El Legado II


Segunda Parte


XXI

Hasta Que Nos Volvamos A Ver


I'm unclean, a libertine

And every time you vent your spleen

I seem to lose the power of speech

You're slipping slowly from my reach

You grow me like an evergreen

You've never seen the lonely me at all

I, take the plan, spin it sideways

I, fall

Without you, I'm nothing

Without you, I'm nothing at all

(Without You I'm Nothing / Placebo)


Se supone que la primera y única reacción lógica de Bulma sería empujar a Vegeta por imprudente y quizás abofetearlo para exagerar un poco la situación, hacerse la ofendida y de esa forma tener ventaja sobre él, pero eso no sucedió. Correspondió el beso casi al instante, disfrutando de los labios del príncipe desertor que desde hace días se había descubierto mirando con interés. Cuando sintió su lengua abriéndose paso en el interior de su boca, lo dejó pasar y recibió con la suya. Estaba disfrutando demasiado ese beso. El hombre estaba con el torso desnudo y mojado, recién salido de la ducha, por eso cuando posó sus manos en su pecho se sintió tan frío y agradable en contraste con el calor de la habitación.

En el momento en que sintió una mano en su cintura, tocando su piel, tuvo ese golpe de realidad y cordura que debía haber tenido en un comienzo, no ahora cuando el maldito beso se estaba volviendo tan bueno. Con las mismas manos en el pecho, lo alejó y retrocedió unos pasos para asegurarse que estuvieran lo suficientemente separados.

—¿Por qué hiciste eso? —preguntó con el ceño fruncido y se limpió la boca con el dorso de la mano.

—¿Por qué lo hice? —¿Qué clase de pregunta es esa? pensó—. Porque deseé besarte —dijo como si la respuesta fuese tan obvia—. Y por lo visto tú también querías.

—No, yo no te respondí —dijo yendo hacia su asiento junto a la mesa para poder llevarse la cápsula que continuaba en su mano—. Me tomaste de sorpresa, nada más. —Tomó la botella de agua junto a su computador y bebió casi todo el contenido, podía casi jurar que tenía las mejillas rojas y por la forma en que él la miraba se había dado cuenta. No podía ser que además de guapo y listo, también besara bien.

—Si eso fue de sorpresa, ahora muero de ganas por un beso consensuado.

—Detente ahí —dijo poniendo la mano frente a él cuando lo vio acercarse—. Vamos a dejar las cosas claras aquí. Accedí a trabajar contigo porque en verdad todo esto de las esferas es asombroso y no puedo perder la oportunidad de ver algo así.

—Para mí —respondió Vegeta cruzándose de brazos—. Accediste a trabajar para mí.

—Si no fuera por mí no tendrías radar.

—Y sin esferas no hay radar, y por cierto, aún no hay ningún radar.

—Ahora me iba a poner a trabajar en eso, pero no me puedo concentrar si vas a saltar sobre mí cada vez que me distraiga.

Vegeta sonrió de lado. Y pensar que a él le habían dicho que tenía problemas de egos. Bulma le ganaba por mucho.

—¿Entonces ahora vienen las reglas?

—Exacto —respondió la joven—. Que te quede claro que si estoy acá es solo por un asunto profesional. No tengo intenciones de mezclarme con ningún saiyajin. —Se estaba acercando al año de vivir en Vegetasei, y si bien había exceso de hombres guapos en el lugar, nunca le había tocado uno tan difícil de ignorar. Pero no, era un saiyajin, y no iba a involucrarse con uno, por muy apuesto, inteligente e intrigante que fuera.

—Está bien —dijo él, sin darle gran importancia al asunto, al punto de ofender de verdad a Bulma—. Nos preocuparemos del trabajo, y más te vale hacer el radar pronto, o buscaré a alguien más que trabaje para mí —dijo y se encaminó al baño para terminar de vestirse.

—Contigo, trabajo contigo, no para ti. Ni siquiera me has pagado —exclamó.

—Deberías aprender a negociar mejor —dijo y se metió al baño cerrando la puerta.

Bulma sopló con fuerza. Pensó que el hombre insistiría más en cuanto al beso, pero no fue así, lo que lastimó un poco su ego, pero era lo mejor. No podía distraerse así con un saiyajin, especialmente un príncipe, y uno con un prontuario como el suyo. Tarble era diferente, era un hombre bueno que trabajaba a escondidas para ayudar a los demás, y que inesperadamente terminó siendo su mejor amigo, mientras que Vegeta inspiraba otras cosas que no tenían nada que ver con la amistad precisamente.


Trantor


Tenía que irse, se supone que ahora lo haría y no habría vuelta atrás, pero terminó de nuevo en la cama de Tarble, desnudo, agotado y agitado, con la mirada perdida en el techo, y a su lado, el príncipe recostado boca abajo con el brazo sobre su pecho, como aferrándose a él para que no se fuera.

No era esto lo que quería para ellos, nuevamente habían discutido antes de terminar en la cama quitándose la ropa a tirones. Jamás habían reñido en tantos años de amistad y lo detestaba, no era sano y les estaba haciendo mal.

—Realmente tengo que irme —dijo una vez que su pecho se calmó—. Tienes que dejarme ir… —susurró apenado, pero convencido—. ¿Tarble? —Lo miró. Se había quedado dormido casi enseguida.

Era tarde, en tan solo un par de horas saldría el sol y solo habían logrado verse hace muy poco. No quiso despertarlo, lucía agotado. Se levantó con cuidado y lo arropó, luego comenzó a buscar su ropa por la habitación para marcharse. Podría haberse quedado a dormir, lo deseaba, le gustaba abrazarlo mientras dormían, pero lo mejor era alejarse y hacerse a la idea que lo de ellos, en este momento, era imposible.


Vegetasei


Bulma continuó hurgando en el cerebro del computador. Lo primero que hizo fue cerciorarse de que no había ningún dispositivo de rastreo o algo activado que indicara la ubicación de la nave. Vegeta le había dicho que la nave le había sido entregada por alguien de confianza, que no había que preocuparse de eso, pero valía la pena perder el tiempo revisando que luego lamentando malos ratos evitables.

Su objetivo principal en realidad era intentar averiguar el lugar de procedencia de la nave y desde ahí investigar todo lo que pudiera encontrar de Vegeta. No se quedaría tranquila con lo poco que le había contado, quería saber más, qué había hecho todos estos años, sus secretos y sobre todo cuál era el deseo que le pediría al dragón. Pero la maldita computadora no tenía nada de información, era como si la hubieran preparado especialmente para que Vegeta escapara sin dejar rastros ni información para ninguno de los dos lados.

Miró a Vegeta en el sofá, se había dormido hace poco pese a ser cerca de las tres de la madrugada, debería imitarlo e irse a dormir, pero no tenía sueño. Continuó buscando por cada recoveco que encontró, pero no había nada de utilidad. De pronto se descubrió con deseos de volver a repetir el beso, pero el guerrero no había intentado nada luego de que le dejara las cosas en claro. Dejó de mirar al hombre que dormía y se centró en su trabajo.

Justo cuando pensaba en rendirse, encontró una carpeta que parecía ser de la cámara de la nave. Cuando estuvo en ella creyó ver una justo en la parte superior, por sobre el asiento. Se suponía que la cámara se activaba y grababa cada vez que alguien ingresaba a la nave, y lo corroboró cuando se vio a ella en la pantalla revisando el panel de control, también vio parte de Vegeta cuando ingresó y la imagen se volvió negra justo antes de que quitara el cerebro de la nave. Intentó buscar más, pero todo había sido borrado. La persona que le pasó la nave a Vegeta había sido muy meticulosa. Echó a andar otro video que encontró luego de insistir un rato más y dio un brinco asustada cuando se dio cuenta de qué trataba.

Estaba con audífonos puestos, así que escuchó a la perfección como Vegeta luchaba por respirar y no perder el conocimiento una vez que entró a la nave, desnudo y bañado en su propia sangre. Era horrible, toda esa sangre, las heridas profundas y la carne abierta. El cuerpo y las manos del príncipe no dejaban de tiritar mientras que con movimientos poco precisos, intentaba vendarse el cuello, seguramente para detener la hemorragia, casi podía sentir la desesperación del hombre y sus intentos por no morir en ese momento.

Horrorizada, bajó la pantalla del computador y se quitó los audífonos. Cuando giró a mirar a Vegeta él estaba despierto y sentado. Otra pesadilla que no lo dejaba dormir bien.

—¿Pasó algo? —preguntó el hombre al ver los ojos de Bulma más expresivos que nunca. Parecía estar asustada.

—Estoy cansada —respondió. Dejó la silla y fue a su sofá, frente a él. No sabía qué pensar, seguía choqueada por la imagen de Vegeta más muerto que vivo, temblando por completo y luchando por sobrevivir. Ahora entendía el tan mal estado en que llegó. No pudo evitar sentir lástima por él por mucho que los saiyajin están acostumbrados e incluso les guste ese tipo de cosas.

Vegeta se limitó a beber agua en silencio. La luz ya estaba baja, pero no podría volver a dormir en un buen rato, al igual que Bulma que no lograba quitarse la imagen de la cabeza.

—¿Estás bien? —insistió frunciendo el ceño.

—Tengo hambre —respondió ella enseguida con una sonrisa—. Vamos a comer.

