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El Legado II
Segunda Parte
XXVIII
Algo En Común
When logic and proportion have fallen sloppy dead
And the White Knight is talking backwards
And the Red Queen's "off with her head!"
Remember what the Dormouse said:
"Feed your head. Feed your head. Feed your head"
(White Rabbit / Jefferson Airplane)
—No, no hay caso, no hay conexión —dijo Tarble sentado en su cama con el scouter en su oreja derecha. Llevaba un rato intentando contactar a Kyle, pero la interferencia era tal que ni siquiera se podía hacer la llamada.
Bulma estaba sentada a su lado con su computador esperando para poder rastrear la llamada en cuanto la joven respondiera, pero antes no podía hacer nada.
—Estamos muy lejos de su paradero y ni hablar de las posibles interferencias por satélites y otras cosas. Desde que comencé este viaje que intento comunicarme con mi papá, y no he podido. Lo siento.
—Gracias de todas maneras —murmuró, y se quitó el scouter, desganado.
—Pero no te preocupes, Kyle está con Bardock, ¿no? Sea donde sea que esté la debe estar cuidando muy bien. —Aún no podía creer que Bardock fuera el padre biológico de la hermana de Tarble, ella que pensaba que no se le escapaba nada dentro de palacio, pero estaba equivocada. Quizás cuántas más cosas pasaban en ese lugar y no estaba enterada. Tendría que estar más alerta una vez que regresara a palacio… Aunque si se quedaba con el deseo del dragón existía la posibilidad que no fuese necesario. La idea de no volver a poner un pie en Vegetasei era seductora.
—Sí, lo sé. Pero no voy a estar tranquilo hasta que pueda verla.
—Ya pasamos la atmósfera del planeta —dijo Vegeta en cuanto se asomó. Vestía su armadura y traje ajustado de saiyajin—. En cualquier momento tocaremos… ¿Qué haces vestida así? —preguntó a Bulma que al igual que él y Tarble, llevaba puesta armadura, guantes, botas y traje.
—Tengo que protegerme —dijo con tranquilidad—. No sabemos que hay en ese planeta, no puedo ir con cualquier ropa.
—Te dije que no irías.
—Sí, y te escuché bien claro, pero eso no significa que te haría caso —respondió sonriendo a la fuerza.
—No puedes ir. Tú mismo lo dijiste, no sabemos qué habrá allá. Solo terminarás distrayéndonos y estorbando.
—Discúlpame —dijo ya malhumorada—. Pero he estado presente en los otros planetas, no veo por qué hacer la diferencia ahora.
—En los otros no había peligro inminente, en cambio ahora sí —dijo decidido—. No tienes el poder necesario para…
—Te ayudé a matar a esos castrados —lo interrumpió, levantando la voz, como él. En lo que la discusión se volvió más intensa, Tarble se puso de pie y abandonó la habitación sin decir una sola palabra y la pareja ni se dio cuenta de su ausencia.
—Podría haberlos matado solo. Tú simplemente atrasaste lo inevitable.
—Muy bien, poderoso saiyajin, no te preocupes, iré junto a Tarble, no voy a interferir en tus batallas.
—No se trata de eso. Simplemente no irás y te quedarás en la nave.
—¡¿Tú te vas a encargar de eso?! —preguntó amenazadora, y él aceptó el desafío encantado.
—Si no me dejas otra opción así será. Te quedas en la nave, Bulma, y se acabó la discusión.
—¡Tú lo has dicho, se acabó la discusión!
Seis años y medio atrás
—Tenemos que hablar —dijo Vegeta cuando entró al cuarto de la diosa, y tal como la había visto los días anteriores, estaba recostada en el suelo entre cómodas almohadas fumando de su pipa. El guerrero ahora vestía la ropa blanca típica de los que entrenaban en el planeta.
—¿Sí, cielo? —respondió relajada sin siquiera moverse un milímetro para mirarlo.
—Hace casi un mes que no me envías a misiones. No puedo seguir yendo a esos torneos estúpidos que organizas con esos payasos.
—Esos payasos son dioses que podrían eliminarte solo con pensarlo, pero sí, son unos payasos. Pensé que te gustaba pelear con gente poderosa.
—Me gustan también las misiones. Se tiende aburrido siempre ganar —dijo cruzándose de brazos.
—Apenas saliste vivo de la última batalla, no seas altanero.
—Como sea, quiero una misión, algo que hacer, no me gusta estar metido en este planeta minúsculo, no hay mucho que hacer.
—¿No hay mucho que hacer? Creo que ya encontraste algo que hacer con una de las guerreras que llegó la semana pasada.
—¡Qué te dije de estar espiándome! —exclamó indignado.
—No te estaba mirando a ti. Siempre vigilo a los recién llegados que me llaman la atención, y al parecer también te llamó la atención a ti. —Se sentó y le cerró un ojo al tiempo que dejaba salir una gran cantidad de humo de color rosado por la nariz.
—Bueno, ¿vas a enviarme a una misión o no? —preguntó de mal humor.
—Está bien… déjame pensar qué tengo…
—Más te vale que sea buena y no me hagas perder el tiempo, y que no sea cerca de mi antigua galaxia, no quiero que nadie me reconozca.
—No, jamás haría eso contigo, ni a tu gran ego. —Solo tuvo que mover los dedos de la mano derecha y apareció delante de Vegeta el portal de humo—. Necesito que me traigas una flor que crece en este lugar. Es negra con manchas amarillas, no hay manera de perderse, crece cerca de un templo abandonado.
—¿Te estás burlando de mí?
—Claro que no. Si quieres la misión está ahí para ti, si no la quieres puedes ir a la cocina a prepararme la cena. Ningún recién llegado cocina tan bien como tú.
—Maldición, está bien. —Estuvo a punto de atravesar el portal, cuando la diosa le habló.
—¿Quieres hacerlo más difícil? —preguntó sonriendo, con la mano estirada, ofreciéndole su pipa. Vegeta miró el objeto y luego a ella.
—Siento que me voy a arrepentir de esto. —Aceptó la pipa y le dio una fumada normal, como si fuera de cigarro, ya que nunca había probado tabaco en uno de estos aparatos. Ya que no pasó nada, volvió a hacerlo, esta vez aspirando profundamente, y justo cuando le regresó la pipa le dio un fuerte ataque de tos—. ¿Qué demonios es lo que fumas? —preguntó tosiendo sin parar, casi quedándose sin aire, y pese a que no se movió ni un poco, todo el cuarto le dio vueltas.
—Polvo de estrellas —dijo sin dejar de sonreír como una niña traviesa y volvió a acomodarse en los cojines—. Ahora ve, evita matar a cualquiera en ese planeta porque será peor, e ignora si ves algo familiar, es solo el planeta que intentará confundirte para comerte vivo —mencionó como si no fuera importante.
—¡¿Qué?! —Vio a la diosa mover la mano y justo en ese momento una fuerza invisible lo empujó dentro del portal.
Para cuando Vegeta dejó de toser, se encontró en un lugar de parajes selváticos, aparentemente sin nadie a su alrededor. Al menos eso creía, pues recién había aprendido a sentir el ki de las personas. Dio unos pasos, pero lo que había fumado no le permitía caminar en línea recta, por lo que se mantuvo sentado en el suelo minutos hasta que logró habituarse a la droga, pero ya se había hecho a la idea que el efecto no se quitaría enseguida.
Decidió avanzar por la espesura del lugar en busca de alguna ruina, y luego de un rato en el que creyó ver árboles parlanchines y colores vivos moviéndose en el cielo como serpientes voladoras, cayó sentado ante la sorpresa cuando vio a nada más ni nada menos que su madre vistiendo su característica armadura, con su rabo y ojos intactos.
—Koora —dijo incrédulo.
(...)
—No debiste venir con nosotros —dijo Vegeta a Bulma mientras caminaban por la espesura de la jungla, en busca de la esfera número cinco. No habían tenido problema alguno para ingresar al planeta gracias a la información que los hombres de Tarble consiguieron para él—. No sabemos qué puede haber en este planeta. —Observó el entorno con detenimiento, había algo que lo hacía pensar que ya había estado por estos lugares, pero era imposible.
—Voy con dos poderosos guerreros, si ustedes no pueden defenderme, mucho menos lo hará una nave. Además algo está interfiriendo con la señal del radar, con mayor razón tengo que estar aquí. —Le dio un golpecito al radar esperando que eso fuera suficiente.
—Qué profesional —dijo el guerrero cruzándose de brazos. Los tres iban caminando juntos y vestían armaduras y trajes saiyajin para protegerse, ya que no sabían qué podían encontrar en el planeta, pero hasta el momento todo estaba muy tranquilo—. Tú debiste decirle que se quedara en la nave, a ti te escucha.
—A mí me escucha cuando le conviene —respondió Tarble—. Y ya deberías saber que no hay cómo hacerla cambiar de parecer, no vale la pena perder el tiempo.
—Así se dice —dijo Bulma, y golpeó nuevamente el radar. La esfera no estaba muy lejos, pero el aparato se había vuelto loco y la cambiaba de lugar.
Poco a poco el sol se fue ocultando, pero pudieron seguir viendo por dónde iban sin problema gracias a que la flora entera brillaba con colores fosforescentes suaves, como si la luz natural del sol los hubiera recargado durante todo el día, era un espectáculo realmente hermoso.
—Es extraño… —comentó Tarble—. No hemos visto o escuchado un solo animal.
—Tal vez los ahuyentamos —respondió Bulma pendiente del radar, mientras que Vegeta no dejaba de observar a su alrededor, intentando recordar algún planeta con esta característica similar, ya que no era algo común, considerando la gran cantidad de planetas que había visitado. Cada vez estaba más convencido de que había estado en él.
—Ni siquiera se escuchan a lo lejos —insistió Tarble—. Eso no es normal.
—Conozco este lugar —dijo Vegeta ya seguro.
—Imposible —respondió Tarble—. Este planeta pertenece a Trantor desde antes que abandonaras Vegetasei.
—Estuve aquí después de haberme ido, muchos años después.
—¿Estuviste cerca de Vegetasei y no pasaste a saludar? —dijo Bulma bromeando.
—No fue así de simple —respondió Vegeta mirándola.
—¿Entonces cómo fue? —preguntó Tarble.
—No lo recuerdo bien.
—Haz un intento —se apresuró Bulma en decir—. Te gusta indagar en el pasado de otros, ahora cuéntanos más del tuyo.
—No podría haberlo dicho mejor —comentó Tarble sonriendo igual que la joven.
—Estuve un tiempo entrenando y trabajando para alguien muy poderoso —respondió Vegeta ignorando los comentarios de los dos—. Y me envió aquí… Eso creo, no lo recuerdo muy bien.
—¿Qué tan poderoso? —preguntó Bulma—. ¿Un rey?
—No, no fue un rey.
—¿Qué tipo de trabajo? —preguntó Tarble mientras continuaban caminando por donde indicaba el radar.
—Todo tipo de misiones.
—¿Y cómo encontraste a esta persona poderosa que no es rey? —atacó Bulma.
—No tenía idea que existía, ella me encontró —dijo evidentemente incómodo con Bulma a su derecha, y Tarble a su izquierda interrogando sin parar.
—Ella —dijo Tarble al mismo tiempo que se miraba con Bulma y luego a Vegeta—. ¿Y cómo llamaste la atención de esta mujer poderosa?
