El Legado II


Segunda Parte


XXV

Nada Más Que La Verdad


I'm a high school lover,

And you're my favorite flavor

Love is all, all my soul

You're my playground love

Yet my hands are shaking

I feel my body remains,

Themes no matter, I'm on fire

On the playground, love

(Playground Love / Air)


Luego de ducharse, Milk salió del baño y fue directo a la cama donde la esperaba Kakarotto desnudo y relajado luego de haber pasado un buen rato juntos. Ya que ella no podía estar desnuda por el frío penetrante, se puso una bata para poder acurrucarse en su pecho. Sonrió cuando el guerrero la abrazó y bostezo cansado, relajado después de lo que habían hecho. Le gustaba verlo así de calmado y de buen humor luego de tantas semanas en silencio y apagado, poco típico de él.

—Hoy pasó algo cuando salí de mi trabajo de castigo —dijo de repente.

—¿Qué pasó?

—Se me acercó un general de otra sección para ofrecerme un puesto para cuando termine el castigo.

—¿Un puesto? —repitió y se levantó un poco para mirarlo—. ¿De qué?

—Entrenando a sus postulantes. Son competencias que tienen entre generales, quieren tener a los mejores en sus escuadrones, y desde lo que pasó en el torneo… La pelea con Broly y luego lo otro llamó la atención de varios guerreros importantes.

—Pensé que eso no había sido bien visto con tus superiores.

—Mi superior es mucho más estricto, pero hay otros generales que celebran la fuerza por sobre todo.

—¿Tan fuerte eres? —preguntó asombrada.

—Bastante —dijo sonriendo.

—¿Y quieres aceptar?

—Depende de lo que digas tú —dijo mirándola a los ojos. Estaba sorprendida que luego de todo lo que pasó no abandonara el planeta con Gohan, así que en agradecimiento sintió que debería compartir la noticia con ella.

—¿Es lo que te gusta, verdad?

—Me gusta mucho entrenar y pelear con guerreros fuertes. Entrenarlos sería muy bueno, tendría que salir del planeta muy poco y la paga sería de más del doble, podríamos vivir en una casa mejor y tú podrías estar desnuda de noche.

Ella sonrió por el último comentario.

—Si tanto te gusta, creo que deberías aceptarlo.

—¿Hablas en serio? Pensé que solo quería irte de aquí.

—Sí, si con eso estás más contento podríamos estar un tiempo más aquí con Gohan. Creo que te haría bien distraerte con algo que te guste. —No era capaz de imaginar todo lo que había sufrido cuando perdió a su madre de aquella forma tan terrible, quería que se sintiera bien, y si eso significaba estar un tiempo más en este planeta…

Kakarotto sonrió y la besó antes de levantarse.

—¿Adónde vas? —preguntó sentándose.

—Voy por la comida, está muy helado para que vayas.


Ocho años atrás


La pequeña princesa observó en silencio mientras sus dos entrenadoras reportaban al rey el informe semanal sobre su desempeño en los entrenamientos. Ya había dejado atrás la costumbre de agarrar su colita con ambas manos, pero continuaba selectiva a la hora de hablar, solo se comunicaba con una de sus entrenadoras, a la otra insistía en responder a monosílabos, los otros con los que hablaba eran el rey, Tarble y Broly y a veces a Rasp cuando no estaba con Berry a su lado.

Por la expresión del rey, se notaba que estaba a gusto de las palabras de las guerreras como cada semana, y ya casi como tradición, las mujeres se alejaron para que el monarca pudiera estar con su hija unos minutos antes de continuar con los ejercicios.

Buen trabajo, Kyle —dijo el hombre, seguido de esa caricia en la cabeza que la niña esperaba una vez a la semana—. Sigue así y vas a ser una guerrera destacada.

Sí —respondió contenta de la mirada orgullosa de su padre, y atrapó la mano del hombre que continuaba en la cabeza. Quería más, en su inocencia esperaba un poco más de afecto, como sucedía con Tarble, pero no sabía pedirlo con palabras, por lo que simplemente afirmó los dedos del rey con sus manos y lo observó a los ojos.

Muy bien, Kyle, es hora que vuelvas a entrenar murmuró Vegeta, y se soltó de la niña que pese a que luchó para que no la dejara, no pudo contra su tremenda fuerza.

La niña intentó volver a tomar la mano de su padre, pero el rey ya se movía para abandonar el salón, lo que provocó que Kyle terminara frunciendo el ceño al sentirse rechazada. Ahora sus entrenadoras pagarían las consecuencias, ya que cuando se enojaba no había quien pudiera domarla.


(...)


—Sigues aquí —dijo Bardock cuando ingresó a su habitación. Había dejado la casa en la mañana y luego de varias horas afuera encontró a Kyle acostada en su cama, casi en la misma posición que la había dejado: abrazando una almohada.

—Estaba cansada —respondió la joven desganada sin mirarlo. El cabello largo le cubría parte del rostro.

—Esas porquerías que te gustan ver cansan a cualquiera —respondió al tiempo que se quitaba la armadura—. ¿Comiste algo?

—No tengo hambre.

En ese momento el hombre se le acercó para mirarla. Eso sí que era grave.

—¿Te sientes mal?

—No es nada, estoy en mi periodo. —Usó la misma técnica que usaba con su padre para no tener que responder más preguntas. No tenía ganas de hablar, se sentía desganada y enojada.

—Vaya —murmuró Bardock, completamente ignorante del tema pese a haber tenido a una mujer a su lado por tantos años. Gine no solía sufrir molestias durante esos días—. ¿Hay algo que necesites? ¿Alguna cosa que usan las mujeres?

—Eres igual que mi papá —dijo sonriendo—. Y no, no necesito nada.

A Bardock no le gustó ese comentario, pero por razones obvias no dijo nada.

—Haré algo para comer, te dará hambre de todos modos y me quitarás mi comida. —Estuvo a punto de marcharse del cuarto, cuando vio la luz del scouter de la joven parpadear sin cesar sobre el velador. No era la primera vez que le entraban llamadas y la joven lo ignoraba—. Te están llamando.

—Es Tarble... No quiero hablar con él.

Bardock finalmente se sentó junto a la joven y le corrió el cabello para poder mirar su rostro. Al parecer había estado llorando.

—¿Qué fue lo que hizo para que no quieras hablar con él?

—Me dejó por una extraña, no le importa lo que me pase…

—Sigue llamando, y no es la primera vez que veo que no contestas las llamadas.

—Solo quiere controlarme, me oculta cosas y odio que haga eso, odio que me traten como una niña, como si no pudiera soportar las cosas.

—Tal vez en su momento te las diga, pero si insistes en no hablar con él…

—¿Te estás poniendo de su lado? —preguntó molesta y se sentó para mirarlo.

—No, pero es quien más se preocupa de ti.

—¿Y tú cómo sabes eso?

—Siempre has hablado de él —dijo apresurado. Kyle no tenía idea de las reuniones que tuvo con Tarble y en ellas siempre le recordaba que tenía que cuidarla

—Como sea, no quiero hablar con él. Estoy enojada, y si vuelves a ponerte de su parte me voy a enojar contigo también —dijo decidida.

—Está bien, niña —respondió el hombre acostumbrado a su humor—. Ahora acompáñame a cocinar, no te quedes ahí acostada. —Realmente necesitaba que Raditz regresara pronto. No tenía idea cómo tratar con una adolescente así.

Malhumorada, se puso de pie y lo siguió.

—Debería estar en palacio. Ahí al menos a nadie le importa si me quedo acostada todo el maldito día.