En respuesta, Vegeta se puso el calzado para salir.

Bulma necesitaba tomar un poco de aire fresco y despejar la cabeza aunque sea en la cocina de palacio.


Dos semanas atrás


En lo que Broly terminaba de secar su cabello con una toalla luego de ducharse, Tarble se puso el pijama. Allá en Vegetasei no solían dormir vestidos, pero ya que estaban dentro de una nave con Kyle y la joven solía visitarlos a cualquier hora, no les quedó otra opción. La nave tenía el suficiente espacio para llevar a la tripulación y a los soldados de Tarble sin que se encontraran en cada pasillo y recientemente habían informado que ya quedaba una semana de viaje para llegar a Trantor.

Ya es tarde, no creo que venga —dijo Tarble una vez que se acomodó sobre la cama.

Va a venir —respondió Broly. Dejó la toalla sobre una silla y se puso a su lado, casi encima. Le metió la mano bajo la camiseta para tocar su abdomen y pecho—. Aún no hemos terminado.

¿Cuánto queda para terminar ese bodrio? —Estiró la mano para acomodar su cabello. Lo había secado pero no se había tomado la molestia de peinarse y ahora estaba más despeinado que de costumbre.

No lo sé —respondió y se le acercó para besarlo. Tarble lo tomó del cuello y lo obligó a quedarse sobre él.

Ya no va a venir —insistió con ganas de quitarse la ropa que recién se había puesto—. Estuvimos entrenando y está cansada.

Tal vez tengas razón —respondió sonriendo, cómplice. Terminó poniéndose completamente sobre él, pero solo alcanzaron a tocarse y besarse por un corto rato, ya que tal como había esperado Broly, golpearon a la puerta con fuerza y rapidez.

Voy a entrar —exclamó Kyle desde el otro lado de la puerta metálica. Siempre les daba unos segundos de ventaja a la pareja antes de ingresar—. Más les vale que dejen de hacer lo que estén haciendo.

No estaba tan cansada al parecer —dijo Tarble contra los labios del guerrero.

Te dije —respondió Broly.

Justo después de que se separaran, la joven entró con un gran plato hondo lleno de frituras y un computador bajo el otro brazo. También vestía pijama.

Me había quedado dormida, me dejó agotada el entrenamiento, pero desperté —dijo llena de energía. Se subió sobre la cama y caminó hasta ponerse entre los hombres que se movieron un poco para hacerle espacio. Se tiró sin cuidado quedando sentada.

No más noches de películas, Kyle —se quejó Tarble aún tirado en la cama, mientras que su hermana y Broly ya estaban en posición. El guerrero había tomado el recipiente mientras la joven prendía el computador.

No seas aburrido, y si encuentras una forma más entretenida para pasar las noches aquí en la nave te escucho —respondió Kyle mientras buscaba la película. Tarble y Broly se miraron sin decir nada, vaya que sí se les ocurría un par de cosas interesantes para pasar la noche—. Tenemos que terminar la tercera parte, la cuarta y luego vienen las películas individuales de cada superhéroe.

En Vegetasei no había canales de televisión, pero sí tenían acceso a los miles de programas que se transmitían desde otros planetas. Tarble y Broly no estaban acostumbrados a verlos, habían sido criados bajo costumbres antiguas y estrictas, pero no era el caso de Kyle, que tenía la suerte de haber recibido una educación más relajada y libre.

¿Superhéroe? dijo Tarble—. Ni siquiera son reales, no pueden volar de verdad y todo es falso. Se sentó con la espalda apoyada en la cabecera y se cruzó de brazos, aburrido antes que comenzara—. Además la mayoría de los villanos no tienen una motivación creíble.

A mí me gustan —dijo Broly, y Tarble le hizo una mueca por incentivar a Kyle a perder el tiempo así.

Somos dos contra uno. No te queda otra opción que verlo, y por favor, no te vayas a poner a leer o dormir, dale una oportunidad —dijo Kyle. Este es tiempo para pasarlo juntos.

No me pongo a dormir.

Sí, te has quedado dormido las últimas cuatro noches. Pareces un hombre mayor.

¿Últimas cuatro noches? No sé cómo he soportado tanto.

Porque te quedas dormido... Imagina que estás leyendo un libro, pero con imágenes que se mueven y con sonido, mucho más entretenido.

Según tú.

Son hechos respondió la princesa.

Cuando comenzó la película, Tarble logró prestarle atención por un impresionante tiempo de treinta minutos antes de que se aburriera y tomara su tableta del velador para continuar estudiando a la familia real de Trantor. Pasó un rato más hasta que Kyle se fijó que su hermano estaba ya ocupado en otra cosa.

¿Qué estás haciendo? —dijo molesta. Le puso pausa a la película y le quitó la tableta electrónica para ver lo que leía—. ¿Para que lees sobre los reyes de Trantor de hace más de cuatrocientos años?

Me gusta estar informado —dijo quitándole el aparato.

¿Y se supone que la historia de vejestorios que ya están muertos es más entretenido que ver películas con nosotros?

Tarble miró a Broly para que lo defendiera, pero en esta ocasión el guerrero guardó silencio. Definitivamente estaba del lado de Kyle.

Está bien, no leeré más. Veamos la burda película y no vayas a intentar chantajearme con caras tristes. —Regresó la tableta en su velador y se acomodó para intentar prestarle atención.


¿Cuánto duró esta vez? —preguntó Kyle en voz baja luego que la película terminara y notara que su hermano se había dormido acurrucado a su lado.

Esta vez alcanzó la mitad —respondió Broly.

Voy a extrañar esto —susurró triste.

No será para siempre —dijo el guerrero.

¿Cómo puedes estar tan seguro?

Confío en Tarble.

Sí, yo también, pero no puedo evitar sentir miedo.

No eres la única, pero somos fuertes, tenemos que seguir siéndolo.

Sí —dijo, y miró a su hermano dormir.


Trantor


—¿Algo más? —preguntó Tarble al saiyajin que estaba de pie frente a él, junto con una guerrera, los dos vestidos con armadura y traje azul oscuro, negro y gris. El príncipe atendía a los dos en la parte de la habitación donde estaba el escritorio y los libreros—. ¿Qué tal las reuniones de los reyes?

—Además de los tratados que ya habían conversado —dijo el hombre—. Hicieron intercambios de planetas que no mencionaron en los contratos, pero sobretodo se encargaron de delimitar los territorios. Estuvieron varias reuniones revisando ese tema… También acordaron que el primer hijo que naciera de su unión, se quedaría aquí, los siguientes serían enviados a Vegetasei para ser educados como corresponde a nuestras costumbres. En ese aspecto, el rey Darell fue enfático al decir que no quería que su hija se enterara hasta que ya fuera demasiado tarde.

Tarble frunció el ceño ante aquella revelación.

—Gracias, Craft. ¿Leigh? —miró a la guerrera que era la más alta de los tres. Llevaba su cabello tomado en una ajustada cola que la hacía lucir más severa de lo que era.

Los dos saiyajin era el ejemplo más claro de porqué era tan importante para Tarble que todos sus guerreros y no tan guerreros (aceptaba a cualquiera, no solo saiyajin con nivel de pelea alto) estuvieran bien educados, de esa manera destacaban en otras áreas además de la lucha, que era lo que necesitaba.

—La situación en Vegetasei está tranquila, salvo problemas sin importancia —respondió la mujer—. Los hombres del consejo siguen al mando en lo que regresan los reyes, la mecánica dejó de visitar su puesto en el taller, ahora está trabajando para su hermano, el príncipe Vegeta.

—¿Qué está haciendo con Vegeta? —preguntó interesado. No había hablado mucho con Bulma, no tenía tiempo y vaya que la extrañaba, necesitaba de las reuniones que solían tener, pero las pocas veces que simplemente se contactó con ella para saludarla, no le habló de que estuviera trabajando para Vegeta.

—Ha sido imposible averiguarlo aún. Su hermano puso soldados custodiando la habitación en la que pasan encerrados, día y noche prácticamente y solo salen a veces para comer. —Carraspeó incómoda y el hombre a su lado se limitó a levantar las cejas, Tarble comprendió muy bien esos gestos.

—No sé qué costumbres pudo haber adquirido mi hermano en tantos años de ausencia, pero poner guardias para resguardar un cuarto solo para tener sexo es ridículo. Tiene que estar haciendo algo importante. ¿Sobornaron a los guardias?

—Ya lo intentaron —respondió la saiyajin—. Pero pese al tiempo que el príncipe pasó ausente hay muchos soldados que no dudan en serle fiel solo por quien fue en el pasado. Continuaremos intentando ver qué sucede en esa habitación.

—¿Y qué ha pasado con Torn?

—Tuvo otra recaída. Volvió a beber y prácticamente es un bueno para nada.

Tarble hizo una mueca al oír eso. No le servía para nada que estuviera en ese estado, y su hijo Leek no tenía peso ni hombres que lo siguieran sin dudarlo. Necesitaba que el hermano del rey estuviera en buen estado, despierto y alerta para eventualmente poder usarlo. Pero bueno, tenía mucho trabajo que hacer aquí en Trantor, tendría que encargarse de él más tarde: un problema a la vez. Había estado demasiado ocupado con lo de Broly y aún no se había detenido a estudiar los pasos a seguir en su nuevo planeta, aún era pronto, pero estaba un tanto ansioso de asumir el control de algo y enfocarse.

