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El Legado II
Tercera Parte
XXXIX
Impostores
parte 1
Don't ask me
What you know is true
Don't have to tell you
I love your precious heart
I was standing
You were there
Two worlds collided
And they could never tear us apart
(Never Tear Us Apart / INXS)
—Ya está —dijo Tarble satisfecho, dejando las tijeras de lado sobre la cama.
Broly estaba con un pantalón de pijama ancho, mientras que Tarble vestía un pantaloncillo corto ajustado al igual que una camiseta manga corta. Los dos tenían heridas y magulladuras de consideración debido al intenso entrenamiento al que se estaban sometiendo, ahora con la ayuda de algunos guerreros para dificultar las cosas.
—¿Mucho mejor, verdad? —preguntó mirándolo de frente. El suelo alrededor de la silla donde permanecía Broly estaba repleto con el pelo mojado que había cortado además del de la barba.
—Mejor —respondió el guerrero al pasarse la mano por el cabello que ahora le llegaba bajo los hombros. Le había crecido demasiado y estaba muy desordenado, al igual que la barba, la que ahora estaba corta y pareja, por lo que no tendría que preocuparse de ella.
—Entonces —continuó Tarble caminando alrededor de Broly—. ¿En qué nos habíamos quedado? Los días pasan y no hemos estudiado como corresponde, siempre terminamos distrayéndonos en cualquier cosa —comentó sonriendo y aunque en ese momento no miró al guerrero supo que también sonreía.
—Voy a tener que soportar el humor de tu tío —respondió mientras masajeaba su muñeca herida luego del último entrenamiento.
—Sí —dijo levantando las cejas—. Su terrible sentido del humor, y sus famosas fiestas.
—Quién no ha escuchado de esas —respondió y terminó de quitarse el pelo que quedó en sus hombros. Usó la toalla sobre las piernas para secarse, frotando de forma vigorosa—. Al menos habrá mucha comida.
—Bueno, ya tienes una idea a qué atenerte cuando trabajes para él. Creo que sería más eficaz si no se enfocara tanto en perder el tiempo con prostitutas y alcohol, pero podemos sacarle provecho, especialmente ahora que anda sobrio. —Aprovechó que estaba detrás del guerrero y limpió su espalda del cabello que había quedado.
—Entonces, tengo que darle en el gusto y dejar que se lleve el crédito por las victorias… Eso no es muy distinto a los otros altos rangos.
—Ya tengo algunos soldados infiltrados entre sus hombres, se contactarán contigo y se pondrán a tu disposición una vez que estés adentro. Ninguno pertenece al círculo de confianza de Torn, así que esa será tu tarea.
—Soy el hijo de Paragus, ya con eso creerá que puedo sacarle información sobre el rey Vegeta —dijo pensativo. No creía del todo que era la mejor idea para acercarse a Torn y Tarble pensaba igual.
—Esa es una buena forma de llamar su atención, al menos en un comienzo —respondió el príncipe y le quitó la toalla para continuar secándolo de manera más suave—. Todo lo que le sirva para ganarle al rey Vegeta será bienvenido. Ya intentó hacer una especie de golpe cuando cayó en desgracia por los engaños de mi mamá, estoy seguro volverá a hacerlo cuando sea un hecho su desaparición. Y ahora la situación será completamente diferente con el rey capturado y Rave al mando en nombre de Lok.
—Aún es pronto para darlo por perdido —dijo Broly pasando la mano por la barba corta.
—Sí, lo que nos da tiempo para prepararnos. Lo más lógico es que mantendrán la desaparición del rey en secreto el mayor tiempo posible, pero llegará a un punto que será imposible mantenerlo oculto.
—Querrán encontrar un culpable.
—Eso será lo primero. Todos unidos para encontrar al rey, y luego se armarán los bandos… Para cuando eso suceda tú ya estarás bien instalado con Torn. —Dejó la toalla a los pies de la cama junto a las tijeras, y mientras continuaban conversando sobre el tema, se concentró en desenredarle el cabello, tomándose su tiempo para no tirarlo.
—Si no le llevo información valiosa a Torn, no servirá de nada el vínculo con mi padre, y él jamás ha confiado en mí para comenzar a contarme los secretos del rey —comentó el guerrero luego de un rato.
—Eso es verdad —susurró Tarble pensativo—... Sería fácil darle información que consiga alguno de mis informantes y la haces pasar como que la sacaste de Paragus.
—Sí, eso podría funcionar…
—No estés nervioso, lo harás muy bien —dijo tranquilo, apoyando la mano en el hombro desnudo de Broly.
—No estoy nervioso —dijo a sabiendas que sí lo estaba en realidad.
—Se te marcó la vena en el cuello, estás tenso —dijo sonriendo. Acarició su cuello con un par de dedos y luego se inclinó para besarlo en el mismo lugar. No se despegó de él y lo rodeó con ambos brazos, recargando su rostro contra su mejilla.
Broly respondió con otra sonrisa y tomó una de sus manos.
—Es raro volver a Vegetasei después de tanto tiempo —dijo sin dejar de acariciarle la mano con el pulgar.
—Sí que lo es. Casi extraño que me traten mal y menosprecien —bromeó y luego le dio un sonoro beso en la mejilla.
Broly giró un poco el rostro haciendo que las bocas se juntaran.
—Eso me da una idea —dijo rozando sus labios.
—Tienes toda mi atención —respondió Tarble sin separarse de él.
(...)
—Ya estoy aburrida —dijo Kyle, e inmediatamente cerró los dos libros y el cuaderno que tenía en la mesa, dándole a entender a Koora que la clase había terminado por hoy.
—Pero no llevamos ni una hora —respondió la mujer decepcionada. Recién estaba comenzando a entretenerse con las lecciones. No podía evitar recordar la época en la que su principal trabajo era entrenar y educar a sus hijos.
—Lo sé, pero así no me puedo concentrar. —Alejó los libros de su cuerpo y se cruzó de brazos—. ¿Y no acordamos que estudiaríamos hasta que me sintiera cansada?
—Honestamente pensé que tenías más resistencia. Además, tengo una agenda muy ocupada, me costó hacer espacio para que pudiéramos estar juntas.
—Últimamente has estado muy ocupada —respondió la joven estudiándola—. ¿Ha pasado algo importante? Porque te veo más seria de lo normal, y secreteas más de lo acostumbrado con tus hombres de confianza.
Koora curvó los labios por el escrutinio de su hija. Esa actitud le recordó tanto a su hijo mayor.
—Tarble me contó que tu pasatiempo cuando pequeña era espiar a toda la gente de palacio.
—No los he estado espiando —mintió. Pero no lo hacía con alguna finalidad oculta. A veces se aburría y precisamente se entretenía espiando a todos en palacio, desde los soldados de rango más bajo, las cocineras, la servidumbre, hasta a su padre el rey. Había aprendido a ser sigilosa y era interesante ver a los demás cuando pensaban que no estaban siendo observados.
—Te creo —respondió y quiso cambiar el tema—. Entonces. ¿Qué hacemos con la hora que me queda? Incluso había preparado la lección.
Kyle pensó en su hermano, y que era precisamente lo que hacía.
—Podríamos ir a entrenar —comentó—. Sería interesante.
—Si es lo que quieres —respondió. Le ilusionaba pasar más tiempo con ella.
—Perfecto —dijo sonriendo—. Dejemos esos libros aburridos y hagamos algo que vale la pena—. Se puso de pie camino a la puerta, sin esperar a Koora, pero debió detenerse cuando la mujer la llamó.
—Kyle, no soy tonta —dijo seria, pero con tono suave. No era la reina ni la capitana hablando, era una madre—. Sé que estás consciente de las ganas que tengo de estar contigo y te aprovechas de eso para manipularme. —Se puso de pie y caminó hacia la salida donde esperaba la joven—. Vamos a entrenar, pero no tienes que hacer eso.
Salieron del despacho de la mujer, caminaron por los pasillos hacia el piso donde se encontraban los salones de entrenamiento, y Kyle no se calló al respecto.
—No es manipulación —dijo sin mirarla y cruzada de brazos—. Hemos entrenado poco, y me gusta… Podríamos hacerlo más seguido.
—¿Hablas en serio? —preguntó estudiándola.
—Le prometí a Tarble que te daría una oportunidad para conocerte, y es lo que estoy haciendo. Me gusta entrenar, y me gusta cómo peleas.
—Está bien, me haré el tiempo para que entrenemos más seguido.
—Y también podría acompañarte a misiones —dijo como si no fuera tan importante.
—Las misiones no son juegos, y tú no estás acostumbradas a ellas.
—No, mi padre me hizo entrenar pero fue demasiado sobreprotector.
Koora solo levantó las cejas al imaginarse a Vegeta como un padre sobreprotector.
—Entonces entenderás mi rotunda negativa a tu petición. Además, estas misiones son diferentes a las que hace el rey Vegeta.
—Eso lo sé, por eso no creo que todas sean peligrosas… Primero entrena conmigo y después toma una decisión —dijo decidida. Estaba aburrida y quería hacer lo que fuera por algo de distracción.
—Ya he entrenado contigo, Kyle.
—No lo suficiente.
—Está bien —dijo sonriendo. Le gustaba ese orgullo—. Lo consideraré, pero no estoy diciendo que aceptaré.
—Te haré cambiar de opinión —dijo seria, convencida de que lo haría.
(...)
Broly dejó la cabina de mando luego de que los soldados le informaran que llegarían en solo unas horas a Vegetasei y recorrió la nave con uno de los hombres de Tarble para darle las últimas instrucciones. Ya todos vestían sus trajes de combates negro junto con sus armaduras oscuras. Cada uno ya sabía bien qué hacer, pero el guerrero quiso asegurarse para que todo saliera a la perfección. Finalmente las "vacaciones" habían terminado y tenían que volver a ponerse en marcha.
Cuando el soldado cambió de rumbo para continuar con su trabajo, Broly se encaminó hacia la habitación que había estado compartiendo con Tarble. En su cabeza no dejaba de rondar la idea de que volvería a Vegetasei, vería a su padre y debería pasar una temporada larga en ese lugar, y si bien no se sentía angustiado o nervioso, había otro sentimiento que lo incomodaba y no lograba distinguirlo. Optó por sacudir la cabeza, despejar la mente y preocuparse del ahora. Ya mucho había logrado todos estos años identificando y trabajando con sus emociones que por tanto tiempo mantuvo suprimidas y desordenadas, luego tendría tiempo para eso.
