El Legado II


Tercera Parte


XXXVIII

Contigo


I don't quite know

How to say how I feel

Those three words

Are said too much

They're not enough

If I lay here

If I just lay here

Would you lie with me and just forget the world?

(Chasing Cars / Snow Patrol)


Cuando el dragón desapareció en medio de una violenta explosión de luz junto con las esferas, solo quedaron en el lugar Vegeta, Bulma y la lluvia tóxica que volvió a caer sobre sus cabezas. Pese a la distancia que los separaba, la pareja se miró a los ojos, y solo bastó eso para ser conscientes de que los meses de viaje, discusiones, sexo apasionado y sentimientos intensos habían llegado a su fin. ¿Y ahora qué?

La lejanía no fue impedimento para que Bulma volviera a reconocer esa mirada salvaje en los ojos de Vegeta, aquella que no había conocido hasta ahora, cuando golpeaba como desenfrenado a su hermano. En su larga estancia en Vegetasei había aprendido a reconocer a toda clase de saiyajin, algunos muy alejados del estereotipo violento y salvaje que se conocía en el exterior. Otros que ni siquiera tenían poder de pelea y eran tranquilos, preocupados de sobrevivir mediante diferentes métodos que no fueran los combates. Había saiyajin poderosos y tranquilos, inteligentes y salvajes, y todos tenían distintos tipos de mirada, un brillo o sombra que los diferenciaba del resto, por eso sabía de quién debía cuidarse. Aquellos saiyajin más peligrosos emitían una luz que casi podía tomarse como advertencia para no meterse con ellos, y en estos momentos era lo que Bulma veía. Por eso, en esta ocasión, no dudó en tomar su arma cuando vio a Vegeta avanzarse hacia ella. Estaba casi segura que no la lastimaría, pero ya que había un leve porcentaje en su contra no quiso arriesgarse. Vegeta la estaba asustando, y odiaba sentirse así, especialmente con él.

Al verla recoger el arma del suelo, la ira de Vegeta creció. Nada había resultado de la manera que esperaba, por el contrario, pero lo que más le alteraba era la idea de que Bulma y Tarble hayan planeando esto desde un principio, riéndose de él que mantuvo la guardia baja en todo momento al tratarse de su hermano y de la mujer que había dado vuelta su mundo. Casi podía imaginarlos conspirando y hablando a su espalda para engañarlo y salirse con la suya.

—¿Desde cuándo? —exigió saber en cuanto estuvo a solo unos metros de Bulma—. ¿Desde cuándo planeaste esto con Tarble?

—No planeé nada con Tarb…

—¡Deja de mentir! —gritó y debió contenerse cuando sintió deseos de zamarrearla. Por muy fuerte que fuera Bulma en cuanto carácter y determinación, su cuerpo no sería capaz de soportar toda la frustración que sentía en ese momento.

—¡Y tú deja de gritar e interrumpirme! —respondió con el arma en sus manos, apretándola, sin intenciones de soltarla—. ¡No sabía que Tarble iba a hacer esto! ¡No sé qué deseo pidió!

—¡No creo en nada que salga de tu boca! ¡Me has mentido todo el tiempo para quedarte con las esferas! ¿Qué te prometió mi hermano? ¿Te traicionó al final y por eso sigues aquí? ¡Es increíble que pese a que te dejó tirada en este planeta continúes protegiéndolo! —exclamó enceguecido y se acercó para poder tocarla, pero terminó tirándole el arma de un manotazo al verla empecinada en encañonarlo—. Si quisiera hacerte daño no habría arma que me detuviera, creeme.

—Actúas como si quisieras hacerlo —respondió Bulma agitada. Aún asustada por el movimiento rápido del hombre al botarle el arma.

Vegeta nuevamente intentó acortar la distancia al mismo tiempo que se trataba de calmarse y darle una oportunidad más para decir la verdad, sin embargo, el verla retroceder hizo que la poca paciencia que le quedaba desapareciera.

—Suficiente —dijo agotado—. Jamás debí regresar a Vegetasei, debería haber escapado a cualquier parte del universo, menos a ese maldito lugar. ¡Jamás debí buscar a Tarble! ¡Y jamás debí acercarme a ti!

—No es así —respondió Bulma, aún temerosa del hombre, pero habían otros sentimientos más fuertes en ese momento que no la hacían callar—. Yo jamás…

—¡No! —la interrumpió decidido—. No más. Esto se acabó —sentenció tajante, clavando su mirada asesina en los ojos culpables de Bulma. También estaba el dolor de la traición en el saiyajin, pero era más fácil para él mostrar ira en lugar de debilidad.

No esperó respuesta de Bulma y levantó vuelo perdiéndose de vista a los pocos segundos gracias a la espesa neblina y la lluvia que hacía que los ojos de la joven ardieran.

—¡No puedes irte así! —gritó frustrada pese a que sabía que Vegeta no escucharía. De pronto se encontró sola, sin ningún aliado a su alrededor, y posiblemente con muchos habitantes del planeta observándola desde sus escondites—. Cómo es posible que esto termine así —susurró agitada, mirando en todas direcciones, mientras pensaba cómo demonios saldría de este planeta, y si sería capaz de hacerlo antes de que aparecieran más de esas latas.


(...)


—...Son varios planetas ocultos de los radares, pero también trabajo en los que tengo a cargo. Mientras les de lo que quieren no se interesan en revisarlos, y por eso también tengo gente oculta en ellos, en lugares de difícil acceso, alejados de los puntos de interés —dijo Tarble. Ya eran varias horas intentando ponerse al día con su madre, pero había mucho que contar por parte de los dos—. Además hay una flota importante buscando planetas que nos puedan servir, y cada cierto tiempo le entregamos alguno al imperio para mantener la fachada.

Estaban sentados frente a frente en el sofá y habían hablado de todo un poco: de Kyle, Broly, su matrimonio por conveniencia y ahora había sido el turno para contar sobre su trabajo oculto con un importante grupo de saiyajin que pensaban diferente, al igual que ellos.

—Eso es mucho trabajo —respondió Koora sin dejar de sonreír. Ahora que tenía a su hijo a su lado y habían aclarado las cosas, se sentía mucho mejor. Tal solo faltaba encontrar a Vegeta para poder estar del todo bien y concentrarse al cien por ciento en su trabajo—. Tal vez si hubiera sido igual de precavida que tú no me hubieran descubierto.

—Aprendí de lo que viviste —respondió y le dio un sorbo a su whisky, uno similar al de su madre—. Tú fuiste pionera en todo esto. Algunos de mis hombres sabían de tu obra por sus familiares que trabajaron para ti y ellos también han sido de mucha utilidad para orquestar todo. Ha sido un trabajo en equipo.

—Y gracias a Broly que te ha acompañado desde el comienzo.

—Sí —dijo con una sonrisa en sus labios—. Ya sabes cómo son allá. Esos soldados jamás me hubieran apoyado si un guerrero de verdad no estaba a mi lado. Las apariencias importan demasiado por mucho que sean saiyajin que ya están cansados de asesinar y someter. Y también ayudó el recuerdo que tenían de ti.

—¿Y por eso decidiste comenzar a entrenar de verdad? Ahora que te veo me doy cuenta que lo único que hice fue sobreprotegerte, podría haberte presionado más para convertirte un guerrero y te hubieras ahorrado muchos malos momentos —comentó, arrepentida de haber sido tan blanda con él.

—Necesitaba lucir como guerrero para ser tomado en serio. Y fueron muchos años entrenando. No pensé que podría hacerlo, pero Broly es muy estricto cuando se trata de entrenar.

—Se ve que es todo un guerrero —comentó pensativa, cosa que su hijo notó.

—¿Estás preocupada por Vegeta?

—Ansiosa de verlo —se apresuró a responder. Tarble ya le había dado las coordenadas de su último paradero y no había tardado en comunicárselo a sus hombres para que contactaran a su nave más cercana a esa ubicación y fueran por él, pero no se sentía esperanzada pese a que ardía en deseos de poder hablar con su hijo mayor—. Vegeta ha estado más de diez años oculto de todos, no le tomaría trabajo volver a desaparecer sin dejar rastros.

—Conociéndolos, ya deben haber dejado el planeta. Les convendrá buscar en los más cercanos.

—¿Conociéndolos? —repitió interesada—. ¿Con quién está?

—Es una historia larga, pero viajábamos con más personas. Su nombre es Bulma, es una mujer sumamente inteligente y Vegeta está enamorado de ella —dijo sabiendo que a su madre le llamaría la atención esa información.

La mujer abrió más los ojos en sorpresa, eso sí que no se lo esperaba.

—¿Vegeta enamorado? Necesito que me digas más de esa mujer —pidió de buen humor. Estaba fascinada de que pese a todo lo malo sucedido, sus hijos hubieran podido continuar con sus vidas. Con varios baches en el camino, pero con historias positivas a su haber—. Imagino que ella también está enamorada de él —dijo con el típico tono de madre orgullosa de sus hijos.

Tarble esta vez sonrió arqueando las cejas. Había muchísimo que decir sobre Bulma, muchas cosas buenas, pero también muchas cosas que ocultar.

—Sí, estoy seguro que también está enamorada de él, pero si Vegeta es complicado, ella lo es el doble.

—No todo puede ser fácil —comentó y luego terminó de beber el contenido de su vaso. Tarble se descruzó de piernas y tomó la botella para servirle—. ¿De dónde apareció esta mujer?

—Trabajaba para mí en el taller de mecánica de Vegetasei. Se encargaba de las naves del imperio, pero el último año se dedicó a trabajar conmigo para camuflar las naves de rescate en cruceros de guerra y en todo lo que necesitara para ayudar en las misiones.

—Muy inteligente. Me gustaría conocerla.

—Te encantaría, tiene un carácter fuerte y no respeta el protocolo con las personas de rangos altos, pero se lo ganó. —Se cubrió la boca con la mano cuando no pudo evitar bostezar.

—Debes estar muy cansado —dijo Koora sin quitarle la vista de encima. Quería memorizar los detalles del rostro de su hijo por miedo a que esto se tratase de un sueño y no pudiera disfrutarlo más—. Ya vete a dormir, en unas horas comenzará la nueva jornada y necesitas descansar. Espero que le hayas dado su merecido a quien te dejó el rostro así —comentó de buen humor, ya de pie, igual que su hijo.

—Ya sé pelear y defenderme, pero jamás podría ganarle a Vegeta.

—¿Fue Vegeta? —preguntó, ahora sin ninguna sonrisa.

—Te dije que le robé las esferas —respondió encogiéndose de hombros—. No iba a reaccionar bien.

Koora suspiró antes de responder, totalmente resignada. Cuando eran niños nunca tuvieron una relación de buenos hermanos, por lo que no se sorprendió para nada de lo que Tarble le contó con tanta naturalidad.

—Solo espero que mis hombres lo encuentren, y así tener una larga conversación los tres.

—Por mí está bien —dijo feliz. No había nada que su madre pudiera decirle para desanimarlo.

—Ve a dormir, nos vemos para desayunar.

—Sí.

Los dos se acercaron al mismo tiempo para despedirse, pero titubearon unos segundos, y fue Tarble el que terminó abrazándola. Koora se había acostumbrado por tantos años a reprimir el impulso de darle afecto por su bien, pero ahora podían hacerlo cuando quisieran. De alguna forma los dos eran libres de Vegetasei, eran libres de quererse, de ser ellos mismos y entregarse el cariño que quisieran.

—Que descanses, hijo —susurró luego de abrazarlo con fuerza y besar su mejilla.

—Tú también —respondió aún sin creer que todo esto fuera realidad. Pero la mano de su madre acariciando su cabello le decía lo contrario.


(...)


Vegeta aterrizó en la zona dónde habían dejado la nave y no le tomó mucho tiempo de inspección para darse cuenta que Raditz ya se la había llevado. Caminó por el lugar, iluminando con una bola de energía en su mano derecha en busca de alguna nave relativamente nueva que pudiera usar para salir de una vez del planeta y marcharse lo más lejos posible, pero a medida que avanzaba, las chatarras iban volviéndose más antiguas y oxidadas.

—¡Maldición! —exclamó con los dientes apretados y la mandíbula tensa. Un par de naves individuales sufrieron por su ira y fueron destruidas de un solo golpe de pie.

Estaba tan alterado que ni siquiera destruyendo todas las latas inservibles lograría apaciguar en algo ese sentimiento que lo invadía. Tantos años años viajando y valiéndose por sí solo jamás había bajado la guardia, jamás se había involucrado al cien por ciento para evitar precisamente lo que había sucedido. Se sentía estúpido y un perdedor, y la única forma de que todo esto terminara pronto era alejándose de todo y todos.

Hizo crecer su ki de golpe y levantó vuelo.


(...)


Cuando Broly despertó y no encontró a Kyle a su lado, recordó que se había marchado en algún momento mientras reclamaba por el excesivo calor que sentía al estar durmiendo entre los dos, y también mencionó algo sobre desayunar juntos, pero no estaba seguro. Su cuerpo se había relajado tanto ahora que habían terminado su misión, que podría seguir metido en la cama y dormir todo el día. Pasó la mano por el cabello de Tarble, que dormía profundamente, frente a frente, con el rostro contra su pecho. El príncipe, que estaba tapado por los cobertores hasta el cuello, lo abrazaba por la cintura y le agarraba la punta del rabo que se había enroscado alrededor de su muñeca. El guerrero tampoco tenía el recuerdo exacto de cuándo se habían abrazado, pero debe haber sido al rato que Kyle se marchara. Tarble había llegado muchas horas después de que se había marchado a hablar con su madre, y al parecer le había ido muy bien, pues aún dormía, y se notaba lo calmado que estaba.

Continuó jugando con el cabello de Tarble que tanto se preocupaba de mantener ordenado, mientras que a él le encantaba ver alborotado, y no se detuvo cuando lo escuchó balbucear contra su pecho desnudo.

—¿Qué hora es? —volvió a repetir Tarble sin moverse de su lugar. Sentía que fuera de los cobertores hacía frío.

—No lo sé —respondió el guerrero—. Pero ya debe ser tarde, muero de hambre.

—Yo también —balbuceó entre bostezos que no le permitieron modular bien—. Pero me quedaría durmiendo un poco más.

No habían tenido la oportunidad de descansar hace varios días y ahora lo resentían en sus cuerpos agotados y adoloridos.

—¿Cómo te fue con tu madre? —preguntó. Bajo los cobertores, desenrolló su rabo del brazo de Tarble cuando el joven lo sacó para arreglarse el cabello.

—Bien. Hablamos por horas. Ya está todo bien —respondió sonriendo, y se separó del pecho de Broly para acomodarse y quedar cara a cara. Aprovechó de hacerle el pelo hacia atrás para verlo mejor, y de paso arreglar la barba que había crecido bastante.

—Sabía que te iría bien —dijo, y besó su boca.

Luego de unos besos sonoros juntaron sus frentes y continuaron abrazados bajo los cobertores, disfrutando del calor del otro. Todo había sido tan rápido y adrenalínico que ni siquiera tuvieron tiempo de comprender que podrían haberse separado para siempre. De no ser por Dende, Broly hubiera muerto y ese tipo de separación era algo que ninguno de los dos estaba preparado a enfrentar.

—Por fin tienes cicatrices dignas —comentó Broly, pasando la mano por el final de la ceja de Tarble. Aún no pensaba en cerrar esa herida, pero como guerrero experto que era, sabía cuando un corte dejaría cicatriz.

—No sé si me alegra tanto —respondió Tarble en un susurro—. Siempre me va a recordar que estuve a punto de perderte.

—Lleva las cicatrices como prueba de la experiencia que vas ganando. El enemigo lo verá así, no como un recuerdo triste.

—Eso haré —respondió. Lo tomó de la mejilla y volvieron a besarse sin parar, olvidándose de las heridas en el rostro y labios—. Siento que ha pasado mucho desde la última vez, pero son solo unos días —susurró contra la boca de Broly, y lo tomó del rabo cuando sintió la mano del guerrero dentro de su camiseta.

—Eso ya es demasiado —contestó, y se le puso encima. Ambos tomándose el tiempo para tocar y besar al otro.

Cuando enredaron sus piernas, Tarble empujó la suya entre las de Broly para frotarse, mientras los besos aumentaban en intensidad, hasta que escucharon llamar a la puerta.

—¿Están presentables? Porque voy a entrar —dijo Kyle desde el otro lado de la puerta.

—Tendrá que esperar —murmuró Broly luego de soltarle el labio inferior que había alcanzado a morder.

—Sí —respondió Tarble, y soltó un suspiro—. Espera un momento, Kyle —dijo en voz alta, al tiempo que Broly se acomodaba en la cama y ambos se apresuraron en arreglar los pantalones de pijama.

Al parecer cinco segundos era un momento suficiente, pues la joven no aguardó más y entró.

—Por fin están despiertos —exclamó y se sentó sin cuidado alguno en la cama, obligando a Tarble a correrse y quedar al medio—. Esta es la tercera vez que vengo a verlos.

—¿Tanto dormimos? —preguntó su hermano, sentado e intentando arreglar el desastre de cabello que le quedó luego que Broly estuviera jugando con él.

—Sí, ya es hora de almorzar. Yo quería despertarlos para desayunar, pero Koora insistió que no. Imagino que tienen hambre.

—Mucha —respondió Broly.

—Qué bien, porque le dije a Koora que pediera que hicieran sus platos favoritos. La comida de la nave no es tan buena como la de palacio, pero si tienen hambre la van a disfrutar de todas maneras —dijo sin moverse de la cama.

—Kyle —dijo Tarble con calma—, tienes que salir para poder vestirnos.

—Sí, claro —contestó llena de energía y de un salto se puso de pie—. Los voy a esperar afuera para llevarlos a la sala. Si se tardan mucho voy a volver a entrar —advirtió antes de abandonar la habitación.

Los hombres solo se limitaron a mirarse y sonreír resignados, después de todo el hambre era casi equiparable con las ganas que sentían por el otro, no les quedaría otra que seguir esperando.


(...)


—No me vas a ganar —murmuró Bulma mientras pelaba un par de cables con un pedazo de fierro afilado que no fue difícil encontrar en medio de tantas naves abandonadas—. Voy a salir de este horrendo lugar sana y salva, sin ninguna herida más.

En su búsqueda frenética por un nave nueva, encontró una esferica individual de gran tamaño, y ya que no tenía su caja de herramientas a mano, debió improvisar con lo que tenía a su alcance para lograr abrir el seguro de los cables y paneles. Ahora solo tenía que juntar los cables indicados para lograr abrirla sin hacerle daño, y si tenía suerte dejaría este planeta antes de lo que pensaba.

La lluvia se había detenido, pero el agua contaminada había empapado su ropa y llegado a su piel, provocando ardor y comezón en gran parte de su cuerpo, pero nada era más incómodo que el malestar en sus ojos irritados. Aun así estaba atenta a cualquier ruido a su alrededor y llevaba su fusil en la espalda en caso de que tuviera que usarlo.

