Summary

Bulma se adentrará en Vegetasei con la misión de destruir la familia real y hacer caer el imperio saiyajin y sus aliados. En medio de su misión conocerá a Vegeta, el príncipe desertor, que luego de más de diez años de ausencia regresará a su planeta natal escapando de sus enemigos y portando un poderoso secreto capaz de cambiar el destino del universo.


El Legado II


Segunda Parte


XIX

El Pacto


Like a river flows

Surely to the sea

Darling, so it goes

Some things are meant to be

Take my hand

Take my whole life too

For I can't help falling in love with you

(Can´t Help Falling In Love / Elvis Presley)


Semanas después…


Trantor


—Qué mierda más aburrida —susurró Kyle de pie junto a Tarble y con Lok al otro lado . La joven princesa y los príncipes estaban de pie en silencio mientras los reyes se saludaban con Darell, el rey de Trantor.

—No puedo creer que se acabara el viaje —respondió Tarble en voz baja, hablando para él. Estaba con la espalda recta y las manos tras su espalda, sosteniendo la muñeca con la mano derecha. Se encontraba tan absorto en lo vivido en su nave durante las tres semanas de viaje que no se había tomado la molestia de observar a su alrededor y lo hermoso del lugar, lleno de árboles y naturaleza libre que se adentraba en el castillo tallado de la misma roca de la montaña donde estaba ubicado. En otras circunstancias estaría fascinado contemplando cada detalle, pero ahora solo estaba centrado en descifrar cómo había pasado el tiempo en un abrir y cerrar de ojos.

Detrás de los príncipes se encontraban igual de ordenados y con sus mejores armaduras, toda la comitiva que acompañaba a los reyes y príncipes de Vegetasei, y lo mismo ocurría con el rey de Trantor, que era acompañado por algunos de sus hijos, personas de confianzas y algunos guardias un tanto alejados, pero en posición.

—Párate derecho —susurró Lok a Kyle.

—Ya lo sé —respondió y recuperó la pose digna de princesa—. Pero estoy cansada y quiero comer. ¿Cuánto más durará esto?

—Lo que tenga que durar —respondió Tarble—. La última vez que un saiyajin pisó este planeta, ocurrió un escándalo sexual del que todavía se habla, ahora se asegurarán que nada de eso ocurra y a la vez evitarán comentarlo. —Tanto Kyle como Lok no pudieron evitar mirar a Tarble que hablaba sin emociones, como si se encontrara en un trance.

Tarble le echó un vistazo al rey que conversaba con los reyes de Vegetasei. Era un hombre alto, casi de la misma estatura que el rey Vegeta, seguramente lo pasaría de tamaño si no estuviera ligeramente encorvado, pero el hombre de piel verde salvia y cabello blanco bordeaba los doscientos años, por lo tanto era todo un mérito para alguien como él lucir tan enérgico y en buen estado. Luego tocó el turno de observar a su futura mujer, la reconoció enseguida, era la única que no lo estaba mirando, lo cual lo hizo sentir un tanto avergonzado, pues no estaba acostumbrado a ser el centro de atención, y ahora todas las mujeres y algunos hombres de la comitiva no dejaban de estudiarlo y susurrar entre ellos. Pese a lo vergonzoso que podía resultar la situación, nadie podría haber adivinado en ese momento lo incómodo que se encontraba, ya que lo ocultaba tras un rostro frío, como todo un saiyajin.

Broly, que se encontraba unos pasos detrás de Tarble, al igual que todos su hombres que lo habían acompañado, se fijó en las manos del príncipe. Tenía la manía de mover los dedos cuando se encontraba nervioso o algo le molestaba, el único gesto que lo delataba.

—Tus manos —susurró, y solo eso bastó para que Tarble se quedara quieto.

—Gracias —respondió en voz baja.

—No me gustó la gente de aquí —dijo Kyle—. Están todos vestidos como para un baile, ¿cómo pelean con vestidos? ¿No se supone que son guerreros?

—Son vestidos de día Kyle —dijo Tarble—. Y lo que visten algunos hombres son túnicas.

—Un vestido es un vestido, y no me gustaron.

—No deberías juzgar antes de tiempo, es lo mismo que hacen con nosotros todo el tiempo.

—Y generalmente tienen la razón —respondió Broly.

Kyle se volteó y le sonrió a Broly, mientras que Tarble solo levantó las cejas, dándole la razón.

—Date vuelta, Kyle —dijo Lok, apenas moviendo los labios, solemne.

—Ya sé, ya sé —respondió la princesa.


Vegetasei


Vegeta se recostó en el suelo del salón de entrenamiento. Sentía el cuerpo hirviendo de calor y bañado en sudor, pero había valido la pena la rutina de ejercicios para ya poder decir que se encontraba recuperado por completo. Incluso había ocupado los juguetes que la mecánica había hecho para Broly, lo que lo ayudó mucho a la hora de innovar con nuevos ataques y movimientos.

Se puso de pie, de lo contrario terminaría dormido en el suelo. Observó su cuerpo satisfecho y comprobó con satisfacción que las cicatrices habían comenzado a atenuarse, al igual que las más graves en sus muñecas, tobillos y cuello que le tomarían un poco más de trabajo a medida que corría esta energía renovada por su cuerpo.

Se quitó las botas y los pantalones ajustados antes de meterse a la ducha. Ahora que no se encontraban los reyes, los hombres de confianza de los monarcas se encontraban a cargo del imperio, lo que significaba que todo estaba mucho más tranquilo para él. Y por eso pudo dedicarse a entrenar día y noche sin ninguna interrupción, salvo algunas visitas ocasionales de Ginn para beber cerveza, comer y conversar.

Ahora el tiempo de "relajo" había terminado y era hora de enfocarse en la tarea que se había autoimpuesto.


Trantor


Tarble salió al balcón de la que sería su habitación por esta semana antes de la boda. Se encontraba en un área privilegiada de palacio con vista hacia uno de los tantos jardines que iban descendiendo hasta perderse en la espesura de los árboles y diversas plantas de variados y hermosos colores, algo impensable en Vegetasei. El clima era agradable, soleado, pero no sofocante como solía ser allá en su antiguo hogar. Cerró los ojos y disfrutó del aire fresco en silencio hasta que llamaron a la puerta.

—Adelante —dijo en voz alta.

La habitación era grande, y contaba con dos amplias secciones: el dormitorio donde estaba la cama, el cuarto de baño, muebles para su ropa y pertenencias e incluso un cómodo sofá. El otro espacio (donde estaba la puerta de entrada), era un estudio con escritorio y una gran cantidad de libreros vacíos esperando a ser ocupados. Aunque hubiera querido traer su biblioteca entera no hubiera podido, pero sí llenó varias cajas con sus más preciados libros que sus hombres estaban entrando a la habitación y dejando junto a los libreros, pero en esta ocasión no se trataba de uno de sus soldados trayendo sus cosas, y lo supo en cuanto su oído sensible escuchó a la persona que entró poner seguro a la puerta.

Para cuando apareció Broly en el área del dormitorio, Tarble ya había terminado de cerrar las ventanas y correr las cortinas. Se acercó hacia el guerrero y no tardó en colgarse de su cuello para besarlo, deseoso de tenerlo ya en la cama luego de tantas horas de tener que fingir ante su gente y los habitantes de este planeta.

—No tuve suficiente de ti en la nave —susurró contra su boca al mismo tiempo que le metía la mano dentro del pantalón para estimularlo. Tenían hasta la noche para estar juntos, antes de la cena en la que conocería oficialmente a su prometida, aunque estaba seguro que los reyes ya debían estar reunidos conversando, y para eso tenía a dos de sus hombres más sigilosos encargados de reunir toda la información posible—. Las semanas de viaje transcurrieron ingratamente veloces —dijo entre besos rumbo a la cama.

—Las noches de cine de Kyle —fue todo lo que dijo Broly para sacarle una carcajada al príncipe, pero sin interrumpir los besos sonoros.

—Jamás olvidaré eso —dijo sonriendo, y una vez en la cama, lo hizo sentarse para arrodillarse entre sus piernas.