—Los hijos de la reina. ¿Algo que valga la pena saber?

La mujer abrió la boca para responder cuando Broly entró a la habitación sin golpear ni avisar. De forma impetuosa se puso en medio del salón, y se dirigió a Tarble.

—La nave está lista, me marcho en cinco minutos con mis hombres —avisó. Ahora se trataban de sus hombres ya que estaría al mando de ellos y los planetas del príncipe hasta que Tarble dijera lo contrario.

Los soldados de Tarble guardaron silencio. Sabían que el príncipe y su guerrero de confianza eran amantes desde casi un comienzo de la relación. La tarea de ellos era averiguar cosas, y esta fue tan obvia que casi rayó en lo absurdo, pero respetaban tanto a su príncipe que no dijeron nada al respecto. Seguían a ciegas a Tarble porque al igual que los hombres y mujeres que trabajaban para él querían venganza por todos los saiyajin masacrados y la reina muerta. Anhelaban hacer caer el imperio y sabían que con él lo conseguirían. A la saiyajin en particular no le gustaba para nada la relación de los dos hombres porque sentía que el príncipe había descuidado tremendamente sus deberes, pero salvo algún comentario con su compañero que estaba a su lado, no opinó más.

—Salgan, por favor —dijo Tarble con calma, sin dejar de mirar a Broly. La pareja se despidió con una corta reverencia y salió de la habitación, asegurándose de cerrar la puerta—. Pensé que habías dicho que te marcharías mañana —murmuró sorprendido y triste a la vez.

—Eso lo decidiste tú, pero no puedo seguir aquí —dijo decidido. La única forma de marcharse era preparando todo con anticipación y luego avisarle a Tarble, de esa manera no les dejaría mucho tiempo para despedirse, ya que era precisamente eso lo que los hacía seguir atrapados en ese círculo de falsas despedidas y abrazos que se salían de control y lo convencían de quedarse un día más.

—¿Entonces simplemente te vas? —Era fuerte, era un príncipe saiyajin, e incluso podía considerarse un guerrero, ya no era ese niño asustadizo y llorón que se escondía bajo la mesa ante cualquier inconveniente. Pero ningún entrenamiento con Broly ni años de trabajo en su autoestima lo habían preparado para decir adiós luego de once años juntos. Lo había pospuesto el mayor tiempo posible, pero ahora era imposible.

—Dime algo… ¿Dejarías todo si te lo pidiera? —preguntó el guerrero con su acostumbrado tono de voz suave y ronca, como si no tuviera sentimientos—. ¿Dejarías los planetas, la gente y la venganza y te irías conmigo ahora? ¿Los tres? —Necesitaba saberlo. Ni siquiera sabía si sería capaz de algo así, pero quería una respuesta.

Su última relación de cariño y contención verdadera fue cuando era solo un niño y estuvo con su madre, pero ella murió cuando era muy joven y habían muchos años que simplemente desaparecieron de su memoria por todo el trauma que vivió a causa de su muerte. Así que esto era nuevo, intenso, y jamás pensó que llegaría a sentir así, ni tampoco que algún día tendrían que separarse.

A Tarble le dolió el pecho escucharlo, pero no dudó en responder.

—No —dijo seguro—. No lo haría. Si dejáramos todos y nos vamos con Kyle, el rey no nos dejaría en paz jamás. Sería capaz de buscarla hasta el otro extremo de la galaxia más lejana y en el proceso continuaría expandiendo su imperio para llegar hasta nosotros. ¿Cuánta gente entonces moriría? Cuántos planetas serían destruidos, y eventualmente nos encontraría y nos mataría a los dos. Por fin tendría la excusa perfecta para deshacerse de mí… No quiero ese final para nosotros, quiero que encontremos un lugar tranquilo para vivir donde no sea príncipe ni saiyajin y podamos estar en paz, y para que eso pase ellos tienen que dejar de existir.

—Lo entiendo —respondió Broly, pero no por eso dolía menos—. Ya tengo que irme.

—¿No puedes esperar hasta la noche? —preguntó Tarble—. Logré cancelar un par de reuniones y quisiera que…

—No —respondió tajante—. Es ahora.

—Lo sé, lo sé. Es solo que esto me cuesta… No estoy acostumbrado a las despedidas. —No pudo evitar recordar que ni siquiera tuvo la oportunidad de despedirse de su madre.

—No puedo quedarme viendo como te pierdo.

—No me estás perdiendo —respondió el príncipe levantando un poco la voz—. Y no quiero que te vayas así.

—Estoy harto de discutir contigo.

—¡No discutamos entonces! —exclamó—. Dime realmente qué es lo que te molesta, porque hay más además de lo obvio que tendré que acostarme con ella. Dime qué más es —exigió saber.

—¡¿Acaso no te das cuenta?! —dijo también exaltado—. Te conozco, eres noble, y no la vas a rechazar para no hacerla sentir mal. Vas a terminar desarrollando sentimientos por esa mujer, ya sea por la convivencia, el sexo o porque simplemente eres así, y es eso lo que no soporto.

—Me estás insultando —dijo dolido—. Pones en duda lo que siento por ti, y eso que dices no va a pasar. ¡No sé qué hacer para que lo entiendas! No soy un crío, he tenido sexo sin sentir nada por la otra persona. No soy un niño inexperto que va a terminar confundido o enamorado solo porque tuvo sexo con una mujer atractiva. ¿Qué quieres? ¿Que compensemos y te diga que está bien que te acuestes con otras personas? No lo soportaría, pero si es eso…

—Ahora tú me insultas —Lo interrumpió enojado.

Los dos guardaron silencio, intentando calmarse para no seguir diciendo cosas que no querían, pero costaba mucho.

—Te amo —comenzó Tarble, controlándose—. Te amo por miles de razones, porque me salvaste, porque eres mi amigo, mi maestro y ahora mi compañero, y lo que estamos haciendo vale la pena para estar juntos y en paz. —Quiso acercársele, pero se detuvo en cuanto lo vio retroceder. La noche anterior también había estado a punto de irse, pero luego de un abrazo y un beso lo hizo quedarse un día más—. Está bien, lo entiendo…

—Te amo… —dijo Broly—. Y ya volveremos a vernos, pero ahora me tengo que ir, tengo que ocuparme de mis deberes.

—¿Y por qué siento esta despedida como un adiós definitivo? —preguntó el príncipe con ojos tan tristes que a Broly le costaba mirarlo.

—Te hice una promesa y la voy a cumplir —respondió y se le escaparon una lágrimas.

Esa respuesta calmó un poco la angustia de Tarble, pero la tristeza era inmensa.

—También la voy a cumplir —dijo el príncipe sin un ápice de dudas en sus palabras.

—Lo sé. —Un par de lágrimas más cayeron por sus mejillas hacia su barbilla.

—Perdóname. Nunca quise lastimarte así. —Moría de deseos de abrazarlo y despedirse como correspondía, pero respetaría su decisión.

—Adiós, Tarble —susurró mirándolo a los ojos, con los puños apretados, esforzándose para no cambiar de opinión.

—Hasta que nos volvamos a ver, Broly. —No podía creer que estuviera sucediendo así.

Estaban unidos a una promesa y al inmenso amor que se tenían, y después de once años juntos, día y noche, compartiendo risas, dolor y lágrimas, llegaba la hora de separarse y emprender caminos por separado.

Broly pareció soltar un suspiro contenido antes de marcharse, sin abrazo o un último beso. Salió por esa habitación a paso rápido y no miró hacia atrás. Tarble permaneció en su lugar sin poder hacer nada más que verlo partir. De pronto sintió las piernas demasiado débiles para seguir en pie.


Camino a la habitación de Tarble, Kyle se topó con Broly que casi no se detuvo de no ser que la joven se lo pidió.

—¿Qué pasa? —preguntó preocupada al verlo un tanto inquieto. Tenía su cabello suelto y casi cubriendo los ojos, y pese a eso supo que algo andaba mal.

—Me esperan en la nave, Kyle. Tengo que irme ya —respondió apresurado por ponerse en marcha de nuevo.

—¡Espera! —exclamó y corrió para alcanzarlo, no dijo nada y lo abrazó con fuerza. Broly fue incapaz de no corresponderle, y la estrechó en sus brazos. incluso le acarició el cabello. Ninguno de los dos era de expresarse afecto con caricias y contacto físico, pero el cariño que sentían por el otro era inmenso—. Espero que pronto volvamos a estar juntos —susurró sin intenciones de soltarlo.

—Yo también, Kyle… No dudes en hablarme si necesitas ayuda —respondió, y de un momento a otro la soltó por completo para continuar su camino hacia la nave. No estaría tranquilo hasta estar lejos de este planeta, de lo contrario todavía existiría la posibilidad de volver y no estaba dispuesto a quedarse hasta el día de la boda.

La joven lo vio alejarse, y luego continuó su camino hacia el dormitorio de Tarble. Cuando llegó, lo encontró sentado a los pies de la cama, se veía muy mal, con los ojos llorosos y cabizbajo.

—Sé lo que pasó —susurró—. Lo siento mucho.