—No puede ser que todos se hayan ido —continuó refunfuñando para sí misma, concentrada en su trabajo, e ignorando el hecho de que tiritaba ante el menor ruido—. Y no sabía que Tarble iba a robar las esferas… Aunque debí haberlo sabido… Como también debí saber estaba involucrado en mi llegada a Vegetasei, pero me deslumbró su inteligencia y lo poco saiyajin que es… Y ahora Vegeta… ¡mierda! —exclamó al cortarse un dedo cuando terminaba de pelar el último cable que necesitaba unir para activar la puerta de la nave. Resistió el deseo de golpear la nave y volvió a concentrarse, dejando en segundo plano la sangre que corría por su herida, pero no logró avanzar mucho cuando escuchó un sonido detrás suyo que hizo acelerar su corazón, y sin pensarlo ni detenerse a inspeccionar, tomó su arma, volteó y disparó.

Vegeta solo tuvo que mover la cabeza para esquivar el potente rayo que terminó impactando y derribando una torre de al menos seis naves.

—¡Vas a matarme de un susto! —dijo, y se llevó la mano al pecho, esperando que los latidos se calmaran—. Pensé que te habías ido, que no querías verme más —mencionó al verlo con otro tipo de disposición. Ese brillo asesino en sus ojos se había marchado, y solo quedaban sombras.

—No podía dejarte aquí, aunque te lo merecieras —respondió en un susurro, casi avergonzándose de su comportamiento débil. Observó a Bulma dejando caer el fusil para volver su atención a los cables.

—En esta nave cabemos los dos. Vigila el lugar para poder abrirla y en unos minutos podremos irnos de aquí.

—Quiero la verdad —dijo ignorando los buenos presagios de la joven.

—Ahora no es el momento —respondió Bulma terminando de unir el último cable pese a sus manos temblorosas. Solo bastó una pequeña chispa para que la portezuela se abriera y presentara el gran asiento que los esperaba para poder activar la computadora y escapar. Ni siquiera pudo celebrar su logro, pues Vegeta continuó.

—Es ahora, Bulma —sentenció tajante. Jamás había estado en una situación así, pero qué demonios, no podía quitárselo de la cabeza—. O me dices toda la verdad ahora, o me voy, y no nos vemos nunca más.

—No —se apresuró a decir, dejando de lado la nave—. No quiero que te vayas. —Casi no pensó las palabras, pero sabía que luego de ellas venía un "no quiero perderte" que terminó ahogado en su garganta—. Salgamos de aquí para hablar con calma —pidió. No podía revelar secretos importantes de su pasado si su corazón continuaba tan agitado.

—Ahora —respondió Vegeta. La conocía y sabía que lograría desviar la atención si se iban en esa nave antes de hablar.

—Quiero ser sincera contigo —respondió honesta y nerviosa. Esta no era una conversación fácil, y su cuerpo y mente agotados le estaban pasando la cuenta. El simple hecho de recordar ciertas cosas del pasado que se había encargado de enterrar, la dejaban vulnerable—. En verdad quiero, pero no ahora, no aquí.

—No voy a caer en tu juego. Es ahora o nunca.

—¡Aquí no! —respondió con los ojos llorosos y su corazón golpeando su pecho.

—¿Qué diferencia tiene? —preguntó levantando la voz.

—¡Hace menos de media hora te tenía miedo, Vegeta! ¡Y odio sentir miedo! ¡Es como me sentía la mayor parte del tiempo cuando vivía en mi planeta! —respondió casi sin tomar aire. Y de estar conteniendo todo, dejó salir las palabras que se atoraban en su garganta—. ¡¿Quieres la verdad?!

—Es lo único que quiero.

—La debacle de mi planeta no fue por un evento climático. A mi planeta lo atacaron y saquearon cuando era una niña. Mataron a más de la mitad de la población, entre ellos a mi mamá y esclavizaron a todos los sobrevivientes. Tuve que vivir escondida en un búnker toda mi infancia y ver a unos monstruos comer la pierna de mi papá. Y pese a que ya llevamos más de diez años fuera de ese infierno, se niega a salir de su casa porque le tiene miedo a todo… —Soltó un sollozo ahogado y dejó caer lágrimas cuando la ira se unió al miedo que despertaba cuando revivía todo lo que vivió—. Mi papá es una de las mejores mentes de la galaxia entera, pero el miedo lo controló y toda su genialidad se está perdiendo por culpa de esos asesinos. Por años mi vida consistió en intentar sobrevivir a los intrusos que se apoderaron de lo que quedaba de mi planeta, y enfrentarme y matar a mi propia raza que creyó que era mejor eliminarnos para quedarse con nuestras pocas pertenencias en lugar de luchar juntos. —Se limpió las lágrimas con la manga del traje, pero solo sirvió para llorar más al frotar la tela mojada con agua sucia sobre sus ojos—. Por eso no me gusta hablar de mi pasado ni de mi familia, porque odio sentir miedo, odio revivir todo ese infierno. —Terminó agitada, tiritando, intentando detener las lágrimas ante la mirada de Vegeta que se había mantenido en silencio escuchando su relato.

El saiyajin solo sintió verdad en sus palabras. Era imposible que Bulma le estuviera mintiendo en este momento, y ahora todo tenía sentido. Su vida de niña y adolescente había sido marcada por la extrema violencia, lo que explicaba ese rechazo tan grande a los saiyajin, especialmente aquellos guerreros más violentos y arraigados a las tradiciones. Entonces, tuvo un momento de claridad. Al ver a la joven observandolo de esa manera, solo tuvo una pregunta que hacer para entender todo, ya que ella estaba demasiado afectada para continuar hablando, y lo necesitaba a él para terminar el relato.

—¿Fueron los saiyajin quienes atacaron tu planeta? —preguntó, y por primera vez no quiso escuchar la verdad de su boca.

Bulma apretó los labios para no dejar salir otro quejido de dolor, y solo asintió con la cabeza, incapaz de controlar del todo las lágrimas. Le dolía, le dolía demasiado pese a todos los años transcurridos.

—Los odie por tantos años, incluso después que dejaran el planeta en ruinas. Y todavía los odio por lo que nos hicieron y obligaron a vivir —dijo mirándolo a los ojos, casi atravesándole el pecho con las palabras cargadas de dolor y resentimiento.

La pesada culpa se posó en los hombros del guerrero, que pese a que no había puesto un pie en su planeta, sí lo había hecho en otros cientos, orgulloso de conquistar y matar en nombre del imperio saiyajin. Si el destino hubiera sido retorcido y los hubiera juntado en aquella época, el sentimiento hubiera sido el mismo: solo arrogancia al ser capaz de levantar un dedo y dejar muerte y destrucción a su paso.

En esta ocasión, Vegeta quedó sin palabras. No había más reproches ni demandas hacia la joven que tenía toda la razón para sentir rechazo hacia él.

Bulma inhaló y exhaló cuando finalmente logró controlarse, decidida a dejar de sentirse una víctima.

—Sí, había planeado robar las esferas para mí. Lo decidí en Vegetasei, antes que pasara todo esto entre nosotros, y en medio del camino lo había dejado. No sabía que Tarble también tenía pensado quedarse con las esferas, jamás planeamos nada en conjunto. Y pese a que en ocasiones me recuerdas a esos saiyajin asesinos, no quiero que te vayas, no quiero que esto acabe así, quiero ver que pasa entre nosotros… Quiero estar contigo. —Listo. Por fin había podido sacar de su pecho lo que le ocurría con él. Aún era pronto para ponerle palabras más exactas, pero se sentía demasiado bien a su lado para dejarlo ir así como así—. Es tu turno —dijo expectante.

Vegeta debió obligarse a reaccionar y le costó más de lo que pensó volver a hablar.

—Ya vivías y trabajabas en Vegetasei cuando llegué, ya estabas informada de lo que era capaz, y todavía puedo recurrir a lo que aprendí para conseguir lo que quiero, pero ya no soy ese del que te hablaron, he cambiado y puedo reconocerlo… Me arrepiento de decisiones que tomé en el pasado y tendré que vivir con eso el resto de mi vida, y soy mucho más que un saiyajin, ya deberías saberlo.

La intervención del guerrero fue corta, pero precisa. Lo suficiente para que Bulma se sintiera más tranquila.

—Te creo —le dijo sin moverse de su lugar, aún golpeada por todo lo que había confesado. Temía que Vegeta la llenara de preguntas enseguida, pero el hombre se había dado cuenta que había sido demasiado por el momento—. ¿Y tú quieres estar conmigo?

—Estoy aquí, ¿no? —respondió creyendo que esa respuesta era suficiente, pero no fue así.

—Necesito oírlo —exigió. Ya le era bastante difícil ignorar sus convicciones por un hombre, algo que jamás pensó haría, así que requería de todos los motivos posibles para no retractarse.

Vegeta soltó un soplido seguido de una mueca.

—También quiero estar contigo —dijo cruzado de brazos, y la sensación incómoda que sintió al expresar lo que sentía no duró tanto como imaginaba.

—Lo sé —dijo sonriendo. Satisfecha de hacerlo hablar, y de paso se sintió mucho mejor, más calmada.

—¿Y ahora qué sigue? —preguntó honestamente confundido y con su entrecejo más fruncido que de costumbre por la altanería de la mujer que incluso en un momento vulnerable tenía que salir ganando. Como ya era de costumbre con ella, jamás había estado en una situación así, por lo que no sabía qué hacer.

—Solo necesito unos minutos para salir de aquí —respondió y se metió a la nave para hacer andar el computador. Tal solo esperaba que no le diera problemas. Fue mucho más fácil cuando Vegeta se acercó e iluminó el interior con una bola de energía—. Maldición murmuró luego de un rato manipulando la computadora—. No entiendo el idioma, me tomará un poco más.

—Déjame a mí —respondió atento a la pantalla negra. Entró a la nave y se sentó con ella en el asiento, quedando apretados y un poco incómodos, pero nada comparado con lo que acababan de vivir.

Solo hablaron de la nave. Vegeta se encargó de traducir y Bulma de trabajar, hasta que finalmente lograron abandonar el planeta, y entonces el silencio reinó, necesitaban paz y quietud.


(...)


—Les dije que les iba a gustar la comida —comentó Kyle sin dejar de sonreír, sentada entre Tarble y Broly que comían animados luego de por fin haber descansado. Sus heridas habían comenzado a sanar gracias a su habilidad de saiyajin, y el rostro de Tarble estaba menos hinchado y amoratado.

—Está delicioso —respondió Tarble sonriéndole, mientras que Broly estaba concentrado en comer, aún hambriento debido a lo mucho que combatió los últimos días.

Compartiendo en la misma mesa del cuarto privado, sentados al frente de los tres, estaban Koora y Bardock. La mujer tampoco podía evitar ocultar lo feliz y emocionada que se encontraba al tener a dos de sus hijos a la mesa con ella. Bardock se encontraba presente simplemente por insistencia de Kyle, de lo contrario habría almorzado en cualquier otro lado.

—¿Y por cuánto se van a quedar? —preguntó la joven interesada, pero también comiendo con ganas ahora que se encontraba de excelente ánimo.

—La nave más cercana de mis hombres tardará al menos cinco días en alcanzar esta —respondió Tarble luego de limpiarse la boca.

—¿Tan cerca está? —comentó desilusionada.

—Es una de las tantas que envíe a buscarte cuando te fugaste de Vegetasei —respondió sin ánimos de reprocharle nada. Ya había sucedido mucho desde aquel momento y solo quería disfrutar estos pocos días con su hermana y madre.

—Entonces vamos a pasar esos días juntos, y no quiero que te la pases trabajando —advirtió.

—Nada de trabajo, lo prometo —respondió solemne.

—Tenemos que seguir poniéndonos al día —dijo Koora dejando los cubiertos de lado. Y de mirar a su hijo (aún sorprendida de lo grande y guapo que se había puesto), pasó a Kyle, que estaba comiendo a la perfección con los cubiertos, como nunca lo había hecho desde todo el tiempo que habían compartido. Incluso se limpiaba antes de hablar y ni pensar en hablar con comida en la boca, toda una señorita, muy diferente a como se había estado comportando, evidentemente solo para molestarla y llevarle la contraria.

—Aún hay mucho que decir —dijo el joven mirando a su madre. Qué cómodo y agradable se sentía estando con ella y alejado de Vegetasei. Tal como ese último abrazo que se dieron, ahora eran libres de hacer y decir lo que quisieran.

—Yo puedo empezar —se apresuró en decir Kyle—. ¿Sabían que Koora y Bardock están juntos?

El único que siguió con lo suyo fue Bardock, preocupado de comer, pero incluso Broly se detuvo un segundo, al notar el rostro avergonzado de la reina y de sorpresa de Tarble. El guerrero se sentía extraño compartiendo de manera familiar con la que alguna vez fue la mujer más poderosa de este lado de la galaxia.

—Kyle, eso no era necesario —dijo Koora con tono serio.

—No es secreto para nadie, ¿o sí?

—No —respondió con las mejillas rojas, y le echó una mirada a Bardock, que solo se movió para tomar un canasto con panes. Frente a él, Broly retornó a la comida poco a poco—. Claro que no, pero…

—Está bien —dijo Tarble con calma—. Puedes estar con quién quieras.

—Así es —respondió Koora recobrando la compostura, y bebió un sorbo de su agua para luego mirar a su hija directo a los ojos—. Kyle, me llama la atención que estés usando de manera correcta todos los servicios —comentó.

Kyle se sintió completamente atrapada por su madre que la estaba exponiendo ante Tarble.

—¿Por qué no va a saber usar los cubiertos? Kyle está muy bien educada —comentó el joven tan tranquilo como había estado desde que se había ido a dormir, y se llevó el tenedor con un pedazo de carne a la boca.

Koora notó en los ojos de su hija lo acongojada que estaba de que Tarble no se llevara una mala impresión de ella después de tanto tiempo separados.

—Estoy exagerando. Sabes lo estricta que soy a veces —respondió. A su hijo Vegeta lo atrapaba todo el tiempo con cualquier detalle para ponerlo en su lugar y no hacerle creer que se podía salir con la suya. Había evitado hacérselo a Kyle, quizás porque se había vuelto más blanda con todo lo que había ocurrido y dada las circunstancias en las que se habían conocido. Y por ese motivo decidió no continuar, no quería incomodarla ahora que estaba con su querido hermano, pero le había dejado claro que no podía contra ella.

Madre e hijo, y también una hija ahora mucho más educada y sosegada, conversaron a gusto disfrutando de la compañía y el almuerzo que poco a poco se fue acabando en mayor parte por los dos guerreros que no eran muy buenos para charlar, pero sí para engullir.

—Entonces —dijo Tarble cuando ya casi tenía su plato vacío—. ¿Hace cuánto que están juntos?

—Casi desde que nos reencontramos —respondió Koora, y por un momento se sintió como si estuviera respondiendo la pregunta a su padre, que dicho sea de paso, era muy parecido a Tarble, salvo que era más alto.

—¿Y es serio? —ahora consultó mirando a Bardock, que esta vez sí dejó de comer para mirarlo, acción que llamó la atención de Koora y Kyle.

—El cuarto de interrogatorios está en otra parte de la nave, no aquí —respondió sin ánimos de sonar simpático—. Y no soy uno de tus soldados.

Tarble se limitó a levantar una ceja, y por un segundo Broly dejó la comida para mirar a Bardock, ya que no le gustó la manera de responder. Koora quiso decir algo para distender el ambiente, pero Kyle se adelantó.

—No seas tan serio, Bardock —exclamó Kyle sonriendo—. Broly soportó el interrogatorio de Koora sin problema y respondió todas las preguntas, ¿verdad que sí, Broly?

Broly intentó responder, pero la vergüenza fue mayor. Para su suerte, golpearon a la puerta y antes que alguien atendiera, se abrió. Se trataba de Karev, y se dirigió enseguida a Koora.

—Siento interrumpir, pero te necesito, es urgente.

—Claro —respondió aliviada de que se terminara por ahora la reunión—. Más tarde los buscaré para seguir conversando —agregó y se puso de pie—. Y Kyle, yo conversé con Broly, no fue un interrogatorio, estábamos conversando, ¿verdad? —Buscó los ojos del guerrero, esperando su confirmación.

Broly debió dejar su plato con comida que hasta ahora había sido una especie de escudo protector para no tener que participar en la conversación con la reina. Abrió la boca para responder, pero nuevamente alguien más lo salvó.

—No lo pongas más nervioso. Ya tuvo suficiente de ti por hoy —respondió Kyle bromeando.

Karev hizo un corto saludo al resto de las personas antes de abandonar el lugar con Koora, y en cuanto la puerta se cerró, Kyle le habló a Tarble y Broly en un susurro, aunque era obvio que Bardock podía escuchar.

—Karev es el segundo al mando y está enamorado de Koora. Antes de que llegaramos tenían una relación o algo parecido, pero Koora lo dejó por Bardock, y por eso Karev odia a Bardock, y por otros motivos más al parecer.

—Kyle, come callada o te vas a atragantar con la lengua —advirtió Bardock.

—Todos en la nave lo saben —respondió justificándose.

El hombre se limitó a comer un bocado más de carne para luego retirarse.

—Han ocurrido muchas cosas… Y estoy seguro que Karev debe tener muchos motivos para que le desagrade Bardock —comentó Tarble a su hermana, y luego se dirigió a Broly con una sonrisa—. No tienes que sentirte nervioso con mi mamá, no te va a hacer nada.

—Es la reina —respondió sin problemas ahora que solo estaban los tres.

—Ahora la reina de Vegetasei es la víbora de Rave —comentó Kyle—. Pero Koora está acostumbrada a hacer saber a los demás que es la que manda.

—Eso no es así —la defendió Tarble—. Es su forma natural de ser, es una líder.

—Bueno, como sea. Tienen cinco días aquí, pensemos en qué hacer.


(...)


La joven suspiró cuando finalmente pudo ver el planeta desde lejos, pequeño, esférico e incapaz de hacerles daño.

—Hasta nunca, horrible pedazo de infierno metálico —dijo, y recargó la espalda en el torso sin armadura de Vegeta. El asiento era para una persona grande, pero no lo suficientemente espacioso para que los dos estuvieran sentados uno al lado del otro, por lo que prefirió sentarse entre sus piernas e ir más a gusto para intentar descansar, pues serían varias horas de viaje antes de llegar a un planeta.

Continuaron callados. Aún intentando digerir lo que había ocurrido y esa corta pero intensa conversación en la que se habían abierto. Vegeta se dedicó a observar el rostro de la joven por el reflejo de la ventanilla redonda, hasta que notó el rojo de sus mejillas y cuello debido a la lluvia contaminada del planeta. Con una sola mano manipuló la computadora, y en cosa de segundos fue capaz de abrir un compartimiento bajo el asiento. Estiró la mano y palpó un par de cosas hasta encontrar lo que buscaba.

—Quítate la ropa —dijo, haciendo que la joven abriera los ojos y volteara para mirarlo—. La lluvia contaminada atravesó el traje, tienes que limpiarte —aclaró, y le mostró la botella con agua.

