En primer lugar, quiero agradecer a todos por sus lecturas y las personitas que se toman el tiempo de dejar comentarios, son increíbles y hermosos todos ustedes. Me alegro de que estén disfrutando este Fic. Ahora también estoy en Wattpad por si te gusta más ese formato ahora puedes buscar la historia ahí.
IDEALES
Cuando el Avatar se calmó le contó todo lo que había sucedido; El encuentro con Jet y el engaño en el que habían intentado meterlos ocultando a Appa y dándoles una ubicación falsa.
Con la nueva información ambos rápidamente salieron de casa pendientes de que nadie los siguiera. Trasladándose a los sectores bajos en la oscura noche, siguiendo a Aang tocaron la puerta de una pequeña casa.
Sakura estaba acostumbrada a la guerra, a la sangre. Como ninja y médico, no le resultaba extraño. Sin embargo, cuando entró a la modesta casa donde ahora se escondían sus amigos, se percató de la mala impresión que causaba al ver las miradas angustiadas que la recorrían. A causa de la prisa, ni siquiera se había tomado el tiempo de cambiarse, y Aang, visiblemente perturbado, tampoco había mencionado nada al respecto.
Katara sintió que todo su cuerpo se congelaba a una temperatura peligrosamente baja cuando vio entrar a su amiga, cubierta de un rojo oxidado de sangre. Sin embargo, lo que más la sorprendió fueron sus ojos. Donde antes había brillado un iris verde, ahora un tono oscuro y profundo se extendía en el blanco de su ojo. ¡Realmente lo había hecho! Sakura se había quitado y reemplazado uno de sus ojos. Sin perder un segundo, Katara corrió hacia ella y la examinó minuciosamente, buscando cualquier daño o herida que necesitara ser curada.
Sokka estaba histérico, antes de que Sakura pudiera explicar se puso en guardia en la puerta en espera del mismo enemigo que había atacado a Sakura, por qué para él fue lo primero que pensó.
La pelirosa calmó a todos, les explicó que estaba bien, y aunque todos le gritaron por el riesgo al que se había sometido. Ella suspiró cansada bajando los hombros. "Les prometo que estoy bien, tendré que hacer lo mismo con mi otro ojo, por favor cálmense, de verdad sé lo que hago.
Los otros tres ajenos a la conversación veían al equipo del avatar discutir con la chica de cabello rosa desconocida ¿Cómo diablos había conseguido ese tono de cabello?
…
Después de unos minutos, cuando todos estuvieron más calmados, pusieron al tanto a Sakura de lo que había sucedido. Consciente de la situación, se acercó al chico atado frente a ella y le dijo: "Te conozco, atacaste la tienda de té. ¿No me recuerdas?"
El chico negó, aparentemente inconsciente de aquel suceso. Sakura no era una experta en el ámbito de la mente, pero su mejor amiga, Ino, pertenecía a un clan especializado en ese tema y le había hablado lo suficiente como para tener una idea precisa de cómo ayudar.
Cuando una cálida luz verde cubrió sus manos y las colocó sobre la cabeza de Jet, pudo aliviar el estrés en el hipocampo y la corteza prefrontal. Además, se percató de que las células gliales presentaban una baja producción de mielina.
Jet se sintió mucho mejor, la presión y dolor en su cabeza disminuye, mientras intentaba recordar se enfocó en recuperar al bisonte del Avatar "Lo recuerdo" Dijo.
…
Los ocho habían llegado a la conclusión de viajar temprano por la mañana al lago que Jeff recordaba. Sakura se ofreció a realizar la primera guardia ganándose una vez más las confundidas miradas de los demás.
"No creo que sea necesario" Había dicho Katara.
"Si, hay que dormir" Dijo Toph sentándose en el piso y quitándose los zapatos "Si un maestro tierra se acerca me daré cuenta.
Horas más tarde, mientras todos dormían profundamente, Sakura permanecía sentada, apoyada en la pared debajo de la única ventana de la casa, atenta a cualquier indicio de un posible ataque. A pesar de haber intentado dormir, no lograba conseguirlo. Con tantas cosas en su mente, no podía permitirse el lujo de descansar, recordando la conversación que había tenido con Katsuyu.