—No recuerdo haber sido tan complicado a tu edad —respondió el guerrero ya en la cocina con la joven.

—Eso es porque podías hacer lo que querías —respondió Kyle, y de un salto se sentó sobre un mueble mientras el hombre sacaba las cosas para preparar la comida.

—Me tuve que cuidar solo a muy temprana edad, era así para la mayoría de los niños.

—Los tiempos cambian, viejo. Ahora no tiene nada de malo pedir un poco de atención de la que se supone que es tu familia.

—Antes era más fácil.

—Hay un soldado que me busca conversación cada vez que me ve en palacio —dijo de la nada la joven.

Bardock se tomó un momento para procesar la información.

—Por ejemplo, este tipo de conversaciones no existían —dijo evidentemente incómodo, por lo que decidió no mirarla y concentrarse en la comida.

—Bueno, pues te jodes porque no tengo con quien más hablar. Le diría a Tarble, pero no quiero hablar con él, y Broly está muy ocupado, no quiero molestarlo con tonterías.

—Pero a mí sí.

—Es tú culpa, que no insististe lo suficiente en echarme de tu casa cuando te busqué para tener información sobre mi mamá.

—Sí, insistí mucho, pero tú no entendiste… Ya, dime, qué pasa con ese soldado. ¿Qué edad tiene? —Se cruzó de brazos y se apoyó en la pared para mirarla.

—No lo sé. Dije que busca conversación, no que lo logre… Aunque está guapo —dijo encogiéndose de hombros—. Debe ser joven, por su armadura asumo que está postulando a un puesto en los batallones de élite.

—¿Estás consciente que es lo que quiere de ti? Ahora que estás más alta luces mayor… —y agregó pensativo—. Por lo visto serás la primera de los hijos de Koora que alcance una estatura decente.

—Sí, debe ser que saqué la estatura de papá —comentó y volvió al tema principal—. Y claro que sé que es lo que quiere, hace años que tuve esa conversación incomoda sobre sexo con Tarble que tenía la cara roja de vergüenza, al igual que Broly que no ayudaba mucho y solo asentía.

—¿Entonces qué quieres que te diga?

—Nada en especial —respondió haciendo una mueca—. Necesito hablar con alguien y solo estás tú.

—Espero que Raditz regrese pronto.

—Yo también. ¿Sabes dónde está?

—Fuera del planeta.

—Sí que eres un pésimo padre —dijo frunciendo el ceño.

—Antes las cosas funcionaban de otra forma —respondió con el ceño fruncido y regresó su atención a los alimentos.


(...)


Kakarotto entró a la nave de Kyle sin que nadie se lo impidiera. Los soldados ya se habían habituado tanto a su presencia que ya no lo detenían para inspeccionarlo ni le avisaban de su llegada a la princesa, ya que la joven no le gustaba tanto protocolo, pero de todas formas le hacían conversación al guerrero para preguntarle sobre ese combate con Broly y el general Straw. A esta altura Kakarotto ya se sentía un poco aburrido de las mismas preguntas, pero había llamado bastante la atención.

Encontró a Kyle sentada en el asiento del piloto. Jugaba con las palancas y botones como toda una profesional. Había aprendido a pilotar naves a temprana edad (que sirviera de algo tantas horas de estudio que Tarble le impuso)

—Gohan, nos vamos —dijo cerca de Kyle, y se limitó a saludarla con un movimiento de cabeza. Ella levantó la mano respondiendo el saludo y continuó jugando con el tablero apagado. Nunca la habían dejado salir sola, y las veces que salió del planeta, fue en la nave de su padre, y por supuesto no tenía permitido estar en la cabina de mando.

—No te va a escuchar, está jugando y lo hice ponerse audífonos —dijo Kyle—. Lo obligué porque me tenía loca el ruido.

Kakarotto se asomó al cuarto donde su hijo jugaba frente al computador . No le encontraba ninguna gracia, pero el niño estaba casi obsesionado.

—Gohan, ¿no íbamos a entrenar hoy? —preguntó mirándolo a él y a las imágenes del computador.

—¿Podemos dejarlo para otro día, papá? Nunca había avanzado tanto —respondió luego de pausar el juego para hablarle.

—¿Prefieres jugar una simulación de lucha en lugar de entrenar conmigo? Gohan, podríamos estar haciendo todo eso e incluso más en la vida real.

—Es que me gusta aquí, papá. Es más entretenido —respondió y volvió enseguida su atención a la pantalla del computador una vez que reanudó el juego. Sus manitos tecleaban con la misma pericia que Kyle en el tablero de comando de la nave.

—Déjalo —dijo Kyle desde su asiento—. En unos días más se va a aburrir y va a ponerse a leer y estudiar todo el día y luego va a querer volver a entrenar.

—Pero yo quería entrenar —dijo haciendo una mueca. Se alejó de su hijo y fue a sentarse en el asiento del copiloto junto a Kyle—. Ahora Milk me deja entrenarlo un poco, y Gohan no quiere, vaya suerte.

—Yo puedo entrenar contigo —murmuró la joven, y se arregló el cabello largo detrás de su oreja. No se daba cuenta de que sus gestos se suavizaban demasiado cuando él estaba cerca.

—Está bien —respondió luego de pensarlo un momento. Después de todo Milk aún estaba trabajando y tenía unas pocas horas libres antes de ir por ella—. Gohan, ¿nos acompañas? —gritó para que el niño pudiera escuchar.

—No papá, gracias —exclamó el pequeño esta vez sin detener su partida.

Kakarotto sintió como un castigo que su hijo no estuviera tan interesado en los combates, pero estaba entretenido y se veía contento, más niño para su gusto, así que no le insistió. Ya querría entrenar por su cuenta y así aprenderá mucho mejor que obligándolo.

—Vamos —le dijo a Kyle. Gohan estaba en un lugar muy seguro, podría dejarlo ahí sin problema—. ¡Ya sabes donde encontrarme! —gritó sin esperar respuesta—. El niño ya estaba grande, tenía que darle libertades pese a que Milk se negaba. Era saiyajin, y debía hacerse más independiente.


(...)


—¿Y cuándo te vas? —preguntó Kyle cuando terminó de tragar un gran pedazo de carne con pan.

—El próximo mes —respondió Lok—. El niño había dado un estirón y ahora parecía de mayor edad, pero aún conservaba los ojos y cierta actitud infantil—. Vamos a ir a tres planetas, y voy a poder dirigir un ataque —dijo entusiasmado. Esta era la primera vez que se alejaría tanto de Vegetasei.

Los hermanos se encontraban sentados en el suelo comiendo un emparedado durante el descanso del jovencito en su sala de entrenamiento. Ahora que estaba más grande, la reina no lo acompañaba todos los días a entrenar, y Kyle había estado atenta a eso para no encontrarla y poder compartir con Lok.

—Qué envidia. Me gustaría viajar —dijo pensando en lo mucho que Lok se alejará de su planeta, no el motivo bélico, ya que eso no le llamaba la atención.

—Es más que eso —respondió ceremonioso—. Voy a tener que probar que soy digno hijo del rey.

—Te irá bien —dijo la joven, sin dimensionar el peso que sentía Lok en los hombros ante tanta presión—. Siempre haces todo bien, como lo espera papá, eres digno de tu puesto.

—Eso lo dices porque no tienes que hacer nada para tenerlo contento. Solo con respirar él ya está satisfecho.

—Eso no es mi culpa. Fue solo cosa de suerte, si yo fuera la heredera al trono estaría pasando por lo mismo que tú, y tal vez tú serías el favorito.

—No lo sé… Quizás sería más insignificante para él de lo que ya lo soy.