—Pensé que estos trajes eran impermeables —comentó, pero le hizo caso. No quería quedar llena de manchas y ronchas en su piel. Se quitó la armadura y la dejó en el piso de la nave.

—Es así cuando se usan bien —respondió, y tomó el traje desde la cintura para quitárselo por arriba, con especial cuidado con el brazo lastimado. La joven subió las manos para ayudarle, y cuando quedó semidesnuda, ambos vieron las marcas rojas en la espalda, pecho y estómago.

—Sé cómo usar un simple traje saiyajin —comentó mientras examinaba su piel—. Lo que pasa es que este venía malo.

—Sí, claro. —Se limpió las manos con un poco de agua antes de limpiar su espalda, y ella hizo lo mismo con su torso y brazos—. ¿Te duele algo? —preguntó por las evidentes heridas en el brazo y la cabeza. También tenía otras menores en el rostro y cuello, magulladuras oscuras en su hombro, pero nada de cuidado. La armadura la había protegido bien.

Era increíble lo fuerte que era. Podía no pertenecer a una raza guerrera, su cuerpo se rompería como una rama ante los peligros en los que se metía y no se quejaba. Esta mujer estaba acostumbrada al dolor y a situaciones extremas, definitivamente era una guerrera.

—La cabeza —respondió. Con todo lo que había pasado no había tenido tiempo de atender si estaba cansada o lastimada—. Y tú luces fatal, sangras por todos lados.

—Estoy bien —dijo, concentrado en limpiarla, pero la verdad es que estaba agotado y un poco mareado por haber perdido tanta sangre. Había sido toda una experiencia pelear con Broly.

Luego que gran parte del cuerpo de Bulma estuviera limpio, el guerrero se quitó lo que quedaba de traje de combate y limpió su rostro, pecho y brazos para no ensuciarla con el contacto. Al terminar, le subió un poco la temperatura a la nave.

—Voy a necesitar ropa —comentó Bulma, nuevamente apoyada en el pecho de Vegeta. A gusto con el calor al interior de la nave—. Y tú también, y un botiquín para las heridas de ambos… Y comida, y una cama, y un computador, herramientas y mil horas de sueño.

—Puedo activar el sueño inducido —dijo luego de abrazarla de la cintura para darle más calor. Sentía que en cualquier momento se dormiría, pero para eso necesitaba silencio.

—No, eso es como estar muerto.

—Intenta dormir —sugirió, y cerró los ojos para descansar.

—Eso haré —respondió, pero por muy agotada que estuviera, su cabeza continuaba demasiado activa y alerta—. ¿Cómo lo hacen para pasar tanto tiempo metidos en estas naves? Es claustrofóbico —se quejó observando cada espacio de la nave.

—Nos acostumbramos —dijo abriendo los ojos, pero pronto los cerró, estaba tan cansado.

—Es imposible descansar aquí —volvió a quejarse luego de un rato en silencio, despertando al hombre que casi dormitaba.

—Si guardas silencio tal vez puedas dormir y reponerte.

—Eso intento, pero no puedo. —Tomó las manos del hombre, y las acarició con cuidado de no tocar las heridas serias.

—Eres pésima intentando guardar silencio.

—Mi cabeza sigue alerta, no puedo evitarlo.

—Eso puedo ver —respondió resignado a que no podría descansar por el momento.

La joven continuó estudiando la nave con ojo crítico, típico de ella luego de haberse habituado a solo trabajar en naves durante el tiempo que llevaba en Vegetasei. Estaba tan concentrada haciéndole cambios mentales a toda la estructura interna, que finalmente Vegeta pudo dormirse por un rato corto, ya que volvió a hablar.

—Ginn tenía razón.

—¿Qué?

—Que Ginn tenía razón.

—¿Sobre qué?

—Estas naves son muy incomodas para tener sexo.

—¿Has tenido sexo al interior de estas naves? —preguntó. Prefirió continuar hablando antes de intentar volver a dormir, ya que odiaba que interrumpieran su sueño una y otra vez, y era claro que Bulma no tenía intenciones de callarse y dormir.

—No —respondió, y se acomodó para recargar su trasero en la entrepierna de Vegeta—. Pero me gustaría recordar este día por haberlo hecho en una nave en lugar de todo lo demás que pasó. —No tuvo que voltear para saber que ya lo había convencido, pues el abrazo del hombre fue más firme, y sus manos la tomaron de las caderas.

—Estoy de acuerdo —susurró contra su cuello que besó, mientras acariciaba su torso desnudo.

—Son varias horas de viaje —respondió a gusto de sentir las manos del hombre en su abdomen y pechos. Pese al dolor y la sangre, quería distraer su cabeza de lo que había pasado entre ellos, y Vegeta parecía estar pensando lo mismo.

—Con esto ya te consagras como una guerrera —dijo ahora pasando los dientes por su hombro. Hubiera dicho saiyajin, pero considerando la revelación que le había hecho hace unos momentos, supo que no sería adecuado por mucho que se comportara como una.

—Lo soy desde hace mucho tiempo —dijo sonriendo. Se volteó un poco para poder besarlo, y no le molestó en absoluto el sabor de la sangre en la boca del hombre, todo lo contrario. Aquello la hizo sentir la misma adrenalina que experimentó cuando debió enfrentarse a esas latas guardianes de las esfera o a los castrados que intentaron acabar con Vegeta.

Vegeta la tomó de los muslos, y con un solo impulso la hizo subirse sobre sus piernas, dejando las de ellas más separadas, provocando que soltara un quejido de sorpresa, y cuando metió la mano en el pantalón, la escuchó soltar un suspiro casi de alivio.


(...)


—Y creo que eso es todo —dijo Tarble un tanto cansado luego de terminar su soliloquio a Kyle, con algunas intervenciones de Broly—. Sé que es mucha información, pero ya estás grande y considerando todo lo que pasó no quiero que haya más secretos entre nosotros. ¿Tienes alguna pregunta?

Los hombres estaban sentados a los pies de la cama de la habitación de Kyle, mientras que la joven frente a ellos en una silla. Finalmente le habían contado, desde sus ejércitos para ayudar a la gente, el plan para hacer caer el imperio, el embarazo de su esposa, e incluso el problema de Broly, del cual la joven tenía una idea vaga, pero que no comprendía del todo. También le explicaron cómo terminaron metidos en la nave, sobre el deseo robado a Vegeta, pero para no preocuparla decidieron omitir la parte en que Broly casi pierde la vida.

Los dos esperaban que Kyle no dejara de hablar, haciendo cientos de preguntas o reclamos, típico de ella, sin embargo, permaneció sentada sin decir una sola palabra, al parecer intentando procesar toda información que le llegó de golpe.

—¿Te sientes bien? —preguntó Broly.

—Sí —respondió calmada, y por un momento deseó nuevamente tener siete años y no estar al tanto de todo, así sería mucho más simple y su única preocupación era qué dibujo hacer, ir a la cocina de palacio por sus galletas favoritas y correr a esconderse a la biblioteca cuando no tenía ganas de entrenar con la guerrera que tanto le desagrada.

—No te dije nada de esto antes porque eras demasiado pequeña, y era mi forma de protegerte —dijo Tarble al ver que Kyle aún no hablaba—. Planeaba decirte la verdad sobre tu padre cuando estuvieras lejos de Vegetasei, no porque no confiara en ti.

—Sí, entiendo —respondió aún ensimismada. Quizás si hubiera sabido todo esto unos meses antes su reacción hubiera sido otra, pero ahora que había estado con Koora y sus hombres que hacían un trabajo similar al que Tarble le acababa de contar, lo veía desde otra perspectiva—. ¿Un hijo? —preguntó mirándolos a ambos, y esta vez fue Broly el que se apresuró a responder.

—Eso ya lo conversamos los dos —dijo, y fue todo lo que necesitó decir para hacerla entender que era un tema que le concierne solo a ellos.

—Está bien —contestó sin mucha energía, y continuó igual—. Y sobre tu problema, Broly ¿Hay alguna forma de ayudarte para que no tengas más ataques?

—No lo sé, pero ahora estoy bien. Puedo sentir cuando vienen y los controlo, ya no es como antes. Es posible que no vuelva a pasar.

—¿Puedes controlarlo solo? —Ahora recordaba que cada vez que lo vio inestable, era Tarble quien lograba calmarlo. Aquellas veces no había entendido del todo lo que pasaba, pero ahora, luego de esta conversación todo tenía sentido.

—Completamente. Puedes estar tranquila.

—¿Cómo lo hacían tus papás cuando eras niño? Antes que Tarble te ayudara —preguntó interesada en el tema. Quería saber qué hacer en caso de que no pudiera controlarse solo.

Broly se tomó un momento para responder. Tenía la mayoría de sus recuerdos de infancia borrados o incompletos, lo que hacía difícil responder.

—No recuerdo mucho de mi madre, murió cuando era pequeño… —dijo pensativo y bajó la mirada al suelo—. Pero mi padre… él me contenía con golpes. Cada vez que notaba que me alteraba me dejaba inconsciente a golpes.

—Perdón —dijo arrepentida de haber preguntado al verlo aún con la mirada perdida en el suelo—. No quería hacerte sentir mal.

—Está bien —dijo, y se sintió mejor cuando Tarble le puso la mano en la pierna y se la apretó—. Eso ya pasó, y aunque no era la mejor forma me ayudó a no meterme en problemas.

—¿Hay algo más de lo que quieras preguntar? —preguntó Tarble para cambiar el tema.

—Sí —respondió Kyle mirando a su hermano—. Es sobre mi papá, Vegeta —mencionó su nombre para que no hubiera dudas. Y ahora tenía miedo de incomodar a Tarble, pero el joven lo notó.

—Habla, no hay problema, para eso estamos aquí.

—Yo sé que lo que hace no es bueno, y que él no es bueno… Nunca he estado interesada en misiones, ni en matar, y estoy consciente de que su imperio se ha construido a base de muerte, pero es mi papá, y no quiero que le hagan daño —dijo con ojos brillantes por las lágrimas que contuvo—. Ahora que sé lo que hacen, más lo que hace Koora me imagino cómo terminará todo, y sé que es mucho pedir, pero no quiero que lo maten, y sé que él no se va a detener solo hasta estar muerto, pero no quiero que muera.

—Kyle, te prometo que si hubiera otra forma de detenerlo lo haría, pero él no va a cambiar —dijo de forma honesta, pues se lo merecía—. Has visto su parte más blanda, quizás eres la única persona en el universo al que le ha mostrado cariño, pero es el responsable de millones de muertes, y está orgulloso de eso, al igual que sus antecesores, y si continúa así Lok será el siguiente en seguir su legado.

—¿Van a lastimar a Lok? —preguntó preocupada—. Aún es un niño y es nuestro medio hermano.

—No, no tenemos intenciones de hacerle daño. Lok es joven, y estamos a tiempo de detener todo antes de que tenga la edad y deseos de quedarse con el poder.

—Ese niño no está en los planes —dijo Broly al verla tan preocupada.

Kyle los miró a los dos y finalmente les creyó.

—Hay algo más… ¿Es verdad que mi papá intentó matarte cuando niño?

Tarble frunció el ceño al verla tan apenada haciendo esa pregunta que probablemente estaba segura que sí había ocurrido. No era algo que le hubiera contado ya que pese a todo estimaba al rey, pero ya no sacaba nada con desmentirlo.

—Él nunca ha sido mi padre, así que lo que pase conmigo le tiene sin cuidado. Estoy seguro que jamás intentaría lastimarte, incluso si se entera de la verdad, puedes estar tranquila por eso.

La joven se limpió enseguida las lágrimas que salieron y se cruzó de brazos, intentando mantenerse firme y dura.

—De haberme contado eso antes las cosas podrían haber sido diferentes —comentó con el ceño fruncido.

—Tengo que admitir que siempre sentí raro que lo incluyeras en los dibujos que hacías cuando niña, o que lo mencionaras a cada oportunidad, pero lo querías, no iba a arruinar esa imagen que tenías de él. También era otra forma de cuidarte, ya que al ser su favorita, automáticamente quedabas blindada de todo mal al interior de palacio.

—No te enojes con Bardock por haberme contado. Me estaba ayudando a entender las cosas, y ya sabes cómo soy de insistente.

—Te concedo eso —respondió sonriendo.

—¿Y qué pasó con Vegeta y los demás? ¿Raditz también estaba con ustedes buscando esas famosas esferas? ¿Por qué no vinieron también?

—Era lo que quería pedir, pero el deseo se vio interrumpido. Pero no te preocupes, había una nave para salir de ese planeta, deben estar bien.

—Y le robaron el deseo —dijo sorprendida. Podía imaginar lo que debió pasar en ese planeta con los pocos detalles que le dieron. Bastaba con ver sus rostros y cuerpos lastimados—. ¿Vegeta los dejó así?

—Un poco de todo —respondió Tarble—. Habían otros interesados, y también tuvimos que enfrentarlos.

—Pero Vegeta quedó peor —comentó el ego de guerrero de Broly, haciendo que los hermanos sonrieran.

—Entonces no terminaron bien. ¿Está enojado contigo? —preguntó a Tarble.

—Si volvemos a vernos tal vez tendremos tiempo para hablar sobre lo que pasó, no lo sé. Pero tú siempre has sido mi prioridad. Vegeta llegó después de muchos años sin saber de él y no nos debemos nada.

—¿Y qué va a pasar ahora? —preguntó expectante mirando a ambos.

—Seguiremos trabajando —respondió Broly—. Yo iré a Vegetasei y tu hermano volverá a Trantor.

—Por un momento pensé que podría irme con ustedes, que una vez que volviéramos a vernos no nos separaríamos más —dijo nuevamente forzando su postura de brazos cruzados y ceño fruncido para no verse triste—. Quiero estar contigo, Tarble.

—Y yo también, pero no se puede por el momento. Ahora todo está tranquilo, pero luego será peligroso e intentarían hacerte daño para llegar a mí. Lo mejor es que sigas perdida para todos y continues con nuestra madre. Es el lugar más seguro para estar.

Kyle sintió un cambio en el ritmo de su corazón. Si ellos se marchaban ya era un hecho que tarde o temprano algo malo le sucedería a su padre, o mucho peor: a ellos, y eso le aterraba.

—Aprovecha el tiempo para estar con tu madre —dijo Broly—. Siempre preguntabas por ella, y ahora la tienes a tu lado.

—Sé que hice mal al no hablarte más de ella —mencionó Tarble—, pero el dolor era demasiado, debí intentar…

—No, no te disculpes por eso. Ahora entiendo bien la relación que tenían. Todo el tiempo me preguntaba por ti y ahora que estás en la nave no deja de sonreír. Se ve diferente.

—Ahora es tu oportunidad de tener una buena relación con ella. Qué mejor que ella para responder todas las dudas que tenías.

Kyle hizo una mueca antes de responder.

—La verdad es que he sido un poco desagradable con ella, pero es demasiado estricta y no me gusta —reclamó con su típica energía—. Ni siquiera nos conocemos bien y da órdenes, quiere que estudie e intenta aleccionarme todo el tiempo. Me recuerda a tí, pero tú sí puedes hacer todas esas cosas, ella no.

—Hablaré con ella, pero tú también tienes que poner de tu parte.

—Está bien, lo prometo… Después de todo, se ve interesante lo que hace, pero dile que no sea tan mandona, eso solo te lo acepto a ti.

Ahora los hombres rieron por las palabras de Kyle.


(...)


Fueron tantas horas de sueño que cuando Vegeta despertó le costó recordar dónde estaba e incluso cómo había llegado. Su cuerpo y mente continuaban exhaustos, por lo que necesitaría más tiempo para comenzar a recuperarse. En cuanto su vista se acostumbró a la oscuridad, identificó el cuarto en el que terminó con Bulma luego de llegar a un planeta y hacer algo de dinero con la nave. No era el mejor lugar para estar y descansar, pero definitivamente había estado en peores. Todavía no sabía qué pasaría con ellos, hacia dónde irían o si continuarían conversando, pero al menos los dos se las habían arreglado bien para evadir el tema y concentrarse en cualquier otro asunto.

En el suelo estaban los restos de la ropa contaminada y las vendas sucias con las que limpiaron las heridas. Luego de una larga y reponedora ducha, entre los dos se dedicaron a desinfectar, cerrar y vendar las heridas. Por supuesto él requirió mucho más tiempo y dedicación, pero Bulma también necesitó un par de puntos en la cabeza y vendaje en varias heridas. Gracias a que casi no durmieron durante el viaje (por culpa de Bulma que no se calló en ningún momento, ni siquiera después de hacerlo), en cuanto estuvieron aseados y en la cama se durmieron a los pocos minutos, y al parecer habían sido muchas horas de sueño, ya que la noche había caído.

Bulma continuaba durmiendo. Le daba la espalda y abrazaba una almohada, por lo que solo podía ver su cabello y parte de la espalda que se encontraba destapada. Tomó un mechón de su cabello y lo acercó para olerlo. Era capaz de admitir lo perdido que se encontraba por ella al incluso reconocerse adicto a su aroma, pero cómo no serlo, si pese a todo lo que lo hacía enfadar y a los motivos que le daba para dejarla e irse lejos, era la única capaz de lograr hacerlo dormir y descansar sin pesadillas. No entendía cómo lo hacía, pero así era, y solo ella.

Se acercó y la abrazó de la cintura, dejando la nariz contra su cabeza y seguir durmiendo, pese al hambre, ahora lo único que quería era dormir y descansar, nada más.


(...)


—¿Ya no duele? —preguntó Broly a Tarble que estaba sentado a su lado sobre el ala de una nave al interior de un pequeño hangar solitario. Con cuidado le pasó la mano por el rostro que se encontraba mucho menos hinchado, pero aún con moretones oscuros alrededor de la nariz, los ojos y parte de la boca.

Habían encontrado ese lugar junto con una ventana grande para ver las estrellas y conversar con tranquilidad.

—Ya no —respondió Tarble, y atrapó la mano lastimada de Broly para besarla en el dorso—. Aunque no me vendría mal un tanque de recuperación —comentó bromeando.

—Ya hemos hablado de eso cientos de veces—dijo, y lo rodeó con un brazo, acercandolo a su cuerpo. Tarble aprovechó y apoyó la cabeza en su hombro—. Me lo agradecerás algún día.

Todavía era raro hacerse a la idea de que se encontraban en una nave con exiliados saiyajin, junto con Koora y Kyle, pero el sentimiento de paz y serenidad era tan agradable que no estaría mal si se tardaban más en ir por ellos. Era como encontrarse de vacaciones, sin tener que preocuparse del trabajo y misiones.

—Ayer mi mamá dijo que yo era el padre de Kyle —mencionó sin separarse del guerrero y observando hacia el exterior.

—No lo había pensado —dijo reflexivo—, pero tiene sentido.

—Jamás lo había visto de ese modo… Siempre me he visto como un hermano mayor preocupado.

—Me hubiera gustado tener un padre que se preocupara como tú, en lugar del que se dedicó a solucionar todo con golpes —susurró. No estaba seguro si sus pocos recuerdos de infancia se debían a las palizas que recibió por parte de su padre o por su problema de energía que lo no lo dejaba recordar lo que le sucedía cuando le daban aquellos ataques.