Se le acercó sin saber qué más decir para hacerlo sentir mejor, además su hermano no decía nada, lo que aumentó su angustia e impotencia, pero cuando estuvo a su alcance, Tarble la tomó de la mano y la atrajo para abrazarla. En cuanto ocultó el rostro en su abdomen rompió en llanto. Kyle solo atinó a acariciar su cabeza y dejarlo llorar, jamás lo había visto así de mal, siempre había sido fuerte para ella, pero ahora estaba destruido. El joven príncipe no hacía mucho ruido, pero sí se estremecía, y más apretaba a su hermana. No quería que lo viera así, pero el dolor ganó esta vez.

En menos de cinco minutos había perdido a tantos hombres importantes en uno solo y por primera vez en muchos años volvió a sentir miedo.


Vegetasei


Pese a que Vegeta estaba en su sofá concentrado leyendo, Bulma no se arriesgó y se tomó su tiempo para desarmar la cápsula y observar los detalles con un microscopio. Podría haberlo hecho con los ojos cerrados en menos de un minuto, pero no quería que el saiyajin viera que conocía el pequeño aparato de memoria. Sabía que la estaba mirando, esperando alguna equivocación para sacarle en cara. Tenía que tener demasiado cuidado con él que era tan observador.

A su lado ya tenía la carcaza de lo que sería el radar, pero lo había dejado de lado para poder revisar la cápsula. No le tomó mucho trabajo llegar a la parte importante, la de las conexiones y las partes pequeñas que hacían que todo funcionara. Era imposible que alguien más que no fuera ella o su padre lo hubiera construido, la forma en que estaba armado, los pasos y el orden, era como si hubiese sido hecho por alguno de ellos. De pronto dio un brinco en su propio asiento cuando viajó al pasado y recordó que efectivamente una persona más era capaz de crear esto. No le había enseñado paso por paso, pero había estado a su lado viéndola trabajar, y pese a que era experta en armas, había demostrado un gran interés por la robótica y asuntos tecnológicos.

—Mai… —susurró asombrada y temerosa de decirlo en voz alta.

Miró a Vegeta y quedó con la boca abierta, con las palabras trabadas. No podía ser directa y preguntarle por Mai, ya que si la conocía, le revelaría a Vegeta importante información sobre su pasado y sería fácil sacar ciertas conclusiones.

—Esto es impresionante —dijo en voz alta para atraer la atención de Vegeta. —Volvió a mirar por el microscopio y en una revisión más exhaustiva encontró una pequeña marca personal, como la que ella y su padre hacían en trabajos así de pequeños. Nadie se enteraría de que estaba ahí, pero con que ellos lo supieran bastaba. Era el dibujo de una simple pistola, como las que llevaba en la Tierra para defenderse de los carroñeros o humanos que no tenían intenciones de ayudar a su propia raza. De pronto se transportó en el pasado con tanta brusquedad que se sintió mareada.

—¿Qué es impresionante? —preguntó Vegeta a su lado, mirando el microscopio. Había sido tan sigiloso que Bulma dio otro saltito, ahora asustada por escucharlo tan cerca.

—Este pequeño aparato. No cualquiera podría hacer algo así.

—Es bastante útil —respondió Vegeta viendo la decena de piezas minúsculas repartidas sobre una bandeja en la mesa—. ¿Vas a poder armarlo de nuevo?

—Sí, no hay problema, lo memoricé —dijo confiada—. ¿Quién fue que lo hizo? —No esperaba que le dijera «Mai lo hizo» pero necesitaba alguna pista para confirmar que se trataba de ella, aunque casi no tenía dudas, era la única capaz de hacerlo.

—No lo sé —respondió Vegeta y se dirigió a la puerta cuando golpearon. No había problema ya que las esferas estaban cubiertas con un cobertor y era lo que importaba ocultar.

Bulma lo vio salir del cuarto, pero aún podía visualizar parte de su cuerpo en el espacio que dejó la puerta entreabierta. Seguramente conversaba con un soldado, lo que le dio tiempo a ella para meditar.

Por lo poco que Vegeta le había relatado y luego de ver el video del hombre al interior de la nave descartó por completo la idea de decirle a Yamcha sobre el paradero de Mai, era demasiado peligroso, lo enviaría a su muerte segura. Además por mucho que Mai hubiera fabricado la cápsula, nada le aseguraba que había llegado a manos de Vegeta a través de ella. No, no podía decirle nada a Yamcha.

—Tienes visitas —dijo Vegeta—. Pese a que te dije que no podías traer a nadie aquí.

Bulma no entendió a qué se refería, pero el hombre abrió más la puerta y dejó entrar a Milk y Gohan al lugar luego que le dijera al soldado que los dejara pasar.


—Entonces, ¿ya estás lista para dejar a ese desastre de hombre e ir a un mejor lugar con Gohan? —preguntó Bulma mientras arreglaba con su destornillador la pulsera localizadora de Gohan. Ya que Milk tenía que trabajar, Bulma decidió hacerle un localizador para que le indicara el paradero de su hijo. No tenía mucho alcance, pero Gohan jamás se iba lejos de la cocina, que es donde la esperaba estudiando o jugando, y además se portaba tan bien que era simplemente para que Milk estuviera tranquila. Ella tenía otra pulsera y desde ahí podía comprobar la ubicación de su niño.

—No digas eso —respondió Milk sentada a su lado, junto a la mesa—. No puedo irme ahora que está encerrado. Sería terrible para él salir y descubrir que prácticamente escapamos de él.

—Se lo merece —dijo atenta a su trabajo.

—Sí, lo sé, pero antes de tomar cualquier decisión voy a esperarlo y hablar con él. Es el padre de Gohan y todo ha estado muy tranquilo.

—Qué paciencia tienes.

Mientras las mujeres conversaban, Vegeta estaba en su sofá leyendo. No porque Bulma tuviera "visitas" se iría de la habitación. Las esferas estaban en la mesa y no las dejaría con la mecánica, vio a Gohan curiosear con timidez los libros que tenía sobre el velador.

—Saca el que quieras —dijo al niño y continuó con su lectura. Era casi molesto lo mucho que el hijo de Kakarotto le recordaba a su hermano, solo que este niño lucía feliz, a diferencia de su hermano que a esa edad pasada asustado y siendo minimizado por él.

—Gracias —respondió y los sacó del velador para poder ver alguno que le llamara la atención.

—¿Y qué es lo que estás haciendo aquí? —preguntó Milk observando el lugar y las cosas en la mesa—. No me digas que es alguna de tus locuras —susurró preocupada.

—Tranquila, ahora estoy ocupada en otro trabajo, todo muy inofensivo… supongo.

—Si tú lo dices… Para alguien que no le gustan los saiyajin, pasas mucho tiempo con ellos. —Volvió a revisar el lugar y no pudo evitar sentirse curiosa con los sofás junto a los ventanales. Donde estaba el príncipe estaba muy ordenado, con las cobijas dobladas y apiladas en uno de los asientos, mientras que el otro, el de Bulma seguramente pensó Milk, estaba desordenado, con los cobertores tirados de cualquier forma y un par de bolsos abiertos con ropa asomándose—. ¿Están durmiendo juntos en este lugar?

—Yo no quería, pero el príncipe insistió.

—Gohan —dijo Milk en voz alta para que su niño que se había sentado en el sofá de Bulma a leer, la escuchara—. Ven a sentarte aquí, amor —y agregó en voz baja para Bulma—. Quizás qué cosas han hecho ahí.

—Nada —respondió Bulma—. Estoy aquí trabajando con él, pero no el trabajo que piensas… Y luego la sucia soy yo.

—Prefiero no arriesgarme.

El niño se sentó en una de las sillas junto a las mujeres, y dejó el libro de lado cuando vio el computador.

—¿Puedo Bulma?

—Claro —respondió la mecánica.

—En verdad no se me ocurre qué puedes estar haciendo aquí con el príncipe y que requiera dormir juntos.

—Un trabajo ultra secreto —dijo, a sabiendas que pese a que decía la verdad no le creería.

—¿No ibas a casarte hace poco?

—¿Y eso qué tiene que ver? —preguntó dejando de lado la pulsera para mirarla.

—Pensé que guardarías luto un poco más de tiempo —dijo encogiéndose de hombros.

—Primero, él terminó conmigo, así que si quiero estar con alguien más, es mí problema cuánto tiempo dejo pasar. Segundo, no estamos teniendo sexo. Y tercero, ¿no crees que eres demasiado conservadora considerando que quedaste embarazada a los diecisiete años?

—Era ingenua y no medí las consecuencias.

—Sí claro.

—¿De qué están hablando? —preguntó Gohan asomando la cabeza por sobre la pantalla del computador.

—De los experimentos de Bulma, amor —respondió Milk.


Trantor


—Mañana es el gran día —dijo el rey Vegeta luego de tragar un pedazo de carne.

Tarble levantó la mirada cuando se dio cuenta que se dirigía a él, ya que no había nadie más en la mesa. En algún momento todos se habían levantado y solo quedaban ellos dos. Perfecto, para seguir arruinándole el humor. Hace un día que Broly se había marchado y desde entonces no había podido dormir, estaba inapetente y todo lo que pasaba por su cabeza era esa despedida. ¿Por qué no podía despedirse como se debía? Jamás pudo decirle adiós a su madre, Vegeta ni siquiera tuvo la delicadeza de avisarle que se marchaba, y ahora Broly casi tuvo que salir escapando de él.