En medio de la noche, sintió la tentación de realizar la segunda operación, pero no quería que sus amigos se llevaran otra mala impresión. Afortunadamente, aún conservaba algo de ropa en el sello de su tatuaje que había utilizado para cambiarse.
Mientras pasaban las horas en vigilia, se sintió tentada a probar el sharingan. Tenía una idea de cómo despertarlo, pero los caminos de chakra que había reconstruido horas atrás eran frágiles e inmaduros. No quería forzar el ojo. "No estoy preparada para esto", susurró.
Por la mañana todos viajaron al oeste de la ciudad amurallada al lago Laogai. Sakura no podía dejar de sorprenderse por las habilidades que Toph había desarrollado a pesar de su incapacidad para ver. Fue Toph quien descubrió un túnel subterráneo en las profundidades del lago.
El lugar era un laberinto de túneles intrincados, pero parecía que Jet sabía a dónde dirigirse. Cosas extrañas ocurrían en ese lugar, con los Dai Li custodiando cada rincón, lo que dificultaba su movimiento. Cuando finalmente llegaron al lugar indicado, Sakura susurró a sus amigos que había varias presencias listas para atacar en el interior.
"¿Listos?" Preguntó Sokka.
Todos entraron corriendo dispuestos a enfrentarse a los Dai Li que los esperaban listos para enfrentarse. Cada uno con su forma de pelea, se encargó de derribar y detener al enemigo.
Sakura sentía aversión por las cuevas, los túneles y cualquier lugar pequeño, ya que su estilo de combate no era el más adecuado para ese tipo de entornos. Siempre corría el riesgo de que uno de sus golpes mejorados con chakra destruyera el lugar. Por eso, decidió limitarse al taijutsu, el combate cuerpo a cuerpo.
En medio de la pelea cuando Long Feng decidió alejarse Sakura, Jet y Aang lo siguieron.
En los pasillos, el hombre se vio acorralado, al menos eso aparentaba. "Avatar, tú y tus amigos ya han causado demasiados problemas", dijo mientras dirigía su mirada hacia Sakura. "Ángel, es un placer conocerla. Lamento las circunstancias en las que nos encontramos. Me gustaría hablar personalmente con usted".
Sakura lo miró con odio. "Yo no tengo nada que hablar contigo", respondió con determinación. "Dinos dónde está Appa, porque no soy tan indulgente como mis amigos". Dio un paso adelante, empuñando un kunai en su mano derecha. "Dime dónde está o te cortaré el cuello".
Aang y Jet observaron perplejos a la pelirosa después de su declaración. Ella no mentía cuando decía eso. Y aunque Long Feng no lo admitiría, se sintió intimidado.
Recuperándose de la impresión, el Maestro Tierra sonrió con cinismo. "Si se marchan ahora mismo de la ciudad, les daré al bisonte y retiraré todos los cargos en su contra".
"Eso no sucederá", respondió Jet.
"Jet, el Rey está muy complacido de invitarte al lago Laogai", dijo el ministro mientras se daba cuenta de que esas palabras no afectaban al joven al que habían engañado para llevar al Avatar. Hizo un movimiento con sus manos utilizando el control de la tierra, creando una columna de piedra que obligó a los tres a alejarse. Su siguiente movimiento estuvo dirigido directamente a Jet, quien, en medio de la confusión, recibió el impacto de lleno.
Sakura corrió de inmediato hacia Jet, revisando sus signos vitales. Tenía una fuerte contusión, pero nada que lo pusiera en peligro inmediato. Con odio en su mirada, observó al ministro mientras escapaba por uno de los túneles. Estaba cansada de encontrarse con personas como él, que se creían superiores y lastimaban a los demás. Sin prestar atención al Avatar, saltó para perseguirlo.
Mientras corría por los oscuros pasillos del laberinto, se encontró con varios maestros tierra que intentaron obstaculizar su camino. Long Feng cerraba los túneles con barreras de piedra, pero la fuerza de Sakura le daba ventaja.
Tras la persecución y sintiéndose en desventaja. Long Feng se cubrió dentro de una cúpula de piedra y subió por una columna para atravesar el techo de los pasillos.
Sakura lo vio escapar impotente, llena de ira corrió de regreso y se topó con uno de los agentes del Dai Li. Lo derribó de un golpe con una patada y agarró su túnica, sujetándolo del cuello. "Dime dónde está la salida", le exigió con determinación.