En cuanto entró a su habitación, Tarble, quien se encontraba junto a la ventana terminando de vestirse, volteó para mirarlo.
—¿Cómo me veo? —preguntó el príncipe mientras abrochaba el abrigo largo y negro de cuello alto—. Me siento extraño sin guantes… Creo que necesito unos de cuero negro —dijo pensativo.
No había ninguna señal de saiyajin en el cuerpo de Tarble, nada de ropa, botas o guantes que los caracterizaba hasta el día de hoy. Ahora vestía ropas similares a las que usaban los señores jóvenes de Trantor, pero con un toque personal, totalmente vestido de negro, con pantalones y camisa de tela y zapatos que le hacían juego. La chaqueta ajustada tenía elegantes bordados negros que simulaban las raíces de un árbol, todo muy bien cuidado y sofisticado.
Broly lo observó de pies a cabeza, y se asombró de la facilidad con la que pasaría por un príncipe de algún otro planeta. La cicatriz que tenía en la ceja, casi rozando el ojo era recordatorio de quien realmente era, quien se había convertido.
—¿Y bien? —volvió a preguntar el joven. Se sentía cómodo en esa ropa, al igual que cuando se vistió de Júpiter aquella vez que conoció a Troy y se hizo pasar por otra persona. Jamás pensó que se sentiría a gusto siendo saiyajin, pero el entrenamiento con Broly logró que aceptara cierta parte de su herencia, sin embargo, siempre encontraba otros detalles de diferentes lugares que lo hacían sentir alejado de su raza.
—Te van a odiar tanto —respondió Broly, sonriendo satisfecho.
—Eso no será difícil —dijo y le correspondió la sonrisa.
—Todo depende de ti —respondió y se acercó para mirarlo mejor. Le gustaba cómo se veía, pero definitivamente prefería la ropa de guerrero saiyajin.
—En unas horas llegaremos y veremos qué tal. —Se revisó los botones del costado del abrigo. La ropa saiyajin era mucho más simple de llevar, solo era ponérsela y te olvidabas de ella, en cambio esta había que cuidar de que no se arrugara y que estuviera bien puesta.
—Todo saldrá bien —mencionó Broly con total seguridad.
—Sí, tu idea es buena, solo tenemos que encontrar el momento adecuado —dijo inspeccionando la ropa hasta que Broly estuvo frente y frente. Quiso decirle algo, pero el guerrero ya lo había tomado del rostro para besarlo.
Ya tendrían momento para hablar y no muchas oportunidades para estar juntos en Vegetasei, así que tenían que aprovechar el tiempo de intimidad que les quedaba.
(...)
Tal como lo habían previsto, la llegada de Tarble al planeta no pasó desapercibida. El príncipe menos querido del rey Vegeta se veía cambiado, mucho más de lo que lucía cuando se marchó a Trantor, y si en algún momento el joven pudo haber ganado algo de respeto gracias a su apariencia de guerrero, todo cambió cuando lo vieron caminando cómodamente con ropas pertenecientes a otra raza, una raza que hace décadas se caracterizó por ser belicosa, pero que ahora no era para nada motivo de orgullo. Si de algo se caracterizaban los saiyajin, era la altivez con la que llevaban el peso de su nombre, y lo que estaba haciendo el príncipe no estaba bien, por mucho que ahora viviera en otro planeta. Su actitud era reprochable, y no tardarían en apuntarlo como un vendido y traidor.
—Veo que funcionó —dijo Tarble cuando ya estaban caminando por los terrenos de palacio. Broly iba un paso detrás suyo junto a su derecha y un grupo de soldados un par de pasos más atrás. Otros guerreros se habían separado para cumplir con sus respectivas misiones en distintos lugares del planeta.
—Aún así respetan el cargo —murmuró Broly observando de reojo a quienes miraban a Tarble—. No intentarán nada porque sigues siendo el príncipe.
—Toda mi vida queriendo pasar desapercibido y tengo que hacer esto.
—Cuando todo termine podremos irnos a pasar desapercibidos a otro lugar.
Tarble no respondió, ni tampoco sonrió, tenía una apariencia que mantener.
—¿Eres tú, Tarble? —dijo Berry, que acababa de llegar de una misión y se dirigía desde uno de los patios privados de despegues hacia el interior de palacio cuando se topó con Tarble. La joven mujer evidenciaba heridas de batalla, sin embargo su rostro estaba limpio y con algo de maquillaje, pero muy natural. Las mujeres jóvenes de alcurnia y rango alto solían usar un poco de maquillaje.
—Berry —se limitó a decir Tarble, y se detuvo al ver que la guerrera caminando hacia él. El resto de sus guerreros hicieron lo mismo y esperaron en silencio.
—Sí, eres tú —dijo con honesta sorpresa. Mientras se amarraba su cabello negro en una cola tirante caminó hasta que estuvo a solo un metro de distancia—. No te reconocí a primera vista. Sí que te queda bien. Definitivamente ser saiyajin no era lo tuyo, esto está mucho mejor.
—¿Tú crees? —preguntó siguiéndole el juego.
—En lo absoluto. Qué bien que te diste cuenta que no tenías futuro como saiyajin —dijo con esa sonrisa burlona y ceño fruncido que le caracterizaba.
—Es posible, pero soy saiyajin, les guste o no, y un poco de ropa no va a cambiar eso.
Los dos caminaron hacia la misma dirección, el interior de palacio, sin dejar de conversar.
—¿Y qué haces aquí, Tarble? ¿Extrañabas palacio? ¿O tu mujercita nueva ya no te está tratando bien? —preguntó y miró hacia atrás a Broly en busca de algún gesto, pero no recibió nada, ni siquiera una mirada del hombre que caminaba mirando hacia adelante.
—Pensé que sería obvio por qué estoy aquí. Necesito noticias del paradero de mi hermana.
—Ah, era eso —dijo evidenciando aburrimiento—. ¿No la han encontrado aún?
—No creo saber más que tú del tema. Por eso estoy aquí, necesito respuestas.
—Entonces estás con la persona equivocada. Por un momento imaginé que pudo haberse escapado para reunirse contigo.
—Lamentablemente no fue así. ¿Has escuchado noticias sobre…?
—Lo siento, pero ya perdí el interés en ti y esta conversación. Pensé que además de bien vestido podrías haberte vuelto más interesante, pero me equivoqué —dijo sin mirar al joven ni esperar respuesta. Le echó un vistazo a Broly de pies a cabeza antes de cambiar de rumbo y continuar sola.
Tarble la miró hasta que la perdió de vista y continuó su camino. Supuso que se dirigía hacia Rave para contarle que había llegado al planeta.
Broly 18 - Tarble 13
—Lo haces excelente, sigue así —dijo Tarble sentado a la larga mesa, exactamente al centro, al frente estaba Broly con ojos afligidos mirando su cuaderno y lápiz en mano. En las hojas anteriores habían intentos de oraciones casi indescifrables hechas con mano temblorosa.
—No puedo hacerlo —dijo apretando el lápiz, pero esta vez conteniendo la frustración. Bien sabían ambos cuántos lápices había destruido por culpa de la poca paciencia y nula fe hacia su persona—. No debí haberlo intentado, es estúpido.
—No digas eso —respondió el adolescente con aspecto de niño, lo que hacía que la diferencia entre los dos fuese más exagerada, pues por su contextura, Broly se veía algunos años mayor—. No vas a detenerte ahora que has llegado tan lejos. —Estaba expectante, llevaban el último mes estudiando, concentrados en las letras y palabras y Broly había avanzado tanto que era capaz de leer de manera lenta pero constante, sin embargo, estaba teniendo ciertos problemas para escribir, aunque no por eso su profesor se iba a dar por vencido—. Vamos, comienza de nuevo.
—¿Y si me equivoco? —preguntó sin levantar la cabeza, lo que hacía casi imposible para Tarble ver su rostro debido a su desordenado cabello que le cubría la cara hasta la altura de la nariz.
—Empiezas de nuevo —respondió Tarble animado. No pudo resistirse más y se puso de pie, rodeó la mesa y terminó sentado junto a Broly. Debió mover un poco más la silla y subir las rodillas en el asiento para ver sobre el brazo de su amigo.
El joven no dijo nada, y volvió a intentarlo. Ya habían practicado tanto que sabía de memoria lo que tenía que hacer, pero a la hora de ponerlo a la práctica se complicaba demasiado.
—Solo concéntrate en el papel, el lápiz y tu mano, nada más —susurró Tarble con voz suave.
Los dos sonrieron cuando el lápiz comenzó a trazar las palabras en el papel. Tarble guardó silencio para no distraerlo y pareció que por un momento Broly dejó de respirar para concentrar toda su atención a esta ardua tarea que al fin estaba dominando. Los minutos siguieron corriendo como también las oraciones que el joven guerrero estaba por fin escribiendo.
—Lo hice —dijo sonriendo, provocando que la letra que ya estaba algo desordenada fuera más ilegible, pero eso no lo desanimó y continuó.
—Claro que sí —comentó Tarble, orgulloso—. Solo tenías que seguir practicando... Trata no salirte de la línea, es ahí cuando te cuesta ordenarte —aconsejó.
—Sí —respondió sin mirarlo y preocupado de no romper el lápiz y no cargarlo demasiado o también corría riesgo de romper el cuaderno (nuevamente).
Otro rato en silencio entre los dos hasta que sus voces volvieron a sonar, llenas de vida y alegres, como no solía suceder.
—Estoy escribiendo —exclamó aún en voz baja, pero más fuerte de lo que solía hablar. Con la mano libre se hizo el pelo del flequillo hacia atrás para poder mirar mejor y Tarble apoyó los brazos y medio cuerpo sobre la mesa para no perderse ningún detalle.
—Y muy bien.
—¿Tú crees? —preguntó mirándolo de reojo—. Se ve horrible.
—No tanto —respondió Tarble arqueando las cejas, y los dos rieron al mismo tiempo, ya que efectivamente parecía que se trataba letra de algún dialecto desconocido, pero Broly era capaz de entenderse, al igual que Tarble, que había terminado interpretando y descifrando la letra de su amigo—. Está bien, está un poco rara, pero es solo cosa de práctica. Por fin estás escribiendo sin interrupciones, pronto harás la letra más legible.
—¿Práctica? —preguntó parando por completo para mirar a Tarble—. ¿Tengo que seguir practicando? Pero ya sé escribir.
—¿Acaso los guerreros paran de entrenar alguna vez?