—Sí —respondió, intentando volver el interés hacía la comida. Tenía que comer pese a no tener hambre, comer mucho más y buscar un lugar donde comenzar a entrenar, de lo contrario comenzaría a perder masa muscular. No era un guerrero nato como para descuidar su físico por tanto tiempo.

—Más te vale dejar bien puesto el nombre del planeta aquí. Que esta gente se entere de lo que somos capaces los saiyajin.

—Torn ya se encargó de eso —respondió Tarble escarbando la comida sin llevarse nada a la boca. Su intención era menospreciar a su tío y su raza, pero el rey se lo tomó como una broma, después de todo aquel impasse ya estaba olvidado gracias a este nuevo arreglo y por fin podía admitir que era algo gracioso, al menos para alguien con tal mal gusto como el rey y sus cercanos que celebraban ese tipo de comportamientos como algo típico de un macho saiyajin.

Tarble terminó dejando el plato de lado cuando vio a su padre reír por su respuesta. Le quitó por completo el apetito la idea que el rey pudiera creer que pensaban igual y además estaba bromeando con él. ¿Tan poco importante era para el rey que no se daba cuenta que lo despreciaba con cada centímetro de su cuerpo? O tal vez lo ocultaba demasiado bien. Tantos años fingiendo y mintiendo delante de toda la gente había hecho que saliera de manera natural.

—Preocúpate de seguir luciendo como guerrero, y hacer tu trabajo. Mientras más hijos tengas con esa muchacha mejor, y si llegan a tener nivel de pelea decente, mucho mejor. Si cumples seguirás conservando el dominio de los planetas que ya tienes. Imagino que puedes hacer todo eso…

—No he desatendido los planetas —respondió molesto que el rey no reconociera su estatus de guerrero siendo que ni siquiera se consideraba uno—. Me gusta ocuparme de eso.

—Poco importa si te gusta o no, lo importante es que seas capaz de hacerlo bien desde acá, o buscaré a alguien más que lo haga.

—No será necesario, dejé todo listo antes de irme. —Comenzó a golpear la mesa con los dedos. Por supuesto que era capaz de hacerlo, con los ojos cerrados y desde otro planeta, mucho mejor que cualquier mediocre que el rey pusiera en su lugar y se encontrase en Vegetasei. De pronto sintió deseos de dejar de fingir y preguntarle por pura curiosidad si alguna vez se sintió orgulloso de él. En tan pocos años había sido capaz de destacar, mejorar el área científica del planeta y sacarle el mayor provecho a los planetas que tenía a su mando, pero al parecer eso no significaba nada para él pese a que todos lo que había hecho había repercutido en su beneficio.

—Te gusta tener poder, dominar sobre los planetas y las personas —dijo el rey mientras estudiaba a su hijo. Al menos en eso lucía como todo un príncipe saiyajin, ya que durante gran parte de su vida pensó que Tarble sería un débil bueno para nada que ni siquiera sería capaz de conquistar sus propios planetas.

—Es lo que siempre ha hecho esta raza —respondió Tarble. Empuñó la mano para dejar de mover los dedos.

—Entonces, ya que te gusta el poder más de lo que pensaba, echa un ojo a este lugar. Busca debilidades y ve qué gente se puede comprar. ¿No te enorgulleces de ser tan inteligente? Haz algo de provecho para mí y en retribución te entregaré tus propios planetas para que hagas lo que quieras con ellos y lo domines a tu antojo bajo mi nombre, claro.

—Nunca te interesó hacer alianzas, ¿verdad? —susurró mirándolo. Estaba seguro que Rave estaba detrás de todos esto. El rey era impulsivo, no solía tomarse el tiempo para meditar y hacer planes a tan largo plazo, en cambio Rave…

—Por el momento es lo mejor que puedo tener… Me vendría bien conquistar este imperio, si lo ganara por fin podría hacerle frente a Atlas y sin ellos sería un simple trámite apoderarme del resto de la galaxia. Sería el primero en lograr tal hazaña… sé que tomaría tiempo, pero es lo que tengo de sobra. Así que más te vale jugar bien las cartas y serás recompensado como lo mereces… ¿Es lo que siempre has querido, no?

—Sí, lo haré —respondió, pero en su interior cambió la pregunta que deseaba hacerle por otra: «¿Alguna vez en tu vida has tenido una sola pizca de honor?» Pero no lo hizo, calló y se resistió. El haber fingido tan bien por tantos años sirvió para que el rey pensara que lo tenía bajo su completo dominio, justo como a la mayoría de palacio.

El rey dejó de comer y ahora se concentró en su copa de vino. Por un momento miró a Tarble que tenía la mirada perdida en la nada. Lucía serio, con ojos fríos y algo irritados.

—Qué extraño —comentó—. Por primera vez luces como un saiyajin… Tenías que salir de tu planeta para que se activara algo. Sea lo que sea consérvalo. ¿Quién iba a decir que serías más útil que Vegeta? —Regresó su atención en el vino y lo bebió con ganas.

Tarble lo miró de reojo y no dijo nada. Algún día tendría la oportunidad de hablar con él sin ataduras ni mentiras, le mostraría realmente quien era y vaya que disfrutaría decirle todo lo que pensaba de él. Por el momento no quedaba más que seguir actuando.

—Y ya que estás con esa actitud... —dijo mirándolo de reojo. No le agradaba que un mocoso que ni siquiera era capaz de batallar sus propias guerras tuviera esa actitud con él, pero había más gente, así que le bajaría los humos de otra forma—. Más te vale darme un nieto lo más pronto posible. Los tratos están realmente cerrados cuando hay un hijo de por medio, poco importa si están casados, es un niño lo que vale.

—Aún ni siquiera estamos casados —respondió conteniéndose. No podía dejar de pensar en Broly, y aunque los dos estaban conscientes de que algo así debería suceder, no le agradaba.

—Pero sabes lo que tienes que hacer para preñar a tu esposa. Hazlo. Y más te vale tenerlos contentos. Tendré gente observándote, no creas que no sabré lo que haces en este lugar por muy lejos que te encuentres. Si te gustan tantos tus planetas, más te vale comportarte como un verdadero príncipe y te coges a la princesa y me das un nieto, de lo contrario no me sirves, y le entregaré la administración de los planetas a alguien más.

—Ya habíamos hecho un trato —dijo tenso, guardándose todo lo que tenía qué decirle.

—Soy el rey, y cambié de parecer. Todo lo que tienes me pertenece al final del día, y si no estoy satisfecho con tu desempeño aquí, ya sabes... —Parecía disfrutar la victoria ante el insolente de su hijo.

—Lo haré —murmuró sin mirarlo. Estaba frustrado, pero el rey tenía razón, al final de cuentas todo el poder que tenía era efímero, y solo bastaba una palabra de él para arrebatarles sus planetas, meterse en sus ejércitos, lo que significaba que más pronto que tarde, descubrirían todos sus secretos y habría una matanza peor que la que ocurrió en el coliseo con su madre y sus hombres... No podía permitir eso.


Vegetasei


—Eso ya parece tener forma —dijo Vegeta, sentado en el suelo con la espalda apoyada en el sofá y un cigarro en su boca. Tenía en su mano una botella de cerveza y sobre una mesa baja estaba la cena de esta noche. Bulma estaba frente a él, también con la espalda apoyada en su sofá, tenía una copa de vino sobre la mesa, el computador en el suelo y el radar en su mano.

—Faltan unos ajustes, creo que mañana ya podríamos probarlo —dijo sonriendo. Luego de ver el video de Vegeta bañado en sangre y repleto de heridas, había estado compasiva con el hombre, pero sabía que no le duraría mucho, además se había concentrado tanto en hacer el radar que no les había dejado tiempo para nada más.

—Es mucho más pequeño que con el que encontramos las dos esferas.

—¿Cómo era?

—Una computadora del tamaño de una pared completa, y no era capaz de dar con el paradero exacto de la esfera. —Lo que Vegeta no detalló fue que Mai lo había hecho a propósito para que no pudieran encontrarlas con tanta rapidez.

—¿Y qué nos asegura que no encontraremos a esa gente cuando estemos buscando las esferas?

—Destruí el computador y toda la sala antes que me atraparan —respondió y luego apagó el cigarro en el cenicero atestados de colillas—. Así que contamos con cierta ventaja.

—Cómo deben de extrañarte allá —dijo riendo. Tomó su copa para tomar un poco de vino antes de seguir trabajando. Su cigarro se había consumido hace rato.

—Algunos más que otros.

—El otro día dijiste que era imposible que supieran de este lugar, que no tenían idea sobre Vegetasei y los saiyajin. ¿Eso quiere decir que estabas allá con otra identidad?

—¿Hay algo que no se te escape? —preguntó mirándola.

—Fue muy fácil, lo dejaste salir, tendría que haber sido muy torpe para no darme cuenta. Entonces, ¿por qué tenías otra identidad?

—Quería que me quisieran por quien soy, no por mi título —dijo serio.

Bulma estuvo a un segundo de creerle y luego rio.

—¿No puedes hablar en serio por una vez? —dijo divertida.

—Tú no has confirmado nada de lo que dije de ti el otro día, no esperes que yo te cuente de mí sin nada a cambio.

—No alcancé a responder porque te tiraste sobre mí y me besaste de sorpresa. —Ya que él estaba tan interesado en ella sacaría provecho de la situación. Tendría que ser inteligente, un hombre como él no se dejaría seducir con un par de besos, tenía que ser más astuta.