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Katara no quería dejar a Jet solo, pero no tenían otra opción. Sakura había corrido tras el enemigo, sintiendo que los había puesto en peligro. Aang parecía más preocupado por ella que por rescatar a Appa, lo cual no estaba mal, pero no era lo que Katara esperaba que sucediera.
Fuera del lago, Long Feng esperaba en la orilla mientras los Dai Li se preparaban para atacar al Avatar cuando emergiera. En cuestión de segundos, la tranquilidad se rompió cuando un destello negro pasó junto a él, estrellándose contra la ladera de la montaña detrás. Uno de sus hombres quedó inconsciente, con sangre en la boca y el brazo en una posición poco natural. Giró en busca del responsable topándose con un destello rosa a la otra orilla del lago. Un escalofrío recorrió todo el cuerpo de Long Feng. Esta mujer no tenía nada de ángel.
La kunoichi no perdió tiempo y se lanzó directamente al ataque contra el ministro. Utilizando chakra en la planta de sus pies, se impulsó corriendo sobre la superficie del lago, y con un shunshin logró cruzarlo rápidamente. Sin embargo, una barrera se formó desde el suelo, deteniéndola momentáneamente. Ella continuó corriendo sobre la superficie y desde lo alto, miró a Long Feng mientras extendía su brazo derecho. "Suiton", pronunció. Desde la punta de su dedo índice, balas de agua se dirigieron hacia el ministro.
Long Feng sintió cómo su sangre se helaba por completo. No tenía palabras para describir lo que estaba presenciando. El "ángel" estaba utilizando agua control, lo cual no tenía sentido alguno. Ella era una maestra tierra y la habilidad de utilizar más de un elemento solo le correspondía al Avatar. Antes de poder reflexionar más al respecto, la sorpresa, la incredulidad y la velocidad jugaron en su contra. Incapaz de esquivar los proyectiles, fue golpeado en el pecho, lo que lo hizo caer y luego todo se volvió negro.
Fue justo en ese momento que los refuerzos del Dai Li aparecieron desde lo alto de la montaña que rodeaba el lago.
"¡Sakura!" El equipo Avatar también se hacía presente.
El equipo Avatar estaba familiarizado con las técnicas de Sakura, pero no los maestros tierra que cuando la vieron correr por la ladera casi vertical realmente se sorprendieron.
La pelea inició; Todos peleaban en favor de huir de ahí lo más rápido posible.
Mientras la kunoichi pateaba y golpeaba a sus enemigos, pensó que no habría nada más que pudiera sorprenderla. Pero, maldita sea, el enorme y peludo animal que se acercó volando realmente la dejó boquiabierta.
"¡Appa!", gritaron sus amigos desde abajo.
No pudo evitar sonreír al recordar los dibujos que Sokka había hecho del animal. Los afiches que habían repartido al final resultaron ser bastante precisos, aunque Sakura no se había imaginado lo grande que sería el bisonte. Incluso en comparación con una invocación, era impresionante.
Sakura saltó desde lo alto de la ladera, emocionada al ver a sus amigos abrazando al animal. En medio de la conmoción, se dieron cuenta de que debían huir de inmediato antes de que llegaran más enemigos.
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Naruto sabía que estaba en problemas. No era su culpa, en serio. Fue una casualidad que mientras esperaba a Tsunade para su entrenamiento diario con Katsuyu, llegaran los llamados Once de Konoha con una actitud preocupante.
Shikamaru parecía cansado, con las manos en los bolsillos parecía acababa de perder una guerra. Ino se acercó a Naruto de forma amenazadora "¡En serio!" Grita "Debo de entrar a la mente de mi compañero de equipo para averiguar dónde está mi mejor amiga ¿Debiste habernos dicho?
Akamaru ladra con las quejas de los demás y Naruto niega con la cabeza "Apenas salí del hospital.
Lee es detenido por Tenten y Kiba desesperado por saber dónde está Sakura, nadie habla de las secuelas que todos tuvieron después de la guerra. Cada uno carga con el peso de vivir en carne propia el campo de batalla.