—Tampoco es el mejor padre del mundo conmigo —dijo intentando animarlo—. Es cierto, no me presiona y puedo conversar a veces con él, pero eso es todo. Según él es porque…

—Es rey, no padre —dijo Lok terminando la oración de Kyle.

—Exacto… Como sea, tú tienes a tu madre y hermanos y yo… —Se calló sin saber qué decir. No podía decir a Bardock, ni de broma mencionaría su nombre.

—Tú tienes a Tarble, siempre lo has tenido a él y a ese grandote que lo acompaña como perro faldero.

—Se llama Broly, y lo sabes bien —respondió molesta—. Y Tarble está tan lejos ahora, que no sé…

—Debe estar feliz de haberse ido, siempre se ha creído más que todos los demás y sin tener razones.

—No hables así de él. Es el resto el que siempre lo aisló por ser diferente y a él no le quedó otra opción que hacerse más fuerte y mejor para tener que soportar tantos malos tratos. Además casi no lo conoces para hablar así de él.

—Casi no lo conozco pese a que es mi hermano, y las pocas veces que estuvimos juntos fue insolente con mamá.

—Es obvio por qué no se pudo acercar a ti, ten por seguro que de haber podido lo hubiera hecho.

—No es obvio para mí, yo no lo sé —dijo poniéndose a la defensiva.

—No me hagas decírtelo —respondió, y se puso de pie dejando su pan a medio comer en el suelo, su hermano la imitó.

—Sabes que no me gusta que hables mal de mi mamá.

—Y no lo he hecho, pero a ti te encanta ponerlo difícil. Tengo que venir a verte casi a escondidas para que la bru… Para que tu mamá no se entere y siempre terminamos discutiendo por alguna razón.

—No hables mal de ella entonces.

—Oye, tú comenzaste hablando mal de Broly y Tarble.

—Ahora ellos no están, pero sigues prefiriéndolos pese a que te dejaron tirada.

—Estás siendo cruel con algo que te dije cuando me sentía triste —exclamó con los ojos llorosos.

—No los veo a ellos aquí —insistió Lok, evidentemente celoso—. E insistes en protegerlos cuando yo siempre he estado para ti.

—¿Sabes qué? Olvídalo. No voy a continuar discutiendo contigo, no podía esperar nada más de alguien que pasa gran parte del día con una serpiente venenosa, yo te quiero, pero para tu mala suerte me criaron de otra forma y no es así como se llevan los hermanos. —Se giró para marcharse por la salida más cercana, y casi chocó con Rave que había entrado y escuchado parte de la discusión.

—No creo que esa sea la forma de hablarle al futuro rey —dijo Rave, calmada como siempre, pero capaz de congelar la sangre a cualquiera con esa mirada y tono de voz.

—Es mi hermano antes que cualquier título —respondió Kyle intentando no desviar la mirada de la reina. Le tenía miedo, así de simple, siempre había sido así, pero ahora que la había tomado de sorpresa y no podía evadirla, no le quedó otra que enfrentarla.

—Pero es mejor no olvidar ciertos protocolos para una mejor convivencia, ¿no lo crees? —preguntó al tiempo que se acercaba a su hijo y se ponía a su lado para mirar a la princesa. Lok guardó silencio pese a que su hermana lo miró esperando su apoyo.

—Era una discusión de hermanos, nada más, pasa todo el tiempo.

—Esas cosas distraen a tu hermano que está preparándose para su primera misión de importancia.

—Vine a verlo a la hora de descanso, no es la gran cosa —respondió molesta.

—Así es —dijo Lok, sin tanta fuerza en su voz—. Estaba tomando un descanso.

—Vienes justo ahora que Lok debe estar concentrado física y mentalmente y los escucho discutiendo —insistió la reina sin escuchar a su hijo y mirando directo a los ojos a Kyle—. Es una pena y debería darte vergüenza que intentes sabotear su progreso en este punto tan importante de su carrera.

—¡Yo no he hecho eso! —exclamó cayendo con facilidad en sus provocaciones—. Yo solo…

—Puede que el rey te deje pasar muchas faltas de respeto, niña, pero este lugar es sagrado para tu hermano Lok. Él se prepara aquí a diario y lo último que necesita es que llegues tú a dañar su avance.

—Estás inventando cosas que no son. Yo quiero que le vaya…

—Ahorrame tus pretextos, niña, y retírate de aquí. No quiero volver a saber que vienes a distraer a mi hijo. Vete de aquí a molestar a otro lado, no es mi culpa que el rey no crea en tus capacidades y no te tenga ocupada en algo.

—¿No vas a decirle nada? —preguntó molesta a su hermano, pero él jovencito solo se limitó a evadir su mirada, por lo que decidió marcharse del lugar.

—En serio —comentó Rave mirando a Lok—. Si yo fuera su madre...

—¡Ni naciendo de nuevo podrías ser mi madre! —exclamó Kyle regresando para encarar a Rave por sus palabras—. No le llegas ni a los talones, vibora venenosa. —Terminó gritando casi sobre el rostro de la reina.

—¡Kyle, cállate! —pidió Lok, más que nada para proteger a su hermana, pero ya era tarde.

—Qué mal te educó el rey —respondió Rave, sin alterarse ni un poco por el insulto de la princesa—. Ni siquiera sabes todos los delitos que cometió tu madre que hicieron que su cabeza terminara rodando por el suelo del coliseo.

—Ella fue mucho más que eso —respondió con el rostro rojo por la rabia.

—Sí, ella fue una traidora, que estuvo a punto de destruir todo lo que tu padre y sus antecesores habían logrado —avanzó unos pasos, haciendo que la joven retrocediera—. Traicionó a su gente, a todos los que confiaron en ella, a su raza, a sus propios hijos, a ti incluida que podrías haber terminado muerta si el rey lo hubiera estimado conveniente. Dejó el prestigio del imperio casi en el suelo, y tú, niña tonta, vienes a defenderla por alguna historia romántica que el intento de guerrero de Tarble te debe haber contado. Crece de una vez por todas y date cuenta que el legado que dejó esa mujer no es más que vergüenza y traición, que jamás le importó el riesgo en que ponía a sus hijos y que por tus venas corre esa misma sangre, así que tendría cuidado con cada acción y palabra que saliera de mi boca, ya que por mucho que creas que estás segura aquí, el rey no dudaría en decapitarte si repitieras el pasado.

—Eso no va a pasar —respondió Kyle con la voz temblorosa y ojos llorosos, incapaz de rebatir el resto de su discurso.

—Por supuesto que no. A Koora le concedo la fuerza, inteligencia y el coraje que tuvo para intentar destruir todo y casi salirse con la suya, pero tú, niña, no eres más que un fantasma de lo que ella fue, una pobre copia inexperta y torpe que no tiene un propósito en esta vida más que hacer perder el tiempo a los demás como el lastre que eres. Ahora retírate de aquí, no quiero enterarme que has estado interfiriendo en el entrenamiento de mi hijo. —Terminó severa. Tal vez no podía hacerle daño físico porque significaría que el rey perdería la cabeza, pero sí podía usar su lengua para lastimarla.

Esta vez la joven sí salió del lugar y no pensó en regresar.


Aún con el rostro rojo de rabia y el corazón acelerado, Kyle continuó caminando por el palacio hasta que se alejó lo suficiente para llegar a un patio que era frecuentado por los soldados de élite. Tenía ganas de llorar y gritar de rabia, pero no lo hizo, necesitaba algo más para dejar salir toda la frustración, y lo encontró…

Su primera idea era tomar una nave y marcharse lejos, pero sabía que no sería fácil, por lo que se encaminó hacia un grupo de saiyajin que conversaban cerca de sus naves individuales. Los tres hombres jóvenes eran postulantes a la tropa de élite, y uno de ellos lo conocía bastante bien, pues desde que regresó de Trantor, cada vez que se cruzaban intentaba conversar con ella sin muy buenos resultados.

