvieron algo?

—No, Bulma es preciosa, pero nunca he sentido más que cariño de amigos hacia ella, y estoy seguro que es recíproco. No creo que nos llevaríamos bien como pareja, ella es demasiado intensa para mí y yo muy tranquilo para ella.

—¿Qué sabes de su pasado?

—¿Por qué el interés?

—Me llama la atención que una mujer como ella esté trabajando por su propia voluntad aquí. No me cuadra.

—No sé mucho de su pasado —mintió—, pero sí de su trabajo y se caracteriza por trabajar en lugares complicados donde tienen más recursos para naves… No entiendo bien que no podría cuadrarte, ¿o se trata de un interés más personal?

—¿Tú también ahora?

—¿Yo también qué? Hablo en serio, nunca estoy al tanto de mis asuntos amorosos, mucho menos lo estoy con el de los demás —dijo mirándolo—. ¿Te gusta? —Era un tema delicado. No sabía qué pasaría si a su hermano se le ocurriera meterse con ella. Estaba seguro de que Bulma no aceptaría involucrarse con un saiyajin, pero no podía arriesgarse y poner en peligro todo el plan.

—Es más complejo que eso —respondió Vegeta.

—Bulma es compleja, así que te recomiendo que busques en otro lado.

—¿Sugieres que soy demasiado simple para ella?

—No, pero estás de paso y ocupado con tus propios problemas. Ella solo te distraería.

—Tal vez tengas razón —dijo y bebió de su cerveza.

—Maldición —exclamó Ginn dejando su lugar en la mesa para ir hacia los hermanos. Se tiró entre los dos para abrazar a Tarble y obligó a Vegeta a hacerse a un lado—. ¿Qué voy a hacer sin ti ahora? —preguntó emocionada de verdad, con los ojos llorosos, raro en ella. Los que seguían en la mesa se voltearon para mirar.

—Seguiremos en contacto —respondió el príncipe y le correspondió el abrazo.

—No va a ser lo mismo. Me acostumbré a tenerte al alcance siempre… —No resistió más y dejó caer gruesas lágrimas—. Mira lo que me hiciste, ahora soy yo la que llora y tú no. ¿Cuándo se dieron vuelta los papeles?

—En algún momento tenía que ser yo quien te consolara, y no al revés. —Acarició su cabeza y luego de besarle la frente le susurró al oído—. Gracias por cuidarme tanto.

—No lo empeores más. —Se largó a llorar y debió esconder su rostro en el cuello de Tarble por la vergüenza.

Nadie se atrevió a decir nada para no interrumpir aquel momento tan emotivo, pero pronto las miradas del resto se desviaron hacia Kyle cuando dejó salir un sonoro sollozo ahogado.

—No es justo —dijo la princesa rompiendo en llanto—. No quiero que te vayas. —Cubrió su rostro y lloró con tantas ganas que Raditz que estaba a su lado la abrazó.

—Kyle… —susurró Tarble, aún abrazando a Ginn que no podía controlarse. Quiso decir algo para tranquilizarlas, pero entonces su mirada se cruzó con la de Broly que también tenía los ojos llorosos y enmudeció. Lo próximo que supo fue que sintió un par de lágrimas caer por sus mejillas.

Cómo los iba a extrañar. A todos.


Cinco meses atrás


¡Maldición! —exclamó el príncipe cuando terminó sentado en el suelo por culpa de un fuerte calambre en el muslo.

Broly detuvo su arremetida y se le acercó con calma.

Eso te pasa por no entrenar a diario —dijo severo, con las manos en las caderas.

Fueron solo unos días —respondió con el ceño fruncido mientras se pasaba la mano por el muslo para aliviar el dolor—. ¿No se supone que soy un guerrero? Esto no debería pasarme.

Pasaste muchos años sin entrenar, estas son las consecuencias.

Genial —dijo de no muy buen humor. No le gustaba el dolor, ni siquiera después de tantos años entrenando con Broly había logrado encontrarle ese gusto que los saiyajin decían tenerle—. Tremendo guerrero que resulté ser.

Debe ser solo una lesión que no ha sanado del todo.

¿Me ayudas? —rogó mirándolo a los ojos y arqueando sus cejas. Se había acostumbrado tanto a los masajes del guerrero que cada vez que le dolía algo le pedía uno.