—No lo sé, simplemente pasó.
—¿Y qué hacías en este planeta? —preguntaron Bulma y Tarble al unísono.
—¿Qué se supone que están haciendo? —preguntó molesto, deteniéndose, lo que obligó a que los dos lo imitaran.
—Conversar —respondió Bulma sonriendo.
—Lo que están haciendo es interrogar, y se pusieron de acuerdo —reclamó.
—Es tu culpa —dijo Tarble—. Llegaste tarde.
—Es verdad, nos conocemos hace más de un año —dijo Bulma sonriendo a su amigo.
Bulma y Tarble continuaron hablando de manera cómplice y de paso lanzando ataques "amistosos" a Vegeta, que por el rabillo del ojo notó que alguien los observaba a pocos metros de distancia, junto un árbol, sin intenciones de ocultarse. Por un segundo se puso tan tenso que llamó la atención de la pareja.
—¿Qué pasa? —preguntó Tarble. Tanto él como Bulma observaron hacia donde miraba el saiyajin, pero no vieron nada más que vegetación.
—Vamos por la esfera —dijo Vegeta y caminó a paso rápido—. Tenemos que salir del planeta ya.
—¿Qué pasó? —preguntó Bulma luego de que lo alcanzara.
—La gente de este planeta es extremadamente poderosa. No como un guerrero saiyajin, aquí usan magia para engañar y atraer a las presas. No crean en nada de lo que vean, por muy real que parezca —dijo, y miró de reojo a Koora que caminaba cerca de ellos, sin quitarle la vista de encima. Tenía su armadura de saiyajin destrozada, estaba bañada en sangre, sin rabo y en lugar de su ojo derecho había un agujero del que no dejaba de salir sangre oscura y espesa, como si estuviera llorando. Tal como la había dejado en aquella ocasión que intentó matarla y finalmente no pudo.
—¿Ves algo? —consultó Tarble.
—No —respondió mirando hacia el frente, evitando hacer contacto con el recuerdo de su madre que lo acechaba—. No solo es un engaño visual, sus mentes lo creerán real, así que pase lo que pase no nos separemos y vayamos por la maldita esfera.
—¿Cómo es que funciona? ¿Y cómo lucho contra algo así? — preguntó Bulma un tanto preocupada. Ya no estaba sonriendo, ninguno lo estaba haciendo.
—No lo recuerdo —dijo manteniendo la calma pese a lo que caminaba cerca suyo—. Estaba drogado cuando me enviaron aquí, pero se supone que desde que salimos de la nave estamos respirando lo que expelen los árboles y la tierra, y con eso ya se meten en nuestra cabeza. No sé cómo se pelea.
—Vegeta, me abandonaste —sollozó Koora—. Me dejaste aquí y te marchaste.
—¿Falta mucho, Bulma? —preguntó Tarble al ver a Vegeta tensar la mandíbula y mantener la vista hacia el frente, como evitando hacer contacto con alguien, era obvio que había visto algo y no quería decirlo.
—El radar está fallando, pero ahora no creo que sea el aparato, puede que sea este planeta. Necesito un minuto. —Le quitó la tapa protectora trasera al aparato para echarle una mirada y comprobar que no se trataba de una falla técnica. Vegeta se le acercó a ella e hizo brillar una pequeña bola de energía en su mano para iluminar y así trabajara mejor.
En lo que la pareja estaba junta ocupada en el radar, Tarble hizo guardia y se mantuvo alerta observando por los alrededores en caso de que alguien se acercara. Era perturbador no escuchar nada más que sus propias respiraciones en un lugar donde al menos deberían oírse insectos pequeños y animales nocturnos escondidos y cazando a lo lejos, pero no había un solo ruido de la naturaleza, no corría el viento y ninguna sola hoja se movía de su lugar. De pronto el entorno de belleza extravagante y colores preciosos que resplandecían en la oscuridad, se volvió aterrador.
—¿Kyle? —susurró cuando vio a su hermana caminar distraída por entre las plantas del sector. No, era imposible que estuviera en un planeta como este, Vegeta acababa de advertirles, sin embargo, de un segundo a otro ya no encontró descabellada la idea de que la jovencita se encontrara en este lugar, después de todo no tenía idea de su paradero. Sin dudarlo, caminó hacia ella, necesitaba sacarla de aquí, tener una conversación muy larga y entregarsela a Broly para que la cuidara. En cuanto Kyle aceleró el paso, no lo dudó y fue tras ella, ágil y silencioso como estaba acostumbrado.
—Todo está en su lugar, no debería estar fallando —dijo Bulma luego de volver a ponerle la tapa protectora—. Definitivamente no es un desperfecto del radar, es este lugar el que hace que no funcione cómo debe ser.
—Te dije que te quedaras en la nave —murmuró Vegeta molesto, a lo que ella no tardó en responder.
—¿Eso sirve de algo ahora? Vayamos por la esfera antes que el radar no responda y luego nos vamos de aquí… ¿Dónde está Tarble? —preguntó preocupada mirando hacia todos lados.
—Perfecto, lo que faltaba —gruñó el guerrero y se apresuró en ir hacia las ramas de árboles que aún se movían seguramente luego que su hermano pasó corriendo por ahí. Avanzó un poco más internándose, pero ya no había rastros de Tarble, ni pisadas, ramas rotas, ni siquiera su ki. —¡Tarble! —gritó hacia la espesura, pero no obtuvo respuesta—. No podía sentir con claridad su ki, era como si estuviera en más de un lugar a la vez y eso era imposible, pero no se alarmó, debía tratarse de lo mismo que estaba afectando el radar. Decidió regresar, justo cuando Koora apareció casi a su lado. La ignoró y fue por Bulma para llevarla a la nave antes de ir por Tarble y la esfera, pero ya no se encontraba donde la había dejado, y en su lugar estaba el radar tirado en el suelo—. Mierda —exclamó molesto, y para peor, sintió a Koora detrás de él.
—Me dejaste, Vegeta —susurró dolida.
—Estás muerta —respondió más para sí mismo y recordarse que todo estaba dentro de su cabeza y no caer en la trampa, de lo contrario estaría perdido. Aunque no entendía por qué en esta oportunidad su visión lucía así. La primera vez le dio gusto verla, en cambio ahora…
Corrió en busca de Bulma. Tarble era un saiyajin, podría resistir mucho más con su poder, en cambio ella no. Se detuvo cuando perdió su ki por completo y se obligó a calmarse y concentrarse en la joven. A esta altura ya conocía su débil pero impetuoso ki de memoria, pero de alguna manera la magia del planeta lo bloqueaba. Controló su respiración y cerró los ojos, ignorando todo lo que lo rodeaba para encontrarla.
—La culpa es tan grande que no te deja dormir por las noches, ¿verdad? —susurró Koora a su lado, pero Vegeta continuó concentrado buscando a Bulma—. Si te quedaras aquí conmigo se acabaría.
—Te vi morir —respondió con los ojos aún cerrados, comenzando a alterarse por no encontrar a Bulma—. Debí quemar tu cabeza —murmuró sin una pizca de emoción en su voz. Por alguna razón, en esta ocasión podía manejar mucho mejor sus emociones, dejando que una parte de él lograra identificar el gran engaño.
En cuanto logró captar el ki de Bulma abrió los ojos y corrió hacia esa dirección.
(...)
Tarble detuvo su carrera cuando Kyle se escondió detrás de un árbol y se asomó para mirarlo, tal como lo hacía cuando era una pequeña y su deporte favorito consistía en espiar a todos en palacio.
—Kyle, por favor, ya vamos. Tenemos que salir de aquí —dijo calmado, no quería hacerla enojar pese a que no lucía molesta como supuso estaría una vez que se encontraran. Se veía más linda que de costumbre con la ropa de entrenamiento azul que solía usar—. Vamos a hablar, pero una vez que estemos en la nave, aquí es muy peligroso. —Se acercó hasta el árbol sin pensar en ningún momento que todo esto estaba terriblemente mal. Sus ansias por ver de nuevo a su hermana y la preocupación que lo embargaba jugaron en su contra y lo controlaron sin piedad. Intentó tomar su mano, pero la niña retrocedió y rodeó el tronco para que no pudiera verlo de cerca.
—He estado tan preocupado por ti —susurró feliz de verla, ansioso por tocarla y sentirla por fin a salvo a su lado. Esta vez fue más rápido y logró alcanzarla, pero justo antes de tocarla, el rostro de su hermana cambió por unos segundos al de un ser antropomorfo parecido a una liebre blanca con ojos rasgados color rojo, más perturbador que agraciado o delicado.
La criatura con la mano llena de lo que parecía polen, sopló el polvo directo al rostro de Tarble, que por el impacto y la confusión del momento no pudo hacer nada por esquivarlo. Cayó arrodillado y pese a sentirse terriblemente mareado y desorientado fue más rápido que ella y alcanzó a tomarla de la muñeca antes que huyera, a lo que la liebre respondió soplando más polen, liberándose de su agarre.
Tarble apoyó las manos en el suelo incapaz ponerse de pie, le ardía la nariz y los ojos y le costaba demasiado respirar. Al levantar la vista, notó a la que se supone era Kyle esconderse detrás de plantas de hojas gigantescas que emitían una hermosa luz azul, junto con otras criaturas que miraban impacientes a que perdiera el conocimiento. Pese a que luchó por mantenerse despierto, terminó cayendo boca abajo completamente dormido.
Los seres del lugar permanecieron en su sitio, y desde ahí observaron como la naturaleza hizo su trabajo, acercando raíces que reptaron por el suelo hasta meterse dentro de los guantes del príncipe, otra raíz se acercó con movimientos similares a una serpiente y penetró el cuello del traje de entrenamiento, directo a una vena.
(...)
Vegeta continuó corriendo en dirección al ki de Bulma antes que desapareciera por completo, debía estar atento a su alrededor en caso que alguien estuviera entre los árboles esperando a atacar y de paso ignorar la ilusión de Koora que le aparecía entre los árboles y arbustos del lugar, distrayendolo, siempre con su ropa destrozada y bañada en sangre, con la mirada triste y sollozando, ni parecida a la primera vez que estuvo en este planeta.
—No los vamos a atacar —exclamó sin dejar de correr. Podía ver a los seres del planeta escondidos mirándolo—. ¡No es a lo que vinimos! —Pero ya se estaba desesperando y tenía deseos de hacer estallar el lugar y su alrededor. Cada minuto que pasaba era más peligroso para Bulma y ver a Koora en ese estado hacía que la culpa volviera como el primer día.
Se detuvo, con el pecho agitado, gracias a las flora que iluminaba el lugar podía ubicarse sin problema. Debió concentrarse para buscar a Bulma, pero costaba, y ahora la voz de Koora sonaba dentro de su cabeza junto con los seres que susurraban en un idioma desconocido. Molesto, apretó los puños que se iluminaron con una potente energía azul, pero las desechó enseguida en cuanto sintió por un segundo la energía de la mujer y volvió a correr.
(...)
—Gracias, ya pueden retirarse —dijo Tarble luego que las mucamas corrieran las cortinas para dejar entrar la luz en el dormitorio. El desayuno estaba servido en una mesa junto a una de las ventanas y no tardó en beber un poco de jugo de fruta. Por un momento se sintió desorientado, como cuando se despierta de un sueño largo y profundo,
—Justo a tiempo —exclamó Kyle cuando entró a la habitación, directo a la mesa para comer de las cosas que le habían traído. Llevaba una linda trenza que dejaba al descubierto las facciones de su rostro.
