CAPITULO 2: EL PRODIGIO DE VERMITHOR
Desembarco del Rey 113 DC
La reina se hallaba perpleja, ante el aviso de sus doncellas. E iba andando, ella nunca correría, para ver a su primogénito. Sabía que cuando se había casado con Viserys, que sus hijos serían especiales…pero nunca imaginó que tanto.
Y es que nada más nacer, Aegon comenzó a sorprenderla no solo a ella, sino a toda la corta. Habiendo dicho su primera palabra "Madre" con tan solo dos lunas. Al medio día del nombre ya caminaba correctamente, para su gozo y para el primer día del nombre ya podía leer con la perfección de un maestre. Todo esto le había llenado de gozo, pero tambien había enorgullecido a su padre, quien tenía mas fuerzas que nunca para presionar a Viserys de que nombrara a Aegon su heredero.
Sin embargo, muy pronto las sorpresas habían dejado de ser tan agradables. Al cumplir su segundo día del nombre Aegon había superado en conocimientos al gran maestre Mellos, para sombro de todos, sus habilidades de calculo rivalizaban con los de los mejores contadores del Banco de Hierro, y ya hablaba el alto valyrio a la perfección. Todo eso había estado bien, hasta que su padre fue despedido de su puesto. Entonces el carácter alegre de su primogénito se había vuelto un tanto extraño, y actuaba de forma desconcertante rumiando por todos lados, aunque había estado atento al nacimiento de Helaena y Aemond, siendo atento con ellos, e incluso prometiéndoles delante de ella que les conseguiría un dragón.
Pero aun así era perturbador de la forma en la que miraba a Rhaenyra, aunque lo achacó a que había tomado consciencia de que su medio hermana le estaba arrebatándole lo que por derecho le correspondía. Aunque según algunos sirvientes a veces se le podía escuchar decir cosas extrañas, que nadie podía entender, y había escrito varios libros en lenguaje extraño que nadie podía descifrar. Había hablado sobre esto con el gran maestre, pero este estaba demasiado impresionado por Aegon, quien acababa de convocar a toda la corte anunciando que había hecho un gran descubrimiento, aunque la reina rezaba porque a su hijo no le pasara nada grave, y que terminara trágicamente como la ultima de los hijas del viejo rey.
Cuando llegó a los jardines, allí se encontraban el rey y lord Lyonel Strong, junto con el consejo y parte de la corte. Su hijo se hallaba al lado del Gran Maestre, y tenía sobre sus manos un palo de madera largo. Mientras que lleno de orgullo les mostró una estraña esfera de metal, que el llamaba esfera Armilar.
"Y bien muchacho" dijo el rey Viserys en tono jovial "¿Qué quieres mostrarnos?"
Un Aegon de pelo corto y un simple jubón negro, dio un paso con el orgullo de un dragón, pero se le notaba a la legua que había sudado la tinta gorda para crear esa esfera.
"Padre, he descubierto un secreto del mundo" dijo Aegon con solemnidad mientras señalaba a la esfera "¡La tierra es redonda y gira alrededor del Sol!" gritó y todos se quedaron ccallados ante lo que Aegon acababa de decir, unos pensaron que era una tontería otros que era una herejía, pero el rey se mostró divertido como si estuviese viéndolo saltar para por una chuchería.
"¿Y como has llegado a esa conclusión?" preguntó Viserys esperando ver al pequeño caer en su error.
"Partí de la vieja Valyria, pues eran los señores dragón quienes creían que era redonda" le contestó Aegon, callando a Viserys, y es que conocía muy bien la obsesión de su padre por la maqueta de la ciudad perdida "A partir de ahí me puse a pensar, e hice una serie de cálculos, que represente aquí" dijo señalando la esfera Armilar "El mundo es esférico, padre, pero no a un modo perfecto, por lo que la latitud varía en este caso enormemente debido al flujo de veranos e inviernos, el cual presenta una anomalía sobre el mismo. Y para tu información nuestro mundo tiene un diámetro de aproximadamente dos mil quinientas cincuenta leguas. La luna gira en torno a nuestro mundo. Y nuestro mundo gira en torno al astro, al igual que todos los mundos, siendo este más de ciento siete veces más grande que nuestro mundo"
En los siguientes minutos, Aegon señaló las barreras de metal a lo largo de la esfera, y procedió a explicar la rotación y la traslación. Esto lo había sacado de sus conocimientos de la Tierra real, pero había tenido que adaptarlos a ese mundo. Luego, al termino de su diatriba les mostró sus apuntes, recogidos en un libro, que había estado garabateando en los últimos días, a lo que todos pensaban que eran dibujos de niño pequeño, algo más normal para un niño de su edad. El rey apenas pudo hojear lo que allí ponía, pues de la cantidad de datos la cabeza comenzó a dolerle y pronto necesitaría su dosis de medicina.