Pocas veces se habla de las pérdidas, el dolor y las pesadillas que dejó la guerra. Cuando finalmente se anunció el fin del conflicto, hubo alegría, pero también cansancio y desánimo. Madara Uchiha y Kaguya se habían cobrado demasiadas vidas. A su regreso a Konoha, pronto se dieron cuenta de que Sakura no estaba allí.
Al principio, asumieron que ella también estaba en el hospital, al igual que Naruto. Las visitas estaban restringidas y solo Sai y Shikamaru habían logrado ver a Naruto en días.
La aldea era un caos. Kakashi fue nombrado el nuevo Hokage y había que ocuparse de reparar los daños y llevar a cabo ceremonias en honor a los caídos en batalla. Todo era un desorden. No se sabía nada de Sakura ni de Sasuke, quienes habían luchado junto a Naruto, y los pensamientos más sombríos comenzaron a surgir.
De repente, Shikamaru sintió un golpe en la parte posterior de su cabeza y al voltear, se encontró con Tsunade de pie allí.
"¿En serio, jutsu de transferencia mental? Tienes muy poca resistencia, Nara", dijo Tsunade con una mirada seria, lo que hizo que los demás se callaran. Luego se acercó a Naruto y también le dio un golpe en la cabeza.
"¡Oye! ¿Por qué hiciste eso? Yo no dije nada", protestó Naruto.
Tsunade los miró fijamente, sintiendo un dolor en la cabeza acercarse. "Sakura está bien, estamos en contacto con ella y estamos trabajando para traerla de vuelta a casa. Kakashi será nombrado Hokage pronto y revelará información importante para la aldea. No les hemos dicho nada porque es un secreto de clase S. Quiero que se vayan de aquí de inmediato, confíen en mí y en Sakura. Ella regresará".
"Pero..." dijeron, callándose de inmediato ante el grito de Tsunade.
"Quiero que se vayan, no estoy de humor para soportarlos. Sakura está bien, y Naruto está aquí".
"Y Sasuke está muerto", dijo Ino con rabia. "Sasuke está muerto, sin ojos en el rostro. Mi mejor amiga está en algún otro lugar lejos de aquí, sin posibilidades de regresar. No..."
"¡Yamanaka! Si no quieres pasar las próximas semanas en arresto, cállate. No necesitamos que el pueblo entre en pánico. ¿Qué crees que pensarán los demás cuando se enteren de que existen otros mundos además del nuestro? Los posibles enemigos que podrían aparecer. Están asustados después de la guerra y pensarán lo peor. La dimensión en la que se encuentra Sakura es segura. Está bien, eso es todo lo que necesitan saber. Y si no tienen conocimiento alguno sobre viajes interdimensionales, no quiero verlos aquí. ¡Váyanse!"
Se marcharon derrotados. Hinata sentía muchas ganas de llorar, se sentía terrible al haber presenciado y sentido en carne propia la impotencia de no poder hacer nada.
Chōji y Shikamaru intentaban calmar a Ino, mientras Tenten, Kiba y Shino hacían lo propio con Lee.
"Tengo una idea" Dijo Hinata llamando la atención de los demás "Hay que buscar información del sharingan y jutsus del espacio tiempo, podemos empezar por la biblioteca de mi clan, tiene libros que datan incluso antes que se formara Konoha, podríamos encontrar algo.
"Hagámoslo" Dijo Ino con determinación.
…
Naruto consideró seriamente la idea de escapar del entrenamiento. Sabía que el enojo de Tsunade sería dolor seguro. Se preguntó cómo Sakura había soportado tanto tiempo entrenando con ella.
"¿Qué estás esperando, muchacho? Llama a Katsuyu", ordenó Tsunade con irritación.
Naruto se sentó de inmediato en el suelo, desenrolló el pergamino de sellado y extendió su mano sobre él para invocar al sabio animal.
Katsuyu apareció entre una nube de humo, saludando respetuosamente a sus invocadores. Naruto, como siempre impaciente, solicitó información sobre Sakura.
"Sakura-san ha realizado el primer trasplante, ahora tiene el sharingan. Debido a una interrupción no concluyó con el segundo ojo, nada agravante ciertamente, pero… Sakura tuvo una idea muy rebuscada.
Tsunade mira críticamente a su invocación. Tiene un mal presentimiento "¿Cuál?