Tarble apoyó la mano en su pierna y la apretó.

—Entonces si yo soy su padre, tú también lo serías. El padre permisivo.

—No podrían haber dos estrictos —dijo sonriendo, y movió la mano hasta la nuca de Tarble para acariciarla con el pulgar.

—Alguien tenía que evitar que se convirtiera en un segundo Vegeta. Al menos el adolescente insoportable que era en esa época.

Broly le dio la razón solo con un gruñido ronco.

—Eso hubiera sido un problema…

—¿Estás seguro que esto es lo que quieres hacer? —preguntó el príncipe después de un rato en silencio.

No tuvo que entrar en detalles, pues Broly entendió enseguida a qué se refería.

—No me agrada la idea de volver a separarnos, pero no vamos a estar tranquilos si nos vamos sin hacer nada.

—Ahora con mi mamá de regreso podríamos hacerlo, llevarnos a Kyle e irnos con calma. El rey no tendría cómo saber que está con nosotros.

—¿Dónde iríamos? —preguntó fantaseando por un momento.

—Un lugar tranquilo, con un clima mucho mejor que Vegetasei, y no que haga mucho frío o mucho calor todo el año —respondió Tarble.

—Que esté alejado de la gente —comentó el guerrero.

—Dalo por hecho, pero tendremos que encargarnos de todas las cosas, ya no vamos a tener las mucamas que hacían todo por nosotros.

—No hay problema —dijo de buen humor. Le gustaba imaginar su vida fuera de Vegetasei, sin guerras y misiones—. Yo cocino y tú limpias, detesto limpiar.

—Está bien, pero prométeme que no vas a tirar la ropa al suelo.

—Lo intentaré, pero no te prometo nada.

Tarble lo miró y también sonrió al verlo con los labios curvados. Le encantaba cuando bromeaba con aquel tono serio.

—Valdrá la pena la espera —susurró contra su boca, antes de besarlo.

Broly mantuvo la mano en la nuca del príncipe para que no se alejara y continuar besándose. Sin darse cuenta, sus rabos que ya tenían vida propia y acostumbraban buscarse, se entrelazaron.

Aún necesitaban más contacto de sus bocas, pero de un momento a otro, Broly se separó un poco para poder hablar en un susurro.

—Tu mamá está en esta habitación.

Con solo escuchar eso, Tarble se concentró y encontró enseguida el ki de su madre, y solo tuvo que mirar hacia atrás para encontrarla en una de las entradas del hangar.

—Siento interrumpir —dijo la mujer al sentir los ojos de su hijo sobre los de ella. Estaba encantada viéndolo siendo afectuoso con la persona que quería, pero de alguna manera la notaron pese a que había sido sigilosa—. Tarble, necesito hablar contigo, es importante, necesito mostrarte algo. —Tenía que aprovechar que no estaba Kyle pegada a él.

—Sí, claro —se apresuró a responder. Apretó la pierna del guerrero antes de bajar del ala de la nave de un salto.


—¿Y qué es tan importante? —preguntó curioso Tarble luego de un rato de caminar por pasillos sin decir una sola palabra. Hace un rato habían pasado un par de guardias, pero de un momento a otro ya no vio a nadie por los alrededores, y podía notar el cambio de ánimo en su madre.

—Para ganar ventaja en esta guerra hice algo moralmente reprochable —dijo Koora sin detenerse.

—¿Quién no lo ha hecho? No se puede jugar limpio con la gran desventaja numérica y de fuerza que tenemos en contra —respondió Tarble con tranquilidad.

—Lo sé. Lo sé muy bien, pero tiene que ver con Kyle. —Debió detenerse cuando Tarble no avanzó más, quedando unos pasos atrás.

—¿Qué hiciste? —preguntó serio.

—No, no le hice nada, ni la hice hacer nada —se apresuró en responder al notar su rostro—. Kyle ni siquiera sabe en lo que participó... Vamos, tienes que ver esto. —Continuaron caminando uno al lado del otro—. Al principio me negaba a creer que Vegeta tuviera una pizca de cariño hacia ella. Era imposible que ese monstruo sintiera algo bueno por alguien.

—También pasé mucho tiempo sin creer que fuese así, pero estuve ahí, y lo vi. El rey la quiere. A su forma, pero la quiere.

—Sí, y por eso la usé para atraerlo cuando estuvo lo suficientemente cerca de nosotros. —Se detuvieron frente a una puerta reforzada que se encontraba cerrada—. Y gracias a eso pudimos atraparlo… Está al otro lado de esta puerta, pensé que querrías verlo.

Tarble la miró sin poder creer lo que escuchaba. Y tal como le costó demasiado entender que el rey apreciaba a Kyle como jamás había sucedido ni siquiera con su heredero al trono, Vegeta, y mucho menos con él, le tomó trabajo aceptar las palabras de su madre. Esto cambiaba mucho las cosas, se podían organizar de otra forma, y quién sabe, podrían terminar con esta guerra mucho antes de lo pensado.

—¿Qué vas a hacer con él? —preguntó ahora mirando la puerta.

—Aún no lo decido. No lleva muchos días encerrado.

—¿Quién lo sabe?

—Muy pocos guerreros de confianza que guardarán el secreto. No quiero que nadie más se entere por ahora, de lo contrario querrán venganza, y sé que podemos sacar algo mejor si lo mantenemos con vida.

—Kyle no puede enterarse de esto. La destruiría, y ya ha tenido bastante.

—Eso no pasará.

El joven príncipe sintió su corazón acelerarse. Sabía que en algún momento un encuentro así podría suceder, pero jamás esperó que fuese tan pronto, incluso mucho antes de que estallara el enfrentamiento.

Sin motivo aparente comenzó a sentir la ira crecer dentro de él.


Ocho años atrás


Pese a que los soldados debían hacerse a un lado para dejarlo pasar, la llegada de Tarble pasó tan inadvertida, que no lo notaron y el joven terminó rodeándolos para seguir avanzando hacia el final del salón, que era donde estaba el rey. Había más mesas repletas de guerreros de diferentes planetas, pero sobre todo saiyajin que comían y bebían de muy buen humor, luego de haber regresado con éxito de una misión en conjunto con un imperio "amigo" menor.

Tarble, de dieciséis años, avanzó mirando hacia el frente para no prestar atención a las mesas de los costados ni a los invitados del rey. Nunca le había gustado este tipo de reuniones, y con el paso de los años fueron menos a las que se tuvo que presentar por protocolo, ya que el rey prefería rodearse de guerreros destacados de la corona cada vez que tenía asuntos importantes, y para eso estaban los hijos de su hermano o los de la reina. Y por ese motivo se encontraba tan nervioso ante su llamada, pues suponía que se trataba de ese trato con Atlas que había quedado en suspenso una vez que Vegeta desapareció, pero no hace mucho el monarca tuvo la maravillosa idea de ofrecerlo para alguna de las hijas de ese asesino carnicero, y desde entonces que vivía con el miedo que le avisara que el tratado se llevaría a cabo. ¿Había llegado ese momento? No podía ser, pero el rey jamás lo mandaba a llamar.

Hizo una corta reverencia cuando estuvo frente a la mesa del rey. A la derecha del monarca estaba sentado Torn, y a la izquierda, un hombre de piel oscura como el carbón, el cabello largo grueso y trenzado que llegaba hasta el suelo ahora que se encontraba sentado. Todos conversaban a gusto y bebían de sus copas a sabiendas que jamás estarían vacías. No hubo respuesta por parte del rey pese a que por un segundo sus miradas se cruzaron, simplemente continuó escuchando la historia de borracho de su hermano menor y rió a carcajadas con el resto luego del desenlace subido de tono.

Tenía deseos de hablarle al rey, levantar la voz para hacerse escuchar por sobre la muchedumbre y preguntarle para qué lo había llamado, pero no lo hizo, no se atrevía, le tenía pavor a ese hombre. Sus emociones hacia él fluctuaban entre el terror absoluto al odio que le hacía hervir la sangre, y en este momento solo había miedo.

Aquí estás —dijo Vegeta luego de un rato eterno.

Sí —respondió Tarble en voz alta, intentando ocultar su incomodidad y con deseos de marcharse a la biblioteca donde Broly y Kyle lo esperaban—. Me dijeron que necesi…

Atlas llegaría aquí en menos de un mes con su comitiva, guerreros, naves y su hija para casarse contigo y formar una alianza de verdad, no una cada cierto tiempo cuando le conviene al otro —dijo en voz alta y poco a poco todos los comensales repartidos en las mesas se callaron para escucharlo.

¿Va- van a venir? —Apretó los labios para no hablar más. No quería tartamudear frente al rey y toda esa gente que lo estaba mirando.

El hombre no respondió y continuó hablando en voz alta.

Tenemos grandes planes en conjunto, planes que abarcan otras galaxias. ¿Te imaginas lo que sería dominar toda la galaxia?

Puedo hacerme una ide…

Vegeta no escuchó la débil voz del joven bajo y delgado y siguió.

Sería conquista tras conquista. Movilizaríamos ejércitos gigantescos, nunca antes vistos. Tomaríamos castillos y derrocaríamos imperios. ¡Cómo serían esos saqueos! —exclamó más fuerte a sus hombres y el resto de guerreros que ya estaban entusiasmados con solo imaginarse que no volverían a descansar de tantos combates y que no habría espacio en sus naves por todo el botín obtenido de cada conquista—. Nos tomaría décadas, pero con ambos ejércitos, más la ayuda de nuestros aliados sería posible, y para eso tenemos el tiempo y la fuerza. ¿O me equivoco?

Tarble no respondió. Esa pregunta era para el resto de los guerreros que respondieron con gritos y brindis efusivos. Tenía terror a lo que seguiría: tener que casarse tan pronto y además se vendría una matanza de proporciones jamás vistas si ocurría todo lo que prometía.

Sí que sería un sueño. Lo que ninguno de mis antecesores pudieron hacer. Sus nombres son recordados, pero hasta cierto punto —dijo más controlado, provocando que los guerreros nuevamente se calmaran para escucharlo—. Pero sucede que me tocó una suerte perra con los hijos que tuve. ¿Qué hacen tus hijos, Torn? —preguntó a su hermano.

Row comanda mis ejércitos y los propios a las misiones más importantes —respondió con orgullo de padre y guerrero—. Y Leek lo sigue en el campo de batalla. Son guerreros destacados.

Rondeau —dijo el monarca al rey de piel oscura que estaba sentado a su izquierda—. ¿Qué hacen tus hijos?

Tengo demasiados para seguir el rastro de todos —dijo en un acento marcado que costaba entender del todo—. Pero los que me importan trabajan a mi lado. Dirigen mis planetas más importantes y están en la primera fila a la hora de pelear.

En cambio mi heredero, un guerrero destacado, lleva años desaparecido, probablemente muerto… —dijo con aparente calma, y recargó el mentón en su mano. Bebió un poco más de vino, mirando con desprecio al remedo de saiyajin que tenía frente a sus ojos—. Y te tengo a ti…

Ahí estaba. Todas las miradas dirigidas a él, y todas iguales, sintiendo vergüenza por aquel chico que para su edad debería medir más y al menos tener una masa muscular para ser reconocido como saiyajin. Si no fuera por el rabo nadie sospecharía su procedencia.

Qué ganas tenía de golpear a Atlas cuando no dejaba de reír por sugerirle que cerráramos el trato con una de sus hijas y tú. Pero no lo hice, estaba muy ocupado riendo con él, pues mirate —exclamó y lanzó una carcajada.

Siento mucho haber arruinado tus planes —respondió Tarble avergonzado de toda la atención y las palabras del rey, pero aliviado al saber que no tendría que casarse.

Desaparece de mi vista —dijo perdiendo la paciencia. Le hizo un gesto despectivo con la mano para que se marchara y continuó bebiendo, despotricando en murmullos sobre el hijo que le tocó tener.

Tarble hizo un corto saludo y caminó por el largo salón, directo a la salida, aún sintiendo las miradas de algunos guerreros, y pudo escuchar la conversación del rey con sus comensales que lo humilló aún más.

No entiendo por qué lo sigues conservando —comentó Torn—. Los lastres se eliminan, no se les viste con armaduras elegantes ni se les llama príncipe y mucho menos se los tiene viviendo en palacio.

No participa en ceremonias oficiales, ni siquiera lo conocen —dijo Vegeta encogiéndose de hombros, sin darle importancia—, y le enseña cosas de libros y otras estupideces útiles a Kyle. No quiero que sea una muchacha tonta cuando tenga que casarse e irse de aquí, de lo contrario ya me hubiera deshecho de él.

Al menos tienes a Lok. Él no te decepcionará y Atlas te pedirá de rodillas que lo cases con alguna de sus monstruosas hijas —dijo Torn riendo, contagiando de risa al resto de hombres de la mesa.

Más le vale —sentenció.


(...)


—Ya era hora —exclamó el rey Vegeta cuando escuchó pasos al interior de la habitación—. Muero de hambre y cada vez tardan en traer la maldita comida.

Se encontraba sentado en el suelo con la espalda apoyada en la pared. Llevaba pocos días de prisionero como para que su barba y cabello lucieran descuidados, pero debido al collar que limitaba su energía, las heridas del enfrentamiento continuaban frescas y ni siquiera pensaban en cicatrizar.

Tarble caminó hasta ponerse frente a la celda, a unos paso de ella, y observó al hombre que no se había dado la molestia de mirarlo al pensar que se trataba del guardia con la comida, entonces tuvo la oportunidad de contemplarlo sin vergüenza y lo primero que pasó por su cabeza era que una bestia como él no debería estar en tan buenas condiciones. No se lo merecía.

—¿Y qué pasa con la comida? —exigió saber, y esta vez alzó la mirada. Le tomó unos segundos reconocer a Tarble detrás de las magulladuras y heridas, ya que jamás lo había visto con ese aspecto de guerrero duro. Y del asombro pasó a soltar una sonrisa burlona cuando dedujo de qué se trataba todo—. Por supuesto que tú estarías metido en esto —murmuró, y luego agregó con desprecio—. Mal agradecido, luego de que te dejara con vida después de lo que hizo tu madre y te permitiera ser un príncipe y un hombre.

—Lamentablemente no puedo llevarme el crédito de esto —respondió Tarble con calma—. Y en cuanto a tu acusación, tú no me permitiste nada. Todo lo que he hecho ha sido a pesar de ti.

—Cuando salga de aquí serás de los primeros en caer —dijo, y se puso de pie acercándose a los barrotes. Si no tuviera ese collar controlando su energía, los doblaría y atacaría a Tarble sin pensarlo.

—No estás en condiciones de hacer amenazas, Vegeta. —Esperaba que con el tiempo el peso del encierro le afectara, porque aún era muy pronto para que dejara de comportarse como el rey altanero que era.

—Ahora te sientes muy valiente para hablarme a la cara, niño patético. Cuando todos estos años has vivido oculto y con la vergüenza de no ser más que una burla para el imperio —exclamó perdiendo la paciencia al poco intercambio de palabras. No toleraba que alguien como él lo estuviera observando de esa manera, y mucho menos le hablara así.

—Muchos años sentí el peso de esa vergüenza que dices —comentó con las manos detrás de su espalda y con esa calma y seriedad que estaba sacando de quicio al monarca, por lo que decidió continuar así pese al odio que sentía correr por sus venas. No importaba que su madre estuviera viva, eso no borraba el hecho de que ese hombre la hubiera decapitado y lo hiciera mirar—. Esa misma vergüenza me hizo querer pasar desapercibido, y gracias a mi apariencia fue más fácil de lo que pensé. Fue ese desprecio que siempre sintieron por mí el que me permitió salirme con la mía, y por eso nadie sospechó cuando comencé a formar mi propio ejército, después de todo era lo que se esperaba de cualquier príncipe saiyajin, por muy patético que fuera. Tampoco nadie notó cuando con ese ejército comenzamos a ayudar gente de los planetas que tú y los tuyos atacaban. No era nada ambicioso en un comienzo, solo quería hacer un tributo a mi madre, pero todo salió mejor de lo que pensaba y en solo unos años ya tenía bases instaladas en tus propios planetas para continuar salvando inocentes y saboteando misiones de tu gente, utilizando los recursos del imperio e información privilegiada. Ahora tengo una importante flota de naves y una cantidad considerable de soldados saiyajin dispuestos a honrar a la reina Koora y a todos los que murieron en el coliseo.

—No tienes las bolas para hacer nada de eso —escupió con desdén—. Ahora que de alguna manera volvió Koora y estoy tras estos barrotes te sientes con el valor de mentir y enfrentarme, remedo de saiyajin.

—Ahí está esa mirada de desprecio de nuevo —comentó disfrutando el momento más de lo que había pensado. Dio un par de pasos hacia la celda y continuó—. Pero puedo ver la duda en tus ojos. Te estás preguntado: «¿habrá sido capaz de hacer todo eso bajo mi techo?» «¿El inutil incapaz de ser un guerrero, pero que dejé en palacio porque le enseña a Kyle cosas de libros y otras estupideces útiles, podría hacer eso de lo que se jacta?» Supongo que tendrás que esperar para comprobarlo con tus propios ojos.

—Debería haberte matado en el coliseo junto con todos los traidores —dijo, aún sin creer que pudiese haber hecho lo mismo que ejecutó Koora y solo se dio cuenta cuando le había explotado en la cara. No podrían haberlo engañado una segunda vez: la primera porque esa maldita mujer, a través de la cama, se le había metido en la cabeza y ahora porque menospreció por completo a quien tenía en palacio.

—Pero no lo hiciste. Y ahora tendrás que ver cómo cae el imperio que construyeron tus antecesores y que solo has podido mantener en pie porque te has rodeado de gente mucho más competente que tú.

—Eres un estupido. ¿Realmente crees que esa mujer y tú van a poder hacer daño a mi imperio? ¿Cuáles son sus números? ¿Sus fuerzas aliadas y naves? Tengo mis ejércitos y los ejércitos de los reinos que potencié. ¡Les va a tomar una vida entera hacernos caer!

—Entonces es mejor que te acostumbres a esta celda, porque no saldrás de ella hasta el final —respondió con serenidad pese a que el hombre tenía toda la razón.

—Te lo aseguro, Tarble. Una vez que mis hombres vengan por mí, me encargaré personalmente de ti y Koora —dijo con la mandíbula tensa, apretando los barrotes con las manos—. A ti te mataré y haré que esa maldita mujer mire.

Tarble no cambió su expresión ante aquella amenaza. Solo lució pensativo por unos segundos y le habló.