Con eso solo bastó para que Broly entendiera y respondiera con un gruñido resignado.
—Está bien…
—Tienes la mano muy tensa, tienes que relajarte. Mira, deja que te guíe… —Se le acercó más hasta tocarlo y puso la mano sobre la de él para dirigirla, logrando que los extraños jeroglíficos fueran más legibles—. No es difícil, solo tienes que dejar de apretar.
—¿Cuándo voy a poder escribir así de bien? —preguntó atento al cuaderno y sus manos. Continuó escribiendo, pero era Tarble quien conducía sus movimientos.
—Pronto si continuamos practicando todos los días.
—¿Todos los días?
—No es tan malo… ¿O sí? —preguntó preocupado, mirándolo, haciendo que Broly dirigiese su atención a él.
—Claro que no —respondió—. Le encantaba pasar tiempo con él. Era el único lugar del planeta en donde se sentía bien, apreciado e incluso inteligente.
—Qué bien, porque tengo listo los ejercicios para las próximas semanas, ya vas a ver lo entretenidos que son —dijo sonriendo entusiasmado.
—Por supuesto que lo tenías listo —dijo sonriendo.
Estaban tan acostumbrados a estar solos o con Kyle, que no se dieron cuenta cuando alguien más entró a la biblioteca. Se trataba de Paragus, que ahogó lo que iba a decir al ver a su hijo con el príncipe tomados de la mano y conversando tan cercanos.
—Príncipe Tarble —se limitó a decir en un saludo respetuoso solo porque el rango del niño lo ameritaba.
—Paragus —dijo Tarble contento, sin siquiera pasarse por la cabeza todo lo que estaba pensando el hombre en ese momento, al igual que Broly. Y solo se separaron porque el ejercicio se había visto interrumpido por aquella visita inesperada—. Tú hijo ya está leyendo y escribiendo por sí solo, ¿no le vas a decir nada?
—Bien hecho —respondió sin ánimo alguno, la verdad es que no le importaba mucho. Su hijo debería estar entrenando o haciendo algo más útil que eso—. Broly, vamos, tenemos que irnos.
—Debiste golpear —respondió Broly nuevamente serio, sin un pizca de sonrisa y mirando el cuaderno, incapaz de afrontar a su padre a los ojos, pero ya con el valor suficiente para hablarle como antes no lo había hecho.
—¿Qué? —preguntó el hombre con tono más severo, como si Tarble no se encontrara.
—Que debiste golpear la puerta —dijo un poco más fuerte, aún sin mirarlo—. Tarble es príncipe, y tienes que respetarlo.
—No es necesario —intervino Tarble al ver la mirada que dirigía Paragus a su hijo—. No impor…
—Sí es necesario —insistió Broly.
Paragus estuvo a punto de responderle a su hijo, pero cambió de opinión en el último momento y decidió cortar con el tema.
—Tienes razón —dijo—. Perdón, príncipe Tarble, no volverá a ocurrir.
—Está bien —murmuró tímido.
—Ahora Broly, vámonos —ordenó, e insistió—. Rápido, que no tengo mucho tiempo.
Ni Broly quería marcharse, ni Tarble quería que se fuera, pero ninguno dijo nada. El joven guerrero optó por dejar la mesa y sin siquiera despedirse, caminó tras su padre.
(...)
En cuanto Rasp escuchó la noticia de la llegada de Tarble al planeta, se dirigió a la biblioteca para esperarlo y así preguntarle si tenía alguna noticia de Kyle. Pese a que sus padres estaban casados no se conocían mucho, ya que era evidente que no tenían nada en común, pero sí sabía que el príncipe bajito adoraba los libros y prácticamente vivía metido en su biblioteca, por lo que estaba seguro que tarde o temprano aparecería en este lugar.
Lo primero que hizo al llegar, fue dirigirse al mueble donde estaban las botellas de alcohol, sacó la más fuerte que encontró y se paseó con ella por el lugar, bebiendo directamente del envase. Pese a que aún era temprano, no era el primer trago del día, pues hace un par de meses había recaído nuevamente con su hermana, y eso había comenzado a pasarle la cuenta, sumergiéndolo en un espiral de auto odio y destrucción del que cada vez le costaba más salir, y lo mejor que podía hacer era beber para distraerse, porque ni siquiera tenía deseos de entrenar y mucho menos ir a misiones.
Caminó entre los pasillos de libreros echándole un vistazo rápido a los lomos, pero no había nada que llamase su atención más que el alcohol y próximamente un cigarro que llevaba sobre su oreja. Luego de un rato caminando por el espacioso lugar se decidió por un ejemplar y se sentó en el suelo para ojearlo mientras fumaba y bebía. El libro, que hablaba de erotismo, abarcaba tradiciones antiguas de cierto lado específico de la galaxia, además iba acompañado de texto descriptivo con información de razas que se encontraban extintas, rituales e imágenes de grabados, pinturas y dibujos que fue en lo que se concentró el príncipe.
—Extrañaba tanto este lugar —comentó Tarble en cuanto ingresó a su tan preciado escondite. Se quitó el scouter que había estado usando, pero no dejó de manipularlo mientras se dirigió a la mesa. Conocía tan bien la biblioteca que podría recorrerla con los ojos cerrados y no tropezaría con nada.
Broly se encargó de cerrar la puerta, y pese a que estaban más habituados a sentir el ki de la gente, ninguno se percató que al otro extremo de la biblioteca estaba Rasp. Aún les faltaba práctica para captar energías en estado tranquilo.
—Dijeron que te avisarían si tenían noticias de ellos, no vale la pena seguir intentando. Ya sabes que están bien y que Vegeta noqueó a los guerreros de tu madre que intentaron acercárseles —comentó Broly al verlo aún marcando su scouter, seguramente a la última coordenada que usó Bulma para hablar, como lo había estado haciendo desde que se despidieron de Kyle y se marcharon.
—Lo sé —respondió. Dejó el aparato sobre la mesa y aprovechó de quitarse el abrigo largo, no estaba la noche fresca como para seguir usándolo—. La extraño, y quiero escuchar que está bien.
—Esos dos no van a estar muertos ni heridos, bien lo sabes también.
—Sí —respondió sonriendo. Todos los demás eran los que debían de preocuparse si se les ocurría ponerse en el camino de Bulma y Vegeta.
—¿Por qué no aprovechas que estás aquí y te llevas contigo algunos libros? —Se acercó hasta Tarble, quedando frente a frente.
—No sería mala idea —respondió mirando hacia todas direcciones. Tenía mucho para escoger.
—Puedes usar esto —dijo Broly, y levantó la palma, mostrando una cápsula. Era de esas que usaron para guardar las esferas.
—Pensé que se habían quedado en el planeta —comentó Tarble con ojos brillosos. Tomó la pequeña cápsula y estudió todas las heridas que tenía su caparazón protector.
—Alcancé a quedarme con una. Ve si funciona y te llevas la mitad de este lugar para que no lo extrañes.
En agradecimiento, Tarble lo tomó de las mejillas y besó su boca. En respuesta, Broly lo alzó por las caderas y sentó sobre la mesa para quedar entre sus piernas. Compartieron un par de besos más antes de recargar la frente en su hombro y se quedó así, disfrutando de las caricias en su cabello y nuca
Estar de regreso en ese lugar les trajo muchos recuerdos agradables. Ese había sido su hogar desde siempre, ahí pasaron muchas juntas en silencio ya que Broly no se animó a hablar luego de muchas visitas. En esa misma mesa Tarble le enseñó a escribir, debajo de ella se escondieron cuando Tarble no podía resistir más la angustia en su pecho, y sobre ella se amaron como jamás pensaron que llegarían a hacerlo. Casi podían escuchar a Kyle de cinco años corriendo por el lugar aunque tenía prohibido jugar cerca de los libreros por el riesgo a estropearlos. Más de una vez Broly debió ayudarla a esconder el desastre que dejó por no obedecer, aunque todo el tiempo Tarble se dio cuenta del intento de ambos por ocultar las evidencias, ya que sabía de memoria donde se encontraba cada libro.
Pese a que ninguno lo mencionó, el fantasma de la separación volvió a hacerse presente, sin embargo esta vez era diferente, no venía cargado de miedos e incertidumbres como la primera vez, pero no por eso no les afectaba, aunque esta vez los pillaba más maduros y decididos. Tal vez era el efecto que les provocaba la biblioteca, el lugar que por muchos años fue su refugio del exterior, y que ahora se encargó de aflorar un cúmulo de recuerdos y resurgiendo en ellos la necesidad de crear un nuevo hogar en el que pudieran hacer su vida juntos.
—Esta vez voy a hacerlo bien —susurro Table justo cuando Broly levantó el rostro para mirarlo a los ojos—. Voy hacer las cosas bien y enmendar mis errores.
Broly con las manos sobre la mesa y la nariz a centímetros de la del príncipe lo estudió antes de responder.
—Te creo —murmuró, y recargó su frente contra la de él. Cerró los ojos y sonrió cuando las manos de Tarble tocaron su rostro.
—No importa lo que pase, no volveré a ponerte en segundo lugar, jamás. Te amo demasiado.
Ahí estaban esas palabras que pese a que no las decían seguido estaban conscientes de ellas y aún así provocaban en Broly un escalofrío en la espalda que lo desarmada por completo.
—Te amo —contestó en voz baja, haciendo que Tarble sonriera y sus ojos se iluminaran. Y gracias a la cercanía pudo sentir su corazón acelerado por el solo hecho de escuchar esa declaración.
Continuaron hablando en voz baja como si tuvieran que esconderse del resto. Y claro, estar de regreso les trajo buenos recuerdos, pero también del otro tipo, ya que en este planeta jamás podrían ser realmente como son.
—Me quedaré unos días aquí, pero tendremos que ser cuidadosos — mencionó Tarble.
—Dormiré en otro lado —dijo con una mueca. No le agradaba, pero ya se había hecho la idea.
—Ya no estaremos tan distanciados como antes —dijo aliviado, mientras Broly estaba preocupado pasando la mano por su cabello, justo en la parte de arriba donde tenía más largo—, podremos escaparnos para vernos de vez en cuando.
—Eso me agrada.
Rasp apagó el cigarro en el mueble de madera y cerró el libro, pero no lo regresó a su lugar ya que estaba muy interesante y se le antojo terminarlo junto con la botella de whisky. Se puso de pie cuando creyó escuchar un ruido y de manera sigilosa caminó para llegar hasta el otro extremo del salón, siempre escondido detrás de los libreros para no dejarse ver. Tantos años viviendo en palacio le habían enseñado que siempre los mejores chismes se descubrían si se era sigiloso.