"Sakura-san desea romper nuestro contrato de sangre.
"¡¿Qué?! Grita Naruto. "Pero…qué…¿Cómo?
"Ella cree que, al hacerlo, podrá realizar el sello de invocación inversa y viajar al mundo de las invocaciones, donde me encontrará para que yo pueda enseñarle el Modo Sabio del Bosque Shikkotsu. Luego, Naruto-san firmará un contrato de invocación con ella y la traerá de vuelta aquí".
"¡Eso suena genial!" exclamó Naruto al mismo tiempo que Tsunade gritaba: "¡Es peligroso!"
"Es lo que le dije, no hay garantía. No puedo asegurar en qué parte del mundo de las invocaciones aparecerá, los peligros que enfrentará.
Naruto se levantó y exclamó: "¡Sakura puede lograrlo! ¿Acaso no confían en ella? Así no tendrá que viajar entre dimensiones. Kakashi lo dijo, no hay garantía de que encuentre el camino de regreso a casa".
"Te entiendo, Naruto", dijo Tsunade. "Pero no comprendes lo peligroso que es. Hablaré con Kakashi al respecto".
"Pueden discutir todo lo que quieran", respondió Naruto, dando un paso adelante. "Pero ella es la única que puede tomar esa decisión".
…
Kakashi se ocultaba en lo alto de la Torre Hokage, evitando sus deberes y perdiéndose en sus propios pensamientos. Sin embargo, su paz fue interrumpida por la llegada de Tsunade. Maldita sea, se veía molesta.
Tsunade le explicó todo el plan que tenía Sakura, y Kakashi consideró seriamente las posibilidades. Abrir unas cuantas dimensiones, o tal vez miles, o recorrer el mundo de las invocaciones. Ambas opciones eran muy arriesgadas.
Discutieron durante un buen rato sobre cuál sería la mejor opción, pero por más que hablaban, no lograban llegar a una conclusión razonable.
"Lanzaré una moneda", dijo Tsunade después de un tiempo.
"¿Qué?" respondió Kakashi sorprendido.
"Lanzaré una moneda. Siempre apuesto por el sello", explicó Tsunade.
"¿Y qué apostarás?" preguntó Kakashi.
"Apostaré por Sakura", respondió Tsunade.
Kakashi conocía a Tsunade lo suficiente como para saber que ella no bromeaba al respecto. Sacó una moneda de su bolsillo y se la entregó. Si ganaba, de cualquier manera, Sakura regresaría a casa. Si perdía... Bueno, no quería pensar en eso. No estaba preparado para perder a alguien más.
Tsunade le arrebató la moneda de la mano de Kakashi. "Si pierdo, no descansaremos hasta encontrar otra forma de traerla de vuelta sin que corra riesgos. Si gano, la dejaré hacer lo que quiera".
Kakashi asintió. La moneda fue lanzada, ambos miraron hacia arriba mientras la moneda giraba en el aire, descendiendo por la fuerza de la gravedad hasta rebotar en el suelo.
La gente lo llama destino, los sabios lo llaman camino, los conocedores lo llaman anhelo, los guerreros lo llaman fuerza. Ambos se miraron fijamente. La moneda había caído de forma vertical.
Ninguno había ganado.
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El Equipo Avatar y Sakura habían logrado escapar con éxito. Sakura tenía una lista de cosas divertidas por hacer, y volar sobre un bisonte volador de otro mundo había sido agregado con éxito.
Aterrizaron fuera de las grandes murallas, y Sakura saltó del bisonte acercándose a él para agradecerle, mientras los demás celebraban.
"Sakura", dijo Aang llamando su atención, "Nosotros no matamos a las personas".
"¿De qué estás hablando?" preguntó Katara confundida.
"Sakura iba a matar a Long Feng. Dijo que le cortaría el cuello", explicó Aang.
Sakura no dijo nada por un momento. "Soy médico, para mí arrebatarle la vida a cualquier persona es horrible. Pero no dudo en actuar cuando alguien como él amenaza a mis amigos. No tiento mi corazón en ese tipo de situaciones".
Aang dio un paso adelante, enfrentándola. "Los maestros aire del templo me enseñaron que cada vida es valiosa".