Vegetasei


En lo que Ginn encendía dos cigarros en su boca a la vez, Vegeta se encargó de abrir dos botellas individuales de cerveza. Ya habían varias botellas vacías y un cenicero lleno sobre la mesa de la casa de la guerrera.

—Y eso ha pasado… —dijo Ginn luego de pasarle un cigarro al príncipe y recibir una de las botellas—. Ahora tengo que ir a hablar con mi papá para asegurarme que no hará nada contra la familia de ese idiota, de lo contrario jamás sacaré a Raditz del planeta, y gracias a lo que nos dejó Tarble equipamos nuestro escuadrón con lo mejor de lo mejor. Solo falta poner una fecha de salida.

—Puedo mandar unos guardias a cuidar al niño y la mujer de Kakarotto —dijo Vegeta como si no fuera la gran cosa.

—¿Puedes? Pensé que no tenías poder aquí.

—El rey no me quitó el título de príncipe —respondió encogiéndose de hombros—. Es perturbadora la forma en que todo funciona a mí alrededor, como si no me hubiera marchado.

—No vendría mal un poco de ayuda extra sumado a los guardias que dejó Tarble… —dijo pensativa mientras se masajeaba el cuello adolorido. Si bien las cosas con Raditz se habían arreglado aún sentía que no estaban bien del todo y sabía que le haría bien salir del planeta para cambiar de aire—. Y no creo que todo esté igual a tu alrededor, ahora tienes una madrastra que da miedo y es otro el príncipe heredero.

—Buena suerte a ese niño.

—Los soldados aún te ven como príncipe heredero, lo sé porque los he escuchado hablar. Eso debe de encantarle a la reina —dijo sonriendo y luego bebió un trago largo de cerveza—. Te debe ver como una amenaza constante, considerando que el rey te dejó conservar tu título.

Vegeta se limitó a encogerse de hombros.

—Necesito tu código de contacto, en caso que necesite tus servicios.

—Cobro caro —advirtió la guerrera.

—No tengo nada.

—¿No que eres príncipe? Saca provecho de eso.

—No tengo ejércitos ni planetas.

—¿Piensas volver a misiones? —preguntó Ginn intentando ocultar su preocupación—. Ya te dije que nosotros no hacemos esa clase de trabajos.

—Tengo cosas más importantes que hacer, y por eso estoy aquí —respondió serio—. Necesito que me entregues la cápsula que te pasé.

—Claro. —Con el cigarro en la boca, se levantó rumbo a la cocina.

Desde su asiento y con espanto, Vegeta vio a la mujer revisando el interior de un frasco de vidrio que al parecer contenía alguna especie de legumbre color morado oscuro. A Ginn le tomó unos largos segundos encontrar la cápsula entre el mar de semillas.

—¿La tenías ahí? —preguntó cuando Ginn volvió al asiento y le dejó la pequeña cápsula en la mesa.

—Bueno, en caso de que hubieran entrado a robar, nadie hubiera puesto su atención en ese frasco. La tuve a salvo, ¿no?

—Supongo.

—¿Y qué se supone que es eso?

—Magia poderosa —respondió serio—. Y el motivo por el que escapé hasta acá y llegué en tan mal estado.

—Me intrigas…

—Por cierto, necesito a alguien hábil que sepa construir cosas.

—¿Hablas en serio? —dijo riendo—. Sabes muy bien quién puede hacer eso: Bulma, es la más indicada, y es la única que conozco para eso.

—Bueno, supongo que tendré que ir con ella.

—Pensé que seguían viéndose.

—Estas semanas me he dedicado a entrenar, y solo te he visto a ti.

—Bien, entonces ahí tienes una buena excusa para ir a hablarle y llamar su atención con tantos secretos y misterios que te envuelven.

—Qué graciosa —respondió con el ceño fruncido.

—Hablo en serio. También me tienes intrigada, tanto que si te decides a contratar nuestros servicios, aceptaré trabajar gratis para ti, solo para saber qué demonios te traes entre manos.

—Es bueno saber eso.

Los dos bebieron cerveza en silencio.


Trantor


Cuando salieron de la ducha a la habitación, Broly debió vestirse con la ropa que traía previamente, ya que cualquier cosa que Tarble pudiera pasarle le quedaría demasiado ajustado, y además, tenía que salir con la misma ropa con la que entró. Mientras que Tarble se paseó desnudo mientras buscaba la ropa entre las cajas plásticas que habían dejado junto a la cama.

—¿Cuándo es la gran cena? —preguntó Broly, recostado sobre la cama, viendo al príncipe yendo de un lugar a otro y registrando las cajas para encontrar la ropa.

—A la noche —respondió atento a las cajas y su contenido, sin querer tocar mucho el tema de la cena ni nada que tenga que ver con eso, pero ya estaban en Trantor, y sería difícil—. ¿Qué tal está tu cuarto?

—Está aquí en palacio, pero no es tan grande o agradable como este, pero está bien, no me importa. La comida es buena.

—Lo más importante —dijo sonriendo. Encontró un pantalón azul ajustado para ponerse. Ya que no estaba en Vegetasei no podía vestir de forma tan informal como solía hacerlo, al menos por un tiempo llevaría la armadura sin hombreras y traje azul ajustado con botas y guantes para lucir como todo un príncipe saiyajin.

—Y en la cena —insistió Broly—, tenemos que asistir tus hombres. Al igual que los de los reyes.

—Sí, pero tú no tienes que hacerlo —respondió mirándolo, con un par de botas en la mano que logró encontrar luego de mucho buscar—. No quiero que estés ahí de pie mirándonos comer.

—Y cuando estés con ella —dijo con voz más baja.

—Exacto —respondió Tarble con ojos tristes—. Lo siento.

—No te disculpes —murmuró, y miró hacia otro lado menos sus ojos.

Tarble lo quedó mirando, acongojado de causar aunque sea una poca de molestia en Broly.

Un suave golpe a la puerta llamó la atención de ambos hombres, que miraron atentos hacia a la otra área de la habitación que estaba separada con un bello arco de piedra. No podía ser ningún soldado, ya que habían terminado de traer sus pertenencias.

—Aguarda aquí, por favor —susurró a Broly, y luego de calzarse las botas fue a atender. Abrió la puerta solo un poco para asomarse, pero en cuanto vio quien era debió abrirla más, por un asunto de educación, sin embargo no se movió del espacio que quedaba entre la puerta y el muro—. Princesa Dahlia —dijo, ocultando su sorpresa.

—Por favor, solo Dahlia —dijo la joven princesa con su suave voz—. ¿Puedo llamarte Tarble?

—Sí, por supuesto —respondió un tanto nervioso. La verdad es que esperaba verla hasta la noche, ahora tenía la cabeza en otro lado.

La joven, un año mayor que Tarble, era un poco más baja que él, de cabello blanco, piel tersa color verde claro, y sus marcas que parecían delicados tatuajes en su carne, eran en realidad parte natural de su piel, como todos los habitantes del planeta. Llevaba un lindo y floral vestido largo, que le quedaba un tanto suelto en su recatado busto y ajustado en la cintura. Su largo cabello liso lo tenía amarrado en una simple, pero elegante trenza que caía por su espalda desnuda hasta su cintura.

—¿Vengo en mal momento? —preguntó al ver que el príncipe no decía nada.

—Lo siento —respondió reaccionando—. Pensé que nos conoceríamos a la noche, no esperaba esta visita.

En lo que Tarble se excusaba, la joven aprovechó para darle un vistazo discreto al torso desnudo del príncipe guerrero. Por lo que le habían contado de los saiyajin, había esperado ver una piel lastimada, llena de heridas y cicatrices, pero salvo algunas marcas menores, no había nada terrible en su bien trabajado abdomen.

—Está bien —dijo la princesa—. Fue mi culpa por adelantarme, pero la verdad es que no quería que nuestro primer encuentro fuera con todo el mundo mirando. Si ya es incómodo ahora, no quiero pensar cómo será después.