—Bueno, ahora no corres peligro de que te bese, puedes responder con tranquilidad.

—¿Ah no? Es una lástima, porque la verdad es que no estaba tan malo —dijo preocupada del radar, pero sabía que él la estaba mirando.

—¿Qué pretendes? —preguntó estudiándola. Por más que intentaba no lograba entenderla y lo peor de todo era que pese a que su instinto le decía que huyera de ahí, no pensaba hacerlo.

Bulma quiso responder, pero el computador que estaba sobre la mesa comenzó a emitir un suave pitido que cada vez se fue haciendo más fuerte. Quiso ignorarlo y continuar con Vegeta, hasta que reparó en que solo un par de personas podían comunicarse con ella a su computador, y particularmente una tenía ese sonido de llamada.

—Ahora vuelvo —dijo. Se levantó del suelo casi dando vuelta la copa de vino y avanzó veloz hacia la mesa. No le quedó otra opción que ponerse los audífonos y mover el computador para que Vegeta no pudiera ver la pantalla. ¿No podía ser menos oportuno? Estuvo semanas esperando una llamada de él y justo en este momento lo hacía, como si hubiera sabido en los malos pasos que andaba.

Cuando conectó la llamada pudo ver en la pantalla el rostro de Troy, ordenado como siempre y con esa barba que tanto le gustaba.

Bulma —dijo el joven rey. Sonrió al verla después de tanto tiempo sin hablar—. Me alegra verte bien.

—Tú también te ves bien —dijo la joven sin mucho entusiasmo. Se sentía muy incómoda porque Vegeta no dejaba de mirarla.

¿Estás ocupada?

—Un poco, estaba trabajando.

Seré breve entonces… Solo quería saber cómo estabas. El que no estemos juntos no significa que no me preocupe por ti.

—Lo sé… Estoy bien. —Se sentía una tonta. No entendía porque sentía como si estuviera engañando a Troy cuando él había terminado con ella, y además el coqueteo con Vegeta solo era por un asunto de poder.

Me han informado que continuas en Vegetasei. ¿Cómo va eso? Y no pregunto por detalles de tu trabajo, quiero saber cómo estás tú.

—Me tomé un descanso, así que está todo tranquilo… Lo siento, pero no puedo hablar mucho.

Lo entiendo… ¿Pero entonces qué haces allá todavía? Si necesitas que envíe por ti...

—No he terminado aún, pero ahora no puedo explicarte, hay gente mal educada que está escuchando esta conversación y ni siquiera hacen el intento por disimularlo. —dijo mirando a Vegeta con mala cara.

¿No es de madrugada allá?

—Tengo el horario muy cambiado.

Ya casi había olvidado que cuando te obsesionas con algo no hay día ni noche para ti… ¿Crees que podamos hablar otro día cuando estés sola y tranquila?

—Claro.

Te he extrañado.

—Te llamaré cuando pueda, ¿está bien? —También lo extrañaba, pero no lo dijo porque Vegeta estuviera presente, sino porque no tenía caso, él había terminado la relación y ahora sentía que no servía de nada ese tipo de palabras.

Está bien. Cuídate, me alegra verte bien. Luces mejor —dijo honestamente.

—Te llamaré. Cuídate.

Tú también.

En cuanto cortó la llamada, Bulma dejó el computador y volvió a su lugar. Encendió un cigarro y centró su atención en el radar. Ya no lucía de buen humor.

Vegeta continuó bebiendo y comiendo. Decidió no hacer ningún comentario pesado esta vez.


Trantor


—Te ves bien —murmuró Kyle sentada en un sillón junto a una ventana. Estaba prácticamente enterrada en el asiento, enojada y de brazos cruzados. Vestía su atuendo real con capa incluida.

Table no respondió. Ya estaba listo para la boda, en cualquier momento lo llamarían para partir a la ceremonia y lo único que quería era que las horas pasaran veloces para acabar con todo esto y poder concentrarse en sus asuntos de una vez.

—No puedo creer que lo vayas a hacer —insistió Kyle.

—Kyle…

—Podríamos haber escapado…

—Kyle…

—O al menos haber terminado mejor. ¿Has hablado con él?

—¡Kyle! —dijo en voz alta para que le prestara atención—. Ahora eso no me ayuda. —La miró mientras se acomodaba la piocha plateada a la capa roja.

—¿Entonces para qué querías que te acompañara? Sabías que no me quedaría callada.

—Necesitaba conversar contigo. Mañana partirán a Vegetasei y luego de la boda no tendremos tiempo para estar solos. —Tomó una silla para sentarse frente a ella.

Kyle se sentó más derecha.

—Yo ya estoy conversando, tú eres el que no me escucha… Podrías al menos contactarte con él para saber dónde y cómo está.

—Lo haré, pero ahora necesito hablar contigo. Es importante.

—Está bien —se descruzó de brazos—. Te escucho.

—Pese a que estemos lejos sabes que puedes contactarte conmigo para lo que sea, yo enviaré a alguien de confianza para que te ayude. Y soy capaz de ir a buscarte si así lo necesitas.

—Lo sé —respondió aún molesta por lo de Broly, pero sabía que podía contar con él para lo que fuera.

—También puedes recurrir a Raditz y Bardock, pero eso lo sabes mejor que yo.

—Bardock —dijo seria, frunciendo el ceño—. Sabes que visito a Bardock.

—¿Qué clase de hermano sería si no lo supiera?

—Uno un poco más normal. ¿Mandaste a alguno de tus soldados a seguirme?

—Estabas frecuentando la Zona Negra. ¿Qué querías que hiciera? —No le gustaba mentirle, pero ahora no era el momento para verdades, le tomaría demasiado tiempo y no lo tenía.

—¿Y no vas a decirme nada porque visito a un antiguo hombre de nuestra madre que además está castrado?

—Bardock cuidó muy bien de mí cuando era pequeño. No tengo nada malo qué decir de él.

—¿De eso querías hablar?

—No solo eso. —Se inclinó para tomarla de la mano. Pese a que ambos estaban con guantes, era importante el contacto—. Sigue siendo tal como eres, no dejes que nadie intente cambiarte.

—De qué hablas, no entiendo.

—De las misiones. Tuviste la suerte de ser hija mejor y mimada, y no has tenido que pasar por lo que yo y Vegeta vivimos, o lo que Lok tiene que pasar por ser el futuro rey, pero has tenido que ir a planetas en conflicto y has matado, y sé que no te gusta.

—No, no me gusta —dijo pensativa—. Me gusta pelear, ser fuerte, pero no ir asesinando a todo lo que se mueve solo porque sí, especialmente si es gente débil, no es justo.

—Entonces debes mantenerte firme y también inteligente. Rechaza las misiones con una excusa convincente, sin decir la verdad, no pueden saber que piensas de esa forma.

—Lo sé. Papá se sentiría decepcionado.

—Recuerda que eres la favorita del rey y puedes librarte de las misiones sin mucho problema, pero piensa muy bien las cosas antes de decirlas.

—Lo haré.

—Y ten paciencia, que estaremos juntos nuevamente.

—¿Y qué pasa con todos esos secretos que tienes con Broly y no han querido decirme? No soy tonta, me doy cuenta que algo están haciendo a escondidas y por eso estás casándote con esta princesa y no se fugaron.

—Te prometo que la próxima vez que nos veamos en persona te contaré todo, pero por ahora solo te pido que confíes en mí, ¿podrías hacer eso? —preguntó apretando su mano.

—¿Cómo no voy a confiar en ti? —respondió con el ceño fruncido—. Lo haré, pero voy a querer toda la verdad —advirtió.

—Tienes mi palabra.

—Y también que me hables de nuestra madre.

Tarble se tomó un segundo de más en responder eso.

—Lo prometo.

—Más te vale… Y necesito que me prometas algo más.

—Lo que sea —dijo mirándola con amor. Era el más preciado recuerdo de su madre, lo único que le dejó y que se dedicó a cuidar pese a que en un comienzo había decidido no tener contacto con ella una vez que despertó de la incubadora. Pero no pudo, era un pedazo de su mamá, no podía dejarla con toda la suciedad y putrefacción de palacio. Su misión era salvarla. Le había prometido a su madre que la cuidaría.

—Cuando te sientas solo llámame. No esperes a que lo haga yo… Broly se fue hace un día y ya luces tan triste —murmuró preocupada.

—Estaré bien —dijo sonriendo para ella. Al menos sí podría despedirse cómo debía de su hermana, tenían hasta mañana.

Golpearon a la puerta, y esta vez la persona no esperó a que la hicieran pasar, simplemente entró. Era Dahlia que venía ya con su vestido de novia puesto, un hermoso y delicado vestido blanco bordado a mano. Estaba tan bien hecho que las pequeñas flores que lo adornaban parecían reales. Kyle estuvo a punto de decirle algo pesado por no esperar a que le abrieran la puerta, pero Tarble se adelantó.

—Sé educada, por favor —susurró. Se puso de pie y caminó hacia la joven.

—Sé que es mala suerte ver a la novia antes de la ceremonia, pero necesitaba hablar contigo —dijo Dahlia.

—¿Mala suerte? —repitió Tarble sin entender.

—Olvídalo, es una creencia popular de algunos planetas, algo sin importancia. Vine porque quisiera que habláramos antes de la ceremonia, es importante.