Sakura lo miró fijamente. "Ese hombre tenía secuestrado a Appa. Nos amenazó y nos vigiló prácticamente desde que pusimos un pie dentro de los muros. Tiene a toda una ciudad viviendo en el engaño. Él no es una buena persona".
Toph, Katara y Sokka intentaron calmar la situación, pero sin éxito.
"Soy médico, y me haces sonar como un monstruo", continuó Sakura. "Para mí también es muy difícil arrebatarle la vida a cualquier persona. Estás liberando una guerra Aang, y sé que es horrible, pero no hay alternativa. Si permites que tus enemigos tomen ventaja, vas a perder. Mientras te compadezcas de ellos, te atacarán".
Aang no supo qué decir. "Debe haber otra forma", murmuró mientras apretaba los puños.
"¿Cómo vas a enfrentar al Señor del Fuego con esos ideales?" se arrepintió de inmediato por sus palabras, pero ya era demasiado tarde. "Les he contado sobre mi vida, sobre el mundo de dónde vengo. Me enseñaron y me entrené desde niña para ser quien soy. Y estoy orgullosa de ello".
La kunoichi quedó inexpresiva. "Pienso que lo mejor es que nos separemos por un tiempo", dijo mientras se acercaba a Katara y Toph. "Long Feng no está muerto, pero tardará en despertar. Aprovechen esta oportunidad para hablar con el rey. Yo me iré y permaneceré en Ba Sing Se entrenando. Los Dai Li no serán un problema". Abrazó a Katara y Toph, y luego se acercó a Sokka. "Calculo que me tomará meses de entrenamiento para regresar a mi hogar. Entendería si no me quieren de vuelta con ustedes, pero también sería para mí un honor". Dio la vuelta para mirar al Avatar. "No somos tan diferentes, Aang. Yo no soy experta en jutsus de fuego, pero podría enseñarte lo poco que sé. El tiempo que he permanecido aquí solo me ha demostrado que el chakra y el chi no son tan diferentes".
El Avatar la vio completamente sorprendida.
"Espero verlos pronto" Sakura desapareció dejando un puñado de flores rosas cayendo en el aire. dejándolos con sus pensamientos y decisiones. Cada uno sabía que este era un momento crucial en su viaje, y debían tomar decisiones que los llevarían por caminos separados o los unirían más fuertemente que nunca.
"¡Sakura!" Gritó Aang.
Cuando ella desapareció. Sokka cayó de forma dramática de rodillas "¡Sakura puede utilizar fuego control y se convierte en flores!
…
Sakura apareció varios kilómetros lejos de ellos en medio de las mesetas que rodeaban Ba Sing Se, se cubrió con un genjutsu de invisibilidad y corrió de regreso al muro.
Ya dentro de la ciudad la tranquilidad de Ba Sing Se contrastaba con la tensión que sentía en su interior. Sakura sin saber exactamente qué hacer recorrió la ciudad buscando cualquier indicio de que algo estuviera mal, sin embargo, cómo siempre la ciudad estaba tranquila.
La tarde cayó, y el sol se ocultó detrás de los muros. Ella sabía que no podría regresar a la casa, y se planteó dónde sería mejor dormir esta noche, el techo de la casa donde ahora miraba el atardecer parecía una buena opción, tal vez en el parque. Incluso podría regresar a las zonas de cultivo.
Cansada mentalmente del día caminó por las tranquilas calles de la ciudad. Con pocos lugares a donde ir, decidió ir a la casa de té y tomar algo caliente. Seguramente el señor Mushi la consentiría con el té de lavanda que tanto le gustaba. Se preguntó cómo estaría Lee.
Cuando entró la tienda estaba casi sola, solo dos de las mesas estaban ocupadas, por lo general siempre estaba lleno. Camino al final de la tienda saludando al dueño del lugar que le contó que Tío y sobrino habían renunciado apenas hace dos días.
Sakura se fue. Sabía dónde vivía Lee y su tío, el señor Mushi se lo había dicho por si un día llegaba a necesitar algo. Fuera de la puerta de la pequeña casa se preguntó si sería muy atrevido de su parte llamar a la puerta. Ni siquiera los conocía tanto para visitarlos sin avisar. Pero el instinto aclamaba entrar, entonces tocó la puerta.