—Sí, tienes toda la razón. No es lo que desearía para un primer encuentro —dijo más compuesto, y en cuanto notó que la joven observaba su rabo que se movía de un lado a otro, se apresuró en enrollarlo alrededor de su cintura para que dejara de mandarse solo y se quedara quieto.

—Entonces, ¿puedo pasar? —preguntó, y Tarble notó que el nerviosismo de la joven aumentó más solo por formular esa pregunta. No era buena ocultando sus emociones.

—Lo siento, pero no puedo dejarte pasar —respondió y apretó más el marco de la puerta, interponiendo su cuerpo en la pasada—. No te esperaba, y está muy desordenado.

La princesa echó un vistazo hacia el interior, al despacho de Tarble, encontrando las cajas y una gran cantidad de libros sobre el escritorio, pero ninguno aún en los libreros.

—Te gusta leer —comentó un poco más a gusto.

—Mucho. —Se reprendió mentalmente. Era muy torpe cuando se trataba de hablar con mujeres. Si se tratara de un embajador, un rey o reina de otro planeta podría manejar la situación al cien por ciento, pero ahora no sabía qué decir. Además Broly se encontraba a unos pocos metros y no quería que lo escuchara hablar con ella.

—Si no quieres que vea el desorden de tu habitación podríamos salir a caminar, así nos conocemos un poco y de paso puedo enseñarte los jardines.

—Claro, vamos —dijo forzando una sonrisa. Tal vez si la viera como un embajador o parte de su trabajo podría desenvolverse mejor. Estuvo a punto de salir del cuarto cuando recordó que aún no terminaba de vestirse—. Si me disculpas, vuelvo enseguida. —Por educación no le cerró la puerta en la cara, la dejó abierta esperando que no se le ocurriera entrar.

Cuando llegó al área del cuarto encontró una de las ventanas del balcón abierta. Broly se había marchado.


Una vez que se puso la parte de arriba del traje azul y la armadura, salió con ella rumbo los jardines en las cercanías de palacio. Todo era realmente hermoso y cuidado, pero le llamaba más la atención más abajo, donde los árboles crecían a sus anchas y el bosque de kilómetros de extensión se desplegaba bajo sus pies por la falda de la montaña. Era un espectáculo maravilloso.

—Conocí a tu hermana, camino a tu habitación, y creo que me odia. —dijo la joven caminando con Tarble a su lado que llevaba las manos detrás de la espalda.

—Está dolida porque nos separaremos, así que en estos momentos odia a toda la gente de este planeta.

—La entiendo. Cuando una de mis hermanas menores se casó y se fue del planeta sentí mucho su ausencia, era mi mejor amiga.

—No vi a tu hermano en la recepción —comentó Tarble, directo. Pensó que ya que estaba en el planeta comenzaría a reunir la mayor cantidad de información posible, pues la más valiosa jamás la encontraría estudiando.

—Debería haber estado presente, mi padre lo mandó a llamar, pero creo que estaba muy ocupado. Es el heredero al trono, y siempre está cumpliendo su deber.

Tarble la observó de reojo, era mala mentirosa. Seguramente el príncipe no estaba interesado en lo absoluto en la visita de los saiyajin, y no lo culpaba. Pero había desobedecido una orden directa del rey, lo que podía significar que no se llevaban muy bien o el rey tenía problemas controlando a sus hijos, y el ejemplo más claro era lo ocurrido con la hija menor del monarca y su tío Torn.

—Disculpa la imprudencia —comenzó el príncipe—. ¿Cuál es tu edad? Lo digo porque tu raza vive mucho más que la nuestra y tu padre se ve mayor, en cambio sus hijos no.

—Es comprensible, tengo veintitrés años, y mi hermano mayor solo treinta. Todos somos hijos de un segundo matrimonio. La primera reina y todos sus hijos fallecieron hace muchos años… Eso fue lo que hizo que cambiara la forma de pensar de mi padre, ya estaba harto de tanto dolor y guerras, y por eso decidió unir sus pueblos en lugar de seguir conquistando y sometiendo.

—Entiendo —dijo—. ¿Y no te molesta casarte con un desconocido, un saiyajin?

Ella detuvo el paso, lo que obligó a Tarble a lo mismo y permaneció frente a ella, mirando sus ojos color miel.

—¿No es lo que tenemos que hacer los príncipes?

—Sí —susurró.

—Y en cuanto a lo de saiyajin, debo admitir que hace unos años no sabía de la existencia de ustedes y estaba muy asustada de ti al principio.

—¿Ya no? —preguntó arqueando las cejas. Esto era todo un récord en su vida de intento de guerrero.

—Solo un poco —dijo sonriendo.

Tarble supo que mentía.


Vegetasei


Cuando Vegeta llegó al área de mecánica, lo recibieron con el respeto que merecía cualquier miembro de la familia real y lo llevaron al sector donde Bulma trabajaba, en lugar de llamarla, ya que Vegeta quería verla en su hábitat, y de paso comprobar que en realidad era obrera del lugar, ya que cada vez que se toparon fue bajo cualquier contexto menos laboral. En cuanto llegó a su puesto de trabajo, el príncipe despachó a su guía para continuar solo. Entró en lo que parecía ser un hangar gigantesco donde trabajaban con motores de naves y diferentes partes de estas. Todo verdaderamente impresionante. No le tomó trabajo encontrar a Bulma, su voz resaltaba entre las herramientas ruidosas y las voces de hombres. Pese a que no era jefa de nadie, estaba dando órdenes y lecciones sobre cómo hacer bien su trabajo No pudo evitar causarle gracia ya que es como imaginó la encontraría.

Estuvo un rato más en silencio observándola desde una de las entradas del hangar. Era curioso como los hombres del lugar le hacían caso en todo pese a lo brutos que lucían muchos, y ella se notaba a gusto dando órdenes a diestra y siniestra. Por el exceso de calor, la joven se había quitado la parte superior del overol y amarrado las mangas alrededor de las caderas, dejando su cintura a la vista y asomándose bajo una simple camisa blanca manchada de aceite de motor. Cuando volteó para amarrar su cabello, lo notó y no tardó en dejar sus cosas para acercársele.

—¿Espiándome? —preguntó Bulma cuando estuvo frente a frente a Vegeta.

—Quería comprobar con mis propios ojos que efectivamente trabajabas aquí.

—¿Ves que no era mentira? ¿Y qué es lo que quieres? —preguntó mirándolo a los ojos, directa como siempre.

—Tu historial de trabajo, quiero saber de él.

—¿Por qué querrías conocer algo así?

—Para un posible encargo.

—¿Y es una orden de príncipe… o qué? —consultó curiosa. Se sentía realmente impaciente al no poder hacer nada concreto respecto a su trabajo real estas semanas, pero no luciría desesperada ante esta inesperada visita.

—Es para un trabajo —insistió el hombre—. No tiene nada que ver mi título. Quiero saber qué tan buena eres.

—Honestamente, soy lo mejor que encontrarás en este planeta, sea cual sea el trabajo que tengas —dijo altanera.

—Eso lo decidiré yo —respondió de brazos cruzados.

—Pero si tanto insistes en mi historial, te haré llegar uno a la brevedad para que te asombres de verdad. Mientras tanto podrías adelantar de qué se trata ese trabajo.

—Aún no he decidido si te usaré…

—¿Tienes alguna pregunta? Esta sí que es una entrevista de trabajo rara.

—Tengo otra pregunta —dijo, directo y atento a su mirada, tal como ella—. ¿Cuál es tu relación con Bardock?

—Si estuviéramos en otro planeta podría demandarte por este tipo de preguntas. —Al ver la cara de Vegeta supo que no entendió a qué se refería—. Ya te dije una vez qué hacía con él, y la verdad es que no creo que lo que pueda hacer o no con él tenga que ver con este trabajo que ya me tiene atraída.

Vegeta se tomó un momento antes de responder.

—Hazme llegar tu información y puede que te llame más tarde. —No le dio tiempo de responder y se marchó del lugar.

Bulma quedó más que intrigada por esta corta e inesperada reunión. Y por supuesto que le haría llegar su historial de trabajo, tenía uno muy bien hecho e inventado para dejar boquiabierto a cualquiera.