—No comas de pie —le dijo Tarble, aún con el vaso de jugo en la mano—. Acerca una silla y siéntate a mi lado.
—No puedo —dijo apresurada, engullendo un trozo grande de pan y otro de carne que al menos se dio la molestia de tomarlo con un tenedor para no ensuciarse los guantes—. Tengo que ir a entrenar, y después vamos a ir a almorzar, y quizás después por algo para beber.
—¿A beber? —dijo levantando las cejas.
—No seas aburrido, es un poco, y me lo gané. ¿Te conté que fui la mejor de los guerreros de mi edad?
Tarble escuchó con atención todo lo que su hermana le dijo, incluso los chismes de guerreros que no conocía, pero para ella era tan importante que entonces también le interesaba a él. De pronto volvió esa sensación rara como si se hubiera despertado recién, y por un momento encontró curioso que Kyle no dejara de hablarle, después de todo estaba enojada con él, ¿o no?
—Kyle —dijo en cuanto la joven hizo una pausa en su historia—. ¿No habíamos discutido o algo hace unos días? —preguntó.
—¿De qué estás hablando? —dijo con la boca llena de comida.
—No sé, tengo una sensación rara. No sabría explicarte. —Observó una de las frutas que le habían dejado en un plato y permaneció así por unos segundos, intentando recordar.
—Todo está bien entre nosotros —dijo, y ahora le quitó la manzana que estaba mirando—. Lo siento, demasiado lento. Deberías decirle a Broly que sea más duro en los entrenamientos, pero se la pasan cogiendo en lugar de ejercitarse.
—Kyle —exclamó reprendiéndola por su forma de hablar.
—Es lo que se pasan haciendo, ¿o me equivoco? —preguntó levantando y bajando las cejas para molestarlo.
Tarble iba a responder, pero llamaron a la puerta. Se trataba de un soldado que entró luego de que le permitieran ingresar e hizo un saludo a ambos príncipes antes de hablar.
—Príncipe Tarble, su majestad me envía para recordarle que tenían una reunión hace casi media hora.
—Alguien se metió en problemas —dijo Kyle riendo mientras Tarble se limpiaba la boca con una servilleta antes de partir a paso rápido a la reunión.
—Lo siento, lo olvidé por completo —dijo el príncipe cuando entró al salón real.
—Está bien, siempre eres puntual, pensé que te habías quedado enredado en las sábanas —respondió Koora que dejó el trono cuando vio a su hijo llegar y se le acercó.
Tarble se detuvo a medio camino cuando sintió su corazón totalmente acelerado. Había corrido hasta el salón, pero no era para terminar tan agitado. Latía tan fuerte que casi podía sentirlo por fuera de la armadura.
—¿Pasa algo? —preguntó la reina ya frente a frente con su hijo. Aprovechó que no había nadie en el lugar y le arregló un mechón de su cabello que se había desordenado por haber corrido a su encuentro.
—No, nada —dijo ignorando los tambores desbocados de su pecho. Caminó junto a su madre hasta uno de los balcones para contemplar los bellos jardines de palacio y conversar ante aquella placentera vista.
Hablaron por un momento sobre trabajo, temas de rutina y luego cuando ya cumplieron con un tiempo adecuado preocupados por sus obligaciones, pasaron a temas más banales y entretenidos.
—...Tal vez deje a tu hermano a cargo mientras esté ausente, ya viene siendo hora que se haga responsable de su puesto. O podrías hacerlo tú, si gustas.
—No, estoy bien ayudando desde atrás, que alguien más sea el rostro visible —dijo con la mirada perdida en los árboles—. ¿Vas a llevar a Kyle?
—Por supuesto, no podría estar tanto tiempo sin ella, además es la tercera en la línea de sucesión, así que tengo permitido malcriarla… ¿Qué miras tan absorto? —preguntó la mujer, y se tomó del brazo de su hijo.
Tarble volvió a sentir su corazón agitado ante el contacto con su madre.
—Los árboles… Siento que los veo por primera vez.
—Creo que eres tú el que necesita vacaciones, no yo —dijo sonriendo, contagiando a su hijo con otra sonrisa. Su madre era tan linda, no podía estar serio con ella.
(...)
—¡Bulma! —la llamó cuando la encontró tirada en el suelo inconsciente y enredada entre raíces que se habían metido al interior de los guantes y por su cuello, mientras que otras la afirmaban de brazos y piernas. Eso le trajo más recuerdos de su visita al planeta, y en cuanto se arrodilló a su lado, no dudó en romper las raíces y ramas, que eran más resistentes de lo que había pensado. En cuanto estuvo liberada la volteó para revisarla, olvidando por completo las criaturas y a Koora.
La joven estaba pálida, y pese a que Vegeta insistía en llamarla y darle golpecitos en el rostro no reaccionaba en lo absoluto, lo que lo alteró de solo pensar que su vida pudiera correr peligro. Le tomó el pulso desde el cuello y comprobó que estaba algo débil, pero estable, lo que era bueno, había llegado a tiempo, y si no despertaba era porque no tenía la ventaja de poder que contaba él y su hermano.
No tardó en tomarla en brazos y corrió en busca de Tarble.
(...)
—¡Ay!
—Lo siento —dijo Broly por haberle tirado el cabello a Tarble mientras se lo lavaba.
La pareja se encontraba en la ducha luego de haber estado unas horas en el salón de entrenamiento. El agua caliente caía directo en el cabello del príncipe que le daba la espalda al guerrero.
—Está bien —respondió Tarble, relajado y con los ojos cerrados, disfrutando de las manos del hombre en su cabeza. Luego de un rato esas manos se fueron a sus hombros y cuello para destensar los músculos—. Podría quedarme aquí para siempre contigo.
—¿No sería mejor en la cama?
—Sí, esa sería una mejor opción —dijo sonriendo. El masaje continuó en sus brazos, espalda. Los hombres permanecieron en silencio disfrutando del agua y de la compañía mutua hasta que Tarble volvió a hablar—. Te extrañé tanto —susurró casi sin darse cuenta, hasta que fue consciente de sus palabras que no tenían sentido.
—Estuvimos juntos en la mañana —dijo Broly, sin dejar de atenderlo hasta que Tarble se dio vuelta.
—Llevo todo el día con una sensación extraña —dijo y cerró la llave del agua. Con ambas manos se hizo el cabello hacia atrás para mirarlo mejor—. No sé qué es, pero pese a que todo está tan tranquilo siento que algo anda mal. ¿Me entiendes?
—Claro —respondió, y acarició su mejilla—. Has trabajado sin parar, tienes que descansar un poco. —Llevó la mano hasta su nuca para atraerlo y besarlo.
Pese a que Tarble tenía deseos de conversar lo que sucedía para comprenderlo, le fue imposible no responder el beso. Lo necesitaba más que cualquier cosa.
(...)
Luego de correr sin parar buscando a su hermano, Vegeta finalmente logró encontrarlo y en peores condiciones que encontró a Bulma, casi cubierto completamente por la selva. Hizo estallar su ki para asustar a las criaturas antropomorfas que se habían acercado para curiosear el cuerpo de Tarble y se preocupó de depositar a la mecánica aún inconsciente a su lado para no perderla de vista en ningún momento.
—Tarble, despierta —exclamó mientras le quitaba las ramas y raíces que se habían apretado a su cuerpo, estrangulándolo y dejando marcas en su piel. Gracias a la armadura su pecho se encontraba sin ninguna herida, pero ya había comenzado a agrietarse.
En esta ocasión no fue delicado como con Bulma, y zamarreó a su hermano con violencia para despertarlo, pues sintió unos ki demasiado elevados que se acercaban a gran velocidad, que no correspondían a los seres que huyeron despavoridos ante su violenta llegada.
—¡Tarble, escúchame! ¡Tienes que despertar! —No le quedó otra opción y lo golpeó con el puño en el rostro, sacándole sangre en la nariz, pero su hermano no reaccionó—. ¡Despierta, maldita sea!
(...)
Ya era avanzada la noche, y pese a eso Tarble continuó despierto en la cama, observando a Broly dormir abrazado a su abdomen. Podría haber estado así hasta el amanecer, pero aquella sensación en su pecho no lo dejaba en paz. ¿Acaso no era capaz de disfrutar momentos de calma y por eso debía buscar algo que incordiara todo? Debería sentirse bien, pero algo en su interior le gritaba que había algo malo en todo esto, que no era correcto.
Se levantó con cuidado para no despertar a Broly, y luego de ponerse un pantalón y una camiseta salió de su habitación en busca de alguien con quien hablar. Necesitaba alguien que lo escuchara y no se distrajera en otras cosas.
—Vegeta, ¿estás ocupado? —dijo cuando entró al despacho de su hermano.
—No, pasa —respondió el hombre sentado al escritorio, revisando papeles y otras cosas.
—Necesito hablar con alguien —dijo Tarble luego de sentarse en el asiento frente a su hermano—. Y creo que tú eres el único con el que puedo hacerlo.
—¿Qué pasó con los demás? —preguntó dejando de lado sus cosas para mirar a su hermano.
—Nuestra madre está ocupada, y cada vez que intento a hablar con Broly terminamos… —Se calló y miró a Vegeta que continuaba atento a él.
—¿Qué pasa?
—¿No te vas a burlar o algo?
—¿Por qué lo haría? Te estoy escuchando, si es tan importante, habla.
El joven frunció el ceño cuando la sensación de no pertenencia volvió a golpearlo, y esta vez mucho más fuerte. Tenía que dejar de pensar que eran tonterías y comenzar a confiar en sus instintos.
—He estado entrenando, pero me cuesta demasiado, no soy buen representante de mi raza.
—No digas eso, ya vas mejorar, para eso tienes a Broly, para superarte y ser un guerrero.
—¡Suficiente! —dijo molesto, de pie y con las manos en el escritorio de su hermano—. ¿Qué demonios está pasando aquí y quién eres tú?
—No entiendo de qué estás hablando, yo no…
—¡Tú no eres mi herma… —No pudo terminar de hablar, pues cayó de espalda al suelo por alguna fuerza invisible que lo golpeó en el rostro. Desde su lugar, sintió la sangre en su nariz y miró al impostor aún sentado y tranquilo sin hacer ningún intento por hablar, y aún así se escuchó fuerte y claro su voz.
«¡Tarble, despierta! ¡Tienes que despertar!»
—¿Qué está pasando? —preguntó en voz alta, y ahora sintió más dolor en la mandíbula. Volvió a escuchar la voz de su hermano como si le hablara desde otro lugar.
«¡Nada de esto es real! ¡Despierta! ¡Tienes que luchar contra esto!»
Entonces los recuerdos y la realidad golpeó a Tarble, y la imagen del ser lanzándole polen al rostro se materializó.
«¡Despierta Tarble!»
—Lo entiendo, lo entiendo —dijo aún en el suelo, choqueado por lo que sucedía. Era raro ver a este Vegeta paralizado como una imagen estática, y aun así todo se sentía tan real, perturbadoramente real—. Necesito un momento. —Se puso de pie y salió corriendo del cuarto.