—Debe ser realmente frustrante para ti haber tenido los hijos que tuviste. Tu hijo mayor, el mejor y más destacado guerrero se marchó de Vegetasei porque no soportó la culpa por no haber hecho nada para detener la ejecución de su madre. Sí, por eso se marchó —comentó al ver su expresión—. ¿Realmente creíste esa historia del esclavo? Koora logró calar en él al punto de hacerlo replantear toda su crianza. Tal vez si hubieras estado más atento te hubieras dado cuenta, pero Vegeta solo era un guerrero más para ti, uno con un valor importante porque heredaría todo este imperio y haría que el resto continuara hablando de ti a través de él… Luego estoy yo. Está de más detallar lo que sientes por mí: un niño sin nivel de pelea que solo te estorbaba, pero que dejaste en paz para tener contenta a la reina, hasta que ya no quisiste cargar con la vergüenza y decidiste mandarme a matar, pero para tu mala suerte no resultó, luego se enteró mi madre y ya sabemos cómo terminó todo. Y después sigue Kyle, increíblemente la más cercana a ti siendo que no comparte ni una sola gota de tu sangre. Siempre tuve curiosidad por qué esa obsesión con ella. ¿Fue porque se parecía a mi madre? Porque de ser así sería bastante enfermizo.

El monarca estiró la mano por los barrotes para alcanzarlo, pero quedó a centímetros de su rostro, ante la mirada tranquila de un Tarble que no sabía que existía, hasta ahora.

—Disfruta estos momentos de poder, no durarán mucho y no sabrás qué hacer con él.

—No es mi objetivo hacerme del poder de manera permanente como tú y los tuyos. Le saco provecho mientras me sea útil... Ah, y me faltó mencionar a Lok, que increíblemente pese a tener los padres que tiene, no es el monstruo que uno esperaría, pero no te preocupes por él —dijo como si el rey estuviera genuinamente acongojado por el futuro de su hijo menor—. Jamás llegará a ser rey, porque no habrá un imperio que gobernar.

—Sigue soñando con eso —respondió una vez más agarrado de los barrotes, con el rostro contra ellos, lanzándole una mirada asesina—. ¿Cuántos años llevas jugando a ser guerrero? Yo y mis soldados llevamos toda una vida combatiendo guerras y ganándolas, es lo que hacemos para vivir, como comer, respirar y coger. ¡Jamás has ganado una ballata! Cuando llegue la hora de pelear no vas a saber qué hacer, eso te lo aseguro. Tan solo espero que sobrevivas, porque personalmente me encargaré de ti una vez que salga de aquí. De ti, esa mujer y todos los saiyajin traidores. Lo que pasó en el coliseo no será nada en comparación con el castigo que les daré —dijo con total seguridad—. Nadie volverá a pensar en salir del camino correcto.

Tarble no respondió a su amenaza. Lo estudió unos segundos más, ya dando por terminada la inesperada reunión.

—Disfruta tu estadía en la celda, Vegeta —dijo, y se encaminó hacia la salida.

—¡Recuerda mis palabras, hijo de puta arrogante! ¡Te mataré con mis propias manos!

—Buena suerte con eso, quizás aciertes en esta tercera ocasión —respondió casi ya saliendo del lugar.

Ante la frustración al no poder hacer nada al encontrarse sin poder y encarcelado, lo único que pudo hacer Vegeta fue golpear la pared metálica una y otra vez hasta que sus manos llenas de sangre no pudieron soportar más.


(...)


—¡Ya llegué, mamá! —exclamó Gohan en cuanto puso un pie al interior de su casa. Lo primero que hizo fue quitarse las botas sucias de barro, la armadura de hombreras anchas y corrió al refrigerador en busca de algo para beber. Tenía las mejillas rojas y el cabello mojado de sudor.

—¿Cómo te fue con los niños? —preguntó Milk amorosa como siempre con su hijo en cuanto salió de su habitación. Recogió la armadura del suelo para dejarla sobre una silla, y apartó las botas sucias las que limpiaría más tarde. No le gustaba que su hijo anduviera por ahí con la ropa sucia, como solían hacerlo el resto de los niños y muchos adultos del lugar, no le importaba que una armadura sucia significase entrenamiento arduo.

—Bien, mamá —respondió animado, bebiendo con ganas desde el jarro de agua.

—¿Ya te dejan entrenar con ellos? Ve a sentarte, yo te serviré —Le quitó el jarro y le sirvió en un vaso grande que le llevó a la mesa junto con un par de frutas frescas del refrigerador.

—Sí mamá. Hay algunos que no les gusta que pelee con ellos porque dicen que no soy saiyajin, pero hay otros mestizos y ya los superamos en número, así que no les queda otra opción más que dejarnos.

Milk se sentó frente a su hijo y lo observó comer con ganas. Aún no se acostumbraba que su pequeño estuviera tan entusiasmado con las peleas. Pensaba que sería algo pasajero , como le había ocurrido en otras ocasiones, pero esta vez parece que iba en serio. Al menos era bueno y no había regresado con terribles heridas.

—Recuerda que tienes que cuidarte mucho, y no irte más lejos de lo que te permitimos salir, no importa si todos los demás van.

—Sí, mamá —respondió alegre, ya casi terminando la segunda fruta, cuando recordó algo—. Mamá, en la tarde se van a volver a juntar algunos para jugar, ¿puedo ir?

—Pero tienes deberes que hacer.

—Alcanzo a hacerlos antes de salir, son fáciles —comentó sin dejar de balancear sus piernas.

—Si es así, entonces puedes salir —dijo con el dolor de su corazón. El trato había sido que podía entrenar solo si no descuidaba los estudios, y hasta ahora había cumplido a la perfección. Tenía que aceptar que su niño estaba creciendo y eso significaba que haría amistades y tendría una vida propia, ajena a ella, especialmente en un planeta como este donde los niños solían crecer tan rápidamente.

—Gracias, mamá —contestó feliz.

—Pero tienes que llegar temprano, recuerda que hoy nos llama tu papá.

—No me gusta su nuevo trabajo, ahora pasa mucho menos en casa.

—Lo sé, pero dijo que sería por un tiempo corto.

—Sí —respondió haciendo una mueca. Lo extrañaba demasiado, especialmente ahora que estaba entrenando a diario y tenía mucho que contarle y preguntarle al respecto.

—Y dime. —Se puso de pie y se acercó a la cocina para comenzar a preparar el almuerzo—. ¿Le dijiste a tus amiguitos si querían venir a clases?

—Sí, mamá, pero nadie quiere aprender a escribir, dicen que para ser guerreros solo necesitan ser poderosos.

—Qué pensamiento más nefasto —exclamó—. Espero que les hayas dicho que para cualquier profesión se necesita cultivar el intelecto.

—Algo así —respondió sonriendo. Ya le bastaba el rechazo de algunos niños saiyajin por ser mestizo, no quería además agregar otro motivo más.

—¿Ni siquiera los niños mestizos se interesaron en la invitación? —preguntó interesada. Durante el tiempo que Gohan estuvo perdido y Kakarotto fue por él, para no volverse loca al no tener noticias de ellos, se dedicó a enseñarle a escribir y leer a las cocineras y mucamas de palacio. Le llamaba la atención que eran personas de otras razas las más interesadas en aprender.

—Algunos de ellos ya saben un poco, pero prefieren entrenar, a ninguno le gusta estudiar.

—Estos niños… —comentó pensativa—. Ve a darte una ducha y luego baja a comenzar tus deberes.

—Sí, mamá.

Gohan alcanzó a llegar a la mitad de la escalera cuando escuchó a su papá entrar a casa. Ya que se suponía no llegaría dentro de una semana más, su arribo los tomó por sorpresa, y de un salto volvió al primer piso para lanzarse a sus brazos.

Milk tuvo que esperar que Gohan le contara todo lo que había hecho estos últimos días antes de poder acercarse y saludarlo como correspondía, con un abrazo apretado y todos los besos que no le había podido dar por su ausencia.

—Les tengo buenas noticias —dijo Kakarotto luego de varios besos de Milk. Le dio uno más largo antes de dejarla e ir a la mesa.

—¿Tiene que ver con que regresaras antes? —preguntó Milk, sentada a su lado.

—Así es —respondió, y alborotó el cabello de su hijo, desordenándolo mucho más.

—¿Vas a pasar más tiempo en casa? —Se adelantó Gohan emocionado.

—Ya no voy a tener que salir a misiones —dijo animado, contagiando a su mujer e hijo—. Me pidieron que entrene a los nuevos postulantes de los ejércitos de élite, así que ahora llegaré todas las noches a dormir a casa. Y hay más; este cargo viene con un rango incluido, lo que significa que voy a ganar más y tengo derecho a una casa en un mejor sector donde hay lugares especializados para que puedas entrenar Gohan, con guerreros poderosos y niños más experimentados.

—¡Eso es fabuloso, papá! —exclamó Gohan.

—Tendrás que entrenar mucho más para poder estar al mismo nivel de esos niños. La mayoría son hijos de guerreros poderosos que tienen relación directa con palacio.

—Te prometo que lo haré.

Toda la noticia era espectacular, pero la sonrisa de Milk se detuvo al escuchar esa última información. Podía imaginar el estado en que su niño llegaría a casa luego de entrenar, igual como algunos pequeños que veía en la calle, que al parecer solo ella y algunas otras personas de otras razas se horrorizaban. Pero no dijo nada, no quería arruinar tan buen momento con sus aprensiones.

—Son muy buenas noticias —comentó, y se sintió mejor al ver a sus dos hombres tan felices—. Considerando que el anterior general te había castigado por tu comportamiento en aquella ocasión. —Ni siquiera fue capaz de mencionar lo que había ocurrido en el coliseo, no era algo que le gustara recordar y ya que a Kakarotto tampoco le gustaba hablar, prefirió ignorarlo para centrarse en la buena noticia.

—Este otro es muy diferente. Recompensa a sus hombres poderosos, y yo gané el último torneo, por eso me buscó cuando terminé el castigo con el anterior.

—¿Y cuándo nos vamos a la otra casa? —preguntó Gohan.

—Muy pronto —respondió Kakarotto—. Y Milk, vamos a estar más cerca de palacio, así que va a ser más rápido llegar allá, o si quieres no tienes que seguir trabajando, porque no será necesario, tú decides.

Milk no respondió. Todo era tan de pronto que necesitaba tiempo para asimilarlo, en cambio Gohan y Kakarotto no dejaban de conversar y hacer planes de lo que serían los próximos días.

—Vamos a comer afuera —dijo Kakarotto ya de pie, y Gohan lo secundó en el acto.

—Tienes que ducharte primero, Gohan, no puedes salir así.

El niño ni siquiera le respondió a su mamá y salió corriendo al segundo piso a darse una ducha y cambiarse de ropa. Lo que le dio tiempo a sus padres para conversar a solas.

—¿Estás contenta? —preguntó el hombre con una gran sonrisa.

—Sí —se apresuró en responder y volvió a sonreír—. Lo que pasa es que todo ha sido muy rápido. Gohan ya estaba haciendo amigos de por aquí, y yo también conocía algunas mujeres con las que se podía conversar algo más que no fueran guerras y entrenamientos.

—Dónde vamos están las mismas cosas y mejor, no te preocupes —respondió relajado, y se inclinó sobre la mesa para poder acercarse a su rostro—. Le va a hacer muy bien a Gohan ahora que está entrenando de verdad.

—¿Y sus estudios? —preguntó seria.

—No los descuidará, ese es el trato y ha cumplido.

—Eso es verdad —respondió pensativa.

—Y también tengo otra sorpresa.

—¿Otra más? —exclamó casi preocupada. No quería saber nada más de entrenamientos por hoy.

—Por mi rango nuevo me corresponde tener una nave más grande además de la individual, así que podrás llevar a Gohan a conocer a tus papás en persona.

Al escuchar eso los ojos de la joven mujer se iluminaron por completo, casi igual que los de Gohan luego de tanta noticia buena.

—¿Hablas en serio?

—Sí. No sé si pueda acompañarlos porque no podré salir del planeta por el momento, pero Gohan ya sabe pilotar, o puedo pedirle a un soldado que los lleve, o… —No terminó de hablar por el beso apretado que le dio su mujer y que correspondió con las mismas ganas.


(...)


—Podemos unir nuestras fuerzas —dijo Koora pensando en voz alta. Se encontraban en su oficina, y la acompañaban Tarble, Broly, Bardock y Karev. Llevaban un rato lanzando ideas de lo que podrían hacer.

—Siguen sin ser suficientes —respondió su hijo—. Sería un suicidio pensar en atacar, aún con un plan.

—Tampoco estamos contando las fuerzas aliadas de Vegetasei —comentó Karev.

—Ese es otro problema —dijo Tarble—. Rave se ha encargado de empoderar los imperios menores para tener aliados poderosos en puntos estratégicos. Si vamos a atacar hay que pensar en neutralizar decenas de puntos importantes, y sin mencionar que pese a que no cerraron el trato con Atlas, ese animal estaría dispuesto a ayudar solo para participar en una guerra. Ellos son los más peligrosos.

—Vegeta ha sido el emperador menos eficiente de Vegetasei, pero ha tenido suerte con las mujeres que se ha unido —dijo Karev.

Koora no respondió, pero no pudo evitar culparse, pues por muchos años ayudó al fortalecimiento del imperio.

—¿Qué es lo que queda entonces? ¿Seguir esperando? —preguntó. De pronto se sentía ansiosa de terminar con esto pronto, pero sabía que era imposible.

—Por ahora aprovechar el anonimato, seguir creciendo y ayudando —dijo Karev—. Odio tener que esperar, pero es lo más inteligente por el momento.

—Tendríamos que dejar un grupo encargado exclusivamente de la ayuda, tal vez reducirlo y poner toda la fuerza disponible enfocada en hacer caer a los aliados más pequeños —dijo pensativa.

—Dentro de Vegetasei hay más saiyajin interesados en dejar las misiones —comentó Broly—, pero están asustados de lo que les puede pasar.

—Ustedes podrían encargarse de reclutar la mayor cantidad de saiyajin dentro del planeta —respondió Koora mirando a Broly y Tarble—. Conocen el lugar y a la gente mejor que nadie, incluso dentro de la Zona Negra.

—De eso podrías encargarte tú, Bardock —dijo Tarble mirando directamente al hombre que había estado callado hasta ahora.

—No tengo el poder que crees —respondió Bardock cruzado de brazos.

—¿De qué están hablando? —preguntó Koora confundida, ahora mirando a su hijo y al guerrero.

—Bardock cuenta con un ejército en la Zona Negra —contestó Tarble—. Es cierto que no es el jefe, pero fue el que comenzó todo con otros castrados. Y si lo sé Bardock, porque mis hombres te investigaron bien.

—No es mi ejército —dijo al sentir los ojos de Koora sobre él, y de paso le lanzó una mirada de pocos amigos a Tarble por haber hablado de más.

—No me habías dicho nada de eso —reclamó disimuladamente a Bardock. Estaban en una reunión de trabajo y sería poco profesional meter la relación y los temas de confianza en este momento.

—No es un gran número. No cambiaría en nada las cosas.

—En estos momentos necesitamos cualquier ayuda —intervino Karev—. Especialmente si se trata de guerreros saiyajin. Si esos guerreros están dispuestos a trabajar con nosotros podríamos traerlos pese a…

—¿Pese a ser castrados? —preguntó Bardock enfrentando a Karev.

—Pese a su reputación —aclaró—. No soy un adolescente fánatico para venir a discriminar a mi gente. Jamás acabaremos con el enemigo si estamos preocupados de ver si el que pelea a nuestro lado tiene rabo o no.

—Y no solo guerreros —aclaró Tarble—. Todos los saiyajin son importantes, eso lo aprendí estos años mientras armaba mi ejército. Acepté a cualquier saiyajin interesado en ayudar, el requisito mínimo era que estuviera dispuesto a educarse, y gracias a eso tengo hombres y mujeres muy hábiles en diferentes campos, no solo en la lucha.

—Y también pueden ser entrenados —dijo Broly—. Incluso el saiyajin de nivel más bajo es capaz de soportar entrenamiento duro y sobresalir en comparación a otras razas.

—¿Puedes comunicarte con los saiyajin de la Zona Negra? —preguntó Koora a Bardock.

—Lo haré —respondió y no dijo más.

—Los sacaremos del planeta en cuanto la oportunidad lo amerite, no podemos llamar la atención con una fuga masiva de castrados.

—Yo puedo encargarme de eso —dijo Broly—. Pronto iré a Vegetasei, puedo reclutar más gente y sacarlos del planeta en las naves de Tarble, seré sigiloso.

—Perfecto —dijo Koora, y agregó—. En cuanto a Vegeta… Continuará en su celda y nadie sabrá de él el tiempo que sea necesario para desestabilizar el reino.

—Eso puede tomar mucho tiempo —mencionó Karev—. Especialmente si la reina actual se pone al mando. —Si fuera por él, acabaría enseguida con ese tirano, pero ya se había hecho a la idea que eso no ocurriría.

—Tampoco tenemos un plan que nos dé resultados inmediatos —respondió Koora—. Tenemos que trabajar pensando en ese posible desenlace. Y en el caso que no ocurra, ya tendremos un ejército mayor y aún tendremos con nosotros a Vegeta para utilizarlo de la mejor forma posible.

—¿Qué hay de ti, príncipe Tarble? —preguntó Karev—. ¿Cuál será tu parte en todo esto? Tengo entendido que ahora vives en Trantor. Ese imperio es enorme y cuenta con destacados guerreros, sería de gran ayuda que los convencieras de ponerse de nuestro lado.

—El rey Darell es un hombre honorable que respeta los tratados, e hizo uno con el rey Vegeta. En estos momentos solo está interesado en mantener la paz, ya está mayor, y dejó atrás las guerras y conquistas. Sin embargo su hijo tiene instinto bélico y es con él con quien he estado trabajando y creo haberme ganado su confianza. No sé cuánto tarde en hacer que los reinos se enfrenten, pero cuando eso pase tenemos que tener listo los otros ejércitos, ya que no podremos contar con todo el poder de Trantor, veo poco probable que Darell quiera una guerra, pero muchos guerreros siguen a su hijo.

—Como carroñeros podemos infiltrarnos en los planetas aliados para conocer sus debilidades —dijo Karev, y añadió—. Por cierto, no puedo dejar pasar esta oportunidad para destacar el trabajo que has hecho al interior de Vegetasei. Eres digno hijo de tu madre.

—No solo he sido yo —contestó Tarble con modestia—. Ha sido el trabajo de todos los saiyajin que perdieron el miedo y decidieron arriesgarse. Al igual que tú y otros saiyajin que fueron capaces de reunir a los sobrevivientes del coliseo, organizarlos pese a lo que ocurrió, e incluso revivir a mi mamá.

—Somos saiyajin, y nos enseñaron a nunca detenernos —dijo con aquel típico orgullo de guerrero.

—Y es por eso que es necesario tener aliados —comentó Koora. Se había imaginado que Karev y su hijo podrían llevarse bien siendo ambos tan serios y profesionales—. Lo que se hace más difícil si sigo escondida detrás de la máscara de carroñera.

—Tampoco será fácil como saiyajin —respondió su hijo—. La reputación de la raza nos pesa demasiado.

—Me las arreglaré de alguna forma, al menos tenemos tiempo… Si tan solo Alina hubiera sobrevivido. Ella hubiera convencido a su gente de aliarse con nosotros.