—Oye, tú, Stone —dijo al joven de 22 años que estaba con su radiante armadura negra. Los tres le hicieron un saludo por educación.

—Mi nombre es Zarr, princesa Kyle —respondió el apuesto guerrero, cuidando su tono con la princesa y asombrado de que ella se acercara, ya que siempre ocurría al revés. Los otros dos postulantes al escuadrón de élite no sabían si quedarse o retirarse, puesto que la joven no había dado la orden.

—Sí, como sea. Vamos a comer— dijo decidida, mirándolo a los ojos. Y ante el segundo de duda en los ojos del guerrero volvió a hablar—. ¿No me habías invitado? Vamos ahora.

—Ahora. —El joven miró hacia todos lados en caso de que hubiera algún guardia o superior mirando.

—¿Qué pasa? —preguntó la princesa—. Si tienes turno entonces olvídalo. —Se dio la vuelta para marcharse. Necesitaba salir de ahí, y a esta hora Kakarotto ya estaba con su mujer, así que no le quedaba otra que ir con Bardock.

—No, espera —dijo el guerrero y se le acercó intentando tomarla de la muñeca para detenerla, a lo que ella reaccionó con rapidez y se volteo, esquivándolo sin que pudiera siquiera rozarla. No estaba acostumbrada a que cualquiera la tocara—. Lo siento —dijo al ver la cara de pocos amigos que puso la princesa por lo que hizo, por lo que agregó enseguida para no perder su oportunidad—. Y al demonio con el turno, vamos.

Kyle no respondió y se fue del lugar junto con el hombre que tal como en las veces anteriores no dejó de hablarle.


(...)


Broly se alejó de sus hombres y abandonó el cuarto de control cuando su scouter le indicó que Kyle lo estaba llamando. Avanzó por uno de los pasillos de la gran nave mientras acomodaba el scouter en su oreja derecha para luego presionar el botón y establecer contacto.

—Kyle —saludó con su típica voz ronca y sin emociones.

¿Estás ocupado?

—No… ¿Todo bien? —Preguntó cuando ella tardó en hablar. Siempre era un torbellino de energía cuando conversaban, y ahora sonaba apagada.

Si… —Hubo otra pausa antes de responder—. Estuve con un soldado…

—¿Cómo estás? —se apresuró en preguntar. Por la voz de la chica pensó que algo malo le había sucedido.

Bien, no te preocupes, me duele la cabeza porque bebí demasiado… Al final no sucedió porque me arrepentí, era la primera vez que llegaba tan lejos con alguien y no me sentí cómoda.

—Entonces está bien si no querías. ¿Él se comportó?

Tranquilo, no tienes que matar a nadie, yo me encargué bien de hacerle saber que había cambiado de opinión.

Broly sonrió por su respuesta y al escucharla más animada.

¿Cómo fue tu primera vez?

—Compleja —se limitó a responder. Pese a que el sexo era algo normal y necesario para él, se sintió raro hablando con Kyle sobre el tema, pero no dejaría de hacerlo, especialmente que estaban separados y que para ella todo este asunto era mucho más difícil. Se cruzó de brazos y miró por la ventana reforzada que ocupaba la mitad del pasillo para observar la magnífica vista del exterior.

¿A qué te refieres con compleja?

—No creo que sea parecido a lo que estuviste a punto de hacer con ese guerrero.

¿Fue con un hombre también, no? ¿Qué tan diferente podría ser?

—Tenía tu edad —finalmente dijo—. Y si busqué contacto con alguien fue porque estaba solo y me sentía completamente vacío. No me importó con quienes estuve en ese momento.

Bueno, yo me siento un poco así ahora. Vacía.

—Es diferente Kyle, y no quiero minimizar lo que sientes, pero a los catorce años no tenía a nadie, tú nos tienes a nosotros.

Lo sé. Es solo que no he podido acostumbrarme, sabía que sería difícil, pero no tanto.

—Ha sido difícil para los tres.

¿Estás seguro? —preguntó un tanto hostil.

—Claro que sí. Si hablaras con Tarble lo sabrías.

Sí, tal vez sea buena idea responder las llamadas de Tarble… Lo extraño.

—Y él a ti.

Sabía que te diría que no respondo sus llamadas.

—Claro que iba a decirme, siempre habla de ti, está preocupado porque no le respondes.

Ya, está bien, voy a responderle.

—Y tienes que creerle cuando te dice que estaremos juntos.

Si me contaran que es lo que traman podría estar más tranquila.

—Necesitamos tiempo, Kyle. No es algo para conversar por scouter.

Pero admites que están haciendo algo.

—Kyle —dijo con tono más serio—. Es algo para conversar los tres en persona, no así.

Está bien, no preguntaré más, por ahora.

—Ahora llama a tu hermano.

Está bien, pero esperaré que se me pase la resaca, o se va a dar cuenta que estuve bebiendo y se va a enojar.

—Sí, esa es buena idea —dijo sonriendo—. Y si vuelves a estar con ese soldado o con otro…

Lo sé, lo sé… Ahora no te da vergüenza hablar del tema, ¿verdad? ¿Te acuerdas cuando intentaron hacer esa charla?

—Eras una niña y estaba incómodo… Ahora sigo un poco incomodo, pero ya no eres una niña y no te estoy mirando.

Sí, es más fácil así… Gracias, me hace bien hablar contigo.

—A mí también, Kyle.

Qué ganas de darle una fecha exacta a Kyle para que esté tranquila y pudiera llevar una cuenta de cuántos días faltaban para estar juntos, pero no lo sabía, y por como todo iba avanzando, no sería muy pronto, pero valía la pena el sacrificio, estaba seguro de eso.


(...)


Como ya se había hecho costumbre, Kyle se iba a una de las torres más altas de palacio para estar sola y fumar cada vez que se sentía molesta o triste. En este caso continuaba enojada por lo que Rave le había dicho sobre su madre, ya que pese a todo lo bueno que Bardock le había contado sobre ella, lo que Rave había dicho no estaba alejado de la verdad y eso la confundía tanto. No quiso contarle a Bardock, pues se avergonzaba de no haberle hecho frente a la reina y tampoco quiso conversarlo con Broly, ya que él solo vio unas pocas veces a su madre cuando era niño, y en cuanto a Tarble… Había renunciado a la idea de hablar sobre ella con su hermano hace mucho tiempo.

Sabía que la bruja de Rave era buena para hacer sentir mal solo con las palabras, pero no por eso podía sentirse tranquila. Si tan solo se hubiera atrevido a encararla no se sentiría tan mal consigo misma.

—Sabía que estarías aquí —dijo Kakarotto cuando voló por sobre la torre y descendió al lado de Kyle.

—¿Qué haces aquí? —dijo ella, curiosa de verlo.

Kakarotto levantó las cejas al verla sentada en el suelo con los antebrazos apoyados en las rodillas y el cigarro en la boca, lucía tan similar a su padre que no pudo ocultar la sorpresa.

—Encontré a Gohan solo en tu nave, me llamó la atención que no estuvieras con él.

—Está entretenido jugando en el computador. Ahora siento que lo molesto más que acompañarlo —dijo seria, casi molesta porque un niño de casi cinco años tuviera más cosas que hacer que ella.