Broly no respondió. Se quedó mirando al príncipe sentado en el suelo con las piernas abiertas y las manos apoyadas en el suelo, hacia atrás. Estaba sudado, con pantalones de entrenamientos ajustados y la camiseta suelta se le había salido del pantalón. Pese a que no quería, se arrodilló entre las piernas de Tarble para masajear el muslo. Tomó su pierna tonificada con manos firmes y palpó hasta encontrar el músculo contracturado.

Tarble, agotado, terminó por recostarse y a esperar que el dolor se fuera, completamente ajeno a las mejillas rojas del guerrero.

Broly continuó con lo suyo. Le tomó la pierna desde abajo de la rodilla y lo hizo subirla hasta acercársela al abdomen que podía verse gracias a que la camiseta se había levantado más. No entendía qué pasaba con Tarble, si solo disfrutaba el masaje que aliviaba el dolor o realmente le gustaba que lo tocara. Si fuese así, ¿ya le hubiera dicho o intentado algo, no? Cuando lo escuchó quejarse, al parecer a gusto, decidió cortar todo el contacto y levantarse para alejarse.

¿Qué pasó? —preguntó Tarble al verlo ir hacia el baño.

Necesito una ducha —le respondió sin detenerse ni agregar que sería con agua fría—. Tu pierna ya está bien.

¡Qué ganas de besarlo! Pero si era rechazado sabía que nada volvería a ser igual entre ellos y no estaba dispuesto a arriesgar su amistad. No sabía qué más hacer para demostrar su interés por él además de masajearlo cada vez que se lo pedía. Era tan torpe e inexperto en asuntos amorosos que evidentemente necesitaba ayuda, pero la única persona que tenía para conversar sobre la materia, era su objeto de interés y por lo que sabía, era igual o más ignorante en el tema ya que siempre eran las mujeres las que se le acercaban y daban el primer paso, porque Tarble estaba demasiado ocupado en su trabajo y secretos.


(...)


Pese a que Tarble se le había subido un poco el alcohol a la cabeza, luego de la junta de despedida, pasaron al salón de entrenamiento para realizar su última sesión antes de dejar el planeta. No se lo tomaron tan en serio, tan solo se trató de un juego entre los dos lanzando y esquivando golpes para hacer otro recuerdo placentero a tan pocas horas de marcharse.

—¿Ni siquiera porque me voy vas a darme ventaja? —preguntó el príncipe sonriendo. Estaba despeinado y con las mejillas rojas a causa del alcohol y el entrenamiento.

—Eso no sería justo —respondió esquivando los ataques de Tarble, con mucha más facilidad.

—A Kyle se lo ofreces todo el tiempo —dijo al mismo tiempo que intentaba tomarlo de la ropa para atraparlo, pero Broly tremendamente alerta y sobrio retrocedía con gracia y le daba de manotazos para que no alcanzara ni a rozarlo.

—Y ella como guerrera digna que es siempre se niega.

—Ahí está el problema —dijo agitado, sin cesar en sus intentos—. Tengo dignidad de la que alardear, pero no puedo decir lo mismo sobre mi condición de guerrero. —Intentó atacar con una patada de media vuelta al rostro de Broly, pero el guerrero la bloqueó con la muñeca.

El sonido que hizo el pie al chocar con Broly fue evidente y fue seguido por un grito contenido de dolor del príncipe que terminó sentado en el suelo afirmando el tobillo. No se quejó más, pero sus ojos llorosos evidenciaron el gran dolor que sintió por un segundo.

—Tendrás que serlo allá en Trantor —dijo Broly arrodillándose para revisarlo. Con cuidado le quitó la bota para ver su tobillo—. Deberás mostrarles tu mejor versión a toda esa gente que te menospreciará de entrada por ser saiyajin, pero que tampoco se confiará por la misma razón. No creo que sirva la misma táctica que aquí.

—Supongo que tendré que preocuparme de deslumbrar a los indicados —dijo pensativo, mirando a Broly que le movía el pie de arriba a abajo y en forma de círculos. Ya no le dolía tanto, al parecer había sido solo el momento del impacto.

—Eso será fácil.

—Sería tan sencillo si me vieran a través de tus ojos.

—No me gustaría eso —dijo serio, con voz ronca, y con cuidado le dejó el pie en el suelo luego de ver que no había sido nada de cuidado.