Seis años y medio atrás
Vegeta despertó sentado a causa de su propio grito ahogado. Miró a su alrededor y casi no distinguió las criaturas que huyeron asustadas ante la sorpresa de su agresivo despertar. Las imágenes de la realidad se mezclaban con la biblioteca y la figura de su hermano y su madre que hasta unos segundos eran la verdad absoluta dentro de su cabeza.
Miró sus muñecas ensangrentadas a causa de las raíces que lo habían penetrado para beber de su sangre, al igual que el cuello. Tenía ramas alrededor de las piernas y el pecho que lo presionaban cada vez más hasta lastimar su piel, pero lo que más lo perturbaba era todo lo que vivió en aquel mundo onírico. No sabía cuánto había dormido, pero habían pasado varios días dentro de su sueño.
De un tirón se quitó las raíces y ramas, lastimando mucho más su piel, y no tuvo mucho tiempo para procesar la información y lograr entender qué estaba pasando, pues debió levantarse y correr cuando unas bestias cuadrúpedas de inmenso tamaño aparecieron en el lugar. Lo único que sabía era que tenía que encontrar una estúpida flor, ya que el portal nunca se abría si la misión no estaba terminada. No solo tuvo que lidiar con la imagen de su madre apareciendo de la nada, también tuvo que esforzarse por no caer, ya que no tenía dominio de su cuerpo y energía, y además todo el maldito lugar le daba vueltas a causa de la droga.
(...)
Desesperado por no tener el tiempo suficiente, Tarble corrió por los pasillos de palacio buscando a su madre, sin éxito, pero se detuvo por un momento para pensar: si nada de esto era real y estaba en un sueño, entonces existía la posibilidad de controlarlo y aparecer en el lugar que quisiera con la persona que deseaba. Observó sus manos antes de acercarse a la puerta más cercana y probó suerte.
Cuando entró a la biblioteca encontró a su madre sentada en su sofá favorito, leyendo un libro, y al ver a su hijo, lo dejó de lado para prestarle atención.
—¿Vienes a hacerme compañía? —preguntó sonriendo, pero esta vez Tarble no pudo sonreírle de regreso. No podía irse sin verla una vez más. ¿Cuándo iba a volver a tener una oportunidad así?
No era real, nada de esto lo era, pero se sentía tan bien y en paz. Era tentador contemplar la posibilidad de quedarse en un mundo donde su madre era parte de él y estaba a su lado.
—Mamá —susurró con tanta tristeza. No era cierto, pero en su corazón sí lo era, y con eso bastaba para destruirlo por completo. Por un lado tenía la última imagen de su madre en el coliseo, arrodillada y rogándole sin hablar que por favor no mirara lo que seguía, y en cambio, en este mundo inventado estaba viva, feliz y poderosa. Nuevamente se sintió un niño pequeño e indefenso que estaban a punto de arrebatarle a su mamá ante sus ojos.
—¿Estuviste entrenando? —preguntó y apuntó a la nariz de su hijo.
Tarble se limpió el hilo de sangre que caía hasta su mentón, y sin responder su pregunta, se acostó en el sofá con la cabeza sobre las piernas de su madre. Koora no esperó, y acarició el cabello de su hijo, a lo que él respondió cerrando los ojos, disfrutándolo.
—Te extraño tanto, mamá. Me haces tanta falta —murmuró. Qué maravilloso y reconfortante era sentir la calidez de su mano sobre él.
—Aquí estoy, Tarble. No iré a ningún lado.
—Pero yo sí. Tengo mucho que hacer, tengo que seguir honrándote… Y están Kyle y Broly. No puedo dejarlos, pero te extraño tanto y tenía que verte una vez más.
—Ellos se quedarán aquí contigo. Podemos estar todos juntos, como quieres. —Continuó acariciando su cabello, tal como cuando era pequeño y dormían juntos.
—No debiste irte así, no de esa manera, no lo merecías, yo no lo merecía. —Abrió los ojos para mirarla, dejando escapar gruesas lágrimas—. He intentado estar a tu altura, mamá, pero me falta tanto, y no dejo de cometer errores.
—No digas eso, hijo, eres perfecto.
Entre lágrimas, Tarble sonrió ante su respuesta. Simplemente era un recuerdo de su niñez, de cuando estaba enfermo y se disculpaba con su madre por ser tan débil e indigno, y ella siempre le decía lo mismo.
—Pero tú no lo eres, porque no eres ella —dijo con el dolor de su alma—. Eres el recuerdo que tengo de ti, un hermoso recuerdo, pero incompleto e imperfecto, jamás podría dimensionar todo tu ser… —Las lágrimas no se detuvieron. No era su madre, pero sería hermoso que sí lo fuera.
—¿De qué estás hablando, Tarble? —preguntó sonriéndole.
—No debiste morir así, deberías estar aquí conmigo, con Kyle. Deberías haberla conocido y criado, tú que luchaste tanto por darle una buena vida. Todo sería más simple si estuvieras con nosotros.
—No tienes por qué seguir sufriendo así, yo te cuidaré. —Acarició su mejilla empapada de lágrimas, y entonces Tarble aprovechó para atrapar su mano.
—He soñado por tantos años ese abrazo que jamás nos dimos. Desearía que pudiese ser real y sentirte, pero tengo que despertar.
—No, no digas eso. Quédate conmigo. —Por primera vez dejó la sonrisa y hubo tristeza en sus ojos, muy parecidos a los de su hijo.
—Lo siento, me tengo que ir, mamá. —Le besó el dorso de la mano y se perdió en sus ojos—. Tal vez algún día...
Vegeta lanzó otro golpe a su hermano, y se detuvo justo a tiempo cuando lo vio abrir los ojos llenos de lágrimas.
—Por fin —dijo soltándolo para tomar a Bulma en brazos—. Vamos por la esfera y luego nos largamos de aquí.
—Sí —respondió el joven desorientado y mareado. Aún sentía que continuaba soñando, sin embargo el dolor en su rostro le servía para mantenerlo alerta. Se puso de pie, pero regresó al suelo luego de dar dos pasos—. No puedo. ¿Qué le pasa a mi cuerpo?
—Estás adormecido. —Debió poner a Bulma sobre el hombro para desocupar una mano y tomar a Tarble de la muñeca y así ayudarlo a levantarse—. Eres un guerrero saiyajin, puedes contra esto, ahora camina —ordenó.
—¿Cómo está Bulma? —preguntó esforzándose por caminar y seguirle el paso a Vegeta.
—Estará bien, pero hay que sacarla de este lugar. —Le pasó el radar a su hermano y le dio un empujón para obligarlo a correr, pues las bestias ya les estaban pisando los talones—. Encárgate de la esfera.
Los hermanos corrieron y esquivaron los ataques de los animales que parecían una mezcla entre oso y lobo. Con la mano libre, Vegeta se encargó de lanzar pequeñas bolas de energía para alejarlos sin hacerles demasiado daño.
—¿Estoy despierto? —gritó Tarble sin dejar de correr. En cualquier momento podría caer al suelo y debía estar concentrado en sus piernas y el radar que a ratos le indicaba que la esfera se encontraba en diferentes lugares.
—¡Sí, sigue corriendo y aleja a esos animales! —respondió justo cuando debió saltar para pasar por arriba de una de las bestias que atacó a sus piernas.
—¡¿Entonces por qué sigo viendo a mi mamá?! —preguntó alterado. Casi cayó cuando un animal alcanzó a golpearlo en un brazo, pero Vegeta logró tomarlo del tirante de la armadura para estabilizarlo.
—No vas a dejar de verla hasta que salgamos de aquí. ¡Concéntrate! —dijo, debiendo seguir su conejo, ya que continuaba viendo a su madre y en pésimas condiciones.
Continuaron avanzando, resistiendo a los ataques hasta que Tarble se detuvo sin avisarle a Vegeta que continuó corriendo.
—¡La esfera está por aquí! —dijo viendo el radar.
—¡Tarble, atento! —gritó Vegeta que ya no estaba al lado de su hermano.
El joven príncipe vio demasiado tarde cuando al menos cuatro animales de afiladas garras y temibles colmillos se lanzaron sobre él. Como guerrero saiyajin que era debía haber hecho algo para quitárselos de encima, pero su falta de experiencia en la materia, más lo confundido que se encontraba por el polen en su cuerpo, hizo que se asustara y solo se protegiera con los brazos por sobre su cabeza.
No le ocurrió nada gracias a que Vegeta se apresuró en regresar e hizo estallar su ki, arrojando a los animales con la onda expansiva. Dejó a Bulma a sus pies para poder tener ambas manos libres y encargarse de las bestias que continuaban llegando, una tras otra.
—¡¿Qué fue eso?! —gritó molesto Vegeta—. ¡Tienes que pelear! ¡Eres un guerrero, maldita sea! —Tarble quiso responder, pero vio el brazo ensangrentado de Vegeta por haberlo salvado, y no pudo hablar—. ¡Ve a buscar la esfera, yo me encargo de distraerlos! ¡Apresúrate!
Tarble obedeció y se internó más en la espesura, siguiendo el punto en el radar que más se repetía. Esta vez atento a esquivar cualquier ataque, pero luego de avanzar, los animales dejaron de aparecer, atraídos al parecer por la energía de Vegeta.
Terminó caminando en las ruinas de lo que alguna vez fue un templo, y ahora la piedra en ruinas estaba mohosa y abandonada, plagada de ramas e insectos. Podía escuchar el eco de sus pasos y se detuvo en cuando vio la esfera junto a lo que parecía ser un trono, donde una criatura parecida a conejo y una mujer muy anciana esperaba con calma.
—Lo siento, pero necesito la esfera —dijo nervioso, especialmente cuando volvió a ver a su madre cerca de la anciana de cabello largo y blanco, con ropas tan arrugadas y descoloridas como su rostro. Ya que no tuvo respuesta avanzó hasta quedar frente a frente a la esfera y ella—. No voy a hacerte daño, solo me llevaré la esfera.
La mujer se limitó a mirar a Tarble con su solo ojo, pues el otro de color lechoso no funcionaba hace siglos.
Sin dejar de mirar a la anciana, Tarble estiró la mano hacia la esfera y en cuanto la rozó, la mano huesuda y de uñas largas de la mujer atrapó su muñeca, con tanta fuerza que no fue capaz de liberarse pese a que lo intentó. No quería golpearla, y tampoco entendía cómo era posible que tuviera esa fuerza demencial. Con horror vio la otra mano de anciana llena de polen, esta vez de color negro, por lo que no tuvo otra opción que hacer aparecer una bola de energía en su mano libre para defenderse, pero nada pasó. La mujer lo olió por unos segundos, luego guardó el polen en algún bolsillo de su ropa y soltó su muñeca.
—Está bien —dijo con un acento marcado, en calma y sonriendo. De su boca se podían escuchar dos voces, la de una mujer de edad avanzada y otra más chillona y juvenil—. Volverás por tu propia voluntad.
—Eso no va a pasar —respondió Tarble. Hizo desaparecer la energía antes de tomar la esfera y retrocedió sin darle la espalda a la mujer hasta que ya estuvo cerca de la salida.
—La tengo, vámonos de aquí —exclamó Tarble cuando llegó corriendo junto a Vegeta que continuaba alejando a las bestias, sin matarlas, lo cual era mucho más difícil que asesinar.
—Ya era hora —respondió y tomó a Bulma en brazos para correr detrás de su hermano.