Kakarotto no dijo nada y se sentó a su lado. Hace unos días que la veía diferente y le llamó la atención, y ya que era su único hermano a disposición sintió que debía comportarse como tal, aunque ella no lo supiera.

—¿Pasó algo malo?

—¿Cómo sabes?

—La otra vez que te encontré aquí llorabas porque Tarble se marchaba del planeta.

—¿Tan obvia soy?

—Un poco.

—¿Y por qué te interesa? —preguntó dejando el cigarro para mirarlo a los ojos—. Antes no soportabas encontrarme en la casa de Bardock, y ahora compartimos casi todos los días e incluso te preocupas.

Kakarotto no supo qué responder. No era fácil inventar una mentira para ocultar tremendo secreto, y los ojos brillosos de Kyle parecían estar impacientes por una respuesta.

—Gohan te quiere mucho —dijo un tanto nervioso—. Y aunque está enviciado con esos juegos me comentó que lucías triste.

—Y eso a ti te preocupa —dijo Kyle sin quitarle la vista de encima. Escuchó atenta lo que Kakarotto tenía para decirle, pero no pudo evitar mirarle la boca. ¿Acaso sería que estaba interesado en ella? Eso explicaría este repentino cambio en él, además ahora que lucía mayor algunos hombres habían comenzado a fijarse en ella, ¿por qué no Kakarotto? Sí, tenía a su mujer, la madre de Gohan, pero tal vez estaba confundido y tan solo necesitaba un empujoncito para darse cuenta que existía la posibilidad de que le atrajera otra persona... No podía creer que hace solo unos días había estado a punto de tener sexo por primera vez con casi un desconocido, en cambio ahora podía sentir sus piernas tiritar ante la idea de besar a Kakarotto que no dejaba de hablarle… Pues al demonio todo, ya era mucho tiempo conteniéndose. ¿Qué era lo peor que podría pasar?

Kyle no resistió más, y aprovechando la extrema cercanía, acortó lo poco que quedaba entre ellos y presionó sus labios contra los de Kakarotto. El hombre inmediatamente se puso tenso y se hizo un poco hacia atrás sin poder cortar el contacto de sus bocas. Fue cuando la chica separó los labios para mejorar el beso, que él la tomó de un hombro para separarla con mayor brusquedad de la que esperaba.

—¿Qué se supone que estás haciendo? —dijo enojado. Se puso de pie y ella lo imitó.

—No es para tanto, fue solo un beso —dijo excusándose, pero se horrorizó cuando lo vio pasarse el brazo por la boca—. ¿Te estás limpiando la boca? —exclamó totalmente ofendida.

—Maldición —gritó Kakarotto demasiado alterado—. ¡Todo esto es culpa de las malditas mentiras! ¡Bardock está acostumbrado a arrastrarnos a su mierda y que otros se hagan responsables por sus mentiras!

—¡¿De qué demonios estás hablando?!

—¡Habla con Bardock! Todo esto es su culpa —dijo descompuesto, con deseos de marcharse ahora mismo de ese lugar y no mirar más a Kyle que no tenía culpa de nada.

—¡No! ¡Te estoy preguntando a ti que está pasando porque no entiendo por qué reaccionas así y no sé qué tiene que ver Bardock con todo esto!

—¡Habla con él, ya te lo dije! ¡Ya no puedo! —Quiso volar, pero ella se apresuró a tomarlo del brazo con fuerza para que no escapara.

—¡No! ¡No te vas de aquí hasta que me digas por qué reaccionaste así!

—¡Porque somos hermanos, Kyle! —dijo mirándola a los ojos—. ¡Tenemos de padre al mismo idiota irresponsable que jamás ha sido capaz de hacerse cargo de ninguno de sus actos!

Kyle lo soltó y se alejó unos pasos de él como si tuviera alguna enfermedad altamente contagiosa. Kakarotto la miró y por cómo lucía su rostro, ya no estaba tan seguro de que hubiera sido buena idea haberle confesado la verdad.

—¿De qué estás hablando? Es imposible, yo soy hija de... —murmuró apenas. De pronto sintió que no tenía mucho aire a su alrededor y todo empeoró cuando la revelación de Kakarotto no se le hizo para nada absurda—… ¿No estás diciendo esto solo para alejarte de mí? —preguntó con los ojos llenos de lágrimas, esperando que así fuera.

—Fue la razón por la que no discutí más contigo y dejé que te acercaras…

—Y por eso es que Bardock… —No pudo continuar, no tenía aire para seguir hablando. Lo único que pudo vocalizar fue un gemido triste seguido de gruesas lágrimas. Ya sin fuerzas y casi sin poder respirar, se inclinó y apoyó las manos en sus piernas.

—Kyle…

La joven no respondió. Solo pudo llorar, incapaz de procesar aquella información. Cuando terminó sentada en el suelo ahogada en su llanto, sintió los brazos de Kakarotto en su espalda. No tuvo energía para rechazarlo, todo lo contrario, se aferró a él y continuó llorando, dolida y confundida.


—¿Estás segura que estarás bien? —preguntó Kakarotto luego de que entraran al cuarto de Kyle por el balcón. Había sido la única forma para que nadie los viera y así no notaran el rostro enrojecido y los ojos hinchados de Kyle por tanto llorar allá en la torre.

—Sí —respondió ella completamente apagada y agotada. Se sentó a los pies de la cama y no reaccionó hasta que Kakarotto le acercó un vaso con agua. Ni siquiera lo había visto moverse hacia el otro lado del cuarto donde estaba la jarra con agua. Bebió todo el contenido y con manos temblorosas dejó caer el vaso al suelo que no terminó destrozado solo por la alfombra que cubría gran parte de la piedra fría.

—¿Qué es lo que piensas hacer ahora que sabes la verdad? —preguntó sentado a su lado.

—No sé… No sé nada. —Continuaban saliendo lágrimas sin que se lo propusiera.

—¿Estás consciente que si el rey se entera de esto la vida de mi hijo correría peligro?

—Seguramente mataría a Bardock y a toda su familia —dijo en un murmullo. Un incómodo escalofrío recorrió su espalda cuando se vio a sí misma en la lista de los asesinados—. No le diré nada, puedes estar tranquilo. —Ahora entendía tantas cosas, todo era tan obvio.

—¿Necesitas algo más?

—Sí —dijo. Limpió las mejillas y ojos con las manos antes de continuar—. Necesito que me digas toda la verdad. Todo lo que sepas sobre la historia de mi madre y Bardock.

—No es mucho.

—No me importa. Dime todo lo que sea posible, por favor. Estoy cansada de que la gente que quiero me mienta de esa forma tan horrible.

—Está bien, te diré lo que sé.

—Gracias por ser el único honesto… —Debió esforzarse para no volver a romper en llanto, pero costaba mucho.

Kakarotto respondió con una palmada en su hombro.


(...)


—¿Dónde te habías metido? —preguntó Bardock desde la cocina mientras hacía el desayuno y escuchó a Kyle entrar. Se había acostumbrado a tenerla día y noche en su casa, por lo que su ausencia de dos días enteros se había sentido.

—Estaba ocupada —dijo Kyle. Fue a sentarse a su asiento de siempre junto a la mesa, quedando de espaldas al hombre que no pudo ver sus ojeras y ojos hinchados.

Luego de conversar con Kakarotto por varias horas, no tuvo fuerza para salir de su habitación y ni siquiera había probado bocado alguno, se había mantenido con agua y largas horas de sueños a causa del cansancio por tanto llorar. Como era de esperar, nadie en palacio notó su ausencia, y las únicas personas que intentaron comunicarse con ella por scouter, fueron Tarble y Broly. No tuvo el valor de hablar con ellos, porque pese a que Kakarotto le dijo que no sabía si ellos tenían conocimiento de la verdad, era obvio que así era.