Trantor


Finalmente se hizo de noche y la hora de la cena había llegado. La elegancia del lugar con sus paredes altas y ventanales coloridos eran un deleite para los más de doscientos invitados. El aroma de los árboles, plantas y enredaderas se colaban por cada rincón y cada mesa se encontraba adornada con un arreglo floral de los mismos brotes que se encontraban en el exterior.

Tal como se había esperado, hubo discurso de ambos reyes y por un incómodo momento todas las miradas se dirigieron hacia los príncipes comprometidos que se encontraban sentados uno al lado del otro, pero afortunadamente para ellos, no duró demasiado y toda la atención se redirigió a la gente del servicio que llegó con la comida.

—No fue tan terrible —comentó la princesa Dahlia cuando ya todo el mundo conversaba entre ellos y cenaba.

—No —respondió Tarble no muy a gusto. No le agradaba ser el centro de atención. Seguramente ahora su rostro no sería olvidado con tanta facilidad, especialmente al casarse con la hija favorita del rey. Se quitó los guantes antes de tomar los cubiertos y miró a Kyle que se encontraba a varios asientos de distancia sentada junto a Lok. Ni siquiera podía hablar con ella.

—Sé que es muy apresurado, pero la boda es en una semana —dijo la joven, y Tarble dejó la comida para prestarle atención—. Nuestra gente adora varios dioses, pero me gustaría casarme bajo la mirada de uno en particular.

—Claro, no hay problema. ¿Alezi? —Trató de adivinar. Por supuesto, durante el viaje se había dedicado a estudiar tanto la cultura de Trantor como a su gente y la casa real.

—No, Kalnis, pero estuviste cerca —dijo sonriendo, encantada que sepa sobre su civilización—. Estás bien informado.

—Lo leí —respondió, y sin darse cuenta comenzó a golpear la mesa con el dedo índice y medio.

—¿Tu gente cree en algo? Si hay algo que quisieras agregar durante la ceremonia no tengo problema.

—Hace algunas generaciones los saiyajin le rezaban y dedicaban sus triunfos a la luna, pero dejaron de evocarla y ya casi nadie la recuerda.

—Eso es una lástima. La luna si que es digna de ser adorada.

—Antes había sacerdotisas saiyajin para eso, vivían en un templo especialmente construido para ellas, tenían quienes se encargaban de sus necesidades porque no podían abandonarlo una vez que hacían los votos, y eran las encargadas de las ceremonias a la luna.

—¿Y qué fue lo que pasó?

—El poder se le subió a la cabeza a los saiyajin y consideraron que era una pérdida de tiempo seguir adorando un dios. Acabaron con las sacerdotisas, pues llegaron a ser muy influyentes con la realeza y los saiyajin terminaron convirtiéndose en sus propios dioses.

—¿Entonces cómo son las ceremonias religiosas?

—Actualmente no hay. Si alguien quiere estar con otra persona simplemente se unen, tienen hijos, pueden estar toda la vida juntos sin ninguna ceremonia que los respalde. La familia real, por otro lado, tiene que firmar tratados en caso de unirse a alguien, lo que sería lo más cercano a una ceremonia.

—¿Y cómo eran las ceremonias con la luna? —preguntó interesada.

—Era un pacto bastante simple: dos personas bajo la luna y dicen sus votos con ella como testigo. Mientras más completa esté la luna más fuerte será su influencia y se encargará de que las promesas hechas se cumplan.

—Eso es hermoso —comentó fascinada.

—Sí —respondió Tarble encogiéndose de hombros—. Demasiado romántico para una raza que se baña en la sangre de sus enemigos y los decapita en el coliseo como acto de medio tiempo. No me extraña que ya nadie lo recuerde ni valore.

—Este planeta tiene dos lunas hermosas, y mañana estarán las dos completas. Si gustas puedo enseñártelas. Sus nombres son…

—¿Pueden ser más aburridos los dos? —exclamó la joven sentada frente a la pareja que casi no había tocado su comida, pero si llevaba más de tres copas bebidas—. Si hubiera querido clases de historia no hubiera hecho expulsar a mi último maestro.

—Lilium, por favor —susurró la princesa a su hermana menor.

Tarble la observó y no tardó en reconocerla. La joven era la protagonista de aquella historia de mal gusto con Torn. Lo que inició todo el escándalo entre los dos reinos y que por cosas del destino todo conspiró en su contra para terminar comprometido con su hermana. Pese a ser más joven lucía mayor.

—Pensaba que los saiyajin eran todos grandes y temerosos. ¿Qué pasó contigo? —preguntó Lilium a Tarble.

—Mi madre era de baja estatura —respondió de forma educada. No caería ante la tonta provocación de una niña mimada.

—Yo la veo alta —respondió mirando a Rave mientras bebía otro sorbo del licor dulce.

—Ella no es su madre —respondió Dahlia con el ceño fruncido, intentando sonar enojada, pero no lo logró.

—Como sea… ¿Y cómo está Torn? Imagino que no vino.

—Imaginas bien —respondió Tarble.

—Lastima, hubiera sido interesante tenerlo aquí. Él sí que luce como todo un saiyajin.

Tarble regresó a la comida. Por un momento pensó ver a Berry en la hermana de su prometida. Y él que pensaba que al menos estando en Trantor se libraría de ella.


—Esto está muy aburrido —dijo Kyle, que al igual que su hermano y todos los saiyajin de la cena vestía su traje real con capa—. Sentaron a Tarble tan lejos que ni siquiera puedo hablar con él.

—También puedes hablar conmigo —murmuró Lok.

—Cada vez que hablamos terminamos peleando —respondió la joven.

—Porque tú siempre dices algo malo de mi madre —dijo mirándola, con el ceño fruncido.

—Eso es porque siempre hay algo ma… —Se calló antes de terminar la oración. Era muy raro que Lok iniciara una conversación, por lo que no hablaría mal de Rave por muchos motivos que tuviera—. Perdón, tendré cuidado.

—Estás triste, y lo entiendo, yo también estaría así si no pudiera ver de nuevo a Berry.

Pese a que tenía muchas más cosas negativas que decir de Berry, Kyle valoró el intento de hablar de su hermano menor.

—No puedo creer que nos quede una semana juntos, y después… —murmuró mirando a Tarble a lo lejos.

—No lo demuestres, eso está mal, eso es signo de debilidad —recitó Lok el discurso aprendido de memoria.

—Lo sé —respondió apenada. No entendía qué le pasaba. Hace un año sentía que estaba en perfecto control de sus sentimientos, pero ahora se sentía emocional al extremo y debiendo controlar su necesidad de contacto físico con la gente que quería—. Pero ¿qué harías si se llevaran a Berry de tu lado?

—Cuando fuese rey la mandaría a llamar de vuelta.

—Falta mucho para eso, yo no creo poder esperar tanto.

—Podrías hablar con el rey.

—Lo hice, muchas veces y no me escuchó.

—Entonces no hay nada que puedas hacer —dijo regresando a su comida—. Si el rey no te escuchó a ti…

—¿A qué te refieres?

—Que solo a ti te hace caso porque eres su favorita.

—No soy su favorita —dijo frunciendo el ceño—. Tú vas a ser rey, tú eres su favorito.

—Si no fuera porque voy a ser rey ni siquiera se tomaría la molestia de hablarme. En cambio a ti te habla todo el tiempo.

Kyle no le respondió a Lok porque no supo qué decir, pero no creía que las palabras de su hermano fueran acertadas, para nada.


En cuanto tuvo la oportunidad de regresar a su alcoba, Tarble no lo dudó y abandonó la fiesta. Ya era tarde, pero no hacía ese frío de Vegetasei que penetraba la piel y llegaba a los huesos, era bastante soportable. En cuanto entró al cuarto y vio todos sus libros ordenados en los libreros, no dudó en ponerle pestillo a la puerta. Debió caminar un poco para llegar al sector de la recamara y encontrar a Broly sentado en un sofá junto a la ventana con la cortina ligeramente abierta para dejar entrar el frescor de la noche sin el riesgo de que alguien pudiera verlo desde afuera. Estaban en un piso alto de palacio, pero no por eso se arriesgaría. Las cajas con ropa y otros accesorios continuaban en su lugar sin ser guardados en los muebles.