—Conozco a su hijo, Troy —dijo Tarble—. Es el rey responsable de los planetas que se salvaron del ataque saiyajin. Es de los emperadores más sensatos que he conocido, pero veo casi imposible que esté dispuesto a una alianza con saiyajin.

—¿Lo conoces? —dijo Koora sorprendida. Aún recordaba cuando fue la última vez que estuvo con ese joven, cuando su hijo Vegeta pateó la cabeza de su hermano ante él, su madre y sus soldados.

—Me presenté con otro nombre y ropa. No sabe que comparto sangre con el hombre que mató a su hermano. Tal vez si estamos muy desesperados a futuro podría intentar contactarme con él.

La reunión se extendió por varias horas más.


(...)


—¿Dónde está la comida? —preguntó Vegeta cuando Bulma entró a la habitación y no traía nada que pareciera comestible.

—Traje algo mejor —respondió de buen humor, vestida con ropa linda, a la moda y cómoda. Se sentó sobre la cama donde estaba el hombre cambiando las vendas que una vez más se habían manchado con sangre y de paso cerrando un par de heridas que se habían abierto, ya que cada vez que reinaba el silencio y alguno sentía que el otro hablaría sobre esa conversación que tuvieron, se tiraba a atacar con besos y mediante el sexo apasionado lograba relajar el ambiente y agotarse para dormir un poco más, y vaya que lo necesitaban.

—Más te vale que venga algo de comida en ese paquete —dijo mirando a la joven con el ceño fruncido, pero ella ni siquiera se dio por aludida, ocupada en desempacar las pocas herramientas que había comprado junto con un computador, gastando casi todo el dinero que les quedaba.

—Con esto vamos a poder comer en un mejor lugar, y también arrendar un cuarto en un hotel de lujo sin tener que pagar.

—Más te vale que sea así —respondió mientras volvía a envolver la herida en su antebrazo.

—Lo será, pero me falta conseguir mejores partes para optimizarlo, la tecnología no es de lo mejor en esta parte del planeta —dijo concentrada en la computadora.

—Vamos por comida y luego por esas partes.

—No hay problema. Entraré en el sistema de un buen restaurante y nos reservaré una mesa… Si tuviera mi computadora no tardaría ni un minuto en hacerlo, esta es de principiante —dijo sin dejar de teclear con todos los dedos.

—¿Dónde encontraremos las otras partes que necesitas? —preguntó mientras la miraba trabajar. Siempre era un deleite verla concentrada en el computador, así podía observarla con detenimiento y ni se enteraba.

—Tengo que buscar un lugar —respondió pensativa—. Casi no queda dinero, así que tendremos que robar. Con tu fuerza no será problema entrar en un negocio de noche.

—Está bien —dijo sin problema.

—¿Tienes pensado dónde quieres ir?

—Dónde sea, pero lejos. —No quería saber de misiones, ni de Freezer y tampoco sobre su hermano, y aunque Bulma no lo dijera, se sentía similar, lo que los convertía en los perfectos compañeros de viaje, y mientras ninguno comentara lo que pasó antes de abandonar el planeta de latas, todo estaría perfecto.


(...)


Mientras Tarble terminaba de hablar con uno de sus hombres por scouter, Broly paseó con libertad por la oficina de la reina. Se encontraban solos, y el joven se había tomado un momento para trabajar sentado en el asiento que usaba su madre, junto al escritorio.

Se detuvo junto a una ventana, y pese a que intentó distraerse con la vista del exterior, aún no podía dejar de pensar que al interior de esta nave se encontraba el rey Vegeta. El objetivo principal de la misión era acabar con él y con todos los saiyajin poderosos e influyentes, y el tener al rey capturado era como comenzar al revés, atrapando al objetivo último, el más difícil de todos, lo que cambiaba drásticamente la manera de seguir. Con mayor razón ahora tenía que ir a Vegetasei para estar al tanto de todo, pero debía pensar una forma de involucrarse más en palacio, y no solo ser el hijo de Paragus que se paseaba por ahí.

Volvió al sofá y se tumbó de manera pesada, sin dejar de pensar en lo que se vendría, en una nueva separación, en mucho trabajo por delante, y que tarde o temprano terminaría en violentas batallas, pero sentía que todo valía la pena, le emocionaba pensar que podía hacer algo de bien por los demás, aunque no los conociera. Quería ayudar a reescribir la historia y ser un saiyajin que usa su tremendo poder para hacer el bien, y luego de eso podría tener esa vida que tanto había soñado, junto con esa pequeña familia que jamás pensó tendría.

Desde su lugar observó a Tarble, que continuaba concentrado hablando. A veces guardaba silencio escuchando a su soldado y luego volvía a hablar, dando instrucciones o haciendo preguntas. En un momento sus miradas se cruzaron, lo que hizo que los ojos duros del príncipe se suavizaran y terminara sonriéndole, para después continuar enfocado en la llamada.

Una familia. ¿De dónde venía ese deseo de tener una? ¿Sería acaso de su pasado que no recordaba? ¿De la vida que había tenido con su madre? No podía estar seguro, casi no recordaba nada de ella, salvo imágenes y algunas sensaciones, pero todas tenían en común lo bien que se sentía. Apenas recordaba su rostro, mucho menos su voz, sin embargo estaba seguro de haber tenido una buena vida antes de perderlo todo y quedar completamente solo.

—Lo siento —dijo Tarble en cuanto cortó la comunicación y dejó el scouter en el escritorio—. Tenía que atender, sobretodo porque no está Kyle para reclamarme por estar trabajando.

—Será nuestro secreto —dijo volviendo a la realidad—. ¿Algo que tenga que saber?

—Nada urgente, después te pondré al día —dijo mientras masajeaba su cuello adolorido—. Ahora aprovechemos estas vacaciones no planeadas. —Iba a ponerse de pie para ir al sofá a hacerle compañía, pero Broly le habló.

—¿Cómo te sientes teniendo al rey en esta nave?

Tarble continuó sentado, pensando en qué responder.

—Lo veo como parte de la misión. Es un obstáculo grande menos, lo cual es bueno.

—¿Pero más allá de la misión? Es tu padre, aunque jamás se haya comportado como uno.

—No puedo negar que alguna vez me pregunté cómo sería todo si hubiésemos tenido algún tipo de relación, pero eso fue hace mucho. ¿Lo preguntas porque volverás a Vegetasei y verás a Paragus? ¿Cómo te sientes con eso?

—Puedo manejarlo, pero será raro porque tengo que ocultar todo lo que siento por él. Fue fácil acostumbrarse a no tenerlo cerca ni escucharlo.

—Tengo una idea para que él no sea la razón por la que estás en palacio, así no tienes que pasar tiempo con él. —No pensaba hablar sobre esto hasta que se marcharan y tuvieran que volver a enfocarse en el trabajo, pero ya que estaban tocando el tema…

—Te escucho.

—Torn.

—¿El hermano del rey? ¿No pasa todo el día borracho desde que Row murió?

—Me informaron que lleva un tiempo bien, especialmente desde que el rey dejó palacio. Aún es pronto para que salten las alarmas sobre su desaparición. De hecho, aún deben de asumir que está buscando a Kyle, pero cuando pasen los días y las semanas sin saber de él, algo me dice que Torn va a comenzar a conspirar en contra de Rave, sobretodo considerando que hay muchos altos mandos que no les agrada la manera de pensar de la reina. Así que a Torn le vendrá bien tener gente poderosa a su lado.

—¿Crees que quiera que trabaje para él?

—No seas tan humilde. Fuiste el último en pie en el torneo grupal, y sacaste segundo lugar en el individual. Siempre los guerreros ganadores de los torneos tienen buenos puestos dentro de palacio. Cualquier general o saiyajin influyente mataría por tenerte en sus tropas, ya que le da más prestigio… Y por cierto, merecías haber ganado el individual.

—Kakarotto fue más inteligente —comentó recordando que podría haber ganado, pero el otro guerrero fue más astuto en el momento adecuado, y claro, se estaba enfrentando a un soldado del ejército de élite, mucho más preparado en cuanto a técnicas y entrenamiento.

—Ahora tenemos que pensar en una forma que llames su atención y no esperar a que se decida a llamarte, pero eso lo veremos durante el viaje a Vegetasei.

—Serán varias semanas de viaje para pensar en eso.

—Lo bueno es que la nave que viene por nosotros es grande, y tiene espacio de sobra para entrenar.

Ese último comentario resonó enseguida en Broly.

—¿Me estás pidiendo entrenar sin que te presione a hacerlo? —preguntó satisfecho. Al parecer por fin había podido acostumbrarlo a una rutina de entrenamiento para mantenerse en forma, en especial alguien como él, que pasó demasiados años sin ejercitarse y mucho menos sin pelear, lo que repercutía negativamente en su cuerpo si dejaba de lado los entrenamientos.

—Claro, hay que ponerse al día. Ahora que el rey fue capturado, siento que todo puede terminar mucho más rápido de lo que pensábamos, tenemos que estar listos.

—Está bien —dijo, y se puso de pie al igual que Tarble para abandonar la habitación que Koora le había cedido para recibir la llamada—. Te voy a preparar como corresponde, sin contemplaciones, y olvídate de jugar a solo esquivar, eso se acabó.

—Está bien —respondió arqueando las cejas, ya no tan emocionado como hace unos segundos. Ya se podía imaginar lo adolorido que iba a terminar a diario entrenando de manera tan violenta con él—. Tú eres el que manda.

Cuando Tarble se puso frente de la puerta para que esta se deslizara, Broly apoyó la mano en el botón de cierre, impidiendo que se abriera.

—A propósito de ponerse al día… —Lo tomó del hombro obligándolo a darse vuelta, y antes que pudiera decirle algo, lo besó en la boca y arrinconó contra la pared de metal.

Tarble lo abrazó por el cuello y respondió el beso, también con deseo desbordante luego de no haber podido tener intimidad por tantos días.

—También te he extrañado —dijo el príncipe contra su boca, sin separar sus torsos. Quiso hablar, pero otro beso posesivo e impetuoso se lo impidió y le quitó las ganas de volver a intentarlo. Enredó los dedos en el largo cabello del guerrero a medida que el contacto los dejaba a ambos sin aliento, y cuando sintió la mano agarrar con firmeza su rabo dio un brinquito de sorpresa como si fuera un joven inexperto al que su pareja lo tocaba por primera vez de esa forma—. Aquí no —susurró ahora con sus manos en el pecho de Broly—. Es la oficina de mi mamá, es raro.

Eso solo hizo que el hombre sonriera, incluso mostrando los dientes, raro en él.

—Había olvidado lo tímido que podías llegar a ser.

—Solo digo que es raro —insistió con las mejillas rojas, avergonzado—. Si vamos a…

Broly lo tomó de la nuca para que no se alejara, y regresó a su boca sin encontrar rechazo. Otro y otro beso siguieron y las manos continuaron tocando el cuerpo del otro.

—Está bien —dijo Tarble casi jadeante luego que las caricias comenzaran a salirse de control. Volvió a separarlo, resistiendo a la tentación, pero no por mucho—. Vamos a nuestro cuarto, ahí no seré tímido.

El mismo guerrero se encargó de quitarle el seguro a la puerta electrónica y salieron por el pasillo a paso rápido. Su habitación quedaba casi al otro lado de la nave, así que no había tiempo que perder.

—Aquí están —exclamó Kyle detrás de ellos, haciendo que se detuvieran casi de golpe—. Los había estado buscando —dijo alegre. Apuró el paso para alcanzarlos y ponerse entre los hombres, tomándolos de los brazos para continuar caminando los tres.

—Aquí estamos —respondió Tarble sonriendo. Se miró con Broly, ambos resignados a seguir esperando el momento a solas.

—¿Qué vamos a hacer ahora? —preguntó la joven, y antes que alguno pudiera pensar en una respuesta, ella lo hizo por ellos—. Estaba pensando, me gustaría que entrenaramos. Nunca lo hicimos en serio, y quiero ver qué tal están ahora que tú Broly puedes controlarte bien, y tú Tarble eres todo un guerrero. Y yo también he estado entrenando, va a ser entretenido.

—Por mí está bien —respondió el guerrero.

—Claro, vamos —dijo Tarble. Qué mejor que agotarse para quitarse un poco las ganas de estar juntos. Además tenían que aprovechar el tiempo que les quedaba.


(...)


—Tranquila, ya no estamos en peligro —dijo Raditz cuando Ginn casi despertó de un salto y lista para preparar una bola de energía en su mano. La tomó de la muñeca, y con delicadeza la hizo volver a recostarse—. ¿Recuerdas dónde estamos?

—Sí —dijo apenas abriendo la boca y con la espalda nuevamente sobre el colchón, evidentemente agotada. Ya tenía sus heridas limpias, cerradas y vendadas, pero la de la mejilla no dejaba de doler y continuaba abriéndose, manchando con sangre la tela blanca que la cubría—. En una cama que apenas cabemos dentro de un cuarto minúsculo, en una nave que tardará demasiado en llegar a Vegetasei.

—Es lo mejor que pude conseguir con el dinero que me dieron por la nave —respondió sonriendo y acariciándole el pecho, acostado de lado para darle todo el espacio posible de cama y así pudiese descansar—. Y era más caro, pero nos dejaron entrar por ser saiyajin y creo que las heridas de ambos ayudaron a intimidarlos más.

—Con la que me quedará en la mejilla puedo asegurarnos todos los viajes gratis.

—Al menos tenemos un cuarto para nosotros solos, y comida gratis. —Pasó la mano por su rostro, evitando la mejilla herida—. Para cuando lleguemos a Vegetasei ya estarás respuesta.

—Sí —susurró aún adormilada—. No puedo creer que todo terminara así… ¿No tienes curiosidad de saber qué pasó con el deseo?

—Sinceramente espero que se lo haya quedado Tarble, o cualquiera que no sea tu amigo.

—No seas así con Vegeta. No es para nada el bastardo egoísta que era antes, además nosotros decidimos ir a ayudarlo, y si le quitamos los momentos en que casi morimos, estuvo entretenido.

—Tú decidiste ir a ayudarlo, yo solo te acompañé porque iría a cualquier lugar del universo con tal que no me abandones —respondió con suavidad.

—No seas dramático —dijo intentando no sonreír, o el maldito corte más abría —. No voy a abandonarte… Pero es lindo que me digas cosas así.

—¿Tienes hambre? Tienes que comer más para que esa herida comience a cicatrizar.

—Duele mucho si intento abrir demasiado la boca —dijo pasándole un dedo por el pecho desnudo—. Lo cual es una pena, porque ya te extraño mucho dentro de mi boca.

Raditz sonrió por su humor indecoroso. Eso significaba que estaba mucho mejor, ya que se la había pasado durmiendo y solo bebiendo líquidos.

—Te traeré algo fácil de comer. —Quiso levantarse, pero Ginn lo tomó del brazo para que permaneciera a su lado.

—Imagino que no tenemos scouter para comunicarnos con nuestro escuadrón.

—No, tendrá que ser cuando lleguemos a Vegetasei. O podemos pedir a alguien que nos preste su comunicador.

—Querrás decir intimidar, de otra forma no podemos conseguir nada con las otras razas.

—No es así —respondió mientras le quitaba el cabello del rostro—. He podido conseguir buenas raciones de comida pidiendo por favor.

—Eso es porque eres un saiyajin muy raro y amable. Dime, ¿se sorprendieron al ver que no los amenazaste de muerte?

—Sí. Los que no nos conocen esperan ver a alguien que no sabe hablar y solo sabe golpear. Y sin mencionar que nuestro aspecto al llegar no era el mejor —confesó un tanto avergonzado. No se acostumbraba a que la mayoría de la gente que no estaba habituada a tener contacto con saiyajin se asustaran en cuanto los veían o se admiraban al notarlo tan comedido.

—Ahora ve por comida, después intentaremos comunicarnos con el escuadrón. De seguro tienen todo en orden y nos van a robar las naves porque llevan demasiado tiempo sin saber de nosotros —bromeó.

Raditz la besó con delicadeza en la boca antes de levantarse.

La nave es gigantesca y siempre están sirviendo comida, puede que tarde un poco.

—Diles que si no se apresuran les aplastarás el cráneo.

—O puedo pedir por favor —dijo mientras se vestía.

—Sí, eso puede que también resulte, pero es más aburrido.

Una vez que el hombre estuvo listo dejó el pequeño cuarto y Ginn no tardó en volver a dormirse.


(...)


Ya que su habitación estaba en un sector solitario de la nave, los besos comenzaron en el pasillo, mucho antes de llegar, y una vez que estuvieron en el interior del cuarto, sin dejar la boca del otro, Tarble estiró la mano para golpear la pared hasta alcanzar el pequeño panel de control y activar el seguro de la puerta.

—Ya fue demasiado —murmuró el guerrero, y se separó un poco solo para quitarle la camiseta a Tarble que estiró los brazos para facilitarle el trabajo.

—Demasiado —repitió. Le desabotonó el pantalón a Broly mientras este se quitaba la camiseta, y lo tomó de las mejillas con ambas manos para atraerlo y volver a besar. Ya habían sido muchos días sin poder tener un rato de intimidad y parecía una tortura.

—¿No hay problema en este lugar? ¿O también te da vergüenza? —preguntó bromeando. Pese a la poca oportunidad de momentos a solas, habían sido buenos días y estaban de excelente humor.

—No lo sé —respondió el príncipe, igual de animado y sonriendo. A punta de besos, caricias y risas, hizo que Broly retrocediera hasta llegar a la cama—. Para estar seguros tendremos que hacerlo en silencio.

En cuanto la espalda del guerrero cayó sobre el colchón, Tarble se puso entre sus piernas para terminar de quitarle la ropa, comenzando por las botas.

—¿Sexo aburrido y callado? —murmuró con voz profunda, haciendo una mueca de desagrado.

—Puede ser callado, pero haremos que no sea aburrido. —No alcanzó a desnudarlo por completo cuando Broly lo tomó con fuerza del cuello para obligarlo a volver a su boca, haciendo que los torsos desnudos chocaran.


(...)


Ingresar a la tienda durante la noche fue de lo más fácil gracias al guerrero que la acompañaba. No tuvieron que vestirse con ropas oscuras ni cubrir sus rostros, ya que con unos simples rayos las cámaras de seguridad quedaron inservibles, al igual que la alarma que ahogó su grito en cuanto Vegeta la trituró en su mano luego de forzar la entrada principal con un simple golpe de puño.

Lo siguiente no fue tan simple, ya que Bulma había dado vuelta casi la tienda completa en busca de lo que necesitaba, sin éxito aparente.

—No entiendo cómo son capaces de viajar hacia otros planetas pero no tienen algo tan simple para mejorar mi computador —se quejó mientras estaba sentada en el suelo revisando un estante, mientras Vegeta aguardaba sentado sobre el mostrador de vidrio.

—¿No puedes sacarlo de otro lado?

—Si queremos salir de este planeta necesito una máquina más poderosa para entrar en el sistema de las embarcaciones. La que tengo ahora es un juguete de niños.

—Entonces robemos una nave —dijo Vegeta encogiéndose de hombros.

Bulma dejó lo que hacía para mirarlo.