—Llegas justo a la hora del desayuno, qué conveniente.

—No tengo hambre.

—Siempre dices lo mismo y terminas comiendo mi co…

—¡Te dije que no tengo hambre! —exclamó golpeando la mesa, y nuevamente sintió que las lágrimas se asomaban. No tenía idea cuánto más podría seguir llorando.

Bardock la miró desde la cocina y solo pudo ver su cabello desordenado. Eso era raro, ya que desde que llegó de Trantor se había acostumbrado a tenerlo ordenado y bien peinado.

—Ahora que sé todo entiendo lo natural que se dio la relación entre nosotros —dijo Kyle sin esforzarse para detener las lágrimas—. Lo que en verdad no entiendo, porque eres un pésimo padre…

—¿De qué estás hablando? —preguntó. Dejó lo que hacía para ir a la mesa con ella, y al hacer contacto visual y sentir tanto resentimiento en su mirada entonces lo supo, y no pudo hacer más que sentarse en su asiento.

—Yo sabía que había algo raro en todo esto, en la forma que tu y yo nos llevamos tan bien y nos quisimos de forma tan natural, y te pregunté, te di la oportunidad para que fueras honesto y me dijeras la verdad, pero como todos los que me rodean, decidiste seguir mintiéndome.

—¿Cómo te enteraste?

—Eso no importa —dijo dolida, con la voz quebrada—. ¿Vas a decirlo tú o esperas que yo lo haga? Maldito cobarde mentiroso.

Bardock deseó beber un sorbo de su cerveza antes de hablar, pero no tenía nada a mano, y no le quedó más opción que abrir la boca ante la mirada castigadora de su hija.

—Soy tu padre —dijo, incapaz de continuar mirándola. Se sintió fatal cuando la escuchó sollozar, pero se obligó a recuperarse enseguida. Ahora que ella lo sabía, todo cambiaba para ellos, especialmente para ella.

—¿Por qué no pudiste decirme la verdad?

—Porque si el rey se llega a enterar que no eres su hija te matará.

—No puedes estar seguro de eso.

—Lo estoy Kyle, sé de lo que es capaz de hacer ese infeliz.

—¡No hables así de él! —dijo molesta—. Pese a todo yo sé que me quiere y no sería capaz de hacerme daño.

—¿Puedes estar completamente segura de eso, Kyle?

—No vine a hablar de eso. —Se puso de pie, al igual que Bardock—. Solo quería escucharlo de ti.

—Tenemos mucho que hablar.

—No, yo no tengo nada que conversar contigo. Tuviste tu oportunidad y la perdiste, ahora no pienses que vamos a seguir donde nos habíamos quedado, porque lo arruinaste todo con tus mentiras.

—No puedes irte, corres peligro.

—¡No corro peligro!

—Claro que sí. Si el rey se llega a enterar...

—¡No le voy a decir! ¡Sigues pensando que soy una niña estúpida!

—Nunca he pensado eso Kyle. Te estaba protegiendo, esperando a una edad que pudieras...

—¡Si algo de cariño me tienes te pido que dejes de mentirme! —exclamó dolida.

—Perdóname, Kyle —dijo totalmente honesto.

—No intentes buscarme, si no quieres que le diga a mi padre que estás acosándome. —Quiso salir de la casa, pero Bardock se apresuró en tomarla del brazo. No podía perder así a su niña.

—Dame la oportunidad de hablar.

—¡Tuviste más de un año para hacerlo, Bardock! ¡Ahora suéltame! —ordenó furiosa y forcejeó hasta poder liberarse. Desesperada abrió la puerta y salió volando del lugar a una velocidad asombrosa, en caso de que el guerrero intentara detenerla.


(...)


—Hagan pasar al siguiente —dijo el rey una vez que se desocupó de sus asuntos. El soldado que se encontraba al interior de su oficina abrió la puerta y salió para dejar entrar a los hombres del rey que esperaban pacientemente, pero un pequeño torbellino se les adelantó e ingresó al estudio, cerrando de un portazo casi en la cara del soldado y de los hombres que no alcanzaron a poner un pie dentro del lugar.

—Tengo una pregunta que hacerte —dijo Kyle, yendo directamente al escritorio donde se encontraba su padre, pero no se sentó, se mantuvo de pie detrás del asiento.

—Debería castigarte por cerrarle la puerta en la cara a esos hombres importantes, Kyle —dijo severo, y luego agregó más relajado—. Pero no tenía ganas de otra reunión aburrida, así que sigue.

—¿No me vas a preguntar por qué estoy así? —Era evidente su mal estado. Los ojos enrojecidos e hinchados era lo que más destacaba de su rostro pálido.

—Imagino que estás en esos días que les pasa a las mujeres. Es lo único que podría justificar que estes llorando. Sabes muy bien que solo los débiles lloran y demuestran su debilidad ante el enemigo.

—¿Eso es lo que eres, el enemigo?

—Sabes a lo que me refiero. Ahora habla antes de que me regresen las ganas de tener esa reunión.

—¿Cuándo decapitaste a mi madre en el coliseo, sentiste alguna clase de remordimiento o simplemente lo disfrutaste?

—¿Para qué quieres hablar de eso, Kyle? Ya sabes todo lo que pasó. Tu madre nos traicionó y tuvo el castigo que merece.

—Alguna vez se directo conmigo y responde la pregunta, por favor —exigió molesta.

—Se sintió bien, porque se lo merecía. Puso en riesgo todo el imperio. Nos traicionó y humilló ante todos nuestros enemigos. Era lo que se merecía —repitió incómodo.

—¿Pero la querías?

—¿Qué clase de preguntas son esas, Kyle? —preguntó molesto.

—¿Qué sucedería si yo te traicionara de esa forma? Si hiciera algo tan malo que ya no pudieras considerarme tu hija —preguntó al mismo tiempo que apoyó las manos en el respaldo del asiento para inclinarse un poco y mirarlo mejor.

—¿No tienes nada mejor que hacer? Ve a jugar a algún lado, tengo trabajo que hacer aquí.

La joven no le hizo caso e insistió, pero no con la vitalidad y energía de un principio. Ahora estaba llorando con ojos tan tristes que incluso llamaron la atención de su padre y le preocupó.

—¿Disfrutarías decapitarme con tus propias manos, papá?

Vegeta no pudo volver a ver el rostro de su hija que agachó la mirada, pero sí vio cómo caían las lágrimas.

—¿Qué fue lo que hiciste, Kyle? —preguntó preocupado.

Kyle lloró en silencio por un rato hasta que finalmente pudo controlarse. No podía seguir hablando con él, se exponía a decirle toda la verdad y si hacía eso pondría en peligro a Kakarotto y su familia, a Raditz, e incluso a Bardock, que pese a todo, no quería verlo muerto. Pero lo peor de todo, lo que más le dolía además de las mentiras, era que creía posible que el rey la mataría si se enterara que no era su padre biológico, y eso terminó de destrozarle el corazón.

—Perdóname, papá —dijo aún triste—. Extraño a Tarble y eso me tiene mal. Te dije que no lo enviaras a vivir lejos, ahora mira cómo estoy.

—Si estás así por él, entonces debería haberlo enviado a vivir lejos hace mucho tiempo. No sabía que sería tan mala influencia para ti… Te pondré en una misión para que te distraigas. Te hará bien conquistar un planeta para el imperio, eso te hará sentir con un propósito y llena de orgullo, como la saiyajin que eres. Deja las lágrimas y sentimentalismos para los débiles. Tú no eres así.