—Si se da la ocasión, no le digas a Broly que no pude pelear —dijo agitado, sin mirar atrás.
—Corre, después hablaremos de tu pésimo desempeño como guerrero.
—Búrlate todo lo que quieras, pero no le digas nada a él.
—Lo pensaré.
(...)
Lo primero que hizo Vegeta al abordar la nave fue ponerla en marcha y abandonar el planeta. Se sentía mareado, pero era el que mejor se encontraba de los tres y no había tiempo que perder. En cuanto dejó el asiento del piloto se quitó la armadura y la parte de arriba del traje y recogió a Bulma del suelo que continuaba inconsciente pese a todo el ajetreo vivido.
—Tarble, quítate la ropa y métete a la ducha —ordenó a su hermano que estaba sentado con la mirada perdida en un rincón de la nave. No se tomó el tiempo para insistirle, ya que no estaba en tan malas condiciones como Bulma. Debió llevar a la joven al cuarto de Tarble, que es donde había una tina para quitarle todo el polen de su cuerpo.
Cuando Tarble reaccionó intentó ponerse de pie pero sus piernas no respondieron como deseaba. No insistió y permaneció en su lugar adolorido por los golpes y desorientado por todo lo que respiró en el planeta. No tenía intenciones de volver a intentarlo, pero cuando vio a su madre caminar frente a él, instintivamente se cubrió el rostro con ambas manos para no mirar.
—No eres real —dijo agobiado. Se sentía tan cierto que por un momento tuvo la necesidad de regresar la nave al planeta y vivir en una cómoda mentira.
Se puso de pie, y tambaleando igual que un borracho fue hasta su cuarto donde Vegeta estaba desnudando a Bulma en la cama mientras desde el baño se escuchaba correr el agua de la tina.
—Quítate la ropa —dijo Vegeta a Tarble cuando lo vio de reojo entrar a la habitación. En cuanto terminó de desnudar a Bulma, tiró la armadura, guantes, botas y traje ajustado fuera de la habitación y regresó por ella para tomarla en brazos y llevarla a la tina.
—Puedo escucharla en el otro cuarto —respondió Tarble, ojeroso y angustiado, casi con miedo de salir de su habitación, pero lo hizo, no sin antes tomar su scouter. Cuando volvió al lugar donde había estado sentado, se dejó caer y apoyó la espalda en la pared. No tardó en ponerse el scouter en la oreja derecha y marcar a Broly, pasaron varios minutos antes de que la llamada conectara, y mientras eso pasó, Tarble volvió a ver a su madre sonriéndole y paseándose por la nave, lo que lo afligió más.
—Tarble, lo siento, no podía responder antes —dijo Broly en cuanto contestó a la llamada.
Tarble abrió la boca para hablarle, pero solo pudo salir un gemido triste.
—¿Tarble, qué pasa? —Se podía escuchar preocupación en su voz.
—No puedo explicarlo, pero necesito escuchar tu voz, saber que estoy despierto, que esto es real. —Se abrazó las piernas y ocultó su rostro para no ver más a su madre, pero podía oírla llamarlo.
—¿Estás bien?
—No… Estuve con mi mamá, y ahora está en la nave. Sé que no es posible, pero ahí está.
—¿Corres peligro? ¿Dónde está Vegeta?
—Solo tienes que hablar, nada más —insistió.
—Tú sueles ser el de las palabras y yo el de los golpes.
—Por favor, solo necesito escuchar tu voz. Lo que sea, pero habla —dijo en un sollozo cuando escuchó a su madre decir su nombre.
—Está bien, aquí estoy, tranquilo —Se apresuró en decir, e hizo una pequeña pausa antes de volver a hablar—. ¿Recuerdas la primera noche que estuvimos juntos en la cabaña?
—Sí
—Si nunca había intentado algo era porque tenía miedo de perder tu amistad y de paso a Kyle, que era lo único que tenía, pero esa vez en la cabaña ya no pude más, estaba mal y necesitaba estar contigo, aunque al otro día me arrepentí porque no sabía que pasaría, ya que no hablamos mucho esa noche… —Los dos sonrieron al recordar ese momento que ahora se veía tan lejano—. Pero todo fue normal, como siempre, como cuando nos dormíamos sobre el fuselaje de la nave mirando las estrellas en algún otro planeta… Y luego cuando me invitaste a comer a tu cuarto y pasar la noche juntos, supe que era real, y todo se sintió tan bien luego de eso, como cuando me siento cuando hablamos, cuando te beso y estoy dentro de ti, o cuando tú lo estás… Y todavía se siente así pese a la distancia, porque aunque estemos separados y cansados, tan solo tengo que escuchar los mensajes que me dejas y sigo… ¿Tarble?
—¿Sí? —preguntó con los ojos húmedos, pero ya no por el dolor que le provocaba ver a su madre, ahora se sentía conmovido por las palabras de Broly.
—Dime que funcionó, no sé qué más decirte.
—Sí, sí funcionó —dijo luego de mirar a su alrededor y no encontrar a su madre. Aún se sentía desorientado y no tenía manejo de su cuerpo, pero al menos la alucinación había cesado—. Nunca me habías dicho nada de esto —dijo un poco más calmado, limpiando las lágrimas en sus mejillas.
—Te dije que tú eres el de las palabras, lo mío son los golpes.
—Te extraño tanto —dijo en un suspiro.
—Y yo a ti.
(...)
Luego de comprobar que el agua estuviera a la temperatura adecuada, Vegeta depositó a Bulma con cuidado al interior de la tina, por fin logrando que despertara.
—Tranquila, estamos en la nave —dijo al verla asustada, luchando por salir del agua. La tomó de los hombros y con calma le impidió que se levantara—. Bulma, ya estás a salvo, y necesito limpiarte para que dejes de alucinar.
—Mi papá —dijo aún asustada, mirando hacia todos lados. Pese a estar en un baño pequeño, las imágenes reales se mezclaban con el sueño, haciendo que viera parte del laboratorio donde trabajaba con él—. ¿Dónde está mi papá? —Nuevamente intentó ponerse de pie, pero Vegeta la tomó del mentón para obligarla a mirarlo.
—No está aquí. Se trató de un sueño, esta es la realidad. Llevamos meses viajando juntos, buscando las esferas del dragón. ¿Recuerdas?
—Pero yo lo vi —respondió afligida, con los ojos llorosos—. Estábamos trabajando juntos, por fin había vuelto a trabajar en lo que lo apasiona, y estaba tan feliz. —Dolía demasiado que nada de lo que vivió fuese real, pese a que lo tocó, escuchó su voz, lo vio sonreír, hacer miles de planes e incluso olió el exquisito aroma de la comida que hacía con Morgan. No era justo, no lo era, y quería volver ahí.
—Era solo un sueño —insistió Vegeta, y casi sin darse cuenta le acarició la mejilla. Qué diferente lucía ahora, tan triste y asustada, totalmente diferente a la mujer fuerte y resuelta que demostraba ser—. Estudia la situación, Bulma, recuerda lo que estábamos haciendo antes de estar con tu padre —dijo aludiendo a su lado analítico.
Bulma le hizo caso y pese a que no fue capaz de responderle, sus ojos hablaron por ella. Se sintió tan desilusionada y estúpida de haber caído en aquella fantasía, pero el ver a su padre tan lleno de vida la hizo aceptar toda la situación sin cuestionarla, siendo que sabía perfectamente cuál era la realidad y que los finales felices no existían.
—Tranquila, ya va a pasar —murmuró Vegeta, y ahora que Bulma permaneció sentada y tranquila al interior de la tina con el agua cubriendo hasta su pecho. Se concentró en bañarla e incluso mojar su cabello, de lo contrario continuaría mezclando realidad con fantasía, y sabía por experiencia propia que la segunda era demasiado tentadora para dejarla ir así como así.
—No me siento bien —susurró—. No siento mi cuerpo y no puedo pensar con claridad. —Eso último era lo peor de todo.
—El baño hará que eso acabe.
Los dos permanecieron en silencio, siendo el sonido del agua uno de los protagonistas, junto con el dolor en los ojos de Bulma y aquella sensación en el pecho de Vegeta que comenzó cuando perdió a Bulma en el planeta y aún no se marchaba, todo lo contrario, pretendía quedarse e ir creciendo poco a poco sin que pudiera hacer algo al respecto. Ya era demasiado tarde para el hombre que lo único que tenía en mente era protegerla y aliviar su malestar.
Bulma dejó que Vegeta la limpiara e incluso le lavara el cabello. El agua estaba a la temperatura que le agradaba y eso en algo mitigó la incómoda sensación que la invadía. Intentó reprimir un sollozo cuando creyó ver a su padre andar por el lugar, y se obligó a cerrar los ojos, pero pudo escucharlo sin problema hablando sobre la importancia del sistema de sonido de su próxima nave.
—¿Estoy loca? —preguntó, e intentó meterse bajo el agua para no seguir escuchando, pero Vegeta no se lo permitió, y la tomó de la mano mientras que con la otra continuó lavando sus hombros y espalda.
—La mayor parte del tiempo sí, pero en este caso solo es la magia que usaron los seres del planeta. Ahora entiendo por qué lo tienen tan protegido.
—¿Durará mucho? —No soltó la mano de Vegeta, necesitaba algo que la mantuviera en la realidad.
—Tu cuerpo no tiene la misma energía que un saiyajin, le tomará más tiempo desintoxicarse, pero estarás bien. —Continuó arrodillado ocupado de ella, tomándose el tiempo que necesitase, no había nada más que quisiera hacer en ese momento más que cuidarla. Levantó la mano libre y le mojó las mejillas para borrar las lágrimas que dejó caer, y no le dijo nada al respecto.
—No te vayas —dijo Bulma evidentemente asustada cuando Vegeta la soltó y se puso de pie. Casi se levantó de la tina para volver a tomar su mano, pero continuaba sin poder controlar su cuerpo.
—Necesito una toalla, nada más —dijo el hombre liberándose de su agarre con suavidad.
Bulma se hundió en el agua hasta que solo quedó su cabeza asomada y no sabe cuánto tiempo tardó Vegeta, pero lo sintió una eternidad. Algo pasaba con su percepción del tiempo que estaba alterado. Casi dio un brinquito de susto cuando la tocaron, no era nadie más que Vegeta que ya estaba con una toalla sobre su hombro.
No fue problema para Vegeta levantarla. Bulma lo abrazó del cuello y él se encargó de envolver su cuerpo con la toalla, luego de eso la tomó en brazos y la sacó del lugar.
—No te duermas aún —dijo cuando la sintió apoyar la cabeza en su hombro.
—No quiero volver a dormir —susurró, pero su mente y cuerpo decían lo contrario.
—Por supuesto que estarías haciendo eso —dijo Vegeta molesto cuando salió del cuarto en dirección a su habitación para secar y vestir a Bulma y vio a Tarble sentado en el suelo con el scouter en su oreja derecha—. Ve a limpiarte, Tarble.
Tarble ni siquiera se dio cuenta que su hermano pasó con Bulma en brazos, estaba concentrado en la voz de Broly que había logrado calmarlo y mantenerlo en la realidad.
Luego de dejar a Bulma sobre la cama, se sentó a su lado y se encargó de secar su cuerpo y cabello, hablándole sin parar para mantenerla despierta.