"Esto es…" dijo mirando al gran maestre, pensando que era una fantasía de niño, pero la mirada sería de Mellos, le hizo comprender muy pronto la seriedad de lo que estaba pasando.
"Su gracia" dijo el gran maestre sin poder contener su emoción "los escritos del príncipe Aegon ya han sido enviados a Antigua…los archi maestres los estudiaran por décadas"
El rey Viserys no pudo soportar el dolor de cabeza y se retiró con una mezcla de consternación, asombro y estupor ante lo que se le acababa de revelar, aun más viniendo de su hijo de tan tolo seis años. Y se retiro, mientras la corte había enmudecido ante las explicaciones del príncipe. La princesa Rhaenyra, que había pensado que su medio hermano tenía una gran imaginación y antes había soltado una risita, ahora lo miraba como si se hubiese vuelto loco.
"Corte de ignorantes" dijo Aegon frunciendo el ceño, aunque el maestro Mellos, le consoló un rato, por lo menos hasta que llegó su madre a su lado.
"Aegon…eso que has dicho…¿es cierto?" inquirió asustada de las capacidades de su hijo. Por supuesto tenía una mentalidad de la época y lo encontraba una herejía.
"Si madre" le dijo Aegon con tono amable "pero la tierra, el Sol, la luna y las estrellas, fueron creadas por los siete, yo solo descubrí el sistema que habían creado"
Aquello tranquilizó un poco a su madre, al menos no era una herejía y su hijo siempre se había mostrado un fiel de los siete, incluso siendo piadoso, muy a pesar de sus manías de exigir que todos se lavasen las manos antes de tan siquiera tocarle entre otras peculiaridades.
Mas tarde, en la cena, aun se notaba el impacto de las revelaciones de Aegon, el cual su padre lo estaba mirando con extrañeza, mientras que su media hermana lo miraba con nada de afecto.
Por aquel entonces la princesa aun seguía con su ronda de pretendientes, rechazándolos a todos. Aegon ya sabía que dentro de poco surgiría la idea del matrimonio con Leanor Velaryon, por lo que estaba esperando ver la cara de su hermanastra cuando se enterase de su futuro matrimonio, sobre todo para reírse en su cara. Aunque decidió pasar a la acción.
"Padre" dijo Aegon con voz suave, aunque el rey tardó un poco en prestarle atención, ya sea por el dolod de cabeza, su incapacidad para acercarse a su hijo o su enfermedad, o las tres a la vez "He estado pensando en mi futuro"
La princesa Rhaenyra esbozó una sonrisa dulce, pero tan forzada que Aegon la encontró insultante y frunció el ceño, mientras su madre parecía lista para atacar.
"Aegon estoy segura de que sería el archi maestre más grande de la historia" dijo en un tono amable, pero frío. El rey meditó por un momento por esa idea, y Aegon entrecerró los ojos, su padre de ese mundo cada día le caía peor.
"Hermana, no podría soportar causarte el dolor de dejarte sola…ya sabes que yo siempre te querido" lo más lejos posible de mi y de mi trono, le hubiese gudtado decir. Pero en su lugar le dedicó una sonrisa tan empalagosa que le hizo merecedor de una dura mirada de su hermana "y por eso me preocupas tanto…ya deberías de casarte"
"Tu hermana está buscando un buen pretendiente" le dijo el rey, aunque esperaba que su madre no lo hubiese manipulado para pedir el matrimonio de Rhaenyra. Conocía a Alicent, muy bien incluso antes de que se convirtiesen en amantes, aun cuando su dulce Aenma vivía. Y ahora solo le quedaba un amor perdido y una debilidad, que le había dado hijos de repuesto.
"Padre, yo había pensado en Leanor Velaryon" dijo Aegon, y la princesa Rhaenyra lo miró como si le hubiesen salido tres cabezas. Aunque su padre pensó que no era tan mala idea "Los Velaryon son nuestros vasallos más antiguos, vinieron junto con nosotros desde la vieja Valyria. Son la segunda casa más rica de los siete reinos y podría ser un modo de reconciliación después del gran consejo. El linaje del príncipe Aemon y de nuestro abuelo unidos" dijo subrayando que el también era nieto del príncipe Baelon.
"Oh… que sabrá un niño como tú de esas cosas" le dijo Rhaenyra con dureza.