—Pensé que no te encontraría aquí —dijo sonriendo, feliz de verlo. Estaba tan acostumbrado a su presencia que en verdad resintió su ausencia. Se supone que tendrían todo el día para estar juntos, pero no lo había visto desde que Dahlia apareció en su habitación.

—Tienen una pésima vigilancia, no hay nadie cuidando los alrededores, ni siquiera de noche, salvo un par de guardias que parece que están de adorno.

—Eso es porque es un pueblo tranquilo y no tienen enemigos —dijo quitándose la armadura con capa, luego le siguieron los guantes y las botas—. No tienen que preocuparse de nada.

—Deberían preocuparse de nosotros. Somos el potencial enemigo. —Lo miró con atención, tenía las mejillas rojas a causa del alcohol y estaba ligeramente despeinado.

—Eventualmente lo seremos —susurró y fue hasta él. Broly dejó el libro en cuanto lo tuvo a su lado y lo recibió.

—Siento exponerte a todo esto —dijo acomodando la cabeza sobre sus piernas, con el resto del cuerpo en el sofá.

—No te disculpes… Fue el rey quien hizo esto. —Acarició su cabello y se lo ordenó.

—No puedo creer que continúe arruinando mi vida, aunque esta vez ni siquiera se dio cuenta. —Cerró los ojos, a gusto con las caricias y cansado por toda la situación que recién comenzaba.

—Ya caerá, y podremos irnos muy lejos.

—Eso es lo que más me motiva ahora. Lo vamos a lograr, lo sé.

—Claro que sí. Confío en ti —susurró el guerrero.

El príncipe se sentó para poder quedar cara a cara con Broly.

—Quédate a dormir conmigo.

—¿Estás seguro?

En respuesta, lo tomó del rostro y besó en la boca, y se acomodó hasta sentarse sobre su regazo. Sabía que no podrían dormir juntos todas las noches, pero si lo hacían esta primera velada, podrían por unas pocas horas, fingir que todo seguía igual entre ellos.


Vegetasei


Cuando Bulma llegó temprano a trabajar y fue enviada de inmediato a la biblioteca de palacio, tuvo el recuerdo de Tarble cuando recién comenzó a visitarlo en su lugar favorito en el planeta. Lo extrañaba demasiado, y pese a haber conversado con él en un par de ocasiones durante el viaje, no fue suficiente para llenar el vacío que dejó en ella. Tan solo esperaba que se casara pronto y comenzara a compartir alguna información de valor para seguir con su trabajo real y mantenerse distraída. Las tareas en el taller mecánico eran entretenidas, pero no era la razón de estar en Vegetasei y eso estaba comenzando a hartarla.

En cuanto entró a la biblioteca encontró a Vegeta sentado en la cabecera de la mesa, dónde Tarble solía hacerlo. No pudo evitar preguntarse para qué la había llamado. Era tanto la curiosidad que estaba segura que diría que sí a cualquier trabajo que le ofreciera si con eso lograba descifrar algo de su pasado, y por supuesto, sus intenciones en este planeta.

—Imagino que mi historial de trabajo te ha dejado boquiabierto y has decidido rogarme para trabajar contigo —dijo cuando estuvo a su lado—. Espero tener un tiempo libre y poder ayudarte.

El príncipe, con las manos apoyadas sobre la mesa de madera la miró y sonrió de lado. La maldita era tan arrogante.

—No voy a obligarte a trabajar para mí —dijo haciendo hincapié en la palabra "para"—. Pero una vez que aceptes necesito tu total discreción, y no habrá vuelta atrás.

—Está bien —dijo seria y más interesada que antes—. Puedes confiar en mí.

—Ese es el problema —le dijo mirándola a los ojos—. No confío en ti, pero creo que eres la indicada para el trabajo.

—Yo tampoco confío en ti, así que estamos a mano.

—¿Eso no nos pone en un predicamento si vas a trabajar para mí? —dijo pensativo.

—Podemos saltarnos la parte de los discursos acerca de la importancia de la confianza y promesas de lealtad sin sentido e ir directo al grano. Yo soy una profesional y siempre termino mis trabajos, así que haré lo que me pidas si es que me llama la atención.

—Créeme, lo hará. Necesito que fabriques un radar para rastrear unos objetos de valor.

—¿Qué objetos? —Vegeta no respondió, se notaba dubitativo, así que insistió—. Soy la mejor en lo que hago y es muy fácil fabricar radares, pero no soy adivina, necesito saber lo que quieres buscar. —Mientras más lo pensaba no lograba imaginar qué era lo que tanto le interesaba encontrar.

El hombre finalmente se decidió y se levantó del asiento. La mecánica tenía razón, si quería que lo ayudara debía darle cierta información.

—Recuerda —reiteró—. Discreción ante todo. Nada de lo que se hable aquí se comentará en otro lado, a no ser que yo lo diga.

—Entendido.

Resignado, Vegeta sacó la cápsula del bolsillo del pantalón.

—¿De dónde sacaste eso? —preguntó Bulma en voz alta casi sin pensar. Su sorpresa fue automática y no pudo disimular al ver la cápsula. Había sido un invento de su padre que decidió guardar como algo personal y jamás lo comercializó, solo su padre, Yamcha y ella tenían, y jamás volvió a enseñarle a nadie cómo se hacían.

—¿Perdón?

—Lo confundí con otra cosa, continúa —dijo contenida.

Vegeta hizo una mueca antes de activar la cápsula y lanzarla al suelo. Bulma escuchó el ruido característico que hacían las cápsulas al ser abiertas, seguido del humo que no tardaba mucho en disiparse. Ante la pareja apareció un simple baúl de madera y metal que no lucía para nada especial, pero cuando Vegeta lo abrió, reveló el contenido por el que pasó más de dos semanas siendo torturado por el mismísimo Freezer.

—¿Qué es lo que son? —preguntó Bulma asombrada ante lo que tenía en frente. Jamás había visto, escuchado o leído sobre algo así.

—Se llaman Esferas del Dragón, y necesito que hagas un radar para rastrear las que faltan.

Dos esferas anaranjadas de unos treintaicinco centímetros de diámetro estaban dentro del baúl y emitían un ligero brillo. Bulma se acercó y sacó una de ellas. Debió usar ambas manos, ya que pesaban más de lo que parecía a simple vista.

—¿De qué están hechas? —preguntó arrodillada, estudiándola con detenimiento.

—No lo sé.

—¿Cuántas son?

—No lo sé.

—¿Dónde se supone que están?

—Repartidas por toda la galaxia.

—¿Qué es lo que hacen? —Con cuidado dejó la esfera en el suelo y tomó la otra.

—Haces demasiadas preguntas.

—Al menos deben ser siete, si es que no más —dijo pensativa—. Esta esfera tiene siete estrellas grabadas en su interior, y la otra tres, si es que es eso lo que significan esas estrellas… Y respecto a las preguntas, si quieres que haga el radar tendrás que ser honesto y me digas todo lo que sabes —dijo mirándolo—. De todas formas lo averiguaré, así que para qué perder el tiempo y mejor nos ponemos manos a la obra.

—Eso quiere decir que aceptas trabajar para mí.

—Contigo —corrigió Bulma—. Sea lo que sea que hagan estas preciosuras quiero buscarlas también. —El brillo de las esferas se reflejó en sus bellos ojos. Su instinto le estaba gritando que esto era importante y grande, y quería ser parte de eso.

—Ni siquiera te he dicho para qué sirven.

—No, pero considerando el mal estado en que llegaste al planeta y tu recelo por ocultar estas esferas, debe ser importante.

—¿Y quieres ayudarme a buscarlas por...? —esperó su respuesta.

—¿No es obvio? Curiosidad científica.

—¿No eres una mecánica?