—Ahora ve por los libros —dijo el guerrero luego de un largo beso—. Tengo que juntarme con tus soldados y pasearme por palacio y encontrarme de casualidad con mi padre.
—¿Estarás bien con eso?
—Sí, no hay problema —respondió encogiéndose de hombros. Intentó separarse de Tarble, pero el joven volvió a atraparle el rostro con ambas manos para robarle un beso, y en esta ocasión le rodeó la cintura con las piernas para que no se alejara—. No me lo hagas más difícil —respondió sonriendo por los reiterados besos en la boca y mejillas, sin intenciones de rechazarlo o retirarse del lugar.
—Lo siento —dijo Tarble luego de un beso en la mandíbula—, pero este lugar me llena de energía—. Terminó el recorrido rozando nariz contra nariz.
Broly se unió al juego de caricias y besos, y ya que mañana comenzarían a ponerse a trabajar y poner en marcha el plan, todavía tenían tiempo para recordar buenos viejos tiempos sobre la mesa, después de todo pronto se separarían y querían que los últimos días fueran diferentes.
Un beso profundo llevó las cosas al siguiente nivel y pronto la camisa de Tarble se encontró desabotonada, mientras que la armadura de Broly terminó en el suelo y ambos hombres más agitados.
Para cuando Rasp se acercó lo suficiente para entender lo que hablaban, los hombres, que reconoció enseguida, ya estaban en silencio y besándose, y fiel su forma de ser, en lugar de marcharse, le dio un sorbo largo a la botella y continuó en silencio y escondido mirando la tan interesante escena.
—Un momento —dijo Broly contra la boca de Tarble, y lo tomó de la muñeca al ver que no le hacía caso.
—¿Qué pa…? —no alcanzó a preguntar cuando Broly volvió a hablar y de paso, con calma, lo jaló de la muñeca para sacar la mano del interior del pantalón.
—Hay alguien aquí —murmuró serio y concentrado en buscar el ki—. Sal de ahí —ordenó en voz alta, dirigiéndose exactamente donde se encontraba Rasp escondido detrás de unos libreros.
Tarble se bajó de la mesa, arregló sus pantalones mientras buscaba el ki del intruso, y no fue difícil hallarlo cuando supo dónde dirigir su atención.
—Lo siento, lo siento, aunque la verdad no —dijo Rasp cuando salió de su escondite con las manos alzadas a la altura de su pecho como si alguien lo estuviera apuntando con un arma o una energía—. Tarble, te estaba esperando para preguntar por Kyle, pero no escuché cuando entraron.
No fue necesario mirarse entre ellos para desconfiar de Rasp, aunque por otro lado él saiyajin no era como su hermana y mucho menos como su madre, por lo que era probable que dijera la verdad.
—Venías a preguntar por Kyle —dijo Tarble, con expresión seria, al igual que Broly que estaba a su lado estudiando al intruso.
—Claro. ¿Qué más iba a estar haciendo aquí? —respondió relajado y aprovechó la pausa de su hermanastro para beber de la botella.
—Lo mismo me pregunto —contestó Tarble, y mientras comenzaba a abotonar su camisa, notó el libro bajo el brazo de Rasp. Definitivamente le pertenecía, al igual que la botella de whisky—. ¿Por qué no saliste cuando te diste cuenta que estábamos aquí? Estabas escuchando la conversación.
—Verás, no me atreví a detenerlos ahí en la mesa. Dentro de mi variada lista de perversiones esta ver dos hombres guapos teniendo sexo, y no podía dejar pasar esta oportunidad. —Pese al ceño fruncido de Tarble y la mirada de pocos amigos de Broly, continuó y no dudó en mirar a ambos de pies a cabeza, notando los estragos que la intimidad había dejado en sus cuerpos—. ¡Sí qué les ha hecho bien estar fuera del planeta! Quién lo hubiera pensado de ti, Tarble, y tú, Broly, ¿qué fue lo que te hiciste? Luces más, más … —Intentó buscar una palabra adecuada para describirlo y mientras tanto estudió sin ningún descaro su cuerpo y pantalón ajustado.
—Has venido a preguntar por Kyle —dijo Tarble en cuanto notó los ojos de Rasp en Broly, y no le importó ser obvio cuando dio un paso hacia adelante y luego otro hacia su izquierda para tapar a Broly con su cuerpo—. No la pude encontrar y no he tenido noticias de ella. ¿Algo más?
Tanto Broly como Rasp notaron ese movimiento posesivo y celoso. Y mientras que Rasp sonrió, Broly no movió un solo músculo de su rostro.
Rasp fingió pensar antes de responder, pero no lo que Tarble le había dicho.
—Te ves intimidante, Tarble, y Broly más interesante. Sí, esa era la palabra que estaba buscando. —Pensaba mencionar lo bien que se veía con el pelo más corto y amarrado, pero Tarble se apresuró a responder.
—Evidentemente no tienes nada más que decir, ya te puedes retirar. —Terminó cruzado de brazos, mirándolo directamente a los ojos.
Rasp soltó otra sonrisa por la actitud de Table. La verdad es que no lo conocía de ese modo.
—No tienes que ser mal educado —dijo fingiendo de muy mala manera estar ofendido, lo que más ofuscó a Tarble.
—Entraste a mi lugar sin preguntar, tomaste una de mis botellas, un libro y apestas a cigarro, así que asumo que estabas fumando junto a ellos. ¿Y yo soy el mal educado?
—Te faltó decir que también desnudé a Broly con la mirada —y añadió con rapidez—. Estaba aburrido esperándote para saber de la niña, nada más. —Se encogió de hombros, como si solo esa explicación bastará, y luego alzó el libro—. ¡Hey! ¡Tienes muy buen material para pasar el rato! ¿Me lo puedo llevar?
—Como gustes, si no puedes leer al menos verás los dibujos —respondió de manera despectiva.
Rasp volvió a reír por el comentario.
—Qué bajito más celoso —susurró—. Eso demuestra pasión… Está bien, me retiro, no quiero seguir interrumpiéndolos. Sería agradable que se quedarán en Vegetasei, las cosas han estado bastante aburridas, y creo que podrían volverse más interesante con ustedes aquí. —Sonrió coqueto, casi igual como cuando flirteaba con Bulma, pero en esta oportunidad su objetivo fue Broly—. Quizás podamos entrenar, Broly.
El guerrero no le respondió y no cambió su expresión intimidante.
—Siento haber interrumpido, la verdad es que no tenía intenciones de hacerlo, estaba entretenido mirando. —Al no recibir respuesta de ninguno ya se dio cuenta que era hora de marcharse—. Sigan con lo suyo, gracias hermano por los regalos, quizás te los regrese algún día, y si sabes algo de Kyle me avisas. —Le lanzó una última mirada a Broly antes de retirarse del lugar.
Recién cuando escucharon una de las puertas cerrar, reaccionaron de maneras muy diferentes.
—¿Quién se cree que es? Yo no voy a su habitación sin permiso ni toco sus cosas, qué poco educado —habló Tarble, indignado por lo que acababa de ocurrir. Alzó las cejas cuando volteó y vio a Broly sonriendo sin vergüenza alguna.
—Estás celoso.
—No —respondió cruzado de brazos—. Estoy preocupado por lo que pudo haber escuchado, e indignado por lo maleducado que es.
—No escuchó nada —dijo confiando, sin dejar de sonreír. Asombrado del placer que le provocaba ver a Tarble tan celoso—. Le creo que estaba aquí por Kyle y luego se puso fisgón, fue solo eso.
—Sí, y además dejó apestando el lugar a cigarro —agregó aún con el ceño muy fruncido.
—No estés celoso —respondió disfrutando de la situación.
—Estoy un poco celoso y molesto por su descaro.
—No te enojes, es inofensivo. Solo le importa coger y pasar los días ebrio, no es peligro para nadie.
—No estoy enojado, estoy indignado.
—Y celoso —agregó y para entonces su sonrisa era tal que hasta mostraba los dientes.
—Sí, muy celoso —exclamó. Continuó de brazos cruzados pese a que Broly se le acercó y lo tomó de las mejillas para besarlo.
—No voy a dejar que todo el plan se arruine por alguien como él —continuó despotricando sobre el grosero comportamiento de Rasp mientras el guerrero continuaba besándolo en el rostro.
—No pasará nada. No perdamos el tiempo con él. —No detuvo los besos y le sacó la camisa de dentro del pantalón.
—Qué tal si sigue detrás de la puerta, no me extrañaría de alguien como él.
—Su ki ya está lejos, y no hay nadie más cerca. —Lo levantó y volvió a sentar en la mesa. Ahora más que nunca quería terminar lo que habían comenzado—. No estés celoso —dijo contra su boca, logrando por fin que se calmara un poco y le prestara atención.
Tarble no respondió, pero sí se le escapó un gruñido largo.
—Quiero golpearlo, mucho —murmuró, aflorando el guerrero que solía estar dormido en él y despertaba en ocasiones puntuales.
—Me agrada la idea —respondió Broly mientras desabotonaba la camisa del príncipe—. Pero eso solo te pondrá en evidencia y arruinaría lo que planeamos.
—Tienes razón, no puedo —contestó y solo cuando comenzó a dolerle la mandíbula notó lo tenso que estaba.
Justo cuando Broly llevó las manos al pantalón de Tarble, el joven lo detuvo y de un movimiento se bajó de la mesa.
—¿Vas a ir a golpearlo? —preguntó sonriendo.
—No, no voy a perder el tiempo con él —dijo. Tomó a Broly de la mano y lo condujo hacia el sofá. Necesitaba destensarse antes de continuar con su trabajo.
Kyle 5
—Entonces. ¿Qué pasó con Nolock Cuarenta? —preguntó el monarca sentado junto a su escritorio y sin dejar de mirar su computador. Frente a él estaban ocho guerreros de alto rango, de pie y ordenados en dos filas dándole las últimas buenas noticias.
—Ha sido tomado por completo —respondió el hombre más cercano a su derecha—. Las tropas saiyajin, junto con los ejércitos del rey Rondeau completaron la misión en la mitad del tiempo que se había planeado.
—Bien —dijo sin mayor algarabía pese a que era todo un logro lo que habían hecho—. Encárguense de cumplir el trato y que Rondeau reciba su parte de las ganancias, pero vigilen que no se lleve ni una nave más, ese cabrón siempre cumple, pero insiste en quedarse con lo que no le pertenece.