—La primera vez que estuve en ese planeta me hicieron soñar con Tarble y Koora.
—¿Cómo supiste que no era verdad? —preguntó con la lengua pesada, casi parecía que hubiera bebido vino en exceso.
—Todo es demasiado perfecto —dijo mientras le frotaba la toalla por los brazos y hombros, debió ponerle otra toalla en el cabello para que el agua que caía de este no mojara su espalda y la cama.
—Yo lo creí todo, quise creerlo —susurró mirando sus manos caídas, no tenía la fuerza para levantarlas y secarse por sí sola, y su mente estaba tan alterada que ni siquiera estaba consciente de las atenciones y de la extrema delicadeza de Vegeta en ese momento, pero gracias al baño había dejado de escuchar a su padre por la nave.
—Es difícil no caer, te muestra lo que más quieres.
—¿Querías a tu mamá?
—No lo sabía en ese entonces. —Se levantó y tomó una camiseta suya para que Bulma la usara de pijama.
—Jamás pensé que ustedes los saiyajin pudieran querer a alguien de verdad —dijo distraída—. Son todos una tropa de asesinos…
Vegeta la miró mientras le ponía la camiseta, parecía no estar del todo consciente que hablaba con él.
—He viajado por demasiados planetas para saber que hay gente capaz de las dos cosas.
—¿Y qué hay de ti? —preguntó y no hizo nada cuando Vegeta le frotó la toalla en el cabello para secarlo.
—Sé que soy muy bueno en una de las dos y no sé nada del otro.
—Yo también… Pensé que sabía querer, pero soy tan egoísta que Troy tuvo que dejarme… Hizo bien, después de todo no lo quería lo suficiente.
Vegeta se detuvo por un segundo y estuvo seguro que no se refería a los saiyajin castrados que ayudó a matar. Ya había matado antes y se le hacía normal. Este era el momento para sacarle información que quisiera, solo tendría que preguntar y ella respondería, pero no lo hizo.
—Tienes un poco de fiebre —dijo luego de quitarle la toalla de la cabeza y tocarle las mejillas rojas.
—Mi papá me hacía sopa —respondió con la mirada perdida y ya no pudo continuar sosteniendo el peso de su cuerpo. Se fue hacia atrás y terminó con la espalda en el colchón. Fue Vegeta quien debió acomodarla en la cama y arroparla—. ¿Vas a hacerme sopa? —preguntó mirándolo a los ojos.
—Ahora solo agua —dijo sentado a su lado, muy cerca de su rostro y observando sus ojos. No recordaba haberse comportado de esa forma tan errática luego de su primera visita al planeta, aunque claro, hace unas horas ni siquiera se acordaba de haber estado en él.
—Tengo miedo de dormir.
—Lo peor ya pasó —respondió y le quitó el cabello del rostro.
Bulma tuvo un poco de energía para mover su mano hasta la de él y atrapar unos dedos, de esa forma se sentía más segura. No pasó mucho hasta que se durmió.
Vegeta la observó por un rato hasta que se aseguró que no tenía pesadillas o alguna recaída. Ahora era turno de ir a ver a Tarble.
(...)
—Qué predecible eres —dijo de pie junto a su hermano que lucía mucho mejor, pero continuaba sentado en el suelo y vestido—. En lugar de hacerme caso te pones a hablar con Broly. —Sin aviso, estiró la mano y le quitó el scouter para que lo obedeciera, pero no sería tan fácil—. A la ducha, ahora.
—No voy a irme sin despedirme —respondió Tarble molesto—. Qué mal educado de tu parte, Vegeta. —Estiró la mano en espera de que le regresara el comunicador—. Devuélvemelo.
—Sácate la ropa y vete a la ducha de una maldita vez —ordenó en voz alta.
—¡No! —respondió Tarble, mirándolo a los ojos, enfrentándolo, algo impensado cuando era un niño. Continuó con la mano estirada esperando por el aparato.
Vegeta no tuvo otra opción que pasarle el scouter que continuaba con la llamada activada. Esperó de brazos cruzados mientras Tarble se despedía de Broly, pero en lugar de cortar la comunicación, su hermano se quitó el scouter y se lo ofreció de regreso.
—Broly quiere hablar contigo.
El hombre puso los ojos en blanco, pero aceptó el comunicador y se lo llevó al oído derecho.
—Aquí estoy —dijo impaciente.
—¿Qué fue lo que pasó? —Fue directo al grano, sin siquiera saludar.
—La esfera estaba en un planeta de gente que usa magia poderosa —dijo a sabiendas que el guerrero ya debía saber toda la historia de las esferas, ya que no había día en que no viera a Tarble hablar con él y bien suponía que le contaba todo—, pero ya estamos de regreso en la nave. Ahora necesito encargarme de Tarble, pero no está cooperando y se está comportando como un niño remilgoso, y si no se quita la ropa y no se mete a la ducha el asunto empeorará.
—Pásale el scouter, yo me encargo —dijo Broly. Vegeta no le respondió y simplemente hizo lo que le pidió. En cuanto Broly escuchó la voz de Tarble, le habló—. Voy a cortar, y tú harás lo que dice Vegeta, ¿está bien?
—Sí, está bien —respondió Tarble, aliviado de ya no tener más alucinaciones.
—Hablaremos más tarde, cuando estés mejor.
—Sí… Te amo.
—Te amo. Ahora ve a ducharte.
En cuanto la llamada se cortó, Tarble frunció el ceño ante la mirada de Vegeta.
—No te burles —dijo avergonzado.
—Decídete. No le digo a Broly que te acobardaste allá en el planeta o no me burlo de lo empalagosos que son. No puedo ambas.
—Te he visto mirando a Bulma mientras duerme, si eso no es empalagoso...
—Perfectamente puedo tirarte de la nave y no podrías hacer nada para evitarlo —dijo pensando seriamente en cumplir la amenaza.
—Tú empezaste.
Vegeta estuvo a punto de responderle, pero se calmó, de lo contrario podrían estar toda la noche discutiendo y estaba seguro que Tarble tampoco quería eso, solo se trataba del maldito polen que alteraba su comportamiento.
—Deja de perder el tiempo, desnúdate y ve a la ducha.
—Lo haría si pudiera moverme, pero no siento mi cuerpo. —Intentó quitarse la armadura, pero estaba demasiado ajustada al cuerpo.
—Debiste obedecerme la primera vez que te lo dije —bufó sin mucha paciencia. Quería regresar para cuidar a Bulma, pero tampoco podía dejar a Tarble tirado en el suelo. Le quitó la armadura, los guantes y la parte de arriba del traje. Su hermano solo pudo ayudar intentando levantar los brazos para facilitarle el trabajo.
—Quién lo iba a decir, te comportas como hermano.
—¿Este tipo de cosas hacen? —Tomó a Tarble de la muñeca para levantarlo y con un impulso más lo cargó por sobre el hombro para llevarlo a la ducha.
—Supongo. Varias veces ayudé a Kyle a vestirse cuando era pequeña… —susurró tranquilo y sonriendo, recordando cuando ayudaba a su hermana en asuntos rutinarios, pero pronto se acordó que no tenía idea dónde estaba y se molestó—. Esa niña me va a volver loco. ¿Cómo es posible que no me diga dónde está? La ayudaba a vestirse, la cuidaba y le enseñé a leer. Si no fuera por mí sería igual de insoportable que tú antes de dejar Vegetasei.
—Al menos hiciste la diferencia —murmuró. Ni siquiera su yo actual soportaría al Vegeta de aquella época—. Y ya deja de quejarte, Kyle está bien y con Bardock, ya aparecerá, a cualquiera le hace bien una temporada lejos de Vegetasei —dijo ya en el interior del baño—. Ahora concéntrate en quitarte todo el polen.
—Vegeta…
—¿Qué?
—Extraño a Broly —dijo ahora melancólico. Ese polen lo estaba haciendo pasar por todos los estados posibles en cosa de segundos.
—No me había dado cuenta —dijo cínico.
—Tengo un par de sus guantes entre mis cosas que llevo a donde voy… No creí que me haría tanta falta.
—Más tarde me recitas los poemas que debes haber escrito en su honor, ahora báñate —respondió luego de meterlo a la tina que estaba vacía.
—No he escrito poemas en su honor —dijo tirado en la tina y con el ceño fruncido mirando a su hermano—. Pero si lo hiciera serían épicos.
Vegeta sonrió por su respuesta antes de abrir la llave del agua fría de la ducha que cayó directamente en el rostro y pecho de Tarble.
—Disfruta el baño. Yo ya cumplí con ser hermano por todo lo que nos queda de viaje. —Se marchó al otro cuarto para terminar de desnudarse y asearse antes de ver a Bulma.
Pese al impacto inicial por la baja temperatura, el agua fría sirvió para que Tarble despertara de golpe y poco a poco volviera a tener control de su cuerpo. El líquido limpió de su piel todo el polvo que se había impregnado y lo estaba afectando. Pronto pudo ponerse de pie para regular la temperatura del agua, quitarse las botas y pantalones y limpiarse por completo.
(...)
Una vez que estuvo limpio y con otra ropa, Vegeta se encargó de deshacerse de todas las prendas para que no quedara rastro alguno del polen al interior de la nave. Visitó a su hermano para llevarse los pantalones y botas contaminadas y lo encontró desnudo, tirado en la cama boca abajo, con el scouter en una mano, durmiendo profundamente, tanto que ni siquiera su rabo se movía. Le puso un cobertor antes de abandonar la habitación, revisó que la nave continuara en el curso programado y cuando ya por fin se desocupó por completo, regresó a su cuarto.
Bulma continuaba durmiendo al centro de la cama, se veía mucho mejor y disfrutando del descanso, sus mejillas ya no estaban tan encendidas y la fiebre había disminuido un poco. Ya que no quedaba lugar para él en la cama, se sentó en el suelo junto a esta, donde tenía la visión justa para observar su rostro tranquilo.
No sabía cómo o cuándo había nacido esta necesidad de cuidarla, pero ahí estaba, latente y urgente. Llevaba unos días sintiéndose diferente, pero luego de esta noche no podía negarlo, algo más le pasaba con ella, era más que una simple atracción física e intelectual.
Solía involucrarse con mujeres en los planetas que visitaba, pero no pasaba de ser algo más que una relación física, en algunos casos solo una noche de sexo, y en otras oportunidades menos comunes, lo que podría considerarse una relación de amistad por el largo tiempo compartiendo juntos. Con Bulma tenía deseos de más, no sabía qué nombre ponerle ya que jamás había estado en esta situación, pero estaba casi obsesionado por saber más de ella, y ella siempre tan esquiva lograba llamar mucho más su atención.
En todas las ocasiones, cuando llevaba cierto tiempo en un planeta, sucedía algo que lo hacía sentir que ya había cumplido un ciclo y ya era hora de marcharse, vagabundear por otros planetas, alejarse cada vez más hasta encontrar un nuevo interés que lo hiciera quedarse, la menos por un tiempo, y ahora no tenía deseos de marcharse. En esta ocasión se sentía perdido, perdido por culpa de ella.
(...)
Tarble se sentó en la orilla de la cama y apoyó los pies en el frío piso de metal. Sentía que la cabeza se le iba a partir, como si hubiera bebido y consumido drogas toda la noche, en una parranda digna de saiyajin. Nunca había participado en una, pero las había visto, e imaginaba que así debería sentirse al otro día, o varios días después. Estaba pálido, lo que hacía destacar más sus ojeras, su cabello era un desastre parecido al de Broly cada mañana y le dolía cada músculo del cuerpo.