—¿Robar una nave?

—Ya entramos a robar aquí, ¿qué diferencia hace robar otra cosa más grande?

—Tú sí que eres mala influencia —dijo fingiendo estar horrorizada por la propuesta, pero en tiempos desesperados, era necesario tomar medidas desesperadas.

—Lo dice quien me trajo a robar a esta tienda de computadores.

—Era urgente —respondió de pie, y se ubicó entre las piernas del hombre—. Ya sé que estuviste mucho tiempo fuera de Vegetasei, eres príncipe de un imperio millonario, deberías al menos tener naves a tu disposición.

—Te equivocaste de príncipe, es Tarble el que tiene ejércitos, naves y riqueza, deberías haberte ido con él para tener todo eso —comentó sin molestia en su tono de voz, después de todo ella le acariciaba su cabello mientras hablaba, y ya se había acostumbrado a la sensación agradable que le producían sus caricias.

—No creo que tenga una sola oportunidad de ganarle a Broly, así que no me queda más opción que quedarme con el príncipe que no tiene dinero y me incita a robar.

—Ya sabías quién era cuando decidiste meterte conmigo.

—Eso es verdad —dijo, y se inclinó para darle un beso en la boca—. Podríamos ir a algún lugar de mala muerte a robar la nave de algún bandido, así estaríamos balanceando el universo.

—Entonces vámonos de aquí —dijo luego de otro beso, y se bajó del mesón, pero antes de retirarse, Bulma lo tomó de la mano y lo obligó a ir a un rincón de la tienda al que no le llegaba la luz de la calle, ahí ocultos entre las sombras se abrazaron y besaron.

—Ahora que estamos haciendo cosas de malos, ¿no sientes lo emocionante que sería hacerlo aquí? —sugirió coqueta, más relajada ahora de cierta forma habían dado vuelta la pagina y solo se trataba de ellos dos intentando dejar el planeta con cero recursos.

Vegeta sonrió a su propuesta, la tomó de la cintura y la arrinconó contra su cuerpo.

—¿Así va a ser desde ahora? ¿Nos vamos a dedicar a cometer delitos?

—¿No sería emocionante? Nos buscarían por el espacio y tú te encargarías de detener a nuestros captores, mientras que yo sería el cerebro de la operación —comentó al mismo tiempo que le desabrochaba el pantalón y le metía la mano.

—¿No me estás reduciendo a un simple matón? —preguntó con la mandíbula tensa una vez que sintió la mano de la joven tomar su sexo. La falta de luz hacía que sus otros sentidos se intensificaran, disfrutando más de su toque, e incluso su voz era agradable cuando no estaba gritando.

—Fue mi idea, yo soy la que mando, y te dejo trabajar para mí.

—Contigo —la corrigió tal como lo hacía ella.

—Claro que no, tienes que demostrar lo bueno que eres para pensar en subirte de nivel.

—¿Cómo lo hiciste tú cuando te ofrecí trabajar para mí? —dijo, y fue a su cuello mientras ella seguía estimulandolo en la oscuridad.

—Por favor, con todos mis atributos, tienes que estar agradecido que accediera a trabajar conmigo.

—Altanera —susurró, y le mordió el hombro más fuerte de lo normal, haciéndola tensar el agarre, lo que provocó que soltara un quejido ronco.

Excitada por el escenario en que se encontraban, la joven lo soltó, solo para tomar su rostro entre sus manos y regresarlo a su boca. Vegeta aprovechó el momento y la tomó de los muslos, levantándola del suelo, para que le rodeara la cintura con las piernas.


(...)


—No lo puedo creer, esto es el infierno —murmuró Kyle sentada junto a la mesa de la oficina de su madre con Broly a su lado, y ambos miraban a Tarble y Koora que estaban frente a los libreros revisando los libros para ponerla al día luego de tanto tiempo sin estudiar.

—A mí me gusta —respondió Broly sonriendo, sin quitarles la vista de encima. La interacción entre madre e hijo era tan natural, que parecía que jamás habían estado separados.

—Claro, porque no es a ti a quien tendrán día y noche leyendo cosas aburridas. ¿No se supone que iba a hablar con ella?

—Y lo hizo.

—Pues parece que no. Koora lo debe haber engatusado como lo hace con todos y ahora está buscando cómo vengarse de mí por haberla acusado con él.

—No digas eso —respondió relajado, y la miró—. Es su forma de quererte. Es igual que Tarble: le enseñó a leer a Ginn, a mí y a ti, y lo hizo porque nos quiere.

Kyle apoyó el mentón en las manos y suspiró antes de responder.

—Podría quererme de otra forma —dijo malhumorada.

—Puedes encontrar otra forma tú —comentó el guerrero.


—Este tomo está desactualizado, pero servirá —comentó Tarble luego de sacar un libro de la repisa superior y lo dejó sobre la pila que su madre afirmaba con ambas manos.

—En la nave principal tengo mejores. Estos de aquí son para no aburrirse durante los viajes largos —dijo Koora, y le echó una mirada a los lomos para revisar los títulos—. ¿No está un poco atrasada para su edad?

El joven levantó una ceja ante ese comentario, ya que lo sintió como una queja a su manera de enseñar, pero no le dijo nada a su madre, y respondió de manera normal mientras continuaba mirando los títulos de los libros.

—Está bien considerando que cada persona tiene un ritmo diferente de aprender. Jamás funcionará si crees que va prestar la misma atención que yo hacía.

—Tienes razón… A veces se me olvida que pasaron más de diez años y las cosas son diferentes. Si hubiera estado con Kyle desde pequeña la conocería lo suficiente para tratarla.

—Lo harás bien —dijo concentrado. Le dejó un libro más pequeño y continuó revisando—. Si te sirve de algo, cargala con más tareas de las que realmente quieres que haga, así cuando esté cansada y no quiera seguir, puedes negociar para que termine hasta el punto que tú querías en realidad y también quedarás bien con ella.

—¿Hacías eso? —preguntó sonriendo, y miró hacia la mesa para asegurarse que no estuviera escuchando, pero estaba concentrada conversando con Broly.

—Tenía que ser creativo —respondió también, sonriendo cómplice—. Y ahora será más fácil, porque cuando era pequeña se arrancaba la mitad del tiempo… Y también cuando no era tan pequeña.

—Voy a estar agradecida contigo toda la vida por haberla cuidado tan bien.

—No es necesario. Ahora es tu turno de cuidarla. —Dejó un libro grueso y pesado, dando por terminada la búsqueda—. Con eso bastará.

Koora lo observó con cariño y le habló con suavidad.

—No tienes que hacer esto. Es demasiado arriesgado.

—Tenemos que hacerlo —respondió en un susurro—. Y ahora contigo y tu gente tenemos un poco más de poder.

—Cuando recién nos encontramos me dijiste que podrían haber escapado. ¿Te referías a Broly, verdad? Aún pueden hacerlo y vivir la vida que quieren.

Los dos miraron por un momento a Broly que continuaba hablando con Kyle.

—Estaba dolido, no debí decirte eso.

—Aún así entendería si lo hicieran.

—No podemos, menos después que lo has atrapado —dijo refiriéndose al rey Vegeta—. Tengo a mi gente trabajando día y noche, no los puedo dejar, mucho menos ahora que contamos con esa ventaja.

—Necesitamos más gente de nuestro lado —meditó Koora—. O estaremos así para siempre.

—Lo haremos —dijo esperanzado—. Encontraremos la forma.

—Sí —respondió animada. Sabía que todo el esfuerzo valdría la pena.

—¿Y han habido noticias de Vegeta?

—Aún nada… Si tú tienes noticias de él antes que yo, te agradecería que no le digas que estoy viva. No quiero cometer el mismo error que contigo, tiene que enterarse por mí.

—Lo entiendo, pero no creo que se comunique conmigo.

—Sueño algún día poder estar con los tres, y sin discusiones.

—Nos comportaremos —prometió.

Koora afirmó los libros con una sola mano para poder arreglarle el mechón de cabello que había caído a su ojo. Ya pronto llegaría la nave por él, y estaba segura que lo extrañaría tanto.

—Has crecido tanto —comentó feliz—. Y estás tan guapo.

—No digas eso —respondió avergonzado. Le quitó los libros para dejarlos sobre el escritorio y se apresuró en cambiar el tema—. Mejor dime qué tan seria es tu relación con Bardock.

—Siempre ha sido muy importante para mí —respondió con honestidad.

—Sí, recuerdo esa vez que los vi besándose en su casa, cuando Vegeta me hizo creer que te había matado.

—En ese entonces todavía estaba afectado por lo que pasó con su mujer, así que lo que tuvimos solo fue para hacernos compañía, pero ya pasaron los años, y por fin coincidimos… Sé que no te gusta —dijo cruzándose de brazos.

—A ti te gusta, es lo que importa… Aunque Kyle me dijo que antes estabas con Karev, ese sí que es un hombre digno para ti.

—Por supuesto que te iba a gustar él, y claro que Kyle iba a abrir la boca.

—Tenía que ponerlos al día —dijo Kyle en voz alta sin moverse de su lugar—. Y sí, Karev me agrada porque es de los pocos que no me mira feo dentro de la nave, pero Bardock también está bien, Sí, es muy apático, bruto y hay que amenazarlo de muerte para que hable, pero tiene su encanto, ¿verdad que sí, Koora?

—No voy a conversar de mi vida personal con mis hijos —dijo ahora ella avergonzada.

—¡Hey! Te estaba apoyando para que Tarble apruebe a tu novio.

—Kyle —dijo Tarble manteniendo la calma—. Nadie tiene que aprobar a nadie.

—Así es —respondió Koora apoyando a su hijo.

—Por favor —exclamó la joven—. Los dos son unos anticuados que mueren por que el otro apruebe a su pareja. ¿Verdad que sí, Broly?

El guerrero dio un pequeño brinco en el asiento, terminando con la espalda erguida.

—Yo no…

—Aquí falta Vegeta —continuó Kyle interrumpiendo a Broly que no sabía qué decir—. Él estaría de acuerdo conmigo, y no le importaría lo que pensaran de su pareja, y estoy segura que a la altanera de la mecánica tampoco le importaría lo que digan de ella.

—Sí que será una reunión interesante cuando nos juntemos todos —comentó Tarble.

—Aún así quiero que ocurra, y pronto —le respondió Koora.


(...)


—Está bien, puedes sentarte —dijo Koora cuando entró a su oficina y vio a Broly poniéndose de pie para recibirla. Lo había mandado a llamar, y le gustó que se presentara enseguida.

El guerrero obedeció y esperó en silencio a que ella comenzara a hablar. La vio sentarse en el sofá frente a él, y para su agrado, se dio cuenta que ya no se sentía nervioso ni tan intimidado como los días anteriores, ya que después de compartir con ella en diferentes situaciones familiares y de trabajo, había logrado acostumbrarse y verla como la madre de Tarble, más allá del importante cargo que alguna vez tuvo y el que poseía en la actualidad.

—Voy a ser directa —dijo—. No quiero que pienses que te llamé para hablar a espaldas de mi hijo...

—Estás preocupada por él —dijo sin pensarlo.

—¿Tan obvio es? —preguntó levantando las cejas.

—Sé cómo era la relación que tuvieron y no es fácil lo que se viene, pero Tarble ya no es un niño.

—Lo sé, y trato de separar las cosas, pensar menos como madre y más como guerrera, pero después de todo lo que ha sucedido y todo lo que ha sufrido, no me perdonaría si le pasa algo malo, especialmente porque todo lo que ha hecho ha sido por mí.

—Él estará bien —dijo confiado, con su voz tranquila y profunda.

—Me gustaría pensar como tú, y no se trata de que no confíe en él o en sus capacidades, es un miedo que no logro identificar o controlar… Supongo que tengo que acostumbrarme a vivir con él.

—No será para siempre.

—Tan solo espero que no nos tome toda una vida lograrlo… ¿No hubieras preferido irte lejos con él y Kyle? Tal vez si hablaras con él…

—Está en nuestros planes hacerlo, pero se aplazó.

—No tiene sentido pedir que trates de disuadirlo —comentó en lugar de preguntar—. Estás tan metido en esto como él.

—Son años trabajando en esto, y no solo nosotros, también los guerreros que nos han acompañado todo este tiempo.

—Entiendo perfectamente —dijo sonriendo con suavidad—. Es solo que por un momento pensé que podría convencerte que hablaras con él para que al menos no esté metido en el centro de todo cuando estalle el conflicto, pero me alegra que le seas tan leal, y confío que lo cuidarás como ya lo has hecho todos estos años.

—Cuando estalle la guerra voy a estar con él, no correrá peligro, además es un guerrero que puede cuidarse.

—Tengo que agradecerte el trabajo que hiciste con él. Ni siquiera yo tenía fe de que pudiera convertirse en un guerrero. Me alegra haber estado equivocada.

—No fue nada. Creo que todo guerrero saiyajin tiene potencial, solo tienen que esforzarse más que el resto, como fue en el caso de Tarble.

—Claro que fue mucho. Estuviste ahí para mis dos hijos, los cuidaste y quisiste tanto que eres la persona más importante para ellos. Estoy en deuda contigo, y si alguna vez necesitas algo no dudes en pedírmelo.

—Gracias, pero no es necesario —dijo un poco avergonzado. No tenía problemas al hablar de trabajo, pero cuando el tema se ponía más personal se sentía raro.

Koora sonrió. No reconocía a Paragus en él, tal vez en el porte, pero todo lo demás era completamente diferente. Tal vez lo había heredado de su madre, pero como sea, estaba feliz que hubiera caído en la vida de sus hijos en aquel momento tan oportuno.


(...)


—Me habían dicho en la cocina que no quedaban frituras —comentó Kyle con el ceño fruncido cuando se sentó a la mesa frente a Varic, el hijo de Karev, en el comedor de los soldados que no se encontraba con mucha gente en estos momentos.

—Los beneficios de ser hijo del segundo al mando —dijo, y comenzó a comer a gusto mientras la joven miraba con deseo el contenido del plato.

—Y yo soy hija de la jefa, deberían haber frituras para mí.

—Tal vez si no discutieras con todo el mundo al interior de la nave —comentó sonriendo, degustando cada frito junto con una salsa espeza de color rojo oscuro.

—Tal vez si todo el mundo al interior de la nave dejara de mirarme de manera hostil. —Estiró la mano para tomar lo que parecía un frito de pescado, pero el joven la golpeó en el dorso antes de que pudiera tocarlo.

—Cuidado, soy el único aquí que te trata bien, no te metas con mi comida.

—Era solo uno —dijo seria. Todo olía tan bien que no había podido resistirse.

El joven no se dio por aludido, y continuó disfrutando de la comida.

—¿Y cómo va todo con tu hermano? —preguntó luego de un momento—. Imagino que bien, ya que casi no te he visto estos días.

—Sí, pero pronto se irá y no sé cuándo volveré a verlo.

—Una vez que lleguemos a la nave madre te distraerás. Allá siempre hay mucho trabajo que hacer, el lugar es inmenso.

—Genial, más gente para que me mire feo.

—En lugar de hacer de víctima podrías trabajar con nosotros, así te aceptarán como una más.

—No sé qué podría hacer allá.

—Eres hija de la jefa, puedes hacer lo que quieras, mientras sea para cooperar con el resto.

—Soy hija de la jefa y no logro conseguir frituras. ¿En verdad no me vas a convidar nada? —preguntó casi horrorizada al ver como bajaba la ración de comida.

—Sé que te han criado como una princesa, pero imagino que alguien te habrá enseñado a pedir por favor —dijo, y sacó la fritura más grande con el tenedor para llevársela a la boca.

—¿Podrías darme uno de los fritos, por favor? —pidió de mala manera, cruzada de brazos.

—Puedes hacerlo mejor —comentó, y usó los cubiertos para cortar un frito pequeño a la mitad, que le ofreció con el tenedor.

Kyle lo miró seria, pero de todas maneras se apoyó en la mesa para acercarse y tomar el trozo con la boca. Pese a lo ofendida que se encontraba por no haberle convidado uno entero, en cuanto lo degustó, supo que había valido la pena.

—Me haría amiga de todos en este maldito lugar si dieran de comer esto todos los días —dijo aún con medio cuerpo sobre la mesa.

—Esa es la actitud —respondió, y le ofreció otro pequeño trozo que Kyle comió sin dudar.

—¿Me vas a presentar a tu amigo? —preguntó Tarble detrás de Varic. Estaba buscando a su hermana y no dudó en acercarse cuando la vio tan cercana con ese joven, ya que era la primera vez que la veía interactuando con alguien más que no sea Koora o Bardock.

—Es Varic —respondió regresando a su asiento, aún disfrutando del sabor del frito en su boca.

—Príncipe Tarble —saludó el guerrero. Se limpió la boca con una servilleta y se puso de pie haciendo un gesto de forma educada con la cabeza—. Mi padre me contó sobre tu trabajo, realmente sorprendente llevar a cabo toda esa operación dentro del mismo Vegetasei sin que te descubran.

—¿Tu padre? —preguntó curioso, ya que se supone que su madre guardaría en secreto su verdadero trabajo.

—Es Karev —respondió Kyle, y aprovechó de sacar un frito de gran tamaño.

—Ya veo —dijo interesado, notando ahora el parecido—. ¿Trabajas junto a tu padre?

Mientras los dos hombres hablaban sobre trabajo, Kyle aprovechó para seguir comiendo, poco interesada en el tema. Minutos después, solo quedaban dos fritos en el plato y un poco de salsa cuando no le gustó para nada el giro que Tarble le dio a la conversación.

—¿Y eres amigo de Kyle?

Antes que Varic pudiera responder cualquier cosa, Kyle se puso de pie, tomó del brazo a su hermano y se lo llevó a la fuerza del lugar.

—¿Qué se supone que ibas a hacer? —preguntó avergonzada.

—Quería conocer a tu amigo —respondió mirando hacia atrás. El hijo de Karev se había sentado y miraba a los hermanos un tanto desconcertado, aunque cambió de expresión cuando se dio cuenta de la poca comida que le quedaba—. ¿Qué hice mal?

—Sé para dónde te dirigías, no soy tonta, y tampoco soy Koora para que apruebes o desapruebes con quien me junto.

—¿Entonces admites que son más que amigos?

—¡¿Qué?! ¡No! Es solo un amigo, y creo que tiene pareja allá en la nave mayor.

Continuaron avanzando, alejándose de la parte de la nave que tenía gente.

—Es una lástima, sonaba serio para ser tan joven, como su padre, me agradó para ti.

—¿Para ser tan joven? Tarble, tiene tu edad —comentó, y de pronto recordó las burlas que le hacía Vegeta respecto a que se comportaba como un hombre demasiado mayor.

—No entiendo tu reacción.

—Puedes hablar todo lo que quieras de cosas aburridas con él, pero no sobre mí, ¿está bien?

—Está bien —respondió tranquilo—. ¿Pero vas a contarme cuando tengas pareja?

—Siempre y cuando no te pongas a interrogarlo.

—No es interrogatorio, es interés en conocer a quien está contigo.