—Así será, Su Majestad —contestó el mismo hombre.
—¿Qué más? —exigió saber Vegeta, y esta vez respondió un guerrero mayor de la otra fila.
—Llegaron noticias de su escuadrón, y tal como usted ordenó, lograron tomar la capital de Oxsiron.
—¿Acabaron con el ejército?
—Así es. Lo tomaron por sorpresa y los aislaron. No pudieron con los saiyajin y ahora en grupos reducidos es cosa de semanas para tomar el planeta por completo.
—Excelente —dijo ahora mirando a sus hombres que continuaban rectos y atentos a las instrucciones—. La calidad de esclavos que dará ese planeta es de la mejor.
—Ya nos estamos encargando de eso, Su Majestad. Separamos a los hombres y mujeres en naves, y a los guerreros que opongan resistencia serán eliminados. Es un planeta sobrepoblado, nadie hará falta.
—Separa a los niños de sus familias —dijo pensativo—, esa raza… —El monarca se desconcentró cuando la puerta de su oficina se abrió. Se supone que afuera habían guardias y había ordenado que nadie podía interrumpirlos, pero ahí estaba la puerta abierta y aquella visita inesperada entrando al lugar como si no hubiera nadie más que él—. ¿Qué demonios haces aquí, Kyle? Estoy en una reunión —dijo serio, pero sin levantar la voz.
Los guerreros solo movieron un poco las cabezas para ver a la pequeña que estaba más ocupada en no pisar las grietas del suelo de piedra más que mirar a la gente de la oficina o responder el reproche de su padre.
—Es importante —dijo la niña avanzando hacia el escritorio, ignorando por completo a los hombres que seguían de pie y ahora miraban a cualquier lugar menos al rey.
—¿Tienes que hacer un aporte a la reunión? Porque si no es así vete ya ¿Dónde están tus entrenadoras? A esta hora tienes entrenamiento.
—Terminé antes —dijo y solo levantó la vista cuando ya estuvo junto al escritorio de su padre y satisfecha de no haber tocado ninguna grieta en el suelo, de lo contrario hubiera perdido el juego que acababa de inventar —. Necesito mis lápices, los dejé aquí.
—¿Tus lápices? —repitió el hombre indignado—. Ve a buscar eso a otro lado —ordenó con la poca paciencia que siempre le caracterizaba, pero que sorprendentemente con ella no alcanzaba a explotar.
—Necesito estos, son importantes —reclamó, y se estiró para alcanzar uno de los cajones y abrirlo.
—¿Ves que no están? Ahora vete, estoy ocupado.
—Tal vez están en el otro cajón, sé que lo dejé aquí —respondió con el ceño fruncido que lucía más por estar con todo su cabello agarrado en una cola ajustada que dejaba su rostro de niña en primer plano.
—No están aquí —dijo Vegeta, y abrió cada cajón de mala manera, golpeándolo con fuerza al cerrarlo hasta que al abrir el último, aparecieron los dichosos lápices esparcidos sin un estuche para guardarlos. Bajo de ellos habían hojas de papel rayadas—. Ahí están. Tómalos y vete ya.
Kyle no respondió, se apresuró en tomar todos los lápices junto con los papeles de sus trabajos inconclusos y se dirigió a la puerta, con cuidado de no tocar las fisuras de la piedra mientras Vegeta golpeaba la superficie del escritorio con su dedo índice. En cuanto la puerta se cerró, los soldados volvieron a mirarlo, bastante incómodos al haber tenido que presenciar aquella escena, pero todos lo ocultaron de maravilla.
—Entonces —continuó Vegeta—. Los niños. Separen a los niños de sus familias y véndanlos a planetas militaristas. Pagarán muy bien por esa raza.
—Sí señor —respondió el guerrero mayor.
(...)
El que Vegeta llevara una vida de privilegios y excesos típica de un rey no significaba que hubiera olvidado el cómo sobrevivir como un saiyajin. Sabía perfectamente cuánto tiempo llevaba encarcelado y se había obligado a calmarse para que su cuerpo comenzara a sanar pese a no tener las ventajas curativas de su raza. Toda su limitada energía estaba concentrada en sanar y su cabeza en pensar en una forma de escapar del lugar, ya que había dado por hecho que ninguno de sus hombres sabían que había sido detenido, de lo contrario estaba seguro que ya hubieran aparecido por él. Salvo algunas visitas acotadas de Koora y de un par de soldados que le llevaban la comida sin siquiera mirarlo, no había ocurrido absolutamente nada nuevo en los últimos días.
Ahora que las heridas de su brazo y abdomen habían comenzado a sanar y podía moverse mejor, se hizo una rutina de ejercicios para no volverse loco dentro de aquel espacio tan reducido y de paso asegurarse de no descuidar su cuerpo, ya que pese a que estaba todo en su contra, sabía que saldría de esta y necesitaba estar en forma y alerta para escapar en cuanto se presentara la oportunidad.
Luego de ejercitarse, permaneció sentado en el frío suelo de la celda, con la espalda junto a la pared. A su derecha estaba la pequeña cama empotrada al muro, incluso más dura e incómoda que el piso mismo, y al otro extremo de ésta un retrete, y ese sería todo lo que tenía a su disposición para pasar los días. Ya tenía hambre, pero no pensó en eso, de lo contrario su concentración se iría al carajo, y los malditos guardias le daban lo mínimo solo para sobrevivir, así que se centró en su plan de venganza, lo otro que lo mantenía entretenido en este infierno de monotonía.
—Papá —dijo Kyle en un hilo de voz.
La voz de la joven hizo que el hombre casi diera un brinquito desde el suelo, pero se obligó a contenerse. Luego de que Tarble lo hiciera perder el control, se había obligado a controlarse con cualquier suceso futuro, pero jamás pensó que Kyle iría a visitarlo a la celda. Había pensado que le ocultarían su estadía en la nave, pero se había equivocado. ¿Habría sido Koora la que la envió para torturarlo? Pues no le daría en el gusto.
Kyle guardó silencio esperando que su padre dijera algo, pero el silencio fue sepulcral, mas los ojos penetrantes clavados en los suyos le dieron a entender que ya sabía toda la verdad acerca de su verdadera procedencia.
Todo había sucedido tan rápido: Koora y Bardock murmurando más de lo normal no hizo más que llamarle la atención, y solo tuvo que seguirlos por un par de días para enterarse que su padre había sido atrapado y lo mantenían de prisionero, y que muy pocos de la nave estaban enterados. Lo siguiente que hizo fue ir hacia Varic, insistir por otros dos días más hasta confirmar lo que había escuchado y cuatro días más para convencerlo de que la llevara con él. Realmente había pensado que no lo lograría, pero habían convivido y compartido tanto todo este tiempo que realmente podía considerarlo un amigo.
—Papá… —repitió al ver que el hombre continuaba igual, y eso solo sirvió para ponerla más nerviosa, como si hubiera hecho algo muy malo, cuando en realidad solo había nacido, nada más, no era su culpa todas las mentiras y secretos que siguieron a su origen, pero esos ojos tan potentes la intimidaron como jamás le había ocurrido antes con él—. Me enteré hace unos días que te tenían… Me costó trabajo poder llegar hasta aquí… —Hizo otra pausa. Aún no salía nada de la boca del hombre, y ya sentía que no terminaría bien. Por primera vez entendía lo que sentían quienes debían trabajar al lado de él—. Dime algo, no te quedes así. Te prometo que no sabía que te habían atrapado, o hubiera venido antes. ¿Te han tratado bien? Si hay algo que necesites puedo hablar con Koora. Está empecinada en que nos llevemos bien, así que si quieres algo…
—¿Tú sabías que no estaba muerta? —preguntó con voz tranquila, sin cambiar su expresión dura.
—No conozco todos los detalles. Sé que estaba muerta y la revivieron con magia de alguna especie antigua —respondió y se acercó a los barrotes hasta tomar uno en cada mano. Su rostro sintió el frío acero cuando se recargó para poder ver mejor a su padre.
Vegeta soltó un tenue gruñido al ver en mayor detalle el rostro de Kyle. Había crecido durante este tiempo ausente, no solo en estatura, también en apariencia, lo que lo hacía sentir como si estuviera en el mismo cuarto con una Koora adolescente, casi de la misma edad cuando puso sus ojos en ella pese a que ya se había comprometido a casarse con Rave.
—¿Estás aquí bajo tu voluntad? —preguntó, y decidió que esa sería toda la oportunidad que le daría, y sentía que estaba siendo magnánimo.
—No, digo sí. No es tan simple —se apresuró en responder y decidió cambiar el tema sin saber que había fallado miserablemente a la oportunidad que le había dado el rey—. Papá, no tengo mucho tiempo, solo quería ver que estuvieras bien, estaba muy preocupada por ti. Trataré de venir…
—¿Por qué escapaste del planeta? Porque escapaste, nadie te sacó de ahí… —La interrumpió y se puso de pie. Solo tuvo que dar un par de pasos para quedar junto a los barrotes y frente a ella. Se dio cuenta que ya no tenía que mirar tan hacia abajo para hablarle.
Kyle sintió esos ojos fríos y aunque no quería decir la verdad lo hizo de todas formas, ya que algo dentro de ella le advirtió que su padre sabría si no era honesta.
—Me enteré de la verdad —dijo mirando el suelo, apretando los barrotes—. Me sentí muy mal y quise salir de ahí. Nunca quise escapar, y luego pasaron muchas cosas hasta que Koora nos encontró… No creas que escapé para estar con ella, no sabía que estaba viva.
—Pero ahora estás aquí con ella por tu voluntad —dedujo.
—Es qué… —calló cuando estuvo a punto de mencionar a Tarble. No quería involucrarlo, y ya sentía que estaba hablando de más. Por un lado quería actuar como siempre cuando se encontraban juntos, pero ni él se estaba comportando de la misma manera y ella aún mantenía ese temor casi primitivo hacia él desde el momento en se enteró que no era su hija biológica.
—Por eso es tan importante preservar las tradiciones —dijo el monarca pensativo—. Nos mantiene poderosos y enfocados en lo que tenemos que hacer. Mi padre lo hizo conmigo, y su padre con él, y así por cuatro generaciones. No había sentimientos que estorbaran, el rey era el rey, no el padre ni nada parecido, solo un objetivo a igualar, y se había logrado bien hasta estas últimas generaciones de saiyajin que han salido más blandas, todo por esos estúpidos sentimientos que se interponen en nuestro camino.