—Como digas —respondió con un hilo de voz y se marchó enseguida de la oficina, sin mirar a los soldados y hombres del rey que esperaban impacientes.


Caminó por los pasillos de palacio sin rumbo fijo. Estaba mal, se sentía tan perdida que lo único que quería era gritar y romper algo, pero su cuerpo no le respondía y solo se limitaba a llorar, lo que la desesperaba más.

Fue consciente de su alrededor, cuando notó que estaba en el patio privado de despegues donde guardaban sus naves y pasaba la mayor parte del tiempo en compañía de Gohan porque se sentía tan sola que buscó compañía en el pequeño niño. Contempló el lugar en su totalidad mientras limpiaba las lágrimas con las mangas de su camiseta y al no encontrar ningún guardia en su puesto, por tratarse de la hora de almuerzo, la historia de Vegeta desapareciendo del planeta se le hizo tan oportuna y sensata.

—Todos se pueden ir al carajo —dijo enojada. Le gustaba estar enojada, al menos así podía pensar mejor que estando triste.

Fue a la nave que más había pilotado (usando el simulador de vuelo), se sentó en su asiento, se puso el cinturón de seguridad cruzado, y tal como lo había practicado cientos de veces, prendió y manipuló el tablero de control para sacarla lo más rápido del lugar y nadie se diera cuenta que abandonaba el planeta. Quería estar lejos de toda la mentira y el dolor, no quería saber nada de nadie.

Todo fue tan rápido, que Gohan jamás se dio cuenta de lo que sucedía por encontrarse encerrado en el cuarto con los audífonos puestos para no molestar a Kyle con el sonido del juego de peleas. En un comienzo ignoró por completo el ruido que escuchaba a los lejos junto con el pequeño temblor, pues había avanzado demasiado en el juego como para que le importara, y ya cuando se dio cuenta que era la nave la que se estaba moviendo, fue demasiado tarde para ir a uno de los asientos y ponerse el cinturón. Antes de acercarse a la puerta, perdió el equilibrio por la fuerza del despegue, lo que lo hizo chocar con el muro de metal y golpearse en la cabeza, perdieron el conocimiento.


(...)


Lo primero que hizo Tarble al entrar a su habitación fue quitarse la armadura y dejarla sobre una silla para ir a lanzarse a su cama. Continuaba fuera de Trantor trabajando con el príncipe Hazel que se encargaba de darle las misiones más complicadas que habían sido rechazada por otros, solo para demostrar que no servía, pero hasta ahora se las había ingeniado para superar cada obstáculo, y pese a encontrarse exhausto, no lo demostraría hasta encontrarse solo.

La idea era ir a darse una ducha, acostarse y esperar que Broly estuviera desocupado para hablar toda la noche, o por lo menos hasta que el sueño se lo permitiera, pero antes de eso tomó el scouter para comunicarse con Kyle. Se supone que estaban mucho mejor, pues habían retomado la comunicación, pero estos últimos días nuevamente había dejado de responder, al igual que a Broly, por lo que necesitaba hablar con ella para estar tranquilo.

No debió esperar mucho hasta escuchar la voz de su hermana, y no le gustó para nada cómo sonaba.

¡Sabía que tenías secretos, Tarble, pero jamás pensé que serías capaz de hacerme algo así!

El joven príncipe debió tomarse un segundo ante la sorpresa, además eran demasiados los secretos como para decir algo que arruinara más la situación.

—Kyle, qué fue lo que…

—¡No finjas demencia porque es obvio que tú tenías que saber todo! ¡Tuvo que ser Kakarotto el que me dijera la verdad después de que lo besara! ¡Él me dijo toda la verdad en lugar de ti que se supone que eres quien más me quiere y se preocupa por mí!

Tarble se llevó una mano al rostro, molesto e impotente. No era posible que esto estuviera pasando.

—Kyle, por favor, déjame hablar… ¿Qué es ese ruido? ¿Estás en una nave?

Todo el mundo sabía que era la hija del amante de la reina y nadie fue capaz de decírmelo, y el silencio que más me duele es el tuyo.

—Tomaré enseguida una nave a Vegetasei para conversar, Kyle —dijo y se puso de pie para ir a la puerta en busca de alguno de sus hombres para pedirle que le preparara la nave, pero se detuvo por el sonido de fondo, no sabía si era la interferencia al encontrarse tan lejos o algo peor—. ¿Dónde estás, Kyle? ¿Eso es una nave? —insistió ansioso.

¡¿De qué sirve?! ¡Estás demasiado lejos para cumplir cualquier promesa!

—Kyle, esperaba tenerte muy lejos de Vegetasei para contarte toda la verdad.

¿Cuándo? ¿Cuándo me acostara con mi hermano? ¡Imagínate si Kakarotto no hubiera sabido!

—¡Kyle, dime si estás en una nave, maldición! —exclamó preocupado.

¡Sí, estoy en una nave y no te voy a decir dónde voy! ¡Estás demasiado lejos para poder hacer algo al respecto!

—Kakarotto no es el indicado para decirte la verdad. Soy yo quien te puede contar cómo fue todo… Kyle, respóndeme… ¡Kyle! ¡Maldición! —Estuvo a punto de tirar el scouter cuando su hermana cortó la llamada, pero se controló y pensó con rapidez. No tenía sentido ir a Vegetasei, sería más de un mes de viaje y Kyle estaba en una nave quizás hace cuánto y con quién.

Marcó a Raditz, pero luego de un rato sin obtener respuesta cortó y marcó a Bardock.

—¡¿Qué demonios fue lo que pasó, Bardock?! —preguntó molesto en cuanto el saiyajin le respondió. No podía ser que la había cuidado tan bien todos estos años para que en menos de tres meses de ausencia todo se volviera un caos.

Es obvio que ya sabes lo que pasó.

Tarble sintió que la sangre le hervía ante la respuesta tan tranquila de Bardock.

—¡Maldición! ¡Lo único que tenías que hacer es cuidar a mi hermana! ¡¿Cómo es posible que hayas sido tan incompetente?!

¿Llamaste para gritarme o para algo de utilidad? De lo contrario puedes cortar e irte a la mierda, Tarble —respondió con la misma voz tranquila que Tarble encontraba totalmente seductora en Broly, pero en este caso si hubiera tenido a Bardock lo hubiera intentado golpear pese a saber que saldría perdiendo ante un guerrero como él.

—Escúchame bien —dijo controlándose. No tenía sentido seguir insultando, no había tiempo que perder y debía pensar con rapidez...


Vegetasei


Cuando Kakarotto llegó al patio por donde circulaban exclusivamente los trabajadores de palacio, sonrió al encontrar a Milk, que al parecer llevaba un rato esperándolo.

—¿Saliste temprano hoy? —dijo animado, y fue directamente a su boca, pero al ver su cara de preocupación desistió del beso—. ¿Pasa algo?

—Es Gohan —dijo afligida—. Perdí su señal del rastreador, es como si hubiera desaparecido. No sé en qué momento del día perdí la señal, estaba trabajando y ahora en la noche me di cuenta. Lo busqué por los lugares que suele frecuentar y nada, tampoco he encontrado a la princesa Kyle.

—No te preocupes, debe estar jugando por ahí. Lo iré a buscar, tranquila.

—Toma, en caso que se vuelva a activar —dijo, y le pasó la pulsera—. Lo buscaré por los lugares de palacio que puedo recorrer, tú ve por los otros.