—Kyle —dijo Tarble a su hermana—. Podrías…

—Sí, sí, ya sé. Estaré afuera esperando —dijo de mala gana y salió de la habitación.

En lo que salía su hermana, el príncipe se miró de reojo en el espejo de cuerpo completo. Las ojeras marcadas, más su mirada fría y sumado a su traje real lo hacían lucir sombrío, como todo un saiyajin. Por un momento no se reconoció.

La voz de la joven lo hizo salir de su trance.

—No soy ingenua —comenzó enseguida. Le costaba hablar, pero era necesario—. Sé que no puede haber cariño o amor entre nosotros de manera mágica, especialmente considerando las costumbres de tu raza. Pero realmente me sorprendí cuando te vi y me di cuenta que eras diferente a lo que había pensado… No quiero que mi vida sea un infierno como las de mis hermanos que debieron casarse por tratados y ahora sus relaciones son a base de constantes engaños y discusiones. No pretendo que todo sea perfecto entre nosotros, pero sí quiero esforzarme por no tener una vida miserable.

—Me parece justo lo que dices —respondió Tarble.

—¿Hay alguien más en tu vida? Es valioso saberlo para comprender en qué nos estamos metiendo —preguntó más nerviosa que en un comienzo—. Yo tuve a alguien muy importante, pero ya no está.

Tarble podría decirle que sí amaba a otra persona, y que nunca iba a dejar de amarla. Que si no fuera por todo el plan que está tramando no dudaría en decirlo en voz alta. De hecho, ni siquiera estaría aquí presente a punto de casarse, ya estaría lejos con Kyle y Broly, pero ya que lo único que haría es mentir, no se iba a detener ahora que recién estaba por comenzar todo. La mejor forma de proteger a sus seres queridos era haciendo que la menor cantidad de personas supieran sobre ellos.

—No, no hay nadie… —respondió con seriedad mirándola a los ojos para lucir sincero—. Y pese a que me ves diferente no tienes que olvidar que soy un saiyajin y aún conservo muchas de sus costumbres, por lo que hay cosas de mí que jamás tendrás, pero haré lo posible para que nuestra convivencia no sea miserable.

—Eso me deja más tranquila —dijo sonriendo.

Un suave y tímido golpeteo en la puerta les llamó la atención. Definitivamente no se trataba de Kyle.

—Adelante —dijo Tarble.

Entraron las mucamas para avisar al príncipe que ya era hora de ir al salón, pero se preocuparon al ver a la princesa con su vestido de novia puesto y con el novio a su lado.

—Eso es mala suerte —dijo una de ellas preocupada mientras intentaba cubrir a su señora.

—No es necesario —respondió Dahlia sonriendo. Tomó a la joven de las manos con suavidad para que se detuviera—. El príncipe ni siquiera conoce esa creencia.

—Pero no por eso deja de ser cierto —dijo la mucama, e insistió para sacarla del lugar de forma apresurada a la vez que le informaba a Tarble que ya debía presentarse en el salón donde realizarían la ceremonia.

Tarble finalmente salió del cuarto y se encontró con Kyle que esperaba de pie junto a la puerta.

—¿Qué pasa? No entiendo —dijo observando a las dos mujeres que se llevaban a la princesa y de paso intentaban tapar el vestido.

—Costumbres de este planeta —respondió—. Ya es hora.

—Aún puedes arrepentirte —murmuró mientras caminaban por el pasillo—. Solo tendríamos que tomar una nave, volar muy lejos, comunicarnos con Broly, y...

—Kyle —dijo serio.

—Está bien, me callo. —No dijo nada más, pero lo tomó de la mano. Su hermano la aceptó y se la apretó.


Vegetasei


Cuando Raditz finalmente pudo ver a su hermano sintió un gran alivio, especialmente al ver que la mayoría de sus heridas ya estaban sanadas, lo que significaba que no habían continuado con las golpizas. Inmediatamente después del consuelo inicial, volvieron las ganas de golpearlo por haberlos hecho pasar tan mal rato.

—Te están tratando bien —dijo observando a su hermano menor a través de los barrotes de la celda.

Kakarotto levantó la mirada al escuchar la voz de su hermano. Estaba sentado en el suelo y apoyaba la espalda en lo que era su cama, una plancha de metal empotrada a la pared de piedra.

—Raditz.

—Ginn consiguió que me dejaran entrar a verte.

—¿Cómo están Milk y Gohan?

—¿Ahora te preocupas de ellos?

—Siempre me he preocupado de ellos

Raditz optó por no insistir en ese tema ahora, no valía la pena y solo le habían dado cinco minutos para verlo.

—Cuando salgas de aquí hablaremos eso con más detalle —dijo serio—. ¿Sabes cuánto tiempo te queda?

—No lo sé, unas semanas. un mes. Lo que a mi general se le pase el enojo —dijo intentando no darle importancia al asunto.

—Imagino que no vas a decirme que pasó con el padre de Ginn para que lo trataras así.

—No soy el único que tenía ganas de darle una paliza, es solo que yo me atreví. Y cuando salga de acá tal vez te diga que pasó.

—Kakarotto, eres joven, pero no te olvides que tienes una familia, una mujer que vivía en un planeta medianamente tranquilo que trajiste aquí para que tuviera tu hijo. No te comportes como si estuvieras solo.

—No lo hago —respondió molesto—. Es solo que no me medí, no lo pensé bien, pero ellos son importantes, son lo más importante.

—Entonces tienes que demostrarlo cuando salgas de aquí.

—Lo haré… ¿Puedes decirme cómo están?

—Están bien. Ya todo está más tranquilo.

—Qué bien. Dile a Milk que me espere, por favor…

—Tienes miedo que regrese a su planeta y se lleve a Gohan.

—Sí —respondió sin mirarlo.

—No lo hizo cuando todo estaba reciente, no creo que lo haga ahora, pero le diré.

—Gracias.

—En un par de días saldré del planeta con Ginn y nuestro escuadrón. Vine para tranquilizarte y decirte que tu mujer e hijo están bien, fuera de peligro.

—Gracias —se limitó a decir. Estaba enojado, molesto consigo mismo por no planear bien las cosas. De no ser por terceros su familia podría haberlo pasado muy mal.

—Imagino que te van a dejar salir mucho antes que regrese al planeta, así que te pido que no te metas en problemas y te hagas responsable.

—Lo sé. —Le molestaban las palabras obvias de su hermano, pero se las merecía y por eso no le reclamaba.

Raditz guardó silencio, estudiándolo. Se sentía como un padre con su hijo problemático, pero no tenían tanta diferencia de edad y había hecho lo posible por educarlo dentro de sus posibilidades cuando era adolescente y Kakarotto recién comenzaba la pubertad.

—Ahora que tienes tiempo de sobra acá quiero que pienses en algo.

—Sé que tengo que encargarme de mi familia.

—No, no te iba a decir eso, imagino que ya lo sabes muy bien. Solo quiero que sepas que dolió el que no confiaras en mí. Siempre hemos tenido confianza para todo, y sí, yo te oculté lo de Kyle, pero no creo que haya una razón para ocultarme lo que te pasa. Siempre te he ayudado, siempre he estado para ti y creí que no sería necesario recordártelo.

—… Cuando te lo explique lo entenderás —dijo cabizbajo. No esperaba estas palabras y lo hicieron sentir mal.

—¿Pero no será ahora, verdad?

—No… Es para una conversación larga, muy larga.

Raditz lo miró y suspiró. Los cinco minutos ya habían pasado.


Trantor


Luego de quitarse la armadura y dejarla sobre una silla, Tarble salió a uno de los balcones de su nueva habitación, mucho más grande y espaciosa que la primera, y claro, si esta la compartiría con quien ya era su mujer ante las leyes y los dioses de Trantor.

Ya era un hecho. Mañana Kyle y el resto se marcharía y comenzaría su nueva vida, lejos de las personas que quería. De todas maneras se sentía afortunado de tener personas tan importantes, considerando que en su planeta era tan difícil alcanzar ese nivel de conexión.

Entró a la habitación cuando escuchó a Dahlia caminando por el lugar. Ahora estaba con un vestido blanco mucho más simple y se había sentado en la orilla de la cama, muy nerviosa al parecer, tanto como él, solo que no se le notaba. Decidió ir a sentarse a su lado y terminar con esto de una buena vez, había más cosas de las que preocuparse y necesitaba que esta tensión y nerviosismo entre ambos se disipara ya. Se llevaban bien, estos días juntos habían sido gratos (pese a todo), tenían varias cosas en común y era agradable e inteligente, aunque aparentara lo contrario por su actitud silenciosa… Miró su vaso a medio tomar sobre un mueble y deseó haber bebido más durante la fiesta.

—Ya he estado con alguien antes —dijo la joven cuando lo tuvo a su lado. Agradeció que el cuarto estuviera en penumbras y así no podría ver su rostro—. No entiendo por qué estoy tan nerviosa.

—Seguramente en ocasiones anteriores no fue por obligación. —A él también le convenía que el cuarto estuviera tan oscuro. Aún tenía rastros de Broly en su cuerpo pese a que sanaba de forma veloz.

—Sí… —Miró sus manos sobre su regazo, mientras que el príncipe miraba su vaso—. Pero creo que lo mejor es terminar con esto enseguida. No quiero seguir sintiendo vergüenza ante ti —dijo mirándolo.