"A mi me parece una buena idea" declaró el rey, quien también estaba contento de que su hijo no saliese con la idea que Ser Otto había esgrimido hacía varios años. a lo demás concordaba con las palabras de Aegon.
"Padre" dijo Rhaenyra "mi primo preferiría casarse con cualquiera de mis medio hermanos antes que conmigo" y tenía razón, era un secreto a voces, las preferencias de Leanor Velaryon, pero a la hora de la política era irrelevante. A lo que Aegon sonrió.
"También podría ser un matrimonio por partida doble" agregó Aegon "Y yo podría casarme con Laena Velaryon"
Todos en la mesa pusieron los ojos en blanco ante esa declaración. Y la reina sintió ganas de darle a su hijo una cachetada por semejante tontería. Por supuesto Aegon no tenía ninguna intención de casarse con la chica Velaryon, la diferencia de edad era demasiado amplia, aunque del todo inofensiva, pues el no era el príncipe de Rocadragon, ni ella la heredera de Marcaderiva.
"Aun eres joven para pensar en casarte" le dijo el rey, quien estaba divertido por la ocurrencia de su hijo. Aunque si fuese unos cuantos años mayor, no lo encontraría tan descabellado, ni tampoco muy ambiciosa. Pero a fin de cuentas solo era un niño un tanto extraño, pero niño, al fin y al cabo. Y su idea ya había germinado en la cabeza del rey "pero tiene razón en lo que dice acerca de Laenor"
Rhaenyra suspiró y frunció el ceño.
"Padre, no puede estar hablando en serio…Laenor es un buen hombre, pero sería imposible que eso saliese bien" trató de rebatir Rhaenyra. No quería quedarse atrapada en un matrimonio sin amor, pero aun menos si ese matrimonio era con un traga espadas.
"¿Por qué no?" preguntó Aegon con falsa inocencia, mientras su madre lo miraba expectante "La madre del conquistador era una Velaryon, y la madre del viejo rey y la reina Alysanne también era una Velaryon ¿Qué tendría entonces de malo?"
Rhaenyra miró fijamente a Aegon, pero este solo se la quedó mirando como si no supiese lo que había hecho mal. Pero el rey solo vio a un muchacho que estaba tratando de ayudar a su casa, y la idea ya se había asentado firmemente. Entonces el rey se tomó una copa de vino del rejo, pensando que ya se había resuelto el problema.
Aegon había visto esa actitud en alguno de sus acuerdos empresariales, por lo que sonrió al darse cuenta de que al asunto estaba zanjado. Yéndose poco después a la cama.
"Llegar a la primera revolución industrial será todo un desafío" dijo Aegon. Y es que estaba extenuado de tanto trabajo. Había escrito al menos veinte libros, sobre diversos inventos que ayudarían a los siete reinos en su transformación radical. Debería de ser muy escalonado, y aunque tenía toda una vida, el tiempo nunca jugaba en favor de los mortales. A el ya no le importaba morir, ya lo había hecho, pero la eternidad era un asunto mucho mas serio. Sin embargo, pronto quedó dormido por el cansancio, y fue despertado por sus septa al amanecer.
Se levantó sin ganas, aunque el rugido de Syrax le despertó la mente. Aun tenía que reclamar a un dragón. por un momento había pensado en Fuego solar, pero terminó descartándolo, pues sabía que a causa de Pozo Dragón, no podría crecer más. Mientras desayunaba, pensó por un momento en los posibles dragones. "Necesito uno grande y poderoso ¿pero cual?" se preguntó. Vhagar era el más grande de los dragones, pero la dragone ya tenía su jinete en Laena Velaryon. Maelys, Caraxes y Bruma estaban en la misma situación. A lo demás Aemond ya lo reclamaría. Sueño Fuego era el de Helaena, eso estaba claro. Tessarion era demasiado pequeña para Daeron, por lo que se aseguraría que su dragona fuese Ala de Plata. Y entonces cayo en la cuenta y dijo "Vermithor" mientras pelaba una manzana.
Vermithor el segundo dragón más grande y viejo, solo Vhagar le superaba. Su llama podía derretir el acero. Aunque era mayor, Aegon estaba seguro de que podría vivir al menos medio siglo más. Balerion había vivido más de dos siglos, y de no ser por su viaje a Valyria, quizás aun siguiese con vida. A ello había que sumársele que había sido el dragón del rey Jaehaerys. Y teniendo en cuenta que su padre no tenía dragón, y que apenas había pasado una década del fallecimiento del viejo rey, podría evocar fácilmente su recuerdo, como el inicio de una campaña de propaganda.