—Sí —respondió y le dio un beso en la boca antes de separarse de ella para volar y buscar a su hijo que seguramente se encontraba jugando en el computador o con Kyle en el salón de entrenamiento, no habían muchas opciones.


Luego de unas horas buscando, Kakarotto comenzó a preocuparse, ya que no encontró a su hijo, ni a Kyle, ni la nave donde solía jugar. Era imposible que hubieran salido, sabía bien que el rey era sobreprotector con la princesa y le tenía prohibido dejar el planeta así como así… Pero claro, luego de lo que sucedió hace unos días… No, de haber pasado algo así ya hubiera levantado la alarma por la desaparición de la princesa, pero entonces, ¿dónde estaba la nave?

Decidió ir por Milk en caso de que ella tuviera noticias de su hijo, cuando vio a su padre caminando por el patio de naves. No podía creerlo, pero ahí estaba, con una capa oscura para cubrir su falta de rabo y el cabello tomado, pero era imposible para él no reconocerlo pese a la noche sin luna y estrellas.

—Bardock —dijo en voz baja, mirando hacia todos lados, percatándose que no había ningún guardia mirando.

El guerrero, que no pudo esperar a los hombres de Tarble y fue a buscarlos, cuando escuchó que lo llamaban y notó que era Kakarotto, fue a su encuentro, y al igual que su hijo observó a todos lados para comprobar que nadie miraba. En cuanto lo tuvo a su alcance lo tomó del cuello y lo tiró hacia un lugar apartado, sin soltarlo.

—¿Qué fue lo que hiciste? —preguntó sin gritar, pero furioso—. ¿Qué le hiciste a Kyle? —insistió y azotó a Kakarotto contra el muro de piedra.

—Lo que tú debiste haber hecho hace tiempo, cobarde —dijo igual de molesto, y se soltó de mala manera de su agarre—. No intentes hacerme sentir culpable por tus errores, Bardock.

—No tenías derecho a decírselo —murmuró golpeándolo en el pecho de la armadura.

—Es mi hermana, y me besó. ¿Qué querías que hiciera? Si alguna vez te hicieras responsable por tus actos esto no hubiera ocurrido. —Terminó empujándolo para no tenerlo tan cerca y no volviera a tocarlo—. Y ahora vienes aquí arriesgando a que te descubran y expones a tu hija.

—Kyle no está en el planeta, idiota. Se fue del planeta y voy a ir a buscarla.

—Eso no puede ser —dijo Kakarotto sorprendido—. Se hubiera levantado la alarma.

—Aún nadie sabe. Fue Tarble el que se comunicó conmigo, sus hombres van a darme una nave para ir por ella y detenerla antes que se arme un escándalo.

—¿Hace cuanto que se fue? —preguntó preocupado. Gohan se encerraba en la nave de Kyle a jugar por horas, y esa era la nave que faltaba en el patio privado. Podía ser que…

—Nadie sabe, y estoy perdiendo el tiempo aquí contigo —dijo enojado. Se dio la vuelta para irse y encontrarse con los hombres de Tarble.

—Voy contigo —dijo Kakarotto serio.

—No vas a seguir arruinándolo.

—Sí, claro, acostúmbrate a no hacerte responsable, Bardock. Mi hijo estaba en esa nave, yo voy por él. ¿Dónde está la nave que te darán los hombres de Tarble?

Bardock no respondió. Volvió a cubrirse el cabello con el capuchón de la capa y caminó hacia donde debían estar los soldados. Kakarotto lo siguió sin decir nada.


Continuará…


Hola a todas y todos, muchas gracias por llegar hasta aquí.

Ya estoy mejor de salud y pude volver al computador, pero solo tuve tres días para escribir este capítulo, así que es un nuevo récord considerando que no lo terminé tan tarde. Y bien, vamos para lo que estamos aquí, comentar el fic:

El capítulo de esta ocasión fue bastante diferente, ya que solo se centró en Vegetasei y la historia de Kyle. Y hasta que la princesa se enteró de la peor forma que no era hija del rey, y justo en el momento que estaba más débil emocionalmente hablando. Y no encontró nada mejor que hacer el gran Vegetazo XD jajajaja emulando al hermano mayor, yéndose del planeta. Y la chica aún no tiene idea que lleva un acompañante en la nave.

Kyle no aguantó más, se sintió tan traicionada por todo el mundo (además de lo que ya estaba pasando, el encontrón con Rave, la separación con Tarble y Broly) que no encontró nada mejor que salir del maldito planeta que al parecer solo trae pesares.

Esto por supuesto afectó más la relación entre Bardock y Kakarotto, y más encima ahora tendrán que ir a buscar a sus respectivos hijos.

La canción de este capítulo. Playground Love del grupo Air es una canción exquisita que me encanta y me recuerda el enamoramiento juvenil de Kyle hacia Kakarotto… Aunque bueno, no creo que ahora dure mucho ese sentimiento.

Es esta historia la que llevará un tiempo diferente a los de los demás personajes, pero ya resolví cómo lo haré para que nadie se vaya a confundir en los próximos capítulos, así que ya no pondré ese aviso que puse al comienzo del capítulo anterior. En el próximo cap se van a fijar bien cómo será todo.

A continuación les dejo una nota que publiqué en mi facebook de Dev Fanfiction. Como muchas no deben de tenerme, lo comparto por aquí para informarles.

Aprovecho la ocasión para informarles 3 decisiones que tomé acerca de los fics.

1. En cuanto a El Legado: me veo obligada a actualizar solo dos jueves al mes. Será semana por medio, ya que el tiempo y las obligaciones del mundo real no me dejan tiempo para poder escribir, siempre estoy con el tiempo justo y termino actualizando muy tarde. Esto me deja cansada y no me permite disfrutar realmente de lo que estoy escribiendo ni revisar cómo se debe luego de terminar cada capítulo, además de poder responder los rws, que es algo que disfruto, no es obligación.

Si algo bueno tiene esto es que los capítulos van a ser más largos de lo que ya son.

2. En cuanto a Perseverancia y Paradoja: ya que me voy a dar una semana entre capítulos de El Legado para escribir con calma, también voy a aprovechar de avanzar con estos dos fics para terminarlos. Primero Perseverancia que le faltan 3 capítulos, y luego seguirá Paradoja.

3. Un posible nuevo fic: es una idea que me ha estado rondando mucho la cabeza, y ya que no es algo largo no veo por qué no hacerlo. Les adelanto que los protagonistas de esta historia serían Vegeta, Bulma, Tarble y Broly (sí, me enamoré de Tarly y quiero escribirlos en un ambiente más relajado). Se trataría de un Universo Alterno algo hot y entretenido (igual tendrá drama, soy la reina del drama aunque quiera hacer incluso humor) Y por ahora lo seguro de la trama es que Bulma (siendo princesa de un importante planeta) la obligan a casarse con Tarble, el hijo menor del rey de Vegetasei, pero ella ya conocía a los hermanos saiyajin e incluso había tenido un romance muy importante con el príncipe heredero Vegeta que actualmente se encuentra casado y próximo a heredar el trono. Mientras que Tarble está ocupado intentando llevarse a la cama a su nuevo entrenador.

Y bueno, no les adelanto más porque aún no es algo que vaya a ver la luz, es solo una idea.

Bien, eso sería todo por hoy. Espero sus rws, que son mi alimento y agua vital para seguir escribiendo ya actualizando.

Espero que estén todas muy bien y hayan tenido un enero tranquilo. Y ya que son tan lindas, les comento que el lunes mi esposo tiene doctor, así que no estaría de más que le envíen sus buenas vibras. Lo agradezco mucho de antemano.

Dev.

29/01/21.