—¿Por qué no?

—Porque eres solo mío —respondió con seguridad mirándolo a los ojos—. Llevamos muchos años de camino recorrido solos tú y yo. Y todo el tiempo que estemos separados e incluso la gente que podamos conocer, y sobretodo esa princesa con la que te tienes que casar, no serán más que un anécdota sin importancia. Eres mío —insistió posesivo.

Tarble, quien era siempre el que más hablaba de los dos, esta vez quedó en silencio, conmovido por sus palabras y atrapado en el brillo de sus ojos. Debió controlar su respiración antes de poder responderle.

—Sí, lo soy… Y aún nos queda mucho camino por recorrer —susurró emocionado—. Juntos.

—Sí.

Al momento que Tarble lo tomó del cuello de la camiseta para atraerlo, Broly ya estaba acercándose a su boca. Los besos apasionados fueron lo único que se escuchó en el lugar por un buen rato. El guerrero no tardó en ponerse sobre el príncipe que terminó acostado, tocándolo y aferrándose a él con brazos y piernas para que no lo dejara.


Ocho meses y medio atrás


Tarble esperó paciente dentro del cuarto de repuestos del departamento de mecánica a lo que iban a buscar a Bulma. Mientras tanto observó el lugar completamente desordenado con cosas que no correspondían, comida de hace días, un sofá viejo que seguramente usaban para dormir y otras cosas que no quiso saber qué eran. Le llamó la atención unos planos sobre una mesa y eso estuvo observando entretenido hasta que la puerta se abrió y entró la mujer vistiendo un overol azul, botas de seguridad y gruesos guantes color café. Tenía su cabello despeinado amarrado en una cola, su rostro tenía manchas de aceite y aun así lucía linda.

Esos son para el prototipo de nave que estoy trabajando —dijo la joven al verlo estudiando los planos. Se habían topado hace unos días durante una de sus típicas inspecciones. Solo hablaron unos minutos, pero se había encargado de destacar para llamar su atención, y por lo visto lo había logrado.

Bulma, ¿verdad? —preguntó dejando los planos para prestarle toda su atención. Había hurgado tanto en su pasado que seguramente la conocía mejor de lo que ella creía conocerse, pero como siempre debía fingir.

Sí —respondió y se le acercó.

¿Ocupas este lugar para trabajar?

Sí, es tranquilo y no viene mucha gente.

Hay otras habitaciones para que los trabajadores puedan comer, descansar y hacer lo que quieran con su tiempo libre. No tienes que usar este lugar tan incómodo y desordenado.

Me gusta estar sola y trabajar en mis cosas durante mi tiempo libre… Y no está tan desordenado.

Tarble sonrió ante su último comentario. Definitivamente no opinaba lo mismo.

¿Cuánto tiempo llevas trabajando aquí, Bulma?

Un poco más de dos semanas.

Muy poco tiempo, y aún así has captado la atención de los encargados del área de mecánica, y la mía. Llegaste aquí por tu voluntad, ¿por qué este planeta cuando podrías estar en cualquier otro lugar más tranquilo? —preguntó solo para escuchar su respuesta.

Sé los riesgos de trabajar aquí, pero Vegetasei también es conocido por sus avances en tecnología espacial, y es lo que me apasiona. Creo que lo vale.

Estuve estudiando tus trabajos y me gustaría que pudiéramos conversar. Tengo algunas cosas en mente y ya que tú eres la experta, necesito tu asesoría.

Claro, hablemos ahora mismo —dijo jovial. Se quitó los guantes y los tiró sobre la mesa, y aunque uno de ellos terminó en el suelo no le importó en lo absoluto. Se preocupó en desocupar el sofá para que pudieran sentarse y hablar a gusto.

Tarble aceptó su invitación y comenzó a hablar sobre naves, motores y su capacidad. La idea del príncipe era dejar que Bulma se le acercara para entrar en confianza, y era obvio que ella se aprovecharía de la situación. La dejaría entrar a su círculo para comenzar a darle (a través de conversaciones informales) información que creía importante y así influenciar en sus decisiones. Por todo lo que sabía de ella, más la interacción que se llevaba a cabo, supo que tendría que ser muy cuidadoso, pues era una mujer sumamente inteligente, lo que le agradó mucho más.