—Una mecánica con alma de científica. —Se puso de pie y lo encaró, frente a frente—. Entonces, haré el radar que quieres, pero con la condición de que iré contigo a buscarlas.

—No —dijo tajante.

—Acabas de decir que pueden estar en cualquier parte de la galaxia, necesitarás ayuda, además no todo se resuelve con golpes, hay que tener cabeza.

—Tú, y tu manía de menospreciarme —dijo molesto.

—No lo hago, pero en caso de que el radar sufriera una avería, ¿podrías repararlo?

—Si me enseñaras podría hacerlo.

—Si viajáramos juntos claro que sí.

—¿Alguna condición más?

Bulma sonrió al escuchar su respuesta.

—Nada, solo necesitaré las esferas para estudiarlas y hacer el radar, además que me cuentes todo lo que sabes de ellas.

—No tengo mucha información, pero te la daré. En cuanto a las esferas, solo tendrás una.

—Necesito las dos —dijo decidida.

—Con una solo es suficiente.

—Dime algo —dijo Bulma pensativa—- ¿Siempre brillan así? ¿También cuando están separadas?

—No, solo cuando están… —calló enseguida. Tal vez sería buena idea tenerla de copiloto después de todo—. Está bien, tendrás las dos, astuta. Pero estaré contigo todo el tiempo mientras investigas cómo construir el radar.

—No me importa, aunque puede que tarde algunos días.

—Soy príncipe, tengo mucho tiempo libre.

—Como gustes —dijo ella.

—Te daré un lugar para trabajar y tendrás acceso a lo que quieras. La información que te dé sobre las esferas será una vez que comiences a trabajar.

—Está bien, entonces tenemos un trato —dijo, y le ofreció la mano.

Vegeta la aceptó y cerraron el trato con un apretón de manos.


Trantor


Tarble pensó que le sería difícil concentrarse ante la belleza despampanante de los jardines de palacio. En un comienzo los árboles, plantas y flores estaban cuidadosamente ordenados y podados de manera simétrica, pero a medida que se iba alejando de palacio y descendiendo de la montaña, la naturaleza iba tomando dominio de todo, tornándose más natural y salvaje. Si no fuera por los caminos y estaciones de descanso, sería un bosque imposible de transitar, y aún no había tenido la oportunidad de adentrarse en ellos, solo había recorrido la amplia parte ordenada junto con el padre de su prometida, el rey Darell, pero para su asombro, el monarca había resultado mucho más interesante de lo que había esperado.

—En fin… muchos de mis consejeros tenían dudas al respecto, pero si con esta unión logro mantener mis planetas y mi gente seguros, podré retirarme satisfecho —dijo el anciano.

—Imagino los reparos de sus consejeros —respondió Tarble mientras caminaban por el jardín. Al príncipe le llamaba la atención el porte del rey y su vitalidad pese a su avanzada edad. No pudo más que asombrarse cuando leyó que estaba cercano a los doscientos años, edad que muy pocos de su raza lograban alcanzar—. Aunque su imperio creció gracias a conquistas y guerras, ¿por qué parar?

—Ya no puedo dirigir una guerra, y luego de tantas muertes sobre mis hombros, enemigos y aliados, extraños y sangre de mi sangre, llegué a un punto en donde solo quiero la paz para mi gente y mis hijos. Algo que probablemente pueda sucederle a tu padre si viviera tanto como yo.

—Los saiyajin no vivimos tanto tiempo, y aunque así fuera, el rey necesitaría mil años para llegar a su serenidad.

—Decidió hacer el tratado, y no solo una vez. Eso dice mucho de él.

—Así es —dijo y decidió morderse la lengua para no responder algo inapropiado.

—Debes pensar que desconozco el prontuario de tu padre, pero no es así. Sé de lo que es capaz y todo lo que ha hecho… Yo era igual que él, tanto que casi me da miedo.

—¿Y qué sucedió para que abandonara la soberbia característica de los soberanos?

—Todo cambió cuando murió mi primera mujer… Pero esa conversación será para otra ocasión.

—La esperaré ansioso.

—Yo también, muchacho —dijo y le apoyó la mano en el hombro por un segundo.

—¿Eso quiere decir que pasé la prueba?

—¿La prueba?

—Esta conversación.

—No, Tarble, la prueba la pasaste cuando envié a uno de mis hombres de confianza de embajador a tu planeta para que te conociera. Ni de broma estarías en este planeta a punto de casarte con mi querida hija si él hubiera pensado que no eras digno de arriesgarse.

El joven levantó las cejas en sorpresa.

—Ya veo —susurró.

—Por eso pienso que tu padre puede cambiar en algún momento, después de todo tú eres su hijo… Ahora, si me disculpas, tengo que reunirme con él y la reina, y permíteme decirte que esa mujer es sumamente interesante.

—Cómo no tiene idea —dijo con una sonrisa falsa. Ya había perdido la cuenta cuántas veces había tenido que sonreír por cumplir. Pero qué más daba, toda su vida de ahora en adelante se centraría en aparentar y mentir, bastante parecido a lo que vivía en Vegetasei, aunque en esta ocasión no tendría a Broly ni Kyle o sus amigos cerca para ser realmente él. Tan solo esperaba que esta nueva realidad no le afectara demasiado.

Aprovechó su momento a solas para caminar por el jardín. Descendió por los escalones de piedra y a medida que avanzaba se volvía más frondoso y espeso, simplemente hermoso. Fue emocionante cuando se adentró lo suficiente y pudo escuchar el sonido de pequeños animales yendo de un árbol a otro con más cuidado al encontrarse un extraño en el lugar. El cantar de las aves lo dejó sin aliento, y supo que eventualmente tendría que recorrer el lugar por completo, ya que desde donde estaba aún podía ver el cielo por el espacio que dejaban las ramas de los árboles.

Prestó atención cuando escuchó dos voces hablando, una aguda, rápida, llena de vida y personalidad, otra ronca, varonil y serena, casi sin sentimientos. Se desvió del camino y avanzó con cuidado para no pisar las flores que crecían libres, y cuando llegó al otro camino encontró a su hermana y Broly sentados en un banco de piedra. La joven, fascinada con el paisaje tan diferente a Vegetasei, le lanzaba lo que parecían ser migajas de pan a un par de aves de color rojo. Cuando se les acercó no pudo evitar sonreír encantado al ver a Broly con el cabello ordenado en una trenza que acentuaba mejor su atractivo rostro y dejaba a la vista su cicatriz de la mejilla y ceja izquierda.

—¿Qué hacen aquí? —dijo el príncipe, sin dejar de mirar a Broly que notó su mirada meticulosa a su peinado nuevo y se sintió avergonzado.

—¡No! —exclamó Kyle cuando las aves escaparon cuando su hermano habló—. Con lo mucho que costó que se acercaran. —Lanzó el resto de migajas a la tierra en caso que regresaran.

—Tú también, Kyle —dijo el príncipe cuando notó su largo cabello peinado. Le habían hecho dos trenzas, una en cada costado por sobre sus orejas y unido a la altura de la nuca, dejando el resto del cabello suelto y decorado con pequeñas trabas que parecían flores reales.

—¿Te gusta? Nos la hicieron las mucamas cuando fueron a limpiar mi cuarto. —Se dio una vuelta entera para que su hermano lo viera—. Así los estirados de este lugar no nos miraran feo cada vez que entremos en una habitación.

—Luces preciosa.

—Es estúpido —dijo Broly mirando a Tarble—. No debí haberlas dejado.

—No digas eso, te ves muy bien —comentó Kyle—. ¿Verdad que sí, Tarble?

—Y yo que pensaba que no podías verte mejor —respondió Tarble, incapaz de dejar de contemplarlo.

Broly se cruzó de brazos y evitó su mirada, a lo que el joven respondió sentándose a su lado. Aprovechó la privacidad del lugar para tomar su mano y besarle la palma.

—Voy a extrañar esto —dijo Kyle de pie, frente a los dos.

—No será para siempre —respondió su hermano.

—No quiero esperar años para estar juntos de nuevo. Ustedes dos son mi familia pequeña dentro de una más grande y enferma.