Fue todo un dilema ponerse un simple bóxer sin que le doliera la cabeza, pero en cuanto lo hizo, se puso el cobertor sobre los hombros y fue hasta el cuarto de su hermano. En cuanto se acercó a la puerta, ésta se corrió, pero se asomó con cuidado, en caso que estuvieran durmiendo, ya que no quería despertarlos. Encontró a Bulma acostada, durmiendo de lado, casi en la orilla abrazando el brazo de Vegeta que estaba sentado en el suelo con parte de la extremidad sobre la cama, totalmente despierto.
—Ni se te ocurra decir algo —susurró Vegeta con tono amenazante. También lucía abatido, como después de una fiesta extrema, pero en mucho mejor estado que Tarble y Bulma. No había dormido en toda la noche vigilando el sueño de la mecánica, que en medio de una recaída había despertado asustada y desorientada, y de alguna manera el contacto con él la ayudaba a calmarse.
—Descuida, no tengo ánimos. —Se sentó en el suelo, cerca de Vegeta, con la espalda apoyada en el colchón y el cobertor sobre sus hombros para calentar su espalda y pecho—. ¿Cómo sigue?
—Le tomará unos días desintoxicarse por completo, pero estará bien. ¿Y tú?
—Ya pasó lo peor… —No quiso mencionarle que soñó toda la noche con ese día en el coliseo y la ejecución de su madre. No era algo de lo que pudiera hablar con alguien—. ¿Ya no volveremos a tener visiones, verdad?
—No. Tiré toda la ropa que usamos y ya estamos limpios.
—Gracias por salvarme allá —dijo Tarble luego de un rato en silencio.
—No fue nada —dijo encogiéndose de hombros.
—Antes no lo hubieras hecho, incluso a Bulma la hubieras dejado tirada si considerabas que somos un estorbo.
—Hace tiempo te vengo diciendo que no soy el mismo.
—Lo sé… ¿A quién viste en el planeta?
—A Koora —finalmente lo admitió—. La primera vez que estuve en el planeta estaba bien, sana y fuerte, pero en esta ocasión… Imagino que el planeta quiso activar otras emociones en mí ya que no resultó por la buena la primera vez, pese a que lograron dormirme.
—Ya veo… Tuve suerte entonces, yo la vi convertida en reina, y feliz con Kyle… Es una lástima que ni siquiera la disfrutó el tiempo que estuvo en la incubadora. Su idea era despertarla fuera de Vegetasei, lejos de toda esa contaminación.
—Es por eso que cuidaste tanto de ella, fue por Koora.
—Se lo prometí —dijo evadiendo la mirada de Vegeta, observando sus manos, pero se apresuró en hablar para no continuar con ese tema—. ¿Cómo supiste que estabas soñando esa vez?
—Fue por ti —dijo sonriendo.
—¿Por mí?
—Siempre tuve presente nuestra última conversación, por eso no encontré razonable que estuvieras tan atento conmigo. ¿Qué pasa? —preguntó al verlo reír.
—En ningún momento cuestioné que nuestra madre estuviera viva y gobernara Vegetasei, pero no pude aceptar que fueras amable y no te burlaras por cada cosa que dijera.
—Sabía que nuestra mala relación serviría para algo —respondió Vegeta, también riendo.
—Siempre envidié la relación de Raditz con su hermano, me hubiera gustado tener algo así contigo —dijo ya más serio, recordando el pasado—. Pero ahora me conformo con poder hablarnos sin discutir.
—No sé dónde voy a estar en un tiempo más —dijo con voz profunda e inconscientemente miró a Bulma que continuaba durmiendo abrazando su brazo derecho.
—¿Qué pasa con ella? —preguntó Tarble.
—No sé nada —respondió Vegeta, evidentemente aproblemado. Eso llamó la atención de su hermano, que siempre lo veía tan relajado, como si nada fuera tan importante, ni siquiera el que llegara luego de tantos años sin saber de él con claros signos de haber sido brutalmente torturado—. No sé qué hacer con esto, no sé de qué se trata… Pensé que gracias a los viajes y conocer gente había entendido muchas cosas, pero ahora me doy cuenta que sigo con muchas costumbres saiyajin.
—Te entiendo… Es comprensible por qué los saiyajin son tan fríos. No hay que tener sentimientos para hacer lo que hacen, y por eso siempre tuve tantos problemas desde pequeño, pero si tuviera la oportunidad de cambiar para no sentir y así ahorrarme tantos problemas, no lo haría. No podría cambiar quien soy y lo que siento por Kyle y Broly, aunque a veces esas emociones me hagan sufrir… Puede que aún tengas costumbres saiyajin, es difícil sacarse toda esa crianza nociva, pero huiste del planeta hace años, fuiste capaz de quitarte eso que te había convertido en una máquina de matar, no veo por qué ahora no podrías seguir luchando contra esas costumbres y aceptar quién eres y lo que sientes.
—No sé qué más hacer, pensé que ya no tenía más por hacer… Por el momento siento deseos de no seguir viajando. Estoy cansado.
—Entonces hazlo, tomate un descanso y quédate en algún lugar.
—Lo haces sonar como si fuera tan fácil. ¿Por qué no estás viviendo con Broly en algún planeta?
—Lo haremos —dijo seguro—. Viviremos en una cabaña en el bosque, pero no aún. Un paso a la vez, eso deberías hacer tú.
—Un paso a la vez —repitió Vegeta—. ¿En qué paso estás tú?
—Decidí continuar el viaje con ustedes, así que lo primero que haré al salir de esta habitación es pedir por una nave más grande. No podemos seguir viajando aquí.
—¿Qué te hizo decidir eso? —preguntó curioso. Lo de la nave era una muy buena idea, considerando que pronto se reunirían con Ginn y Raditz y definitivamente no habría espacio para ellos.
—Pasé demasiados problemas para encontrar esa esfera, quiero ver cómo termina. ¿Cuándo tendré otra oportunidad de ver a un dragón que concede deseos? —Se puso de pie con algo de dificultad, pasaría un par de días antes de que el dolor se fuera por completo.
Vegeta lo observó marcharse y luego volvió a mirar su brazo atrapado por Bulma. Hace años que no se sentía tan perdido y sin saber qué hacer.
Seis años y medio atrás
—¡Ya tengo la flor, ya tengo la maldita flor! —gritó hacia el cielo mientras huía de las bestias que corrían tras él y ya le habían dejado varias heridas de consideración en la piel, desgarrando la ropa de paso.
Cuando vio el portal abrirse a varios metros voló de forma errática, chocando contra el suelo. Parecía un niño inexperto que recién había aprendido a levitar y se aventuraba a más de lo que sus habilidades le permitían. No tenía dominio de su cuerpo y mucho menos de su energía, y el efecto de lo que había fumado continuaba igual de intenso que en un comienzo.
Atravesó el portal justo a tiempo cuando uno de los animales se le tiró encima y terminó en el suelo de la habitación de la diosa. La criatura de más de trescientos kilos estuvo a punto de desgarrarle la piel de no ser por la diosa que lo tomó del pellejo como si se tratara de un cachorrito de dos kilos.
—Me encantaría tenerte aquí, pero te comerías todos mis animales pequeños. Tal vez haga que mis guerreros te construyan un corral o algo. —Lo arrojó de regreso por el círculo de humo y lo cerró.
—¡¿Qué mierda fue todo eso?! —preguntó Vegeta aún en el suelo, tiritando de cansancio y dolor. Desvió la vista en cuanto vio a su madre de pie junto a la diosa.
—¿A quién estás viendo, Argon? —dijo curiosa, mirando sobre su hombro, como si pudiera ver la alucinación de Vegeta.
—¿Cómo hago que pare? — exigió saber, desesperado.
—Tu cuerpo y ropa están contaminados, quítate la… —Antes de terminar la oración, Vegeta ya se estaba desnudando en el mismo lugar y cuando estuvo sin una sola prenda fue a la cocina donde sabía estaban los baldes de agua.
Entre la ropa en el suelo, la diosa encontró la flor que le había encargado al hombre. La tomó y regresó a sus cojines para prepararla con otras flores que tenía guardadas en una caja de madera y pronto terminarían todas mezcladas para fumarlas con su pipa. Desde la cocina escuchó los quejidos en voz alta de Vegeta por el contacto del agua fría sobre su cuerpo caliente a causa de la fiebre.
(...)
—¿Qué haces sentado en el suelo? —preguntó Bulma sonriendo a Vegeta que no se había movido de su lugar.
—La nave es demasiado pequeña y acaparaste toda la cama —dijo, y ya que Bulma lo había soltado, no dudó en ponerse de pie. Debió tomarse un momento para reponerse, se sentía débil. Si bien no había estado inconsciente como Tarble y Bulma, su cuerpo había absorbido del polen y no había dormido nada por cuidar a Bulma.
—¿Estás bien? —preguntó sin moverse. Le dolía todo el cuerpo, pero al menos sabía muy bien dónde se encontraba.
—Sí —respondió y quiso salir del cuarto para despejar la cabeza, pero ella volvió a hablar.
—No te vayas. —Se acomodó en el rincón de la cama para dejarle un espacio—. Ven.
El hombre dudó unos segundos, pero estaba exhausto, necesitaba descansar. Se metió bajo las frazadas y Bulma no tardó en apoyarse en su pecho y cerrar los ojos, mientras que él miró el techo de la nave, más perdido y confundido que hace unos minutos.
—¿Qué fue lo que pasó? ¿Cuánto llevo durmiendo? —preguntó a gusto en su pecho.
—¿No recuerdas nada?
—Un poco cuando estábamos en el planeta y creí ver a mi papá. No lo cuestioné, pese a que era imposible, era tan real como ahora. Luego de eso, soñé con él, y después nada, hasta ahora. ¿Tú me acostaste?
—Sí —dijo, y no entró en más detalles sobre todo lo que hizo por ella—. Estarás unos días débil, pero lo peor ya pasó.
—Siento que podría dormir una semana entera —susurró y se acurrucó.
—Hazlo. Eso te hará bien.
—¿Te vas a quedar conmigo? —preguntó, y le atrapó la mano que tenía sobre el abdomen.
Vegeta no respondió. Era raro escucharla así, Bulma había demostrado ser apasionada, coqueta, intensa y muchas otras cosas más, pero cariñosa jamás, lo que estaba bien para él, ya que tampoco hacía ese tipo de demostraciones. Debían ser los efectos del polen que aún no abandonaba su sistema por completo. Sentía que lo mejor era levantarse y despejar la cabeza fuera de la habitación haciendo cualquier cosa, pero estaba agotado y no se dio cuenta cuando se quedó dormido, junto con ella.
(...)
—¿Más repuesto?
—Sí, ahora se siente como una mala resaca, nada más —respondió Tarble sentado en el asiento del piloto, observando la inmensidad del espacio mientras conversaba con Broly. Bulma aún continuaba algo delicada y Vegeta no se había movido de su lado, así que aprovechó para estar fuera de su habitación—. ¿Y cómo va todo por allá?
—Recuperamos otro planeta y estamos trabajando en él para mejorar su uso.