…
"Iroh sentía un profundo orgullo por Zuko. El día anterior, cuando su sobrino le había dado la noticia de que el Avatar estaba en la ciudad, temió lo peor. No quería presenciar otra caída de Zuko. Aunque trató de mostrar indiferencia respecto al tema, estuvo vigilando a su sobrino durante todo el día. Entonces, cuando lo vio tomar la máscara y la espada, decidió seguirlo.
Encontrar al bisonte del Avatar fue una sorpresa, pero lo que más sorprendió a Iroh fue la decisión que Zuko había tomado. Había sido una elección difícil para él, pero la había hecho correctamente. Zuko había apostado por su propio destino, en lugar de aceptar el impuesto por su padre.
Cuando llegaron a casa, Zuko se fue a dormir de inmediato, sintiéndose mal. Su querido sobrino había estado sufriendo fiebre desde entonces, durmiendo y despertando en periodos cortos de tiempo."
Por la noche, cuando tocaron a su puerta, se preguntó quién podría ser. Si eran los vendedores de seda, se prometió a sí mismo que no les compraría nada. Tenía suficientes delantales para la cocina y no necesitaba otro, aunque no tuviera uno de color verde.
Al abrir, se sorprendió gratamente al encontrarse con Sakura. "Sakura, ¡Qué sorpresa! Me alegra tanto que estés aquí. Llegas justo a tiempo, mi querido sobrino está enfermo. Por favor, pasa. Sería de mucha ayuda si pudieras revisarlo".
"No hay problema. ¿Qué le pasó?", preguntó Sakura.
Él le indicó que pasara. "Adelante, estás en tu casa. Él ha estado sometido a tanto estrés".
En la única habitación de la pequeña casa, con un futón tendido en el suelo, Lee se movía inquieto debido a la fiebre. De inmediato, Sakura se arrodilló a su lado con sus manos cargadas de chakra médico para examinarlo. El señor Mushi tenía razón, el estrés acumulado lo había llevado al agotamiento, y lo único que pudo hacer Sakura fue reducir su fiebre y aliviar la tensión en sus músculos.
Iroh había presenciado muchas maravillas en su vida, pero la forma en que Sakura sanaba era simplemente increíble. Desde la primera vez que la había visto en acción, se había preguntado de dónde provenía ese poder. Sin embargo, a lo largo de su existencia, había aprendido que en ocasiones no era necesario entender las cosas, sino simplemente admirarlas.
Observó a Sakura concentrada en su labor, con su cabello peculiar y una energía vital brillante.
"Sakura, ¿Puedo hacerte una pregunta?", le dijo Iroh.
Ella lo miró y asintió. "Por supuesto".
"¿Eres un espíritu?", preguntó Iroh, intrigado.
Sakura se rio ligeramente. "Es la segunda persona que me hace esa pregunta. ¿Qué le lleva a pensar eso?"
Iroh también rio. "Por dónde empezar... cabello rosa, magia curativa, entrenamiento en el arte de la pelea. Además, por alguna razón, uno de tus ojos ha cambiado de color. Y tienes una presencia difícil de describir".
La kunoichi se tensó por un momento. Apartó la mirada del hombre y colocó un genjutsu sobre su rostro. Había olvidado por completo ese detalle. Cuando volvió a mirar a Iroh, evaluó su reacción y notó que parecía tranquilo. Sakura había tratado con muchas personas a lo largo de su vida, y le resultaba extraño pero reconfortante saber que no tenía que dar ninguna explicación al señor Mushi. Tal vez él podría entenderla si le contaba la verdad.
"No soy un espíritu, solo soy diferente", dijo Sakura, con sinceridad.
Mushi asintió, sentándose frente a ella en posición de loto. "Todos tenemos secretos, Sakura. No tienes que contarme si no quieres, pero si algún día decides hacerlo, estaré aquí para escucharte. Una vez viajé al mundo de los espíritus y vi cosas sorprendentes. No soy un sabio ni pretendo serlo, pero si en algún momento puedo ser de ayuda, no dudes en decírmelo".
"Gracias", respondió Sakura con gratitud. "Si le soy sincera, no entiendo muy bien el concepto de los espíritus. ¿Cómo supo acerca de mis habilidades de combate? La gente siempre me ve por mi apariencia y piensa que soy frágil. Siempre intentan protegerme".