—No serán años —dijo Broly. No sabía cuánto tiempo sería en realidad, pero esperaba que fuera poco.

—¿Me lo prometen?

—Prometido —dijeron los dos al mismo tiempo.

Kyle los quedó mirando

—Ustedes dos andan en algo y no me han querido decir —dijo estudiándolos—. Siempre están secreteándose y durante el viaje fue más, no crean que no me doy cuenta, pero por más que lo pienso no se me ocurre qué puede ser. —Tarble alzó las cejas un tanto sorprendido. Era imposible que su hermana sospechara algo de todas sus mentiras y planes, pero pronto se calmó cuando continuó hablando—. ¿Acaso piensan escapar juntos?

—Es posible —dijo Tarble sonriendo. Al menos en eso podía ser honesto con ella, y antes de pensar siquiera en deslizar la posibilidad de partir los tres, Kyle se adelantó.

—Cuenten conmigo, voy con ustedes.

—No podrías volver a ver a tu familia, a tu padre —dijo Broly.

—Ya les dije que ustedes lo son, y si tengo que escoger entre ellos o ustedes… —Hizo una pausa al recordar a Bardock… Tal vez podría decirle a Bardock que también se vaya, después de todo vivía en un eterno castigo en el planeta. Pero ante la posibilidad de no volver a ver a Tarble y Broly, apostaría siempre por ellos—. No quiero estar mucho tiempo sin ustedes —dijo triste.

—Entonces todo lo que tienes que hacer es esperar, y no dejar que la tristeza te domine—dijo Tarble—. Estaremos en contacto a diario.

—¿Me lo prometen los dos? —pidió con el ceño fruncido.

—Prometido —respondieron los hombres nuevamente al unísono.

La joven no esperó más y se lanzó a abrazar a los dos.

—No sé qué me pasa, antes no abrazaba —dijo conteniéndose para no llorar, especialmente cuando sintió que los dos le respondieron el gesto.

—No tiene nada de malo, Kyle —dijo Tarble.

—Se supone que sí —respondió ella sin soltarlos.

—Lo que es mal visto y condenable en nuestro planeta es perfectamente aceptado en otros —insistió el príncipe.

—Es como las noches de películas —dijo Broly, causando una carcajada en los hermanos.

—Eso lo condenaría en cada planeta —respondió Tarble mientras acariciaba el cabello de Kyle—. Una pérdida terrible de tiempo.

—No digas eso —respondió Kyle—. Te encantó y lo sabes. Era como libros, pero con imágenes, sin tener que leer tanto ni aburrirse.

—Me dormí todas las noches.

—Bueno, pero a Broly le gustó, y somos dos. , así que ganamos.

Tarble miró al guerrero y este se encogió de hombros dándole la razón a Kyle.

La alarma del reloj del príncipe dentro de su guante rompió el encanto del momento, haciendo que los tres se soltaran.

—Lo siento —dijo incómodo—, pero tengo que irme. —Se puso de pie y notó la expresión en el rostro de Broly, ya que no había necesidad de aclarar que debía reunirse con su prometida. Odiaba tanto hacerle daño.

—¿Nos volveremos a ver? —preguntó Kyle.

—No lo sé —respondió sin dejar de mirar a Broly—. Tengo muchos compromisos que cumplir, tal vez mañana podamos comer juntos.

—Está bien, anda —dijo ella más contenida, notando claramente las miradas que se lanzaron los dos.

—Broly, lo sie…

—No —dijo Broly interrumpiéndolo. Odiaba que se disculpara—. Vete ya.

El príncipe se retiró por los escalones de piedra rumbo a palacio, mientras que Kyle se sentó a su lado.


Vegetasei


Bulma dejó su bolso en el suelo cuando entró al salón en el que trabajaría con las esferas. Era un lugar espacioso sin muchas cosas salvo una mesa metálica para trabajar y dos sofás grandes junto al ventanal. En uno de ellos estaba ya Vegeta instalado ojeando un libro.

—¿Es en serio? ¿Vas a dormir en el sofá? —dijo la mujer.

—Hay otro para ti —respondió él apuntándolo con el mentón—. A no ser que quieras ir a dormir a tu cuarto.

—Si tú no me vas a dejar sola con las esferas, entonces tampoco dejaré mi investigación y el radar contigo.

—Me parece justo. Si ninguno confía en el otro nada saldrá de este cuarto hasta que esté todo terminado.

—Entonces además de pasar al taller, tendré que ir a mi cuarto por mis cosas, ya que tendré que jugar a la pijamada contigo.

—¿A la qué?

—Olvídalo —dijo frunciendo el ceño—. Necesito que vengas conmigo.

—¿Para qué?

—Para que me ayudes a cargar mis cosas. Si quieres que este trabajo sea secreto no puedo hacer que nadie las traiga por mí.

—Muy bien, no perdamos el tiempo —dijo el príncipe y salió de la habitación. Bulma puso los ojos en blanco y lo siguió. Esto no sería nada placentero, pero se moría de ganas de saber qué demonios eran esas esferas y cómo carajo Vegeta había terminado con una cápsula.


Trantor


Luego de varias reuniones y nuevamente una cena (mucho más recatada que la anterior), Tarble pudo volver a su habitación ya muy entrada la noche, y luego de quitarse parte de la ropa, se tumbó en la cama, con el pecho apretado, dificultando el paso del aire. Si no fuera por la existencia de Broly estaría disfrutando al máximo esta oportunidad de vivir en un planeta hermoso, con una prometida bella y agradable y gente mucho más interesante con la que podía entablar una conversación decente sin terminar hablando de combates y sangre, pero encontraba todo tan insípido y falso al sentir que faltaba algo sumamente importante. Lo más importante en su vida, y lo peor de todo, es que le estaba haciendo daño y eso no podía ser, toda la vida se habían cuidado y protegido, no podía ser de otra manera.

Se levantó y fue hasta el balcón para refrescarse y despejar la cabeza. Las nubes se habían ido, dejando de protagonistas en el cielo a las lunas llenas brillando sobre el impresionante jardín que solo contaba con luminaria tenue a ras del suelo para mostrar el camino y no perturbar a los animales que habitaban en el bosque . Tenía que hacerse a la idea de que en unos días Broly se marcharía y debería enfocarse en su misión principal… Pero en el entretanto deseaba hacer algo para hacerlo sentir mejor. Era ahora o nunca.

Dejó el balcón y tomó el scouter que descansaba sobre su velador, marcó al código de Broly y se lo puso al oído.

Tarble, estaba por ir a tu cuarto —dijo Broly con su acostumbrada voz calmada en cuanto contestó la llamada.

—Juntémonos en el jardín —dijo el príncipe—. Donde estuvimos con Kyle esta mañana.

Está bien —respondió el guerrero, y cortó.


Broly fue el primero en llegar al descanso y se mantuvo de pie mientras observaba a su alrededor. Le llamaba la atención que no hubiera ningún guardia por los alrededores, ni siquiera habían ocultos entre los árboles, ya que los hubiera escuchado en caso de haber, y solo podía escuchar el aletear de alas de alguna ave nocturna ocupada cazando su cena y el agudo sonido de lo que imaginó se trataban insectos. Disfrutó del aire fresco de la noche y la vista a su alrededor, del aroma de la tierra mojada, las flores y pasto, tan diferente a su planeta natal en el que no crecía nada. Al menos Tarble estaría a gusto en un lugar como este, justo como donde deseaban vivir alguna vez.

Volteó cuando escuchó pasos bajando por los escalones de piedra, era Tarble que vestía su traje y armadura real, con piocha plateada, insignia real y capa. Estaba peinado, con su cabello ordenado como si recién hubiera salido de su cuarto y no viniera de una celebración. Sus ojos brillaban, tan expresivos como cuando estaban solos, lo que lo hacía ver más guapo de lo que ya era.

Se acercó a Tarble y el príncipe se detuvo cuando le quedaba un escalón por bajar, quedando casi de la misma altura, cara a cara.

—¿Qué haces vestido así? —consultó curioso.