—No creo que esté mal —dijo mirándolo y sin notarlo bajó el volumen de su voz por lo que diría a continuación—. Yo te quiero, y por eso…
—Caí una vez —dijo sin prestarle atención, manteniendo el mismo tono tranquilo—. Una maldita vez con tu madre, y mira cómo terminó todo. Me dejé llevar por esa mujer y de los dos hijos que me dio, ninguno resultó digno del trono. Qué estúpido fui.
—Yo también soy tu hija —respondió con el ceño fruncido, con más personalidad, esta vez mirándolo a los ojos, pero el monarca continuó impávido.
—Cuando salgas de aquí ve y pregúntale a tu madre cómo acabé con su amiga —dijo, y agregó con cierto desprecio y violencia—. Esa puta reina con la que se coludió para hacerme caer.
—Ya conozco esa historia, no entien… —dio un pequeño brinco cuando esta vez su padre la interrumpió levantando la voz.
—Ve y dile a esa mujer que si quiere hacerme perder la razón va a tener que hacer algo mejor que enviarte. Que no se olvide que ya gané una vez, y que lo volveré a hacer.
—Ella no me envió, yo fui quién… —Ahora soltó un grito corto cuando el hombre estiró la mano y la agarró del cuello, y pese a que su padre no tenía energía gracias al collar, no se pudo soltar. Fueron esos ojos y esa voz que nunca usó con ella los que la paralizaron.
—Dile que si no me libera ahora, haré contigo lo mismo que hice con Alina —amenazó con el rostro tenso, al mismo tiempo que posó su gran mano sobre la cabeza de la joven, enredando los dedos en su cabello—. ¿Crees que no me costaría aplastar tu cráneo entre mis manos?
—No hablas en serio —respondió con ojos llorosos. Intentó hacerse hacia atrás, pero él hombre no la soltó y la trajo de regreso, golpeándole la frente contra los barrotes.
—Quítame el collar y ponme a prueba. Te aseguro, niña, que de haberme enterado de la verdad hace trece años, no hubiera dudado en pulverizar tu cabeza en frente de esa mujer para que supiera que conmigo no se juega. ¡Y mucho menos tú vas a intentar manipularme! —La empujó con ambas manos, haciendo que la joven diera unos pasos hacia atrás hasta caer sentada. En ningún momento suavizó su rostro al ver sus mejillas empapadas de lágrimas y los labios temblorosos, incapaz de emitir alguna palabra—. ¡Te fuiste del planeta porque tuviste miedo de mí, sigue ese instinto saiyajin, niña, que es lo único que te queda! ¡Huye lejos, porque cuando salga de aquí los voy a matar a todos! —rugió.
Kyle se apresuró en ponerse de pie y salir de la celda sin intentar hacer contacto visual con el hombre. No sentía real dolor físico, pero estaba aterrada y tan dolida que no fue capaz de controlar el temblor en todo su cuerpo. Pese a vivir en un planeta como Vegetasei, jamás nadie le había hablado así y nunca pensó que sería su padre el que lo hiciera.
(...)
Lok aguardó en silencio mientras su madre revisaba las tres hojas de papel que había escrito. En una mano de la mujer había un lápiz color rojo con el que tachaba los errores y corregía y en la otra mano una copa de acero llena de vino de la que bebía de a ratos. La mesa en la que estaban tenía comida de extremo a extremo, así que el joven se entretuvo comiendo, con cuidado para no hacer ruido y no molestar a su madre que estaba concentrada en la corrección.
—Has mejorado, Lok —dijo Rave con tono neutro, casi terminando ya con la última hoja—. Pero podría ser mejor.
—¿Para qué tengo que saber tantos idiomas? —preguntó luego de que se apresuró en tragar el gran pedazo de carne que tenía en la boca.
—¿Cómo vas a ordenar a tus inferiores si no sabes hablar su idioma? —preguntó y luego le dio un sorbo a su bebida.
—Tengo gente que traduzca por mí.
—No es lo mismo. Si quieres que te tengan miedo de verdad, tienes que ser tú quien hable, no un tercero, para que sepan que no pueden engañarte.
—¿Y si no quiero que sepan que entiendo lo que hablan? Eso también es conveniente —respondió pensativo, arrancando una pequeña sonrisa en la reina.
—Entonces puedes dejar que alguien traduzca por ti. Tú lo decidirás en el momento adecuado. Lo importante aquí es que tengas el poder de decidir, y no porque no tengas otra opción.
Madre e hijo detuvieron la conversación cuando vieron a la servidumbre que aguardaba en la entrada del salón, hacer una reverencia El saludo respetuoso fue para Tarble que entró y se dirigió directo a la mesa donde se encontraban.
El príncipe miró a la reina y su medio hermano, y por sus rostros supo enseguida que Berry o alguien más ya les habían llegado con la noticia de su arribo.
—Te hacía a gusto en Trantor, no pensé que volverías a poner un pie en Vegetasei —comentó Rave, tan tranquila como siempre, con su típico tono que hacía que los demás se sintieran inferior.
—Si soy honesto, tampoco pensé que volvería a este planeta, al menos por un tiempo más largo —respondió Tarble, ya junto a la mujer y estuvo de pie hasta que la mujer hizo una seña con la mano invitándolo a sentarse. Antes de hacerlo, se desabotonó el abrigo con una mano y quedó frente a Lok y con Rave a la cabecera.
—¿A qué debo tu visita, Tarble? —preguntó, y dejó el lápiz en la mesa, pero continuó con la copa, como si esta fuera más importante que la inesperada visita de su hijastro.
—¿No sabes la razón de mi visita? —preguntó levantando una ceja.
—Estás aquí por Kyle —se apresuró a responder Lok—. ¿Has sabido de ella?
—Claro que no ha sabido de ella —dijo Rave a su hijo sin mirar a nadie en particular—. De lo contrario no estaría aquí… Te adelanto, Tarble, que no tuve nada que ver con la desaparición de esa niña malcriada.
—Estoy al tanto de eso —respondió con media sonrisa que borró enseguida—. Si estoy aquí es porque quiero saber del rey.
—Salió en una misión —se limitó a responder.
—¿En una misión? Pensé que había ido a buscar a Kyle.
—Mandó a hombres en busca de la niña
—Me cuesta creer que no fuera tras ella, considerando lo importante que es para él.
—Lo de Kyle fue un berrinche de niña malcriada, no la raptaron ni nada por el estilo, no veo por qué debería detenerse todo en este planeta si no es algo importante.
—Y aún así no se ha sabido nada de ella en meses… —comentó como si de verdad estuviera preocupado por no conocer el paradero de su hermana—. ¿Qué han informado los hombres que fueron por ella? ¿Tienen alguna pista?
—¿Me veo como alguien que le interesa esa información? —preguntó Rave sonriendo. En cuanto su copa estuvo vacía, una criada se apresuró a llenarla, y solo tuvo que mover un poco la mano para darle a entender que tenía prohibido servir a Tarble.
—Tienes razón. No sé por qué pensé que buscarte sería una buena idea. —Hizo el ademán de ponerse de pie, pero Rave le habló.
—No pierdas el viaje, y dime. ¿Cómo va todo en Trantor? Supe que vas a ser padre.
—Siento que nada de lo que te diga puede ser nuevo para ti.
—Sabía que estabas bien adaptado a ese lugar, pero no tanto —agregó observándolo de pies a cabeza. Esa ropa que llevaba sí que llamaba la atención.
—No me quejo —respondió Tarble encogiéndose de hombros.
—Así puedo ver, lo que me hace preguntar qué tan adaptado estás a ese lugar.
—¿A qué te refieres?
—Te recuerdo que los planetas que posees son propiedad de Vegetasei. No me gustaría que fueran los de Trantor los que comenzaran a usufructuar de sus riquezas.
—Una vez más, Rave. Si algo así estuviera sucediendo creo que hubieras sido de las primeras en saberlo.
—Nuevamente tienes razón, pero me gustaría estar más al tanto de lo que haces con los planetas del reino.
Tarble soltó una risa irónica antes de responder.
—¿Qué hago? Los administro mejor que todos los que me antecedieron. Las pérdidas son las menores en décadas, producen el triple que antes y así hemos podido abastecer a los reinos aliados. Jamás he tenido intentos de revuelta ni hemos tenido que parar la producción porque los que estaban al mando mataron a la mitad de los trabajadores porque pensaron que era la única forma de controlar al resto. Si tienes algo que decir, por favor sé más directa.
—Eso es lo que me interesa. Los planetas que nos proveen con el líquido de las máquinas de recuperación, por ejemplo. Aún no entiendo por qué Vegeta te dio el control de los mayores productores.
—Por los motivos que acabo de mencionar. Todos sabemos que no soy guerrero ni voy a guerras, pero puedo encargarme de la administración de planetas.
—Me gustaría hacer una revisión más acuciosa.
—Claro —respondió Tarble—. Cuando regrese el rey habla con él y los dejaré revisar todo lo que quieran.
—No tenemos que esperar a Vegeta.
—Los tratos los hice con él. Es él quien puede mandar sobre mis planetas, no tú, Rave. ¿Por qué la prisa? Los viajes del rey jamás son tan largos.
—Es tu deber informar todo lo que sucede ahí, como todos los saiyajin que tienen control de los planetas del reino.
—En mi caso solo le debo ese reporte al rey. Cuando él dé la orden podrás revisar hasta debajo de la última piedra de cada planeta que tengo a cargo. —dijo, y se puso de pie, dando por terminada la reunión—. No te preocupes en informarle al rey que vine a buscarlo, yo se lo haré saber por medio de sus hombres. Y por cierto, la última corrección no corresponde, Lok lo escribió bien, pero suele ocurrir ese error por falta de actualización. El lenguaje se adapta y evoluciona junto con sus sociedades, por lo que Lok escribió no se puede considerar errado. —Hizo un corto saludo con la cabeza y se retiró del lugar a paso decidido.
Tal como pensaba, aún era muy pronto que sonaran las alarmas de la desaparición del rey. No sería la primera vez que se marchaba y no le rendía cuentas a nadie, típico de él. Por otro lado, Rave era muy buena mentirosa, por lo que no debía confiarse, y por esa razón tenía a sus hombres recopilando información de todos los lugares posibles para saber si ya se encontraban intranquilos por no tener noticias del monarca.
—Tarble, espera.