Entre las cosas que sabía de Bulma, estaba su vasto currículum en los lugares donde había estudiado y trabajado, por lo que el solo presentarse como mecánica era una buena estrategia para no mostrar todas sus habilidades. También había sido capaz de rastrear su historia hasta su planeta natal, la Tierra, y bastó un poco más de investigación a profundidad en la base de datos de conquistas planetarias de Vegetasei para saber que había sido atacado por ellos hace muchos años. No había sido de gran importancia para el imperio en cuanto a logística, pero sí se trataba de un planeta rico y sano, el cual fue invadido por guerreros de tercera clase que se encargaron de matar, esclavizar y saquear sus recursos naturales hasta llevarlo al borde de la destrucción. Luego, como sucedía con cada estrella atacada, no tardaron en llegar los sin patria que intentaban encontrar un lugar donde vivir aunque eso significara matar a los habitantes originales, y ni hablar de los carroñeros, un problema muy grave en cualquier lugar de la galaxia hasta el día de hoy.

Definitivamente la mujer que tenía al frente hablándole muy amigablemente era experta mintiendo y fingiendo su obvio y justificado odio hacia los saiyajin.

La conversación se extendió más de lo que pretendía Tarble, pero se dio tan natural que continuó sin tener que forzar nada. El que le agradara la mujer desde un comienzo facilitaría mucho las cosas.

Acabaría con el reino, se vengaría de todos por lo que le hicieron a su madre y a tantos saiyajin inocentes. Haría lo que Koora no pudo y derrocaría al rey Vegeta junto con su imperio de muerte, y Bulma lo ayudaría.


(...)


Solo les quedaban un par de horas de sueño antes de levantarse y abandonar el planeta. Tarble estaba exhausto, pero se encontraba tan alerta que le fue imposible relajarse para descansar, mientras que Broly como siempre, dormía profundamente abrazándolo de la cintura y con el rostro pegado en su pecho. Tarble se había acostumbrado con tanta facilidad a dormir de esa forma: de lado y frente a frente con el guerrero un poco más abajo, oculto entre las cobijas, que sentía sería muy difícil deshabituarse de esa rutina.

Cuando Broly comenzó a moverse entre sueños, Tarble ya sabía lo que seguía: un abrazo tan apretado que lo dejaría sin respiración e incluso le haría sonar los huesos. Se apresuró para que eso no pasara y le acarició detrás de la oreja hasta que los movimientos cesaron y continuó durmiendo en paz. Una cosa nueva que descubría del guerrero pese a tantos años juntos. Cómo le gustaba seguir conociendo detalles nuevos de él.

Continuó pasando la mano por el cabello del guerrero, y ya que ya había dado por hecho que no podría dormir, se puso a pensar y planear los próximos movimientos que llevaría a cabo en Trantor. Todo se basaba en meras especulaciones porque no hizo nada por investigar a la gente del planeta al encontrarse embelesado por su compañero. Pero no había problema, ya se encargaría en Trantor de ponerse al día. Si fue capaz de lograr todo lo que ha hecho en Vegetasei, lo de ahora solo sería un paso más en su carrera por destruir el imperio.

El hijo rechazado, la vergüenza del reino, el niño que vivió en las sombras y en el desprecio de su pueblo, el que nunca quiso ser guerrero ni recorrer la galaxia, y solo deseaba una vida tranquila terminaría siendo quien tarde o temprano pondría al imperio tras la cuerdas. El legado de Koora estaba más vivo que nunca y a la espera de terminar la pausa autoimpuesta para ponerse a trabajar.

No importa cuánto tiempo le tomara, lo lograría.


Fin de la primera parte


Hola a todos y todas, muchas gracias por llegar hasta aquí. Estoy super contenta y emocionada de haber avanzado tanto en la historia que ya llegamos al final de la primera parte. Estaba desesperada de que se enteraran de la verdad, que Tarble era la persona detrás de todo y por eso puse tantos flashbacks de su desarrollo y progreso a lo largo de todo el fic, ya que el niño del final de la primera parte jamás hubiera podido lograr todo esto.

Estuve de cumpleaños el martes, así que escribir este capítulo fue mi regalo (¡lo esperé tanto!)