Le solicitó a su padre que lo llevasen a Rocadragon bajo la excusa de querer aprender sobre sus raíces. El rey Viserys en principio no se negó, y pese a las protestas de la reina, permitió que el príncipe se estuviese formando en la isla, durante seis lunas, para su vuelta a la capital. Aegon fue lo más humilde posible, y el rey accedió a sus suplicas, pues creía que al muchacho le vendría bien aprender más sobre su familia.
Al final partió en compañía de sir Criston Coole, por órdenes de la reina, quien temía por la seguridad de su hijo. Por supuesto las lecciones del maestre Gerardys no fueron de mucho interés, pero si lo fue la propia fortaleza. Construida con artes arcanas, Aegon estaba fascinado por ese arte perdido, pero estaba seguro de que no sería muy distinto al de la impresión en 3D. también practico con el guardia real, y para su frustración, aunque no le ponía mucho empeño, Aegon era como mucho un espadachín mediocre, aunque tenía cierta habilidad en la pelea cuerpo a cuerpo, fruto de los hogares de acogida. Pero también aprovechó para pasear por sus alrededores, siempre con vigilancia. Y en sus ratos libres se escabullía para ir a las laderas de Montedragón. Debía tener cuidado, si bien Ladrón de Ovejas no era malo, el Caníbal podía rondar por allí. En las primeras semanas, había visto varias cavernas, pero solo encontró al Ladrón de Ovejas, aunque ambos se ignoraron mutuamente. También halló a Fantasma Gris, y su docilidad le conmovió. Si fuese más grande podría llevárselo, pero requeriría tiempo. Aunque estaba seguro que cambiándole la dieta en veinte años podría alcanzar con suerte el tamaño de Maelys.
Tras mas de dos meses en la isla, encontró a Ala de Plata, y eso era una buena señal porque entonces Vermithor andaría cerca. Y dos días después, caminó por una cueva con solo una antorcha.
Aegon tenía miedo, peor necesitaba hacer esto, y maldijo internamente la estupidez del rey Viserys por nombrar su sucesora a Rhaenyra. Entonces escuchó algo moviéndose, y finalmente vio a Vermithor en todo su esplendor. A pesar de tener ocho décadas, esto no era tanto para un dragón y Aegon por primera vez experimento el poder como nunca antes.
"Tranquilo" dijo Aegon en alto valyrio, aunque el dragón soltó una potente llamarada que fundió una de las paredes de la caverna. Aegon quería salir corriendo de allí ahora mismo, pero el miedo le hizo avanzar "Vermithor sométete a mi" declaró Aegon en alto valyrio, y el dragón tardó lo que se hizo un tormento bajar la cabeza. Aegon contuvo el aliento, y con mucha dificultad se subió a sus lomos. Se agarró con todas sus fuerzas, y Vermithor salió de la cueva, desplegando sus alas entrando en calor, y rugió de alegría por volver a tener un jinete.
Aegon se río de la felicidad, junto al alivio después del bajón de adrenalina. Nunca había experimentado algo así, y dio varias vueltas alrededor de la fortaleza, causando sorpresa en todos los habitantes de esta. Luego de un rato, terminó aterrizando en el patio, como el viejo rey lo había hecho veinte años atrás.
"Mi príncipe" dijo sir Criston Coole, luciendo preocupado, pero ahora más sorprendido.
"Sir Criston, os presente a Vermithor, más conocido como furia de bronce…y mi dragón" dijo Aegon con alegría innegable. Y es que se acababa de convertir en el jinete de dragón más joven de la historia de Poniente "¿Os apetece subiros? Vamos a Desembarco del rey"
El guardia real flaqueó por un momento, pero finalmente accedió, no sim muchas reservas, pues no creía que su destino fuese a ser mejor si al príncipe le pasaba algo. y el viaje no fue muy largo, y al anochecer ya estaban en la misma ciudad.
Vermithor, estaba más revitalizado al ver su antiguo hogar, aunque añoraba a Ala de plata, eso era algo que se podría remediar. Además, Aegon estaba seguro de que Ala de Plata tenía una gran nidada con Vermithor. Huevos que pronto servirían a sus planes, pues tenía decidido evitar la extinción de los dragones.
Aunque decidió mejor disfrutar del momento. Y rodeó tres veces la fortaleza Roja, hasta aterrizar en los jardines. Sir Criston Coole, casi se rompe una costilla de la prisa que tenía por bajarse del dragón. Y Aegon sonrió de felicidad, mientras la guardia real con lord Harold Westerling y Lyonel Strong al frente, llegaban a los jardines.