El príncipe se detuvo al oír la voz de Lok detrás suyo. Tenía que recordar estar alerta con los ki. Había aprendido una técnica interesante y debía obligarse a usarla para que luego se le diera de forma natural y así evitar malos ratos como el que vivió en la biblioteca con Rasp. Al voltearse notó que el adolescente había crecido más, e incluso ya lo había pasado de altura, aunque claro, no era difícil que en ese planeta lo superaran en estatura.
—¿Qué pasa? —preguntó con tono serio. No tenía ánimos de soportar un sermón estúpido por no darle en el gusto a su querida mamá.
—¿Por qué estás vestido así? —preguntó Lok con tono y mirada despectiva. A diferencia de muchos en palacio, en jovencito tenía el rango suficiente para no disimular lo que sentía al ver a un príncipe saiyajin vistiendo ropas de otra raza—. No pareces saiyajin. ¿Acaso te da vergüenza?
—Lo siento, Lok, no tengo tiempo para eso. Ve a estudiar con tu madre —Se dio la vuelta y continuó caminando, pero se detuvo cuando Lok se puso delante.
—Perdón —dijo con el ceño fruncido, tragándose las palabras desagradables que le quedaron por decir a Tarble—. Quería hablar de Kyle.
—No sé más que tú respecto al tema.
—Pero si sabes algo de Kyle hazme llegar la información, por favor —dijo con dificultad esas últimas palabras—. Mi madre no me va a decir nada.
Tarble lo estudió por un momento. El interés de Lok por Kyle era real, pero lamentablemente no podía darle a entender nada sobre el paradero o el bienestar de su hermana.
—Está bien —dijo—. Si sé algo te enviaré el mensaje con alguno de mis hombres.
El adolescente no dio las gracias, pero sí le hizo una seña con la cabeza antes de regresar con su madre, mientras que Tarble continuó su camino.
(...)
—Mucho mejor que antes —comentó Bardock sentado en el suelo con Koora a su lado, recostada y con las mejillas rojas luego de entrenar sin parar por casi dos horas.
—Aún falta —respondió aún agitada, disfrutando del frío suelo de metal contra su cuerpo caliente—. Si una guerra estallara mañana no podría hacerle frente a los guerreros más fuerte.
—Pero tienes la ventaja de la sorpresa —dijo luego de beber agua, también estaba cansado, pero no tanto como la mujer.
—Sí… No dejo de pensar en eso y cómo lo utilizaré. —Se sentó y bebió de la misma botella de Bardock hasta que la terminó—. Se acabó el descanso, tengo que volver a trabajar —dijo haciendo una mueca. Ahora que tenía a Bardock y Kyle en su vida, tenía deseos de disfrutar y hacer más que trabajar todo el tiempo, pero no tenía otra opción, estaba totalmente comprometida con su trabajo, por lo que cada momento que lo pasaba con ellos lo veía como un descanso, aunque fuera entrenando o estudiando.
—Solo fueron cinco minutos.
—Lo sé, pero ya estoy atrasada para una reunión, y no quiero estar toda la noche ocupada, si empiezo ahora tendré tiempo libre… ¿Te veré más tarde?
—No iré a ningún lado —dijo apático como siempre, pero la respuesta hizo que Koora soltara una sonrisa y que de pronto decidiera darse un momento más de descanso.
Lo tomó del cuello de la camiseta y lo atrajo para besarlo, ya no quería esperar hasta la noche. Cuando sintió la mano de Bardock en su cuello, cargó la mano en el pecho para hacer que se recostara en el suelo y ponerse sobre él para continuar con los besos y caricias apresuradas para pasar a la parte de quitarse la ropa sin mucho preámbulo. Para su infortunio, no tuvieron la oportunidad de llegar a ese momento, pues un carraspeo algo incómodo los interrumpió.
Koora se puso enseguida de pie y se subió el tirante de la camiseta, mientras que Bardock se sentó.
—Lo siento —dijo Karev—. Era importante, y…
—No te disculpes —se apresuró Koora en decir. Fue junto al guerrero y tomó la tableta que traía para revisarla. No tenía idea cómo no escuchó la puerta abrir—. Es mi culpa, sé que estoy atrasada.
—No te interrumpiría si no fuera importante —dijo, concentrado en la pantalla de la tableta para no mirar a Bardock, pero el comentario que haría el hombre lo obligaría a cruzar miradas.
—Siempre es importante —dijo Bardock mientras encendía un cigarro.
—Sí, siempre lo es —respondió Karev más serio que de costumbre, con el ceño fruncido. Y sin agregar algo más, los dos hombres se vieron enfrentados a una titánica batalla de miradas.
—Ya veo… —murmuró Koora concentrada en lo que estaba leyendo, ignorante de lo que ocurría bajo sus narices—. Estuvo bien que vinieras, vamos a la sala de reuniones y… —Calló por un segundo al ver qué estaba pasando entre Karev y Bardock, pero los hombres volvieron a la normalidad en cuanto notaron que ella los descubrió, por lo que decidió no decir nada, y contribuyó a la batalla de miradas poniendo los ojos en blanco por un segundo—. Vamos ya —ordenó. No esperó respuesta y salió a paso rápido hacia la sala de reuniones con Karev detrás, mientras que Bardock continuó fumando.
(...)
—Y bien. ¿Qué les parece? —preguntó Kakarotto en cuanto pusieron un pie en su casa nueva, mucho más grande y espaciosa que la anterior.
Gohan respondió con un grito alegre mientras corría de un lado a otro revisando las habitaciones, vestido con la nueva armadura que su padre le había obsequiado, mientras que Milk se detuvo a mirar en silencio. Para el gusto de la mujer todo estaba ocurriendo tan rápido que aún no asimilaba la idea de abandonar el lugar que tanto tiempo le costó acostumbrarse y terminó queriendo.
—Es lindo —respondió contenida, a diferencia de Gohan y Kakarotto que ya estaban inspeccionando cada rincón del lugar.
—Sí mamá, es enorme—exclamó el niño luego de salir de una de las habitaciones en dirección al segundo piso, mientras que Kakarotto se acercó a Milk para tomarla de la mano y recorrer el lugar.
—La cocina es cuatro veces más grande que la de la otra casa, y no te preocupes por el aseo, alguien más puede venir.
—A mi me gusta limpiar —comentó en un susurro, y tuvo que apresurarse para seguirle el paso al guerrero, y por más que lo intentaba no podía sentirse tan emocionada como ellos. Sí, encontraba todo a su alrededor bello, ordenado y con evidente mejor tecnología que las casas de su antiguo barrio, pero camino a su nuevo hogar, vio que todo era tan frío en comparación, que sintió que sería mucho más difícil habituarse en este nuevo lugar. Y claro, esta era una de las zonas que albergaban a guerreros jóvenes poderosos y con cierto rango, totalmente opuesto con el otro vecindario.
—¿Te gustó, Milk? —preguntó emocionado, esperando por parte de Milk una reacción similar a la de su hijo.
—Sí —se apresuró en responder y se obligó a sonreír. Kakarotto estaba tan feliz que le fue imposible compartir en este momento sus reparos y dudas.
—¡Mamá, papá, arriba es igual de grande que abajo! —gritó Gohan emocionado, asomado en el descanso de la escalera—. Si tuviera un hermano cada uno tendría una habitación y podríamos entrenar juntos —informó feliz y regresó al segundo piso para decidir cuál sería su cuarto.
—¿Un hermano? —repitió Milk. Toda su vida había soñado con una familia grande y una pequeña tropa de hijos para cuidar y querer. Todavía rondaba esa idea en su corazón, sin embargo no era algo que quería que ocurriera en Vegetasei, pero Kakarotto y Gohan se comportaban como si este planeta fuera su hogar para siempre, algo que se supone no sería así, al menos eso había acordado con Kakarotto cuando recién llegaron a Vegetasei.
—Me gustaría tener otro hijo para que entrenara con Gohan —comentó Kakarotto soñador. Para su suerte, el poder era mucho más influyente que el estatus, y ya que Straw había caído en la desgracia y su nuevo general lo admiraba por haber ganado el último torneo, las cosas se estaban dando muy bien.
—¿Entrenar? —reiteró como si no supiera lo que significaba esa palabra.
—¿Qué quieres hacer ahora? —preguntó el hombre sin soltar su mano—. Tengo un par de horas libres antes de ir a trabajar. Podemos ir a comer
—¿Hay un mercado como allá? —consultó curiosa, y le echó otro vistazo al lugar que ya se encontraba amoblado. De pronto se dio cuenta que la madera era mucho más acogedora que esta nueva vivienda, cuyas paredes reforzadas le daban la apariencia de estar al interior de una nave espacial en lugar de un hogar hospitalario.
—Creo que sí, pero no sé dónde está. —Iba a volver a preguntar a su mujer qué quería hacer, pero Gohan llegó volando desde el segundo piso.
—¿Verdad que hay muchos lugares para ir a entrenar? —preguntó luego de frenar y así evitar chocar con sus padres.
—Sí —respondió Kakarotto—. Hay para todas las edades, fuerzas, tienen maquinaria e incluso cámaras de recuperación para seguir entrenando si te dañas de grave… —Se calló al darse cuenta que estaba diciendo ese tipo de cosas frente a Milk, pero al parecer ni cuenta se había dado de lo que decía, y lo aludió a que estaba absorta admirando su nueva casa.
—¿Mamá, podemos ir a ver los lugares de entrenamiento? —preguntó con sus típicos ojitos de niño bueno, y al no obtener respuesta fue en busca de su otra mano para insistir—. Por favor, mamá, prometo estudiar el doble cuando regresemos.
—¿Qué dices Milk? —preguntó Kakarotto con ojos similares a los de su hijo.
—Está bien, vamos —respondió resignada. Más tarde recorrería el lugar para encontrar el mercado. Necesitaba algo cálido y con vida para sentirse más a gusto.
—¡Gracias, mamá! —dijo Gohan y salió corriendo hacia el exterior sin esperar a sus padres.
(...)