Y bueno, en este capítulo que abundaron los flashbacks, terminó de mostrar la evolución no solo de Tarble, sino también la de Broly, su amigo y compañero. Juntos se apoyaron, cuidaron y enseñaron por tantos años que él también es parte importante de todo esto. Sin él no podría haberlo hecho, y por eso es tan importante en la historia. Me encantó escribir la evolución de los dos, como pasaron de niños a hombres en un planeta donde el afecto es tan escaso y condenado y terminaron enamorándose con una relación tan linda y madura.

Bardock sí está involucrado en esto, pero solo porque Tarble necesitaba a alguien que contactara con Bulma. El guerrero casi no lo pensó cuando le ofrecieron derrocar el imperio que no ha hecho más que privarlo de tanto. Y otro también que perdió mucho fue Nappa y finalmente abrió los ojos. Ya que no importa cuánto de sí mismo entregue a los poderosos, para ellos son más que mano de obra y como apareció él, aparecerán otros cien para hacer su trabajo. Cuando Tarble le pidió que enviara a Kyle con Bardock jamás pensó que funcionaría tan bien su plan. Esperaba que hubiera un acercamiento y curiosidad por parte del hombre que sabía de su paternidad, pero sucedió algo mucho más fuerte.

Otro detalle importante es que Broly sí mató a su madre. Tal vez Tarble se equivoca al ocultarselo, pero cree que es lo mejor para él y simplemente lo está cuidando. Y también por eso se enfrentó a Paragus y dejó ver parte de su verdadera personalidad que tanto ha tenido que ocultar. (Debo decir que es una de las escenas que más he disfrutado escribir)

Varias me habían comentado en sus reviews que Bulma es abiertamente cariñosa con Tarble, y claro, si además de haberse convertido en su amigo también siente una gran admiración por todo lo que ha hecho para ayudar a la gente sometida por su propio rey. La mecánica estuvo a punto de decirle toda la verdad a Tarble, pero no se atrevió… Quizás más adelante. Al igual que Vegeta que optó por callar, ya que su hermano se iría lejos y no venía al caso aproblemarlo más. Pero no se depriman porque volverán a verse más pronto de lo que esperan.

Ah, y otro punto importante, Tarble tampoco esperaba encariñarse y acercarse tanto a Bulma. No tenía idea quién le enviaría Troy para infiltrarse en el planeta. Sea quien sea pensaba dejarse acercarse solo como parte del plan, pero resultó ser Bulma y todo terminó como ya saben… Y otra cosa que tenía ganas de decirles hace tiempo… ¿Se acuerdan del capítulo cuando Bulma recién llega a Vegetasei y está conociendo su lugar de trabajo y se cruza "casualmente" con Tarble que andaba de visita en el lugar con Broly? Bueno, ya es obvio que no fue coincidencia. Si se ponen a leer cada interacción de esos dos se van a dar cuenta de muchos detalles que en un comienzo no podían ser obvios. Fue un deleite escribir las interacciones entre Tarble y Bulma sabiendo que los dos mentían descaradamente, y pese a todo el afecto era real.

Obviamente la canción de hoy El Hijo Del Capitán Trueno de Miguel Bosé es completamente para Tarble. Qué bien le queda la letra, y no solo los párrafos que puse al comienzo del capítulo, casi la canción entera es para él, leanla con detención y se darán cuenta.

Y por supuesto, este capítulo te lo dedico, Anne que has estado igual de desesperada que yo por llegar a esta parte de la historia y acertaste tan bien la canción para Tarble cuando me la sugeriste.

Un beso para Sidny que mañana tienes un examen muy importante. (No sé si leas esto antes o después de rendirlo) así que espero que te vaya muy bien, o que te haya ido bien.

Y bien, les aviso que en la segunda parte comenzará por fin la historia entre Vegeta y Bulma, así que para las que han esperado, su paciencia será recompensada al fin. Y también les recuerdo, que este fic no es exclusivo de Vegeta y Bulma, así que los otros personajes también tendrán sus momentos y capítulos. También lo sucedido con Kakarotto y sus repercusiones y todo lo que pudo quedar sin responder, se verá desde la segunda parte del fic.

Ya no los aburro más. Me despido y espero ansiosa por sus reviews que hacen que mis dedos mágicos tecleen sin descanso para poder actualizar cada jueves.

Un abrazo.

19/11/2020.