—Sentí que era lo correcto… ¿Viste las lunas? —preguntó con voz suave.

—Sí —respondió y giró para mirarlas nuevamente. Esta área no era tan frondosa como para no poder apreciar los grandes y redondos astros sobre ellos.

Tarble lo observó y sonrió, feliz pese a todo. ¿Cómo no se iba a sentir dichoso de tenerlo en su vida?

—Son dos, así que imagino que el ritual es más solemne —dijo atento al guerrero.

—¿Cómo? —preguntó Broly, aún mirando las lunas. Sí que era un espectáculo llamativo.

—Te amo —susurró Tarble por primera vez pese a estar totalmente consciente de sus sentimientos desde un principio, desde el primer beso. Broly volteó para mirarlo y comprendió enseguida qué pretendía. Hace mucho tiempo cuando le hizo estudiar la incompleta historia del planeta, leyó sobre aquel antiguo ritual—. Te amo— repitió el príncipe luego de tomarle las manos, sin dejar de contemplar sus ojos— Y no solo estos dos meses, quizás cuántos años te he amado sin saberlo.

—Te amo —respondió el guerrero, apretando sus manos. Tarble lo había tomado tan de sorpresa que de pronto le costó hablar ante él.

—Intenté recordar algún pasaje que le hiciera justicia a lo que siento por ti, pero supongo que aún no se ha escrito nuestra historia. Mientras tanto, lo único que puedo hacer es prometerte que estaremos juntos para siempre cuando todo esto acabe. Me encargaré de que sea así.

—Te prometo que voy a esperarte y ayudarte para que estemos juntos.

—Para siempre.

—Para siempre —repitió tan bajo que casi no se escuchó. Estaba demasiado conmovido para seguir hablando. Nunca se había sentido así de bien, de amado y protegido y el saber que habría una pausa a todo eso lo destruía.

Tomó a Tarble de la nuca y lo acercó hasta juntar sus frentes. A los dos se les escaparon unas lágrimas, a sabiendas de lo afortunados que eran al haber encontrado al amor y compañero de su vida en un planeta donde algo así era imposible, y con el corazón roto ante la inminente separación.

—Tú me cuidas, yo te cuido —susurró el príncipe, y lo tomó del rostro para besarlo.

—Tú me cuidas, yo te cuido —repitió el guerrero, abrazándolo por la cintura tan fuerte que pese a la armadura de Tarble pudo sentirlo.

Bajo el brillo intenso de las dos lunas de Trantor, hicieron una promesa, sellaron un compromiso y se abrazaron, incapaces de seguir hablando. No había nada más que decir, y dejaron que el murmullo de la noche llena de vida hablara por ellos.


Continuará…


Hola a todos y todas, muchas gracias por llegar hasta aquí. En este capítulo que comenzó con dos pactos muy diferentes entre dos parejas igual de distintas.

Y bien, este ha sido el primer capítulo de la segunda parte, y tal como les prometí, la historia de Vegeta y Bulma comenzaría enseguida. Cuando me preguntaban cómo sería que los dos interactuarían para conocerse, pues ahí está la respuesta: las Esferas del Dragón. Vegeta ya está casi en su totalidad recuperado y ya era hora de que comenzara a trabajar para buscar el resto de las esferas, pero claramente no podría hacerlo solo, y aunque puede presumir de ser listo, necesita la ayuda de alguien mucho más inteligente: Bulma, que se sintió atraída enseguida ante la idea de investigar algo que desconocía por completo. También se debe a esta pausa impuesta en la que no puede hacer nada contra el imperio hasta tener noticias concretas, por lo que este nuevo tema de las esferas, sumado a que Vegeta tiene una cápsula, más la necesidad de saber cuál es el objetivo del príncipe, la envolvieron completamente.

Y ya que ninguno confía en el otro, deberán pasar demasiado tiempo juntos en lo que Bulma investiga las esfera y averigua cómo hacer el radar.

En cuanto a la otra pareja de este capítulo.

Finalmente Tarble llegó a Trantor y conoció a su prometida. Al príncipe no le queda otra opción que casarse y hacer lo que el rey dice, de lo contrario perdería todo el control de sus ejércitos, planetas y del área de tecnología y científica, lo cual significaría que sería cosa de días para que destruyeran todo lo que ha logrado y que la gente que ha salvado y protegido terminaría esclavizada o muerta. Además el plan de acabar con la casa real continuaba, por lo que debía ponerse a trabajar enseguida. La más mínima información que consiguiera sería relevante, y aunque les tomara un largo tiempo cumplirlo, era un sacrificio que estaban dispuestos a hacer. El problema es que hace un poco más de dos meses no contaba con que se enamoraría de Broly y las cosas cambiarían.

Broly también es parte del plan, él fue quien envalentonó y apoyó a Tarble en esta idea de derrocar el imperio saiyajin, pero claro, no por eso va a ser difícil ver a la persona que quieres con otra.

El pacto que Tarble y Broly no es algo superficial. Es la forma que tenían los saiyajin para oficializar uniones, por lo que se podría decir que se casaron, y esas promesas que hicieron guiarán los actos de ambos de ahora en adelante. No hay que olvidar que lo de ellos no son solo un poco más de 2 meses, son 11 años juntos.

Creo que es obvio para quien es la canción de este capítulo. Can´t Help Falling In Love de Elvis Presley. La escuché una y otra vez mientras escribía la última escena del capítulo. Y me produce la misma sensación de amor que cuando escribo de estos dos, especialmente la parte de la letra que dice Take my hand, take my whole life too, for I can't help falling in love with you.

Quiero darles las gracias por haberme apoyado tanto con esta historia que amo con locura y además me mantiene distraída del difícil mundo real. Y sobre todo por haberse tomado tan bien esta pareja (Tarble y Broly) que en un comienzo que sería rechazada, pero me equivoqué gratamente.

Y bueno, como siempre les digo que espero sus rws, lo que me motiva a continuar actualizando esta historia cada jueves.

Un abrazo,

Dev.

03/12/20.


(...)


Y bien, ahora responderé los rws sin cuenta del capítulo anterior, ya que los con cuentas los respondí el otro día :)

Cloe: Claro, la primera parte del fic fue para mostrar la evolución de Tarble y el capítulo último fue para terminar de retamar con él. Y siii, también lo quiero.

Acuariana: También estoy emocionada, por el comienzo de la historia de Vegeta y Bulma! Desde ahora no para!

Melany Coloma: Muchas gracias por tus palabras. Síii, desde un comienzo le metí pistas pequeñas, comentarios, acciones que delataban a Tarble. Ay! falta mucho del fic, aún no hablemos de muertes!

Veronica Becker: Ay, que linda! muchas gracias. Sí, serán 5 partes. La cuarta será la más larga y la quinta la más corta.

Angelica R y Coco Lopez: Tarble sorprendió a la mayoría!

FatimaPe: Tus sospechas eran más que justificadas, jajaja, Gracias, otro abrazo para ti.

Amber: jajajaja, Bulma es tan altanera que solo por eso no se ha dado cuenta, ya que es lo suficientemente lista como para hacerlo.

Ange: Gracias a ti, Ante.

Lady Blue: Exactamente, todo calza ahora que se sabe la verdad!

Sofi Urrutia: Qué genial que ahora tienes cuenta, así te responderé por ahí.

The Princess: Qué bueno que decidiste darle una oportunidad. Feliz cumpleaños!

Chica Danesa: Totalmente de acuerdo, Tarly es lo mejor de esta primera parte jajajja.

Mari: Como vez, aún tenemos Tarly en la segunda parte.

Emilia Khlo: Aún no era el momento de Bulma para hablar, pero ya vendrá. Broly sabe que Tarble como príncipe tiene que aceptar casarse o perderá todo lo que ha logrado y toda la gente que ha ayudado, por eso no puede darse el lujo de no seguir la orden del rey. Y por otro lado, Broly fue quien alentó a Tarble a comenzar la venganza. Por eso se podría decir que se ha "tomado bien" todo el asunto de la boda… pero bueno, puedo que eso no dure mucho.