Luego de entrenar todo el día y participar en una larga e interminable reunión en la que discutieron los próximos pasos a seguir (y en la que por supuesto no abrió la boca a no ser que le preguntaran algo), Bardock deambuló por la nave en busca de Kyle. Jamás tenía que buscarla, ella simplemente aparecía y lo acompañaba a cenar como cada noche, por lo que se había vuelto una costumbre sin haberse puesto de acuerdo. Y por eso le llamó la atención no encontrarla en el comedor, considerando que en el menú aparecía uno de sus platos favoritos. La buscó en los lugares que solía frecuentar, los cuales no eran muchos porque a toda costa evitaba el contacto con los tripulantes de la nave. Intentó localizar a Varic, el hijo de Karev, que era el único que se llevaba bien con ella, pero tampoco lo encontró, y cuando ya no supo dónde más buscar decidió ir a su cuarto, donde jamás pasaba, pero ya no tenía más opciones.
Pese a que no esperaba hallarla en su habitación, la encontró sentada en el suelo, entre un pequeño espacio que quedaba entre los pies de la cama y un humilde escritorio donde estaba el computador que usaba para ver las películas que tanto le gustaba.
—¿Qué demonios haces ahí? —preguntó con calma, y prendió la luz para poder mirarla, fue en ese momento que notó sus ojos rojos e hinchados por tanto llorar.
Kyle intentó decirle que apagara la luz y se fuera, pero aún no había sido capaz de dejar de llorar y solo soltó un quejido antes de volver a ocultar el rostro sobre los brazos que abrazaban sus piernas.
—¿Qué fue lo que pasó? —preguntó con la misma calma, pero frunciendo el ceño y terminó de ingresar a la habitación para que la puerta se cerrara—. ¿Kyle? —Comenzó a preocuparse cuando vio que no lograba calmarse. Solo la había visto llorar una vez así y fue cuando lo encaró al enterarse de toda la verdad sobre su padre biológico—. ¿Quieres hablar con alguien más? —preguntó sin saber qué hacer. Se sentó a los pies de la cama para mirarla más de cerca—. Puedo ir por Koora si…
—Quiero estar sola, nada más —dijo molesta. Le dolía la cabeza y la luz hacía que el dolor en sus ojos se acrecentara. Se obligó a respirar más lento para intentar tranquilizarse, pero le tomaría tiempo.
—Tú no lloras, eres fuerte.
—Pero ahora estoy llorando.
—Dime qué pasó, y me marcharé —. Sentía que algo muy malo debía haber sucedido para tenerla así.
—Estoy harta de este lugar, no me gusta y detesto a toda esta gente que me mira como si en cualquier momento fuera a matar a su querida reina —dijo mirándolo, esperando que con eso fuera suficiente para que se fuera. Necesitaba controlarse, pero no podía, y eso le desesperaba.
—Eso ya lo sé, pero no es algo por lo que llorarías. —Al no tener respuesta pensó por un momento qué podría hacer para hacerla hablar. Era pésimo para cosas así, jamás se había comportado como padre y no tenía idea qué hacer, aunque de pronto se le cruzó por la cabeza una idea—. Está bien —dijo y se puso de pie como si estuviera dispuesto a irse—. Le diré a Tarble que…
—No, no —dijo apresurada—. No le digas a él. —En otras circunstancias no hubiera dudado en ir con Tarble o Broly, pero ahora no quería preocuparlo y mucho menos darle un motivo más para querer matar a su padre.
—¿Qué fue lo que hiciste o te hicieron, Kyle?
—Prométeme que no le dirás a mi hermano o Broly.
—Lo prometo —dijo sin pensarlo—. Ahora habla.
Kyle limpió las lágrimas de su rostro y soltó un prolongado suspiro antes de abrir la boca para hablar. No sabía cómo empezar sin estallar en llanto de nuevo.
—Le tengo miedo —dijo dolida—. No pensé que podría tenerle tanto miedo, pero creo que sí puede hacerme daño, y si le digo a Tarble solo empeorará todo. No sé qué hacer y me duele mucho.
—Sé más clara, Kyle.
La joven frunció el ceño y respondió. Después de todo, realmente necesitaba desahogarse con alguien.
Minutos después Bardock saldría del cuarto de Kyle en dirección a la celda secreta del rey Vegeta. No hubo mucho intercambio de palabras entre los dos. Al final, Kyle pudo terminar el relato con voz más calmada y Bardock no lo pensó, solo le sugirió con su apatía de siempre que no volviera a meterse a la celda de ese hijo de puta, se paró y marchó en busca de Vegeta para encargarse personalmente de que no pudiera volver a abrir la boca.
(...)
En cuanto subieron a la nave, Bulma fue al asiento del piloto y fijó rumbo, mientras que Vegeta fue a su nuevo cuarto de entrenamiento para usar el nuevo juguete que la mecánica le había hecho hace unos días y estaba fascinado con él. Ahora que Vegeta había limpiado y deshecho de todo lo innecesario, la nave lucía mucho mejor, más grande, decente y mil veces mejor que la lata de sardina en la que viajaron por tanto tiempo, aunque no tan veloz, pero al menos ahora tenían más espacio.
Se habían visto obligados a hacer una parada en un planeta más avanzado para conseguir comida, las cosas que Bulma necesitaba para optimizar su computador y así comunicarse con su padre y Morgan, entre otras cosas de suma importancia.
La joven permaneció en el asiento mirando la hermosa vista del exterior mientras toda su concentración estaba en el pequeño aparato que tenía en sus manos. Básicamente esa había sido la razón principal para interrumpir el viaje y buscar un planeta, pero le había contado a Vegeta otra historia, ya que por nada en la galaxia se podía enterar. Instintivamente ocultó el pequeño objeto entre sus piernas cuando escuchó a Vegeta salir del cuarto. El hombre, que solo estaba con pantalones cortos ajustados, no se dio cuenta de lo que pasaba y simplemente se dirigió en busca de un par de botellas de agua para seguir entrenando, ajeno a la tormenta que ocurría en ese momento en la cabeza de Bulma.
Cuando el saiyajin regresó al cuarto, sin decir una sola palabra, Bulma se destensó, pero solo duró unos segundos, hasta que escuchó la voz del hombre justo detrás suyo. No lo había escuchado acercarse.
—¡No me asustes así, casi me da un ataque! —lo reprendió en voz alta, mirando sobre su hombro, y se preocupó de no apretar tanto las piernas, no quería dañar el aparato.
Vegeta la observó con curiosidad unos segundos, pero pronto lo dejó pasar, ya que no era novedad que esta mujer actuara de forma rara a veces.
—Las tobilleras, las necesito para entrenar —dijo, y le mostró una de las muñequeras metálicas que Bulma había construido para él.
—Ahora que tengo más material podré terminarlas, su majestad. Siento haberlo hecho esperar.
—Más te vale —respondió y regresó a su cuarto de entrenamiento. Desde que tuvo esa batalla con Broly se le metió en la cabeza que tenía que ser más fuerte. No tenía intenciones de buscarlo para volver a pelear, mucho menos estaba en sus planes volver a ver a su hermano, pero nunca se sabía qué pasaría, por lo que tenía que estar listo para enfrentar a ese grandote y ganarle con un amplio margen de diferencia esta vez.
Cuando por fin estuvo sola y supo que Vegeta no volvería a salir en al menos un par de horas más cuando tuviera hambre, sacó el test de embarazo de entre sus piernas. Sí que se había metido en un gran problema por ser tan irresponsable. Con todo el ajetreo de las últimas semanas, había perdido sus pastillas y no se preocupó de usar protección con Vegeta, y por eso ahora tenía un atraso considerable, tan solo esperaba que fuera una falsa alarma para poder continuar con su vida y tener la oportunidad de saber qué haría con ella, porque ahora solo estaba viviendo el día a día, tratando de conocer mejor al hombre por el que había dejado en pausa todos sus planes solo para darle una oportunidad a lo que estaba sintiendo, y esto sí que arruinaría todo.
Luego de dejar la nave en piloto automático, suspiró y se retiró a su habitación. Necesitaba una ducha larga para armarse de valor y sacar el test de la caja.
Continuará…
Hasta que por fin terminé. No quiero ver cuándo fue la última vez que actualicé, pero sé que fue hace mucho, pero bueno, ya está aquí el capítulo.
Les cuento que este capítulo era más largo. Lo corté a la mitad para poder actualizar ahora, por eso es que Vegeta y Bulma salen tan poco, Raditz y Ginn no aparecieron y además quedaron tantos temas pendientes. Decidí dejar todas sus escenas para la segunda parte, al igual que lo que pasa con Bardock yendo a buscar al rey Vegeta y la razón del título del capítulo, que tiene que ver con Tarble y Broly.
La canción de INXS me gusta un montón, y es para Tarble y Broly. En el próximo capítulo no habrá canción nueva, porque originalmente venía con este capítulo. Y como saben, en mi página de facebook compartiré el link donde pueden encontrar todas las canciones que han aparecido desde que comenzó el fic.
Desde ahora en los flashbacks pondré la o las edades de los protagonistas de la escena, ya que como no puedo actualizar seguido, las fechas se me van olvidando y no puedo decir con seguridad hace cuántos años ocurrió tal suceso.
¿Recuerdan el concurso que hice hace mil años en donde pedían escenas para el fic? Bueno, alguien pidió a Tarble celoso, y ahí está. jajajaja. Como les dije, algunos de los pedidos no tardarían, otros sí. Ahí irán apareciendo según lo amerite la historia.
Luego del próximo capítulo se viene un salto de tiempo importante, y junto con eso, el cambio de summary en la historia. (Hace un tiempo lo compartí en mi face a modo de spoiler) Estoy super emocionada. Se podría decir que la parte 3 de la historia se viene con todo.
Ahora se viene un anuncio no relacionado al fic y yo como Dev, sino a mi vida como Carolina: Como muchos saben soy profesora de Inglés y debido a que mi esposo está delicado de salud y esperando una operación, estoy trabajando desde casa, haciendo clases particulares, ya que cuando se opere será más fácil para mí cuidarlo si estoy todo el tiempo en casa. Actualmente los alumnos que tengo los conseguí por mi amiga mexicana (la que organizó la rifa para ayudarme hace un tiempo). Ella tiene un instituto de idiomas en línea muy bueno, su nombre es Worldwide Citizens Academy (pueden encontrarlo en Instagram), y no solo hacen clases de Inglés, tiene profesores de diferentes idiomas. Así que ya saben, si están interesados en clases particulares de Inglés pueden contactarse directamente conmigo, o través de la página de mi amiga (le dicen que supieron de las clases por mí).
Y creo que eso sería todo. Muchas gracias por leerme, dejar rw y espero que nos leamos pronto. Estoy sacrificando mis siestas para poder escribir, pero vale la pena. Amo esta historia y amo escribir.
¡Un abrazo grande!
Dev.
10/06/22.