—No tiene sentido discutir esto cuando no tengo interés en nadie, además no hablo con nadie más en este lugar… ¿Me estabas buscando?

—Sí —dijo, y ya que estaban en un pasillo solitario se detuvo para poder conversar con calma—. Ya pronto me iré, y quería hablar contigo a solas.

La joven hizo una mueca, evidentemente triste de que volvieran a separarse, pero no se quejó.

—Habla —respondió.

—Simplemente quería recordarte que puedes confiar en Koora, que con ella es como si estuvieras conmigo o Broly, no podrías quedar en mejores manos.

—Sí lo sé. —Se cruzó de brazos y miró el suelo—. Pondré de mi parte, ¿pero vamos a vernos antes que todo esto termine, verdad?

—Nos organizaremos para que así sea.

—Sé que es grande esto que están haciendo, y sí que eres bueno trabajando en secreto, yo que vivía contigo jamás me di cuenta de nada.

—Esa era la idea. Eras demasiado pequeña, y también estaba tu relación con el rey.

—Lo sé —volvió a bajar la mirada al pensar en lo que podría pasar con su padre—. Por eso, aunque sea mucho trabajo, dense un tiempo para vernos.

—Yo tampoco quiero pasar tanto tiempo sin vernos, te prometo que nos juntaremos muy pronto, ¿me crees?

—Sí.

—Una vez que me marche me comunicaré contigo. Deberás guardar ese canal y podrás llamarme a cualquier hora, no dudes en hacerlo si crees que es importante.

—¿Podré conocer a tu hijo? —preguntó de repente, asombrando a su hermano que no pensaba que pudiera tener interés alguno en ese tema.

—¿Quieres conocerlo? —Ni siquiera él pensaba en eso, aunque pronto tendría que comenzar a hacerlo y hacerse cargo para enmendar los errores que había cometido.

—Es parte de ti, así que es importante —respondió encogiéndose de hombros.

—Ven acá —susurró y tomó a su hermana del brazo para acercarla y abrazarla con fuerza.

Kyle le regresó el abrazo, y cerró los ojos, disfrutando del calor de su hermano. No solían darse grandes muestras de cariño físicas, por lo que esta unión fue con infinito amor y genuina preocupación a lo que les deparaba en el futuro.

—Podré estar lejos, pero no por eso voy a dejar de preocuparme y cuidarte —dijo sin soltarla.

—Tú también tienes que cuidarte, y a Broly, para volver a estar juntos.

—Así será —aseguró.

—Y te prometo que me portaré bien —dijo apenada, apretándolo más. No quería que se fuera.

—Lo sé. —Acarició su cabello y se quedaron en silencio.


(...)


—¿Qué tienes en mente? —preguntó Vegeta a Bulma que caminaba unos pasos más adelante, observando las naves que se encontraban estacionadas. A los ojos del guerrero, parecía una niña mimada que no le satisfacía ninguno de los regalos que le ofrecían.

—Con esto no llegaremos a ningún lado —respondió sin voltear, estaba demasiado concentrada estudiando las naves que no eran de gran tamaño, máximo para diez personas la más grande, y la más pequeña era una individual que ni siquiera ella cabría aunque se lo propusiera—. Las chatarras de aquel planeta de hojalata estaban en mejor estado.

—Deja de reclamar y escoge una —dijo sin evidenciar la poca paciencia que tenía.

—¿Qué pasa? ¿Tienes miedo que nos descubran? —preguntó. Y de examinar una nave de mediano tamaño, pasó a la del lado, lo que le hizo fruncir más el ceño—. ¿Cómo hacen para viajar entre planetas sin que se desarmen?

Se encontraban en un estacionamiento al aire libre cerca de una decena de locales de mala muerte que funcionaban a su máxima capacidad recibiendo a lo peor de lo peor de la zona. La noche sin estrellas o lunas eran cómplices del delito que estaban a punto de cometer, claro, cuando la mecánica se decidiera.

—¿Miedo? —respondió con altanería—. Escoge una nave y vámonos ya. O ya tienes planeado dónde ir y no me has dicho.

—Aún no —respondió luego de pararse frente a otra para escanearla con su mirada crítica de alguien que sabía muy bien cómo construir de las mejores naves de la galaxia—. Lo único que quiero por el momento es moverme para tener alcance con el comunicador de mi papá, hemos viajado tanto que estamos demasiado lejos de su planeta. —Necesitaba comunicarse con ellos para que supieran que se encontraba bien, luego ya vería qué hacer con su vida. Lo que bien sabía era que necesitaba unas vacaciones del descanso que había decidido darse cuando aceptó la invitación de Vegeta a buscar las esferas.

—Qué hija más devota —comentó con burla.

—¿Acaso tú no tienes a nadie que informarle que estás bien?

—A nadie —respondió con tranquilidad y cruzado de brazos, esperando a que se decidiera por una nave. Aún quedaban dos filas enteras de treinta embarcaciones de diferentes tamaños—. Puedes tomarte tu tiempo, la noche en este planeta dura cuatro meses, pero no sé si habrá tantas prostitutas y comida para la tripulación.

Bulma le sonrió un segundo y siguió mirando.

—Necesito una nave medianamente decente para quitarle partes y equipar mi computador, de lo contrario no podré comunicarme con mi papá y Morgan…

—¿Y solo con ver la carcasa sabes si sirve o no? —No sabía por qué seguía impresionándose de las habilidades de la mujer, era obvio que podía hacer de todo, excepto decidirse por una maldita nave.

—Claro que sí, es simple. —Iba a comenzar a explicarle cómo podía identificarlas, cuando la siguiente nave llamó su atención. Con solo verla supo que tenía la capacidad para cuatro personas, que en el interior debería contar con tecnología suficiente para mejorar su computadora, y definitivamente podrían viajar en ella sin tener que detenerse en el planeta más cercano para repararla—. Esta puede servir… —comentó, y no tardó en sacar una tapa de seguridad en la parte baja, con su nueva herramienta para meterse en los cables y activar y abrir la entrada.

—Puedo abrir la compuerta con un solo golpe, no perdamos el tiempo —dijo mirándola con atención.

—No —respondió sin mirarlo, preocupada de unir los cables necesarios—. No quiero que la dañes y después tengamos problemas… Deberías aprender a hacer este tipo de cosas, ¿qué pasa si nuevamente te quedas sin energía y no puedes valerte de tu poder?

—Eso no volverá a ocurrir.

—¿Muy difícil para que aprendas? —comentó mirándolo a los ojos y sonriendo, uniendo los cables ya de memoria. Los dos estaban empecinados en hacer cualquier cosa que no les hiciera conversar sobre la conversación que habían tenido, y lo estaban logrando a la perfección.

—Aprendí a armar ese bendito radar que hiciste —dijo altanero—. No me va a dar problema juntar unos cables para abrir una estúpida puerta de nave.

Bulma pensaba explicarle que no era tan simple como lo hacía parecer, pero Vegeta volteó, lo que la hizo notar a los dos hombres de armadura y casco negro que se estaban acercando.

—Tenemos compañía.

—Termina tu trabajo. Yo me encargo de esto —dijo despreocupado, dirigiéndose hacia los sujetos que evidentemente iban hacia ellos, pues no había nadie más en el lugar.

Bulma continuó con su tarea sin preocuparse, ya que era imposible que alguien en el lugar pudiera hacerle frente a Vegeta. Estaba a punto de terminar cuando lo vio de reojo dar un salto hacia atrás, esquivando lo que debió ser un ataque, o algo por el estilo, no estaba segura.

—¿Qué estás haciendo? —preguntó Bulma en voz alta—. Deja inconsciente a esos tipos y vámonos.

Vegeta volteó a mirarla, pero regresó enseguida su atención a los hombres que le habían pedido acompañarlo. Los había menospreciado al no sentir poder de pelea, pero de un momento a otro lo elevaron cuando intentaron tocarlo.

—Necesitamos que venga con nosotros, príncipe Vegeta —repitió uno de los hombres con voz distorsionada debido al casco.

—No lo creo —respondió Vegeta, desconfiado y preparado para pelear. Detrás de él escuchó el ruido de la compuerta metálica abrir, seguido de la voz de Bulma.

—¡¿Otra vez la reina envió matones?! ¡Estoy demasiado cansada para luchar y no tengo mis armas, encárgate tú de ellos! —dijo, y se metió a la nave.

—Príncipe Vegeta —dijo el mismo hombre, alerta de que no se le fuera a escapar, ya que el príncipe no se veía muy colaborativo—. Es de suma importancia que venga con nosotros.

—¿Quién me requiere? —preguntó sin bajar la guardia. En estos momentos no era capaz de confiar en nadie más que sus instintos, y esto era muy sospechoso.

—Me temo que no puedo…

Solo eso pudo decir el sujeto antes que Vegeta se le lanzara encima sin previo aviso.


—Tardaste demasiado, ya estaba pensando en irme sin ti —dijo Bulma cuando Vegeta entró a la nave. Ya estaba sentada en el asiento del piloto y antes que el hombre le respondiera, ya estaban saliendo del estacionamiento sin nadie que lo impidiera.

—Asesinos de Rave, supongo —dijo, ya instalado en el asiento del copiloto—. No creo tener ningún enemigo más en este lado de la galaxia.

—¿Estás seguro? —preguntó y lo miró de reojo. Se le había abierto una herida en la mejilla, tenía un corte nuevo en el brazo y estaba despeinado, además de eso se veía bien—. Alguien como tú debe hacer enemigos con facilidad.

—Tal vez te buscaban a ti —respondió mirando a su alrededor, el lugar era un chiquero—. Ahora entiendo por qué te gustó esta nave, te recuerda tu hábitat, todo tirado.

—Yo soy más discreta, no hago enemigos en cada lugar que voy. En cuanto a lo otro, solo está desordenado, no se ve sucio, y ya tendrás tiempo de sobra para ordenar.

Vegeta se limitó a cruzarse de brazos y no responder eso último, después de todo tenía la razón, no soportaría estar en un lugar así y ya sentía la necesidad de ordenar. Tan solo esperaba encontrar algo comestible en buen estado.

—¿Sabes a dónde vamos? —preguntó apoyando la espalda en el asiento. Aún se sentía agotado y necesitaba tiempo para reponerse de las heridas—. Que sea lejos de aquí, no quiero encontrarme con más sorpresas.

—Aún no sé, pero lo averiguaremos pronto, espero…

Los dos estuvieron en silencio un rato bastante largo, ambos pensando en esa conversación, lo que se dijeron y el hecho que los dos tenían deseos de continuar con el otro para ver qué pasaba. ¿Pero qué seguía ahora? ¿Una conversación mucho más íntima? ¿Seguir revelando secretos? ¿Mirarse a los ojos con cara de enamorados tal como lo hacían Tarble y Broly y que Vegeta siempre se burló de ellos? Cualquiera fuera la respuesta, ninguno de los dos lo sabía. Él tenía que lidiar con todo esto por primera vez en su vida, y ella tenía que trabajar con el asunto de sentirse encantada por un príncipe saiyajin asesino que mató al hermano mayor del hombre con el que pensaba casarse. Sí que era un problema, pero habían decidido estar juntos, ahora no quedaba más que comportarse como adultos.

—¿Quieres tener sexo en la ducha? —preguntó Bulma.

—Vamos —respondió Vegeta, y se levantaron al mismo tiempo en busca de las habitaciones de la nave, esperando que hubiese una ducha limpia.


(...)


—Voy a extrañarlos —dijo Kyle pegada al pecho de Broly. El hombre la abrazó con fuerza hasta hacerla quejarse por la presión, pero ella no hizo ningún esfuerzo por liberarse, al contrario, lo imitó y ejerció más fuerza.

—No será necesario, nos veremos pronto —respondió mientras acariciaba su cabeza.

—Más les vale —respondió mirándolo hacia arriba—. Y si no sé de ustedes, soy capaz de escapar de nuevo para llamar su atención.

—¡Kyle! —exclamó Tarble en tono de reprimenda. El joven estaba muy cerca de ellos, despidiéndose de su madre.

—Es una broma —dijo sonriéndole a su hermano, aún sin soltarse de Broly.

Koora optó por no decir nada al respecto y se centró en su hijo.

—Ya lo sabes, puedes cambiar de opinión y dejarlo todo. Pero si no es el caso, estaré atenta para trabajar juntos.

—Nos mantendremos en contacto, mamá.

—Prométeme que vas a cuidarte —pidió preocupada en su papel de madre, dejando de lado a la guerrera y estratega. No importaba que Tarble fuera un guerrero adulto y dirigiera entre las sombras un ejército de saiyajin rebeldes en contra del rey y el imperio, el recuerdo del niño pequeño y asustadizo que se ocultaba detrás de su pierna no dejaría de estar presente.

—Estaré bien, lo prometo.

La mujer lo abrazó, besó su mejilla y recargó la cabeza en su hombro, respirando su aroma y acariciando su cabello por última vez. Cuánto deseaba haber tenido éxito hace más de diez años, así las cosas serían diferentes y su hijo podría ser libre de hacer lo que realmente le gustaba, junto al hombre que quería, pero aquí estaban los dos, trabajando para intentar, una vez más, darle esa tan anhelada paz al universo. Era algo ambicioso, pero alguien tenía que hacerlo, tan solo esperaba que más se unieran a la causa, pero para el resto, era difícil confiar en un saiyajin.

Luego vino el momento de la despedida de los hermanos. Otro abrazo apretado que se alargó. Tristes de tener que alejarse, pero mucho más tranquilos y en paz ahora que habían podido conversar. Mientras tanto, Koora y Broly intercambiaron palabras y el hombre hizo un saludo de respeto con la cabeza.

—No tarden en comunicarse —dijo Kyle con ojos brillosos, de pie junto a Koora. Detrás de los hombres ya estaba la pequeña nave que los llevaría a la mayor que los esperaba muy cerca.

—No perderemos contacto —respondió Tarble sonriendo, observando a las dos mujeres juntas. Era increíble lo parecidas que lucían. Tan iguales, una adolescente que se controlaba para no llorar y la otra, una mujer preocupada pero de aspecto sereno, que no envejeció estos años, que lucía como si solo hubiera pestañeado desde aquel día en el coliseo hasta ahora, que tenían la libertad para tratarse como siempre quisieron.

—Volveremos a vernos pronto —insistió Broly al ver a Kyle tan apenada.

—Éxito en todo lo que se viene —se limitó a decir Koora. Tenía que regresar a su papel más duro para continuar trabajando.

—Para ustedes también —respondió Tarble a su madre y luego miró a Broly—. Bien. Es hora de irnos.

Un par de miradas más, y finalmente los hombres se marcharon en la nave.


Momentos después, el príncipe y el guerrero descendieron de la nave, ya al interior de la mayor. En ella, tres saiyajin (dos hombres y una mujer) los esperaban e hicieron el correspondiente saludo de respeto.

Mientras Tarble conversaba con ellos y les daba instrucciones, Broly se alejó y observó por una ventana rectangular del hangar. De lejos podía verse la nave en la que iba Kyle, la reina y los saiyajin rebeldes que lograron sobrevivir aquel fatídico día en el coliseo. Habían muchos más en la nave madre a la que se dirigían, pero no serían suficientes para enfrentar al gran ejército de Vegetasei, ni siquiera sumando a los hombres de Tarble. Se requería de mucho más para pensar en atacar, incluso la captura del rey Vegeta carecía de sentido si no contaban con un mayor ejército para hacer frente a la enorme fuerza de combate que contaban ellos. De un momento a otro, la nave quedó reducida a una pequeña luz que se desvaneció en la inmensidad del espacio.

—¿Todo bien? —preguntó Tarble a su lado. Los tres soldados ya no se encontraban en el lugar.

Broly soltó un gruñido bajo, y tardó en mirarlo de vuelta y responder.

—¿Qué opinó tu mamá de mí?

—¿No lo sabes? —respondió sonriendo, enternecido de esa inseguridad que le afloraba a veces—. Le encantaste —dijo enseguida para tranquilizarlo.

El hombre sonrió, satisfecho, con un peso menos de encima.

—Ahora vamos —dijo Tarble—. Tenemos mucho que hacer.

—Y vamos a entrenar hasta que no puedas moverte —respondió de buen humor, caminando a su lado.

—Entre otras cosas más.

Sintieron un leve cambio en la dirección de la nave y su velocidad. Tomarían otra ruta para no correr riesgo de encontrarse con las naves del rey Vegeta que seguramente ya lo buscaban al no haber tenido comunicación con él o su nave en varios días.

Destino: Vegetasei.


Continuará…


Hola a todas y todos. Por fin terminé este capítulo que originalmente lo publicaría en noviembre, luego a fin de año y ya casi estamos en febrero, pero por fin lo terminé. Y con más de 25 mil palabras, es el capítulo más largo del fic.

Para quienes han preguntado por mi esposo, les doy las gracias y les cuento que ha estado mejor. En noviembre estuvo 10 días hospitalizado por una trombosis que le dio debido a su enfermedad, pero ahora está mucho más repuesto, con medicamentos, licencia y salimos a caminar todas las tardes para ejercitar sus piernas. (Y lo atiendo y cuido como un rey) También les informo que no sé cuánto me tarde en actualizar, ya que ninguno de los tratamientos médicos funcionaron, y los doctores llegaron a la conclusión de que tiene que operarse, y para nuestra mala suerte no hay muchos profesionales con la especialidad que se necesita, y ninguno trabaja en hospital público, por lo que todo indica que tendrá que operarse en una clínica privada, lo que significa una deuda de millones (sumada a la que dejó la hospitalización en noviembre) Así que ahora que está mejor y puede cuidarse solo, me puse a buscar trabajo, y ya saben lo que eso significa, mucho menos tiempo para escribir, lo que es una lástima, porque amo esta historia, amo escribir, pero así es la vida. Así que ya saben, en caso de que me pierda, espero que no sea tanto y no se olviden de esta historia que adoro compartir con ustedes.

Y bien, terminada esta sección que bauticé "el muro de los lamentos" continuo con el fic.


La canción de este capítulo es de Bulma a Vegeta. Canción preciosa que agragaré a la lista con las otras canciones del fic. (no puedo dejar el link aquí porque se borra, pero lo dejo en mi facebook)

No voy a comentar sobre el capítulo, es demasiado largo y estoy cansada y ya quiero subirlo, pero si alguien tiene alguna duda, comentario que quiera hacerme llegar, o quiere que le refresque la memoria con algún detalle, lo escribe en el rw y con gusto lo contestaré.

Ah! Recordé que les tenía un regalo de navidad atrasado.

Nunca doy spoilers porque me gusta que todo sea sorpresa, pero considerando lo fieles que son con la historia, decidí soltar uno importante. Es sobre una pregunta que me han hecho varias veces. Bien, ahí va: Sí, habrá Trunks en esta historia, y les informo que no será al final del fic. No sé si es tortura ahora que saben que no podré actualizar tan seguido, pero quería darles ese regalito.

Muy bien, me despido y les doy las gracias nuevamente por leerme, por dejar rw y espero que estén muy bien.

Un abrazo,

Dev.

28/01/22.