—Puedo esperar —respondió de forma educada, dirigiendo su atención a ella—. No tienes que sentirte presiona…

Nuevamente fue ella la que tomó la iniciativa y lo besó, y esta vez Tarble, le correspondió. Lo mejor sería terminar con esto lo más rápido posible.


Vegetasei


Bulma volvió a activar el radar solo por el gusto de hacerlo y ver como las dos esferas parpadeaban hermosas en él, indicando su ubicación exacta. Estaba orgullosa de su trabajo, ya habían probado en varias oportunidades el aparato, incluso Vegeta había salido de palacio con una y dos esferas y su radar se comportó a la altura.

Vegeta ahora no se encontraba presente, lo cual era raro, ya que no la había dejado sola en ningún momento, y ahora simplemente la había dejado en la habitación con el radar y las dos esferas. Por un momento la Bulma obsesionada de venganza despertó y pensó en la posibilidad de tomar el radar, las esferas y escapar ahora que tenía la oportunidad, pero pronto lo descartó. Se supone que había más personas buscando las esferas y si fueron capaces de dejar en tan malas condiciones a Vegeta, no les tomaría trabajo matarla y quedarse con el radar y las esferas.

El saiyajin ingresó a la habitación y a Bulma le llamó la atención verlo con armadura simple y traje de combate azul. Lucía un tanto agitado.

—¿Pensaste que había escapado con las esferas y el radar?

—Tú lo dijiste, no yo —respondió y se le acercó—. La nave está lista, es hora de irnos.

—¿Irnos? ¿Ahora?

—El radar está terminado, ¿no? No perdamos más el tiempo y vámonos. Ya preparé todo.

—Pero la esfera más cercana está a semanas de viaje.

—¿Quieres seguir en el taller trabajando? Si es así dame el radar y te libero de trabajar para mí.

—Contigo —corrigió Bulma—. Claro que no —se apresuró en decir, totalmente envalentonada—. Vamos ya.

—Te advierto que puede volverse peligroso. ¿Podrás seguirme el ritmo?

—Por favor —respondió ofendida—. Gracias a mí conseguirás las dichosas esferas, espero que tú no seas una molestia para mí. —Necesitaba a Vegeta y su fuerza bruta, tanto como él necesitaba su cabeza y radar. Haría lo que sea por reunir las esferas, pues ya lo tenía decidido: cuando tuviera la oportunidad le robaría el deseo a Vegeta. Si el dragón era tan maravilloso como se supone que era, lograría encontrar una forma para terminar con el imperio saiyajin de una forma más simple y limpia, y así por fin podría dar vuelta la página y seguir con su vida. Pero mientras tanto actuaría como si el deseo perteneciera a él.

—Espero que no seas solo palabras —dijo serio.

—Pensé que ya lo había demostrado —respondió mirándolo a los ojos.

Vegeta se acercó hasta quedar casi pegado a ella que inconscientemente intentó retroceder pero chocó con la mesa. La había tomado de sorpresa aquella acción.

—Voy a necesitar más de ti para creer lo que dices —murmuró con voz ronca, casi hipnotizante y se acercó más. Bulma pensó que lo besaría así que no se movió de su lugar, esperando su boca, pero el hombre estiró el brazo para tomar la cápsula que estaba detrás de ella—. ¿Qué pasó? —preguntó sonriendo. Se alejó y fue por las esferas para guardarlas en el baúl.

—Nada —dijo Bulma cruzada de brazos.

—¿Pensaste que intentaría besarte?

—Claro que no —mintió con las mejillas rojas.

—Sigue haciendo bien tu trabajo y quizás lo vuelva a hacer —dijo altanero, manipulando las esferas con cuidado.

Bulma quiso responderle, pero guardó silencio. Se suponía que ella era la que tenía el control de la situación, no él. Fue por sus cosas para guardarlas y alistarse. Por supuesto, llevó el radar consigo.


Continuará…


¡Hola a todos gracias por llegar hasta aquí!

Respecto a las actualizaciones de navidad y año nuevo: Muchas gracias por responder a la encuesta. Les comento que actualizaré el próximo jueves como cualquier día normal. Y dependiendo de la respuesta, sucederá lo mismo para año nuevo.

Para mí no es una molestia escribir durante estas fechas. Me sirve mucho para distraerme. De hecho celebro estas fiestas solo porque para mis papás y mi hermano es importante, de lo contrario sería un día normal para mí y mi esposo (no es que nos provoque tristeza o algo negativo, simplemente no nos llama la atención)

No suelo contar mucho mis problemas, tiendo cerrarme mucho, pero ya muchas de ustedes saben que mi esposo no está bien de salud. Y solo quería pedirles que me envien sus buenas vibras porque mañana tiene doctor y será un día decisivo. La verdad es que estoy aterrada, pero me hago la fuerte para no ponerlo nervioso. Además de ser el amor de mi vida, también es mi amigo, y por razones obvias, esta vez no puedo desahogarme con él.

Muchas gracias por adelantado por sus buenos deseos…

Bueno, ahora con la historia

Tarble que ha hecho todo lo posible por no cometer los mismos errores que su madre, cayó en lo mismo que ella. Está tan obsesionado por solucionar todo antes de poder estar con las personas que quiere, que no se detiene a pensar en otras posibilidades para poder estar juntos. Tiene que dejar todo listo para poder estar tranquilos y en paz.

Y si Tarble negó a Broly cuando Dahlia le preguntó, fue solo para protegerlo, pues mientras menos personas supieran de su punto débil, mejor. Además le dejó en claro que como saiyajin había cosas que no podía esperar de él.

Tarble tiene un problema con las despedidas, ya bien saben que ni con su madre ni Vegeta tuvo la oportunidad de decir adiós, haciendo más difícil y dolorosa esta.

Tanto Broly como Tarble están super afectados con esto de tener que separarse después de tantos años juntos. Crearon una relación de codependencia tan grande que no supieron llevarlo bien, especialmente con el detalle de la boda. Llegó la hora de seguir creciendo y continuar madurando para el momento en que se vuelvan a ver.

Broly ya no es un niño, tiene 26 o 27 años (ya no me acuerdo) pero es la primera relación amorosa y más encima es tan intensa, llevaban recién dos meses, acercándose a los tres, ¿y quien no es súper intenso en esa etapa? Le falta madurar un poco en ese sentido, pero también tomó la mejor decisión, aunque eso significara cortar el asunto de raíz.

La canción de esta oportunidad Without You Im Nothing de Placebo claramente va para Broly y Tarble. La que no entiende inglés que la traduzca o busque la traducción porque es una letra desgarradora y hermosa y describe tan bien lo que pasa entre ellos ahora que tienen que separarse.

Ah! esto me recuerda: ¿Les interesa que haga una playlist en you tube para compartir las canciones que he publicado hasta ahora? Me lo mencionaron y si gustan puedo hacerlo.

Bulma está imparable, Ya decidió que le va a robar el deseo a Vegeta. No sabe el alcance de poder del dragón, pero ese deseo tiene que ser de ella para acabar con el imperio, sería mucho más rápido y limpio para ella para dar vuelta la página y seguir con su vida. Y mientras va planeando en secreto apoderarse del deseo de Vegeta, no puede dejar de notarlo y conocer al hombre detrás de todas las historias y prejuicios. Pensó que sería fácil llevar el control de la situación, pero Vegeta no es tonto y tendrá que ser más inteligente para hacerlo caer ahora que se van del planeta a buscar las esferas.

Vegeta sabe que es pésima idea encapricharse con Bulma, que no es confiable y que llamarla rara es poco, pero le gustó y no hay mucho que pueda hacer, le gustó mucho y siempre sale con algo que llama más su atención o que hace que desconfíe más de ella. Pero es testarudo y pese a que está enfocado en conseguir las esferas, está dispuesto a centrar parte de su atención en ella, pero no va a caer con facilidad, sabe que tiene que tener cuidado.

Rey Vegeta ve a sus hijos como una persona más a su servicio, y dependiendo de qué tan útil son, es su forma de tratarlos. Kyle se salva de eso ya que no le sirve de nada por el momento y ya que es la única mujer y la menor.

Tarble no deja de fingir ante el rey porque él tiene el poder de quitarle todo (sus planetas y poder en el departamento de ciencias y tecnología) en un abrir y cerrar de ojos. Sí, Tarble tiene un ejército fiel, que no dudaría en apoyarlo, pero el rey gana en número y muchos de los hombres y mujeres de Tarble destacan en otras áreas en lugar de fuerza. Podría pelear pero perdería, no tenía sentido arriesgar todo, por eso fingía y fingía. Sí, mostró personalidad y seguridad para que se fijara en él, pero mucho de lo que ha hecho le conviene tanto al rey, y además como nunca se ha puesto en su contra, el monarca lo ve como alguien que le sirve, no ve un hijo, no hay cariño, no hay consideraciones hacia él.

Bueno, esta vez solo alcancé a responder los rws con cuenta, a ver si la próxima semana me da tiempo para los sin cuenta. Pero como ven, estoy actualizando más tarde hoy.

Muchas gracias por leer, espero sus rws para distraerme, alegrarme y llenarme de ganas para seguir escribiendo.

Que estén muy bien.

Dev.

17/12/20.