—¿Otro? —exclamó gratamente sorprendido.
—Fue suerte, no esperábamos encontrarlo, estaba deshabitado y en muy buen estado. Quiero pasar refugiados de otro planeta menor a este.
—Y tú que no querías hacer este trabajo —dijo sonriendo.
—Aprendí mirándote.
—Ya te lo he dicho antes, no te quites mérito, es tu trabajo.
—No sabía que me gustaría tanto hacerlo. ¿Y ahora que encontraron la esfera regresarás a Trantor?
—No, decidí continuar viajando un tiempo más, y es por eso que te llamé… —Hizo una pausa. No se había dado cuenta de lo nervioso que se había puesto—. Sé que estás muy ocupado y me encanta que estés disfrutando lo que haces, pero pensé que sería buena idea volver a vernos. Entiendo que…
—Dame un día —dijo interrumpiéndolo. Su voz siempre calmada se aceleró un poco—. En un día puedo dejar todo listo con mis hombres de confianza y voy. Necesito que me des las coordenadas del planeta.
—Necesitaré las coordenadas de tu ubicación actual para calcular el lugar más próximo donde encontrarnos —dijo sonriendo dichoso. Hace tiempo que no se sentía así de animado y feliz y se reflejaba en el brillo de sus ojos.
—Sí —respondió, igual de emocionado, tanto que los dos guardaron silencio un momento sin saber qué decir. Eran más meses separados que los que habían alcanzado a estar juntos en una relación amorosa.
—¿Encontraré alguna cicatriz nueva? —preguntó Tarble para cortar el silencio.
—Un par. ¿Y qué tal tú?
—Nada más que un par de ojeras, siento desilusionarte.
—Aún no pierdo la esperanza que algún día tendrás.
—Tendrás que tener paciencia. No es mi objetivo tenerlas —Giró aún sentado en el asiento de Bulma y no pudo evitar sentirse avergonzado por su desempeño en el combate. No tenía deseos de ser un guerrero, no era algo que buscara cuando decidió mejorar su estado físico, pero si Broly lo hubiera visto lo habría reprendido.
—¿Y qué es lo que haremos?
—¿Cómo dices? —Continuó girando en el asiento, mucho más relajado y de buen humor ahora que sabía que en unas semanas volverían a verse y tocarse.
—Algo pasó para que cambiaras de opinión y decidieras continuar viajando con ellos, te conozco.
Tarble detuvo el asiento justo cuando quedó frente a la esfera que quedó tirada en un rincón de la nave, sin cuidado alguno. La observó un momento antes de responder.
—Te lo diré cuando nos encontremos, pero es importante, e involucra a Kyle y a mi madre.
—Te enviaré las coordenadas para que saques los cálculos. Iré a arreglar todo para partir mañana.
—Te estaré esperando —dijo aún mirando la esfera—. Y no te preocupes, ya mandé por una nave mucho más grande. Ginn y Raditz también se unirán al viaje, así que necesitamos más cuartos y espacios amplios.
Luego de una corta despedida, ya que Broly tenía mucho que hacer antes de partir, cortaron y Tarble continuó en su lugar contemplando la esfera del dragón. Le dolía engañar a Vegeta ahora que comenzaban a tener una relación decente, pero Kyle estaba primero, y si existía la posibilidad de regresarle a su madre y darle la oportunidad que el rey Vegeta les arrebató, era capaz de pasar a llevar a cualquiera y robar el deseo para traer a su madre de vuelta a la vida. Se lo debía a su hermana, y quien mejor que Koora para aclarar las cientos de dudas que debía tener.
Continuará…
Muchas gracias por llegar leyendo hasta aquí. Lo aprecio mucho!
Ando de muy buen humor, ya que mi esposo ha respondido muy bien al tratamiento y ya comenzaron a disminuir la dosis de los remedios fuertes, así que tiene que seguir cuidándose y encerrado sin salir (estamos en cuarentena, así que no es difícil eso y hace teletrabajo)
Muchísimas gracias a todas y todos los que preguntan por él y mandan buenas vibras!
Y bien, ahora vamos con la historia... Ya no solo Bulma quiere robar el deseo del dragón, Tarble también para revivir a Koora, así que la situación se irá enredando mucho más con ese grupo. (Sí, si hablaran las cosas sería mucho más fácil, pero ya quedó bastante claro que los tres tienen problemas de abrirse y en especial Bulma y Tarble tienen demasiados secretos que no son tan simples de hablar) (Hace un tiempo hice un meme sobre todos queriendo pedirle el deseo al dragón jajajaj, en unos días lo subiré en mi página de facebook para no spoilear enseguida a los que tarden en leer)
Ahora hay al menos 4 interesados en pedir el deseo al dragón, veremos quien lo logra y quien sabe, tal vez ninguno de los 4 pueda y de la nada aparezca Oolong pidiendo unos calzones jajajaja Esa sí que sería una sorpresa.
Me tiene muy emocionada este capítulo, porque se vienen cambios y se acerca al final de la segunda parte. Quedan 7 capítulos super importantes para la trama de lo que se viene más adelante. Ellos no lo saben, pero van en busca de la última esfera, se van a juntar al grupo Raditz y Ginn, y el pobre de Raditz había quedado tan mal luego del encuentro con Dodoria. Por fin se viene el reencuentro tan esperado entre Tarble y Broly (sufrí tanto como ustedes con la separación, lo sé, soy un monstruo por haberlos separado tanto tiempo) Vegeta ya se dio cuenta que está enamorado, pero no quiere admitir nada porque es inexperto en esto, está como un niño perdido, pues jamás se había enamorado y realmente no sabe qué nombre ponerle, y Bulma, si bien se siente muy atraída hacia Vegeta, le falta para sentir de la misma forma, (no porque este Vegeta no lo mereciera, todo lo contrario, sino por las barreras que ella ha puesto toda su vida)
También tendrán que eventualmente enfrentar a Dodoria y quizás quien más que va viajando con él y su ejército.
Les doy un pequeño adelanto de lo que se viene: los 4 capítulos que vienen los agregué no hace mucho, no estaban planeados originalmente, y los pensé porque siento que la historia iba muy rápido y quería tocar otros temas, como por ejemplo la relación de cada pareja que estará viajando en la nave. Será como esos 4 capítulos cuando estuvieron entrenando e interactuando antes del torneo en Vegetasei. Así que no solo será sobre las parejas, también las relaciones de amistad que se han ido formando. Y por supuesto, en cada capítulo veremos lo que ha pasado con Kyle y los demás. Pronto sabremos dónde demonios se metió Kyle.
Ah! La canción de esta ocasión White Rabbit de Jefferson Airplane es un poco diferente ya que no va a ningún personaje o pareja en particular, sino que al capítulo y todo lo que pasó en aquel planeta. La canción es buenísima y muy loca, y habla sobre Alicia en el país de las maravillas. La escuché sin parar mientras escribía. No sé si en esta ocasión habrá análisis de la canción, ya que como dije no va a ningún personaje. Eso lo decidirá mi colaboradora.
Como dato curioso que solo me interesa a mí: Con este capítulo, esta historia, supera en número de palabras a la primera parte que con 47 capítulos alcanzó las 310570 palabras.
Y bueno, me despido. Espero tardar menos en tener el próximo capítulo, porque muero de ganas por escribirlo (el reencuentro aaaaaaah!).
Muchas gracias a todas por leer y espero sus rws con ansias o moriré.
Nos leemos pronto.
Dev.
25/23/21.
Ahora vienen las respuesta a los rws sin cuenta, ya que los con cuenta ya los respondí por mensaje privado:
Nane: Me gustaría hacer más de Vegeta y Bulma en modo romántico, pero aún no se puede, jajajaj quizás más adelante. En cuanto a lo de mosca muerta, está bien, cada uno se arma una impresión de los personajes. Bueno, con este capítulo ya te respondí que pronto se viene Tarly!
Vale Dominguez: jajajjaja y aún quedan canciones así para más dosis de coma diabetico XD
Pame-Kiv: tal como has dicho. Vegeta no se dio cuenta y ya cayó. Ahora es el turno de Bulma, a ver cuánto se tarda.
Laura: Ya no queda nada para que Tarble cambie de humor!
Bv247: Thanks! I´m so happy I decided to come back to the fandom to finish this story!
Acuariana: Siiii, ya están perdidos, al menos Vegeta, ahora es el turno de Bulma. El próximo capítulo serás feliz por completo!
Chica Danesa: Sí, la historia de Kyle va atrasada y se irá mostrando un avance de lo que pasa en cada capítulo hasta llegar al capítulo 35, que es donde se juntarán las historias e irán todas al día. Tarble aún no verá a Kyle, pero por lo menos falta muy poco para que vea a Broly, así que al menos va a estar más feliz. (jajajaja mi papá se murió cuando yo tenía 21 años, jamás había llevado un novio a la casa, jamás me habían conocido un novio, y el primero que llevé tenía 40 años jajajajaj) Exacto! Vegeta que toda su adolescencia despreció a Tarble, y ahora tan diferente, y claro que Tarble iba a aprovechar su momento para molestarlo jajajaj.
Verónica Becker: De todo lo que te gustó, me quedo con la voz de Broly jajajaj, lo bueno que pronto además de la voz lo tendremos enterito. Efectivamente, habrán más capítulos de todos juntos.
Cloe: En un capítulo durante el torneo, Rasp menciona que Broly es de su gusto, pero eso fue todo por el momento. Y claro, con lo guapo que es se roba miradas constantemente y es difícil no notarlo.
Nati Jaramillo R: ajjajajjaja me mataste con eso de Juan Mecánico jajajajjaja
Emilia Khlo: Siiiii, me gusta mucho este Vegeta porque a diferencia de la mayoría de las historias es él quien está más interesado en la relación. Hace tiempo que quería hacer algo así.
PurpurinaDF: Ay, sí, qué pesado que era Vegeta en la primera parte jajajaja. De a poco iremos sabiendo qué pasó con Kyle. Y por fin en algo disminuirá la agonía de Tarble, ya que no sabe de Kyle, pero al menos se reencontrará con Broly.
Pilar B: Te confieso que estuve tentada de hacer más detallada esa conversación, jajajajaj, pero decidí dejarlo para cuando ya estén juntitos en persona.
LadyBlue: En estos momentos Vegeta tiene una leve noción de lo perdido que está por Bulma, pero como se siente perdido y jamás había pasado por eso no entiende del todo. Tarble no tiene que ocultar a Broly ante Bulma o Vegeta, por eso no duda en mencionarlo.
Ale: Estoy viva y sin mucho tiempo, pero como sea actualizaré. Muchas gracias!
Susan Klim: No hay como perderse jajajajaj.
Amber: Aún ni llegamos a la mitad de la historia, así que queda mucho por pasar. Lo que te puedo adelantar es que con el término de la segunda parte de la historia, se acaba el dilema de las esferas.
Kika: Ya volviiiiiii!
0Ciao: Siiii, como que Vegetasei está maldito y ahora alejado de él han podido relacionarse mucho mejor. Pobre Vegeta, lidiando con estos sentimientos nuevos que lo embargan y además con celos.
Franci: Siiiii, si habrá Tarly muy pronto! También son de mis parejas favoritas (y pensar que los iba a hacer solo como amigos jajajaj) Tengo muchas ganas de escribir a Broly con Tarble y también con Vegeta y Bulma.