"Bueno, años de experiencia más que nada. Cuando era joven participe en la guerra, caminas sin hacer ruido, te mueves con fluidez, escondes bajo telas tu cuerpo, pero puedo apreciar los músculos de tus brazos trabajados con experiencia. Admirable, por cierto., comentó Iroh.
Sakura sonrió. "Sí, en el lugar de donde vengo, tuve que entrenarme para sobrevivir. ¿Qué tipo de entrenamiento recibió, señor Mushi?"
"Oh, ya sabes, lo típico", respondió Mushi con una sonrisa en su rostro.
Sakura acarició suavemente la mejilla de Lee. "Tardará en despertar", dijo.
Mushi le agradeció infinitamente a Sakura por ayudar a su querido sobrino y, en agradecimiento, le preparó un delicioso té mientras le contaba sobre su nueva tienda de té.
"Lo voy a llamar Sakura"
Ella casi se atraganto con el té. Tosió sobre la servilleta de tela "¿En serio?
"¡Por supuesto! Será muy popular.
Iroh estaba encantado con la visita de la chica que creía la novia de su sobrino, le contó todas sus ideas y le dio a probar las nuevas infusiones de té con las que había estado experimentando nuevos sabores, hasta altas horas de la noche incluso Sakura había sido tan amable ayudándole a redactar el menú de su nueva tienda.
Sakura bostezó cansada, desde hace tres días apenas había tenido unas cuantas horas de sueño, ni siquiera había comido nada desde la mañana del día anterior, los tés no llenaron su estómago. A pesar de estar acostumbrada a limitar las raciones de comida entre la lucha, la cirugía y el desgaste emocional solo quería ir a dormir "Debo irme" Le dijo al señor Mushi "Es tarde.
"Si, sí. Claro, solo apagó el abrazadero y te acompaño a tu casa.
Sakura negó con la cabeza. "No hace falta, de verdad".
"No puedo permitir que una chica se vaya sola a esta hora de la noche", insistió Iroh.
"Le agradezco sinceramente su preocupación, pero no es necesario", respondió Sakura.
"Sakura, es lo mínimo que puedo hacer después de que ayudaste a curar a mi querido sobrino", dijo Iroh con determinación.
En su mente, la kunoichi maldijo la situación. No quería revelar que no tenía un lugar donde dormir. Si aceptaba que la acompañara, estaba segura de que él se esforzaría en llevarla a una casa que ni siquiera existía. Suspiró, resignada. "La verdad es que no tengo dónde dormir".
Mushi tenía muchas preguntas en su mente, pero la vida le había enseñado que no siempre era necesario buscar explicaciones. Si Sakura no estaba lista para compartir por qué se encontraba sola en la calle, él lo respetaba. Tomó las manos de la chica entre las suyas de forma reconfortante. "Deberías haberlo dicho antes. Puedes quedarte con nosotros. No tengo mucho que ofrecerte, pero te lo ofrezco de corazón".
Sakura no pudo resistirse a la amabilidad y generosidad de Mushi. Agradecida, aceptó su oferta.
…
Zuko se despertó en medio de la noche, sintiéndose cansado. Abrió los ojos anhelando un vaso de agua, ya que su garganta estaba seca. Giró hacia la derecha y tomó la jarra de agua, vertiéndola sobre su rostro con torpeza. Luego se acostó de nuevo en medio de la oscuridad, con la memoria nublada por el sueño.
Luego giró su cuerpo hacia la izquierda, entrecerrando los ojos. Vio a Sakura acostada a su lado, mirándolo fijamente. "¿Sakura?", preguntó.
Ella respondió simplemente: "Sí".
El sueño volvía a vencer a Zuko una vez más. "Desde hace días quería decirte que eres hermosa", murmuró.
Sakura sintió como sus mejillas se calentaban, y una sensación de vergüenza la invadió. Murmuró un tímido "gracias" y deseó esconderse debajo de la manta que los cubría. Maldita sea, sabía que aceptar la oferta había sido un error.
"Sakura", parpadeó Zuko mientras la miraba fijamente, "Esto... Esto no es un sueño, ¿verdad?".
Ella negó con la cabeza.
